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Reanudan operaciones del Programa de Parole de Reunificación Familiar Cubana

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Tras casi cinco años en suspensión a causa de los presuntos ataques sónicos a diplomáticos estadounidenses en La Habana, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) está reanudando las operaciones del Programa de Parole de Reunificación Familiar Cubana (CFRP) con las solicitudes pendientes, según informó la embajada estadounidense en Cuba a través de sus canales oficiales.

De acuerdo con la nota difundida, USCIS comenzó a enviar los primeros avisos de entrevista a los peticionarios del programa CFRP, pero se alerta que los beneficiarios no deben tomar ninguna medida para prepararse hasta que su peticionario reciba un aviso de entrevista.

De igual forma, el organismo norteamericano informa que aún no está emitiendo nuevas cartas de invitación: «Actualizaremos nuestro sitio web y haremos anuncios públicos cuando se emita la próxima ronda de avisos de invitación del programa CFRP. Un peticionario que previamente presentó una solicitud del programa CFRP que aún está pendiente no debe presentar otra solicitud».

La Joven Cuba recibe con beneplácito el retorno de esta vía de reunificación familiar, si bien considera que queda mucho por hacer en materia de relaciones bilaterales y en pos del bienestar de los cubanos de ambas orillas.

Retos del activismo afrodescendiente cubano

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Activismo afrodescendiente
(Imagen: Cristóbal Schmal/NYT)

La agenda mundial dedica varias jornadas a la celebración de la cultura africana y la afrodescendencia en general, con especial énfasis en sus características simbólicas y folclóricas. No obstante, es necesario acercarse a este grupo poblacional desde sus realidades. La comunidad afro necesita más de políticas públicas sistemáticas que ayuden a fortalecer sus capacidades y romper con condicionamientos de precariedad heredados, que de posts de solidaridad y empatía.

A casi tres años de la implementación del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial, debe atenderse a sus resultados y a los de otros proyectos asociados con influencia directa en sus beneficiarios.

El censo poblacional de 2010 registró que el 35.9% (4 006 926) de la población cubana es afrodescendiente. Las políticas dirigidas a ellos deben enfocarse en romper con las condiciones que derivan en la reproducción de sus índices de pobreza y vulnerabilidad. En ese sentido, el activismo afrodescendiente puede considerarse un medidor de sus necesidades reales, una alternativa para exigir la formulación y cumplimiento de legislaciones equitativas e integradoras, y una vía para la auditoría de resultados concretos.

Por consiguiente, sería oportuno articular en Cuba un activismo de carácter sinérgico y multidisciplinar que atienda estos retos principales:

— Rediseño de políticas públicas a partir de resultados demográficos: El enfoque de cualquier estrategia debe basarse en estudios actualizados sobre la situación de los sujetos a quienes va dirigida y atender a cuestiones como el territorio de origen y de residencia, rangos etarios, niveles educacionales, solvencia económica, identidad de género y perspectivas en el país.

— Activismo feminista antirracista: Aunque en los últimos años el tema de la influencia africana ha ganado espacio en la agenda pública y, pese a las reservas, en la mediática, es necesario un activismo antirracista que defienda los derechos de las mujeres afrocubanas y lleve el tema a la agenda política.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) no atiende a la mayor parte de la agenda feminista del país. Como es de suponer, tampoco responde a las necesidades puntuales de las mujeres negras porque, políticamente, no hay diferencia. Sin embargo, estas tienen mayores dificultades para acceder a trabajos particulares bien remunerados, muchas viven en condiciones de hacinamiento y son dependientes de una economía presentista, o sea, de subsistencia diaria.

Activismo afrodescendiente
La FMC no atiende a las necesidades puntuales de las mujeres negras porque, políticamente, no hay diferencia. (Foto: Alejandro Ernesto/EFE)

— Fomento del empoderamiento económico a través de emprendimientos: La influencia de nuevos emprendimientos que defienden la diáspora africana en el país es evidente y han logrado cambios sustanciales en la percepción colectiva de la afrocubanidad desde la moda, la estética y los valores culturales en general. De hecho, muchos de estos emprendimientos están dirigidos por afrodescendientes, lo que muestra una perspectiva de desarrollo.

Sin embargo, es responsabilidad del activismo velar para que la ruta de sostenibilidad de estos negocios no olvide los motivos de su surgimiento y que su base y directriz imperecedera sea el fortalecimiento de las capacidades de la comunidad afrodescendiente que les rodea.

También se debe abogar por la muestra de belleza afrocubana en su totalidad, sin ponderar unas características fenotípicas por encima de otras. Ello nos alejaría de una regresión a la búsqueda de la mulata esbelta, con curvas y rizos perfectos y el mulato fornido. La aceptación de la matriz afro tiene que implicar la correspondencia e identificación de la comunidad con la imagen que se divulga.

— Fortalecimiento y cumplimiento de los principios de proyectos institucionales y de desarrollo local: Las comunidades vulnerables, a nivel internacional, son beneficiarias de ayudas, colaboraciones, presupuestos que se dedican a crearles mejores condiciones de vida.

Potenciar la identificación cultural y las capacidades de la comunidad afrodescendiente, puede ser un objetivo declarado clave para acceder a subvenciones. Sin embargo, nada se logra sin el compromiso de los responsables con la comunidad en la que ejercen. Visitar las viviendas, identificar necesidades, resolverlas y darles seguimiento son algunas de las tareas que los proyectos deben cumplir a cabalidad.

Lograr resultados tangibles que alivien las carencias de la colectividad aumenta la credibilidad de cualquier proyecto y, lo que es más importante, hace que las personas se apropien de él, volviéndolo más sostenible. El desarrollo local se basa en que la comunidad se valga de los recursos para su progreso económico, político y social. Como colofón, está la formación de actores que vivan en el mismo entorno, quienes por su compromiso, mantengan los resultados del proyecto en el tiempo y velen por su evolución.

— Reconexión identitaria: El conocimiento popular sobre la cultura afrocubana señala los tambores, los colores, la religión yoruba, como características esenciales de esta población folclorizada en la visión e imagen turísticas de la isla. Sin embargo, la comunidad ha vivido una etapa de desconexión con lazos tangibles de su raíz, lo que no le permite ver a los antepasados como algo propio.

Apremia abrazar enseñanzas familiares que ayuden a fortalecer la identidad y transmitirlas como grabar caminos en trenzas, utilizar el kanga o portabebés, conocer de etnobotánica y rescatar elementos de la culinaria tradicional cubana, que tanta impronta africana tiene.

Debe hacerse de modo que no suene a melancolía, sino a resistencia. La búsqueda del saber ancestral es un conector entre pasado y presente, pero también una suerte de salvavidas. Así como los africanos readaptaron su alimentación y costumbres para sobrevivir en la Isla a las tormentosas condiciones de explotación, recurramos a sus saberes para sobrevivir a tiempos difíciles de escasez.

Activismo afrodescendiente
Así como los africanos readaptaron su alimentación y costumbres para sobrevivir en la Isla a las tormentosas condiciones de explotación, recurramos a sus saberes para sobrevivir a tiempos difíciles de escasez.

En el Congreso Internacional de Investigadores sobre Infancias, Adolescencias y Juventudes, celebrado en marzo del presente año, la investigadora María del Carmen Zabala expresó que en Cuba, a pesar de los avances de la población negra y mulata, debido a las transformaciones llevadas a cabo por la Revolución, se han constatado limitantes socioeconómicas en este grupo poblacional y aún hay prejuicios, estereotipos y prácticas discriminatorias.

Según Zabala, las investigaciones sobre pobreza en la Isla evidencian que el emparejamiento temprano y consecuente maternidad adolescente, el abandono de estudios, la informalidad laboral, la inestabilidad social, económica y cultural de las familias son factores mediados por el género, el color de la piel y los rangos etarios.

A nivel social, urge potenciar el tratamiento del factor afrocubano como un elemento humano, sin solapar su realidad por el afán integrador. Para Don Fernando Ortiz, «la cubanidad es principalmente la peculiar calidad de una cultura»; por lo tanto, la percepción que tengamos de los elementos históricos —entre los que figura inexorablemente el africano-— evidencia nuestro valor y calidad como sociedad.

Teniendo esos elementos en cuenta, será posible trazar estrategias más apropiadas para minimizar los índices de pobreza y vulnerabilidad, desmitificar pensamientos discriminatorios y potenciar el valor de la comunidad afrodescendiente en favor de su desarrollo. Reconocer las diferencias es un acto necesario para trazar rutas que conduzcan hacia caminos de iguales.

La polémica visita de Gorbachov a La Habana

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Visita
Gorbachov visitó Cuba en 1989 en medio de la política de reformas. (Foto: AFP)

En abril de 1989, siete meses antes de la caída del Muro de Berlín, quien sería el último líder de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, aterrizaba en La Habana como parte de su primera y única visita oficial a Cuba.

Presenciado por más de medio millón de cubanos, según estimaciones del diario Granma, el acontecimiento reunió también a centenares de periodistas de todo el mundo, interesados en el desarrollo de los encuentros entre el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y su homólogo cubano, Fidel Castro.

La perestroika, que a la postre no evitaría la caída de la URSS, carecía del apoyo de líder cubano, quien meses después de la visita calificaría los cambios como «cosas muy tristes». A diferencia de su par soviético, Fidel consideraba que un proceso de esa naturaleza no era práctico o posible en un país tan cercano a Estados Unidos, y con una población veinte veces menor que la del gigante euroasiático.

«¿Y cómo se puede suponer que las medidas aplicables en la URSS sean exactamente las medidas aplicables en Cuba o viceversa? ¿Cómo se puede suponer que dos países que tienen una enorme diferencia en extensión, en población; dos países que tienen historias muy distintas, culturas distintas; dos países que han tenido problemas distintos, tengan que aplicar exactamente las mismas fórmulas para la solución de los problemas, para la solución de diferentes problemas?», declaró en en la Sesión Extraordinaria y Solemne de la Asamblea Nacional, con motivo de la visita..

Mientras, desde las páginas del diario El País, el periodista Antonio Caño escribía: «Gorbachov sabe probablemente que no puede torcerle el brazo a un personaje como Fidel Castro sin poner en peligro su credibilidad en el Tercer Mundo, y Castro sabe que no puede agotar la paciencia de Gorbachov sin tener una alternativa muy clara sobre la que sustentar la economía del país. Esto no va a evitar, sin embargo, que el líder del Kremlin anime a sus aliados cubanos a poner en práctica métodos de producción y de comercio que aumenten la eficacia del sistema y, sobre todo, alivien la pesada carga de la ayuda soviética a este país».

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Fidel Castro y el líder soviético Mijaíl Gorbachov se abrazan durante un acto en abril de 1989 en La Habana. (Foto: Gary Hershorn / Archivo Reuters)

La polémica en torno a la visita, no obstante, fue más allá de las visiones contrapuestas de los mandatarios y los intereses de ambos países. Grupos opositores al gobierno cubano entregaron a Gorbachov una carta que pedía el fin del apoyo soviético a Fidel. La misiva se basaba en el presupuesto de que «la inmensa mayoría del pueblo cubano también desea cambios democráticos», y terminaba calificando al líder ruso como «uno de los grandes reformadores sociales de nuestro tiempo».

Como era de esperar, las demandas fueron desatendidas por el secretario general del PCUS, que había dado el visto bueno a un nuevo protocolo de intercambio comercial con montos superiores a 10 mil millones de dólares.

Dos décadas y media después, mientras se desarrollaban las reformas del gobierno de Raúl Castro y el acercamiento a Estados Unidos, Gorbachov opinaría: «Si alguien quiere dictar a Cuba cómo tiene que proceder o hacerle demandas injustas, no funcionará. Cuba es respetada en la comunidad internacional, así que veamos lo que sucederá y cómo gestionará esto».

Finalmente, consideraría que el gran peso de la negociación se inclinaba sobre la potencia norteamericana y que muchos de los problemas relacionados con Cuba «son consecuencias de errores cometidos durante la Guerra Fría».

Mijaíl Gorbachov: el hombre y su tiempo

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Gorbachov
Mijaíl Gorbachov (Foto: David Longstreath/AP)

Ha fallecido Mijaíl Sergueyevich Gorbachov (1931-2022), último secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y primer y último presidente de la URSS. Desde que asumió el liderazgo, después de los funerales consecutivos de Brezhnev, Andrópov y Chernenko, entre noviembre de 1982 y marzo de 1985, se enfrascó en la inmensa tarea de sacar al país del estancamiento resultante del agotamiento del modelo de planificación centralizada, lastrado por el peso de una tupida burocracia y una inmensa corrupción que corroían los diversos estamentos de la compleja organización política y administrativa.

A mediados de los años ochenta del siglo XX, la Unión Soviética era una potencia espacial, nuclear y militar. Sin embargo, su agricultura colectivizada estaba en crisis y era incapaz de producir los alimentos que demandaba la población; la industria de bienes de consumo era subdesarrollada y la pesada y de construcción de maquinarias, no resultaba competitiva de acuerdo a estándares internacionales.

Solo la industria energética —y especialmente la producción de petróleo y gas— podía asegurar la inserción internacional de la economía soviética más allá de las fronteras del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Mientras tanto, la elevación del nivel de vida de la población dependía de las importaciones y de los sucesivos créditos a los que acudió el país para cubrir sus sistemáticos desbalances comerciales con los países capitalistas desarrollados, los cuales debía pagar con divisas convertibles o con exportaciones de oro.

Adicionalmente, desde fines de los años setenta el ejército soviético se encontraba empantanado en una guerra de desgaste en Afganistán de la que difícilmente podía salir victorioso, además de pagar un alto costo en vidas humanas y en recursos económicos.

Por otra parte, el despliegue de la llamada Iniciativa de Defensa Estratégica, de Ronald Reagan, llevó a la URSS a elevar notablemente el gasto militar para mantener la paridad estratégica con Estados Unidos, lo que impedía destinar recursos suficientes para invertir en la industria de bienes de consumo y en la agricultura, con el objetivo de mejorar el nivel de vida de la población.

La gestión de Gorbachov al frente de la Unión Soviética entre 1985 y 1991 en materia de política doméstica podría resumirse en tres elementos principales: 1) la reestructuración económica (perestroika), 2) apertura informativa y eliminación de la censura ideológica y cultural (glasnost), y 3) democratización y cambios institucionales.

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Gorbachov y Ronald Reagan. (Foto: RT)

Perestroika

Para impulsar el crecimiento económico y específicamente la producción industrial y agrícola, resultaba imprescindible una profunda reforma de los mecanismos de funcionamiento de la economía.

En los primeros tiempos el alcance de esa reforma no fue más allá de una mayor autonomía económica y operativa de las empresas estatales, la descentralización de los mecanismos de planificación, el reforzamiento del papel de los colectivos obreros en las decisiones de las empresas y la vinculación de los salarios a los resultados de la producción de bienes y servicios.

En consecuencia, esto significaba el debilitamiento de la planificación centralizada a nivel microeconómico, pero la conservación de los resortes centralizados en la asignación de los principales recursos de inversión.

Entre las principales medidas económicas adoptadas al amparo de la perestroika se pueden mencionar las siguientes: las empresas estatales serían responsables de sus decisiones de producción en función de la demanda tanto de los consumidores como de otras empresas, debían cubrir sus costos con sus ingresos y obtener beneficios, podrían competir entre sí en los mercados y desarrollar actividades directas de comercio exterior.

Asimismo, se autorizó la creación de empresas mixtas con capital nacional y extranjero, siempre que este no superara el 49% de participación (que después se modificó para autorizar la participación foránea con carácter mayoritario); se permitió el establecimiento de empresas cooperativas y posteriormente privadas a pequeña escala en la producción manufacturera y ciertos servicios.

A pesar de no ser especialmente radicales, estas medidas motivaron la resistencia de los grupos conservadores dentro de la dirección del Partido y el gobierno en distintos niveles, toda vez que amenazaban sus distintas parcelas de poder.

Glasnost

La apertura informativa y la eliminación de la censura debían permitir el debate abierto de los problemas económicos del país para ejercer presión sobre los sectores conservadores del Partido que obstaculizaban las reformas.

Entre las medidas más importantes asociadas a la glasnost vale mencionar: la autorización a medios de prensa para investigar y divulgar los casos de corrupción en los distintos niveles de la jerarquía política o administrativa; la publicación de cientos de libros y exhibición de obras de teatro y filmes que habían sido prohibidos por los censores del departamento ideológico del partido; el cierre de los campos de prisioneros y la excarcelación de los principales disidentes políticos.

gorbachov

Igualmente, estableció el reconocimiento de las libertades de expresión, reunión, asociación y movimiento dentro y fuera de las fronteras del país; la rehabilitación de las personas injustamente condenadas por razones políticas y la apertura de los archivos secretos para corregir las distorsiones de la realidad histórica.

Gracias a la glasnost fue posible conocer los detalles y la magnitud de los crímenes cometidos por órdenes de Stalin contra la población soviética e incluso contra miles de bolcheviques en las purgas masivas que se desencadenaron en los años treinta con el objetivo de asegurar su poder autocrático.

De esa forma, permitió el desarrollo de libertades cívicas y de creación artística e intelectual sin precedentes en la historia del país y que luego fueron conculcadas por las autoridades de la mayor parte de los Estados sucesores de la desaparecida unión. Al mismo tiempo, permitió que salieran a flote las profundas contradicciones económicas, políticas y nacionales del sistema soviético.

Democratización

La democratización dentro del Partido Comunista y de la sociedad soviética resultaba una condición del proceso de transformaciones que pretendió desarrollar Gorbachov. Este fue un proceso lento y cargado de contradicciones, sobre todo debido a que no hubo un cuestionamiento temprano al monopolio del poder en manos del PCUS, ni este adoptó mecanismos democráticos en su vida interna.

En 1988 se produjo una modificación a la Constitución soviética de 1988 para instituir al Congreso de Diputados Populares como máximo órgano del poder del Estado, cuyos miembros fueron elegidos en marzo de 1989. Por primera vez en la historia soviética, de los 2.250 parlamentarios, 292 fueron elegidos como independientes.

El inicio del proceso de democratización de la sociedad y el reconocimiento de las libertades cívicas pusieron de manifiesto la urgencia de abordar la cuestión de la autodeterminación real de los pueblos integrantes de la unión, debido a las tensiones nacionalistas que comenzaron a aflorar de forma cotidiana en el nuevo panorama político y que implicaba un replanteamiento de las condiciones en las que debía establecerse una nueva Unión de Estados Soberanos.

La posibilidad de que se produjera la secesión de varias repúblicas y la perspectiva de que el país avanzara a un sistema político democrático y multipartidista, llevaron a las fuerzas más conservadoras dentro de la dirección soviética a intentar el golpe de Estado que se produjo entre el 19 y el 22 agosto de 1991 y que fracasó debido a la contundente respuesta popular.

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Gorbachov realizando un comercial para Pizza Hut.

Legado

La disolución de la Unión Soviética fue el colofón del fallido intento de Gorbachov por transformar el país en una sociedad libre y democrática. Las reformas no prosperaron porque sus impulsores comprendieron demasiado tarde que el sistema del socialismo burocrático no tiene capacidad para reformarse. El desmontaje del sistema de administración centralizada y su reemplazo por una economía mixta de mercado, el establecimiento de libertades cívicas y políticas y el reemplazo del sistema político totalitario por uno democrático, solo pueden causar, como efectivamente ocurrió, la implosión del sistema.

Si bien los pueblos de Rusia y de la mayor parte de las antiguas repúblicas soviéticas carecen hoy de libertades cívicas y de sistemas democráticos y poseen economías capitalistas controladas por oligarquías mafiosas, en otras repúblicas ex soviéticas y en la mayor parte de los antiguos países del llamado socialismo real de Europa Central y Oriental, se han construido sociedades modernas y con mayor desarrollo económico y social.

El fracaso de las reformas de Gorbachov deja, sin embargo, una gran lección histórica: la construcción de una opción política socialista solo puede ser posible en un sistema en el que prime la democracia política y la sociedad disfrute de libertades plenas.

Malas noticias, es decir, cubanas

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Noticias

Bad news are good news (malas noticias son buenas noticias), reza un viejo precepto periodístico, transmitido en el oficio de generación en generación, según afirman los conocedores. Se basa en la idea de que la felicidad plena, la dicha colectiva, el bienestar imperturbable no generan titulares. Son las catástrofes, los accidentes, la muerte y la desolación las que, por sus consecuencias humanas —máxime si hay personalidades implicadas o grandes masas que las sufren—, dan sustancia de reporte y opinión a los medios de prensa.

Pienso en eso, entre tanta angustia que nos golpea y rezo para mis adentros porque Cuba deje de ser noticia. No más. Unas arrobas de silencio. O, como diría alguna vez Leonardo Padura, un poco de «normalidad».

Pero parece que no es posible. Cada vez más titulares retratan nuestro padecer. Algunos, en exceso sensacionalistas, casi en los predios de la pornomiseria; otros, de medios más rigurosos, ajustados a la magnitud del desastre. Aquellos del conglomerado que responde al bloque PCC/Estado/Gobierno —dizque «públicos»—, envueltos en la aureola infaltable de triunfalismo con la que nos han arrullado por más de medio siglo. Mientras, la Patria se va al despeñadero.

Leo, por ejemplo, que Yipsi Moreno, la campeona olímpica y tres veces monarca mundial, la valerosa mujer y excepcional atleta que tanta gloria dio a esta pequeña Isla, se enteró de su sustitución como Comisionada Nacional de Atletismo… ¡por la televisión!

Yipsi Moreno Memorial Barrientos
Yipsi Moreno conoció sobre su sustitución a través de la TV. (Foto: Play-Off Magazine)

Ante una pregunta de la veterana periodista Julia Osendi, la estelar camagüeyana contestó: «Desde el 10 de mayo había solicitado mi liberación y me dicen que permaneciera en el cargo hasta que concluyera el ciclo, que se hubiera cumplido en el campeonato de la NACAC en Bahamas. // Y resulta que vengo a enterarme de mi sustitución por la televisión, sorpresivamente…».

Leo, por ejemplo, en el perfil del reportero y directivo de prensa Lázaro Manuel Alonso, que en el Centro Comercial Boyeros y Camagüey hubo que sacar pomos de pasta de bocadito de la venta, pues «explican los dependientes que fermentó por el calor. Otros dicen que llegó así a la tienda. Mientras, se sigue perdiendo comida en medio de las tensiones tremendas con el abastecimiento de alimentos».

Leo, por ejemplo, que más de la mitad de la provincia de Pinar del Río sufrió afectaciones al fluido eléctrico. Y que, según «Idulvis Acuña Velázquez, directora de la UEB Despacho, de la Empresa Eléctrica», los tiempos de interrupción a los clientes se habían ampliado hasta 12 horas. «La especialista aclara que la tendencia en el horario pico siempre será a aumentar los apagones, por lo que pudieran llegar a 17 horas en relación con las 24 del día, hasta el punto de quedar apagada la provincia en más del 90 por ciento», precisaba el periódico provincial.

Leo, por ejemplo, que, Julio Martínez Roque, coordinador del Gobierno de La Habana, «explicó que debido a atrasos ocurridos con el arribo del trigo y la harina, y los altos precios que tienen hoy en el mercado los servicios marítimos, se ha decidido reducir el consumo de harina en la capital. Ello solo garantiza la canasta familiar normada, la población penal, y un nivel para Salud pública, los niños sin amparo familiar, hogar de ancianos, hospitales psiquiátricos y el de la Cadena cubana del pan.// Agregó Martínez Roque, que esta situación conlleva a que en estos momentos no se pueda garantizar el pan de consumo social de un grupo de organismos, el de la Gastronomía, y de Educación».

Esta noticia, sin embargo, el semanario habanero la encabezó de la siguiente forma: «Avanzan obras de beneficio social en municipios de la capital».

Leo, por último, en este ácido «aperitivo» noticioso, que «Cientos de habaneros concurrieron […] a las Casas de cambio». La información, con foto radiante de una cola, citaba como vox populi a un músico jubilado, quien «acudió con su esposa, a la Cadeca de Belascoín a comprar 100 dólares, pero al explicar su deseo de asistir con ese dinero a las tiendas en MLC se le sugirió adquirir euros u otras divisas, y colocarlos en una tarjeta, pues en esos establecimientos no se admite el dólar y mucho menos en efectivo».

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Las cadecas de la capital han sido escenarios de colas tras el anuncio de la venta de divisas. (Foto: Canal Habana)

Es decir, que el jubilado, luego de hacer su fila, alcanzar ticket y adquirir su divisa (a razón de más de 125 pesos cubanos por cada euro, cuando una chequera de jubilación no sobrepasa los 4 o 5 mil pesos, siendo muy afortunado), ese anciano, digo, debía serenamente ir a hacer otra cola al banco, para, si había corriente eléctrica y podían atenderlo, poner sus euros en una tarjeta; y después, hacer la cola en la tienda en MLC, para, si había productos y electricidad, adquirir lo que deseaba; y luego, finalmente, quizás hacer otra cola en la parada, para tomar un transporte y llegar a su casa.

Y claro, estas «joyas» de prensa solo una pequeñísima muestra, un bocado de ese alimento putrefacto que condensa nuestro día a día. Cualquiera pudiera pensar que no están relacionadas. Pero dolorosamente son harina (y no de trigo) del mismo costal.

El Poder que irrespeta a una de las glorias deportivas que más crédito internacional le dio y, actuando con total falta de transparencia, la sustituye en un cargo público sin avisarle previamente es el mismo que no vela porque los productos alimenticios se conserven como es debido y, ante un posible deterioro, no es capaz de tomar medidas revolucionarias como entregarlo a personas necesitadas.

Es el mismo que puede llegar a apagar una provincia 17 de las 24 horas del día porque no ha sabido, en décadas, gestionar eficientemente un sistema energético para la Isla; es el mismo que no puede garantizar en calidad y variedad ni siquiera el alimento básico del pan; y tampoco abre las compuertas para que otros actores económicos puedan asumirlo como es debido.

Es el mismo que, intentando «ordenar» un desastre financiero que él mismo creó ha terminado por tener en juego múltiples monedas, la economía parcialmente dolarizada y el valor adquisitivo de la moneda nacional, en la que cobran los cubanos, cada vez más tendiente a una bochornosa nulidad.

Y no, no parece que vayan a cesar las bad news, mientras no tengamos las good news de que ese Poder, finalmente, sometió su trono a la voluntad del pueblo.

El punto de no retorno

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Retorno
(Foto: Néster Núñez)

¿Cuándo dejé de creer? La pregunta me persigue hace tiempo, junto a la certeza del fin de una utopía, de una sentencia letal que parece llegar treinta años después de lo que fijó la historia, cuando el colapso del campo socialista en la Unión Soviética y Europa del Este dieron inicio a un eufemístico Período Especial, cual anuncio de un apocalipsis. No pocos creyeron que el efecto dominó provocaría también la avalancha del desastre sobre esta Isla. ¿Acaso no sería aquel momento, sino el aquí y el ahora, los llamados a ser inicio de una nueva era para Cuba?

A poco más de un año del 11J, la crisis económica y los llamados «problemas largamente acumulados» contrastan con una esfera pública cada día más plural y activa. ¿Pululan allí peligrosos extremismos? Cierto, pero también avivan la llama de una sociedad civil a la que, si bien aún le falta educación en torno al disenso, va ganando terreno en el debate de sus contradicciones, en reclamar derechos, apuntar errores y exigir respuestas. Ni más ni menos que lo que cualquier sociedad democrática necesita y debe permitirse.

Sobran ejemplos recientes de lo que podrían denominarse ejercicios ciudadanos de pedido de rendición de cuentas a las autoridades: directas de madres en redes sociales (como la archiconocida de Amelia Calzadilla), cacerolazos en reacción a los prolongados apagones, o la demanda de respuestas ante el incendio en Matanzas y todos los cuestionamientos posteriores sobre el carácter obligatorio del servicio militar o la calidad de los sistemas preventivos de incendios en Cuba.

Tales evidencias dan cuenta de lo que supone una verdad de Perogrullo: este país está cambiando, y quizás para siempre. En realidad, no es el mismo de hace siquiera tres años, cuando una crítica televisiva a los servicios de transporte o a las colas de antaño —que ahora evocan tiempos mejores—, figuraban como una práctica ciudadana y periodística de gran talante.

La pluralidad política e ideológica también se extiende a los medios de comunicación. El monopolio estatal en la esfera mediática dista de lo que otrora fuese. La pérdida de credibilidad de la mayoría de los espacios que hablan de victorias y progresos en un país imaginado, pulsean con un conjunto de medios independientes que, en poco más de una década y en algunos casos menos, ya acumulan experiencia, rutinas de trabajo y un público fidelizado.

Es imposible hablar, tanto de unos como de otros, en términos de cúspide periodística. Sesgos, desaciertos, omisiones y tendencias excesivas a la ideologización de contenidos abundan en ambas partes. Sin embargo, lo que resulta innegable es que su conjunción representa una plataforma dinámica en pos de la promoción de agendas diversas y de la movilización de la opinión pública. Y eso también es democracia.

Mucho se ha hablado de las razones del colapso del socialismo en la URSS: la distancia insalvable entre el Partido y el pueblo, las violaciones a los derechos humanos y, sobre todo, lo que fuera un intento fallido de reproducción ideológica que negaba cualquier espacio al pluralismo, dieron al traste con un sistema que naufragó en su propia tormenta. Comúnmente, en las clases de Historia, los profesores destacan que aprender la materia es requisito indispensable para no repetir los errores del pasado. Tres décadas después, Cuba no parece abrirse a las reformas que evitaron la catástrofe en países como Vietnam.

De seguro existe consenso en que no se trata de repetir fórmulas exactas, sino de adaptar experiencias exitosas a nuestro contexto, sin que se impongan la sombra del dogma y la burocracia. A nivel económico, la mayoría de los expertos coincide en la necesidad de apertura del mercado, mayores posibilidades para la gestión privada y la inversión extranjera, esta última posible catalizadora para una economía estancada y deforme. Recientemente, fueron anunciadas en la Mesa Redonda nuevas medidas al respecto, que, si bien aparentan ir en la senda correcta, en el fondo no deja de ser el déjà vu económico cubano por excelencia: dictar recetas tímidas en tiempos de crisis y paliar la situación hasta que la soga termine por reventar… y siempre por el lado más débil, el de los trabajadores, los jubilados, las amas de casa…

Es entonces cuando la Cuba imaginada de la adolescencia y los años de universidad sobrevuela mi cabeza. Por aquel entonces, la ensoñación de lo que podíamos ser todavía se presentaba como una meta compleja, pero alcanzable. El llamado del Estado a hacer y proponer, la crítica rosa televisiva, una postal de Obama por las calles habaneras y el turismo floreciente apuntaban a un futuro esperanzador. No dejaba de ser la Isla de las escuelas al campo, la emulación socialista o el racionamiento de la comida mediante una libreta por núcleo familiar, pero el momento inspiraba la ilusión de avance en un país sin dudas diferente.

Retorno
(Foto: Raúl Abreu)

¿Qué pasó entonces con la llamada «reforma cubana»? Los optimistas dirán que permanece en pausa a la espera del «momento correcto», pero lo cierto es que once años después del sexto Congreso del Partido y de la aprobación de los Lineamientos, los problemas que nos afligen carecen de una solución inmediata. No podemos cambiar la matriz energética a corto plazo y ni siquiera con medidas acertadas es posible salir de la crisis económica tan rápido como quisiéramos.

Aunque no existen datos oficiales, basta una caminata por las calles para comprobar que han ascendido la cifra de deambulantes y mendigos, los índices de pobreza, los derrumbes, la insalubridad… Los jóvenes se marchan de Cuba porque saben que los cambios que la patria necesita tomarán años y tendrán un saldo doloroso a nivel social. Nadie puede culparlos de no responder ante el eterno sacrificio al que se nos convoca, por eso compran dólares como locos, como quien quiere comprar la libertad.

En medio de las circunstancias actuales, la postal de esta isla del Caribe ha rendido sus colores a una gama de grises que la nubla. La consigna de turno: «somos continuidad», junto a otras manidas y vacías expresiones como «resistir y vencer» y «vamos por más», son síntesis de una retórica política que llega desde arriba, pero que en cuestiones prácticas a nadie aporta luces sobre a dónde vamos como país.

No le faltaba razón a Trotski cuando en La Revolución traicionada escribió el siguiente pasaje, del que bien valdría tomar nota: «El restablecimiento del derecho de crítica y de una libertad electoral auténtica son condiciones necesarias para el restablecimiento del país. El restablecimiento de la libertad de los partidos soviéticos, y el renacimiento de los sindicatos, están implicados en ese proceso. La democracia provocará, en la economía, la revisión radical de los planes en beneficio de los trabajadores. La libre discusión de los problemas económicos disminuirá los gastos generales impuestos por los errores y los zigzags de la burocracia».

Hoy la historia de la URSS se repite, porque como dice un viejo axioma: «las revoluciones están llamadas a la autodestrucción». No seré la primera en repetir que revolución es sinónimo de cambio y progreso, empero la égida revolucionaria cubana solo alimenta un sistema burocrático e ineficiente, que ha extendido a su paso la pobreza y desterrado cualquier reconciliación con el disenso.

Y así trascurren los días hacia el peligroso punto de no retorno en el que la tensión social mute al siguiente nivel, en tanto el circo del descrédito y la táctica de matar al mensajero no bastarán para mantenernos entretenidos. Quizás ha llegado la hora de pensar en el diálogo, en la refundación de una Cuba que reivindique el valor del trabajo como fuente del sustento, donde se respeten los derechos políticos de los ciudadanos, y en la que el dogma ideológico no esté por encima del pragmatismo, la sensibilidad y el bienestar individual y colectivo. Quiero ser optimista. Me niego a pensar que tenemos, justo en la nuca, los suspiros agónicos de la nación.

Intercambio Cuba-Estados Unidos tras incendio en Matanzas

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normalization relaciones cuba estados unidos

Con el objetivo de impulsar la estrategia de saneamiento y rehabilitación ambiental a causa del incendio en la zona industrial de Matanzas, especialistas de Cuba y Estados Unidos sostuvieron un intercambio virtual este 24 de agosto.

De acuerdo con el sitio web de la Cancillería cubana, la reunión, con sede virtual en el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), se produjo en un «ambiente profesional y de provechoso intercambio».

Por la parte cubana participaron especialistas del CITMA, el Ministerio de Energía y Minas y del Instituto de Recurso Hidráulicos, mientras que por la estadounidense intervinieron expertos de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés).

Ambas representaciones dialogaron sobre posibles mecanismos de cooperación, al tiempo que los delegados cubanos solicitaron acceder a las técnicas más novedosas desarrolladas por EPA y otros organismos estadounidenses con experticia en este tipo de desastres.

La reunión entre especialistas cubanos y estadounidenses se produce en medio de tensiones políticas agudizadas durante el gobierno de Donald Trump, quien no solo puso freno al proceso de normalización iniciado por su predecesor Barack Obama, sino que arreció las medidas coercitivas sobre la Isla.

Por su parte, la administración Biden, contrario a lo prometido en campaña, tampoco ha retomado el acercamiento en ninguna esfera, por lo que los intercambios en el área científica, académica y ambiental permanecen casi nulos. Si bien lo ocurrido este 24 de agosto figura como un pequeño paso, supone asimismo una muestra de que la cooperación Cuba-Estados Unidos es tan necesaria como posible.

Futuro concentrado

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Futuro Concentrado
(Imagen: Wimar Verdecia)

El Ministerio de Economía ?en uso de las atribuciones que le han sido conferidas? y el Ministerio de Comercio Interior ?en uso de las distribuciones que ya quisiera le confirieran? han decidido, como paso superior del proceso que desde el último año y medio afianza el crecimiento sostenido de los índices económicos del país, aprovechar los Mercados Concentradores ya levantados en las afueras de la capital y construir otros en todas las cabeceras provinciales, en aras de sostener la creación en breve de las Zonas Especiales de Subdesarrollo, primer peldaño para recibir en el año 2030, de manos del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, la bandera «País Próspero y Sostenible», primer paso de la emulación «Un mundo mejor es posible».

La idea central de estas ZESD es que a ella podrán concurrir todos los actores económicos a vender lo que les venga en gana: desde centrales azucareros hasta pares de chancletas, sin presentación de comprobantes que avalen la compra y sin impuestos por las operaciones comerciales.

Las Mercados Concentradores serán una extensión del recién restituido mercado cambiario, y ayudarán a aliviar las largas colas que existen hoy en las treinta y siete Cadecas designadas al efecto. Cada día se informará a los concurrentes la fluctuante tasa de cambio de las divisas extranjeras. Para la apertura está prevista la de un dólar norteamericano por cada 2,2 libras de malanga. El cambio de esta última por los demás artículos dependerá de la oferta y la demanda, además de no tener límites, por lo que perfectamente podría darse el caso de que un central azucarero, al terminar la jornada ?y para lo que sirve? sea regalado a cualquiera que desee asumirlo.

Será delimitada una extensa franja de terreno de alrededor de cincuenta kilómetros cuadrados para el crecimiento de las Zonas Especiales de Subdesarrollo, dando prioridad a aquellos proyectos que sean paladines de la nueva forma de gobierno sustentada en ciencia e innovación y generen expresiones del presidente como «Hay que seguir y no parar», «Adelante con esto» o «Está lindísimo». Ejemplo de ello es la pyme Más con Menos, que se propone, en los predios del Mercado Concentrador aledaño a calle 100, generar cien megawatts de electricidad con solo un galón de combustible y sin tanta chumacera, helicópteros ni Bernardo Espinosa en directo desde el Ministerio de la Industria Básica.

A propósito de la contingencia energética, se ha sido enfático en asegurar que las ZESD deberán adecuarse a los horarios de afectaciones de cada municipio, espacio de tiempo que no constituirá barrera alguna para el funcionamiento del Mercado Concentrador.

De ahí que las organizaciones políticas y de masas, guiadas por el Partido de las victorias, de los reveses convertidos en victoria y de los reveses convertidos en reveses que algún día generarán nuevas victorias, hacen un llamado a leerse en el periódico Trabajadores: «El apagón puede verse como ¡el vaso medio lleno!», que le levanta el optimismo a cualquiera con expresiones como: «No faltan quienes toman como patrón la rotación de bloques y en vez de anotar los horarios de apagones ante un déficit de generación, anotan los momentos en los cuales tendrán el servicio, porque centran el interés en saber cuándo pueden hacer lo que se puede con electricidad», «Si algún balance positivo queremos ver en estos duros meses veraniegos es el incipiente comienzo a la generalización de una cultura de adecuar la vida a los momentos de apagón», o «Cuando el anunciado apagón incumple su presencia, ya algunos lo extrañan».

A diferencia de otras experiencias que han sido probadas con dispares resultados en las desvencijadas y antiguas tiendas para la venta en CUC, en las Zonas Especiales de Subdesarrollo será permitido el accionar de coleros y de los batallones de lucha contra coleros, fundidos en un todo para hacerle más llevadero el despertar a quienes acudan a adquirir calzoncillos, bujías, melones, dipirona, flotantes, personal flotante y cuanto sea vendible o intercambiable para resolver las crecientes necesidades de la población.

Quedan eliminadas las actuales restricciones para el ejercicio de actividades productivas. Los ciudadanos podrán contratarse doble, triple y por ahí para allá las veces que su capacidad lo permita. Como novedad de la resolución que norma el funcionamiento de los nuevos Mercados Concentradores, se permite a ministros, viceministros y jefes de departamentos gubernamentales la realización de visitas adicionales a las ZEDS, en las que podrán cobrar sus siempre medulares consejos según el grado de efectividad con que logren convencer a los comerciantes de que el país está como está con independencia de su culpa.

No valdrá lo mismo decir que hay que «laborar como en familia, sin distorsiones e imprecisiones, y con mirada diferente», que expresar con cara de yonofuí: «Muchos de los problemas que se están solucionando hoy, incluidos salideros, baches y establecimientos cerrados, llevan ya mucho tiempo, provocando molestias a las personas».

Esta última decisión es una de las más revolucionarias que se toman a partir de la fundación de las Zonas Especiales de Subdesarrollo. Tal es la voluntad por destrabar la liberación de las fuerzas productivas, que a los Mercados Concentradores podrán acudir, incluso, aquellos que son felices abriendo una trinchera.

¡El futuro espera por nosotros! ¡Ya estamos en el punto B! ¡Nuestra meta es el C!… ¡Y llegaremos al punto Z!