La palabra clave en el marxismo: dialéctica. Toda persona dogmática es, en esencia, antidialéctica.

Por: Harold Cárdenas Lema

La enseñanza del marxismo en Cuba está caracterizada por tres influencias fundamentales, los clásicos del pensamiento socialista (Marx, Engels y Lenin), el pensamiento soviético estalinista en forma de manuales muy difundidos en Cuba, y una última corriente de lo que llamamos el socialismo cubano. Existen discusiones sobre el marxismo occidental pero esto mayormente continúa siendo en espacios académicos y no se refleja en las aulas.

Comienzo recordándoles que en el siglo XX el pensamiento de Marx fue canonizado, el de Lenin domesticado y el de los pensadores marxistas occidentales ajenos a la línea estalinista, fue simplemente ignorado. De esta forma, todavía en muchos centros de educación superior cubanos se estudia un amplio repertorio de  rusos pero faltan Gramsci, Bloch, Lukács o Marcuse.

Como siempre la práctica educativa demora ajustarse a las vanguardias del pensamiento, aunque estas tengan más de medio siglo de creadas.

Por: Ariel Dacar (profesor del Centro Memorial Martin Luter King Jr.)

La lección capital del fracasado intento socialista del siglo XX estuvo en no comprender que de lo que se trata no es de sustituir al capitalismo sino de superarlo. La adulteración del objetivo socialista estuvo en reducir la socialización del poder y la propiedad con la  estatalización, limitándose así la complejidad y profundidad de lo que Marx había entendido como superación del modo de producción capitalista (producción material y apropiación subjetiva)

   En materia política el modelo soviético no superó al capitalismo. No se dio paso a un mecanismo más eficiente de participación ciudadana en la toma de decisiones políticas en los distintos espacios de realización, ni tan siquiera en el debate respecto a la conformación de estas. La clase trabajadora se constituyó en objeto y no en sujeto de la actividad económica y política de la sociedad.

El modelo autoritario aplicado en el socialismo histórico y su expansión mimética a otras experiencias, obnubiló el intento de un verdadero poder de los trabajadores y del pueblo, no ya como fuerza motriz en la toma del poder sino como sujeto activo en su reproducción. La monopolización del poder por el partido-Estado negó los avances que, mediante sus luchas, los oprimidos habían logrado dentro del capitalismo en diferentes niveles y períodos, incluida de modo imprescindible la propia experiencia de los soviets que pasaron de órgano espontáneo de lucha de las masas a adquirir funciones de Estado.

La lenta muerte dela Revolución de Octubre comenzó cuando los soviets (órgano de poder del pueblo) pasaron a ser un espacio decorativo dentro del sistema político soviético. Con el advenimiento del stalinismo la oportunidad de lograr la participación política de las masas, incluyendo los mecanismos de movilización, real y autónoma, fue cercenada. En ese proceso, las organizaciones políticas de los trabajadores y ciudadanos sufrieron una considerable atrofia que generó un tipo específico de cultura política (pasiva, reproductiva) entre los ciudadanos en general y entre los trabajadores en particular.

Como elemento distintivo del modelo político del socialismo real el sistema requirió de una extrema supremacía del Partido Comunista, mediante la supresión de todas las fuerzas sociales que no estaban controladas y subordinadas a él, o al menos de sus posibilidades de acción autónoma, creativa, crítica y propositiva dentro de los diferentes sectores y espacios sociales. El partido fundió en su actividad práctica al aparato administrativo y sus instituciones, se hizo del gobierno y cumplió las funciones de éste (razón por la cual se le conoce como el partido-Estado). A esto se añade que la dinámica interna del partido se estructuró en estamentos jerárquicos verticalistas. Funcionaba como una pirámide de poder que generaba desde la cima las decisiones que se abrían al resto de la estructura partidista y social.

En la sociedad política y civil no hubo una instancia de carácter masivo que estuviera fuera del alcance del partido-Estado; todas eran reproductoras de los dictámenes políticos y seguían al pie de la letra las directrices de éste sin que hubiera el más mínimo asomo de presión o contraposición al régimen. Indiscutiblemente, fueron efectivos dispositivos de control político en lugar de funcionar como fuerzas autónomas de la sociedad civil. Se violentó de manera errática y costosa la función social del partido y el Estado dentro de la sociedad en edificación.

Por: Roberto G. Peralo

El 10 de enero del 2011 publiqué el artículo “Relaciones de propiedad en la nueva sociedad cubana. Yo y Ellos o Nosotros y Yo”, donde de una forma muy teórica argumentaba sobre este tema, abordando algunos conceptos.

 Tiempo después publiqué el artículo “¿Cómo deben de ser las relaciones de propiedad en el socialismo cubano?”, donde propuse desde mi punto de vista cómo se debieran interrelacionar las relaciones de propiedad en la economía cubana. Pero ¿a qué se debe mi marcado interés en tocar estos asuntos? Y la respuesta  está abordada en este artículo, dado que existe una estrecha relación entre Propiedad y Participación. Siendo la Participación Popular uno de los problemas más importante que está afectando nuestro sistema político.

Esta problemática está afectando también el sistema “democrático burgués”, pero en los momentos actuales de descrédito por el cual está atravesando el sistema, sus representantes y defensores son incapaces y no se atreverían a someterlo a una crítica, porque sería impredecible sus consecuencias. Mis energías y neuronas las voy a utilizar en cuestionarme y analizar esa problemática en el caso que me interesa y de la cual formo parte.

Una concepción integral de la participación debe contener, al menos, tres de los sentidos principales que connota el término participación: formar parte, tener parte y tomar parte. La toma de decisiones colectiva encarna la concreción de la participación real, y constituye la vía para el ejercicio del protagonismo ciudadano. A ella se alude una y otra vez en los proyectos sociales, me viene a la mente la consigna que he escuchado tantas veces desde que nací “El Poder del Pueblo”,  pero también se deja frecuentemente de lado en la práctica de la mayoría de dichos proyectos. La participación en sus modalidades de formar, tener y tomar parte en los asuntos de la cotidianidad, constituye una dimensión fundamental en la construcción del proyecto social cubano.

 

Por: Osmany Sánchez

El presente y el futuro de la Revolución cubana están en sus jóvenes, de ahí que la esperanza es que nosotros nos decepcionemos y optemos por la emigración o por la apatía que irremediablemente destruiría nuestro sistema social lo que constituye el sueño de algunos desde hace más de 50 años.

Yo pudiera hablar aquí de las muchas razones que tengo para continuar confiando y defendiendo la construcción del socialismo en Cuba pero me voy a limitar a una de ellas.

A algunos les llamará la atención pero sí, yo “cargo mis pilas” cada vez que leo lo que escriben los supuestos patriotas que bajo el manto de “disidentes” o “independientes” pretenden “liberar” a Cuba.

Hace poco uno de estos personajes

Ya lo decía el Guerrillero Heroico, algunos lo escucharon, otros no…

Por: Roberto Pérez

 (Anotaciones sobre algunos aspectos de la institucionalidad del país y de diversos temas de la economía cubana)

“…Marx descubrió la ley del desarrollo humano:
el hecho tan sencillo pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica,
de que el hombre necesita, en primer lugar, comer, vestirse, tener un techo
antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión..”
Federico Engels, 17 de marzo de 1883 ante la tumba de Carlos Marx

Socialismo es transformación dialéctica de la sociedad

El nivel educacional adquirido durante el proceso revolucionario y el espíritu emprendedor del cubano es capaz de generar una fuerte actividad creadora a pesar de las numerosas dificultades objetivas (bloqueo en primer plano) y subjetivas existentes en estos momentos. La cultura política adquirida en estos 52 años, la capacidad de discutir, discrepar, criticar, son fortalezas adquiridas por nuestra población que deben aprovecharse al máximo para alentar a una mayor participación de los colectivos y los ciudadanos individualmente en el desarrollo de la economía cubana y en la toma de decisiones a los diferentes niveles.

Teniendo esto en cuenta, son preocupantes las actuales dificultades para vincular los proyectos sociales con muchos de los proyectos personales de los integrantes de nuestra sociedad. Estas dificultades han generado una brecha en la misma medida en que la vida personal y familiar se contrapone (por las dificultades del día a día) con la generalización social de las virtudes y beneficios que hemos alcanzado con nuestro gran proyecto social-estratégico.

Este gran proyecto cuenta con un sólido consenso ciudadano en un amplio conjunto de temas de la política internacional y del bienestar de la sociedad cubana como posiblemente no lo haya alcanzado ningún otro pueblo en el mundo en lo referente al amor a la patria y el arraigo a la nacionalidad, la salud, la educación, la cultura …, pero estos elementos no cubren una buena parte de las necesidades materiales primarias y de los deseos de desarrollo individual de las personas, lo que hoy frustra en cierta medida la armonía que debe existir entre lo social y lo individual.

José Orestes Rodríguez Fojo (Estudiante de Periodismo-Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya)

Desde pequeño me inculcaron que la Patria debía ser protegida a cualquier costo, verdad a la que respondía afirmativamente, pero sin sólidas bases para asumirlo por la inexperiencia de quien apenas comprendía los conflictos de su familia, para lanzarse a interpretar los problemas de la sociedad. Tras una década de este siglo de revoluciones tecnológicas posmodernas y más de cincuenta años de Revolución Cubana, intento comprender mejor por qué deben ser inquebrantables nuestras ideas cuando un nuevo Congreso del Partido nos aclara el sendero por donde transitar.

Buscar el desarrollo económico de la nación, a través de un Estado más eficiente, sin renunciar a la economía planificada y a las políticas de seguridad ciudadana, es un objetivo básico para un sistema social como el cubano. En especial una población que muchas veces reclama una vida primermundista olvidando las reales coyunturas de una nación que subsidia, casa por casa, parte de los recursos vitales para sobrevivir diariamente sin contratiempos letales.

En el reciente Congreso, el pueblo cubano apoyó rotundamente los planteamientos analizados, como guía para continuar la senda socialista. Llegar a un consenso, en muchas ocasiones resulta complejo y más si se trata del destino de un país. En este caso con el pensamiento uniforme pero no esquemático de lo más sobresaliente de nuestro pueblo representado por los delegados en el cónclave, se arribó a la conclusión de que el socialismo no dogmático y sí consecuente seguirá siendo la ruta a continuar por la mayor de las Antillas.

Taller de Educación Popular

Por: Harold Cárdenas Lema y Roberto G. Peralo

Por estos días nos encontramos en la capital, invitados a participar en el Taller de Educación Popular que tiene lugar en el Centro Martin Luther King (CMLK), les contamos al respecto. El taller une a personas de todas las provincias del país, une a cubanos con extranjeros que han venido también a compartir con nosotros, convocados todos a buscar maneras de imaginar un mundo, un país, una sociedad distinta.

Lo primero fue conocernos: aprendimos a tocarnos sin sentir la aprensión que la sociedad nos impone, sentarnos en el piso a conversar, en círculos y no en las sillas que exige la ortodoxia social, quitarnos los zapatos y andar descalzos si nos hace sentir cómodos. Lo segundo fue despojarnos de los prejuicios que la sociedad nos ha impuesto, prejuicios raciales, de género, de orientación sexual o región geográfica a la que se pertenezca, esto facilitó mucho la comunicación. Lo tercero fue establecer las reglas, propuestas por los presentes y no impuestas por el centro, se ha creado así un espacio realmente participativo.

Por: Ernesto Che Guevara*.

En resumen, eliminar las categorías capitalistas: mercancía entre empresas, interés bancario, interés material directo como palanca, etc. y tomar los últimos adelantos administrativos y tecnológicos del capitalismo, esa es nuestra aspiración.

Se nos puede decir que todas esas pretensiones nuestras equivaldrían también a pretender tener aquí, porque los Estados Unidos lo tienen, un Empire State y es lógico que nosotros no podemos tener un Empire State pero, sin embargo, sí podemos tener muchos de los adelantos que tienen los rascacielos norteamericanos y técnicas de fabricación de esos rascacielos aunque los hagamos más chiquitos.

No podemos tener una General Motors que tiene más empleados que todos los trabajadores del Ministerio de Industrias en su conjunto, pero si podemos tener una organización, y, de hecho la tenemos, similar a la General Motors. En este problema de la técnica de administración va jugando la tecnología; tecnología y técnica de administración han ido variando constantemente, unidas íntimamente a lo largo del proceso del desarrollo del capitalismo, sin embargo, en el socialismo se han dividido como dos aspectos diferentes del problema y uno de ellos se ha que dado totalmente estático. Cuando se han dado cuenta de las groseras fallas técnicas en la administración, buscan en las cercanías y descubren el capitalismo.

La Joven Cuba releyendo al ChePor: Ernesto Che Guevara*

Otro aspecto es el de la técnica; conciencia más producción de bienes materiales es comunismo. Bien, pero qué es la producción si no el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica; y qué es el aprovechamiento cada vez mayor de la técnica si no el producto de una concentración cada vez más fabulosa de capitales, es decir, una concentración cada vez más grande de capital fijo o trabajo congelado con relación al capital variable o trabajo vivo. Este Fenómeno se está produciendo en el capitalismo desarrollado, en el imperialismo.

El imperialismo no ha sucumbido gracias a su capacidad de extraer ganancias, recursos, de los países dependientes y exportarles conflictos, contradicciones, gracias a la alianza con la clase obrera de sus propios países desarrollados contra el conjunto de los países dependientes. En ese capitalismo desarrollado están los gérmenes técnicos del socialismo mucho más que en el viejo sistema del llamado cálculo económico que es, a su vez, heredero de un capitalismo que ya está superado en sí mismo y que, sin embargo ha sido tomado como modelo del desarrollo socialista.

Debiéramos, pues, mirar en el espejo donde se están reflejando una serie de técnicas correctas de producción que todavía no han chocado con sus relaciones de producción. Podría argumentarse que no lo han hecho por la existencia de este desahogo que es el imperialismo en escala mundial pero, en definitiva, esto traería algunas correcciones en el sistema y nosotros solamente tomamos las líneas generales. Para dar una idea de la extraordinaria diferencia práctica que existe hoy entre el capitalismo y el socialismo se puede citar el caso de la automatización; mientras en los países capitalistas la automatización avanza a extremos realmente vertiginosos, en el socialismo están mucho más atrasados. Se podría argumentar sobre una serie de problemas que afrontarán los capitalistas en el futuro inmediato, debido a la lucha de los trabajadores contra la desocupación, cosa aparen­temente exacta, pero lo cierto es que hoy el capitalismo se desarrolla en ese camino más rápidamente que el socialismo.