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¿Existe un movimiento feminista en Cuba?

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feminista
Ilustración: Félix M. Azcuy

A lo largo de la historia, el feminismo en Cuba ha experimentado diversas manifestaciones y concepciones que reflejan tanto los avances como los desafíos en la lucha por la equidad de género. No se puede preguntar simplemente si existe un movimiento feminista en Cuba, sin reconocer la pluralidad de feminismos que han surgido y evolucionado en el resto del mundo a lo largo del tiempo, con diversas agendas, respaldos teóricos y estrategias de movilización de base.

Los feminismos son un universo diverso y complejo que abarca una amplia gama de enfoques, desde los más radicales hasta los más moderados, desde los más inclusivos hasta los más hegemónicos. El feminismo cubano está influenciado por esa rica mezcla de ideologías y activismos.

La narrativa feminista en Cuba se ha construido a partir de luchas históricas e hitos significativos, pero también enfrenta el reto de mantenerse vigente y atender las necesidades inmediatas de las diversas expresiones de género. Sin embargo, es importante reconocer que la percepción de estos hitos puede variar dependiendo de quién cuente la historia y desde qué perspectiva lo haga. Esta riqueza contribuye al dinamismo y la adaptabilidad del movimiento, preparándolo para abordar más allá de las preocupaciones feministas tradicionales.

La narrativa feminista en Cuba enfrenta el reto de mantenerse vigente y atender las necesidades inmediatas de las diversas expresiones de género.

La composición feminista de Cuba es como un mapa vivo, constantemente remodelado por transformaciones que exigen fuertes líneas de fuerzas y empatías para discusiones más sustanciales contra adversarios que deberían ser comunes, como el capitalismo, el neoliberalismo, la migración y la violencia.

Por lo tanto, el feminismo cubano no puede ser evaluado únicamente con las métricas de los movimientos sociales occidentales; debe ser trazado desde una perspectiva descentralizada que reconozca las contribuciones de diversas regiones dentro de Cuba y su diáspora, así las intersecciones con otros movimientos y activismos, como el LGBTIQA+.

La diversidad que caracteriza al feminismo cubano lo podría situar dentro del espectro más amplio de los feminismos latinoamericanos, al nutrirse este de diversas vertientes y corrientes. La visibilidad de las contribuciones feministas cubanas está influenciada por la posición geopolítica de la Isla y las dinámicas de poder que determinan qué conocimientos circulan. Desde una óptica geopolítica, considerando el sur global como un espacio donde han circulado ideas y prácticas feministas, podemos afirmar que sí existe un feminismo cubano.

Somo herederos de una larga historia de lucha feminista, aunque durante algún tiempo después de 1959, el feminismo fue desacreditado y asociado con corrientes burguesas. Desde la Revolución, se han logrado avances significativos en términos de acceso a la educación y la participación política de las mujeres. Sin embargo, siempre persistieron —y persisten— desafíos relacionados con la violencia de género, la representación en puestos de liderazgo y la persistencia de estereotipos de género arraigados en la sociedad cubana.

Constituyen importantes obstáculos la escasez de canales fluidos entre la sociedad política, la sociedad civil y el mundo académico, y que la propia Federación de Mujeres Cubanas —única organización de su tipo reconocida por el Gobierno— haya optado durante mucho tiempo por desalentar el feminismo como salida política-social contra el patriarcado, legitimado la criminalización del activismo feminista independiente, y evadido posicionarse desde un enfoque abiertamente feminista en los espacios de poder en los que participa —como el Parlamento.

Constituyen importantes obstáculos la escasez de canales fluidos entre la sociedad política, la sociedad civil y el mundo académico.

Los principios tradicionales de los espacios institucionales creados para defender a las mujeres cubanas por lo general no conciben la lucha por la igualdad como un problema de género, sino más bien como una lucha social más. Han sido criticados por su eficacia y autonomía, al no abordar adecuadamente las múltiples opresiones a las que se enfrentan las mujeres, lo cual cuestiona su papel como agente de cambio social. A pesar de ese intento de silenciamiento de los feminismos en Cuba, en la actualidad, hay un creciente interés en ellos. La migración de activistas y pensadoras feministas tanto dentro como fuera del país también ha enriquecido el movimiento.  

A pesar de esto, algunas formas de feminismo en Cuba, como lo es el feminismo neoliberal, —teoría que se quiere enmarcar dentro del movimiento feminista y que tiene que ver con cuestiones a título individual— siguen perpetuando las normas patriarcales. Las mujeres «más ricas pagan a las más pobres» y justifican una cuestión estructural bajo una falsa libertad de elección. Este feminismo somete a unas mujeres para que otras salgan adelante, las que nunca se verán en la situación de aceptar trabajos precarios, emigrar, prostituirse o ser vientre de alquiler para poder comer.

Sin reconocimiento del Estado

Al abordar cuestiones críticas como el establecimiento de un movimiento, la amalgama de objetivos compartidos entre las corrientes feministas y la creación de una red cohesiva de activismo feminista en Cuba parecen vitales, aunque siguen en proceso. La presencia de individuos y principios feministas es clara; sin embargo, la cohesión estructural y el reconocimiento estatal que caracterizan a un «movimiento» organizado en el sentido tradicional están ausentes. La falta de reconocimiento por parte del Estado obstaculiza el alcance y la influencia potenciales de estos movimientos, lo que subraya la necesidad de apoyo jurídico y mejor organización.

Si bien existe una constelación de actores e iniciativas feministas, sus diferentes niveles de reconocimiento institucional y funcionamiento sugieren un movimiento aún fragmentado que subraya la acuciante necesidad de que las feministas cubanas definan una agenda política clara, crucial para el reconocimiento estatal y la formulación de propuestas de políticas que puedan ser escuchadas por el Estado y ayuden a llenar los múltiples vacíos aún existente en materia jurídica e institucional que siguen costando vidas.

Si bien existe una constelación de actores e iniciativas feministas, sus diferentes niveles de reconocimiento institucional y funcionamiento sugieren un movimiento aún fragmentado.

Entre los reclamos que se han planteado la demanda de reconocimiento no ha sido uno de los más destacados. Esta omisión se debe en gran medida a la falta de legitimación y a la criminalización del activismo feminista independiente. El Estado, no solo ataca a las feministas que deciden disentir abiertamente de sus políticas, sino que también niega su existencia, lo cual limita severamente su capacidad de acción y alcance. Por tanto, es imperativo que el Estado reconozca y respalde el trabajo de todas las feministas cubanas, brindándoles un marco legal que les permita trabajar de manera más efectiva.

El reconocimiento por parte del Estado es crucial, pero también depende en gran medida de la capacidad de las feministas cubanas para organizarse y definir claramente sus objetivos políticos. Lograr esta organización es difícil, pues, además de la ya mencionada falta de libertades civiles y el control del gobierno sobre la sociedad, afecta significativamente la influencia de agendas externas que ha moldeado en cierta medida las preocupaciones feministas en el país. Es necesario establecer un propósito común y trabajar en base a él.

Desafíos y perspectivas ante la diversidad

La tensión interna dentro de los movimientos no es infrecuente. Estos retos no son exclusivos de Cuba, sino que reflejan el discurso feminista global, donde la diversidad de pensamiento, referentes, visiones y estrategias, a la vez que enriquece, obstaculiza los esfuerzos de colaboración.

En respuesta a los retos mencionados, el feminismo decolonial y transversal propone soluciones prometedoras. Estos enfoques abarcan la interseccionalidad de género, raza, clase y sexualidad, al tiempo que cuestionan las estructuras de poder establecidas. Abogan, asimismo, por integrar las perspectivas de género en todas las facetas de la sociedad y reconoce la interconexión de las desigualdades de género con otras formas de opresión.

Es importante desafiar la idea de que el feminismo está exclusivamente asociado a las mujeres. Ser feminista implica cuestionar los sistemas de opresión basados en el género y actuar colectivamente en función de principios feministas. Este posicionamiento político trasciende las categorías de género y se basa en una práctica propositiva y transformadora.

Es importante desafiar la idea de que el feminismo está exclusivamente asociado a las mujeres. Ser feminista implica cuestionar los sistemas de opresión.

Para lograr una mejor articulación entre los grupos feministas cubanos, es fundamental adoptar enfoques descolonizadores y transversales que reconozcan las intersecciones de opresión y privilegio. El feminismo decolonial y transversal ofrece herramientas conceptuales y metodológicas para abordar las complejidades de la lucha feminista en contextos como el cubano, donde convergen múltiples formas de discriminación y exclusión.

Pero en la práctica no basta solo con adoptar estas perspectivas. Implica escuchar activamente a las personas marginalizadas para comprender sus experiencias únicas y necesidades. También significa adoptar una política de tolerancia cero hacia el racismo, la homofobia, la transfobia, y otras formas de discriminación. Los grupos de feministas cubanas debemos examinar críticamente nuestras propias prácticas para identificar barreras para la participación de mujeres de diversos orígenes. Esto puede significar revisar los temas en la agenda, el lenguaje que utilizan y los procesos de tomas de decisiones.

La adopción de un enfoque feminista decolonial y transversal puede aumentar la coherencia entre los diversos grupos feministas de la Isla. Esta evolución refleja la comprensión del feminismo, no como un concepto estático, sino como un conjunto de ideas y prácticas en constante transformación que deben adaptarse a las realidades sociales y políticas del espacio donde operan.

Es necesario considerar los contextos locales y evitar medir el feminismo cubano con solo parámetros occidentales de progreso. El movimiento ha sido y debe continuar siendo, moldeado por las temporalidades y lógicas cubanas más que por presiones o comparaciones externas.

Es necesario considerar los contextos locales y evitar medir el feminismo cubano con solo parámetros occidentales de progreso.

La realidad de la Cuba actual —con sus desigualdades exacerbadas, la violencia de género, la estratificación social y una floreciente élite empresarial privada y estatal— plantea nuevos retos y contextos que los grupos feministas deben navegar y abordar.

Si bien se han logrado avances en términos legales y políticos, estos derechos pueden estar siendo erosionados en la práctica. La falta de implementación efectiva de políticas de género y la persistencia de la violencia machista son indicadores de los desafíos pendientes en la lucha por la igualdad de género en Cuba.

La creciente visibilización de las demandas feministas a nivel global, junto con los cambios en las dinámicas sociales y políticas a nivel nacional, plantean la posibilidad de transformaciones significativas en la agenda feminista cubana. Sin embargo, también persisten amenazas como la represión estatal y la resistencia a los cambios por parte de sectores conservadores tanto dentro del gobierno como en la oposición.

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El feminismo cubano debe examinar no solo los asuntos de las mujeres, sino que debe cuestionar quién cuenta como humano y desafiar la estratificación social de todos los seres, remodelando así el discurso feminista para que sea más inclusivo y menos reductivo.

La afirmación de la existencia de un movimiento feminista cubano depende de cómo definamos este movimiento y desde dónde lo observemos. El futuro de este depende de la capacidad del colectivo para navegar por las complejas dinámicas internas, superar las presiones externas y continuar articulando sus ricas y diversas perspectivas en el escenario global.

Cuba en los polos del Congreso de Estados Unidos y más

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Representante del congreso norteamericano Ilhan Omar
Ilustración: Félix M. Azcuy

La noticia es que la congresista del ala izquierda del Partido Demócrata, Ilhan Omar, representante del 5to distrito de Minnesota visitó Cuba y pidió un cambio en la política hacia Cuba. Ya habíamos reportado sobre el viaje que no fue cubierto por la prensa y que ahora es que se conoce con más detalle

Omar vino a Cuba junto a la representate también demócrata Pramila Jayapal, del Estado de Washington, en un viaje que logró mantenerse al margen de los medios de comunicación y se filtró días después de que se produjera. El grupo de al menos 10 personas también incluía a un miembro de staff de la congresista demócrata por California, Bárbara Lee.

Los representantes de origen cubano ya han anunciado una conferencia de prensa para «condenar el viaje secreto del Squad (como se le conoce informalmente a este grupo) y visibilizar las atrocidades de derechos humanos del régimen comunista de Cuba».

Asistirán Nicole Malliotakis del onceno distrito de Nueva York; María Elvira Salazar,  y sus colegas Carlos Giménez, y Mario Díaz Balart, todos de la Florida.

Hace algunas semanas, Salazar organizó una audiencia en el Congreso en la que excluyó a la representante demócrata Bárbara Lee, para intentar demostrar que el sector privado cubano que agrupa a unas 10.000 empresas y emplea al 35 por ciento de los cubanos, era un mito.

La demócrata Ilhan Omar publicó el video en la red social X en la que habló frente a sus colegas sobre su visita a Cuba. Expresó su «profunda frustración» por la continuidad de las políticas de la era de Trump hacia Cuba.

Omar afirmó que la designación de Cuba como terrorista afecta a los aliados de Estados Unidos. «Me reuní con muchos Embajadores de países cercanos de Estados Unidos cuando estuve en Cuba y estaban unánimente en contra de la designación de Cuba como promotora del terrorismo. Trump y Pompeo crearon esta designación que no tiene razones y era más una trampa política para la Administración de Biden».

Esta noticia significa que la disputa del tema Cuba coge temperatura en el Congreso. Las fuerzas al interior de Estados Unidos que empujan un cambio de política, ya sea por intereses económicos, o por la insensatez política de continuar un camino que promueve la emigración.

Nuestra opinión es que el ala más progresista del partido demócrata, exigiendo a Biden que haga una política propia y coherente con los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos, pone una dosis de sentido común a lo que parece ser ya una esquizofrenia colectiva de un grupo político que empuja por una misma política que no ha obtenido los resultados prometidos desde los años 80, y que necesita el sostenimiento del status quo en Cuba para continuar teniendo combustible político que los mantenga en sus asientos en el Capitolio de Washington.

La izquierda del Partido Demócrata se enfrenta a la extrema derecha del Partido Republicano, mientras, la Administración Biden persiste en la inacción.

Los derechos aceptados y rechazados

derechos humanos
Derechos humanos / Ilustración: Félix M. Azcuy

La noticia es que el 4 de marzo se hizo público el Informe del Grupo de Trabajo sobre el Examen Periódico Universal (EPU) de Derechos Humanos con «Observaciones sobre las conclusiones y/o recomendaciones, compromisos voluntarios y respuestas del Estado examinado». En dicha misiva se indicó que el gobierno cubano aceptó 292 recomendaciones, tomó nota de 41 y rechazó 28.

El documento afirma que «Cuba participó constructivamente en el cuarto ciclo del Examen Periódico Universal (EPU)», también agrega que «el Gobierno cubano mantiene su compromiso de mantener un diálogo franco, recíproco y genuino relativo a los temas de derechos humanos».

La mayoría de las recomendaciones rechazadas están vinculadas con la puesta en libertad de las personas encarceladas a partir de los sucesos del 11j, así como otros presos considerados por los países emisores como políticos o de conciencia. También se refutaron otros planteamientos encaminados a la legalización de la oposición política, reformas en el Código Penal y otras garantías civiles.

Las razones expuestas por Cuba para rechazar las antes referidas observaciones fueron que «son incompatibles con los principios constitucionales y el ordenamiento jurídico interno, y cuyo contenido es contrario al espíritu de cooperación y respeto que debe primar en el EPU».

Por otra parte, entre las recomendaciones aceptadas abundaron las que piden «valorar la posibilidad de» adscribirse a tratados internacionales vinculados a los derechos humanos, también continuar o ampliar derechos ya considerados como garantías, o explorar la incorporación de otros. Ejemplo de esto último es la propuesta peruana aceptada, la cual versa sobre «evaluar reformas para prohibir explícitamente la discriminación por motivos de opinión política u origen social en el empleo».

Esto significa que el Estado cubano está dispuesto a escuchar recomendaciones de organismos multilaterales y de otros países sobre la situación de los derechos humanos en la Isla. No obstante, continúa renuente a modificar aspectos estructurales de su sistema político que los considera como principios básicos.

Asimismo, al menos por ahora, no está dispuesto a negociar en estos espacios de forma pública la excarcelación de los presos del 11j.

Nuestra opinión es que Cuba no es el único país que rechaza recomendaciones por considerarlas incompatibles con su sistema político o porque afectan cuestiones de seguridad nacional.

También opinamos que, el espíritu de plaza sitiada, y el peligro de posibles injerencias externas ha sido un argumento para mantener un modelo de Estado excluyente hacia las personas abiertamente disidentes. Precisamente el tema de las violaciones de derechos humanos ha sido también justificación para aplicar sanciones por parte de Estados Unidos.

No obstante, los síntomas del agotamiento de este modelo son cada vez más visibles, y la falta de mecanismos efectivos para la participación política han resultado en la proliferación de la polarización y el extremismo en varios grupos e individuos de nacionalidad cubana dentro y fuera de la Isla.  

El Estado cubano debería repensar su relación con la oposición, además de ampliar libertades y garantías civiles y políticas, no solo como una forma de responder al EPU, sino de garantizar un desarrollo democrático para su ciudadanía, que también será garante de una mejor convivencia y estabilidad.  

Libertad que limita

Airbnb Cuba
AriBnB en Cuba / Imagen: Directorio cubano

La noticia es que el servicio de alquiler de sitios y experiencias turísticas Airbnb ha sido demandado por un cubano-americano residente en la Florida, quien alega que ese servicio utiliza ilegalmente una propiedad que el gobierno cubano confiscó sin pagar compensación.

Según El Nuevo Herald la demanda proviene de un médico de Jacksonville, primo de quien fuera el propietario de ese edificio previo a las nacionalizaciones vinculadas al proceso revolucionario de 1959. La demanda afirma que Airbnb se beneficia de la renta de un edificio de seis apartamentos ubicado en Marianao, La Habana.  

Airbnb abrió en Cuba alrededor de 2015 con una licencia del Departamento de Estado. La Isla fue uno de sus mercados de más rápido crecimiento por esas fechas debido al interés que supuso para el mercado estadounidense, aunque no exclusivamente.

También contribuyó la liberalización por parte del gobierno cubano de las licencias a hospederos del sector privado, lo cual impulsó la creación de múltiples hostales que compiten en condiciones y servicios, y sobre todo precios, con los hoteles operados por empresas estatales o extranjeras.

El demandante es Javier García-Bengochea, administrador del patrimonio de la familia Parreño que era propietaria de ese inmueble. Ya el demandante había presentado otro caso contra compañías de cruceros que utilizaron las instalaciones portuarias ubicadas en la oriental provincia de Santiago de Cuba.

El caso no ha avanzado en tribunales, pero ya antes otras coorporaciones de cruceros han recibido demandas.

Esto signfica que el Título III de la Ley Helms Burton está siendo utilizado para lo que fue creado. Ese apartado de la ley que codifica las medidas unilaterales coercitivas fue activado por primera vez desde la aprobación de esa ley en 1996 durante la administración del ex presidente y ahora candidato por el partido republicano a la reelección, Donald Trump.

Las nacionalizaciones vinculadas a la toma del poder del gobierno que derrocó a Fulgencio Batista han sido tema de aparentemente insalvables diferencias entre Cuba y Estados Unidos. El gobierno de Cuba afirma que los cubanos que partieron hacia Estados Unidos en aquel momento renunciaron al privilegio del pago de compensaciones, que otras compañías de otros países sí recibieron. Ha sido tema espinoso en cada ciclo de intento de negociación.

Asimismo, el uso de este instrumento legal es disuasivo para varias empresas, ya que vincularse con propiedades cubanas que alguna vez pertenecieron a familias cubanas que se exiliaron en Estados Unidos puede terminar en un pleito impagable para algunas e innecesario para otras.

Nuestra opinión es que el uso del Título III es un peso más para la economía cubana que ya tiene además del abultado número de sanciones, la designación de Cuba como país supuestamente terrorista, según una lista que redacta el gobierno de Washington e incluye a países que le adversan políticamente de alguna manera.

Es además contraproducente contra las propias empresas norteamericanas que de alguna manera se benefician de algún intercambio comercial con la Isla.

La activación del Título III beneficia solamente a la más extrema derecha del exilio histórico, cuyas vías para el derrocamiento del gobierno han sido probadas una y otra vez como inefectivas. Su función principal hasta ahora ha sido disuadir a posibles inversores de operar en Cuba por miedo a una querella legal. En paralelo, desgasta innecesariamente a empresas norteamericana y al sistema legal de este país.

Mientras tanto, los congresistas defensores de estas medidas afirman que, lejos de perjudicar al pueblo cubano, pretenden beneficiarlo al intentar extinguir su gobierno. Habría que preguntar si están de acuerdo, al gran número de choferes de automóviles clásicos que aguardaban a los cruceristas en las afueras de la Plaza San Francisco de Asís y podían sostener, como trabajadores privados, un nivel de vida confortable para sus familias gracias a estos visitantes.

Sochi, o aquí no ha pasado nada

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Cuba en el Festival de Sochi / Imagen: Prensa Latina

La noticia es que en medio de una guerra y una inestable respuesta de la economía al conflicto, Rusia ha organizado un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes y ha auspiciado la presencia de Cuba en el encuentro mundial, que se celebró en ese mismo balneario ruso en el año 2017.

Cuba envió a 147 delegados en un largo viaje que los llevó a Caracas, Istambul, San Petersburgo y finalmente Sochi. La delegación cubana tuvo entre sus integrantes a varios jóvenes del sector productivo, agrícola, y también a funcionarios políticos, jóvenes o no, que ocupan cargos en la dirección nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Esta noticia significa que Rusia está apostando a por la lucha simbólica, un área en la que ese país enfrenta el juicio de las maquinarias productoras de sentido de Occidente.

Los grandes gastos que implican traer a cientos de jóvenes del mundo hasta Sochi demuestra cuánto el Kremlin está determinado a crear vínculos con las nuevas generaciones.

Nuestra opinión es que este acompañamiento de Cuba en un Festival que parece negar la guerra que se libra en Ucrania es muestra de que el Partido Comunista de Cuba toma la decisión de hacer coro al esfuerzo ruso por ofrecer una imagen de normalidad y prosperidad.

Rusia ha mandado una larga lista de visitantes políticos a la Isla, y su turismo, así como sus conexiones aéreas, han aumentado significativamente en el último año.

Ante una crisis económica y política en la Isla, y una vuelta al hielo de las relaciones con su vecino del norte durante la época Trump —y que no han cambiado significativamente con Biden—, es muy probable que no pocos altos dirigentes cubanos vean en Moscú un posible salvavidas en el mar de sanciones y obstáculos que le pone Washington.

El Festival que durante décadas ha aglutinado a jóvenes de la izquierda global, la gran mayoría de países en desarrollo, y que también tuvo a Cuba como sede en par de ocasiones, hoy pareció más una feria para mostrar a Rusia como un país de oportunidades, y como una cara y masiva acción de diplomacia pública de su gobierno, que está bajo críticas por su rol en la guerra ucraniana que no parece tener final.

Las marchas por Palestina

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Actividad estatal e independiente / Fotos: Radio Rebelde y Perfil de Facebook de Raymar Aguado Hernández

La noticia es que la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) convocó el pasado sábado 2 de marzo en varias capitales provinciales a marchas «en apoyo al pueblo Palestino».

Según el perfil oficial de esa organización «miles de personas se congregaron esta mañana en La Habana para repudiar el genocidio de Israel contra el pueblo palestino en Gaza», además asistió el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Por su parte otros jóvenes, en su mayoría activistas e intelectuales con una postura crítica o distanciada del gobierno cubano, también se concentraron de forma independiente por la misma causa.

El articulista Raymar Aguado Hernández en su perfil de Facebook informó que «algunos amigos nos reunimos en áreas cercanas a 23 y Malecón en La Habana, para reclamar un alto al fuego inmediato y definitivo, la devolución de los territorios ocupados». También aclaró que esta manifestación «fue realizada de modo independiente a la convocada por las instituciones oficialistas del gobierno cubano como la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC)».

Esto significa que los millares de víctimas civiles que han causado los bombardeos y acciones militares de Israel han encontrado solidaridad en muchos cubanos, incluso de posturas políticas encontradas.

Un reporte de France 24 calcula que «La cifra total  de víctimas mortales ascendió así a 30 228, desde que inició la guerra en curso, el pasado 7 de octubre, en respuesta al ataque de Hamás que dejó alrededor de 1 200 muertos en el sur de Israel».

También evidencia que algunos jóvenes cubanos, rechazan formar parte de convocatorias oficiales, incluso aunque coincidan con los objetivos de estas.

Nuestra opinión es que la respuesta por parte de Israel a los actos de terrorismo de Hamas evidentemente se ha convertido en el pretexto para intervenir violentamente en la franja de Gaza.

La desproporción en la cantidad de muertos es exponencial, por lo tanto, es comprensible que varios cubanos, más allá de su relación con el gobierno de la Isla, sientan la necesidad de expresar su rechazo a lo que varias organizaciones internacionales han calificado como genocidio.

Por otra parte, lo ocurrido da medida de la diversificación —y también fragmentación— de las comunidades políticas cubanas y que cada vez los jóvenes necesitan menos participar de convocatorias oficiales para manifestar apoyo a las causas que creen justas.

Las falacias en el discurso político cubano

Ilustración: Félix M. Azcuy

El discurso es la base de la actividad política contemporánea. La construcción de narrativas, la apelación a las emociones en los diferentes sujetos y grupos de personas y, en consecuencia, la explotación de sus sesgos cognitivos, se han vuelto el eje central en la estrategia de comunicación de la práctica totalidad de movimientos políticos en la actualidad.

Ya desde la Grecia clásica la retórica jugó un papel importante en la concepción de la actividad política. Los pensadores sofistas planteaban que antes que encontrar la verdad y seguir un discurso racional, lo fundamental para convencer era la palabra capaz de establecer una verdad conveniente para el orador, aun si sus argumentos seguían un razonamiento incorrecto, o partían de premisas falsas. Estos argumentos convincentes, pero injustificados o racionalmente incorrectos son llamados falacias.

¿Qué es una falacia?

Existen numerosas definiciones de falacia. Una de las primeras la aportó Charles Hamblin en 1970, quien afirmó que se trataba de «un argumento que parece válido, pero no lo es». Los filósofos lógicos Irving M. Copi y Carl Cohen aclaran en su Introducción a la Lógica que las falacias, más que razonamientos incorrectos en sentido general, son tipos concretos de argumentos incorrectos, identificables en cada ocasión, donde ocurre un tipo de error específico.

Una falacia no es, contrario a la concepción popular, una simple mentira. Por el contrario, las conclusiones de un razonamiento falaz pueden ser verdaderas, ya que el problema reside en un fallo en el proceso mismo del razonamiento que queda invalidado y, por lo tanto, la posibilidad de afirmar el resultado final a través este. No es la conclusión, sino la forma mediante la cual el sujeto ha llegado a ella.

Las falacias, en tanto que son formalizables y responden a violaciones del proceso lógico, poseen estructuras y modos de presentación. Es pertinente aclarar que, si bien el uso en política de argumentos falaces es muchas veces intencionado, es posible incurrir en falacias de forma inconsciente, por fallos en el pensamiento lógico motivados por el desconocimiento, los sesgos y las emociones de los sujetos. En ese sentido, una falacia no es siempre un intento malintencionado de convencer al otro, pues también se vuelve una forma mediante la cual el individuo puede convencerse a sí mismo, y de esa forma reafirmar o proteger sus ideas preconcebidas.

Copi y Cohen, para su estudio y recopilación, dividen las falacias en formales e informales, en función de si el error está en la forma del razonamiento o en el contenido de este. Estas divisiones a su vez poseen subdivisiones en función al tipo de error de razonamiento cometido.

Las falacias en el discurso político cubano

Por su utilidad para la persuasión y la propaganda, las falacias son comunes en contextos políticos donde priman las emociones, con especial énfasis en entornos extremistas, tanto en su promoción como en su mantenimiento y formación. En el escenario político cubano, caracterizado por una notable polarización, el uso de falacias es habitual en el discurso de actores de las más disímiles tendencias, y es por tanto que su conocimiento es fundamental para realizar una lectura crítica de la retórica política cubana, sin importar el emisor.

Para facilitar tal fin, se presentarán a continuación ejemplos de falacias lógicas que son utilizadas regularmente en el discurso extremista y polarizado con ejemplos del contexto cubano. Cabe recalcar que algunas construcciones discursivas pueden contener más de una forma falaz para intentar convencer:

Afirmación del consecuente:

Es una falacia formal consistente en que, si en una situación determinada, una condición A lleva a la conclusión B, se concluye que si se da B, esta implica también A. Dos ejemplos de esta falacia pueden ser: «Todos los anticomunistas se vuelven disidentes, por lo tanto, todo disidente es anticomunista»; «los traidores se quieren ir del país. Si te quieres ir, eres un traidor».

Argumento ad hominem y falacia genética:

Debido a la similitud entre estas dos, existe discusión sobre si son, de hecho, una misma falacia, o si están incluidas una dentro de otra. De manera general, consiste en negar la validez de un argumento a partir de su origen o de las características del emisor y no de la idea en sí.

En el contexto de Cuba toma numerosas formas y con mínima variación en las diferentes tendencias, por ejemplo: «Persona X se fue de Cuba, por tanto, no tiene nada que opinar sobre la situación», o su opuesto «Sigues en Cuba, no tienes derecho a hablar de Estados Unidos». También puede ser: «nada de lo que diga un comunista será verdad», «Fidel dijo eso, y por lo tanto está mal», o bien, «si no le llamas dictadura al gobierno cubano tu opinión no vale nada». Se utiliza además con los medios: «Si salió en Cubadebate es mentira», o «Si lo dice Cibercuba es falso».

Esta falacia es especialmente útil en discursos extremistas, porque permite desestimar la opinión de los que no siguen una determinada forma de pensar. En el caso del discurso oficial, se ha presentado en la eufemística «crítica constructiva» o «revolucionaria», donde las opiniones que se emitan desde el exterior de la terminología y narrativa del gobierno son consideradas como inválidas. Por ejemplo: «Dentro de la Revolución todo; contra la Revolución, nada.»

Argumento ad verecundiam:

También llamada «falacia de autoridad», es en cierto sentido el opuesto del ad hominem. Consiste en considerar una idea como verdadera a partir de la autoridad de la fuente. Se utiliza a menudo para presentar ideas como correctas haciendo alusión a que las planteó un personaje relevante, un académico, un especialista o un emisor bien entendido, excluyendo la posibilidad de error.

Esta falacia es habitual en el discurso político demagógico, pues los grupos de poder comprometen a personas con autoridad para que respalden su postura, y de esta forma, presentarla como válida, más allá de cualquier análisis crítico. Asimismo, se tiende a sacar de contexto frases o escritos de pensadores legitimados para respaldar o atacar un determinado postulado.

En Cuba es de uso habitual para validar posturas en diversos puntos del espectro político. Un ejemplo es la utilización constante de la figura de José Martí para legitimar posiciones políticas: «Martí estaba en contra del socialismo, por lo tanto, el socialismo está mal», o «Martí criticó el imperialismo de Estados Unidos, por lo tanto, Estados Unidos es malvado». De igual forma, se presenta con líderes políticos como Fidel Castro («Esto lo dijo Fidel y por tanto es verdad»), con organizaciones («Esta organización dijo que en Cuba pasa X, y por tanto es cierto») o con intelectuales de alto prestigio «Fray Betto dijo que en Cuba hay soberanía alimentaria, por tanto, la crisis alimentaria no existe».

Argumento ad populum:

Esta falacia busca apelar al peso de la extensión de la opinión en el público en lugar de al valor del argumento en sí. Es considerar como verdadera una idea por el hecho de que «la mayoría» piensa que es así. Toma forma en la frase popular «tantas miradas no pueden estar equivocadas».

En el entorno digital de redes sociales este tipo de falacias suele ser muy atractivo, pues los usuarios pueden ver la cantidad de reacciones que tiene un determinado contenido y, a menudo, este indicador se utiliza como medidor de su calidad. Asimismo, presupone en muchos casos que el apoyo popular mayoritario a una determinada ley, manifestación o publicación implica un respaldo total al grupo político que la protagoniza.

En Cuba se suele utilizar con regularidad, y a falta de encuestas de opinión con muestras representativas, mecanismos inexactos para cuantificar la opinión popular. Un ejemplo: «la cantidad de personas que fueron al Primero de Mayo demuestra la legitimidad de la Revolución», «el 11 de Julio el pueblo salió masivamente a decir no al comunismo» o «mira cuántos likes tiene tal publicación, eso significa que la gente está de acuerdo».

Argumento ad misericordiam:

Busca apelar a la compasión y la simpatía para apoyar una idea, en lugar de la validez de la idea en sí. Hace referencia a la condición de sacrificio o miseria de quien propone la idea para darla por correcta. Es habitual en el discurso victimista y se ha presentado varias veces al abordar en alocuciones públicas las sanciones económicas, por ejemplo: «el bloqueo es injusto, y demuestra que la Revolución está en lo correcto», o también «luego de todos los sacrificios que ha hecho la Revolución por ti, ¿cómo puedes cuestionarla?» Otro ejemplo sería: «si no subiste a la Sierra, no puedes criticar a los revolucionarios» o «si no has sufrido un interrogatorio o detención, no puedes criticar a los opositores».

Falacia de composición:

Consiste en inferir que un juicio o caracterización es aplicable a un conjunto a partir de que sea aplicable a algunos elementos del mismo, en una generalización injustificada. En la política se utiliza a menudo al tratar la cuestión migratoria, haciendo alusión a incidentes delictivos con migrantes de un país para presentar a todos los que provienen de ahí como delincuentes.

En Cuba aparece en ocasiones para dar un signo negativo a colectivos de personas. Por ejemplo, durante las protestas del 11-J se dieron casos de vandalismo en tiendas, y eso fue utilizado posteriormente por posturas oficialistas para presentar a la totalidad de manifestantes como propensos a actividades vandálicas. De la misma manera, la existencia de casos de corrupción o incompetencia en representantes políticos cubanos se utiliza para describirlos en su totalidad como corruptos e incompetentes.

Falacia del hombre de paja:

Es una falacia que busca rebatir un argumento contrario a través de la refutación de una idea diferente o distorsionada, pero de algún modo relacionada, que se atribuye al emisor en sustitución de la primera. Su nombre hace referencia al reemplazo metafórico del oponente con un hombre de paja, que es más fácil de atacar y no se puede defender.

En el discurso político es común utilizar los desaciertos, errores o violaciones de un sujeto puntual para generalizar sobre esa base y deslegitimar toda una ideología o cosmovisión. Por ejemplo, se utilizan los casos de denuncias falsas de mujeres por violación para deslegitimar las leyes que buscan mayor protección o protocolos más expeditos para denunciar.

En el discurso político cubano aparece como forma de desestimar opiniones exagerando las implicaciones o aludiendo a hipotéticos efectos colaterales de estas, a fin de presentarlas como moralmente inaceptables. Por ejemplo: «Quienes quieren cambiar el sistema, quieren que volvamos a como estábamos antes de 1959», «si quieres un diálogo con el gobierno estás legitimando la represión, con la dictadura no se negocia» o «si denuncias al gobierno cubano le estás dando armas a una potencia extranjera para que lo bloquee», «si criticas a un opositor le das armas al gobierno cubano para que lo reprima».

Falacia del falso dilema:

También se la conoce como falacia de «falsa dualidad». Se basa en la presentación de dos puntos de vista como las únicas opciones posibles, excluyendo opciones alternativas. Nuevamente, es muy común en el discurso extremista y una de las bases fundamentales del discurso polarizado sobre la línea de «estás conmigo o estás contra mí». En el caso de Cuba aparece como fundamento en la relación dicotómica entre las posturas más extremas del oficialismo y la oposición. Por ejemplo: «si no apoyas al movimiento X, eres comunista» o «si no estás con la Revolución, eres un títere del imperio».

Falacia del falso escocés:

Es una falacia no formal que busca validar una generalización frente a contraejemplos. Parte de la negación de la condición de ser una cosa, por contradecir la definición arbitraria que se posee de esa cosa. Su nombre proviene de un ejemplo ilustrativo:

A: Ningún escocés pone azúcar en la avena del desayuno.

B: Pero mi tío escocés lo hace.

A: Entonces no es un verdadero escocés.

En política se utiliza, nuevamente, para descartar elementos desagradables al discurso, especialmente cuando busca generalizar una conclusión o definición. Es comúnmente utilizada por sujetos y grupos sectarios para deslegitimar a adversarios que pudieran tener elementos en común con ellos —por ejemplo, entre partidos que comparten ideologías similares con interpretaciones diferentes como pueden ser VOX y el Partido Popular en España.

En Cuba, algunos sectores de oposición utilizan a menudo la expresión «X no es verdaderamente opositor» por poseer alguna opinión o característica que no se ajusta a su definición particular de lo que implica ser opositor —por ejemplo, si no apoya las sanciones norteamericanas.

En el otro lado es habitual encontrar entre algunos defensores del modelo socialista el argumento de que determinada aplicación fracasó porque «no era verdadero socialismo» o que una persona «no es de izquierdas» por tener una postura contraria hacia un partido puntual que se reconoce con esa ideología política —como el Partido Comunista de Cuba.  

Es importante aclarar que este argumento deja de ser falaz cuando la característica excluida es genuinamente contradictoria con la definición. El problema reside, más bien, en la construcción arbitraria de definiciones.

***

En este texto se recopilaron las falacias más habituales, existen otras que no fueron mencionadas, pero que se encuentran igualmente presentes en los discursos políticos. Son utilizadas a diario desde diversas posturas políticas con el objetivo de mover la opinión del público en una dirección favorable a sus intereses, así como por los individuos mismos, que buscan confirmar sus opiniones y sesgos. Informarse sobre ellas y buscarlas en el entorno político, o incluso en la vida cotidiana, es un ejercicio sano que favorece el desarrollo de un pensamiento crítico y un análisis consciente y riguroso de la realidad.

Conocerlas permite deconstruir las narrativas y discursos que se aprovechan de ellas para sostenerse, y contribuye a evitar ser víctima de la manipulación, las tendencias extremas y la polarización. Es ventajoso, tanto a nivel individual como comunitario, si se aspira a una sociedad más racional, informada y participativa.

«Ser puta y que te respeten, es complicado»: el trabajo sexual en Cuba

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trabajo sexual
Ilustración: Félix M. Azcuy

Plaza Vieja. Un sábado cualquiera, sobre las 9:30 p.m. Bajo los arcos de edificios centenarios, caminan turistas distraídos con sus cámaras, tomando imágenes de un lugar que al caer la tarde se vuelve mágico. Los niños, muchos acompañados por sus padres, corretean detrás de voladores de colores que con magia cromática se unen a los reflejos que disparan los vitrales de las mansiones que rodean la plaza.

En una de las esquinas, la de Muralla y San Ignacio, están dispuestas las sillas de la cervecera Plaza Vieja. Ya es costumbre que cuando el establecimiento cierra sus puertas, el mobiliario quede a la intemperie y las personas, en una especie de picnic, se sienten en ellos y compartan hasta altas horas de la noche. En una de las sillas, sola, está Marlene, una muchacha de 22 años que, tranquilamente, toma cerveza.

Marlene se autodefine como jinetera[1]. Antes de que nos contara parte de su historia, la exestudiante de Pedagogía lo deja muy claro: Nosotras, dice, no trabajamos normalmente con cubanos. «Si antes no se hacía, ahora menos. Preferimos a los clientes extranjeros que son los que traen los dólares y los euros. Realmente es muy rentable y lo hacemos con mucho gusto».

Como ella, en esta zona de La Habana Vieja coexisten varias muchachas que ejercen el trabajo sexual ante las necesidades económicas que nos afectan a todos. Muchas son casi niñas, otras, estudiantes o trabajadoras; pero todas parecen desear lo mismo: conseguir divisas.

Cuenta Marlene, nacida en un municipio de la periferia capitalina, que sus padres le insistieron en que estudiara una carrera después de terminar el 12 grado. Su hermano es historiador y varios años mayor que ella, pero hace unos meses salió de Cuba por la llamada ruta de Nicaragua[2]. «Fue a ver volcanes», agrega risueña. Cuando comenzó a estudiar Licenciatura en Español-Literatura en el Instituto Superior Enrique José Varona, llevaba una relación de siete meses con un antiguo compañero del preuniversitario que también salió del país.

«Desde ese momento me di cuenta que la escuela iba a ser un atraso para mí. La realidad del día a día con el transporte, el almuerzo y la ropa me golpeó como nunca pensé que podía ser posible. Con la separación de mi novio y todo en general, casi llego a la depresión. Una amiga del barrio, mayor que yo y que había sido novia de mi hermano, me embulló a acompañarla a un bar del Vedado. En el sitio realmente se disfrutaba…y había muchos yumas. Al final de la fiesta podría ser que alguno te llamara y pudieras compartir con él en un lugar más íntimo».

habana vieja
«en esta zona de La Habana Vieja coexisten varias muchachas que ejercen el trabajo sexual…» Foto: Pixabay

Esa primera vez, me cuenta, se sintió avergonzada por la ropa que le prestó su excuñada: un vestido extremadamente escotado que le dejaba la espalda al descubierto, exageradamente maquillada y, como seña identitaria que delatara su razón en el lugar, dos infantiles motonetas agarradas con un lazo de un rojo muy fuerte. «Me sentía una mamarracha», recuerda.

No se extiende explicando esa noche; solo hace mención al temor que le recorrió todo el cuerpo cuando, al cerrar el sitio, un portugués la invitó a un recóndito restaurante cercano al malecón. De ahí le sugirió acompañarlo a su hospedaje y sucedió lo inevitable.

Con menos miedo del que ella misma creía tener, se entregó al que hoy considera su primer cliente. Pero desde ese día, al recibir casi 200 euros, entendió que ese era un camino que le aligeraría las cargas económicas diarias y le entregaría nuevas experiencias. «Además, que lo disfrutaría muchísimo».

Luego le pregunté por un tema que ya es recurrente en los últimos tiempos cuando se habla del trabajo sexual: la sindicalización. Ante esto se muestra indiferente.

«Aquí a pocas les interesa el trabajo en equipo, cada una lucha su yuma como puede —dice—. Lo que si vemos que alguna puede complicarse, lo mismo con la policía o con el cliente, todas vamos a apoyarla. Son muy pocas las que tienen un chulo; esa época ya pasó. Las que más tiempo llevamos tenemos un grupo en WhatsApp, ahí organizamos las zonas de cada una y las tarifas para servicios, y claro, nos contamos experiencias. Eso sí, sin que ninguna sobresalga sobre otra. Nosotras no somos una sucursal de la FMC —sentencia y suelta una carcajada—, aquí estamos para la lucha, aunque a veces se crean relaciones que tienden a volverse casi familiares».

Y mira el reloj, es temprano, aún hay tiempo para otra cerveza y seguir conversando. Tras el primer sorbo se declara muy orgullosa de su trabajo sexual. «Empecé siendo casi una niña, pero para este trabajo hay que alejarse de la mentalidad infantil. En estos últimos tres años se han transformado muchos de mis paradigmas y, sobre todo, he encontrado la parte humana de este mundo que está presente en cada etapa de la historia. Ser puta, como te dicen, y que te respeten, es complicado; aunque la gente ya empieza a ver eso como algo normal. Al final, siempre hemos existido. Quisiera seguir estudiando, claro, pero afuera. Arte o Lenguas Extranjeras, portugués, sobre todo. Sin embargo, ahora no me imagino haciendo otra cosa que no sea esto: brindar placer. Ya cuando me vaya tendré tiempo para otras cosas».

El ejercicio de la prostitución en Cuba no es un fenómeno excepcional. Aunque desde 1959 se ha intentado mostrar como un rezago de la etapa republicana, hoy existen en el país quienes sostienen su vida, totalmente, con el trabajo sexual.

—¿Crees que este ejercicio sea una forma de relación abusiva, violenta o esclava? —le pregunto.

—Todo lo contrario —responde tajante—. Soy yo la que decide si irse a la cama o no con la persona que reclama mis servicios. Han sido más veces de las que te puedes imaginar las que he dicho que no.

Las cifras sobre prostitución, así como la existencia de debates abiertos sobre el tema, son escasos desde el prisma gubernamental y cuando se realizan están permeado de un cariz negativo, al victimizar a quienes lo ejercen y acercarse al tema desde una perspectiva estigmatizante. El sitio Cubadebate le dedicó dos extensos artículos en febrero de 2022, en los que se entendía el trabajo sexual como una condición de placer vacío o búsqueda de enriquecimiento. Se le nombra como un problema; nunca como una decisión personal expresa.

En el año 2017, a propósito de la celebración en La Habana del Segundo Simposio Internacional Berta Cáceres in Memorian, la directora del Centro Nacional de Educación Sexual, Mariela Castro, señalaba cómo el tema de la prostitución era «algo que suele soslayarse y no convertirse en asunto de política», así lo citó el artículo que días después, con motivo del evento, publicara Cubadebate. Otros trabajos se centran en la labor del proxeneta, los traumas de algún travesti que se vio lanzado a prostituirse o la historia típica de chicas engañadas por hombres malvados, reiterando un guion donde el capítulo final tiende a ser una diatriba sobre la situación económica del país y las necesidades que sufre la población. Se tiende a invisibilizar entonces el factor humano. Incluso el reconocido libro Habana-Babilonia[3], está marcado por esta mirada sesgada sobre el tema. Pese a ser uno de los textos más relevantes en cuanto al tema y una extensa investigación que abarca entrevista, testimonio y análisis, mantiene muy marcada la idea de que el trabajo sexual responde a traumas o preferencias hacia una manera de vivir facilista y pusilánime.

habana babilonia
Portada de «Habana Babilonia: o Prostitutas en Cuba», libro de Amir Valle. Foto: Amazon

Hay un déficit en investigaciones nacionales —al menos públicas— que examinen el fenómeno desde una perspectiva donde se acerquen a quien ejerce el trabajo sexual no como un objeto, sino como sujeto que decide plenamente sobre sus actos; que aborde el trabajo sexual como una decisión y no siempre como una salida coyuntural ante la difícil situación económica. 

Sentados en la Plaza Vieja, Marlene me asegura que si ella volviera a nacer, sería jinetera. «Empezaría antes», aclara. «Aún con sus riesgos, es un trabajo que me hace sentir tan digna como cualquier otro porque en él reconozco mis fortalezas». 

El Código Penal cubano (Ley 151/2022), en su Sección Segunda, condena los delitos de proxenetismo y otras formas de explotación sexual, sin embargo, no sanciona el ejercicio de la prostitución, lo que permite que nadie sea procesado por este sino, en cualquier caso, por Estado de peligrosidad. Hasta la promulgación de dicha norma, se les achacaba el delito de peligrosidad predelictiva, un eufemismo donde cabía cualquier acto que medianamente pudiera ser considerado pernicioso. No obstante, debido a su carácter clandestino y variable per se, no existen estadísticas que sean capaces de aportar números sobre una realidad que forma parte de la cotidianidad del país y la ley se aplica solo en casos de reincidencia, o cuando implique menores.

Marlene quiere un carnet que la haga una jinetera legal, dice. Para ella esta sería la solución efectiva a una situación que no se va a erradicar: «A veces debo darle al policía que me aborda 4 000 pesos para que no me lleve, otros son más exigentes y me obligan a estar con ellos. Generalmente son muchachitos que tienen mi edad y entonces imagino que es mi novio, el que se fue».

¿Qué garantías entonces pudieran tenerse para quienes se dedican al trabajo sexual en Cuba? En cualquier caso, todas estarían supeditadas a la voluntad estatal de reconocer este ejercicio como un trabajo legal, sujeto a las protecciones laborales que tiene cualquier otro trabajador —acumulación de años de trabajo o derecho a recibir un pago por concepto de licencia de maternidad, por solo citar un par. 

Se trata de dejar de entenderlo como una falla del sistema y acompañar a estas personas en la práctica segura de su trabajo.

En un ejercicio conjunto, las organizaciones civiles —gubernamentales e independientes— pudieran realizar un mapeo de estas personas y brindarles no solo acompañamiento, sino capacitación, seguridad, y educarlos en formas de asociación o sindicalización, y apoyo. De esta manera estarían protegidos ante casos de extorsión o abuso.

Proyectar una política de concientización social general y sensibilización en torno a los trabajadores sexuales ayudaría a comenzar a generar una cultura desprejuiciada y no estigmatizante hacia este trabajo. 

Pero hablar o debatir sobre legislar garantías, o abordarlo desde el periodismo, conlleva que se escuchen las historias de cerca. La propia Marlene me habla de cuán necesario es un espacio de debate e intercambio con quienes ejercen el trabajo sexual. La experiencia que se podría compartir ayudaría a comprender y sobre todo respetar a quienes bajo distintas circunstancias lo ejercen. Sería un espacio donde «la comunidad» —así la nombra— tendría oportunidad de explicar en primera persona los pormenores de una labor que no es solo dar placer, como muchos imaginan. 

Y entonces Marlene se levanta, recoge su bolso pequeño y discreto, termina la cerveza e improvisa un abrazo. Tras uno pasos, se voltea y pone la mano sobre el pecho en señal de despedida. La noche para ella apenas comienza y se adentra en las calles de La Habana Vieja, como una antigua conocida.


[1] Cubanismo que describe a la persona que ejerce la prostitución específicamente con extranjeros.

[2] Ruta alternativa y azarosa que desde finales del año 2021 han tomado miles de cubanos para llegar a los Estados Unidos que consiste en atravesar, desde el país centroamericano hasta la frontera sur del país norteño.

[3] Publicado en el año 2008, este libro del escritor cubano Amir Valle, es una especie de ensayo investigativo con formato de novela donde se intenta retratar el mundo de la prostitución, las drogas y la corrupción. 

Carlos Alzugaray explica la política cubana ante secuestros

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Carlos Alzugaray
Ilustración: Félix M. Azcuy

Las gestiones gubernamentales para esclarecer la situación sobre el posible fallecimiento de los médicos cubanos, quienes sufrieron un secuestro en Kenya, arrojan hasta ahora pocas luces. Tras la reciente visita al país sudafricano como Enviado Especial de Alto Nivel del presidente de la Asamblea Nacional y de su Consejo de Estado, Esteban Lazo, se aseguró que «se han iniciado contactos oficiales con el gobierno de Somalia en búsqueda de precisión sobre las operaciones militares reportadas».

Dicho comunicado no ofrece pistas que indiquen un avance significativo en el proceso de investigación por parte de las autoridades encargadas. Mientras, aumenta la desconfianza hacia la gestión gubernamental en un caso que no ha gozado de transparencia desde el inicio, hace casi cinco años ya.

Los tiempos de la política no son, desgraciadamente, alentadores para las familias de los galenos en Cuba. La incertidumbre se acentúa ante la escasa información sobre el estado actual de los doctores Assel Herrera Correa y Landy Rodríguez Hernández, raptados el 12 de abril de 2019 por la organización terrorista Al-Shabab en la localidad de Mandera, donde prestaban servicios en un hospital local.

Hasta el momento, no se ha realizado una declaración pública oficial que confirme o desmienta la noticia sobre la presunta muerte de ambos colaboradores durante un bombardeo con drones de las fuerzas armadas estadounidenses en la localidad de Jilib, en Somalia, en la noche del 15 de febrero de 2024. Aun así, el hecho marca un antes y un después en el debate sobre las misiones médicas cubanas y las garantías laborales de quienes las ejercen.  

Llegado este punto, surgen algunas preguntas sobre los protocolos ante casos de secuestro internacional y cómo abordar la negociación y el rescate para garantizar la seguridad de las víctimas. El embajador, profesor y académico Carlos Alzugaray responde estas y otras interrogantes en entrevista con LJC.

¿Cuál es la política cubana sobre la protección de la seguridad de las misiones médicas o de las misiones cubanas en general, incluyendo las diplomáticas?

Es una política preventiva. La mejor política ante los secuestros es evitar que se produzcan. Por supuesto, no hay garantías ciento por ciento para eso.

Durante mis 35 años en el Servicio Exterior estuve, al menos, en dos países donde había peligro de secuestros. En Argentina (1973-1977), el riesgo era sobre los funcionarios de la Embajada, y en Etiopía (1983-1987), los mayores peligros los podían correr los miembros de misiones civiles, que no eran solo las médicas.

Ya se sabe que en Argentina durante la dictadura militar fueron secuestrados y asesinados dos colegas que pertenecían al dispositivo de seguridad de la Embajada. En Etiopía, se aplicaban rigurosamente todas las medidas necesarias para prevenirlos. No obstante, tuvimos un caso de secuestro por incumplimiento de lo pactado por la parte etíope. Por suerte, los secuestrados fueron llevados a Sudán por los secuestradores, quienes después de un proceso de negociación con el gobierno sudanés los entregaron en la Embajada norteamericana. Muy paradójico. La parte norteamericana cooperó y los devolvieron en territorio etíope.

En Argentina durante la dictadura militar fueron secuestrados y asesinados dos colegas que pertenecían al dispositivo de seguridad de la Embajada.

Las medidas preventivas que se aplican son las siguientes:

En el caso de los países de conflictos o con otros problemas de peligro para los cooperantes, si se accede a enviar misiones médicas, se pacta con el país anfitrión las zonas donde estarían viviendo y trabajando, evitando las más peligrosas. Si no queda más remedio, o el país anfitrión insiste en que necesita colaboración médica, se exigen medidas extras de seguridad: custodia de lugares de vivienda y de trabajo; protección en los medios de transporte. Eso es lo que se demanda del país anfitrión. Generalmente se resuelve.

Desde el punto de vista propio, independiente de lo que haga el país anfitrión, se aplican toques de queda, acuartelamientos permanentes o temporales y se establece como norma que no se salga a la calle solo, que sea en grupo, o al menos en parejas. Además, circular siempre en vehículos de la misión con adecuada seguridad.

¿Cómo debe abordar el gobierno cubano la gestión de secuestros internacionales?

Tanto a nivel del derecho internacional como de las legislaciones nacionales, los secuestros de extranjeros son considerados crímenes de terrorismo y llevan una serie de protocolos que generalmente todos los países cumplen. No lo hacen solo los países involucrados, sino que se apela a organismos internacionales como la Cruz Roja Internacional. Como es lógico suponer, en un caso como este lo fundamental es seguir el principio de cooperación con todos los países y organizaciones involucradas que, incluso, pueden abarcar organizaciones no gubernamentales y hasta individuos.

Lo primero que se hace es coordinar las acciones con el gobierno anfitrión; este debe ocuparse de rescatar a los secuestrados o de negociar su liberación. Es un tema delicado porque hay que respetar la soberanía del país anfitrión. El caso que nos ocupa es bien complejo porque aparentemente los médicos fueron llevados a territorio somalo después de ser secuestrados, así que hay que negociar con los dos gobiernos, el kenyano y el somalo, y apoyar lo que hagan.

El gobierno cubano por lo general apela a las redes de relaciones en los países de la zona para buscar información, pero Cuba no puede ni debe hacer lo que hace, por ejemplo, Estados Unidos, que envía tropas especiales para el rescate. En caso de que las partes principales involucradas decidan montar una operación especial de rescate, lo cual es un caso muy raro, no se puede actuar unilateralmente como tiende a hacer Estados Unidos. Es muy frecuente ver películas de acción sobre este tipo de casos. Teóricamente, el país sede puede proponer una operación especial de rescate, pero eso se ve poco por el riesgo que implica para la vida de los secuestrados.  

El gobierno cubano por lo general apela a las redes de relaciones en los países de la zona para buscar información.

Se requiere mucha paciencia, porque estos procesos son lentos y deben manejarse con discreción y cautela para no poner en peligro a los rehenes. También es necesario verificar cada información que se reciba u obtenga. En estas situaciones hay personas de todo tipo que tratan de involucrarse, algunas lo hacen con buena voluntad, pero con escasas posibilidades. Es muy importante utilizar la red de información que tengan las misiones diplomáticas cubanas en la zona para determinar claramente la situación y evitar caer en una provocación. En este caso, la diplomacia cubana cuenta con una amplia red de contactos en la región que le permite acceder a información verificable y segura de fuentes confiables, pero tiene que protegerse de dos riesgos: que sus acciones o sus declaraciones “quemen” fuentes encubiertas con acceso y las pongan en peligro a ellas y a los médicos; y de fuentes espurias que pretenden tener acceso pero que estén cumpliendo un rol provocador.

¿Qué diferencias legales existen en el tratamiento de secuestros en contextos nacionales e internacionales?

El secuestro de un nacional en su propio país existe en muchas naciones y es un crimen perseguido por las autoridades. En el caso de secuestros de extranjeros, los gobiernos actúan con suma cautela y en consulta con el país de procedencia de los secuestrados y de sus familiares. Como dije, el secuestro de ciudadanos extranjeros es considerado por el derecho internacional y las legislaciones nacionales como acciones terroristas y hay convenios internacionales que obligan a los gobiernos a hacer lo que puedan para rescatar a los secuestrados o negociar su liberación. La complicación es que, por lo general, cuando se trata de secuestros internacionales hay varios países involucrados.

Este es un caso particularmente difícil porque Kenya ha tenido más estabilidad que Somalia. Este último es un país que ha estado aquejado por todo tipo de conflictos internos. No es que Kenya no los tenga, pero ha sido tradicionalmente más estable. En Somalia la autoridad del gobierno central siempre ha estado cuestionada por diferentes grupos armados que responden a las distintas etnias. Eso dificulta el problema. Hay un tema espinoso y es cuando el grupo secuestrador, generalmente ajeno al gobierno, se ofrece para negociar de manera directa con el país de origen de los secuestrados. Esto no es recomendable porque se corre el riesgo de que el país anfitrión se niegue a cooperar, pero a veces hay que hacerlo.

Una de las principales matrices de opinión sobre el caso de los médicos cubanos secuestrados en Kenya afirma que el gobierno cubano no pagó presuntamente 1,5 millones de dólares que exigía el grupo terrorista Al-Shabab para la liberación. ¿Cuál es su opinión sobre esto?

No hay ninguna evidencia de que se pidió un rescate y que el gobierno cubano o el kenyano se hayan negado a pagarlo. Es muy extraño que esto sea cierto. Estoy seguro que, de haber seguridad de la liberación si se pagara un rescate, el gobierno cubano consultaría con el kenyano si resulta conveniente hacerlo. Dicho esto, hay dos argumentos en contra, no solo para Cuba sino para cualquier gobierno que se viese en esa situación.

Estoy seguro que, de haber seguridad de la liberación si se pagara un rescate el gobierno cubano consultaría con el kenyano si resulta conveniente hacerlo.

Primero, hay ocasiones en que se paga el rescate y los secuestrados son asesinados, así que habría que tener la total seguridad. Cualquier gobierno en una situación similar tendría que estar muy seguro. El segundo argumento es muy usual: si usted paga, los secuestradores volverán a secuestrar para buscar más dinero. Pero, insisto, no hay evidencia alguna de que se haya pedido un rescate.

¿Qué otros casos similares existen y cuál ha sido el tratamiento?

Que yo sepa, no ha habido casos como este en Cuba. O sea, que un grupo terrorista extranjero armado secuestre un extranjero en Cuba. Hubo un caso de un diplomático de un país europeo, pero se resolvió con una operación especial que ejecutó al culpable, que se hacía pasar por «disidente», pero que en realidad era un delincuente. Secuestros de cubanos fuera de Cuba, ya hablé de dos que conozco directamente porque estuve involucrado. En un caso terminó en tragedia, en otro, felizmente no.

El secuestro que terminó trágicamente en Argentina en agosto de 1976 se produjo en el contexto de la guerra sucia que bandas terroristas asociadas a la dictadura militar llevaron a cabo contra el pueblo argentino. En la Embajada sabíamos que podría producirse un secuestro contra algún funcionario diplomático o empleado cubano de la misión. De hecho, al menos dos empleados argentinos fueron secuestrados poco antes y hoy se tiene la certeza de que fueron asesinados. Fue una ola de terror horrible, pero tomamos medidas para evitarlo. Por desgracia, no previmos que los objetivos podían ser dos funcionarios de seguridad sin total inmunidad diplomática y contra ellos actuaron. Esas bandas criminales, probablemente con el apoyo de terroristas procedentes de Estados Unidos, estudiaron bien los movimientos de esos jóvenes compañeros y actuaron contra ellos. Sabemos que se defendieron y que se necesitaron cerca de 40 hombres para reducirlos. Recientemente se encontraron sus cadáveres. Por las evidencias se supone que fueron torturados y asesinados pocas semanas después del secuestro.

En la Embajada sabíamos que podría producirse un secuestro contra algún funcionario diplomático o empleado cubano de la misión.

El caso del secuestro de una brigada médica que laboraba en un hospital de campaña cerca de la frontera de Etiopía con Sudán es menos conocido y no terminó en tragedia. Se trató de un grupo que ocupó un hospital de campaña originalmente en manos de un equipo soviético al noroeste de la Etiopía actual. Ante la retirada de los soviéticos se accedió a una solicitud etíope de que Cuba enviara una brigada. Era una zona de combate con guerrillas del Frente Popular Democrático Revolucionario de Etiopía que se oponían al gobierno central en Addis Abeba. Después de obtener garantías para la seguridad, se accedió a enviarla. Lamentablemente, el gobierno de aquella época incumplió lo pactado y fueron secuestrados y llevados a territorio sudanés, desde donde operaba el FPDRE. Después de una serie de negociaciones, los secuestradores entregaron a los miembros de la brigada a la Embajada norteamericana en Jartum, la cual a su vez los trasladó a Addis Abeba. El asunto quedó resuelto después de una negociación en que participaron varios gobiernos, entre ellos el de Estados Unidos.

¿Cuál es la importancia de la cooperación internacional en la prevención y resolución de casos de secuestros?

Es de vital importancia, pero siempre que se haga ateniéndose a otras leyes internacionales como el respeto a la soberanía y la cooperación mutua. Un ejemplo de cómo no se debe hacer es crear listas unilaterales de países acusados de promover el terrorismo, como la elaborada por Estados Unidos, en la que ha incluido arbitrariamente a Cuba. Esas listas son politizadas y no resuelven el problema. También puede ser contraproducente atacar las redes terroristas sin proteger de forma adecuada a los civiles. Nuestros médicos pueden haber sido víctima de un acto de este tipo y eso no puede ser positivo. Sería una tragedia.

Un tema que añade un riesgo a la situación de nuestros trabajadores de la salud son las campañas contra las misiones médicas cubanas que han sido orquestadas desde territorio norteamericano y que el gobierno de Washington amaña y apoya. Contrasta con la cooperación entre Cuba y Estados Unidos donde ha sido necesario. Hay evidencias de dos casos:

  1. Haití, país donde las Naciones Unidas designaron como su Representante Especial al ex presidente Bill Clinton. Tanto este, personalmente, como la Misión Militar de Estados Unidos desplegada en esa nación después del terremoto del 2011 aceptaron la cooperación con la Misión Médica Cubana que actuó con suma eficacia como los «first responders» (uso el término norteamericano a propósito para destacar el rol de ese contingente) y siguió colaborando con los representantes de todas las naciones que acudieron a ayudar a esa hermana nación.
  2. Liberia, Sierra Leona, Guinea y otros países africanos donde se produjo la epidemia de ébola en el 2014. Según un reportaje de Jon Lee Anderson en The New Yorker del 4 de noviembre de ese año, la administración Obama a instancias de su entonces embajadora en Naciones Unidas, Samantha Power, apoyó decididamente el esfuerzo. La propia diplomática norteamericana destacó el papel de la Brigada Médica cubana en aquella ocasión.

Son ejemplos que probablemente disuadirían acciones como las sufridas por estos médicos cubanos en Kenya.

Burbujas en alquiler: la odisea de la renta en Cuba

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Ilustración: Félix M. Azcuy

«OJO: —abre sin guiño el anuncio— la renta es compartida con el dueño de la casa». Es un detalle que Yusimí no pasa por alto, pero la oferta de un cuarto en 8 000 pesos por tiempo indefinido le amortigua cualquier desazón, vaya, le suena a ganga; es lo más asequible a su monedero proletario que ha podido rastrear entre el maremágnum de clasificados. ¿Quién en su sano juicio cometería la locura de meterse en casa… o, mejor dicho, pagaría por vivir con un perfecto desconocido, para compartir baño, cocina, humo de cigarros, manías recónditas…?

«Qué se le va a hacer», digiere tras semanas gastando megas en Revolico, zapateando baches, haciendo palomitas a carteles de Se alquila. Tiene 72 horas para salir de donde ha estado rentada los últimos tres meses. De la noche al día le subieron por enésima vez el precio y ya no le alcanza ni para el pan nuestro de cada mes. Necesita techo. Sí o sí. «Además, está súper céntrico, en Centro Habana», se anima la guantanamera, con el núbil regodeo de quien ha conquistado el corazón de la ciudad prometida; si bien por lo cirrótico del paisaje, más que corazón, parece hígado. Pero por ahora lo cree suficiente. Ya verá con la brega cotidiana.

«Hasta un día. Hasta un día le va durar esa gracia, déjalo que siga, asere», machaca Roger en su cabeza, guardándose el celular en el bolsillo del overol. Alterada, la esposa interrumpió su quehacer laboral para contarle que el yerno del difunto dueño se había aparecido otra vez sin previo aviso, había abierto la puerta casi sin tocar y había entrado a lo Pedro por su casa, para mayor entuerto, cuando ella estaba en el baño. Al notar la inesperada presencia de la mujer el casero —¿o cazador?— se sacó un pretexto, justificando que necesitaba recoger unas cosas del fallecido. «Para mí que este tipo viene cuando no estamos, a ver si le hemos roto algo», enchuchó ella al marido. Él no deja de cavilar encabronado que el chantaje emocional va de castaño a oscuro y «tocará resolver a lo macho».

También preocupada está la doctora K., santiaguera que aún no consigue un lugar conforme para instalarse con su pareja y su niña pequeña: «No estoy en contra de pagar, sé que las cosas valen dinero, pero no puedo ir al ritmo de los precios que está imponiendo la oferta-demanda. Te llevan a paso de conga. Entiendo que hay inflación sin control, que es la ley de la selva, pero no hay manera de que con mi salario mensual pueda pagar los 15 000 pesos que me piden por un alquiler en Vista Alegre. Es un soberano abuso contra un trabajador, una burla; se aprovechan de la situación ajena. Tristemente en mi caso no tengo casa, ni pronta esperanza de tenerla, y ya que no hay transporte quiero estar cerca del trabajo».

En la permanente incertidumbre también está Yurita, informática que hace un par de años decidió hacer los bultos y subir al tren hacia la capital desde su bohío en Granma, donde vivían apretadamente tres generaciones. Consiguió apartamento en La Lisa, casi llegando a Artemisa, aunque no deja de ser La Poma. Cedido por una amistad, paga el «módico» precio de 7 000 pesos, el salario íntegro de su novio, mientras el suyo de empresa le permite a ambos driblar el mes con mucho trabajo. El apartamento apenas está equipado, le dejaron unos desvencijados muebles de mimbre, una cama en mal estado y un colchón con manchas de dudosa procedencia; el inodoro tarda en tragar y hay otro saco de «detalles». Tampoco se atreven a arreglar nada «porque al final esto no es de nosotros». Realidad aumentada por la propia amiga/anfitriona que no deja de enarcar la ceja cuando flota en el aire, cual globo sonda, la sospecha de una barriga.

¿Maldición gitana?: reglamentos y leyes sobre los alquileres

Son, por desgracia, historias compartidas por muchas personas. Una trama de búsquedas y huidas, de chantajes y asimilaciones, de dependencias y poder; de hacer números con la calculadora del móvil, de capacidades para asumir los cambios de rumbo, de mantener viva o suicidar la esperanza. Tener un alquiler en la Cuba de hoy suele ser calificado de odisea. Sin dudas es un dilema de causas y consecuencias multifactoriales, disyuntiva de infinitas caras.

«El hombre primitivo vivió bajo los árboles y las estrellas… mas, en algún momento halló o improvisó un cobijo», no descubría el agua tibia el arquitecto inglés Sir Banister Fletcher al sellar que, desde la edad de piedra, la evolución de la humanidad ha estado supeditada a la urgencia del refugio. El drama secular del techo. Este ha constituido núcleo en la jerarquía de necesidades psicológicas que dan cuerpo a la pirámide de Maslow o en la premisa marxista —solapada por ciertas hojarascas ideológicas— de que el hombre necesita primero alimentarse, vestirse y tener un techo, para poder hacer política, ciencia, arte… vivir; lo mismo que ha servido de argumento literario a Martí para La Historia del Hombre contada por sus casas o para arraigar, cual maldición gitana, la civilización del nomadismo.

Diversos memorandos internacionales —artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, y artículo 11 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; un par de ejemplos— promulgan que tener una vivienda adecuada es necesidad humana básica. Esa condición inherente no debe ser concebida solo como mera acción de facilitar cobijo a personas. El concepto universal de vivienda adecuada —término asentado en el artículo 71 de la Constitución cubana, en remplazo del de «vivienda digna» que aparecía en su anteproyecto— es más que eso, es comprender que hombres y mujeres sin distinción de edad, clase o condición deben tener acceso a un hábitat/inmueble donde puedan residir con protección, decoro, paz y ambiente saludable; de modo acorde con su condición física y mental. Ello entraña la seguridad de tenencia o estancia sin la amenaza de quedar repentinamente en la calle por desalojo o expulsión.

Diversos memorandos internacionales promulgan que tener una vivienda adecuada es necesidad humana básica.

La vivienda se ha convertido en un problema social y un factor determinante en cuanto a clase, privilegio o segregación. A diferencia de aquella comunidad primitiva que compartía la cueva, el mundo actual, torcido a la mercantilización, es una enorme residencia en alquiler donde no todos tienen iguales accesos o posibilidades. Un drama que se piensa individual y sin embargo tiene profundas repercusiones colectivas.

Varios países desarrollados han recurrido a los alquileres como una de las vías posibles —mayormente la menos cara— para garantizar un techo. Suiza y Alemania, por ejemplo, tienen más del 58% de sus poblaciones bajo régimen de alquiler. Y en Estados Unidos 43,7 millones de hogares son rentados, el nivel más alto en medio siglo. El negocio está asegurado.

En el caso cubano ha habido una «colección» de leyes, decretos y resoluciones sobre el particular. Estuvo la Ley de Alquileres, publicada en Gaceta de la República en marzo de 1939, luego de casi tres años de debates legislativos y protestas públicas. También conocida como «Ley Palma» (por el representante a la Cámara, Carlos Palma, quien la defendió con vehemencia), buscaba fijar los precios y establecer sobre bases equitativas la condición de arrendamiento e inquilinato, en un momento de escasez alarmante de viviendas. Le siguieron en 1944, 1948 y 1953 nuevos «resuelvos» que igualmente procuraban reajustar los términos a tono con cada contexto. Para 1959 los alquileres significaban hasta el 50% del ingreso de los núcleos familiares.

Semanas después del triunfo de la Revolución fueron dictadas las primeras disposiciones para cimentar una nueva política de la vivienda, sobre el cese de los desalojos y las demandas de desahucio, los precios máximos y la venta forzosa de terrenos urbanos edificables para combatir la especulación. Como parte del proceso nacionalizador y para «poner término a los factores especulativos que desnaturalizaron la función social que debe cumplir la inversión en vivienda, y respondiendo a los anhelos de todo el pueblo», el 14 de octubre de 1960 fue promulgada la Ley de Reforma Urbana, con jerarquía constitucional. Para la consecución de este fin el Estado se apropió de los inmuebles desocupados, rebajó entre 30 y 50% los alquileres y viabilizó que más de un millón de familias inquilinas pudieran ir comprando la casa-habitación en el lapso de cinco a 20 años, mediante la amortización mensual.

El afán de lucro y la competencia en cuanto móviles económicos dentro de la sociedad capitalista han dado lugar no solo a la especulación con respecto al suelo edificable de las ciudades, sino que además se ha fomentado la construcción de inmuebles de lujo en los centros urbanos con el fin de obtener mayores márgenes de beneficios, olvidándose a menudo la edificación de viviendas de tipo social, y sobre todo sumiendo en la mayor anarquía la urbanización y construcción en las afueras de las urbes. Aparecen con ello los suburbios, el chabolismo y en general los cinturones de miseria que envuelven todas las ciudades, acentuándose aún más las diferencias en aquellas pertenecientes a comunidades más ricas o con mayores recursos.

Ley de Reforma Urbana 1960

«El individuo en estas condiciones no encuentra satisfecha su vital y primaria necesidad de vivienda habitable. Las familias viven hacinadas en cuevas o habitáculos construidos sobre la marcha y, sobre todo, no existen unos mínimos servicios públicos que faciliten la existencia. La ausencia de planificación urbanística y el desinterés de los inversores privados, hacen de estas zonas algo abyecto que debe aceptarse como mal necesario, o por lo menos olvidarse, pues como su propio nombre indica es algo que está fuera o por debajo de la urbe: es un suburbio», justificaba la radical política en su Introducción.

La Ley de Reforma Urbana declaró propietarios a los inquilinos y a partir de ese momento el Estado asumió que alquilar no era una vía legal —excepto habitaciones de hoteles, casas de huéspedes y de veraneo— de acceso a un techo decoroso. Alquilar sería ilegal y por ende penalizado, hasta la apertura del trabajo por cuenta propia. De allá hasta acá, aunque con no pocos cambios en materia jurídica, la vivienda ha seguido siendo un asunto pendiente, así como las garantías para la existencia de alquileres a precios asequibles y seguros.

La Ley de Reforma Urbana declaró propietarios a los inquilinos y a partir de ese momento el Estado asumió que alquilar no era una vía legal de acceso a un techo.

Si bien en la actualidad están disponibles varios instrumentos relacionados con el arrendamiento de casas o espacios habitables, ya sea la vigente Ley no.65 Ley General de la Vivienda (artículo 74, dicho sea de paso, que ha tenido el mayor número de modificaciones desde su prístina redacción en 1988), o las normativas dirigidas a regular tal actividad como modalidad del trabajo cuentapropista —así se conoce popularmente—, en el imaginario social se mantienen los «vacíos legales»; lo mismo que hay nichos sin huesos en los cementerios. Ya sea por conveniencia o ignorancia, por exceso u omisión.

«Por tal motivo, el arrendamiento de viviendas en nuestro país hoy puede valorarse con un carácter trifonte, a entender, desde su concepción más general como figura contractual, como derecho de los propietarios, así como una actividad del llamado trabajo por cuenta propia», resumen los profesores universitarios Dr.C. Raúl Vega Cardona y MsC. Natacha Doimeadiós Batista, en un artículo de investigación publicado por la Revista Cubana de Derecho.

El precio de las emociones

¡¡ALQUILER ALQUILER!! ¡¡RESUELVA SU PROBLEMA!! (ZONA CÉNTRICA MUNICIPIO PLAYA), proyecta así, «solidario», a mayúscula corrida —como quien vocifera en el ágora digital—, un perfil dedicado a tales menesteres en Facebook.

Vivir de alquiler «mata». Un reciente estudio desarrollado por científicos británicos sobre la base de información epigenética (cambios en la función de genes hereditarios) y encuestas sociales, revela que vivir arrendando tiene un impacto «físico-mental»negativo para la salud, en tanto acelera el envejecimiento biológico, incluso al doble que estar desempleado o haber sido fumador.

Tener el dinero en mano para pagar puntual cada mes es lo que realmente cuesta. Estresa quizás más que la tarifa misma. ¡Y mira que los precios «pilotos» —por eso de andar por las nubes— duelen y desconciertan! «Sobre todo al principio, que cobraba el mínimo de adiestrada, lo sentía muy fuerte. Me obligaba a tener tres o cuatro trabajos; me puse a inventar, a vender ropa. Básicamente trabajaba para pagar el alquiler y mis padres me daban el dinero para la comida. No salía, no tenía gastos extras», recuerda Dalita. Llegó de Pinar del Río a becarse en la capital y ya graduada lleva cuatro años distribuidos en tres alquileres.

«Básicamente trabajaba para pagar el alquiler y mis padres me daban el dinero para la comida. No salía, no tenía gastos extras».

Podría decirse que Mileidys le tiene cogida la vuelta a esta noria. Por una misión de su ministerio eclesial en 2006 se mudó desde la perlada Cienfuegos a la ardiente Santiago junto a su esposo y dos hijos. «Así que llevamos 17 años alquilados en ocho zonas dentro de la ciudad. No te puedo negar que en ocasiones la dinámica se ha tornado estresante. Si bien buscamos concertar tiempos largos no deja de desvelarnos el pensar que se acerca el día de mudarse a otro sitio con la comodidad necesaria para la familia y, por supuesto, tener la economía para costearlo. Los precios oscilan dependiendo del reparto y los dueños. Algunos nos resultaron demasiado costosos, pero gracias a Dios jamás hemos estado en riesgo de quedar botados en la calle», sostiene.

Ninguna de las dos logra citar algún maltrato «memorable» durante sus experiencias. «Salvo una situación fortuita cuando la dueña anunció que viajaba a Cuba en pocos días y quería quedarse en su casa. No era algo que se hubiera hablado con antelación, por lo que generó relativa tensión e incertidumbre. ¿Dónde se supone que íbamos a meternos? Felizmente, mediante el diálogo y la intervención de la casera –que le halló otro hospedaje– se solucionó la encrucijada», narra Dalita con manifiesto alivio.

Está claro que la otra cara de la moneda son los arrendatarios. Durante seis años Giovanni alquiló por tiempo indefinido su apartamento a unas cuadras del estadio Latinoamericano. Fanático a la pelota, se habituó a plantear ante cada play las reglas del juego, dejaba claro el precio de romper algo indebido y daba una vuelta periódica al terreno para verificar que todo estuviera quieto en base. «Porque la mayoría de la gente no cuida lo que dejas, así que llega el momento en que uno prefiere poner la lámpara más barata, la cortina más barata, el llavín más barato. Todo eso es dinero botado y si no se controla te arruinas».

Todavía más radical es su colega Vania. «La gente suele venir a Guanabo a fiestas, a la playa, a estar borrachos, a fajarse y alborotarse… Te hacen polvo la casa en un fin de semana. Una cosa es que rompan un cubo plástico, y otra que te desprendan el lavamanos y lo dejen presentado. Tuve episodios extremos de no querer pagar ni irse. Suena feo decirlo: pero los cubanos son lo peor de lo peor para alquilar. Deja eso bien claro», escupe; parece lava.

«Lo otro es que nunca falta quien quiere jugarte cabeza», echa más leña Giovanni. «En una ocasión me llegó por la Médico de la Familia que una muchacha que tenía alquilada salió embarazada sin decírmelo, y andaba averiguando hasta qué punto tendría derechos sobre la casa si el niño nacía allí. Esa premeditación derivó en que tuve que sacarlos, además porque eran de los que no cuidaban y habían roto varias cosas. Con esos tiros uno se asusta».

La mayoría de los alquileres cierran las puertas a mujeres embarazadas o con hijos menores, ni hablar de mascotas. Algunos hasta evitan muchachas solas por temor a que se utilice el espacio para prostitución. Basta examinar los sitios de anuncios para deducir los eufemismos y notar que cada día son más escuálidas las opciones de alquiler en «bala salva». A todas luces otro reflejo de la «renegada» dolarización y el desordenamiento de la economía doméstica, en un escenario donde se ha elevado el costo de la vida y el salario medio —según la ONEI— ronda los 4 200 pesos; lo que equivaldría a unos 35 dólares al cambio oficial y a 13 —al escribirse este reportaje—  en el mercado informal.

«Es que una casa en alquiler mete miedo», espeta Luis. Arguye estar saturado por los «desórdenes y aquelarres» de los alquilados de arriba, en el edificio de micro donde vive con su pareja. «Son unos inadaptados» que le han provocado más de un sofocón. La cuarta pata de esta mesa —por tanto, nada desdeñable— son los vecinos. El ojo que te mira. No hay dudas que el alquiler quita el sueño a unos y otros.

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La ley en la trampa

Eso sí, unos y otros coinciden en poner encima de la mesa de debate el mantel legal que cubre la cuestión.

Desde la perspectiva de los dedicados al oficio, aparte de acondicionar la renta y lidiar con la clientela está el rollo de trámites y rémoras institucionales, o las preocupaciones de salir perdiendo al reducir mucho el precio o hasta dónde habría que seguir subiéndolo, excitados por una corriente de inflación récord. Algunos, nada dispuestos a hacerse el harakiri, prefieren poner candado y esperar que se calme la marea antes que rebajar un dólar. Un dolor. Porque cada casa cerrada es una solución menos de techo, en un país vapuleado por bloqueos externos e internos, donde año tras año «por falta de cemento y acero» sigue «sin despegar» el plan nacional de construcción y mantenimiento de viviendas.

«Las leyes no son estimulantes ni eficientes en este sentido», expresa categórico Giovanni. «Si declaras transparentemente lo que estás cobrando en el alquiler, el impuesto que te meten es tan alto que no resultaría rentable. Al final te obligan a hacer truco. De ahí que la mayoría opte por subdeclarar ingresos o alquilar sin licencia. Es un secreto a voces. Sigo pensando que es mejor estar legal, pero las autoridades deben entender que los negocios son para sacarle provecho. Hay cosas tan surrealistas que uno llega a sentirse burlado. Recuerdo una ocasión en que nos convocaron a reunión en el Partido del Cerro y la gente fue con expectativas, pensando que habría ajustes o novedades. Y la cosa fue para explicar el olor de la marihuana, que supiéramos detectarla si aparecía en los alquileres», se ríe.

«Si declaras transparentemente lo que estás cobrando en el alquiler, el impuesto que te meten es tan alto que no resultaría rentable».

Vania coincide en la visión de carrera de obstáculos. «Pese a que tuve siempre el libro de registros y todo en orden, venían inspectores queriendo buscar lo que todo el mundo sabe. Por más que digan lo contrario, muchos funcionarios maltratan al cuentapropista, lo criminalizan. Por lo menos así lo percibí. Al final, alquilar me generaba más pérdidas, confrontaciones y migrañas que ganancias y satisfacciones; acabé entregando la licencia».

De cualquier manera, el mayor flujo de reclamaciones e inconformidades emerge en el ángulo contrapuesto. «Acuerdo en plan contrato nunca he hecho. Siempre hemos fijado de palabra el monto y las reglas. Creo que establecer normas beneficia a ambos: a inquilinos y a dueños, porque hay gente que no es cuidadosa, mete a más personas, hace fiesta todo el tiempo, molesta a los vecinos. Yo he tenido la posibilidad de estar alquilada fuera de Cuba y efectivamente se firma un acuerdo escrito, incluso pagas un adelanto como seguro o depósito, se vela por el cumplimiento del contrato. ¿Pero acá qué validez real tendría un contrato de renta cuando la mayoría de esas personas lo hace sin permiso oficial?», Dalita deja caer la pregunta del millón.

Aun cuando no ha tenido el agua al cuello, Mileidys cree que debería incluirse el asunto del arrendamiento en la venidera ley de la vivienda —aplazada por la sesión de la Asamblea Nacional de diciembre último para el cronograma legislativo de junio/2025. «Por lo delicado del tema, es necesario comprender que las personas que vivimos en estas condiciones somos también vulnerables. Conozco muchos casos que se les ha tratado inmoralmente y se han aprovechado de su situación para abusarlos o extorsionarlos».

Para garantizar un techo se necesita

De somera ilustración sirve el caso español. Considerado hace tiempo como país de propietarios, a juzgar por las prácticas modernas de la juventud que ansía independizarse, ha experimentado un cambio drástico: «Entre los jóvenes España es, sobre todo, un país de inquilinos: si solo tres de cada 10 hogares encabezados por un menor de 28 años vivían de alquiler en 2002, actualmente ese porcentaje se acerca al 70%», colgaba hace poco menos de un año El País en su cuenta de X —entonces Twitter—, citando un estudio de Future Policy Lab (centro dedicado a incentivar el debate público intergeneracional).

Rolando es uno de los 200 000 cubanos que decidió quemar las naves en ruta diametralmente inversa a la de sus abuelos gallegos. —Registros del Instituto Nacional de Estadísticas de la nación ibérica indican que Islas Canarias, Madrid y Cataluña son los principales destinos de compatriotas en la Madre Patria, en un éxodo que parece no tener fin. Las aspiraciones profesionales y personales de quienes no avizoran progreso en sus lugares de origen impulsan a muchos a chocar con inenarrables trances para encontrar nuevo domicilio, ya sea al interior de la Isla o en la diáspora.

El joven profesor universitario radicado en Barcelona refiere que para quien empieza de cero sacar un piso es cosa gorda, por los papeles, fianzas y prejuicios. «Por lo general se hace a través de una agencia que representa al propietario y cobra comisión, o vas directo con el dueño, estableciendo un acuerdo escrito o verbal más o menos vinculante en efectos prácticos; también puedes rentar una sola habitación y compartir espacios comunes. Está el alquiler temporal, de pocos meses, o el de larga duración, que ahora puede extenderse hasta cinco años. Según expertos lo que gastes en el alquiler no debe superar el 30% de tus ingresos —el sueldo mínimo interprofesional ronda ahora los 1134 euros— pero eso aquí no se cumple ni de broma».

Según expertos lo que gastes en el alquiler no debe superar el 30% de tus ingresos

»Algo positivo es que hay leyes estatales y autonómicas que procuran regular el mercado inmobiliario y dar garantías al inquilino en caso de violarse lo pactado entre las partes, pues la vivienda es precepto constitucional. Esas leyes se actualizan y corrigen de manera periódica. A nivel de gobiernos autonómicos, como el catalán, existen ayudas de carácter extraordinario, y te costean una parte del pago en dependencia de cuánto ingreses y dónde quieres vivir. Muchos ayuntamientos compran inmuebles y los ofrecen en arriendo comunitario, con amortizaciones ajustadas al poder adquisitivo de las familias; o están limitando la cantidad de licencias para pisos de alquiler turístico, lo que ayuda a bajar o estabilizar precios. Aun así, es un terreno salvaje; más si se hace por detrás de la cortina», asegura desde el otro lado del chat.

La flecha, en consecuencia, parece apuntar a la necesidad de establecer jurídicamente las posibilidades justas para inquilinos y arrendatarios. Y no se trata del enfoque constreñido a vigilar la concentración de propiedades que a día de hoy se enmascara, en términos de titularidad, a través de familiares y testaferros, sino al coherente convencimiento de que el alquiler es un exponente ineludible en la página de la vivienda.

La letra de la ley puede ofrecer garantías, seguridades y encontrar formas de potenciarlo. Quizás incluirlo entre las responsabilidades de los gobiernos provinciales y municipales, que tengan autonomía en términos de su financiamiento y capacidad de acción, es una idea de cómo a nivel local pudiera gestionarse el fenómeno. El alquiler tiene un fin primario: ya sea el patrimonio para hacer negocio o el espacio para que la gente pueda vivir.

Por supuesto que la cuestión no se resuelve únicamente con pronunciamientos legislativos que le pongan varilla a los precios o pauten procederes. El gran desafío o solución más radical sería apelar a todos aquellos sistemas que multipliquen eficientemente la construcción de viviendas. Pero mientras se desenreda la madeja valen paños tibios. Desde políticas oficiales pudiera fomentarse el mercado del arriendo, hacerlo más accesible a más ciudadanos y lo suficientemente rentable para los propietarios; que llegue a formalizarse convenio válido donde se acuerden plazos, tasas justas, deberes y derechos de ambas partes, consecuencias y medidas judiciales en caso de arbitrios o incumplimientos.

Desde políticas oficiales pudiera fomentarse el mercado del arriendo, hacerlo más accesible a más ciudadanos y lo suficientemente rentable para los propietario.

Obviamente será utopía, pero no cuesta nada soñar con parques de casas en alquiler a precios «atemperados» o algo menos prohibitivos que los corrientes, donde se llegue a disponer de un techo sin la pesadilla de «canibalearse» las tripas. Bien «descocada» sonará la idea de que incluso un banco pueda conceder créditos —con la consabida ganancia del interés a medida que se está usando— a jóvenes estudiantes, profesionales, emprendedores, determinadas familias, personas urgidas; pero es algo que también exige meditación. Lo más descabellado es que no se haga nada. ¿Acaso se está haciendo algo? ¿Figura este asunto entre las «prioridades» de nuestro modelo de sociedad futura?

Rompecabezas para unos y rompebolsillos para otros, la cuestión del alquiler es dilema para todos. El debate está planteado, pero ninguna solución traspasaría la epidermis —es decir: sería objetivamente efectiva— si no antepone el derecho constitucional y universal de las personas a tener una vivienda de ley.

Lázaro Caballero: Juana Bacallao fue una artista sin ataduras

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Juana Bacallao y Lazaro Caballero
Ilustración: Félix M. Azcuy

Con la muerte de Neris Amelia Martínez Salazar, artísticamente conocida como Juana Bacallao, el pasado 24 de febrero a los 98 años de edad se ha reabierto ―al menos en redes sociales―el debate sobre la persistencia en Cuba de lo que algunos califican racismo institucional hacia figuras de marcado arraigo popular dentro y fuera de la Isla.

El término (acuñado por primera vez en 1967) se refiere a un tipo de discriminación menos abierta, más sutil y tácita. «Se origina en el funcionamiento de fuerzas establecidas y respetadas por la sociedad y, por lo tanto, recibe mucho menos condena pública que el racismo individual». Este puede darse por acción o por omisión, al omitir políticas en favor de las personas racializadas, además de desplazar, minimizar o no reconocer sus logros y méritos.

Artistas, periodistas y seguidores de la «diosa negra» han señalado que hubo apatía a la hora de convocar y organizar unas honras fúnebres a la altura de la Premio Nacional de Humor (2020). Hay quienes comparan lo sucedido con las exequias de Alicia Alonso en 2019, donde se vio a las máximas autoridades del Partido, el Gobierno y el Estado realizar una de las últimas guardias de honor ante el féretro de la Prima ballerina assoluta. Otros hablan también del funeral a la vedette Rosa Fornés en junio de 2020 realizado en el emblemático Teatro Martí.

Juana Bacallao
Juana Bacallao / Foto: Archivo personal de Lázaro Caballero

Si bien la nota emitida por el Ministerio de Cultura reconocía el alcance nacional e internacional de Juana Bacallao y admitía que su partida física representaba «una sensible pérdida para la escena musical cubana», la muerte de la «patriota y revolucionaria a toda prueba», no parece haber calado lo suficiente en los mandos de alto nivel, ni en los medios de comunicación.

Reclamos, más o menos parecidos, surgieron ante la muerte del trovador Pablo Milanés en noviembre de 2022 y, más recientemente, a favor de la multipremiada cantante Daymé Arocena representada grotescamente por el pintor Nelson Domínguez. En la mayoría de los casos, la respuesta gubernamental ante los requerimientos ha sido el silencio.

Por otro lado, una artista vinculada al humor y el cabaret —ámbitos preteridos en la política cultural— como Juana Bacallao, cuya proyección siempre se salió de los cánones de «lo correcto» y que deconstruía constantemente la figura de «la vedette», probablemente haya sido infravalorada por unas autoridades que siguen asumiendo una visión elitista y clasista sobre «lo culto» y «lo popular». No obstante, el gusto y el cariño por buena parte del pueblo cubano hizo que en el mundo virtual tuviera el homenaje que no le dieron en el plano físico.

juana bacallao 2
Juana Bacallao / Foto: Archivo personal de Lázaro Caballero

Juana Bacallao ya era un mito

Lázaro Caballero Aranzola es locutor, guionista, director de radio y espectáculos. Aceptar la pérdida de Juana le ha sido difícil, confiesa. A la vida de la veterana artista llegó hace más de 30 años y juntos trabajaron en teatros y programas radiales. Así nos cuenta:

«Tuvimos la satisfacción de llevarla en vivo a un programa de alta audiencia durante años. Allí podía interactuar con músicos, cantaba y eso constituyó un «show» sin precedentes, rompiendo todos los esquemas. Siempre hubo miedo de llevarla a la radio y a la televisión, de hecho, muchos de mis colegas a los que admiro y respeto, no se atrevían. El presentador Rolando Zaldívar y yo teníamos una rutina diaria de llamarla a su casa antes de irnos a nuestros trabajos, noche a noche, y así ocurrió por años. Conservo muchas de esas llamadas en las que no hablábamos con Juana, lo hacíamos con Neris, la amiga que nos daba consejos artísticos y personales, acompañados de anécdotas que algunas hoy se pueden contar, otras no».

En El Gato Tuerto, el famoso bar-restaurante de la calle O, Juana hizo historia. Allí llegó a sugerencia de Lázaro Caballero, cumpliendo una petición del periodista, productor y director artístico Julio Acanda. La noche de Juana se convirtió en la más comercializada: llegaban nacionales y extranjeros solo para ver a la showoman de Cuba.  

«Esto que voy a decir sonará increíble: Juana era una persona muy rápida de mente, poseía un ardid para escapar airosa, lo mismo en escena que en su vida privada. Es la artista más ingeniosa en el escenario que he conocido. Ahora bien, me gustaría aclarar que existen muchas anécdotas distorsionadas y otras poco probables con relación a Juana que siempre se movió, en una fina línea, entre lo inverosímil, lo absurdo y lo imposible.

Juana Bacallao 3
Juana Bacallao / Foto: Archivo personal de Lázaro Caballero

Ella se creó un halo místico y mucho antes de fallecer ya el imaginario popular la colocó en situaciones que nunca ocurrieron o en eventos en los que jamás estuvo, tanto es así que después de 45 años se encuentra con su amiga Celia Cruz en París y no en Nueva York como se asegura. Tampoco es cierta la anécdota: dame el ramo de flores y piérdete que una de las dos es de la seguridad. El relato íntegro aparece en el libro Juana La Cubana, en entrevista que concedió el albacea de La Guarachera de Cuba, Omer Pardillo Cid.  

«Antes de su deceso, Juana ya era un mito que, imagino, aumentará con el paso del tiempo. Su vida tiene mucho de realidad y de fantasía: era muy supersticiosa y tenía rutinas antes de salir a escena. Por ejemplo, no le agradaba que hablaran en el camerino y le gustaba mantenerse tranquila antes de salir», recuerda.

«Temida por su lengua suelta»

Caballero Aranzola es el autor del único libro que existe sobre la figura de Juana Bacallao, titulado Juana La Cubana, publicado por la editorial estadounidense Unos&Otros y actualmente disponible en la plataforma Amazon. Al respecto, nos dice:

«Siempre traté como creador de tenerla activa en la memoria de las personas, porque aprecié y pude ver en ella algo singular y único. Pienso que es poco probable que vuelva a surgir una artista como Juana. Su enajenación, más allá del show, la hacen uno de los fenómenos más auténticos de Cuba».

Juana la cubana
Libro Juana, la cubana

¿Existen posibilidades de que tu libro se pueda publicar en Cuba?

«El libro ha tenido muy buena acogida. Hicimos una presentación en Miami con un éxito de público increíble y después fuimos invitados a un conversatorio en el Ingenio Teatro sobre figuras prominentes y pintorescas de la cultura cubana como Guillermo Álvarez Guedes, El Caballero de París, Matías Pérez y Juana Bacallao. Fue una experiencia sorprendente y compartimos con los asistentes muchas historias de la Reina de los Cabarets en Cuba. Tenemos otra presentación programada para el mes de abril. Estoy en proceso de reedición del volumen con nuevas anécdotas y opiniones de intelectuales que conocieron a la Bacallao, la intención de publicarlo en Cuba está en nuestro radar, solo esperamos apoyo».  

Decías recientemente que todavía existen personas que utilizan frases de admiración, con dardo incluido, para desdeñar su arte. ¿Crees que en Cuba se le valoró y reconoció lo suficiente?

«Para hablarte de la figura de Juana tengo que decirte algo que he analizado por años, viendo sus condiciones histriónicas: ella en algún momento de su carrera quiso ser tomada en cuenta, en serio. Si escuchas grabaciones en su juventud, te darás cuenta que tenía una voz agradable. He imaginado que en algún momento deseó ser una cantante seria, pero en la medida que se dio cuenta que podía sacarle partido a su vis cómica creó el personaje que le acompañó, una pieza del músico Obdulio Morales que no le gustó del todo al principio, pero que funcionó muy bien en el Teatro Martí. Tanto es así que Rita Montaner le pidió a Morales que le diera el tema para cantarlo, según reseña en mi libro el investigador Ramón Fajardo Estrada. Recordemos que ya lo habían interpretado Olga Chaviano y Rosa Fornés, respectivamente».

A raíz de su muerte hay quienes consideran que fue un acto de racismo el desinterés mostrado por las autoridades a la hora de organizar sus honras fúnebres. ¿Cómo valoras lo que pasó?   

«No te voy a hablar de racismo porque siendo mestizo nunca lo he sentido en carne propia, tampoco voy a hacer comparaciones con otros sepelios de determinadas artistas. Juana merecía no solo apoyo en su sepelio, también se le debió dar una esmerada atención estando viva y no la tuvo. En Cuba existen instituciones a nivel artístico y de gobierno que pudieron velar por su bienestar como se hace en México, por ejemplo, donde existe la Casa del Actor que vela porque sus artistas estén bien atendidos, con una calidad de vida respetable.Ante nuestros ojos se está muriendo una generación de artistas únicos y nadie hace nada».

Para ti, ¿cuál fue el mayor aporte de Juana a la cultura cubana, más allá de su gracejo? ¿Qué te enseñó en el plano personal?

«Juana fue una artista sin ataduras, no se regía por estándares establecidos, ni cánones de este u otro estilo. Fue temida por su lengua suelta en el escenario y en los predios artísticos, pero creo que pasará a la historia como un personaje emblemático de la cultura popular. En el plano personal, me enseñó a ser constante, a lidiar con el difícil camino del arte. Fue enemiga de las injusticias».

Juana Bacallao
Juana Bacallao / Foto: Archivo Lárazo Caballero
Juana Bacallao
Juana Bacallao / Foto: Archivo Lárazo Caballero
Juana Bacallao
Juana Bacallao / Foto: Archivo Lárazo Caballero
Juana Bacallao
Juana Bacallao / Foto: Archivo Lárazo Caballero

Suben los precios, bajan los nacimientos, y más

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precio combustible
Ilustración: Félix M. Azcuy

Vuelven los temidos precios

Finalmente, el aumento del precio del combustible y la electricidad, fue noticia esta semana.

Las nuevas tarifas quedaron establecidas este 1ero de marzo, después que fueran aplazadas a finales de enero por causa de «un incidente de ciberseguridad» que las autoridades nunca aclararon.

En una conferencia de prensa en la que comparecieron los ministros de Energía y Minas, Economía y Planificación, Finanzas y Precios, además de la vicepresidenta económica de Cimex, se insistió en que los antiguos precios estaban desactualizados y representaban una carga insoportable para el presupuesto estatal.

Vladimir Regueiro, titular de Finanzas y Precios, admitió que esta medida vendrá acompañada por «un impacto inflacionario». No obstante, puntualizó que el incremento de los precios no afectará a los transportistas privados porque los precios mayoristas se mantendrán subsidiados.

La prensa oficial insistió que estas medidas buscan promover el ahorro y eliminar el subsidio al combustible para turistas y extranjeros. Con respecto al gas licuado, el gobierno decidió mantener aplazado el anunciado aumento.

Esto significa que la escasez crónica de combustible ha entrado, finalmente, en una nueva fase en la que este producto estará todavía menos disponible, con todas las dificultades que eso traerá para el funcionamiento general del país.

Si bien las autoridades han recalcado que se mantiene el subsidio a los trasportistas privados, y por tanto no se debe incrementar el precio del pasaje, lo más probable es que —como ocurrió en la pasada ocasión, con solo anunciarlo— esto sea inevitable.

Debe tenerse en cuenta que, con una drástica reducción de los ómnibus urbanos e interprovinciales en circulación, el transporte privado —en sus distintas variantes que van desde motos a camiones— juega un papel fundamental en el traslado de las personas hacia sus trabajos y otros destinos.

Opinamos que la subida del precio tiene sentido, sobre todo en el caso de los turistas, que estaban beneficiando de un subsidio inmerecido. Sin embargo, como mismo han reconocido las autoridades, los efectos inflacionarios serán inminentes.

Estamos en el prólogo de una reactivación del mercado negro de combustible. No existe ninguna garantía, a pesar de las buenas intenciones, de que la oferta en CUP sea estable.

La cuota de combustible que el gobierno vende a los transportistas privados muchas veces no alcanza para realizar todos los viajes a los que están habituados. Muchos de estos medios de locomoción tienen varias décadas, por lo cual su eficiencia energética es muy baja. Por tanto, los choferes casi siempre se ven necesitados de comprar combustible adicional a precio de mercado, y esto se reflejará directamente en los precios del pasaje.

«Si el transporte que contrata un negocio como una dulcería para mover la harina aumenta, esa dulcería compensara ese monto aumentando el precio de los dulces» afirmaba el economista Omar Everleny en un texto publicado en este sitio.

Asimismo, si el costo del transporte para llegar al trabajo es más alto que el propio salario, puede que muchas más personas desistan de trabajar, al menos en el sector estatal presupuestado.

Los efectos colaterales de esta medida aún están por verse, pero a simple vista no parecen nada alentadores.

Con leche, pero sin pan

Leche en polvo y pan
Imagen de referencia

Fue noticia que la leche en polvo que se distribuirá en el actual mes de marzo y en el próximo mes de abril, está garantizada, según dijo el ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, en una conferencia de prensa.

Por otro lado, también fue noticia que, Zaily Pérez Hernández, directora comercial de la Empresa Cubana de Molinería explicó a la prensa estatal que «se enfrentarán severas afectaciones en la producción de pan en cada territorio».

Si bien la situación no es uniforme en todo el país varios medios locales informaron sobre los reajustes en la distribución del pan diario normado, estos incluyeron la entrega en días alternos o su garantía solo a la población menor de 14 años.

La escasez de leche en polvo, en particular de la asignada a los menores de seis años de edad, obligó al gobierno a pedir ayuda por primera vez al Programa Mundial de Alimentos (PMA) a fines de febrero.  El organismo internacional reveló que, por el momento, está aportando 144 toneladas métricas de leche que beneficiarán a niños en La Habana y Pinar del Río.

En su reciente conferencia de prensa, el ministro López Díaz informó que también disponen de 375 toneladas que llegaron desde Brasil y que se esperan más arribos. Sin embargo, según el propio funcionario, Cuba necesita cerca de 2 mil toneladas mensuales para cumplir con el compromiso de leche en polvo para los menores de edad, dietas médicas y embarazadas.

Esto significa un alarmante empeoramiento en el acceso a productos básicos.

Nuestra opinión es que estas soluciones temporales son bienvenidas, pero se necesita una estrategia a largo plazo para poder garantizar los suministros.

Dicha estrategia deberá estimular a los productores —en el sector estatal y privado— para resucitar la producción cubana, tanto de pan como de leche en polvo. De lo contrario, esta situación se hará crónica. Y no se trata de un problema menor, sino de uno que afecta directamente la calidad de vida de las familias.

La corrupción, un mal crónico

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Imagen: Diecom

La corrupción administrativa a gran escala también fue noticia esta semana a partir de una auditoría forense realizada a varias empresas en el sector del comercio y la gastronomía.

Más de 200 personas fueron sancionados a prisión, con penas que en algunos casos llegan hasta los 22 años, por falsificar documentos, sobornar y malversar, entre otros delitos. Asimismo, se aplicaron 383 medidas disciplinarias hacia otros trabajadores con menor responsabilidad en lo acontecido.

Según el artículo del periódico Granma que dio conocerlos hechos, estos generaron «falta de liquidez en las empresas de Comercio y Gastronomía», afectaron el «cumplimento de los programas y servicios a la población previstos en los municipios», crearon «desabastecimiento en las ofertas al consumidor y enriquecimiento indebido», además de ocasionar «pérdidas millonarias al país».

Básicamente, los sancionados falsificaban constancias de pago para justificar el robo de una parte de lo recaudado en las ventas de los establecimientos que tenían a su cargo.

Casos parecidos se han reportado en las últimas semanas, como la sustracción de 133 toneladas de pollo en una empresa estatal de La Habana.

Esto significa que los delitos administrativos crecen en proporción con la crisis y no bastarán las medidas punitivas para frenarlos, por más «ejemplarizantes» que sean las sanciones impuestas por los tribunales.

Opinamos que el descontrol con el que han operado históricamente los establecimientos estatales, donde son comunes los desvíos de recursos y el tráfico de influencias, no va a ser eliminado con sanciones.

Una política de transparencia total y un perfeccionamiento de los mecanismos que tiene la ciudadanía para ejercer el control popular sobre las empresas e instituciones estatales podría contribuir a aminorar en cierta medida este mal tan extendido, no solo en la Isla, sino en la mayoría de los países subdesarrollados.

No obstante —al menos en el caso cubano—, se trata de un problema estructural que, además de a la crisis de valores éticos, responde a la incapacidad del salario medio de cubrir los gatos elementales para sostener la vida, sumado a la imposibilidad del mercado formal para abastecer de productos imprescindibles.

Tanto compradores como vendedores se benefician día a día de estas dinámicas torcidas. Los tribunales no van a cambiar eso, ni siquiera aplicando condenas excesivas. 

Apagones de vuelta

Apagones
Apagones / Imagen: Noticias 360

Fue noticia esta semana, además, el empeoramiento de los cortes eléctricos por causa de «una intervención necesaria» en la mayor central generadora  del país, según informó Granma.

El mantenimiento durará 17 días, detalló Rubén Campos Olmo, director general de la termoléctrica Antonio Guiteras. El funcionario añadió que después de esta reparación, podrán aumentar la generación en 45 megawatts y mejorar, en general, los indicadores de eficiencia.

La nota menciona también «la indisponibilidad de combustible» como una constante que el sistema de generación no logra estabilizar.

Cuba había cerrado 2023 con un panorama electroenergético mucho más alentador que el de 2022. La Unión Eléctrica declaró a comienzos de este año que habían aumentado la generación en un 10.1% y que los apagones por déficit habían disminuido en el 69% con respecto al año anterior.

Esto significa que la crisis del sistema de generación no ha terminado, a pesar de las informaciones alentadoras de los últimos meses.

Nuestra opinión es que, sin una renovación industrial a gran escala que también pase por una diversificación de las fuentes de energía, las envejecidas termoeléctricas y el resto de los generadores no lograrán mantener el servicio a tiempo completo.

El país no puede enfrentar ese desafío sin una gran inversión que, al menos por ahora, el Estado no puede asumir.

Los apagones son, por lo tanto, otro problema que se ha hecho crónico. No hay ningún indicio de que las afectaciones programadas vayan a desaparecer en el corto plazo, aunque sí es probable que tengamos periodos de relativo equilibrio que alternarán con momentos críticos como el actual.

Menos nacimientos que nunca

embarazadas / nacimientos Cuba
Imagen de referencia / Foto: Escambray

Por último fue noticia que el gobierno admitió tener una gran preocupación por la crisis demográfica, agudizada en los últimos años.

El primer ministro Manuel Marrero Cruz, en una reunión gubernamental de alto nivel, dijo que «la comprensión, atención y control de la situación demográfica requiere de un cambio de mentalidad».

Cuba registró en 2023 sólo 90.300 nacimientos. Se trata de la cifra más baja de los últimos 60 años.

Marrero se refirió a la urgencia de implementar la Política para la Atención a la Dinámica Demográfica que, por el momento, no está cumpliéndose cabalmente.

Mildrey Granadillo, viceministra de Economía y Planificación, también presente en la reunión, señaló que para 2024 impulsarán el trabajo de las casas de abuelos y hogares de ancianos, además de aumentar el alcance de los círculos infantiles.

Marrero responsabilizó a la crisis económica con las dificultades que ha enfrentado el gobierno para ejecutar su política sobre el problema demográfico. Insistió en que se trata de una prioridad para el desarrollo económico y social.

Esto significa que el gobierno no tiene, por ahora, una respuesta coherente para la contracción de la natalidad y el incremento de la población adulta mayor, más allá de comprender «la prioridad» del problema.

Opinamos que, sin una política efectiva para incentivar los nacimientos, el decrecimiento de la natalidad —aparejado a un decrecimiento poblacional— seguirá cuesta abajo y sin frenos.

En la nota publicada por los medios oficiales no se menciona el otro factor decisivo que está agravando esta crisis demográfica: la migración masiva. Es una variable decisiva en el problema, no solo porque quienes más emigran son los jóvenes en edad reproductiva, sino porque las personas con capacidad de gestar tienden a aplazar los embarazos si tienen en los planes emigrar próximamente.

Por lo pronto, lo que puede hacer el gobierno es bien poco mientras el país siga descapitalizado. Las razones para tener pocos hijos o ninguno no son las mismas que en décadas anteriores, cuando esa decisión estaba más relacionada con los proyectos profesionales de las mujeres, el uso extendido de métodos anticonceptivos, entre otras dinámicas sociales propias de sociedades con alto Índice de Desarrollo Humano.

Sin círculos infantiles estatales en buenas condiciones y accesibles hacia todas las familias, con cuidos privados que cobran más del salario medio estatal, viviendas sobrehabitadas, y altísimos precios a la canastilla y los alimentos que necesita un bebé, el problema de la natalidad, por más prioritario que sea, no se resolverá solamente «cambiando la mentalidad».