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Cubano-americanos en la Casa Blanca, diálogos y desacuerdos con Europa, y más noticias

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cubano-americanos en la casa blanca
Ilustración: Félix M. Azcuy

¿Cuánto por el voto cubano-americano?

La noticia es que la administración de Joe Biden organizó un día cubano-americano en la Casa Blanca para «reconocer las contribuciones de la comunidad cubano-americana en Estados Unidos», pero delegó la tarea en funcionarios latinos de su gabinete.

El programa incluía un discurso del secretario de la Marina y también cubano-americano, Carlos del Toro, y como figura principal, las palabras de Alejandro Mayorkas, Secretario de Seguridad Nacional, también cubano-americano, que acaba de salir airoso de un intento de juicio político por su gestión de la frontera sur.

Durante 45 minutos las decenas de asistentes escucharon un panel a puerta cerrada sobre la Política de Estados Unidos hacia Cuba y el manejo de los temas migratorios. Eric Jacobstein, Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, fue uno de los ponentes.

El encuentro estuvo amenizado por el pianista Chucho Valdés que interpretó el Manicero y luego declaró a la prensa local que tocar en la Casa Blanca «era un sueño cumplido».

Entre los rostros conocidos en la foto grupal están Joe García, ex congresista y activo en la promoción del vínculo entre la comunidad y Cuba usando como puente al sector privado de ambas orillas, el periodista cubano residente en Estados Unidos José Jasán Nieves, editor jefe de la plataforma El Toque, y el influencer político Guena Rod presentador en la plataforma 23yflager, con una postura abiertamente confrontativa hacia el gobierno cubano, pero también muy crítica de las «sanciones» comerciales y financieras que afectan a los cubanos en la Isla.

cubano americanos casa
Foto tomada en el encuentro / Foto: cuenta en X de Joe García

El evento no estuvo exento de polémica: medios de comunicación en la Florida y activistas políticos de la oposición radical exiliada cuestionaron la poca presencia de republicanos y lo que llamaron «conservadores» en la cita. Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, reaccionó en X al decir que «el mejor Día de Cuba en EEUU será aquel en que la Casa Blanca escuche el llamado de ambos pueblos, de la mayoría de los cubanos residentes en el exterior y la comunidad internacional y se ponga fin al bloqueo y todas las medidas de cerco y abuso contra el pueblo cubano».

Una vocera de la Casa Blanca afirmó a la prensa asistente que la idea era «seguir abriendo la Casa Blanca a todas las comunidades», no obstante, el presidente Biden no se tomó el trabajo de ir al evento en su propia casa, un encuentro cuyo propósito real es atraer el voto cubano-americano ante la posible futura contienda con el candidato Donald Trump que goza de no pocas simpatías en esta comunidad.

La noticia significa que a pesar de que los políticos, activistas y líderes de la comunidad cubana que más ruido hacen son los que apuestan por la política de máxima presión y cero diálogos con el Estado cubano —y por tanto apuestan por el Partido Republicano—, la Casa Blanca todavía intenta aglutinar a algunos líderes de la comunidad con un discurso más moderado o diferente, que podrían impulsar a un segmento silenciado a votar por la actual administración.

Este día cubano-americano sucede pocos días después de que el gobierno estadounidense mantuviese las reuniones que sesionan por acuerdo mutuo con el gobierno cubano en temas migratorios.

Nuestra opinión es que la administración quiere mantener el contacto con personas influyentes, líderes, periodistas y artistas de la comunidad que no pertenezcan al ala más dura del partido republicano, no obstante, por el «perfil medio-bajo» que se le dio a la actividad, parece un esfuerzo a medias.

La Florida ha sido ya declarada como un territorio que tiene grandes posibilidades de votar republicana, perdiendo así su cualidad de estado péndulo, lo que pudiera explicar que la administración demócrata no emplee significativos recursos en un lugar que da por perdido.

Por otro lado, muchos cubanos y sus descendientes que durante la administración de Obama apoyaron el acercamiento con Cuba, escucharon con ansias las promesas de Joe Biden sobre su cambio de política hacia Cuba, que, cuatro años después, sigue siendo una tarea pendiente.

Dos Europas para Cuba

La noticia es que Cuba y la Unión Europea sostuvieron su cuarto diálogo sobre el impacto de las medidas coercitivas unilaterales, intercambios pautados en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA por sus siglas en inglés), vigente desde el 2017 pero que está bajo constante amenaza de algunos miembros del bloque.

El director general de Asuntos Multilaterales y Derecho Internacional de la Cancillería Cubana, Rodolfo Benítez, dirigió la parte cubana y llamó la atención en la red social X sobre las coincidencias con respecto a que «el bloqueo viola Derecho Internacional y sus efectos extraterritoriales afectan a ambas partes».

El diplomático cubano también se reunió con Pelayo Castro, director general adjunto de las Américas del Servicio Europeo de Acción Externa, quien dirigió la delegación europea al encuentro.

En la segunda jornada la delegación cubana dialogó con autoridades del bloque sobre desarrollo sostenible. Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, las delegaciones «intercambiarán sobre las prioridades compartidas» en el ámbito del desarrollo sostenible, así como «los logros y desafíos en la consecución de la Agenda 2030 aprobada por las Naciones Unidas».

Las conversaciones respetuosas e intercambio sobre prioridades comunes parecen marcar las jornadas de trabajo de la delegación cubana en Bruselas. No obstante, la otra cara de la moneda se vio en el Parlamento Europeo.

Esa institución confirma su posición confrontacional con La Habana. Independientemente de que algunos parlamentarios tienen una relación amistosa con Cuba, el parlamento aprobó el pasado 26 de febrero una resolución sobre lo que ellos titularon como «la crítica situación de Cuba» con 285 votos a favor, 172 en contra y 46 abstenciones

El documento lista una serie de críticas al gobierno de La Habana y específicamente al parlamento cubano. Incluye asimismo cuestionamientos hacia lo que llaman la negación sistemática de entrada a Cuba de delegaciones y de algunos grupos políticos del parlamento europeo. En adición, califican como «dramático» el incremento de presos políticos en Cuba y las limitaciones a la sociedad civil.

El documento menciona que en noviembre de 2023, a miembros del parlamento cubano, incluido su secretario Homero Acosta, se les ofreció un trato respetuoso y fue recibido calurosamente en el parlamento europeo, mientras que el parlamento europeo está excluido de entrar a Cuba, lo cual, dicen, es una inaceptable violación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA).

De esa manera los signatarios de la moción solicitan que se les restrinja el acceso a los predios del parlamento europeo a cualquier representante de la Asamblea Nacional o del gobierno cubano. Si bien está escrito como petición, esto no ha sucedido aún, al menos de manera pública.

No obstante, varios voceros de la comunidad cubana en Miami y la ONG Prisoners Defender, anunciaron esta restricción como una realidad consumada, cuando aún no se ha dado la situación de que parlamentarios cubanos intenten acceder a esos predios.

Esta noticia significa que una mayoría de parlamentarios siguen un camino de presión mientras que la Acción Exterior continúa la aplicación de un Acuerdo que ha supuesto un puente entre Bruselas y La Habana y un nuevo capítulo desde el final de la posición común.

No obstante, el parlamento tiene en sus manos pocas acciones concretas que ejecutar, aunque sí puede hacer uso de declaraciones políticas y gestionar la entrada de su propio edificio.

Nuestra opinión es que el PDCA ha permitido un acceso del bloque europeo a la realidad cubana a partir de una activa acción diplomática que también presupone una influencia de la Delegación de la Unión Europea en La Habana, que ejecuta sus intereses y mantiene un acceso y una posibilidad de diálogo con las instituciones del gobierno cubano.

Un cierre de este vínculo sería perjudicial para ambas partes. El gobierno cubano perdería el acceso a varios fondos que potencian el desarrollo de sectores clave en el país y la Unión Europea quedaría desprovista de la capacidad de influenciar a los actores políticos en la Isla, tanto dentro como fuera del gobierno.

La principal perjudicada en esto sería la sociedad civil cubana —incluyendo al sector privado— que ha sido beneficiaria de los programas que tiene esta organización. Afortunadamente, hasta el momento, no hay nada concreto que demuestre la posibilidad de ruptura que vaticina la oposición radical cubana.

Washington sobre los derechos humanos: el palco del juicio ajeno

La noticia es que el secretario de Estado de Estados Unidos, Anthony Blinken, presentó el informe anual que evalúa la situación de los derechos humanos en 200 países del mundo. Este documento se elabora desde 1977 por el Departamento de Estado como guía del país norteamericano para «ofrecer su ayuda» al mundo en materia de Derechos Humanos.

Blinken afirmó que a todos los países evaluados se les aplica el mismo criterio, sin importar su nivel de desarrollo, sin son «aliados o competidores», no obstante, el discurso de presentación se concentró en países que Washington ha puesto en la lista de adversarios: Nicaragua, Venezuela y Cuba. Por otro lado, también México se llevó 58 páginas y una larga lista de supuestas violaciones que merecieron el rechazo inmediato del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Según Blinken, «Los gobiernos siguen encerrando a ciudadanos que desafían a quienes están en el poder y piden un futuro mejor, desde Bielorrusia hasta Venezuela. Muchos son jóvenes. De los aproximadamente 1.000 presos políticos que hay en Cuba, la edad promedio es de solo 32 años». A lo que el canciller cubano respondió en X de la siguiente forma: «Al secretario de Estado de EEUU no le preocupan los DDHH ni los del pueblo de Cuba, que viola con medidas de asfixia y bloqueo extremo, ni los del masacrado pueblo palestino».

El reporte ha recibido críticas debido a la cantidad de violaciones de derechos humanos reportadas diariamente en Estados Unidos, y al significativo número de políticas que impulsa ese país y redundan en violaciones masivas a los derechos humanos en terceros países.

Coincidentemente esta publicación llega en un momento en el cual el presidente del Congreso ha sugerido el uso de la Guardia Nacional para reprimir a los universitarios que protestan contra la violencia en Gaza, e incluso se han reportado agresiones policiales y detenciones a estudiantes y profesores. También sale a la luz la misma semana en la que las matanzas perpetradas por su aliado más cercano, Israel, continúan en Palestina. En los últimos días, varios niños muertos por un solo ataque en Rafah.

Esta noticia significa que Washington mantiene su juicio arbitrario sobre países que supuestamente violan los derechos humanos, y un sistema diseñado para visibilizar más ciertos fenómenos, y otros ni mencionarlos.

Con Cuba no hay grandes sorpresas, porque es un informe que vienen realizando desde hace más de 40 años con un enfoque muy similar hacia la Isla.

También confirma el oído sordo de la administración estadounidense sobre las consecuencias de sus políticas en la práctica, para los derechos humanos en el mundo. De hecho, varias organizaciones internacionales han señalado más de una vez que las medidas unilaterales coercitivas de Estados Unidos hacia Cuba tienen un impacto directo sobre el disfrute de derechos humanos de los cubanos, pues propician el incremento de los precios para las importaciones de medicinas, implementos médicos, alimentos y otros productos de primera necesidad.

Nuestra opinión es que si bien Cuba tiene muchos pendientes en el frente de los derechos humanos, y que tiene que abrir la posibilidad de discutir los desafíos y limitaciones que persisten en este sentido, la valoración de Estados Unidos habla más de su sistema de etiquetar al mundo que de la realidad de esas sociedades.

La sociedad norteamericana se encuentra en franco retroceso en el ejercicio de los derechos humanos. Así lo demuestra, no solo las últimas acciones violentas contra los manifestantes, sino las limitaciones al acceso al aborto, la censura de libros en las escuelas públicas de varios estados, y el apoyo determinante que mantiene a Israel en una guerra desigual que ha ocasionado la muerte de decenas de miles de civiles palestinos mediante armas norteamericanas.

Desde esa lamentable posición, sería difícil creer en la calificación que ofrece ese país sobre otros. Por ello no es de sorprenderse que este detallado documento dedique páginas al adversario político más cercano para señalar sus deudas, silenciar el peso de las sanciones, y ofrecer una prioridad absoluta o máxima a los derechos políticos por encima de todos los demás derechos.

Es una lectura del mundo desde el lente político de Washington empañado por una visión única de democracia que acepta pocas variaciones, y sobre todo, incapaz de reconocer el derecho de los Estados soberanos a no someterse a sus designios.

Rusia y Cuba: la luna de miel se torna verde olivo

Fueron noticia esta semana la reunión de altos funcionarios de la seguridad del Estado ruso con el ministro del Interior cubano, Lázaro Alberto Álvarez Casas.

La primera reunión fue con Nikolai Patrushev, ex oficial del Comité para la Seguridad del Estado (KGB) en la era soviética, exjefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB) —agencia que sustituyó a la KGB luego de la caída del sistema socialista— y actual secretario del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia. Conocido por sus posturas confrontativas con Occidente, varios analistas especularon que podría ser el sucesor de Vladimir Putin cuando la salud del mandatario se vio comprometida en 2022.

Patrushev se reunió en Moscú con altos funcionarios vinculados a la seguridad del Estado en Cuba, Bolivia, Brasil y Sudán. En el caso cubano, el objetivo fue debatir con Álvarez Casas sobre «cuestiones de cooperación ruso-cubana entre los cuerpos de seguridad y los órganos de justicia», según el comunicado oficial ruso.

Este sería el segundo encuentro conocido en el año entre el secretario del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia y dirigentes cubanos. El primero tuvo lugar en La Habana con el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez y el ministro del Interior de la Isla, y también incluyó una cita con el General de Ejército Raúl Castro Ruz.

La otra reunión se llevó a cabo también en Moscú con Vladimir Kolokoltsev, quien fuera detective policial en la época soviética, en 1997 comenzó a trabajar en el Ministerio del Interior de la Federación de Rusia para luego ser nombrado Comisario de Policía de Moscú. En 2012 fue ministro del Interior en el gabinete de Dmitry Medvedev, cargo que ocupa actualmente con el presidente Putin.

El encuentro culminó con la firma de un plan de cooperación entre los Ministerios del Interior ruso y cubano, encaminado a «trabajar por fortalecer la lucha contra la delincuencia, el intercambio de experiencias y la formación del personal», según informó la agencia cubana Prensa Latina.

Esto significa que las relaciones entre Moscú y La Habana cada vez trascienden más lo económico para adentrarse en asuntos mucho más comprometedores como la seguridad de Estado y el sistema de justicia. En el pasado boletín informamos sobre la visita del fiscal general de la Federación de Rusia, Ígor Krasnov, con el objetivo principal ampliar la colaboración entre la las fiscalías generales de ambos países.

La nota de Prensa Latina agrega que Vladimir Kolokoltsev dijo que ambos países están «obligados por la vida misma a trabajar en contacto muy estrecho, por todas las estructuras que interactúan, porque Occidente nunca se ha calmado y nunca se calmará en su deseo de limitar de algún modo el desarrollo de nuestros estados».

Nuestra opinión es que Cuba está encontrando cada vez más en Rusia un protector y aliado ante la sostenida hostilidad del Estado norteamericano. La historia parece repetirse, pero esta vez con un Estado ruso, que si bien mantiene su enemistad con Occidente, está bien alejado de la aspiración comunista que lo enlazaba a la Isla mientras ambos territorios pertenecían al campo socialista.

Asimismo, aunque el diferendo entre Cuba y Estados Unidos sigue vigente, actualmente las relaciones internacionales de la Isla con el resto de Occidente son mucho más cálidas que en las primeras décadas de la Revolución. Los múltiples convenios de cooperación mutua firmados en La Habana con la Unión Europea y Reino Unido, así como la participación junto a Noruega en los procesos de paz en Colombia son solo ejemplos de alianzas entre el gobierno cubano y potencias occidentales.

Habrá que ver cómo conviven los vínculos entre la Isla y Occidente —con quien comparte, no solo relaciones diplomáticas, sino múltiples valores culturales— y el sentimiento antioccidental que se hace cada vez más presente en la Rusia de Putin, sobre todo a partir de la guerra con Ucrania.

Donaciones solidarias en Cuba

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donaciones solidarias medicamentos
Ilustración: Félix M. Azcuy

Desde niña, mi familia compartía recursos con otros hogares del barrio, personas asociadas a nosotros por trabajo y afinidad, e incluso completos desconocidos.

Era y sigue siendo una práctica popular, enraizada en las tradiciones de las clases más humildes, las que mediante una colaboración activa logran solucionar necesidades cotidianas que de otro modo podrían ser solventadas solo parcialmente o demorar su resolución.

Los intercambios, préstamos y donaciones se hacían por un poco de sal, alimentos, ropas, herramientas, medicinas. Lo que se tuviera y en dependencia de la necesidad, se daba o se prestaba, se intercambiaba por otros productos o servicios y a veces, muy raras veces, se vendía a precios simbólicos.

En el caso de los medicamentos el ejercicio del trueque o la donación se daba entre grupos afines, a veces dentro de la familia y la vecindad, dadas las responsabilidades en el acto de compartir un producto muy sensible, el cual, amén de ser escaso y específico, venía con requerimientos como prescripción médica y riesgo de efectos secundarios. Esto significa que no se entregaban a cualquiera: las medicinas se compartían con extrema precaución y solo a conocidos cercanos.

En el caso de los medicamentos el ejercicio del trueque o la donación se daba entre grupos afines, a veces dentro de la familia y la vecindad.

Mi abuela compartía regularmente sus medicamentos para la hipertensión con una vecina. Ambas tenían en común la condición médica y usaban la misma dosis, pero recibían su cuota por tarjetón en farmacias diferentes y a veces una se adelantaba. Entonces, la afortunada que había recogido la cuota, le prestaba a la otra uno o dos blísteres hasta que esta pudiera «devolver» la donación, cuando entrara la medicina a su farmacia.

Algunas personas, sobre todo de la tercera edad y cuidadoras, mantienen estos rituales de intercambio regular con carácter altruista. Basta que alguien declare la necesidad en el círculo cercano para que aparezca al menos un comprimido, un pomo de colirio, un tubo de ungüento aunque sea a medias, algo.

En tiempos de crisis estas interacciones no desaparecen, aunque pueden cambiar en frecuencia y alcance. Las familias suelen ser más cuidadosas con ciertos productos de difícil acceso; compartir se hace más limitado, pero la voluntad de ayuda persiste y aún sin nada que dar, se siguen intercambiando contactos y posibles vías de adquisición de uno u otro recurso.

Este es un fenómeno propio de comunidades sometidas a circunstancias adversas como epidemias, escasez, guerras, desastres climáticos y otros eventos que comprometen la supervivencia individual y colectiva. No significa que en todo momento surja ese espíritu de solidaridad. Las dinámicas comunitarias no están exentas de mezquindades, acaparamiento de recursos o gestos egoístas. Pero en general, cuando históricamente la educación familiar y social ha influido en la formación de una actitud solidaria, prevalece la cooperación.

Las dinámicas comunitarias no están exentas de mezquindades, acaparamiento de recursos o gestos egoístas.

La autorización gubernamental para el acceso a la internet por datos en Cuba, en diciembre del año 2018, cambió radicalmente esas dinámicas de compartir, y las redes de apoyo e intercambio ampliaron su alcance, transformándose las interacciones barriales, familiares y laborales, por acción de las RRSS y las aplicaciones de mensajería, en plataformas de canje y donación, de alcance provincial y nacional.

La prueba de fuego de esta red solidaria había comenzado unos meses antes de la autorización, con el accidente  del vuelo 737-201 acontecido el 18 de mayo. La convocatoria popular a donar sangre y recursos para las víctimas y sus familias se difundió rápidamente en redes y mensajes, consiguiéndose una movilización masiva. Esta convocatoria pública demostró que las redes de apoyo en Cuba, gracias a la conectividad, habían pasado a ese nivel en que el llamamiento público institucional ya no era el único motor movilizador de grandes sectores de la población.

Otra convocatoria igualmente masiva, que corrió a cargo de instituciones y de la población civil, tuvo lugar en el año siguiente, el 27 de enero, ante la ocurrencia de un tornado categoría F4 en la escala de Fujita que devastó algunos barrios habaneros . Fueron los ensayos del movimiento autorganizado de la sociedad civil que un año después, ante la emergencia sanitaria planteada por el aumento de contagios de la covid y el desabastecimiento de las farmacias, activó grupos y redes de donación que fueron, para muchas familias, un auxilio de gran valor.

tornado solidaridad
 Un grupo de voluntarios que se organizaron para atender a los damnificados del tornado que azotó La Habana el 27 de enero de 2019 / Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Instituciones como el Centro Martin Luther King, centros de investigación y universidades, se activaron como puntos de recogida, clasificación y distribución de medicinas. Otros espacios como la Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Matanzas, la Primera Iglesia Presbiteriana, en Centro Habana, la Primera Iglesia Evangélica Los Pinos Nuevos, la Gran de Cuba, la Logia habanera José de la Luz y Caballero y la Logia Libertad en Matanzas, la tienda Clandestina, el estudio taller La Marca y la tienda Bárbara’s Cuba, todos en La Habana Vieja.

Además, las sedes de Ludi Teatro, teatro El Portazo, El Mejunje y Teatro del Viento, se movilizaron en varias provincias como puntos y actores de censo de necesidades, recogida, entrega y clasificación de medicinas e insumos médicos durante la emergencia sanitaria provocada por la covid y sus picos de contagio en Matanzas y Sancti Spíritus.

Otros como los integrantes de Rutabike, la comunidad de ciclistas de La Habana, transportistas, porteadores privados y hasta personas anónimas que hacían viajes interprovinciales regulares aún durante la cuarentena, asistieron en la distribución de la ayuda por diferentes lugares del país.

Y como actores de esta movilización, se brindaron integrantes de los activismos LGBTIQ, feminista y antirracista, los miembros de congregaciones, parte de la ciudadanía de Cuba en el exterior e incluso extranjeros e instituciones de otros países, quienes se incorporaron a la red de donaciones en grupos organizados, jugando roles de receptores, clasificadores, importadores, donantes y distribuidores, con toda la carga de responsabilidad que implica adquirir, manipular, almacenar y entregar este tipo de producto.

Dignos de mención son los grupos de donaciones Solo el amor, Dar es dar, Donaciones por amor, la Red de Cuidados, Huellas, entre otros.

Algunos de estos grupos continúan activos, teniendo momentos de mayor movilización ante emergencias como la explosión del Hotel Saratoga en la Habana, el incendio de los supertanqueros en Matanzas, inclemencias meteorológicas con secuelas serias en la seguridad de la población y siniestros como derrumbes e incendios.

Este movimiento, sobre todo cuando no es institucional, es autogestionado, siempre resulta necesario contar con medios materiales y monetarios para adquirir e importar insumos médicos y medicamentos, y para efectuar recogidas y entregas en distintas zonas del país, algunas de difícil acceso. Por ello algunas de las vías han sido las campañas de GoFundMe y crowdfunding con el fin de recoger ayudas económicas que permitan sostener el pago de compras, envíos y otras acciones asociadas.

Este movimiento, sobre todo cuando no es institucional, es autogestionado, siempre resulta necesario contar con medios materiales y monetarios para adquirir e importar insumos médicos y medicamentos.

Los productos son recibidos principalmente en La Habana, vía aérea, ya sea por envíos de correo o traídos por viajeros. Estas importaciones se permiten gracias a la exención de impuestos  a la entrada de medicinas e insumos médicos con fines no comerciales, en vigor desde el año 2021, prorrogada en los años 2022 y 2023. Sin embargo, como expresó en Mesa Redonda, en su emisión del 19 de marzo del 2024, Nelsón Cordovés Reyes, jefe de la Aduana General de la República de Cuba, muchos ciudadanos han aprovechado este nicho de importación para introducir medicinas y alimentos en grandes cantidades para su comercialización. En este año fue prorrogada nuevamente la medida pero no por un año, sino solo hasta día 30 del mes de junio. Aún no se conoce si, luego de esa fecha, se reactivará lo establecido en la Resolución 132/1992 del Ministro de Salud Pública.

Dificultades para el trabajo de donantes y distribuidores

Algunos de los obstáculos que enfrenta este movimiento de donaciones solidarias son la falta de recursos para sostener un flujo permanente de donaciones, los inconvenientes para hacer censos confiables de necesidades y verificación de casos, la necesidad de sortear restricciones en la recogida de activos por plataformas como GoFundMe, la poca disponibilidad de espacios para almacenamiento, las dificultades crecientes para la distribución debido a los problemas de transporte, la constante vigilancia y cuestionamiento por los órganos de la Seguridad del Estado a algunos donantes por sus posturas políticas  y hasta los ataques de una parte de la diáspora cubana en el exterior que califican estas ayudas como «oxígeno al régimen» sin considerar que, de no existir el voluntariado de donaciones, muchas personas verían comprometida su calidad de vida o, incluso, su supervivencia. El éxodo de algunos de sus más activos colaboradores también ha dejado estos grupos en el punto de necesitar constantemente de nuevos voluntarios.

En un seguimiento realizado durante dos meses, por razones personales, a uno de los chats para donaciones en la aplicación Whatsapp, se observó la interacción entre donantes, personas que deseaban intercambiar y los gestores de donación. Según la explicación ofrecida por uno de los administradores, el grupo pertenece a una red nacional de intercambio de medicamentos con 12 casas almacenes de medicamentos e insumos donados, gestionadas por voluntarios. Se encadena con 22 grupos de WhatsApp divididos por municipios de La Habana, Artemisa, Holguín y Mayabeque. En los chats está prohibida la venta de medicamentos o insumos médicos, la solicitud de visas humanitarias y debatir sobre temas políticos o religiosos. Las personas deben hacer su petición directamente en uno de los chats habilitados al efecto.

Para garantizar cierto nivel de control, se insiste en que el solicitante sea el paciente o un familiar cercano de este y debe atenerse a la solicitud de medicamento u oferta de intercambio, vías de contacto y la causa por la que se requiere. Los gestores de la red verifican en ocasiones si se encuentra lo solicitado en alguna de las casas almacenes y, si es necesario trasladar el medicamento o el insumo hasta el lugar donde se necesita, apoyan el traslado. Para donación de medicamentos controlados como psicofármacos, se solicitan prescripciones médicas que avalen el tratamiento. También se ha observado que los miembros del chat alertan de la entrada de medicamentos en alguno de los establecimientos farmacéuticos, con el fin de que los solicitantes pidan la autorización en la farmacia de su área de salud para adquirir los productos en falta, en otra farmacia de la red de distribución nacional.

Para garantizar cierto nivel de control, se insiste en que el solicitante sea el paciente o un familiar cercano de este y debe atenerse a la solicitud de medicamento.

Las solicitudes de medicinas e intercambios corren mayoritariamente a cargo de mujeres, ya sean madres, abuelas, hijas, hermanas o esposas, evidenciándose que son ellas las que en su mayoría llevan la carga de la crianza y los cuidados a personas enfermas. Las solicitudes de medicamentos son principalmente de antipiréticos, hipertensivos, antibióticos, anticonvulsivos, antimocóticos, cremas tópicas para infecciones, dolores e inflamaciones. En los insumos médicos se observan sobre todo necesidades de sondas, tirillas para test de diabetes, jeringuillas, bolsas de colostomía y colchones antiescaras.

Muchas personas acuden a estos servicios de intercambio y donación cuando por la vía institucional no logran conseguir lo que necesitan y lo prefieren por lo reducido del costo y por la fiabilidad de las fuentes del recurso, reconociendo que, en ocasiones, los medicamentos e insumos comercializados en otros grupos creados a ese efecto, podrían ser placebos, no tener la dosificación adecuada o haber sido extraídos ilegalmente de la red de distribución con el fin de lucrar con ellos.

Muchas personas acuden a estos servicios de intercambio y donación cuando por la vía institucional no logran conseguir lo que necesitan.

Aunque las donaciones contribuyen a reducir las dificultades de acceso a medicamentos e insumos médicos, no son una solución definitiva. Este accionar altruista de comunidades, grupos e individuos tiene un costo elevado en tiempo, recursos y esfuerzo de los involucrados, y no puede ser la única vía de responder a la demanda. Si se deja en manos de la población la responsabilidad de resolver un problema que debería estar en manos de las instituciones de salud, el flujo de medicinas e insumos resulta inestable y exiguo para las necesidades crecientes de una población cada vez más envejecida, afectada, además, por otros factores asociados a la desnutrición, el estrés sostenido y la falta de recursos para los cuidados.

Por un lado, se evidencia la capacidad de organización, la solidaridad y la búsqueda de alternativas de los cubanos dentro y fuera de Cuba. Por otro, es un esfuerzo oneroso con impacto limitado en un escenario que empeora por días.

En el seguimiento a los grupos de intercambio de medicamentos se observa como aumenta la urgencia de los pedidos, las medicinas solicitadas son más específicas y difíciles de conseguir y cada vez es menos «cambio por…» y más «por favor, necesito urgentemente…».

A esos pedidos responde una ciudadanía consternada, que trata de consolar y acompañar si no puede responder con el recurso demandado, reafirmándose una vez más que debajo de la precariedad y el egoísmo del «sálvese quien pueda», aún persiste un tejido social que intenta reconfigurarse; que la tan traída, llevada y maltratada «resistencia» no es un eslogan, sino el tránsito de la libertad colectiva a través de la autorganización y la solidaridad.

Como todo acto de resistencia ante circunstancias que rebasan a los colectivos, no es suficiente para que sobrevivamos todos. No obstante, en este momento, en algún lugar del mundo, alguien está empaquetando medicinas que pronto viajarán a las manos de otro alguien que las necesita desesperadamente, y es muy posible que esas dos personas no se conozcan.

Violencia monetaria y mercado informal en Cuba

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Violencia monetaria
Ilustración: Félix M. Azcuy

La violencia posee infinitas formas. A veces viene envuelta en gritos, polvareda, rejas, lenguajes, insultos o acciones. También se manifiesta a través de objetos palpables e inanimados. Sostengo en mis manos un dólar. Es una monedita redonda e inofensiva. El águila no saldrá de la circunferencia para agredirme. Aparentemente yo tengo poder sobre mi dólar. Sin embargo, si me asaltan para quitármelo, puedo morir en el intento, y si un Estado dice que tener mi dólar es un delito, puedo ir presa.

La familia de mi vecino había emigrado a los Estados Unidos en los inicios de la Revolución cubana. Los procesos de reunificación familiar favorecieron que él les visitara desde los años 80 en adelante. Su regreso a Cuba siempre fue una misión imposible. Había sido parte del Movimiento 26 de Julio, era miembro del Partido Comunista de Cuba, pero en sus viajes se convertía en un traficante de dólares. Esa era la única forma de dar una vida digna a su familia.

Un vendedor de dólares en los años 90 en Cuba era un sujeto que infringía la ley. Se le podía encontrar en las afueras de las casas de cambio (Cadeca) ofreciendo con sigilo la compra o venta de monedas extranjeras a mejores precios que los que ofrecía el Estado, e incluso al mismo precio, solo que con ellos las transacciones se realizaban con mayor rapidez y burlando las largas filas propiciadas por la burocracia.

La primera vez que traficó, lo hizo metiendo los billetes en un cinturón de doble forro. Ese dinero era el resultado de los regalos de su familia en su viaje y unos pocos ahorros conseguidos en trabajos informales en los Estados Unidos. Trajo mil dólares y logró cambiarlos a 150 pesos cubanos cada uno. Luego cambió esos ahorros en CUC: esa moneda autóctona equivalente al dólar, que el Estado introdujo en 1994.

Breve devenir monetario cubano

Según el Banco Nacional de Cuba, en 1898 se implantó el dólar como patrón monetario, y «a pesar de establecerse la república en 1902, continuó circulando la moneda norteamericana durante doce años más, hasta que la ley del 29 de octubre de 1914 ordenó la acuñación de las primeras monedas cubanas con la efigie de José Martí».

En agosto de 1961 se promulga la Ley No.963 que establece el cambio obligatorio de los billetes de circulación anteriores a la Revolución por el nuevo peso cubano, una operación que solo permitía el canje del equivalente a 200 pesos por persona. Las cantidades excedentes debían depositarse en cuentas bancarias particulares.

En 1993, tras la caída del muro de Berlín y con la etapa de escases económica conocida como Periodo Especial en marcha, se despenaliza la tenencia de divisas, un delito vigente desde inicios de la etapa revolucionaria, que sancionaba hasta con cárcel a quienes se les encontrara monedas extranjeras en su poder.

El 22 de agosto de ese mismo año el gobierno excarcela a las personas sancionadas por tenencia de divisas. Por demás, el 20 de diciembre de 1994, anuncia la circulación del peso cubano convertible (CUC) para realizar operaciones comerciales —principalmente la compra en las tiendas estatales en divisas.

El CUC era una especie de «moneda espejo» del dólar que, en teoría, tenía equivalencia con este, por tanto, podía ser convertido sin restricciones. Su función era sustituir la moneda extranjera en las transacciones internas y, presuntamente, el banco garantizaría la paridad: que, por cada CUC circulante, hubiera un dólar en las arcas del Estado.  

En 1995 se abren las casas de cambio (CADECA), que venden los CUC a un precio de uno por 30 pesos cubanos, valor que cambia en 1996 a 21 pesos la compra y 23 la venta. 

El 9 de mayo de 2002 empieza a circular el euro en el polo turístico de Varadero, para la renta de autos y taxis a extranjeros. Al año siguiente, las empresas cubanas que realizaban transacciones en dólares comienzan a operar solo en pesos convertibles (CUC). En 2004, el presidente Fidel Castro deroga la circulación del dólar y su sustitución por el CUC, una moneda endémica de la Isla. Como consecuencia de esta medida, los cubanos reaccionan deshaciéndose de dicha divisa pues no servía para hacer compras internas, lo que eleva 30 veces la recaudación de las tasas de cambio y 10 veces la apertura de cuentas bancarias.

El 15 de noviembre de 2004 Cuba grava con un 10 % el cambio del dólar en efectivo, a razón de 1 por 90 centavos de peso convertible y por 23.4 pesos cubanos (CUP). Al año siguiente se revaloriza en un 7% el CUC con relación al dólar y se establece su venta abierta a 24 pesos por dólar y su compra a 25.

Ya en 2008, el entonces presidente Raúl Castro habla de la necesidad de eliminar paulatinamente la doble moneda para revalorizar el salario de los trabajadores. Este proceso da un paso más en 2011, cuando el Banco Central de Cuba devalúa la tasa de cambio del CUC en un 8% para reestablecer la paridad del dólar estadounidense. Durante los siguientes años se prepara el terreno legislativo para la unificación monetaria. 

En octubre de 2019 el gobierno abre los primeros comercios con pago exclusivo en divisas. Ahí surge la llamada Moneda Libremente Convertible —MLC—, una moneda electrónica que solo podía ser adquirida mediante el depósito de monedas extranjeras en el banco o las transacciones desde el exterior.

Las primeras tiendas solo vendían artículos de alta demanda como electrodomésticos. No obstante, el 20 de julio del 2020, en medio de la crisis pandémica, la venta de mercancías en divisas extranjeras se extiende a productos de la canasta básica: alimentos, aseo y limpieza. Asimismo, se amplía la cantidad de puntos de venta.

tiendas mlc habana
Tiendas en MLC en 2020 / Foto: Tribuna de La Habana

Lo que realmente ocurrió fue que la mayoría de las antiguas tiendas en CUC pasaron a ser en MLC. En las tiendas estatales, las monedas nacionales —tanto el peso cubano como el CUC— solo sirvieron para la venta de módulos regulados de aseo y comida, y otros pocos productos de baja demanda.

Finalmente, el 10 de diciembre del 2020 el actual presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz Canel, anuncia la salida de circulación del CUC y el 1ro de enero de 2021 entra en vigor una nueva tasa de cambio de 24 CUP por dólar estadounidense, que luego se amplía en 2022 a 120 pesos por un dólar.

Cabe destacar que desde la implementación de las primeras tiendas en MLC en 2019, las Casas de Cambio estatales dejaron de vender divisas. En 2022, con la nueva tasa de cambio, se reactiva la venta, pero limitada a 100 USD por persona y mediante un sistema de cola electrónica que puede durar meses de espera para realizar la transacción.

Desde la implementación de las primeras tiendas en MLC en 2019, las Casas de Cambio estatales dejaron de vender divisas.

Desde entonces, el mercado informal de divisas ha jugado un papel primordial, tanto en la economía doméstica como en la de los comercios privados que necesitan dólares para importar y reaprovisionar lo que venden en pesos cubanos.  Actualmente, según los estimados del medio elToque, un euro en Cuba se cotiza a 370 pesos aproximadamente en el mercado informal; mientras que un dólar tiene un valor de 360 pesos y un MLC 288 pesos.

Tasa cambio historica
Evolución del precio de las divisas a partir de los anuncios recopilados por elToque en plataformas de compra-venta / Gráfico: elToque

Los trabajadores cubanos cobran en pesos. Existe un desabastecimiento general en las tiendas estatales en pesos cubanos que solo logra aliviarse comprando los productos básicos a sobreprecio —en el mercado informal o en el comercio privado—, o en las tiendas estatales en MLC, a las cuales una persona que no tiene familia en el extranjero solo accede mediante la adquisición de esa moneda virtual, que vino a sustituir al CUC, pero sin gasto de papel y sin que pueda ser adquirida legalmente en pesos cubanos.  

Sin embargo, la brecha entre el precio del dólar y el euro respecto al MLC tiene una explicación lógica: los migrantes necesitan monedas extranjeras fuertes para partir, Cuba vive una crisis migratoria sin precedentes. Por otro lado, las tiendas en MLC están cada vez más desabastecidas y sus precios son impagables. Asimismo, las mipymes importadoras, que han llegado para resolver esa escasez, también necesitan dólares para importar —muchas veces a través de empresas extranjeras.

El problema está hoy de boca en boca: «En Cuba hay de todo. Las mipymes tienen lo impensable, pero ¿quién paga eso?» —me cuenta una trabajadora estatal santaclareña—. La brecha económica en Cuba se vuelve cada vez más grande. La pobreza es violenta, arrolladora.

La violencia monetaria en Cuba

Las investigadoras Gloria C. Pérez Rivera y Hanna Appel explican cómo la moneda puede ser usada por el Estado y todo tipo de organizaciones que detenten el poder como forma de violencia. En el caso de Rivera, plantea el concepto de fronteras financieras de acumulación y argumenta como en Colombia el proceso de desposesión de tierras es un mecanismo que opera en las fronteras del Estado y el narco.

La autora emplea la «acumulación» como metáfora para describir cómo tras la desposesión las personas se endeudan con el banco, pagan con sus tierras y deben migrar a las ciudades donde su opción de supervivencia es el narcoparacrédito o crédito gota a gota. Dicho tipo de préstamo es una alternativa para familias sin un historial crediticio rentable y es a su vez la forma en que el narco se adueña de la economía informal colombiana y se constituye como poder a la sombra. 

Tras la desposesión las personas se endeudan con el banco, pagan con sus tierras y deben migrar a las ciudades donde su opción de supervivencia es el narcoparacrédito.

Appel, en cambio, indaga en cómo los bancos con sede en EEUU y Europa, así como las instituciones financieras internacionales, han configurado el lugar de África en el capitalismo global. No obstante, desde 2018, estas instituciones se han retirado del continente y son reemplazadas por los bancos panafricanos. En ese sentido la autora sostiene que, para analizar dicho fenómeno, no solo se debe tener en cuenta dónde están ubicados los bancos, sino la relación entre «monedas, violencia social y poder imperial y racial».

Ambas analizan la moneda e instituciones financieras estatales o no, en su dimensión de violencia. El carácter instrumental de la moneda como vía de sometimiento económico y control de poblaciones, atraviesa tanto los fenómenos de Colombia y África, como el propio caso cubano.

Si bien en Colombia se trata de la complicidad del Estado con el narco y su influencia en las vidas de las personas con el desplazamiento de tierras y la dependencia económica de sistemas de acumulación como el gota a gota; en el caso cubano, la decisión estatal del uso del dólar a inicios de la Revolución tiene un carácter ideológico, que en primera instancia apuesta por la soberanía monetaria, pero que asume la criminalización como instrumento para ser ejecutada.

En el caso cubano, la decisión estatal del uso del dólar a inicios de la Revolución tiene un carácter ideológico, que en primera instancia apuesta por la soberanía monetaria.

Resulta imposible hacer un paralelismo de igualdad entre ambos casos. Se trata de dos tipos diferentes de violencias que operan en contextos distantes, pero tienen un denominador común que Appel define al citar al «abogado y conocido estudioso de la teoría monetaria moderna», Raúl Carrillo: «el dinero es, en primera instancia, una criatura del Estado, y más específicamente, del poder del Estado».

No obstante, la propia Appel agrega la dimensión trasnacional del fenómeno en el caso africano al explicar el entramado de relaciones que operan en los países que poseen monedas duras como el euro y el dólar, que a su vez se reflejan en violencias en el tercer mundo.

Esta conexión es válida también en el caso de Cuba, puesto que el bloqueo económico norteamericano impide al Estado comprar en dólares en el mercado extranjero, algo que limita la economía en primera instancia y repercute en la calidad de vida de las personas.

La política monetaria cubana es fruto de ese mismo bloqueo y de su recrudecimiento o flexibilización según la administración de turno en Estados Unidos y de los parches que ha tenido que poner el gobierno cubano para sortearlo.

Cuba ha vivido y vive en una perpetua economía de emergencia. No hay planificación socialista, ni libre mercado que valga, si no logras sellar un agujero y ya tienes que tapar otro.

La pobreza en Cuba no es hija de la maldad per se y maquiavélica del Estado, eso sería otorgarle demasiado crédito, ya que ante las crisis económicas más graves —la caída del campo socialista soviético que da lugar al Periodo Especial y las más de 240 medidas unilaterales coercitivas contra Cuba adoptadas en la etapa prepandémica por Donald Trump y reforzadas por la crisis mundial del covid-19 y la acumulación de los impagos de la deuda externa—, dan lugar a los mismos resultados: momentos de conflictividad donde de manera infructífera, el Estado intenta recaudar todas las divisas posibles para abastecer la demanda de consumo del país.

El problema es que, en el proceso, aplica dosis de coerción para sortear las crisis en que se encuentra y sostener el modelo económico «socialista» que afirma tener como meta. Asimismo, un grupo de funcionarios corruptos sacan provecho de la crisis mediante el clientelismo, el defalco y el desvío de recursos.

Un grupo de funcionarios corruptos sacan provecho de la crisis mediante el clientelismo, el defalco y el desvío de recursos.

El Estado cubano se dirime entre el pecado de sostener económicamente un país con una ideología no hegemónica a nivel mundial y contener las formas de protesta y supervivencia de sus propios ciudadanos. Es decir, entre apresar a los que tenían dólares en los 90 y encarcelar con altísimas condenas a quienes en el 11J vandalizaron las tiendas en MLC, en forma de protesta.

Los cambios de moneda en Cuba han venido acompañados de altas dosis ideológicas y nacionalistas y operan también como símbolos de su progresiva apertura hacia el orden mercantil mundial, el arrendamiento de tierras de forma ventajosa a empresas rusas o la constante construcción de hoteles con empresas extranjeras es un buen ejemplo de ello.

A su vez, la Tarea Ordenamiento —uno de los principales cambios económicos liberalizadores— ha operado como un elemento de sectorización de clases, puesto que el acceso a las monedas extranjeras define para los ciudadanos la posibilidad de adquirir productos de primera necesidad. De igual manera, la «autonomía empresarial» y la «eliminación de gratuidades» que trajo aparejada muchas veces, ha sido utilizada por parte de los empresarios estatales para aumentar las ganancias, no produciendo más, sino subiendo de forma exorbitante los precios, desprotegiendo así a una buena parte de la población.

El acceso a las monedas extranjeras define para los ciudadanos la posibilidad de adquirir productos de primera necesidad.

Otra de las formas en la que el Estado cubano ha ejercido violencia a través de las políticas asociadas con la moneda, es también la pérdida de ahorros de las personas, puesto que el Ordenamiento Económico desencadenó un proceso inflacionario, que implica la devaluación del dinero.

Muchas personas que pasaron su vida ahorrando para la vejez perdieron casi todo. Otros, en cambio, que habían guardado sus ahorros en CUC, los perdieron tras la anulación de su convertibilidad.

Suponiendo que una persona tuviese 3000 CUC en una cuenta bancaria antes del ordenamiento, cuando ello equivalía a 3000 dólares americanos aproximadamente; en la actualidad, esa persona solo tendría 200 dólares —si asumimos la convertibilidad a partir de la tasa antes dicha.

El mercado informal: prohibido, pero tolerado

Es importante precisar que en el mercado informal cubano conviven varias formas de intercambio, entre ellas la venta, el trueque e incluso la donación solidaria, de alimentos, comida, etc; que en muchos casos es auspiciada por la diáspora. Esta última debe ser entendida como una forma de solidaridad que también viene a suplir esas necesidades que el Estado no logra sustentar, aunque en esencia no es parte de este tipo de relaciones mercantiles.

Ante la incapacidad de adquisición de la moneda extranjera, los trabajadores, quienes cobran en pesos cubanos, y las mipymes que también venden en pesos cubanos, deben adquirir la divisa solo en el mercado informal.

Asimismo, productos como los medicamentos, que fueron más o menos garantizados por el Estado hasta 2018 con precios subsidiados, hoy solo se encuentran mayoritariamente en el sector informal. Las farmacias estatales están desabastecidas, y el sector privado tiene prohibido vender medicinas, pero los grupos de venta de medicamentos pululan en plataformas como Telegram a la vista de todo el mundo.

Por tanto, como ocurre con el mercado informal de divisas, podemos hablar de una «prohibición» formal que no se opera en la práctica, ni se persigue por parte del Estado. Patrón que explica Rivera en el caso colombiano, en el que la economía informal avanza ante el «abandono», «incapacidad» o «complicidad» del Estado.

Podemos hablar de una «prohibición» formal que no se opera en la práctica, ni se persigue por parte del Estado.

En el caso de Cuba, no se trata de «crédito» como en Colombia, sino más bien de un proceso de libre mercado primitivo, que se organiza sin un espacio físico necesariamente, puesto que se da de manera dispersa, poco organizada y muchas veces a través de las redes sociales.

Al igual que en el caso de los vendedores de dólares en los años 90, el Estado durante la pandemia criminalizó a quienes participaron en el mercado negro, y arremetió de manera sistemática contra los llamados «coleros y revendedores», personas que hacían las largas colas para comprar módulos que se vendían en moneda nacional o CUC a precios topados, para luego revenderlos en el mercado informal.

En la actualidad existe un sistema de repartición de módulos mucho más eficiente a través de la libreta de abastecimiento que dejó los coleros sin negocio. No obstante, sus productos son tan exiguos que cada vez impactan menos en las economías familiares.

Sin embargo, el ataque a las economías informales depende —y enuncio en la jerga de la burocracia cubana— «de las coyunturas». El Estado es más o menos permisible con el mercado informal, en la medida en que la deriva económica se lo permite. Prueba de ello es su total tolerancia al mercado informal de divisas, que sostiene a la mayoría del sector privado cubano y la venta informal de medicamentos.

El Estado es más o menos permisible con el mercado informal, en la medida en que la deriva económica se lo permite.

Parecieran erráticas las cruzadas del Estado por enfrentar la economía informal, pareciera incluso más una pantalla donde se recrudece el discurso público contra la corrupción, cuando a este se le sale de las manos el control político.

Con la Tarea Ordenamiento, por ejemplo, «la culpa» recayó mediáticamente sobre «los coleros». Cuando el culpable habitual no basta; cuando el bloqueo no justifica todas las aristas de la crisis —y con esto no niego su existencia sino apunto su uso por parte las élites políticas cubanas para evadir sus responsabilidades—, sale a la luz un culpable hecho masa: «el contrarrevolucionario» en el caso del disenso político, y «el malversador» que, en dependencia del tamaño de la crisis, puede estar encerrado en una categoría general: «los coleros», o tener nombre y apellidos: Alejandro Gil. Así se ocultan los problemas estructurales que provocan «la malversación», «el desvío» y «la ineficacia».

Por tanto, la función principal del mercado informal cubano ha sido darles solución a problemáticas —esenciales en la reproducción económica y de la vida— para las cuales las organizaciones y empresas estatales no tienen respuesta —como la escasez de medicamentos o la crisis de liquidez de divisas—, pero que el Estado tampoco quiere resolver mediante la privatización formal —en este caso de farmacias y Casas de Cambio.

La función principal del mercado informal cubano ha sido darles solución a problemáticas para las cuales las organizaciones y empresas estatales no tienen respuesta.

En la práctica podría decirse que se trata de una privatización provisional y no declarada de estos sectores que pudiera ser revertida sin necesidad de nuevas leyes o medidas, cuando el Estado lo considere pertinente.

No obstante, mientras dichos sectores operan en el mercado informal, lo hacen sin ningún tipo de regulación estatal, con múltiples riesgos y efectos nocivos, principalmente para las personas más vulnerabilizadas. Ejemplo de ello son los altos precios de medicamentos en el sector informal —y su dudosa calidad y procedencia— y la subida constante del costo de las divisas que termina alzando todos los precios en los comercios privados, y, por tanto, limitando aún más la capacidad de compra del salario.

***

La diferencia entre lo que plantean Appel y Pérez Rivera en el caso cubano es que afortunadamente no es un país que tenga que enfrentar al crimen organizado. Las violencias llegan desde el Estado y desde el exterior con el sistema capitalista mundial en que nos encontramos insertos como país.

El devenir de las monedas en Cuba encierra violencias estructurales, simbólicas y trasnacionales que se entrelazan en un esquema donde el Estado es castigado en el mercado internacional por su carácter socialista y por poseer una moneda débil, y este, a su vez, aplica medidas relacionadas con la política monetaria dentro de su territorio, que usan la violencia para sostenerse. En el proceso algunos pagan con la cárcel y otros con la pobreza.

Estados Unidos vulnera el derecho a la protesta pacífica

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protestas en la universidad de columbia
Protestas en la Universidad de Columbia / Foto: Democracy Now

Estudiantes de algunas de las universidades más influyentes en Estados Unidos protestan el genocidio israelí en Gaza.

Se manifiestan en contra del apoyo político y financiero de Estados Unidos al gobierno de ultraderecha de Israel.

Fueron arrestados 113 jóvenes en Columbia, después de que la presidenta de la institución académica solicitara a las autoridades desmantelar el campamento.

Por primera vez desde las protestas contra la guerra en Vietnam en 1968, la policía entró en el campus del centro de élite para arrestar a estudiantes.

En otros centros educativos del país norteño también han tenido lugar protestas. En Yale, la policía detuvo, al menos, a 47 personas este lunes.

Sobre el conflicto en medio oriente, el gobierno cubano ha expresado en varias ocasiones, a través del Minrex, la grave preocupación por la escalada de violencia de Israel hacia Palestina. Asimismo múltiples organismos internacionales han condenado las consecuencias nefastas que está sufriendo la población civil. Mientras, Estados Unidos aprobó recientemente 26 billones de dólares de apoyo al gobierno israelí.

En el caso de Columbia, el encarcelamiento ocurrió cuando la Presidenta de la universidad solicitó la intervención policial y desalojo de los protestantes porque la protesta creaba “un ambiente de intimidación”, pero según testigos y fuerzas policiales en el lugar, tanto los manifestantes como su arresto tuvieron un carácter pacífico y el único acto violento fue el arresto en sí. En este momento los más de 100 estudiantes se encuentran suspendidos y los que contaban con alojamiento escolar tuvieron hasta 3 horas antes de ser expulsados de sus dormitorios.

El Consejo Editorial de La Joven Cuba considera la protesta pacifíca un acto legítimo dentro y fuera de la Isla, más cuando ocurre en defensa de una población civil masacrada en un conflicto, algo contrario al derecho internacional y los derechos humanos que la administración Biden promulga defender.

El encarcelamiento de estos estudiantes universitarios es el tipo de acto que EE.UU. condenaría si ocurriera en otro país. Con la misma sensibilidad que muestran los representantes de Estados Unidos cuando ocurren protestas en la Isla, exhortamos al gobierno norteamericano a respetar las garantías constitucionales de los estudiantes en su territorio.

Volver (al teatro/a Cuba) con Ana Mendieta

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ANA MENDIETA
Ilustración: Félix M. Azcuy

Cuando Agnieska Hernández subió al escenario de la sala Adolfo Llauradó, en la tarde del pasado 22 de enero, para recibir el diploma que la confirmaba como ganadora del Premio Virgilio por su pieza Ana, la gente está mirando la sangre, pensé en José Quiroga. Nacido en Cuba, el reconocido profesor y ensayista había fallecido solo unos pocos días antes de esa ceremonia, y al saber que el texto ganador tenía como eje principal a Ana Mendieta, imaginé cuánto le hubiera gustado a él saber que en La Habana una dramaturga y directora dialogaba con una de las artistas que más le interesó.

En uno de sus viajes a la Isla, de la cual salió muy temprano (en su niñez, como Ana) Quiroga trató de localizar las esculturas que Mendieta creó en la Cueva del Águila, allá en las Escaleras de Jaruco. No las halló, y dejó un valioso ensayo sobre esa búsqueda, que puede servir de guía a quien se adentre en el misterio y la permanencia de esa mujer entre nosotras y nosotros. Como una figura puente que interconecta a los interesados en su enigma, en su obra, y la procuren más allá de la circunstancia trágica de su muerte.

Ana Mendieta, el cuerpo roto de una Cuba que regresa

Ana Mendieta llegó a los Estados Unidos en 1961, acompañada por su hermana Raquel: dos niñas atrapadas en el fragor de la Operación Peter Pan. Sus padres, recelosos del cariz que iba tomando la Revolución, las enviaron hasta Iowa, y la experiencia marcaría toda la vida de la futura artista.

Allí, en la Universidad de Iowa, tuvo la suerte de conocer y recibir las enseñanzas de Hans Breder, el profesor que abrió un campo de estudios vinculado a los nuevos medios visuales con su programa Intermedia. De ahí su contacto con las nociones de performance y empleo del video y la fotografía como registros, que tanto aprovecharía.

De esas ganancias vienen obras tempranas que impresionan a varios especialistas: Death of a chicken (1972) y Rape scene (1973). En la primera, se decapitaba a una gallina ante los espectadores y Ana bañaba su cuerpo desnudo con la sangre del ave sacrificada. Y en la segunda, reconstruía la muerte violenta sufrida por una compañera de estudios. Es también ya la época en que dio inicio a su célebre serie titulada Siluetas, que explora la huella del cuerpo femenino (su cuerpo) en relación con el paisaje, con la naturaleza, según los postulados del body art y el land art, florecientes en ese contexto.

Para los años 80, Ana Mendieta ya ha ganado el apoyo de varios fondos y becas, extiende su trabajo a una estancia en Roma, y por fin regresa a Cuba. La primera visita fue justo en 1980, y estuvo organizada por el Círculo de Cultura Cubana. Le seguirían otros seis viajes, en los cuales interactuó con importantes creadores entonces emergentes, y expuso algunas obras, aunque siempre dichas muestras resultaron en cierto modo no tan visibles como podría esperarse.

Para los años 80, Ana Mendieta ya ha ganado el apoyo de varios fondos y becas, extiende su trabajo a una estancia en Roma, y por fin regresa a Cuba.

En 1983, al salir de regreso a Estados Unidos, le revisaron su equipaje, y entre las cosas que le impidieron llevarse estaba una obra de Flavio Garciandía. En 1984, pese a ello, también expuso en la Bienal de La Habana. La muerte, el 8 de septiembre de 1985 impidió que se consolidaran otros proyectos esbozados. Y a partir de esa fecha trágica, el mito de esta mujer comenzó a levantarse a otra dimensión, influyendo, no solo en quienes la trataron en Cuba, sino como un ejemplo de las tensiones que también en el mundo del arte pueden ocasionar desenlaces terribles, a partir de lo sucedido entre ella y su esposo, Carl André.

Participante de la línea del arte minimal, André era una figura ya reconocible en el ámbito que Ana Mendieta comenzaba a penetrar, cuando ambos se conocieron. La imagen se invirtió cuando fue ella quien empezó a llamar la atención, con su obra visceral, aferrada a los mitos y ritos del renacimiento del cuerpo y el paisaje, y sin dudas impactante a nivel visual.

Se habían encontrado en 1979, y se casaron en enero de 1985. En la llamada a Emergencias que André hizo a la policía, narró que su esposa y él habían tenido una discusión acerca de cómo él estaba más presente en el circuito de las artes visuales, y que en medio de la fuerte querella, Ana había salido hacia su habitación y había saltado por la ventana. Treinta y cuatro pisos más abajo, su cuerpo se estrelló contra el techo de un restaurante.

Ana había salido hacia su habitación y había saltado por la ventana. Treinta y cuatro pisos más abajo, su cuerpo se estrelló contra el techo de un restaurante.

André fue sometido a juicio por supuesto homicidio —su rostro estaba marcado por arañazos—, pero terminó siendo liberado de todos los cargos, en 1988, tras un proceso que no incluyó la presencia de un jurado. No han sido escasas las ocasiones en que muestras de André han recibido el rechazo de quienes aún piensan que fue él quien causó la muerte de la joven nacida en Cuba.

En enero de 2024, André murió, a los 88 años. Y Amazon Prime Video ya anuncia una producción televisiva en la cual America Ferrera (nominada al Oscar como actriz secundaria por su aparición en Barbie) interpretará a Ana Mendieta. El punto de partida de esa producción será Naked by the Window, el libro de Robert Katz que tuvo su primera edición en 1990.

En su país, los integrantes de Volumen I recuerdan a Ana Mendieta como una mujer llena de vida, que alentó en ellos varios desafíos, y que les impresionó con su talento. Dispersos por el mundo o ya fallecidos, tuvieron en ella un impulso en busca de otros temas o materiales con los cuales trabajar. José Bedia, Flavio Garciandía, Francisco Elso Padilla, Ricardo Rodríguez Brey la rememoran desde esa intensidad.

En Escaleras de Jaruco, Mendieta dejó las diez esculturas inspiradas en las culturas aborígenes, de las cuales se sigue hablando hoy como un misterio. Realizadas entre junio y septiembre de 1981, probablemente, representan a deidades y figuras de la cultura de los taínos (Guanaroca, Atabey, Bacayú, Maroya…), estas obras surgieron con el apoyo de una beca Guggenheim y del Ministerio de Cultura. Su contenido da fe de esa necesidad de retorno a un origen que le fuera arrebatado al salir de Cuba, a la que ella regresó, no en pos de los estereotipos de la Isla o la noción del regreso marcado por la nostalgia, sino a través de una indagación más preocupada por otras fuerzas ancestrales, por otra idea de un país antes de ser país, como lo fue ella misma antes de reencontrarse con ese imaginario y pensarse en el camino del retorno y su propio renacimiento.

Dilatación de lo que ella había explorado en México bajo la guía de Breder, y de su interés en las culturas prehispánicas, esas esculturas también han creado su propio mito, se les menciona, aparecen o desaparecen, como las propias deidades a las que evocan.

Los modos en que Ana Mendieta vuelve a Cuba son también misteriosos e intermitentes. Críticos diversos como Luis Camnitzer, Yolanda Wood o Gerardo Mosquera la han estudiado. Cuando visitó Cuba, Marina Abramović la mencionó entre los más notables referentes de la performance. Tania Bruguera retomó algunas de sus piezas y fundamentos para rendirle tributo en varias de sus intervenciones. En el Museo Nacional de Bellas Artes, gracias a una intervención de su director, el crítico Jorge Fernández, hay ya algunas piezas suyas en video.

Yo me reencontré con ella en Miami, en una galería que le dedicó una muestra, y donde al fin pude ver, en un haz apretado, varias de sus obras y de las reconstrucciones de sus performances. Luego, reapareció ante mí en otros museos estadounidenses. Y pude pensar en ella, ese nombre que en Iowa pocos recordaban durante mi estancia allí en el invierno del 2001, a través de sus imágenes, su cuerpo, la sangre que fue para ella sustancia expresiva a nivel de otra revelación del color, que resurge una y otra vez, acaso inconscientemente, en las propuestas de admiradores o personas que sin conocerla demasiado se acercan a lo que ella prefiguró.

Yo me reencontré con ella en Miami, en una galería que le dedicó una muestra, y donde al fin pude ver, en un haz apretado, varias de sus obras y de las reconstrucciones de sus performances.

La Gaceta de Cuba, en un número correspondiente a mayo-junio del 2012, publicó el útil ensayo de Iraida H. López «Ana Mendieta, treinta años después: al rescate de la memoria», al que he regresado para escribir estas líneas, porque en su momento fue una puesta al día de lo que Mendieta vivió en su país, el eco visible/invisible de su legado, y un reclamo justo para que se le recupere debidamente. Ahí se citan unas líneas de Mosquera que pueden abrir el diálogo de la puesta en escena que me provoca esta evocación de la creadora de Siluetas:

…a pesar de los ribetes místicos que ha adquirido su figura, en Cuba no es bien conocida entre los más jóvenes. Esto se debe al silencio en que se le mantiene en los medios de comunicación y la cultura oficial, desinterés que ha llegado hasta a permitir la destrucción de una parte de sus Esculturas rupestres en las Escaleras de Jaruco, y el abandono de las restantes…

Mosquera

Lo que evoca Mosquera es justo la actitud que sorprendió a José Quiroga, cuando al intentar localizar esas esculturas, se topó con un oficial de la localidad que ni pudo dar fe de dichas obras, ni imaginaba que pudieran tener valor alguno, como el ensayista y profesor rememora en su «Still searching for Ana Mendieta», que incluyó en Cuban Palimpsests.

La propia Iraida H. López pudo incluir en ese número de La Gaceta una foto donde puede distinguirse una de las esculturas, Bacayú, localizada durante una expedición organizada en el 2011 por René Francisco Rodríguez y sus alumnos, integrantes de la Cuarta Pragmática del Instituto Superior de Arte. Qué puede quedar ahora de esas obras, ya deterioradas entonces, y de las otras que parecen destruidas o ilocalizables, es otra pregunta que se añade a la del cuerpo de su creadora, en una Habana que ahora la recibe desde las provocaciones de un discurso teatral.

Ana, la gente está mirando la sangre: un poema teatral

A solo un par de meses del anuncio del premio Virgilio Piñera, ya subió a escena Ana, la gente está mirando la sangre, la puesta en escena que Agnieska Hernández dirige sobre su propia dramaturgia. Ya al menos con dos espectáculos previos (Los pájaros negros 2020 y Padre nuestro) había ganado el Premio Villanueva de la Crítica concedido a las mejores puestas de cada año.

El Equipo Transdisciplinario La Franja Teatral, bajo su guía, ha ido convirtiéndose en una señal de interés en el panorama escénico cubano reciente, y lo que se avizoraba ya con fuerza en Harry Potter, se acabó la magia (academia documental), estrenada por Carlos Díaz con Teatro El Público, también lo han confirmado otros directores interesados en la palabra que Agnieska Hernández concibe para la escena, como demostró Miguel Abreu y su Ludi Teatro al presentar su versión libérrima de El diario de Ana Frank (apnea del tiempo).

Ahora mismo, Hernández (Pinar del Río, 1977, graduada del ISA) ha evolucionado de su trayectoria como poeta, guionista y narradora, a ocupar un punto en nuestro ámbito teatral que la mantiene ante los espectadores como una expectativa perdurable. También contrasta con el aquietamiento de la mayoría de los otros escenarios, donde se echa de menos el trabajo de otros directores, y se hace evidente la pérdida de una calidad en la entrega y el oficio, así como el acabado de los montajes y los discursos escénicos, que a su modo refleja otras carencias que también padece la Nación.

A través de una serie de preguntas que le envié a la creadora de Ana, la gente está mirando la sangre, pude comprobar que el compromiso suyo con la artista cubanoamericana no depende de la biografía al uso, sino del entendimiento de su personalidad como una clave que desbroza y desborda muchas otras.

Mujer que escribe sobre otra mujer, la Ana Mendieta de este espectáculo es, en realidad, un cuerpo madre que a través de lo que Agnieska llama un poema burial (un poema de enterramiento, o mejor, un rito de enterramiento que aspira a lograr su resurrección en el imaginario del público que acaso la desconoce), se recompone en el presente, no solo en lo que nos dice un documental o una galería. Dice Agnieska Hernández:

«Ana es una artista inmensa que sabe que el arte latinoamericano y femenino necesita estar despierto y vivo para detectar los colonialismos y así poder cuidar de su gente. Una mujer isla que deja pasar estas aguas a través de ella, mientras nos pone frente al horror contemporáneo del que todos somos capaces. Es el llanto de los cubanos en una ceiba que tiene raíces aquí y allá. Ana Mendieta es una silueta que arde contra los feminicidios y patriarcados donde caben las siluetas de todas las mujeres. Ana dormida y despierta. Un corazón hembra guardado en los más profundo de esta tierra. Es la documentación de Latinoamérica cada vez que un emigrante pierde un juicio. Es un juicio sin jurado contra la identidad y la memoria».

La puesta en escena acude a obras de la creadora, que el espectador re/conoce mediante proyecciones, sin limitarse a ilustrarlas o a describirlas. Y a un sentido escénico que partiendo del teatro documental que Agnieska Hernández ha ido reelaborando según sus propias necesidades, articula diálogo, información, reinvención del mito y la persona que le sirve de eje.

La acompañan en este empeño un conjunto de actores que ya son parte habitual de La Franja Teatral: Lulú Piñera, Roberto Romero, Pedro Rojas, Lissette de León, Alejandra de Jesús, César Domínguez, entre ellas y ellos. La música en vivo tiene la dirección de LLillena Sussel Barrientos, y la escenografía y la creación de imágenes corresponde a Ariel Barreto, mientras que el trabajo coreográfico es una aportación del colectivo Perro Callejero. La confabulación de todo ello opera a favor de la visión de la dramaturga/directora, quien insiste en comprender a Ana Mendieta como un prisma de infinitas facetas posibles.

Cartel obra
Cartel de la obra / Tomada del Facebook de Agnieska Hernández

En un momento cercano al final de la puesta, una de sus actrices alza la voz: «¡Yo no quiero perder a Ana Mendieta!»  Las reacciones del público pueden unirse a ese reclamo, y ya sea desde la crítica especializada o el testimonio de alguien que desde el lunetario de la sala Tito Junco aplaude la obra, puede comprobarse que la pieza sirve como espejo múltiple y presentación de esta mujer a nuevos auditorios, así como de incitación a añadir sobre su piel, su cuerpo y su rostro, necesidades y demandas más actuales.

En Cubaescena, la crítica Nora Hamze celebra el montaje, aunque desliza en sus criterios términos que parecieran aspirar a otro grado de conciliación:

«La directora hábilmente se ampara en recursos que favorecen la armonía de la puesta en escena. El protagonismo de la música en vivo con la excelencia de las instrumentistas, toda la sonoridad y las imponentes imágenes de Manhattan, tan aplastantes como hermosas y bien manejadas en concilio con la fábula, además del virtuosismo en el empaque total, hacen de Ana, la gente está mirando la sangre, una propuesta muy agradecida y disfrutable, a pesar de la lacerante narración que la convoca».

Curiosamente, creo que el punto de neuralgia que el espectáculo convoca se ubica justo ahí, en ese «a pesar» que no duda en ahondar en la herida, y que no aspira a ser exactamente disfrutable, sino a expandir esa conciencia del dolor y la pérdida como puntales de su discurso. Porque asumir esas dolencias a plenitud habla de la verdad del arte, si es que no se comercializa el dolor, y Ana Mendieta, a pesar de varios intentos que aspiran a ello, aún no se ha convertido, como Frida Kahlo, en una imagen que se utilice como moneda de cambio, cita vintage, o adorno exótico.

Ana Mendieta obra
Tomada del Facebook de Agnieska Hernández

Hay que salvarla de ello, sin dudas, y en ese sentido es que opera este espectáculo. En un post de su muro en Facebook, Manuel D la Cruz, activista y periodista, expresa plenamente la cadena de sensaciones que este espectáculo le provocó, y lo cito aquí con su autorización, a fin de dar una idea más vibrante de lo que, sobre el escenario, ha conseguido La Franja Teatral al buscar su rostro en el rostro de Ana Mendieta:

«La obra antes de salir a escena está deshecha, como a medio cocer, solo se completa cuando el espectador trae a su mente un tío balsero del Mariel, una madre ida a España, un amigo extranjero entre volcanes, y lo pone en los cuerpos de uno de los actores de la obra, y lo extraña, lo besa, lo maldice. (…) Yo fui al teatro ayer a ver a Ana, y vi su sangre correr desde aquel rascacielos de Nueva York hasta las fibras más dañadas de mis últimos años en La Habana. Hay un dolor tan vivo en nosotros, tan a la mano, que ni siquiera la obra de Agnieska parece un entierro, como ella se lo propone, sino un nacimiento, un homenaje a los muertos y los exiliados que toda esta mierda ha parido como números y que ya son un lugar común en las últimas décadas de nuestro llanto».

Desde ese grado de estremecimiento convoca y conmueve Ana, la gente está mirando la sangre. Acto de retribución y de restitución, nos acoge a todos y todas más allá de nombres y meras biografías. A petición del público, el domingo que cerró la primera y breve temporada de la obra tuvo que multiplicarse en dos funciones. Ojalá vengan más, incluida la que acaso pueda añadirse a la programación de la inminente edición de la Bienal de La Habana. Y que con este paso firme en los escenarios, Ana Mendieta regrese, siga regresando, a la Cuba/misterio/urgencia a la que sin dudas pertenece.

La Habana dice: Free Palestine

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Free Palestina en La Habana
Foto: Alba León

Cuatro de la tarde de un domingo igual a todos los domingos en el Parque de los Mártires, en Infanta y San Lázaro. El sol del trópico que no perdona y el banco con la mejor sombra ocupado por los bebedores habituales. No importa. Camino hasta allí fingiendo que no los veo y me siento a una distancia, creo yo, prudencial.

Se sabe que estos eventos nunca empiezan en hora, o más bien, empiezan a la hora de Cuba, que puede ser lo mismo 15 o 45 minutos después. El cartel decía «desde las 4:00PM». También decía: «Encuentro en solidaridad con Palestina y en condena del genocidio. Lleva tu bandera, kufiya o cualquier símbolo de resistencia Palestina. No dejemos de hablar sobre Palestina».

Free Palestina 2
Foto: Alba León

A mi lado, los bebedores habituales observan al grupo de muchachos que está colocando banderas en el parque y comienzan a lanzar observaciones:
—¿Y estos quiénes son? ¿Y ahora qué van a formar aquí? ¿Una protesta?
—Seguro son universitarios. Eso debe ser por lo de la guerra de Israel y Palestina; mira las banderas.
—Yo no sé de dónde es esa bandera. ¿Y Cuba a quién le va?
—¿Cómo que a quién le va, chico? Eso no es un partido de fútbol. Eso es en serio. Los de Israel han matado a un bulto de gente en Gaza. Eso es una barbaridad. ¿No es verdad, niña?

La distancia que había creído prudencial se esfumó cuando asentí a esa pregunta, que ya me hizo parte de la conversación con Osmani y Emel.
—Mira aquel pintando el piso. Eso no se puede hacer aquí. Niña, dile a tus amigos que mejor no hagan eso o les van a llamar a la policía.
—Déjalos, por lo menos están haciendo algo por los demás —les dije—. Si nosotros estamos en candela aquí, esa gente está diez veces peor allá. Ellos sí están jodíos.
—Jodío estoy yo que lo único que tengo pa comer hoy es un tabaco. ¿Tú tienes ahí con qué encender?
—No.
—Coño, compadre. Bueno, pasa la copa.


Empieza a llegar un poco de gente: un muchacho delgado en su bici; otros tres con pañuelos blanquinegros en el cuello; uno con pulóver blanco donde imprimieron la silueta de una mujer musulmana. Este último se acerca a un muchacho que está pegando carteles en el muro del parque y le pregunta cuándo empieza el evento.

«Ya empezó», le responde Raymar Aguado. «El evento es esto. Ahora vamos a explicar de qué va la cosa». Me acerco yo también para escuchar lo que dice Raymar:

«Este encuentro lo organizamos un grupo de amigos para otro grupo de amigos que están en Gaza. Es por ellos. Nosotros sentimos que el tratamiento desde los medios oficiales no es suficiente y pensamos en formas más directas de ayudar a la gente que está allá bajo las bombas. Y para eso usamos los medios que tenemos desde Cuba, que son las redes sociales; y también creemos en usar el espacio público para visibilizar este tema porque corremos el riesgo de pensar que todo eso solo pasa en las pantallas.
La información que pusimos hoy aquí puede ayudar a salvar la vida de estas tres familias para las que hemos creado un crowdfunding con el objetivo de reunir el dinero suficiente para sacarlos de allí».

A la voz de Raymar Aguado se suma la de Roberto Ramos Mori para explicar las complejidades de la tarea que se han propuesto:

«Esto es una carrera contra reloj porque el riesgo de que esas personas mueran es real. De hecho, ya sucedió. Ya perdimos a uno de los amigos para los que estábamos haciendo la campaña. El mismo doctor Refaat Alathamna estuvo cerca de morir cuando una bomba le cayó a solo unos metros mientras estaba dando una entrevista en vivo.

Nosotros estamos compartiendo el contenido directamente desde las cuentas de quienes están dentro de Gaza y les pedimos que nos sigan, sobre todo en Instagram, para que ayuden a visibilizar sus historias y nuestro crowdfunding. También tenemos que estar preparados para que en cualquier momento nos tumben la campaña porque como sabemos, hacer todo desde Cuba es un riesgo y una complicación.

En las plataformas de Meta hay una censura enorme a la realidad de los palestinos, por eso buscamos la manera de que sean una herramienta de resistencia y ahora de rescate al menos para estas familias.
Hay casos que se le han colado al algoritmo con pura creatividad, como el de los parkouristas palestinos o el del equipo de ciclismo paralímpico, que han pegado reels virales sin tener que dar la misma imagen del terror. Hay que usar la imaginación para subvertir ese sistema de desinformación».

Puede que no lleguen a veinte personas las que se reunieron este domingo a las cuatro de la tarde (hora de Cuba) en el Parque de los Mártires… pero pueden ser muchas las que se sumen para visibilizar la campaña coordinada por este grupo en sus redes.

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Conversaciones, unos cuantos cigarros, media botella de Chanceler y un paquete de galletas después, algunos muchachos se fueron. Esos no se enteraron de que la previsión de Emel, uno de los bebedores habituales, se materializó: llegó una patrulla. Dos oficiales se acercaron al grupo y preguntaron quién estaba al frente de la actividad. Raymar se adelantó y conversó con ellos. Les explicó el objetivo del encuentro… y también de dónde eran las banderas que colgaron en el lugar. Minutos después los oficiales se retiraron y el grupo siguió conversando y fumando en las escaleras del parque.

Busqué a Emel para comentarle el acierto de su previsión pero ya no estaba en el banco con la mejor sombra. Me lo imaginé bajando por San Lázaro, pidiéndole el trago a Osmani, ahora un poquito más pendiente, quizá, de la gente en Palestina.

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Foto: Alba León

Los políticos reconocen la crisis, y más noticias

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Manuel Marrero y Eduardo Rodríguez Dávila
Ilustración: Félix M. Azcuy

Entre medidas «dispersas» y «mea culpa»

Fueron noticia algunas sintomáticas declaraciones del primer ministro, Manuel Marrero, y otros altos funcionarios sobre la crisis del país.

Marrero reconoció este martes, en la reunión mensual con los gobernadores, que «existe dispersión en la manera en que se están implementando las medidas», en referencia al programa de estabilización presentado hace varios meses. Afirmó también que es hora de «entrar en una etapa mucho más dinámica».

El primer ministro dijo que les «está faltando mano dura en muchos lugares» y que, en ese sentido, deberían tomar «medidas ejemplarizantes en defensa de nuestro pueblo».

En la reunión se analizó la producción de alimentos, el funcionamiento de las empresas estatales y el anteproyecto de la pospuesta Ley de Empresas, entre otros temas de prioridad.

«Existen estructuras a nivel de provincia y de base que no se están metiendo en las comunidades, no se reúnen con el pueblo, hay desatención a las comunidades en muchos lugares, y esto lo vivimos varios de los dirigentes nacionales que hacemos una visita a un lugar, a una comunidad», observó Marrero.

Uno de los problemas que no reportan ninguna mejoría es el de la vivienda. Todas las provincias han retrocedido.

Con respecto a la producción y distribución de alimentos, el viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca dijo que «la falta de exigencia, de control, la preparación de los cuadros y la falta de sistematicidad» están frenando las metas que se ha planteado el gobierno.

Asimismo, en esta semana tuvo lugar el tercer episodio del programa «Desde la Presidencia» en el que compareció el ministro de transporte Eduardo Rodríguez Dávila. El funcionario habló sin medias tintas y declaró abiertamente que «estamos en uno de los peores momentos de los últimos años», pues se transportan aproximadamente la mitad de pasajeros que hace un lustro.

«Hoy la mitad de las rutas estatales no tienen un funcionamiento estable porque una parte de los ómnibus tiene problema de paralización técnica y otra parte presenta dificultades con el abastecimiento de combustible, esto trae como consecuencia que muchas localidades y rutas se satisfagan con servicios de porteadores privados», afirmó.

Otro punto importante del debate fue sobre los precios «abusivos» del transporte privado. Rodríguez Dávila, lejos de estigmatizar y culpar al transportista privado, explicó la estructura de costo del transporte: hay un 30% que está relacionado con mantenimiento y sustitución de piezas, y entre un 20% y 25% asociado al combustible.

Si bien el ministro llamó la atención sobre choferes particulares que cobraban precios abusivos injustificados, reconoció que para la compra de piezas «una empresa de gestión no estatal accede a ese dólar través de otro mercado [el informal]» y que, aun cuando se implementaron precios subsidiados para los transportistas, los privados «no tienen un acceso directo al combustible, entonces lo adquieren de una manera irregular».

Asimismo, llamó la atención sobre la situación inflacionaria como un componente que afecta el precio final del transporte. «Las empresas estatales no pagan mucho, sin embargo […] nadie se va a un emprendimiento personal si no va a buscar unos ingresos que le permita garantizar el estado de su familia en un ambiente de inflación».

«Tenemos que resolver los problemas de la empresa estatal, que con lo que genera no da la cuenta, y tenemos que resolver lo de la empresa no estatal para que no tenga que cobrar tanto para cubrir sus costos», reflexionó.

Sobre las posibles soluciones, se proyecta una actualización de la política de comercialización de vehículos en el país y la adquisición de ómnibus para su ensamblaje. Asimismo, se implementa una estrategia con ayuda de la cooperación internacional para un «transporte resiliente» y menos contaminante que utilice más la electricidad y las energías renovables.

Esto significa que el gobierno, ya sea por una intención de transparencia o porque es cada vez más difícil de ocultar, está comunicando la crisis y sus causas internas.  

Opinamos que está bien reconocer los errores de gestión, no obstante, más allá del reconocimiento, urge un trazado estratégico que permita superar estas problemáticas en un contexto de adversidad internacional que podría empeorar si Trump vuelve a ocupar la silla en la Casa Blanca.

El comentario del primer ministro revela que ha sido una estrategia no solo de comunicación política, sino de fiscalización. Ha quedado claro que el estilo de administración vertical dejó una herencia de parálisis en los territorios subordinados. Superarlo llevará mucho tiempo.

Asimismo, en muchas ocasiones, se habla de problemas concretos en tono abstracto. Describen, señalan, enumeran, analizan, pero en los debates que publica la prensa estatal no quedan claros los señalamientos específicos.

Inusual y excepcional es dentro de este panorama político el discurso del ministro de transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, el cual, no solo evidencia sinceridad, sino un conocimiento profundo de las problemáticas —internas y externas— que afectan su sector. Reiteramos nuestra enhorabuena para él.

Repatriados

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Cubanos regresan de Haití / Foto: Cubadebate

Y fue noticia esta semana el regreso, en varios vuelos, de los cubanos que estaban varados en Haití a causa de la crisis política que afecta a ese vecino país.

El primer vuelo llegó el viernes al aeropuerto de Camagüey desde Cabo Haitiano. La operación continuó hasta el domingo.

El gobierno cubano, no solo organizó los vuelos, también garantizó el transporte desde Puerto Príncipe a Cabo Haitiano y luego el regreso de los repatriados a sus provincias desde los aeropuertos de Santiago de Cuba y Camagüey.

Una de las viajeras dijo a la Televisión Cubana que vivió «momentos tensos y de mucha incertidumbre».

El plan de retorno había sido anunciado por las autoridades cubanas desde finales de marzo, pero no se concretó hasta ahora.

Esto significa que el gobierno ha dado otro paso en el reconocimiento de su responsabilidad con ciudadanos que se encuentran en situación excepcional fuera de nuestras fronteras, por causa de eventos ajenos a su voluntad.

Nuestra opinión es que la repatriación de cientos de cubanos desde Haití ha sido una operación compleja y costosa que merece elogios teniendo en cuenta la actual situación económica de Cuba.

A pesar de la demora en resolver este reclamo, las autoridades cubanas dispusieron de recursos en medio de la crisis total en que vive el país para cumplir con su deber hacia estos ciudadanos.

Este es el camino correcto en la relación entre el Estado y la ciudadanía, el cumplimiento de las mutuas responsabilidades.

1 de mayo sin combustible

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Cartel de propaganda al Primero de Mayo / Foto: ACN

Fue noticia esta semana que el acto por el 1 de mayo no tendrá la dimensión tradicional. Se trata del evento político más multitudinario de Cuba, con un carácter simbólico muy evidente.

En esta ocasión, lo mismo que en 2023, el 1 de mayo no se celebrará en la Plaza de la Revolución, sino en la Tribuna Antimperialista, informó Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, el único organismo autorizado para agrupar a los sindicatos del país.

¿La razón? No hay suficiente combustible para garantizar cómodamente una movilización masiva.

Se prevé que a la Tribuna Antimperialista acudan, «a pie», 200 mil trabajadores de los municipios cercanos.

Guilarte se refirió a algunos de los principales problemas que enfrenta actualmente la ciudadanía:

«Allí ratificaremos que la clase obrera cubana continuará prestando particular atención a todo lo relacionado con la recuperación de la economía, aprovechando con eficiencia los recursos que tenemos para incrementar la oferta de bienes y servicios como vía para rescatar el poder adquisitivo de los salarios y pensiones», dijo.

Esto significa que la política de austeridad es integral y afecta también a las más importantes conmemoraciones políticas.

Opinamos que esta decisión es correcta y ofrece una imagen coherente de los administradores del país. Que se trate de una celebración especialmente significativa, tan arraigada en el imaginario de la Revolución Cubana, permite comprender la dimensión extrema de la crisis económica.

El Día Internacional de los Trabajadores fue siempre una actividad política que gozó de simpatías en Cuba, no obstante, habitualmente implicaba pases de lista y presiones a los trabajadores para que acudieran a la cita.

Por tanto, más allá de la repercusión que la noticia ha tenido en algunos medios, esta opción de un 1 de mayo más discreto y sin una gran movilización de recursos por parte del Estado, no solo es más racional, sino que permite a cada cual asistir o no según su interés.

El petróleo que no llega

También fue noticia esta semana, en varios medios no estatales, la partida del buque Eco Fleet rumbo a Jamaica después de más de mes y medio de espera frente a las costas cubanas, sin desembarcar su cargamento de diésel. 

Un experto de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, dijo a 14ymedio que el petrolero, procedente de Túnez, pasó semanas navegando en círculos frente a La Habana. No es un caso excepcional. Hay reportes de otros buques en circunstancias similares.

Todas las versiones coinciden en que la razón principal detrás de estas operaciones marítimas frustradas pudiera ser la imposibilidad de pagar por la parte cubana, aunque también existe la posibilidad de que se deba a problemas técnicos a la hora de descargar o almacenar el crudo.

Hasta el momento el Estado cubano no se ha pronunciado sobre el asunto.

De ser el impago la razón por la cual el buque abandonó las aguas cubanas, significaría una preocupante falta de liquidez en las arcas estatales o un fallo en el mecanismo de pago.

Las medidas unilaterales coercitivas de Estados Unidos tienen una especial afectación sobre las navieras. La llamada Ley Torricelli prohíbe a los barcos de terceros países que toquen puerto cubano, entrar a territorio estadounidense en un plazo de 180 días, excepto aquellos que tengan una licencia especial. Esto encarece grandemente los costos de transportación de cualquier mercancía a la Isla.

Nuestra opinión es que dicho incidente y la falta de transparencia en torno a este, agrava el descrédito del país ante proveedores extranjeros a los que obligatoriamente habrá que seguir acudiendo.

El viaje frustrado del Eco Fleet no solo representa pérdidas para las empresas que están detrás de la operación comercial. Se traducirá, como es obvio, en una mayor carestía de diésel.

La falta de explicaciones por parte del gobierno cubano, como es costumbre, ha dejado la narrativa sobre el asunto a los medios de la oposición.

De este círculo vicioso no será sencillo salir. No obstante, es inevitable hacerse varias preguntas. De haber estado contratado el cargamento, como indican los eventos reportados, ¿en qué momento se hizo imposible efectuar el pago y por cuáles motivos específicos? ¿No están obligados los responsables a ser transparentes con estos incidentes, que no son meros fracasos comerciales, sino que tendrán una repercusión en la vida cotidiana de los cubanos?

De aquí para allá

Fueron noticia también dos reemplazos de cuadros políticos.

El primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en la provincia de Holguín, Ernesto Santiesteban Velázquez, ocupará responsabilidades en la estructura auxiliar del Comité Central. Fue sustituido por Joel Queipo Ruiz, un físico nuclear que estaba al frente del Departamento Económico Productivo del Comité Central.

En la vecina provincia de Las Tunas ocurrió lo mismo. Fue «liberado» Manuel René Pérez Gallego y nombrado Walter Simons Noris, que era miembro del Buró Ejecutivo del comité provincial de Camagüey.

Esto significa que el «movimiento de cuadros» es bien amplio, prácticamente general, a juzgar por los precedentes de las últimas semanas.

Opinamos que probablemente se trate de un intento de «oxigenar» el liderazgo político en las provincias, aunque estos cambios también pudieran apuntar a un proyecto de renovación más ambicioso en estructuras centrales del Estado.

Estar al frente de una provincia no capitalina, y sobrevivirlo, siempre ha sido un elemento importante en la «escuela» para cuadros de alto nivel del Estado cubano.

Lo que va a pasar con los sustituidos lo sabremos en los próximos meses. Sí está claro que hay un plan detrás y, de seguro, está inspirado por la crisis —más que económica— política que vive el país.

Algunos medios no estatales se han apresurado a hablar de «caídas» o «despidos». Todo indica, más bien, que se trata de una estrategia amplia para renovar dirigentes en distintos niveles.

Obituario

Ramona De Saá y  Ángel Quintero

Esta semana, por último, recibimos la lamentable noticia del fallecimiento de Ramona De Saá, una de las principales pedagogas del ballet cubano. En 2002 había merecido el Premio Nacional de Enseñanza Artística. Formó notables bailarines durante 45 años.

Este viernes murió el trovador Ángel Quintero, una de las voces de la Nueva Trova. Tenía más de 40 años de vida artística.

Estas son importantes pérdidas para la cultura cubana.

Nuestras condolencias a sus familias, alumnos y seguidores.

Selling Sellers

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Ilustración: Brady

Todo el mundo conoce a la Pantera Rosa.

Hace poco, hablando de Pierre Richard y Gene Wilder, dije que, como Cantinflas, aquellos tenían la virtud de salvar con sus interpretaciones películas no exactamente buenas. Algo así, y en grado superlativo, puede decirse de Peter Sellers.

Blake Edwards no era un genio, o en todo caso fue un director desigual: si por un lado nos entregó Breakfast at Tiffany’s (1961) y Days of wine and roses (1962), por otro dejó atrás un montón de títulos que rezuman slapstick, con argumentos que envejecieron rápido y mal. Está claro que la comedia con ribetes intelectuales no era lo suyo. La saga de la Pantera Rosa es un buen ejemplo: comenzó bastante bien, pero el realizador se empeñó en sacarle el jugo incluso después de la muerte de Sellers (y no solo él: Freleng y Pratt hicieron lo mismo con el felino de animación que aparecía en los créditos iniciales). A mi modo de ver, las tres primeras películas con el inefable inspector Clouseau son las mejores: The Pink panther (1963), A shot in the dark (1964) y The return of the Pink Panther (1975). Vale decir que algunos de los personajes secundarios, como el sufrido inspector Dreyfus (Herbert Lom) y el desmañado asistente Cato (Burt Kwouk), son tan memorables como Clouseau, aunque el tono general escore demasiado hacia la farsa básica.

Ahora bien, Peter Sellers fue bastante más que eso. Y a quien lo dude, lo invito a ver Being there (Hal Ashby, 1979), una de las mejores sátiras políticas jamás filmadas, y que habría naufragado inevitablemente sin la pasmosa interpretación de Sellers como Chance, el jardinero. Y si eso no le basta, que busque otra sátira política igualmente genial y también bendecida con la presencia del actor: Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (Stanley Kubrick, 1964).

Recuerdo haberme desternillado, cuando estudiaba en la Lenin y nos ponían películas en el anfiteatro, con una comedia inglesa cuyo nombre en español era El quinteto de la muerte (The ladykillers, Alexander Mackendrick, 1955): el contrapunto entre aquella viejecita inocente y los avezados criminales que no se atreven a enfrentarla generaba situaciones divertidísimas. Bueno, pues uno de los cinco delincuentes (junto al gran Alec Guinness y el mencionado Herbert Lom) era un juvenil Peter Sellers. Proveniente del Goon Show, programa de radio de inmensa popularidad en Inglaterra (sin ir más lejos, los Beatles y Monty Python lo mencionaron entre sus influencias formativas) el éxito de esta película demostró que no solo era capaz de hacer imitaciones y voces divertidas.

Críticos y testigos coinciden en señalar la destreza del actor para convertirse en los personajes que interpretaba, hasta el punto de que algunos, incluido él mismo, han afirmado que el individuo Peter no existía como tal, sino que siempre se refugió tras un personaje u otro. Eso, sumado al hecho de que fuera capaz de imitar los más disímiles acentos, incluso numerosas variantes del inglés británico (ver los extras de Dr Strangelove y algunas entrevistas disponibles en Youtube) propició que, apenas su fama comenzó a extenderse, varios realizadores no solo del Reino Unido, sino de otros países quisieran trabajar con él.

Stanley Kubrick le ofreció un papel en Lolita en 1962; luego repetirían en Dr Strangelove, en la cual el británico interpreta tres personajes diferentes. Fíjense, a los 1:30:40, como el actor que encarna al embajador soviético (Peter Bull, situado a la izquierda de Sellers desde el punto de vista del espectador) no puede evitar sonreír ante la actuación de aquel como el científico nazi que da nombre a la película… y hasta el final de la escena aguanta heroicamente la risa.

Vittorio de Sica lo contrató en un par de ocasiones (Caccia alla volpe, 1966; Sette volte donna, 1967). En esta última compartiría uno de los episodios con Shirley McLaine, estupenda actriz con quien volvería a trabajar en Being there.

En 1969 el escocés Joseph McGrath lo recluta para The Magic Christian, donde comparte protagonismo con Ringo Starr (y participan, entre otros, Raquel Welch, John Cleese, Roman Polanski e incluso Yul Brynner interpretando a un cantante travesti). Luego, durante las sesiones de Get Back, el batería lo invitó al estudio a encontrar a los demás Beatles. Curiosamente, ahí se le notaba incómodo, y las observaciones sarcásticas de Lennon no contribuyeron por cierto a hacerle sentir relajado. Un hecho curioso es que su relación con la banda comenzó un poco antes, en 1965, cuando participó en el programa de Granada TV The music of Lennon & McCartney declamando la letra de A hard day´s night, en abierta parodia al Richard III de Laurence Olivier…

Por solo citar algunos, Sellers trabajó con los directores norteamericanos John Huston (Casino Royale, 1967), Blake Edwards (en la serie de la Pantera Rosa y además The party [1968], dando vida a un actor hindú a la vez pésimo y entrañable), Richard Quine (The prisoner of Zenda, 1979), Hal Ashby en Being there y Robert Moore en la curiosa Murder by death (1976) donde encarna a un detective chino, dentro de un reparto coral en el que descubrimos nada menos que a Truman Capote. Entre las actrices con que trabajó se encontraban la italiana Sophia Loren (The millionairess [Anthony Asquith, 1960]), de quien se enamoró hasta acosarla, y la sueca Britt Ekland, con quien estuvo casado cuatro años.

En 2004, Stephen Hopkins dirigió The life and death of Peter Sellers, donde el australiano Geoffrey Rush interpreta a aquel, y se hace énfasis en su inseguridad y sus problemas con las mujeres. Casado cuatro veces, su primer divorcio fue de la austriaca Anne Howe, con quien tuvo dos hijos a los que maltrataba. Según la Ekland, que lo conoció bien, tenía una personalidad bipolar y era sumamente controlador. En este sentido, es significativo que en la mayoría de sus papeles no solo es otra persona, sino otra persona que, a la vez, se disfraza. Consumía alcohol y drogas, y hay diversos testimonios que aseveran cuán difícil resultaba trabajar a su lado; con Blake Edwards, por ejemplo, tuvo una ruptura que duró varios años. Su comportamiento y estilo de vida le acarrearon problemas financieros, de manera que a menudo tuvo que aceptar papeles en proyectos mediocres, donde es él lo único rescatable. Tuvo una breve reconciliación con su hijo Michael y admitió que odiaba muchas de las cosas que hizo; para empezar, odiaba a Clouseau. Murió de un ataque cardíaco en 1980, en Londres, a los 54 años. No era, evidentemente, un hombre de trato fácil. No fue un buen padre, un buen esposo, un buen colega. Eso sí, fue un actor prodigioso, y lo mejor de él está en sus películas, que no lo salvaron de sí mismo, pero nos hacen mejores a nosotros.