Por Raúl Felipe

 

 

 

 

Siempre que leo un artículo o un escrito cualquiera de Che me maravillo como además de vislumbrar su profunda humanidad, su espíritu de luchador incansable por un mundo mejor, incluso su internacionalismo, uno se da cuenta que el Che era un pensador profundo, era una persona que tenía un gran entendimiento de su presente y del futuro de muchos. Sus palabras tienen una gran vigencia y sus ideas una enorme importancia.

Francisco López Segrera
Historiador cubano. Profesor Adjunto del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI), La Habana. Asesor académico de la Red Universitaria Global para la Innovación (GUNI), Barcelona. fsegrera@telefonica.net

Los temas centrales y recurrentes de los discursos de Raúl Castro desde que asumió el poder —primero interinamente el 31 de julio de 2006 y luego como presidente el 24 de febrero de 2008— han sido los siguientes:

1. Hacer un llamado al pueblo para la formulación de propuestas con el fin de cambiar lo que haya que cambiar en el socialismo y perfeccionarlo.2. Insistir en la necesidad de mejorar el nivel de vida del pueblo cubano mediante el aumento de la producción y los servicios, destacando que “el país tendrá como prioridad satisfacer las necesidades básicas de la población, tanto materiales como espirituales”.3. Alcanzar el objetivo estratégico de “lograr que el salario recupere su papel y el nivel de vida de cada cual esté en relación directa con los ingresos que recibe legalmente”4. Enfatizar la urgencia de hacer más productiva la agricultura y anunciar la distribución en usufructo de tierras ociosas, con el fin de que “la tierra y los recursos estén en manos de quienes sean capaces de producir con eficiencia” y que por tanto “reciban la retribución material que merecen”.5. Plantear la necesidad de reducir el Estado mediante la fusión de algunos organismos, de la reducción del personal innecesario, de “hacer más eficiente la gestión de nuestro gobierno” y de “trabajar en el constante perfeccionamiento” de la institucionalidad.6. No temer a las discrepancias en el seno de la Revolución.7. No “aspirar a la unanimidad que suele resultar ficticia, en este o en cualquier otro tema”.8. La idea de que si existe un único partido, “este tiene que ser más democrático que ningún otro”.9. La necesidad de que los cuadros dirigentes en lo político y administrativo “informen de manera sistemática sobre lo que les compete con realismo, de forma diáfana, crítica y autocrítica”.

Agradezco la participación de todos en este intercambio  de opiniones, aún de aquellos con los cuales no comparto sus puntos de vista, pero los respeto.

No pretendo responder a cada una de todas las preguntas formuladas (creo que van por 70 y no para) en primer lugar porque no soy especialista  en todas y no deseo especular, aún cuando tengo mis criterios sobre cada una de ellas. Existen en el país organismos especializados donde pudieran evacuarse muchas de las dudas.

Deseo puntualizar que todos los criterios aquí expresados los hago a título personal y las  respuestas, en aras del tiempo y del espacio no tengan toda la profundidad requerida y los matices necesarios para comprenderlas en su integralidad. Otras podemos verla en el propio debate.

Pasemos a las preguntas.

Por Gabriel Belén
Agencia Comunicación Popular Noticias
www.comunicacionpopular.com.ar
El argumento más frecuente y pretendidamente fuerte utilizado por los detractores de la revolución cubana señala la “imposibilidad” de salir de la isla como medida certera de su falta de democracia, y presenta a la foto del balsero “escapando” de Cuba como evidencia concluyente de un descontento generalizado que sólo podría ser explicado por un régimen insensible y tiránico que encarcela a sus ciudadanos condenándolos a vivir por la fuerza en un modelo económico y social netamente injusto. El fracaso del modelo socialista empujaría a sus habitantes a poner en riesgo su vida lanzándose con precarias embarcaciones en aguas repletas de tiburones con la esperanza de que EEUU, país noble y magnánimo, los recoja solidariamente en calidad de “exiliados”.
La carencia casi absoluta de información objetiva sobre cuáles son las leyes y reglas que rigen al socialismo cubano y la abundancia de opiniones infundadas con claro sesgo anti-cubano que desde los grandes medios de comunicación emanan hace que la mayor parte de la opinión mundial viva en una confusión sobre el tema que roza con la fantasía, en donde muchos suponen que, por alguna razón, el malvado dictador Castro prohíbe por decreto-ley a los habitantes de la isla pasar más allá de los límites fronterizos por macabras razones que nunca nadie explicita. Es por esto que es posible inferir que las posiciones políticas que se toman con respecto al proceso revolucionario serían muy distintas si el acceso a la información no estuviese obstaculizado por fuertes intereses económicos que obtienen grandes ganancias de tal desinformación y que con sus acciones limitan la posibilidad de que los ciudadanos elaboren posiciones propias.

Ernesto Che Guevara y Aleida Guevara
Che y su hija Aleida

Por: Guiteras (Harold Cárdenas)

Desde pequeños, los niños cubanos tenemos como paradigma del revolucionario a Ernesto Che Guevara. En las escuelas primarias del país, es común escuchar a los pioneritos  expresar su consigna: “seremos como el Che”. Pero, ¿realmente sabíamos lo que decíamos? ¿Decirlo nos daba conciencia política? ¿Decirlo a coro nos hizo más revolucionarios o nos acercó al Che?
Desde esa edad y durante el resto de los niveles escolares se nos habló sobre los mártires, sobre las guerras de independencia y sobre la Revolución. Voy a hablar ahora de mi caso particular, pero no creo ser la excepción en mi generación, el impacto real de estos intentos por formar una conciencia en mí fue muy pobre. Pasó como pasa actualmente con algunos spots televisivos y el manejo que se hace de estos temas en relación a la juventud, una saturación de mensajes políticos que puede terminar en aversión o apatía, exactamente el objetivo contrario de lo que se busca.

Primero de Mayo

Por:José Julián

Estamos en un momento especial y definitorio en nuestra historia revolucionaria. Un momento crucial en el que se están aplicando medidas para reestructurar el modelo económico socialista cubano.

Ha habido muchas interpretaciones de lo que se quiere hacer en Cuba. Muchos han afirmado que cederemos espacios al capitalismo, allá han dudado sobre el funcionamiento de estas medidas, otros se limitan a cruzarse de brazos y esperar el estallido o la victoria, mientras que algunos estudian, analizan, buscan remedios y opinan sobre el futuro de su PATRIA.

Soy de la opinión que la economía cubana desde hace mucho rato necesitaba una oxigenación. Sencillamente porque el Estado ha estado asumiendo mucha carga y se ha “estatalizado” la producción y la responsabilidad; el individuo no tenía ningún interés en producir o TRABAJAR.

surasway.blogspot

Por: Roberto Peralo

Cuba es un país subdesarrollado con escasos recursos materiales y casi nulo recursos financieros, provocando esto una economía deprimida, sin embargo es capaz de mostrar índices sociales comparados con los países desarrollados en cuanto a la salud, educación, cultura, deporte (Clasificación de países del Informe sobre desarrollo humano 2009). Este es fruto a mi entender del intento de la construcción del socialismo, a partir de las políticas sociales aplicadas a partir del 59 y el sistema de distribución de la riqueza que es muy justo. Pero estas políticas sociales por si solas no han garantizado ni contribuido a un modelo de desarrollo económico creciente y sostenible.

Kaosenlared.net

Colaboración con La Joven Cuba.

Enviado por: Ricardo E. Trelles

Harnecker, escritora, miembro del Centro Internacional Miranda, acaba de ofrecer 3 libros, uno dedicado al tema del socialismo, y se hace pertinente preguntarle si éste no es un término desgastado.

Luego de la caída del socialismo soviético la izquierda mundial quedó perpleja: sabía más lo que no quería que se repitiera de ese socialismo, que lo que quería construir. Se criticaba la falta de democracia, el autoritarismo, el capitalismo de Estado, la planificación central burocrática que no toma en cuenta las necesidades de la gente, el colectivismo que pretende homogeneizar a todas las personas sin respetar las diferencias; el productivismo que pone el acento en el desarrollo de las fuerzas productivas sin tener en cuenta la necesidad de preservar la naturaleza; el dogmatismo que impide el debate y la crítica; el considerar que para ser socialista hay que ser ateo, porque la religiosidad de la gente es algo negativo, la existencia de un sistema político de partido único y sobretodo, la falta de protagonismo de la gente.

Cuando la propaganda conservadora habla de la muerte del socialismo, el escritor uruguayo Eduardo Galeano responde: «me han invitado a un entierro de un muerto que no es el nuestro». Nuestra idea de socialismo era la de un socialismo democrático, participativo, construido por la gente. Tampoco era la idea de Marx. Éste sostenía que la sociedad alternativa al capitalismo era aquella en la que el hombre se desarrollaría plenamente a través de la práctica revolucionaria, porque al ir transformando las circunstancias se iría transformando a sí mismo: idea que también está presente en el artículo 62 de la Constitución bolivariana, que hoy la oposición dice defender.