Guerra de nuevo

por Manuel García Verdecia

A través de los años, la codicia y el miedo han convertido a los hombres en lobos. En lugar de convivir en armonía y compartir los abundantes recursos de la Naturaleza con equidad, su ansiedad de tener cada día más y más los empujó a esta contienda. Unos a otros se mostraron los colmillos lo más ferozmente posible para ver quién se achicaba primero. Esto permitiría a los ganadores ocupar el territorio, las frutas y los animales de presa de los derrotados. Además los vencidos tendrían que trabajar y luchar a favor de los vencedores. El afán de prevalecer hizo que los ganadores desarrollaran tecnología. Esta era una forma de crear colmillos más grandes y más afilados de manera más rápida, lo que les garantizaba mantener su posición dominante.

El desafío constante por el predominio empujó a los hombres lobos a numerosas peleas que gradualmente produjeron una escalada de violencia que terminó en dos guerras mundiales letales. Una vez alcanzado un punto de dominio tan alto, se necesitaban nuevas formas para mantener la supremacía. Así es como los hombres lobos llegaron a producir el colmillo superior, la bomba atómica. La idea era que los hombres lobos que la tuvieran, pudieran controlar el mundo entero. Entonces, la competencia aumentó para ver quién desarrollaría este supercolmillo primero. Finalmente cada manada de hombres lobos consiguió su propia bomba. Cuando las dos manadas principales de lobos lograron tener el arma poderosa, se dividieron el mundo en dos parcelas y se encargaron de las tierras, los recursos y las vidas de su parcela correspondiente.

Pero los hombres lobos no podían dejar de querer más. Se dedicaron a jactarse de poseer el mayor poder y estar listos para usarlo cuando sus intereses se viesen amenazados. De vez en cuando cada uno hacía estallar una bomba para intimidar a la otra manada. Tener la bomba significaba disuadir a la manada opuesta de usar su propia bomba. El solo hecho de tenerla implicaba, por su potencial destructivo, mantener la situación en equilibrio. Esto fue etiquetado como la Guerra Fría: significaba que cada grupo contaba con los medios para destruir todo y, aunque cada uno tenía medios equivalentes, nadie cometería el suicidio de entrar en la verdadera Guerra Caliente.

Para lograr sus objetivos, los hombres lobos cada vez más saquearon y abusaron de la Naturaleza. Concibieron a esta como un enorme almacén inagotable que les proporcionaría todo lo que necesitaban para regir y alimentar su codicia. Los lobos nunca consideraron la naturaleza como una fuerza viviente. Día tras día, la explotaron, la lastimaron y la desgastaron. Nunca se detuvieron a pensar en ella con amabilidad y preocupación. Entonces, un día la naturaleza decidió contraatacar. Repentinamente, los hombres lobos se vieron envueltos en una batalla feroz. La Tercera Guerra Mundial finalmente estaba en acción.

Las bombas atómicas no resultan útiles contra millones de minúsculos soldados invisibles que saben luchar de manera eficiente.

Esos soldados mortales del Imperio Corona atacaron rápida, fantasmal, devastadoramente en lugares nunca esperados. Diezmaron tanto a hombres como a mujeres, ancianos y jóvenes, destruyeron ciudades, sin importar si eran de países pobres o ricos, paralizaron industrias, pusieron fin a los viajes, mermaron la riqueza acumulada, convirtieron el miedo en la forma común de respiración, hicieron del progreso una fantasía inútil y de la idea del futuro solo un gran signo de interrogación. La posibilidad misma de que la civilización continúe se ha convertido en una gran nube de tiniebla. El dolor, el sufrimiento, la incertidumbre, nos han hecho caer de rodillas.

Durante siglos, los hombres han herido el alma de los humanos y también la de la naturaleza. No podemos curar el alma de los hombres si no curamos el alma de la naturaleza al mismo tiempo. La gran lección, si al final todavía habrá alguien que pueda aprender algo, es que el hombre no es el señor del mundo. No somos dueños de nada, sino solo seres semejantes de cada criatura pequeña o grande en el reino infinito de la naturaleza. La solución no se puede encontrar a través del poder financiero, tecnológico, militar, ideológico, religioso o de cualquier otro tipo. La solución se encuentra en el humanismo ecuménico, uno que va más allá de la división obsoleta entre la izquierda y la derecha y en su lugar considera como un principio básico el pleno desarrollo de los potencialidades de los seres humanos en armonía con la naturaleza, la cual no solo es su hogar, sino su fuente de sustento y bienestar. Por lo tanto, para resucitar la civilización, debemos ser humildes, unir esfuerzos para emprendimientos reales y beneficiosos, y tratar cada pequeña cosa del universo con respeto y afecto.

No hay otro Señor en la Naturaleza sino la Vida. Solo somos transeúntes y debemos aprovechar al máximo nuestro tiempo para sumergirnos en el río de la existencia, hacer lo mejor de nuestro viaje y luego salir dejando que el río siga fluyendo fuerte y generosamente para que pueda irrigar eternamente las divinas semillas del ser.

8 comentarios

Luis Enrique 24 abril 2020 - 10:07 AM

Mucho poema… Muchas vueltas metafóricas para insinuar que hay más armas que camas de hospital en los países desarrollados y que los humanos estamos acabando con la naturaleza. Hombre, se podía haber ahorrado unas cuántas neuronas si hubiera sido menos críptico o más directo.
No obstante, ya que estamos filosofando, me pregunto ¿Por qué la especie humana debería ser intrínsecamente “buena” o pacífica? ¿Acaso poner la otra mejilla es nuestra reacción natural? Si nos quitamos el sombrero sentimental y asumimos que la ética y la moral son construcciones puramente sociales podemos hacernos preguntas realmente interesantes
¿De verdad la especie humana puede aniquilarse a sí misma, o es solo que, como siempre, prevalecerá el más fuerte? El más resistente a las enfermedades, los más preparados para una guerra o catástrofe económica o hasta los que más suerte tengan. Ah! Sí… Y dentro de algunos años, no muchos desde ahora, los que mejor puedan expandirse a otros planetas.
Se nos intenta enseñar que cada vida es preciada ¿Será? ¿O es más importante la especie? Nuestras construcciones sociales y el reflejo de supervivencia nos dice que el individuo debería sobrevivir. Pero evolutivamente hablando… ¿Es así? ¿O solo la especie es importante? O incluso más… ¿Somos una especie importante, o solo nos creemos importantes porque somos egoístas y queremos vivir? ¿Existe algún derecho a la vida realmente? ¿No es eso una construcción social? ¿Son los derechos construcciones sociales? ¿Por qué habría que respetar la vida humana sobre la animal si somos más jóvenes que el resto de los seres vivos? ¿Qué diferencia hay matar y dejar morir? ¿Por qué es diferente matar millones de pollos y vacas a matar millones de humanos o dejar morir de hambre y enfermedades a millones de pobres? ¿Por qué debería preocuparme si los que mueren son pobres o ricos o capitalistas o cumunistas o viejos o jóvenes?

manuel 24 abril 2020 - 11:47 AM

Porque Garcia escribe este post ?…..porque su capacidad de razonar le permite mirar al mundo de manera practica y de manera abstracta , lo cual los otros animales de este planeta no hacen .Bilogicamente somos animales pero con una capacidad desarrollada en la evolucion …..el PENSAR y de ahi toda la organisacion y desorganisacion que nos hemos dado, el gran poder de transformation que le han impuesto los hombres al planeta es producto del pensamiento y de querer ver mas alla de lo que ve en su entorno natural , somos capaces de consesuar e interrelacionarnos socialmente diferentmente al resto de los animales.
Esa capacidad es siempre bien empleada ? NO y SI …..nuestra historia evolutiva esta basada en las guerras, evolucionamos guerreando contra la naturalesa y sus fuerzas dectrutivas …….aprovechamos en nuestro favor las que podemos y de las otras, solo huimos pidiendo a nuestros dioses que nos protegan y salven.
Como podia ser diferente con esa forma de actuar aprendida que nos comportemos diferentes con nosotros mismos ?
Miremos las diferentes organisaciones sociales en que nos hemos agrupado …cuanta intolerancia , fuerza bruta , violencia , etcen su contenido y relacion nos dicen los historiadores …..miremos nuestros dioses de amor creadores o creados a nuestra semejansa que se impondran al final mediante el fuego del esterminio .
Hoy continuamos a reflejar lo quer somos con el resto de los animales y cosas , nuestras profundas diferencias al tratar con ellos , nuestras diferentes miradas , nuestras contrarias deduciones , nuestras diamentrelmente opuestas consideraciones de la vida y su valor ,
No creo que hemos llegado al punto donde lo que nos separa sea igual a los que nos une o que lo que nos separa sea menor a lo que nos une …..esa es la equacion que nos podria llevar a la subsistencia como especie mas evolucionada y NO creo que hoy este presente .
Hasta el socialismo cubano , que segun sus teoricos e ideologicos es la organisacion humana mas avanzada socialmente ….descrimina derechos y descrimina personas.
Entonces seguimos fantasiando con un mundo mejor posible miestras vivimos realidades muy alejadas de esas subliminares ilusiones.

Tony 24 abril 2020 - 12:00 PM

Moscú no cree en las lágrimas, ni La Habana tampoco, nos decían los escritores y editores de LJC, ahora, la cosa cambia y no alcanzan los pocos Kleenex (pañuelitos desechables) que quedan para limpiar tantas lagrimas y mocos tendidos, el post empieza con una total desconexión con la realidad y la verdad … “A través de los años, la codicia y el miedo han convertido a los hombres en lobos.” … alguien que le explique a Manuel García Verdecia, que el Homo Sapiens siempre a sido PEOR que los lobos, lo primero que hizo el Sapiens fue eliminar a otra especie similar a la nuestra los Neanderthal, en la primera guerra de limpieza y exterminio racial, despues dejamos de ser recolectores, para convertirnos en sedentarios agricultores, acabando de paso con los bosques, la fauna, la flora, etc, cuando aprendimos a pescar acabamos con las sardinas primero y las ballenas despues, los tiburones de vez en cuando matan a un Sapiens, pero ya los tenemos “controlados”, bueno, para ser mas exactos estan casi en la lista de especies extinguidas, en fin, lo único real es que donde quiera que el Homo Sapiens a puesto el pie, la extinción, la desaparición, la destrucción, llega al mismo tiempo con nosotros, lo siento, pero los LOBOS son buenos, los malos somos nosotros Y DESDE EL PRINCIPIO.

Es mejor que se guarden las poesías y se dediquen a trabajar duro para cambiar el sistema cubano, que es el lugar donde viven, esa filosofía de mirar hacia los males de fuera y lejos, me recuerda esos que critican a los sin hogar de NYC, como, si con esas criticas, pudieran resolver el vivir ¨agregado¨ en casa de un familiar en Cuba, hipócritas, traten de domesticar los cuatro caballos del Apocalipsis que ya estan sueltos en la isla, miren que esos ¨potros salvajes¨ estan mas cerreros, que el famoso de la internet de Ramiro Valdés Menéndez. 🙂 🙂 🙂 Saludos 😉

Yuniel 24 abril 2020 - 4:58 PM

Que denso…

Manuel* 24 abril 2020 - 5:23 PM

Hablando de hombres lobo, hay que añadir que también hubo hombres lobo que intentaron expandir su dominio financiando una guerrilla extranjera que mataba bolivianos para poner en Bolivia un gobierno a su gusto.

Como si el gobierno cubano no se hubiese empleado a fondo en guerras y otros modos de injerencia para ampliar su radio de influencia.

Vater 27 abril 2020 - 4:58 PM

Y otro hombre cubano que organizo una guerra para matar españoles e independizar a Cuba.

Carlos 24 abril 2020 - 5:24 PM

El enemigo invisible, que no creé en raza, religión, o ideología.

Alejandro 25 abril 2020 - 7:58 AM

En alguna parte lei ” La historia de la humanidad es la historia de las guerras”

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