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A favor del travestismo lexical

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lexical

El machismo es un arte lexical también, una tradición que cada vez se especializa más; pero es fácil combatirlo: educación, sensibilidad; el simple acto de hacer notar que todos venimos de una mujer y que de una forma u otra forma, es una mujer quien siempre ofrece el sacrificio mayor por la mayoría de nosotros. He ahí cómo combatir al machismo clásico, al histórico, al fácil. Pero hay otra forma más sutil, peligrosa y casi incurable: les hablo del machismo disfrazado de ideas progresistas, de alternativo y de novedoso, sobre todo de justo.

Esta novísima tendencia defiende a la mujer a capa y espada, simula odiar la discriminación y es vocero y líder de los movimientos políticos más avanzados de esa parte del planeta que habla español. Se le puede ver en manifestaciones a favor de los derechos humanos, y en discursos multitudinarios en defensa del socialismo –sí, estoy diciendo que el socialismo es uno de los sistemas más avanzados del mundo-.

Pero no esperen un machismo alardoso y gritón, no. Este es sutil y ha comenzado por influir terrenos tan aparentemente inocentes como el lenguaje. Me explico. Decir el hombre o los niños para referirse en forma genérica a estos grupos etarios, a pesar de que es lo correcto, puede granjearte el apelativo de indolente –o indolenta-. Ahora hay que decir el hombre y la mujer, las niñas y los niños. Y yo pregunto si esto no es una forma involuntaria de segregación.

Acepto que el hecho de que estos términos se generalizaran en masculino tuvo su origen en el machismo primario de la humanidad, pero ha perdido todo significado en este sentido y hoy es solamente una regla que la RAE tiene como vigente. Despertar la inquina y el odio en esta dirección no es sólo una estupidez, sino un desacierto estratégico.

Pienso que la humanidad –y el humanidor- deben luchar por derechos reales: igualdad de sueldos, respeto a la vida de las mujeres, igualdad de oportunidades, igualdad semiótica –esto último nunca lo he visto en medio alguno pero se me ocurrió, permítaseme acuñar el término-… y si estamos dispuestos a desterrar el masculino como referente genérico y con ello modificar el idioma, pues vamos a hacerlo de verdad –que la mujer lo merece- y no tímidamente.

Inventemos un género lexical neutro, digamos, les humanes, les niñes… y así todos contentos. Me parece justo y económico –el primer principio del lenguaje, así como del pensamiento es la economía-. Lo que no es comprensible desde ningún punto de vista es mencionar los géneros cada vez que se hace mención a algo que posea genitales ¿Tienen idea de cuán tedioso puede ser un discurso así?

Todas y todos podemos hablar con nuestras amigas y nuestros amigos para que nuestras hijas y nuestros hijos crezcan en un mundo sin obtusas ni obtusos que defiendan al hombre y a la mujer desde posiciones estériles.

Lo que más me preocupa es que la gente que se adhiere a esta forma –incorrecta- de hablar, es justamente la gente que defiende principios justos. ¿No debería esta gente ser objetiva y amena? El discurso capitalista –y pienso en la publicidad, por ejemplo- es objetivo y ameno. Dejemos de querer ser revolucionarios en la orillita con aro, balde y paleta, y vayamos a lo hondo, que es donde está lo trascendente. Si lo hacemos podemos ganar la batalla.

A toda la gente que defiende el progreso, la inclusión y la igualdad, le digo que no se tomen los masculinos como machistas, sino como voces muy progresistas que a pesar de ser masculinas, tienen a bien travestirse por un mundo mejor. Señor progresista, no le negará la existencia a un travesti, ¿verdad?

La competencia a ETECSA

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etecsa
Imagen: Prensa Latina

Ha sido noticia por estos días que un grupo de cubanos realizó una campaña en las redes sociales. En ella, se reclamaba a ETECSA la disminución de los precios de los servicios de Internet por datos móviles. Lo que terminó en un bombardeo de consignas y ofensas ideológico-políticas donde desde extremos del espectro se reclamaba más legitimidad, pero pudo haber sido un debate más provechoso.

Pude identificar una postura que abogaba por la inclusión de una o varias empresas de telefonía móvil, para que le hicieran competencia al monopolio estatal cubano (ETECSA) y este terminase por reducir sus precios. Quedaba planteada ahí la aplicación de un libre mercado en un sector de la economía interna; por tanto, un argumento ideológico tan abstracto como la propia concepción de libre mercado, hacía su aparición. Que con más empresas se disminuirán los precios, es una reducción de una dinámica de mercado, que como toda abstracción lleva implícita unos supuestos nada despreciables.

Supongamos que a nivel gubernamental se decide permitir la entrada de otros a la industria de las telecomunicaciones, y que estos jugarán con las mismas reglas que ETECSA. Téngase en cuenta que deben existir las empresas extranjeras dispuestas a asumir los elevados costos de entrada y del largo período de reposición del capital inicial. Para ello -y no es algo irreal-, enfrentarán el cerco que el gobierno de los Estados Unidos hace a Cuba como parte de una política actual de estrangulamiento.

Entonces, la inversión en cuestión dependería en cuanto al marco institucional, no solo de que el gobierno cubano la autorice, sino de que el bloqueo no interfiriera en ello –y dada las circunstancias actuales, es muy probable una represalia a una empresa de telefonía móvil que se acerque a Cuba-. A ello habría que sumar  que existan incentivos para ese capital foráneo, que este lo perciba, y lo traduzca como expectativas de la rentabilidad de dicha inversión.

Leyes promonopolio (4)
Etecsa, monopolio de las telecomunicaciones

 

El supuesto de la oferta mayor que demanda

Pero una vez instaladas dichas empresas, ¿se bajarán los precios?. Los precios se determinan socialmente, al menos es una lección de El Capital, y que se ve claramente en la dinámica de oferta y demanda. De ahí que asumir que la reducción del monto monetario para acceder al internet -respecto al actual- tras la entrada de más empresas, sea también asumir que la oferta sobrepasaría la demanda actual y se estaría obligando a reducir las tarifas. Pero que haya más oferta que demanda –un aumento de esta última respecto a las condiciones actuales- implica también una estructura de mercado y comportamiento específico de los productores.

Para el corto plazo sería inevitable que creciera la oferta de Internet con sus nuevos productores –dando por hecho que las nuevas compañías sean aceptadas por los consumidores nacionales y residentes-, y podría ocurrir una eventual reducción de precios por la inundación del servicio, en correspondencia con cuánto se logre aumentar la oferta. Sin embargo, la historia económica señala que muchas empresas –entre las que existe un elevado efecto de sustitución- tienden a cooperar –coludir-, formando cárteles y pactando su participación en la rama.

Luego, pudiera terminar el asunto en que acordaran estas una determinada cantidad de producción –incluso reduciendo las suyas individuales- que diera niveles donde sus ofertas sumadas no excedan abruptamente la demanda, y así no tener que disminuir el precio de sus servicios.

Y es que hay que tener en cuenta que es preferible en no pocos casos producir menos y vender a mayor precio, que tener que producir más y vender más a menor precio. Lo primero garantiza ganancias con menor esfuerzo –aunque todo ello dependerá de una valoración del óptimo que hagan las empresas.

Por otro lado, una empresa que comparte demanda con otra, solo tiene incentivos a reducir sus precios, en la medida que pueda garantizar cubrir toda la demanda; es decir, si no puede garantizar satisfacer toda la demanda, ¿para qué reducir los precios, si de todos modos le comprarán? El que pueda abarcar más demanda, impondrá precios.

¿Las nuevas empresas tendrán condiciones suficientes para lograr tener cuotas de mercado para imponerle dinámica de precios a ETECSA, o para que esta se vea obligada a coludir? En el primer caso, ¿qué garantiza que utilice como referencia precios justos un productor que se corone monopolio? En el segundo, la colusión irá encaminada en preservar márgenes de ganancia. El incentivo a la reducción de precios ahí, parece dudoso.

El comportamiento de la demanda

Otra cuestión no puede obviarse: el comportamiento de la demanda. La idea de que aumentará la oferta y disminuirán los precios –ya cuestionada aquí-, se abstrae de qué le ocurrirá a la demanda. A ciencia cierta, me pregunto quién tiene los cálculos –que es muy difícil hacerse del modelo teórico para ello- que indiquen cuál sería la sensibilidad –elasticidad- de la demanda ante una disminución de los precios del servicio de internet por datos móviles.

Si dicha demanda no aumenta con la reducción de precios y ese comportamiento es predecible y esto, perceptible en algún momento por las empresas que –como se mencionó- tienden a coludir o ser arrastradas por la dinámica que imponga el monopolio estatal, estas no tendrán un incentivo una vez alcanzada la estabilidad en la rama para ese ampliar de la oferta que sería la condición de un abaratamiento de sus servicios.

En caso de ser sensible y aumentar la demanda, el posible cártel de la telefonía móvil podría permitirse aumentar la producción en razón del aumento de la demanda y no darse el escenario de exceso de oferta, por tanto, no hay que bajar precios.

No me propongo construir todas las posibles combinaciones y estructuras de mercado que describan los entornos posibles ante la aparición de nuevas empresas de telefonía móvil en el país. Sin embargo, puede apreciarse cómo la simplificación de que aumente la oferta que obliga a una caída de los precios, es una riesgosa especulación, ya que las condiciones que lo generan, requieren una coyunturas específicas y no hay garantías de ello.

Empujar a ETECSA a dejar de ser el monopolio indiscutible para que pase a compartir su hegemonía y que tal vez devenga en un oligopolio o estructura similar, no es precisamente una solución a los costo elevados de nuestros datos móviles.

Observaciones

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Foto: The New York Times

Con la arremetida de Trump el pensamiento obsoleto local está de plácemes y refuerza la adhesión  a las viejas concepciones ineficaces y le cierra el camino a todo lo nuevo acordado en los Congresos VI y VII del Partido y su Conferencia Nacional-. Esta actitud favorece al enemigo.

Desgraciadamente, la burocracia que administra el país es ineficiente y está plagada de corrupción en los niveles medios y bajos.

Simplificar y reducir la burocracia central no admite demoras, especialmente en la economía. Cualquier ciudadano comprende que las empresas tienen que poseer la autonomía indispensable para elaborar sus planes, organizar su administración, ser responsables de pérdidas y ganancias, estimular materialmente a sus trabajadores, tener el derecho a exportar e importar. Sobran las innecesarias OSDE y similares.

Un reciente ejemplo negativo es la legislación propuesta para las cooperativas agropecuarias, las cuales son apenas elementos de la empresa estatal.

El centralismo burocrático nos ahoga

El Partido se convirtió, de organización política, en aparato administrativo de gobierno. El gobierno es el Partido y el poder popular un auxiliar. La provincia o el municipio están dirigidos y gobernados por los secretarios del Partido.

Hay que facilitar, junto al capital extranjero, que incluye a los cubanos residentes en el exterior, el capital nacional de los que residen en Cuba. El Estado debe administrar los medios fundamentales de producción. El resto, no estatal, sea cooperativa, particular u otra forma. Hay que aceptar el papel del mercado.

Todo eso reducirá la corrupción porque nadie se roba a sí mismo, le ahorrará gastos al Estado y aumentará sus ingresos.

Abrir una zona franca en la que empresas chinas, rusas, turcas, iraníes, indias, europeas, latinoamericanas, coreanas del sur tengan las mercancías que hoy cientos o miles de cubanos van a comprar en Panamá, México, Guyana, Haití. ¡Esa plata quedaría en Cuba y los compradores pagarían sólo la aduana a la salida de la zona franca!

Se debe permitir que los cuentapropistas posean tiendas de ropa, quincallas, etc. Eliminar el impuesto del 10 por ciento en las CADECAS al cambio del USD, lo que hace que la gente lo cambie con particulares que no les cargan ese diez por ciento. Permitir que las personas naturales y jurídicas tengan cuentas bancarias en divisas, como hicimos al comienzo del período especial.

En política exterior está pendiente establecer relaciones con la República de Corea. Cuando existían la RDA y la RFA teníamos relaciones con ambas. Igual debe ser con las dos Coreas, caso distinto a Taiwán, que es provincia China y fue expulsada de la ONU al regreso de la China Popular.. No hay dos China ni una China y un Taiwán. Hasta los yanquis aceptaron eso. Pero sí hay dos estados coreanos miembros de la ONU. La reunificación es aspiración de ambas Coreas, pero es asunto que ellos resolverán por sí mismos.

Desgraciadamente hay una gerontocracia que ha sido incapaz de retirarse a tiempo, como hizo Deng Xiaoping en China , abriendo camino al pensamiento nuevo. ¿Tiene sentido querer seguir en el trabajo diario a tales edades? Y querer seguir imponiendo decisiones que ya se había acordado modificar profundamente y seguir imponiendo esquemas inservibles. Eso quiere el enemigo, no el pueblo cubano.

Se agota el tiempo. Hacer los cambios ya. Vivan los Congresos VI y VII del Partido Comunista de Cuba. Fuera la burocracia inepta y corrupta.

Construir el plan desde abajo

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Foto: ACN

El pasado 14 de junio, durante la clausura del VIII Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, en el Palacio de Convenciones, el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel dio un discurso realmente notable. Por la importancia de lo que allí se expresó, vale la pena citar algunas de sus palabras, dirigidas a los economistas cubanos:

“Es mi manera de confirmarles lo que ya ustedes saben: que el país necesita a sus profesionales de la economía; necesita de su talento, de sus aportes y de su trabajo.

Y lo necesitará particularmente para que se pueda aplicar con éxito la decisión, anunciada en este Congreso por el compañero Alejandro Gil, ministro de Economía y Planificación, de que a partir del año próximo vamos a propiciar con objetividad e intencionalidad, dentro de lo posible, que sean los trabajadores quienes elaboren los planes de sus empresas.

Alejandro habló aquí también de la necesidad de un cambio de mentalidad para hacer efectiva esta medida, reclamada durante años por los trabajadores.

Hay que saltar a un nuevo momento y saber que ya el plan «no llegará desde arriba». En mi opinión, se trata de una medida audaz y muy revolucionaria que, como dijo el ministro, exige objetividad, realismo y conciencia. ¿Y quiénes sino ustedes pueden ayudar a que así sea?”

Durante este congreso de la ANEC, se nos ha informado que el Estado Cubano, finalmente, después de décadas de planificación central, está dispuesto a avanzar hacia una concepción democrática y participativa respecto al plan de la economía. De hacerse realidad la intención planteada, se trataría de una transformación muy revolucionaria, además de ser la primera de carácter claramente socialista en un buen tiempo.

Y sin embargo, a pesar de tratarse de una medida potencialmente rupturista, en el sentido de cambiar todo lo que debe ser cambiado, no parece que el anuncio haya sacudido los cimientos de la sociedad cubana. Se puede afirmar sin dudarlo, que existen muchos cubanos que no se han enterado de la noticia, y que otros han tomado o tomarán, cuando se enteren, una actitud muy fría hacia la misma.

La idea del plan central, que viene de arriba hacia abajo, es consustancial a los socialismos de estado o de vanguardia que se han conocido en el mundo contemporáneo. China, Vietnam o Corea del Norte, los países que todavía se reclaman socialistas, no les dan la iniciativa a las empresas a la hora de construir el plan, a pesar del componente privado de algunas de esas economías. Solo se conoce un caso histórico de construcción del plan de abajo hacia arriba: la antigua Yugoslavia. Este es el modelo al que nos acercaríamos en caso de hacerse efectiva la medida.

La introducción de un principio de construcción colectiva con respecto al plan, puede ser un paso trascendental en el abandono del viejo paradigma del socialismo de estado, el cual gravita negativamente sobre el proceso de la revolución cubana. De ahí su importancia capital.

La razón por la cual este anuncio no provoca una mayor resonancia social, está dada por la falta de confianza que se ha acumulado sobre la capacidad del Estado para dar solución a los problemas del país. Esta falta de confianza es aún mayor, si se trata de creer en la capacidad del Estado para ser un factor en la emancipación y el empoderamiento de los ciudadanos. La visión que prevalece es la de una burocracia ineficiente, que siempre encuentra la manera de burlar la voluntad popular.

Incluso entre los que defendemos aún la opción revolucionaria, y creemos que Cuba debe seguir siendo socialista, una gran parte hemos dejado de creer en la capacidad del Estado y de las viejas organizaciones políticas y de masas para llevar adelante por sí solos el proyecto de la Revolución Cubana. Hoy las esperanzas de muchos activistas e intelectuales están puestas en la capacidad de la sociedad civil para construir socialismo “desde abajo”, mediante la presión popular, la crítica, la autoorganización, etc., frente a la caducidad de los métodos para construir socialismo “desde arriba”.

Es en ese contexto en el que nos encontramos a Díaz-Canel sacando adelante una medida que hace realidad un viejo reclamo democratizador de los trabajadores cubanos, incluyendo allí a los intelectuales, los trabajadores del pensamiento y de la cultura. El Presidente, impulsando desde arriba una transformación que todos sabemos que no significará nada si no viene acompañada de un impulso desde abajo por parte de los trabajadores. Porque si los trabajadores no se apropian de los espacios de poder que les corresponden, con conciencia, responsabilidad y firmeza, nunca va a ocurrir la construcción de un socialismo plenamente popular.

En ocasiones como esta, uno por fuerza se acuerda de que no existe nada escrito acerca de cómo se regenera una sociedad que ha pasado por una revolución, pero que luego ha conocido deformaciones y retrocesos, impuestos por causas internas y externas. ¿Cómo reaccionar ante el reto que lanza Díaz-Canel? ¿Lo desestimamos por venir de la burocracia? ¿O saltamos de alegría por ver que “ahora sí” vamos por el buen camino?

En otro lugar he escrito que, en las condiciones que plantea la transición socialista, es inevitable mantener en ciertas circunstancias la alianza de clase entre pueblo y burocracia. A eso le añado mi apreciación de que el Estado cubano no es una realidad lineal, sino más bien oblicua, como corresponde a nuestra geografía tropical y al carácter dialéctico del proceso. No se le puede encasillar como una realidad puramente revolucionaria o puramente reaccionaria, porque si bien es cierto que la burocracia se ha separado como una clase social distinta, que ocupa un lugar privilegiado en la reproducción social, esta no ha desarticulado ni vulnerado irremediablemente el pacto social nacido de la Revolución.

Dada la fuerza que todavía tiene el Proyecto Revolucionario, la opción de vida socialista que hace una masa crítica de cubanos, la cual se evidenció en la victoria del Sí durante el referéndum constitucional, no es descabellado entender que surjan elementos progresistas de la burocracia que se propongan avanzar en la construcción del socialismo, aunque solo sea para cumplir con el rol social que les garantiza su legitimidad.

Por otro lado, desconocer el papel del Estado en la canalización del proceso cubano, poner la fe exclusivamente en lo que nazca de la iniciativa popular, y que le sea impuesto al Estado como resultado de la presión y el antagonismo, puede ser un error. Primero porque ignora cómo ha sido la dinámica real de los cambios en Cuba durante las últimas décadas. Segundo, porque no atiende al hecho de que toda conflictividad social es peligrosa en un contexto de agresividad imperialista. Cualquier cambio que podamos hacer ahorrándonos el conflicto, el enfrentamiento al Estado, etc. es preferible a un enfrentamiento que puede abrir la brecha por la que penetren aquellas fuerzas que quieren desbancar y borrar el Proyecto Revolucionario.

Creo que lo que nos corresponde en esta circunstancia, a los revolucionarios cubanos que entendemos el papel de la sociedad civil, es hacerle un acompañamiento crítico a esta medida. Celebrarla al mismo tiempo que planteamos que su alcance puede ser desde muy grande hasta ínfimo, en la medida en que se mantengan otros controles burocráticos. Contribuir a la educación y al despertar de la conciencia de los trabajadores. Exigir otras medidas que deben acompañar a esta necesariamente, como la elección mediante votación secreta de los directores de las empresas, el perfeccionamiento del trabajo sindical, etc.

Desde arriba también se puede contribuir a la construcción del socialismo. Es por eso que los marxistas creemos en la construcción de un poder popular y de un Estado. Este 14 de junio, Diaz-Canel manifestó su disposición a empujar el barco hacia buen puerto, incluso escuchando a los que contribuyen desde Internet y las redes sociales:

“Leo continuamente los análisis y cuestionamientos que han comenzado a proliferar en las redes en los últimos meses, y comprendo y comparto la angustia de quienes, honestamente, quieren apurar las salidas de los mayores problemas. En eso coincidimos absolutamente.

Soslayando algunas evaluaciones que descalifican y juzgan duramente todas las decisiones del Gobierno —sin contar con todos los elementos de juicio— valoramos los criterios y tomamos su validez en cuenta en lo que decidimos y proyectamos, aunque sé que algunos esperan más, quizás un reconocimiento público de sus razones.

Créanme que nos encantaría hacerlo si pudiéramos disponer de los recursos que cada día debemos manejar a punta de lápiz para garantizar que la justicia social conquistada se mantenga.”

Ya sabemos que no habrá espectacularidad, y que todos los hilos de la realidad no están en sus manos, Presidente. Pero por el camino correcto, estamos dispuestos a acompañarlo.

Fernando Ravsberg: Cartas desde Cuba murió en combate

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Fernando Ravsberg necesita poca presentación. Su nombre es conocido en la esfera pública cubana y durante años sus textos críticos han despertado polémicas domésticas. Después de casi un año del cierre de su blog Cartas desde Cuba compartimos esta entrevista que concedió a La Joven Cuba.

Miguel Alejandro Hayes: Gracias por acceder a nuestra entrevista Fernando, comencemos sin rodeos. Gramsci decía que el mundo ya no es blanco y negro. ¿Qué opinión le merece la polarización política de Cuba hoy?

Fernando Ravsberg: Ese mundo en blanco y negro se está produciendo sobre todo en la intelectualidad, aunque el discurso en las redes no sea tan violento. Sin embargo, no creo que el problema esté en la polarización del debate, sino en la calle, en el ciudadano y sus circunstancias. Vemos los jóvenes que se están yendo y a mucha gente que ha perdido la esperanza. Cualquier cosa que se diga hoy, suena a teque.

Las declaraciones de García Frías sobre el avestruz lo demuestran. Lo que dijo sobre el ave es cierto, pero provoca que la gente se burle de otra aparición de un “plan maravilloso” de producción de carne, cuando el año pasado se redujo a la mitad la producción de puercos. La gente está acostumbrada a que en la agricultura todo se quede en planes, en proyectos y en globos. El discurso de avestruces debería haber venido precedido de la carne de avestruz en los mercados. Esta desesperanza e incredulidad aumenta con la pobreza y la marginalidad creciente. Basta pasar por los barrios para ver cómo el cinturón de pobreza se ensancha.

MAH: En la última entrevista que le hicimos, usted mencionó que no se construye un país sin saber el que tenemos. ¿Cómo es la Cuba del 2019?

FR: Estamos en medio del río. Raúl Castro dijo que había que cruzarlo, y nos metimos en él con el caballo. La cuestión es que todavía estamos metidos… y el plan brillante de motivar a cruzarlo se mutila sin muchas explicaciones. Entonces seguimos discutiendo en medio del río, no me refiero al capitalismo o al socialismo, sino a la caducidad del modelo y sus prácticas. La economía necesitaba determinados pasos, de eso se trata. Pero estando en medio del río, imagínate el equilibrio que hay que hacer y la indecisión sobre cómo llevar la rienda. Y el caballo se puede cansar, porque es él quien que está con el agua al cuello. Creo que Raúl Castro tuvo una visión muy integral y sospecho que quiso hacer más, pero no pudo.

MAH: Después del debate constitucional, se aprobó y entró en vigor una Carta Magna totalmente reformada. ¿Cómo valora este proceso?

FR: La Constitución anterior autorizaba específicamente a los cubanos ir a cualquier hotel y estuvieron 15 años sin poder hospedarse. Las constituciones de América hablan del derecho a una vivienda digna, sin embargo tenemos miseria por toda la región. El problema son las leyes complementarias y su puesta en práctica. Esta Constitución, como muchas otras, refleja una intención. Ahora, el debate altamente polarizado en las redes y parcializado en los medios oficiales, no llegó a la gente. La gente votó y ya.

Yo veo el problema más en el terreno práctico, cuánto va o no a cambiar el país con la nueva constitución, y hacia dónde se dirige. Se trata de crear las leyes complementarias y mecanismo burocráticos que permitan llevar a la práctica esas intenciones. Por ejemplo, la constitución permite las PYMES pero no se explica qué documentos necesito, qué organismo me autoriza, etc. Y a veces ni siquiera alcanza con la ley, tenemos ley de inversión, pero mira los resultados: Vietnam aprueba 240 nuevas empresas por año, ¿y nosotros? una veintena de empresas extranjeras en 6 años.

MAH: Cuba tiene un nuevo presidente. ¿Qué cree de su labor en este periodo?

FR: El nuevo presidente asume el método del joven Fidel Castro a inicios de la Revolución, pero eso es una cuestión de estilo. El de Raúl Castro fue diferente: él no apareció cuando el huracán del 2008, pero antes de que llegáramos los periodistas a la zona ya estaba la comida, los techos y lo necesario para la recuperación. Se notaba la alta organización. Vimos un presidente sin la presencialidad de Fidel, pero que fue capaz de hacer funcionar el apoyo a los damnificados de forma organizada, ágil y eficiente. No debemos confundir los estilos de los gobernantes con la eficiencia de un gobierno. Lo que realmente importa es si está funcionando el país, si la economía mejora. En qué estado está la salud, la educación, cuáles son los datos migratorios. Los gobiernos deberían medirse por sus resultados.

MAH: Ha dicho repetidamente que la prensa estatal debe mejorar. ¿Cómo?

FR: Como toda persona, mi pensamiento ha ido evolucionando. Ya no creo que en Cuba haya una prensa estatal. En Cuba hay prensa partidista. Si hubiera prensa estatal existiría un organismo que la gobernara o un Ministerio de Información, por ejemplo. Los medios de prensa los dirige el Partido, que es quien elige al director y define la línea editorial. Llegar a ser medios estatales, ya sería un logro en el caso de Cuba. Luego, para convertirlos en medios públicos habría que implicar intelectuales, artistas, blogueros, como parte de una comisión, de un equipo democrático de conducción.

El director de los medios podría ser electo por el colectivo de periodistas. Incluso el PCC pudiera influir en ese nombramiento, pero desde la democracia, apostando por convencer al colectivo, no por imponer. Es muy importante crear mecanismos para controlar el poder de los medios, sean privados, públicos, estatales o institucionales. Porque la libertad de prensa es también un derecho del pueblo, donde esta debiera tener formas de denunciar y reclamar cuando se difunde información falsa o se difama.

MAH: Hace años surgieron blogs, revistas digitales y otras publicaciones al margen de los medios oficiales. Hoy la ampliación del acceso a Internet condiciona una esfera pública donde se construyen estados de opinión, y destaca el periodismo independiente. ¿Cómo identificarlo?

FR: La palabra independiente es peligrosa en el caso cubano. Hay medios que han surgido desde la disidencia e identifican su labor como “periodismo independiente”. No los critico pero tampoco creo que sean independientes. Cambian el color solamente. En un lado, Cuba es todo negro, y en el otro, Cuba es todo blanco. Tú lees Granma y Cuba es blanca, lees la disidencia y es negra. Eso es lo que nos venden. Yo creo que el periodismo independiente es el de la gente que no tiene prejuicio ni en un sentido ni en otro. Son los colegas que buscan lo mejor para Cuba, aunque se equivoquen. No quiere decir que ese periodismo acierte siempre, pero abre ventanas por las que uno puede mirar. De repente dices “no me gusta”, pero te hizo pensar. Hay espacios entre los jóvenes que están haciendo cosas muy interesantes.

No creo que haya un nuevo periodismo sino nuevos periodismos. Hay gente que está intentando hacer un tipo de periodismo más literario, otros más duro, tenemos un periodismo de datos, hay quienes hacen uno dirigido a las redes y la blogosfera. En esa búsqueda hay cosas buenas, regulares y malas, pero lo fundamental es que hay un intento de hacer cosas nuevas. Lo importante es que ya están en el camino. Ese sí es el verdadero periodismo independiente: el que ve los matices y los colores, en un país en el que hay muchos. Y este periodismo independiente me parece que es la revolución de los jóvenes en la información y comunicaciones.

MAH: Entre esos nuevos medios está La Joven Cuba. ¿Qué cree del proyecto?

FR: LJC fue mi primer contacto con ese periodismo joven e independiente. Con independiente no me refiero a que no tenga una posición política, sino a que son capaces de reflejar la realidad con los matices que tiene, incluso cuando lo que se escribe cuestiona sus propias ideas políticas. Ser independiente no es carecer de ideología, sino mostrar la realidad sin que esta te condicione conscientemente.

Lo que más me gusta del proyecto es que entre los miembros de LJC hay diferentes puntos de vista, y es en esa variedad donde nace la riqueza del pensamiento. Sobre todo ahora con las burbujas en que estamos viviendo dentro de las redes sociales, necesitamos desesperadamente encontrarnos con gente que razone diferente, con puntos de vista distintos, y acostumbrarnos a poder conversar con ellos.

También en LJC han sabido soportar las presiones, cuando yo pensé que iban a ceder. Los han presionado de uno y otro lado pero siempre han logrado mantener ese grado de independencia. Nadie en ninguna parte es totalmente libre, pero ustedes conservan vivo ese espíritu, y es difícil en medio de una batalla tan polarizada, donde incluso le metieron un Judas dentro.

MAH: Hablemos sobre Cartas desde Cuba a casi un año de su cierre. ¿Qué ha significado para usted ese espacio que hoy permanece cerrado?

FR: Cartas desde Cuba tiene mucha historia. Surgió por idea mía. Yo quería entrar en ese terreno, el de los blogs. Fundamentalmente por la contradicción que enfrentaba con las fuentes. El periodismo de la BBC es muy estricto con ese asunto, y tienes que nombrar siempre a las fuentes. En Cuba nadie quiere que lo menciones, imagínate que le ocurriría a un viceministro que te de una información extraoficialmente y tú lo nombres después.

Yo pasé muchas situaciones complejas. Cuando lo de Alarcón en la UCI, lo publicamos nosotros, y la presión para que dijéramos el nombre del que me había dado el video provino de los dos lados, desde Londres y desde aquí. Mi respuesta para ambos fue la misma: “Hagan lo que quieran, no lo publiquen si no quieren, pero no voy a dar el nombre, porque fue el compromiso que hice”.

CDC era poder escribir fuera de las reglas del periodismo británico de la BBC, sobre todo de temas sobre los cuales yo tenía información y no podíamos mencionar la fuente. Otras veces tenía información que no era noticia pero que permite a las personas comprender lo que ocurre en un lugar aunque no sea noticia. Por ejemplo, el amor en la tercera edad en Cuba, el sexo, los viejitos que se casan… Y ocurre con otros países, ¿qué conoces de Colombia más allá del narcotráfico y la guerrilla? No conocemos más nada que el bombardeo noticioso. Por eso nace CDC dentro de la BBC.

Era un blog independiente. La BBC no podía influir sobre mi visión. Hasta que un día quisieron censurar un post y les dije que no. Me dijeron que se cerraba CDC, y se abría otro blog colectivo donde yo también escribiría. No me interesó, así que mi respuesta fue dejar la BBC, tras 22 años de trabajo. El reto era hacer solos CDC. Decidimos lanzarnos a la aventura pagándolo de mi bolsillo, y lo primero que ocurrió fue una caída en picada de las visitas, pero muchos jóvenes salieron al rescate y nos enseñaron a posicionarnos. Antes no era un problema: teníamos el blog más leído de la BBC, y de eso se encargaba el equipo técnico de Londres.

Se sabía que si me quitaban el trabajo, le quitaban el financiamiento a CDC. Así que cuando no me acreditan como periodista extranjero le dan el tiro de gracia al blog. Tuve muchas opciones de financiamiento, de embajadas, gobiernos, incluso de una empresa multinacional amiga de Cuba. El problema es que si aceptaba ese dinero iba a ser considerado un “mercenario”, que era el nombrete que me querían poner algunos desde hace tiempo. “O aceptamos dinero y seguimos o cerramos”. Cerramos pero lo hicimos como los Beatles, en el mejor momento. Nos vamos porque nos cierran, no porque queramos.

Nos cortan la forma económica, y tenemos determinado nivel ético como para no aceptar dinero. Siempre me acuerdo de cuando a Gómez le ofrecen dinero para él y sus tropas, y responde que solo puede recibir dinero de los familiares o de los amigos. Y que yo sepa nosotros no tenemos un antepasado en común, y mucho menos somos amigos.

Con el dolor de mucha gente y el nuestro, lo mejor era cerrar CDC. Incluso intentamos una colecta y sufrimos el boicot con empresas de pago americanas, como PayPal, a pesar de lo cual algunos lograron enviar su aporte. Y lo más lindo, es que hubo gente de aquí en Cuba que también donó, entre muchos recibimos 10 CUP de un jubilado. Por todos nuestros lectores, colaboradores y por mí, preferí que CDC muriera en combate, pero que muriera bien.

MAH: ¿Qué haría falta para abrir nuevamente Cartas desde Cuba?

FR: Que el gobierno cubano me deje trabajar como periodista en Cuba, que es como me gano la vida. Hoy paso tiempo trabajando fuera del país y es muy difícil seguir la realidad cubana cuando estás inmerso en otras. Mucho más cuando el caballo sigue en medio del río, dando hoy pasitos para adelante, mañana para atrás, y pasado para los lados. Cuando la propuesta inicial de Raúl Castro, fue cruzar el río.

MAH: Muchas gracias Fernando.

Las señales de la restricción

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redes
Imagen: Dave Simonds

El 25 de mayo de este año, me avisan del drama de César Reynerio, un joven invidente que había realizado el examen de Matemáticas de ingreso a la universidad. Una instrucción ministerial lo exoneraba de responder la pregunta de geometría del espacio, pero no de geometría plana. El joven no había podido recibir esos contenidos por no existir en la provincia los medios adecuados para enseñársela a un ciego de nacimiento.

Las autoridades comunican que el chico estaba oficialmente desaprobado y debía presentarse a segunda convocatoria, presumiblemente ante una nueva pregunta de geometría plana. Publiqué el caso en mi muro de Facebook y en un comentario del blog Segunda Cita. Ningún medio tradicional o virtual de la provincia había publicado una palabra. Ninguno, a pesar de que, como los propios periodistas de uno de esos medios reconocieran públicamente después: “Nosotros estábamos al tanto de lo sucedido a César Reynerio, fuimos a las reuniones que en el municipio se hicieron, y le enviamos, incluso, un email a un funcionario del MES”. Pero sin publicar.

No había pasado una hora luego de mi post en Facebook, y miles de personas comenzaron a solidarizarse con César. Incluso Silvio Rodríguez preguntó “Qué debemos hacer para ayudar a César Reynerio y los demás invidentes…?”  Un usuario de las redes logró que altos directivos del pais -que normalmente le siguen en Facebook y Twitter- se ocuparan del asunto. Menos de cinco horas después de la publicación, el MES decide exonerar a César de responder la pregunta de geometría plana y, por consiguiente, queda aprobado.

Dos días después, en un espacio radial transmitido por las emisoras más importantes de Granma, se pondera la resolución del caso “gracias a la gestión de las autoridades de la provincia, de nuestro departamento informativo, y de la periodista X…”. Flagrante mentira.  Esa tarde, al tema ya resuelto se le dedica 16 minutos de tiempo radial en otro programa, con el mismo mensaje. La prensa plana y digital resaltan la obra de la Revolución -lo cual está muy bien-, pero obvian por completo que la solución se debiera al uso de las redes sociales, la bloguería y el concepto del gobierno electrónico.

Hay señales de que se preparan restricciones sobre el uso de las redes sociales y los blogs

Llevo semanas siguiendo las coberturas periodísticas de las asambleas provinciales de la UPEC. Todas tienen un eje común: la necesidad de ‘regular’ el uso desde Cuba de las redes sociales y sus contenidos. En todas las asambleas hay al menos una alusión peyorativa a las redes sociales. No reconocen jamás las buenas prácticas de otros que no sean ellos mismos, a favor del civismo y la solidaridad presentes en estas. Por ejemplo: un miembro de la UPEC en Santiago de Cuba, entiende que los usuarios cubanos de las redes sociales deben ser “educados en el cumplimiento de ciertas normas culturales y políticas…” y recibe una ovación de sus compañeros.

Para un conjunto de funcionarios en los medios en este país, las redes sociales -más que un reto profesional-, son un desagradable dolor de cabeza. El propio presidente de la UPEC, citado recientemente en el periódico Granma, plantea que: “nuestro sistema de prensa ha perdido lo que es conocido por los teóricos de la información como ‘hegemonía de las influencias’”. El periodista de Granma que lo cita, relaciona este dato con que: “el gobierno norteamericano destinó unos 500 millones de dólares a proyectos de periodismo independiente en Cuba”. Para cualquiera, cualquier propuesta alternativa de contenidos en las redes sociales y las bloguería podría ser resultado de esos 500 millones.

Unos días antes, el propio órgano central del PCC publica un poema de Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, en el cual nos pide: “no la metan [la política] en Facebook ni la contaminen con las nuevas tecnologías”. ¿Es que el órgano de prensa que expresa la postura oficial del PCC entiende que Facebook y las nuevas tecnologías, per se, son malas para la política de la Revolución?

En una búsqueda de las referencias a Facebook y la bloguería realizada en los medios de prensa nacionales, no encontré este año una sola que reconociera el aporte de las redes sociales al conocimiento y solución de los problemas cotidianos, en tanto la red pueda servir como vínculos de los ciudadanos con sus representantes gubernamentales o políticos, como en el caso de César Reynerio, por ejemplo. En un artículo de Luis Toledo Sande en Cubadebate, este se pregunta si algunos de esos problemas “¿se revertirán haciendo de Facebook una caja de resonancia para plañideras y plañideros, y de paso, con intenciones que si con algo pudieran asociarse no es con el triunfo de la justicia, la honradez, la civilidad?”.

Apenas el viernes, en el espacio El Tema de la Semana, de la revista televisiva Buenos Días, hubo un diálogo entre expertos de la Sociedad Cubana de Derecho e Informática, acerca de los límites al compartir contenidos en las redes sociales sociales, y su posible regulación dentro de la legislación cubana.

¿Estárán preparando nuestros ideólogos una masa crítica para asestarle un golpe a la libertad de expresión en las redes sociales?

La pregunta es válida al apreciar que el fenómeno está siendo abordado en nuestros medios de prensa como parte de un consenso -falso consenso-, entre periodistas, artistas, abogados e informáticos. Como lo demuestra la vivencia personal que conté al inicio, Facebook y las redes sociales pueden ser usadas -y de hecho, lo son-, para la justicia, la honradez y la civilidad. ¿Por qué con tanto énfasis nuestros medios se encargan de soslayarlo?

La publicación irresponsable de contenidos morbosos, vulgares y lesivos de la dignidad humana, podrían resultar dañinos para los más susceptibles pero ¿las redes sociales son sólo eso? ¿O son, ni más ni menos, un reflejo de lo que somos como individuos, nación y sociedad, en toda su diversidad?

Hasta ahora la intención parece ser trasladar a las redes sociales las reglas estrictas y el secretismo que caracterizan la prensa tradicional. Y el modelo de socialismo liberador por el que luchamos, se sustituye así por uno restrictivo que prioriza el control sobre la participación ciudadana. Previsible destino le toca a una revolución que restringe las potencialidades de su pueblo. Pronto veremos si las señales que interpretamos son correctas.

Un idioma distinto

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Soy de una generación con idioma propio, en la que tener una computadora en casa era una ventaja. De cuando en un disquete entraba un montón de cosas, pasábamos música de una casetera a otra y grabábamos la 96.7 fm: música viva.

Las videocaseteras usaban la misma cinta hasta gastarla, Colorama tenía un Caleb Casas y Piso 6 era mi referencia de lo más pegao. Los novixs te llamaban a casa; corrías al teléfono para que nadie más lo cogiera. Mi emoji preferido era sacar la lengua sin que se enterara.

Mi juventud tocó nivel super saiyajin cuando tuvo un blackberry con teclas muy cómodas; con una perdida podía decirle te quiero a mi pareja.

Mi hermano es solo 7 años más chico, pero pareciera que del ´89 al ´96 pasaron muchas cosas, ni hablar luego del 2000. En media hora copia semanalmente toda la música que va a consumir en años. Mira el último video sin esperar a que el programa de turno lo ponga. Tiene un terabyte para elegir qué consumir.

Obtiene información actualizada a diario sin consultar Encarta u ojear el Larousse Ilustrado de mi abuela. Se entera de la farándula nacional e internacional por el medio que prefiera, no espera por la revista “Super POP” que trae alguien de afuera.

La cantidad de información que manejan los centennials es asombrosa

Mi generación es un híbrido que no llegó a ser millennial y ellos mezclaron la mejor parte de ambos grupos. Se comunican al unísono, el estar perdido en el punto de encuentro se soluciona con una llamada.

No cuentan con ciertas incertidumbres amorosas; buscan en Facebook la chica o el chico que les gusta, conocen su familia, sus gustos, la cara de sus amigxs, todo en 30 minutos. Agrandaron sus códigos: dos perdidas significan que te conectes a WhatsApp; pueden ver qué cara tiene su pareja a 5 km de distancia mientras estudia.

Lejos estoy del cliché de afirmar que todo tiempo anterior fue mejor, sería una imprudencia de mi parte. Su tiempo sin dudas es mejor en muchos aspectos; sin embargo, la velocidad con que consumen y descartan todo nos mueve a visualizar una sociedad más abierta en algunas cuestiones, menos politizada, andrógina por momentos, con menos ataduras, mayor control de los medios de información, que se relaciona con sus pares de manera impersonal, sin dudas más difícil de cautivar por un período largo de tiempo si no manejas ciertos códigos: diferente.

El amor no escapa al movimiento, las relaciones poseen otro tenor, el rasero para elegir a la persona amada cuenta con un medidor de likes y conclusiones de las redes sociales. Se encuentran a través de Tinder, Telegram y toman consejos de los youtubers que abiertamente cuentan cómo se mueve el barómetro de relaciones en la isla.

¿Qué pasa con el amor en tiempos de redes sociales?

“Me dejó en visto” es una frase que encierra muchos significados; quizás estaba ocupadx, quizás se quedó sin datos, estaba hablando con otrx; las hipótesis son muchas. En tiempos de tecnología un minuto puede parecer una eternidad, la lectura suele ser que el amor que nos juró que somos lo más importante tienen otras prioridades. No cambió el amor, pero si la forma en que se demuestra. Si tienes a tu ex en el Facebook carece de importancia, pero sí es relevante que fotos subes sin haber sido aprobadas por tu pareja, no vale en ellas llevar poca ropa o mostrarse provocativa o provocativo.

La atadura del amor romántico en tiempos de Internet redobla la apuesta, la individualidad y la privacidad quedaron fuera de los derechos si estamos en pareja.

Algunas parejas parecen tener un lenguaje propio
Algunas parejas parecen tener un lenguaje propio

Las redes sociales son también un medidor de estereotipos tanto femeninos como masculinos; que busca tanto la exploración como la aceptación de sus pares. Son un medidor de popularidad y reconocimiento que depende de manitos azules con pulgares arriba. La era del “selfie” acompañada muchas veces de la pregunta explícita: ¿dime qué crees?

Las nuevas tecnologías abrieron paso a una sociedad alternativa en la que cada cual muestra aquello que quieres ser, es o le gustaría que vieran de sí. Han modificado cualitativamente la importancia que la generación joven le da a la comunicación virtual.

Agreguemos el fenómeno que solemos encontrar cuando no existe una comunicación directa; no existen los ojos del resto: la mirada. La virtualidad quita aquello que psicológicamente puede ser coercitivo para muchas personas. Los riesgos de privacidad y agresiones virtuales desde el anonimato van modificando la forma de relacionarse.

En las redes confluye lo auténtico, lo mundano, lo transgresor, lo espontáneo y la expresión de la más joven generación de cubanos y cubanas. La apertura hacia las redes sociales ha abierto vertientes inexploradas que son consumidas insaciablemente. Ofrece una libertad que propicia un estado paradójico de control. Es un reto interpretar el nuevo lenguaje, donde fácilmente pueden sobrepasarse los límites de la privacidad. No son nuevas apuestas, sino nuevas herramientas para mostrar lo que somos. Nuevas formas de relacionarse afectiva y sexualmente que van cediendo espacio junto con la apertura del ciberespacio.

Las redes más visitadas dentro de la isla suelen ser Instagram, Facebook y en menor medida Youtube y Twitter. Varias de ellas son reproductoras de la desigualdad de género, del sexismo y del amor romántico, que supone en muchas ocasiones nuevas formas de violencia y control.

La búsqueda constante de aprobación a través de las herramientas de dichas redes: hace cuanto no se conecta, si está en línea, si me dejó en visto, se vuelven lecturas subliminales del afecto, los celos y la idealización que conlleva la posibilidad de acceder a la vida de otrxs con un clic. Son modelos de comunicación y de identidad relativamente nuevos; pero que comienzan a visibilizarse.

La afectividad digital resumida en un estado (está en una relación, estado “complicado”, acaba de empezar una relación, han dejado de ser amigo) la exposición de mensajes íntimos (te amo mucho, 3 meses de amor, le quiero tanto…) los mensajes indirectos y la confluencia de muchas relaciones de diferente tenor en el mismo espacio.

Los estereotipos, las pautas sociales, la violencia simbólica de contenidos generalmente mediatizado por el sexismo son expresiones de una misma actividad social externa a la red. La identidad de lxs jóvenes está atravesada por una apertura de consumo de estos micro espacios, exacerbadas en la elección de lo que pueden llegar a consumir en un ciberespacio que aún les ofrece pocos megas y velocidad.

Cada día se hace más creciente la demanda por más acceso, velocidad, dinamismo. Miremos con ambos ojos, obtener cultura informática será nuestro próximo reto. Explorar la posibilidad que nos brinda de compartir sentires, afrontar situaciones, aprender a tener un control autónomo de lo que queremos compartir y con quien, visibilizar, empoderar.

Los conceptos y los hechos

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Profesor René Fidel González García, doctor en Ciencias del Derecho y comunista por convicción

“Los hechos no pueden ser destruidos por los conceptos”, afirmaba Boileau, poeta y crítico literario francés que vivió entre los siglos XVII y XVIII. Le asistía toda la razón; sin embargo, su comentario puede ser glosado con esta observación: los conceptos sí pueden encubrir, al menos por un tiempo, a los hechos.

El caso del profesor René Fidel González García es una demostración evidente de ocultación, tras el flamante concepto de Estado Socialista de Derecho acabado de aprobar a inicios de año en la nueva Constitución, de una cadena de violaciones conscientes y sistemáticas no solo de la legislación cubana, sino también de convenios sindicales internacionales.

Si se hubiera declarado en huelga de hambre, o se hubiera instalado frente al Consejo de Estado u otra instancia con un cartel que denunciara los atropellos cometidos contra su persona, ya sería tendencia en las redes sociales y quizás se hubieran dignado a atenderlo. Pero este doctor en Ciencias del Derecho, comunista por convicción, ha tenido la paciencia de recurrir a los “canales correspondientes”. Aún espera.

Sus demandas de justicia han llegado al Ministerio de Educación Superior, a la Fiscalía General de la República y a la oficina del Presidente Miguel Díaz- Canel. No obstante, todos los plazos que la Constitución establece para que reciba respuesta se han extinguido.

Quien piense que esto se trata de un asunto relativo al ámbito del derecho laboral es muy ingenuo. La sanción aplicada a René Fidel González García, profesor titular hasta hace tres años de la Universidad de Oriente, le impide trabajar en cualquier otro centro de enseñanza superior de su país, de ese modo lo imposibilitan para ejercer influencia directa sobre la educación de los jóvenes que se forman como futuros juristas en Cuba. ¿Qué delito cometió para recibir tan enorme castigo?

La explicación es sencilla. Decía un profesor latinoamericano de antes de la reforma universitaria: “Nuestra misión no consiste en ayudar a los estudiantes a pensar por sí mismos… Nuestro deber es hacer de modo que piensen como nosotros, o a lo menos como nosotros creemos útil decir que pensamos”. Pues bien, la terrible transgresión cometida por René Fidel González García fue desmarcarse totalmente de una postura como esa e intentar preparar a sus estudiantes con un pensamiento crítico, con un sentido de responsabilidad como ciudadanos y como profesionales del Derecho.

Y lo peor, trató de ser ejemplo de lo que preconizaba. Por ello también publicó artículos en sitios de la blogosfera como este propio blog de La Joven Cuba, sus trabajos defendían una opción marxista de gobierno para Cuba, pero resultaban incómodos para la burocracia política.

La pérdida de prestigio que le atribuyen como pretexto para retirarle su categoría docente y aislarlo de la enseñanza superior es un torpe recurso, negado por las declaraciones de sus antiguos alumnos que han reclamado el regreso del maestro y amigo a la docencia. ¿Ante quién perdió prestigio realmente René Fidel González García? Responder esa pregunta es crucial para entender que aquí de lo que se trata es de un ejemplo clarísimo de discriminación laboral por las ideas políticas del sancionado.

Cuando se debatía el proyecto de constitución publiqué el post Disonancia, en el que manifestaba mi preocupación porque, aun cuando el artículo 1 del proyecto reconocía: “Cuba es un Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad y la ética de sus ciudadanos, que tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social, la solidaridad, el humanismo, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”; se apreciaba que en el artículo 40, entre los derechos, libertades y oportunidades que recibían la protección de las autoridades y que no podían ser objeto de discriminación se habían omitido las creencias políticas.

Allí advertía: “Esta incongruencia no puede ser justificada por ningún argumento. Todas las ideologías deben tener igual protección ante la ley, más si el propio artículo 1 reconoce su disfrute como uno de los objetivos de la República”. El modo en que nuestra burocracia resolvió la susodicha incoherencia puede pasar al libro de Récords Guinness de la desvergüenza. Simplemente omitieron una palabrita, una simple palabrita del artículo 1. Donde antes se decía libertad política, quedó escrito así en el documento definitivo de la Constitución: “para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Saber qué entiende la burocracia por libertad a secas es más de lo que puedo discernir. Lo cierto es que el cambio de redacción parece haberle dado ínfulas para ejercer la discriminación sin ningún tipo de límites. Una de las muchas definiciones de discriminación la considera como: “toda aquella acción u omisión realizada por personas, grupos o instituciones, que produce y reproduce desigualdades en el acceso a recursos y oportunidades —como la salud, la alimentación, la educación o el empleo— en favor o en contra de un grupo social y sus miembros, con base en la pertenencia a una determinada categoría social en lugar de las cualidades o méritos individuales”.

En filosofía moral se define la discriminación como un trato o consideración »desventajosa”. Una persona no tiene que ser dañada para ser discriminada. Simplemente tiene que ser tratada peor que otros por razones arbitrarias. Y arbitrariedad discriminatoria es algo que abunda en el tratamiento que se le ha dado a René Fidel González García.

Estas arbitrariedades desconocen el Convenio relativo a la discriminación en materia de empleo y ocupación, o convenio n.º 111, uno de los ocho acuerdos fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Los Estados partes del convenio se comprometen a promover una legislación que prohíba todo tipo de discriminación y exclusión en cualquier forma, incluyendo “cualquier distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación”.

Cuba es miembro de la Federación Sindical Mundial (FSM), que a su vez es fundadora de la OIT. La oficina regional de la FSM para América Latina se encuentra precisamente en La Habana. Debieran tomar nota los directivos de esa organización acerca del modo en que en este país se discrimina a las personas y se les separa de sus empleos por sus opiniones políticas, incluso cuando estas opiniones sean ideológicamente marxistas y comunistas.

Es posible que muchos de los altos dirigentes que no se han molestado en responder las peticiones de justicia de René Fidel González García piensen que con su actitud están prestando un servicio a la defensa de la Patria. Al parecer siguen a Maquiavelo, que retomaba el concepto planteado por Tito Livio en sus discursos, cuando señalaba: “la patria se debe defender siempre con ignominia o con gloria, y de cualquier manera estará defendida”.

Yo les aseguro que no es así, si la Patria se defiende con ignominia se la ofende. Todos los que no responden a René Fidel González García están ofendiendo a Cuba. Y son muchos los que esperamos respuesta junto a él. Los conceptos ya no pueden encubrir los hechos.