
Por: Tatu
El 24 de agosto de 2009 fue puesto en libertad Mohamed Jalad, que había sido detenido en Afganistán en el 2002 por presuntamente lanzarle una granada a unos soldados estadounidenses. En el momento de su detención Jalab tenía 12 años, no obstante a eso fue sometido a torturas en la Base Naval de Guantánamo durante 7 años, hasta que la jueza Ellen Huvelle ordenó su puesta en libertad ante la falta de pruebas para justificar su encarcelamiento.
A Omar Khadr, que nació en Canadá y fue criado entre ese país y Pakistán, lo acusan de haber matado a un soldado norteamericano, también con una granada. Fue capturado en Afganistán en julio de 2002. Gravemente herido, y con apenas 15 años, fue trasladado a la base de Bagram. En octubre de ese mismo año llegó a Guantánamo, donde fue sometido a torturas y vejaciones.
La clasificación para estos dos prisioneros (menores de edad) según el gobierno de los Estados Unidos es la de “combatientes enemigos”, lo que les impide acogerse a las convenciones internacionales que protegen a los prisioneros de guerra.
Este hecho demuestra la falta de moral del este gobierno para evaluar el tema de los derechos humanos y el trato a los prisioneros en los demás países. Sin embargo en el guión trazado desde la Casa Blanca y seguido obedientemente por los “demócratas” europeos, en cuba hay más de 200 prisioneros políticos, como aparece registrado por la “Coordinadora Nacional de Presos y ex Presos Políticos”.




