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Cómo llegamos a 2024

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2024
Imagen: Félix Azcuy

Cuba no tiene un buen año desde hace mucho, y si los últimos siete han sido cada vez peores, el 2024 no parece que vaya a ser distinto. Los cubanos llegan a este enero más necesitados de una economía que funcione, una política inclusiva y una narrativa nacional que genere nuevos consensos.

La crisis económica y el bombardeo de (mala) propaganda gubernamental han provocado que un sector de la población cubana sea políticamente vulnerable a la extrema derecha, carente de herramientas cívicas para el diálogo y sediento de ideas que signifiquen prosperidad. El auge de la ideología libertaria y la propaganda de derecha entre jóvenes, principalmente varones de zonas urbanas, es particularmente preocupante.

En los últimos años, y salvando algunas excepciones, el periodismo a lo largo del espectro político cubano se ha polarizado. Se hizo común su instrumentalización para generar dinámicas de odio, asesinar la reputación de adversarios políticos y en consecuencia justificar violaciones de derechos. Si durante el breve período de normalización de relaciones hubo modestos avances en la cultura política nacional, la falta de estándares éticos del trumpismo estadounidense invadió rápidamente la emigración cubanoamericana, a lo que el gobierno cubano respondió con métodos similares. Por cada Otaola hubo un Guerrero Cubano, y a cada adjetivo de singao se le respondió con un pingú. Costará recuperar el lenguaje político.

Una revisión rápida a la constelación de influencers cubanos sugiere que, en muchos de ellos, sus credenciales y análisis sobre política doméstica e internacional deja mucho que desear. Sin embargo, un número cada vez más creciente de cubanos se informa por ellos. No consultan a expertos, sino a quienes tienen tiempo y recursos para generar contenido digital. El problema no radica en que la información sea entretenida, sino en que se mezcla entretenimiento con desinformación. Esta avalancha de tergiversación diaria contrasta con la falta de herramientas de la audiencia para distinguir su calidad, un fenómeno que trasciende las fronteras de la Isla.

La Oficina de Washington sobre América Latina (WOLA) ilustraba recientemente que en los últimos dos años 460,000 cubanos han llegado a Estados Unidos o solicitado asilo desde México, el equivalente a perder toda la población de Mayabeque e Isla de la Juventud. El costo de los últimos años para la nación ha sido altísimo y sus consecuencias se acrecentarán en el tiempo. Las fracturas familiares y la relación de dependencia económica que tendrán los cubanos residentes en la Isla respecto a sus pares fuera de ella, tienen una expresión política.

El éxodo de cubanos en cifras Fuente: WOLA

También auguran contradicciones para Cuba y el mundo los conflictos internacionales. El dilema de seguridad europeo que desembocó en la invasión rusa a Ucrania sigue poniendo a prueba el discurso cubano sobre la autodeterminación y el respeto a la soberanía. Mientras, el ataque terrorista de Hamás al que Israel ha respondido con el genocidio palestino en Gaza, y la complicidad o silencio de buena parte de las potencias occidentales, evidencia estándares distintos para aliados y enemigos, destruyendo la noción de un orden internacional basado en reglas.

En este contexto, el gobierno cubano parece enfocarse más en la denuncia de agresiones externas que en la búsqueda de reformas que saquen al país de la crisis. La necesidad de cambios profundos está en un punto existencial para el Partido Comunista, si quiere seguir existiendo o aspira a mantenerse en el poder, debe transformarse urgentemente. Sin embargo, el Palacio de la Revolución actúa como si no lo supiera.

Entre el escaso reconocimiento de la realidad de la crisis, y los planes a medias que salen de los pasillos del Comité Central, parecería que las autoridades del país tienen todo el tiempo del mundo disponible. El gobierno de Estados Unidos puede darse el lujo de no mover un dedo en 2024 porque el status quo beneficia los planes de cambio de régimen; el cubano, no.

Desde su trinchera, los comunistas cubanos presumieron durante décadas de la pureza de su modelo y criticaron las transformaciones de sus homólogos asiáticos. Pero a pesar de sus contradicciones, hoy son China y Vietnam los que sacan millones de la pobreza, mientras Cuba se hunde más en ella. Aquí la tímida apertura de la economía, reclamada hace décadas por los economistas, llegó tarde y en el peor momento posible. El gobierno hoy ya no tiene los recursos para lidiar con la desigualdad, se encuentra en una posición más vulnerable que antes para negociar con los inversores extranjeros, y tiene un sector extremo en sus filas que se resiste a los cambios que podrían sacar el país a flote. 

Apostar a la continuidad, si bien tranquilizó a los representantes del estalinismo tropical, fue un error no solo político, sino económico y comunicacional, pues cualquier sistema político necesita de transformaciones en tanto lo demanden las circunstancias, siempre cambiantes. Por tanto, el resultado es que en el momento que el país más ha precisado de capacidad de adaptación y pensamiento crítico, más empoderado ha estado el dogmatismo y más influyentes han sido sus representantes. En el próximo año seguiremos viendo los resultados de ese forcejeo invisible entre los que reconocen la necesidad de cambios y quienes se resisten a ellos.

El 2022 mostró a una Unión de Jóvenes Comunistas más preocupada por ejercer su control sobre la revista Alma Mater, que por impulsar un periodismo creíble, abortando así la esperanza por un nuevo modelo de prensa. En 2023 vimos el revuelo cuando un profesor explicaba en televisión nacional cuán vulnerable es hoy el patriotismo cubano. Hablar de política en medios gubernamentales sin utilizar eufemismos resulta casi imposible.

2023 fue un año marcado por la crisis y el 2024 no parece que vaya a ser distinto. Imagen: Félix Azcuy
2023 fue un año marcado por la crisis y el 2024 no parece que vaya a ser distinto. Imagen: Félix Azcuy

Por otro lado, en la esfera pública cubana se acrecienta la persecución de grupos radicales a  quienes no cumplan sus estrictos exámenes de pureza. Cuando hace unas semanas La Joven Cuba intentaba un espacio de debate en La Habana, los reclamos de estos agitadores políticos valieron más que nuestro derecho constitucional a debatir en público. Estas purgas estalinistas no serían posibles sin el apoyo tácito de poderosas figuras en el Partido Comunista.

También es notable cómo el discurso gubernamental parece renunciar a términos como libertad, democracia o derechos humanos. Ni siquiera ya se los disputa a la oposición; se los sustituye por una propaganda simplona que nos divide a todos en buenos y malos, nosotros y ellos, cuando es responsabilidad de un gobierno elevar a su población a través de la educación cívica y no descender el lenguaje político a simplificaciones de amor y odio.

La oposición cubana tampoco tiene mucho que ofrecer. El terreno que ha ganado en los últimos años no es gracias a que su plan de gobierno sea superior o a la brillantez de sus líderes, sino resultado de la crisis y los propios errores del gobierno. Necesitar hambre, miseria o los errores del otro para engrosar las filas de un movimiento político es una señal clara de sus contradicciones. Aún así, no habrá paz democrática en Cuba sin competencia política y la participación de todos los cubanos. Cómo hacer esto con justicia, teniendo en cuenta la intromisión estadounidense y asimetrías entre grupos políticos, es el reto en los próximos años.

Las credenciales democráticas de las fuerzas políticas en pugna son dudosas. Muchos de los que hablan de estado de derecho socialista creen sobre todo en el derecho de la Revolución a existir aplicando eternamente la «violencia revolucionaria» sobre sus adversarios políticos, aun cuando estos sean parte del pueblo que dicen defender. Y entre los que piden democracia a través de una transición política, abundan los admiradores de Trump, Milei y Bolsonaro, que no respetan las normas democráticas de sus propios países.

La oposición más organizada aún es incapaz de proponer un cambio político que mantenga la soberanía nacional y no signifique más represión a la inversa: la izquierda perseguida por un anticomunismo que cada día es más visceral. Como táctica política, parece funcionarles mejor visibilizar el comportamiento autoritario de funcionarios públicos y la inexistencia de un estado de derecho en la Isla. En 2024 podemos esperar más de eso.

Sin embargo, hablar de estos grupos políticos no debe hacerse a la ligera, no son fuerzas homogéneas y existe diversidad tanto en el gobierno cubano como en la oposición. Hay voces cívicas en el gobierno y las filas opositoras, así como una masa silenciosa de cubanos no alineados a las narrativas de ninguno de esos bandos, ahogados todos por el coro de los extremistas.

La Cuba del 2024 es difícil y la construcción de la nación no es una ciencia exacta, pero sí sabemos cómo no se hace. No se alcanza un país democrático apoyando sanciones que hambrean al pueblo o imitando la persecución y el despojo de derechos con los que se señala al bando contrario. No hay socialismo si se encarcela a un millar de cubanos sin distinguir entre protesta violenta y protesta pacífica, o las condiciones de vulnerabilidad que los llevaron a ella.

La Joven Cuba cumple un rol en la sociedad civil: darle voz a los que no tienen los micrófonos y los reflectores que pertenecen a la oposición y el gobierno. A los extremistas nunca les gustará que se promueva el diálogo, pero seguiremos. Gracias a ustedes por acompañarnos.

El final de 2023: otra etapa para La Joven Cuba

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2023
Imagen: Félix M. Azcuy

El 2023 ha sido un año difícil para Cuba, sobre todo para quienes continúan vulnerabilizados, ya sea por su situación económica, su pensamiento político, u otras formas de exclusión como el color de la piel y el género.

La economía de la Isla sigue sin avanzar y se agolpan un cúmulo de problemáticas sociales sin solución visible a corto plazo. Las causas estructurales que las provocan permanecen intactas: un Estado burocratizado incapaz de hacer con celeridad y precisión los cambios necesarios para garantizar el bienestar de su ciudadanía, y medidas unilaterales coercitivas por parte de su principal enemigo encaminadas a hacerlo fracasar. 

Por otro lado, la polarización y el extremismo político permean cualquier posible debate. Múltiples actores y medios de comunicación prefieren una confrontación perenne y violenta entre los diversos polos ideológicos que conforman la sociedad cubana. La esencia de la política sobre Cuba sigue presuponiendo la negación o destrucción de unos para la permanencia de otros. El diálogo y la coexistencia respetuosa aún es una utopía. 

En un contexto así mantener un proyecto sin afiliación partidista que apueste por analizar, desde la pluralidad de voces, la realidad de la Isla y que por ello incomoda a «tirios y troyanos» resulta una labor difícil pero no imposible. Enrumbar el proyecto La Joven Cuba, con tales pretensiones, por supuesto, ha significado meses de trabajo intenso, pero seguimos en el empeño de contar y reflexionar Cuba desde múltiples miradas, que vayan más allá de la visión oficialista u opositora. 

La Joven Cuba termina el año con varias razones para celebrar: hemos estabilizado un ritmo de publicaciones. Asimismo hemos explorado otros formatos y géneros más allá del ensayo, se han incorporado al staff nuevos colaboradores que van desde voces legitimadas en el panorama intelectual cubano hasta jóvenes periodistas y cientistas sociales con otros puntos de vista igual de valiosos sobre nuestra realidad. 

Unido a ello, hemos mantenido el Observatorio sobre Extremismo Político, que no solo ha monitoreado las principales problemáticas en este tema que reclaman atención por parte de la agenda pública, sino que ha elaborado propuestas encaminadas a mostrar alternativas para una convivencia respetuosa. 

Seguimos apostando por asumir la diversidad como una bandera, lo cual incluye tener en nuestras páginas esa pluralidad de voces, a veces lejanas ideológicamente, pero con una conciencia de que la aceptación del «otro» es una máxima imprescindible para cualquier desarrollo democrático. 

Como la revista digital del Grupo LJC, una organización sin fines de lucro ni afiliación partidista, dedicada al estudio e investigación sobre Cuba, perseguimos de forma deliberada esa diversidad promoviendo: 

  • Debate: entre diversos actores de prestigio y relevancia social.
  • Conversación: entre comunidades nacionales, dentro y fuera de Cuba como espacio físico, para establecer puentes de comunicación, cooperación y consenso.
  • Investigación: en tanto el desarrollo de un tren de contenido que aborde, tanto en las vertientes académicas como periodísticas, la realidad cubana, otorgando prioridad a temáticas específicas.
  • Incidencia pública: sobre actores relevantes dentro del espacio social, político y civil de la sociedad cubana, así como de las comunidades académica, intelectual y periodística.

Saber con tal claridad lo que queremos, nos permitió definir política, agenda, y líneas editoriales que continúan para el año próximo, con una diversificación de contenido ya visible entre secciones, proyectos, temas cubiertos por la revista y géneros periodísticos que antes eran mucho menos frecuentes, pero que hoy también son intención, para seguir creciendo.

Varias novedades anunciaremos el año próximo, cuando las circunstancias lo permitan. No hay garantía alguna de que el 2024 será mejor, pero sí podemos intentar ser mejores nosotros, para la audiencia que nos ha acompañado a lo largo de este año. Gracias a ustedes y felices fiestas.

Una bomba de inflación que no va a cerrar el déficit fiscal

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Inflación Cuba
Imagen: Félix M. Azcuy

Es un hecho. El gobierno al destapar un conjunto de decisiones sumarísimas que, apuntando a solventar el enorme déficit fiscal que se acumula, hará estallar una bomba de inflación a corto plazo. Y la razón es muy sencilla. El enfoque sigue siendo exactamente el mismo que ya ha demostrado de sobra su fracaso: Rentismo y Control, en lugar de apostar decididamente por el Fomento.

Del alud de medidas lanzadas por el Primer Ministro en su paquete sorpresa, me voy a detener en dos de las que entrarán en vigor con carácter inmediato: el crecimiento de los aranceles y la extensión del impuesto sobre las ventas a la comercialización mayorista.

Como el análisis giró en torno a las importaciones privadas, primero debe aclararse que no hay ninguna reducción arancelaria, al menos para este sector. Todas las importaciones que realicen los privados a partir del año próximo enfrentarán pagos arancelarios aproximadamente 5 veces superiores, al considerarles ahora una tasa de 1x120cup (antes era 1×24). Por algunos productos se van a pagar aranceles aún mayores porque la tarifa arancelaria será mayor. Para otros productos los aranceles van a aumentar menos porque su tarifa tendrá bonificación. Pero absolutamente todos van a subir. Este incremento, nos guste o no (pues así ocurre en cualquier economía con mercados restringidos por la oferta o con bajos niveles de competencia), será probablemente traspasado por toda la cadena hasta llegar al precio del consumidor final, con un impacto directo sobre el poder de compra de los ingresos personales de todos.

A esto se suma, además, la nueva obligación al sector privado de tributar el 10% de impuesto sobre las ventas, no solo por la comercialización minorista sino también por la mayorista. Por cierto, el principio de igualdad que obliga a que un sistema tributario exija iguales tributos a contribuyentes con condiciones iguales, en este caso no se cumple. Hasta el día de hoy las empresas estatales no tienen gravadas sus ventas mayoristas, sería bueno que se explicara la razón de esta diferencia. Y espero que el resultado no sea extenderlo también a las estatales.

Pero, lo más importante es que este es un impuesto profundamente inflacionario por su efecto acumulativo en los precios a lo largo de la cadena. Ya se ha advertido de todas las maneras posibles. Oídos receptivos con capacidad de decisión logaron hacerle contención por un año. Pero ahora sus defensores volvieron a la carga, desatendiendo todas las alertas.

Todo esto tiene lugar en un contexto donde se avecinan incrementos en otros precios con alto poder de traspaso y, por tanto, con un elevado potencial multiplicativo, como el precio de los combustibles y la electricidad.

Los aranceles, los impuestos a las ventas mayoristas, los combustibles y la electricidad son variables altamente inflamables. Al aumentarlos todos, no habrá productos que escapen a sus efectos.

La recaudación va a aumentar sin dudas, pero ¿quién pagará verdaderamente esos incrementos? El consumidor final. El mismo que está pagando el caos de precios resultante de un ordenamiento trunco, y de la inacción posterior de la política monetaria. ¿Qué más se le va a añadir a los precios?

Pues sí. Se le van a añadir incrementos a la canasta básica, al transporte estatal, el agua, el gas licuado, entre otros que gradualmente se nos irán informando.

Entonces, para mitigar el golpe inflacionario las autoridades de finanzas van a utilizar una herramienta que ya conocemos: ¡Controles de precios! Controles, topes, fichas de costo, tasas máximas de rentabilidad, precios concertados, inspectores, disciplina, controles…. Una y otra y otra y otra vez apostando a lo mismo. ¿Cuánta más evidencia se necesita para demostrar la inefectividad de estos métodos?

“La solución está por el camino de lograr mayores ofertas” afirma uno de los ministros. Sin embargo, ¿qué medida de fomento productivo entra en vigor el próximo 1ro de enero? ¿Cuáles son las medidas de fomento que están diseñadas para implementarse en el transcurso del 2024?

El objetivo declarado es incrementar los ingresos del presupuesto a corto plazo. Y que esto es, sin dudas, una necesidad imperiosa. Pero el enfoque es errado. Aumentar las obligaciones de aproximadamente la misma cantidad de contribuyentes que estarán desarrollando aproximadamente el mismo nivel de actividad económica no va a cerrar la brecha del presupuesto. No hay forma. Es el equivalente a querer exprimir más la misma colcha ya despeluzada. El año próximo estaremos frente al mismo problema con mucho menos para exprimir.

¿Se puede hacer algo diferente por este objetivo? Sí, por supuesto. Solo una expansión significativa de la base imponible (muchos más contribuyentes) tienen el potencial de colocarnos en una senda de crecimiento de los ingresos públicos.

Este país debería proponerse para 2024 cerrar el año con una cifra cercana a las 30mil Pymes, para luego aspirar a llegar a unos 100mil en 3 años. Esto, además de una magnífica fuente de creación de oferta y empleo, además de impactar directamente en la reducción de precios vía competencia, además de significar una vía probada y efectiva para perforar el bloqueo, también podría aportar a una verdadera expansión de la base imponible, suficiente para revertir el déficit fiscal e incluso incrementar los gastos sociales.

Este país debería proponerse cerrar el 2024 con más de mil negocios de inversión extranjera y más de 3mil para el año siguiente, en lugar de la cifra casi récord de 30 que se aprobaron este año. No hay que apostarlo todo a las grandes inversiones. Necesitamos de muchos pequeños proyectos operando rápidamente, cubriendo alguna de las infinitas demandas insatisfechas a nivel local, y que de paso comprometan a cubanos de la diáspora con capacidad de influencia en la política norteamericana hacia Cuba.

Este país debería proponerse cerrar el 2024 con 500 empresas estatales menos (todas las ineficientes sin futuro), y aunque se mantengan otras mil empresas estatales aún protegidas de la quiebra, deberíamos aspirar a que las otras 500 empresas estatales funcionen con plena autonomía, operando en condiciones de mercado, pagando salarios competitivos, y asumiendo todos los riesgos y fracasos de su gestión.

Hay muchas cosas que se pueden hacer y no se hacen. ¿Tozudez, dogma? No lo sé. Pero el costo de todos estos errores es hace rato irreversible. De nuevo, quienes decidieron imponer estas medidas en las actuales circunstancias, cometen el mismo error que cuando impusieron el Ordenamiento, o pretendieron forzar la bancarización. Políticas necesarias, pero aplicadas con una secuencia incorrecta y bajo condiciones inapropiadas, producen un resultado muy diferente al que dicen perseguir.

Es un patrón que se repite una y otra vez y la responsabilidad está en unas pocas manos. Ni pies en la tierra, ni mirada al futuro. Es un tren sin destino seguro donde cada día son muchos los que se bajan.

Tomado del perfil de Facebook del autor con su autorización 

2023: año de la búsqueda salvadora

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2023 / Relaciones internacionales Cuba
Imagen: Félix M. Azcuy

La noticia ha sido la intensa agenda internacional del presidente cubano Miguel Díaz-Bermúdez durante el año 2023. El liderazgo de Cuba ante el Grupo de los 77 + China propició varios encuentros internacionales que sirvieron a La Habana para promover los intereses del grupo, pero también para estrechar vínculos con varios países del mundo.

Sin ánimo de hacer un diario de viaje, les contamos aquí sobre las principales visitas y qué se puede leer de ellas, considerando que rara vez se declara públicamente qué se firma, y aún más importante: en qué se concretarán los diálogos y reuniones en pomposos salones.

El principal objetivo de este año de visitas internacionales tan numerosas fue la búsqueda de alternativas de comercio exterior, de alianzas políticas, y el envío de un mensaje alto y claro que contradiga las voces que afirman que Cuba está aislada diplomáticamente debido a supuestas violaciones de derechos humanos.

México lindo y querido

En febrero, el presidente cubano fue recibido con los mayores honores en México, era la cuarta visita desde que Díaz Canel es presidente de Cuba. En Campeche, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) impuso al mandatario cubano la Orden del Águila Azteca, la más alta condecoración otorgada en México a un jefe de Estado extranjero. El encuentro estuvo marcado por las declaraciones políticas de simpatía y solidaridad, e inauguró un año en que México y Cuba han tenido gran coherencia política.

AMLO no ha escatimado discursos en sus Mañaneras diarias para condenar las sanciones a Cuba y exigir la retirada de la Isla de la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, incluso se ha ofrecido como mediador en un diálogo entre Washington y La Habana que, según él, no debe esperar.

El gobierno mexicano contrató los servicios de 600 médicos cubanos, lo cual le ha valido críticas al AMLO por parte de colectivos médicos locales, la oposición también ha hecho de la presencia médica cubana en el país un tema de gran importancia, pero AMLO ha defendido la alternativa como una solución a urgentes problemas de atención primaria y especializada en zonas del país con poco acceso.

Posteriormente, 2023 marcó una cercanía con México en el enfrenamiento a la migración irregular. El país azteca ha hecho gran esfuerzo por marcar límites:  comenzó a exigir visa de tránsito a cubanos que usan el país para llegar muchas veces a Panamá o Nicaragua en aerolíneas mexicanas, además de que conseguir una cita para pedir visa en el consulado mexicano en La Habana es prácticamente imposible.

Acogidos por la vieja Europa

En el verano de 2023, el presidente cubano tuvo una intensa agenda internacional. El mandatario cubano visitó Europa para ser bienvenido en el Vaticano —donde sostuvo una audiencia privada con el Papa Francisco—, en Serbia y Francia.

El país galo fue el de mayor importancia en términos de visibilidad, ya que en su calidad de presidente pro témpore del G77 + China, el mandatario cubano se sentó al lado del presidente francés Emmanuel Macron en la Cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Mundial. Allí Díaz Canel repitió el discurso que marcó cada declaración este año del diverso grupo de naciones: reformar el injusto orden económico mundial.

De esta gira, como es habitual, en términos concretos de resultados para Cuba, se conoció poco.

Pero no faltó mucho para que Díaz Canel regresara al llamado viejo continente. Volvió entre 13 y el 19 de julio, y durante dos de esos días, participó en la Cumbre de la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, un bloque que vuelve a la vida lentamente después de años de escasa actividad. El encuentro sucedió 8 años después del primero que unía a Europa con América Latina, y esta vez tuvo como mantra: «Renovar la asociación birregional para fortalecer la paz y el desarrollo sostenible».

Bruselas acogió este encuentro que tuvo como evento paralelo una Cumbre de los Pueblos, donde Cuba repitió el formato de participación de otros eventos con cumbres paralelas, uniendo fuerzas con grupos de solidaridad, y llevando a su más locuaz sociedad civil estrechamente vinculada al gobierno.

En la cita se escucharon discursos poco reseñables de ambos lados del mundo, aunque la condena a las sanciones de Estados Unidos contra Cuba fue repetida en voces como la del ex presidente argentino Alberto Fernández y el mandatario chileno, Gabriel Boric.

Cuba ha impulsado la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) desde su fundación, y La Habana fue sede de una Cumbre que reunió a buena parte de la región en la capital habanera. Sin embargo, el desdén de gobiernos de derecha hacia el bloque regional debilitó la alternativa de integración.

En esa misma visita, el presidente cubano cumplimentó una visita oficial a Portugal, cuyo gobierno también es causa de polémica por contratar a 300 médicos cubanos que laboran en la nación lusa para fortalecer el débil sistema de salud. Mantener estas misiones médicas, allí donde los gobiernos paguen y los médicos cubanos sean aceptados —no sin críticas al sistema de distribución de ingresos con el gobierno— es fundamental para Cuba, ya que es un tímido rescate de un rubro exportable fundamental que en el pasado supuso oxígeno salvador para su maltrecha economía. La exportación de servicios profesionales ha complementado los fluctuantes ingresos por concepto de turismo durante varios años, con una marcada disminución tras la campaña promovida desde Washington que calificó esta práctica como «trata de personas».

Nazdarovie

Durante el último verano, otra visita de alto nivel acaparó titulares: el primer ministro cubano, Manuel Marrero, visitó Rusia: comenzó en Sochi, donde se celebraba el Consejo Intergubernamental Euroasiático y el III Congreso Euroasiático. Era la primera vez que un jefe de gobierno de Cuba intervenía en un foro de estos. El contexto fue propicio para la firma de tres documentos entre el grupo empresarial Biocubafarma, empresas rusas y bielorrusas, y promovió alianzas en el sector de la producción de vacunas y fármacos.

Allí, Marrero se reunió con Mijail Mushustin, su homólogo ruso, el primero de varios encuentros de alto nivel. Luego en Moscú, tuvo un encuentro con Vladimir Putin, así como con directivos de ambas cámaras del parlamento ruso, y con la amplia misión oficial cubana en Moscú.

Luego, Marrero participó e incluso pronunció un discurso en el XXVI Foro Económico Internacional de San Petersburgo donde aprovechó para reiterar una línea de mensaje fundamental del gobierno cubano: la Isla es territorio seguro y propicio para las inversiones rusas.

Esta visita fue el punto más alto en un año de estrechamiento de relaciones con Rusia sin precedentes desde la desaparición de la URSS. Si bien los medios internacionales gustan de estos contenidos e inflan el verdadero alcance de la participación rusa en la economía cubana, la realidad es que aún las intenciones están lejos de los proyectos concretos.

Entre sus efectos visibles está el aumento del turismo ruso que ya ronda los 200 mil para este año, así como la puesta en práctica del uso del sistema electrónico ruso de pago con tarjetas MIR.

Entre las coberturas de cierre de año en Canal Cubano de Noticias, sobresale la entrevista que ofreciera el embajador ruso en la Habana, Victor Koroneli, anunciando «buenas nuevas» para el próximo año. En una visibilidad atípica, la única de su tipo que ofrece un Embajador extranjero en Cuba, el veterano diplomático confirmó lo que muchos dicen: «en solo cuatro meses del 2023 nuestro intercambio bilateral aumentó nueve veces» en comparación con el mismo periodo del año pasado.

Hay varias empresas turísticas rusas interesadas en invertir en La Habana, específicamente en Santa María y Tarará. El reporte periodístico mencionó como los proyectos «más emblemáticos» la asesoría y ejecución del yacimiento petrolífero del Boca de Jaruco y el avance de la modernización del central azucarero Uruguay.

A su vez, la participación rusa en la formación de directivos del sector público, así como la poco clara pero evidente labor de Boris Titov, que desde enero de 2023 está al frente del Consejo Empresarial Rusia-Cuba, un político y empresario que incluso ha corrido en contra del actual presidente Putin y ha dicho alguna vez que el mayor problema para Rusia es la corrupción. El aparentemente leal a Putin lidera los intentos de influencia sobre Cuba para supuestamente adoptar o aprender del modelo ruso para el desarrollo del sector privado en el país y fue recibido en julio por Díaz Canel durante una visita en La Habana

Nuestra opinión es que si bien el intercambio es significativo, el sector turístico es el de mayor potencialidad, mientras que aún yacen en el área de las intenciones y los buenos deseos la inversión concreta en sectores o industrias que empujarían a la economía cubana fuera de la crisis en la que está.

África nuestra

Antes de que se acabara el verano, el presidente cubano junto a una amplia delegación cubana visitó cuatro países africanos: Sudáfrica, Angola, Mozambique y Namibia. La razón más importante fue la invitación a la presidencia pro témpore del G77 + China a participar en la Cumbre de los BRICS, un grupo de países de grandes economías y territorios que intentan diseñar un contrapeso a Occidente. Brasil, India, China y Sudáfrica estuvieron representados por sus líderes, con la visible ausencia de Vladimir Putin, que envió un mensaje grabado.

El mandatario cubano reiteró el mantra del liderazgo cubano ante el bloque: «El G77 y los Brics tenemos la responsabilidad y la posibilidad de actuar por un cambio de ese injusto orden mundial. No es una opción; es la única alternativa».

País en crisis que recibe a medio mundo

Sin dudas el evento multilateral más importante liderado por Cuba este 2023 fue la organización en La Habana de lo que el gobierno calificó como una Cumbre austera que reunió a representantes de los más de 100 países miembros del Grupo de los 77 + China.

El encuentro llamó a debatir «los retos actuales del desarrollo: papel de la ciencia, la tecnología y la innovación». Celebrada días previos a las sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, La Habana fue la primera parada de varios presidentes y líderes mundiales, incluyendo el secretario general de la ONU, António Guterres quien dijo que «el mundo le está fallando a los países en desarrollo».

La celebración de la cumbre recibió críticas debido a la precaria situación energética y el limitado acceso a alimentos de la población cubana durante los mismos días de la Cumbre. Sin embargo, desde el punto de vista diplomático fue considerada como un éxito por la oficialidad cubana.

Una vez más se escucharon una y otra vez la condena a las sanciones de Estados Unidos contra Cuba, así como a la inclusión de Cuba en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo.

La Cumbre fue probó que Cuba no es un país aislado, sino que mantiene una sólida maquinaria diplomática, y las potenciales represalias de Washington por vincularse con La Habana no persuadieron a la centena de países que estuvieron representados por 31 jefes de estado, 12 vicepresidentes y docenas de ministros de diferentes carteras.

COP 28 y un nuevo amigo

También en su calidad de vocero del bloque, Díaz Canel lideró la delegación y una cumbre paralela durante la celebración de la COP28, nombre corto de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que tuvo lugar en Emiratos Árabes Unidos.

Era la primera vez que un presidente cubano visitaba ese país, desde que hace pocos años se abrieron sedes diplomáticas en ambas capitales.

En ese periplo, el mandatario visitó Qatar e Irán, cuando ya la crisis en la Franja de Gaza estaba en su apogeo, y el gobierno cubano había expresado más de una vez su solidaridad con Palestina, la cual ha sido la posición oficial de Cuba por décadas.

En el caso de Irán, Díaz Canel devolvió así las atenciones del presidente y otros ministros que visitaron la Isla en meses anteriores. De todo lo hablado y de los documentos firmados, el acuerdo que parece seguir vivo es la producción de vacunas cubanas en el Instituto Pasteur que fue el primero con el que Cuba compartió la fórmula del fármaco.

Aterrizando…

La agenda internacional de Díaz Canel y Marrero en Cuba durante el 2023 ha sido interpretada por muchos en la Isla en contraste con la profunda crisis económica que ha marcado el año cubano.

En el caso del presidente cubano, las críticas han continuado en torno al hecho de que se hace acompañar de su esposa, y del hijo de ella, quien está cerca del mandatario en casi todas las reuniones y recorridos nacionales e internacionales.

Nuestra opinión es que a pesar de la profunda crisis interna, el gobierno cubano fue capaz de ofrecer una imagen de estabilidad y gobernabilidad para la audiencia política y diplomática externa. La presidencia pro témpore del G77 + China fue aprovechada por Cuba para catapultarse en el escenario internacional, demostrar el músculo diplomático y ubicar la condena a las sanciones en buena parte de los escenarios internacionales que agrupaban al sur global.

Viejos conocidos

Promesas, intenciones, alertas de urgencia, anuncio de lo no cumplido… y así, de un eterno aperitivo de pasos políticos no salió Washington con Cuba en 2023, lo cual sostiene hasta hoy el trumpismo rosa, una política de máxima presión que ya resulta injusto endilgar al anterior presidente republicano, cuando ha sido adoptada tan orgánicamente por el actual representante del Partido Demócrata.

Este año al menos hubo diálogos y muchas declaraciones, sobre todo de la parte cubana. Las conversaciones migratorias periódicas continuaron, y en reiteradas ocasiones altos funcionarios cubanos visitaron Estados Unidos ofreciendo entrevistas en medios de prensa estadounidenses.

Una vez más la resolución cubana en la Asamblea General de la ONU que exige el levantamiento de las sanciones, tuvo un abrumador apoyo de la comunidad internacional, y el presidente cubano visitó Nueva York y sostuvo varios eventos públicos auspiciados por organizaciones neoyorquinas de izquierda con el liderazgo de The People’s Forum.

Intrigas palaciegas

El discurso oficial de Estados Unidos con Cuba sigue siendo el mismo: Cuba es un país que supuestamente viola los derechos humanos, y por tanto las sanciones deben ejercer la máxima presión para derrocar al gobierno. Una política que por 60 años se ha demostrado como fallida y que además contrasta con su política exterior hacia otros países que también son señalados por las mismas razones.

Mientras tanto, observan más de cerca a la Isla pero no por el conflicto histórico, sino como zona de disputa que Washington perdería ante una supuesta influencia china y rusa.

La historia no confirmada de que China tenía una unidad de escuchas en Cuba, y la supuesta «segunda invasión rusa» crea preocupación y genera cierta noción de urgencia de que todo espacio abandonado por no presentación de Estados Unidos será ocupado por otros. Esta visión de Cuba como territorio yermo a la espera del imperio de turno subestima la soberanía cubana y la capacidad de discernir qué socio comercial y político es conveniente.

El discurso alternativo que más alto se escucha parece ser el de «engage now or never», que básicamente significa propiciar el vínculo ahora que la economía cubana está «cambiando», afirman algunas voces como el Cuba Study Group, y algunos cubanoamericanos que pretenden invertir en la Isla o que ya lo hacen. Sin embargo, las nuevas oportunidades creadas en la economía cubana, que más de una vez el discurso de cambio de régimen exigió como cambio sine qua non para la reconciliación, no parece atractivo suficiente para sopesar la histeria de los representantes en el Senado y la Cámara que reaccionarán con amenazas de bloquear fondos para otros propósitos políticos.

Miami sigue siendo Miami

Mientras tanto, desde el sur de la Florida, el discurso hacia Cuba es liderado por influencers políticos que operan enteramente en el entorno virtual, algunos de ellos programas en YouTube altamente consumidos en las dos orillas.

La perreta desde un micrófono en cualquier lugar de Estados Unidos permite al emisor elevar el nivel de hostilidad a límites inéditos que han profundizado la polarización política en el escenario cubano. El fenómeno, que ha contado además con la complicidad de las autoridades estadounidenses, ha naturalizado los llamados a la violencia, las difamaciones, la discriminación a terceros por razones políticas y ha surtido algunos resultados, entre los más visibles, cancelaciones de presentaciones artísticas y autocríticas forzadas. No obstante, queda por demostrar cómo esto pudiera promover valores democráticos en la Isla o el derrocamiento de su sistema político.

La pequeña Habana se queda chiquita

Crece la comunidad cubana en Estados Unidos: Hialeah, Fort Myers, o el rural Kentucky recibe a los cubanos por bultos: 200 mil llegaron a Estados Unidos durante el último año fiscal que terminó en octubre de 2023.

Si bien la administración Biden ha intentado disminuir el flujo de cubanos por la frontera debido a la proximidad de las elecciones en las que su cargo está en juego, y por eso aplicó el parole humanitario, la realidad es que el potencial migratorio cubano sigue siendo grande debido al agravamiento de una crisis que Washington empeora con sanciones, persecución financiera, y con tildar a la Isla de terrorista sin un solo argumento válido, cuando ya antes había retirado a la Isla bajo otro signo político.

Este año Cuba participó por primera vez en una cumbre de países emisores de migrantes en Palenque, Chiapas, donde mandatarios y representantes de Cuba, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Haití, Panamá, Venezuela y otros países se reunieron para trazar una posición común que enseñarle a Biden en una Cumbre posterior.

En la larga lista de prioridades que ocupa al anciano presidente estadounidense, Cuba parece ser más un costo que un beneficio, y aparentemente sigue existiendo una preocupación por la instrumentalización electoral de la Florida, un estado que votará republicano, haga lo que haga la administración demócrata de Joe Biden, quien se sentaba en la oficina de vicepresidente cuando su entonces jefe, Barack Obama implementaba un acercamiento histórico con el gobierno cubano de Raúl Castro.

La Unión puja por mantenerse unida en tema Cuba

El alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, visitó Cuba en mayo y se reunió con empresarios locales, así como con los líderes políticos de la Isla. Desde las protestas del 11 de julio, varias voces desde la derecha mundial han llamado a una revisión de las relaciones con el país, debido a la respuesta gubernamental a estas marchas que sacudieron el país en el verano del 2021, en plena pandemia, apagones y cierre de fronteras.

Borrell vino también a contar qué vio, a quién, y a rendir cuentas para quien le exige revisar el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación (ADPC) vigente desde 2017. Algunos estados miembros consideran que la situación con respecto a los derechos humanos es peor que antes, por lo que ese acuerdo debe cesar, lo cual sería un problema para ambos lados, ya que el ADPC organiza el vínculo y establece reuniones y canales de comunicación que fuerzan a ambas partes a conversar periódicamente. Además, condena las sanciones de Estados Unidos hacia Cuba en posición de bloque, por lo que todos votan igual sin importar las dinámicas políticas internas.

Borrell vino también al país que es supuestamente el principal aliado de Moscú en el Caribe, en medio de la guerra que disputa Rusia y Ucrania con el apoyo de Occidente. Si bien Cuba tiene una relación de décadas con Kiev, y recibió a muchos niños y jóvenes víctimas del accidente nuclear de Chernobyl, ha evitado condenar la invasión ordenada por Putin, alegando el derecho de Rusia a defender sus fronteras de la expansión de la OTAN, no obstante, parablemente ha privilegiado siempre el diálogo como alternativa a la agresión armada. Si bien en el ambiente mediático interno el lenguaje ha sido marcadamente prorruso, en el ambiente multilateral Cuba se ha abstenido en votaciones relacionadas con ese tema.

Pero la visita de Borrell trajo consigo otra: el irlandés Eamon Gilmore, representante especial de la Unión Europea (UE) para los Derechos Humanos, vino a La Habana a «observar» el respeto o no a los derechos humanos. El funcionario recibió mensajes previamente para que indagara sobre los presos vinculados a las protestas del 11 de julio, y se reunió con algunos miembros de la sociedad civil cubana. Gilmore culpó además a las sanciones por el empeoramiento de las condiciones de vida en Cuba.

Borrell defendió la presencia de la UE en Cuba; sabe que es la única manera de mantener un puente abierto con la Isla. El vínculo con el bloque es fundamental para el gobierno cubano, por la relevancia política y comercial de países como España, además de que la posición común en contra de las sanciones deja en descubierto el rechazo internacional a la aplicación de medidas coercitivas unilaterales.

 


Este texto fue editado posteriormente a su publicación para corregir impresiciones.

Ciudadanos vs súbditos en el ideario martiano

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Marti-ciudadanos vs súbditos
Foto: Wendy Perez Breijo

En la concepción republicana de José Martí, la formación de los hombres y mujeres que integrarían la nueva república cubana —forjada desde la etapa de preparación de la guerra de independencia— constituyó uno de los aspectos más complejos de su ideario político, expresión de su labor política y educativa en el enfrentamiento a la secular práctica colonialista de imponer una cultura de sometimiento, paralela a la represión física.

El objetivo colonial de crear conciencias sometidas fue combatido por la vanguardia de los independentistas con las armas del pensamiento durante la Guerra de los Diez Años, como apreciamos en un artículo publicado en 1870, que denuncia la labor de tres siglos en el intento de la metrópoli de generar sentimientos negativos, una funesta educación «en una mazmorra», «en un desierto», «en un barracón»:

Nos han educado en una penitenciaría blanco perpetuo de una vigilancia suspicaz, perpetuas víctimas de una autoridad exclusiva—por exclusiva, mala—todos obedientes a la fuerza, todos adoradores del poder, teniendo un contrario en el hermano, un delator en el amigo, un espía en el desconocido, un hombre inútil en el pobre, un ser eminente en el rico, un semi Dios en el influyente, un Dios en el poderoso, un rebelde en el digno, un malvado en el independiente.

El objetivo era crear hábitos «con las mismas preocupaciones de la clausura forzada en que vivamos». [1]

Se trataba de formar seres sumisos, obligados a obedecer autoridades inamovibles, sin derecho alguno a participar en la vida política, ni siquiera a expresarse. Las disposiciones de los funcionarios de la Corona en la Isla debían acatarse, sin posibilidad alguna de enfrentar las arbitrariedades, so pena de ser acusados de infidencia, desacato o conspiración, y penados a prisión o destierro.

Los patriotas conscientes asumían las ideas de respeto a la dignidad humana, así como los enunciados de las leyes que propiciarían la cohesión social, parte activa en el control del desarrollo de las acciones dirigidas hacia fines de beneficio común. Aspiraban a que, en el futuro, quienes fueran elegidos por el voto popular para cargos de dirección asumieran su labor de servidores del pueblo como un mandato a cumplir, no para provecho personal. [2]

Martí hizo suyas aquellas ideas, que superó con creces. Los ciudadanos de la república debían participar de forma activa, con plenos derechos y deberes, sujetos de la creación del país, con rechazo explícito a toda forma de autoritarismo en detrimento de la democracia.

El Apóstol incentivó la participación de los ciudadanos en la política, no sólo mediante la libre expresión de opiniones para aportar experiencias e ideas, sino a la vez con el derecho a fiscalizar el poder ejecutivo en la aplicación de acuerdos, leyes y disposiciones. Serían entes activos en el proceso de cambios, no simples ejecutores de concepciones ajenas.

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Foto: Wendy Perez Breijo

El control de los ciudadanos sobre el aparato ejecutivo sería un recurso para obstaculizar la formación de cúpulas elitistas y la centralización excesiva, lo que impediría el surgimiento de una burocracia improductiva, con intereses particulares, que se transformara en propietaria egoísta y como tal obstruyera el desarrollo de la pertenencia colectiva.

La práctica cotidiana de estos procedimientos sería una escuela de democracia participativa y de ejercicio de los derechos y deberes fundamentales. La actitud crítica y la proposición de correctivos a las desviaciones, errores y peligros contribuirían a la potenciación de lo mejor del ciudadano, a lograr «el pleno goce individual de los derechos legítimos del hombre». [OC, t. 3, p. 139] [3]

El legado histórico

Es cierto que el sometimiento a la condición de colonia durante cientos de años creó en Cuba una tradición de autoritarismo e intolerancia que se manifestaba de múltiples formas, pero no hubo un acatamiento pasivo de las disposiciones u órdenes emanadas del poder central, sino a lo largo del siglo XIX tuvo lugar un enfrentamiento en el que predominó la tendencia democrática, plasmada en varias constituciones y, de manera rotunda, en diversas conspiraciones y en las guerras de independencia.

Martí comprendió las dificultades afrontadas por el movimiento revolucionario, pues no podía esperarse que, tras vencer al colonialismo, de inmediato quedaría «Cuba purgada de los defectos de carácter que, pus a pus, nos fue ingiriendo con su sangre autoritaria y perezosa; ni hemos de resolver de un golpe los problemas acumulados por la labor de los siglos, y sostenidos por la condición egoísta y vanidosa de la naturaleza humana [….] El trabajo no está en sacar a España de Cuba; sino en sacárnosla de las costumbres». [OC, t. 2, p.196]

No era la población de la Isla un ente pasivo frente a la arbitrariedad colonialista: hubo vanguardias que, inspiradas en las revoluciones de Estados Unidos, Francia, Haití y el resto de los países de la región, generaron ideas propias o adaptadas a las realidades antillanas, plasmadas en textos constitucionales de diverso grado de radicalidad.

La primera manifestación escrita del incipiente democratismo fue el Proyecto de Constitución para la Isla de Cuba, de Joaquín Infante, quien la publicó en Caracas —adonde huyó para escapar de la persecución colonialista— en 1812, aunque consta que la redactó dos años antes. Desde entonces, la generalidad de los intentos independentistas tuvo expresión en textos constitucionales.

La Constitución de Guáimaro, aprobada en los inicios de la Guerra de los Diez Años, en 1869, muestra la disposición mayoritaria a respetar las leyes y oponerse a la arbitrariedad. Aunque muy breve y de imposible aplicación, la Protesta de Baraguá tuvo un texto constitucional abreviado. De otra naturaleza fue la Constitución de Jimaguayú, adoptada en los comienzos de la Guerra de Independencia, seguida por la de La Yaya, de 1897. [4]

Trascendencia

Son estas las más evidentes manifestaciones de una tradición potenciada en el siglo XX, presente en la actualidad. No debería ser extraño para nadie, mucho menos para quienes declaran el deseo y el propósito de fundar una sociedad nueva, situar en el centro del proceso de la formación de los ciudadanos el diálogo y el debate, pues estos son los pilares fundamentales de la democracia. La formación de un ciudadano consciente sólo es posible con la participación en la toma de decisiones y en el control y supervisión de la ejecución de lo acordado, mediante el libre ejercicio de la opinión y la crítica.

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Foto: Wendy Perez Breijo

La unidad no se logra con procedimientos excluyentes, sino con la inclusión y la discusión de las diferencias, pues el objetivo de quienes detentan el poder no debe ser la defensa de intereses de autoconservación, sino el desarrollo de todas las potencialidades de los seres humanos en colectividad. [5]

Fernando Martínez Heredia ha expresado que «resulta imprescindible librar combates culturales e ideológicos concretados», lo que implica «incitar a participar y debatir, y brindar realmente las condiciones para que eso suceda efectivamente, presentar y divulgar sin descanso los datos necesarios, los problemas candentes, las opciones existentes, las discrepancias, las posiciones políticas e ideológicas, nuestras ideas y los logros de la Revolución, sin miedo a polemizar entre revolucionarios».

Sustenta su criterio en ideas de Fidel Castro: «Nosotros llegaríamos muy lejos si introducimos hasta su grado máximo la democratización del proceso. No puede haber ningún Estado más democrático que el socialista, no puede; ni debe haberlo. Es más: si el Estado socialista no es democrático, fracasa […] sin las masas, el socialismo pierde la batalla: se burocratiza, tiene que usar métodos capitalistas, tiene que retroceder en la ideología». [6]

Estas afirmaciones deben guiar el pensamiento y la actuación revolucionarios. No hay tiempo para dilapidar: se construye una sociedad democrática, o se resquebraja la unidad patriótica. Son peligrosas las dilaciones innecesarias, los errores paralizantes, las disquisiciones inacabables o los celos de villorrio.

Es el momento de estar juntos en la obra urgente, «en la obra que ha de inspirar fe y cariño al país, en la obra de previsión y ordenamiento, de juicio amplio y acción cordial, todos los que tienen un pecho con que arremeter, y mente para ver de lejos, y manos con que ejecutar. Y sin recelos y sin exclusiones. Y sin olvido de lo verdadero y de lo justo. Y sin antipatías tenaces. Es la hora de los hornos, en que no se ha de ver más que la luz». [OC, t. 1, p. 275]

 

[1] Las palabras citadas, desde el párrafo anterior, se hallan en «El miedo a la anarquía», La Revolución, Nueva York, 6 de agosto de 1870, texto presentado y leído por Lisandro Pérez en “Formations of Cuban Identity and Nationhood, Presenving Voices, The University of Tampa, Oct. 3, 2023.  Disponible en www.ut.edu/preservingvoices.

[2] Ver «¿Súbditos o ciudadanos?», Panamá América, en https://www.panamaamerica.com.pa/opinion/subditos-o-ciudadanos-202960; «Ciudadanía y participación», en https://www.coe.int/es/web/compass/citizenship-and-participation; «¿Somos súbditos o ciudadanos?», en https://hoy.com.do/somos-subditos-o-ciudadanos.

[3] Estos temas fueron desarrollados en «La República concebida por José Martí», La Joven Cuba, 1 y 20 de septiembre de 2023.

[4] Ver Eduardo Torres Cuevas y Reinaldo Suárez: «Las Constituciones españolas que rigieron en Cuba», en    http://www.lajiribilla.cu//srv/htdocs/wp-content/uploads/2018/09/torres-cuevas-constitucion.pdf; Eduardo Torres Cuevas: “En Cuba todo proceso revolucionario tuvo su expresión constitucional (Parte I)”, entrevista realizada por Enrique Moreno Gimeranez, Cubadebate. 9 abril 2021, en  http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/04/09/eduardo-torres-cuevas-en-cuba-todo-proceso-revolucionario-tuvo-su-expresion-constitucional-parte-i/; y Francisca Lopez Civeira: «La práctica constitucional mambisa», Trabajadores, 1 julio, 2018, en  https://www.trabajadores.cu/20180701/la-practica-constitucional-mambisa/

[5] Ver Jorge Luis Acanda: «El malestar de los intelectuales», Temas, La Habana, n. 29, abril-junio 2002.  p. 19-20.

[6] Fernando Martínez Heredia: «Problemas del socialismo cubano», en Pensar en tiempo de Revolución. Antología esencial, compilado por Magdiel Sánchez Quiróz, Buenos Aires, CLACSO, 2018, p. 895; la cita de Fidel Castro Ruz: Discurso en la Plenaria Provincial de la CTC, 3 de septiembre de 1970, p. 892, en https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/16691/1/Antologia_Fernando_Martinez_Heredia.pdf.

2023: otro año más de enfrentamientos, extremismos y polarización en Cuba

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Polarización en Cuba
Imagen: Félix M. Azcuy

El año 2023 casi llega a su fin y las manifestaciones de extremismo y polarización en Cuba se han evidenciado tanto en los sectores asociados al gobierno como a la oposición. El presente artículo realiza una mirada en retrospectiva a las relaciones entre las distintas comunidades políticas y resume los rasgos que caracterizaron el extremismo en este periodo.

Cancelación y boicot de artistas

En el ámbito artístico, el año 2023 se caracterizó por la sucesiva práctica de la cancelación que no estuvo exenta de polémicas tanto en medios de comunicación independientes o en los espacios digitales. En mayo, la orquesta de música cubana Los Van Van tenía previsto un concierto en el Miami Beach Bandshell; pero días antes, la agrupación anunció en sus redes sociales que quedaba cancelado por problemas logísticos asociados a los vuelos para desplazarse a esa ciudad estadounidense.

Sin embargo, ese mismo día, el comisionado de Miami Beach, Alex Fernández, escribió en su cuenta de X que Los Van Van «por décadas, han usado su talento musical para promover la tiranía cubana y su violación de los derechos humanos básicos». Asimismo, agradeció a la compañía a cargo de la organización del evento cultural por escuchar su llamada y cancelar lo que llamó «ofensivo concierto», a la vez que especuló que la venta de las entradas contribuiría a «sostener la violación de los derechos humanos y las libertades individuales dentro de Cuba». Esta petición de Fernández se sumó a la campaña que contra el concierto en la ciudad de Miami emprendió el influencer Alexander Otaola.

Mientras el concierto de Los Van Van se cancelaba en Estados Unidos, el dúo cubano Buena Fe también era boicoteado durante su gira por España. Activistas opositores residentes en ese país pidieron a gritos libertad para los presos políticos durante la presentación de los artistas el 12 de mayo en la capital española. Tras el incidente, la campaña de boicot se intensificó por parte de grupos y líderes de la oposición que amenazaron con repetir el procedimiento en próximos conciertos.

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Imagen: LJC

El incidente provocó que fueran cancelados algunos conciertos previstos en otras ciudades españolas, se solicitara a las autoridades españolas suspender la gira de la agrupación, y se agrediera a los vocalistas mientras se encontraban en un Burger King en Barcelona.

Estas acciones fueron condenadas por parte del gobierno cubano, principalmente por instituciones como la Unión de Artistas y Escritores de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS); mientras, figuras de la oposición las ponderaron como actos legítimos dentro del espectro de las luchas cívicas.

En el mes de junio, el espacio Espectador Crítico del canal Educativo de la televisión cubana exhibió el documental La Habana de Fito sin autorización de su realizador Juan Pin Vilar, quien no había autorizado la transmisión de la obra. Previamente, el 26 de abril, el Ministerio de Cultura (Mincult) había suspendido la proyección de tres producciones independientes en la sala de El Ciervo Encantado. Se trataba de El encargado, de Ricardo Figueredo; Existen, de Fernando Fraguela y Yulier Rodríguez, y La Habana de Fito.

Durante el debate que se generó entre la moderadora del espacio televisivo y los invitados, se confrontaron algunos de los planteamientos expuestos por el cantautor argentino Fito Páez en torno a la desaparición de Camilo Cienfuegos en 1959 y el fusilamiento de tres cubanos que secuestraron un avión en el año 2003.

Este acto fue calificado como de censura por parte de su realizador y dio paso a la constitución de la Asamblea de Cineastas Cubanos, que denunciaron, en un documento difundido en los espacios digitales, los errores cometidos en torno a la exhibición de la obra y la irresponsabilidad de los funcionarios implicados.

Asamblea de Cineastas cubanos
Imagen: Asamblea de Cineastas cubanos

El hecho propició que la recién conformada Asamblea convocara a sucesivas reuniones con la participación de funcionarios del Instituto de Arte e Industrias Cinematográficas (ICAIC) y realizadores cubanos residentes en Cuba y en el exterior, entre los meses de junio y julio, para denunciar violaciones en los procedimientos relacionados con los creadores y sus obras. Semanas después, el Ministerio de Cultura anunciaba la salida de Ramón Samada como presidente del ICAIC.

Por otro lado, en agosto se celebró en varios hoteles de Cuba el Cayo Santa María Music Fest, que fue objeto de una campaña de boicot por parte de activistas opositores por vincularlo al grupo GAESA, también tuvo múltiples críticas por cuestiones organizativas. Al festival fueron invitados artistas de música urbana e influencers, y fue notoria la presencia del cantante Lenier Mesa, residente en Miami quien por esos días se encontraba de visita en la Isla por cuestiones personales, según declaró en redes sociales.

Su presencia en el país fue objeto de polémica y, tras su regreso, el influencer Alexander Otaola difundió en sus redes sociales que el comisionado de Miami, Joe Carollo, canceló las presentaciones de Mesa en Los Viernes Culturales de septiembre, y fue excluido del evento de fin de año previsto para el Bay Front Park.

La cancelación de estas actividades donde el artista participaría fue desmentida por él en sus redes sociales, argumentando que se trataba de un cambio de sitio por un espacio de mayor capacidad, ante la demanda de personas que deseaban asistir a sus actuaciones. Sin embargo, el alcalde de Hialeah, Esteban Bovo, confirmó que el artista no sería incluido en eventos culturales que tendrían lugar en esa ciudad del sur de la Florida.

En el mes de octubre ser produjo otro suceso que generó polémica y reacciones contrapuestas en amplios sectores, especialmente en redes sociales. El día 28 de octubre, durante un evento festivo con motivo de Halloween organizado en el local habanero Maxim Rock, fue premiado en el concurso de disfraces un joven que con un uniforme de oficial nazi.

Tras la propagación de las imágenes de lo ocurrido y la controversia generada, el Instituto Cubano de la Música hizo público un comunicado donde anunciaban el cierre temporal del local hasta que se investigara lo sucedido, haciendo referencia al debate sobre la «colonización cultural». Periodistas e influencers asociados al gobierno cubano justificaron la medida, calificando lo sucedido como una apología al nazismo. Esta postura generó en sectores jóvenes una reacción de rechazo, que alegaban que se trataba de algo satírico y que la intención no era la de promover las ideas del nazismo.

En el marco de esta discusión, aparecieron voces cercanas a la postura oficial que aprovecharon el suceso para criticar la celebración de esa festividad en Cuba, mientras usuarios descontentos con la medida señalaban que era un pretexto para atacar al Maxim Rock o a la comunidad de fanáticos de ese género musical, que en el pasado ya ha sido sujeto de controversia con las autoridades culturales.

Pocos días después el local reanudó sus actividades, tras la sanción y separación de varios directivos como medida disciplinaria.

También a fines de octubre se conoció que la cantante estadounidense Norah Jones ofrecería un concierto en febrero de 2024 en La Habana, como parte de un «intercambio educativo y cultural» que incluía además al espectáculo Norah Jones: Vive en La Habana, donde también intervendrían el cantante cubano Alain Pérez y el grupo Síntesis en el Teatro Martí.

Norah Jones en La Habana
Anuncio del concierto de Norah Jones en La Habana

El intercambio estaba limitado a 100 personas, que pagarían precios oscilantes entre 3 000 y 8 000 dólares (USD), se hospedarían en el Hotel Grand Aston, e incluía además recorridos en autos clásicos, visitas a sitios turísticos e históricos de La Habana y una clase magistral de Norah Jones en la Universidad de las Artes (ISA). Al conocerse la noticia, activistas cubanos de la oposición mostraron su descontento, haciendo alusión a los presos políticos, al desgaste del escenario económico cubano y al precio del paquete turístico al que no tendrían acceso los cubanos residentes en la Isla.

Por otro lado, una semana antes de que la empresa anunciara la cancelación del concierto, el diario Miami Herald publicó un reportaje periodístico donde aseguraba que el Hotel Grand Aston, es propiedad de la empresa Gaviota, perteneciente al grupo GAESA, vinculado al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Protestas, citaciones, procesos legales y limitaciones de movilidad a intelectuales cubanos

El año 2023 también fue escenario de protestas ciudadanas, como la acontecida a inicios de mayo en el municipio guantanamero de Caimanera, por «insatisfacciones y necesidades poblacionales» vinculadas al desabastecimiento y carencias de productos de primera necesidad. Sin embargo, medios gubernamentales de la localidad indicaron que se trataba de un acto de indisciplina social que fue reprimida por fuerzas uniformadas.

Igualmente, en el mes de diciembre un grupo de madres cubanas se presentó en las afueras de la sede del Ministerio de Salud Pública para solicitar atención médica de calidad para sus hijos menores de edad, que en muchos casos esperaban por tratamientos desde hacía largo tiempo. Aunque las autoridades sanitarias atendieron a las demandantes, activistas de la oposición denunciaron que a algunas madres no se les permitió salir de sus hogares, mientras otras procedentes de la provincia de Pinar del Río fueron interceptadas por la policía antes de llegar al Ministerio, aunque posteriormente se les permitió continuar.

Por otro lado, los actos de represión se evidenciaron contra intelectuales cubanos como Alina Bárbara López Hernández por demandar la realización de reformas y manifestarse pacíficamente en el Parque de la Libertad, en Matanzas, desde los primeros meses de 2023. En el mes de noviembre López Hernández fue enjuiciada en el Tribunal Municipal Popular de Matanzas y declarada culpable por desobediencia, y se determinó que debía pagar una multa de 30 cuotas de 250 pesos cubanos, equivalente a 7 500 pesos.

En vísperas de la realización del juicio otros intelectuales cubanos que habían manifestado su apoyo a López Hernández fueron privados de su movilidad para evitar su traslado hacia la provincia de Matanzas; mientras algunos que sí lograron llegar, fueron detenidos por la policía para evitar su presencia en el Tribunal.

Descalificaciones, exclusiones y acciones terroristas

El 2023 se caracterizó por la continua descalificación de ambos bandos políticos (gobierno-oposición) a partir de la estrategia de polarización que pone en práctica la autopresentación positiva y presentación negativa del otro. Por medio de publicaciones en perfiles de redes sociales y medios independientes vinculados a la oposición, se continuó apelando a la narrativa de Cuba como Estado fallido y la necesidad de un cambio de régimen en la Isla.

Por otra parte, el gobierno cubano construyó una matriz discursiva en la que catalogó de fracasados a los cubanos que han emigrado, con énfasis en aquellos que mantienen una línea de confrontación con las políticas de la Isla.

En este contexto, se desarrollaron en el escenario internacional dos eventos de importancia que contaron con la participación de Cuba: la Cumbre de los Pueblos en Bruselas, capital de Bélgica, y el 78 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en la ciudad estadounidense de Nueva York.

Cuba llevó al foro de la Cumbre de los Pueblos una representación de la sociedad civil integrada por personas afiliadas al gobierno, que residen tanto dentro como fuera de la Isla; mientras, activistas de la oposición residentes en Europa, que no estuvieron invitados al evento, se manifestaron en las afueras de la sede y abordaron a políticos españoles que simpatizan con el gobierno cubano, reclamaron la libertad de los presos políticos y denunciaron a Cuba como Estado fallido.

El incidente evidenció la permanente relación de exclusión entre los miembros de ambas partes de la sociedad civil, en la que el Estado cubano reconoce como sociedad civil a los afiliados a las instituciones estatales y excluye a la oposición; mientras, por parte de esta sucede lo mismo con simpatizantes del gobierno, o personas con ideas de izquierda incluso si sostienen una postura crítica respecto al oficialismo. Ello muestra la ausencia del reconocimiento de la pluralidad de opiniones en el escenario político.

La presencia de Miguel Díaz Canel en Nueva York en septiembre, fue rechazada por grupos de la oposición que acudieron a esa ciudad para manifestarse frente a la sede de la diplomacia cubana ante la ONU. Sin embargo, organizaciones de solidaridad con el gobierno de la Isla también acudieron a expresar su respaldo, y en momentos se produjeron enfrentamientos verbales entre ellos.

Anuncio del concierto de Norah Jones en La Habana
Viaje de Diaz-Canel en Nueva York y reacciones de los distintos grupos políticos

En ese contexto, la sede de la embajada cubana en Washington fue objeto de ataque con dos cocteles molotov. El hecho fue calificado por Cuba como una acción terrorista y fue rechazado por representantes gubernamentales de ambas naciones.

Por otra parte, el 30 de noviembre el gobierno de Estados Unidos dio a conocer un informe sobre terrorismo correspondiente al año 2022, donde exponía elementos que justificaban la presencia de Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo. Días después, el gobierno cubano divulgó una lista donde aparecen 61 ciudadanos de origen cubano, que en su mayoría radican en Estados Unidos, y que tienen causas abiertas por acciones terroristas contra Cuba junto con activistas opositores que según el documento promueven «la agresión armada contra Cuba».

Boicot y violencia física en eventos deportivos

Las manifestaciones de extremismo también quedaron evidenciadas en el plano deportivo. La participación del equipo Cuba –nombrado posteriormente Team Asere– en el V Clásico Mundial de Béisbol, con la participación de tres jugadores cubanos contratados en la MLB, las ligas japonesa y mexicana. La participación de cubanos emigrados en el equipo fue objeto de polarización y de rechazo por parte de sectores de la oposición y de una parte de la comunidad cubana residente en el sur de la Florida.

Influencers cubanos llamaron a boicotear la presencia del Team Asere en el estadio IoanDepot Park, que jugaría contra el equipo de Estados Unidos. Asimismo, el alcalce de Miami, Francis Suárez, en rueda de prensa confirmó que los dueños de la instalación permitirían entrar a los asistentes con pancartas, banderas cubanas y camisetas con mensajes contrarios al gobierno cubano.

Durante el juego, activistas cubanos salieron al terreno con banderas o carteles en protesta contra el gobierno cubano, mientras la televisión cubana realizaba cortes para transmitir propaganda política. La victoria del equipo estadounidense fue aprovechada por la oposición como una victoria sobre el sistema político de la Isla, mientras el gobierno cubano empleó eufemismos para referirse a la derrota del Team Asere y la justificó por las tensiones que vivieron los jugadores en el terreno.

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Imagen: LJC

A fines de octubre, en el contexto de los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile, trascendió en medios de comunicación independientes y redes sociales un video que mostraba una agresión física llevada a cabo por el exponente de la lucha libre cubana, Mijaín López, contra un activista opositor residente en Chile, que portaba una bandera cubana con consignas escritas y había asistido al juego de béisbol entre Cuba y Chile y, desde las gradas, emitió consignas contrarias al gobierno cubano.

Al concluir el juego, se produjo un enfrentamiento entre los activistas y los miembros de la delegación cubana, y se observa cómo Mijaín López golpeó al joven, y otro le quitó la bandera que portaba. Aunque fue difícil determinar qué grupo inició las acciones de violencia física, posteriormente el joven cubano declaró a medios de comunicación presentes en el sitio que fue agredido por el deportista sin que antes él lo hubiese irrespetado. Ni los medios estatales cubanos ni el Instituto de Deportes y Recreación (Inder) dieron explicación de lo sucedido, por lo tanto, la única declaración pública fue la del activista agraviado.

Motivación o desmotivación para asistir a las urnas

En 2023 Cuba desarrolló un sufragio para ratificar la selección de los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP). El acontecimiento tuvo lugar el domingo 26 de marzo, pero previo a este se desplegaron sendas campañas con propósitos contrapuestos. Si bien el gobierno orientó sus mensajes a la necesidad del voto unido y motivar a los cubanos residentes en la Isla para acudir a las urnas; la oposición instó a la abstención, por medio de una campaña desplegada principalmente en las redes sociales y los medios independientes.

Mientras el gobierno cubano argumentó que la legitimidad del sistema cubano frente a los mecanismos de dominación neoliberal se expresaba en un sistema eleccionario en el que prima la libertad del pueblo y la defensa de las conquistas socialistas; los argumentos desplegados en los mensajes de los sectores opositores se orientaban a enfatizar en el carácter ilegítimo de las elecciones, por no ofrecer espacio a la postulación de candidatos de la oposición.

En este contexto, la Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió un tuit en el que calificó de antidemocrático el proceso eleccionario cubano, que fue respondido por el canciller Bruno Rodríguez, también en su cuenta de X, donde calificó de «injerencistas y engañosos» los comentarios de la sede diplomática.

Polémicas entre grupos de activistas

En el primer trimestre del año, la intervención del profesor Fabio Fernández Batista en el programa televisivo Mesa Redonda sobre las condicionantes de los sentimientos de patriotismo, principalmente entre los jóvenes cubanos, desató polémica en los espacios digitales.

Mientras los medios independientes afiliados a la oposición destacaron en sus titulares que la crisis política cubana era reconocida, incluso, por los intelectuales de izquierda, otros activistas de ese sector indicaron que la presunta honestidad del profesor era solo una estrategia del gobierno cubano para limpiar su imagen ante la comunidad internacional dando una falsa impresión de tolerancia a las críticas.

Asimismo, activistas cubanos asociados a la línea ideológica del gobierno también cuestionaron las palabras de Fernández e insinuaron que había cierta contradicción con las ideas que tradicionalmente ha enarbolado la izquierda cubana.  

Semanas después, tuvo lugar una confrontación entre miembros del espacio La Manigua, Revolución Pa’ Rato con integrantes del Foro de Juventudes Revolucionarias La Comuna, con motivo de opiniones que algunos perfiles en redes sociales asociados a La Manigua emitieron contra el periodista Francisco Rodríguez Cruz. El hecho provocó que numerosos perfiles de redes sociales, administrados por activistas vinculados al gobierno cubano, arremetieran contra tales publicaciones, tildándolas de extremistas y de llevar adelante campañas de linchamiento y actos de repudio en los espacios digitales.

Por otro lado, a lo largo del año se acrecentó el uso en ciertos sectores extremistas de la oposición de la figura discursiva del «cambio fraude», a través de la cual se atacó sistemáticamente a activistas disidentes bajo el pretexto de ser agentes de una transición favorable al gobierno actuando como una falsa oposición.

Esta narrativa, que ha ganado terreno en los últimos años en grupos reducidos pero intransigentes de oposición, ha sido esgrimida contra disímiles voces críticas con el gobierno, intelectuales de diversas ideas políticas y proyectos cívicos de transformación por tener ideas distintas, o mantener posicionamientos moderados y abiertos al diálogo con otros sectores ideológicamente diversos.

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Las tendencias extremistas en la Isla durante 2023 son expresión de la polarización progresiva que caracteriza al escenario político. En este sentido, constituyen una evidencia de la presencia de grupos radicalizados que dinamitan la posibilidad de un diálogo plural, abierto e intersectorial entre ciudadanos, con independencia de su pensamiento político. El fomento de una cultura del debate constructivo entre cubanos es esencial para que diversos actores de la sociedad civil puedan trabajar mancomunadamente en aras de un desarrollo democrático en el país.

2023: la violencia de género en Cuba, un desafío persistente

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Violencia de genero en Cuba
Imagen: Félix M. Azcuy

La violencia de género es un problema global que afecta a mujeres y niñas en todo el mundo. En el caso de Cuba, este fenómeno ha sido objeto de análisis y debate en los últimos años. Los informes oficiales aseguran que se han tomado medidas para combatir la violencia de género y proteger los derechos de las víctimas. Sin embargo, la comparación con datos recopilados por observatorios independientes evidencia una disparidad entre los registros, que apunta hacia la urgencia de datos oficiales más completos y más frecuentemente actualizados. Esta discrepancia ha generado un debate público sobre la verdadera magnitud de la violencia de género en Cuba y la necesidad de medidas más efectivas para abordar el problema.

La brecha entre los datos oficiales y los informes independientes

En 2023, la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), lanzó el Observatorio Cubano de Igualdad de Género (OCIG). Este organismo prometió ofrecer datos oficiales sobre las víctimas de homicidio por razones de género en Cuba. No obstante, los números que proporciona solo incluyen los casos que han resultado en condenas firmes, dejando fuera aquellos en los que el proceso judicial aún no ha concluido o en los que el perpetrador no ha sido aprehendido o se ha quitado la vida. Además, el OCIG no registra los transfemicidios, lo cual es fundamental para dar visibilidad y categorizar esta forma particular de feminicidio.

Según el OCIG, en 2022 se registraron 18 víctimas de homicidio intencional por razón de género. Sin embargo, los registros parciales del Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) y de la plataforma YoSíTeCreo en Cuba (YSTCC) contaron 36 feminicidios en el país ese año.

En noviembre de 2023, el periódico Girón publicó un artículo en el que se afirmaba que «Para nadie es un secreto que en el último año los casos de violencia contra la mujer se han incrementado o, al menos, se han visibilizado más». Además, el artículo menciona que en 2022 hubo 7 víctimas en la provincia de Matanzas. Un informe estadístico preliminar del Servicio Provincial de Medicina Legal indicó que habían recibido cadáveres de mujeres con etiología homicida médico-legal. Sin embargo, el Observatorio Cubano de Igualdad de Género solo registró un caso en la provincia de Matanzas como «víctima de homicidio intencional como consecuencia de violencia de género», es decir, un feminicidio.

feminicidios en Cuba según fuentes estatales
Feminicidios en Cuba según fuentes estatales / Imagen tomada del Informe del Observatorio Cubano de Igualdad de Género (OCIG)

Según el artículo publicado en el periódico Girón, de enero a junio de este año, el número igualó a lo registrado en 2022. Sin embargo, los datos del Observatorio solo se actualizan anualmente el 30 de junio y el dato referido por Girón no aparece, todas las cifras accesibles en el sitio del OCIG son de 2022

Hasta 2023, los observatorios independientes han confirmado 86 casos de feminicidio, una cifra que duplica los registros parciales de 2022 e indica una preocupante frecuencia de un feminicidio cada 4 días. En 2023, se han producido 1 caso de transfemicidio, 3 intentos de transfemicidios, 1 caso en investigación y 2 casos que no se han podido verificar, según YoSíTeCreo en Cuba. Además, recientemente se supo la noticia de un nuevo transfeminicidio, que aún no registran los observatorios independientes, lo que eleva a dos el número total de transfeminicidios confirmados en 2023.

La presión internacional y la publicación de nuevos datos oficiales

El Examen Periódico Universal (EPU) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a Cuba, fue llevado a cabo durante el 15 de noviembre de 2023. Durante el EPU, varios países instaron al gobierno cubano a fortalecer las medidas para enfrentar la violencia de género y proteger los derechos de las mujeres y las niñas. A pesar de que se reconocieron las acciones en lo relativo a marcos jurídicos, institucional y de políticas, también se apuntó que existen «desafíos pendientes en el ámbito de la de la protección y atención a las víctimas de violencia de género, y la carencia de datos públicos al respecto».

Estas recomendaciones incluyeron la necesidad de establecer protocolos más robustos para abordar la violencia de género, tipificar el feminicidio como delito, promover un enfoque transversal en la lucha contra la violencia de género, crear refugios seguros para las mujeres y lxs niñxs en riesgo, promulgar una ley integral sobre violencia de género y capacitar a los profesionales en la detección y el manejo de casos de violencia de género.

El gobierno cubano anunció la creación de un Registro Administrativo Interoperable que recopilará información en tiempo real sobre las muertes violentas de mujeres y niñas por razones de género. El objetivo de esta medida es mejorar la recopilación de datos y garantizar una respuesta más eficaz a este problema. Sin embargo, es válido cuestionar por qué se crean nuevos mecanismos en lugar de mejorar los existentes.

Si el gobierno tiene acceso a esta información, ¿por qué no se actualizan los datos del Observatorio con más frecuencia? Además, ¿por qué no existe una base de datos para los casos en curso que aún no se han cerrado? Si el problema reside en la falta de un mecanismo o rutina que vincule el registro de la Fiscalía con el registro del Observatorio, ¿por qué no se crea uno?

feminicidio
Foto: Gobierno Municipal de Acapulco

El resultado de la falta de actualización del Observatorio es que según los datos oficiales proporcionados este 16 de diciembre por la Fiscalía General de la República de Cuba, se hubo 117 casos de muertes violentas de mujeres en el país hasta octubre de 2023, que se concentraron principalmente en las provincias de Matanzas, La Habana, Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo. Además, se informó que el 75% de estos casos ocurrieron en viviendas compartidas por las parejas y que 70 niños y adolescentes quedaron huérfanos como resultado de estos hechos. Sin embargo, los datos no están disponibles en el Observatorio. Cabe preguntarse: ¿tendremos que esperar hasta junio del año que viene para conocer los datos desglosados de esta cifra ya declarada?

Preocupa el compromiso del gobierno para abordar la violencia de género y garantizar la justicia para las víctimas y sus familias. Disponer de datos precisos y actualizados es crucial para fundamentar las políticas, programas e intervenciones destinadas a prevenir y abordar la violencia de género.

Aunque la creación de un nuevo registro es un paso que puede garantizar la mejora de la recogida de datos, puede no ser suficiente para abordar las causas subyacentes de la violencia de género. Es necesario abordar los factores sociales y culturales que perpetúan la violencia de género, incluidas las normas patriarcales, las relaciones de poder desiguales y los estereotipos. Esto exige un enfoque global y multisectorial que incluya educación, concienciación y reformas legales e institucionales.

La falta de leyes específicas y su impacto

Si bien Cuba cuenta con una serie de leyes y programas para abordar la violencia de género, aún queda mucho por hacer para garantizar su efectiva implementación y monitoreo. Entre las principales leyes y programas relacionados con la violencia de género se encuentran:

La Constitución: establece en su artículo 42 la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, independientemente de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana. Además, en el Artículo 43 plantea que, tanto hombres como mujeres tienen los mismos derechos y responsabilidades en todos los aspectos de la vida y el Estado garantiza la igualdad de oportunidades, asegura el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos y protege a las mujeres de la violencia de género, creando los mecanismos institucionales para ello. Sin embargo, la aplicación efectiva de estos derechos se ve obstaculizada por actitudes sociales y culturales profundamente arraigadas en la sociedad cubana, así como por la falta de información y datos que permitan entender desde una perspectiva más completa el alcance de la cuestión de la violencia de género.

Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres (PAM): El programa pretende promover la igualdad de derechos, empoderar a las mujeres en todos los aspectos de la sociedad cubana, y mantiene como ejes transversales la lucha contra la discriminación y la violencia en todas sus manifestaciones. Sin embargo, dos años después de la aprobación de dos hojas de ruta para la aplicación de medidas de integración de la perspectiva de género, la información sobre su aplicación efectiva ha sido limitada.

Consejerías para la atención a la violencia en las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia: En 2021, se inauguraron en 168 municipios de toda la Isla dichas consejerías, como parte del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres (PAM). Estos centros se crearon para proporcionar a las víctimas un entorno seguro donde puedan recibir asesoramiento, asistencia jurídica y otras formas de apoyo. Sin embargo, aún no se sabe con certeza si esta iniciativa ha dado lugar a un enfoque más especializado y multidisciplinar para abordar estos incidentes. Tampoco existen datos oficiales que revelen el impacto que han tenido a la hora de abordar la violencia de género.  

Casa de Orientación de la Mujer y la Familia
Casa de Orientación de la Mujer y la Familia / Foto: Radio Morón

Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familia: Esta estrategia complementa al PAM, busca «garantizar la respuesta integral e integrada para la prevención y atención efectiva a la violencia de género y en el escenario familiar por su importancia y prioridad para generar una respuesta articulada y coordinada intra e intersectorial a las demandas relacionadas con esta problemática» en Cuba. A pesar de su intención, se ha reconocido que los organismos y entidades aún no tienen claro cómo implementarla. Esto, unido a la falta de datos en cuanto a acciones dentro de la estrategia y su correspondiente impacto, no solo dificultan evaluar su repercusión real contra la violencia de género, sino que obstaculizan la implementación misma de la estrategia.

Protocolo de Actuación ante situaciones de discriminación, violencia y acoso en el ámbito laboral: El 28 de septiembre de 2023 fue publicado en la Gaceta Oficial de la República el Decreto No. 96 contentivo dicho protocolo. Este, proporciona directrices para abordar deberes, derechos y herramientas jurídicas para enfrentar, no solo el acoso laboral, sino la discriminación y violencia en los espacios de trabajo. No obstante, no ofrece soluciones si la queja está relacionada con algún directivo o funcionario de la organización, más allá de su comunicación.

Observatorio Cubano de Igualdad de Género (OCIG): Su objetivo es recopilar, procesar y visibilizar indicadores, desde un enfoque de género y de derechos, relacionados con la situación y posición de mujeres y hombres en la sociedad cubana. Aunque parece ser un paso inicial en el reconocimiento y la lucha contra la violencia de género en la Isla, los datos son insuficientes. Uno de los aspectos más criticados es la metodología utilizada para contabilizar los feminicidios, una palabra que todavía no aparece en el vocabulario de las instituciones estatales cubanas, ni tampoco en la variante femicidio. El Observatorio solo contabiliza los casos en los que el agresor tiene sentencia firme, lo que puede subestimar la verdadera magnitud del problema.

Código de las Familias: aborda la violencia de género en casi todas sus formas, pero no incluye protocolos que normalicen el enfoque de la asistencia a las víctimas de violencia de género en todo el país. La disponibilidad de servicios oficiales de apoyo integral es limitada y en gran medida desconocida, lo que perpetúa la constante revictimización en el contexto de la violencia de género.

Código Penal: Aunque el Código Penal sí contempla la violencia de género, solo se tiene en cuenta como atenuante o agravante de otros delitos. Para imponer sanciones por violencia de género, la víctima necesitaría un delito que la desencadene y que, a su vez, sea susceptible de ser denunciado. Esto demuestra la no tipificación del feminicidio y de otras formas específicas de violencia, como el ciberacoso o la violencia obstétrica.

Programa de Educación Integral en Sexualidad con Enfoque de Género y Derechos Sexuales y Reproductivos: En 2021, el Ministerio de Educación de Cuba emitió la Resolución 16, que aprueba este programa. Sin embargo, el 14 de septiembre de ese mismo año, Mary Carmen Rojas Torres, jefa del Departamento de Salud Escolar del Ministerio, anunció que el programa había sido pospuesto debido a la tensa situación económica y desde entonces su implementación se ha retrasado sin mayores aclaraciones.

A pesar de todos los programas y leyes establecidas, autoridades cubanas y medios de prensa oficiales han reconocido el aumento de la violencia de género, sin embargo, las causas profundas siguen sin abordarse concretamente.

La necesidad de una legislación integral

La falta de datos precisos y fiables sobre la prevalencia de la violencia contra las mujeres y otras identidades de género es un obstáculo significativo para desarrollar políticas e intervenciones eficaces que aborden el problema. La violencia de género en Cuba es un problema complejo que requiere una respuesta integral y coordinada. A pesar de lo ya hecho por parte de autoridades e instituciones, siguen existiendo contradicciones entre los informes oficiales y los datos de los observatorios independientes, lo que pone de manifiesto la necesidad de mayor transparencia y acción como formas de voluntad política para atender esta realidad.

Una vía de acción posible es que el gobierno cubano colabore estrechamente con las organizaciones de la sociedad civil y los grupos de activistas feministas independientes para desarrollar enfoques integrales y basados en pruebas para prevenir y responder a la violencia de género. Esto incluye ampliar la perspectiva sobre los datos que deben ser públicos, establecer mecanismos rigurosos para su recopilación y la presentación de informes que puedan ayudar a identificar pautas y tendencias en la violencia, así como el desarrollo de intervenciones específicas que se adapten a las necesidades concretas de las sobrevivientes y sus comunidades, para lo que sería vital la cooperación con los grupos de activistas feministas independientes, así como con las organizaciones de la sociedad civil.

Organizaciones independientes que monitorean feminicidios
Organizaciones independientes que monitorean feminicidios / Foto: Alas Tensas

Es esencial promover la educación y la sensibilización en torno a la violencia de género para cuestionar las normas y estereotipos de género profundamente arraigados en la sociedad que perpetúan la existencia de todo tipo de manifestaciones de violencia. Asimismo, es imprescindible la implementación de una legislación integral que proteja los derechos de las personas trans y promueva la educación en la diversidad.

Diversos actores de la sociedad civil de Cuba han instado al gobierno a que responda al Tercer Llamado de Emergencia al Estado por la Violencia de Género en Cuba. Este llamado exige el establecimiento de medidas específicas para prevenir y erradicar las conductas que promueven la violencia de género, así como la aplicación de protocolos de protección para las sobrevivientes. También aboga por la promulgación de una ley integral contra todas las formas de violencia de género y una Ley de Identidad de Género en Cuba. Además, exige el reconocimiento legal del activismo feminista y LGBTIQA+ y el fin inmediato de su actual criminalización.

El pasado 5 de diciembre un grupo de activistas feministas cubanas, entregó a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba una solicitud de Ley Integral contra la Violencia de Género donde también se insta a reconocer legalmente todo el activismo que hoy «forma parte de la respuesta ciudadana al problema de la violencia de género» y a cesar su criminalización.

Importante resaltar que, la ley integral contra la violencia de género no se prevé incluir en el calendario legislativo hasta 2028, un retraso inaceptable, ya que no aborda la necesidad urgente de proteger a las víctimas y prevenir futuros casos de violencia. Es esencial que se reconozca la gravedad del problema y se tomen medidas concretas para abordarlo, tanto como es necesario que se trabaje en mejorar la implementación de los programas y estrategias ya creados. La violencia de género no puede ignorarse ni minimizarse. Cuba necesita una legislación integral que aborde todas las formas de violencia de género, y esto requiere un esfuerzo sostenido y coordinado entre todos los sectores de la sociedad.

2023, un año marcado por la crisis

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En 2023 vimos el revuelo cuando un profesor explicaba en televisión nacional cuán vulnerable es hoy el patriotismo cubano.

Una economía que decrece

A pesar de los pronósticos realizados por el gobierno un año atrás, ya es noticia que la economía cubana se contrajo en 2023. La contracción podría alcanzar hasta el 2 %, según reveló el ministro de Economía Alejandro Gil Fernández en su informe ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, presentado esta semana.

La inflación, una de las expresiones de la crisis que más afecta a la ciudadanía, se estima que cerrará el año en un 30 %, dijo Gil, quien asimismo admitió que las medidas implementadas con el propósito de estabilizar los precios no fueron efectivas.

Paradójicamente, 2023 ha sido el año en el que se ha aprobado un mayor número de negocios con inversión extranjera: 42 proyectos en total, además de una docena que podrían quedar aprobados en breve plazo. Aunque igualmente se ha mantenido una constante aprobación de mipymes en el sector privado, es evidente que no son suficientes para destrabar la economía del país.

Según Ana Teresa González Fraga, viceministra primera del Comercio Interior, puede hablarse de «cierta recuperación» con respecto a años anteriores, pero las inversiones siguen estando por debajo del plan establecido.

Más allá de las penurias que enfrenta el pueblo cubano, la noticia significa una pérdida de credibilidad para el gobierno que había anunciado en 2022 un crecimiento del 3 % para este año. Cerrar con una contracción, tener que admitirlo públicamente, deja a los dirigentes y políticos muy mal parados en su capacidad de planificar una estrategia para superar la crisis económica de los últimos años.

El tradicional discurso triunfalista de la Revolución Cubana es insostenible en las circunstancias actuales. En las últimas sesiones del parlamento, el análisis del primer ministro Manuel Marrero parece un punto de giro discursivo: es más inteligente reconocer los errores y no generar falsas expectativas.

«Podíamos haber hecho más cosas», dijo Marrero. «Persisten insuficiencias propias y problemas subjetivos que afectan la capacidad de programas y proyecciones económicas».

Opinamos que la incapacidad del gobierno para implementar medidas efectivas que contribuyan a dinamizar la economía, puso al país en un callejón sin salida que está costando credibilidad a las autoridades.

En los balances realizados los interlocutores del Estado cubano culparon al bloqueo como el principal factor que provocó el fracaso de las estrategias económicas implementadas. Más allá del evidente daño que ocasionan las medidas unilaterales coercitivas, que es real y palpable, se trata de una constante externa, que puede denunciarse legítimamente, pero no modificarla desde adentro. Entonces cabría preguntarse: ¿No la tuvieron en cuenta a la hora de hacer los planes? ¿La alternativa para el pueblo cubano es seguir pasando necesidades hasta que un político norteamericano decida levantar las sanciones?

El primer ministro presentó un paquete de medidas para la «estabilización macroeconómica». A primera vista, parece una estrategia integral y coherente, pero no queda claro que pueda implementarse dinámicamente, con transparencia y respaldo jurídico en todos los casos, más teniendo en cuenta «buenos propósitos» anteriores. El tiempo dirá.

 

Leyes aprobadas y leyes pendientes

Durante 2023 fue noticia la aprobación de numerosas leyes, como parte del largo proceso de actualización de todas las normas del país en coherencia con la Constitución de 2019 y con las circunstancias actuales de la economía y de la sociedad.

Este 22 de diciembre quedó aprobada en el parlamento la nueva ley de salud pública, que sustituye a una norma en vigor desde 1983. El proyecto de ley, como ha sucedido en otros casos, fue ampliamente discutido con los trabajadores del sector. Cerca de la mitad de los artículos quedaron modificados después de esa discusión.

El ministro de Salud Pública José Ángel Portal Miranda se refirió de pasada a la afectación que provoca la crisis económica en los servicios de salud: «todos estamos conscientes de que una nueva ley no va a transformar los problemas de aseguramiento que hoy tenemos».

Los diputados destacaron que la ley «reconoce autonomía» a los pacientes y «defiende el derecho de las personas a una muerte digna». Este último punto, en específico, es una de las novedades de la ley a las que ha prestado más atención la opinión pública.

En materia legislativa Cuba vive desde hace algunos una renovación total. Las nuevas leyes han sido aplaudidas y criticadas indistintamente. En mayo pasado, por ejemplo, el parlamento aprobó la Ley de Comunicación Social, una norma que no satisface las demandas de los periodistas.

Entre las más positivas de 2023 estuvo el decreto que protege contra la discriminación, la violencia y el acoso en los espacios laborales.

Es tan intenso el cronograma legislativo para un parlamento no profesional, que varias leyes quedaron aplazadas. Entre las más importantes que deberán aprobarse el próximo año están la de Transparencia y Acceso a la Información, la de Empresas y la de Seguridad Social.

Opinamos que si Cuba puede exponer avances en medio de tantos retrocesos, las leyes son precisamente uno de los puntos para exhibir. A pesar de las polémicas que han generado algunas por su carácter punitivo, como el Código Penal aprobado el pasado año, el país ha logrado actualizar su repertorio legal en un estilo que por momentos lo sitúa como buen ejemplo internacional.

En muchos casos, se está legislando sin precedentes en el ordenamiento jurídico nacional y hasta con escasos precedentes a la vista en las legislaciones foráneas más avanzadas. Organismos multilaterales y organizaciones internacionales lo reconocieron en el reciente Examen Periódico Universal.

El proceso de actualización jurídica se ha desarrollado sostenidamente en los últimos años, a pesar de que no son raras las postergaciones en el cronograma, como pasó también este año.

Hay que leer en clave política este cronograma desde el mismo orden de prioridades que tenía originalmente. Vale la pena estar atentos y seguir la pista de un proceso prolongado que está construyendo un país distinto.

 

El año de los cineastas

Para la cultura cubana, 2023 fue el año de los cineastas.

Después de la censura al documental La Habana de Fito, de Juan Pin Vilar, en la sede del grupo teatral El Ciervo Encantado, y de su polémica presentación en la televisión, se reorganizó la Asamblea de Cineastas Cubanos (ACC) para emplazar a las autoridades y reclamar, una vez más, libertad de creación artística.

La ACC se mantiene activa desde junio pasado. Ha tenido varias reuniones y, además, ha emitido declaraciones contundentes firmadas por lo mejor del gremio, tanto por artistas vinculados a las instituciones oficiales como por otros que viven actualmente fuera del país y ostentan un amplio historial de censuras.

La existencia de la ACC obligó al gobierno a crear un Grupo Temporal de Trabajo encaminado a «ofrecer soluciones y respuestas a las inquietudes de cineastas y realizadores».

Esto significa, para la historia de la cultura cubana y en particular para la lamentable historia de la censura en Cuba, que los cineastas han sido los defensores más convencidos y mejor organizados de la libertad de expresión en los últimos años. Se siente, en los documentos que han presentado y en su intención de discutir responsablemente con las autoridades culturales, la madurez del gremio.

En su declaración más reciente, publicada este 16 de diciembre, la ACC denunció a las autoridades por perpetuar «una política cultural errática basada en el clientelismo, la exclusión, la censura y la violencia institucional».

Nuestra opinión es que la ACC todavía tiene chance de impulsar un cambio, una renovación, en la relación de los funcionarios con los artistas. El camino que han emprendido de organizarse para ir a la mesa de negociación abre una posibilidad al resto de los artistas y también, por qué no, a otros actores sociales con múltiples inconformidades hacia las políticas públicas.

La tradición de censurar torpemente no será superada con facilidad. Se trata de otro camino largo que la ACC está despejando.

 

Más feminicidios, pero también más feminismo

Lamentablemente 2023 ha sido noticia por los crímenes machistas. La cifra de feminicidios es la más alta registrada hasta el momento. Según los observatorios independientes de Alas Tensas y YoSíTeCreoEnCuba, hasta finales de diciembre habían sido asesinadas 86 mujeres en circunstancias verificadas de violencia de género.

Esta estadística, que ambas organizaciones siempre aclaran que se trata de un subregistro, deja a Cuba como el país latinoamericano donde ocurrió un mayor incremento de feminicidios con respecto a 2022. El año pasado fueron 36. El aumento es notable.

Después de eludir durante años el problema, el gobierno ha compartido las cifras oficiales de feminicidios que indican 117 muertes violentas de mujeres por su género. Al parecer, el recuento de las autoridades se refiere sólo a los casos resueltos por los tribunales, mientras que las organizaciones independientes verifican que se trata de feminicidios desde el momento en que se producen los crímenes.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) detalló en el reciente pleno del Partido Comunista de Cuba (PCC) la estrategia de los organismos e instituciones del Estado para contener la violencia de género. Ya existe un observatorio oficial. Y se prevé poner en marcha un «Registro Administrativo Interoperable» que permita contar los feminicidios en tiempo real.

Esto significa que los activismos feministas y la lucha por visibilizar un problema evidente han tenido resultados al menos en el trazado de políticas públicas. Los observatorios independientes obligaron al Estado a dar un dato que ni siquiera se registraba. Asimismo, en la prensa estatal cada vez se visibilizan más las problemáticas de género y este enfoque está más presente en varios instrumentos jurídicos.

A inicios del 2023 la FMC le daba un espaldarazo al movimiento feminista en respuesta a una publicación del cantautor Fernando Becquer —quien se encontraba sancionado en su casa por delitos de violencia sexual contra mujeres—. Esto cobra suma importancia teniendo en cuenta que la organización estatal destinada a defender los derechos de las mujeres en Cuba había evitado relacionarse discursivamente con el feminismo desde su creación.

Opinamos que la única opción para avanzar en la solución de este gravísimo problema es el trabajo complementario de instituciones, organizaciones independientes y medios de prensa. Los políticos cubanos no lo comprenden del todo, pero la propia dimensión de la violencia machista obliga a tomar medidas y a imaginar una respuesta integral.

El activismo feminista independiente —y también parte del vinculado a organizaciones estatales— se ha concentrado en pedir que se tipifique el feminicidio en las leyes, mientras que las autoridades se empeñan en no hacerlo, aunque sí asumieron el género como una circunstancia agravante en el último Código Penal.

Esto es mucho más que una batalla por el uso de un término específico. Lo que se necesita es que el gobierno y sus instituciones desarrollen una estrategia amplia y viable.

 

La isla que se va

De los problemas que enfrentará Cuba a largo plazo como consecuencia de la actual crisis, la migración masiva es uno de los más trágicos.

Fue noticia en 2023 que cerca de 425 000 cubanos llegaron a Estados Unidos en los dos últimos años fiscales. Esta es la cifra oficial publicada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de ese país (CBP). Hay que aclarar que no se trata de la estadística total y que el gobierno cubano no ha hecho pública ninguna información detallada sobre la verdadera dimensión de esta sangría demográfica.

Wola, una organización internacional defensora de derechos humanos, calcula que sólo esta cifra representa más del 4 % de la población. Sin embargo, seguimos sin conocer con exactitud cuántas personas han emigrado a Europa, América Latina o Rusia.

El gobierno cubano no ha logrado implementar ninguna medida efectiva para contener la migración, a pesar de que enfrenta el peor déficit de profesionales de las últimas décadas. Faltan más de 17 000 maestros en la enseñanza general. En 2022, el anuario oficial exponía la disminución de más de 12 000 médicos y 3 000 estomatólogos con respecto a 2020. Buena parte de ellos ya no viven en Cuba.

Esto significa un obstáculo para el desarrollo del país no sólo a largo plazo, cuando veremos quizás las peores consecuencias. Ahora mismo está comprometida la fuerza de trabajo en todos los ámbitos de la vida económica y social, porque no se trata solamente de la migración de alrededor del 4 % de la población, una cifra además inferior a la real, sino que esos migrantes son, en la mayoría de los casos, personas jóvenes y calificadas.

Opinamos que este problema es clave. Si no se resuelve se compromete cada vez más la recuperación de la economía.

El primer ministro Marrero se refirió brevemente a «las migraciones internas y externas» en su intervención de esta semana en la Asamblea Nacional. El asunto es tan grave que requiere todo un acápite de la política de estabilización anunciada y, más que eso, una política integral que propicie, si no resolver el problema, al menos disminuir el carácter masivo de las salidas.

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Llegamos al 2024 con menos jóvenes, con menos trabajadores, con una economía más pequeña, con leyes avanzadas que reconocen más derechos a los cubanos, pero que coexisten con otras que castigan las disidencias. Llegamos con activismos que batallan por contribuir a resolver la violencia de género y por más libertades en general.

No hay ninguna garantía de que será un año mejor. El único camino es mantenernos trabajando y bien atentos a los rumbos de la economía y los vientos políticos. Los malos tiempos son una oportunidad para entrenar la capacidad crítica. ¡Felices fiestas!