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Petición a las autoridades ante la crisis de medicamentos

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Crisis de medicamentos

La enorme crisis causada por el déficit actual de medicamentos en Cuba afecta a casi todo nuestro pueblo. Fármacos esenciales para tratar enfermedades crónicas como el Mal de Parkinson, hipertensión arterial, diabetes mellitus, asma bronquial y afecciones nerviosas, están totalmente ausentes o se reciben en cantidades insuficientes en los establecimientos farmacéuticos.

Lo mismo sucede con otros de igual importancia, como los antibióticos y los analgésicos. Incluso, escasean enseres médicos de uso hospitalario, imprescindibles en intervenciones quirúrgicas y otros procedimientos vitales.

El pasado 21 de junio, concurrieron en el espacio televisivo Mesa Redonda directivos de BioCubaFarma, FarmaCuba y MedSol para explicar las causas de esta situación. Sus intervenciones pueden resumirse en que el sistema biofarmacéutico cubano ha centrado sus esfuerzos en garantizar los productos de protocolo a la Covid-19 y el desarrollo de las vacunas.

Asimismo, expusieron con detalle los inconvenientes que ocasionan las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos, que hacen casi imposible la adquisición de tecnologías, materias primas, reactivos, medios diagnósticos, medicamentos, dispositivos, equipos y piezas de repuesto.

Fueron resaltados también los obstáculos que suponen las presiones norteamericanas a determinados bancos, que han sido multados por recibir pagos provenientes de Cuba.

Otra causa —no mencionada en la emisión del programa— fue la disminución de la inversión en ciencia e innovación tecnológica, la cual durante el pasado año fue setenta y dos veces menor que la ejecutada, también en plena pandemia, en las áreas de «servicios empresariales, actividad inmobiliaria y de alquiler», que incluye la inversión turística, pese a la considerable disminución de la demanda en ese sector.

Los efectos inmediatos de tal situación se traducen directamente en dolencias que no pueden ser aliviadas, enfermedades incontroladas e incluso el riesgo de muerte o la muerte misma de pacientes.

Crisis de medicamentos (2)

Compete a las autoridades de Estados Unidos levantar sus sanciones, pero ante esa realidad nada podemos hacer los ciudadanos de Cuba —más que expresar nuestro rechazo—, como tampoco ha podido influir una gran parte de las naciones del mundo que días atrás manifestaron su parecer en la votación acontecida en la Asamblea General de la ONU.

Sin embargo, así como aumentar las inversiones en el sector, también está en manos del gobierno cubano flexibilizar y facilitar los mecanismos establecidos en las resoluciones 72, 131 y 148 del Ministerio de Salud Pública para que entren al país donaciones de medicamentos y enseres que podrían aliviar la dramática situación humanitaria que nos agobia.

Una medida más expedita aunque de alcance menor que podría tomarse cuando la situación epidemiológica lo permita, es la de facilitar la entrada a los viajeros cubanos vacunados —previa presentación de la documentación que los acredita como tales y después de realizadas las pruebas que se estimen pertinentes— sin necesidad de someterlos a una estancia prolongada en centros de aislamiento. Así se aumentaría la entrada de personas provenientes del exterior y con ello, el acceso a medicamentos.

Son conocidas las numerosas trabas, restricciones y arbitrariedades que padecen personas o instituciones cuando intentan entrar este tipo de productos por las diferentes vías que existen. No son pocos los cubanos y extranjeros, así como organizaciones de diverso tipo, que envían donaciones a Cuba aun a riesgo de perderlas —sin recibir muchas veces siquiera una explicación— cuando deben pasar por la aduana.

Existen mecanismos creados por esos ciudadanos y organizaciones para entregar el producto de las donaciones a los necesitados cuando estas llegan a la Isla. El punto más difícil es el paso por la Aduana y las restricciones en cantidad y variedad impuestas por las regulaciones cubanas.

Teniendo en cuenta lo anterior, solicitamos al presidente de la República, al ministro de Salud Pública y al jefe de la Aduana General de la República, que faciliten y viabilicen el proceso para permitir la entrada de medicamentos y enseres médicos al país y que colaboren con los donantes sin que ello signifique controlar el proceso de recepción y distribución, en el cual podrían participar como un eslabón más de la cadena solidaria.

Hacerlo no implicará ningún esfuerzo para el Sistema Nacional de Salud Pública y sí un alivio para el pueblo de Cuba que sufre, entre las numerosas carencias habituales y las acrecentadas desde hace más de un año, de un incremento de enfermedades y padecimientos que pueden cobrar muchas vidas.

Suscriben y publican esta petición,

La Joven Cuba

Blog Comunistas

Tremenda Nota  

(Si desea sumar su firma, puede hacerla llegar a La Joven Cuba mediante los comentarios de la web, canales en redes sociales o el correo jovencuba@gmail.com.)

***

  1. Abdel Escalona
  2. Abdel Legra Pacheco
  3. Abel Cartaya
  4. Adianys Rodríguez Pérez
  5. Adiel González Maimó
  6. Adrián Lorenzo Medina
  7. Adriana Fonte Preciado
  8. Adriana Hernández Bequet
  9. Aida Alonso
  10. Alain Mena
  11. Alberto Abreu
  12. Alberto Batista Tomás
  13. Alberto Cabrera Toppin
  14. Alejandro González
  15. Alejandro Ramos Ramos
  16. Alex Fleites
  17. Alex Montesino Castro
  18. Alexander Ramos
  19. Alfredo Ballesteros
  20. Alfredo Castellanos Collazo
  21. Alfredo González Crespo
  22. Alfredo La O Hechavarría
  23. Alicia Lagarto Parra
  24. Alina B. López Hernández
  25. Amalia Echemendía Fernández
  26. Amauris Batista Batista
  27. Ana Amelia Machado Martell
  28. Ana María Delgado Rodríguez
  29. Anabel Suárez Lamadrid
  30. Andra Hidalgo
  31. Andrés Antonio Pérez Vázquez
  32. Aniushka Alemany
  33. Annet Cárdenas Vega
  34. Antuán Andrés Silva Fang
  35. Aracelys Quesada Mesa
  36. Arlene Terrero
  37. Armanda Lagos Montes
  38. Armando Bárbaro Celada Pérez
  39. Armando Chaguaceda
  40. Arsenio García
  41. Aynade Núñez Rodríguez
  42. Bárbara Castaño Yzquierdo
  43. Beatriz Rosales Vicente
  44. Benjamín Buendía
  45. Berto Sánchez
  46. Boris Badía
  47. Boris González Arenas
  48. Camilo González Machado
  49. Caridad Massón Sena
  50. Carina Mirna Díaz
  51. Carlos Manuel Arrechavaleta
  52. Carlos Manuel Deus Morcote
  53. Carlos Ortega
  54. Carlos Pildain
  55. Carmelo Mesa Lago
  56. Carmen Beatriz Casaco Valido
  57. Carmen Beatriz Casaco Valido
  58. Carmen Lezcano
  59. Celia González Cabañas
  60. Circles Robinson
  61. Claudia Eulalia Machado Martell
  62. Daniel Emilio Pérez
  63. Darlenis Arévalo Palma
  64. Darsi Fernández Maceira
  65. David M. Hernández Inchauspi
  66. Daylet Acevedo Pérez.
  67. Dayron Ramón Bornot Barallobre
  68. Deborah Prats López
  69. Deisy Fundora
  70. Delio G. Orozco González
  71. Denia Pardo Abascal
  72. Denia Pardo Abascal
  73. Dennis Lumpuy Obregón
  74. Dimas Castellanos
  75. Diosnara Ortega
  76. Eddie A. Chacón Álamo
  77. Ediel Pérez Reyes
  78. Edilberto Rodríguez Tamayo
  79. Eduardo Castro Oliva
  80. Eduardo E. León Reinoso
  81. Elia Montoya
  82. Elizabeth Moreta Velázquez
  83. Eloísa Fernández
  84. Emma Fuentes
  85. Enerlba Marrero
  86. Enrique Guzmán Karell
  87. Ernesto Bárcenas Reboso
  88. Ernesto Carrodeguas de Arce
  89. Ernesto Daranas
  90. Esther Suárez Durán
  91. Eva Martínez Serrano
  92. Fabio Miguel Quintero Pérez
  93. Fernando Pérez
  94. Francisco de la Torre López
  95. Francisco José Oliva Pontón
  96. Frank Fernández Castañeda
  97. Frank García Hernández
  98. Frank Torres Cabrera
  99. Geidy Morales Hernández
  100. Georgina Rivero Dubie
  101. Gerardo Ernesto Gutiérrez Martínez
  102. Gerda Ugartemendia
  103. Giordan Rodríguez Milanés
  104. Gisela Isis Rojas Lemus
  105. Gisela Sais
  106. Giselle Díaz Rodríguez
  107. Giselle Díaz Rodríguez
  108. Gladys Cañizares
  109. Gladys Marel
  110. Gloria Fleets
  111. Graciela Saseta
  112. Grisel Mora Paula
  113. Hans Carrillo Guanch
  114. Harold Cárdenas Lema
  115. Héctor Ochoa
  116. Henry Núñez Mateo
  117. Heriberto Pablo Verdecia Galán
  118. Hilda Zayas
  119. Hugo Luis Sánchez González
  120. Ida Garberi
  121. Ileana Melcón Hernández
  122. Iluminada Cadiz Mestril
  123. Iosif E. Milian
  124. Iraldo Sardiñas Escalona
  125. Irasema Prada Delgado
  126. Isabel Pazos Santos
  127. Iván Infante Ortuño
  128. Ivette García González
  129. Ivonne Pagés García
  130. Jan Carlos Pérez González
  131. Janet Vega Espinosa
  132. Javier Muñoz López
  133. Javier Pérez Guerrero
  134. Jayde Milenis Martínez Rodríguez
  135. Jesús Arencibia
  136. Joel Cobas Infante
  137. Jorge Dalton
  138. Jorge Fernández Era
  139. Jorge Rodolfo Rodríguez Miranda
  140. José A. Huelva
  141. José Antonio Candia
  142. José Carlos Aguiar Serrano
  143. José Eduardo Borrego Zaldívar
  144. José González
  145. José Leandro Garbey
  146. José Luis Escobar Gámez
  147. José Manuel González Rubines
  148. José Manuel Pérez García
  149. José Manuel Pérez Hernández
  150. José Miguel Rodríguez-Venegas Soler
  151. José Otoniel Vázquez Monard
  152. José Raúl Echevarría
  153. José Rodríguez
  154. José Torres Cisneros
  155. Josefina Calzadilla Guerrero
  156. Juan A. Quiles
  157. Juan Carlos Albizu-Campos Espiñeira
  158. Juan Carlos Delgado Rodríguez
  159. Juan Escandell Ramírez
  160. Juan Esperón Díaz
  161. Juan José García Vinardell
  162. Juan Manuel de la Torre
  163. Juan Vilar
  164. Julia Elena Jareño Varcarcel
  165. Julia Marrero
  166. Julio Antonio Fernández Estrada
  167. Julio Fernando Smith Casacó
  168. Justo Rodríguez Luaces
  169. Karla Rodríguez Albert
  170. Karolina Arrieta
  171. Katia de Llano Cuesta
  172. Kevin Argudín Madan
  173. Ladys Roque Rodríguez
  174. Layree Rodríguez Linare
  175. Lázaro Faustino Cuesta Valdés
  176. Leandro José de la Torriente Guerra
  177. Leduan Ramírez Pérez
  178. Leonardo Fernández Otaño
  179. Leonel González
  180. Lester García Hernández
  181. Leticia Silveira Mendoza
  182. Lex Michel Liste León
  183. Lidia del Rosario González Calzadilla
  184. Lirio Torres Pérez
  185. Lisandro Otero
  186. Lisbet Cecilia Iznaga Roselló
  187. Livio Delgado
  188. Loannia Marimón Marrero
  189. Luis Alberto García Novoa
  190. Luis Dumont Noa
  191. Luis Enrique Ramírez Noy
  192. Luis Rogelio Sánchez Mura
  193. Luna Powers
  194. Madelyn de la Caridad Sardiñas Padrón
  195. Madelyn Ruiz
  196. Madonna González Yera
  197. Maite Abreu
  198. Manuel Amor Vigil
  199. Manuel Barciela Chao
  200. Manuel Enrique Valls
  201. Manuel García Verdecia
  202. Manuel García Verdecia
  203. Manuel Zayas Lara
  204. Marcia Leiseca
  205. Marcos de Rojas Santana
  206. Marcos Guzmán
  207. María Elena González Calzadilla
  208. María Feldman
  209. María González Hernández
  210. María Isabel Alfonso
  211. María José Figueroa Hernández
  212. María Luisa Hernández Borges
  213. María Teresa Betancourt
  214. María Victoria Guerra Ballester
  215. María Victoria Matías
  216. Marial Iglesias Utset
  217. Maribel Montoya
  218. Maridalia Frometa
  219. Marila Martínez
  220. Marilola Castro
  221. Mario Gines González
  222. Mario González Rodríguez
  223. Mario J. Valdés Navia
  224. Marisette Betancourt
  225. Marisleidys Creach
  226. Maritza Hernández Pigueiras
  227. Marlen Martínez
  228. Marlym Tatiana Mercadé Alobso
  229. Marta Elena Prats
  230. Marta Martínez Colete
  231. Martha L. Bayón Sosa
  232. Martha Luisa Hernández Cadenas
  233. Martha Rosa Cortina
  234. Mauricio Cifuentes Nodarse
  235. Mauricio de Miranda Parrondo
  236. Mauro Arturo Cuba de la Cruz
  237. Mayra Rosa Soris Santos
  238. Mayte Chung Diez
  239. Melisa Cordero Novo
  240. Melvis Sarduy Castellanos
  241. Mercedes Medina Pagola
  242. Mercedes Montoya
  243. Michael Bustamante
  244. Michael J. Bustamante
  245. Michael López Cuevas
  246. Michel Ángel Vargas
  247. Miguel A. Hernández Ciruta
  248. Miguel Alejandro Hayes
  249. Miguel Jesús Moran González
  250. Miguel Saludes
  251. Mildrey Alfonso Bacallao
  252. Mileidys González
  253. Milena Recio
  254. Miriam Rodríguez Bermúdez
  255. Mirtha González
  256. Mislary Martínez Calderón
  257. Misleidy Alfonso Pulido
  258. Moisés Leyva Leyva
  259. Mónica Baró
  260. Nadiezka Hun Calzadilla
  261. Natasha Tenorio Raga
  262. Natasha Vázquez Ruiz
  263. Neisy Borges
  264. Nelson Flores Díaz
  265. Nelson Flores Díaz
  266. Nieves Cárdenas López
  267. Nivia Marina Brismat
  268. Norma Normand Cabrera
  269. Octavio Francisco González García
  270. Odalis Díaz
  271. Odalys Martínez
  272. Omar Everleny Pérez Villanueva
  273. Onel Alexis Paez Estrada
  274. Orestes Roca Santana
  275. Orestes Saavedra
  276. Orlando Julián Martínez
  277. Orlando Rojas
  278. Oscar Alarcón Miranda
  279. Oscar Álvarez
  280. Osvaldo Díaz
  281. Rafa G. Escalona
  282. Rafael Marrero
  283. Rafael Rodríguez Rojas
  284. Rafael Rojas
  285. Ramón Montoya
  286. Raúl Dacosta
  287. Raúl E. Izquierdo Pérez
  288. Raúl Ernesto Izquierdo Pérez
  289. Raúl López
  290. Raydel Hernández
  291. Rebeca González
  292. Reinaldo Caballero
  293. Reinaldo Marchante Cabrera
  294. René Fidel García González
  295. René Hernández Bequet
  296. Reniel Valle González
  297. Ricardo Arguiz Negrín
  298. Ricardo Franco Leyva
  299. Ricardo Franco Leyva
  300. Ricardo Pereyra
  301. Riselda Santana Cancio
  302. Rita García
  303. Roberto del Valle
  304. Roberto Suárez Pérez
  305. Rodolfo Alpízar Castillo
  306. Rolando López Reyna
  307. Rolando Torres
  308. Rosa Calzadilla
  309. Rosa María Nápoles Ocampo
  310. Rosy Hernández Pérez
  311. Rosy Verdecia
  312. Roxana González Montenegro
  313. Sachie Hernández Machín
  314. Samuel Farber
  315. Sergio Fernández
  316. Sindy Rivery Elejalde
  317. Sofía Vallejo
  318. Sol Aparicio Piniella
  319. Teresa Díaz Canals
  320. Teresa González Menéndez
  321. Teresa Vigil Santos
  322. Víctor Manuel Viera Potestad
  323. Virginia Alfonsín Rodríguez
  324. Vivian García Rubido
  325. Vivian Montane
  326. Vladimir González
  327. Walkiria Morales
  328. Yadira Álvarez Betancourt
  329. Yaimi Lazo
  330. Yamilet Laurel Vargas
  331. Yara Nicolás Pérez
  332. Yarbredy Vázquez López
  333. Yasiel Elizagaray Cárdenas
  334. Yasmín Portales
  335. Yens Hernández Argote
  336. Yilandy Igleisas Valera
  337. Yohana Martínez Valdés
  338. Yolayda Zamora
  339. Yordanis Ricardo Labrada
  340. Yudania Reyes
  341. Yudy Hernández
  342. Yunior García Aguilera
  343. Zaily Nip Cuesta

La actualización de la Conceptualización

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conceptualizacion
Foto: Parlamento Cubano

El camino hacia la conceptualización del modelo cubano fue largo. Entre el 16 y el 19 de abril del 2011 se efectuó el VI Congreso del PCC, llamado de la Actualización. Tras catorce años sin convocarse —por razones nunca explicadas y que no parecieron importar mucho a militantes ni a pueblo en general— aquel cónclave analizó el ya iniciado proceso de reformas denominado Actualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista.

A pesar de que Raúl Castro afirmara en el Informe Central de aquella cita: «No me cansaré de repetir que en esta Revolución todo está dicho», en la ocasión señaló cuestiones novedosas para el discurso político cubano tradicional, como esta:

«El incremento del sector no estatal de la economía, lejos de significar una supuesta privatización de la propiedad social, como afirman algunos teóricos, está llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo en Cuba, ya que permitirá al Estado concentrarse en la elevación de la eficiencia de los medios fundamentales de producción, propiedad de todo el pueblo y desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país».

El enfoque más pragmático de su liderazgo se revolvía contra los anónimos «teóricos» dogmáticos y exigía una nueva fundamentación (conceptualización), más acorde con lo que postulaba desde el verano de 2009: la necesidad de remodelar la sociedad socialista cubana para hacerla sustentable.

En agosto de 2009 notificaba la decisión de: «definir con la más amplia participación popular la sociedad socialista que aspiramos y podemos construir en las condiciones actuales y futuras de Cuba, el modelo económico que regirá la vida de la nación en beneficio de nuestros compatriotas y asegurar la irreversibilidad del régimen sociopolítico del país».

En 2010 repetiría estas ideas de manera aún más acuciante. Sin embargo, cuando en 2011 se celebró el referido VI Congreso —en plena Primavera Árabe e inicios de la guerra civil y agresión yihadista internacional contra Siria—, otro sería el tono de los discursos y el carácter de las decisiones asumidas.

En lugar de debatir el marco teórico del modelo que se adoptaría, a partir de las diferentes propuestas que se venían haciendo desde inicios de los noventa, la asamblea tomó una decisión antinatural, aunque más viable para el grupo de poder hegemónico: empezar a aplicar el nuevo modelo por su dimensión práctica, los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución.

La elaboración de los mismos fue fruto del trabajo de una comisión ad hoc de especialistas y funcionarios anónimos, y complementado con el debate posterior. De ahí que en el VI congreso no solo fueran aprobados los Lineamientos, sino que se creara una «Comisión Permanente para su implementación y desarrollo», que conduciría —como supraorganismo estatal/partidista/gubernamental—, el proceso de actualización bosquejado en ellos en forma de ideales, tareas por hacer y representaciones de cómo debían ocurrir las cosas.

En el lapsus comprendido entre los congresos VI y VII —2011-2016—, se  creó otra comisión del mismo tipo para elaborar la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista, la cual, tras un período de debates partidistas y en núcleos obreros importantes, fue aprobada en el VII Congreso. Según se declarara, ella incluía: «los principios y las bases teóricas que han de regir el proceso de construcción del socialismo en las actuales condiciones de Cuba».

Realmente su contenido es altamente idealista y apologético, cifrado en el deber ser y no en las contradicciones de la realidad cubana. Su valor teórico estaba muerto antes de nacer. En lugar de constituir una Conceptualización de la Actualización, que sirviera para iluminar el camino con nuevas definiciones, principios, leyes y enfoques diferentes; se limitaba a servir de respaldo teórico a los Lineamientos antes aprobados.

Desde que se diera a conocer, se proyectó que la Conceptualización debía ser actualizada en cada cónclave posterior, algo inconcebible en un producto teórico. Las teorías no se actualizan, se sustituyen por otras en el devenir de las ciencias, sean naturales, técnicas o socio-humanísticas.

La ruptura/superación de los paradigmas teóricos anteriores es condición sine qua non en el desarrollo del pensamiento humano. Por eso Einstein inició su libro sobre la teoría de la relatividad con el famoso adagio: «Newton, perdóname por rebatir tus concepciones».

Lo ocurrido durante el trabajo previo con los documentos del VII Congreso, y su discusión posterior en el evento, superó con creces lo que sucedió en el VIII, que fue prácticamente irrelevante. En los debates de la Comisión 1 del VII Congreso del Partido —«El modelo de país que queremos»—, dedicada a la Conceptualización y presidida por Díaz-Canel, se incorporó el 88% de las 841 opiniones aportadas por los participantes. Las 104 propuestas no aceptadas fueron canalizadas hacia otras comisiones.

Como resultado de estos intercambios, se modificó las dos terceras partes del documento, en temas como: preservación y desarrollo de las conquistas sociales;  calidad de los servicios a la población; la emigración, su impacto negativo y relación con las condiciones de trabajo y salario; participación de los trabajadores y toda la población en la toma de decisiones; papel del mercado y necesidad de que sea reconocido y regulado; reconocimiento de la propiedad privada, en especial de cubanos; factores que conforman la prosperidad en nuestro socialismo y papel protagónico de la juventud.

Por el contrario, llama la atención que en el recién concluido VIII Congreso no haya existido reportaje alguno sobre debates o intervenciones referidos a la Conceptualización. Las escasas transformaciones hechas al documento indican que pocos delegados tuvieron algo que aportar, argüir o proponer.

En su versión actualizada se subraya que: «A partir del concepto de Revolución, los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución aprobados por el 6to y 7mo congresos del Partido Comunista de Cuba, han constituido la base fundamental para elaborar la Conceptualización del Modelo. Han sido consideradas también las políticas definidas como parte de su implementación».

Esta tesis desconoce que el modelo teórico —Conceptualización— es primario respecto a los Lineamientos y las políticas. Debe ser fruto de la labor de tanques pensantes,  instituciones o destacados intelectuales que produzcan teoría. Por supuesto que puede ser enriquecida por la praxis posterior, pero nunca servir de bastón a políticas adoptadas a priori.

Tras contraponer la versión de la Conceptualización aprobada en 2017 con la actualizada en 2021 —publicada hace pocos días—, se constata que el nuevo documento tiene exiguos cambios y ninguno significativo. La principal dificultad es su carácter limitado, abstracto y no totalizador, pues, como reconoce: «El Modelo abarca las esferas de la producción, distribución, cambio y consumo».  Por tanto, su campo de acción se limita a la esfera socioeconómica; en tanto la vida política y toda la superestructura de la sociedad quedan excluidas.

Esto significa que temas tan debatidos y urgidos de transformación en Cuba, como estos: empoderamiento de los trabajadores, la ciudadanía y las localidades;  democracia y participación política efectiva; y ejercicio de los derechos humanos en su totalidad; no forman parte de la Conceptualización ni de la Actualización.

En vísperas del VIII Congreso, el Buró Político analizó un «Estudio del clima sociopolítico de la sociedad cubana», que seguramente reflejó los cambios ocurridos en ese ámbito entre uno y otro cónclave.

A pesar de que fue este un período de incremento notable de la participación ciudadana en la actividad política, tanto en el escenario real como en el espacio virtual de las redes sociales; de ese documento no se publicó nada ni parece haberse tenido en cuenta a la hora de actualizar la Conceptualización. Al parecer, los que saben han olvidado, o no quieren reconocer, que «La política es la expresión concentrada de la economía».

Tormenta tropical Elsa y Covid-19

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Elsa
(Imagen: Instituto de Meteorología de Cuba)

Estimados lectores:

Pese a no ser un fenómeno climático de gran intensidad, el organismo tropical Elsa llega a algunas zonas del occidente y centro de nuestro país en un momento especialmente vulnerable.

A los efectos de las lluvias y los vientos que trae asociado y para los cuales estamos más o menos preparados, se une esta vez el alarmante rebrote de la Covid-19, que en sitios de la provincia de Matanzas, como Cárdenas y la ciudad capital, ha colocado al sistema de salud al borde del colapso.

Los reportes en los espacios informativos de la Televisión Cubana han pormenorizado la cantidad de evacuados en instituciones estatales o casas de familiares y vecinos que hay en cada territorio. Esas inevitables aglomeraciones -aun pese a los constantes llamados a cumplir los protocolos sanitarios- son fuentes de potenciales contagios.

Después de más de un año bajo el azote de esta enfermedad, que se niega a remitir y que ha cobrado la vida a un número considerable de cubanos, es normal que nos sintamos fatigados y vulnerables. Más cuando la crisis económica empeora cada día, lo que dificulta hasta extremos inusitados la vida de todos.

Sin embargo, no son momentos adecuados para relajar medidas y olvidar cuidados. Ningún sistema de salud podría soportar sin afectarse la gran cantidad de contagiados que cada día reporta el doctor Durán.

Es por ello que pedimos a nuestros lectores que extremen las medidas sanitarias y de seguridad. El esfuerzo por no ser uno de los números del parte de cada mañana no puede agotarnos. Con cuidados y vacunas, volverán los días en los que nos abracemos sin miedo.

Comer es un placebo

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Placebo
(Imagen: Wimar Verdecia)

?¿Cómo va el informe? Mira que en las propuestas al Gobierno sobre las vías más efectivas de lograr la soberanía alimentaria nos va la vida.

?No me diga nada, jefa. Me he zambullido tanto en el asunto, que veo jama por doquier. Hoy el Granma amaneció con un titular que dice: «Reinician producción de vendas enyesadas en Cuba». ¿Qué leí?: «Reinician producción de viandas y ensaladas en Cuba».

?Qué más quisiera una… Si es producto de alguna formulación de nuestro centro, vamos a salir en los noticieros con letras doradas. ¿Te imaginas?: «Logra el Instituto Logístico para la Ulterior Socialización de la Abundancia (ILUSA) propuestas de aumento anual sostenido de proteína interna bruta».

?Más sustancioso que esa entrega de réplicas de machetes que pusieron el otro día. Parece un llamado a portarse bien so pena de que te manden para la zafra, como le hicieron a mi padre en los setenta por pedir ordeñar en paz su vaquita, comercializar su queso, matarla y vender la carne.

?Eso fue un error o tendencia negativa que no pudo rectificarse en los noventa porque era difícil discernir si era error, tendencia negativa o rezago del pasado.

?Que existamos nosotros como institución ratifica la voluntad estatal por aliviar un tanto las rectificaciones que hará el Gobierno elegido dentro de cincuenta años.

?Exacto, y para apaciguar las que tendremos que hacer nosotros si no presentamos algo sustancioso en la próxima reunión con el presidente. Conviene vayas diciendo hacia qué recodo del futuro viaja la investigación tuya.

?Verá, compañera directora: la solución a corto o mediano plazo de la situación alimentaria está en el efecto placebo. Proviene del latín la palabrita, significa «agradaré», primera persona singular futuro de modo.

?De modo que si no explicas bien esa singular propuesta tuya, serás la primera persona que salga por techo.

?Allá voy. Un placebo es una sustancia que carece de acción curativa, pero produce un efecto terapéutico si el enfermo la toma convencido de que es un medicamento eficaz. Tiene el mismo aspecto, gusto y forma que un medicamento verdadero, pero está hecho de productos inertes y sin ningún principio activo. Si trasladamos el concepto a lo que nos interesa, pudiéramos concluir que un alimento placebo es aquel que carece de sustancia, pero produce efecto si el hambriento se lo embucha convencido de que es un alimento realmente eficaz.

?Me gusta eso… el placebo no, la idea.

?Piense que más del setenta por ciento de los alimentos que consumimos son importados, y que buena parte del presupuesto de la nación pudiera reservarse para futuras inversiones en la agricultura, con el fin de obtener más aprisa una digestión próspera y sostenible. No en balde el efecto placebo es la fe del enfermo en el medicamento y en el médico.

?La misma fe que nos ha sostenido por años.

?Será un suceso, ya verá, hay experiencias más que comprobadas. La más significativa es la de las croquetas placebo. El año pasado se obtuvieron 26 000 toneladas de croquetas de carne y 17 000 de pescado. En ambas se utilizaba, para su confección, un 0,1 por ciento de fibra animal. Este año eliminamos ese componente y lo sustituimos por el caldo que se obtiene de la hervidura para la confección de cartón corrugado. El efecto es idéntico vendiendo el producto como croqueta de carne que como croqueta de pescado.

El tipo de investigación científica de mayor calidad es el denominado «ensayo controlado con asignación aleatoria doble ciego», en el cual se comparan los datos observados en dos personas, una de las cuales recibe la croqueta de carne y la otra la de pescado. El término «doble ciego» se refiere a que tanto el individuo participante en la investigación como el dependiente que lo atiende desconocen si aquel recibe una u otra. Para conseguir el doble ciego, las dos croquetas deben ser idénticas visualmente. Solo una minoría no las encuentra deliciosas, hay gente para todo.

?No hay peor doble ciego que el que no quiere ver.

?Que el que no quiere ver la Mesa Redonda. Comprobado está el resultado del estímulo psicológico inducido por la comparecencia el año pasado del ministro de la Industria Alimentaria. Hay una reducción de síntomas negativos como resultado de la percepción de los consumidores: el efecto de las croquetas placebo produce modificaciones en variables tan objetivas como la presión arterial, la colesterolemia, la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca, lo cual puede traducirse en cambios fisiológicos como la liberación de endorfinas y la reducción del dolor de dispararse una cola.

?Hermoso eso.

?Podría extenderse el experimento, he ahí la propuesta. Aspiramos a que en el cuarto trimestre de 2022, a sesenta años del momento más álgido de nuestra existencia, ya estén cubiertos al menos cuarenta y siete productos placebo en las hoy desabastecidas tiendas en CUP. Vaya, que no haya Crisis en Octubre.

?Lo difícil será la información al pueblo. Está duro de explicar eso.

?Hay experiencias en el fomento de dirigentes placebos, pero deme tiempo para desarrollar esa investigación.

¿Qué hacer con un enfermo en casa?

19
Enfermo

Por Madelyn Sardiñas Padrón*

El año 2012 fue uno de los más tristes de mi vida. En un lapso de doce meses, mi hijo fue ingresado por una sospecha de dengue, que no tenía, probablemente en la peor de las salas (en todos los sentidos) del Hospital Pediátrico Provincial de Camagüey; mi papá tuvo su primera gran crisis de insuficiencia renal, mi mamá sufrió un infarto cerebral hemorrágico que la dejó postrada con hemiplejia derecha y una gastrectomía; y mi hermana falleció sin haber cumplido 49 años. Otro en mi lugar pudiera pensar que mis familiares pagaron los platos que pude haber roto en esta u otra vida.

Los sucesos de ese año, por un lado, pusieron a prueba mi capacidad de adaptación a nuevas y complicadas situaciones, y por otro, me enseñaron que la muerte es la fase final del proceso de la vida y que de lo que se trata es de que sea lo menos dolorosa posible. Pero sucede que nadie sabe cuándo llegará ese momento, ni cuánto será capaz el organismo de resistirse a ella. Por tanto, mientras exista vida, hay que cuidarla y hacerla lo menos engorrosa posible, hasta que la ciencia ya no dé más para mantenerla. Esa fue la enseñanza que, con todo el dolor que representa, me dejó la partida de mi querida hermana.

Cuatro largos años estuvo mi mamá apagándose poco a poco; me tocó aprender varios de los cuidados de enfermería gracias a la valiosa ayuda de profesionales conocidos y desconocidos. En esa época había con qué ofrecer todos esos cuidados paliativos para aliviar el sufrimiento que padecía.

Hoy es mi papá quien muestra, a sus 93 años, los síntomas de que se va apagando y de muy poco me sirven los adelantos de la ciencia y los conocimientos, experiencia y habilidades que me tocó adquirir para aliviar su dolor. Sencillamente, no hay con qué hacerlo. Riñones a media máquina y no hay furosemida, lesiones en la piel y no hay yodopovidona ni sulfadiazina de plata ni ketoconazol o terbinafina y triamcinolona; mucho menos analgésicos, antipiréticos y antibióticos; ni siquiera las sondas vesicales y los colectores de orina se han ofertado para todos los que los necesitan en todo un año.

Enfermo (2)
En cuidado de un enfermo se dificulta dada la alarmante crisis de medicamentos que sufre el país desde hace más de un año (Foto: Jessica Domínguez/ Periodismo de Barrio)

¿Alguno de los que decide emplear el dinero en otra cosa tiene un familiar que necesita esta clase de cuidados? Si lo tiene, ¿sufre las mismas carencias que la mayoría? ¿Por qué si los urólogos recomiendan cambiar una sonda cada diez días, en la farmacia sólo venden dos al mes por persona, cuando el suministro es estable? ¿Quién es el irresponsable que sugiere o indica que se reutilice un insumo destinado al uso una sola vez?

A un paciente postrado hay que cambiarle la ropa de cama al menos una vez al día, pero no hay jabón suficiente para lavarla ni manera de sustituirla cuando ya no da más. ¿Quién le dijo al Ministerio de Comercio Interior que doce jabones, dos metros de tela antiséptica, una toalla y un metro y medio de hule, si hay, es suficiente para mantener la higiene de un prostrado durante seis meses?

Entras a un hospital por una insuficiencia renal y, además de no haber diuréticos, sales de allí con una escabiosis, para lo que tampoco hay tratamiento disponible.

Se dice que se prohíben actividades de comercio en el sector privado porque, por política, esa es una responsabilidad estatal, pero si el Estado no es capaz de cumplir su responsabilidad, sean cuales sean las causas, entonces lo lógico sería cambiar esas políticas.

Si para que haya ofertas de lo que el pueblo necesita, el comercio tiene que ser privado, ¡que lo sea! Y no me refiero a corporaciones «privadas» como las de GAESA, esas son empresas de un Estado paralelo. Tampoco estoy hablando de que regalen el trabajo de otros a quienes puedan pagarlo.

Facebook me da la oportunidad de expresar un sentimiento, pero en situaciones como esta uno se debate entre la tristeza, la impotencia y la frustración, todos conducentes a la inestabilidad emocional de las personas a cargo del cuidado de estos pacientes.

¡Y no! ¡No me voy a tirar del techo de la casa! Todavía no he llegado a ese límite y espero no cruzarlo. Pero no me voy a cansar de denunciar lo que considero incorrecto. Necesitamos cambiar nuestras políticas y nuestros métodos. No es el éxodo de los cubanos ni ignorar las críticas lo que nos va a sacar de esta miseria.

Si este gobierno y su partido único no son capaces de entenderlo y actuar en consecuencia, no me dejarán otra opción que dejar de confiar en su intención expresada de trabajar por el bien de todos los cubanos, con la cola de efectos que ello puede implicar. Yo soy sólo una, pero deben haber más que todavía confían en que se puede hacer mucho mejor y podrían decepcionarse.

***

*Tomado con su consentimiento del perfil de Facebook de la autora.

***

Cartas a La Joven Cuba es una sección de correspondencia cuya intención es visibilizar quejas y solicitudes de nuestros lectores, así como recepcionar las respuestas de las instituciones involucradas en darle seguimiento y solución a los problemas aquí planteados, si las hubiese.

A diferencia de otras secciones de igual índole existentes en la prensa cubana, no tramitamos las situaciones aquí expuestas con las instancias pertinentes, solo ofreceremos el espacio para hacerlas públicas.

Para comunicarse con la sección, nuestros lectores pueden escribir al correo electrónico: cartasalajovencuba@gmail.com

En los tiempos de Abdala

56
Tiempos
(Foto: Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Sobre el elefante y los mil conejos

Una anécdota probablemente apócrifa de la política cubana, ha trasmitido en una frase la dificultad que supondría la ausencia de Fidel Castro al frente del gobierno: mil conejos no sustituyen a un elefante. Sin embargo, el gobernante no solo cesó en sus funciones mucho antes de morir, sino que una de las joyas más deseadas en su gestión —un modus vivendi formal entre Cuba y los Estados Unidos— sería alcanzado, mientras aún vivía, por su sucesor Raúl Castro.

En cualquier caso, la frase hacía referencia al liderazgo nacional e internacional ejercido por el político cubano, capaz, a un tiempo, de lograr durante más de medio siglo complejos consensos al interior del país y de convertir al gobierno cubano en un actor no despreciable en las peligrosas brumas de la Guerra Fría. También era relativa a sus experiencias, sagacidad y determinación personal para convertirse, y ser considerado, en un formidable contrincante político por sucesivos mandatarios y políticos de los Estados Unidos.

Desaparecido Fidel Castro, previa entrega de sus cargos gubernamentales a su hermano, y este más adelante a Miguel Díaz-Canel; la Constitución de 2019 allanó el camino a la formalización de la concentración y especialización de las funciones ejecutivas mediante el fortalecimiento de las atribuciones presidenciales y el desarme del modelo asambleario anterior.

Apenas un par de años después, cuando debió estar haciendo sus primeros ajustes de puesta en marcha un modelo de Estado de Derecho por mandato constitucional, el nuevo gobernante sería, además, investido de la máxima responsabilidad partidista.

Es cierto que los capitales políticos pueden ser heredados, incluso es posible ser usufructuario de la legitimidad de una generación, de sus luchas, aspiraciones y logros, sin tener necesariamente que cargar con sus fracasos; pero asumir esa, o cualquier otra responsabilidad, pasa por entender que todo capital es susceptible de ser perdido. Tener la responsabilidad implica, igualmente, ser responsable del éxito y del fracaso. 

Tiempo (2)
Miguel Díaz-Canel junto a Raúl Castro, tras ser nombrado presidente en abril de 2018. (Foto: Adalberto Roque/ AFP)

Es difícil determinar la importancia que tienen —o tendrán— las experiencias y características como político del actual mandatario en el manejo de los diversos y complicados problemas económicos, políticos y sociales del país, o de un diferendo como el que se sostiene entre los Estados Unidos y Cuba, que ha condicionado dramáticamente la realidad cubana.

Nada parece sugerir que estemos delante de un prospecto de estadista. El pausado ascenso y formación de Miguel Díaz-Canel como miembro —y sobreviviente— de un pequeño grupo de funcionarios seleccionados y entrenados para ocupar cargos de dirección de importancia, es probable haga remota o cancele esa posibilidad, incluso asumiendo que disponga de los recursos intelectuales, comunicativos y de la iniciativa y proyección teleológica propias del liderazgo.

De lo que se puede estar seguro es de que a medida que el acompañamiento que todavía realiza la generación anterior se debilite, y finalmente desaparezca, el rol que esas características personales desempeñarán en la toma de decisiones y en la interacción con los problemas de una sociedad que experimenta un complejo proceso de cambio social y político, será cada vez más importante y quizás determinante.

Esta es una variable trascendental en los acontecimientos actuales. No hay que subvalorar el análisis del perfil de los individuos y grupos que hacen otros gobiernos y sus agencias; como la modelación de reacciones, comportamientos, valores y sistemas de creencias, ha sido siempre un activo estimado para hacer actuar a los adversarios en condiciones pre-concebidas, que utilizan tales datos para la obtención de los resultados deseados. 

Maximizar los resultados y reducir la exposición

A partir de las declaraciones de diplomáticos, políticos y funcionarios estadounidenses, no pocos académicos y analistas han planteado y amplificado la idea de que el tema Cuba no es una prioridad para el actual mandatario de la Casa Blanca.

Por su parte, con creciente frustración, diplomáticos y funcionarios cubanos han subrayado la apatía y demora de la Administración Biden en desmontar algunas de las medidas de mayor impacto tomadas durante el mandato de Donald Trump, tal como se aseguró durante la campaña electoral. 

La historia de las relaciones entre ambos países en las últimas seis décadas, indica con precisión que si la conclusión a la que arriban los especialistas es increíblemente superficial, la frustración que se percibe en los mensajes de los funcionarios cubanos puede estar codificando en su aparente ingenuidad la complejidad del momento actual. 

El tema Cuba no solo ha sido a través de los años una prioridad estratégica de los Estados Unidos para el manejo de su área de influencia geopolítica más inmediata, sino también un ingrato y espinoso asunto a tratar por los aspirantes presidenciales, crucial, no pocas veces, al momento de la reelección. Ninguna de estas cuestiones se ha modificado radicalmente.

Tiempo (3)
Durante el gobierno del presidente Obama se restablecieron las relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba (Foto: Ramon Espinosa/AP)

Es por ahora imposible saber las exploraciones y contactos de las autoridades cubanas por retomar el camino que dejó abierto el gobierno del expresidente Obama con el restablecimiento de relaciones diplomáticas, los mensajes cursados y la calidad misma de tales encuentros, si es que han ocurrido. Pero no es descabellado pensar que el virtual estado de coma en que se encuentran actualmente las relaciones, ha sido inducido por la apuesta del ejecutivo estadounidense y sus agencias gubernamentales a la evolución de un escenario interno favorable a sus intereses. Algo así como: los tenemos donde queríamos.

La táctica de regalar sábanas sudadas por soldados enfermos de viruela y luego esperar la progresión del virus, dio resultado en no pocas ocasiones para diezmar y abatir las tribus y naciones indígenas durante la colonización del oeste de los Estados Unidos. La excepcional situación creada por la pandemia de la Covid-19 en Cuba, ha colocado, más allá de cualquier prioridad, al actual ejecutivo estadounidense en una situación muy parecida y redituable: esperar.

Después del paquete de medidas y sanciones contra la economía cubana puesto en marcha por Trump —que incluyó el descalabro de importantes operaciones de cooperación internacional, la suspensión del envío de remesas por vías regulares,  la sanción de entidades bancarias vinculadas y la injusta calificación como Estado patrocinador del terrorismo—, la actual administración estadounidense ni siquiera tiene que exponerse a ser considerada como villana en la arena internacional.

Hay que valorar también factores internacionales. La crisis que atraviesan aliados regionales de Cuba, como Venezuela, la descapitalización política experimentada por el Alba o UNASUR y la progresiva erosión de la influencia cubana en el área latinoamericana y caribeña, como resultado de sus propios problemas internos y la incapacidad para proponer y gestionar iniciativas, describen, por así decirlo, un escenario propicio para devaluar apoyos y alianzas que han impedido el aislamiento y un consenso internacional hostil contra Cuba.

La propia colaboración médica, principal fuente de prestigio y admiración a escala mundial para la Isla, asediada por programas que ofrecían estatus de refugiados a sus integrantes, acabaría por ser cuestionada. Han sido señaladas en tal sentido las onerosas condiciones impuestas por las cláusulas de contratación del personal médico, paramédico y técnico, e igualmente los castigos administrativos que sancionan a no poder regresar al país durante por lo menos ocho años en caso de romper de forma unilateral sus contratos. 

Cuestiones como estas no solo debilitan la posición cubana en cualquier negociación con la administración estadounidense, sino que determinan en buena medida que esta última no tenga que apartarse de sus intereses respecto a Cuba y ceder en función de alcanzar otros de mayor importancia.

Estar revisando la política con relación a la nación antillana, como han reiterado en los últimos meses funcionarios de la Casa Blanca, no implicaría entonces una mera reevaluación de medidas anteriores, o dar prioridad a un viraje a la hoja de ruta de Obama. Es evidente que se está produciendo la evaluación pragmática del impacto que han tenido esas políticas durante el excepcional contexto pandémico, y qué hacer para que sus efectos se amplifiquen en el mediano y largo plazos. Los cambios vendrán pero dentro de esa lógica.

A mediados de los noventa, las exigencias estadounidenses al gobierno cubano se concentraban en el reconocimiento y ejercicio de los derechos humanos —especialmente los civiles y políticos— y en dar espacio a la pequeña y mediana empresa y al sector privado.

En la actualidad muchas de esas pretensiones o son parte del ordenamiento constitucional y de demandas cada vez más importantes de la ciudadanía cubana; o cuestiones ya planteadas aunque innecesariamente demoradas dentro del anunciado proceso de reformas.

Algunas de ellas, como la libertad de expresión, asociación y prensa, han sido redimensionadas espectacularmente a contracorriente del propio gobierno, desde la introducción y generalización del acceso a Internet y las redes sociales.  

Se ha debilitado gradualmente el monopolio estatal de la producción y emisión de contenidos y significados políticos, y es un hecho hoy la migración e interacción de millones de cubanos a una suerte de ágora virtual. En ella, algunos de los ejercicios de derechos y libertades usualmente restringidos y no pocas veces penalizados jurídica, política o socialmente, encontraron un nicho propicio para su desarrollo y práctica, sin poder evitar, no obstante, ser muchas veces, secuestrados, reducidos o restringidos por tendencias de polarización, manipulación y simplificación.

Tiempos (4)
La reciente resolución condenatoria del Parlamento Europeo contra el gobierno cubano marcó una pauta en los tiempos de buena relación bilateral. En la foto, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. (Fotoç: Julien Warnand POOL/AFP)

Es lógico asumir que el gobierno estadounidense seguirá ofreciendo financiamiento, asistencia y apoyo a ciertos medios, plataformas y grupos surgidos en este entorno virtual en el intento de convertirlos en cabezas de playa desde donde influir en la política interna. Pero también es de notar en la reciente resolución condenatoria del Parlamento Europeo contra el gobierno cubano, la importancia que tendrá en el futuro inmediato el respeto por las autoridades de los derechos y libertades reconocidas por la Constitución de 2019 y la entrada en vigor del modelo cubano de Estado de Derecho. 

La otra pandemia

La sostenida dinámica de detenciones ilegales, acosos, castigos administrativos, presiones y procesamientos selectivos desarrollada por instituciones del actual gobierno contra artistas, intelectuales, periodistas en ejercicio no acreditado, profesores, estudiantes, activistas, opositores y ciudadanos en general; ha sido la parte más visible del intento de licuefacción de la Constitución del 2019, del conjunto de expectativas ciudadanas que generó el propio proceso constituyente y, sobre todo, del modelo de Estado de Derecho que en ella se esboza. 

Tales actos han sido trasmitidos, distribuidos y analizados de un modo extraordinario e inédito por las redes sociales y los medios digitales.

Ello ha redefinido los contenidos y el ejercicio mismo del consumo político de los ciudadanos. Es importante entender que la posibilidad y autonomía de ese consumo es parte y expresa a un tiempo, los reacomodos de la cultura política y de sus valores.

Es en tal contexto, en que las exigencias de democratización y las demandas del respeto a derechos y libertades, y a las garantías jurídicas efectivas para su ejercicio, empiezan a ser no ya solo parte de los núcleos identitarios de la ciudadanía, sino también prácticas que desafían los modos habituales en que se ha desarrollado y entendido la participación política en Cuba por ciudadanos, políticos e instituciones. 

Un olvidado pero significativo tuit del actual mandatario cubano: «La complejidad es para asumirla como reto», fue escrito en la tarde noche del 27 de noviembre de 2020, cuando cientos de jóvenes buscaban interpelar al ministro de Cultura a los ojos de un impresionante despliegue policial —y a los de los aún más asombrados funcionarios y ciudadanos que siguieron a través de las redes sociales los acontecimientos que se sucedían frente a la sede del Ministerio de Cultura—.

Tal frase resulta interesante para apreciar las tensiones que provoca la participación política de acuerdo a agendas autónomas, auto-determinadas o espontáneas de la ciudadanía, pero también para analizar los comportamientos y reacciones, así como la variedad de comprensiones de los hechos que pueden alimentar el punto de vista del gobierno.

En realidad, desde que entre agosto y octubre del 2019 un pésimamente redactado artículo de la vice-ministra primera del Ministerio de Educación provocara innumerables reacciones de condena al ser replicado por el sitio estatal Cubadebate, esa tensión había hecho presencia de un modo notable.

El contenido de ese artículo, entendido como una enconada reacción a los derechos, libertades y garantías establecidos por la Constitución recién aprobada por un elevado por ciento de la ciudadanía, recibió un espaldarazo público por parte del ministro del ramo en un espacio televisivo.

Allí se catalogó de mercenarios, ingenuos y confundidos a miles de personas que habían apoyado una carta dirigida al gobierno ante la incitación y prácticas de intolerancia política que venían ocurriendo dentro de las universidades.

Tal incidente marcó una tendencia que en los próximos meses se iría consolidando hasta llegar a la posposición por un año más de la entrada en vigor del artículo constitucional —el 99— que establecía la posibilidad de demandar y obtener compensaciones ante violaciones de los derechos cometidas por funcionarios. 

¿El gobierno cubano necesita propiciar leyes de desarrollo constitucional —de este y otros artículos— que sean lo suficientemente cerradas como para dificultar la eficacia jurídica del ejercicio o defensa de los derechos y libertades en un escenario de conflictividad social y política abierto por la pandemia y por la implementación de un duro plan de ajuste y reforma de la economía?

Esta hipótesis puede servir para acercarnos a la(s) relación(nes) existente(s) entre el impacto político que tuvo el proceso constitucional en la cultura política, la propia eficacia de la Constitución, así como la confianza y la evaluación de los ciudadanos de la capacidad del sistema político —y sus operadores— para servir de mecanismo de comunicación y logro de sus intereses y de las demandas que ellos consideran políticamente trascendentes.

Pero no hay que olvidar que la función básica de un sistema político —y su propia legitimidad— descansa —y está tensionada—  en su capacidad para contener, organizar y proporcionar de acuerdo a su propio diseño y a los valores y prácticas que postula como válidos, un tracto político a la pluralidad, contradicción y conflictividad inherente a la vida política.

Esa tensión, sin ser única, es crucial.

Ideología de género y conservadurismo religioso

33
Ideología
Marcha en México contra el matrimonio igualitario (Foto: EFE).

Uno de los conceptos más vilipendiados en Occidente durante y tras la llamada Guerra Fría, ha sido sin dudas el de ideología. Una de las constantes del discurso liberal y neoliberal fue acusar al socialismo real de haber fundado sociedades ideologizadas y controladas, no solo por y desde el instrumental de los poderes del estado, sino, además, a través de su «vigoroso instrumental ideológico», que no resultó tan efectivo ni tan poderoso. En algunos de esos delirios discursivos no le faltó razón a los diletantes del llamado entonces «mundo libre».

Lo que nunca reconocieron ni han aceptado, es que también tras la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo articuló una poderosa maquinaria ideológica que ha ido desarticulando progresivamente la conciencia para sí de las clases, grupos y sectores subsumidos en las sociedades burguesas, hasta convertirlos, inconscientemente, en cómplices de sus propias lógicas de dominación.

La explicitación de esa dicotomía se la escuché al dominico Frei Beto allá por 1992, cuando se conmemoraban quinientos años de lo que los europeos definen como el descubrimiento de América. El teólogo brasileño afirmó que el gran abismo entre capitalismo y socialismo real fue que el primero privatizó la propiedad y socializó los sueños, mientras el segundo estatizó la propiedad y privatizó los sueños; el primero ha vendido sueños y el segundo los intervino. Eso también explica quiénes vencieron y quiénes no en aquella confrontación de la postguerra.

https://jovencuba.comconservadurismo-religioso-educacion-sexual/

Lo cierto es que cada vez que los vencedores han procurado deslegitimar alguna actitud o proceso, han acudido a la socorrida denuncia de ideologización, para dejarla en entredicho o crear rechazo. Hace unas décadas también han entrado a esos límites los llamados constructos de género y sus luchas por derechos civiles, económicos y políticos. Ellos han tenido como sus principales detractores a los sectores más conservadores de las estructuras políticas, eclesiales y religiosas.

¿De dónde viene el concepto de ideología y qué particularidades tiene?

El término ideología, etimológicamente, procede del griego antiguo y está conformado por dos elementos lingüísticos: idea, que se define como «apariencia o forma», y el sufijo logia, que puede traducirse como «estudio», por tanto, significaría: estudio de las ideas. De ahí se desprenden sus conceptualizaciones.

La mayoría de los autores define a la ideología como: un conjunto normativo de emociones, ideas y creencias colectivas que son compatibles entre sí y están especialmente referidas a la conducta social humana.

Según esta visión, son ideales que generan normas y emociones, compartidos por grupos humanos en una sociedad históricamente determinada, y no suele individualizarse. De acuerdo a esta concepción, no hay ideologías unívocas en individuos aislados, suelen tener carácter social.

Otros autores la definen como conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso, político u otros.

Ideología (2)
Antoine-Louis-Claude Destutt

El término —presuntamente acuñado por Antoine-Louis-Claude Destutt, marqués de Tracy e ilustrado francés—, ha tenido no pocos críticos. Al parecer, el primero de ellos fue Bonaparte, que usaba el término ideólogos para referirse a aquellos que consideraba privados de sentido político y que asumían posiciones demagógicas y apologéticas. Por tanto, para el caudillo, un ideólogo inevitablemente tergiversa la realidad a favor de sus intereses y fines, personales o grupales.

A posteriori, los fundadores del marxismo vuelven sobre el tema. En La Ideología Alemana, texto de ambos autores escrito entre 1845-1846, abordan la problemática. Aquí le confieren doble connotación a la ideología, al afirmar que «Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes…», o «No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia».[1] En base a tales presupuestos, la ideología sería conciencia, reflejo activo del mundo material en el que se desenvuelven los sujetos históricamente determinados.

A su vez acotan: «Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época: o, dicho, en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante».[2]

Aquí la ideología es presentada como «falsa conciencia», como reflejo falseado de la realidad o inducido por la clase dominante para dominar a los sectores subsumidos también en el ámbito espiritual.

Esta doble connotación ha sido leída y releída por multiplicidad de autores y escuelas de pensamiento, lo que produjo diferentes definiciones y juicios de valor sobre lo ideológico. Ellos se mueven pendularmente en direcciones encontradas: los que consideran que la ideología, por ser conciencia o reflejo de la vida, permite elaborar estrategias de sostenibilidad social para los diferentes grupos humanos y sus intereses; y los que afirman la intencionalidad manipuladora de las ideologías.

Lo cierto es que el pensamiento más conservador de derechas, y algunos en la izquierda, también hacen uso o legitiman la tesis de la ideología como falsa conciencia, siempre que se refiera a la ideología de los otros y no a la propia. Es desde ese presupuesto que conceptúan y juzgan lo que se ha definido como ideología de género, tal como se señaló. 

El concepto género eclosiona en 1994, tras su inclusión en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo. Fue admitido en documentos oficiales de la ONU por acuerdo entre gobiernos para referirse a los derechos de las mujeres y otros grupos humanos minoritarios. La ONU volvió a utilizarlo en los escritos preparatorios para la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, celebrada en 1995 en Beijing. Ello provocó la reacción de grupos católicos conservadores estadounidenses.

Su uso, ya en pose de demonización, aparece en el texto «La agenda de Género», de la periodista católica ultraconservadora norteamericana Dale O’Leary, publicado en 1997 y traducido a decenas de idiomas. O’Leary asegura que el término género es una herramienta neocolonial instigada por una conspiración feminista internacional de inspiración izquierdista.

Ideología (3)
Cardenal Joseph Ratzinger, quien posteriormente sería el Papa Benedicto XVI

Uno de los más importantes ideólogos de la Iglesia Católica en la segunda mitad del siglo XX, Joseph Ratzinger, publicó en el propio 1997 su libro La sal de la tierra. Cuando lo hizo, era aún Cardenal y líder de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Allí asegura que el concepto género disimula una insurrección del hombre contra los límites que lleva consigo como ser biológico.

A inicio de los 2000, en la medida en que las sociedades, sobre todo occidentales, comenzaron a legislar sobre los derechos de las minorías y a incentivar la defensa de las demandas femeninas —que paradójicamente también en algunos discursos son consideradas una minoría—, tras la presión de diferentes grupos sociales, fue que se explicitaron los discursos sobre la llamada ideología de género.

Comenzó a ser definida así en la dirección de «falsa conciencia», y se la presentó como generada presuntamente por actores del llamado neomarxismo, con la intención de desarticular y desestabilizar las «sociedades del mundo libre». Fue equiparada como «libertinaje sexual» y «desregulación de la moral tradicional judeo-cristiana».

A los discursos católicos conservadores se han sumado denominaciones cristianas u otras religiones, sobre todo las que tienen tradición de libro y larga usanza en lecturas literales de los textos sagrados. El tono de la confrontación ha escalado siempre que en algún país o contexto se aprueban los llamados matrimonios igualitarios o se implementan reformas en sistemas educativos para introducir programas de educación sexual y reproductiva.

Añádasele que muchas de esas iglesias o denominaciones han conseguido articular agendas políticas y acceder a estructuras de poder estatal con el apoyo de sectores en los que han hecho base social. De modo tal, esos espacios políticos se llenan de voceros anti-género que aducen entonces argumentos como los defendidos por Ratzinger en el referido texto, pero muchas veces con posturas más agresivas contra todas las formas de diversidad sexual y sus expresiones sociales.

Ideología (4)

No solo se oponen a que esos grupos humanos sean sujetos de derechos civiles, económicos y políticos, sino que aseguran que con ello se desarticula la familia tradicional y se subvierte lo que definen como naturaleza biológica y psicológica de los seres humanos, que por creatura divina, o hijos de la evolución, tienen naturaleza bipolar.

Hoy no solo apelan al Génesis para defender sus posturas ideológicas, recurren incluso a la simbología civil o hasta política de los pueblos, en sus construcciones más tradicionales, o hasta a Darwin, para desacreditar toda cientificidad en las propuestas de los que defienden el concepto de género.

Es un combate simbólico y político que escinde a las sociedades en grupos enfrentados, lo que muchas veces desemboca en conflictos. Esto responde a posturas ideomorales y éticas donde colisionan dos visiones de entender al hombre, su naturaleza, derechos y aspiraciones, que convierten al cuerpo y a la subjetividad de ese cuerpo en campo de batalla por el dominio del deber ser.

Ese pugilato ha llegado a Cuba hace unos años, e implica al Estado, a la sociedad civil y al ciudadano común. No todos con los mismos argumentos, comprensión de lo que se licita, destinos y sensibilidades, o estructuras para ejercer poder; pero evidentemente, cada quien con la certeza de que la razón le asiste, lo que convierte al combate, quizás en una batalla donde los perdedores pueden ser, otra vez, los más vulnerables.     

***

[1] Carlos Marx y Federico Engels: La ideología alemana, Editora política, La Habana, 1979.

[2] Ídem p 48

Palabras descontextualizadas

52
Palabras (1)
(Foto: Estudios Revolución)

La línea previa

Exactamente sesenta años atrás, en un salón de la Biblioteca Nacional, el líder del gobierno revolucionario, Fidel Castro, concluyó una serie de reuniones con figuras de las artes y las letras. Su intervención final, bajo el nombre Palabras a los intelectuales, es presentada como la base de la política cultural revolucionaria. Sin embargo, fue mucho más que eso.

Apenas dos meses antes, en abril de 1961, había sido declarado el carácter socialista del proceso. La Revolución cubana no fue concebida y dirigida por un Partido —como ocurriera con la soviética—, pero, desde muy temprano, dirigentes del Partido Socialista Popular (PSP) se convirtieron en funcionarios clave en áreas donde se decidía sobre la producción cultural y simbólica.

Y si algo sabían bien los dirigentes comunistas era recabar disciplina y posicionamientos incondicionales ante lo que denominaban la línea del Partido. Palabras a los intelectuales se adelantó en cuatro años a la refundación, sobre nuevas bases y dirección pero también sobre antiguos dogmas, del Partido Comunista de Cuba (PCC) en 1965. Pero con ellas, desde junio del 61, quedó establecida la futura línea ideológica partidista en sus relaciones con el sector, que ha permanecido con pocos cambios hasta hoy.

Un Partido único —que no tiene siquiera facciones—, requiere mantener controlada la opinión de la ciudadanía. Es condición sine qua non para una existencia prolongada y sin disturbios. La intelectualidad es, por lo general, la avanzada díscola de aquella, de ahí que las relaciones de subordinación de los intelectuales a esa disciplina sean esenciales.

Las consecuencias posibles de esa relación no eran desconocidas entre nosotros. En fecha tan temprana como 1930, el joven Juan Marinello publicó su ensayo Sobre la inquietud cubana. La intelectualidad insular se hallaba entonces en el centro de una encrucijada histórica, pues al combatir la tiranía machadista tenía tres caminos ante sí: subordinación al imperialismo, fascismo o socialismo.

Palabras (2)
Juan Marinello

Su perspectiva sobre la experiencia soviética —que sopesada con interés en los inicios fue criticada en la medida que el estalinismo se entronizó—, sometió a debate el tema de la libertad de creación en el socialismo. Esto generó las siguientes interrogantes de Marinello:

«Y, llegados a ese falansterio de nuevas proporciones y de nuevo tipo, ¿tendremos la libertad esencial, la que nos movió desde su encierro a echar abajo las dominaciones dolorosas? ¿No habremos entrado, queriendo salir de ella, en una cárcel de hierros invencibles porque todos seremos hierros en nosotros mismos?».

Dudas muy razonables estas, que tendrían respuesta en 1934, con la celebración en la URSS del Primer Congreso de Escritores Soviéticos. Dicho cónclave impuso límites estrictos a la creación artística e intelectual, condenó al ostracismo a destacadas figuras de la literatura y el arte, como Mijaíl Bulgakov, Serguei Eisenstein y Yuri Olesha, entre otros; creó una Comisión de Arte y Literatura presidida por Stalin y un premio con su nombre.

Cuatro años más tarde, en 1938, el primer Partido Comunista de Cuba fue legalizado. Con los nombres de Unión Revolucionaria Comunista (1939-1944) y PSP (1944-1953), se mantuvo durante quince años, hasta su prohibición por Batista. En esos tres lustros participó en el sistema parlamentario, con representantes en la Cámara y el Senado, órganos oficiales de prensa y una política cultural muy activa aunque poco estudiada.[1]

Sus transformaciones, derivadas de cambios políticos y alianzas coyunturales —que se explican por el comienzo de la II Guerra Mundial, la entrada de la URSS en ella, la postguerra y la Guerra Fría—, provocaron que tanto su política cultural como la crítica artística, funcionaran cual escenario de negociación.

Su vínculo con los intelectuales se subordinó más a consideraciones políticas, estratégicas y tácticas que a percepciones estéticas; de ahí sus abruptos cambios y el modo que osciló, entre actitudes plurales y dogmáticas, a lo largo de esos años.

Cuba fue el único país capitalista del hemisferio occidental en que un partido comunista llegó a ser parte actuante de su sistema parlamentario, incluso durante el período de Guerra Fría. No obstante, el PSP era uno más dentro de un sistema político en el que coexistían otros, algunos con bases populares más amplias, de ahí que los comunistas aprendieran a ejercer la negociación política. Eso cambiaría después de 1959.

¿Qué se dirimía en junio de 1961?

Si se analizan las Palabras a los intelectuales vinculadas a su contexto —el de una revolución recién nacida, con apoyo mayoritario no solo por las medidas tomadas en beneficio de las mayorías, sino por las promesas futuras; en una nación amenazada y atacada por una potencia vecina mucho más poderosa— se entiende la necesidad de garantizar, por parte del gobierno, el apoyo de un sector como el intelectual, que es, por su naturaleza, rueda de trasmisión entre él y la ciudadanía.

Vistas en perspectiva, el famoso fragmento de la intervención de Fidel, citado hasta el infinito —«dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada, porque la Revolución tiene también sus derechos y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir y frente al derecho de Ia Revolución de ser y de existir, nadie»—, camuflaba, lo hace aún, que lo que se dirimía allí en realidad era el derecho del gobierno a tomar decisiones sin ser abiertamente confrontado por parte de la intelectualidad.  

Palabras (3)

Se olvida, sin embargo, que a continuación de esa frase seguía esta: «Por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la Nación entera, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella».

Entonces, no era un posicionamiento a elegir entre la política y la creación artística. Tampoco un cheque en blanco el que se entregaba y en el cual se cedían de por vida el pensamiento crítico y la capacidad de interpelación de los intelectuales y de los ciudadanos al poder, como parecen creer algunos.

De acuerdo a la frase completa, la Revolución exigía esa incondicionalidad porque también reconocía obligaciones y compromisos: comprender los intereses del pueblo y los intereses de la Nación.

A tenor con ello, más importante que determinar el significado de los conceptos dentro y fuera, como posturas de los intelectuales respecto a la Revolución, sería pertinente analizar si la Revolución, tras seis décadas de pronunciado este compromiso, lo ha cumplido cabalmente.

Las revoluciones son procesos coyunturales que se caracterizan por su corta duración, que implican la toma del poder y la creación de nuevos mecanismos de gobierno. El breve período de una revolución se distingue por la desarticulación de las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales; muchas decisiones son espontáneas, carecen de tiempo para el análisis antes de su aplicación, y por ello pueden ser desorganizadas y experimentales. No puede haber, por tanto, una revolución que dure sesenta y dos años, mucho menos sesenta y dos mil milenios.

¿Qué se dirime en junio de 2021?

El 28 de junio, hace apenas dos días, se organizó un homenaje que recordaba la intervención de Fidel. Fue en el mismo salón de actos de la Biblioteca Nacional, pero seis décadas después y en un contexto diferente.

Ahora no se trata de una revolución recién nacida, con inmenso apoyo popular y con promesas al futuro. Se trata de una revolución que fue ahogada por un modelo de socialismo burocratizado. De un proceso en crisis dirigido por un grupo de poder que ha sido reacio a reformas que él mismo diseñara y anunciara desde hace trece años. De un anunciado Estado socialista de derecho que solo existe en la letra de una Constitución inviable.

El azote de la pandemia y la hostilidad desmedida del gobierno norteamericano, agravan hasta lo dramático antiguos errores y determinaciones jamás corregidos.

La intervención de Miguel Díaz-Canel, presidente y desde hace poco primer secretario del Partido, es ejemplo de tal crisis. Un discurso correcto en su forma pero absolutamente inconveniente en su contenido. Un político debe saber trascender ideas ajenas y épocas pasadas.

En 2017, cuando se valoró la posibilidad de un cambio generacional, antes de que se produjera su nombramiento, escribí:

«El posible reemplazo de la primera figura en la dirección del país, prometido para el próximo año, pudiera utilizarse como ícono de cambios, cuando en realidad una simple sustitución de la dirigencia no echa por tierra una filosofía del inmovilismo.

Hay que detectar lo real detrás de lo aparente, y a mi juicio lo aparente es el cambio político, pero manteniendo todo lo demás que sería lo real; es decir, la carencia de un método científico en la planeación de las transformaciones económicas y la existencia de una filosofía escolástica sobre la historia y su devenir, que apela a la pasividad, el conformismo y la incapacidad de reacción para convertir a Cuba en todo lo que los conceptos anuncian: una nación “soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible”».

Hacía votos por equivocarme en aquel momento, desgraciadamente no ocurrió así. Según el presidente/primer secretario: «Hoy estamos como hace sesenta años, hablando de arte y de cultura, de creadores y artistas, de obras y de públicos, mientras el mundo arde afuera».

Si por el mundo entiende el ámbito que existe fuera de ese salón de reuniones, está bien. Si cree que Cuba no es parte de ese mundo que bulle de insatisfacciones y necesidades, está equivocado.

Su insistencia en la secuencia inalterable del proceso se evidencia en la aseveración de que: «La reunión de la biblioteca nacional tuvo una continuidad en el tiempo que llega hasta nuestros días». Ello hace contradictoria esta otra afirmación: «Luchamos todos los días contra el inmovilismo, la parálisis y los posibles retrocesos».

Dice el máximo dirigente: «Para empujar un país hay que leer muchos números»; sin embargo, también apunta:

«Leo todos los días algún post o análisis pidiéndonos liberar las fuerzas productivas, ¿en serio creen que nos interesa atarlas, contenerlas o frenarlas? ¿Cuál es la fórmula mágica por la que creen que podemos, con un decreto presidencial, hacer que todo funcione y broten bienes y productos del cuerno de la abundancia?».

Quizás si el mandatario no creyera que «La Cultura es lo primero que hay que salvar», y se percatara de que sin resultados económicos no se puede salvar la cultura ni ninguna otra cosa en este país, y atendiera a los excelentes economistas que llevan décadas alertando y proponiendo cambios concretos, tendría una fórmula, no mágica pero sí científica.

A su afirmación de que: «Hemos apostado a la innovación, a la ciencia, al talento y a la disposición del pueblo para enfrentar los múltiples desafíos que entraña avanzar rompiendo monte en cueros, como los cimarrones, como los mambises, como los rebeldes»; se le pueden objetar dos aspectos:

1) Los informes sobre inversiones en Cuba demuestran la escasa proporción de ellas en el ámbito científico, y 2) no todos avanzamos rompiendo monte en cueros, quizás a esto se deba la poca prisa y las muchas pausas en cambiar todo lo que debe ser cambiado.  

Considera el presidente/secretario que se honra con estas palabras:

 «“Dentro de la Revolución” sigue existiendo espacio para todo y para todos, excepto para quienes pretenden destruir el proyecto colectivo. Así como Martí excluyó de la Cuba con todos y para el bien de todos a los anexionistas y en sus Palabras en 1961 Fidel separó a los incorregiblemente revolucionarios, en la Cuba de 2021 no hay cabida para los anexionistas de siempre ni para los mercenarios del momento».

¿Cómo puede manipularse el pensamiento martiano y sentir honra? ¿Cómo puede una persona con su responsabilidad política regodearse con ligereza en clasificaciones que estarían bien para Humberto López pero que en él son imperdonables? ¿Cómo referirse a un proyecto colectivo desde el elitismo que no da cabida a la participación política en él?

Sesenta años después, es posible constatar que aquella negociación de 1961 no fue cumplida. La Revolución, entiéndase el Gobierno, no ha logrado, en el largo plazo, representar los intereses del pueblo, ni los de la Nación. De modo que podemos alegar con razón nuestro derecho a recuperar, ya lo estamos haciendo, la capacidad de interpelación de los intelectuales y de la ciudadanía frente al poder. Eso es lo que se dirime hoy en Cuba.

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[1] Lo más completo sobre el tema: Yinela Castillo: «La Política Cultural del Partido Comunista de Cuba reflejada en el periódico Noticias de Hoy entre 1938–1948», y Liset Hevia: «La crítica artística en las páginas del periódico Noticias de Hoy entre 1938–1948», Tesis presentadas en opción al título académico de Máster en Estudios Históricos y Antropología Sociocultural, Universidad de Cienfuegos, 2017.