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Nicolae Ceau?escu: metamorfosis y caída de un dictador

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Nicolae Ceau?escu
Montaje del rostro de Nicolae Ceau?escu sobre el escudo rumano.

En los años setenta del siglo pasado circulaba un chiste, según el cual el mundo era una larga carretera que se bifurcaba en dos caminos. En un primer carro iba el presidente de los Estados Unidos. El chófer pregunta por cuál de los dos caminos tomarían y Richard Nixon responde: «siempre por la derecha». El segundo automóvil era un Zil soviético y ante la misma pregunta del chófer, Leonid Brezhnev respondió: «siempre por la izquierda». En el tercer automóvil iba el presidente rumano Nicolae Ceau?escu y ante igual interrogante indicó a su conductor: «ponga los indicadores para la izquierda, pero tome hacia la derecha».

En agosto de 1968, en ocasión de la invasión a Checoslovaquia, el presidente rumano se desmarcó del resto de los países del Pacto de Varsovia y no solo se negó a invadir aquel país, sino que condenó abiertamente la decisión de los líderes soviéticos, respaldada por Alemania Oriental, Polonia, Hungría y Bulgaria. Convocó a un mitin en el que afirmó: «La invasión a Checoslovaquia es un grave error, una gran amenaza para la paz en Europa y al futuro del socialismo en el mundo. Es completamente inaceptable que los países socialistas invadan la libertad y la independencia de otro país».

Llevaba tres años en el poder, pero a partir de allí llamó la atención de los principales líderes capitalistas, varios de los cuales visitaron la capital rumana —entre ellos Richard Nixon— y lo invitaron a realizar visitas de Estado, además de ofrecerle créditos para facilitar importaciones de maquinarias y bienes industriales.

Rumanía alcanzó un estatus parecido al que gozaba Yugoslavia desde fines de los cuarenta, cuando el régimen de Josip Broz Tito fue expulsado del Buró de Información de Partidos Comunistas y Obreros (Kominform) por su disputa con Stalin. Eran dos países comunistas «diferentes» para la política exterior de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.

No importaba que sus gobernantes respectivos tuviesen poderes casi absolutos, ni que se reprimiera cualquier tipo de oposición, sino que mostraban una política exterior relativamente independiente de la Unión Soviética. En virtud de ello, se incrementaron las relaciones comerciales entre Rumanía y los países capitalistas y fluyeron hacia el país balcánico recursos financieros de préstamos que incrementaron notablemente su vulnerabilidad financiera externa a partir de la segunda mitad de la década del setenta.

Rumanía fue el primer país del Pacto de Varsovia que reconoció y estableció relaciones con la República Federal Alemana, ingresó al Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial y al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio. Ceau?escu personalmente contribuyó a allanar el camino para las conversaciones entre China y Estados Unidos que condujeron a la vista de Nixon a Beijing en 1972, así como a la visita del entonces presidente egipcio Anwar El-Sadat a Israel. Mantuvo relaciones tanto con Israel como con la Organización para la Liberación de Palestina. En 1984 se negó a secundar el boicot soviético y de otros países del bloque comunista a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Nicolae Ceau?escu
Richard Nixon y Nicolae Ceau?escu en Bucarest, 1969.

El camino al poder

Nicolae Ceause?cu (1918-1989) nació en una familia campesina pobre en la localidad de Scornice?ti, a 160 kilómetros de Bucarest. A los diez años marchó a la capital y en 1932 ingresó al Partido Comunista Rumano. Pasó la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial y de la ocupación nazi en cárceles y campos de concentración, donde estableció amistad con Gheorghe Gheorghiu-Dej, quien en 1944 asumió el liderazgo del Partido. Después de la guerra, se convirtió en un cercano colaborador del líder y ocupó importantes posiciones políticas, sobre todo cuando los comunistas se hicieron con el poder total desplazando a los demás partidos antifascistas.

A diferencia de otros países, la llamada facción «nacional» resultó más estalinista que la «moscovita» —integrada por quienes regresaron con la ocupación soviética, sobre todo en lo relativo a la colectivización forzosa de las tierras campesinas impuesta por Gheorghiu-Dej. Cuando se produjo la crítica a Stalin en la URSS, a partir del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), la dirigencia rumana se resistió a condenar abiertamente al estalinismo, aunque tampoco se enfrentó al liderazgo soviético de forma abierta, como hicieron los líderes comunistas chinos y albaneses.

Ceau?escu ascendió rápidamente en el núcleo de poder. Sin haber sido miembro de ejército alguno, recibió el grado de general y se desempeñó como viceministro de Defensa a cargo de la sección política de las fuerzas armadas entre 1950 y 1954. A partir de ese último año se convirtió en miembro del Buró Político del Partido. Al morir su mentor, en 1965, fue nombrado secretario general del Partido tras vencer en la carrera por el liderazgo a Gheorghe Apostol. En 1967 asumió también la jefatura del Estado.

Se dedicó entonces a promover a personas de su confianza en las principales posiciones del Partido y el gobierno y apartó a la mayor parte del equipo de Gheorghiu-Dej. Paulatinamente promovió a su esposa Elena hasta convertirla en la segunda persona con mayor poder.

En 1971 realizó un viaje a China, Corea del Norte, Vietnam y Mongolia. A pesar de la ruptura ideológica sino-soviética, y quizás por ella, decidió estrechar vínculos con el régimen maoísta. Al parecer, quedó impactado por el culto a la personalidad que se rendía a Mao Zedong y a Kim Il sung en sus respectivos países y decidió algo similar en Rumanía. En el apogeo de la ridiculez los medios de comunicación rumanos le llamaban «Conducator» (título que usó también el fascista Antonescu en su gobierno), «Gigante de los Cárpatos», «Gran Arquitecto», entre otros.

En el discurso pronunciado el 6 de julio de 1971 ante el Comité Ejecutivo Político del Partido Comunista Rumano (PCR), conocido como «Tesis de Julio», lanzó un llamado a «reforzar la educación marxista-leninista y la actividad político-ideológica» del Partido, que se tradujo en el incremento de la censura cultural, de la propaganda política y de los mecanismos de movilización ideológica. Todo ello se acompañó de una campaña nacionalista, en la que se intensificaba el culto a su personalidad, apoyado en el fortalecimiento de la temida Securitate.

En la medida en que reforzaban su poder autocrático y su megalomanía, se enfrascaba en proyectos faraónicos que afectaron gravemente la economía rumana. Entre ellos, la construcción del «Palacio del Pueblo», que sería la sede del Parlamento (en la actualidad aloja además al Museo del Totalitarismo). El segundo edificio público más grande del mundo requirió la mudanza obligatoria de 40.000 familias; se demolieron doce iglesias y tres sinagogas y 700 arquitectos y más de un millón de rumanos trabajaron en sus obras. Como se prohibió a sus constructores realizar importaciones, se construyeron fábricas para producir en el país aquello que era necesario de acuerdo con los diseños, aunque su producción tuviera solo aquel destino.

Nicolae Ceau?escu
Palacio del Pueblo

La crisis económica y social

En la década del setenta, el PIB de Rumanía creció a una tasa promedio anual de 9,9%, (1) favorecida por las inversiones estatales orientadas a alcanzar una industrialización sobredimensionada y a los créditos occidentales, así como a condiciones internacionales favorables derivadas del tratamiento especial que recibía debido a su política exterior independiente de la URSS. En consecuencia, creció notablemente la deuda externa del país, de 1,2 mil millones de dólares estadounidenses (USD) en 1971 a 13 mil millones en 1982.

Sin embargo, a fines de la década de los setenta empeoraron las condiciones económicas, debido al aumento de los precios de los combustibles y de las tasas de interés internacionales, lo que obligó al gobierno a solicitar una línea de crédito al Fondo Monetario Internacional. La posición financiera externa se había deteriorado mucho, especialmente debido al incremento del déficit en la balanza comercial y de la cuenta corriente de la balanza de pagos. De acuerdo a UNCTADStat (2022), el déficit en el comercio de bienes pasó de 558,4 millones de USD en 1977 a 1.551,7 millones en 1978 y a 2.064,5 millones en 1979.

Rumanía fue uno de los países socialistas más golpeados por la crisis de la deuda externa de 1981-1982, debido a que el gobierno se negó a renegociar los pagos del servicio de la misma ante sus acreedores, lo que produjo la cancelación de líneas de préstamos internacionales. Ceau?escu decidió adoptar un plan de austeridad económica para pagar la deuda en pocos años, mediante el incremento de las exportaciones —incluso de parte de la producción de alimentos usualmente destinada al consumo doméstico— y la reducción de las importaciones, de forma tal que el déficit comercial se transformara en superávit. En la práctica, ello significó el establecimiento de una situación de «cuasi-autarquía» económica, que afectó a la economía en general y al nivel de vida de la población en particular.

Las medidas de austeridad adoptadas durante los ochenta incluyeron el restablecimiento del racionamiento en la distribución de alimentos; supresión de la calefacción; cortes de energía eléctrica (de hecho, cuando había electricidad solo se permitía el uso de bombillas de 40w) y del suministro del gas natural. En marzo de 1989 se había pagado casi toda la deuda a costa de un inmenso sacrifico económico y social. A pesar de ello, no solo se mantuvieron los racionamientos de carne, huevos, leche, azúcar y otros alimentos, sino que se hicieron más estrictos. En el invierno de 1988, varios cientos de ancianos murieron debido a la hipotermia.

Del dirigente comunista independiente de Moscú y abierto a las relaciones con Occidente, Ceau?escu aparecía ahora como un dictador megalómano, despiadado y dispuesto a sacrificar a su pueblo para conservar el poder. Mientras tanto, la propaganda oficial seguía insistiendo en el «futuro promisorio del socialismo», tal y como quedó reflejado en los XIII y XIV Congresos del PCR, efectuados en 1984 y 1989.

Entre 1980 y 1989, el PIB creció solo un 1,7% promedio anual. Sin embargo, en 1987 apenas se incrementó un 0,8%; en 1988 se contrajo a -0,5% y en 1989 a -5,8%. Mientras tanto las autoridades, y muy especialmente la pareja Ceau?escu, que disfrutaban de lujos versallescos, daban muestras de ignorar las dificultades en la vida de la inmensa mayoría de los rumanos.

Las duras condiciones de vida de la población provocaron sucesivas protestas sociales. En septiembre de 1983 se produjo una huelga en siete minas de Maramures. En noviembre de 1984 ocurrió otra de los trabajadores industriales de Cluj-Napoca, así como en la fábrica de vidrio de Turda, en protesta por la reducción de salarios y de raciones de pan. En febrero de 1987 estallaron protestas de miles de trabajadores y estudiantes en la ciudad industrial de Ia?i y 150 obreros fueron expulsados de sus trabajos.

En noviembre de 1987, cerca de 20.000 trabajadores de la planta de Steagul Rosu, la fábrica de tractores y la hidromecánica declararon una huelga masiva en la ciudad industrial de Brasov, contra la reducción de salarios decretada por el gobierno y la propuesta de reducir 15.000 empleos. En este último caso, alrededor de trescientos participantes fueron procesados y condenados a penas entre seis meses y tres años.

Nicolae Ceau?escu
Protestas en Timi?oara contra Nicolae Ceau?escu.

La caída

En marzo de 1989, seis antiguos altos dirigentes del PCR —Gheorghe Apostol, Corneliu M?nescu, Alexandru Bârlade?nu, Silviu Brucan, Constantin Pîrvulescu y Grigore R?ceanu— publicaron una carta abierta en la que criticaban las políticas de Ceau?escu, así como su estilo autoritario y la ausencia de democracia partidista.  Lo acusaban de traicionar al socialismo, no respetar los derechos humanos y conducir al país a un desastre. No exigían la democratización del país sino del Partido, así como el fin de las políticas represivas del régimen.

La carta fue divulgada por diversos medios occidentales, incluyendo Radio Europa Libre y la Voz de América. Todos fueron detenidos e interrogados por la Securitate, sin embargo, no se adoptaron medidas extremas contra ellos debido a que algunos mantenían vínculos con el Kremlin e incluso con la KGB y aunque Ceau?escu se había desmarcado abiertamente de las reformas de Gorbachov en la URSS, temía ser derrocado por un golpe de Estado.

El XIV Congreso del PCR, efectuado entre el 20 y el 24 de noviembre de 1989, aprobó el rumbo de la política de Nicolae Ceau?escu y lo ratificó como secretario general. Mientras, en otros países del bloque soviético comenzaba el derrumbe de sus respectivos regímenes. Con la retórica característica del socialismo burocrático, durante el congreso se convocó a modernizar la industria, especialmente la ligera y la alimentaria, y a elevar el rol del Parlamento en la conducción del país.

No obstante, la crisis económica, el deterioro del nivel de vida y la férrea represión habían ahondado la fractura del consenso político, ya evidente desde años atrás. Adicionalmente, se había desatado una campaña nacionalista contra la minoría húngara de Transilvania, debido al inicio de una corriente migratoria de estos hacia Hungría, que era el más avanzado en reformas económicas dentro del socialismo.

En diciembre de 1989 estallaron protestas en Timi?oara que reclamaban la renuncia del dictador y el establecimiento de libertades cívicas, pero fueron reprimidas violentamente por la Securitate, la policía local e incluso fuerzas militares por órdenes directas de Nicolae y Elena Ceau?escu.

Para entonces, había caído el Muro de Berlín; debido a protestas populares en sus respectivos países habían renunciado Erich Honecker en Alemania Oriental, Todor Zhivkov en Bulgaria y Gustav Husak en Checoslovaquia; mientras que en Polonia Wojciech Jaruszelski gobernaba en cohabitación con un gabinete mayoritariamente de Solidaridad. En todos ellos, además de Hungría, se perfilaban elecciones libres para el año siguiente. Todo ello era conocido por la población rumana a través de las noticias difundidas por medios radiales occidentales.

La caída se produjo el 21 de diciembre, al día siguiente del regreso de Ceau?escu de una visita a Irán, para cuando estaba convocado un mitin de reafirmación del apoyo popular a su gestión. En principio fue una convocatoria típica de las escenificadas bajo el llamado «socialismo real», con banderas rojas y carteles de apoyo al PCR y al socialismo, inmensas fotos de Nicolae y Elena, y una primera fila de disciplinados apparatchiks aplaudiendo sin cesar. Pero solo ocho minutos después de comenzar el discurso del máximo dirigente, se escucharon protestas desde la parte trasera de la multitud que fueron creciendo ante la mirada atónita del dictador y de los dirigentes que ocupaban la tribuna.

Poco después, una marea humana rompió el cordón de seguridad que impedía el acceso al edificio del Partido desde cuyo balcón hablaba Ceau?escu.  Lo demás es conocido: las fuerzas armadas le retiran el apoyo, enfrentamientos en las calles entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, intento de fuga de la pareja gobernante en un helicóptero, posterior captura, juicio sumario y fusilamiento. Mientras tanto se derrumbaba el viejo orden y se instauraba un gobierno provisional de un «Frente de Salvación Nacional» encabezado por Ion Iliescu, antiguo dirigente comunista defenestrado por Ceau?escu e integrado por otros dirigentes provenientes de las filar del PCR.

En Rumanía confluyeron las peores características de la crisis del socialismo: la economía en profunda crisis sin solución dentro del modelo predominante; una dirigencia que hacía caso omiso a las realidades políticas y sociales; el desprestigio del Partido Comunista y sus dirigentes; las duras condiciones de vida de la población y la imposibilidad de que la propaganda y la movilización política pudieran ofrecer esperanzas respecto a un mejor futuro inmediato. Todo esto, unido a la violencia con que se reprimían las protestas sociales y la disidencia, resultó una mezcla explosiva que condujo al derrumbe de un régimen totalitario del socialismo burocrático con derramamiento de sangre.

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(1) Cálculos del autor con base a UNCTAD (2022).

¿Qué es la Ley de Comercio con el Enemigo?

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Biden Ley de Comercio con el Enemigo
El presidente estadounidense renovó la ley hasta el próximo año. Foto: AP

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, criticó recientemente la extensión hasta septiembre de 2023, de la Ley de Comercio con el Enemigo, un dictamen considerado de interés nacional para los Estados Unidos, y que sostiene la política de las sanciones contra el pueblo cubano.

A propósito de este acontecimiento, La Joven Cuba indaga en algunos datos para comprender el contenido y alcance de esta figura legal.

¿Qué es la Ley de Comercio con el Enemigo?

Aprobada por el Congreso Federal de la nación norteña el 6 de octubre de 1917, esta figura legal otorga al presidente la facultad para limitar, regular o prohibir el comercio con países «hostiles» a Estados Unidos, y la posibilidad de imponer sanciones económicas en tiempos de guerra.

Luego de dos modificaciones (1933 y 1977), se eliminó la autoridad del presidente en tiempos de paz, pero fue permitida la continuación temporal de sanciones económicas a países a consecuencia de una «emergencia nacional», siempre y cuando se renovase de manera anual bajo un supuesto interés nacional de los Estados Unidos.

¿Desde cuándo se aplica contra Cuba?

Tras varias decisiones ejecutivas y sanciones desde los tiempos de Dwight Eisenhower, la Ley de Comercio con el Enemigo fue utilizada por el presidente John F. Kennedy para suspender el intercambio comercial con la Isla (1961). Desde entonces ha sido renovada cada año por el ocupante de la Casa Blanca, antes del día 14 de septiembre.

Jonh F Kennedy
El presidente John F. Kennedy suspendió el comercio con Cuba. Foto: CBS Photo Archive

Por otro lado, las Regulaciones de Control de Activos Cubanos (CACR), emitidas por el Departamento del Tesoro, están supeditadas a la Ley de Comercio con el Enemigo, y fueron promulgadas en 1963, en cumplimiento de la sección 5.b. El objetivo expreso de las sanciones era «aislar económicamente al Gobierno cubano y privarlo de dólares estadounidenses».

¿Cuánto influye la ley en la efectividad del bloqueo contra Cuba?

La Ley de Comercio con el Enemigo es uno de los sustentos de las sanciones coercitivas unilaterales de Estados Unidos contra Cuba, aunque el espectro del bloqueo trasciende el alcance de los poderes presidenciales.

De acuerdo con un texto publicado en Cubadebate, la prórroga de la ley implica que el mandatario estadounidense de turno mantiene autoridad y flexibilidad para relajar las sanciones a Cuba mediante decretos ejecutivos. El carácter paradójico radica en que aún cuando la intención fuese suavizar las medidas contra Cuba, la ley debe ser firmada una vez más.

Como ha afirmado el abogado de Washington DC, Robert Muse, estudioso de las leyes estadounidenses contra Cuba: «La Ley de Comercio con el Enemigo es, con mucho margen, el estatuto principal que activa el embargo. Pero también es el único que confiere la actividad ejecutiva al presidente para relajar el embargo a Cuba».

Por esa razón, cuando en 2016 el presidente Barack Obama renovó la Ley y fue criticado por lo contradictoria que resultaba su decisión, el experto aseveró: «Si dejaba que el 14 de septiembre caducara la disposición sobre Cuba en la Ley de Comercio con el Enemigo, podría perder su «flexibilidad para conceder permisos y cambiar las reglas» de aplicación del embargo (bloqueo), que pasaría a estar en manos del Congreso en todas sus dimensiones».

Así, mientras la crisis económica se agudiza en Cuba y los extremismos adquieren cada vez más protagonismo, la administración Biden solo es capaz de ofrecer algunos pasos tibios en el acercamiento con la Isla, y el pueblo cubano, en medio de ambaa orillas, sufre las consecuencias de una política que parece seguir estancada en los años de la Guerra Fría.

Rechazo a la nueva Constitución en Chile

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El plebiscito para aprobar una nueva constitución en Chile celebrado este domingo concluyó con un aplastante triunfo para el Rechazo, opción que acumuló el 61.86 % de los votos frente a un 38.14 % de los ciudadanos que respaldaron el Apruebo.

Luego de conocerse los resultados, el presidente Gabriel Boric —quien asumiera en marzo como abanderado de un periodo de transformación estructural de la sociedad chilena— convocó a todos los representantes de partidos políticos y del Congreso a una reunión en el Palacio de la Moneda para impulsar un nuevo proceso constitucional desde este lunes.

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Gabriel Boric, presidente chileno

La respuesta de los presidentes de Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente, ambos de derecha, fue que no acudirían. Ello contrasta con el compromiso anterior de los sectores opuestos al proceso, que expresaron su disposición a continuar trabajando en el cambio constitucional aunque se impusiera el Rechazo.

Si bien los sondeos apuntaban a la victoria del no, el pronóstico vislumbraba un escenario de mayor equilibrio. Entre los puntos medulares que introducía la nueva propuesta figuran la declaración de Chile como un Estado ecológico y plurinacional, el reconocimiento de los pueblos originarios, la democracia paritaria, así como el derecho humano a la educación y al agua; este último de especial relevancia por tratarse del único país del mundo en que dicho recurso es manejado por capital privado.

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El rechazo acumuló el 61.86 % de los votos

Sin embargo, aun cuando el proceso contara con gran apoyo popular en sus inicios, factores como la inseguridad ciudadana y la inflación interanual superior al 13%, unido a la ausencia en el texto de referencias a los partidos políticos y el sistema electoral, abrieron el margen a que ganara la opción del no. Llama la atención igualmente para un gobierno de izquierda que la preferencia por el rechazo fue más amplia en los municipios de ingresos más bajos, los que a su vez destacaron por aportar una alta participación.

Algunas lecturas apuntan que el Rechazo es también un llamado a la actual administración de Boric, quien lleva seis meses en el cargo y entró a la escena política de la nación durante las protestas estudiantiles de 2011. Asimismo, fue uno de los principales defensores de la nueva Carta Magna y una de las firmas más visibles del Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución del 15 de noviembre de 2019, tras meses de estallido social.

Aunque en aquel entonces existió consenso en el país para convocar a una Asamblea Constituyente, el mensaje enviado este domingo por el pueblo chileno señala una profunda división social. El futuro inmediato exigirá cohesión, diálogo y trabajo por parte de las fuerzas progresistas que aspiran a un rompimiento simbólico con el legado de la dictadura de Pinochet.

Pasaje de ida

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Pasaje de ida
(Foto: Arturo Campos Cedillo)

En Texas abundan los negocios de comida mexicana, nicaragüense y guatemalteca, existen enormes granjas dedicadas al cultivo de cereales y algodón, y al igual que en Miami o Hialeah, puedes pedir un café en español porque cerca del cuarenta por ciento de su gente es de origen latino. El ambiente rural tejano recuerda a las películas del oeste y a las casas de campo de las familias sureñas más tradicionales, aquellas que cenan fuera los sábados y van a la iglesia los domingos.

También está el otro lado de Texas: su área metropolitana y cosmopolita, donde las personas siempre parecen tener prisa —prisa mientras caminan, prisa por el trabajo, prisa por ganar dinero. En la parte citadina, la vida nocturna se extiende hasta el almuerzo y es posible encontrar un stripper a plena luz del día invitándote a pagar la entrada a un rimbombante local pintado de negro y amarillo.

En el mes y medio que lleva en Estados Unidos, Lisette García* ha conocido ambas caras del segundo estado con mayor población de ese país: ha visitado los campos tejanos, donde residen los parientes que la acogieron hace más de cinco meses; ha subido dos rascacielos del downtown y ha contemplado Austin, la capital, desde un edificio a más de 200 metros de altura.

Al pisar territorio estadounidense el 16 de marzo de 2022, la joven cubana de 28 años se convirtió en una más de los 28 millones de personas que allí viven y una más de los casi 180 mil compatriotas suyos que han cruzado la frontera de México con Estados Unidos desde septiembre de 2021 hasta mediados de agosto de 2022, de acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de la nación norteña.

A su salida del centro de detención migratorio de Piedras Negras, luego de permanecer recluida allí durante cuatro días y tres noches, Lisette no llevaba ninguna otra pertenencia que no fuese la ropa con que iba vestida y su celular. Por el camino había quedado la mochila con la que emprendiera el viaje desde el Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana, cuyo interior albergaba tres licras y dos abrigos, cuatro pullovers, mascarillas, el monedero y «una corte celestial: siete estampillas para pedirle a sus santos por el camino».

Pasaje de ida
Austin (Texas)

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Las líneas siguientes corresponden al testimonio ofrecido por Lisette García* a La Joven Cuba, en el que narra su travesía desde La Habana hasta la frontera sur de los Estados Unidos. La fuente decidió mantener el anonimato para no comprometer el proceso judicial que tiene pendiente, así como proteger la seguridad de quienes actualmente realizan la misma ruta hacia territorio estadounidense. El texto fue construido con mensajes y llamadas sostenidas durante cuatro semanas.

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Cuando recibí la confirmación de que me iba de Cuba llevaba la cuenta exacta de los días que no dormía tranquila: 304, equivalente a 43 semanas y tres días, el mismo tiempo que esperaba que los contagios por Covid-19 fueran en picada, el gobierno abriera fronteras aéreas y pudiera tomar el vuelo rumbo a Managua para emprender la ruta latinoamericana hacia Estados Unidos.

Tomé la decisión de irme en diciembre de 2020, un día en que necesité comprar una pasta de dientes y no encontré en ningún lugar. Pensé en mi juventud, en los hijos que quiero tener y en la posibilidad de una vida diferente a la que llevaba en Cuba.

Para ese entonces un amigo me facilitó el contacto de un hombre que conseguía pasajes a México, Nicaragua o Surinam, donde viajaban los cubanos para comprar ropa y revender luego. Yo no sabía cómo esa persona adquiría los boletos, pero la recomendación venía de cerca y lo consideré confiable. Lo llamé y me dijo que había un pasaje para finales de enero del 2021 por Aruba Airlines.

Con la ayuda de mi hermano que vive en Estados Unidos, pagué 1000 CUC por el boleto y 30 USD por una prueba de PCR que jamás vi. Fui a casa del señor, le llevé el dinero y él me pasó el boucher de la reserva a mi teléfono. Pero al parecer no era mi momento… Volvieron a cerrar el país, cancelaron todos los vuelos y el mío quedó postergado.

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El año de espera coincidió con el reordenamiento monetario y la crisis económica más grande que he vivido, porque nací en 1995, durante el llamado Período Especial. En 2021 me tocó sentir en carne propia la imparable subida de los precios y un desabastecimiento que me recordaba que con poco más de dos mil pesos —el salario que ganaba en aquel momento como gastronómica— era imposible vivir con dignidad.

Durante ese tiempo intentaba no enfermarme, seguí trabajando, seguí sobreviviendo… Tenía mucho miedo de perder el pasaje y la oportunidad de irme. Viví el pico pandémico del verano y el 11 de julio. Mientras pasaban los meses, más segura estaba de irme de Cuba.  

En esos meses aprendí que hay grupos de Whatsapp donde la gente compra los pasajes. Existe una red de negocios dedicados a mover a los cubanos que desean viajar por Latinoamérica hacia Estados Unidos. Los dueños de estos «emprendimientos» se hacen llamar «gestores».

Tuve suerte que la aerolínea por la que volé no hizo ningún «teje y maneje» con mi boleto. Muchas personas que conocí en este trayecto fueron estafados o les cancelaron la fecha de vuelo el mismo día de su salida.

En ese período logré sentirme acompañada porque tenía dos amigos que también emprenderían camino desde Nicaragua, uno de ellos con pasaje para el mismo día que yo, aunque por otra aerolínea y con escala en países diferentes. La otra persona volaría al día siguiente, así que pactamos esperarnos en Nicaragua.

Pasaje de ida
Aeropuerto de Managua. (Foto: Houston Castillo/ VOA)

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Mi vuelo salía el 3 de febrero a las 9:30 de la mañana y tenía que estar en el aeropuerto a las 6:00 a.m. a más tardar. Todavía recuerdo la imagen de la terminal. Las personas se empujaban para entrar a hacer el chek in, no muy diferente de las colas de los últimos años para comprar comida o cualquier artículo de primera necesidad.

Yo era primeriza volando. No había montado nunca un avión, así que me guié por unos muchachos que venían delante de mí y repetí cada uno de sus movimientos, para donde ellos iban, me movía yo. Pasé el check in, emigración, y quedé par de horas en la sala de espera porque el vuelo saldría con retraso.

Una vez en el «ave» sentí escalofríos, evitaba mirar fijamente a alguien, pero aquel avión iba repleto de cubanos. Estoy segura de que la mayoría, para no ser absoluta, iba para no regresar. Se les notaba la ilusión y los nervios en los rostros. Yo tenía mi mochilita y algunas pertenencias, pero había quien iba solamente con sus papeles en la mano. No llevaban nada más.

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Todo fue muy rápido en el aeropuerto de Nicaragua, que es bien chiquito. Allí me compré una tarjeta prepagada de 20 USD que servía para llamar desde cualquier punto de Centroamérica. Enseguida hice contacto con mis familiares. Les dije que ya había llegado y estaba bien.

En el hostal me recibieron muy amablemente y me dieron una habitación que debía compartir con una pareja joven de cubanos y su bebé, quienes se encontraban de visita. Ellos eran la excepción, porque todo el que estaba en aquel lugar tenía el objetivo de llegar a Estados Unidos.

La travesía comenzó luego de tres días en la capital nicaragüense. Aquella tarde pagué 600 USD y emprendimos camino rumbo a Honduras. Cerca de la 1:00 p.m. abordamos una guagüita con aproximadamente 20 o 25 personas, incluidos niños y ancianos, y juntos atravesamos Nicaragua. Por el camino nos dimos cuenta de que había más guagüitas. Sumábamos más de 70 personas.

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Cerca de la frontera con Honduras hicimos un segundo pago de 130 USD. Entonces nos montaron en unas diez camionetas, algunas con techo y otras descubiertas. Íbamos unos encima de los otros, apretados, como malamente podíamos. Fue así como tocamos territorio hondureño pocos minutos después de las 10:00 de la noche.

Una vez más cambiamos de vehículo. En ese tramo íbamos en un par de buses tipo escolares. Era de noche y estaba muy oscuro, apenas veía las luces de un pueblo que parecía estar rodeado por lomas y barrancos espantosos. No sabía en qué lugar del mundo estaba, solo que podría ser cualquier rincón de Honduras.

En la madrugada nos bajaron y nos montaron en otros buses que nos llevaban rumbo a Tegucigalpa, la capital. Ya en ese bus íbamos los 70 y pico juntos; tres, cuatro y hasta cinco personas en un par de asientos, de pie o acomodados en el piso.

Cerca de las tres de la madrugada la policía hondureña paró el bus. Dos hombres uniformados subieron y nos dijeron que estábamos ilegales en ese país y que su deber era conducirnos hasta Emigración, pero si colaborábamos nos podían ayudar. Pidieron 20 USD por persona y nosotros les dijimos que no teníamos para darles esa cantidad porque ya habíamos hecho muchos gastos.

No era cierto, pero teníamos que regatear. Allí viajaban familias enteras y muchos llevaban el dinero contado. Al final pagamos 10 USD cada uno, así que se embolsaron más de 700 USD. A cambio, nos custodiaron hasta el centro de Tegucigalpa en dos motos que viajaban justo detrás de nuestra guagua.

Cuando llegamos a la capital, nos montaron en un bus en el centro de la ciudad a pleno día y nos llevaron para un pueblo que parecía tener mucha vida turística. Debíamos pasar la noche allí. Todo estaba bien organizado y no tuvimos que esperar el salvoconducto que usualmente consiguen los migrantes para transitar sin problemas por Honduras.

Antes del amanecer, emprendimos camino rumbo a la frontera con Guatemala, llegamos a una casa y permanecimos allí hasta la mitad de la madrugada. Así comenzó la quinta jornada de mi travesía.

Pasaje de ida
(Foto: Vatican News)

***

En las horas que llevaba con los coyotes o «guías», como los llamábamos, me parecieron gente buena, que habían hecho del cruce ilegal la manera de llevar el pan a sus casas. Siempre nos trataron con amabilidad y respeto. Funcionaban todos como un gran equipo, de manera que cambiábamos de guía en cada país o en cada región, en dependencia de cómo ellos hubieran pactado la ruta. Mantenían absoluta discreción sobre los lugares a los que nos movíamos, evitaban dar detalles de por dónde seguiríamos o los lugares de cada parada.

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Llegamos a la frontera con Guatemala a las 6 a.m. Atravesamos el límite fronterizo a bordo de unas camionetas de las que atrás no tienen techo, sino unos tubos de hierros.

Tras una breve estadía en una casa pequeña durante un par de horas, continuamos la travesía por la ciudad de Guatemala o Asunción, como también se le conoce, hasta un punto localizado a solo veinte minutos de la frontera con México. Allí vivimos la primera parada larga de todo el trayecto. Nos explicaron que la situación migratoria en México estaba muy difícil, con muchos cubanos que iban a deportar. Permanecimos siete días en ese lugar, donde podíamos comer, bañarnos y ver la televisión.

Transcurrida esa semana, echamos a andar nuevamente hacia un pueblo desde donde resultaba más fácil acceder a México, pero en ese lugar tardamos tres días más. En total estuve diez días en Guatemala y desde que saliera de Nicaragua, ya había pagado mil dólares por el viaje.

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México fue la parte más tensa del trayecto porque el peligro de deportación era constante y nos acechaba el miedo de caer en manos de los cárteles de la droga. Se nos pedía mantener el más absoluto silencio y no llamar la atención.

Permanecimos albergados en un pueblo que fue una de las peores experiencias de mi vida. El grupo había crecido en número y éramos alrededor de doscientos cubanos, más una cantidad similar de nicaragüenses, hondureños, guatemaltecos y personas de diversos países de América Latina.

Corría el mes de febrero y hacía mucho frío. El agua de la pila estaba helada y solo había tres baños para alrededor de cuatrocientas almas. Durante las cuatro noches que nos quedamos en aquella casa nadie pudo asearse ni comunicarse con la familia porque no teníamos cobertura. Las condiciones físicas del grupo no eran las mismas de las primeras semanas.

Nos sentíamos mal alimentados, mal bañados y el cuerpo no respondía igual. Las personas vomitaban con más facilidad a bordo de los autobuses o las camionetas, algunos habían enfermado con padecimientos estomacales… los niños lloraban, se quejaban.

Dicen que son los jóvenes quienes emigran y, por ende, si tienes un hijo lo llevas contigo; pero me emocionó mucho ver a tantas personas de la tercera edad ponerse en riesgo para salir de Cuba y empezar una nueva vida, cuando ya no quedan las mismas fuerzas y los sueños de juventud parecen cosa del pasado.

***

El siguiente movimiento rumbo al centro de México lo hicimos a bordo de unas furgonetas en grupos más pequeños. Nos tuvieron en medio del campo en unas casas de palo hasta por la noche. Cuando retomamos la carretera, subidos encima de unos camiones como si fuéramos ganado. Ya empezaban a sentirse los nervios a flor de piel.

La policía de emigración parecía respirarnos en la nuca todo el tiempo, llevábamos casi treinta días de viaje y estábamos desesperados por llegar. Teníamos miedo de que nos encontraran y nos regresaran a Cuba después de tanto esfuerzo.

Una noche los guías nos dejaron solos en la casa, porque tenían noticias de que muy pronto caerían las autoridades en el refugio donde nos encontrábamos. Ellos no iban a arriesgarse a ser atrapados, así que designaron como encargado a una persona del grupo, un migrante como nosotros, a quien le dieron indicaciones por el teléfono de que saliéramos del lugar.

Casi sufrí un ataque de asma porque eran como las dos de la madrugada. Al principio íbamos medio agachados y luego tuvimos que empezar a correr por un terreno desértico. La arena pesa mucho al correr e impide el avance, pero no podíamos detenernos. Había que correr.

No sabíamos hacia dónde nos dirigíamos, sino que teníamos que estar atentos a las indicaciones del muchacho. Él era quien decía: «agáchense, caminen por aquí, brinquen por allá, sigan recto…». No recuerdo cuanto tiempo estuvimos perdidos en estampida hasta que llegamos a la ubicación correcta donde nos esperaban unos carros.

En ese momento nos pidieron que los hombres fueran para un lugar y las mujeres para otro. Yo no me dejé convencer. Si íbamos juntos teníamos que permanecer así porque no sabíamos los riesgos a los que podríamos exponernos. Al final la gente permaneció unida, con sus compañeros más cercanos o sus familiares.

Pasaje de ida
Policía Federal en México

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Después de esa experiencia nos sentíamos en peligro. El grupo de migrantes había crecido mucho. La bulla de tantos cubanos juntos era otro riesgo al que nos exponíamos. Nos preocupaba nuestra seguridad y los tres decidimos cambiar de guía.

Nuestros familiares, quienes pagaban cada tramo mediante transferencias bancarias, contactaron con otro coyote. Tuvimos que liquidar dos mil dólares por cada uno para que nos trasladaran hasta un punto donde nos esperaba el nuevo guía, que cobraría mil quinientos restantes, porque el cruce por México tenía un valor de 3 mil quinientos dólares.

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Había trascurrido un mes y cinco días de la travesía cuando empezamos a trasladarnos rumbo a Piedras Negras, localidad fronteriza del estado de Coahuila, que colinda con Texas. Avanzábamos en una calma aparente. Acercarse al río o al desierto aumenta el peligro de ser capturado por la policía a la caza de migrantes ilegales. Formaba parte ahora de un grupo de diecinueve personas, lo que adormecía mis nervios y los malos augurios.

Crucé el Río Bravo al mes y ocho días después de salí de La Habana. Pasamos primero diez y después nueve. El muchacho más alto entró de primero para marcar el paso y medir la profundidad. Nos juntamos en la orilla y formamos una cadena, cada uno sostenía la mano de su compañero. Con nosotros iba una niña pequeña que era la prioridad de todos.

Un hombre alto y fuerte la cargó sobre sus hombros y así nos adentramos en el agua. Corrimos con suerte al no ver ningún policía. El paso por el río fue muy peligroso, de verdadero pánico. La presión del agua en el primer tramo nos tambaleaba, pero permanecimos con paso firme y supimos acomodarnos.

Al otro lado nos recibió la migra americana. Les dijimos que éramos cubanos y nos pidieron algún documento que permitiera identificarnos. Yo entregué mi carné porque no llevaba pasaporte. También les facilité la dirección de mi familia en Texas. Nos quitaron los teléfonos, todas nuestras pertenencias y las prendas mojadas que guardaron en una bolsa. Fuimos en un camión hasta el centro de detención migratoria de Piedras Negras.

***

En el centro me tomaron las huellas y me dejaron bañarme. Luego me ubicaron en unas carpas hechas de unas lonas blancas y transparentes, dispuestas de forma tal que que en el primer cubículo puedes ver a las personas de cuatro cubículos más atrás. Cada carpa cuenta con un televisor y un reproductor de DVD, con el que proyectan películas de muñequito. Ahí teníamos agua, manzanas, barritas energéticas, papitas, galletas.. para disponer a nuestro antojo. También nos daban desayuno, almuerzo y sándwich por la noche.

Durante los días que permanecí en Piedras Negras conviví con personas de muchos países de América Latina: haitianos, argentinos, nicaragüenses, mexicanos, venezolanos… Andábamos todos con unos nylons plateados y una colchoneta para dormir. Así es como sobrevives en ese lugar. A medida que la gente se marcha, reúnes más nylons para hacerte almohadas y dormir mejor, porque ahí lo único que se puede hacer es dormir y comer.

Para mí fue la etapa más desesperante de toda la travesía porque nadie me llamaba ni para preguntar mi nombre. En cambio, veía cómo pasaban a buscar a otras personas para interrogarlos o rellenar formularios. Luego supe que de las personas que entraron conmigo algunos estuvieron menos tiempo detenidos y otros hasta un mes.

Temprano en la mañana del cuarto día, mientras tejía trenzas en el cabello de una muchacha que había conocido en el último trayecto, vinieron los oficiales y dijeron nuestros nombres. Me entregaron mi antiguo teléfono y otro para estar localizable.

Llegué a una iglesia del sur de Texas donde me recogería mi hermano cuatro horas después. Lo vi, nos fundimos en un abrazo que supe eterno y le dije: «Este es el día en que, por fin, he llegado a Estados Unidos».

Credenciales

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Credenciales
(Imagen: Wimar Verdecia)

?Voy a perder el vuelo. ¡Cómo vas a llamarme a tu oficina tres horas antes!

?Por priorizar el contenido de las maletas, seguro no has leído Cubadebate.

?Si algo hubiera pasado, ya mi mujer lo sabría. No paraba de exigirme que si la camisa esta o aquella, que no me olvidara de comprar en Barajas las vitaminas para la niña.

?Economía de subsistencia. ¿Será posible que los cuadros estén pendientes de bagatelas y no ausculten que el futuro de la nación está en la superestructura?

?Ya eso lo vimos ayer. Mi principal tarea luego de presentar mis cartas credenciales como embajador ante la Unión Europea es pedir créditos de donde sea, no importa si de amigos o enemigos. Como si es de Ucrania, vaya.

?Pues no, hay cambio de estrategia: Europa acaba de llegar al capitalismo de escasez.

?¿Y las vitaminas para mi hija?

?Hablo de una situación de hace solo tres días, imposible hayan instaurado el tarjetón. Pensemos como país. Cuando se te pidió ser proactivo con cuanto empresario, financista  o suministrador de donaciones te encontraras, no creíamos que la situación del viejo continente fuera a llegar a esos límites.

Capitalismo de escasez», mira tú. En Cuba tuvimos escasez de capitalismo… hemos ido rectificando.

?No es achacable a territorios, sino a estructuras sociopolíticas. Quién iba a decir que «el sistema-mundo capitalista está en una fase crítica de cambio y cronificación de la crisis económica», «hacia un modelo de regulación capitalista donde la escasez y el racionamiento sean la norma social».

?¿Entonces? ¿Aplazarán mi viaje hasta que regrese el socialismo a Europa?

?Más despacio. El hecho de que «la actual crisis inflacionaria y bélica demuestra que los derroteros de la gobernanza capitalista apuntan hacia un modelo de escasez marcado por la pobreza y proletarización crecientes» y de que se vive «un periodo de transición hacia algo nuevo», no significa que vayan a instaurar la libreta. Ahí entra a jugar nuestra experiencia, ¿entiendes? ¿Imaginas lo feo de que un país como Cuba, que hace rato pasó por eso, vaya a pedirle ayuda a países que están en una situación más dramática?

?Entiendo. Es hora de que conversemos con ellos mirándolos desde arriba.

?Ahora mismo, en Reino Unido, el kilo de mantequilla llega a las diez libras esterlinas, horrible grado de indefensión para una isla tan isla como la nuestra, a la deriva en un continente inestable…

?¿La mantequilla hace que se deslice?

?Fue una alegoría. Hablo de una situación sin paralelo en las últimas décadas. Fíjate que la calefacción representará el pago de hasta 3244 al año. La contingencia energética se hace más grave según pasan los días.

?¿De qué bloque hablas?

?Del Reino Unido y Europa, por supuesto. «El capitalismo se acerca a lo que podemos llamar sus límites biofísicos», «es el momento de exigir respuestas a los políticos», se dice en Cubadebate.

?¡Ya! Llego yo y aconsejo a la Unión Europea que lo más factible para mantener a la gente sin preguntas es que los políticos no tengan que ofrecer respuestas.

?Por ahí va la cosa. Aprovechas también para introducir una comparación elemental: mientras los ciudadanos europeos emplean una cuarta parte de sus ingresos en pagar la electricidad, en Cuba, en los últimos tres meses, ese monto ha disminuido casi a la mitad de lo que se cobraba antes. Y saltas para otro tema, no vaya a ser que te pidan explicaciones.

?Podría hablarles de las 243 medidas que aplicó la administración Trump desde el segundo semestre de 2019, y de otras tantas dictadas por nosotros para atenuarlas.

?De las nuestras ni hables, hay que ver que han pasado dos campañas de primavera y ni siquiera el verano hace producir viandas y vegetales con las 63 de la agricultura implementadas en abril de 2021. ¡Caballero, que la mayoría de la frutas, verduras y carnes que consumen los rusos provienen de Argentina, Brasil y Uruguay, con lo bien que nos estamos llevando con los puñeteros soviéticos!

?Intentaré que las frutas, verduras y carnes que no compra Rusia en los países que la sancionan se desvíen del viejo continente hacia acá.

?La inflación en la Unión Europea ha alcanzado el 9,4 % y se teme que llegue al 12 %, se sentirán muy estimulados a vender sus producciones a un país que superó el 600 % de alza en los precios. Podremos negociar desde la hegemonía. Eso sí: revisa los párrafos cuatro al diez de tu informe, en todas las exportaciones se habla de compra de leche para los niños.

?Los inversores europeos compartirán «ideas timbradas por el cariño y el deseo de hacer buenas cosas en el país caribeño». Cariño rima con niño.

?No hay que exagerar, pensarán que por la sangre de los chamas corre lactosa… Y cambia ese título de «Interés y posibilidades para la inversión extranjera» por otro dirigido al Reino Unido. Los escachaos son ellos.

?¿Qué te parece «Creative resistance»?

Libertad de Alina López Miyares

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Alina López Miyares
La anciana madre de Alina López Miyares ha luchado incansablemente por la liberación de su hija

Alina López Miyares, una maestra cubanoamericana que cumplía sentencia en Cuba tras ser acusada de espionaje en 2017, fue puesta en libertad por el gobierno de la Isla.

Arrestada en La Habana hace cinco años junto a su esposo cubano, Félix Martín Milanés Fajardo, teniente coronel de reserva en el Ministerio del Interior de Cuba; a López Miyares se le imputaron cargos por revelar al FBI y la CIA la identidad de operativos cubanos encubiertos en Estados Unidos.

De acuerdo con los registros oficiales del caso, el objetivo de la colaboración de la pareja con dichos órganos de la seguridad y la inteligencia en Estados Unidos era obtener ayuda para sacar del país a Milanés Fajardo. Sin embargo, para su familia, Alina López Miyares fue una doble víctima, manipulada por parte de su esposo —un diplomático y espía cubano—, al tiempo que fue utilizada también por la CIA y el FBI.

¿Quién es Alina López Miyares y cómo conoció a Milanés Fajardo?

Según refiere un reportaje de The New York Times: “La historia de López comenzó como la de muchos cubano-estadounidenses: su familia huyó de la revolución de Fidel Castro a Estados Unidos en 1966. Construyeron una vida en Nueva Jersey, donde ella creció y se convirtió en pianista y profesora, siguiendo los pasos de su madre”.

Alina López Miyares
Alina López Miyares

A los 20 años conoció a Félix Milanés Fajardo en una fiesta. Por aquel entonces, él se desempeñaba como un diplomático en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. A mediados de los años 90 la pareja se distanció y Alina continuó su vida como profesora de educación bilingüe y realizó un doctorado en la Universidad Nova Southeastern. Al reencontrarse años después decidieron retomar la relación y se casaron en 2007.

Los documentos judiciales señalan que después de contraer matrimonio, Milanés le confesó a Alina que él había sido un agente de la inteligencia cubana. En aquel período ya el exdiplomático vivía en Cuba y no se le permitía viajar, por lo que su esposa lo visitaba regularmente.

Detención y condena por espionaje

A inicios de enero de 2017, Milanés resultó detenido tras un intento de salida ilegal del país. Según declaraciones del abogado de Alina en Estados Unidos, Jason Poblete, ella recibió una llamada telefónica de su marido en la que este le pidió que fuera a Cuba. López fue detenida a su arribo en el aeropuerto.

Durante los interrogatorios, admitió que agentes del FBI la contactaron en Miami y le ofrecieron ayuda para sacar a su marido a cambio de información. Los expedientes del caso sostienen que Milanés estuvo de acuerdo y proporcionó, con ayuda de su esposa, los nombres de agentes encubiertos, así como detalles de las misiones propias que desarrollara en Estados Unidos.

Fue la madre de López Miyares quien, luego de un pedido de su hija, dispuesta a colaborar con el gobierno cubano, entregó a las autoridades tres libretas que Alina guardaba en su apartamento. Los cuadernos contenían nombres y números de teléfono y fueron usados como pruebas en el juicio. En total, López recibió una suma de 10 400 dólares para pagar la salida de Milanés de Cuba.

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Alina López Miyares

Por haber nacido en la Isla, las autoridades la procesaron como una ciudadana cubana, de ahí que no tuvo acceso a los servicios consulares estadounidenses. Luego de un juicio militar a puerta cerrada en octubre de 2017, Alina recibió una condena de 13 años de prisión y Milanés fue sentenciado a 16 años.

Libertad de Alina: ¿estratagema diplomática?

La defensa de Alina solicitó la libertad condicional en 2021, además del indulto del presidente Miguel Díaz-Canel. El pasado mes de julio López Miyares fue liberada por razones humanitarias, debido a su delicada condición de salud. No obstante, permanece imposibilitada de abandonar el país hasta que cumpla por completo su condena en el año 2030.

Si bien ni el gobierno cubano ni su homólogo estadounidense se han pronunciado oficialmente acerca de la puesta en libertad de Alina, no sería la primera vez que un intercambio de prisioneros se convierte en un paso importante para aliviar tensiones diplomáticas entre dos naciones.

Durante los mandatos de Barack Obama y Raúl Castro, ocurrió un canje de este tipo, cuando en 2014 el gobierno cubano liberó a Alan Gross y Estados Unidos devolvió a la Isla a los cubanos Gerardo Hernández, Antonio Rodríguez y Ramón Labañino que cumplían condena en la nación norteña.

La liberación de Alina cobra especial relevancia en un contexto en el que la Casa Blanca despliega una estrategia internacional para regresar al país prisioneros estadounidenses que consideran cumplen una sentencia injusta. Tal es el caso de la liberación reciente de dos ciudadanos americanos que permanecían recluidos en cárceles venezolanas, luego de que una delegación estadounidense viajara al país sudamericano.

Asimismo, destaca el hecho de que, según declaraciones del Secretario de Estado, Antony Blinken, el gobierno de Biden intenta pactar un acuerdo con Rusia para liberar a la basquetbolista Brittney Griner y al ejecutivo Paul Whelan, presos en ese país y acusados de tráfico de drogas y espionaje, respectivamente. De concretarse la repatriación de Griner y Whelan, no sería la primera vez en este año que algo así ocurre, pues anteriormente Moscú y Washington ya realizaron una operación de este tipo.

Contrario a sus promesas de campaña, el mandato de Joe Biden no se ha traducido en un regreso a la normalización con Cuba, impulsada por Obama. Los acercamientos más recientes remiten a las conversaciones migratorias iniciadas en abril, la asistencia vía telefónica ofrecida durante el incendio en la zona industrial de Matanzas y el anuncio del Servicio de Ciudadanía e Inmigración para retomar el Programa de Parole de Reunificación Familiar Cubana.

Desde que se conoció el arresto de Alina, su familia buscó el apoyo del gobierno de Estados Unidos, primero durante la administración Trump y luego con Biden, pero el congelamiento diplomático entre ambas naciones ha anulado la posibilidad de discutir el caso.

Si en efecto, la liberación de López Miyares ha sido parte de un nuevo acercamiento, ello podría significar un impulso para la excarcelación de los presos políticos, así como mayores garantías para el sector emprendedor y la sociedad civil en Cuba.

Basura acumulada bajo casos no resueltos

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Casos

Tras cuatro meses de la publicación de una carta en la que los ciudadanos Omar Díaz Escaurido y Liss Echevarría González denunciaban varias irregularidades durante la investigación de un robo de motocicletas, los problemas en torno al caso no parecen terminar.

De acuerdo con la información que suministran a La Joven Cuba vía correo electrónico, el Ministerio del Interior decidió tomar parte en el asunto tras la denuncia en nuestro sitio web, y por orden directa de la Coronel Moraima Bravet Garofalo, Jefa del Departamento Nacional de Investigación Criminalística, el caso fue remitido a la Unidad DIVICO, sita en 100 y Aldabó, donde fue hecho prisionero el autor del delito, Randiel Anca.

Para los demandantes del caso, los oficiales de la DIVICO y su jefatura han hecho una labor seria y responsable, pero no todas las autoridades involucradas muestran los mismos valores. Por ejemplo, «los oficiales involucrados inicialmente en el caso, específicamente de la Unidad Territorial de Plaza y la Unidad de Investigaciones UTIC1», quienes «actuaron para proteger [al acusado] y sus cómplices».

Según Díaz y Echevarría, ocurrieron omisiones y negativas a procesar evidencias durante la investigación, entre ellas, las huellas digitales tomadas en el lugar de los hechos. Eso provocó que el proceso fuese abierto por receptación y no por robo con fuerza, como debió ser.

Asimismo, denuncian las negativas a procesar el accidente que había tenido el ladrón en una de las motos robadas, bajo la justificación de que los hechos no eran constitutivos de delitos. De la misma manera, no fueron tenidos en cuenta varios audios de WhatsApp, mensajes de texto y llamadas, en los que el ciudadano Randiel Anca estaba vendiendo una de las motos sustraídas. La razón fue que las pruebas no eran válidas por proceder de las redes, «todo esto sin peritarlas debidamente«.

Durante el tiempo que el ciudadano detenido estuvo en posesión de las motos, procedió a adulterar los números legales del cuadro y el motor del vehículo que estaba proponiendo en venta, un elemento que también decía el audio proporcionado. Aun así, y pese a que el objeto del delito resultó positivo en adulteración, no se procesaron los mensajes.

El correo relata también, entre otras irregularidades y comportamientos prepotentes, que una de las oficiales encargadas de atender el proceso «nos hizo (a mí y a mi esposa) un profiláctico por apercibimiento. Comenzó increíblemente a tratar de inculparnos y acusarnos de cualquier forma (llegando a intervenir los teléfonos, tanto móviles como fijos, siendo esto una contravención)».

«Debido al proceder negligente e irresponsable de estos individuos aún no se han recuperado la mayor parte de las piezas de los vehículos robados, pues les dieron suficiente tiempo a los delincuentes para comercializarlas», afirman las víctimas. «Hay una moto completamente perdida y a esto se le agrega todos los problemas creados a nuestra familia. Pese a todo, estos oficiales se mantienen impunes», aseguran.

«Si el delincuente se hubiese detenido desde el primer día, como está establecido en nuestras leyes, se hubiese parado el delito y nada de esto hubiese sucedido. Es penoso que sus propios compañeros del MININT tengan que tratar de arreglar el desastre», consideran las víctimas, y añaden: «Lo peor del caso es que contra ellos no se ha tomado ninguna medida. Se mantienen en sus cargos, trabajando con su actuar corrupto e irresponsable, devengando salarios superiores a los de cualquier trabajador y traicionando la confianza que ponen en ellos las personas y familias honestas como protectores de su tranquilidad ciudadana, esa que tanto promulgamos».

Todos los oficiales que cometieron irregularidades están acusados por los delitos de negligencia en el cumplimiento del deber y abuso de cargo, vigentes en el artículo 39, sección tercera, capítulo IV de la ley 62 del Código Penal vigente. La familia afectada, sin embargo, aún tiene sus dudas de poder encontrar justicia. ¿Cómo responde el MININT?

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Casos

A nuestra redacción escribe también María Cristina Piñeiro, vecina de la calle 24, entre 35 y San Antonio, en el Vedado habanero. La ciudadana se está alarmada ante una situación en su barrio que la pone en peligro a ella y a todos sus vecinos.

Ella debe convivir con una depósito de basura. «Desocupan el tanque esporádicamente y cuando está lleno, se deposita toda la basura alrededor. Ahí está esa pudrición por mucho tiempo, y el ciclo se repite. En esta etapa de lucha contra el dengue esto está lleno de mosquitos por ese basurero», termina muy preocupada.

Por sus características, este caso es similar al publicado el 2 de julio pasado, bajo el título Los escombros de la continuidad, enviado a nosotros por Jorge Gómez de Mello. Hasta la fecha, también permanece sin respuesta.

¿Se actuará cuando un brote de dengue u otra enfermedad contagiosa, afecte a los vecinos de esas zonas? ¿Hasta cuándo deben esperar los ciudadanos, victimas en estos casos, por que alguien haga su trabajo?

Casos

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Cartas a La Joven Cuba es una sección de correspondencia cuya intención es visibilizar quejas y solicitudes de nuestros lectores, así como recepcionar las respuestas de las instituciones involucradas en darle seguimiento y solución a los problemas aquí planteados, si las hubiese.

A diferencia de otras secciones de igual índole existentes en la prensa cubana, no tramitamos las situaciones aquí expuestas con las instancias pertinentes, solo ofreceremos el espacio para hacerlas públicas.

Para comunicarse con la sección, nuestros lectores pueden escribir al correo electrónico: jovencuba@gmail.com

Democratización del ejército y milicias populares

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Ejército
(Foto: Reuters)

A mi tutor Fabio Fernández, con cariño, de un historiador en potencia.

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A raíz de la publicación el pasado 19 de agosto en este medio del artículo El Ejército, la República y el Socialismo, el pedagogo Dayron Roque, miembro del Consejo Editorial de La Tizza, en un post en Facebook, pretendió dar lecciones de historia desde una supuesta moralización política. Es posible apreciar en sus argumentos numerosas inexactitudes y manipulación conceptual, que el presente texto se dirige a desmontar desde el rigor historiográfico.

En mi artículo destaco la importancia que tendría para Cuba la democratización del ejército, así como la implementación de milicias populares voluntarias en sustitución del servicio militar obligatorio, acorde con los preceptos del marxismo y las ideas republicanas socialistas, debido a la condición coercitiva del ejército al servicio de los estados, como demuestra el historiador Charles Tilly en su obra Coerción, capital y los Estados europeos 990-1990.

Lo que aborda Dayron Roque en sus «argumentos»

En su defensa del ejército regular, Roque se lanza al afirmar que la noción moderna del servicio obligatorio no tiene sus orígenes bajo el mando de Napoleón Bonaparte. En respaldo a ese razonamiento, argumenta los antecedentes históricos de conscripción.

Si bien es cierto que desde la antigüedad existieron diversas formas de reclutamiento durante las empresas de conquistas, colonización y enfrentamientos inter-civilizatorios, solo podían integrar los ejércitos permanentes una parte selecta de la población, de manera que estos se encontraban desprovistos de carácter masivo y universal. Así estaba concebido en muchas ciudades-estado helénicas, en los que tenían un reservado carácter clasista —como en Atenas y Esparta. La población militar de esta última, por ejemplo, se encontraba sometida a un riguroso proceso de clasificación para formar parte de la armada permanente, como demuestra el historiador marxista V. V. Struve, en su Historia de la Antigua Grecia.

Por otro lado, en la Roma antigua solo los patricios originalmente podían participar en el ejército, siendo después un reclamo de los plebeyos intervenir en las fuerzas armadas, como puede consultarse en los aportes del historiador soviético S. I. Kovaliov, en su Historia de Roma. Sin embargo, en el Oriente existían mecanismos de conscripción entre los campesinos pobres con fines de servicio en el ejército, aunque no eran preponderantes en todas las civilizaciones, cuyos llamados carecían de carácter universal a pesar de su masividad.

Durante la Edad Media, las levas feudales constituyeron prácticas sistemáticas de reclutamiento, a pesar de que, si se comparan con las dimensiones y el número de víctimas de las conflagraciones bélicas de la modernidad, las de ese período se caracterizaron por ser empresas generalmente de menor intensidad.

Dayron Roque afirma de modo errado que: «la noción moderna del servicio militar llegó cuando un tal Robespierre mencionó por primera vez el célebre “Libertad, Igualdad y Fraternidad” en la Asamblea Nacional en diciembre de 1790 cuando propuso que todos los ciudadanos mayores de 18 años, y no solo los ricos, serían, de derecho, inscritos en la Guardia Nacional de su comuna y en el uniforme iría inscrito esa frase».

Sin embargo, confunde el carácter universal de la defensa con el servicio militar obligatorio. Mientras la primera constituía deber de todos, mediante su inscripción bajo un régimen representativo de los intereses populares —Guardia Nacional—, la noción moderna del servicio militar obligatorio —con carácter universal y nacional— se halla en Francia con la promulgación de la «Ley Jourdan-Delbrel», en 1798, que le permitió a Napoleón Bonaparte abastecerse de soldados durante su período de expansión imperial hasta 1815, tal como se afirma en El Ejército, la República y el Socialismo.

El pedagogo interpelador afirma que se hace una lectura incompleta cuando se exponen las ideas de Marx en torno a la supresión del ejército para sustituirlo por el pueblo armado. Al citar al filósofo alemán confunde el deber cívico-defensivo de la ciudadanía con la concepción —moderna, universal y nacional— del servicio militar obligatorio, en función de intereses distanciados a los del pueblo trabajador.

Por ende, resulta elemental la necesidad de la clase históricamente oprimida de acometer estrategias de auto-defensas ante la agresión de los elementos contrarios a su carácter revolucionario. Si la Comuna de París (1871) fue aplastada, no se debió a su incapacidad de organizar una fuerza de carácter descolonizado, autónomo y carente de jerarquías, sino al poderío mayoritario y tecnológico-militar del gobierno de Versalles, con el respaldo de las tropas imperiales de Bismarck.

De igual modo, Roque comete una grave digresión historiográfica cuando afirma que dos años antes de la rebelión de París, la Asamblea de Guáimaro en Cuba (10 de abril de 1869), enunció en la Constitución derivada de la magna cita en su artículo 25 que: «Todos los ciudadanos de la República se consideran soldados del Ejército Libertador».

Al referenciar ese documento, establece una automática analogía entre los revolucionarios franceses y cubanos, asumiendo un supuesto carácter de obligatoriedad universal para los civiles de la República en Armas, que debían defender los anhelos independentistas contra los intereses coloniales de la metrópoli española, en caso que las autoridades políticas así lo considerasen.

Ese automatismo resulta enteramente falso, ya que en su reconocido «Manifiesto de la Junta Revolucionaria», Carlos Manuel de Céspedes abogó por una abolición gradual y con indemnización de la esclavitud, mientras que el 27 de diciembre de 1868, emitió en Bayamo un decreto en el que plantea en su acápite inicial: «Fuera del curso previsto, se seguirá obrando con los esclavos de los cubanos leales á la causa de los españoles y extranjeros neutrales de acuerdo con el principio de respeto á la propiedad proclamado por la revolución».

Lo anterior demuestra que no existió una voluntad emancipatoria en términos de universalidad e igualdad entre los antiguos hacendados y propietarios de esclavizados, como ha sido demostrado por los aportes del historiador marxista Raúl Cepero Bonilla en su obra Azúcar y Abolición. Apuntes para una historia crítica del abolicionismo (1960).

Ejército
No existió una voluntad emancipatoria en términos de universalidad e igualdad entre los antiguos hacendados y propietarios de esclavizados.

A su vez, Dayron Roque ignora que la Cámara de Representantes decretó el 5 de julio de 1869 un Reglamento de Libertos con el que se establecían las bases para el sostenimiento de los subalternos en condiciones de preterición, lo que generó obstáculos para el ascenso de la oficialidad afrodescendiente, desmitificando así la supuesta igualdad ciudadana al interior del mambisado revolucionario.

Ello ha sido abordado por múltiples historiadores como Ada Ferrer en Cuba Insurgente. Raza, nación y revolución 1868-1898; Aline Helg en Lo que nos corresponde. La lucha de los negros y mulatos por la igualdad en Cuba 1886-1912; José Abreu Cardet en Los resueltos a morir: relatos de la Guerra Grande (Cuba 1868-1878); Rebeca J. Scott en La emancipación de los esclavos en Cuba. La transición al trabajo libre 1860-1899, y Francisco Pérez Guzmán en Radiografía del Ejército Libertador 1895-1898. Todos han problematizado sobre las jerarquías militares y las estrategias de la «sacarocracia criolla» para agenciarse la hegemonía del conflicto en detrimento de los sectores populares.

Sobre este último punto, los aportes del historiador Antonio Álvarez Pitaluga en Revolución, hegemonía y poder. Cuba 1895-1898, lo colocan como uno de los principales analistas en el abordaje de las relaciones de poder en su simbiótica ilación con el concepto de «subalterno», aportadas por el teórico marxista Antonio Gramsci y aplicados a los desenlaces de las conflictuales relaciones establecidas entre los blancos/adinerados y los combatientes de extracción humilde.

Lo que omite y subsume su emplazamiento político

Dayron Roque afirma que se hace una lectura incompleta de la obra El Estado y la Revolución (1917) de Vladimir Ilich Lenin. En este libro, el líder ruso realiza un minucioso estudio desde la teoría marxista en torno a la abolición del ejército y el estado. Sin embargo, en rechazo a los enunciados que se expresan en dicha obra, Dayron Roque alude a El programa militar de la revolución proletaria (1916) para validar sus posturas.

Al parecer, el pedagogo interpelador no hizo una lectura detenida de esta obra, pues en ella el líder ruso se manifiesta en favor de las milicias, cuando enuncia: «En lo que se refiere a la milicia, deberíamos decir: no somos partidarios de la milicia burguesa, sino únicamente de una milicia proletaria. Por eso, “ni un céntimo ni un hombre”, no sólo para el ejército regular, sino tampoco para la milicia burguesa […] Nosotros podemos exigir que los oficiales sean elegidos por el pueblo, que sea abolida toda justicia militar […]».

A pesar de estas consideraciones, Lenin y Trotsky desempeñaron un papel reaccionario en la represión a los marineros de Kronstadt en 1921 (Paul Avrich, 2006), así como en la solidificación de un cuerpo armado representativo de la burocracia explotadora. Una lectura detenida del programa político de los rebeldes, evidencia que eran partidarios de la autogestión obrera, así como de la máxima «¡todo el poder a los soviets!».

Sin embargo, fueron masacrados por los miembros del Ejército Rojo, cuya forma de gobierno, encabezada por el Partido bolchevique, condujo a la abolición de toda expresión democrática después de eliminada la Asamblea Constituyente tras las elecciones de noviembre de 1917.

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Los marineros de la fortaleza naval de Kronstadt habían sido considerados por el propio Trotsky como el “orgullo y la gloria” de la Revolución rusa.

En su lugar, fueron suprimidas las libertades civiles, se consolidó el mando burocrático por la vanguardia política, se implantó el precepto de partido único, se proscribió el derecho a huelga y se consolidó un modelo oligárquico que se expandió hacia otros países europeos, como demuestra el estudio La nueva clase (1953), de Milovan Djilas, quien, siendo vice-presidente de Yugoslavia, fue encarcelado bajo el régimen de Josip Broz Tito.

Dayron Roque se muestra como ferviente defensor del status quo, en contraste a los preceptos de transformación social que dictamina la vocación revolucionaria y emancipatoria del marxismo. Su postura resulta funcional al sostenimiento de una maquinaria burocrático-gubernamental y se aferra a los dictados de una producción orgánica que adopta los fundamentos de una «ideología de estado» mistificadora del proceso revolucionario.

Su abordaje científico-social es un debate superado por la historiografía del pensamiento (des)enajenante, cuyas líneas se sostienen en función de lo que el historiador Rafael Rojas denomina «temporalidad ficticia», asumido también por otros referentes como Julio César Guanche, Ada Ferrer y Carmelo Mesa-Lago.

Dicho emplazamiento resulta incapaz de hallar relación alguna entre los hechos de corrupción del empresariado militar cubano y la impunidad de esa dirigencia. Es exiguo en rebatir la responsabilidad del Ejército Rojo en la masacre de numerosos civiles mediante la implantación del terror bajo Stalin, así como en el socavamiento de la soberanía nacional de Hungría (1956) y Checoslovaquia (1968) contra el principio de libre determinación de los pueblos.

Su posicionamiento resulta esquivo ante los intentos de problematizar sobre los conflictos entre el campo arte-política, expresados por Rosa Luxemburgo. No es capaz de analizar la crisis sistémica/permanente de las economías sovietizadas a pesar de su abordaje por expertos como Inmanuel Wallerstein, Michael Lebowitz o Michael Löwy. Tampoco ofrece alternativas ante la importancia de la relación estado-sociedad civil, que adquiere en Gramsci una importancia medular en la articulación de un socialismo democrático, que en Cuba tuvo notables exponentes como el filósofo Jorge Luis Acanda.

Las gafas oscuras de cierta izquierda ratifican su vocación autoritaria en defensa acrítica del ejército regular, a pesar de las consecuencias civiles de su sostenimiento bajo el actual diseño, que beneficia intereses de clase muy específicos dentro de la cúpula gobernante. A su vez, opta por darle la espalda a la ciudadanía en sus reclamos para la democratización del ejército, así como en la instauración de milicias voluntarias de carácter popular, en sustitución del servicio militar obligatorio.

Sin embargo, es sabido que el estalinismo ha optado siempre por el trabajo de representante ideológico/instrumental al servicio de la élite capitalista de estado que ha implantado un mando oligárquico y militarista en el ejercicio del poder, apartado de los preceptos de emancipación popular que cercena toda alternativa para la instauración de un orden socialista democrático.