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Vergüenza, histeria y repulsión: la prejuiciosa trieja de la salud menstrual y la higiene femenina

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estigma menstrual
Ilustración: Félix M. Azcuy

Cada vez que tengo que escribir un texto sobre mujeres y feminismos entro en un bucle infinito de incomprensión y agotamiento por tener que traer a agenda temas que deberían no ser problemas actuales —como tantos otros—, pero la historia se ha empeñado en que a más de 100 años de la aparición de las compresas Lister´s Towels de Johnson & Johnson, la menstruación, regla, periodo, «tus días o los míos», sean estigmatizados aún, junto a todo lo que concierne a la salud, higiene y sexualidad de quienes nacimos con vagina, útero y ovarios.

El eufemismo de la histeria reunió todas las preocupaciones, incomodidades y dinámicas vinculadas a las mujeres cisgénero como si fuesen de otro planeta; esto terminó por normalizar nuestras actitudes evasivas y las reacciones externas a ellas. Por consiguiente, las compresas terminaron en un rincón del supermercado o farmacia, y cuando íbamos por ellas, era necesario ocultarlas en bolsas para que nadie viera lo que había dentro, como si un paquete fuese nuestra vulva divina. Y luego estaba soportar la vergüenza de mancharnos la saya en la secundaria o el pantalón durante la boda de una amiga, así como no saber qué hacer con la cara de asco de nuestra pareja cuando quedaba ensangrentado durante las relaciones sexuales, y escuchar que estamos sensibles, inestables, irritables…

Menstruar, con suerte, se retrasa unos años, ya avanzada la pubertad; sin embargo, para quienes, como a mí, nos llegó siendo más niñas que mujeres, es medio dramático. Esconderse, no mencionarla, medicarse para los dolores, evadir los deportes y la socialización era lo normal. Sumando, además, el dictamen de «no dejes manosearte, no dejes que ningún hombre se te acerque, porque ya puedes reproducirte». ¡Once años! La mente da un vuelco de 180 grados, cuando además de sentirte un ser despreciable durante cinco días de cada mes, tienes que ser «una señorita» higiénica, bien portada y evitar salir embarazada cuando aún no sabes qué es qué en tu cuerpo.

Menstruar, con suerte, se retrasa unos años, ya avanzada la pubertad; sin embargo, para quienes, como a mí, nos llegó siendo más niñas que mujeres, es medio dramático.

Una íntima Mariposa —almohadilla sanitaria de producción nacional y pésima calidad— reposó ese 19 de mayo de 2007 sobre mi inocente ropa interior. La sensación de tener algo entre las piernas por primera vez fue algo verdaderamente desagradable, a lo que luego se sumó el miedo de que se saliera, o cayera al suelo en algún momento en el que yo estuviera rodeada de personas, que me manchara o se corriera. Si mal no recuerdo, fui la primera de mis amigas del aula en menstruar y la primera de las dos primas menores.

No tenía referentes; no sabía muy bien qué hacer. Mi abuela es ginecobstetra y a pesar de ello creo que en mi familia nunca me explicaron bien las cosas. Los dolores, la pesadez: «todo es normal», me decían. Mi libertad y actitud ante la menstruación vino posteriormente, de un aprendizaje que llevó años. Cuando pude ganar mi dinero decidí no utilizar más las almohadillas sanitarias de producción nacional, y comencé a adquirirlas a elevados precios en las tiendas. Si un salario promedio en aquel entonces era de 450 pesos, los paquetes de 8 almohadillas estaban cerca de los 50 pesos cubanos y las de la farmacia a 2.40 pesos, aproximadamente. Podía darme el lujo, pero en el caso de amistades cercanas con hijos, con otras responsabilidades o mayor flujo de sangrado, no les era rentable.

En octubre de 2023 fue inaugurada la exposición Flow: The Exhibition on Menstruation en el Museo de las Culturas Europeas de Berlín, que resume el debate alrededor de la pobreza menstrual, la atención, la información y el camino hacia la dignidad del periodo. La muestra pone en cuestión las deficiencias en las investigaciones alrededor de la menstruación y todas las limitaciones en torno a esta que impiden a las mujeres tener un vínculo saludable y digno con los procesos hormonales, reproductivos y con su cuerpo.

La menstruación puede asumirse con rechazo o verse reivindicada como parte de la identidad. Asimismo, hay quienes pueden someterse a tratamientos para detenerla o regularla. El debate también concierne a hombres trans y las personas no binaries que menstrúan normalmente, hasta tanto no estén en una etapa avanzada del tratamiento de sustitución hormonal con testosterona.

El debate también concierne a hombres trans y las personas no binaries que menstrúan normalmente.

Las tres o cuatro semanas que corresponden al ciclo menstrual tienen particularidades que inciden sobre nuestro cuerpo y estados de ánimos. Lo primordial es acudir a especialistas ante cualquier duda y no dar por sentado que todo lo que ocurre es normal. Sin embargo, debemos reconciliarnos con olores, flujos y algunas emociones inevitables que forman parte del ciclo. Así como con el ensanchamiento del útero, el endurecimiento y distención de los pechos, y las altas y bajas de la libido.

¿Cómo entienden las mujeres cubanas su salud menstrual?

Para describir el contexto cubano actual alrededor de la menstruación se realizó una pequeña encuesta en la que se levantaron datos de 87 mujeres, entre los 17 y 51 años, que actualmente viven en Cuba. Los resultados, en general, no fueron novedosos; sin embargo, fue una manera de confirmar lo que es conocido ya. Además, se realizaron entrevistas a trabajadoras de farmacias en los municipios Diez de Octubre y Plaza de la Revolución; asimismo, se conversó con personal sanitario.

En las entrevistas realizadas —en 2023— quedó como denominador común el retraso en la entrega de almohadillas sanitarias. Cada mes se venden las íntimas de producción nacional en toda la red de farmacias, pero en lo que va de año y hasta el mes de octubre, las trabajadoras de la farmacia del municipio Plaza de la Revolución, comentan que solo han entrado dos vueltas. ¿Acaso las personas menstruantes tienen el poder de retrasar su ciclo de acuerdo con la distribución de las compresas?

¿Acaso las personas menstruantes tienen el poder de retrasar su ciclo de acuerdo con la distribución de las compresas?

El 80% de las mujeres encuestadas utiliza almohadillas sanitarias como protección durante el periodo menstrual; mientras que en menor medida señalaron los tampones y menos significativa la copa menstrual —solo indicada por dos encuestadas.

Entre los lugares para adquirir estos productos de higiene femenina quedaron en primer lugar las tiendas en moneda libremente convertible (perfumerías de hoteles, farmacias internacionales o supermercados); en segundo lugar, el mercado informal y puntos de ventas privados (reventa o de importación privada); y la farmacia estatal quedó relegada a un tercer puesto. Otras maneras de adquirir productos para contener el sangrado son a través de donaciones y envíos de familiares en el exterior.

En su mayoría destacan que tienen a acceso a información profesional sobre la menstruación y las fuentes principales son las redes sociales y los profesionales de la salud.

Por último, las encuestadas respondieron una pregunta acerca de la cultura de la salud sexual y ginecológica. Las respuestas entre acudir o no al especialista en Ginecología estuvo balanceada; lamentablemente en el país no es muy común que las mujeres visiten espontáneamente a este especialista luego de tener relaciones sexuales. Desde el área de salud hacen una citación, pero muchas no acuden para realizarse los exámenes de citología. Las razones principales de esa creencia negativa son: «no me gusta», «no lo creo necesario sino aparecen síntomas de alarma o molestias», «falta de tiempo e interés», «no hay condiciones higiénicas ni personal adecuado para ello» y «no hay cultura de revisarse periódicamente, aunque por sistema de salud es obligatoria la prueba citológica». Mientras que las que sí visitan al ginecólogo lo hacen porque en el área de salud, el personal médico y las enfermeras se preocupan; tienen antecedentes de infecciones vaginales recurrentes y otras patologías; o por prevención y revisión rutinaria.

El ciclo de la marea roja

Hace muchos años —no sé de dónde saqué el referente— llamo a la menstruación «marea roja»; y la marea es un fenómeno periódico. No digo que la disfrute, pero he aprendido a aceptar mi cuerpo y sus ciclos, y sobre todas las cosas, «sufrir» el premenstrual lo menos posible.

Hoy posiblemente cerca de 300 millones mujeres estén menstruando en el mundo, pero la sociedad no está diseñada para que todas podamos tener acceso a productos menstruales, ni las instalaciones laborales, estudiantiles, entre otras, están previstas para recibir a mujeres menstruando.

Hay sociedades más empobrecidas que la cubana. Pero ¿cuántas veces fuimos al baño a cambiarnos, lavarnos las manos o enjuagar alguna prenda manchada y no había agua? En la secundaria, mis compañeras de aula tenían que abandonar las clases e ir a sus casas a cambiarse; y los días en que descendían levemente las temperaturas, con suerte tenían un abrigo a mano para amarrarse a la cintura y disimular en caso de mancharse. Nunca tuvimos acceso a materiales de higiene, ni a jabón, ni a un botiquín para adquirir medicamentos o calmantes; ni siquiera la sensibilidad de comprender cuán molesta podría ser una dolencia de «estómago» cuando en realidad era la menstruación, pero decirlo en voz alta era vergonzoso.

Nunca tuvimos acceso a materiales de higiene, ni a jabón, ni a un botiquín para adquirir medicamentos o calmantes.

No somos ni histéricas ni pesadas. Las personas nacidas con vulva y ovarios entramos en un ciclo donde merecemos comprender que se trata de un proceso normal, el cual también podemos decidir detener bajo la responsabilidad individual con tratamientos hormonales. Es preciso tomar conciencia de que visitar a los especialistas en ginecología es necesario, sobre todo luego de la primera relación sexual para acudir a tratamientos profilácticos, realizar exámenes de citología, seleccionar el método anticonceptivo que más se ajuste a nuestras necesidades y objetivos y recopilar información sobre todos los temas que conciernen a los genitales femeninos.

Por último, la meta es que todas las mujeres se encaminen hacia el empoderamiento de su cuerpo, para que puedan y sepan expresar sus necesidades e inquietudes sobre su sexualidad, ciclos hormonales y menstruales. De esta manera sabremos exigir que en las instituciones se respete el acceso a materiales de calidad para contener el sangrado, que haya instalaciones sanitarias correctas, y que la entrega de almohadillas y algodón sea en el periodo estipulado. Asimismo, es necesaria la diversificación y educación acerca de otros métodos, que se diversifique la venta de estos y que la Federación de Mujeres Cubanas atienda con celo los precios y el acceso a materiales de higiene íntima femenina.

Conversaciones entre Cuba-Estados Unidos, juicio a Manuel Rocha, y más noticias

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Ilustración: Félix M. Azcuy

Nuevas conversaciones, mismos desacuerdos

La noticia es que Cuba y Estados Unidos vuelven a tener una ronda de conversaciones centradas principalmente en el tema migratorio este martes 16 de abril. La parte cubana fue encabezada por el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío y la norteamericana por el subsecretario adjunto de Estado del Buró de Asuntos del hemisferio occidental, Eric Jacobstein.

Según la nota publicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano «durante el encuentro, las partes pasaron revista al estado de cumplimiento de los Acuerdos Migratorios bilaterales, en cuyos textos se consigna el compromiso mutuo de garantizar una migración regular, segura y ordenada».

Un día antes de que ocurriera el encuentro Johana Tablada de la Torre, subdirectora General de la Dirección General de Estados Unidos del MINREX declaró en una conferencia de prensa que «durante el año 2023 y lo que va de 2024, el gobierno de EE.UU. ha otorgado más de 20 000 documentos de viajes a migrantes cubanos» y «ha devuelto a la mayoría de los interceptados en el mar».

Sobre las prioridades y demandas de Cuba en las conversaciones, Tablada de la Torre afirmó que se centraban en: insistir en «que el bloqueo y las medidas adicionales de cerco y máxima presión de los gobiernos de Trump y Biden constituyen el tema que más pesa en el escenario migratorio bilateral»; la necesidad de reanudar el «otorgamiento de visas de no inmigrantes en La Habana» y de que se respete «el derecho de viajeros de terceros países a visitar Cuba libremente y sin represalias»; además de «llamar al gobierno de Estados Unidos a suspender el uso de fondos federales para financiar a los principales medios y plataformas digitales que estimulan la emigración irregular».

Otro punto recurrente fue la inclusión de Cuba en la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo que dificulta las transacciones con la Isla y pone requisitos adicionales a los viajeros que entren al territorio cubano si luego deciden ir a Estados Unidos. Sobre este punto, la funcionaria señaló que «si hoy el Gobierno estadounidense realmente quisiera que lleguen menos cubanos a su frontera sur, sacaría a Cuba de la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo».

Luego de concluida la ronda Fernández de Cossío, en un video publicado en X por la Embajada de Cuba en Estados Unidos, comentó que «ha sido una discusión franca. No podemos decir que estuvimos exactamente de acuerdo en todo lo que discutimos, pero tuvimos la oportunidad de hacer los planteamientos cada parte».

Por el lado norteamericano la cobertura ha sido mucho más escueta. La Embajada de Estados Unidos en Cuba también en X compartió un breve comunicado del Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Brian A. Nichols, describiendo lo ocurrido.

Asimismo, según el periódico español El Diario, el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, en una conferencia de prensa, subrayó que «las prioridades de la Administración del presidente Joe Biden son garantizar la “migración segura y ordenada”, fomentar la “reunificación familiar” y promover un “mayor respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales” en la isla».

Esta semana también fueron noticia conversaciones rutinarias entre representantes cubanos y norteamericanos llevadas a cabo en Washington, D.C. el miércoles 17 con el objetivo de debatir problemáticas relacionadas con el tráfico de migrantes y el fraude migratorio.

Según el medio radicado en la Florida Martí Noticias, «un funcionario del Departamento de Estado en un correo electrónico» declaró que «la cooperación efectiva en asuntos penales puede incluir en ocasiones el intercambio de información, como información sobre fugitivos u otras personas buscadas, o comunicación en tiempo real entre la Guardia Costera de Estados Unidos y la Guardia Fronteriza cubana para detectar contrabandistas de personas o narcotraficantes».

La noticia ha causado revuelo en medios y activistas de la oposición que han cuestionado la posible existencia de nexos de colaboración por parte de Estados Unidos con las autoridades policiales cubanas.

Esto significa que ambos gobiernos están dispuestos a dialogar sobre determinados asuntos de interés común a pesar del enfriamiento de las relaciones diplomáticas a partir del giro que significó la administración Trump, que revirtió muchas de las acciones llevadas a cabo durante el mandato de Barack Obama, algo que en gran medida se ha mantenido durante el mandato de Biden.

Sin embargo, los desacuerdos siguen siendo evidentes, sobre todo los relacionados con el recrudecimiento de las medidas unilaterales coercitivas sobre la Isla y el mantenimiento por parte de la actual administración demócrata de Cuba en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.

Nuestra opinión es que es innegable el papel que juegan en el empobrecimiento de la población cubana las restricciones económicas que le impone el Estado norteamericano a la Isla.

Algunas de estas medidas dependen del Congreso para ser derogadas o modificadas, sin embargo, otras están sujetas a decisiones administrativas. Este es el caso de la Lista de Países Patrocinadores del Terrorismo, en la cual se mantiene a la Isla sin ningún argumento sólido o convincente. Varias personas de prestigio dentro y fuera del territorio norteamericano han abogado por su eliminación y la Casa Blanca ha hecho oídos sordos.

Por su parte, el gobierno cubano sigue evasivo en cuanto a reconocer las decisiones económicas erradas y las rupturas del consenso con una zona de la ciudadanía, como causas internas que también tienen un impacto directo en la creciente oleada migratoria.

Lo antes expresado, sumado a los privilegios migratorios que tienen los cubanos, estimula la búsqueda del bienestar en el llamado «primer mundo», tanto por las vías legales y seguras, como por las peligrosas travesías controladas por los traficantes de personas, en las que han incursionado miles de cubanos en los últimos años.

Manuel Rocha, el último topo de la Guerra Fría

Manuel Rocha
Manuel Rocha / Foto: CNN

La noticia es que Manuel Rocha fue sentenciado a 15 años de prisión por una jueza de Miami, después de llegar a un acuerdo con los fiscales. El exdiplomático norteamericano de origen colombiano reconoció en la corte haber colaborado con la inteligencia cubana por más de 40 años. 

Este es el más reciente caso de espionaje cubano a los Estados Unidos; considerado por la comunidad de inteligencia como un caso grave de vulnerabilidad del sistema de información sensible norteamericano. Rocha declaró que fue reclutado en el año 1981, y después de pasar a la Casa Blanca y al Departamento de Estado, consiguió llegar a ser embajador en varios países latinoamericanos; experto en la región y asesor del Consejo de Seguridad Nacional en el tema Cuba. También trabajó en la otrora Oficina de Intereses norteamericana en La Habana como segundo jefe en los 90.

Durante toda su carrera mantuvo una identidad política de conservador, incluso, en 2002 fueron célebres sus declaraciones en contra del entonces candidato a presidente Evo Morales, mientras fungía como diplomático en Bolivia; acto de injerencismo que indignó a una zona del electorado y fue enérgicamente criticado por el gobierno cubano.

Aunque Rocha llevaba varios años retirado del servicio diplomático, seguía siendo asesor para Cuba del Mando Sur de los Estados Unidos. Según reportes de prensa, en diciembre del pasado año fue arrestado, después de varios años de seguimiento por parte de un agente encubierto del FBI que se hizo pasar por un oficial de inteligencia cubana. Le escribió a su WhatsApp y le pidió tener una reunión para darle un recado de sus amigos de la Isla. Rocha aceptó y conversó abiertamente sobre su trabajo, información y se reveló como simpatizante del gobierno cubano. Ahí firmó su sentencia.

En la cobertura realizada al juicio por El Nuevo Herald se informó que «Rocha no fue acusado formalmente de ser un espía, delito que hubiera requerido descubrirlo intercambiando información secreta con sus contactos cubanos u otras pruebas de comunicaciones furtivas. En cambio, fue acusado de violar la Ley de Registro de Agentes Extranjeros, que exige que quienes trabajan bajo el control de un gobierno extranjero notifiquen a la oficina del Fiscal General de Estados Unidos».

Asimismo, se relató que «antes de ser sentenciado, Rocha pidió disculpas a la jueza, a Estados Unidos y a su familia por sus acciones». De cumplir la condena completamente, tendrá 88 años al salir de prisión. 

El proceso ha causado varias molestias en la oposición cubana exiliada en la Florida y el ala conservadora cubanoamericana del Partido Republicano, quienes han exigido una condena mayor y ejemplarizante.

Hasta el momento, el gobierno cubano no se ha pronunciado. La única alusión encontrada en los medios estatales fue en el programa Chapeando Bajito de Radio Rebelde el 4 de enero del presente año, en el cual se afirmó que «la detención de Manuel Rocha, exembajador norteamericano acusado de espiar para Cuba, aunque no se ha presentado formalmente el caso en cortes, se está empleando para reactivar fantasmas anticomunistas y bloquear aún más cualquier intento de diálogo o acercamiento entre Cuba y Estados Unidos».

Esto significa que el gobierno cubano logró acceder a información estratégica de muy alto nivel en su enfrentamiento con los Estados Unidos. Rocha se une a Ana Belén Montes como expertos muy renombrados sobre Cuba dentro del sistema de seguridad nacional norteamericana que sirvieron a los intereses de la Isla.

James Olson, exjefe de Contrainteligencia de la CIA, reconoció a BBC en enero: «Éramos suyos. Nos vencieron. Esa es una de las razones por las que tengo este rencor personal contra el servicio de inteligencia cubano, porque han sido muy exitosos al operar contra nosotros». 

Nuestra opinión es que el gobierno cubano se vio obligado a utilizar métodos no convencionales para protegerse de la política particularmente agresiva de su «vecino del norte» durante la Guerra Fría. Estos episodios quizás puedan influir en cualquier acercamiento diplomático que pudiera haber entre los gobiernos cubano y norteamericano, pero es una práctica aplicada —y paradójicamente condenada— por todos los Estados del mundo para salvaguardar sus intereses nacionales.

Las visitas de la semana

Tran Luu Quang (izquierda) / Ígor Krasnov (derecha)
Tran Luu Quang (izquierda) / Ígor Krasnov (derecha)

La noticia es que el viceprimer ministro de Vietnam, Tran Luu Quang, y el fiscal general de la Federación de Rusia, Ígor Krasnov, estuvieron en Cuba esta semana, en cumplimiento con las agendas de cooperación establecidas entre sus países y Cuba

El presidente cubano, Miguel Díaz Canel, reconoció a Vietnam «por los gestos constantes de ayuda hacia nuestro país», entre los que se encuentra una donación de arroz en el contexto de esta visita. Pero Díaz Canel también enumeró las muchas donaciones enviadas; el crédito que se otorgó a la Isla, con carácter especial, para comprar arroz, y la extensión de la cooperación en materia de asistencia técnica para la producción del grano en la Isla hasta 2025.

El jefe de Estado subrayó también «la sensibilidad y el apoyo que hemos tenido del empresariado vietnamita, que ha apostado por sus negocios en Cuba, a pesar de todas las dificultades financieras que hemos presentado».

Nosotros —refirió— «somos dos naciones que hemos enfrentado con heroísmo a nuestros enemigos»; «somos dos naciones empeñadas en la construcción socialista»; «somos dos naciones que nos respetamos, nos queremos, nos admiramos mutuamente».

Igual de relevante es la visita del fiscal general de la Federación de Rusia, Ígor Krasnov, ya que esta tiene como objetivo principal ampliar la colaboración entre la las fiscalías generales de ambos países.

Acompañado por la fiscal general cubana, Yamila Peña Ojeda, Díaz Canel enfatizó en el valor de esta cooperación en materia de preparación de los fiscales cubanos, y para el abordaje conjunto de temas muy complejos como la corrupción, el delito internacional, la ciberseguridad, los desafíos de la Inteligencia Artificial, el terrorismo y otros asuntos que representantes de ambas fiscalías han estado debatiendo durante la visita.

Luego de una reunión de alto nivel entre ambos fiscales generales, a la que asistió el embajador ruso en Cuba, Víctor Koronelli, se firmó un Programa de Cooperación 2024-2026 que abarca, entre otros temas, la asistencia jurídica en los casos penales, la implementación de tecnologías digitales en las actividades de las Fiscalías y el derecho ciudadano y la lucha contra la delincuencia.

Importante es destacar que Krasnov invitó a Peña Ojeda a discutir mecanismos de protección a los derechos de empresarios e inversores en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), que se celebrará en esa ciudad rusa en junio próximo.

Esto significa que Cuba sigue apostando por sus aliados naturales en el terreno internacional y en medio de una profunda crisis para la cual no se vislumbran mejoras y ante la hostilidad de Estados Unidos.

Pero significa también que hay una voluntad política del gobierno de la Isla, expresada una y otra vez, de promover inversiones extranjeras en la Isla de empresas privadas, en singular ventaja con las posibilidades hasta ahora establecidas para empresarios cubanos.

Precisamente este miércoles el emprendedor cubano Oniel Díaz Castellanos en su perfil de Facebook se preguntaba «¿Por qué pueden existir operadores extranjeros, que son privadísimos, en el sistema financiero bancario nacional y no se permiten los privados nacionales?».

Por otro lado, se evidencia la cada vez mayor presencia de Rusia en temas tan sensibles como los jurídicos, un asunto en el que la nación euroasiática no es precisamente ejemplar, con múltiples denuncias por un uso arbitrario de la justicia para condenar a opositores, leyes controversiales que discriminan a minorías, sumado a varios escándalos de corrupción y una instrumentalización de su lucha como forma de lawfare.

En contraste, el modelo vietnamita, si bien también presenta varios cuestionamientos por autoritarismo, ha sido señalado de forma positiva por varios académicos cubanos, entre ellos el economista Omar Everleny, porque «demostró que en condiciones de subdesarrollo se puede avanzar en el impulso de las fuerzas productivas utilizando el mercado, entre otros indicadores». También han recomendado estudiar qué fórmulas del país asiático pudieran ser adaptables al contexto nacional.

Nuestra opinión es que Cuba necesita de todas las políticas posibles de promoción y desarrollo de la economía, y con igual paso debe marcar el ritmo de los controles y las medidas contra la corrupción, que incñuida la corrupción de cuello blanco.

Si los acuerdos entre las fiscalías generales de Rusia y la Isla, y los negocios con Vietnam, implicarán buenas nuevas en ese sentido sin afectar la soberanía nacional, bienvenidos sean.

Pero a la par, el gobierno cubano debería hacer un compromiso público con la transparencia que transcienda el discurso y se convierta en una rendición de cuentas real hacia la ciudadanía. ¿Qué contratos y acuerdos se están haciendo? ¿Bajo qué condiciones? ¿Qué implicaciones tienen para los cubanos? Estas son preguntas que siguen sin respuesta.

Las visitas de la semana —Rusia y Vietnam— son una evidencia de los posibles caminos y modelos de desarrollo que han tomado los países del llamado bloque socialista luego de su desintegración. Cuba sigue en la encrucijada ¿o habrá elegido ya?.

Gobierno cubano llama a enfriar la situación política en Oriente Medio

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Consulado iraní destruído en Siria por armas israelitas / Foto: France24

La noticia es que el gobierno cubano, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), hizo un llamado a la paz mundial en el Oriente Medio, luego de la escalada en el conflicto en esta región entre Israel e Irán. 

El comunicado de la cancillería aboga también «por un cese al fuego inmediato y permanente en la Franja de Gaza que ponga fin al genocidio que hoy se comete contra el pueblo palestino».  

En la noche del sábado al domingo 14 de abril, Irán lanzó un ataque aéreo contra objetivos militares israelíes, en respuesta al bombardeo del gobierno sionista a la embajada iraní en territorio sirio. Murieron dos altos mandos de la Guardia Revolucionaria de la nación persa.  

La mayoría de la comunidad internacional ha solicitado a los gobiernos de los países contendientes que no aumenten las agresiones. Esta escalada, no solo tiene graves implicaciones para la región, sino también en la geopolítica mundial.

Con respecto a Estados Unidos, principal aliado de Israel, Joe Biden reconoció el esfuerzo de las tropas norteamericanas en la defensa ante el ataque iraní, pero matizó que no participará en un contraataque.  

Esto significa que se agudiza el ya tenso escenario existente en una región azotada por conflictos prolongados; sobre todo, la grave situación humanitaria que sufren los sobrevivientes al genocidio que ejecuta el ejército de Israel en Gaza, desde hace más de seis meses.

El pronunciamiento del Minrex insiste en que «no habrá paz y estabilidad en el Oriente Medio hasta tanto se alcance una solución amplia, justa y duradera al conflicto israelí-palestino».

Por su parte, Cuba —como muchos otros países con economías subdesarrolladas— es altamente sensible al efecto que provocan en el mercado internacional estos conflictos bélicos, que se traducen en un aumento directo del costo de productos altamente sensibles como el petróleo o los alimentos.

Nuestra opinión es que el gobierno cubano se muestra acertado en un llamado a la paz mundial, más allá de su alineamiento político con los gobiernos palestino e iraní.

Un eventual conflicto militar directo entre Israel e Irán supondría una amenaza para la estabilidad política global con múltiples daños colaterales en todas las regiones del planeta.

Protocolos para prevención de acoso sexual en centros educativos

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acoso en las ecuelas
Ilustración: Félix M. Azcuy

Los centros educativos deberían ser espacios que promuevan la seguridad y el bienestar físico y emocional de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y todos los estudiantes en general. Sin embargo, la inobservancia de algunas conductas que constituyen violencias de género, específicamente, el acoso sexual, pueden opacar esa mirada feliz de las instituciones escolares y provocar daños profundos a las víctimas.

El Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe define el acoso sexual como «cualquier avance sexual no deseado, peticiones de favores sexuales, conductas físicas o verbales o gestos de carácter sexual o cualquier otro comportamiento de naturaleza sexual que pueda ser razonablemente percibido como ofensivo o humillante por quien se ve afectado». En muchos de los casos, ni la víctima ni quienes la rodean reconocen el acoso sexual, debido a que estas conductas llevan mucho tiempo naturalizadas en nuestra cultura.

La escuela cubana es reflejo del modelo hegemónico patriarcal que predomina en la sociedad. Reproducir estereotipos, patrones sexistas o conductas que pueden ser tildadas por los profesores o la propia familia, como inocentes o poco preocupantes, pueden desencadenar en hechos y comportamientos más graves en el futuro.

Una investigación reciente sobre casos de abusos sexuales ocurridos en la Escuela Internacional de Cine y Televisión emplaza a dicha institución y sus directivos. Mientras, la respuesta de la EICTV señaló: «Estamos aprendiendo a enfrentar estas situaciones. Es sanador abordarlas de manera honesta. Aún de buena fe, nos equivocamos».

La disculpa nunca será suficiente, sobre todo cuando el daño está hecho.

Fenómenos como este demuestran la necesidad de políticas públicas de prevención del acoso sexual en los centros educativos cubanos y de una Ley Integral contra la Violencia de Género en Cuba.

Las consecuencias del acoso sexual en las instituciones educativas son disímiles y provocan efectos físicos y psicológicos que comprometen el desempeño de los estudiantes, dentro y fuera de la escuela. Puede incluir abandono escolar, depresión, insomnio, falta de concentración, baja autoestima, aislamiento social, alcoholismo, drogadicción, entre otros efectos.

¿Cuándo se está en presencia de acoso sexual? Algunos ejemplos:

  • Al pedir sexo a cambio de un beneficio o favor.
  • Cuando no se acepta un «no» como respuesta.
  • Al hacer contacto físico no deseado.
  • Al usar lenguaje insultante.
  • Al llamar a las personas con nombres despectivos específicos de su sexo.
  • Al hacer comentarios relacionados con el sexo, sobre las características físicas o acciones de una persona.
  • Al decir o hacer algo porque se cree que una persona no se ajusta a los estereotipos de roles sexuales.
  • Al publicar o compartir pornografía, fotografías u otras imágenes sexuales (incluso en línea).

¿Qué puede hacerse en materia de prevención?

  • Garantizar la capacitación de profesores, personal escolar, estudiantes, etc. para que adquieran habilidades efectivas de prevención, identificación y protección ante intentos de acoso sexual.
  • Tener una política efectiva contra el acoso sexual y asegurarse de que todos los estudiantes la conozcan.
  • Incluir en las políticas medidas específicas de prevención contra acoso sexual digital.
  • Comunicar claramente al estudiantado las consecuencias de todas las formas de violencia sexual.
  • Divulgar situaciones que constituyen acoso sexual, desde las más leves hasta las más graves.
  • Comprometerse con la denuncia tanto dentro como fuera de la institución escolar.
  • Desarrollar talleres que sensibilicen, así como juegos de roles u otros ejercicios educativos para ayudar a los estudiantes a ser conscientes del impacto del acoso sexual.
  • Alfabetizar mediáticamente para fomentar su pensamiento crítico, emplear recursos audiovisuales atractivos para generar debate.
  • Enseñar al estudiantado cómo protegerse del acoso sexual en espacios digitales.
  • Capacitar al estudiantado en cuanto a pasos a seguir si alguien es víctima de acoso sexual
  • Asegurarse de que el personal tenga suficientes recursos, capacitación y herramientas para detectar comportamientos de acoso, e identificar y denunciar incidentes cuando se produzcan.
  • Respetar la confidencialidad de los estudiantes que denuncian acoso sexual. Esto puede alentar a otros estudiantes a denunciar en caso de encontrarse en una situación similar.

Para decidir si una institución ha cumplido o no con su deber de responder a un reclamo de esta índole, hay que considerar:

  • Los procedimientos vigentes para hacer frente al acoso sexual.
  • La rapidez y la seriedad con las que la institución respondió a la denuncia.
  • Los recursos puestos a disposición para atender la denuncia.
  • Si la institución proporcionó un ambiente saludable para la persona que efectuó la denuncia.
  • Qué tan bien se informó sobre las medidas adoptadas a la persona que hizo la denuncia.

En Cuba urge la creación de protocolos de tolerancia cero, que pongan en práctica acciones concretas para la prevención del acoso sexual en los centros educativos. Estos procedimientos deben ser accesibles, claros y precisos; que promuevan relaciones respetuosas y fomenten la transparencia. Además, deben ser aplicados en los centros educativos y capacitarse a estudiantes, profesores y familias sobre dichos protocolos y su ejecución. Comunicar la gravedad del acoso sexual, sin eufemismos que intenten proteger la reputación institucional, sería un gran paso de avance para desnaturalizar un fenómeno que no por invisibilizado dejar de ser profundamente lesivo. 

¿Nuevos signos de la misma crisis?

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crisis dialogo
Ilustración: Félix M. Azcuy

Los sucesos del pasado 17 de marzo en el oriente cubano vuelven a poner sobre la mesa las tensiones en la Isla. La legítima protesta popular, en esta ocasión, describe datos diferentes a las del 11 de julio de 2021: hubo una casi nula capitalización por parte de agendas violentas y represivas; se sucedió en un escenario más complejo, con condiciones de maniobrabilidad política menos halagüeñas y de consecuencias futuras menos previsibles.

Dejo algunas notas sobre el escenario actual, sus tendencias y signos más recurrentes, los que, de no apreciarse un cambio integral e inmediato, agregará más combustión a la caldera sociopolítica cubana y la previsible recurrencia de estallidos sociales.

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De 2021 a la fecha no se percibe una estrategia coherente, estable y con resultados a corto plazo que permita aliviar la presión sobre la vida cotidiana de la mayoría de la gente —cortes eléctricos, inflación; deterioro de servicios públicos como educación, salud, seguridad social, transporte, recogida de desechos sólidos, suministro de agua y de combustibles domésticos, seguridad ciudadana.

No se ha estabilizado un programa de ajustes integrales en el sistema productivo que permita prever, a mediano plazo, mejoramiento en los niveles y calidad de la producción de bienes y servicios, y en los mecanismos de distribución y consumo. No se ha logrado gestionar la crisis en favor, al menos, de los grupos poblacionales más empobrecidos; por el contrario, hay señales de traspaso de los recursos del sector público al sector privado, con la consabida concentración de riquezas.

El caso más alarmante está en el sector agrícola, con bajísima inversión y peores resultados. Un aparte merece la industria azucarera, que suma una década sin cumplir sus planes productivos. En contraste con los datos anteriores, persisten los incomprensibles altos niveles de inversión inmobiliaria y hotelera.

En este escenario, a pesar de las negociaciones con gobiernos aliados, no se perciben resultados que permitan avizorar algún tipo de estabilidad en el acceso a bienes de consumo ni a infraestructura productiva. Abundan los proyectos de inversión extranjera, pero pocos llegan a concretarse y mucho menos tener una influencia directa sobre la calidad de vida de las personas.

No se perciben resultados que permitan avizorar algún tipo de estabilidad en el acceso a bienes de consumo.

El entorno internacional, signado por guerras que apuntan a ser prolongadas, con los consabidos impactos en el precio de alimentos y de las materias primas, y especialmente de los combustibles, sumado al cada vez más difícil acceso a créditos, así como la persistencia de la política de persecución financiara contra Cuba por parte del gobierno de los Estados Unidos, complejizan de manera dramática las posibles salidas a la crisis.

De vuelta a las tendencias internas, la otrora garantía de acceso a productos y servicios básicos por parte del Estado ha cedido espacio, de manera progresiva —no asumida como estrategia política—, a la lógica de oferta y demanda del mercado no regulado.

Uno de los elementos de mayor tensión social en el Oriente cubano, por ejemplo, está en el cada vez más limitado acceso a la cuota mínima de arroz, azúcar y pan que cada mes se acompaña de mayor incertidumbre. Se añade a esta tensión los precios prohibitivos —para la mayoría de la población— que tienen esos productos en el mercado no regulado. No es casual que el reclamo fundamental, concreto y verificable de la gente que salió recientemente a la calle fuera el de «corriente y comida».

En el escenario de reformas que vivimos hace varios años, ha sido más rápida y extendida la eliminación del subsidio a productos que la puesta a punto del nuevo sistema que pretende subsidiar a personas.

Uno de los signos extremo de la creciente desigualdad, la que apunta a tener carácter estructural, es el incremento de personas que han quedado visiblemente fuera de cualquier sistema de distribución de bienes y servicios, con el incremento de personas en situación de calle, sobre todo jóvenes y mujeres, según datos oficiales.

La tensión cotidiana tiene entre sus datos el incremento de la sensación de inseguridad ante el aumento de la actividad delictiva, incluso con niveles de organización y agresividad preocupantes, reconocidos por las autoridades; así como la presumible disminución del número y calidad formativa de los agentes del orden público.  

También la situación demográfica es un asunto de primer orden en la crisis actual; aun cuando se avizoran ideas interesantes respecto a la relación con la emigración. Lo cierto es que, si bien la salida de personas del país —con cifras récord— es una válvula de escape a las tensiones socioeconómicas y políticas, sus costos son elevados; téngase en cuenta que el sector más dinámico de la población, en términos productivos, que comprende un rango de edad entre 19 y 49 años, es el de mayor incidencia migratoria.

Por otro lado, entre las tendencias observables en el actual escenario, no se advierte un giro en la cultura política institucional, en la formulación de discurso, en el engranaje de mecanismos de diálogo con diversos sectores sociales, políticos y económicos, en la asunción de debates abiertos sobre las condiciones de la crisis y las diversas propuestas de solución.

No se advierte un giro en la cultura política institucional, en la formulación de discurso, en el engranaje de mecanismos de diálogo con diversos sectores sociales, políticos y económicos.

Avala el criterio anterior el hecho de que continua ausente de los medios públicos de comunicación el intercambio de ideas, análisis y propuestas que son recurrentes en los espacios no institucionalizados. Esta ausencia alimenta la desesperanza respecto a posibles soluciones, al tiempo que permite «naturalizar» determinadas tendencias y decisiones como único camino posible, o hace suponer conflicto donde solo hay perspectivas diferentes.

Por otro lado, la suspensión de la Conferencia Nacional del PCC —una vez por ajustes al documento y la otra por la situación económica del país—, así como la suspensión, en dos ocasiones consecutivas, de los procesos de rendición de cuentas de los delegados a sus electores, tensionan la credibilidad de las instituciones políticas más importantes del sistema de gobierno en la Isla: los Órganos del Poder Popular y las instancias del Partido Comunista de Cuba.

Con ambas decisiones se limitan importantes vías de intercambio político con la base partidista en particular, y con la ciudadanía en general. Sin dejar de tener en cuenta que la protesta directa y el aumento de las abstenciones en los procesos electorales signan, de igual manera, la disminución de la legitimidad de las instituciones políticas.

Resulta lógico que, en medio de una crisis tan prolongada, amplia y aguda, disminuya la legitimidad de la dirigencia política del país. En paralelo, en el actual escenario de crisis, hay señales de pérdida de consenso en las estructuras de dirección central, manifiesta, también en el reconocimiento público de hechos de corrupción al más alto nivel, así como el incremento de privilegios asociados al creciente impulso a formas de gestión productiva privadas.

Resulta lógico que, en medio de una crisis tan prolongada, amplia y aguda, disminuya la legitimidad de la dirigencia política del país.

En vínculo con el dato anterior, y aunque no estén claramente definidos, emergen nuevos grupos y sectores con agendas específicas, una suerte de poderes fácticos que influyen en el curso de los acontecimientos y en el carácter de las transformaciones, así como en las tensiones políticas insuficientemente visibilizadas.

***

La crisis estructural y múltiple que vive Cuba está lejos de ser solucionada. Los estallidos de descontentos estarán más presentes de los que nos gustaría reconocer. Las lecturas extremas sobre los acontecimientos, la incitación a la violencia, la criminalización de la protesta, la tergiversación o simplificación de los hechos pudieran aparecer en la escena con mayor o menor fuerza en el corto y mediano plazos.

Lo cierto es que superar la crisis es un imperativo de seguridad nacional. Reconocer y viabilizar la protesta popular, su legitimidad y derecho, es un buen comienzo. Poner freno a cualquier manifestación de violencia, venga de donde venga, debe ser una obligación.

Para superar la crisis es imprescindible un diálogo abierto y sostenido sobre los nuevos y viejos signos que la caracterizan, al tiempo que resulta igual de imprescindible la más amplia convocatoria para encontrar las salidas que garanticen la mayor soberanía nacional y la mayor justicia social, económica y política. 

Cuando el extremismo y la ciencia entran en conflicto

Ilustración: Félix M. Azcuy

Durante la pasada semana, en las redes sociales digitales se gestó una nueva polémica entre algunos activistas políticos autodenominados de izquierda junto a miembros del grupo La Manigua, Revolución Pa’ Rato, o el Grupo de Fidelista por Siempre, con el profesor de la Facultad de Filosofía e Historia, Fabio Fernández Batista, a raíz de una publicación que este realizó en su cuenta personal de Facebook sobre las conclusiones derivadas de un panel organizado por el Consejo Científico de la Universidad de La Habana, que debatió sobre los correlatos de la crisis de la economía cubana en la actualidad.

De acuerdo con lo dicho por el también historiador, «se analizaron, sin ambages y con los numeritos inherentes a la ciencia, las múltiples falencias de un modelo que demuestra su insostenibilidad y con ello la necesidad de transformarlo sustancialmente».

Aunque más adelante en su publicación reconoce la existencia de «rigor y compromiso» en las intervenciones y las preguntas formuladas al calor del debate, donde la ciencia se erigió en un pilar para hacer política, las ideas que expresó molestaron a una zona de la militancia a favor del gobierno cubano por considerarlas hipercríticas hacia la realidad de la Isla. 

El presente texto presenta un análisis de las reacciones que se generaron tras la aparición del post en su cuenta de la red social Facebook, tomando como punto de partida los discursos y planteamientos que en los últimos años se han realizado por altos funcionarios cubanos, principalmente el presidente Miguel Díaz-Canel sobre el papel central de la ciencia en el proceso de transformación a todos los niveles de la sociedad cubana.

Entre exequias y resurrecciones

Los comentarios a la publicación no se hicieron esperar. Aunque algunos aplaudieron la iniciativa y resaltaron la necesidad de potenciar espacios de esta índole como parte del proceso de repensar la sociedad cubana y el futuro de la Isla desde una postura desprejuiciada, otros demonizaron los argumentos expuestos. Es oportuno recordar que, en enero de 2023, la intervención de Fernández Batista en el espacio televisivo Mesa Redonda también fue objeto de polémica, cuando afirmó que «el patriotismo cubano hoy está siendo impugnado tremendamente por la realidad», y expuso sus ideas sobre la relación entre la crisis de valores patrióticos –especialmente en las nuevas generaciones– y la mirada puesta en otras matrices culturales que impone la realidad económica nacional.

Sin embargo, a diferencia de aquella ocasión en que sus palabras hallaron eco en varios medios independientes y también fueron confrontadas, tanto por algunos sectores de la izquierda afiliados al gobierno cubano como de la oposición, esta vez el alcance ha sido más limitado, pero no exento de polémica, críticas y cuestionamientos.

En los comentarios realizados a su publicación figuran líneas de pensamiento que se pueden sintetizar en matrices de opinión que muestran la polarización existente en torno al tema de la insostenibilidad del modelo económico, planteado por el docente universitario como una conclusión a la que llegaron los investigadores que participaron en el panel, en su mayoría economistas de prestigio, según dejó entrever.

De este modo, las matrices generadas en torno al tema pueden sintetizarse en dos líneas generales que fueron expuestas por los dos grupos polarizados. Usuarios de Facebook a favor del gobierno cubano reclamaron la necesidad de que los científicos sociales consideren la existencia del bloqueo como mecanismo de asfixia económica, por lo que reclamaron que, a nivel discursivo, el docente no hiciera referencia a esa realidad en su publicación; demandaron la transparente exposición de criterios, datos y estudios que avalen, desde un punto de vista más científico, la afirmación de la insostenibilidad del modelo socialista cubano; y algunos llegaron a cuestionar legitimidad de la universidad y los académicos para realizar críticas constructivas y propuestas de cambio para transformar las variables económicas, acusándolos de responder a otros intereses políticos.

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Por su parte, Fernández Batista aclaró a un interlocutor que no había hablado de la «insostenibilidad del sistema» socialista, sino del modelo económico cubano, hubo usuarios que no aceptaron las distinciones de la dualidad sistema/modelo, prefiriendo equipararlos como una misma política, bajo los principios de que el modelo económico cubano se fundamenta en los principios de igualdad de oportunidades y justicia social que enarbola el sistema socialista.

Las plataformas Cuba Revolucionaria en Debate y el Grupo de Fidelista por Siempre, además de compartir la publicación, cuestionaron el compromiso científico, ético y político del profesor universitario. En la primera, el activista político Rodrigo Huaimachi cuestionó la validez del método científico y académico de Fernández Batista, rememorando sus palabras en el espacio Mesa Redonda de enero de 2023, cuando relató que la crisis de valores patrióticos se expresaba también en los estados de WhatsApp que compartían muchos de sus estudiantes.

Mientras, también desde una postura de izquierda, otros usuarios resaltaron la necesidad de que quienes ostentan el poder pongan en práctica las herramientas para aplicar las transformaciones y escuchen más los planteamientos de los científicos cubanos por el bien de la nación; aludieron a los desequilibrios internos que tienen un rol trascendente en los problemas de la economía cubana, resaltando la existencia de la corrupción a todos los niveles y el sobredimensionamiento del Estado, y demandaron la exposición de algunas conclusiones o propuestas realizadas en el marco del debate.

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Extremismo, ciencia y transformación económica en Cuba

En los últimos años, la política del gobierno cubano se ha encaminado a ponderar el rol de la ciencia y la innovación en la solución de los problemas del país. Un artículo científico publicado por el propio mandatario en la revista Anales de la Academia de Ciencias de Cuba en 2021, afirma que «el principal estímulo a la búsqueda de un sistema de gestión del Gobierno basado en ciencia e innovación (SGGCI) proviene de la percepción de que el potencial humano y las capacidades científicas y tecnológicas que la Revolución ha creado no han tenido de manera generalizada el impacto práctico deseado en la sociedad y en particular en la economía».

Más adelante, el texto resalta la importancia de comprender que «el conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación son decisivos para el avance exitoso de nuestro programa de desarrollo», por lo que es necesario crear y movilizar capacidades en ciencia, tecnología e innovación como «convicción compartida por todos: pueblo, Gobierno, empresarios, científicos, profesores, maestros, campesinos».

Otros espacios más allá de lo académico se han hecho eco de esta propuesta de Díaz-Canel, que halla cuerpo en su tesis doctoral, donde él mismo reconoce el papel clave de los aportes de las universidades para avanzar en los planes de desarrollo y asumir sus propuestas científicas como parte de la estrategia económica social. A pesar de esto, la línea discursiva polarizada del sector más extremista parece establecer una diferenciación entre «ciencia» y «ciencia revolucionaria», siendo la segunda más válida al abordar la realidad socioeconómica del país en la medida que confirma sesgos o suaviza los términos empleados.

Por su parte, un artículo científico de la investigadora Vilma Hidalgo destaca que la actualización del modelo económico cubano «consiste en reconocer, desde una revisión crítica de la experiencia precedente, la necesidad de introducir cambios en la estructura socioeconómica y el proceso de regulación y gestión dentro de los marcos del modelo socialista».

Si bien el panel desarrollado en la alta Casa de Estudios de Cuba tenía, a todas luces, la intención de debatir sobre la insostenibilidad de un modelo y se concluyó que necesita ser transformado, con anclaje en los pilares de fortalecer el vínculo entre la ciencia y la gestión gubernamental, la referencia hecha al mismo por Fernández Batista en su perfil de Facebook arrojó, una vez más, evidencias de la presencia de una polarización en la sociedad cubana, que continúa manifestándose fundamentalmente en las redes sociales digitales.

Estas actitudes se caracterizan por una narrativa extremista que pone en práctica la lógica de «unos contra otros» y hace alusión en su discurso al enemigo histórico de Cuba como culpable no solo de los problemas económicos —sin reconocer los errores que se cometen en la toma de decisiones internas—, sino también de incidir en los criterios científicos y economistas cubanos que califican de insostenible el actual modelo de gestión de la economía. Bajo esta lógica, se construye un discurso de desprecio hacia un sector de la izquierda cubana que, a todas luces, aboga por transformar la realidad económica nacional, con bases en un pensamiento científico y abierto a ideas nuevas.

Semejantes matrices de opinión que se construyen desde el discurso, evidencian que se busca estigmatizar a un sector de la ciencia cubana, presuntamente por su dudoso compromiso político, por debatir sobre un tema tan delicado y complejo como el modelo económico nacional, y concluir que este es insostenible. A la vez, se legitiman y normalizan los discursos ofensivos en contra de quien exponga propuestas contrarias a lo recogido en los Lineamientos de la Política y Social del Partido y la Revolución, que ampara las reformas socioeconómicas iniciadas en la Isla en 2011, con el propósito de actualizar el modelo económico.

Ello evidencia que dichas tendencias extremistas, además de ser internamente contradictorias, buscan limitar el rol de la ciencia en su papel descriptivo y transformador, que en la práctica podría sustentar un proceso de revisión y cambio, muy necesario para fomentar el desarrollo económico de la nación y su posterior expresión en el estado de bienestar de la sociedad cubana.

Aflora entonces a relucir que, en torno al rol de la ciencia como catalizador de cambios en el espectro económico cubano, entre quienes se alinean con los valores de la izquierda existen ideas contrapuestas: si bien casi todos coinciden en el impacto de las medidas unilaterales coercitivas en la economía cubana y la necesidad de mantener la soberanía respecto a potencias extranjeras como los Estados Unidos, un sector conservador evita ver los problemas estructurales del modelo cubano, asume como único causal de la crisis los factores externos y está vigilante ante cualquier propuesta de reformas que impliquen mayor aperturas económicas y políticas. Otros sectores, por su parte, asumen posturas críticas y analíticas frente el gobierno cubano. En estos están los que desde las instituciones intentan transformar la realidad apuntando hacia los elementos internos que deben ser transformados con urgencia, y exigiendo desde la militancia comprometida con organizaciones reconocidas, atención hacia estas problemáticas. Otras facciones, incluso, han salido de las instituciones y militan de forma independiente o fuera del país.

Entre estos sectores, aparentemente del mismo color político, se vislumbran además elementos de la dualidad conservadurismo-progresismo, que si bien son más evidentes en el binomio gobierno-oposición, pueden encontrarse en ambos lados de las tendencias políticas, con ciertos matices. De este modo, el sector de la izquierda cubana que se ubica al extremo resulta conservador, no solo por la pretensión de mantener como bases inalterables las concepciones económicas asumidas luego de 1959 y ampliadas en los diferentes momentos de «rectificación», sino porque, además, alerta y hace resistencia ante la posibilidad de que otros, incluso desde la izquierda, critiquen las iniciativas gubernamentales e intenten proponer otras que hagan peligrar el status quo político.

En cambio, el sector crítico antes referido aboga por un progresismo en el sentido de una transformación, compatible e imbuida con los códigos socialistas, y se muestra capaz de identificar y reconocer los errores, así como proponer transformaciones en búsqueda de un proyecto beneficioso para todos.

Lo anterior advierte sobre la posibilidad de que ambas tendencias dentro del espectro de la izquierda cubana se distancien cada vez más, mientras el ala más conservadora arremete contra las posturas que proponen la búsqueda de otras alternativas económicas que partan de fundamentos científicos, e involucren a investigadores, académicos, decisores, actores políticos y miembros de la sociedad civil, rechazados de antemano por no reproducir la línea general del discurso oficial.

Algunos desafíos en busca del diálogo

Las reacciones que provocó la publicación en Facebook del profesor universitario, ratifican la urgencia de contar con mecanismos efectivos para establecer una cultura del diálogo en la sociedad cubana, sin ofrecer espacios a discursos deslegitimadores o irrespetuosos que toquen la línea fina que les separa del discurso de odio.

Ello implica comprender que, si bien la ciencia es imprescindible para generar avances en todas las esferas de la sociedad, también es válida su aplicación para demostrar la necesidad de cambios encaminados a garantizar el bienestar social. Para ello es imprescindible que se promuevan espacios de entendimiento, donde todos los actores involucrados tengan voces y se reconozcan los criterios de los otros sobre la base del respeto y el reconocimiento a la pluralidad de criterios.

Los planteamientos que desencadenó el post evidencian que las conductas extremistas de algunos sectores que se autodenominan de la izquierda cubana pueden entrar en conflicto con las reflexiones que emanen del campo de la ciencia para intentar resolver los problemas de Cuba, pero se impone encontrar puntos de encuentro para trabajar de conjunto sin prejuicios de discurso, abordar los desafíos de manera más efectiva y promover enfoques más equilibrados para contrarrestar estas narrativas extremas, que dificultan el trabajo mancomunado para encontrar soluciones en el campo de la economía y la política. Es un imperativo que, en el debate para encontrar una salida a la delicada situación actual de Cuba, no haya tabús sobre la mesa.

Un poco de arroz y más noticias

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Ilustración: Félix M. Azcuy

Un poco de arroz

Fue noticia esta semana que el arroz que debería ser distribuido en el actual mes de abril, las siete libras asignadas a la canasta familiar «normada» y un kilogramo adicional gratuito, apenas estaba siendo completado el jueves, cuando cuatro buques se encontraban descargando en los puertos de La Habana, Cienfuegos, Nuevitas y Santiago de Cuba.

Además de estos barcos, en el puerto habanero también se reportó esta semana un buque procedente de Turquía con 20 000 toneladas de trigo destinadas a la producción del pan de la misma canasta familiar.

La prensa oficial informó, sin dar detalles, que otras embarcaciones se encontraban en el puerto esperando su turno para descargar alimentos. Los reportes oficiales añadieron que continúan los envíos de arroz, por vía aérea, donados por China.

La carencia de arroz y de harina ha obligado a los puertos cubanos a adoptar un esquema de trabajo intensivo para que los productos puedan llegar rápidamente a su destino.

Esto significa que el gobierno no ha encontrado, hasta el momento, una estrategia viable para abastecer a las familias con los productos racionados, por más que ha intentado estabilizar el suministro.

Opinamos que Cuba se encuentra en una crisis alimentaria no declarada y que una de las evidencias más obvias son precisamente estos retrasos en la distribución de la canasta familiar «normada».  

En el caso que fue noticia esta semana no se trata de cualquier producto. El arroz, más que el pan, es el cereal básico que consumen los cubanos. Es decir, el alimento de valor energético más importante de la dieta corriente.

Desde mediados de la década de 1980, la tendencia de la producción de arroz nacional ha sido disminuir. Para 2020, la reducción alcanzaba casi el 50%. Mientras tanto, la demanda creció. Se estima que se necesitan alrededor de 700 mil toneladas para satisfacer la demanda.

Este desbalance no data de la actual crisis económica. Alta demanda, baja producción, ya son fenómenos antiguos que han empeorado con la descapitalización del país.

Por el momento, no parecer haber una salida. Las eventuales donaciones no son suficientes para sostener las exigencias alimentarias de la población cubana. Tampoco hay opciones abundantes en la producción nacional para reemplazar el arroz.

Se creería, en un análisis simple, que la solución podría ser incrementar el cultivo de arroz contra viento y marea. Abundan las evidencias históricas de que producir su propio arroz nunca fue muy rentable para Cuba.

Claro, ahora nos encontramos en un momento desesperado que amenaza con deteriorarse más. Si no hay capital para importar en tiempo y en las cantidades requeridas el arroz que se necesita, los administradores del país están obligados a tener un plan B. Todo indica, a la vista de tantos reportes oficiales sobre retrasos, realizados en tono de excusa, que no lo tienen. 

Díaz-Canel resucita la idea del «trabajo voluntario»

Fue noticia además que Díaz-Canel hizo algunas polémicas declaraciones durante su gira de esta semana por varias provincias orientales.

En el municipio de Baracoa, al extremo este de la Isla, el presidente cubano calificó de «vagos» a personas que no tienen vínculo laboral o estudiantil formal, y propuso realizar «jornadas de trabajo voluntario».

«Hasta que nosotros no produzcamos la comida que necesitamos no van a bajar los precios. Aquí no hay milagros. Y aquí hay tierra suficiente para producir comida», señaló el mandatario.

«Lo que hay es que ponerse a trabajar, trabajar todo el mundo y ayudar, y otros apoyar con jornadas de trabajo voluntario como lo hemos hecho en otros momentos», recomendó Díaz-Canel.

En Las Tunas el presidente cubano comentó que estas visitas tienen como uno de sus objetivos «que las buenas experiencias sean inspiradoras».

En el municipio tunero de Jesús Menéndez, Díaz-Canel insistió en que de la crisis económica «vamos a salir nosotros mismos, guapeando, trabajando, combatiendo».

Esto significa otro paso hacia abajo en la escala de agotamiento del discurso oficial.

Nuestra opinión es que los dirigentes cubanos, y en particular el presidente, no acaban de actualizar el discurso político en función de hacerlo más preciso, sincero y convincente. Eso es lo que espera la ciudadanía, en lugar de un discurso envejecido, voluntarista, exhortativo y triunfalista.

Hablar de «vagos» en un país que ha normalizado el rentismo precario de las remesas, donde no hay incentivos salariales en buena parte de las entidades estatales es, como mínimo, una superficialidad.

El trabajo voluntario, por otra parte, nos parece una opción un poco desfasada a estas alturas. Durante las primeras décadas de la Revolución fue la forma promovida desde el liderazgo político, y acatado por una gran parte de la población para tratar de aumentar la producción y salir del subdesarrollo económico, pero la vida ha demostrado que nunca tuvo los resultados esperados. También sirvió en la época de la efervescencia comunista para agregar un elemento de ejemplaridad al elegir a los mejores trabajadores, y como un indicador negativo en el desempeño laboral su no realización.  

No obstante, lo cierto es que hemos llegado a un estado colectivo de desconfianza tan grande ante la gestión gubernamental que pocos ciudadanos comunes, enfrentados a la supervivencia, se tomarían en serio una apelación al trabajo no remunerado.

Una vez más, el discurso político parece anclado en otra época. Ese efecto anacrónico está normalizado en Cuba, pero cuesta más caro que nunca.

Energías limpias

También fue noticia que Cuba aspira a usar un 25% de energías limpias para 2030. Hasta el momento, solo el 5% de la producción energética cubana depende de fuentes renovables.

La empresa de telecomunicaciones cubana, Etecsa, detalló a Cubadebate su contribución a este empeño durante los últimos tres años. En 2021, por ejemplo, inauguraron un parque fotovoltaico de cuya generación solo necesitaron la mitad. El resto fue transferido al sistema electroenergético nacional.

En este momento, Etecsa cuenta con más de 300 vehículos de batería, la mayoría destinados al trabajo en función de los clientes.

Cuba cuenta con una política integral para la promoción de las energías limpias, consagrada por el Decreto Ley 345 «Del desarrollo de las fuentes renovables y el uso eficiente de la energía», entre otras garantías jurídicas.

En 2023 se informó que Cuba había ensamblado más de 20 mil vehículos eléctricos en los últimos años. Hay tres empresas cubanas dedicadas a ese rubro, en cooperación con China.

Esto significa que Cuba se toma en serio sus objetivos de sostenibilidad energética y medioambiental, incluso en medio de la actual crisis económica.

Opinamos que esta política, más allá de su sabor ambientalista, es una estrategia inteligente para sortear los problemas de generación eléctrica crónicos en el país y también está siendo un camino para aligerar la tensión del desabastecimiento de combustibles.

La cooperación con China en el ensamblaje de vehículos eléctricos, además de oportuna, es rentable. Una opción de negocios que probablemente todavía no ha expresado su máxima rentabilidad.

Robo millonario

Y fue noticia que un especialista de menor rango desfalcó cerca de 8 millones de pesos (más de 22 300 USD al cambio informal según la tasa de El Toque) a la Empresa de Campismo Popular de Sancti Spíritus.

Según el reportaje publicado en el periódico local Escambray, el funcionario «actuó como dueño y señor de las cuentas de la entidad». Acostumbraba a transferir periódicamente efectivo a su cuenta privada, varias veces al mes, desde que realizó el primer desvío en septiembre de 2022.

Uno de los testigos explicó que luego modificaba los estados de cuenta manualmente, cambiando de formato los documentos generados por el sistema bancario.

El reportaje de Escambray subrayó que varios descuidos y violaciones de la administración propiciaron el robo.

El acusado fue sancionado a 18 años de cárcel. Además, se le incautaron muchos de los bienes adquiridos con los fondos desviados.

Esto significa, como admitió el propio periódico, que el descontrol en muchas entidades cubanas puede ir más lejos de lo que uno supondría a primera vista.

Nuestra opinión es que no hay justificación administrativa para que un desfalco continuado y tan burdamente ejecutado haya podido tener éxito durante tanto tiempo.

Constantemente aparecen noticias sobre corrupción en empresas estatales. Algunas son particularmente graves. Más que satisfacer la curiosidad pública sobre un caso puntual, más que aplastar con «el peso de la ley», todos deberían estar cuestionándose qué modelo mental, qué contextos, qué estructuras propician estos hechos, tan comunes.

En ese análisis, que claramente escapa de las posibilidades de un tribunal local, está la ruta para resolver este problema que va haciéndose endémico.

Se estrelló un helicóptero militar

Y este 11 de abril fue noticia el accidente de un helicóptero del ejército cubano, que costó tres víctimas mortales.

La nave perdió el control y se estrelló en el aeropuerto internacional Antonio Maceo, de Santiago de Cuba.

Dos de los tripulantes fueron homenajeados por las autoridades militares en Holguín. Recordaron su desempeño en el traslado de órganos «para salvar vidas humanas», además del apoyo que brindaron durante la epidemia de covid-19 en el transporte de oxígeno. También contribuyeron a extinguir el peligroso incendio que destruyó la base de supertanqueros de Matanzas. 

Hasta el momento, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias no ha revelado detalles sobre las causas del hecho. Informó, escuetamente, que una comisión se encuentra investigando lo sucedido.

Se trata de un incidente muy lamentable que enlutó a varias familias cubanas.

Ofrecemos nuestras condolencias.

Más calor que nunca

Y, por último, fue noticia este 11 de abril el reporte más alto de temperatura registrado en Cuba en todos los tiempos. Nada menos que 40.1 grados Celsius, en Jucarito, provincia de Granma.

El récord anterior lo ostentaba la estación de Veguitas, en esa misma provincia, y databa apenas de 2020, cuando se registraron 39.7 grados Celsius el 12 de abril de aquel año.

Viene un verano durísimo. ¡A cuidarse!

Resignificar el insulto: una forma de orgullo

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Ilustración: Félix M. Azcuy

A raíz del debate generado por el nombre dado al evento deportivo y recreativo convocado para el domingo 31 de marzo bajo el nombre de «Tortillolimpiadas», vale cuestionarse de qué formas se resignifica un insulto.

Aunque no sean muy conocidas las investigaciones sobre el tema en la lengua española, pienso que, en aras de la necesidad de entender cómo hablamos, cómo nos comunicamos o, incluso, cómo rompemos la comunicación, es pertinente debatir sobre qué es insulto, qué es apropiación y por qué podemos considerar estos fenómenos como parte del habla.

Según Gómez Molina, el insulto es un acto de habla que posee en su enunciación «una forma lingüística, un valor sociopragmático y un componente etnográfico con el cual se intenta agredir, atacar y humillar a una persona en un momento determinado».

Los insultos son capaces de reflejar qué actitudes, creencias y cualidades son evaluadas como negativas o positivas por los miembros de una comunidad. Su meta es dañar la imagen del otro y derrotarlo en su estima personal. Esta violencia puede expresarse mediante palabras o gestos que ofenden, disminuyendo o humillando al otro.

En la teoría desarrollada por Brown y Levinson sobre la cortesía, los insultos están enmarcados dentro de los actos amenazadores de la imagen positiva de los interlocutores. Son actos de habla que podrían interrumpir el proceso comunicativo y, por ende, es deseable evitarlos o repensarlos.

Sin embargo, se podría decir que los enunciados considerados insultantes también forman parte del patrimonio lingüístico y cultural de una comunidad. Se trata de un uso del lenguaje que transgrede las normas establecidas por la sociedad con respecto a lo que es aceptable o no, en el uso del lenguaje, para mantener las relaciones de respeto y tolerancia en un grupo o sociedad.

Las maneras de insultar verbalmente varían de una cultura a otra. Cada lengua, no solo cuenta con su propio caudal de voces insultantes, también posee un grupo fijo de las expresiones que las refuerzan. Esto va estrechamente relacionado con la cultura. Es importante recordar que el insulto es un termómetro cultural muy preciso. Lo que se reprocha en el fondo es, ni más ni menos, lo que las personas han sido educadas para rechazar y lo que las normas sociales desaprueban. El componente cultural, espacial y social de los insultos es inseparable de la cultura que los crea y utiliza, pues lo que es desacreditador y ofensivo en un pueblo, lugar o región concretos, en un grupo social preciso, no tiene por qué serlo en otro.

Lo que se reprocha en el fondo es, ni más ni menos, lo que las personas han sido educadas para rechazar y lo que las normas sociales desaprueban.

Algunos insultos incluso entran en la categoría de neologismos regionales, completamente incomprensibles para personas de otros lugares. Corre por Twitter y por Facebook un listado muy interesante de insultos cubanos que ni el algoritmo identifica como tales y que para personas de otras latitudes son palabras y expresiones sin sentido, como patipolvo, ñame con corbata, boquisonso, caradebate o caradeguante, analfacebollongo, sapingo y otros muchos, algunos verdaderamente surrealistas.

Este recurso lingüístico cumple diferentes funciones en dependencia de la intención de quien los emite. Está el insulto con función vocativa, dirigido a llamar la atención de alguien o exhortarle a hacer algo, como por ejemplo «oye, loco, mira para acá»; el insulto con función referencial, que se utiliza para señalar quiénes son los participantes de una interacción, ejemplo «¿el calvo este viene conmigo o contigo?»; el insulto afirmativo o asertivo está dirigido a declarar un hecho y dejar asentado un criterio valorativo, como cuando decimos «estás feísima» o «no seas anormal». El insulto imperativo busca movilizar a las personas a una acción, «oye estamos llegando tarde, mueve el cuerpo gordo ese». Y finalmente está el insulto exclamativo, que expresa un estado anímico o la respuesta ante una sorpresa, contrariedad o hecho amenazante, como por ejemplo «Ay, carajo». Este último, aunque a veces no va dirigido a nadie en particular, puede resultar agresivo para las personas que lo presencian.

Los insultos también se catalogan por escala de amenaza. Como muy amenazantes, cuando atacan gravemente, humillan o desacreditan la imagen positiva de las personas, ya sea en público o en privado, y rompen el hilo comunicativo entre los participantes de la interacción. Amenazante, cuando, aunque ataquen al interlocutor, por uso continuado, hábito comunicativo entre los hablantes, o simplemente por no sobrepasar ciertos límites consensuados, la persona víctima no lo asume como insulto grave. Poco amenazante cuando desacreditan la imagen positiva de una persona ausente o cuando se intenta evaluar la imagen positiva de cualquiera de los participantes presentes en la interacción, por ejemplo «esto te quedó bueno, eres un animal» y en la función vocativa.

Los insultos nada amenazantes son aquellos donde se emplean formas leves de sarcasmo, groserías y palabras obscenas que se utilizan como marcas de énfasis en el discurso, expresiones exclamativas y muletillas. Un ejemplo de este tipo de contenido insultante en la conversación es el del amigo malhablado de toda la vida, cuya interacción no es percibida como peligro por las personas que le conocen y aceptan, por lo que el hilo comunicativo nunca se interrumpe.

Muchas tendencias negativas estructuradas en la mentalidad de un grupo humano, como la misoginia, la gordofobia, el machismo, la homofobia, la transfobia, el racismo, el capacitismo y el clasismo, son fuentes de insultos específicos. Es importante desmontarse, deconstruirse, repensar nuestras interacciones y los insultos más frecuentes que utilizamos (cuando estemos calmados, por supuesto) porque algunos pueden ser banderas rojas del tamaño de una catedral, que alejen a muchas personas de nuestro círculo.

La misoginia, la gordofobia, el machismo, la homofobia, la transfobia, el racismo, el capacitismo y el clasismo, son fuentes de insultos específicos.

Si en medio de una interacción violenta o como respuesta a esta, se nos escapan frases y palabras como «hijo de…», «flojo», «mariquita» (o su variante más agresiva), «negra», «gordo» y otras relacionadas con físico, orientación sexual, identidad de género, sexo y origen social, lo más saludable es tomar distancia y evaluar si se está agrediendo a los interlocutores y están siendo víctimas o no de un insulto.

Aunque los insultos pueden reflejar ciertos (anti)valores sociales y expresar formas de violencia verbal, a la vez pueden revelar estilos de comunicación y hasta marcas de identidad.

Y como fenómeno interesante, los insultos, además de ser actos de habla descorteses, pueden tener también otras funciones como, por ejemplo, la identificación con un grupo generacional, sexodivergente, profesional o étnico particular, o bien la creación y reforzamiento de lazos afectivos entre los interlocutores. Eso confirma que hay insultos y otros actos descorteses que en ciertos contextos y entre ciertas personas no tienen la función de ofender.

En estos casos particulares, los insultos y expresiones groseras buscan crear solidaridad, estrechar lazos de camaradería y amistad, enfatizar e intensificar enunciados, expresar sorpresa, llamar la atención del interlocutor e identificar a los participantes de las interacciones como miembros de un grupo. Además, se podría decir que el uso frecuente de ciertos insultos, muy específicos, en las interacciones de estos grupos constituyen un sello de identidad y resistencia, una manera de enfrentar o desconocer las reglas impuestas por los grupos dominantes.

resignificación del insulto
Ejemplo de resignificación del insulto / Imagen: Justo en medio

Un ejemplo de esto es cuando las personas de grupos racializados o étnicos minoritarios se llaman entre ellas, sin intención ofensiva, «negro», «pasúo», «cholo» e «india». O cuando las personas de la comunidad LGBTIQ se dicen entre ellas «pájaro», «maricona» o «tortillera». De ese modo se desmonta y revierte el peso insultante de las palabras y decirte a ti misma «tuerca» se convierte en una verdadera declaración de principios y un acto de orgullo e identidad.

Comprender este proceso de apropiación y resignificación del insulto por parte de las personas que han sido históricamente víctimas de palabras y conceptos que les descalifican, ofenden y cuestionan su existencia y realidad, puede ser el inicio de interacciones más informadas y respetuosas.

No me molesta que mis amigas de la comunidad LGBTIQ me digan «tortillera»; me molesta que otros crean que es una ofensa para mí cuando es una razón de orgullo para muchas personas: ser y aceptarse perfectas en sus decisiones, características y estilo de vida, rebelarse al estereotipo y darse a sí mismas el nombre que quieran, expropiando la ofensa y vaciándola del significado vejatorio.

Dune, la saga

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Ilustración: Brady

A mediados de los años setenta, el escritor y cineasta chileno Alejandro Jodorowsky soñaba con llevar al cine la novela Dune, escrita por Frank Herbert una década antes. Logró reclutar para su proyecto nada menos que a Orson Welles, Salvador Dalí y Mick Jagger como actores, a Pink Floyd y Karlheinz Stockhausen para componer la banda sonora y a los dibujantes Moebius y H.R. Giger (el tipo que luego diseñó Alien) para recrear el planeta Arrakis. Ciertamente, Jodorowsky había dirigido antes (su pieza La montaña sagrada de 1973 fue coproducida por John Lennon, fascinado por El topo, el trabajo previo del cineasta), pero nadie en Hollywood se arriesgó a apostar por él, y el largometraje de diez horas de duración nunca fue realizado. Lo que sí se realizó fue el documental Jodorowsky’s Dune (2013) de Kurt Stenzel, que nos relata los pormenores de la utopía. Menuda película habría sido…

En 1984, David Lynch lanzó su versión de la historia. Producida por Raffaella De Laurentiis (hija de Dino, leyenda italiana que financió muchos títulos de valía pero que desde los setenta había bajado considerablemente la guardia y desarrollado cosas como la Kink Kong [1976] de John Guillermin, Orca: The killer whale [1977] de Michael Anderson, la fatídica Flash Gordon [1980] de Mike Hodges y Conan the barbarian [1982] de John Milius), la pieza pronto se le fue de las manos al director, cuya libertad creativa fue prácticamente nula, y de una duración inicial que rondaba las ocho horas quedó reducida a poco más de dos para su exhibición comercial. La música corrió a cargo de Toto (sí, los de Hold the line) y Sting asumió (bastante mal, por cierto) el papel de Feyd-Rautha Harkonnen, que en la versión de que hablaremos ahora fue asumido por Austin «Elvis» Butler. Rechazada inicialmente por el público, la crítica, el propio Lynch y, desde luego, Jodorowsky (quien en el documental arriba mencionado afirma no solo que la película era horrible, sino que al verla se alegró por ello), con el tiempo ha ido ganando la consoladora pátina de pieza de culto. Aunque a Lynch lo sigue avergonzando.

Luego vinieron sendas miniseries, de tres capítulos cada una, dirigidas por John Harrison para el canal especializado Sci Fi (SyFy a partir de 2009): Dune (2000) y Children of Dune (2003), para las que se reclutó a actores como William Hurt y Susan Sarandon. Tuvieron buena acogida dentro de circuitos televisivos.

A esas alturas, Dune parecía condenada al mismo destino de The Lord of the Rings antes del advenimiento de Peter Jackson, esto es, a convertirse en uno de esos clásicos literarios de intensidad y esencia imposibles de llevar al cine más allá de algunos amagos lamentables.

Y entonces llega Denis Villeneuve.

En 2017, Brian Herbert, el hijo de Frank, le da el espaldarazo al realizador canadiense al anunciar que ha sido elegido para dirigir la nueva reencarnación de la novela. Aunque las primeras películas de Villeneuve abordaban temas sociales y sicológicos (baste recordar aquella impactante Incendies de 2010), luego se volcó a la ciencia ficción con Arrival (2016) y Blade Runner 2049 (2017). A nivel personal, esta última no me convenció, pero por lo visto a los productores sí, hasta el punto de confiarle el malogrado proyecto ambientado en el desértico Arrakis.

No voy a contarles la trama. El propio Herbert admitió en su momento que la especia Melange (exclusivamente producida por los gusanos gigantes de Arrakis, esencial para los viajes interestelares y cuya producción, en consecuencia, es controlada con absoluto rigor) constituye una alegoría del petróleo. No se trata, desde luego, de la metáfora más sutil imaginable: territorios desérticos con un tesoro en el subsuelo, tribus errantes que depositan su fe y sus vidas en un Elegido al que llaman Muad’Dib, un Imperio codicioso e invasor que monopoliza la droga… Sin embargo, la reflexión va más profundo, a las consecuencias de romper el equilibrio con la naturaleza, a la escasez de recursos naturales (el agua, en primer lugar) y su utilización como arma de presión política, al choque de civilizaciones y el desprecio de quienes se asumen superiores en virtud de su tecnología y dan por sentado que el fin justifica los medios. No sé a ustedes, pero todo esto me suena conocido. Como hace tiempo se sabe pero siempre se olvida, el mérito de la ciencia ficción no radica en adivinar el futuro, sino en alertarnos sobre el presente.

Bueno, vamos a la película en sí (esto es, las dos partes exhibidas): decir que se trata de un grandioso espectáculo y un ejemplo modélico de CGI en función de una poderosa historia y no al revés, es descubrir el agua tibia. Al verla sientes la arena y la sed, la frialdad del metal, el asco y el temor a encontrarte del lado equivocado. Lo que hacía prácticamente ininteligible la versión de Lynch no se verifica aquí: la narración dura lo que debe durar. Es, por supuesto, el viejo vino del héroe enfrentando el Mal absoluto en barrica nueva, pero ¿acaso no se trata de un mito que jamás envejece?

Como John Williams o Ennio Morricone, Hans Zimmer tiene el don de crear, sin efectismos o alardes, la única música posible, aquella sin la cual resultarían inconcebibles las imágenes que arropa. En lo tocante a las actuaciones, una obra coral como esta no ofrece mucho espacio para pasmosos despliegues histriónicos, pero en general los personajes negativos suelen ser mucho más interesantes que los positivos. Aquí lo demuestran Stellan Skarsgård como el Barón Harkonnen, Austin Butler encarnando a su sobrino Feyd-Rautha, la veterana Charlotte Rampling como Gaius Helen Mohiam, todos mucho más fascinantes que la Chani de Zendaya o el Stilgar de Javier Bardem. De entre los Buenos, es notable Rebecca Ferguson. En cuanto a Timothée Chalamet, es un actor capaz… en un papel que no le exige demasiado. Espero que suceda lo contrario al encarnar a un Bob Dylan adolescente en A complete unknown, el biopic que ahora rueda James Mangold.

Denis Villeneuve ha dicho que no descarta una Dune 3, si le pone la mano encima a un guion lo suficientemente bueno. Esperemos no solo que la realice, sino que para cuando lo haga, nuestro maltrecho planeta no se haya convertido en otro mundo sin agua, arrasado por monstruos sobre y bajo la superficie.