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Otaola me escribió

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otaola
Foto: Alex Otaola / Facebook

Pues sí. Un ser despreciable como pocos acaba de escribir en mi muro de Facebook. Un amigo me había advertido, mas nunca pensé que cuando Carlos Lazo se refería a cierto bombardeo digital del que sería víctima, tendría la “dicha” de ver a Otaola y su turbante en mi muro de Facebook haciéndose acompañar de uno de sus comentarios venenosos.

Hace mucho quería escribir de ese esperpento, lo confieso, pero mi amiga Celia me contuvo más de una vez por lo improductivo de semejante acción. Y he pasado el tiempo mordiéndome la lengua una y otra vez cuando me topo de pasada con una de sus estupideces llenas de ese odio visceral que continuamente destila contra Cuba.

Y yo que he tratado de apartarme de toda esa bazofia que a veces inunda las redes sociales termino encontrándome el turbante de Otaola en mi muro de Facebook. El sujeto osó asomar su rostro y mala saña en un vídeo que realicé hace algún tiempo sobre la visita de ese cubanazo que es Carlos Lazo, el maestro radicado en Seatle que enseña español a estudiantes norteamericanos con una original metodología empleando la música cubana. Con el tiempo se ha granjeado el afecto de muchos cubanos de ambas orillas, y por supuesto, el recelo y animadversión de algunos.

Quien luche por eliminar las asperezas creadas por años de enfrentamientos e incomprensiones entre Cuba y Estados Unidos bien vale tenerlo cerca. Por eso aquella vez que Carlos lazo visitó Matanzas junto a sus estudiantes se reunieron también varias personas de alma grande.

Y eso nunca lo entenderá Otaola, quien se pretende heredero de la más rancia calaña de la extrema derecha de Miami. Pero me imagino que hasta en la derecha de Miami existan varios con “dos dedos de frente”, como catalogan nuestros viejos a las personas de principios aunque no comulguen con nuestra manera de pensar.

Otaola, sin necesidad de un perfil sicológico, es un ser impresentable y cizañoso como pocos.

Hace unos días mientras el reloj se acercaba a las 11 de la mañana, pensaba yo en las tantas diferencias que separan a Miami de La Habana, ya que algunos se empeñan en ver a ese territorio norteamericano como una extensión de Cuba. Un tipo como Otaola no tendría trascendencia alguna en nuestra Isla, ni como youtubers, ni influencers, nadie “con dos dedos de frente” le seguiría el juego macabro de incitar al odio hurgando además en las intimidad de las artistas.

En Cuba despiertan simpatía y cariño sin necesidad de “likes” en las redes sociales personas como el Dr. Durán que influyen en la sociedad por su talento y entrega. Y nada de eso lo logrará este personajillo intrascendente.

El camagüeyano (y sé que más de un oriundo de la tierra del Mayor sentirá vergüenza de compartir el origen) un buen día se levantó del lado contrario de la cama y no toleró que Díaz-Canel, el Presidente cubano, asistiera a un concierto de Gente de Zona, desde ese entonces, o un poco antes, decidió arremeter contra la agrupación cubana con residencia en Miami.

Y pa’ que después no digan que es paranoia de “comuñanga”, su obcecación responde a un guión preestablecido por las altas esferas políticas del Estados Unidos para agradar al sector más extremista del Sur de Florida. Hasta funcionarios gubernamentales se sumaron al empalamiento de artistas cubanos gracias al triste desempeño de Otaola.

Ninguno de los que secundaron tal persecusión se detuvieron a pensar que con Gente de Zona, además del Presidente y su esposa, también habían miles y miles de cubanos que rozaron la felicidad que produce la música.

Pero el odio y la estupidez maligna no hallaron límites, y un Otaola envalentonado siguió alimentando los peores sentimientos de los seres humanos. Convocó a no sé cuántas cosas, sobre todo a actos de repudios, así como lo leen, y su locura desenfrenada llegó al punto de incitar a un sector de la Florida a olvidarse de los lazos familias. Pienso que en su esquizofrenia llegó a creerse la reencarnación del viejo Mas Canosa. Intentaron convertirlo en un actor político… y dudo que en algún momento haya sido tan siquiera actor.

A Otaola lo único que lo podría enaltecer es su homesexualidad militante.

Es por lo que pudiéramos sentir cierta afinidad, porque admiro a quien asume su sexualidad con entereza. Pero entonces le veo con todo ese odio desatado, alimentando calumnias, creando campañas contra los artistas y pienso que él reúne los peores defectos que pueda tener una persona. Nunca entenderá que somos prescindibles en esta vida, que lo único que nos queda son las buenas acciones que acometamos en nuestra existencia, de eso nada sabe Otaola.

Si dijeran que se encuentra en una esquina de Cuba nadie acudiría a él, en cambio a Carlos Lazo y a otros tantos que son blanco de su cizaña muchos le abren las puertas del alma. Y por lo visto el tal Otaola no tiene ni eso…solo un turbante de colores que acompaña a ese personaje mustio que se creó, y para colmo hasta le falta lo que mejor define a un cubano: la autenticidad.

Tomado de: Dicen que la Utopía

La primera ola de la encrucijada final

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Foto: @9_fingers_ via Twenty20

El mundo ha acumulado durante el 2019 y comienzos del 2020, muchos asuntos negativos, que indican el avance de un proceso de posible entrada en la destrucción de nuestra civilización. Causado, todo ello, por la forma en que el imperialismo ha venido conduciendo su política y los complejos problemas a los que no se les ha prestado la suficiente o ninguna atención.

Entre ellos se encuentran: destrucción del medio ambiente, crisis migratorias, hambre creciente, epidemias, desatención de la salud, acumulación de armas de destrucción masiva, guerras regionales, conflictos fronterizos, masivo desempleo, criminalidad creciente, desaprovechamiento y destrucción del capital humano, desatención del analfabetismo, mal manejo del crecimiento poblacional, corrupción galopante, criminal manejo del papel de la mujer en la sociedad, crecientes prejuicios raciales y racismo de todo tipo, desatención de la niñez y la adolescencia, utilización de los presupuestos nacionales hacia actividades nocivas al desarrollo social y al incremento de los niveles de vida de la población; dominio del comercialismo y la especulación, que se oponen a la satisfacción racional de las necesidades materiales y espirituales de las sociedades.

Crecen los grupos de odio, el terrorismo y los conflictos religiosos, las usurpaciones de territorio, el robo de cerebros, los intentos de utilización de los adelantos de la ciencia y la técnica solo como ventajas para los más poderosos. Todo ello ha tenido lugar bajo una hegemonía imperial absoluta de Estados Unidos, que se inició dentro del ciclo económico posterior a la Segunda Guerra Mundial, teniendo su periodo de mayor auge entre los años 1945 a 1970, en que comenzó su decaimiento en el contexto de la crisis económica entre 1974-75 al 1980.

A partir de entonces, la hegemonía norteamericana comenzó a deteriorarse marcando el tránsito de la Unipolaridad hacia la multipolaridad. Ya no es solo la potencia imperialista norteamericana la que controla al mundo, se ve obligada a compartir el poder con otras potencias internacionales. Por lo que, a la ya histórica agresividad de la política imperial, se le suma ahora la que dimana de que Estados Unidos en particular, siente en peligro su posición a nivel mundial.

En el plano de las relaciones internacionales, los conflictos se hacen más agresivos y duraderos. Como el Israel-Palestino, Irak, Irán, Siria, Afganistán, Corea del Norte, Libia, Somalia; en el medio Oriente y África del Norte, para poner algunos ejemplos. Principalmente, comenzados hace varios años, que no encuentran solución. Complicando políticamente los escenarios en que se desenvuelven.

Políticas de agresión y sanciones por parte de Estados Unidos, como las que desarrollan contra Nicaragua, Venezuela, Cuba, que no cesan. Las relaciones internacionales se encuentran entonces en uno de sus momentos de mayor agresividad, con una política desplegada por Estados Unidos, que no solo amenaza a sus viejos contrincantes, como China y Rusia, sino que no sigue reglas claras aun con sus propios históricos aliados europeos.

El conflicto comercial entre China y Estados Unidos afecta sobremanera el comercio entre ambos y al intercambio internacional en general. Poniendo en crisis el respeto a las reglas de la OMC, a las que Estados Unidos no atiende para nada. Llevando las relaciones internacionales, en particular las relaciones económicas hacia un continuo plano de agresividad entre los que la integran.

china usa

El capitalismo, definitivamente, ha logrado insertar a la economía dentro del mecanismo destructor de una forma de acumulación, que hace crecer la riqueza concentrándola cada vez en menos manos y no dentro de una distribución equilibrada, dirigida a la satisfacción de las necesidades de la gente.

La forma de producción capitalista, ha entrado definitivamente en contradicción con la forma de distribución y consumo de los bienes materiales y espirituales. En medio de una situación en la que el crecimiento de la riqueza y los adelantos técnicos en la vida social, qué podrían producir felicidad creciente, se ha tornado en un proceso que muestra ya, sus aristas más destructivas. Se ha impuesto una dinámica en la que cada vez menos personas disfrutan de esas ventajas, mientras que cada vez menos también, se apropian, acumulan, concentran y desperdician las ventajas y riquezas que el capitalismo ha creado.

La forma de acumulación sobre la que ya Carlos Marx nos alertó, que aumenta la riqueza en un polo, pero reproduciendo crecientemente la pobreza en el otro, nos está llevando a todos a la ruina económica y la destrucción. Púes se trata de que las contradicciones “…van a la esencia del patrón de acumulación y agravan las tensiones que se han generado en el proceso de acumulación, que ya no se basa en maximizar el consumo para obtener mayores tasas de ganancia tradicionales, sino en la elevación de las tasas de rentabilidad por peso de inversión, por lo que la cualidad que regirá la conducción de los procesos económicos esta ya determinada por la segmentación y estratificación de los mercados de aquellos bienes y servicios que demandan los que tienen la mayor capacidad adquisitiva…”( Tania García)

Ante tal desventaja para los que dependen de sus salarios disminuidos para el consumo, nos vemos obligados a luchar contra una cultura, en la que el capitalismo ha logrado introducir sus valores. Entre ellos la irracionalidad del consumismo desmedido y el desperdicio, supeditándolo todo a la satisfacción de una ampliación indetenible de las tasas de rentabilidad de la inversión, que satisfagan las crecientes ansias de ganancia del capital.

Ahora la epidemia del Coronavirus, sirve para poner en evidencia y catalizar todo eso, como elementos de una destrucción del mundo, que avanza y que no hemos logrado ni lograremos detener, sino cambiamos la forma en que se han hecho las cosas hasta ahora. Después de la pandemia el mundo habrá cambiado, ya está cambiando y debemos tratar a toda costa, que las tendencias que dominen ese proceso, no estén signadas por las intenciones imperiales de controlar aún más los recursos, los poderes y la vida de los ciudadanos.

A finales del 2020, podríamos estar viviendo en un mundo distinto, pero la cuestión es que no nos lo arrebaten, devolviéndolo a las manos del poder del capital imperial. Resultado de todo ello, se impone la necesidad de que muchos ganen la conciencia de que el mundo en que vivimos es uno solo y que lo estamos destruyendo. Que dentro de ese proceso no habrá vencedores ni vencidos, pues aun los que crearon tales mecanismos y se han enriquecido con ellos, no sobrevivirán para continuar disfrutando de sus riquezas, privilegios y ventajas.

Entonces lo que tenemos ante nosotros, es el adelanto de una ola de destrucción, que puede no sea la definitiva, pero que ya es un avance, un anuncio claro de que el capitalismo nos está llevando a la tumba. Por lo que la sociedad toda esta obligada a defenderse dentro de ese proceso.

No existiendo otro modo de oponernos al nuevo “Destino Manifiesto”, que apelar a las conciencias de los que aun, siendo beneficiarios del proceso, deben comprender que nuestro mundo es un “Arca de Noé”, donde nadie se salvaría sino somos capaces de conducir la nave a puerto seguro. Pero, en realidad, a puerto seguro, con el capitalismo, no llegaremos nunca. Habrá que destruirlo, o transformarlo, para que eso sea definitivamente posible. Para que la salvación no sea un mero sueño irrealizable.

Hace falta mucho más tiempo para que eso pueda tener lugar, ante lo rápido que el capitalismo nos ha puesto a todos en peligro. Porque la historia se ha acelerado. Por lo que una guerra mundial resulta hoy más cercana, que lo que el capitalismo puede tardar en desaparecer, devorado por sus propias contradicciones.

Luego entonces, ¿qué hacer? ¿Dónde puede estar la salvación?

Las batallas a librar son largas y no resultan nada fáciles, porque el capitalismo lleva más de 600 años construyendo ese sistema que ahora podemos observar. Ha acumulado muchas experiencias en globalizarlo, en convertirlo en un sistema mundial de dominio, habiendo desplegado, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, un modelo dentro del cual cuenta con todos los mecanismos y recursos de control en los países de manera individual (apoyado por sus clases subalternas) y a nivel internacional; contando con un conjunto de instrumentos, bancarios, financieros, institucionales en general, políticos y militares, que trabajan de manera mancomunada, sistemática y organizada, para liderar las corrientes de capital, dinero, finanzas, armamentos, tecnologías militares, patentes de invención, flujos de influencia, vínculos diplomáticos y otros. Que hacen del sistema imperialista un verdadero instrumento de dominio a nivel mundial.

En tal contexto del poder imperial, imposibilitados entonces de encontrar una alianza de clases dentro del capitalismo, tanto a nivel de cada país como de manera global, pues ello sería un suicidio además de considerarlo imposible, se nos hace indispensable encontrar todas las fuerzas políticas y mecanismos de lucha, por medio de los cuales podríamos defender la supervivencia del mundo y de la especie humana en general.

¿Cómo pensamos entonces, habría que trabajar para encontrar las salidas posibles a tal situación?

Considero que no hay otro modo de luchar contra ese sistema, que colectando dentro del mismo y en los marcos de sus límites, todas las conciencias capaces de producir los cambios necesarios. Fuerzas que existen, aun dentro de los propios países imperialistas y sus aliados; las que pudieran reaccionar para que el mundo no vaya a la debacle nuclear. Utilizando el principio de buscar nuestras armas para la lucha, aun dentro de los propios arsenales del enemigo. Arsenales que no son unicolores ni monolíticos políticamente hablando.

Tratándose de una estrategia que ya está diseñada y demostrada. Es posible, ya ha sido probada en la confrontación que hemos sostenido con los propios Estados Unidos. (Ver: Historia de los Intercambios Académicos entre Cuba y Estados Unidos. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2018). Una estrategia que además de buscar dentro del propio enemigo las herramientas para destruirlo, se basa también en el despliegue de una solidaridad mundial, que ponga en evidencia las debilidades de la política imperial, para convivir con una actitud internacional, que busque en el contacto solidario a nivel mundial, un modo sano, ético, de vincularse con el mundo.

Cuba tiene una estrategia que le ha permitido sobrevivir y defenderse ante los ataques criminales del imperialismo norteamericano, el más poderoso y que pienso podría servir también, para defender al mundo. El centro de esa estrategia, considero, es no luchar contra el imperialismo desde fuera, sino desde adentro. Partiendo de que se trata de un régimen social, plagado de contradicciones internas, insatisfacciones, incapacidades humanas, que lo debilitan y ponen en condiciones de ser sumamente penetrables por una política que ponga al orden del día la amistad, la solidaridad, el intercambio humano, la consideración y compartimiento de intereses mutuos; que acerque a las personas dentro de un modo de relacionarse, que elimine el carácter destructivo de la competencia, la ambición, el odio, el desconocimiento de las culturas que nos pueblan; priorizando aquellas cualidades humanas que nos acercan y apartando todas aquellas que nos alejan de un comportamiento realmente humano.

El carácter universal de la lucha que Cuba ha tenido que librar y que libra aun contra el imperialismo norteamericano, por más de 60 años, le ha brindado la posibilidad de diseñar una estrategia para defenderse, que pudiera ser útil también en la lucha contra el imperialismo a nivel mundial. Porqué si Cuba ha sobrevivido, ha sido por la efectividad mostrada por las herramientas políticas, ideológicas, culturales y humanas que ha desplegado para defenderse.

gimnasia cuba
Foto: @iamjsullivan via Twenty20

Se trata entonces, de buscar alianzas con todas aquellas fuerzas políticas, humanas en fin de cuentas, que beneficiadas o aliadas potenciales del capitalismo, ven los lados excesivamente agresivos, criminales y peligrosos de su política. Estando muchos ciudadanos conscientes, de que no es poniendo al mundo en peligro de una conflagración mundial, lo que va a satisfacer sus verdaderos intereses. Es decir, hay que aprovechar al máximo la contradicción en que todo lo dicho se expresa, entre nación e imperialismo, que existe y ha tomado cuerpo dentro de las propias entrañas de las naciones del sistema capitalista.

Hay que trabajar fuertemente la contradicción entre la supervivencia de las naciones y la política imperial. Entre la supervivencia ciudadana y el peligro de guerra que entraña la política imperialista actual, por la que, de producirse una conflagración mundial, no podría haber vencedores ni vencidos. Pues nadie, tenga el poder que tuviera, el nivel económico o la posición de clase que tenga, podría disfrutar de la victoria, con posterioridad a una guerra, en la que la destrucción puede ser, o acercarse a la total.

Como segundo asunto, de esa estrategia esbozada, habría que movilizar a las masas para que luchen por sus derechos y reivindicaciones en cada región y país del mundo. Haciendo proliferar y dispersando al mismo tiempo, los escenarios de lucha. Evitando así que el imperialismo consiga manejar los problemas de una manera peligrosamente global. No todos los aliados que lograríamos llegarían hasta el final, pero debemos lograr que la lucha sea por tramos, a nivel regional y no global, porque el capitalismo puede manejar peligrosamente la globalidad, y mejor, que los que queremos su destrucción.

Hay que tratar de que esa lucha regionalizada, sea masiva y que este en mejores condiciones de enfrentarse a la globalidad con que el capitalismo puede manejar su poder destructivo. El Che hablaba de crear » Dos tres muchos Vietnam” y esa tesis continúa siendo válida. Siéndolo hoy más aun, cuando el imperialismo coquetea y trata de paralizarnos, manejando la guerra como un peligroso instrumento disuasivo de poder, a su favor.

Al imperialismo hay que vencerlo entonces, con luchas dispersas y al mismo tiempo conectadas entre sí, en términos estratégicos. Pero sin darles la oportunidad a sus formuladores de politica, de que nos puedan atacar globalmente. Porque, aun y cuando tuviéramos las fuerzas para enfrentarlo, dentro de una guerra mundial, seria siempre la humanidad la que perdería. Dado que serían siempre los pueblos los que enfrentarían los mayores sacrificios, sufrimientos y las más grandes pérdidas. Por lo que, hay que conjurar la capacidad global del imperialismo para atacarnos.

No obstante, la guerra tampoco sería una panacea para el imperialismo. Pues, aunque el mundo no está nítidamente dividido entre capitalismo y socialismo, como antes de 1991, existen hoy al menos dos potencias principales, confrontacionales con Estados Unidos, manteniendo políticas, que, a nivel internacional, no siguen a la política norteamericana, sino que la confrontan o más bien la enfrentan. Dándole fuerzas al carácter multidimensional y multicentro, que tiene el enfrentamiento internacional actual.

Entonces, “sin que podamos dormir sobre esos laureles”, es posible confiar, hasta cierto punto, que el mundo cuenta con China y Rusia, tal vez con otros que van emergiendo, los que presentan un comportamiento diferente al de Estados Unidos en la arena internacional y que, al parecer, no ven en la guerra el instrumento para su sobrevivencia como superpotencias o potencias regionales. Contribuyendo todas a cimentar un multipolarismo que resta fuerzas a Estados Unidos para lograr decidir siempre las cosas a su favor. Muchas de esas fuerzas, son calificadas por Estados Unidos como terroristas, tratando de restarles capacidad moral y politica por combatir las pretensiones de dominio norteamericano. Como son todas aquellas fuerzas políticas que de manera armada se oponen al dominio de Israel en la Franja de Gaza.

Potencias o fuerzas políticas que, dentro de una estrategia de lucha contra el imperialismo que lograse dispersar regionalmente la confrontación y que alimentase alianzas regionales con fuerzas políticas no radicales, todas resultarían muy útiles, haciéndole la competencia a Estados Unidos en los mercados regionales. Encontrar alianzas en política es muy difícil, pero indispensablemente necesario.

La no existencia de China y Rusia como potencias socialistas, pero tampoco aliadas a Estados Unidos, ha tenido también sus ventajas para enfrentar al imperialismo. Pues si estas abandonaron el socialismo, no lo hicieron en el contexto o bajo la forma de estampida que desmembró el socialismo en Europa del Este, donde no quedó nada en que se pueda confiar mucho. El mayor interés e importancia de estas potencias, dentro de la estrategia actual de lucha contra el imperialismo, no es si son socialistas o no, sino que emergieron como potencias globales, independientes y no manejables por el imperialismo de Estados Unidos. Lo que les ofrece una mayor cobertura para acercarse a otros países y sin ser vistas con los prejuicios que antes sufrían.

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Impresión en 3D de Vladimir Putin. Foto: @UsachevEvgeny via Twenty20

Nos encontramos entonces, dentro de una crisis sistémica varias veces peor que la de 1929-36, porque no se trata solo de una crisis económica o del ciclo capitalista, sino de todas las estructuras del sistema que comenzaron a funcionar después de Breton Woods y amenazados por crisis globales de otra naturaleza: medio ambiental, hambre, migración, conflicto bélico, etc. Que agravan la dinámica del comportamiento del ciclo capitalista, en medio de su agravamiento más actual, haciendo sus consecuencias políticas más agresivas y peligrosas que nunca. A ello se suma ahora la crisis del coronavirus, cuyos impactos y consecuencias totales son aún impredecibles, por las contradicciones que lleva implícita la propia lucha contra la pandemia.

El coronavirus o covid-19 está poniendo al mundo dentro de una situación complicada para defenderse, en medio del peligro más crítico por el que está atravesando hasta ahora.

Sin dudas, el aislamiento social, se pone de manifiesto como la táctica más eficiente para evitar la proliferación y dispersión del contagio. Sin embargo es ahora cuando la sociedad debiera estar más conectada y preparada para enfrentar los peligros que la política del imperialismo ha desatado, apoyándose en la política de una administración norteamericana que no tiene límites en su comportamiento agresivo.

Particularmente el peligro de la guerra, que es el más urgente, se expresa bajo las condiciones siguientes.

  1. Hay que evitar, a toda costa, una conflagración mundial. La paz debe primar en las relaciones a nivel internacional.
  2. La guerra, dentro de la política del imperialismo, es el instrumento más manejado y socorrido para controlar al mundo y, además, para evitar que las fuerzas políticas contrarias al imperialismo, traten de frenar sus intenciones de restauración hegemónica.
  3. En medio de una situación en que el Coronavirus, obliga al aislamiento social, el imperialismo aprovecha esa situación para ejercer su dominio.
  4. Lamentablemente, el aislamiento social funciona contradictoriamente. Hay que evitar que la necesidad del mismo, funcione al mismo tiempo, cómo un instrumento político que debilite la unidad de las fuerzas que deben combatir al imperialismo.

Pensamos entonces, que el único modo de solucionar el polo negativo que lleva implícito el aislamiento social, es contrarrestándolo con acciones de cultura en su sentido más amplio. Sin que hacer proliferar el contacto cultural, conlleve el peligro de su masividad y el contacto físico-social que esto representaría. Viene en nuestro auxilio el desarrollo científico-técnico, con el extraordinario despliegue de los medios de comunicación, que se han desarrollado en los últimos más de 50 años.

Internet, el correo electrónico, la telefonía digital, la televisión digital y otros medios, permiten la comunicación en tiempo real, deben ser utilizados masivamente y en grado creciente, para equilibrar la falta de contacto físico que la situación. Haciendo proliferar el contacto espiritual que es más necesario que nunca.

Un conjunto de factores, debieran moverse fuertemente, en función de mantener el contacto social con objetivos políticos, o sea más allá del simple entretenimiento familiar y él alivio espiritual. Utilizando los medios que el desarrollo pone en nuestras manos, para contraatacar sobre el necesario aislamiento social, en varias direcciones fundamentales. ¿Cómo hacerlo?

  1. Desplegando el contacto académico internacional, en el debate de los peligros que amenazan al mundo.
  2. Contraatacando contra las Fakes News. Desbaratando sus canales y obligándolas a batirse en retirada.
  3. Dispersando lo más posible el conocimiento de la producción artística, cultural y literaria mundial.
  4. Potenciando la música a distancia. El intercambio internacional entre todos sus profesionales. Haciendo lo mismo con la pintura, la literatura, el cine, la escultura y el resto de las manifestaciones artísticas.
  5. Promoviendo fuertemente el intercambio entre los artistas de todas las latitudes.
  6. Dando a conocer ampliamente la cultura y en particular las costumbres de los pueblos que forman nuestro mundo. Sus bellezas, valores y enseñanzas.

Producir un llamado internacional, dirigido a estar alertas sobre las políticas de todos los gobiernos, sus movimientos por el mundo. Sometiendo fuertemente a critica todas aquellas políticas gubernamentales o de las organizaciones nacionales e internacionales, que afecten, la paz, en primer lugar, los intereses de los grupos más desfavorecidos, las naciones, los sectores sociales obreros, mujeres, juveniles, intelectuales. Que afecten la cultura de los pueblos, sus identidades nacionales y culturales.

Decía nuestro José Martí, que “si la guerra es a pensamiento, hay que ganarla a pensamiento “. Por lo tanto, ninguna circunstancia más importante, necesaria y propicia que la actual, para luchar por hacer valer el pensamiento más progresista. Para ello no hay nada más efectivo que la práctica de la solidaridad internacional y el intercambio humano.

Cuba, como ya expresamos, es una practicante asidua y desinteresada de la solidaridad, contando entonces con un instrumento insuperable para poner en evidencia la criminalidad de la política imperialista. El principal enemigo de la Cuba Socialista no es nada solidario. Estados Unidos no deja pasar la oportunidad de agredir a los demás, cuando lo que se requeriría es repartir ayuda, como están haciendo otros con Estados Unidos. Sin embargo este último, aprovecha criminalmente la oportunidad que le ha dado el coronavirus, para agredir más a Cuba, Venezuela, Nicaragua Irán, Siria y otros. Haciendo oídos sordos al reclamo internacional, de que no es momento de sanciones.

Más allá de los sentimientos que lleva implícitos, la solidaridad que Cuba practica sistemáticamente y sin exigir nada a cambio, ha devenido en el reflejo más evidente y significativo de la actitud pacífica de la Isla en el contexto de las relaciones internacionales. Siendo el país más agredido en el ámbito internacional, Cuba pone en práctica una solidaridad que continuamente ha avergonzado a las administraciones norteamericanas.

Ahora Trump, con su política de criticar a Cuba por enviar médicos a múltiples lugares, trata de endosarle una actitud mercantilista, cuando no hay nada de eso en la actitud cubana, que no hace más que evidenciar el carácter criminal de la política norteamericana al reforzar el bloqueo contra la Isla, mientras que la Isla despliega un comportamiento, que el mundo reconoce cada día más como solidario. Como ya expresamos, la solidaridad de Cuba constituye también una herramienta de lucha contra el imperialismo.

No podemos separar la pandemia de lo que el imperialismo quiere hacer con la humanidad, de lo que es un ejemplo la politica de Trump. Trata de culpar a China, arreciando sanciones, desviando dinero para favorecer a sus iguales, escatimando recursos para combatir la pandemia, haciendo avanzar sus políticas de dominio mundial. Aunque no lo imaginemos, la lucha contra la pandemia del coronavirus no es de un solo frente, porque no es posible soslayar, que el imperialismo la está utilizando para avanzar en sus políticas de dominio mundial.

Fricasé de cerdo privado, con papas estatales

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Foto: La Demajagua

«Ná compay, lo levantaron en peso«, me comenta un vecino. Sobre la acera quedan los restos del registro policial. «Tenía como 30 quintales de papa para vender a 15 pesos la libra».

Para las autoridades de la provincia Granma, la papa es una cuestión de honor. Se ha convertido en un símbolo de que el Estado es capaz de responder a las necesidades alimentarias de la población en la pandemia actual. El día que llegó el tubérculo por ferrocarril, se montó un puesto de mando, hubo reuniones operativas, el director de transporte estuvo todo el tiempo junto a los estibadores «en el campo de batalla», el de comercio en su oficina coordinando con los jefes de zona. Y… «centinela alertaaa!«, como en los animados de Juan Padrón.

Un periodista radial reseñó la felicitación de las autoridades políticas y gubernamentales a los que participaron en la operación de la papa, con tanta emoción, que enseguida recordé aquella novela soviética sobre el bloqueo fascista a Leningrado, el camino de la vida sobre el rio Neva, las famélicas mujeres y adolescentes descargando harina durante el mortal invierno ruso, bajo las bombas de la Luftwaffe. No es burla ni sarcasmo. Nosotros también estamos bloqueados sólo que de otro modo. Y nuestro bloqueo es más duradero.

Hace un año, la carne de cerdo en Manzanillo estaba a 20 CUP la libra. Vino el aumento del salario al sector presupuestado, y enseguida algunos bien familiarizados con El Capital, la obra de Marx, comenzaron a advertir que aumentarían los precios de los alimentos.

«Pero ná compay, en la radio y la TV los periodistas dicen que el gobierno, con el apoyo del pueblo,  no va a permitir que aumenten los precios. Los que alarman son economistas de pupitre y sus papagayos al servicio del centrismo, que desconocen la fuerza de las masas cuando el Partido asume una tarea. Los precios no pueden subir, carajo«. Así me dijo hace un año este mismo vecino. Pero subieron. Al doble en Manzanillo. No solo subieron sino que el mamífero nacional parece haber pasado a la clandestinidad.

«¿Cuántas libras te encargo?«, me escribe por Messenger un amigo después de ver el reto que puse en Facebook pidiendo que alguien publicara foto con una compra de carne de cerdo. Mi pregunta obligada: «¿A cómo?«

 «A dos cincuenta«.

«¿Cómo a dos cincuenta? No entiendo«.

«A dos cincuenta dólares, brother«

«Que va compay, yo no puedo pagar una libra de carne a más de sesenta pesos la libra».

«Tú no la vas a pagar. Yo te las voy a regalar que pa escribir tanto hay que comer caliente«.

«Yo como caliente, no jodas. Lo que hace como dos meses que no como carne de cerdo».

«Pues la vas a comer este fin de semana a más tardar. Y sin hacer cola. Una gente te lo lleva a tu casa. Tranquilo«.

«Pero, hermanito, yo no puedo…«

«Que usted no tiene que pagar nada, brother. Eso se paga aquí mismo, en Miami. Yo encargo un poco de carne desde aquí para mi familia allá, y para ti que eres el tipo que siempre leo en Facebook. Transfiero la plata a una cuenta, y eso llega a Cuba de algún modo. Así que usted tranquilo que yo controlo«.

Mi amigo no sabe cuál es el procedimiento. Pero perfectamente puede funcionar, y funciona. Se rompe así el bloqueo imperialista. Mi lector está contribuyendo a que dos familias cubanas no sean brutalmente afectadas por el ahogo económico, la persecución contra los barcos, con el petróleo para los tractores, que impulsan los arados para sembrar maíz, para fabricar pienso animal. Él ha burlado las multas contra las transacciones financieras.

Cuando el mensajero llega con el pedazo de lomo y me lo entrega, solamente tengo que firmarle un papelito, una constancia de que se completó la operación. ¡Que lo mío es conversar! Y lo veo sofocado con el nasobuco que no lo deja respirar. «¿Un poco de agua?«

«Coño, gracias, sí. Gracias que con esto de la pandemia la gente no le quiere dar ni agua a uno«.

Le sirvo y le pregunto si le faltan muchas entregas aun.

«No, qué va, me falta una nada más. Esto no es lo mío. Lo mío es… Otra Cosa. Como ahora todo está parado, me alié con unos primos ahí que se dedican a criar puercos y venderlos. Pero como el gobierno ha puesto tope a los precios y están que no dejan evolucionar. Entonces inventamos este sistema. Pagan desde el Yuma y nosotros aquí repartimos a domicilio«.

«Pero, ¿de qué modo si ya no se puede ni transferir dinero por la Western a no ser que seas familiar directo?»

«Ay compadre, tú no sabes que los americanos siempre joden. Y el gobierno aprieta más mientras más joden los americanos. Pero uno siempre encuentra la manera«. La frase recurrente de mi madre en pleno período especial: «Ay mijo, siempre hay un modo, siempre«. Sólo que nuestro gobierno es el único que parece no encontrar el modo y repite lo mismo cada vez en la producción agropecuaria. Eso pienso mientras el mensajero se monta en su triciclo y se marcha. Quizás no sabe que ha contribuido a dejar en ridículo a Trump y los que quieren asfixiarnos.

Hoy hemos sido felices y almorzamos fricasé con papas y arroz, que el grano aún no se nos ha acabado. Pero a mí me sigue intrigando si, además del que iba a vender la papa a sobreprecio, agarrarían al que finalmente la desvió. A pesar de los puestos de mando y los cuadros firmes, en el campo de batalla.

La imposibilidad de abolir el trabajo asalariado hoy

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(Respuesta al artículo: Marx y la abolición del trabajo asalariado)

La lectura del artículo “Marx y la abolición del trabajo asalariado”, de Fernando Hugo Azcurra, me satisfizo por su defensa de los postulados marxistas más auténticos. Pero, si bien es cierto que Marx jamás pensó la distribución socialista en forma de salario pues el principio “De cada cual según su capacidad. A cada cual según su trabajo” lo concibió para economías naturales, en bonos de trabajo, retomar la consigna de abolir el trabajo asalariado en los actuales programas de transformación revolucionaria de la sociedad capitalista no me parece históricamente viable.

La cuestión no está en que la esclavitud asalariada haya dejado de existir y superarla no sea ya un imperativo de los que soñamos con una sociedad sin explotados ni explotadores. Al contrario, en las sociedades de vocación socialista pueden y deben irse aplicando experimentalmente mecanismos de distribución complementaria más allá del salario. Pero abolirlo solo puede constituir un ideal lejano de futuro, porque hacerlo sin un sucesor que cumpla mejor las tareas de estimulación al trabajo es una experiencia que ha costado muy caro donde quiera que se haya impuesto. La cura ha sido peor que la enfermedad.

Donde primero se trató de pasar a una distribución directa de lo producido fue en la Rusia soviética durante la Guerra Civil (1918-1920), aunque no por preceptos ideológicos, sino por la cruda realidad del comunismo de guerra y la hiperinflación existente. Mas, desde la aplicación de la NEP y luego la economía planificada del modelo estalinista (1921-1991) el salario se revalorizó y se mantuvo como forma principal de estimulación.

Fue en la China maoísta de El Gran Salto Adelante (1958-1961) donde se cuestionó el lugar de la producción asalariada en el socialismo y se privilegió la creación de comunas campesinas para la producción directa, tanto de bienes agrícolas como de acero. Los resultados de aquel macabro intento de aceleración del proceso histórico fueron una terrible hambruna que segó millones de vidas y la recesión económica.

Años después, el voluntarismo politiquero de Mao y sus seguidores provocó la Revolución Cultural China (1966-1976) donde se cuestionó demagógicamente el empleo de las relaciones monetario-mercantiles (RMM) en el socialismo, como parte de sus ataques al llamado sector derechista de la dirección y a los cambios en la URSS de la era Jrushchov. Mas, fue en su versión extrema: la Kampuchea Democrática (1975-1979) de los Khmers Rojos, donde el intento de ruralizar el país sobre la base de la implantación violenta de una economía natural e igualitaria, sin RMM, llegó a provocar la muerte de la cuarta parte de la población.

En Cuba, tras la implantación del socialismo (1960-1963), la forma capitalista tradicional de distribución del nuevo valor creado (renta, ganancia, salario) desapareció como tal. En aquellas condiciones de laboratorio social y plaza sitiada, se inició un experimento social donde se abandonaron las lógicas del mercado en pos de la centralización del nuevo valor creado en manos del Gobierno Revolucionario con el fin de satisfacer las necesidades de la defensa, dar solución a los graves problemas sociales (pobreza extrema, insalubridad, analfabetismo…) y lograr la nivelación de las grandes diferencias sociales en un país que contaba con una de las economías más productivas de la región.

En política económica esto se expresó en el abandono de los dos sistemas iniciales de gestión (Cálculo Económico y Financiamiento Presupuestario) y la implantación del Sistema de Registro Económico (1965-1971) donde prevalecía el igualitarismo en la distribución y el consumo y el reparto directo de bienes y servicios. De manera paternalista, el Estado benefactor devolvía a los ciudadanos una porción significativa del nuevo valor creado mediante cuantiosos fondos sociales de consumo (educación, salud, seguridad social, recreación, etc.): las famosas gratuidades de hoy. Al unísono, los bajos precios de los artículos de primera necesidad vendidos en el mercado normado de alimentos y productos industriales hacían posible la satisfacción de las necesidades básicas de las familias a través de los ingresos salariales, con altos índices de salario real y una homogeneidad social del consumo que servía de base a la unanimidad política.

A seguidas, en la etapa del Socialismo Real cubano (1971-1991), el nuevo pacto social que se impondría ?copia cubanizada del modelo soviético? aceptó la estimulación material de los trabajadores a partir de la aplicación de la distribución según la cantidad y calidad del trabajo, tanto por la vía salarial como por premios y otros fondos colectivos a nivel de empresa. Asimismo, el fomento de un amplio mercado complementario (paralelo) permitía la realización sistemática de los ingresos adicionales de los trabajadores de forma más o menos amplia.

Con el advenimiento de la crisis de los noventa (Período Especial), la súbita debacle económica dio al traste con el viejo consenso social y creó la llamada crisis de valores, reflejo en la conciencia social de la descomposición del sistema estatizado de economía socialista bajo los golpes combinados de la caída del sistema socialista mundial, el recrudecimiento del bloqueo norteamericano y la persistencia del retrógrado modelo centralizado de gestión burocrática con sus innumerables factores de freno a las fuerzas productivas.

En un país subdesarrollado y bloqueado, donde la producción de bienes y servicios no abastece las necesidades, ya no de la sociedad, sino tan siquiera de un mercado deprimido, no es honesto referirse a la fuerza de trabajo de los trabajadores si no es para considerarla como una mercancía que se compra y se venda en el mercado de trabajo a partir de la Ley del Valor, y donde se tengan en cuenta, como raseros para determinar su precio (el salario): el costo de la canasta básica, como nivel mínimo; la cantidad y calidad del trabajo que aporte cada uno al producto final y la demanda efectiva de ella en las diferentes ramas de la economía. Lejos de abolirlo, lo que se requiere es continuar perfeccionándolo como factor fundamental de estimulación de los trabajadores.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com

Marx y la abolición del trabajo asalariado

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Foto: New Statesman

El trabajo teórico de Marx respecto al trabajo asalariado como fundamento de la sociedad burguesa y del capital, no ha sido tomado en toda su dimensión clave para la construcción del socialismo en los países que lograron tomar el poder e iniciar su construcción.

La consigna teórica-política del epígrafe, abolición del trabajo asalariado, no fue recogida por los movimientos políticos socialistas revolucionarios en sus Programas y documentos liminares ni antes de asumir el poder político ni tampoco una vez asumido el mismo, planteándolo al menos como objetivo ineludible y definitivo una vez superadas las instancias político-sociales más duras en la construcción económica de las nuevas relaciones.

Se vuelve notoria y llamativa, entonces, esa ausencia del concepto central que determina sin ambigüedad la superación de la sociedad burguesa: abolición del trabajo asalariado, porque tal como las experiencias más importantes de cambio socialistas muestran (URSS; China, países socialistas europeos post-segunda guerra mundial), eliminar la propiedad privada capitalista es una condición necesaria importante pero no es suficiente.

Concentrar la propiedad en el Estado y continuar con el trabajo asalariado se ha revelado como una modalidad de concen­tración y acumulación de capital que finalmente pugna por recrear la clase burguesa y la propiedad privada tanto fuera del Estado como de la misma propiedad pública, aun cuando al sistema se lo etiquete de socialista; en cambio la abolición del Tw significa quitar la base fundamental sobre la que se estructura el modo de producción capitalista y abrir la transición al “modo de producción del trabajo asociado” como lo teorizó Marx.

Hay un objetivo ausente que se ha transformado en una deuda pendiente: la abolición del trabajo asalariado que forma parte indisociable de la teoría económica de Marx. Es preciso decirlo enfáticamente: no hay, no habrá, supresión definitiva del capitalismo sin abolir el trabajo asalariado; no hay socialismo sin que los trabajadores sean dueños efectivos de los medios sociales de producción (Mp) y se empeñen en edificar no sólo una nueva economía sino toda una nueva cultura y nuevos valores arrojando al basurero de la historia las relaciones de cálculo, mercantilización y acumulación privada de la riqueza que impone el capital.

Los ejemplos fallidos de construcción socialista muestran dramáticamente que no hay socialismo sin abolición del trabajo asalariado, objetivo que ha estado y está ausente en los movimientos políticos marxistas, sean o no revolucionarios, y que, además, esclarece la vinculación entre los conceptos teóricos como “relaciones de producción” y “modo de producción” de manera tal que este último no se modifique respecto del capitalismo porque se mantiene la explotación del trabajador, aunque haya habido una variación en el anterior concepto (relaciones de producción), porque aún hay clases sociales: unas que trabajan (trabajadores asalariados) y otras que no trabajan (burocracia partidaria y estatal)

Es ésta una enseñanza teórica y política inconmensurable que la Revolución bolchevique y el proceso de construcción de la nueva sociedad lega a los trabajadores, que al no ser asimilada críticamente desde la propia experiencia, lo hecho como capitalismo de Estado se aceptó como “buena ley” socialista y se extendió a todas las revoluciones posteriores que incurrieron exactamente en el mismo principio de separar capital estatal (Mp)  y masa trabajadora no propietaria (Ft).

Pero además ¿dónde está escrito, quién demostró o quién estableció de modo inapelable que hay sólo un camino para el cambio social? ¿Quién, cómo y por qué fijó que los trabajadores “asociados” no son aptos para hacerse cargo del todo social y del desarrollo de las fuerzas productivas? ¡¡Si ya lo son bajo las actuales relaciones capitalistas de producción!! No sólo son aptos porque lo demuestran todos los días y la estructura social burguesa no duraría más de un día sin sus tareas de todo tipo, sino que deben soportar a una pequeña cúspide de indecentes, corruptos, licenciosos, y sus mayordomos representantes (la burocracia-poseedora de los Mp del EBG, Ejército Burocrático de Gestión), que cumple el papel de capitalista en “funciones” en nombre y representación de los rapaces rentistas propietarios, que se han vuelto muy onerosos para la consecución de un movimiento más sólido y seguro de la economía y su redistribución equitativa hacia todos quienes generan la riqueza que hoy todavía se la apropia esa casta de truhanes que es la burguesía imperialista, que tiene a toda la sociedad sobre ascuas, al borde de cataclismos bélicos para dirimir conflictos de poder.

Los holgazanes inescrupulosos le declaran la guerra a quienes trabajan y sostienen la sociedad toda. ¡Lindo argumento burgués! Sostener que cuando los trabajadores “son asociados” para trabajar para una minoría infame bajo las órdenes de sus lacayos de administración, son mejores, más ordenados y más «productivos” que  “asociados” para trabajar,  producir y administrar para ellos mismos sin los holgazanes inescrupulosos.

“La abolición del trabajo asalariado” es proclamar un principio teórico como consigna política revolucionaria esencial para dilucidar claramente la diferencia fundamental entre capitalismo y socialismo, que se encuentra en toda la obra teórica económica y política de Marx desde 1848: “… detrás del derecho al trabajo está el poder sobre el capital, y detrás del poder sobre el capital la apropiación de los medios de producción, su sumisión a la clase obrera asociada, y por consiguiente, la abolición tanto del trabajo asalariado como del capital y de sus relaciones mutuas”  (K. Marx – F. Engels; O.E.  Tomo I, p. 157. Énfasis FHA)

El Estado, el virus y la máquina de coser

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virus

La idea de este artículo surgió de la lectura de un artículo de Víctor Fowler en la Jiribilla, titulado Otra conversación sobre el coronavirus. Me pareció sumamente acertado en la mayoría de las ideas que plantea, las cuales tienen la huella de un pensamiento elaborado y complejo. Sin embargo hay una frase con la cual vale la pena polemizar, porque dicha así, tan tajantemente, puede estar desencaminada: “La enorme masa de teorías, postulados, documentos, textos, intervenciones críticas de todo tipo a favor de la limitación del poder de los aparatos estatales (junto con la supuesta capacidad del dueto mercado-sociedad civil para llenar con su acción los espacios de poder vacíos) han sido reducidos a polvo en correspondencia con la intensidad de la crisis. La complejidad de las tareas (económicas, legislativas, políticas, organizativas, etc.) es tal que la acción del Estado no solo es nuclear y convocante, sino que no tiene sustitutos.”

Al parecer, mientras en las calles se agudiza la lucha sanitaria contra el Covid-19, en los aparatos ideológicos oficiales continúa la batalla ideológica. Han sido varios los artículos que por estos días han intentado extraer como enseñanza de la epidemia la superioridad del sistema social cubano. Pero no todos han tenido el tino de encontrar los términos correctos y salir bien parado como Carlos Luque con su ¡Solo el socialismo salva! También tenemos las salidas de tono en Cubasí contra los que criticaban a Etecsa, y en general aquellos que satanizan toda producción y divulgación de información que no sea la oficial.

¿Realmente se puede extraer la enseñanza, incluso elevada al nivel de lo teórico, de qué el Estado es la institución idónea para organizar todos los aspectos de la vida? Ciertamente, es comprensible que se defienda la idea de lo que significa el Estado, frente a los embates que el capitalismo neoliberal ha llevado a cabo en las últimas décadas contra todo lo que pueda significar un límite a su descontrolada acumulación. Pero eso no nos puede hacer olvidar que hacia el interior del socialismo cubano existe una discusión sobre el papel que le corresponde a la sociedad civil, mucho menos intentar zanjar esa discusión definitivamente a favor del estatismo, con motivo del coronavirus.

La sociedad civil no es perfecta. Dentro de ella también existen relaciones de dominación, pulsiones de la psicología de masas, rupturas y burbujas de la comunicación, etc. Si la sociedad civil fuera mucho mejor que lo que es no se necesitaría al Estado. La comunidad necesita un poder público, un momento de concentración de poder que le permita actuar como comunidad en sí.

Ese poder público, por muchas razones históricas, ha tomado la forma de un Estado.

En los últimos tiempos hemos sido testigos, aquí en Cuba, de cómo entre el pueblo han corrido las noticias falsas y las fabulaciones, magnificándose de boca en boca. He escuchado en una cola la historia de que en provincia había unos inescrupulosos cobrando por poner vacunas contra el coronavirus, cuando en realidad eran vacunas para puercos. Acto seguido me enteré de otra historia, según la cual una lancha había desembarcado en el fanguito, para echar unas gotas falsas debajo de la lengua, que en realidad eran veneno. Detrás de todo eso se encontraba- tuve que reírme detrás del nasobuco, porque hacía tiempo no oía la palabra en ese contexto-, la contrarrevolución. También nos hemos enterado de que algunos entusiastas han salido a matar murciélagos en cuevas del interior, para evitar el contagio.

Todo eso y más es la sociedad civil: una algarabía de voces en la plaza pública, algunas más sensatas que otras, y algunas francamente irresponsables. Pero la presencia de esas voces tiene su razón de ser, y el Estado no las puede sustituir. Porque su función es contrarrestar la vocación monológica del Estado y su tendencia a la opacidad.

El Estado tampoco es perfecto. La tentación de querer ocultar bajo el tapete lo que estaba mal llevó a decisiones terriblemente malas en los primeros momentos del desastre de Chernobyl. También en China, la primera reacción de las autoridades fue intentar silenciar a Li Wenliang, el doctor que primero alertó sobre el coronavirus. El gobierno norteamericano ha hecho todo lo posible por ocultar los costos ambientales y humanos de las pruebas nucleares en las islas del Pacífico. El Estado cubano, desde el punto de vista estructural, no es demasiado diferente: ¿cuántas veces no se ha tomado una decisión arbitraria, que solo por el rechazo popular que ha generado es que se ha revertido? ¿Sobre cuántas cosas de las que se debería hablar más a menudo no se ha arrojado un manto de silencio?

Incluso desde el punto de vista de la gestión, es muy discutible la superioridad del Estado. Esta institución tiene la ventaja de ser monológica, de poder abrazar con su racionalidad instrumental a toda la sociedad. Por eso es óptima para situaciones como esta. La sociedad civil, tradicionalmente demasiado fracturada, es incapaz de sustituir al Estado en estas situaciones de crisis. Es una desgracia, significa que los seres humanos no sabemos ser civilizados ni actuar de modo colectivo sin que alguien vaya detrás repartiendo bastonazos.

Pero las tareas que se le presentan al Estado en situaciones como esta no son las más complejas. Para nada. Más complejo es gestionar la inmensidad de pequeñas empresas y microempresas que forman parte de una economía, dígase por ejemplo las barberías y peluquerías, las cafeterías, merolicos, etc. Como es tan complejo, el Estado nunca fue capaz de gestionarlas con eficiencia y hoy han regresado a manos privadas en gran parte. Es la sociedad civil, con sus relaciones mercantiles, la que mejor puede gestionar esos sectores, porque multiplica la figura del Administrador en un sinnúmero de administradores.

En la práctica, ambas cosas existen, y van a ocurrir las normales contradicciones: cada cual va a tirar para su lado. Lo que es un poco más grave es que se solidifique a nivel teórico la idea de que el estatismo es superior, cuando es bien sabido el daño que ese estatismo ha provocado en Cuba. Es cierto que el momento actual exige una respuesta estatista, pero lo que necesitamos de nuestros líderes es que sean como Lenin, y sepan que hay momentos en los que hay que aplicar el comunismo de guerra y momentos en los que hay que aplicar una NEP.

Mientras tanto, solo quisiera recordar que en momentos como este también en la sociedad civil, en la comunidad, se verifican las respuestas más solidarias y conscientes. Solo hay que ver la inmensa cantidad de nasobucos que hay en la calle. Una gran parte de ellos, difícil de cuantificar, no han sido repartidos por el Estado. Las máquinas de coser de toda la isla no han parado, de modo que muchas personas, en su mayoría madres y abuelas, puedan brindar medios de protección a sus familias. Eso también es insustituible.

Prevengho and the vibrating coccus

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prevengho
Foto: ACN

The diluted duck heart and liver extract 200CH, marketed by the homeopathic transnational Boiron with the name Oscillococcinum is the base component of the Prevengho Vir. And it has its history. It was the year 1917 and the world was suffering the epidemic of the so-called Spanish flu, which combined with the epidemic of sorts that war always is, and a world war at that. One of the many doctors in the French army who was busy fighting the flu epidemic, a man named Joseph Roy, claimed to have discovered a bacterium in the blood of those who had died of the disease and blamed it for causing the sickness. According to Roy’s description, that bacterium, a diplococcus, had a peculiarity: it vibrated; which is why he named it oscillococcus, the oscillating coccus.

Although everything seems to have been the result of a defective microscope and an overly imaginative observer, Roy was not intimidated by the fact that no one else was ever able to observe his vibrating coccus (in fact, it’s an established fact today that influenzas are of viral origin, not bacterial) and kept going. A follower of the doctrines compiled by Samuel Hahnemann in his Materia Medica (the Bible of homeopathy), he set out to create a homeopathic preparation to fight the oscillococcus and cure the flu and other diseases such as cancer, whose cause was attributed by Roy to the terrible vibrating coccus, who apparently saw cocci oscillating everywhere he looked.

The first principle of homeopathy ‘similia similibus curantur’, that is, like is cured by like, maintains that any agent capable of causing a disorder is also capable of curing it. Of course, isolating the oscillococcus proved impossible, perhaps for the simple reason that it doesn’t exist. And then, without offering any explanation for it, he decided to prepare his ‘medication’ using the heart and the liver of ducks of the Cairina moschata species, known in gastronomy as the Barbary duck. So Roy christened his product Anas Barbariae Hepatis et Cordis Extractum, that is, Barbary duck liver and heart extract. Perhaps his most innocent mistake was getting the scientific name of the donating animal species wrong.

But the really cosmic levels of absurdity are reached in the method of preparation, which follows this protocol:

  1. Fill a sterile 1-liter bottle with a mixture of pancreatic juice and glucose.
  2. Add to the bottle 35 g of the liver and 15 g of the heart.
  3. Allow the bottle to rest for forty days; the liver and heart will dissolve.
  4. Fill a clean container (the size doesn’t matter) with ultrapure water.
  5. Add to the container a drop of the extract in the bottle.
  6. Shake vigorously (‘succussion’ in homeopathic terminology).
  7. Empty the container.
  8. Refill the container with pure water.
  9. Repeat the previous steps (shaking, emptying and refilling) 200 times.
  10. Use the resulting water to soak 5 mg lactose tablets.

The adding of the pancreatic juice is obvious: the potent pancreatic enzymes would digest the added tissues. The absurdity may go unnoticed if we don’t pay attention to the 9th step: repeating the previous steps (not all of them really, only from the 4th on), but… attention please: 200 times! With this dilution method, the only part that remains of the previous solution is what adheres to the glass after the container is emptied. One variant is to add one milliliter of the original suspension in 99 of water and shake, and of that solution take one ml and dilute it in 99 other ml of water, shake and repeat the same process 200 times. Or, to the same result, dilute the heart-liver suspension by a factor of 10 to the power of -400.

It’s impossible to imagine how much water would be necessary to achieve such an extreme dilution in a single step. Suffice it to say that there’s not enough water on Earth to do it even once. The most common homeopathic dilutions (30 C) would need a bucket of water one light-year in diameter. I cannot begin to imagine what size the bucket would have to be to achieve one of 200 C. Taking into account that in one mole of substance there are 6.02×1023 molecules, it’s easy to demonstrate that in a 12 C dilution there’s not one single molecule of the original product left.

This extreme dilution method was used by Hahnemann, keeping in mind that he worked with toxic substances, and the shaking (succussion) was done in the illusion that it would draw energetic principles from substances. But such a hope is staunchly contradicted by Amedeo Avogadro. Other theories, such as the failed ‘water memory’ hypothesis, have not been able to conquer the stubborn reality that, after diluting anything in water to a factor greater than 10 to the power of -12, there’s nothing in our bucket other than that: water. Take one drop of that water and soak a sugar tablet with it, allow it to dry and, presto! Pack and sell.

oscillococcinum
Photo: Boiron

You can imagine how many tablets of Oscillococcinum can be prepared with a single duck. Well, not a full duck, just it’s liver and heart. The rest of the duck can be roasted by the executives at Boiron, the French homeopathic transnational, to celebrate annual sales of Oscillococcinum in excess of 20 million dollars. It’s not the goose, but the duck, and not its eggs, but it’s liver and heart, but they sure are golden.

Boiron has been sued in several countries for false advertising, that’s why they no longer state that their product cures influenza, but merely that it alleviates the symptoms. Several clinical trials have been carried out, all of them with negative results. Influenza usually goes away in a period of 5 days. The only study that reported any benefit said that the term of the disease was reduced… by 6 hours!

But since long ago and up until today, there’s a sucker born every minute, or in other words, dead men have no friends, let alone dead ducks. But, even if it’s offered for free, fraud has its dangers. And it’s not the composition of the product: it’s water, and if it’s clean, 5 drops of water sublingual will do you no harm. The danger is that people may feel protected and could overlook the containment and personal and home protection measures. As the comedian says ‘that’s a question’.

Find out more at:

Ernst, E.: Oscillococcinum, the homeopathic solution to the coronavirus threat?
https://naukas.com/2011/08/17/una-bacteria-inexistente-un-pato-inocente-y-unas-amenazas-insensatas/
https://es.wikipedia.org/wiki/Oscillococcinum
https://pseudociencia.miraheze.org/wiki/Joseph_Roy
Vickers AJ, Smith C. Homoeopathic Oscillococcinum for preventing and treating influenza and influenza-like syndromes., Cochrane Database Syst Rev. 2004;(1): CD001957. PMID 14973976

E Ernst (Diciembre de 2002). «A systematic review of systematic reviews of homeopathy». Br J Clin Pharmacol 54 (6): 577-582

Translated from the original

Ciencia y responsabilidad vs covid-19

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responsabilidad
Foto: ISCarrillo / RADIO Bayamo

La cuestión del paso a la etapa de trasmisión epidémica autóctona limitada –no local, como a veces se dice? no es algo formal sino real, tanto en medidas concretas como en el imaginario social. Demuestra que Cuba, aunque apenas entrando en la fase de epidemia, no puede librarse de ella. Se acabó la quimera de que el sars-cov-2 no afectaría al homo cubensis. No obstante, se percibe aun esa actitud en periodistas y dirigentes que se jactan de que su territorio sigue libre del mal, sin haber aplicado ni pruebas rápidas a sus pobladores y a sabiendas de que la OMS considera que el 50% de los contagiados son asintomáticos.

Reitero que la covid-19 es una enfermedad viral contagiosa que muchos podremos contraer alguna vez. Al no existir vacunas aún, solo la inmunidad comunitaria ?o poblacional? la superará definitivamente. Los tratamientos de cuidados intensivos y los fármacos que ayudan al sistema inmunológico –como el interferón cubano- son muy caros y deficitarios. Por eso, la victoria no es impedir que la enfermedad entre, sino que su brusca expansión provoque avenidas masivas de casos graves y críticos que hagan colapsar el sistema hospitalario con su carga de muertes innecesarias.

A partir de la experiencia internacional, la OMS ha puntualizado que la política de aislar los casos infectados para romper las cadenas de contagio no impide la expansión, solo la limita, posterga y aplana la curva ascendente de infestación. No es posible creer, de manera soberbia, que no habría picos en Cuba y que seguiríamos con una tendencia cuasi lineal.

Todo gráfico de curvas tiene topes, o picos, lo importante es que no sean muy altos ni muy bruscos.

La presencia de los científicos en la Mesa Redonda del miércoles 7 vino a responder la pregunta reiterada sobre cuándo se prevé el pico en Cuba y a qué nivel. Con la mesura requerida ante procesos tan dinámicos y multifactoriales, a partir de un modelo matemático con variables precisas y objetivas, se adelantó una fecha probable: primera quincena de mayo, y tres posibles cotas: crítica, media y favorable. Todas dependientes de la efectividad de las medidas estatales y la responsabilidad ciudadana.

De ahí que la estrategia cubana para el enfrentamiento a la covid-19, insista en el uso del nasobuco, desinfectantes probados (jabón, alcohol, cloro), las alertas tempranas y la imposición de la mayor cuarentena posible. Por eso, en medio de este combate de la ciencia por la vida, me deja estupefacto el anuncio de la distribución generalizada de un producto homeopático de dudosa efectividad, el Prevengo-vir. Su título efectista, sin respaldo científico alguno, tiene evidentes intenciones ilusorio-compensatorias puramente comerciales.

Hasta que no aparezca la inmunidad comunitaria habrá que apelar al estoicismo y la resiliencia. Las medidas adoptadas para la expansión del trabajo a distancia, el aprendizaje en línea, el distanciamiento social y la distribución normada y controlada de productos deberán incrementarse gradualmente y formarán parte de nuestras vidas por varios meses.

Las pertinentes decisiones anunciadas por los ministros del transporte y el comercio interior en la MR del jueves 9 estuvieron en correspondencia con el necesario reforzamiento de las anteriores. Por eso, aunque molestas para algunos, gozaron de amplia aceptación popular al estimular la permanencia en la casa y el barrio y acercar la comida a las tradicionalmente exiguas despensas de los hogares cubanos.

Hay consenso popular de que la mayor presencia policial y militar en las calles es una necesidad.

El cuidado de los bienes y el control de las indisciplinas son fundamentales en esta coyuntura excepcional. Pero, en un estado de derecho, la constitución y las leyes están por encima de todo y solo la declaración de un Estado de Emergencia por epidemia –incluido en la reciente ley suprema del 2019? puede justificar cualquier tipo de acciones que conlleven la violación de derechos individuales plasmados en el magno texto.

Cuba está mejor preparada que la mayor parte del mundo para vencer la pandemia por su sistema de salud, defensa civil organizada, experiencia en el enfrentamiento a enfermedades contagiosas y otras catástrofes naturales, y control centralizado sobre los recursos y reservas. Mientras más rápido se activen nuestras mentalidades para enfrentarla a nivel del país, la comunidad y la casa mejores resultados podrán esperarse.

No será metiendo la cabeza en la arena, creyéndonos inmunes, o contemplando lo mal que les va a otros, que la podremos sortear. La población tiene que saber que hasta ahora estábamos en los umbrales del problema y podíamos mirar a unos pocos contagiados con estupor y pena. Pero lo cierto es que todos tendremos que luchar contra un enemigo que ya está aquí y vino con la intención de quedarse dentro de nosotros. Solo entre todos podremos vencerlo más rápido y mantenerlo bajo control.