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Israel y Gaza: violencia genera violencia

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Israel-Gaza
Foto: La Joven Cuba

El sábado 7 la organización yihadista Hamás lanzó un ataque con cohetes desde la ocupada Franja de Gaza a las ciudades de Tel Aviv y Jerusalén. La acción se acompañó de la ocupación de forma temporal de varias comunidades israelíes y la toma de rehenes, tanto militares como civiles.

Esta acción de Hamás, que los principales medios de prensa occidentales e Israel han calificado de «ataques terroristas horripilantes», constituye una importante escalada del conflicto israelo-palestino. Si bien es obvio su carácter terrorista, no se puede entender la naturaleza de todo el proceso sin tener en cuenta que la Franja de Gaza es una gigantesca prisión a cielo abierto —calificada por Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas como «el infierno en la tierra»— en la que están secuestrados más de dos millones de palestinos que viven en condiciones infrahumanas, y que Hamás, quien a su vez cuenta con el apoyo de Irán por motivo de afinidades religiosas, es la organización política más representativas de ese territorio.

Por su parte, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha respondido con múltiples bombardeos a la Franja de Gaza, así como el aviso de que su país iniciaba una guerra. Los contrataques han incluido varios edificios multifamiliares y una mezquita. El gobierno israelí calificó a Hamás de «animales inhumanos» y proclamó que lo aniquilará. Por si fuera poco, su ministro de defensa prometió aislar totalmente a Gaza, cortándole la electricidad, el agua y el suministro de alimentos.

Hasta sus aliados reconocen que en muchas ocasiones anteriores el Primer Ministro israelí ha reaccionado de manera desproporcionada ante los ataques de Hamás y otras organizaciones guerrilleras, incrementando hasta lo indecible el sufrimiento de las poblaciones palestinas, especialmente en Gaza. Sin embargo, nunca le han negado apoyo militar, lo que ha convertido a las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en el ejército más poderoso del Medio Oriente, capaz de infligir enormes daños a sus enemigos.

A pesar de todas sus fortalezas, las fuerzas de seguridad israelíes no fueron capaces de prevenir este ataque, lo que ha sido calificado por algunos especialistas como un «grave fracaso» del Mossad y de la inteligencia norteamericana. Esto explicaría la colérica reacción del Netanyahu y de su ministro de defensa.

Ambas acciones han ocasionado múltiples calamidades a la población civil de ambas partes, que incluyen muertes, heridos, destrucción de viviendas, y el agravamiento de la ya existente crisis humanitaria en Gaza. Actualmente organismos y medios de prensa internacionales calculan que hay aproximadamente más de 900 muertos por el lado israelí y más de 700 por el palestino, civiles en su inmensa mayoría. De continuar las acciones militares, no cabe duda que se impondrá la asimetría en armamento entre las FDI y Hamás, lo que provocará aún mayores bajas del lado palestino.

Hamás controla la mayor parte del territorio de la Franja de Gaza, reclamada tanto por Israel como por la Autoridad Nacional Palestina. Desde 2006, incumpliendo los acuerdos y recomendaciones de las Naciones Unidas, el Estado Israelí ha arreciado el bloqueo total en la región, que ha provocado una gravísima crisis humanitaria, además de una fuerte represión a los palestinos. A esto se le suma la anexión de varios territorios otorgados por la ONU a Palestina en 1947 durante el Plan de Partición.

Israel-Palestina
Expansión de Israel / Foto: La Izquierda Diario

Observadores extranjeros y organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional y Human Right Watch, califican la política israelí de «apartheid». Esta situación ha alimentado el empoderamiento Hamás como organización extremista que propone la violencia como única salida al conflicto. No obstante, al pueblo palestino tampoco le han permitido otras vías legales y pacíficas para garantizar su soberanía y desarrollo.

Como suele suceder en contiendas de este tipo, cada Estado se posiciona ante los hechos, dejando  de lado la empatía con todas las víctimas y priorizando las alianzas geopolíticas por encima de los hechos. En este caso en particular, se evidenció la polarización de las diferentes potencias militares.

Como ejemplos de ello puede citarse el declarado apoyo incondicional de la Administración Biden al Estado Israelí y el anuncio de envío de refuerzos militares a la zona de guerra; mientras el canciller ruso Serguéi Lavrov centró su discurso en las violaciones sostenidas de Israel sobre Palestina como el principal el causante del conflicto, evitando cualquier crítica a Hamás. La misión iraní ante las Naciones Unidas afirmó: «apoyamos enfáticamente y sin dudas la causa de Palestina; sin embargo, no estamos implicados»

Por su parte, China hizo un llamamiento a la calma y la moderación de todas las partes, a un alto el fuego y a priorizar la protección de los civiles, al tiempo que ofreció su disposición para buscar una solución que garantizara la existencia de un estado palestino que pudiera vivir en paz.

En América Latina hubo diversidad de posiciones, pero países como Colombia se han mantenido neutrales reconociendo la responsabilidad de ambas partes, y haciendo un llamado a evitar más muertes civiles. 

El gobierno cubano, si bien esquivó condenar el ataque terrorista y la retención de rehenes por parte de Hamás, llamó a «la paz y a la búsqueda de una solución por la vía de la negociación que evite una mayor escalada de un conflicto». No es el único que ha adoptado esa posición.

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Aunque algunas de las acciones de Hamás son claramente manifestaciones de terrorismo y, por tanto, condenables, las causas más profundas del conflicto residen en la posición radical de las autoridades israelíes que han expandido los asentamientos en territorios ocupados y mantienen a Gaza en un estado de bloqueo total que ha avivado la posición radical de Hamás.

En estas condiciones, la solución no es fácil. Pero de lo que si no cabe duda es de que no habrá paz en la región hasta que no se le garantice al pueblo palestino, y particularmente a los habitantes de la Franja de Gaza, su soberanía y condiciones mínimas para vivir y desarrollarse.

Mientras Estados Unidos mantenga su gigantesco apoyo político, económico y militar al gobierno de Israel, y la mayoría de los países occidentales la pasividad ante las acciones israelitas, será muy difícil encontrar una solución pacífica al conflicto. El lobby israelí en Washington es sumamente poderoso y garantiza que ese apoyo no desaparezca. La sangre de los civiles israelíes está en las manos de Hamás, pero la sangre de los civiles palestinos está en manos de Netanyahu y sus aliados.

Las acciones de Hamás merecen el repudio de la comunidad internacional en la medida en que convierte a ciudadanos israelíes en víctimas, no obstante, ese repudio no será creíble hasta tanto no se solucione el problema de fondo: la existencia de Palestina y el derecho de su pueblo de vivir en paz y con razonables posibilidades de desarrollo.

La maldita generación de cristal

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Generación de cristal
Foto: La Joven Cuba

Están entre nosotros. Se mueven aquí y allá, en virtuales cavernas y convenciones coloridas. Arruinan la sociedad, disuelven sus valores, se ofenden por cualquier cosa y no son capaces de enfrentar la realidad. Sus tentáculos se extienden por la cultura, y allá donde llegan trastocan lo correcto y lo natural en función de su fragilidad.

Nadie está a salvo. Ni tu superhéroe favorito, ni la Sirenita de Andersen, ni Cleopatra; pues ellos quieren cambiar la historia misma. No saben ni quiénes son, pero ante un pequeño uso del pronombre equivocado, los hallarás irritados, ansiosos, sedientos de venganza. Son criaturas rencorosas, que en su cruzada contra la libertad de expresión han desarrollado el poder de la cancelación, y borran a grandes figuras de la existencia con la misma facilidad con que tachan los párrafos no deseados de los libros de historia.

Esta es la leyenda de los malditos, los inadaptados, los corrompidos, la decadencia de Occidente hecha cohorte, el fin de la civilización: es la generación de cristal

Así se vería, probablemente, la página dedicada a la «generación de cristal» de alguna oscura enciclopedia de la web, si fuese escrita por algún historiador conservador o «sociólogo outsider» con ínfulas de escritor de horror. En ese hipotético grimorio de las redes sociales, el demonio de los «cristalitos» tendría un lugar especial. Sin embargo, como todo cuento de brujas, tiene su buena dosis de fantasía.

Internet es la meca contemporánea de la discordia. Sorprende al observador dedicado lo rápido que se revolucionan, una y otra vez, las formas de discutir y/o invalidar al adversario —esa poderosa amenaza existencial que constituye el otro distinto tras la pantalla—utilizando toda clase de términos, descalificaciones, y estrategias poco respetuosas que se alejan de la búsqueda de consenso.

Discursos
(Imagen: Richi Herrera / LJC)

No obstante, si entendemos las redes sociales como esa especie de ágora global, relativamente abierta, donde tiene lugar el parte del debate ciudadano contemporáneo, entonces se hace necesario considerar cuidadosamente su componente político. Pues más allá de los textos y memes hay sujetos políticos detrás con algo que decir.

El auge del actual del debate sobre la libertad de expresión y la  corrección política se da como un producto de las diferencias generacionales entre los más viejos y los nacidos tras el llamado «fin de la historia» —¡qué hiciste, Fukuyama[1]!—, es decir, luego de la caída del muro de Berlín y el aparente triunfo del liberalismo como única alternativa viable para el progreso de la humanidad. En este contexto se han producido cambios en el discurso ideológico que se expresan con gran intensidad en internet y abarcan  toda la extensión de la experiencia humana, sea en la economía, la cultura, o en la identidad misma de los involucrados. Es entonces, en el bullicio incesante de las discusiones en redes, cuando aparece con mayor frecuencia la «generación de cristal»

Si buscamos el origen del término, llegamos hasta la pensadora española Monserrat Nebrera, a quien se le atribuye su creación a mediados de la década pasada, para hacer referencia a los adolescentes y jóvenes nacidos entre fines de los 90 y comienzo de los 2000. El uso de la palabra «cristal» buscaba expresar metafóricamente la supuesta fragilidad de una generación supuestamente criada de forma sobreprotectora por sus padres, que había vivido una infancia cómoda, disfrutando del «estado de bienestar» logrado por la política liberal en los países del «primer mundo», lo cual terminó provocando que, ante las sucesivas crisis que trajo el nuevo siglo, se encontraran en una situación traumática que les superaba y les imposibilitaba adaptarse a cualquier adversidad.

De esta forma, Nebrera buscaba explicar la aparente incapacidad de los jóvenes para asimilar el funcionamiento de las normas establecidas en la sociedad de los adultos, que curiosamente se correspondían con las del orden económico y social establecido en las democracias liberales tras la victoria del bloque occidental, en seria crisis por primera vez desde la caída de sus contrincantes del este. Aún con esto, la implicación ideológica de la denominación no aparecía de forma demasiado explícita.

Sin embargo, a pesar del reducido impacto académico que tuvo en su momento el término por su falta de fundamentación teórica, a partir de aquí la denominación «generación de cristal» se extendió rápida y progresivamente por los medios digitales de lengua hispana, mayormente en ámbitos conservadores y de derecha, y fue adquiriendo además una connotación cada vez más política.

Por tanto, «generación de cristal» comenzó a utilizarse para referirse a esos jóvenes, nacidos a finales del siglo pasado y comienzos del presente, y a quienes se les atribuye características como la falta de autoestima, la hipersensibilidad, la fragilidad emocional, la queja constante, la incapacidad para afrontar críticas o chistes, entre otras.

Generación de cristal
Foto: AJ+Español

Se les asocia generalmente con el «progresismo», la comunidad LGBTQ+, las ideologías de izquierda —el fantasma del «marxismo cultural» que recorre occidente y aparentemente Hollywood—, la depresión y la ansiedad a temprana edad, así como la neurodivergencia, el desempleo voluntario y la falta de sacrificio o resiliencia.

Se utiliza, además, para burlarse de aquellos que reaccionan negativamente a determinados contenidos «políticamente incorrectos» por contener o reproducir —en mayor o menor escala— la discriminación hacia grupos históricamente vulnerados. El equivalente en el mundo anglosajón sería el término snowflake, (copo de nieve), pero este, a pesar ser utilizado para describir individuos con características similares, no está vinculado a un determinado rango de edad.

No obstante, si se analiza en rigor la propia conceptualización original del término, se hace evidente que, más que solidez metodológica, en su uso priman las emociones y el espíritu militante de la «batalla cultural». No solo se trata de una universalización injustificada de un fenómeno propio de ciertos tipos de contextos sociales y demográficos concretos, sino que pretende generalizar toda una cohorte generacional, reduciéndola a un conjunto de características arbitrariamente presentadas, las cuales, si bien pueden tener raíces en la realidad de cierto grupo de individuos, no implican necesariamente las interpretaciones que se han hecho sobre estas. 

Los jóvenes nacidos tras la Guerra Fría —los del «primer mundo», al menos—, fueron criados, ciertamente, en un relativo y casi artificial estado de bienestar, cuya ficticia estabilidad se vino abajo tras la crisis financiera del 2008, con la que llegaron además la precarización y el deterioro de las condiciones laborales, la crisis de la vivienda, la caída relativa de la calidad de vida, que también influyeron en el aumento de la polarización social y política, así como toda una nueva oleada de extremismos y radicalismos ideológicos, entre los cuales el alt-right (derecha alternativa) es un ejemplo llamativo.

Estos jóvenes, a decir del crítico británico Mark Fisher[2], experimentaron desde la impotencia lo que él denominó «realismo capitalista», es decir, el pensamiento de que no hay alternativa posible al sistema, y que no existe más remedio que la resignación y el consuelo en las pequeñas muestras de rebeldía, que nunca acabarían por cambiar la raíz del problema. La consecuencia de esto era, para Fisher, nada menos que la depresión, el encierro en la propia identidad, y la consagración en batallas políticas sectoriales cuyo resultado tendería a ser instrumentalizado por el sistema de relaciones mercantiles e ideológicas, previamente existentes.

La crisis fue de esta forma un shock de realidad, en la cual incluso, ante el terremoto del sistema, no había más alternativa que asumir el estado general de las cosas. Es por esto que resulta interesante que con el término «generación de cristal» se busque responsabilizar de las inseguridades de una porción de la población a una supuesta incapacidad intrínseca de los jóvenes para adaptarse, y no a la preeminencia de relaciones de mercado y poder que sostienen unas condiciones injustas y aparentemente imposibles de superar.

Si la inconformidad y la queja frente a una realidad adversa, plagada de condiciones de existencia opresivas y muchas veces hostiles, es interpretada como debilidad, ¿qué actitud ante esa realidad sería considerada como una fortaleza? ¿Callar y asumir que «así es la vida», o que así son las cosas naturalmente? Esta resignación frente a las condiciones imperantes, la famosa «mentalidad del aguante», hija del mito de la meritocracia, que en lo laboral podría conducir a la autoexplotación descrita por el filósofo Byung-Chul Han en La sociedad del cansancio, lleva a la depresión, la ansiedad y el agotamiento, con no menos frecuencia que la supuesta fragilidad de los jóvenes.

En ese sentido, la experiencia demuestra que no es solo la Generación Z la que sufre en la sociedad actual. Sencillamente son en sentido general más propensos a denunciar la precariedad, que a callar y resistir en silencio. Esta actitud, en una vaga y defectuosa interpretación del estoicismo, es utilizada por ciertos sectores conservadores para tildar a quienes denuncian estas problemáticas de «vagos», «frágiles» o «hipersensibles».

El término no se limita a la queja laboral. En su afán de descalificar, ciertos discursos acusan a la «generación de cristal» de perderse en las políticas de identidad, y de sentirse fácilmente ofendidos cuando se les muestran las «verdades» sobre sexualidad y género.

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Meme de referencia / Foto: Quora

El intento de responder a esto se ve como una afrenta a la libertad de expresión, como si esta correspondiera a la libertad para acosar o discriminar constantemente en redes sociales —algo que ocurre a menudo— a personas «fuera de norma».

Curiosamente, personas del mismo grupo etario que correspondería a nuestra hipotética generación utilizan el término para describir a sus coetáneos, como si fuera posible escapar de ella siendo políticamente incorrecto. Mientras tanto, muchos colectivos siguen siendo víctimas de discriminación, y cuando alzan la voz para exigir su derecho a existir y expresarse libremente, se les acusa de hipersensibles, de reaccionar desproporcionadamente, o ser «copitos de nieve».

Es interesante que esas reacciones se vendan como «hipersensibilidad», cuando no es menos reactivo aquel que explota de ira al ver a dos personas del mismo sexo besándose en la calle, o dándose la mano en una escuela; o aquellos que devienen paladines del contenido fidedigno de alguna obra cuando cierto personaje ficticio tiene un color de piel más oscuro del esperado. Irónicamente, los cambios en el aspecto de personajes respecto al original que no constituyen cambios con aumento de melanina no suelen generar tanto sobresalto. Si el «cristalito» sobrerreacciona por el contenido de una película es hipersensibilidad, pero si lo hace el purista, ¿es una legítima protección de la infancia o del rigor?

No es cuestión de afirmar que todo cambio, política o actitud es pertinente. Eso es harina para otro debate. Lo que se quiere exponer es que, en una era movida por algoritmos, polarización, grupos de opinión, comunidades de identidad y enfrentamientos de emociones —de las cuales los fanáticos del término también son víctimas—, la hiperreactividad es una característica común a la mayor parte de los involucrados, y no solo a los que reaccionan por determinadas cosas. Si nos guiamos por ese criterio, la mayoría de los involucrados seríamos de cristal, sin importar el grupo etario. ¿Existen reacciones desproporcionadas? Sí, pero no son propias de un único grupo, sino que están distribuidas a lo largo del escenario social de discusión.

La «cultura de la cancelación», que ciertamente debe ser abordada desde una mirada crítica y no puramente activista, no es un fenómeno exclusivo de los peyorativamente denominados «progres». En su momento, las quemas de libros de la inesperada inquisición española —y que fueron repetidas durante el franquismo—, o el Código Hays, que prohibió en las pantallas norteamericanas todo aquello que no coincidiera con la moral conservadora imperante, fueron formas primitivas y para nada progresistas de cancel culture.

la foto de Casabon
Foto: Nueva Revista

Cada época, y por tanto cada generación, tiene sus propias características, miedos y preocupaciones. Después de todo, los que las componen son hijos de las condiciones económicas, sociales y culturales en las que nacieron y crecieron, y desde ahí conciben sus cosmovisiones y se plantean sus luchas.

No es posible, sin caer en parcialidades y sesgos, intentar atribuir un carácter de bueno o malo a un proceso que ocurre sin excepción en cada ronda generacional, en las cuales siempre los viejos ven en los nuevos el fin de la sociedad, precisamente porque la situación es distinta a la que ellos vivieron. No es, sencillamente, tan simple.

Bajo un halo de dudosa superioridad moral que esconde un ejercicio de profundo egocentrismo, se intenta abstraer a un grupo humano en una pretensión de universalidad, alienando a sus integrantes de sus diferentes realidades con el fin de minimizar sus demandas o atribuirles un signo moral negativo. Esta actitud busca mostrarse condescendiente con aquellos de diferentes ideas, al entenderlos como mentalmente débiles, o incluso que han sido manipuladas por «ideologías peligrosas». Sin embargo, hay mucho de ideológico en los preceptos desde los que se descalifica.

Si lo que se busca es ser riguroso, sería ya hora de dejar ir un concepto que, más que serio y descriptivo, solo contribuye a invalidar personas con pensamientos legítimos, reproducir estereotipos discriminatorios, y alimentar el discurso de ciertos grupos políticos, cuyo menor interés es el de «proteger» el color de piel de la Sirenita que había escrito Hans Christian Andersen.

Empecemos por vernos entre nosotros no como enemigos existenciales, sino como integrantes iguales de la sociedad en la que debemos llegar a ciertos consensos mínimos a pesar de nuestras diferencias, sean ideológicas, generacionales o culturales. No todo aquel que está en desacuerdo con nosotros constituye una amenaza existencial, y descalificar siempre solo le es funcional al extremismo, que se alimenta de las falacias y la segregación de opiniones incómodas para unos y otros.

Todos tienen temas sensibles, a veces —es cierto—, algunos pueden exagerar con la reacción a estos o errar en sus interpretaciones de fenómenos sociales, pero no debido a ello hay que dejar de abordar y discutir problemáticas que siguen existiendo en la realidad de esas sociedades. La cuestión está en hacerlo desde el respeto, y sin reducir al otro que piensa distinto a un muñeco de paja sin voluntad o agencia propia, más parecido a los prejuicios propios que a la persona delante.

Lo otro llevaría a optar por la aniquilación mutua entre los «incompatibles», la consolidación de la polarización, la discriminación, la indiferencia, y el advenimiento gradual de un mundo donde nos escuchamos cada vez menos, por estar ocupados imaginando avatares como la maldita generación de cristal.

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[1] El fin de la historia y el último hombre es un libro del politólogo estadounidense de origen japonés Francis Fukuyama que expone una polémica tesis: la historia, como lucha de ideologías, ha terminado, con un mundo final basado en el modelo de democracia liberal que se ha impuesto tras el fin de la Guerra Fría.

[2] Mark Fisher fue un escritor, pensador, profesor y crítico cultural británico. En una de sus obras más relevantes, Realismo capitalista: ¿No hay alternativa?  asume el término «realismo capitalista» como la ideología que permea todas las áreas de la experiencia contemporánea, cubriendo el horizonte de lo pensable y limitando la capacidad de imaginar un nuevo escenario cultural y sociopolítico.

 

Derrumbe, muerte digna, discriminación y más

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agenda naciona derrumbe muerte digna discriminación y más
Foto: La Joven Cuba

El derrumbe que estremeció a Cuba

La noticia es que un edificio se derrumbó en La Habana Vieja, avanzada la noche del 3 de octubre de 2023, y el incidente estremeció a Cuba por la muerte de los rescatistas Yoandra Suárez López y Luis Alejandro Llerena Martínez. «Su heroísmo, probado en múltiples ocasiones, merece nuestro más sentido homenaje», escribió el presidente Miguel Díaz-Canel.

El inmueble estaba habitado por 54 personas. Una parte de los evacuados fueron temporalmente a una escuela secundaria básica y el resto se ubicó en las viviendas de allegados. Uno de los vecinos, el anciano de 79 años Ramón Páez Frómeta, también falleció a consecuencia del derrumbe.

Esto significa que las autoridades locales carecen de una estrategia eficiente para diagnosticar la peligrosidad de los edificios y trasladar a los afectados a un lugar seguro antes de que el derrumbe sea inminente.

Cuba tiene una Política de la Vivienda cuyo plan fue cumplido por última vez en 2020, según Vivian Rodríguez Salazar, directora general de Vivienda en el Ministerio de la Construcción. En su informe ante el Consejo de Ministros, presentado el 1.0 de octubre de 2023, la funcionaria reveló que el déficit habitacional supera las 800 mil viviendas en todo el país. 

Nuestra opinión es que estos derrumbes tienen que prevenirse y que las muertes cada vez más frecuentes en La Habana, tanto de vecinos como de rescatistas, siempre son evitables.

Aunque las autoridades, como consecuencia de la crisis económica, no puedan resolver inmediatamente el déficit, están obligadas a revisar periódicamente el estado de los inmuebles, a tomar medidas paliativas como el apuntalamiento, y a establecer cuál sería el momento adecuado para evacuar a las personas vulnerables. Cuando suceden hechos así es necesario dar cuentas a la ciudadanía de qué procesos fueron violados, quiénes son los responsables y qué medidas se tomarán con estos.

Asimismo, urge reorientar la estrategia inversora, hoy centrada en la construcción de hoteles, hacia otros sectores, como la reparación y construcción de viviendas.  

 

Prohibido discriminar ¿a quién?

La noticia es que a finales de septiembre entró en vigor un decreto que protege de la discriminación y violencia laboral en Cuba. La nueva disposición abarca tanto al sector estatal como al no estatal y exige en cada organización crear una comisión encargada de atender y tramitar las situaciones de discriminación, violencia y acoso, e informar a la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social los expedientes radicados, las causas según el tipo de situación y su resultado.

El instrumento tipifica un grupo de conductas violentas en el entorno laboral como «dar gritos y emitir insultos y amenazas» o «realizar invitaciones impúdicas o comprometidas y peticiones de favores sexuales». En adición plantea que: «Se prohíbe en el ámbito del trabajo, la discriminación, la violencia y el acoso, por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, edad, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, situación de discapacidad, origen nacional o territorial, o cualquier otra condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana».

Esto significa que las autoridades continúan armonizando las normas legales con los principios generales de la Constitución de 2019. En este caso, resolvieron una ausencia del Código de Trabajo, aprobado en 2014, que ya prohibía la discriminación por orientación sexual, pero no se refería a la identidad de género, lo cual dejaba a las personas trans fuera de cualquier protección.

Unido a esto, la norma aprobada deja más claridad sobre las posibles formas de violencia y acoso en el entorno laboral cubano y pauta un mecanismo preciso para establecer reclamaciones por parte de los afectados.

Nuestra opinión es que este decreto abre una ruta para que otras ausencias legales puedan resolverse temporalmente sin necesidad de esperar por el lento calendario legislativo. Como sucedió en este caso, el Consejo de Ministros tiene facultades para legislar a este nivel y completar los vacíos de una ley que probablemente tardará en modificarse o en ser sustituida.

También pensamos que la legislación laboral cubana debe garantizar que no se discrimine por ideas políticas, una causa de acoso y exclusión laboral que no menciona el reciente decreto.

 

La «muerte digna» a debate

La noticia es que Cuba parece estar más cerca de aprobar la eutanasia. El 2 de octubre de 2023, en el Consejo de Ministros, Tania Hernández, viceministra de Salud Pública, presentó un proyecto de ley que incluirá el derecho a una «muerte digna», que será sometido a la Asamblea Nacional, para su aprobación, en las sesiones del próximo diciembre.

Esto significa que Cuba legislará sobre un polémico derecho que solo 8 países han aprobado hasta ahora en su totalidad. y que esa intención, no muy publicitada hasta el momento, podría generar un debate público. Tanto quienes piensan, por motivos religiosos, que la eutanasia no debería ser un derecho, hasta quienes dudan de la capacidad del sistema de salud pública para gestionarla adecuadamente, podrían involucrarse en la discusión pública. 

Nuestra opinión es que el derecho a una «muerte digna» debería estar alcance de los cubanos que tienen una condición de salud extrema. Como se trata de un asunto tan decisivo, la eutanasia debe quedar ampliamente regulada y la Ley de Salud Pública no parece suficiente para abarcar toda la dimensión institucional, individual y civil de elegir la muerte asistida o prescindir de la atención médica. Es un acto que no tiene precedentes históricos en la práctica legal del país y que ameritaría una norma particular como en el caso de España y la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia, en vigor desde 2021.

 

Los miles que se van y acaban devueltos

La noticia es que durante 2023 Cuba ha recibido de vuelta, por vía aérea o marítima, a 4 380 migrantes irregulares. Este 3 de octubre, un guardacostas estadounidense entregó a las autoridades cubanas al último grupo llegado en lo que va de año.

Esto significa que Estados Unidos está decidido a desalentar la migración irregular, a pesar de que todavía mantiene en vigor un trato preferencial a los cubanos que logran entrar al país.

Nuestra opinión es que, aun cuando Cuba y Estados Unidos adopten medidas de vigilancia o coerción para impedir estas salidas, la crisis migratoria es directamente proporcional a la crisis económica y solo podrá resolverse cuando se estabilice la situación productiva, comercial y financiera de nuestro país. Ambas partes deberían trabajar en colaboración para que esos cambios estructurales ocurran.

 

Enamorarse del campo

La noticia es que el gobierno cubano tiene un plan para disminuir la migración del campo a la ciudad. Sin embargo, no se han ofrecido detalles sobre las medidas que se planea ejecutar para estimular a la población rural a permanecer en sus lugares de origen y vinculadas a la producción de alimentos.

La existencia del plan fue revelada en las últimas sesiones del Consejo de Ministros por José Luis Tapia Fonseca, vice primer ministro. Según el funcionario, se prevé un aumento de los ingresos y de las condiciones de vida de la población rural.

Esto significa que el gobierno cubano todavía no encuentra un camino para incentivar las producciones agrícolas de frente a la inflación que desangra el bolsillo de los ciudadanos. No existe una estrategia integral para impulsar la agricultura. 

Nuestra opinión es que esta desigualdad demográfica (solo el 23 % de la población cubana vive en zonas rurales) es un problema de primer orden, que no se va a resolver sin una estrategia amplia, enfocada en lo económico, pero también en acercar los servicios de salud, que se han reducido durante los últimos años en las zonas rurales, lo mismo que la oferta educacional y cultural. Esa tarea, para un país descapitalizado, requiere de un plan ambicioso a largo plazo.

Los trabajos y los días: las faenas de la Asamblea de Cineastas Cubanos

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Asamblea de Cineastas
Foto: LJC

Tras mi publicación en este medio sobre la reciente plenaria de la Asamblea de Cineastas Cubanos, «Asamblea de cineastas: vicisitudes del diálogo ciudadano de estreno», recibí una comunicación del profesor y crítico Gustavo Arcos precisando que el dato que contiene mi escrito acerca de unos 206 productos fílmicos censurados correspondientes a unos 71 realizadores no era correcto.  Me esclareció que, en realidad, la cifra atendía a un número de producciones (y cito literalmente su nota) «que no han sido exhibidos de manera regular en nuestras salas. Algunos, es cierto, están censurados, puede verificarse esa acción. Pero hay muchos otros que no han llegado a las salas por las erráticas políticas públicas de difusión».

Agradecí al profesor la atención e intercambiamos sobre la pertinencia de traer a estas páginas, además de la aclaración pertinente, un poco del trabajo diario de la Asamblea de Cineastas Cubanos.

Creo útil comenzar por referir las principales características de la Asamblea: decir que es un organismo autónomo, sin fines de lucro y formado por los cineastas, técnicos o artistas cubanos —por nacimiento o naturalización— que deseen ser parte de ella independientemente de género, edad, zona de residencia, credo artístico y político. El número actual de sus miembros asciende a más de 500 compatriotas.

Ha tomado el nombre de Asamblea, pudo haberse denominado Agrupación, Congregación, o asumir cualquier otra palabra que aluda a un conjunto de personas con un fin común, pero el elegido refiere un cuerpo deliberante y tiene una historia en los campos de la política y la cultura.

En el caso que nos ocupa, su primordial propósito es funcionar como ámbito de encuentro, concertación y defensa del cine cubano; atender el cúmulo enorme de problemas que lo han acompañado por décadas y, con tal objetivo, proponer a las instituciones gubernamentales la reestructuración a fondo del sistema del cine y el audiovisual nuestro, colaborar en restablecer la especificidad del cine y, por tanto, el valor que le distingue además de por su particular lenguaje, por la integración que tiene lugar en su seno entre procesos financieros, logísticos, tecnológicos, industriales y sociales de significativa complejidad.

La Asamblea aspira a promover el ejercicio de políticas acordes con los tiempos que vivimos en pos del desarrollo de una industria de cine firme y estable, capaz de generar y ofrecer empleos y beneficios a sus miembros y a su sociedad. En concordancia con ello, pretende cooperar en el rescate y conservación del patrimonio fílmico de la nación, lo cual incluye las necesarias labores de organización e investigación, animar la participación de todos los miembros de esta comunidad transnacional en la producción de nuevas obras audiovisuales, prevenir y evitar cualquier ejercicio de deslegitimación, exclusión y censura de las obras y autores teniendo por divisa el respeto al derecho de libre expresión de los ciudadanos, así como las legislaciones pertinentes con respecto a los derechos autorales.

Por dónde le entra el agua al coco

Para llevar a vías de hecho tales propósitos, la Asamblea definió una estructura interna. Su órgano de dirección es el Grupo de Representantes, formado por 11 miembros elegidos a través del voto directo y abierto de todos aquellos que conforman la organización. Esta instancia funciona como grupo, sin directivos individuales, y decide por mayoría simple de sus miembros. Actúa en nombre de la Asamblea, toma las decisiones pertinentes en su lugar y la representa en la relación con el entramado de organismos, organizaciones e instancias de la sociedad.

El Grupo de Representantes asume el cumplimiento de la agenda de trabajo que se determine en pos de cumplir los acuerdos de la Asamblea y rinde a ella cuentas de su labor.

En el afán de iniciar sus quehaceres, la Asamblea diseñó cuatro comisiones no permanentes, de nueve integrantes cada una, elegidos, igualmente, por votación abierta y directa. Tienen por objeto los siguientes asuntos: Leyes y decretos, Censura y exclusión, Política cultural y Producción audiovisual.

Como vías de comunicación hacia sus miembros y hacia la sociedad en general, creó su página en redes sociales, en este caso en Facebook, y poco después organizó un chat para sus integrantes en WhatsApp.

Hasta el presente, las comisiones han elaborado las primeras versiones de los siguientes informes: Censura y exclusión, y Producción audiovisual.

El documento que atañe al sensible tema de las prácticas de exclusión y de censura, toma elementos de trabajos investigativos de gran valor que se hallan en proceso, tal es el caso de la ingente investigación del profesor Arcos Fernández-Brito, que examina las relaciones entre lo producido y lo exhibido desde la lejana fecha de 1909, y el carácter de los procesos que se tienden entre ambos momentos, en cada caso.

Esta comisión tomó las experiencias y los criterios de un grupo numeroso de cineastas, no con el ánimo de recolectar testimonios personales, sino de seguir en el tiempo y precisar la vigencia o no de tal ejercicio que, lamentablemente, se muestra como un mal sistémico, estructurado más allá de equipos de mando, características personales y circunstancias históricas.

Al mecanismo de censurar y excluir no han sido ajenas otras formas de creación artística tales como la literatura, las artes plásticas, la música, el teatro y otras agencias sociales como, por ejemplo, la publicación de libros. Tal hecho arroja luz sobre la centralidad de los asuntos con los cuales está tratando este grupo de trabajo.

La mencionada comisión ha debido profundizar en el carácter y consecuencias del mecanismo coartador, a través de una rigurosa meditación teórica y conceptual que pone de manifiesto cómo la práctica de la censura altera el trayecto natural de los productos artísticos, así como el de sus creadores; evita, impide que una obra sea conocida, compartida por sus destinatarios y tiene consecuencias no menores también para los ciudadanos, las sociedades y la propia historia del arte.  

Censura portada

El examen del problema no quedó ahí, sino que, en un movimiento proactivo, incluyó el análisis de diversas políticas públicas de control sobre las obras que se emplean en otras regiones del planeta y que estuvieron presentes en nuestra historia republicana hasta los años 60, y propuso algunas vías y conductas para tratar el tema de la legitimación y el control en nuestro medio.

La comisión también elaboró otro documento, de orden instrumental, que enumera un número importante de filmes (más de 200) no exhibidos en el país por motivos variopintos. Algunos fueron objeto de prácticas prohibitivas, pero en el resto las razones actuantes son otras, igualmente del máximo interés, y tienen que ver con el ordenamiento y la atención a los procedimientos que median entre la terminación de un producto fílmico y el cumplimiento de su objetivo final, que es el encuentro con los públicos.

Ambos textos fueron entregados a la dirección del ICAIC al término de la primera quincena del mes de septiembre.

Con antelación, el 30 de julio, había sido terminada y enviada al Gobierno y al Partido una pormenorizada relatoría sobre los hechos relacionados con el documental La Habana de Fito, dirigido por Juan Pin Vilar y exhibido en la televisión cubana el 10 de junio del presente año sin la autorización de sus realizadores. La elaboración de dicha relatoría cumplió un acuerdo de la Asamblea de Cineastas Cubanos en su plenaria, del 3 de julio, puesto que no era coherente organizar grupos de trabajo para el estudio y análisis de un conjunto de temas, sin exponer y analizar los propios hechos que habían impulsado la reactivación de la Asamblea.

Aquí se rompe el corojo

La otra comisión que ha podido mostrar ya los primeros resultados de su labor es la dedicada a la especialidad central de la Producción. Inició su faena revisando algunos textos previos, resultantes de encuentros anteriores con varias autoridades del ICAIC. Al examen de dicha documentación se sumaron nuevas preocupaciones y propuestas.

Este grupo de trabajo, con el auxilio y la cooperación de muchos otros colegas, recomendó, por ejemplo, activar la Comisión Fílmica, enunciada en el decreto ley 373 y, sin embargo, pendiente de crear. Su funcionamiento facilitaría las condiciones legales y prácticas para ejecutar en el territorio nacional proyectos de diversa envergadura, con la participación de productoras e inversiones extranjeras. Fortalecería el cine nacional y el espacio Cuba como un escenario fiable y beneficioso donde filmar producciones de variada índole.  

También incluyó el reclamo de unificar coherentemente las políticas culturales vigentes en el país puesto que, en reiteradas ocasiones, han dado muestras de articularse de modo arbitrario y han llegado a impedir la realización de filmes, bien sea por la voluntad de determinada autoridad local o por el desconocimiento de las disposiciones emitidas desde la instancia superior.

Mediante su labor constató la reducción significativa de la producción audiovisual con la consiguiente alza del desempleo y la inestabilidad del recurso humano especializado. A diferencia de otros sectores, durante la etapa de la pandemia el gremio no percibió protección económica alguna.

En general, los escasos fondos de instituciones y organismos, la inestabilidad monetaria y la parálisis de diversas áreas productivas, han creado un escenario particularmente complejo para el cine nacional.

Al igual que sucedió en el espacio de la comisión de Censura y exclusión, también aquí se abre la interrogante sobre la continuidad de la Muestra de Cine Joven que sesionó por casi dos décadas, así como el destino de su archivo fílmico, con cientos de obras del cine independiente.

La preocupación se extiende al estado de nuestros archivos fílmicos, que incluyen, además de la institución ICAIC, al resto de las casas productoras, entre ellas los Estudios Fílmicos del MINFAR y el Departamento de Cinematografía del ICRT.

Un número significativo de nuestros productores ha desarrollado proyectos fuera de nuestras fronteras, lo que extiende la cinematografía nacional más allá de los límites del archipiélago. Es reclamo unánime que dichas obras sean consideradas para los espacios de exhibición propios del cine cubano. 

Este grupo de trabajo definió una serie de problemas como de extrema urgencia. Entre ellos incluyó el reciente proceso de bancarización y propuso un número de soluciones, también aludió a la agilidad imprescindible en los permisos correspondientes para  las filmaciones, cuya demora absurda ha impedido que la economía cubana se vea beneficiada por la producción cinematográfica;  examinó y se pronunció sobre la necesidad y las vías para garantizar la exhibición de la producción nacional,  formulando una variedad de alternativas que conformen un real sistema; se detuvo en la situación lamentable de la infraestructura de las instalaciones cinematográficas, que incluye además de los debidos recursos y la actualización tecnológica, un asunto de alta sensibilidad popular como las salas de proyección de un país que llegó a ocupar un lugar memorable a nivel mundial. 

Grupo de representantes de la Asamblea de Cineastas
Grupo de representantes de la Asamblea de Cineastas / Foto: Facebook de la Asamblea de Cineastas

El informe de la comisión es integral, detallado, atiende los diversos planos que integran la actividad —lo cual habla de la alta competencia de sus hacedores— e incluye todas las áreas que sustentan, desde diversas zonas de la vida social, la industria del cine y sus relaciones con la cultura nacional e internacional, y con la nación en la cual se inscribe. Él, en sí mismo, es una agenda cabal de trabajo para recuperar y trascender, incluso, los niveles anteriores de salud de nuestro cine.

Al quehacer referido hasta aquí en forma sucinta se añade la elaboración de las declaraciones emitidas desde la Asamblea, así como de una propuesta de Estatutos para esta, además de la filmación de todas las sesiones de trabajo y el archivo organizado de los registros.

El hecho de que la Asamblea no disponga de un domicilio o lugar de residencia, ni cuente en la actualidad con oficinas, espacios, bienes o recursos materiales, es una circunstancia a considerar en la evaluación de la labor realizada en este breve tiempo, que habla a favor del compromiso y la resiliencia de sus miembros.

La índole de las materias encargadas a las restantes comisiones: Leyes y decretos (que incluye el gran tema de la Ley de Cine) y Política cultural explica las razones por las cuales estas no han estado aún en condiciones de exponer los resultados de sus trabajos.

Al cierre

El viernes 29 de septiembre la dirección del ICAIC sostuvo un encuentro con el Grupo de Representantes, los miembros de la Comisión de Producción presentes en el país y otros colegas del gremio que fueron invitados para debatir el borrador de la propuesta dedicada a dotar de personalidad jurídica a las productoras audiovisuales independientes.

Tal y como ha sido práctica de la Asamblea como organismo vivo y actuante, horas después se comunicó mediante su chat interno, un resumen del transcurso de dicho encuentro y se anunció una fecha inmediata posterior, en la cual el chat quedaría abierto para recibir la opinión de todos los miembros que deseen intervenir sobre el contenido de tal comunicación y cualquier otro tema que sea de interés incluir.

Desde mi percepción, asistimos al ejercicio de un modelo de diálogo y participación ciudadanos que está sentando cátedra en nuestra historia de las últimas seis décadas. El suceso, nacido en relación con el cine, lo trasciende y pide convertirse en la gran y permanente realización cultural de esta nueva Cuba con todos y para el bien de todos, donde la dignidad y la felicidad del ser humano y de todo lo vivo que le acompaña sea la ley primera que rija nuestro pensamiento y nuestra acción.

 

Commedia

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comedia italiana
Ilustración: Brady

En literatura, en teatro y especialmente en cine, soy un militante de la comedia. Mucha gente prefiere los dramas o las películas de acción, pero el humor responde la mayoría de mis preguntas. No todo lo que ostenta el rótulo vale la pena, desde luego (ahí está Adam Sandler para demostrarlo), pero si uno busca bien en la historia del séptimo arte se topa aquí y allá con períodos, escuelas o grupos singularmente pródigos en comedias valiosas. En particular, la commedia all´italiana de los años cincuenta, sesenta y setenta del pasado siglo provee un feliz cardumen de obras maestras, cuyo oportuno visionado en mi adolescencia determinó en buena medida mi predilección por el género. Ante todo, debo agradecérselo al trío de Ettore Scola, Mario Monicelli y Dino Risi, responsable de tantas piezas extraordinarias que uno podría no ver otra cosa y aún sentir que tiene material para toda la vida.

 Y no es que escasearan los grandes autores de dramas y obras experimentales: en esos años Fellini, Antonioni, Pasolini, Zavattini y De Sica crearon obras personales e innovadoras que eran seguidas y estudiadas por cineastas de todo el mundo; con Pasqualino Settebellezze, Lina Wertmüller se convirtió en la primera mujer nominada a los Óscar como directora. Junto a Bergman, la Nouvelle Vague, Tarkovski, Wajda y los húngaros, los maestros italianos pusieron el cine europeo en el foco de atención de especialistas y cinéfilos. Ahora bien, aunque uno encuentre alguna comedia de Fellini —Lo sceicco bianco— o de De Sica —After the fox, nada menos que con Peter Sellers— son Scola, Monicelli y Risi los más sólidos y sistemáticos creadores del género.

En Cuba fueron muy populares títulos como C´eravamo tanto amati, Brutti sporchi e cattivi, Una giornata particolare, La cena y Maccheroni de Scola; Il sorpasso, Operazione San Genaro y Profumo di donna de Risi; Signore e signori buonanotte, Amici miei y Romanzo popolare de Monicelli. Los tres maestros, de hecho, coincidieron en I nuovi mostri, la secuela de I mostri de Risi, de la cual repitió el esquema de cuentos breves y satíricos. Otros nombres importantes de la commedia fueron Pietro Germi (Sedotta é abbandonata, Alfredo Alfredo, y especialmente Divorzio all´italiana, a partir de la cual, de hecho, ganó su nombre el movimiento), Luciano Salce (Anatra all´arancia) Giorgio Bianchi (Il moralista), Luigi Comencini y un largo etcétera. Actores excepcionales como Vittorio Gassman, Marcello Mastroianni, Ugo Tognazzi, Alberto Sordi y Nino Manfredi, actrices como Stefania Sandrelli, Sofia Loren, Monica Vitti y Ornella Mutti trabajaron con uno u otro creando personajes inolvidables. Las mujeres, además de talentosas, eran por lo general muy atractivas, al punto que muchas devinieron mitos eróticos universales (lo que también describe, por ejemplo, a Claudia Cardinale, si bien su carrera se centró en dramas y western spaghetti); entre i maschi, en cambio, aunque había intérpretes bien plantados como Mastroianni, la mayoría estaba compuesta por tipos normales, inseguros, ni bellos ni triunfadores, con los cuales uno podía identificarse.  Mi favorito era el camaleónico Gassman, uno de los mejores actores de cualquier época y latitud. Entre las mujeres, prefiero a la tierna Sandrelli (que sin embargo no vaciló, ya casi cuarentona, en desnudarse para La chiave de Tinto Brass). Algunos de esos artistas prestaron servicio a otras cinematografías, como Nino Manfredi en El verdugo de Berlanga o Mastroianni y Silvana Mangano en Ojos negros de Nikita Mijálkov; de la misma forma, actores célebres de otros países fueron huéspedes ocasionales en el plató de los maestros, como los franceses Jean-Louis Trintignant (Il sorpasso, de Risi), Philippe Noiret (Amici miei, de Monicelli) y Michel Piccoli (La grande bouffe de Marco Ferreri), o los norteamericanos Dustin Hoffman (Alfredo, Alfredo de Germi) y Jack Lemmon (Maccheroni, de Scola).

Seamos sinceros: debutando en la adolescencia, uno iba a ver esas películas, principalmente, buscando tetas y redondeces concomitantes. El filito que daban unas chicas correteando por la habitación en Profumo di donna de Risi, el de Ornella Mutti en Romanzo popolare de Monicelli, el inolvidable trasero de Barbara Bouchet en Anatra all´arancia… Si era por una causa tan obviamente justa, uno se sonaba varias veces incluso un drama histórico como Divina criatura de Giuseppe Patroni, pues el premio era la pasmosa desnudez de Laura Antonelli. La cultura, como diría Cuqui La Mora, no tiene momento fijo.

Hormonas aparte, las películas de Scola, Risi y Monicelli nos ofrecen la mirada satírica sobre una Italia que se recuperaba —muy lentamente en los primeros cincuenta, vertiginosamente en la década pop— de la guerra, un país cundido de contrastes sociales e ideológicos, algunos de los cuales se mantienen; los intelectuales tendían a la izquierda y veían con desesperación que no pasaba nada, que las pugnas entre facciones y la corrupción apagaban cualquier esperanza de cambio efectivo. Era un cine que, sin grandilocuentes hollywooderías en la puesta en escena, retrataba a la gente corriente, perdedores sin sofisticación y burgueses afectados; un movimiento que no ocultaba su deuda con el neorrealismo y que llevaba la crítica social a terrenos inexplorados. Scola, tal vez el más político de los tres, retrató con amarga ironía a la izquierda local en La terrazza y C´eravamo tanto amati (probablemente la película que mejor describe la resaca post utopía en aquel contexto), se aventuró fuera de la comedia para ilustrar la fragilidad del personaje célebre atrapado por cataclismos sociales en La nuit de Varennes, renunció al diálogo para lanzar una mirada tan gélida como oblicua sobre la historia contemporánea en Le bal. Risi movió con eficacia algunas de sus historias hacia lo erótico (Sessomatto); Monicelli retrató a la gente pequeña, a los derrotados, en I soliti ignoti y Romanzo popolare, aunque también se burló de la propensión al fascismo de la derecha radical en Vogliamo i colonnelli. Los tres firmaron piezas menores, como es natural, pero la agudeza de los diálogos, lo ingenioso de las situaciones y la rotundidad de los personajes en sus mejores trabajos, trascienden la península y la época, y se ganan un nicho en la memoria.  

Monicelli se suicidó en el 2010, a los 95 años, lanzándose del quinto piso del hospital romano al que fuera confinado para tratarse un cáncer de próstata. Noblesse oblige.

Hay que leer a Tolkien

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El Señor de los Anillos en Cuba
Ilustración: Brady

¿Alguna vez en la vida usted ha fantaseado con la idea de ser invisible? Ya sé que sí; yo también lo he hecho. Desde la antigua Grecia se soñaba con eso, porque hay un no sé qué en hacer ciertas cosas sin que te vean que resulta cuando menos, seductor.   

Usted dirá que su deseo de ser invisible no mata a nadie. No es para robar un banco, sino para desparecerse si el jefe lo coge jugando Skyrim en el trabajo, o para seguir a su pareja cuando sale de la casa y dice que se le apaga el teléfono. Mal, compañero, muy mal. Ya los grandes pensadores determinaron hace cientos de años que no se puede querer ser invisible por razones moralmente justificadas.

John Ronald Reuel Tolkien, que el pasado dos de septiembre cumplió 50 años de fallecido, en su grandeza, dotó a un anillo de la capacidad de otorgar el don de la invisibilidad, pero a la vez, de complicarle la vida de todas las maneras posibles a su portador, como seguro ustedes saben. Esa era la tesis de muchísimos pensadores importantes: los grandes dones que caen del cielo nunca vienen bien. Sin ir muy lejos, recuerde lo que pasó después que a usted le subieron el salario en el marco del ordenamiento monetario.

El que ha leído a Tolkien concienzudamente se lo encuentra en su vida de cubano todos los días. Por ejemplo: en ningún país del mundo, ni en Sudáfrica, donde nació Tolkien, ni en Gran Bretaña, donde vivió muchos años, hay una orquesta que se llame Aragón. En Cuba sí. A mí me parece un error imperdonable que en las películas de Peter Jackson el tema de presentación de Aragorn no sea Bacalao con Pan. Estoy seguro que Aragorn muchas veces recurrió al bacalao con pan en la Tierra Media, porque allí el mal campaba por sus respetos, pero lo que son pan y pescado, no faltaban.

Si reparamos en los nombres de algunos reguetoneros: Fisty Ordara y Jarrulay, por ejemplo, ¿no le suenan a nombres de orcos de los que fabricaba Saruman? O Yohayron. Si yo leo en el libro que el balrog de Moria se llama Yohayron, a mí no me molesta. No me chirría, porque le pega. Ahora, si fuera el balrog Yasmani, no pega. El balrog Carlos Javier, tampoco. Pero Yohayron sí.

El que se mueve en La Habana, sabe que ir de Nuevo Vedado a Alamar es como ir de Rivendel a Mordor. Sabe que el Bosque de La Habana por la noche es más peligroso que el Bosque Viejo. En el Bosque de La Habana usted mira hacia arriba y las tiñosas que se atisban en la lejanía, desde abajo, lucen iguales a los Nazgul, incluso más impresionantes, porque los Nazgul eran nueve, y las tiñosas, no hay biólogo que las cense.

Un recurso al que apelaba Tolkien a menudo, consiste en dotar a un personaje aparentemente pequeño y débil de un gran despliegue de fuerza y energía, con consecuencias impactantes para la historia: Merry y El Rey de los Nazgul, Sam y Ella Laraña. A mí, en una cola de pechuga rebajada, una viejita de 80 libras, contando zapatos y cartera, me empujó y me gritó. Claro, en este caso fue al revés, la viejita era chiquita y débil, pero encarnaba al Nazgul.

¿A usted no le ha pasado que lo sorprende un dolor de estómago en la calle, y el único baño a la mano es de un hotel? Y como no eres huésped, ni tienes pinta de huésped, el custodio te cierra el camino y ahí revives la escena de Gandalf y el balrog, pero ahora eres el balrog (el balrog Yohayron) y Gandalf es el custodio, que te grita haciendo pausas entre palabra y palabra: you shall not pass.

Smaug el dragón estuvo en Erebor encima de su tesoro años y años. Era viejo y todo el mundo sabía que estaba allí. Nadie iba. Aquí es lo mismo. Se muere un señor difícil que nadie quiere cuidar, y empiezan a aparecer parientes. La verdadera Batalla de los Cinco Ejércitos pero con tema musical de Van Van: «Nadie quiere a nadie, se acabó el querer».

A veces yo me imagino a los personajes de Tolkien enfrentándose a las situaciones que nos tocan a nosotros día a día aquí en Cuba. Imagínese a Smaug, echado años y años encima de su tesoro, regio, a su aire, y que llegue el cobrador de la luz y le diga que nada de ese oro le va a servir porque estamos en bancarización, y la luz hay que empezar a pagarla por Transfermóvil a partir del mes que viene.

Imagínese a La Comunidad del Anillo tener que irse de Rivendel con unas lembas de harina de yuca, porque no hay harina normal de lembas. Bueno, sí hay, pero las vende una Mypime de unos enanos que quieren que le paguen directo en dólares.  Imagínese a Saruman sin poder usar el palantir, porque ETECSA tiene tumbada la conexión de internet.

Imagínese a Thorin, con lo que le dolió la mentira de Bilbo en lo referente a aquella joya, que esté en una cola ya casi al entrar y venga un señor y le diga: «Con su permiso, que voy a hacer una pregunta», y salga con dos jabas llenas, pero no de respuestas. Imagínese que Frodo, cuando se ponga el anillo, en vez de despertar a Sauron, rompa la Guiteras.

Mi objetivo con este texto es acercarme a la obra de Tolkien de una manera más desenfadada. Es un texto para divertirnos. Un texto para encontrarnos, un texto para atraerlos a todos, y atarlos en las tinieblas, en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras.

En el mundo existen dos clases de personas: los que ya se leyeron El Señor de los Anillos, y los que deberían dejar lo que sea que estén haciendo, y empezar a leerlo.

Mi única bienvenida es a la transparencia

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Guennady Rodríguez
Guennady Rodríguez


* La Joven Cuba, con previa consulta al autor, ha editado este texto para reflejar con más exactitud los términos utilizados en el artículo original (6/10/2023 – 6:10 PM).

A petición del influencer Guenady Rodríguez, presentador en la plataforma 23yflager, La Joven Cuba publica su réplica al artículo publicado en nuestro medio La hora política de los empresarios

El medio La Joven Cuba, en un reciente texto editado y publicado: «La hora política de los empresarios», que abordó el reciente Primer Encuentro entre Empresarios Privados Cubanos y de los Estados Unidos acontecido en la ciudad de Miami, Estados Unidos, el pasado septiembre, hizo referencia directa a mi persona y al medio que edito, 23yflagler.com, atribuyéndonos posiciones que nunca hemos asumido. Nuestro deseo con estas líneas es aclarar exactamente qué rol tuvimos en el mencionado evento y otras actividades relacionadas.

Nuestro medio 23yFlagler, ha estado desde sus inicios a favor del apoyo al sector privado en la Isla, así como hemos incluso dirigido una carta abierta al presidente Biden pidiendo la flexibilización de sanciones hacia Cuba, teniendo en cuenta las posibilidades reales y objetivas en el momento, de la administración estadounidense. En diversas reuniones con la administración Biden, incluso una directamente con la Casa Blanca, donde hice recomendaciones al presidente Biden, hemos abogado por esta flexibilización, hasta el punto de pedir a los Estados Unidos que cesen de intervenir en las cuestiones políticas de los cubanos, algo que expresé directamente en reunión con el Secretario Alejandro Mayorkas.  Esto puede comprobarse en el programa transmitido después del encuentro con estos funcionarios de alto nivel.

Alrededor de una semana antes del evento en cuestión, de empresarios en Miami, los organizadores del mismo me extendieron la invitación formal a participar, con el objetivo de que documentara y reportara lo acontecido con absoluta transparencia. Esto fue lo que hice y se pueden encontrar múltiples videos en nuestra página de facebook y una transmisión en vivo completamente del foro. Más contenidos a los que aún el público no ha tenido acceso serán divulgados por nuestra plataforma en los próximos días. Esta fue igualmente una cobertura completamente independiente, a pesar de las supuestas «cercanías» que se nos pretende atribuir. Lo expresado y seleccionado es total y absolutamente responsabilidad mía.

La posterior invitación a una recepción del Sr. Santiago Alvarez fue extendida en mi presencia y a los asistentes, en la recepción en casa del Sr. Sergio Pino. Yo entendí desde el primer momento que esta era una invitación políticamente sensible, no obstante, mi obligación como comunicador es la de participar en este encuentro y reportar lo que aconteció, en pos y a favor de la transparencia y de que todas las partes involucradas tengan, al menos, otra visión documentada de lo sucedido. Esto fue lo que hice en el último material referenciado acá, en la transmisión en vivo: ¿Qué sucedió en la Recepción con Santiago Alvarez? y esto ha permitido a múltiples medios desarrollar un criterio mejor informado de lo acontecido.

La afirmación hecha en el texto al cual respondo por esta vía de La Joven Cuba de que yo «he dado la bienvenida» el discurso de Santiago Alvarez, es incierta. No hay ningún video donde pueda verse que yo estoy dando la bienvenida a algún discurso, ni yo expresé mi respaldo personal a ninguna de las palabras de los asistentes a dicha recepción. Mi trabajo fue como comunicador. En cualquier caso y desde los primeros minutos de mi reporte de lo acontecido, me desmarco absolutamente de cualquier método que implique violencia para conseguir objetivos políticos. De ahí procedo a narrar lo que sucedió y documentarlo. Mi comparación del discurso del Sr. Santiago Alvarez y otros radicales de las primeras generaciones, con el discurso y las actitudes de algunos  denominados «frontales» o «radicales» actuales y las contradicciones que existen entre ambos, es de interés periodístico.  

No voy a emitir juicios sobre la agenda o las intenciones de los organizadores y participantes del evento, porque ha sido un encuentro en circunstancias extremadamente complejas y les corresponde a ellos clarificar sus propósitos y resultados. Nosotros entrevistamos de manera exclusiva al organizador de la parte cubana, el Sr. Alfonso Larrea, y usted puede escucharlo de sus propias palabras en el reciente programa sobre el evento que ya citamos en este texto.

Nuestra única bienvenida va dirigida a la transparencia con que ha sucedido este encuentro y esperamos que esta respuesta ayude a tener una visión más precisa de nuestro verdadero rol.

Agenda Global: Un acuerdo salvavidas, y más

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Agenda Global / acuerdos Cuba-Rusia y más
Imagen: La Joven Cuba

Un acuerdo salvavidas

La noticia es que Cuba y Rusia firmaron el «Programa de Cooperación Comercial, Económica, Científica y Técnica», que se extenderá hasta el año 2030, en el marco de la Primera Conferencia Parlamentaria Internacional Rusia – América Latina, celebrada en Moscú del 29 de septiembre al 2 de octubre últimos.

El viceprimer ministro ruso, Dmitry Chernyshenko, declaró en una reunión de trabajo con Juan Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado de Cuba, que el acuerdo permitirá ampliar la escala de la cooperación bilateral, y dijo que la condición más importante para un labor conjunta eficaz es la celebración de contratos con empresas rusas y la puesta en marcha con éxito de los proyectos previstos por la iniciativa de inversión bilateral, en particular en la minería y el procesamiento de recursos minerales, la producción de azúcar de caña, el turismo y la hotelería, y la energía solar.

Esto significa que a pesar de los rumores meses atrás de que la cooperación rusa estaba detenida, este programa implica que se amplía la escala de la cooperación bilateral, tal como expresó Chernyshenko, quien también propuso celebrar la 21ª reunión de la comisión intergubernamental entre ambos países en la segunda quincena de febrero de 2024, en el marco del Foro Internacional «Rusia».

Nuestra opinión es que en la difícil situación económica que vive Cuba y con limitaciones para comerciar debido a las sanciones unilaterales de Estados Unidos, el acercamiento con Rusia es un movimiento estratégico del que Cuba depende en gran medida para paliar los efectos de la crisis, prácticamente un acuerdo salvavidas. Quedará por ver qué tan ventajosos para la Isla y sostenibles en el futuro, podrán ser estos contratos a largo plazo.

 

La casa llena

La noticia es que la Embajada de Estados Unidos, después de varios años casi vacía, vuelve a tener su staff completo desde la retirada en 2017, a causa de presuntos malestares auditivos sufridos por los funcionarios en lo que algunos medios llamaron «Síndrome de La Habana». La vuelta al personal fue anunciada en la cuenta de Twitter de la Embajada y no ha sido un evento menor, pues se organizó una recepción para dar a conocer la noticia, en la residencia del Encargado de Negocios, Benjamin Ziff, quien ocupa ese cargo desde julio de 2022.

Esto significa que hay un intento en el área diplomática de mover el estado de cosas que había quedado con el gobierno y las políticas de Donald Trump, y pudiera ser muestra de un cambio de intenciones por parte de la administración Biden. ¿Será?

Nuestra opinión es que la retirada del personal se produjo bajo una justificación que nunca pudo ser probada: los supuestos «ataques sónicos». La acción conllevó a la cancelación de trámites consulares que afectaron directamente el intercambio cultural, la reunificación familiar y la emigración ordenada. Algunos servicios se han ido restableciendo paulatinamente y esperamos que pronto todos puedan volver a su normal funcionamiento.

 

Negocios, juicios y política

La noticia es que Havana Docks, demandante en el proceso contra cuatro compañías de cruceros bajo el Título III de la Ley Helms Burton, presentó un recurso de apelación donde argumenta que el fallo de la corte contra los cruceros es correcto, y que la decisión de las compañías de utilizar los bienes confiscados a Havana Docks,  pese a una posibilidad de demanda «subraya la necesidad de una fuerte disuasión para contrarrestar el atractivo de hacer negocios en Cuba (y por lo tanto apoyar el régimen represivo y hostil del país)».

Esto significa que Havana Docks no solo busca que Carnival, Royal Caribbean y Norwegian y MSC paguen los más de 400 millones de dólares que una corte federal de Estados Unidos ordenó pagar como multa por operar en muelles expropiados en Cuba tras la Revolución, sino que también persigue politizar el proceso e instrumentalizarlo como ataque al gobierno cubano. En el fallo de la corte, fechado el 30 de diciembre de 2022, la jueza había señalado que «una indemnización de poco más de 100 millones de dólares por demandado es ciertamente razonable», «una indemnización menor, como sugieren los demandados, no cumpliría efectivamente un propósito disuasorio, ya que una indemnización menor podría posiblemente considerarse simplemente como un costo de hacer negocios».

Nuestra opinión es que el fallo de la corte y su posible ratificación en apelaciones podría sentar un precedente peligroso para los procesos legales que busquen justificarse con el amparo del Título III, y efectivamente, convertirse en un medio de disuasión de hacer negocios en Cuba, lo cual se sumaría a lo que ya significan las medidas coercitivas contra el país y su inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Si bien Havana Docks aprovechó la política de línea dura de la administración Trump para llevar adelante la demanda, las consecuencias pueden perpetuarse en el tiempo, sobre todo si sigue activado el Título III.

 

Cuando un terrorista quiere robarse el show

La noticia es que la visita de empresarios cubanos, dueños de mipymes, a Estados Unidos tuvo un giro inesperado cuando algunos de estos se reunieron con Santiago Álvarez Fernández Magriñá, quien los recibió en su casa y los convocó a acabar con «la dictadura», porque mientras ella existiera, no habría prosperidad.

Esto significa que pese al intento de separar la visita de los cubanos del escenario político que define las relaciones Cuba-EEUU, sectores en el exilio pretenden usar cualquier tipo de avance entre ambos países para apoyar la narrativa de destruir «la dictatura». El encuentro con Magriñá, que ha ocupado titulares de varios medios eclipsando el saldo positivo del evento en Miami y las alianzas potenciales entre sectores privados de ambos lados, fue una jugada de los que defienden la política trumpista y de línea dura hacia la Isla.

Nuestra opinión es que pretender despolitizar un evento como este es un sinsentido, pues las relaciones entre empresarios se desarrollan en un escenario polarizado, y es imprescindible tenerlo en cuenta para no echar por tierra los esfuerzos en pro de avanzar hacia nuevas posibilidades de negocios. La visita de los empresarios cubanos se produce además en un contexto en el que se han esparcido rumores de una posible flexibilización de la administración Biden para este sector, y la posibilidad de que bancos estadounidenses les otorguen créditos. Si bien cualquier movimiento en esa dirección puede ser objeto de boicot por parte quienes defienden la política de «cero diálogos», igualmente puede ser instrumentalizado para su agenda de cambio de régimen, o para provocar fracciones y disputas al otro lado de la orilla entre el gobierno y actores de la sociedad civil.