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Turismo afectado por las «sanciones» norteamericanas, y más noticias

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turismo a Cuba y sanciones
Ilustración: Félix M. Azcuy

Turismo a Cuba y «sanciones»: una carrera de obstáculos para ir de vacaciones

La noticia es que las medidas unilaterales coercitivas de Estados Unidos confirman su efectividad contra el sector turístico cubano, aunque en 2023 hubo un incremento de visitantes.

Dos noticias comprueban esta realidad. Según el ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, Estados Unidos denegó la visa ESTA a 300 mil ciudadanos europeos que visitaron Cuba, debido a que la Isla es parte de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.

Desde julio de 2023, el Departamento de Seguridad Nacional prohíbe la entrada a Estados Unidos sin visa, un privilegio que gozan ciudadanos de un conjunto de países europeos con la posibilidad de aplicar online a una excepción de la visa tradicional y por la que pueden visitar ese país por un período de 90 días.

Sin embargo, en la actualidad, si un potencial beneficiario del llamado ESTA —lo cual es parte del Visa Waiver Program— visita Cuba, no será beneficiario de esa exención. La medida es disuasiva, puesto que esos ciudadanos saben que de visitar la Isla, posteriormente deberán declararlo para viajar a Estados Unidos, y será una razón para que el ESTA les sea denegado.

Como resultado, miles de potenciales turistas europeos han sido disuadidos de escoger la Isla como destino turístico.

La consecuencia es el cambio en los mercados emisores: de ser un país que tenía como segundo mercado turístico el europeo, principalmente Europa occidental, el primer emisor de turistas extranjeros ahora a Cuba es Canadá, y en segundo lugar Rusia, que a su vez ha aumentado el número de vuelos al país.

Otro golpe puede avizorarse: Cuba ha suspendido los vuelos entre Argentina y Cuba debido a que YPF, la empresa estatal de combustibles argentinos, se negó a ofrecerle ese recurso a una aeronave rentada por Cubana de Aviación. La empresa aeronáutica cubana afirma que la causa es la aplicación extraterritorial de las medidas coercitivas norteamericanas.

Esos vuelos eran un sostén imprescindible para el turismo argentino a la Isla. Al no haber comunicación aérea directa, los visitantes del país austral optarán por otros destinos con costos de viajes más bajos. En el año 2023, 46 750 argentinos visitaron la Isla, muchos haciendo uso de un vuelo que conectaba Buenas Aires y Cayo Coco.

Estas noticias significan que si bien la pandemia de la covid-19 pasó factura al mercado del turismo a nivel mundial, en Cuba la lenta recuperación del sector sí tiene que ver con el impacto de las «sanciones», que en su versión reforzada son quirúrgicas, bloqueando toda vía de oxígeno a las arcas de la economía nacional.

No son las únicas razones por las que el turismo se ha visto afectado. Las críticas a los servicios en la Isla, la falta de combustible para transportarse por el país, y escándalos recientes que desprestigian a las autoridades —como que un turista canadiense fue enterrado por error en Moscú, mientras su familia lo esperaba en Canadá—, también oscurecen la imagen internacional de Cuba como destino.

Mientras tanto, el gobierno cubano inauguró la Feria Internacional de Turismo en los Jardines del Rey, con la presencia de 600 turoperadores, representantes de líneas aéreas, agencias de viajes, así como del sector hotelero.

El evento intenta reverdecer la imagen de Cuba frente a los asistentes, y se inauguró por todo lo alto, con la presencia del actual primer ministro, antes ministro de Turismo, Manuel Marrero Cruz, así como por el director regional para las Américas de ONU Turismo, Gustavo Santos.

Nuestra opinión es que el turismo cubano está muy lejos de recuperarse y de lograr impulsar al resto de la economía nacional, debido a las débiles conexiones entre el sector y los productores nacionales.

Pero el efecto intimidatorio y por tanto disuasorio de las restricciones económicas y financieras de Estados Unidos, afectan el número de visitantes, lo cual tiene un impacto directo en la salud del turismo en el país.

Esto no solo tiene un impacto sobre los ingresos a empresas del Estado que proveen servicios turísticos, sino también sobre el importante número de trabajadores privados e informales que subsisten gracias al turismo, como choferes de taxis, restaurantes, bares, artesanos, creadores de sourvenirs, guías, y propietarios de pequeños o grandes espacios rentables en AirBnB.

Si bien la economía cubana necesita caminar hacia una diversificación del turismo como industria, también está obligada a crear otras fuentes de ingreso, ya que el cerco de las «sanciones» permanece, y la política de Trump y Biden ha sabido utilizar los desincentivos a viajeros y turoperadoras como una forma de asfixia económica muy efectiva.

Marcha de médicos cubanos en Madrid

La noticia es que un grupo de cubanos protestaron en Madrid los días 25 y 26 de abril exigiendo la homologación de títulos, un procedimiento que permite a graduados universitarios cubanos ejercer como profesionales en España.

El atraso y la acumulación de decenas de miles de casos provocó la marcha en la que se escucharon eslóganes como «homologación y equivalencia justa ya», además de denunciar la imposibilidad para varios profesionales, especialmente de la salud, de trabajar en España ejerciendo sus profesiones.

La marcha fue convocada por varias organizaciones: Movimiento de Homologaciones Cubanas en España, el colectivo Homologación Justa Ya, la Asociación de Médicos Cubanos en España, así como la Federación Española de Médicos.

Se basan en que de acuerdo al Real Decreto 889/2022, ese procedimiento debe durar un máximo de seis meses. Algunos que han presentado su caso, llevan tres años esperando, lo cual los obliga a trabajar en otras labores, informales y mal pagadas, o a emigrar a otros países.

La institución encargada de este proceso es el Ministerio de Universidades, que ha reconocido el atraso para homologar más de 100 mil títulos de ciudadanos extranjeros, dentro de los que están el creciente número de cubanos que han arribado a España en los últimos dos años.

La demora ha impulsado la creación de un Movimiento de Homologaciones Cubanas en España, a través de cuyo perfil en Instagram se han compartido algunas de sus actividades. En un post agradecen el apoyo del Partido Popular en su «lucha», así como la participación en las manifestaciones de la diputada Diana Paredes del partido de izquierda Más Madrid.

«Detrás de esas homologaciones hay vidas, hay personas que tienen sueños, hay personas que tienen una vida en stop, queremos ejercer nuestra profesión, exigimos una respuesta», compartió en una marcha la Doctora Marcela Salan Aguilar, una médico cubana que lleva esperando tres años y dos meses, y afirma que «no están saliendo homologaciones cubanas».

Esta noticia significa que el aparato burocrático español no puede responder al aumento de cubanos que están emigrando a España, muchos de ellos profesionales. También significa que políticos españoles, tanto de izquierdas como de derechas, se han involucrado en la causa.

En España viven unas 200 mil personas nacidas en Cuba, algunas como residentes, otras ya nacionalizadas, más alrededor de 160 mil personas con pasaporte español que viven en Cuba, y que han accedido a esa nacionalidad gracias a los privilegios otorgados por la Ley de Memoria Democrática.

Si bien el aparato burocrático español ha aumentado sus capacidades para hacerle frente al creciente número de casos, cabría preguntarse si hay un atraso con el caso específico de los cubanos, que es lo que parecen señalar los que protestan.

Nuestra opinión es que la homologación de los títulos es una posibilidad que está ofreciendo una salida a cientos de profesionales cubanos —algunos con profesiones muy demandadas en el escenario laboral español, como las enfermeras o los médicos—, quienes no logran vivir de su salario en la Isla.

El incremento de personal para ese propósito podría leerse como un esfuerzo por hacerle frente a esta demanda, pero evidentemente el sistema está sobreseído por el número de casos. Es responsabilidad del gobierno español crear las condiciones para cumplir los derechos que ellos mismos ofrecen, y que ponen en situación de vulnerabilidad e informalidad laboral a los migrantes.

Educación y diplomacia: Rusia y China quieren educar a los cubanos

La noticia es que la rusa Universidad Federal del Sur abrirá una filial cubana a finales de este año, según se acordó en la última Comisión Intergubernamental entre Moscú y La Habana. La decisión fue tomada de conjunto entre ese centro de estudios, el Ministerio de Educación Superior de Cuba y la Universidad de La Habana.

Según informes de prensa, la sucursal universitaria ofrecerá capacitación para que los cubanos puedan ir a Rusia a estudiar, por lo que se enfocará inicialmente en la enseñanza del idioma ruso, aunque incluye planes para implementar sus propios programas de maestría. La casa de altos estudios ofrecerá cursos en carreras de ciencias naturales, humanidades, ingeniería y los perfiles tecnológicos.

El acuerdo fue concretado en la vigésima Sesión de la Comisión Intergubernamental para la Colaboración Económico-Comercial y Científico-Técnica entre Cuba y Rusia, a mediados de marzo.

Las reacciones no se han hecho esperar. El Observatorio de Libertad Académica (OLA), gestionado por la oposición, afirmó que sentaría un precedente nefasto, el de otorgar por primera vez en Cuba el derecho a operar a una institución universitaria extranjera, y que tendrá «implicaciones negativas para los ya comprometidos derechos universitarios en la Isla».

Ya jóvenes cubanos de disímiles sectores estudian en Rusia, o realizan pasantías. El Ministerio ruso de Educación Superior y Ciencia proporciona cada año unas 100 becas a cubanos para que estudien en universidades rusas.

En declaraciones a la prensa, Reynaldo Velázquez Zaldívar, viceministro de Educación Superior de Cuba, afirmó que ambos países comparten una visión común respecto al papel relevante de las universidades en la economía y la sociedad.

Cuba no le abre las puertas solamente a Rusia en términos de cooperación en educación superior, también se acerca a China, como indica la reciente visita del director del departamento provincial de Educación de Hunan, Xia Zhilun, y el secretario general del Instituto Vocacional de Comercio Exterior, Tang Jin.

El acuerdo asegura, afirman, becas para estudiantes cubanos en la Universidad de Hunan, y también preparación de funcionarios cubanos en las experiencias chinas de la construcción del socialismo, con características propias de cada país.

Estas noticias significan que el gobierno cubano expande su vínculo político con Beijing y Moscú al área de la educación superior.

No es la primera vez que Cuba tiene un estrecho puente educativo con Rusia. Durante la época soviética, miles de cubanos se formaron en ese país, y prominentes científicos, periodistas y diplomáticos son graduados de sus universidades.

La educación superior pudiera sumarse a otras vías de influencia de soft power que mantiene el país euroasiático sobre la Isla, como tener al aire en la televisión pública cubana, durante 24 horas con una significativa audiencia, la señal del canal de televisión gubernamental ruso, Russia Today.

No obstante, la cooperación en materia académica es algo común entre los países aliados y contribuye a la formación de profesionales en otras latitudes, con otras oportunidades de aprendizaje y más recursos para el proceso.

En el caso de China, no sorprende que Cuba quiera establecer mayores vínculos, considerando el amplio potencial del gigante asiático en este sentido, y la dura barrera idiomática que será difícil de solventar en corto tiempo.

Nuestra opinión es que la cooperación en materia de educación superior es para el gobierno de Cuba una oportunidad, como lo es también para Rusia y China, extender los lazos y ejercer su influencia sobre jóvenes cubanos profesionales.

Sin embargo, no son los únicos países que ofrecen becas y oportunidades de estudio como acciones de diplomacia pública y/o poder suave. Incluso dentro de la Isla, instituciones como la Iglesia Católica tienen programas de acceso al conocimiento como Cuba Emprende y la Láurea Magna en Humanidades.

Los espacios académicos rusos y chinos solo constituirían una opción más dentro del entramado de ofertas que hoy tienen los cubanos para su formación académica, que cada vez van más allá de las brindadas por el Estado.

La formación de profesionales en centros de educación que pueden proveer una enseñanza con equipamiento adecuado a la especialidad, y con una formación sólida en sectores en los que Rusia y China tienen gran experticia, es sin dudas una oportunidad para inyectar a la economía cubana un «capital humano» más capacitado.

La interrogante es si esos estudiantes luego usarán esos conocimientos para trabajar o vivir en Cuba, teniendo en cuenta el significativo éxodo de profesionales. Otra pregunta problematizadora pudiera ser cómo lograrán convivir los actuales enfoques abiertamente procapitalistas del sistema ruso con una educación cubana que sigue enarbolando la bandera del socialismo, contradicción que no estaba presente en la era soviética.

Sobre las preocupaciones en cuanto a la posible «reescritura de la historia», o el propósito de influencia de Rusia sobre los profesionales cubanos, siempre es una posibilidad. No obstante, muchos cubanos han demostrado capacidad de distanciamiento crítico con los programas educativos a los que se han enfrentado, tanto dentro, como fuera del sistema estatal de enseñanza.

Marlys Ruiz: visibilizar la discapacidad

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Ilustración: Félix M. Azcuy

En Gerona, en la Isla de la Juventud, vive Marlys Ruiz, una joven de 22 años que desde pequeña ha enfrentado los desafíos impuestos por la polineuropatía congénita desmielizante, una enfermedad degenerativa que afecta su movilidad. A pesar de sus esfuerzos, su capacidad para caminar se vio comprometida gradualmente a medida que su enfermedad fue progresando. «Antes podía caminar un poco, pero nunca caminé bien, caminaba con las rodillas y las piernas solamente me sostenían. Entonces, a medida que fui creciendo, que mi cuerpo se fue estirando y que fui ganando peso, mis piernas no podían sostenerme tanto». Con el tiempo, se vio obligada a depender progresivamente de una silla de ruedas para desplazarse con comodidad y seguridad. «Sigo teniendo un movimiento en las rodillas, pero ya mis piernas no me pueden sostener, ya no pueden con mi peso, no tienen la suficiente fuerza ni equilibrio».

Sin embargo, la discapacidad no ha definido a Marlys, porque ella es de esas personas determinadas a rebasar obstáculos, por más difíciles que sean. Ahora está en el cuarto año de la especialidad de Derecho y pronto defenderá su trabajo de culminación de estudios para insertarse en la vida laboral. 

Desde muy joven, Marlys ha sido consciente de la falta de representación y la presencia de estereotipos en torno a la discapacidad en los medios de comunicación y en la sociedad en general. Inspirada por su propia experiencia y motivada por la necesidad de generar conciencia y combatir los prejuicios, decidió utilizar las redes sociales como plataforma para compartir su historia y sensibilizar sobre las personas con discapacidad.

Se hizo viral

Conocida como @_extasiis_ en redes sociales y con más de 40 mil seguidores, Marlys aborda temas como la accesibilidad, el trato discriminatorio y la falta de inclusión que enfrentan las personas con discapacidad en su vida cotidiana. Su enfoque es directo y sin adornos, casi siempre con un toque de humor, pero centrado en transmitir información precisa y generar conciencia sobre las barreras que enfrentan las personas discapacitadas. 

Los estereotipos sobre las personas con discapacidad persisten en Cuba y en todo el mundo, limitando su participación plena en la sociedad. La Comisión Nacional establecida en marzo de 2021 como se indica en el Acuerdo 9040/2021, publicado en la Gaceta Oficial No. 38 Ordinaria del 9 de abril de 2021, busca supervisar la aplicación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidadratificadapor Cuba en 2007. Como Estado parte, se compromete a garantizar los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas con discapacidad, conforme al Artículo 89 de su Constitución. Esta convención define la discapacidad como cualquier limitación que, debido a barreras sociales, dificulte la participación total en la sociedad. 

La falta de representación en los medios de comunicación y la escasa visibilidad en los espacios públicos contribuyen a la perpetuación de estereotipos que a menudo se basan en nociones de incapacidad, dependencia y falta de contribución a la sociedad. La Comisión creada coordina acciones para mejorar la atención y servicios, promover la investigación y garantizar la accesibilidad en varios ámbitos, incluidos los medios de comunicación y las redes sociales.

La historia de Marlys Ruiz ejemplifica cómo una persona puede superar estas barreras y encontrar su voz en las plataformas digitales, demostrando que su contenido auténtico y su experiencia pueden generar un impacto significativo en la conciencia pública, y promover la inclusión.

«Siempre quise hacer un contenido, no sé, eso siempre me llamó la atención en las redes sociales, pero yo sentía que no tenía como un talento o que no sabía hacer algo super bien, algo que les llamara la atención a las personas». Aunque inicialmente dudó de su capacidad para destacar en estas plataformas, un incidente en el que un video suyo se volvió viral por mostrarse en su silla de ruedas la llevó a darse cuenta del impacto que podía tener su historia en la conciencia pública. «Antes evitaba verme en silla de ruedas en las redes sociales porque eso era una inseguridad que yo tenía». Este acontecimiento marcó el comienzo de su activismo en línea y su lucha por la inclusión. «Ahí me di cuenta de que mi contenido era yo misma, era mi estilo de vida, como mi visión del mundo. Esta es mi vida, y es lo que muestro en las redes sociales. No tengo que hacer más nada que vivir mi vida, y eso es lo que hago, o es de lo que hablo».

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Marlys Ruiz es conocida como @_extasiis_ en redes sociales y tiene más de 40 mil seguidores. Foto: Marlys Ruiz / Instagram

Incursionar en las redes sociales no fue motivado por un deseo de fama o reconocimiento, sino por la urgencia de hacer frente a la discriminación y la falta de representación de las personas con discapacidad. Las redes sociales se convirtieron en una oportunidad para educar a otros sobre las realidades de vivir con una discapacidad. Además, para desafiar las percepciones erróneas que existen sobre las personas con esta condición.

«Lo que me motivó fue la falta de conocimiento de las personas, cosa que siempre me ha frustrado, como los prejuicios, la forma en que nos ven, en que nos tratan muchas veces. Entonces, me propuse hacer ver a la gente que no somos lo que se muestra, por ejemplo, en televisión muchas veces, se nos muestra como débiles, como personas amargadas que no tienen una vida social o que se odian por estar en silla de ruedas, pero realmente no somos así».

Su labor en las redes sociales no se limita a la sensibilización, sino que también busca empoderar a otros con discapacidad al ofrecer un espacio donde puedan sentirse representados y apoyados. «Cuando empecé, seguía en redes sociales a una muchacha española que todo lo que yo veía en su vida, decía: soy yo, soy así, y me encanta lo que ella hace. Era un poco de sarcasmo con humor negro, pero con cosas que te enseñan, con situaciones de la vida cotidiana que sí pasan».

Reconociendo su propio impacto y consciente de la discriminación y el acoso que enfrentan las personas con discapacidad, Marlys se ha propuesto utilizar sus plataformas para visibilizar las experiencias de las personas con discapacidad y promover un entorno más inclusivo y seguro para todos. «Para mí, sí es importante que la gente se identifique conmigo, porque al final uno se da cuenta de que uno no es único en la vida y que hay más personas que son como tú, que no estás sola. Entonces, eso, mi objetivo, es visibilizar todo eso y normalizar, o sea, normalizarme a mí, porque antes yo me sentía muy rara, muy diferente al resto, al final no lo soy tanto».

Se frustra, pero avanza

Para comprender la importancia de la representación y visibilización de las personas con discapacidad es fundamental analizar el contexto en el que estas se desarrollan. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 16% de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad. En Cuba, cerca del 5% de la población tiene alguna forma de discapacidad, según el Informe Nacional del Censo de Población y Viviendas de 2012. La debilidad visual y las limitaciones físico-motoras son las más comunes. 

«Me frustro por cosas como las barreras arquitectónicas, eso es lo que más me deprime a mí, más allá de la sociedad y sus prejuicios. Las personas no se dan cuenta de que un escalón me puede impedir hacer una vida, me puede impedir vivir, por así decirlo». Este sentimiento resalta la importancia de la accesibilidad física en entornos urbanos y la necesidad de eliminar obstáculos que limitan la movilidad y la participación plena de las personas con discapacidad en la sociedad.

Además de las barreras físicas, las personas con discapacidad también enfrentan desafíos sociales y digitales significativos.  La representación de personas con discapacidad en la televisión cubana ha sido un tema que ha evolucionado con el tiempo, aunque aún existen retos en cuanto a su visibilidad y tratamiento adecuado. Históricamente, la presencia de personas con discapacidad en los medios de comunicación ha sido limitada, y su representación ha tendido a caer en estereotipos o enfoques esencialistas.

Un ejemplo de esto es la teleserie cubana Calendario, que incluyó en su tercera temporada a Abdel interpretado por Enmanuel Castillo. El personaje es un joven con discapacidad que sufre acoso escolar y busca constantemente demostrar sus cualidades mediante su intelecto. Esta inclusión puede considerarse un paso positivo hacia la representación inclusiva ya que impacta en la dinámica familiar, así como escolar.

Por otro lado, la telenovela Viceversa ha presentado el personaje de Armando encarnado por el actor Víctor Jimcavik, que producto de un accidente queda en silla de ruedas y comienza a tener comportamientos agresivos a raíz de este suceso. Aunque su aparición puede ser vista como un avance hacia una representación más inclusiva, la representación negativa de personas con discapacidad en la televisión, mostrándolas como amargadas o con actitudes negativas, es un estereotipo perjudicial que contribuye a su estigmatización y discriminación, lo cual es injusto y simplista. 

Es esencial que los creadores de contenido se esfuercen por representar la diversidad de experiencias y emociones de las personas con discapacidad, mostrando su complejidad y resiliencia en lugar de centrarse solo en sus desafíos. Incluir a personas con discapacidad en los equipos de producción podría garantizar una representación más precisa y respetuosa en la televisión cubana y otros medios de comunicación. 

Y no solo se trata de la presencia de estos personajes en pantalla, sino también de la calidad y autenticidad de su representación, así como de las oportunidades que se les brindan para compartir sus historias y perspectivas.

Más allá de incluir personajes con discapacidad en programas de televisión, estas representaciones a menudo se han centrado en aspectos superficiales o se han utilizado como dispositivos narrativos, sin explorar adecuadamente las experiencias y desafíos reales que enfrentan estas personas.[L4] 

El camino de Marlys en redes sociales no ha sido fácil. Desde que comenzó a compartir su vida, ha experimentado un sinfín de comentarios negativos y mensajes de odio debido a su discapacidad. «He tenido demasiado hate de mi contenido y todavía lo tengo». En un mundo digital donde el anonimato a menudo fomenta la crueldad, ha aprendido a manejar estas situaciones con mucho humor, pero recuerda que su primer video tuvo una gran cantidad de comentarios despectivos. «Pensé que no me estaba afectando porque yo soy una persona que no me importan mucho esas cosas, pero me vine abajo. Ese día lloré, porque me sentía frustrada».

El reconocimiento de Marlys sobre el impactante odio que ha tenido que enfrentar en redes resalta la urgencia de políticas más estrictas y medidas de protección en entornos digitales. «Creo que las plataformas deberían hacer más para abordar la discriminación y el acoso a las personas con discapacidad». Su llamado no es solo por su propia seguridad y bienestar, sino por el de toda una comunidad que enfrenta ataques injustificados y dañinos.

Marlys aboga por una responsabilidad compartida entre las plataformas y los usuarios para crear un entorno seguro y respetuoso para todos. Reconoce que no se trata solo de eliminar los comentarios ofensivos, sino de educar a la comunidad sobre la importancia del respeto y la inclusión. Su lucha va más allá de su propia experiencia y busca crear un cambio en la forma en que se manejan los discursos en redes sociales. «El mundo no va a cambiar de un día para otro, lo que sí podemos hacer es algo para eso. O sea, yo siento que sí puedo ahora estar aportando un granito de arena y me lo he demostrado a mí misma y la gente me lo han demostrado».

El impacto del activismo de Marlys se ha extendido más allá de las pantallas de las computadoras y los teléfonos móviles. Ella ha logrado cambiar la percepción de su familia y su comunidad sobre la discapacidad, desafiando los estigmas arraigados y promoviendo la inclusión. En sus propias palabras, expresa cómo su quehacer ha generado conciencia y diálogo: «Siento que ha sido como un gran cambio en mi propia percepción y la percepción que tiene la gente de mí». 

Se apasiona y sueña

Los planes futuros de Marlys están impregnados de sueños y aspiraciones que reflejan su deseo de contribuir al cambio y la inclusión en la sociedad. «Tengo muchos planes, cosas de realidad, sueños que no sé si en algún momento pudiera cumplirlos, pero no sé, me gusta hacerme la idea, pensar que en algún momento puedo hacer todo lo que quiero». 

Uno de sus sueños es convertirse en modelo desde Gerona, ya sea en fotografía o en televisión. Tiene pasión por la locución y aspira a trabajar en televisión como periodista o presentadora. Además, quiere crear una agencia de modelaje inclusivo y una marca de ropa que reflejen su experiencia y su perspectiva única como persona con discapacidad. 

Marlys no solo busca inspirar a otros, sino también que se sientan identificados con ella y encuentren en su experiencia un reflejo de sus propias luchas y triunfos. Su deseo de tener un espacio para un podcast donde pueda visibilizar las experiencias de las personas con discapacidad en todos los aspectos de la vida, es parte de su compromiso con la sensibilización y la promoción de la diversidad. «El objetivo es que se sientan identificados conmigo y que la gente vea que personas como ellos no están solas, que sí se puede tener una vida normal».

Ella enfatiza que las personas con discapacidad son simplemente personas normales, con sus propias fortalezas, debilidades y experiencias únicas. Ella aboga por una representación más auténtica y completa de las personas con discapacidad, rechazando la idea de ser tratadas como héroes o figuras extraordinarias. «No somos geniales, ni somos súper especiales, ni nada por el estilo. Somos personas normales que, imagínate, nos tocó vivir así». 

A pesar de los esfuerzos por mejorar la atención y los servicios para las personas con discapacidad, como los establecidos en el Código de las Familias, aún persisten desafíos significativos que requieren una atención más amplia y detallada.

El periodismo desempeña un papel crucial en la visibilización de historias que a menudo son marginadas o ignoradas en los medios de comunicación tradicionales. Es fundamental que los periodistas miren con lupa las políticas públicas relacionadas con la discapacidad, evaluando su efectividad y destacando las áreas que requieren mejoras. Además, deben analizar críticamente cómo se abordan las necesidades de las familias con personas con discapacidad, especialmente en términos de acceso a servicios de salud, educación y apoyo social.

La crianza y educación de personas con discapacidad son aspectos fundamentales que también deben ser abordados con mayor énfasis. Los padres y cuidadores enfrentan desafíos únicos en la crianza de niños con discapacidad, que van desde la navegación por el sistema de atención médica hasta la búsqueda de recursos educativos adecuados. Es crucial que se proporcionen herramientas y apoyo adecuados a estas familias para garantizar el bienestar y el desarrollo óptimo de sus hijos.

Asimismo, el acceso a una educación inclusiva y de calidad es un derecho fundamental para todas las personas, independientemente de su condición. Los sistemas educativos deben ser diseñados para satisfacer las necesidades individuales de los estudiantes con discapacidad, proporcionando recursos y apoyos adicionales según sea necesario. Esto no solo beneficia a los estudiantes con discapacidad, sino que también promueve una cultura de inclusión y diversidad en las escuelas y en la sociedad en general.

Para garantizar una verdadera inclusión y accesibilidad para las personas con discapacidad, es necesario un enfoque integral que abarque aspectos como la representación en los medios de comunicación, la evaluación de políticas públicas, el apoyo a las familias, y la educación inclusiva. Solo mediante un compromiso continuo y una acción concertada podremos avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa para todos.

Marlys aspira a un futuro más inclusivo y accesible que se fundamente en la necesidad de eliminar estas barreras y garantizar que todas las personas tengan la oportunidad de vivir con independencia y dignidad. «Mi visión es un futuro más inclusivo y accesible, definitivamente ese sería mi sueño».

Trabajo voluntario ¿qué debate nos debemos?

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trabajo voluntario
Ilustración: Félix M. Azcuy

En enero de 2019 un devastador tornado azoló algunas zonas de La Habana. Horas después, muchas personas removimos escombros con nuestras propias manos, otras organizaron donde había algún espacio disponible, la recepción y distribución de donaciones. La sociedad civil se movilizó de manera espontánea, en tensa coordinación con el gobierno, para ayudar, acompañar, resarcir y empujar las soluciones posibles frente a aquella calamidad.

Eventos climatológicos y de otros tipos se han sucedido de manera reciente, y la respuesta es similar: ayudar a quienes lo necesitan sin más premio que el placer de servir y el gusto de estar ahí donde se es útil.  

La gente sale al barrio para limpiar el desastre después de un ciclón. En las ciudades se moviliza la recogida de donaciones para enviar a los lugares afectados. Grupos diversos coordinan esfuerzos para ayudar. El período de la covid dejó abundantes ejemplos de voluntariedad. ¿Podemos catalogar estas experiencias como trabajo voluntario?

Pongamos por caso, bastante recurrente, cuando las personas que laboran en una institución X se organizan para ayudar a algún compañero o compañera a «tirar una placa» en su casa, o para hacer una «mudada». ¿Podemos catalogar estas experiencias como trabajo voluntario?

¿Acaso esta figura refiere solo a la convocatoria que hace la Central de Trabajadores de Cuba a las campañas de recogida de productos agrícolas, de materias primas, o la higienización programada contra algún vector? ¿Son procesos distintos? ¿Tienen puntos de confluencia? ¿Son dimensiones de un mismo fenómeno? 

La figura del trabajo voluntario nos ha acompañado durante mucho tiempo. Diversos son, también, los significados que ha dejado en el camino: amplitud cultural o distorsión burocrática; voluntad u obligación; motivación o tedio; emulación o meritocracia; empuje productivo o ineficiencia; conciencia o consigna, espontaneidad u orientación…  

La primera conclusión es que no es un tema monocromático, porta matices que, en su conjunto, permiten un acercamiento más certero. Con ese fin, dejo acá algunas notas para la reflexión, el debate y la resignificación del trabajo voluntario al interior de la sociedad cubana en general, y del proyecto social en particular. 

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La idea de lo voluntario no es privativa del proceso revolucionario cubano en concreto, ni del ideario socialista en amplitud. Tiene mucho dato y variación a largo de la historia y de la geografía. 

Asumido de una manera básica, el voluntariado —o personas que quieren ayudar— es una labor social, en beneficio de la comunidad, facilita el acceso a bienes y servicios para quienes lo necesitan. Es, en esencia, una labor no mercantil, y por tanto, no remunerada. Tiene carácter solidario y altruista, por lo que no implica deber jurídico u obligación personal, sino una decisión propia y libre.

Desde la Edad Media hay reportes de hospitales sin fines de lucro para apoyar a personas necesitadas. Era la Iglesia la que organizaba esta práctica, más de carácter asistencial/caritativo.  Con el advenimiento de la modernidad también se desarrollaron muchas formas de voluntariado. Es en la década del 60 del pasado siglo que se sucede un boom de organizaciones internacionales que coordinan actividades voluntarias en diversos ámbitos y sectores, sin conexión (aparente) con iglesias o grupos políticos. 

Más allá de cómo se organizara y qué instituciones o fuerzas políticas lo hicieran en una u otra época, el voluntariado es consustancial a la vida en comunidad, a la condición gregaria del ser humano, a su carácter social. Dentro de toda comunidad surgen formas de ayuda mutua y formas distributivas para las personas desfavorecidas. Por lo general, los espacios comunales han sido erigidos con el esfuerzo no monetarizado de los miembros de la comunidad: iglesias, escuelas, centros de salud, espacios de encuentro comunitario, huertas colectivas, etcétera.

No debe olvidarse que una de las víctimas principales de la expansión capitalista, del carácter mercantil que impuso a toda actividad humana, es precisamente la vida en comunidad, los bienes comunes, la colectividad en función de la colectividad. Por tanto, el voluntariado, con mayor o menor consciencia, ha sido un modo de resistencia. En no pocas ocasiones, ha venido a palear las distorsiones distributivas de un orden económico y moral contrario a la naturaleza gregaria del ser social humano, pero sin cuestionar su estructura y naturaleza. 

En las circunstancias de experiencias emancipadoras, siendo las nominalmente socialistas las más conocidas, el trabajo voluntario adquiere otras connotaciones. ¿Cómo incorporar el potencial de trabajo no mercantilizado, con vocación de servicio al bien común, a la osadía de remover las estructuras erigidas por sistemas opresivos, también, y sobre todo, en el ámbito del trabajo? Sin dudas, se trata de un problema mayúsculo.

No se debe olvidar que todos los intentos de ruptura con los órdenes opresivos han contenido formas organizativas del trabajo congruentes con sus fines colectivos y de cooperación. Los ejemplos van desde las quilombos o palenques de esclavos en rebeldía, pasando por la organización logística en apoyo a las huelgas, la autorganización en la rebelión de París en 1871, las experiencias de revolución socialistas del siglo XX; hasta nuestros días, con el Movimiento de los trabajadores rurales sin tierra del Brasil, el Movimiento Zapatista de Liberación Nacional en México, así como formas de producción solidaria en EEUU y Europa, por solo anotar algunos ejemplos.

Este asunto, entonces, no es una rareza nacida de la realidad cubana. El estallido de 1959 colocó, desde sus inicios, la cuestión del trabajo voluntario como desafío pedagógico, político, productivo. No era un tema menor la cuestión del trabajo no remunerado para el beneficio social, dentro de un proceso que pretendió socializar los medios de producción y su gestión.

Este complemento a la producción no fue una idea de laboratorio, se elaboró en la marcha, en la práctica, con sus potencialidades liberadoras —relación entre el trabajo, la gestión democrática y la propiedad social de los medios— y con sus distorsiones burocráticas —la rutina, el verticalismo, la movilización excesiva, sin sentido productivo y conscientizador— . Un intento loable que se torció en el camino. 

En sus orígenes, el pensamiento socialista fraguó la idea de una sociedad libre para el trabajo compartido; capacidad humana de cooperación, responsabilidad consciente, directa y colectiva mediante el control democrático de la economía. El trabajo como un deber libremente aceptado y no una imposición externa. 

Un referente imprescindible en el ideario dentro de la dinámica revolucionaria cubana fue el Che Guevara. De su pensamiento, y actuación, resultó la comprensión de que el trabajo voluntario potencia la democratización del trabajo, es una pedagogía para la toma de conciencia; suerte de culto al trabajo colectivo con fines colectivos, un deber social, práctica de socialización que contribuía a quebrar las diferencias entre empleados y empleadores. 

Como clave de su pensamiento, el Che comprendía que el carácter voluntario impulsaba una nueva actitud ante el trabajo, a la par y en medio del proceso de socialización de la propiedad y la gestión de los medios productivos. Era un complemento, no un fin en sí mismo. 

Como parte de los acontecimientos del proceso revolucionario soviético de 1917 también surgió esta práctica, luego conocida como «sábados rojos». Su inicio, al igual que en Cuba en 1959, fue una respuesta espontánea a un problema productivo concreto. En el caso de Rusia, la reparación de unas locomotoras para trasladar insumos al frente; en el caso cubano, impulsar la construcción de un centro educacional en una zona rural. Tanto Lenin como el Che denunciaron la rutinización de la experiencia, su burocratización. El Che afirmó que, en los lugares en los que no se pueda hacer, no hay que inventarlo.

No tiene mucho sentido mirar el trabajo voluntario, sus intenciones y su devenir, fuera del contexto histórico político en el que se analice. En las primeras décadas de la Revolución en el poder, era parte de la oferta de sentido que esta representó para mucha gente, la cual implicó la garantía de una distribución más justa de la riqueza social y un mayor equilibrio entre el trabajo aportado y el consumo. 

No obstante, el orden sociopolítico revolucionario cubano tendió a burocratizarse, lo que significa que los problemas políticos se trataban como problemas de procedimiento y actitud, al tiempo que un grupo social concreto, la burocracia, tomó el control sobre el proceso que, en sus albores, fue popular y con un sentido de clase. La figura del trabajo voluntario no podía quedar fuera de esa dinámica.

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El trabajo voluntario se convirtió, con el paso del tiempo, en una forma rutinaria de movilización política.

¿Quiénes y cómo se decidía el lugar, fecha y actividad «voluntaria»? ¿Era solo una emulación genuina y espontánea o devino, también, en carrera para acumular méritos que luego derivaban en algún tipo de beneficio material o político? ¿Se desarrollaba a la par de un proceso de democracia obrera, de control colectivo de los procesos productivos, o por el contrario, del empoderamiento de un cuerpo administrativo en nombre de la clase trabajadora, pero que administraba sin ella? 

Recuerdo que el pensador cubano, Jorge Luis Acanda, en una reflexión sobre la participación política y la democratización económica, decía, «no se trata de que me convoquen a la campaña de la papa, quiero participar en definir por qué la papa y no otra cosa». Este resulta un buen ejemplo para explicar la diferencia entre un proceso político pedagógico y una actividad burocratizada.  

El trabajo voluntario se convirtió, con el paso del tiempo, en una forma rutinaria de movilización política. Por momentos, la militancia revolucionaria parecía manifestarse solo en la asistencia al «trabajo voluntario». Se fue diluyendo la relación entre proyecto socializador y formas de contribución social productivas no remuneradas. ¿Era solo una tarea o una oportunidad para el debate político? ¿La cuestión era cumplir la jornada voluntaria o sacar aprendizajes organizativos?

En la actualidad, como parte del discurso político, se ha intentado revivir el trabajo voluntario como parte de las soluciones emergentes a la crisis de productividad en el país . No obstante, en este contexto es visible la potenciación y expansión de formas productivas no necesariamente democráticas ni socializadoras, y la consabida segmentación socioclasista, al tiempo que un agotamiento simbólico del trabajo voluntario y disminución de la capacidad movilizativa de las organizaciones que tradicionalmente lo han promovido.  

Es recurrente el debate económico solo como problema técnico y no esencialmente político. Se suma el declive sostenido en los mecanismos de distribución de la riqueza social, al tiempo que se sedimentan las relaciones mercantiles —cobrar por todo tipo de trabajo— como parte de las estrategias personales de los cubanos y las cubanas para la sobrevivencia cotidiana, ante una casi completa mercantilización de la oferta de bienes y servicios —de forma legal o en la práctica— . Esto incluye el pluriempleo —que deja mucho menos tiempo libre al trabajador y la trabajadora—, el traslado hacia otros modelos laborales, menos socializadores del resultado del trabajo y con mayores niveles de explotación, pero cuya remuneración garantiza mejor la reproducción de la vida.

En este escenario ¿qué impacto puede tener la convocatoria reciente de la CTC a una Jornada Nacional de Trabajo Voluntario como parte de las celebraciones por el Primero de Mayo?, ¿a qué proyecto país tributa?, ¿a qué sujetos involucra? 

Concluyo que la vocación gregaria, comunitaria, de cooperación, de justica —incluso de compasión—, esa que alimenta la voluntariedad del trabajo social, está viva en la sociedad cubana, se manifiesta de manera espontánea, aun con su atomización y sus rasgos asistencialistas, lo cual es bueno, pero no suficientemente. 

El trabajo voluntario no es un fin en sí mismo, es otra puerta de entrada para reflexionar sobre los proyectos políticos en disputa hoy en Cuba, para los que la cuestión del Trabajo, declarado o no, es esencial. Cómo nos organizamos para producir bienes y servicios, y de paso valores y subjetividad, es el debate que nos debemos en saludo al Día Internacional del Trabajo.

A golpe de fusil. Guiteras y su proyecto revolucionario en Oriente

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Ilustración: Félix M. Azcuy

No hay exordio mejor para esta historia que el del genio insuperable de Pablo de la Torriente Brau: «En su apasionante carrera política hay páginas buenas para que un historiador sin miedo diga la verdad y la angustia de un hombre honrado en la encrucijada de los dilemas terribles. Mas Antonio Guiteras, como quien sale vivo de una emboscada, pasó por esos momentos, abrumado, pero seguro en su fe, en su fiebre por la revolución. Porque la revolución fue como una fiebre en la imaginación de este hombre. Y por eso tuvo delirios terribles, alucinaciones potentes, hermosas fantasías y sueños maravillosos e irrealizables para él. Era como un hombre que, despierto, quisiera realizar lo que había concebido soñando. […] Tuvo, arrastrado por su fiebre, el impulso de hacerlo todo. E hizo más que miles. Y tenía el secreto de la fe en la victoria final. Irradiaba calor. Era como un imán de hombres y los hombres sentían atracción por él. Les era misteriosa, pero irresistible, aquella decisión callada, aquella imaginación rígida hacia un solo punto: la revolución. Tuvo también defectos. El día del castigo no hubiera conocido el perdón. Era un hombre de la revolución. Tampoco tuvo nada de perfecto».

Corre el famoso año 33. Guiteras ya es otro. Un hombre entero. Hecho para hazañas que parecen irrealizables. Su determinación y fibra de líder han evolucionado a tal nivel que despuntan los signos de su ascenso revolucionario. Posee la aureola de los hombres genuinamente capaces de hacer algo y sus filamentos imantados atraen a muchos que le rodean. Como destaca en su biografía el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II: «A lo largo de meses había reunido a cerca de un millar de hombres, no demasiado organizados, fragmentados en decenas de grupos y pésimamente armados, pero un millar de cubanos que estaban dispuestos a combatir».

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La talla revolucionaria del Guiteras del gobierno de los Cien Días, hombre de acción y pensamiento, había crecido en su proyecto de liberación nacional desplegado en Oriente. Foto: Bohemia

Cuba entera convulsiona por tremenda degeneración económica y política. A estas alturas está absolutamente convencido de que la única salida posible ante la tiranía es el método de lucha armada. La prédica del «camarada máuser». El oriente del país —en especial la ciudad de Santiago— se ha convertido en su refugio, o cuartel general, donde madura los principios para fundar una nueva República. En esta región halla la fragua para acerar su carácter beligerante, escucha mejor el rumor de su tío José Ramón en la «masa de la sangre» y vuelve a levantar la bandera mambisa; en fin, se transforma en cuanto a conciencia política y experiencias prácticas. Entonces idea la empresa temeraria de tomar focos militares para repartir las armas al pueblo y desencadenar la guerra civil.

No es la primera vez. Ya en agosto de 1931 se había involucrado como figura secundaria en el llamado alzamiento de La Gallinita. Al tener noticias de un movimiento encabezado por el coronel Justo Cuza, jefe de los menocalistas en Santiago, Guiteras concurre a la cita y se pone a disposición como ayudante del veterano del Ejército Libertador, con la esperanza de que el desarrollo de los acontecimientos diera oportunidad de protagonismo a la juventud. En conexión siempre con la praxis del Directorio Estudiantil, estaba dispuesto a aliarse con quien fuera si conducía a combatir a Machado.

Sin embargo, es aquella una conspiración condenada al fracaso. En un desenlace irreflexivo y desconcertado al no lograr apoderarse de la estación de policía y ser emboscados —víctimas de una delación— a las puertas de la finca donde tenían el alijo de armas, Guiteras y demás complotados acabaron presos. Los salvó de una ejecución miserable el teniente Márquez, quien los trasladó bajo el disimulo de la noche al cuartel Moncada. Dos días más tarde, en Río Verde, se entregaban con las manos arriba Menocal y Mendieta. La conjuración naufragaba y la vía insurreccional quedaba sin los caudillos tradicionales. Era ineludible la recomposición de las fuerzas políticas.

El joven rebelde pasó cuatro meses sin procesamiento ni juicio en la Cárcel Provincial, destinado a la enfermería dados sus estudios de farmacia. Aprovechó las horas entre rejas para leer sobre constituciones del mundo, Bujarin y la Revolución de Octubre. Ni siquiera en esas condiciones dejó de practicar su oficio de reclutador y planificó una fuga masiva. Casi a punto de actuar, en diciembre de 1931 llegó la amnistía decretada por Machado buscando rebajar tensiones políticas. Sin dudas, la malograda aventura servirá de lección a Guiteras para rehusar nuevos pactos con clásicos camajanes políticos; así como para robustecer su ideología. «Todo fue más bagazo que caña», dirá al respecto.

Desde que empezó a viajar por toda la isla como agente de los laboratorios farmacéuticos Lederle, Guiteras había podido entrar en contacto con diversos sectores sociales, y le valió para estrechar relaciones con partidiarios de su línea ideológica. El activismo fue realmente el centro de gravedad de esas excursiones periódicas. No tuvo una tarea fácil. ¿Cómo solucionar de raíz los problemas nacionales reuniendo hombres de distintas tendencias cuyos intereses son contradictorios?

A su regreso a Santiago, en el verano de 1932, reacomodó los hilos dispersos, sembró ideales y creó núcleos de combatientes no solo opositores a Machado, sino de perfil antimperialista. Fue ese el origen de Unión Revolucionaria, organización que pretendía emanciparse de los vicios de la política burguesa, y apuntalarse como un nuevo proyecto de liberación nacional y social. Además, proponía formar un gobierno provisional con duración de dos años, cuyos miembros no podrían ocupar cargos en el que derivaría a futuro. Una vez establecido, ese nuevo Estado debería desplegar una serie de medidas que incluía el procesamiento judicial de funcionarios machadistas comisores de delitos, la moratoria de la deuda externa, el llamamiento a la Asamblea Constituyente, la renovación de partidos tradicionales y el surgimiento de agrupaciones políticas.

En su «Manifiesto al pueblo de Cuba» Guiteras ratifica como puntos cardinales que el programa de Unión Revolucionaria está basado en la unidad —aunque sean de diferentes tendencias políticas— y en la vertiente armada. «Solo la fuerza incontrastable, producto de la unión de los hombres honrados de carácter y de valor puede lograr estos objetivos y hacer que este movimiento sea una verdadera Revolución, una renovación de los valores y de todas las instituciones y no de una simple sustitución de hombres», formula el documento.

Retomando el crucial año 33. Ya hay detrás de él una legión de guiteristas. Es su hora de cruzar el Rubicón. Una vez que define fecha y traza los pasos, su sueño adquiere la hechura de plan insurreccional. Concibe el asalto sincronizado a varios cuarteles en Oriente (Santiago de Cuba, Holguín, Victoria de las Tunas, San Luis, Bayamo, Manzanillo y otras pequeñas localidades). Para ello cuenta con un avión que bombardearía el Moncada y Holguín; se plantea tomar la fábrica de ron Bacardí e interrumpir el transporte ferroviario, luego ocupar las emisoras radiales y, ya con el arsenal requisado, motivar al pueblo a salir a las calles. Pero no tiene la simpatía ni colaboración en pertrechos de las facciones en el exilio. «Lo que hay que hacer, ¡hay que hacerlo solos!», señala a sus bravos compañeros. Y todos lo siguen. Busca armas, fabrica bombas y granadas de piña, ultima detalles para la asonada.

La fecha escogida es el 29 de abril de 1933, pero en general las acciones no fluyen según lo previsto. Solo se alcanza un éxito pírrico en San Luis, localidad de 28 000 habitantes, importante arteria ferroviaria y con una guarnición de 18 soldados bajo el mando de un teniente. Al amanecer, un comando de 30 hombres mal armados ataca el cuartel de la guardia rural, un vetusto caserón de madera que había sido campamento de caballería español y en cuyo patio permaneció tirado el cadáver de Martí en 1895. Toman el reducto en minutos. Algunos vecinos se suman espontáneamente y alzan una bandera sobre el Ayuntamiento. Pero rápido llegan refuerzos castrenses desde Palma Soriano y Santiago. Se produce nutrida balacera y la desbandada de los amotinados, en desventaja para sostener el reducto. Sobreviene la represión a tono con los tiempos: hay asesinados, heridos y detenidos. Entre los 15 mártires está el poeta y su lugarteniente Amador Montes de Oca. Milagrosamente, Guiteras salva la vida, burlando el cerco a caballo por el lomerío.

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En la edición del domingo 30 de abril de 1933, el Diario de la Marina informa sobre el asalto al cuartel de San Luis, a 30 kilómetros de Santiago de Cuba.

Mirando el raudal de aconteceres del pasado en relación con la narrativa contemporánea, uno se percata que suele evocarse sucesos aislados, normalmente los apicales; el resto, en su mayoría páginas breves, es relegado al vacío. Si bien los episodios más cruciales pueden ser dignos por naturaleza del grado superlativo de memorables, hay otros cuya impronta define con similar pujanza el curso de la vida. El patrimonio de los recuerdos está construido también de esos instantes efímeros, al punto que uno siente que, de no haber existido, la historia estaría repleta de fisuras. Algo así pasa con el 29 de abril. Por lo menos en la actualidad los sanluiseros conmemoran la efeméride con jerarquía de gloria, en el museo municipal que se ubica precisamente en el otrora cuartel.

A pesar de no alcanzar los objetivos previstos la sublevación tiene resonancia nacional. El pueblo se va clarificando y asumiendo sus aspiraciones de lucha. Ante la mirada colectiva, Guiteras sintetiza la esperanza de arrancar de raíz los males de la nación, como diría Fernando Martínez Heredia: «su lenguaje es su país». Se eleva su símbolo de joven discreto, al que le es indiferente su acomodo personal, capaz de sobreponerse a las adversidades con soluciones radicales. Es de una austeridad ejemplar. Es incorruptible y antisectario. Su energía va multiplicándose, su personalidad sumando adeptos, su eco aumentando. Aun 20 años después muchos hablarán, con fascinación, de sus proezas. Y no es desatinado afirmar que tanto el ataque al Moncada, la expedición del Granma como la base guerrillera en la Sierra retomaron, en buena medida, pautas delineadas por el adalid de La Joven Cuba.

A inicios de mayo, estando refugiado en casa de Luis Felipe Masferrer, supo que en La Habana había presentado las cartas credenciales como «mediacionista» Benjamin Sumner Welles. Pero en lugar de conducir un rápido reemplazo del gobierno, el flamante embajador norteamericano se empeñó en corregirlo, por lo cual se dilató la solución y profundizó el panorama de crisis. En esa trama de manipulación, en la cual cayeron no pocas agrupaciones políticas, surge la lógica intención de granjearse a Guiteras, quien desde la intentona de San Luis se ha convertido en el héroe «fantasma» de la clandestinidad en Oriente.

A cada emisario que viene con ofertas de sumarse a la mascarada, lo manda al carajo. Para él «no es un camino honorable». En carta del 23 de julio dirigida al director del santiaguero Diario de Cuba, manifiesta su público rechazo —con la misma vehemencia que había negado la prórroga de poderes del asno con garras, que en verdad era mocho— a «toda idea de mediación entre el gobierno y la oposición con el fin de llegar a un acuerdo, estimando que el único medio posible de solucionar el conflicto entre los sostenedores del actual gobierno de facto y el pueblo es la revolución […] Yo aceptaré la mediación cuando me manden una carta en la que me lo pidan las firmas de los asesinados por Machado».

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Otro suelto del Diario de la Marina –correspondiente al 25 de julio– da cuenta de la negativa de Guiteras a entregarse ni a aceptar la mediación.

Asimismo, reitera que seguirá la lucha clandestina y que «no se presentará». A finales del propio mes, un paro local de propietarios de ómnibus urbanos en la capital sirve de chispa que es avivada por el movimiento obrero hasta transformarla en huelga general. Por estos días Guiteras, en su vorágine oriental, mantiene una intensa campaña de sabotajes, quemas de cañaverales, ocupaciones de armas y atentados. Mientras tanto va maquinando el denominado Plan de Bayamo contra la mediación, consistente en dinamitar el cuartel del ejército a través de un túnel, atacarlo con 60 hombres, 54 rifles y ocho ametralladoras, para replegarse posteriormente a la Sierra Maestra e implantar la guerra de guerrillas.

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4- Antiguo cuartel atacado por las tropas de Guiteras. Hoy museo municipal 29 de abril. Foto: Luis Alberto Portuondo

Lo sorprende en ese afán el derrumbe de la dictadura. A manera de resumen, la reseña novelada de Paco Taibo lo dice todo:

«En el momento de producirse la huida del dictador, Tony y sus hombres avanzaron hacia Bayamo, tomaron el cuartel y dieron un mitin de la Unión Revolucionaria. De ahí saldrían hacia Holguín, ya en medio del júbilo popular, y llegarían a Santiago el día 13. Tony viene con atuendo guerrillero, sombrerote de vaquero, pistola al cinto, parece un Sandino cubano. En Palacio hay una gran multitud reunida que escucha los discursos de las fuerzas de oposición al viejo régimen. Le proponen que asuma el gobierno provisional de la provincia. Tony se niega: Eso es imposible pues yo no acepto la mediación. Es probable que me vuelva a alzar. La multitud lo reconoce y lo aclama obligándolo a tomar la palabra. Según su biógrafo, J. Tabares, Guiteras dijo que la revolución no había terminado, añadió que no abandonaría las armas hasta que hubiera un gobierno que diera solución a los problemas sociales y condenó al imperialismo y la mediación. Ustedes terminaron la lucha, yo empiezo ahora».

Tres semanas después es convocado —justamente por la popularidad ganada como insurgente— para asumir la cartera de Gobernación en el ejecutivo de Grau. Aun sometido a indignantes reproches y constante hostilidad de los de trajes almidonados que le hacen muecas por detrás y lo dejan solo, preserva su pureza abnegada y cubanísima. Dura cien días. El 15 de enero de 1934 Antonio Guiteras abandona el Palacio Presidencial, cuentan, con seis pesos y veinte centavos en el bolsillo; pero cargando en el pecho un caudal de decisión. Aquella decisión callada que en el legendario Oriente se había soldado para siempre a su destino revolucionario, y que lo impulsará al callejón sin retorno del Morrillo: volver a las armas.

Fuentes consultadas:

Tony Guiteras, un hombre guapo, Paco Ignacio Taibo II; «Hombres de la Revolución»”, en Álgebra Política, Pablo de la Torriente Brau; Aquella decisión callada, Newton Briones Montoto; Antonio Guiteras, un fundador del comunismo cubano, Fernando Martínez Heredia.

Los errores del gobernador y más noticias

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Ilustración: Félix M. Azcuy

Los errores del gobernador

Fue noticia este 24 de abril la renuncia del gobernador de la provincia de Cienfuegos, Alexandre Corona Quintero.

La nota oficial señaló, escuetamente, que el funcionario «reconoció errores cometidos». Su dimisión fue aceptada por el presidente Miguel Díaz-Canel. Lo sustituyó la vicegobernadora Yolexis Rodríguez Armada.

Los medios estatales no han ofrecido más información. Sin embargo, la prensa de Miami y usuarios de redes sociales, sin ofrecer evidencias ni fuentes cercanas al caso, afirman que fue forzado a dimitir por corrupción.

Días antes de su renuncia, medios y canales de la oposición acusaron al gobernador de beneficiarse de la asignación indebida de viviendas, la malversación de recursos y la inversión fraudulenta en empresas privadas.

A diferencia de lo ocurrido con Alejandro Gil, la renuncia de Corona Quintero no incluyó su condición de diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, al menos hasta el momento de publicación de este boletín.

Según la web del Parlamento cubano, el exgobernador y parlamentario se graduó en el Instituto Superior del MININT en Villa Clara, inició su vida laboral como oficial de esta institución y antes de ser nombrado para el puesto del que dimitió, tuvo «diferentes cargos de dirección en el sector de la Industria Pesquera, desde Subdirector de la Estación de Alevinaje hasta Director General en las Empresas EPICEN y YAGUACÁN».

También afirma que «ha recibido, entre otros reconocimientos, las Monedas Conmemorativas por el XL Aniversario de la Constitución de los Órganos del Poder Popular y por el 200 Aniversario de la Ciudad de Cienfuegos».

Esto significa otra importante caída en el prestigio de los funcionarios del gobierno, aunque se trate de un caso local.

Opinamos que es una torpeza informar como «renuncia», en tono telegráfico, un caso obviamente complejo.

Estamos viendo una constante sustitución de funcionarios e incluso de procesos penales contra funcionarios y empresarios estatales. Es elemental que no se trata de casos aislados, que todo apunta a que la corrupción y la negligencia son hechos generalizados.

El incidente más relevante hasta el momento, por el alto rango del implicado, fue la acusación contra el ex vice primer ministro y ex ministro de Economía, Alejandro Gil, que no ha tenido un debido seguimiento informativo, dejando margen a múltiples especulaciones posteriores.

No basta con informar escuetamente acerca de medidas contra personas individuales que la mayoría de las veces son imposibles de ocultar. Habrá más razones para poner en duda la credibilidad de la gestión de estos casos mientras no sean tratados con claridad.

Por ahora todo va quedando en la especulación y en la información fragmentaria, casi nunca verificada, que ofrece con tintes sensacionalistas y amarillistas, parte de la prensa no estatal.

La corrupción de funcionarios importantes, generalmente, no implica a una sola persona. Por lo general, estos apenas son la pieza más notable de una trama que puede incluir, desde funcionarios menores hasta empresarios estatales, privados o extranjeros.

Asimismo, la entrada del sector privado en Cuba complejiza los cauces y caminos de la corrupción. A las ya recurrentes acciones de ejercicio fraudulento del poder —como la malversación o desvío de recursos— se le suman males arraigados en el continente latinoamericano y en otros lugares del mundo, como el clientelismo o el traspaso arbitrario de bienes del Estado a privados cercanos a los funcionarios corruptos.

Un ambiente de secretismo, falta de transparencia y control ciudadano, así como la pasividad de la prensa estatal ante estos casos, favorecen estos males, pues los comisores se sienten impunes.

La caída de cuadros como Corona o Gil sugiere una extensa red de manejos irregulares que compromete el prestigio de toda la máquina estatal.

La falta de información, ante esa probabilidad, no parece un descuido fortuito, sino una intencionalidad de no enfrentar ante la ciudadanía las consecuencias que han provocado estos —llamados eufemísticamente— «errores».

Entre tardanzas, llegadas e incrementos de precios

Esta semana fueron noticia varios acontecimientos relacionados con el sector de la alimentación y bebidas.

La primera fue la «recuperación» —tardía— de la canasta familiar normada. Según Francisco Silva, director general de Venta de Mercancías en el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), hasta el 23 de abril se habían distribuido 42 mil toneladas de los productos asignados por la libreta de abastecimiento.

La distribución ha llegado al 67% en el caso del arroz, el azúcar y los chícharos.

Otra funcionaria afirmó que hay «garantías» en la distribución del pan gracias a la llegada de un cargamento de trigo.

El MINCIN añadió que también han podido satisfacer las entregas de pollo, de la leche destinada a los niños, y que se pudo retomar la producción de yogur de soya para los menores que tienen entre siete y trece años.

Por otro lado, el mismo 23 de abril se informó que la empresa cubana Aerovaradero, junto a la estadounidense Cubamax, están transportando con éxito alimentos perecederos a Cuba.

El presidente de Cubamax dijo a Prensa Latina que «hace varios meses estuvieron negociando este convenio, que da la posibilidad a las personas radicadas en Estados Unidos de mandar alimentos a Cuba por vía aérea, con entrega máxima de tres a cuatro días».

El empresario usó como ejemplo de eficiencia el primer envío de carne congelada, que salió el 17 de abril en un avión carguero y ya al día siguiente había sido distribuido en La Habana.

Pero no todas han sido buenas noticias. Esta semana fue conocida la resolución publicada en la Gaceta Oficial que incrementa en un 20% los aranceles a la importación de cerveza. Dicho aumento será solo de 10% si la importación ocurriera de una «nación más favorecida» con la cual el gobierno cubano tuviera acuerdos comerciales.

Según el sitio web del Ministerio de Finanzas y Precios, el objetivo de esta medida es «corregir distorsiones y reimpulsar la economía», así como «estimular y proteger la producción nacional y el incremento de la capacidad productiva instalada en el país». No obstante, indudablemente esto tendrá un impacto directo en la subida de los precios finales en las Mipymes.

Esto significa que la crisis alimentaria no solo es un problema decisivo para el gobierno, además implica una oportunidad para los empresarios estatales y sus socios extranjeros.

También significa que el gobierno sigue implementando medidas para desestimular el hábito importador que predomina en buena parte del sector privado.

Nuestra opinión es que, si bien el gobierno muestra varios esfuerzos por mejorar el acceso a la canasta familiar, en el actual contexto cada vez le resulta más difícil garantizar la estabilidad de su distribución.

Algunos productos tienen un valor particularmente sensible, como los destinados a menores de edad y dietas médicas. Ni siquiera esos compromisos han estado a salvo.

La deprimida producción nacional y el alto componente de productos importados en la canasta familiar normada la hacen particularmente sensible al aumento de los precios de los alimentos en el mercado internacional y el recrudecimiento de las medidas unilaterales coercitivas de Estados Unidos.

Por otro lado, empresas estatales rentables, como Aerovaradero, y sus contrapartes extranjeras, han encontrado en la carestía un rubro de negocios. Si bien esto permite a determinados núcleos privilegiados un acceso más estable a los alimentos, aumenta la desigualdad poniendo en clara ventaja a quienes tienen familiares en el exterior. Es un arma de doble filo.

Asimismo, el discurso gubernamental ha repetido varias veces que el aumento de aranceles a los privados tiene el objetivo de estimular la producción nacional por encima de la importación en este sector. Sin embargo, una política así, además de castigos, requiere incentivos y estos aún son insuficientes.

También sería bueno que el Estado diera ejemplo a los privados, sustituyendo importaciones por inversiones en el sector agroalimentario.

Por solo poner un ejemplo, si parte de las divisas que se les paga a los proveedores extranjeros para importar insumos que pueden ser producidos en Cuba —como la leche— se les pagara a los productores nacionales, tal vez en unos años no hiciera falta importar. Pero ¿quién sale beneficiado con estas políticas?

Cubanos sin marcapasos

Además fue noticia esta semana que Cuba necesita urgentemente cerca de 1 500 marcapasos.

Una organización filantrópica, mediCuba-Europa, enfocada en apoyar a los deprimidos servicios de salud cubanos, solicitó donaciones para comprar estos dispositivos.

La organización reveló que alrededor de 100 personas se encuentran hospitalizadas por falta de marcapasos. De tenerlos, podrían volver a casa.

«Desafortunadamente, la mayoría de los fabricantes de marcapasos se niega a comercializarlos y enviarlos a Cuba. Sin embargo, hemos identificado una empresa italiana dispuesta a proporcionarlos a precios asequibles», advirtió mediCuba-Europa.

El comunicado invita a realizar donaciones de al menos 500 euros, que sería el precio de los marcapasos negociados con la empresa italiana, no identificada. Se proponen enviar entre 300 y 400 dispositivos en las próximas semanas.

En el mercado convencional, estos marcapasos cuestan entre 2.000 y 3.000.

Esto significa que la crisis de los servicios de salud tradicionalmente servidos con el presupuesto estatal, aumenta de forma notable.

Opinamos que esta iniciativa debería difundirse mejor. La cobertura de los medios estatales fue mínima y la de la prensa cubana basada en el extranjero se limitó a señalar el fracaso del gobierno para proveer de marcapasos al país.

No se trata de uno de esos proyectos con objetivos simbólicos. En este caso, las organizaciones implicadas han hecho un trabajo encomiable. Encontraron un proveedor asequible en un escenario marcado por el utilitarismo del mercado y el temor de las empresas que comercializan insumos médicos a ser sancionadas por Estados Unidos.

El trabajo de organizaciones como mediCuba-Europa logra hacer una diferencia. El objetivo que se proponen esta vez es viable. Ojalá tengan éxito.

La vivienda, un asunto que ha sido insoluble

Y fue noticia que un grupo de diputados al Parlamento cubano analizó esta semana la situación de la vivienda en el país.

Al cierre de marzo, según la directora nacional de Vivienda, se habían concluido 2.106 casas y quedaron resueltas 5.582 «afectaciones de eventos climatológicos».

El programa de recuperación del «déficit habitacional» tiene un plazo de 10 años. Es parte esencial de la política oficial sobre la vivienda que fue aprobada en 2018.

En 2023, el primer ministro Marrero reconoció que este programa «no acaba de despegar». El déficit que intenta resolver alcanzaba las 800 mil viviendas en 2023.

Esto significa que la vivienda, pese a la política gubernamental, sigue siendo un problema crónico.

Opinamos que, pese a tantas informaciones y revisiones de distintas instancias administrativas, falta empuje y coherencia en la implementación de esta política.

En décadas anteriores, no solo hubo más recursos disponibles para la construcción de viviendas populares, sino que esa inversión tenía mayor peso en el presupuesto del país. También había más actores dedicados, incluso como actividad extra, a estos proyectos.

En la actualidad no hay una estrategia integral que impulse, desde distintas zonas de la sociedad y la economía, el derecho a una vivienda digna para todas las familias.

Con el cambio de prioridades del sistema político cubano en los últimos años, la vivienda retrocedió en la lista. El país sigue efectuando construcciones de hoteles en medio de la crisis, incluso sin muchas esperanzas de rentabilizarlas. La vivienda, en cambio, acumula pendientes.

Dos siglos de belleza

Por último, fue noticia este 22 de abril el cumpleaños 205 de Cienfuegos, una ciudad legendaria, reconocida como Patrimonio de la Humanidad.

¡Felicidades a la Perla del Sur!

Honradez contra corrupción en el pensamiento martiano

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Ilustración: Félix M. Azcuy

Conocedor de los peligros que amenazaban a la futura república democrática, objetivo de su obra mayor, José Martí combatió todo cuanto pudiera descomponer desde dentro el entramado social, y con firmeza expuso: «a nuestras almas desinteresadas y sinceras, a nuestras almas que son urnas, que son espadas, que son altares, no llegará jamás la corrupción!».[1]

Esta constituye un enorme peligro interno contra la democracia: «iCuánto cómplice encuentra la tiranía en la corrupción, en la ambición y en el miedo!».[2] Su generalización ataca las bases no solo del presente sino del futuro de la sociedad, al degenerar las virtudes: «La corrupción y la miseria están hiriendo mortalmente la dignidad de nuestros hombres y la pureza de nuestras mujeres». [OCEdC, t. 6, p. 180]

La capacidad de previsión le permitió avizorar riesgos futuros, cuando en la República se manifestaran instintos espurios de los arribistas, por lo que anotó que las deudas de gratitud no las olvidaría nunca, «pero consideraría un robo pagar estas deudas privadas con los caudales públicos, y envilecer el carácter de los empleos de la nación hasta convertirlos en agencias del poder personal, y en paga de servicios propios con dinero ajeno». [OC, t. 21, p. 408]

La capacidad de previsión le permitió avizorar riesgos futuros, cuando en la República se manifestaran instintos espurios de los arribistas.

Los principios éticos deben orientar todos los actos de quienes pretenden dirigir la sociedad, particularmente cuando se trata del manejo de fondos públicos: «Del dinero, se ha de ver desde la raíz, porque si nace impuro no da frutos buenos, hasta el último ápice». [OC, t. 1, p. 453] Por tanto, constituye una obligación ejercer la vigilancia cotidiana sobre todos los recursos y quienes los manejan.

Para llevarla a cabo, el Apóstol concibió el procedimiento adecuado, conforme a objetivos democráticos: la participación de las masas en el control de los funcionarios encargados de percibir y distribuir los recursos, la supervisión popular sobre la actuación del gobierno, para impedir el desarrollo una burocracia improductiva con intereses particulares, capaz de entorpecer la justicia social, nueva especie de propietaria que haga imposible el desarrollo del sentimiento de pertenencia colectiva de lo que debe ser del dominio de todos.

El Maestro precisó la relación entre la corrupción y los funcionarios que la propiciaban, por lo que enfrentó esta práctica antipopular para que «no entre en la sangre de la república la peste de los burócratas», [OC, t. 5, p. 405] pues «la vida burocrática tenémosla por peligro y azote», [OC, t. 1, p. 479] cuyos integrantes se convierten en una casta que defiende sus privilegios, al devenir en políticos de oficio tras permanecer durante largos períodos en el ejercicio de cargos a los que acceden sin compromisos con un proceso electoral en el que decidan las masas populares, sino con los miembros de una élite autoritaria: «Todo poder amplia y prolongadamente ejercido degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las cábalas, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas. Las castas se entrebuscan, y se hombrean unas a otras». [OCEdC. t. 17, p. 31]

Los métodos martianos para combatir la corrupción, para su efectivo ejercicio, no pueden coexistir con lo que hoy denominamos secretismo. En sus meditaciones sobre el insoslayable procedimiento de divulgar los resultados y las dificultades de la labor colectiva para el bien de todos, el Maestro anotó: «Acaso tenemos tantos [enemigos], porque no hemos hablado con toda claridad. […] Solemos envolvernos en el misterio, aludir a fuerzas vagas, apoyar nuestros párrafos en reticencias respetables a veces, y a veces no». [OC, t. 22, p.93.]

Los métodos martianos para combatir la corrupción, para su efectivo ejercicio, no pueden coexistir con lo que hoy denominamos secretismo.

Pero cualquier procedimiento se torna inútil si se tienden velos de misterio sobre la ejecutoria cotidiana de quienes asumen tareas de dirección, quienes deberían ser ejemplos de honestidad, a diferencia de los corruptos, identificables por su incapacidad para justificar coherentemente su modo de vida ajeno al del pueblo del que dicen formar parte.

Martí fue paradigma de austeridad: vivía con una modestia rayana en la pobreza, carecía de propiedades, residía en casas de huéspedes o en el hogar de algunos amigos, aunque recibía cientos de dólares mensualmente por concepto de cuotas y donaciones, generalmente sin mediar recibos o vales.

Concibió la honradez como un fundamento ético inviolable, orientador de la política en cualquier circunstancia: «estamos fundando una república honrada, y podemos y debemos dar el ejemplo de la más rigurosa transparencia y economía». [Epistorlario, t. III, p. 273] Los pueblos siguen a quienes corren su suerte, padecen sus carencias, sufren sus reveses y comparten sus alegrías.

La corrupción en la actualidad

En el transcurso del siglo XXI, los efectos devastadores de la corrupción[3] en muchos países del mundo se han convertido en una preocupación de tal magnitud que ha sido  constituida la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, un tratado multilateral de la Organización de las Naciones Unidas, adoptado a fines de 2003 por la Asamblea General.

Desde mucho antes, y hasta la actualidad, especialistas de varias disciplinas —economistas, sociólogos, historiadores, filósofos— han dado a conocer los resultados de sus investigaciones sobre este tema, que pueden resumirse en algunos aspectos coincidentes que no deberían soslayarse, pues en nuestro país afrontamos manifestaciones similares.

La corrupción puede definirse como la incapacidad gubernamental para prevenir prácticas ilícitas en las que los intereses personales se sitúan por encima de los de la nación, con apoyo de funcionarios del Estado, quienes actúan y utilizan los recursos puestos a su disposición o control como si fueran de su propiedad, distribuyendo riquezas y cargos entre amigos, familiares y subordinados, lo que genera un entramado de vínculos de parentesco y compadrazgo, en el cual los elementos situados en rangos inferiores comparten los dividendos con los superiores, único modo de conservar su posición.

La corrupción puede definirse como la incapacidad gubernamental para prevenir prácticas ilícitas en las que los intereses personales se sitúan por encima de los de la nación.

Entre las formas más conocidas de corrupción —desde las más elementales hasta aquella en que se involucran altos cargos del poder— se encuentran:

El soborno para viabilizar trámites y procedimientos administrativos, o para evitar el pago de multas; la contratación de personal sin realizar pruebas selectivas, con el propósito de beneficiar a parientes o amigos, expresión del nepotismo; la malversación, el contrabando, las transacciones comerciales y comisiones ilegales, el despilfarro de dinero público; el tráfico de influencias, la evasión fiscal, las extorsiones, los fraudes, el caciquismo, el chantaje.

Manifestación particular de la corrupción es el uso de información privilegiada en supuestas licitaciones, convertidas en el reparto arbitrario de contratos para favorecer a grupos en el poder o cercanos a este; la manipulación de acciones, el fraude inmobiliario, la inversión ilícita de recursos públicos. Tal grado de inmoralidad crea las condiciones propicias para hechos de tanta peligrosidad como el narcotráfico, el lavado de dinero, la prostitución y la trata de personas.

Estas prácticas conllevan la desconfianza, no sólo de los ciudadanos del país, sino alejan a posibles inversores extranjeros ante requerimientos de comisiones para la adjudicación de proyectos, la reducción de beneficios por la imposición de disposiciones reguladoras para la contratación de personal calificado, sobre el monto de reinversión y la apropiación de utilidades.  Ante la desconfianza sobre su correcta utilización, disminuyen las formas de cooperación y ayuda internacionales.

La corrupción deviene una forma de dominación sobre la mayoría del pueblo, afectada en la disponibilidad de alimentos, educación y atención sanitaria, limitadas sus libertades para ejercer derechos e intereses, pues solamente se le permite cumplir deberes impuestos por los funcionarios, quienes aplican de modo arbitrario leyes y disposiciones concebidas para llevar a cabo sus prácticas inmorales, y reprimen cuanto interfiera sus objetivos.

La corrupción deviene una forma de dominación sobre la mayoría del pueblo, afectada en la disponibilidad de alimentos, educación y atención sanitaria.

Un ambiente de impunidad ante esta reafirma la superioridad de los funcionarios al resto de los conciudadanos, incapaces de oponerse activamente a sus designios. La tolerancia ante la corrupción determina que en la sociedad se generalice el retraimiento, el sentimiento de impotencia, la desesperanza de mejorías en las condiciones de vida.

Sin mecanismos efectivos de control popular, las élites de poder en defensa a ultranza de sus Intereses, desde su arrogancia y prepotencia no comprenden que su propia estabilidad se encuentra arriesgada por los efectos que la corrupción genera en las bases. La riqueza y el poder excesivamente centralizados provocan el aumento de la desigualdad y la pobreza creciente, con la consiguiente inestabilidad social, que conduce a brotes espontáneos de protestas. La represión no soluciona las causas del fenómeno, sino las incrementa. 

Enfrentar la corrupción

Para conjurar los males sociales es necesario promover la participación política de las diversas clases y sectores que conforman la nación, cuyas opiniones y sugerencias, en correspondencia con sus intereses, sean tomados en cuenta. Este método fue concebido y empleado por José Martí durante la etapa de preparación de la lucha por la independencia, en previsión de futuros contratiempos en la república.

El modo efectivo de lograr la estabilidad necesaria para el despegue económico debe tener por base la sincera voluntad política de democratizar todos los ámbitos del quehacer social, manifestada en: el diálogo permanente entre los diversos sectores de opinión; el debate público donde se confronten aspiraciones y proyectos de inmediata ejecución, concebidos con estrategia de futuro;  la obligación de los funcionarios a cargo del gobierno de rendir cuentas ante los ciudadanos; eliminar el secretismo y el camuflaje de intereses de grupos o sectores particulares; la transparencia absoluta del proceder de los servidores públicos, capaces de dar respuestas autocríticas y convincentes a los cuestionamientos de su gestión, o en caso contrario ser demovidos de sus cargos; y la desaparición de cualquier forma de impunidad.

El modo efectivo de lograr la estabilidad necesaria para el despegue económico debe tener por base la sincera voluntad política de democratizar.

Como también han de eliminarse las prácticas coercitivas contra los que denuncien cualquier forma de corrupción. Un ejemplo paradigmático de ello ocurrió en el caso del fallecido politólogo Esteban Morales Domínguez, quien a raíz de publicar el artículo «Corrupción, ¿la verdadera contrarrevolución?» [4], en abril de 2010, le fue retirada su militancia en el Partido Comunista, que sólo después de un largo proceso de reclamaciones le fue devuelta un año después. Hechos como este crean precedentes en la memoria colectiva, y pueden paralizar intentos combativos ante el temor a ser sancionados.

Si no existieran los actuales muros de contención entre los ciudadanos y los funcionarios a cargo del gobierno, y estos pudieran ser cuestionados por aquellos en los medios de divulgación sin que el denunciante sea calificado como enemigo o disidente, casos como los más recientes no tendrían lugar, pues las denuncias a tiempo por parte de los mejores y más aptos vigilantes del proceso de construcción de la sociedad —los trabajadores, los estudiantes, los campesinos: el pueblo— harían imposible tales hechos. Pero, hasta ahora, sólo es posible el cuestionamiento público cuando se han dado a conocer oficialmente los delitos que se imputan. Esta situación debe ser revertida.

El riguroso respeto a los principios enunciados garantizaría el equilibrio social, indispensable para la prosperidad general, imposible sin una adecuada política participativa. La estabilidad interna de la nación, que depende de decisiones del gobierno cubano, fortalecería el enfrentamiento al bloqueo aplicado por el gobierno estadounidense, al que no es posible imponer cambio alguno.

***

Una sociedad con mayor transparencia y menos corrupción no es una aspiración ilusoria, pues el equilibrio armónico entre las necesidades materiales y espirituales de los seres humanos y el modo de satisfacerlas puede alcanzarse mediante «un sistema equitativo de distribución de los productos del trabajo», y satisfechas de este modo las aspiraciones a la justicia social, lo que no significa «llegar a nivelaciones ilusorias e injustas», sino que «pudiese el trabajador vivir con decoro y sosiego».[5]

Tengamos presente que, como dijo Martí «las garantías firmes de la paz […] son el debate franco de las aspiraciones del hombre, siempre al fin conformadas a la realidad y a su naturaleza, y el deseo brioso de toda especie de mejoramiento, por donde los pueblos se salvan de la anemia y de la tiranía. Sólo la opresión debe temer el ejercicio pleno de las libertades». [OC, t. 2, p. 346]


[1]José Martí: Obras Completas. Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos, La Habana, t. 30, p. 65. En lo adelante, esta edición será citada con las siglas OCEdC, seguidas del tomo y las páginas.

[2] José Martí: Obras Completas, Editorial Nacional de Cuba, t. 3, p. 128. Las citas de esta edición se harán con las siglas OC, y a continuación se consignarán el tomo y las páginas.

[3] Las fuentes utilizadas para esta sección se encuentran en:

https://dle.rae.es/corrupci%C3%B3n;     https://www.garberipenal.com/corrupcion-causas/;   y https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-879X2019000100001

[4] Este artículo puede localizarse en https://estebanmoralesdominguez.blogspot.com/2010/07/corrupcion-la-verdadera.html.  El 11 de julio de 2010, Morales publicó la que puede considerarse una segunda parte, titulada “El misterio de la Santísima Trinidad: corrupción, burocratismo, contrarrevolución”, que se halla en https://estebanmoralesdominguez.blogspot.com/2010/07/el-misterio-de-la-santisima-trinidad.html. Morales falleció el 18 de mayo de 2022.

[5] J.M.: «Correspondencia particular de El Partido Liberal», en Otras crónicas de Nueva York, La Habana, 1983, p. 67-68 y 69.

Rodajes (I)

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rodajes
Ilustración: Brady

Toda vez que voy entrando en la edad en que es conveniente empezar a escribir tus propias Memorias antes de comenzar a perder la ídem, pero una voz dentro de mí (eso sí, cada vez más débil) me asegura que todavía no es para tanto, he decidido no acometer aún el proyecto cabal, pero ir narrando algunas anécdotas por si acaso me esquivaran más tarde. Por consiguiente, aquí les van algunas del ámbito cinematográfico.

Sabed, oh mis buenos lectores, que por regla general aquellos que dirigen cine no ven con muy buenos ojos que el guionista merodee por el set. Claro, a veces la amistad los obliga, y ahí está uno para abusar descaradamente de ella. Entonces, inclino la cerviz y lo admito: algunas veces asistí a la filmación de una película ajena cuyo guion había coescrito, para ver cómo se materializaba lo que asenté previamente en papel, para aprender de cine… y porque la comida que daba el ICAIC solía ser buenísima.

-En una ocasión, durante el rodaje de Kleines Tropikana (Daniel Díaz Torres, 1997), se preparaba una escena sencilla, en que la actriz Carmen Daisy debía atrapar un osito de la máquina expendedora de peluches. Ahora bien, al llegar allí, Daniel daba por sentado que existiría alguna artimaña para que la garra mecánica capturase un juguete concreto, de modo que, aunque el asunto había sido previamente acordado con las autoridades del lugar, no se le ocurrió preguntar por ese detalle… y los empleados, contritos, le explicaron que no, que de truco nada, o por lo menos ellos no sabían que existiera.

Los asistentes probaron varias veces, y no había forma de atrapar el puñetero osito, sea porque la garra no estaba bien calibrada, porque hace falta determinada pericia para lograrlo, o simplemente porque el cliente se contenta con aquello que pueda agarrar, ateniéndose al principio de Lo que te den, cógelo. No podemos detenernos por esto, comentó Raúl Pérez Ureta, el director de Fotografía, hay un montón de planos programados para hoy. Daniel suspiró y dijo Bueno, vamos a hacerlo. Dio las órdenes, Carmen Daisy se acercó al aparato, accionó el mando… y la garra asió al bicho peludo, y comenzó a levantarlo.

No lo he dicho aún, pero aquello se filmaba en el lobby de un hotel, con un montón de asistentes desplegados para que nadie hiciera ruido, cosa que solo era controlable hasta cierto punto, porque afuera estaba la calle y el no muy abundante, pero ciertamente ruidoso, tráfico habanero. A ver, el plano no llevaba diálogo, así que incluso si alguien metía la pata se podría haber reconstruido más tarde el ambiente sonoro, pero el auténtico temor era que cualquier sonido inesperado desconcentrase a la actriz, hiciese vibrar su mano, el úrsido lanudo fuese a parar al fondo con sus humildes congéneres, y el milagro no se repitiera. En consecuencia, durante los breves segundos en que el afelpado plantígrado pendió del brazo mecánico, nadie respiró siquiera. Alguien va a soltar un resoplido de júbilo o decir ¡! o ¡Ñó! o algo por el estilo, pensé, pero no, no hubo ningún sonido que lo jodiera todo.

 El plano salió ahí, en la primera toma.

-Mientras trabajaba en el guion de La vida es silbar (cuya primera versión escribieron Fernando Pérez y el nicaragüense Humberto Jiménez, pero que el primero me confió cuando el segundo no pudo continuar en el proyecto), yo le iba consultando al director, como es natural, lo que había redactado, y entonces sosteníamos debates y se nos ocurrían cosas y yo me iba a casa y las componía, y se reanudaba el ciclo. En una de esas, Fernando me dice que teníamos que encontrar un elemento que mostrase cómo el personaje de Chrissy, interpretado por Isabel Santos, y Elpidio (Luis Alberto García) se iban enamorando a lo largo de varios encuentros, algo visual que no fuera que uno de los dos dijera Me estoy enamorando de ti u otra cursilada de esa guisa. Esa noche me rompía la cabeza con el tema, hasta que Martha, mi esposa por entonces, se me acercó y me preguntó lo que sucedía. Se lo dije; ella meditó un momento y replicó: ¿Y por qué no le llena la casa de maticas? Aquello me pareció brillante, y por suerte a Fernando también, de manera que en la película se advierte que la habitación de él se va transformando en una suerte de paraíso tropical, una jungla donde en cierto punto se escuchan pajaritos y todo.

Eh, por cierto, Kleines Tropikana estuvo nominada a los Premios Goya en 1997, como Mejor Película Extranjera, y La vida es silbar obtuvo ese premio al año siguiente.

-En 2012, Gerardo Chijona (para quien yo había escrito Perfecto amor equivocado [2004] y hecho alguna otra cosilla) me confió un pequeño papel en Esther en alguna parte, la película que a la sazón filmaba. Mi personaje era el director de un programa de la televisión cubana —algo en la cuerda de San Nicolás del Peladero— al cual asisten los dos protagonistas, nada menos que Reynaldo Miravalles y Enrique Molina, y donde se encuentran con una cantante interpretada por Eslinda Núñez, que le lanza un vaso de agua al segundo en plena cara y en vivo. Yo no tenía líneas de texto, solo un par de reacciones, pero por aparecer en la misma escena con esos tres dioses del cine cubano habría aceptado colgar bocabajo de una lámpara cortocircuitada. De hecho, tras un par de tomas Chijona me dijo que estaba sobreactuando… y probablemente era cierto, porque empecé a improvisar diálogos con Eslinda, que en ese plano caminaba a mi lado en tanto los otros dos venían un par de pasos detrás. En fin, que me callé, gesticulé lo suficiente para mostrar la perplejidad y el encabronamiento de mi diminuto personaje ante lo sucedido en el plató… y ahí estoy, de los 22:22 a los 22:40, esto es, durante dieciocho gloriosos segundos, junto a algunas de las figuras más admiradas de nuestro Arte.

Bueno, si les gusta lo escrito más arriba, habrá más en el futuro. Eso, claro, si no se me olvida.

El arte de los nombres ridículos

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nombres-ridículos
Ilustración: Brady

Cada vez escucho más frecuentemente la frase: «En este sistema no funciona nada. Nada sirve». La gente es muy exagerada, porque si solamente se sentaran un rato a pensar en cosas que funcionen, algo aparecería. Ahora mismo, por ejemplo, me viene a la cabeza el poder pagar los sellos con Transfermóvil. Pienso un poco más, a ver, a ver: las multas, también con Transfermóvil.  Hay muchas cosas que funcionaron en su día y ya no lo hacen, y otras que en 65 años jamás han estado cerca de funcionar. La higiene de los baños públicos, por ejemplo.

Algo en lo que la sociedad cubana, a lo largo del proceso revolucionario, ha sido francamente desastrosa, es en nombrar. A la cabeza de los nombres ridículos tenemos a la empresa estatal socialista, que en materia de nombres es peor que en eficiencia, lo que es mucho decir. Pareciera que todos los nombres los ha puesto una misma persona, con la imaginación de un adoquín de La Habana Vieja. Empresa Cubana del Pan: EMPAN. Empresa Nacional de Frigoríficos: ENFRIGO. Empresa Productora de Materiales Varios Para la Enseñanza: EMPROMAVE.

Hay otros casos ligeramente diferentes pero igual de horribles, como ACINOX, que parece una indicación de cómo no hacer las cosas: Así nox. Y CEPIL, una empresa que trabaja el plástico y fabrica… no, espere. Adivine usted. ¿Ya? Efectivamente, cepillos. 

Un caso aparte son los círculos infantiles, entre los que podemos destacar a Futuros Cosmonautas, con ambicioso nombre. Teniendo en cuenta el estado actual del programa espacial cubano, podemos decir que no ha sido de los más cumplidores con su denominación. En el caso de Pequeños Lenin, no creo yo que los infantes que hayan pasado por ahí lleguen a entender nunca qué cosa es la concordancia.

Retoños Internacionalistas, con redoble de tambores. Ahí pasé yo dos años, en mi Lawton natal. Aprendí a abrocharme los zapatos y comí plastilina por primera vez. Maravillosos recuerdos. Ahora que analizo desde la distancia, llamándose como se llama, yo hubiera esperado viajar más. Pequeños Microbrigadistas: hay dos círculos en Cuba que se llaman así. No me saco de la cabeza a niños y niñas con casco y preparando mezcla.  Ricitos de Oro, que sugiere tres camas por niño, sopa de almuerzo y osos de peluche. Los Pequeñitos Fundidores: aquí, simplemente compadezco a las auxiliares pedagógicas.

Miles de cubanos pueden decirte que han estudiado en escuelas de nombre Tercer Congreso, o 30 Aniversario, sin saber el congreso de qué entidad o el aniversario de qué suceso. La socorrida manera de formar nombres cortos para evitar un nombre no tan largo, ha arrojado joyas como MINCIN o MINJUS, palabras tan feas que difícilmente justifiquen esta rara forma de ahorrar letras.  Hace tiempo me dijeron, y tal vez no sea cierto pero lo cuento porque plausible sí es, y además, las historias no tienen que ser verdad mientras estén buenas, que una vez alguien propuso, sin reflexionar mucho, darle un nombre corto a la revista Revolución y Cultura, tomando un poco de cada palabra. Cuando se toparon con Revoltura se decidió desechar la idea.

Probablemente esta manera de nombrar la hayamos heredado de los rusos, y debe estar emparentada con el lenguaje para dirigente y reuniones, que lleva dos cucharadas de consignas, media taza de triunfalismo vacío, varias dosis de bloqueo, una pizca de denominación específica de etapas o procesos como Período Especial, Batalla de Ideas, Reordenamiento, y al gusto, utilización de verbos que no existen, como profilactar, o que sí existen pero son más feos que la parte trasera de un refrigerador, como aperturar.

El uso a la bartola de la palabra «compañero» ha terminado por echarla a perder. Casi todo cubano conoce un tipo de lenguaje que parece respetuoso y formal: «así está establecido», «orientaciones del organismo superior», pero que ya es de toda la vida el lenguaje de la desidia, la antiempatía y la ineficiencia. Hemos sido francamente malos con los nombres, pero todavía hay esperanza. Tenemos que enfocarnos en hacer más con menos, mirar al enemigo a la cara y mostrarle la Sonrisa de la Victoria, que por cierto, también es un círculo infantil.