Demandan al Departamento de Estado para que divulgue información sobre los «ataques acústicos» en La Habana

Freedom House y OCB sabotean acercamiento diálogo tecnológico con el gobierno cubano

Un Internet más lento y confiable que mejora con el tiempo, o un cable de alta velocidad propiedad estadounidense, que puede ser «cortado» al capricho de Trump

El Task Force para Internet en Cuba es un regreso a la guerra Fría que posterga cambios internos en el país

Los ataques acústicos correrán en círculo hacia la administración Trump

 

Martí visto por Tomy

 

Por Eduardo

Cuando estaba en tercer grado de la Escuela Primaria, mi maestra Bertica nos leía unos libritos editados por la Editorial Pueblo y Educación. Aquella colección se llamaba “La vida de mi Patria”. Cuando mi hijo comenzó a ir a la Escuela, me dediqué a la tarea de reunir y recopilar aquellos textos, en la casa de amigos queridos, en puestos de vendedores de libros viejos, en la librería comisionista del centro de la ciudad, llamada el Pensamiento, y en muchos lugares disímiles. Hasta que un día, una amiga me donó un cajón de libros que tenía repetidos, y dentro de ellos, la colección casi completa de “La vida de mi Patria”.

Uno de los tomitos se denomina “Bayamo la Ciudad Antorcha”. Lo he releído millones de veces, evocando la figura de mi vieja maestra normalista; y a pesar de ello, no deja de emocionarme el relato escrito en un lenguaje sencillo, como correspondería a un texto escolar. Me conmoverá por siempre, la descripción de aquellos días gloriosos en que aquel bardo guerrero, que compuso junto a su amigo Fornaris, la primera Bayamesa, la canción de amor dedicada a Luz Vázquez, El Padre del Patria, el bayamés Carlos Manuel de Céspedes, nos lanzó como pueblo a la redención  o al martirio.

Joven Ecuatoriano porta la Bandera de Ecuador sobre el Pan de Matanzas.

Por Eduardo

Hace unos días, cuando escalamos el Pan de Matanzas, nos acompañaron un grupo de estudiantes de la ELAM, que se encuentran haciendo su residencia en Matanzas. Dentro de ese grupo, un joven ecuatoriano portaba la bandera de su Patria, la volcánica Ecuador. Cuando ya descendíamos, uno de los estudiantes cubanos le preguntó al futuro galeno, que: ¿porqué esa bandera no tenía las estrellas? Ese fue el momento que aproveché para contarle la historia a ese joven cubano, que las banderas de tres repúblicas hermanas son muy similares, porque en realidad fueron parte de un gran proyecto destrozado por la injerencia yanqui, con la ayuda de las oligarquías criollas. Ese proyecto fue el sueño y la vida del Libertador “Simón Bolívar”, la Gran Colombia.

sacrificioPor Tatu

Mucha polémica se ha generado alrededor del artículo que publiqué hace unos días en el blog, dedicado a una de las nuevas caras de la disidencia, en la cual sin lugar a dudas tienen puestas muchas esperanzas pues reúne los requisitos exigidos por el Departamento de Estado, es decir es joven, inteligente y muy importante: negra. No estoy diciendo que esté recibiendo dinero porque no tengo como probarlo y no me quiero arriesgar a una demanda, pero es que me parece injusto que ella estuviera haciendo de gratis algo que está muy bien remunerado por el dinero aprobado por la USAID.  Para más información ver http://jovencuba.com/2010/06/01/a-confesion-de-las-partes-relevo-de-pruebas-iii/
El artículo que escribí está disponible en  http://jovencuba.com/2010/06/08/laritza-diversent-y-la-revolucion-cubana/ y ahí mismo, en los comentarios está la respuesta de ella.
Ella me dice que no está de acuerdo con la Revolución porque no puede ser hipócrita, porque no puede pensar de una forma y actuar de otra. Estoy de acuerdo con Laritza no debemos ser hipócritas, a los revolucionarios el Che nos enseñó que debemos ser consecuentes entre nuestra forma de pensar y de actuar.
No voy a reproducir lo que ella me dice en su respuesta, sólo me referiré a algunos puntos que sinceramente me dejan más dudas, por ejemplo ella dice que lo que la decepcionó no es la Revolución sino los que hablan de ella y pone ejemplos de las diferencias económicas que existían entre ella y los hijos de los dirigentes o como en la universidad los mismos que le decían a ella “Dar el paso al frente en cada llamado de la Revolución, sacrificarse por defender las conquistas alcanzada” eran los que después vendían de todo en la plaza universitaria.