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La mala vida

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No hace mucho tiempo, tuve la oportunidad de disfrutar de la película “El joven Marx” en el cine de 23 y 12. Fueron muchos los aspectos sobre los que me hizo reflexionar, pero hoy quiero detenerme en uno en particular. Una de las cosas que me llamó la atención fue ver la frecuencia con la que aparecía un tabaco o una botella con alguna bebida alcohólica. El mismo Marx andaba echando humo como una locomotora. Eso me hizo sonreír, y pensar en cuan a menudo la vida de los revolucionarios ha estado rodeada del coqueteo con los vicios y la mala vida.

Un hombre revolucionario no es un santo, aunque tenga un ideal ético que guíe su vida. No se trata de reivindicar los vicios: el alcohol y la nicotina siguen siendo sustancias dañinas a la salud. Sin embargo, algunas veces el hombre de espíritu rebelde se lanza a la aventura de la embriaguez en busca de un contacto más fuerte con la libertad, del mismo modo en que los viejos chamanes usaban sus brebajes para contactar con oscuras y caprichosas entidades. Una de las cosas que más daño ha hecho a la imagen del hombre y la mujer revolucionarios es ese endiosamiento, que los hace parecer sacerdotes y monjas, cuando la realidad es bastante distinta. Muchas veces se han dirimido importantes asuntos de la lucha social en un antro cualquiera, entre mujeres de dudosa reputación y jarras de cerveza.

Una de mis experiencias más reveladoras sobre la naturaleza del mundo actual me fue dada durante una noche de juerga. Estaba yo en el “Ojo del Ciclón”, ese hermoso lugar de La Habana Vieja ambientado con obras de arte, y el paso de las horas me había llevado hasta un apartado rincón de la segunda planta. La música se escuchaba de lejos, apagada. Sentada en el suelo frente a mí, cigarrillo en mano, había una muchacha rubia, evidentemente extranjera. Me dijeron que era alemana, y yo, utilizando todo mi repertorio de alemán, le saqué algo de conversación.

Se llamaba Astrid y estudiaba algo en el ISA. Pronto pasamos al español, pues ella lo hablaba perfectamente, a diferencia de yo el alemán. Cuando me dijo que era de Leipzig, le comenté que era la primera alemana del Este que conocía. Cuál no fue mi sorpresa al ella decirme que, además de haber nacido en la RDA un año antes del derrumbe del muro, se consideraba comunista.

-En nuestra casa en Leipzig, mi familia y yo tenemos en el portal una bandera de la DDR- me dijo.

Sorprendido, pues siempre he sabido que en el siglo XXI hay más neocomunistas alemanes en el lado occidental que en el oriental, le di mi opinión al respecto.

-Hubo muchas cosas mal en la RDA. No creo que sea un ejemplo de socialismo.

-Por supuesto que no. Por culpa de los malos cuadros, como Angela Merkel. ¿No sabes que Merkel fue secretaria de agitación y propaganda de la juventud comunista alemana?

Rodeados de amigos, Astrid y yo pasamos el resto de la noche riéndonos a carcajadas y bebiendo vodka.

Un mundo como este, donde los líderes del mundo libre fueron cuadros de la juventud comunista, donde los cuadros del partido tienen hijos que cursan becas en Europa, donde los pobres votan por la extrema derecha y los partidos socialistas defienden el libre mercado, es un mundo al que uno no se puede enfrentar completamente sobrio.

No quiero hacer un llamamiento al consumo de alcohol o de cualquier otra droga. Solo quiero recordar que el revolucionario no tiene que ser un asceta, aunque pueda serlo, que no tiene por qué cumplir con todas las virtudes del universo todo el tiempo. Recordar, también, que la verdad no se encuentra solo en los lugares limpios y pulidos, sino que puede encontrarse en lugares sombríos y fríos, en callejuelas polvorientas y en bares de mala muerte. Después de todo, el pueblo llano vive también en esos sitios, ¿y no es por el pueblo que se hace la revolución?

Las dos caras de Brasil

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© EPA

En 1999 salí de Cuba por primera vez y estuve casi dos meses trabajando en la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), en Recife, Brasil, donde fundé la Cátedra José Martí (CJM) e impartí docencia. Después estuve una semana en Sao Paulo, en la casa de una pareja cubana. Fue tan grata e impactante la experiencia que al regresar me dije: “Si tuviera que escoger solo un país extranjero para visitar volvería siempre a este”. Hoy, cuando conozco otros cuatro países latinoamericanos sigo pensando igual, pero prefiero el Brasil al que retorné en 2008, el de Lula presidente, lleno de esperanzas y realizaciones.

En la primera visita mis amigos del sindicato de educadores de Recife me hablaron mucho de Lula, y al visitar el sertão, la gran planicie semiárida del interior, conocí el entorno en el que creció el pequeño Luis, pues llegué a estar cerca de su casa natal, en Caetés. Aquella tierra de gente recia y hospitalaria, con una historia de sempiterna violencia, ha convertido en leyenda a la figura del más famoso jefe de los bandidos cangaceiros, Lampião –siempre acompañado de su mujer María Bonita?, lo cual no dejaba de parecerme un ajiaco entre Macondo, Robin Hood y Bonny and Clyde.

Desde que llegué a Recife disfruté de la hospitalidad y el afecto de las autoridades del Centro de Educación, de su rector, el inolvidable Joao Francisco de Souza, y conocí a un grupo de profesores, estudiantes, intelectuales y grupos de izquierda que hablaban de Cuba con respeto y cariño. En esas conversaciones siempre aparecía Lula, de un modo u otro, asociado a la expectativa de triunfo de un proyecto de Brasil libre de la tiranía neoliberal y capaz de satisfacer las necesidades básicas de millones de excluidos ?hambre, desempleo, drogas, violencia urbana y rural? que convertían aquella tierra hermosa en un infierno para los pobres.

Tanto en Recife como en Sao Paulo, la belleza de la ciudad no podía ocultar la proliferación de caras famélicas, el temor a los asaltos, secuestros y el triste espectáculo de las familias de mendigos que vivían debajo de las vidrieras y a la entrada de lojas y restaurantes. En el campus del Centro de Educación pernoctaban miles de campesinos del Movimiento Sin Tierra apoyados por las autoridades universitarias y la mayoría de la población. En los noticieros de la mañana aparecían casi a diario decenas de jóvenes y adolescentes fusilados sin juicio por la Policía Militar en los barrios pobres, aunque no existía la pena de muerte.

Me llamó mucho la atención que no hubiera discusión respecto a quién sería el candidato presidencial de la izquierda, aunque tres veces se había presentado Lula y había perdido con los aspirantes de la derecha. Primero, en 1989, con el playboy Fernando Collor de Mello, ídolo de la oligarquía y los poderosos medios masivos y luego, en 1994 y 1998, con el entonces presidente, Fernando Henrique Cardoso, quien a pesar de su historial de revolucionario juvenil, enemigo de la dictadura y hombre de centro, aplicaba una severa política de ajuste neoliberal. A pesar de esas amargas derrotas, el pueblo seguía soñando con el triunfo de Lula y ya se preparaban para las elecciones de 2002, que lo convirtieron ? ¡al fin!? en el primer presidente obrero de la historia brasileña. Como él mismo dijera en su toma de posesión, por primera vez obtenía un título, el de presidente de su país.

Luego supe de los cambios positivos que ocurrían en Brasil y vi a Lula, junto a Fidel, Chávez, Kirchner, Correa y Evo, encararse al imperialismo global y conformar un frente de gobiernos progresistas que darían otra faz a Nuestra América, más martiana y bolivariana. Pero no es lo mismo leer y escuchar que ver y constatar, cosa que pude hacer en el 2008, cuando regresé a Recife, invitado a los festejos por el décimo aniversario de la CJM y el VI Encuentro Internacional de Cátedras Martianas.

Estar allí y compartir con el incansable Rodriggo y su colectivo de entusiastas de la CJM me permitieron confirmar cuánto había cambiado el país. La cantidad de jóvenes y adultos que estudiaban en la universidad se había multiplicado, en las calles casi no se encontraban mendigos, y los niveles superiores de empleo y salud se apreciaban en los rostros de alegría de la mayoría de los ciudadanos. La política del PT y sus aliados de virarse hacia adentro: incrementar la producción industrial, los salarios y los créditos de consumo, habían disparado el mercado interno y atraído al capital extranjero como nunca antes, al tiempo que se pagaba la deuda con el BM-FMI.

Pero sus éxitos mayores estaban en la política social. El plan Hambre Cero liquidó la desnutrición, y la Bolsa Familia ayudó a sacar de la pobreza a más de 30 millones de habitantes. Este es el hombre que hoy pretenden condenar, encarcelar y borrar de la política para que el nuevo frente oligárquico continental se consolide aún más. Ojalá, cuando regrese a Brasil, sea al de Lula, no al de la burguesía trasnacional y el FMI.

Westworld: el lado oscuro del turismo

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La serie de televisión Westworld, ofrecida por la cadena HBO, y aparecida en las pantallas cubanas con el título de Almas de Metal, ha sido sin duda una de las mejores producciones de ciencia ficción de los últimos tiempos. No solo tiene una buena trama, sino que penetra en puntos bastante polémicos acerca del futuro de la tecnología y el destino de la naturaleza humana. Los autores de la serie se dieron incluso el lujo de introducir toda una reflexión sobre la conciencia, su naturaleza intrínseca y las posibilidades de que sea replicada en un recipiente no humano. Se trata, con Westworld, de un producto “filosófico”: todo lo filosófico que puede ser un producto de la actual cultura de masas.

Muchas cosas podrían decirse sobre el mundo que nos ofrece la serie, ese bucólico paisaje del lejano oeste poblado de máquinas. Podría hacerse hincapié en el evidente carácter nietzscheano de la búsqueda de William, que como una poderosa bestia hace su voluntad sobre ese mundo, solo para repetir una y otra vez su sombrío destino. O podría arrojarse luz sobre la presencia de Hegel y de su impronta en la manera en que conformaron la trama de Dolores.

La protagonista se lanza a un viaje a través del Laberinto, un viaje hacia la conciencia a través del sufrimiento, semejante únicamente a aquel que Hegel expuso en la Fenomenología del Espíritu. Incluso, podría hablarse del contenido marxista implícito en toda la historia. Sin embargo, la lectura que proponemos aquí es un poco más terrenal, y tiene que ver con el turismo.

El mundo de Westworld es un mundo con las reglas claras. Por un lado, están los insaciables usuarios, los huéspedes que vienen a usar el parque para satisfacer sus deseos más oscuros. Por el otro, están los anfitriones, un pueblo de autómatas con la única función de satisfacer a los huéspedes, aunque ello signifique enfrentarse a la violencia y el dolor todos los días.

Puede parecer una situación límite, insoportable; sin embargo, Westworld no se diferencia mucho de cualquier destino turístico. Existe un grupo de condiciones que debe cumplir todo paraíso turístico y que en dicho parque se cumplen a la perfección.

Estas son: 1) El amplio gasto de recursos naturales. Un sitio dedicado al turismo consume una gran cantidad de recursos naturales. 2) Una población completamente al servicio de los turistas, completamente objetualizada, tanto en su producción cultural como en el manejo de sus cuerpos. 3) Un tipo de individuo que se adapte a ser un mero recurso. No puede tener una gran memoria: lo ideal es que cada día se olvide de su pasado. 4) Un grupo de tecnócratas que administren el lugar, que decidan la vida y el destino de los anfitriones desde sus oscuras oficinas.

Hoy en día, estamos acostumbrados a que nos ofrezcan una imagen muy idílica del turismo. Y puede ser que algunos modos del turismo, como el de naturaleza, sean más inocuos que otros. Sin embargo, pocas veces nos hablan del lado oscuro, de los efectos que tiene esa actividad sobre la población nativa. El turismo se construye, desde su concepto, sobre la idea del consumo: un consumo asociado únicamente a la satisfacción de la apetencia.

Ser un objeto de consumo es una forma de objetualización más fuerte que aquella que sufre el trabajador enajenado de los medios de producción, ya que de ti no se espera que vendas solo tu fuerza de trabajo, sino también tus palabras, costumbres, rituales e incluso tu cuerpo. En los países turísticos tiende a surgir una capa de población dedicada únicamente a actuar como el turista espera que ella actúe. Esto, en el parque de Westworld, se garantizaba de antemano: los anfitriones eran androides programados para servir.

En los últimos años, en Cuba ha crecido la idea de que el futuro económico del país está en convertir la isla en un parque temático del socialismo, con palmeras y mulatas incluidas. Apostar de ese modo por el turismo, como única opción económica, puede resultar suicida para la sociedad cubana.

Avanzar por ese camino podría significar el arraigamiento de tendencias negativas. Podríamos terminar intentando emular con el Gran Maestro de Westworld, queriendo mover con un chasquido de dedos gigantescas cantidades de recursos que otros necesitan; dejando, por ejemplo, a la población de La Habana Vieja sin agua. Podríamos terminar creando una vida cultural falsa, folklórica, parecida a la que tenían los androides de la serie, hecha solo para consumo de los huéspedes.

También podríamos terminar favoreciendo la reproducción de un tipo de ser humano enajenado, tercermundista, sin capacidad para sostener una misma idea por mucho tiempo. Y lo peor, podría crearse una casta de ingenieros de almas, oculta tras el cristal oscuro de los automóviles. La raza de los administradores del parque.

(Puede encontrar más textos del autor: Yassel Padrón Kunakbaeva)

Más legisladores y menos personalidades

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Foto: Marcelino Vázquez

El modelo actual del Poder Popular fue establecido en 1976, en pleno apogeo del sistema socialista mundial y siguiendo el esquema soviético con una gran diferencia: en Cuba el Partido Comunista no propondría los candidatos, sino que estos saldrían de las asambleas de vecinos y propuestas de organizaciones de masas. Mas, en este largo período ni un solo delegado o diputado ha sido contrario a los principios de la Revolución y la inmensa mayoría han sido militantes, lo cual pone de manifiesto, tanto la simpatía mayoritaria de los electores por los candidatos revolucionarios, como el sólido blindaje que brindan las Comisiones de Candidatura para filtrar políticamente a todos los candidatos que les llegan.

Por supuesto que en un país bloqueado, en conflicto permanente con el Imperio, no se ha escatimado ninguna prevención para fortalecer el poder socialista institucionalizado, como hacen todos los estados del planeta para preservarse el mayor tiempo posible, pero ya es demasiado evidente que varias cosas no andan bien en el funcionamiento del Poder Popular. Veamos tres de ellas:

  • Lo primero que salta a la vista es la cuestión de la cantidad excesiva de delegados y diputados para el tamaño de nuestra población y la media mundial. Por razones de espacio solo analizaré el caso de la Asamblea Nacional (ANPP). La actual tiene 605 diputados por 168 municipios, de una población de 11,24 millones de habitantes (MH). Las hermanas Haití y República Dominicana con 11,28 y 10,12 MH respectivamente, tienen 149 y 222 en cada caso. USA tiene solo 535 representantes y senadores para 325 MH y La India 852, 250 más que Cuba, pero suma 112 veces nuestra población: 1236 MH. Lo anterior podría atribuirse a la efectividad de la democracia burguesa pero el caso de la República Popular China -país socialista más viejo que este- es sintomático. Su legislatura actual tiene 2987 diputados para 1381 MH. Si mantuviera la proporción de Cuba (1 diputado cada 18,366 habitantes) necesitaría un estadio de futbol del tamaño del Camp Nou para reunir al pleno de 75193 diputados de sus dos cámaras.
  • Lo segundo es más importante aún, la pobre eficacia y eficiencia laboral de los diputados cubanos. La función de cualquier parlamento del mundo y de cada uno de sus miembros es legislar. Los electores cubanos nos guiamos por dos principios para elegir a los candidatos: su ejemplo personal como ciudadanos y que sean “los que mejor puedan servir al pueblo”. Lo primero es mayoritario, pero en lo segundo es donde no me juega la lista con el billete, pues si eres legislador debes dedicarte a legislar y no a hacer cualquier otra cosa, destacarte en ella y .por lo bueno que eres en esa actividad. Ser electo al parlamento deviene así en una especie de conglomerado de trabajadores ejemplares y cuadros del partido y el estado donde se va a figurar más que a legislar.

La cuestión no está en convertirlos en políticos de oficio –representantes vitalicios del pueblo-, sino en darles el tiempo necesario para hacer su trabajo como diputados en el período legislativo que les toque: no menos de 8 horas diarias, como cualquier otro trabajador y como ha sido siempre, desde Grecia y Roma, donde, por cierto, los cargos también eran elegibles periódicamente y después la gente retornaba a sus labores habituales y rendía cuentas a los tribunales de su gestión pública. No ha sido eficaz que los diputados se reúnan dos veces al año para recibir información y aprobar una serie de documentos que se leen en poco tiempo y que casi nunca han salido de la iniciativa de alguno de ellos, sino de los que saben. Si así fuera quizás tendríamos leyes más actualizadas y aprobarían varias que fueron anunciadas hace años sin que llegaran a aprobarse (Comunicación, Prensa, Cultura, etc). Seríamos gobernados más por leyes que por decretos.

  • Lo tercero es la cuestión de la sempiterna unanimidad. Creo que, si el voto es honesto, la unanimidad permanente –y sin abstenciones- en un asunto público tan importante como el análisis y aprobación de una ley, un decreto-ley o un decreto, es falsa y perniciosa. En 9 legislaturas, desde 1976 hasta el 2018, ha existido un voto en contra en las votaciones de la ANPP; solo para confirmar la regla. Incluso en temas tan discutidos y rechazados por muchos, como el incremento de la edad de jubilación en un país donde sobran las plazas laborales, el establecimiento de la doble moneda, o la creación del TCP sin mercado mayorista ni respaldo crediticio, no hubo ningún diputado que se abstuviera siquiera. Tampoco ha sido nunca derogado un decreto, o un decreto ley, aunque varios han suplantado, o entrado en conflicto, con leyes anteriores.

Por encima de todo esto gravita otro asunto primordial: nuestra ANPP tiene también funciones constitucionales y nuestra Ley Fundamental clama a gritos por su reemplazo ante su obsolescencia, pero ningún diputado parece interesarse por eso con urgencia y la comisión ad hoc que trabaja en ello promete terminar para las calendas griegas.

Los caminos de la UJC

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caminos

Hoy la Unión de Jóvenes Comunistas cumple aniversario de fundada. Si tuviera que hacer un diagnóstico a su funcionamiento, no dudaría ni un momento en tomar esta idea: «a la Unión de Jóvenes Comunistas le ha faltado un poco de espíritu creador. Ha sido, a través de su dirigencia, demasiado dócil, demasiado respetuosa y poco decidida a plantearse problemas propios» (1)

¿Quién dijo eso? Esa será la pregunta inmediata de quienes se sientan aludidos o amenazados en tan cortantes, sinceras y certeras palabras. Si digo que lo dijo un disidente, un desafecto al sistema o simplemente un contrarrevolucionario muchos me creerían. ¡Pero no!, eso lo dijo Ernesto Guevara.

La frase vino de un hombre de integridad moral intachable, y de los que -al pasar por el filtro de Alina López– no quedaría como un fraseólogo, por eso hay que pensar en ella. La sentencia invita a la reflexión. Al leerla somos transportados de inmediato a un contraste con nuestra realidad. Pareciera como si el Che, estuviese hablando entre nosotros.

Yo tenía 14 años, y fui de esos jóvenes que no entró automáticamente en las filas de la UJC. Mi escuela secundaria me consideraba demasiado rebelde para ser parte de sus filas. Entonces ni me importaba mucho, ni tenía tanta conciencia política.

La profundidad de la adolescencia, las lecturas, la búsqueda de ese paradigma al más puro estilo sartreano me llevaron al pensamiento del Che. Fue así, que entre mis inquietudes, pasó a ocupar un lugar importante ser militante.

Tuve que esperar a ingresar a la universidad, donde por suerte (por mi comportamiento evidentemente revolucionario) adquirí la tan deseada condición. Para entonces, conocía los problemas que aquejaban a nuestras organizaciones, pero me mostraba optimista hacia la práctica de la que ya era un nuevo miembro. Me adscribía al espíritu fundacional y su rol dentro de la sociedad socialista. Prefería tener fe, o mejor dicho, pensar que sí porque sí.

He intentado continuar pensando así, pero un amigo recientemente me argumentaba cómo nuestra organización era otra de esas tantas herencias soviéticas que implementamos en la práctica política, y muchas dudas me comenzaron a asaltar. No puede ya evitar caer en pensar sobre lo que se cuestionaba el Che. Me pregunto si los efectos de no superar los señalamientos hechos por él hace más de 50 años pueden ser nefastos.

Lo más preocupante es que nuestra convulsa realidad sigue necesitando una juventud más decidida, menos dócil y respetuosa. ¿Hasta cuándo seguirá siendo así? No se puede estar de espaldas a eso.

No pretendo hacer una crítica severa en momentos de celebración, pero es necesaria una profunda revisión en las líneas de trabajo de una organización que se considera a sí misma de vanguardia. Mientras su razón de ser sea «cumplir con lo establecido», queda mucho por hacer.

Solo espero, que nuestro destino no sea igual que el de aquellos konsomoles, y que a diferencia de ellos, nuestros militantes en los momentos más difíciles no se queden esperando una indicación de qué hacer.

Espero que ese militante sepa separar lo que es defender la Revolución, de seguir una indicación, aunque sea en casos extremos. Y aunque eso implique un problema, se porte a la altura, tome su rienda y sea decidido.

Quisiera terminar felicitando a la UJC y encomiando el trabajo de quienes en ella han asumido esas responsabilidades en tiempos en que otros jóvenes se dedican a mejorar su economía. Eso merece respeto, la organización también, por eso es que en su día el mejor homenaje es ayudar a mejorarla.

1. Borrego, Orlando. El camino del fuego. La Habana: Imágen Contemporánea, 2011. pág 245

Los fraseólogos revolucionarios

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Según varios diccionarios consultados, fraseología es: 1. Conjunto de modos de expresión peculiares de una lengua, grupo, época, actividad o individuo.||2. Conjunto de expresiones intrincadas, pretenciosas o falaces.||3. palabrería.||4. Conjunto de frases hechas, locuciones figuradas, metáforas y comparaciones fijadas, modismos y refranes, existentes en una lengua, en el uso individual o en el de algún grupo.

Lenin analizó lo dañina que resultaba la fraseología en la construcción del socialismo. En su artículo “A propósito de la fraseología revolucionaria”, la define como una simple repetición de consignas sin tomar en consideración las condiciones objetivas de una situación dada y de determinado sesgo de los acontecimientos: “Las consignas son excelentes, brillantes, exaltan los ánimos, pero carecen de fundamento”.[1] (un ejemplo clásico en nuestro medio fue: ¡Y de que van, van!)

Consideraba que la ideología pequeñoburguesa, el oportunismo de izquierda, el dogmatismo y el sectarismo se escondían bajo su manto. Caracterizó al oportunismo de izquierda como revolucionarismo pequeño burgués –o  “bolcheviques que padecen del forúnculo de la llamada fraseología”[2]-, elementos extremistas que encubrían sus posiciones teóricas y políticas, erróneas por completo, con la fraseología revolucionaria, de la que rechazaba el uso del tono amenazador y de exclamaciones efectistas.

En su trabajo “A propósito de las consignas”, argumenta que “cuando la historia da un viraje brusco, hasta los partidos avanzados dejan pasar un tiempo más o menos largo antes de orientarse en la nueva situación creada y repiten consignas que, si ayer eran acertadas, hoy han perdido toda razón de ser tan súbitamente como súbito es el viraje de la historia”.[3]

Asimismo afirmaba: “hay que combatir las frases revolucionarias, es imprescindible y obligatorio luchar contra ellas para que el día de mañana no puedan echarnos en cara esta amarga verdad, la fraseología revolucionaria sobre la guerra revolucionaria hundió la revolución”.[4]

Dado lo perjudiciales que pueden ser, ofrecemos a continuación una serie de recomendaciones sobre cómo reconocer a un fraseólogo revolucionario:

  • Son hijos de pathos (la teatralidad, el dramatismo) y no de logos, la palabra razonada. De ahí su grandilocuencia.
  • Nada se asemeja más a un fraseólogo revolucionario que otro fraseólogo revolucionario. Parece que estudiaran juntos y prepararan sus deberes juntos. De ahí lo aburridos que pueden ser cuando se unen dos o tres de ellos en paneles de opinión, o actos públicos.
  • Se alimentan de tensiones y crisis… externas. Nuestros fraseólogos disponen de efectivos catalejos, pero no distinguen bien su realidad inmediata.
  • Les encanta distribuir etiquetas a todos aquellos que discrepen de sus ideas: un día centrismo, otro zanjonzismo. En fin, son muy creativos al respecto.
  • Su patetismo les lleva a ver enemigos por todas partes. En realidad, todos aquellos que no piensen como ellos son adversarios peligrosos.
  • Disfrutan de un estatus de privilegio, pueden ser convertidos en especialistas o ensayistas de la noche a la mañana, e incluso ser promovidos rápidamente. Paradójicamente, se pasan buscando la paja en el ojo ajeno y denuncian financiamientos del enemigo incluso cuando no existen.

En tiempos de tensiones y crisis aumenta la cosecha de fraseólogos revolucionarios. Así que tenga cuidado, no se convierta usted en uno de ellos. Pueden resultar contagiosos para aquellos que no posean un pensamiento crítico y el valor de marcar la diferencia.

[1]V.I. Lenin: “A propósito de la fraseología revolucionaria”, Obras Completas, t. XXVII, Editora Política, La Habana, 1963, p. 11.

[2]Ibídem, p. 20.

[3]V.I. Lenin:”A propósito de las consignas” Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú, 1960, p.200.

[4]V.I. Lenin: “A propósito de la fraseología revolucionaria”, Op. Cit., p. 22.

Revista LJC 14

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(A partir del número 14 nuestra revista incluye un editorial que aborda los debates actuales en la esfera pública cubana. Siempre lo publicaremos al compartir la revista con nuestros lectores)

Puede descargar aquí el número catorce de nuestra revista digital. Dedicada a una polémica alusión al Apóstol en una película que debía mostrarse en la Muestra de Jóvenes Realizadores. Esta revista se distribuye por el Paquete Semanal y por correo electrónico a más de 400 suscriptores. Quienes prefieran recibirla en una versión más ligera por correo electrónico, puede escribirnos a jovencuba@gmail.com. O descargar la versión completa en el siguiente link: https://goo.gl/KsgAfo

Editorial

Queremos aportar al debate, opinar sobre la cotidianidad de Cuba y sobre todo contribuir al proceso de cambios en el país. Por eso hemos decidido desde hace 8 años hacer La Joven Cuba. Un blog que ahora se multiplica en los 14 números que ya tiene esta revista. En cada una de sus ediciones, buscamos diversidad de temas y autores, y sus criterios sobre el contexto actual. No te- nemos que estar de acuerdo con ellos, solo apostar a la crítica revolucionaria como herramienta para construir un mejor país.

Por eso, en esta publicación usted puede encontrar una multiplicidad de textos. Se habla de debate público, la Constitución, el envejecimiento poblacional en Cuba y la imperiosa tarea de eliminar el burocratismo. Respetar las ideas ajenas y valorar más las actitudes laborales de las personas son temáticas que también encuentran espacio. Igualmente, los autores de esta edición emiten sus opiniones sobre la Actualización del Modelo Económico y el Plan de Desarrollo para el 2030, temas ambiciosos y medulares para el país que aun cuando avanzan, consideramos se hacen discretamente, en un panorama que nos dice todo el tiempo, que es necesario apresurarse.

En estos días nos llama la atención algunos juicios emitidos sobre una película, y sobre ellos queremos decir; en primero lugar que no opinaremos sobre el filme, como muchos o la mayoría no lo hemos visto. Sin embargo, nos gustaría profundizar en el debate mismo.

  • Apoyamos la intención de cualquier cineasta o artista que se proponga humanizar la figura del Héroe Nacional, pero siempre desde el respeto.
  • Consideramos que el problema en sí no es el audiovisual, sino la necesidad de un nuevo consenso respecto a la política cultural del país, que preserve una relación armónica entre el artista y las instituciones, tema peliagudo desde el triunfo de la Revolución.
  • En la medida que cambian los tiempos debe actualizarse el diálogo entre las partes (si no se quiere provocar una polarización entre quienes tienen opiniones distintas) pero esto no puede hacerse desde una posición de fuerza, ni apelando a la hegemonía de los medios de comunicación y distribución.

No pueden existir bandos entre los que hacen cultura en el país. Permitirlo implicaría brechas y problemas mayores a resolver, no podemos permitirnos eso. La cultura también educa al pueblo y ese es un asunto donde no puede haber equivocaciones.

Dejamos estos textos a su evaluación con la intención de que el debate que buscamos llegue y se logre en la mayor cantidad de espacios de esta Isla. Su opinión también es necesaria y si desea compartirla puede escribirnos a nuestro correo electrónico, las redes sociales o el blog. La Joven Cuba es un espacio donde usted puede ser protagonista. Estamos de cumpleaños este mes, esperamos sobre todo que nos acompañen.

LJC cumple 8 años

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Nadie imaginó que hoy estaríamos aquí. No lo imaginamos los fundadores de este blog, no lo imaginaron nuestros lectores y de seguro no lo pensaron quienes han intentado sabotear nuestra existencia. Hoy La Joven Cuba cumple 8 años de existencia en la blogosfera cubana, más grande que antes, con más colaboradores, con distribución online, más de un millar de suscriptores por correo electrónico y en el Paquete Semanal. Con planes de seguir creciendo.

Celebramos nuestro octavo cumpleaños ampliando nuestra revista digital en PDF, que se distribuye por correo electrónico y en el Paquete. A partir de su número 14 en adelante (sí, ya vamos por el 14), esta incluirá un editorial con nuestra opinión sobre los temas que se discuten en la esfera pública y luego incluiremos los perfiles de los autores y su información personal para que puedan ponerse en contacto con ellos. También expandiremos el número de matrices del Paquete por las que se distribuye para que su alcance sea mayor.

Llegamos al 2018 creciendo. Nos enorgullece crecer con el trabajo cotidiano, sin apelar al sensacionalismo o fabricar polémicas que nos hagan resaltar, los últimos meses han sido de crecimiento constante. A continuación, y siguiendo nuestra tradición de transparentar los resultados y el funcionamiento interno de La Joven Cuba, como nos gustaría que fuera costumbre habitual entre todos, compartimos con ustedes nuestras estadísticas.

LJC ocupa hoy el lugar 180,324 en Internet según Alexa, lo que la convierte en uno de los blogs más leídos en Cuba. Desde inicios de año hemos duplicado casi nuestro posicionamiento. La gráfica describe el ranking mundial, mientras más bajo el número mejor.
LJC ocupa hoy el lugar 180,324 en Internet según Alexa, lo que la convierte en uno de los blogs más leídos en Cuba. Desde inicios de año hemos duplicado casi nuestro posicionamiento. La gráfica describe el ranking mundial, mientras más bajo el número mejor.
Más de mil lectores por correo electrónico
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visitas ljc 2018
El día con más lecturas fue a inicios de este año
mapa ljc 2018
Mapa de visitas por países pero la información es parcial, las cifras de visitas provenientes de Cuba nunca son exactas y con frecuencia son mayores de lo que aportan los números

Estamos orgullosos de los resultados cuantitativos, porque esa nunca ha sido la meta. Tener más lecturas se logra fácilmente publicando con más frecuencia, lo difícil es brindar contenido de calidad, hacia lo cualitativo concentraremos nuestros esfuerzos en los próximos meses.

Además de los miembros originales de La Joven Cuba, recientemente se nos han sumado varios jóvenes y no tan jóvenes investigadores de ciencias sociales, así como diversas personas con deseos de participar. Recordamos a nuestros lectores que este es un espacio de participación abierto a todo el que desee aportar sus ideas sobre algún tópico de interés nacional.

Nos despedimos con dos fotos antiguas, la primera es la plantilla original con que salimos al ciberespacio, y la segunda es de los tres creadores de La Joven Cuba fuera de la oficina donde se creó el blog en el año 2010. Nos vemos en el 9no cumpleaños, gracias por acompañarnos.

Plantilla original de La Joven Cuba
Plantilla original de La Joven Cuba
Foto tomada el 1ro de Abril de 2014, cuando cumplimos 4 años, ha pasado el doble de ese tiempo
Foto tomada el 1ro de Abril de 2014, cuando cumplimos 4 años, ha pasado el doble de ese tiempo