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El dilema de los empresarios

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Yamil Lage | AFP | Getty Images

La solución racional al tema de la empresa privada cubana parece estar en la misma carpeta de asuntos pendientes que la nueva constitución y otras propuestas de leyes postergadas en la ANPP, la supresión del perjudicial impuesto al dólar en la CADECA, o la eliminación de la dualidad monetaria, pero: ¿quién le pone el cascabel al gato? Si bien el tema es poco abordado en los medios, los académicos lo reiteran en entrevistas, artículos y libros,[1] mientras que los aspirantes a empresarios lo reclaman a la menor oportunidad.

Aunque desde el 2009 comenzaron a ser emitidas licencias a vendedores de alimentos y se empezaron estudios para transferir pequeños servicios y producciones a cooperativas, fue la publicación de aquella lista de autorizaciones del 2011, que parecía un censo de ocupaciones de una aldea feudal lo que abrió las puertas decisivamente a la formalización de actividades económicas que se venían haciendo ilegalmente.

Con este paso el estado obtuvo una fuente adicional de ingresos fiscales a personas naturales que no serían reconocidas como empresarias y, por tanto, no tendrían los deberes y derechos de las personas jurídicas. En aquel momento pocos advirtieron los pros y los contras de esa decisión, tanto para los TCP y los consumidores como para el propio estado.

Pronto la reproducción ampliada capitalista y la competencia entre los productores hicieron lo suyo: los más débiles  quebraron y los prósperos crecieron. Hoy, los sectores del turismo, la gastronomía y la producción agropecuaria están sostenidos sobre la base de miles de fincas, hostales y paladares que explotan fuerza de trabajo asalariada y de las cuales depende toda una red de proveedores y agentes que actúan en la economía formal y la sumergida con probada eficacia.

Con más de medio millón de ocupados oficiales y sabe Dios cuantos por la izquierda, este sector privado de pymes cubanas parece haber llegado para quedarse. Aunque se discute mucho sobre sus ventajas y desventajas respecto al sector estatal, hay al menos una que salta a la vista y el gobierno parece obviar en sus análisis. Si la mayoría de los estudiosos estiman que la mitad del ingreso por remesas se convierte en capital de trabajo para este sector, entonces debe haber recibido casi mil millones de dólares en 2017. Más del doble que el monto total de las  inversiones estatales declaradas por la ONEI en ese año.

Y problema más grave con eso para los cálculos de la hacienda pública es que esos préstamos productivos hay que devolverlos con su interés correspondiente, o pagarles sus dividendos a los familiares y socios que pusieron el capital. Si es así es posible que hoy estén saliendo para el exterior cientos de millones de dólares y euros que el estado cubano no ve pasar.

Si pudieran estimarse los millones que se llevan los ahora nombrados oficialmente turistas comerciales cubanos para traer de afuera lo que las TRD no venden dentro, más los pagos puntuales de la renegociada deuda externa, es posible incluso que Cuba sea una exportadora neta de capital. A esto se añade que los inversionistas extranjeros no acaban de alumbrarnos con su maná de dinero fresco, a pesar de leyes, ferias y apelaciones a la agilización de los contratos trabados por la burocracia.

Quizás la formalización jurídica de las pymes, con su correspondiente mercado mayorista y de créditos, cree mejores condiciones para fiscalizar las fuentes de sus inversiones, ingresos y gastos. Así se situarían en el lugar que les corresponde en una economía mixta donde el sector estatal socialista se focalice en lo que siempre se declara y nunca se cumple: impulsar las áreas claves, de alto nivel de socialización de la producción, donde se concentran los indefinidos medios de producción fundamentales.

[1]Un buen ejemplo es el compendio “Miradas a la economía cubana”, de Omar Everleny y Ricardo Torres, Edit. Caminos, 2016.

El ojo de Sauron

Me encanta Tolkien. Releo El señor de los anillos cuando necesito descansar, tras editar o escribir durante horas. Se dice que el texto contiene una serie de símbolos que hacen reconocible la Europa de la época del fascismo. Pero una obra es universal si trasciende su contexto. Debe ser cierto, pues en los últimos días una imagen ha venido a mi mente de forma recurrente al ver cómo se ha tratado de manipular y estimular la diferencia de criterios ideológicos entre Cuba Posible y el blog La Joven Cuba.

En una torre muy alta, un ojo sin párpado, con la pupila en llamas, mira a lo lejos. Se siente amenazado y no sabe dónde está el peligro, así que desconfía de todos y a todos amenaza. No logro apartar esa descripción cuando percibo cuán vivas están las antiguas costumbres que fijan posiciones inmutables, cercados de ideas, en el campo ideológico.

Esas posturas desconocen el apotegma filosófico que afirma que cualquier principio, cuando es llevado a su máxima expresión, se convierte en su contrario. Olvidan además que los posicionamientos ideológicos que les exigen fijar a otros para ser considerados confiables, han sido muchas veces relegados por ellos cuando ha convenido.

¿Dónde estaba fijada la línea cuando aceptamos el  alineamiento con la URSS luego de que ese país negociara con el gobierno norteamericano la retirada de los misiles sin incluir a  Cuba en la mesa de conversaciones?, ¿dónde cuando hace medio siglo hicimos a un lado el principio de soberanía y no injerencia en los asuntos de otras naciones y no condenamos la intervención soviética en Checoslovaquia? Historiadora al fin, no puedo dejar de recurrir a un interesante intercambio epistolar, de diciembre de 1935, entre Pablo de la Torriente Brau y Raúl Roa, ambos simpatizantes de la línea del Partido Comunista, aunque sin ser miembros.

Sus cartas permiten ilustrar uno de aquellos momentos en que la línea se borraba. A Pablo le preocupaban algunos acercamientos recientes del Partido hacia sectores políticos no revolucionarios y los argumentos débiles que manejaba para hacerlo. “Porque yo creo que la dialéctica también tiene moral”, escribió. “Para nosotros la dialéctica debe ser una espada flexible: flexible, pero de acero. Y siempre una espada”.[1] No se dijo en qué consistían los “acercamientos” del Partido, ni cuáles eran los “sectores políticos no revolucionarios” con los que se producían; a pesar de ello, las alianzas posteriores con Batista permiten llenar estos vacíos.

La cruzada ideológica de la que se ocupan cada día los habitantes de la torre en permanente vigilia, los torna más dogmáticos e incapaces de ejercer la crítica con objetividad. Se muestran de ese modo insensibles a las necesidades inmediatas del pueblo al que dicen representar. Esto explica que no dediquen el menor espacio a nuestros problemas internos. Tampoco se atreven a analizar los de sus aliados ideológicos, por graves que estos sean.

La respuesta a su cruzada no se ha hecho esperar, y se aprecia entre otros hechos en la disminución de la cantidad de visitas que tienen. Si la gente va a pagar muy caro el acceso a internet, ¿qué sitios visitará?, ¿aquellos donde percibe que se dirimen sus preocupaciones y se analiza el complejo panorama de Cuba; o los que, provistos de un catalejo, solo pueden ver las dificultades de otros?

Y hablando de cadáveres políticos. ¿La respuesta de sus lectores no los alerta de que ha ocurrido un agotamiento de su estrategia?, de que no convencen con los deslucidos expedientes de almacenar correos y fotos para intentar desacreditar a los que indudablemente van ganando en credibilidad, porque quien no es capaz de cambiar de opinión no puede cambiar nada. Sí, es una frase de Churchill pero muy atinada.

Consideraron al 2017 como “el año que vivimos en peligro”, pues el cambio perceptible del enemigo exterior hacia nosotros debilitó la noción de plaza sitiada de la que tanto gustan por puro sentido utilitario; y dieron así la espalda a Martí que entendía que «Ni la política ha de ser arte de escarceos, retazos y tráficos, ni es digno de la confianza de su país el que mira más a parecer bien a sus adversarios, -por su seguridad y gloria de hombre hábil,- que a intentar y realizar todas las mejoras que crea beneficiosas a su pueblo”.

En un lúcido discurso pronunciado el año 2005 en la Universidad de La Habana, Fidel reconocía la posibilidad de que el proceso revolucionario pudiera ser derrotado desde dentro.[2] Hacia ello tienden aptitudes como las de los eternos guardianes de la fe que intentan echar leña al fuego ideológico de los medios digitales y no distinguen la punta de su meñique.

Adoro a Tolkien ¿Recuerdan el final de El señor de los anillos? La pupila llameante del ojo sin párpado que escrutaba la lejanía, mirando a lo lejos, cada vez más lejos, sintiéndose superior a todos; sin percatarse de que la destrucción estaba muy cerca, detrás de él, en la mano de un pequeñito de pies peludos que portaba el anillo único.

[1]Citada por Fernando Martínez Heredia en “El héroe romántico de la revolución proletaria”, La Revolución Cubana  del 30 Ensayos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2012, pp.183-184.

[2]Discurso pronunciado en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre de 2005, con motivo del aniversario de su matricula al alto centro de estudios.

Revista LJC 15

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Editorial

Llegamos a este número con un nuevo presidente, el primero nacido después de la Revolución. Casualmente, es la edición quince de nuestra revista, una buena cifra para celebrar la continuidad de un proyecto político que se presenta con una cara más joven, más parecida a nuestros tiempos.

Llegamos también, y así lo reflejamos en estas páginas, con la satisfacción de Miguel Díaz-Canel como relevo, y con toda la confianza depositada en él, para hacer de este un país mejor. Por eso en esta publicación usted podrá encontrar los criterios de nuestros colaboradores sobre el proceso de elecciones en Cuba, su legitimidad, sus aciertos y desaciertos; líneas de expectativas y otras de cuestionamientos, pero todas con una sola mirada en busca de pasos más rápidos hacia esa construcción de una Cuba más contemporánea.

En este camino dedicamos además un espacio a la juventud cubana, específicamente a la UJC, que cumplió precisamente en el mes de abril un nuevo aniversario. Es esa generación, nuestra generación, la que dará continuidad a la obra social de la Revolución siguiendo los pasos de la anterior. El pasado 19 de abril es el mejor ejemplo.

Por eso, hacemos hincapié en el imperativo de fortalecer esas filas. No con personas que repitan consignas o reciten argumentos vacíos y complacientes, como vemos a algunos hoy. Hablamos de crear verdaderos líderes, revolucionarios y sobre todo patriotas, capaces de despojarse de toda la inercia que nos contamina y ser verdaderos representantes de todo lo que significa ser joven, revolucionario y cubano.

Exhortamos a la UJC a buscar militantes así y dejarlos actuar dentro de sus filas. Jóvenes que dialoguen, que piensen críticamente y que contribuyan; desde su perspectiva, equivocándose o no, pero que participen en esa construcción.

Como siempre, usted puede aportar a todos los debates que suceden en este espacio, escribir y compartir sus criterios a través de nuestros contactos. Pero también hágalo con su vecino, sus amigos o sus familiares.


Puede descargar aquí el número quince de nuestra revista digital, dedicada al relevo generacional en la presidencia de Cuba. Esta revista se distribuye por el Paquete Semanal y por correo electrónico a más de 400 suscriptores. Quienes prefieran recibirla en una versión más ligera por correo electrónico, puede escribirnos a nuestro correo jovencuba@gmail.com o descargar la versión completa en el siguiente link: https://goo.gl/CnzErF

200 años de Carlos Marx

El 5 de mayo de 1818 nació Carlos Marx, el filósofo cuya obra ha tenido la más profunda trascendencia histórica. Ni siquiera la caída del campo socialista pudo desvirtuar sus aportes, en todo caso mostró el fracaso de ciertas interpretaciones de su obra y evidenció los graves errores de muchos dirigentes revolucionarios. El propio Marx se desligó de la tergiversación de su teoría al decir, casi al final de su vida, que él no era marxista.

El marxismo constituye una dualidad que incluye un método científico (la dialéctica materialista) y una ideología revolucionaria que se propone construir una sociedad superior al capitalismo. Hasta hoy, el gran dilema del marxismo, el fracaso de su aplicación práctica en los sistemas políticos socialistas, ha sido la ruptura de esa dualidad. Vaciar a la ideología de su método, que es el que debería permitir la corrección de la praxis, ha conllevado a la derrota, en más o menos tiempo, de esos proyectos.

Cuando el marxismo es reducido solamente a su dimensión ideológica y, como ocurre tras la toma del poder, se convierte en una ideología de Estado, sobreviene una perversión de Marx que induce a que muchos lo culpen de errores que no le son inherentes. Algo así sucedía con el retrato de Dorian Grey, que reflejaba crímenes de los que era inocente.

Precisamente la crítica de Marx a los socialistas anteriores, a los que calificó de “utópicos”, era que ellos se habían limitado a imaginar cómo podría ser la sociedad perfecta del futuro y a esperar que su implantación resultara del convencimiento general y del ejemplo de unas pocas comunidades modélicas.

Las ideologías religiosas, respetables en sí mismas, no asumen un método científico; confían en la fe, en la solidaridad y el amor de sus prosélitos, a los que prometen un mundo mejor. Cuando Marx conoce personalmente a Wilhelm Weitling, fundador de la Liga de los Justos, rechazó los métodos de ese intelectual proletario autodidacta que se había estancado en una prédica mesiánica y utópica desarrollada entre artesanos de países como Suiza, Alemania, Francia, Bélgica e Inglaterra. Como dijo Engels, Weitling intentaba conducir al comunismo por las vías del cristianismo primitivo.

Una ideología política que intente presentar un futuro de prosperidad siempre inaccesible, y que pida fidelidad y trabajo constante a sus seguidores, deja de ser liberadora para instrumentarse como un mecanismo de dominación. En el mismo instante en que no sea capaz de autocorregirse, en que se considere eterna, dejará de ser marxista.

El socialismo falló en el momento en que se mostró ajeno al análisis de las contradicciones, de sus contradicciones internas, dando la espalda así al método dialéctico materialista y haciendo emerger una concepción del desarrollo signada por la reverencial admisión, cual obligatoria e inexorable tendencia, del destino humano hacia el progreso.

El criterio de que una vez victoriosa, la revolución socialista no puede retroceder, y de que la sociedad marchará siempre adelante, hacia un futuro glorioso, reviste una visión metafísica de la historia. Esa creencia conduce al inmovilismo. Por ello, la mejor forma de honrar el bicentenario de Carlos Marx es rescatar la dialéctica y desmontar los discursos falsamente marxistas para que alumbremos las vías científicas de construir una sociedad mejor. Por eso fue que lo llamaron el Prometeo de Tréveris.

Javier Gómez Sánchez: la revelación de un Judas

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Hay una delgada línea entre responder a un insulto con dignidad y cometer aquellos errores que se pretende criticar, así que tendré cuidado. Con el tiempo aprendimos a ignorar las reuniones de capacitación a cuadros políticos, o a jóvenes, donde se menciona a La Joven Cuba (LJC) como blog contrarrevolucionario. incluso los más aventurados han acusado a sus integrantes de agentes de la CIA.

No es que no moleste, o no le de importancia porque sí la tiene, pero lo asumo como mediocridad de alguien que no está bien preparado para esas actividades y además se siente libre para hacer lo que quiera sin necesidad de dar explicaciones.

Soy militante del PCC desde hace muchos años e incluso fui cuadro profesional de la UJC. Hasta ahora no he tenido el menor problema por escribir y administrar LJC, lo que quiere decir que aún se impone el sentido común. A veces sin embargo la copa rebosa y no hay más remedio que responder.

Ayer en el sitio La Pupila Insomne salió publicado otro artículo de Javier Gómez Sánchez sobre LJC con su respectiva revelación de correos que en su momento intercambió con nosotros. No voy a hablar del post punto por punto, solo haré referencia a dos cosas:

  1. Dice Javier: “Las discusiones internas para que LJC asumiera su función revolucionara en la batalla de ideas que se comenzaba a dar en Internet fueron intensas, pues esto chocaba con la posición de su editor principal, aun cuando por mayoría estábamos de acuerdo en que se debía combatir.”

El párrafo da a entender que todos estábamos de acuerdo menos Harold y eso no es cierto. La objeción de Harold era la misma que teníamos Roberto y yo. No nos gustaba la idea de escribir post dirigidos a personas o grupos. Desde que empezamos LJC siempre hemos tratado de escribir sobre las ideas que otros promueven, dando nuestros criterios sobre los mismos, pero no convertirlo en un chanchullo que es lo que a veces sucede.

  1. Para ese entonces, aunque yo lo desconocía -y considero que los demás integrantes también-, el proyecto había sido puesto al servicio de la estrategia del gobierno de Barack Obama de crear un circuito de medios de comunicación digitales que respondiera a las intenciones de ¨obtención de resultados por otros métodos¨ respecto a la Revolución Cubana. Durante la participación de su editor principal en varios eventos organizados para esto en Estados Unidos y Europa se articularon los vínculos con otros medios digitales, también reclutados por ser ya existentes como LJC o creados especialmente como Cuba Posible.

¿Qué evidencias tiene Javier de que LJC fuera “reclutada” por la CIA, por el Departamento de Estado o alguien que represente a los Estados Unidos? ¿Podemos demandarlo por difamación? Él gusta de utilizar una foto de Harold Cárdenas en un evento en Washington para desacreditarlo (su conferencia allí pueden leerla aquí), resulta fácil descontextualizar una imagen, suponemos que si un día se le ocurre pueda hacer lo mismo con Raúl por darle la mano a Obama y decir que es un hombre honesto, sin contexto todo parece otra cosa.

  1. “Las intenciones de su editor principal de cumplir con los compromisos contraídos y poner a La Joven Cuba al servicio de la neo contrarrevolución, de lo que dependían sus planes personales y perspectivas de vida- que finalmente cuajaron con la recompensa de una beca en la Universidad de Columbia-, llevó a una fuerte ruptura interna entre sus integrantes.”

Sobre esto solo decir que en LJC no hay “editor principal”. Es un proyecto que administramos los tres y el tiempo dedicado al mismo está en dependencia del tiempo y las condiciones que tenga cada uno. Lo de “neo contrarrevolución” es solo un término que Javier quiere acuñar desde hace tiempo. Eso le gusta.

Harold fue mi alumno y desde entonces nació una amistad que dura hasta hoy y no ha hecho más que fortalecerse con el tiempo. Con Roberto compartí la responsabilidad, como cuadros profesionales de la UJC, de dirigir la organización en la Universidad de Matanzas. ¿De dónde saca Javier que hubo una “una fuerte ruptura interna entre sus integrantes”? De su cabeza, y de la irresponsabilidad de hacer afirmaciones de este tipo sin necesidad de demostrar algo.

Javier no fue nunca parte de LJC porque desde el principio no confiamos en él, por eso nunca tuvo la clave de la administración de la página. No confiamos en él porque le aplicáramos el polígrafo o algo así, sino porque desde la primera conversación caminando por La Habana Vieja, nos dimos cuenta de su ansia de protagonismo traducidos en acciones mediáticas. Esa ansia de protagonismo lo llevó a insistir que LJC publicara la referida “Declaración para dejar clara su posición ideológica y sus principios revolucionarios”, a esas alturas no teníamos nada que demostrar.

Me preguntaba si podíamos demandar en los tribunales a Javier por difamación y acusaciones tales como que nosotros habíamos sido reclutados por el gobierno de los Estados Unidos para actuar contra Cuba. Con esa pregunta recuerdo su insistencia por demandar en los tribunales a Iroel Sánchez por tomar una conversación de Harold en Facebook y convertirla en un texto de 72 páginas. No apelamos a vías legales a pesar de su insistencia.

En el post publicado por Javier bajo el título La cosecha del coqueteo me invita a publicar un correo que a estas alturas no conservo pero sí tengo guardado el que nos envió insistiendo que Harold demandara a Iroel Sánchez en los tribunales. Jamás lo habría hecho público, pero Javier no deja otra opción. A diferencia de él, cuando digo que no confiamos en él porque desde el principio notamos su ansia de protagonismo, puedo demostrarlo. No le cambio una coma ni pongo una tilde:

De: Javier gomez Sanchez <javiergosanchez09@gmail.com>
Fecha: 12 de septiembre de 2016, 21:14
Asunto: de javier sobre tema legal
Para: Harold Cardenas <haroldcardenaslema@gmail.com>, jimmy <jimmy@umcc.cu>, Roberto Peralo <roberto.peralo@gmail.com>

Hola amigos y compañeros

Aqui hemos tenido una reunion de Harold, Jimmy (por telefono) y yo.
Sobre el tema de que hacer ante la situacion creada por Iroel Sanchez.

Iroel traspaso limites inadmisisbles.
Tomo una conversación del FB de Harold y la hizo publica para toda la
web. El FB de cada cual es personal, cada cual mantiene en el a la
persona que desea. Si Harold hizo bien o mal en vanear a un apersona,
quien fuera de su FB personal, y no tiene importancia, aunque siempre
es algo personal.

Pero se ha pasado a otro nivel. Iroel se tomo el trabajo de recopilar,
copiando y pegando 72 paginas de conversación de Harold con sus
amigos. Resalto los comentarios de Harold en amarillo. Y lo publico en
La Pupila insomne.

Eso es una violación de la privacidad de las comunicaciones de una
persona, pues Harold no pone eso ahí para que sea leído por personas
que no conoce, si no solo por aquellas que el acepta en su FB. Una
persona que haga lo que Iroel hizo incurre en el delito de Violación
de Correspondencia, Abuso de Confianza, y Difamación. Con un daño
intencionado a la imagen personal de Harold.

Ya en este punto de las cosas, se trata de algo que incumbe a La Joven
Cuba. No podemos como organización (y debemos ya comenzar a pensar como tal) permitir que uno de nuestros miembros sea ultrajado de esa
manera. Agredido, con toda la humillación que implicaría dejar impune
el acto. Pues mucha, mucha gente está mirando, está leyendo, está
atento.

Además de que ante un abuso como ese no podemos dar esa imagen, dejando las cosas así.

Si nosotros mismos, como organización, no somos capaces de salir ante una cosa así, ¿Quién lo hará?

Ese individuo hizo eso porque ha perdido el sentido de los límites de
la decencia, ha perdido la perspectiva de la vida, y ha utilizado a La
Pupila Insomne, para eso. Él y otros más, se han fanatizado creyendo
que están haciendo un favor a la Revolución, que están defendiéndola,
y se han creído que son más revolucionarios que nadie.

Mi propuesta personal es la siguiente:

1-Reunir todo los elementos publicados e imprimirlos. Ponerlos en un file.

2-Presentarnos con ellos en una Fiscalia y presentar una querella
legal contra Iroel Sanchez.

3-Una vez encaminado el proceso. Publicar un editorial explicándolo.

Fíjense, no importan cuan avance o no el proceso legal, si se llega a
los tribunales o no, solo el hecho de que hayamos ido a utilizar las leyes y la institucionalidad, que hayamos sabido defendernos como debe ser, es una lección contra la supuesta impunidad que ellos en su mente se han creado.

La Joven Cuba no debe desperdiciar ni dejar pasar la oportunidad que la vida le ha impuesto de madurar política y socialmente.

No creo que sea como correr tras la falda de nadie, al contrario es accionar como debe ser, es usar las instituciones, las leyes, saberse defender con ellas. Y hacerse respetar.

Creo que no se debe publicar por ahora más nada al respecto, ni comentar más nada. Mi idea es que se debe ir a la Fiscalía primero, y poner la querella. Y luego publicar. No al revés, pues ya eso sería un chanchullo. Ni estar anunciando nada.
Hay que evitar caer en ningún chuchuchu, ni brete, ni nada de eso.

Propongo que el próximo paso sea que Harold y yo vayamos a la Fiscalía.

Continuar con los post sobre temas generales que tenemos programados.

Creo que a modo general, ya Harold, Jimmy y yo, estamos de acuerdo. Faltaría Roberto por dar su opinión.

Nos dimos un plazo de 24 horas para reflexionar.

Creo que esto no debe dejarse pasar más de 7 días para hacerlo.

Un abrazo

Javier

A propósito de un dossier

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Hace tres días Cuba Posible abrió su espacio a un dossier donde se califica a La Joven Cuba de «reformista» y «anti-democrática». Como uno de los editores de este espacio, es mi responsabilidad escribir al respecto.[1] El origen del dossier quizás se remonta al 11 de Abril cuando tres de sus autores interpelaron en extenso una publicación[2] mía en Facebook, quizás los editores de Cuba Posible no están al tanto de ese precedente. Lo menciono porque en un debate no solo vale el contenido sino el origen del debate mismo y la forma en que se conduce.

La Joven Cuba no es reformista, no puede serlo un espacio cuyo mensaje de entrada es “Socialismo y Revolución”, la pregunta entonces sería si eso nos hace antidemocráticos. Idea absurda, dado que no es nuestra intención representar a todos los cubanos sino el espectro diverso de la izquierda cubana, somos entonces tan antidemocráticos como el New York Times o La Jornada (salvando inmensas distancias y en aras de ejemplificar el fenómeno) que también representan públicos específicos y no la totalidad poblacional de sus respectivos países. Ahora hagamos la pregunta concreta que responde a las preocupaciones del dossier: ¿es La Joven Cuba excluyente en sus posturas políticas?

Hace un año cuando comenzó la depuración de la esfera pública cubana por sectores que buscaban acumular méritos políticos, animados quizás por el inminente relevo de la generación histórica de la Revolución, ocurrió el debate sobre el centrismo. La Joven Cuba y quien escribe comenzaron a ser objeto de ataque cuando nos opusimos a ser parte del concierto que se preparaba a atacar a Cuba Posible y otros, nos acusaron de censura incluso por ello. En mi opinión, las diferencias ideológicas o tácticas se dirimen en el campo del pensamiento, atacar a otros para afianzar ideas propias siempre me ha parecido no solo innnecesario sino oportunista. Así de poco democráticos somos en La Joven Cuba, que por respetar opiniones con las que a menudo no compartimos, estamos dispuestos al escarnio. ¿Cuánto margen dan los autores del dossier a los que piensan distinto a ellos? A juzgar por los textos que acaban de publicar, muy poco.

Ahora el dossier acuña nuevos conceptos como reformismo antidemocrático y neoleninismo para calificar a La Joven Cuba y La Tizza. Esa construcción de términos con intención peyorativa, la descalificación como recurso en el debate, fueron los mismos métodos utilizados no hace mucho contra Cuba Posible. Yo imaginaba que serían particularmente sensibles ante la imposición de etiquetas. Si bien los textos publicados no deben ser necesariamente la opinión de los editores, no es correcto brindar su espacio a agendas personales y luego lavarse las manos. En el poco democrático blog La Joven Cuba hemos publicado opiniones con las que los editores no comulgamos o al menos no en su totalidad, pero no prestamos nuestra voz para descalificaciones a otros.

Sobre el contenido del dossier. Al parecer somos reformistas y poco democráticos por dos razones: reconocer la legitimidad del gobierno cubano e impulsar lo que califican como reformas. Para ser reformistas democráticos -dicen- deberíamos “transformar el carácter anti-democrático del modelo actual”, “redistruibuir el poder” y “crear un modelo más inclusivo”. La primera receta viene con sabor a cambio de régimen, la segunda aspira a posicionar a sectores políticos de oposición, y la inclusión es un tema pendiente que debe efectuarse pero no dando margen a la sopa del cambio de régimen que persigue la oposición y facilita el autor de dicho texto.

Ya le expresé anteriormente a los autores que sus ansias de pluralismo ignoran olímpicamente el contexto político del país. Coincido en la necesidad de una Cuba inclusiva que no puede esperar a que Estados Unidos lo permita, pero si no tienen en cuenta las variables externas pueden cegarse y favorecer la agenda opositora cubana, con la que que aún no me queda claro si su activismo comulga o no. La incapacidad de la oposición para lograr base social en el país, bajo presión gubernamental y apoyo foráneo, ahora quieren sustituirla por el otorgamiento de posiciones apelando a derechos políticos.

Primero debe haber un contexto de normalidad democrática, algo que Cuba nunca ha conocido, los sectores que buscan representación deberían tener eso también como objetivo en lugar de apoyar un bloqueo que deforma la vida democrática nacional y pone al país en constante estado de emergencia. Y los que no apoyan al bloqueo, deberían reconocer al menos dicho contexto de emergencia, pero ¿exigir democracia de paz al último país en Guerra Fría con Estados Unidos? ¿Desconocer la asimetría entre ambas naciones en conflicto y favorecer a la más fuerte? Quienes se sientan marginados merecen el espacio que se ganen sobre la base de agendas con respaldo social, que bien podrían complementar la mirada gubernamental. Pero, ¿capitalizar políticamente la frustración que provoca Estados Unidos a Cuba? No. Si eso me hace anti-democrático a los ojos de los autores, no me quitará el sueño.

La ironía del dossier es que quienes reclaman pluralismo se refieren a todo lo que no es socialismo o comunismo, su alternativa no es mucho más inclusiva que la actual. Tienen un criterio de selección estrecho cuando escogen las defensas que hacen, el derecho de un gobierno de izquierda a existir necesita poca defensa parece. Ya vimos estos activismos a finales del siglo XX, siempre que triunfa una política de cambio de régimen cesa toda discusión sobre pluralismo y como dice Frank Delgado: “ya nadie se acuerda de Milán Kundera…”

No me toca decirle a los editores de Cuba Posible cuál debe ser su política de publicación, o a quienes le dan espacio y en qué condiciones. Sí creo que abrir su plataforma a la descalificación y etiquetado de los que no piensan igual a sus autores, es una postura política con dimensiones éticas. Como me gusta creer que siempre hay ideas comunes que unen incluso a quienes difieren políticamente, traté de dialogar en buena fe con quienes hoy nos llaman reformistas antidemocráticos, les recomendé cautela porque el pluralismo descontextualizado en el caso cubano es el camino al Plattismo, y se fueron a hacer un dossier apuntando a «una transición democrática».

[1]Escribo esto en aras de contextualizar el origen del dossier, desde el respeto y solo porque se menciona directamente a La Joven Cuba. No me gustan las «respuestas» contenciosas comunes en la esfera pública cubana, a menudo movidas por mala saña, ansias de protagonismo y búsqueda de reconocimiento de quienes comienzan revuelos digitales, teniendo el revuelo mismo como objetivo final.

[2]Mi texto del 11 de abril en Facebook con el que discreparon varios autores del dossier se refería a la participación de la Delegación cubana en la Cumbre de Perú y decía: “Una delegación cubana que convenza sobre la base del pensamiento y no las consignas. Que no se rebaje a la agitación y gritería que caracteriza a la derecha cubana, que no alimente clichés. Que aprenda las lecciones de Panamá en el 2015 y muestre la educación que nos caracteriza. Hoy están haciendo política regional, eso lleva astucia y entereza, porque con toda la dignidad del mundo se puede perder si no se sabe actuar. Que sus jóvenes aprendan la tensión de tener un adversario cerca, y ganarle con ideas mejores no a patadas o en exaltación, que se convierta en experiencia. Una delegación que represente a la Cuba del siglo XXI y no la del XX, porque el pasado es para aprender no para vivir en él. Que las provocaciones y exclusiones nos den más la razón, y no la perdamos con reacciones erróneas. La tragedia cubana ha sido tener la razón y no saber siempre cómo mostrarlo, ahora que mi delegación está en Perú es la oportunidad para ello. Esperamos que estén a la altura del país que representan, en lo personal les deseo éxitos”.

Primero de Mayo: día de fiesta en Cuba

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mayo

Hay dos cosas que suceden cada primero de mayo desde hace cerca de sesenta años. En Cuba millones de cubanos salen a las calles a festejar la fecha y en el exterior la prensa corporativa afirma que lo hacen obligados. Cuando una persona va obligada a un lugar, no va con sus hijos, no ríe, no conversa, no comparte y eso es precisamente lo que sucede en Cuba cada marcha por el primero de mayo.

Primero de Mayo Matanzas
Los niños participan en la fiesta del Primero de Mayo en Cuba

Ninguno de los cientos de miles de cubanos que marchamos ayer en toda Cuba, estamos de acuerdo con que el salario no alcance, que el transporte público sea deficiente, que nos roben en las tiendas, o cualquier otro de los problemas que existen hoy. Marchamos por resolverlos y construir un país cada día mejor, porque la solución a los problemas de Cuba solo llegará bajo los postulados del socialismo como afirmara Antonio Guiteras. Los países capitalistas de nuestra región son una muestra de ello.

La contrarrevolución jamás ha tenido moral para criticar las marchas del día de los trabajadores, de hecho, la inmensa mayoría de ellos no trabaja y viven -muy bien, por cierto- con el dinero que reciben de gobiernos extranjeros. Son tan “inteligentes” que se inventan campañas como las de “yo no coopero” o lo que es lo mismo, “yo no trabajo para el estado”. Luego dicen que no trabajan porque no los dejan.

Hace unos días escuchaba a un historiador decir que en muy pocas guerras han muerto tantos oficiales como en nuestras luchas libertadoras. El pueblo cubano sigue a los que los acompañan, guiándolos en el terreno, peleando con ellos, no a los que se pasan la vida viajando, hospedándose en hoteles de lujo e incluso viviendo fuera de Cuba.

No acaban de entender a Cuba, por eso siguen fracasando y fracasarán.

El consumo cultural sirve para pensar

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consumo cultural

En ocasiones he escuchado a diferentes cuadros e intelectuales referirse al consumo cultural de manera despectiva, como si se tratara de una palabra equivalente a actividad subversiva o degenerada, casi al servicio del imperialismo. Pareciera como si consumo derivara de consumismo y no al revés.

Peor aún, algunos creen que la esfera del consumo es la menos importante de la economía, donde lo significativo es la producción, y por ese camino llegan a mirarlo por encima del hombro, como si el consumo fuera privativo del momento en que tomamos una cerveza o vemos la telenovela de turno. Peor aún, otros hablan de él como si solo fuera importante en los niños y jóvenes, y los demás no consumiéramos también sin parar.

Por suerte, en Nuestra América tenemos a varios de los mayores especialistas mundiales en temas de consumo cultural, en tanto que los famosos Estudios Culturales Latinoamericanos lo cuentan entre sus asuntos principales. Uno de ellos, Néstor García Canclini –al que debo el título del post?, lo define como: «el conjunto de procesos socioculturales en los que se realizan la apropiación y los usos de los productos”. Tanto él como Jesús Martín Barbero y Guillermo Orozco, entre otros, centraron su atención en el receptor, en el consumidor final de los bienes de la cultura.

Por eso creo que valdría la pena traer a Cuba a estos investigadores –todos hombres de izquierda y defensores de la identidad latinoamericana–, para que nos ayuden a encarrilarnos mejor en este campo. No creo que medidas burocráticas y obsoletas, como sacar el reggaetón de los medios, prohibir películas, o aplicar encuestas a la salida de cada actividad cultural para hallar las “opiniones promedio”, vayan a resolver los problemas del consumo cultural acumulados en Cuba.

Nuestros proyectos han de centrarse más en el receptor, sean hombres o mujeres, jóvenes o viejos, intelectuales o campesinos, religiosos o ateos, militantes o no; y explicar los cambios que los nuevos productos y servicios culturales están generando en el universo simbólico-social de los receptores cubanos, y en el sentido que otorgan a este cúmulo de comunicación inter-cultural que los bombardea.

Lo principal debería ser superar a los públicos en los temas de consumo cultural hasta convertirlos en receptores críticos, no conformistas; activos, no pasivos; inteligentes, no ordinarios. Para ello es necesario que crezcan los niveles de consumo, pues la escasez es en esto ?como en todo? fuente de mediocridad y de mercados cautivos, donde la única disyuntiva para el consumidor es: Lo tomas, o lo dejas.

Hace falta diversificar las ofertas culturales de todo tipo. Ojalá que fuera mayoritariamente a partir de la industria cultural nacional, pero también de la extranjera, que no en balde vivimos en la era de las TIC’s y el mundo es una aldea global. Si no, pregúntenle a los millones de consumidores que gastan buena parte de sus ingresos y su tiempo libre en ofertas culturales por la izquierda, como el Paquete Semanal y la televisión extranjera por cable; o son asiduos a sitios como YouTube y las redes sociales.

También siento que los críticos han abandonado al público a su suerte, con las honrosas excepciones de algunos espacios en la prensa y la televisión, pero que siguen centrados en el producto o servicio cultural, y no en dotar a los receptores de herramientas de análisis para elevar sus niveles de apreciación artística. Como bien defendía Gramsci, el libre albedrío es lo que nos hace humanos, pero hay que estar preparados para zambullirse en estos universos simbólicos que nos rodean por todas partes las 24 horas del día, y no creer en el consumo a ciegas. El consumo también sirve para pensar.