Por: Felipe de J. Pérez Cruz

Hoy sin dudas, asistimos en el país a un rearme de la historia como proyecto científico y como proyecto social, avanza la excelencia de la historiografía cubana, y sobre todo está en marcha una notable recuperación del papel de las disciplinas históricas en el currículo docente de la enseñanza general y universitaria, aspecto este que se precisó con particular fuerza en los objetivos aprobados por la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba, el pasado enero (2). Este crecimiento con calidad, tiene por correlato el compromiso de la inmensa mayoría de los historiadores e historiadoras con la sociedad revolucionaria.

Tan positivo escenario regocija y a la vez impone para avanzar  con paso seguro, repensar los aciertos y fijar las debilidades y sus cursos de solución. Es que los logros del momento actual se entienden con mucha más plenitud, si los vemos en su movimiento real, como aciertos en el concierto de las contradicciones existentes, en medio de los crecimientos humanos y organizacionales por adelantar, las fragilidades a resolver y los consensos a construir. En Cuba por demás, nada escapa al cruento enfrentamiento con el imperio estadounidense y sus aliados ideológicos y políticos.

Los corruptos del mañana pueden formarse en las aulas hoy ¿cómo cambiar esto?

Por: Jorge Morales

Ya en ese lejano año 2000, el Ministro de Educación Superior en ese entonces luchaba a brazo partido contra el fraude. Recuerdo que los directivos juveniles de la universidad en ese entonces eran los que recibían al ministro y arengaban más acerca del mal, me dolió ser testigo de dos de ellos cometiendo fraudes en su grupo, desde entonces me preocupó esa fachada que proyectaban y aún siento malestar al verlos.

En distintos momentos se ha empleado y se confía en algunos personajillos “probados políticamente” por encima de los técnicamente capacitados, aun cuando muchos de los “probados” solo se han puesto la máscara que han necesitado para seguir escalando y en el momento oportuno, cometer fraudes que van desde el tráfico de influencias hasta delitos económicos. Recientemente Raúl mencionó que para dirigir no se debía pertenecer al Partido sino tener capacidad, ojalá, para eliminar a muchos que fraudulentamente se visten de socialistas y son más capitalistas en actitud que George Soros.

Tengo una compañera que es dirigente política en mi trabajo, es impresionante la habilidad que tiene para no informarse; ni noticiero, ni prensa, ni mesa redonda, ni nada… ella no sabe de nada ni le interesa. Sale en horario laboral  con el mayor orgullo del mundo a las reuniones (esto se hace con el daño en salario a la empresa) y no sabe nada de política, pero aun así ocupa un cargo de dirección en algo tan importante como el Partido, espero que

A Martha Beatriz Roque ya no es necesario “americanizarla”

Por: Osmany Sánchez

 Hace poco una profesora me contaba sus vivencias en un colegio privado en Honduras en el que estuvo trabajando como profesora invitada hace algunos años. La profe nos contaba que lo primero que le llamó la atención fue que en la biblioteca, hermosa biblioteca según sus palabras, apenas había libros sobre la historia de Honduras y los existentes estaban en los pisos altos, casi ocultos.

 En el primer piso, bien a la vista y con ediciones de lujo estaban libros relacionados con la historia de los Estados Unidos, la biografías de todos los presidentes norteamericanos, etc. En esa misma biblioteca vivió momentos tristes pues los militares  norteamericanos iban a reclutar jóvenes para la guerra en Iraq y ella aunque tenía muchas ganas de hablar con ellos y explicarles que esa no era su guerra, no podía hacerlo.

 Durante la exposición de un trabajo relacionado con la temática ambiental una de las estudiantes que estaba exponiendo se refiere al daño ambiental provocado por “las bombas atómicas lanzadas por la URSS en Hiroshima y Nagasaky”. La profe se vira y le dice a otro miembro del tribunal que la muchacha se había equivocado, que había dicho que las bombas atómicas las había lanzado la URSS y la otra profesora le dijo asombrada: “no, no se equivocó, es así…”

 Nos cuesta pensar que sucedan cosas así, nos parece que es un cuento pero lamentablemente el hecho es real y no podemos decir que es aislado.

"Existe una conciencia de la importancia de Internet, pero a la vez hay un desprecio extremo a la importancia de Internet para los ciudadanos"

Por: Harold Cárdenas Lema

(Esta es la segunda parte de la entrevista realizada a Leonardo Padura, les sugiero leer antes la primera parte)

El término revolución se refiere a procesos de cambio o transformación respecto al pasado, aun así, existe la noción de que durante años el país se cambió o transformó muy poco a sí mismo. Leonardo, ¿hasta qué punto seguimos siendo una revolución?

Esa es una pregunta muy difícil de responder porque es un término que se ha viciado con una retórica y con una realidad demasiado prolongada. Creo que la revolución es un momento en el que se producen grandes cambios y partir de estos se trata de generar un tipo de sociedad diferente y esta tiene que tener otro calificativo distinto al de revolución, porque incluso en términos marxistas cubanos, en este país no creemos en la “Revolución Permanente” de Trotsky.

El hecho de la revolución es importante en la medida en que haya actitudes revolucionarias, en el sentido en que las cosas sigan cambiando, se sigan perfeccionando y exista el espacio para poder darle la acepción principal de la palabra: darle vueltas a las cosas. Pero precisamente esa intención de mover las cosas, cuando no se hace desde arriba, en Cuba se ha considerado incluso como contrarrevolucionaria, porque a veces no corresponde con determinados cánones y maneras de pensar a las que hoy se les llama ortodoxias: y si no se corresponde con ciertas ortodoxias, es muy atacada.

Yo pienso que la sociedad cubana necesita seguir revolucionándose, y que los individuos revolucionarios son los que están a favor del cambio, no en el sentido de cambiar un sistema por otro, sino de mover la sociedad en el sentido del progreso. La imagen de la historia como una espiral en ascenso, en progreso, solo puede lograrse a través de una revolucionarización de la sociedad de manera general, en lo político, económico y social.

Hubo un punto en Cuba, después del primer impacto del Período Especial, en que se generó más el inmovilismo que la revolución. Por eso siempre he dicho que con independencia de lo profundo que sean los cambios y lo radicales o no que estos puedan ser, me siento mucho más identificado con una política de cambios que con una de inmovilidad, y aunque a veces me perjudiquen, tienen mi simpatía, porque siento que la sociedad cubana se ha vuelto a poner en movimiento, ha vuelto a poner en marcha sus revoluciones.”