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Acerca de derechos, intervenciones y corredores

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FOTO: ANNA MONEYMAKER/GETTY IMAGES

No importa de qué país sea usted, ni cuál sea la tendencia de su gobierno, derecha, centro, izquierda, liberal, neoliberal, de bienestar, autodenominado comunista: Usted tiene derecho a no gustar de él, a discrepar, a oponérsele. En fin: Nadie puede obligarlo a concordar con su gobierno. Es una buena noticia, ¿verdad? Pero usted ya lo sabía.

I

El problema es que hay una mala noticia: El gobierno tiene derecho a no estar de acuerdo con su desacuerdo; esto es, no está obligado a tomar como bueno cuanto usted haga para demostrarle su oposición.

Se trata de dos derechos encontrados. ¿Se había dado cuenta? Supongo que sí.

Normalmente, en países civilizados, esa contradicción coexiste pacíficamente sobre la base de determinadas normas. Pero suelen darse dos situaciones (en realidad, no abundan los países verdaderamente civilizados):

a) Usted se extralimita en la forma de ejercer su derecho.

b) El gobierno se extralimita en la forma de ejercer el suyo.

Al respecto, otra mala noticia, aunque imagino que también la conoce: El Estado (que no es invento comunista ni capitalista, pues existe desde hace varios miles de años), disfruta de un privilegio que ningún ciudadano en ningún país del mundo puede disputarle: el monopolio de la fuerza. No hay Estado que renuncie a él, so pena de convertirse en fallido.

¿Imagina un Estado en el cual cualquier grupo de personas pueda ejercer el derecho de la fuerza a su albedrío? Esa es la sencilla razón de tal privilegio.

(Estado no es lo mismo que gobierno, lo sé, pero a los efectos de lo que nos interesa ahora podemos prescindir de matices).

Para ejercer ese derecho, el Estado dispone de órganos de represión: fuerzas armadas y policía, fundamentalmente. Por suerte, gracias al desarrollo de la humanidad, existen normas para la aplicación de la represión en casi todos los países del mundo, y son escasos los gobiernos con las manos enteramente libres para aplicarla.

En resumen: Usted tiene derecho a oponerse a su gobierno, pero está obligado a saber que su gobierno tiene derecho a defenderse de cualquier acción suya que lo desestabilice o tienda a derrocarlo.

Lo más frecuente es que, siempre que se mantenga dentro de los límites de la legalidad establecida, su gobierno no le haga mucho caso cuando usted ejerce su derecho a estar en contra de él.

Pero puede ocurrir que a usted eso de los límites lo tenga sin cuidado, y ejerza su derecho a traspasarlos. La parte mala de ejercer ese derecho es que, como el Estado tiene el suyo, usted se expone a conocer de cerca el alcance del término «monopolio de la fuerza». Digamos que si le lanza piedras a un policía es poco probable que de él reciba flores.

Pero no se amilane por eso. Acepte el precio de ejercer su derecho: pedrada para el policía, palazo/balazo para usted. A fin de cuentas, «Sarna con gusto no pica».

II

Voy a buscarme la malquerencia de muchos con esto que voy a decirle, pero es la verdad: Usted, que no quiere saber nada de su gobierno, por la razón que sea, tiene todo el derecho del mundo a solicitar, por esa razón, una intervención militar para provocar su caída.

Seguramente ya lo había pensado.

Lo que tal vez no haya pensado es que una intervención militar es una inversión, una operación económica. Por tanto, para lograrla usted tiene que convencer al gobierno al cual pida la intervención de que le ofrece un negocio rentable.

De otra manera no sueñe que le van a hacer caso.

(Las guerras, olvide la propaganda de cualquier color, son empresas comerciales. Si no hubiera guerras en el mundo durante todo un año, ni carrera armamentista, se produciría una crisis económica mundial de proporciones incalculables; suena feo, pero es la verdad).

¿Imagina cuánto cuesta mover una tropa, digamos, de cinco mil uniformados? Primero, hay que trasladarlos del lugar donde estaban acuartelados (cuidando de no «desvestir un santo para vestir a otro»). Después, hay que disponer de los elementos de transporte, pues las tropas no se mueven mediante varitas mágicas, sino mediante complicadas operaciones de desplazamiento.

Sepa usted, por cierto, que el momento de mayor riesgo para una tropa es el desplazamiento. Por tanto, para movilizar a esos cinco mil uniformados hace falta una operación que incluya la protección de las tropas.

También se ha de considerar otros elementos organizativos y logísticos, pues esas tropas no van a ir «a pecho descubierto». Además de las diferentes vituallas, hay que contar con abundantes raciones de combate, pues no es posible saber cuánto tiempo durará la operación (cualquiera sabe cuándo comienza una guerra, pero no cuándo termina), y no hay razón para pensar que los van a recibir con banquetes de bienvenida. Sin contar que habrá que reponer municiones y armamento, lo cual resulta bastante caro.

¿Y qué me dice del aspecto político? Porque esas fuerzas armadas no «se mandan» a sí mismas; salvo que el país al cual usted convenció de derribar al gobierno sea una monarquía absoluta, lo más probable es que haya un parlamento y una opinión pública a quienes convencer de que ese gasto del dinero de los contribuyentes está justificado (en términos exactos: de que es un buen negocio).

Puede ocurrir que ese gobierno suyo que tan mal le cae no se desplome así como así, y entre los interventores haya muertos (a cuyas viudas habrá que asegurar una pensión) y heridos (a quienes habrá que trasladar, curar y, si quedan mutilados, pensionar de por vida). Eso encarece la operación.

Vaya, que usted tendrá que tener un lápiz muy bien afilado si quiere convencer a algún país para que le haga el favor de derribar al gobierno que tan mal le cae.

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Alcalde de Miami, Francis Suárez, pide intervención militar de EE.UU. en Cuba para “proteger al pueblo”. (Foto: AP)

Supongamos que la cuenta da (su país tiene riquezas de las cuales los interventores se apropiarán para resarcir pérdidas y obtener ganancias, como en todo negocio), se derroca al gobierno que le cae mal, y los interventores logran recuperar la inversión. Usted, satisfecho y agradecido, les pide que se retiren. ¿Lo hacen? ¿Conoce usted algún caso en que eso haya ocurrido?

¿Una tropa interventora llega, derriba un gobierno que disgustaba a alguien y se retira, sin más ni más? ¿No deja detrás, cuando menos, una Enmienda Platt, como en Cuba? Por más que me esfuerzo, no recuerdo alguna ocasión en que haya ocurrido algo parecido.

Lo que me viene a la mente es Libia, uno de los países con más desarrollo (o el de más desarrollo) de África. Un día sufrió una intervención militar extranjera porque de repente los gobiernos occidentales se acordaron de que su presidente era un dictador y, como eso es algo muy malo, era necesario derrocarlo.

Como resultado, Libia prácticamente no existe en estos momentos.  (Pasemos por alto los miles de muertos, la mayoría civiles, y los que siguen muriendo).

Otro ejemplo que se me ocurre es Irak, cuyo presidente de repente dejó de ser amigo de los norteamericanos (lo fue mucho tiempo; por ejemplo, ahorcó a los miembros del partido comunista iraquí, usó armas químicas facilitadas por los occidentales contra los kurdos, y atacó a Irán, también con armas occidentales). A partir de ese momento pasó a ser una amenaza para Estados Unidos, por las armas de exterminio en masa que poseía. Con ese argumento se convenció al congreso y a la opinión pública mundial de la necesidad de derrocar al presidente de Irak…

Nadie ha sido capaz de contabilizar la cantidad de muertes ocasionadas por esa intervención militar, e Irak jamás ha vuelto a alcanzar los niveles de desarrollo que tenía antes de ella (tampoco ha conocido un día de paz desde entonces).

Lo curioso es que décadas después de la intervención que destruyó a Irak (que no ha terminado del todo) nadie ha visto las famosas armas de destrucción masiva.

Libia e Irak son buenos ejemplos de las consecuencias para un país cuando se produce una intervención extranjera. Pero a través de la historia del planeta se pueden encontrar ejemplos en abundancia, no hay que pensar que es un invento de norteamericanos ni de los tiempos modernos.

No obstante, usted, que está informado de lo que he relatado, sigue teniendo todo el derecho del mundo a pedir la intervención extranjera en su país para que derroque al gobierno que tan mal le cae. Que se destruya el país y muera un montón de inocentes no es tan importante, ¿verdad?

Por tanto, para ser consecuente con usted mismo:

a) No olvide los antes mencionados derechos del Estado, sobre todo, tenga presente que en algunos países existen leyes que consideran la incitación a la intervención militar extranjera como crimen de traición a la patria. Y se aplican.

b) No pretenda que sus conciudadanos lo consideren un patriota. Ser patriota y solicitar intervención extranjera contra el propio país no son elementos concordantes. Eso no tiene por qué importarle a usted. Asúmase: Usted no es un patriota y ya; está en su derecho de no serlo.Asúmase, repito: Usted está por la intervención militar extranjera en su país, para deshacerse del gobierno que no le gusta; por tanto, no ande con subterfugios, olvídese de la corrección política y proclámelo abiertamente. Es su derecho. No acuda a innecesarios eufemismos.

No diga, por ejemplo, que pide un corredor humanitario para su país. Pida abiertamente lo que quiere pedir. De lo contrario, se muestra como un ignorante o como un hipócrita. Y usted no desea que lo consideren ni lo uno ni lo otro.

Usted no es un hipócrita y usted sabe que un corredor humanitario es, en esencia, una operación militar. Una forma de intervención militar. Afróntelo.

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Convocatoria a una Intervención Militar estadounidense en Cuba lanzada desde la Florida, con 270,000 firmas

Los corredores humanitarios son vías que facilitan la circulación segura, libre de ataques, de la ayuda humanitaria y de las víctimas de los conflictos armados.

Esto es: un corredor humanitario se crea porque existe, previamente, una situación de conflicto armado entre bandos diversos (en ocasiones son más de dos). Es decir, para que se establezca un corredor humanitario tiene que existir un conflicto bélico en desarrollo.

Por lo común, esos corredores humanitarios se garantizan mediante la presencia militar de una «fuerza neutral», la cual se coloca entre las partes beligerantes. Sirve para la evacuación de heridos o de civiles atrapados entre los fuegos. (En ocasiones sirve para acciones «menos santas», como favorecer a una de las partes del conflicto, o para saquear las riquezas del lugar, pero eso es «peccata minuta»).

Por tanto, usted tendría que provocar primero un conflicto armado en su país para solicitar después la creación de un corredor. Y tambien tiene que poner de acuerdo a los bandos enfrentados, para que no le caigan a bombazos a la «fuerza humanitaria» que usted solicitó.

Pero eso no es lo que usted quiere, es demasiado complicado. Dígalo, pues, de forma directa, para que no haya confusión: Usted no pide un «corredor humanitario» para su país (pues nada lo justifica).

Usted lo que quiere es una intervención militar extranjera que le quite de encima a ese gobierno que tan mal le cae. Y ya. Es su derecho. Proclámelo con todas las letras. Nada como la correcta expresión de las ideas.

***

(Lea aquí la posición del Consejo Editorial de La Joven Cuba sobre los eventos del pasado domingo, 11 de julio)

Cuba y el incendio de San Antonio

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Protestas (3)
(Foto: Efe - Reuters)

Hasta el año 2021, el día 11 de julio era una fecha más en nuestro calendario, como lo fue el venidero 14 en Francia hasta que en 1789 los habitantes de París tomaron la Bastilla. Este domingo, las calles de muchos pueblos y ciudades de Cuba se llenaron de personas con reclamos e ideologías seguramente distintas, unidas por un malestar común y la exigencia –no ya petición– de cambios.

La tranquila ciudad de San Antonio de los Baños, al sudeste de la capital, aparentemente fue el origen desde donde se esparció la protesta, la llama que quemó la sábana. Esta vez no fueron «grupúsculos mercenarios», tampoco «una reunión de marginales», mucho menos «cuatro gatos pagados desde el extranjero». Miles de cubanos en el momento más difícil de la pandemia tomaron los espacios públicos.

A raíz de los acontecimientos protagonizados por el Movimiento San Isidro el 4 de abril pasado, también un domingo, alerté en un artículo titulado La hoguera de San Isidro –es intencional la piromanía– sobre el peligro que implicaba para Cuba un posible estallido social violento si no se gestionaba con eficiencia e inteligencia política la situación del país.

Pues aquí está y ha sucedido en el peor momento posible –si es que para estas cosas existe una buena ocasión–. Con tres días consecutivos reportando más de seis mil nuevos casos diarios de Covid-19 y los sistemas de salud de varios territorios colapsados o a punto de colapsar, estas protestas resultan más que alarmantes y es de esperarse que las jornadas por venir sean críticas.

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(Foto: AFP)

No en todos los lugares las manifestaciones fueron pacíficas. Las imágenes de lo acontecido aún asombran por parecer tan ajenas: tiendas en MLC vandalizadas, patrullas ruedas arriba, policías apedreados, multitudes exaltadas.

Pero por tremendas que sean, lo más asombroso no son las protestas mismas, sino la respuesta dada a ellas por el presidente de la República en su alocución de las cuatro de la tarde, después de regresar visiblemente agitado de uno de los escenarios.

Le asistía la razón al jefe de Estado cuando enumeró las consecuencias del bloqueo y las más de doscientas medidas para recrudecerlo tomadas por la administración Trump y mantenidas por Biden en una coyuntura de absoluta complejidad mundial y nacional. El silencio de Estados Unidos y su inacción ante los embates de la pandemia afectan directamente al pueblo de Cuba.

No obstante, depositar toda la responsabilidad de la situación actual en el poderoso vecino o en las campañas en redes sociales es un autodestructivo acto de desconocimiento. Además del factor externo, la crisis sistémica nuestra tiene sus causas en erradas políticas económicas, reformas demoradas eternamente y un Estado de derecho que no acaba de salir de las páginas de la Constitución.

Lo llamativo es que esos elementos han sido reconocidos por el propio gobierno y las estrategias para superarlos, trazadas meticulosamente. Pero no solo de autocríticas y planes vive el hombre –parafraseando las Escrituras–, se precisan resultados que han tardado demasiado en llegar y, como se ha visto, no todas las generaciones tienen la misma paciencia, ni todos los contextos son iguales.

Sin embargo, de la alocución no es esto lo más notable. El presidente de la República dejó pasar la oportunidad histórica de ocupar su rol al frente de una nación que pretende ser democrática, plural e inclusiva; y en su lugar llamó a que cubanos se enfrenten a cubanos. Aseguró que la orden de combate estaba dada, solo que esta vez la carga a degüello es de hermanos contra hermanos. El hombre que posee formalmente las riendas del Estado, parece incitar un conflicto civil de proporciones difícilmente calculables en un país desgarrado por la pandemia, el desabastecimiento y el acoso exterior.

Entre sus consecuencias –además de las evidentemente epidemiológicas– está la posibilidad de que una espiral de violencia sea usada como excusa para una intervención militar extranjera, lo que implicaría una severa amenaza a la soberanía nacional. Los problemas de Cuba debemos resolverlos los cubanos sin intromisión de fuerza externa alguna, pero también sin violencia.

Cuba (3)
(Foto: EFE – Reuters)

Que miles de personas se manifiesten en las calles no puede ser un acto de «confusión masiva», tampoco de «manipulación desde las redes sociales» o de «mercenarismo colectivo». Incluso en un primer momento de su intervención, el presidente reconoció que entre los manifestantes había diferentes motivaciones, pero retomó inmediatamente la tan nefasta postura del binarismo revolucionarios/mercenarios –igual que sucedió con los congregados frente al Mincult el 27 de noviembre–. Aquellos polvos trajeron estos lodos.   

La parte del pueblo de Cuba que salió a pedir cambios y que los quiere desde el respeto a la soberanía de la nación, merece ser escuchada y el presidente es quien debe propiciarlo. Es su responsabilidad como jefe de Estado, así como también lo es cuánto ha sucedido y suceda después de su intervención.

En lugar de a tomar las calles para enfrentar a unos con otros, el llamado debería ser a la calma en medio de la tormenta sanitaria que vivimos, a la unidad en torno a quienes necesitan medicinas y alimentos para curar sus dolencias; a la flexibilidad en las políticas para producir más, participar más, mejorar todos.

Cuba no ha vivido en muchos años una época tan oscura –y no lo digo solo por los molestos apagones–. Pero del mismo modo que la solidaridad ha primado entre quienes desean ayudar y los ha unido sin importar el lugar del espectro político en que se encuentren; esperemos que esas reservas espirituales impidan que la situación tenga el saldo catastrófico que potencialmente aparenta. Aguardemos con la esperanza de Martí en que «todo como el diamante, antes que luz fue carbón».

Elsabrupto

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Elsabrupto
(Imagen: Wimar Verdecia)

Fiel a la Resolución 41 / 2018 que me designó presidente de esta instancia municipal, informo a los organismos superiores sobre el saldo dejado en la localidad por la tormenta tropical Elsa.

La susodicha nos visitó en un contexto marcado por la culminación de la reciente zafra azucarera, en la que el central Tres Libras ha logrado la hazaña de igualar la cantidad de azúcar obtenida en 1864 por el ingenio del que fue dueño el mayor general Teovigildo Espirragosa, héroe local y principal inspirador de las nuevas batallas a las que nos llaman el Gobierno y el Partido.

Conocida la cercanía de la depresión a la Isla, y de que el organismo tropical rozaba una peligrosa presión atmosférica de mil Héctor Pascal, se desató un movimiento anticiclón por parte de las organizaciones políticas y de masas, entre cuyas iniciativas estuvo un acto político-cultural en la escuela primaria Batalla de Mal Tiempo, con la presentación de la orquesta de cámara Vientos de Cuaresma.

A partir de esa fecha, el Centro Municipal de Gestión y Reducción de Riesgos no quiso arriesgarse a que Elsa nos cogiera reducidos, y gestionó con la Oficoda el aseguramiento, para los niños evacuados, de mirogurt, intento de yogurt que yo ni miro. A los mayores se les aprovisionó con una vaguada de mango producida por las mini-industrias del territorio.

Ante la inminencia del azote del organismo tropical sobre nuestra región, tomamos la determinación de evacuar hacia almacenes seguros un total de ochenta y tres toneladas de arroz, cincuenta y seis de azúcar, veintinueve de chícharos y treinta y seis de frijoles negros para ponerlas a buen resguardo… de la población.

Es justo señalar autocríticamente que los estudios meteorológicos locales se han tornado con cierta precipitación, y fueron nublados en estos días al no poder prever con exactitud el área por donde saldría Elsa hacia el Golfo de México, inicialmente prevista por nuestros investigadores para la zona conocida como Voye Chando. El error de cálculo puso en peligro la vida de los tripulantes de las treinta y seis embarcaciones que organizaron siete kilómetros más allá una regata en contra del acoso imperial, en áreas de la otrora cooperativa pesquera, hoy conocida (y reconocida) como la BABA (Base Acuática contra el Bloqueo y sus Acólitos).

La decisión más osada que se tomó días previos al paso de la depresión tropical por el municipio fue la de albergar a sesenta y ocho familias vulnerables en el hotel cuatro estrellas que se construye en Playa Jején. Tropas especiales del Minint pugnan hoy por sacarlos de allí, mas no nos arrepentimos: de no ser por el esfuerzo de las autoridades, nadie sabe qué hubiera pasado con los huéspedes de esas treinta y dos viviendas que en el día de ayer dejaron la condición de peligro de derrumbe y definitivamente fueron abajo. Hoy estaríamos hablando no ya del resto de la población, sino de sus restos.

No puedo dejar de mencionar la excelente actitud de la comunidad Primitiva, cuyos moradores accedieron a no abandonar las cuevas en las que viven evacuados desde el ciclón que nos asoló en el 2008, con estragos cercanos a aquellos que dejó el Flora cuando acabó con la fauna.

Fue suspendido el transporte público hacia las cabeceras de las demarcaciones aledañas, lo cual no se hizo ver. Ante la pertinente escasez en las farmacias para combatir altas y bajas presiones, nos vimos impelidos a fomentar la medicina verde… la de billetes ídem. Los familiares del norte han respondido y no dejan, a pesar del meteoro, de meter oro en nuestras desvencijadas arcas.

Sufrimos la pérdida de cincuenta y ocho cabezas de ganado. Pudimos contarlas gracias a que los lugareños las dejaron abandonadas y se llevaron la parte sustantiva aprovechando la confusión en la vaquería. La granja avícola tiene pienso para alimentar por cuatro días a las aves, y estas a su vez poseen carne para alimentar por solo dos a la población. Las goteras en dichos establecimientos surgen a cuentagotas.

Acabo de enterarme de que la Asamblea Nacional ha suspendido el séptimo período de sesiones, vaya desesión, y que en el Caribe oriental se formó la que se formó: la depresión tropical Gonzalo, que viene tras su consorte Elsa. El municipio, que ha dejado la fase informativa para regresar a la desinformativa, se repondrá de esas y de otras desgracias, y sabrá preservar los bienes y los males.

La población del invicto territorio nos invicta a proseguir, cual huracán, nuestro sinuoso recorrido, y se mantendrá atenta, a través de las palomo-conferencias y con la consigna «¡El que no oye al Consejo no llega a viejo!», a las orientaciones del Consejo de Defensa Provincial.

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Armando Flores Barbán puede «hacer florecer las piedras»

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Armando

La santiaguera Iris Expósito considera que su padre, el campesino Armando Flores Barbán, es capaz de «hacer florecer las piedras». Nos cuenta la joven que desde hace más o menos un lustro, su papá es usufructuario de tierras en Los Negros, un Consejo Popular de poco más de seis mil habitantes ubicado en un fértil valle del municipio de Contramaestre.

Con su trabajo ayuda a mantener a su comunidad abastecida de productos del agro a precios módicos, ha realizado donaciones a centros sociales, como el círculo infantil y el policlínico, y aporta lo que corresponde al Estado en el tiempo y la forma establecidos.

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Armando Flores es usufructuario de tierras en Los Negros, Contramaestre

Sin embargo, asegura que más de una vez le ha sucedido que en el momento de entregar al Estado –léase la Empresa de Acopio, encargada de estos menesteres– no han venido a buscar la producción. Por esa causa, recientemente se le pudrieron más de siete cajas de tomate y una cantidad considerable de pepino.

«Entonces perdió él por no venderlo al pueblo y tampoco el Estado se lo pagó», se lamenta Iris. De hecho, asegura que en este momento Armando acaba de perder una parte de su cosecha de pepino, pues tampoco fueron a recogerla y ya ha comenzado a descomponerse la fruta. El hombre ha optado entonces por regalar lo que aún sirve a sus vecinos y cargar una vez más con su pérdida.

Dado su éxito productivo en una pequeña parcela, Armando ha solicitado desde hace varios años una turbina para mejorar sus cultivos. Según le informaron, ya habían mandado un proyecto para eso, por lo que pronto llegaría el equipo solicitado, pero aún lo espera.

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El campesino ha insistido para que le vendan una turbina, dado que no se la asignan. Tampoco ha obtenido respuesta. El año pasado, durante un fórum de dos días en Contramaestre, le notificaron que le iban a autorizar un proyecto de riego. Pero aún el agua no llega a sus tierras. Asegura que siente pena al plantear lo mismo en las reuniones, dado que nada se resuelve. «Si tuviera turbina, facilidad con el agua, las producciones fueran mejores», dice Iris.

Pese a tantos contratiempos y pérdidas, Armando Flores Barbán asegura que «Disposición se sobra, lo que faltan son recursos. Voy por más». Es incomprensible que cosas como esta sucedan en un país tan necesitado de producir alimentos, pero desgraciadamente pasan con cierta frecuencia. Las autoridades de Contramaestre tienen la palabra.

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Cartas a La Joven Cuba es una sección de correspondencia cuya intención es visibilizar quejas y solicitudes de nuestros lectores, así como recepcionar las respuestas de las instituciones involucradas en darle seguimiento y solución a los problemas aquí planteados, si las hubiese.

A diferencia de otras secciones de igual índole existentes en la prensa cubana, no tramitamos las situaciones aquí expuestas con las instancias pertinentes, solo ofreceremos el espacio para hacerlas públicas.

Para comunicarse con la sección, nuestros lectores pueden escribir al correo electrónico: cartasalajovencuba@gmail.com

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Donaciones por Cuba

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Donaciones

Cuba vive posiblemente uno de los períodos más difíciles del último medio siglo. La alarmante crisis de salud, producto del aumento de los contagios de Covid-19 y la sostenida falta de medicamentos en las farmacias y centros asistenciales, era algo impensable hace apenas dos años. Ante esa situación que tiende peligrosamente al agravamiento, numerosas iniciativas ciudadanas desde dentro y fuera del país buscan ayudar.

Una de esas es la recepción de donaciones que organiza el Centro Memorial «Martin Luther King», organización que cuenta con dos redes nacionales con gran experiencia en trabajo comunitario y que se encargará de clasificar y distribuir lo recolectado para enviar a la provincia de Matanzas.

Las donaciones se están recibiendo en varios puntos de la ciudad de La Habana: la sede de esa institución en Ave. 53 entre 96 y 98, Marianao; la Primera Iglesia Presbiteriana, ubicada en Salud 222, entre Lealtad y Campanario, Centro Habana; y la tienda Clandestina, en Villegas 403, entre Teniente Rey y Muralla.

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Por otra parte, la escritora y profesora matancera Mabel Cuesta, residente en Houston, desde hace meses realiza envíos de medicamentos a la Isla a través de agencias de carga. Aquí son recibidos por contactos y repartidos entre personas necesitadas.

Cuesta se encuentra desde hace varios días en Cuba. «Estoy entrando en Matanzas. Abrazo a mi abuela, a mis tías, a mis sobrinas y a mi madre y voy pa’la calle a repartir medicinas», comentó en su perfil de Facebook.

En su post anunció además que uno de sus compañeros de causa, Enrique Guzmán Karell, llegará pronto «cargado con todo lo que pueda cargar y pagando un billete ridículamente caro vía Toronto». El grupo recibe donaciones sobre todo de cubanos residentes en los Estados Unidos. «Ten una sola fe: esto va por y para la gente», concluyó.

Enfocados también en ayudar a los residentes en la ciudad de Matanzas, un grupo de masones nucleados en torno a la Gran Logia de Cuba y a la Logia habanera José de la Luz y Caballero recepcionan medicamentos y víveres. Estos serán recibidos allá por miembros de la Logia Libertad y repartidos entre quienes los requieran. La institución masónica está compuesta por más de trescientas logias repartidas por todo el territorio nacional y cuenta con una infraestructura organizativa que podría funcionar en la gestión y reparto de donaciones.

También en La Habana, el filólogo, activista por los derechos humanos y periodista Ulises Padrón, ha recibido dinero y medicamentos por parte de numerosas personas. Su destino es igualmente Matanzas, donde serán recibidas hoy y distribuidas entre los necesitados.

Desde España, mediante una directa en Facebook, la dramaturga, actriz y editora cubana Massiel Rubio, como parte de un equipo de voluntarios, comunica que tiene miles de agujas y de jeringuillas para vacunar. También algodón, gasa, mascarillas, pinzas para trabajar, uniformes para los médicos y personal de primera línea, pañales y muchos insumos.

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«Avisen, abran una vía, y lo multiplicamos por 100», dijo Leisam al gobierno cubano en un post de Facebook

Asimismo, gran cantidad de bolsas de medicamentos destinados a varias provincias, y especialmente a Matanzas por la crisis de contagios.

Solicita que las autoridades médicas cubanas coordinen un vuelo de AeroVaradero hasta Madrid, donde ellos se comprometen a llevar al aeropuerto toda la donación para que sea recibida después en Cuba por personal médico y se derive a las provincias y personas necesitadas. 

El grupo no puede pagar los envíos por la cantidad de paquetes. Aseguran que pueden seguir obteniendo muchas más donaciones si las autoridades sanitarias de Cuba garantizan un canal para recogerlas.

Algo similar pidió Alfredo Ballesteros en una misiva enviada al cónsul de la Isla en Guyana. «En mi nombre y haciendo uso de mis derechos como ciudadano cubano, con respeto le solicito que por las vías diplomáticas legales correspondientes, interceda ante el gobierno de Cuba para que nos permita a los millones de cubanos que estamos fuera, ayudar a nuestras familias, amigos, hermanos de Patria. Solicitamos una vía y que, por favor, el gobierno escuche el clamor ciudadano», afirmó en su carta el comunicador residente en el país sudamericano.

Otras iniciativas proliferan en las redes sociales. Estas son apenas algunos ejemplos. En los próximos días, LJC seguirá informando al respecto.

Al respecto han surgido criterios discrepantes que consideran inaceptables estos ofrecimientos, pues arguyen que pueden generar una comercialización de medicamentos en el mercado negro a altos precios. Es probable que quienes afirman eso ignoren –cosa difícil a estas alturas– que desde hace meses los precios han alcanzado cifras astronómicas y son incosteables para la mayoría de las familias.

De modo que la aceptación de estas donaciones, distribuidas por personas e instituciones de sabida probidad –incluso con intervención estatal, como es el caso de la solicitud de Massiel Rubio–, será un inmenso alivio a las dramáticas condiciones de salud en la Isla.

Por ello resulta inverosímil, por no decir cínico, catalogar actos de este tipo como parte de campaña de agresión alguna. Ese victimismo absurdo no lleva a ninguna parte, sobre todo cuando lo que está en juego es la vida de muchos cubanos. Dijo Martí que: «Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario».

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Palabras a los intelectuales: Volver no, trascender

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Palabras a los intelectuales

La intervención de Fidel Castro conocida como Palabras a los intelectuales, y acaecida en 1961, ha marcado una impronta determinante en la relación entre el gobierno y los intelectuales en Cuba a lo largo del proceso. Aun cuando son épocas muy diferentes aquella de los inicios y la que vivimos hoy, el Ministerio de Cultura ha dedicado todo el año a conmemorar el hecho y convoca a percibir la continuidad de los conceptos y puntos de vista emitidos por el dirigente cubano en fecha tan precoz.

La controversia alrededor de la libertad de creación en el socialismo —que comenzó muy temprano y de la cual fue centro la referida reunión—, se extiende hasta hoy; con puntos más álgidos, actores diversos y mayores posibilidades de participación en un debate que, lejos de estar concluido, es tan pertinente ahora como lo fue entonces. Con una diferencia notable: el grado de hegemonía y consenso de la dirección de la Revolución hacia la sociedad no es, ni por asomo, el mismo.

El equipo de La Joven Cuba también consideró pertinente examinar, desde diversas perspectivas, las consecuencias de aquellos intercambios y del documento resultante, concebido hasta hoy como uno de los escritos rectores de la política cultural de la Revolución.

Nuestro análisis trascendió igualmente a otros efectos de aquellas determinaciones, que no son únicamente culturales, que desbordan el campo intelectual y que afectan los entramados sociales, desde la subjetividad hasta la política entendida en su sentido cívico y colectivo.

La Historia, la Filosofía, la Psicología y la Comunicación Social fueron las ciencias desde las cuales emanaron los textos incluidos en este, el primer dossier cuya descarga gratuita ofrecemos a nuestros lectores.

Palabras a los intelectules: Volver no, trascender

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Roque Dalton entre nosotros

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Roque Dalton
Roque Dalton

Mi poesía
es como la siempreviva
paga su precio
a la existencia
en término de asperidad

(…)

Roque Dalton

***

Roque Antonio Dalton García (1935-1975), extraordinario poeta y revolucionario salvadoreño asesinado por sus propios compañeros de lucha, está entre nosotros, los irreverentes de hoy. El mensaje recién enviado por su hijo Jorge Dalton[1] a La Joven Cuba, me recordó un texto que escribí sobre su padre hace unos años.  

Han pasado cuarenta y seis desde aquel 10 de mayo —Día de la madre en El Salvador—cuando cegaron su vida, apenas cuatro días antes de sus cuarenta. Mario Benedetti lo evocó en un bello poema:

[…] pero sobre todo llegaste temprano

demasiado temprano

a una muerte que no era la tuya

y que a esta altura no sabrá qué hacer

con tanta vida.

Su familia, los pueblos y quienes amamos y luchamos por Cuba, hemos sabido qué hacer. La viuda, Aída Cañas, en el activismo político; sus dos hijos mayores como guerrilleros —uno de ellos mártir— y el más joven, que vivió en la Isla hasta los noventa ha dicho: «lo mejor que he podido hacer en esta vida es ser cubano».

LJC agradeció el mensaje que sigue. Lo acompaño con estas líneas de homenaje sincero y gratitud comprometida:

«Desde hace mucho tiempo (…) expresé mi temor de que toda esa campaña de descrédito llegaría, (…) estaba muy seguro que LJC igual sería calificada de sospechosa y de todos los calificativos similares por lo que fue acusado mi padre. Ustedes están haciendo una magnífica labor y también valiente y digna. Luchar contra poderes ciegos no es tarea fácil. Para mí ustedes son admirables y nunca me gusta hablar qué diría alguien que ya está muerto, pero mi padre estaría de vuestro lado, como sé que lo están Martí, Guiteras y Mella, tres de los grandes hombres que nos dieron patria. Todo lo que hacen es por el bien de Cuba y nuestra Cuba merece ser salvada y por eso mi gran admiración hacia vosotros. Quien se niegue a eso con el afán de preservar poder está traicionando una de las naciones más nobles de la tierra y merece todo el repudio (…). Un gran abrazo. Jorge».

Roque (2)
El director, productor de cine, video y televisión, Jorge Dalton, hijo del poeta

Roque Dalton desde su tiempo y para el nuestro

Roque Dalton fue un hombre singular, también periodista y narrador, parte de una generación de izquierda comprometida. En palabras de Julio Cortázar: «uno de los que mejor ha sabido conjugar el compromiso político con el rigor artístico».

Su poesía, de estilo coloquial y testimonial, privilegió el contenido social, la emancipación y el amor por la vida, porque para él «la poesía siempre debe llevar ideas más que palabras».

Vivió intensamente, con el temor de no hacer a tiempo todo lo que debía, «como si supiera que me van a matar al día siguiente», dijo en 1967. Fue precoz en la creación literaria, el amor y la lucha. A sus veintiséis años, resaltaba en el panorama de la poesía hispanoamericana con varios premios, tenía creada familia, había estado preso y escapado de la muerte dos veces, lo que condujo a un largo exilio desde 1961.

Eran tiempos de dictaduras militares. Viajó por Guatemala, México, Checoslovaquia, China, URSS, Vietnam, Corea. En Cuba estuvo varias veces y residió entre 1968 y 1973, fecha en que regresó clandestinamente a su país.  

Aquí alcanzó su maduración literaria y política. Nos consideró su segunda patria y la experiencia de vida más importante. Se movía entre Casa de las Américas —que lo laureó dos veces—, Radio Habana Cuba y la Uneac; también en las noches habaneras y tertulias con amigos.

En los sesenta Cuba era la esperanza, sobre todo para la izquierda latinoamericana, pues parecía ofrecer alternativa al capitalismo y al socialismo conocido. Destacados intelectuales cubanos, europeos y latinoamericanos confluían en una Habana que devino capital emancipadora, aunque ya con sombras que eclosionarán en el Quinquenio Gris. Roque lo vivió, siempre solidario con la tierra y la Revolución que lo acogió; mas también polémico e identificado con «los trovadores jóvenes» de entonces, que eran «incomprendidos», y con otros no tan jóvenes como Heberto Padilla.[2]

Para el joven poeta la libertad era un valor fundamental. Por eso dialogaba y reconocía la calidad de los contrarios cuando correspondía. Cuestionaba dogmas, criticaba las imposiciones de gobiernos europeos a los latinoamericanos y rechazaba todo tipo de discriminación.

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El escritor Manuel Galich, de Guatemala; Roque Dalton, y la fundadora de Casa de las Américas, Haydée Santamarí­a.

 Esos valores lo llevaron a ser comunista sin claudicar con el estalinismo; a renunciar al Partido Comunista salvadoreño nueve años después de haber ingresado en él; a rechazar la idea del intelectual devenido funcionario y a criticar a la Iglesia, aun siendo católico. Tales cualidades, personales y profesionales, lo hicieron admirado y querido por muchos.

También por eso fue un militante y revolucionario incómodo. No era pasivo, no pasaba inadvertido, era carismático y un excelente orador; discrepaba con argumentos, proponía alternativas y era imposible encasillarlo en un molde. Sus lecturas, estudios de Derecho, Ciencias Sociales y Etnología y, sobre todo, las experiencias vividas, forjaron a un pensador muy original y en permanente debate con los dogmas de la época.

Fue el disenso lo que decidió su cadalso

Al regresar a El Salvador se unió a las filas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), uno de los grupos que en 1980 integrarían el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Era una izquierda carente de debate, enfrascada en luchas internas, e influenciada por el estalinismo y el maoísmo. Roque lideraba la tendencia que privilegiaba crear un amplio movimiento de masas para el éxito del enfrentamiento armado a la dictadura, lo que contrariaba la postura militarista y radical de la dirigencia.

El 13 de abril de 1975 lo arrestaron y acusaron de división e insubordinación, y de ser «agente enemigo». Sin juicio alguno, la dirección del ERP decidió ejecutarlo y abandonó su cadáver en El Playón, donde los Escuadrones de la Muerte arrojaron luego a sus víctimas.

Con su muerte, Latinoamérica se estremeció y el movimiento guerrillero salvadoreño quedó dividido. Años después se admitió como falso el cargo de «agente enemigo», y el FMLN —del que sus asesinos llegaron a ser comandantes—, adoptó la táctica que proponía Roque. Pero ni lo reivindicaron ni suprimieron tales métodos.  

A pesar de declaraciones confesas de los responsables, de testigos y denuncias de la familia, el crimen sigue impune.[3] Los sucesivos gobiernos desde la firma de la paz en 1992 —incluidos los del FMLN—, fueron cómplices del pacto de silencio de los asesinos, quienes han sido premiados dentro y fuera del país. Solo Nayib Bukele, al asumir la presidencia en 2019, ordenó al ministro de Gobernación destituir al director de Protección Civil, Jorge Meléndez, por estar «acusado del magnicidio de nuestro poeta Roque Dalton».

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El presidente Bukele ordenó la destitución de Jorge Meléndez como director de Protección Civil, acusado del asesinato de Roque Dalton

Del legado y la flor para Roque

El legado de Roque está en muchas partes y formas. Un hombre que esperaba la muerte amando con desenfreno la vida, lo evidencia en obras de la talla de «Como tú» o en «Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre…». También porque, al decir de Eliseo Alberto: «Los poetas no se mueren nunca —y menos, si los matan (…) En todo caso se convierten en fantasmas muy tenaces».

En América Latina, artistas e intelectuales como Julio Cortázar, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Silvio Rodríguez, Eliseo Alberto, Roberto Fernández Retamar, Thelma Nava, Miguel Barnet y muchos otros, lamentaron y condenaron el asesinato.  

La Universidad de El Salvador le otorgó el Honoris Causa y varias instituciones del país llevan su nombre. La divulgación de su obra se complementa con música, antologías, proyectos socioculturales y audiovisuales como «Roque Dalton, fusilemos la noche».

Cuba le ha prodigado homenajes, especialmente Casa de las Américas.[4] Silvio lo considera «hermano querido, mártir y poeta de la revolución latinoamericana». Le ha tributado poesías, conciertos y canciones como Unicornio azul y El tiempo está a favor de los pequeños. En su setenta y cinco cumpleaños, le dedicó el conmovedor poema «Flor para Roque»:

No es venganza lo que quiero,

sino dejar una flor

donde escondieron los huesos

de un héroe de El Salvador

Roque Dalton fue un hombre de su tiempo. Muy útil también para el nuestro. El significado que le confirió a la libertad, su independencia de juicio, honestidad, gratitud, amor a la vida y coherencia como intelectual revolucionario; son de sus mejores lecciones.

Su corta vida y su ejemplo contrastan con actitudes políticas que optan por el silencio o las medias verdades si de objetar a los aliados se trata, sin tener en cuenta que, como apuntara Eduardo Galeano, «los revolucionarios que matan para castigar la discrepancia, son tan criminales como los militares que matan para perpetuar la injusticia».

Para contactar con la autora: ivettegarciagonzalez@gmail.com

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[1] Jorge Dalton Cañas (1961): Director, productor de cine, video y televisión, uno de los más destacados documentalistas de la región que ha trascendido a Europa. Sus más de veinte años de experiencia profesional han transcurrido en Cuba, México, Nicaragua, Estados Unidos y El Salvador. Fundador de la Escuela Latinoamericana de Cine, trabajó en el ICRT entre 1986 y 1992. Herido de sombras, es uno de sus mejores documentales. Censurado y prácticamente expulsado, salió de Cuba e hizo estancias en Miami y México hasta regresar a su país en 1998. Gestó el nuevo movimiento audiovisual en El Salvador y está al frente de la Dirección de Cine y Audiovisuales del Ministerio de Cultura en su país. En febrero pasado concedió una profunda entrevista al excelente realizador cubano Ian Padrón en Derecho a réplica.

[2] El caso Padilla se dirimió en 1971 y fracturó al movimiento intelectual en su identificación con la Revolución cubana. Roque Dalton tomó distancia. Sin embargo, sus convicciones y amistad, tanto con el acusado como con otros grandes escritores como Julio Cortázar —que firmó la primera carta abierta de intelectuales a Fidel Castro y se desmarcó luego a pesar de sus opiniones críticas—, hace pensar que el distanciamiento de algunos, como ellos, obedeció a la idea de proteger la imagen de la Revolución ante sus enemigos.

[3] Ingentes esfuerzos de la familia —con el apoyo de ex compañeros del poeta y amigos— se han hecho a lo largo de estas décadas: Procuraduría Para los Derechos Humanos y la Fiscalía en El Salvador, e internacionalmente con la Misión Observadora de la ONU (ONUSAL) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La comprobación de circunstancias, autores y clasificación del crimen como de «lesa humanidad», han quedado establecidos.

[4] Buena parte contenidos en Materiales de la Revista Casa de las América de/sobre Roque Dalton, Fondo editorial Casa de las Américas, La Habana, 2010.