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Mike Porcel: el bien, la belleza y otros males

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Foto: Mike Porcel/Facebook

Mike Porcel es uno de los creadores musicales más destacados del momento de la llamada Nueva Canción en Cuba. Fue músico desde siempre, cuando de niño le pusieron una guitarra de juguete en el árbol de Navidad. Su obra se dio a conocer a fines de los “60 y principios de los ’70, principalmente mediante su labor en dos grupos punteros de esos años: Los Dada y Síntesis. El músico se caracterizaba por asumir innovadoramente las esencias de la canción trovadoresca cubana y acrecentarla con elementos de fenómenos musicales internacionales que circulaban por entonces. Esto le proporcionó a sus canciones un realce sobresaliente.

Se trataba de una música ricamente concebida y, siendo un vehemente lector de poesía, de unas letras felizmente tocadas por la hermosura. Mike Porcel era ante todo un lírico, alguien que abre su alma al amor y la belleza. Sin embargo el éxito momentáneo del compositor pronto se vio coartado por ciertos “problemas” que presentaba. Le gustaba el rock, elementos del cual incorporaba a sus canciones, vestía pantalones estrechos, llevaba el pelo largo, era religioso y no componía alabanzas políticas. Por encima de modas y críticas decidió ser (y hacer) fiel a sí mismo.

Por supuesto que las puertas se le cerraron

Encajaba en el peligroso parámetro del “desviacionismo ideológico”. Sin trabajo seguro, sin presentaciones y sin grabaciones decidió buscar porvenir en otras tierras. Eso lo sumió en problemas más agudos, el rechazo de muchos de sus “compañeros” y los demoníacos actos de repudio. Todavía cuesta pensar qué fue lo que pudo llevar a tanta gente a emprenderlas a insultos, acosos y golpizas con personas cuyo único “delito” era que, por disímiles razones, muchas veces económicas pero también de ideas, no querían seguir viviendo bajo el sistema imperante en la Isla.

Todos los que vivimos esa época recordamos con horror aquellos actos crueles. A la gente se le apedreaba, se le daban palos, se les caía encima en grupos a pegarles puñetazos, se les cercaban las casas que eran bombardeadas cuando mejor con huevos. Se insultaba y separaban a sus hijos en las escuelas. ¿Qué mecanismo diabólico llevó a generar aquellas razias? No se trataba de personas que pusieran bombas ni se enfrentaran a tiros contra el sistema, sino simplemente de gente que quería irse a otros países. Como Mike Porcel.

Lo más irónico era que en el medio de los abucheos, sitios y golpes se les gritaba “¡Qué se vayan!”, ¡pero si era exactamente eso lo que los acometidos querían hacer! ¿Qué diferenciaba aquellas palizas a las que sufrían los judíos en la Alemania de Hitler o los negros de los movimientos civiles en los Estados Unidos por esos años, por solo poner dos casos en una larga historia de violencia contra los seres humanos? La política no puede ver como bueno un procedimiento porque lo motiva una supuesta idea grandiosa. Concebir que si los palos los dan los de derecha son injustos, si los consuman los de izquierda son legítimos. Tal principio es maquiavélico.

Los buenos fines deben ser cumplidos por buenos medios.

La política humanista, esa que intentamos construir y a la que debemos acercarnos cada vez más, debe ser inclusiva, generosa, dialogante. Como bien sabe Mike Porcel, ninguna persona está hecha para abandonar su país con el fin de realizar una vida viable. Es en su tierra materna donde tiene una memoria, un entorno humano comprensivo y semejante, un espacio significativo. Emigrar es siempre abrir una herida que jamás se cierra porque donde vaya el emigrante allí irá todo lo dejado y lo que pudo ser.

Felizmente aquellos actos han terminado, no así el recuerdo espantoso de su realidad. Creo que nos debemos todavía un diálogo franco y desprejuiciado para minimizar el daño residual que eso legó y, sobre todo, para evitar que vuelva a suceder algún día. Un país es de todos sus ciudadanos, crean  o no en el sistema que rige y a todos hay que hacerles espacio. La ley debe proveer oportunidades para todos, aliados o no con la idea predominante, dejando espacio para la realización plena de todos los ciudadanos a partir de la tolerancia, el respeto y la conciliación de objetivos y empeños.

El diálogo y el consenso desprejuiciados son los que consiguen que un ámbito así pueda funcionar sin lacerar a nadie ni rebajar la condición humana de nadie. Era lo que buscaba el principio martiano de “con todos y para el bien de todos”. Estos asuntos vienen a nuestra reflexión al ver el documental “Sueños al pairo” que recorre la vida y aquellos angustiosos momentos por los que pasara el compositor Mike Porcel. Es admirable que artistas e intelectuales cubanos excelentes accedan, con veracidad y afecto, a situar al músico en su real valía.

Con esto nos lo devuelven un poco a quienes lo admiramos y le devuelven a él la fe en un país que es mucho más que todo cuanto ha pasado y que guarda aun suficientes energías de regeneración. El artista parece percatarse de ello y lo resume en una frase luminosa: “En mí no hay rencor”. Todos debíamos hacer una práctica de vida de tal frase. Ese es un principio para la reconciliación y el empeño en abrir caminos beneficiosos todos juntos.

Destino «seguro» en tiempos de pandemia

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Foto: Ramon Espinosa/AP

Cuba se vende como destino «seguro» en tiempos de pandemia. Mientras, el virus crece a pasos nunca antes vistos. Hace tan solo dos meses y medio pocos conocían de que se trataba. Hoy es el titular de todos los medios de comunicación en el mundo. Todo es vulnerable ante él. Cuba no es la excepción. Así es la COVID-19, la enfermedad infecciosa que a pesar de ostentar la mayor tasa de proliferación durante los últimos años, no ha cambiado la visión del Estado cubano de abrir la isla al turismo.

El pasado 11 de marzo, el gobierno antillano informó que tres turistas italianos habían dado positivo a la COVID-19. Tan solo una semana después, el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, señaló que hasta la fecha se habían confirmado once casos, con una defunción; además, 356 pacientes se encontraban ingresados bajo seguimiento, de ellos 101 extranjeros y 255 cubanos; mientras que estaban en vigilancia por la atención primaria de salud 26 mil 415 personas.

Hasta el momento las autoridades cubanas no han informado casos de contagio en territorio nacional, o lo que es igual, todos los infectados han traído la enfermedad desde el exterior. A raíz de ello, una parte significativa de la población cubana ha manifestado la necesidad del cierre de las operaciones aéreas internacionales.

Sin embargo, a pesar del aumento de casos confirmados en la isla, se insiste en transmitir al mundo el mensaje de ser un «destino seguro» para el turismo internacional.

Grisel López, directora de calidad del Ministerio de Turismo (Mintur), ratificó en conferencia de prensa celebrada el 14 de marzo que gracias a la puesta en práctica de un plan desarrollado por el organismo, la isla es un destino seguro para los turistas.

«Hay trazada una estrategia para contener la entrada de la enfermedad y en caso de que se presentase algún caso sospechoso, están dispuestos los protocolos necesarios para evitar la diseminación. Es un plan flexible que se ajusta a las características de cada institución con más de 80 medidas, de ellas 26 generales y que cuenta con el aval de las autoridades sanitarias pertinentes», reflejó la agencia de noticias Prensa Latina.

Personal de salud cubano labora en el control de los viajeros que arriban al Aeropuerto Internacional
Personal de salud cubano labora en el control de los viajeros que arriban al Aeropuerto Internacional «José Martí». (Foto: PL)

La agencia de viajes Habanatur publicó en sus perfiles de las redes sociales Facebook y Twitter información que resaltaba a Cuba como destino idóneo para vacacionar. Sin embargo, su contenido restaba importancia a la pandemia y asociaba a las altas temperaturas del país con la no propagación del virus que garantizaría la seguridad de los viajeros.

Captura de pantalla de una publicación en la página oficial de facebook de la agencia de viajes Habanatur.

 

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En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aclaró que las altas temperaturas no evitaban la propagación del COVID-19.

El sitio web del organismo afirma que según las evidencias hasta ahora el virus que causa COVID-19 puede ser transmitido en todas las zonas, incluyendo las áreas con clima cálido y húmedo. Independientemente del clima, adopta medidas de protección si vive o viaja a un área que reporta COVID-19. La mejor manera de protegerse contra el COVID-19 es limpiarse las manos con frecuencia.

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ENTRE CORONAVIRUS Y CIFRAS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado la actual situación global respecto al coronavirus como pandemia. La enfermedad, originada en la región China de Wuhan, al día de hoy se ha reportado en 162 países, con 210 000 casos confirmados. Cada día es peor. Cada día hay más muertes. Ya suman más de 8 000.

El diario español El País publicó, el pasado 17 de marzo, el reportaje: El mapa del coronavirus: así crecen los casos día a día y país por país, en el mismo resaltaba que en Italia «los casos diarios empezaron siendo unos 70 al inicio del brote, pasaron de 500 la segunda semana y alcanzaron los 1700 en la tercera»; en estos momentos poseen el mayor índice de infecciones del mundo. Se menciona, además, que «Francia, España o Alemania crecen a un ritmo parecido al italiano, pero parecen ir unos días por detrás».

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Mapa mundial con el alcance de la infección del COVID-19. (Fuente: OMS)

Las mencionadas naciones europeas se encuentran situadas entre los mayores emisores de turistas hacia Cuba, pero en concordancia con la emergencia sanitaria global que representa el coronavirus, han limitado los viajes de sus ciudadanos al extranjero, lo que restringe la entrada de divisas a la nación caribeña.

En este sentido, los indicadores económicos de la isla no resultan favorables, en parte por la constante hostilidad del gobierno de Donald Trump. No obstante, a pesar de esta y otras dificultades, se pretende un crecimiento de 1 % del PIB del país.

En el cuarto período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) en su IX Legislatura, celebrada en diciembre de 2019, Alejandro Gil Fernández, titular de Economía y Planificación (MEP), aseguró que a pesar del fortalecimiento del bloqueo, para 2020 se planifica el arribo de 4.5 millones de visitantes, para un crecimiento de 4.7% en comparación al año precedente.

Este renglón económico contribuye en un 10 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) del país, por lo que la paralización del mismo, ocasionaría pérdidas difíciles de suplantar en medio de su compleja situación económica. De ahí que Cuba se encuentra en medio de una encrucijada: o mantiene abiertas las puertas al turismo, a expensas la entrada del virus a la isla; o imposibilita la llegada de los vacacionistas y colapsa su débil economía. Ante lo obvio, no resulta difícil encontrar una respuesta.

Cuba: prepárense para el impacto

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Foto: Ramon Espinosa/AP

No hay forma de explicar esto sin cierta dosis de dramatismo pero es necesario decirlo para lograr el impacto necesario. Debemos prepararnos para la posibilidad de que cada familia cubana tendrá un miembro o amigo que morirá en los próximos meses por contagio con el COVID-19. En un acto de chovinismo podríamos pensar que el sistema de salud nacional reducirá el número de infectados, pero la llegada de la pandemia no es sólo inevitable, es un hecho. La nueva cepa de Coronavirus terminó el mundo tal y como lo conocíamos hace unos meses, esto lo sabe cada país donde ha llegado la enfermedad el tiempo suficiente para reproducirse, pronto también lo sabrá Cuba.

La tasa de mortalidad global estimada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualmente es de 3.4%. Esto no significa que la isla no pueda reducir el número pero tal resultado requiere medidas extraordinarias que aún no están implementadas. La decisión de postergar el distanciamiento social, el cierre de las escuelas y el ciclo productivo nacional, ha sido criticada y defendida hasta ahora con más argumentos políticos que científicos. En contraste, los países que enfrentan con éxito la enfermedad son los que han aunado voluntades poniendo a un lado sus diferencias internas.

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Imagen: BBC News

Está comprobado que el momento y la forma en que los países contienen la epidemia, es decisivo en su impacto. El cierre social que ha ocurrido en Europa y comienza en Estados Unidos, es la única forma efectiva de contener la propagación. La política estatal cubana de contención/mitigación y postergar el cierre del país como último recurso, es económicamente comprensible pero implica riesgos.

Cuba no hace tests aleatorios para identificar cuándo el COVID-19 pase de ser enfermedad importada a circular libremente en las calles. Postergar el aislamiento demasiado tiempo puede ser peligroso, por lo que el momento de ir todos a casa debe llegar pronto. El impacto de estas medidas dependerá de la participación ciudadana.

Los rasgos culturales de la población, acostumbrada a una proximidad física mayor a la de otras naciones, representan un peligro cuando la primera medida de prevención es el aislamiento. También, Cuba sufre sanciones económicas que ponen el país en desventaja para enfrentar la crisis mientras Estados Unidos no muestra señales de tener un gesto humanitario y disminuir su política de máxima presión sobre la isla. Ni siquiera con 1100 muertes en Irán, la administración Trump ha disminuido sus sanciones. Cuba no debería esperar algo distinto.

Como es una nueva cepa, queda por comprobar si es posible volver a contagiarse, si el cambio de estaciones influirá de alguna forma o si el virus puede mutar. Pero debemos prepararnos para el peor impacto.

Adicionalmente, la práctica social de ir a los extremos, de la desinformación al pánico y del silencio a la estridencia, es contraproducente en casos como este. La posibilidad de un debate maduro en las redes sociales sobre cómo enfrentar la crisis, tampoco ha tenido lugar. La esfera pública está afectada por la Industria de la Indignación, un ecosistema de activistas políticos en Internet, especializados en maximizar la indignación ciudadana ante cualquier decisión gubernamental.

No importa si el gobierno cubano recibía o no al crucero MS Braemar con pasajeros británicos, la crítica a su decisión era segura. Por otro lado, el triunfalismo y la propaganda oficial se mezclan con la información que brindan los profesionales de la industria médica cubana, verdadera autoridad en momentos de crisis epidemiológica. 

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Imagen: BBC News

Los cubanos deben prepararse para un verdadero distanciamiento social, lavarse las manos con frecuencia y permanecer en sus casas, quizás durante meses. Aún así, muchos contraerán el virus. El objetivo no es evitar que aumente el número de casos, algo para lo que deben estar preparados los ciudadanos, sino disminuir la cantidad de contagios y en especial no colapsar el sistema médico nacional. Según datos del Banco Mundial, Cuba tiene 5.2 camas en sus hospitales cada 1000 personas. Cada país es distinto pero si la tendencia hasta ahora es que un alto número de habitantes contrae la enfermedad, entonces las camas son cuestión de vida o muerte.

China e Italia aplicaron una herramienta de selección probabilística que decide quién puede ocupar una cama o equipo hospitalario, y quién no. Según este método terrible pero necesario, a pesar de ser un sector más vulnerable, los ancianos han tenido que ceder su lugar a pacientes más jóvenes con mejores probabilidades de sobrevivir. Si más del 20% de los cubanos son mayores de 60 años, la matemática es sencilla y macabra.

Por la magnitud del peligro, es prudente que el Estado cubano aplique un mecanismo de cierre nacional en cuanto se identifique el primer caso de transmisión local. Medida que tendrá un alto costo económico en un momento de por sí delicado, pero parece imprescindible.

De mantenerse la tasa de mortalidad global y su impacto, pueden fallecer miles de cubanos en los próximos meses por COVID-19. Al ser una enfermedad nueva no existe inmunidad alguna, lo que aumenta el peligro de contagio en los habitantes. Dividiendo el número de muertes entre los casos, podremos calcular la tasa de mortalidad y su impacto. Todavía es muy pronto para hacer predicciones en el caso cubano.

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Matt Damon en ‘Contagio’, película de Steven Soderbergh que describe una pandemia global

Quien necesite una dosis de esperanza en estos momentos puede encontrarla en la literatura. Según el libro de ficción Guerra Mundial Zombie, después de una pandemia global Cuba se convirtió en el país más rico del mundo por su geografía, sistema político y educación. Otros textos científicos describen cómo enfrentar una epidemia y los volúmenes de historia explican cómo se ha sobrevivido en crisis anteriores.

Si este texto no ha sido suficiente para tomar en serio la situación, brindemos algo de perspectiva. La última gran pandemia fue la Gripe Española de 1918, con una tasa de mortalidad de 2.5% y eliminó a 50 millones de personas. Es muy posible que algún antepasado nuestro haya muerto en ese entonces.

A partir de ahora recomendamos estar informados, seguir las orientaciones de las autoridades médicas y quizás refugiarse en la literatura desde la privacidad de sus casas, para contribuir al distanciamiento necesario. Posiblemente algunos de los libros que ayer considerábamos apocalípticos, hoy se encuentren en la sección de historia contemporánea.

* Este texto ha sido actualizado del original, para reflejar con precisión la tasa de mortalidad por COVID-19.

Cómo nacen las generaciones

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Noventa y siete años atrás, el 18 de marzo de 1923, nacía la primera generación política republicana. No lo era desde el punto de vista biológico, o de la Historia de la Literatura, antes que ella existió la generación intelectual del 10. Pero una generación política es otra cosa, debe desmarcarse con precisión del modo de hacer de sus predecesores, romper con ellos y encontrar un cauce propio. Jamás ser continuidad. De las continuidades no nacen generaciones políticas.

El instante en que el jovencito Rubén Martínez Villena, a nombre de quince compañeros —de los cuales solo trece suscribirían el documento redactado a posteriori—, interrumpía un acto oficial del Club Femenino de Cuba que homenajeaba a la educadora uruguaya Paulina Luissi, se convertiría en un hecho histórico conocido como Protesta de los Trece.

Denominado por Juan Marinello “bautismo de dignidad” de aquel grupo, fue un gesto de desobediencia en apariencias de carácter reformista, pues se limitaba a denunciar la corrupción del gobierno de Alfredo Zayas. Sin embargo, allí se quebraba públicamente la “ascendencia mágica” que la generación de generales y doctores ejerciera sobre la sociedad cubana, y particularmente sobre la intelectualidad. El monopolio político del mambisado comenzaba a ser cuestionado, cuatro años más tarde entraría en una crisis definitiva con el anuncio de la prórroga de poderes por Gerardo Machado.

Para mediados de la década del veinte los revolucionarios del 95 habían envejecido, y con ellos una retórica discursiva inoperante que condujo al país a un callejón sin salida. La juventud intelectual debía encontrar un camino propio. La Protesta de los Trece fue su primer paso.

Las generaciones que han trascendido en la historia, literaria o política, son aquellas que se percatan de que sus aspiraciones, intereses y necesidades son diferentes a los de sus mayores; y actúan en consecuencia. El filósofo italiano Antonio Gramsci consideraba que en tiempos de cierre del horizonte político, las contradicciones tienden a manifestarse en el terreno cultural y simbólico. Así ocurrió con aquella generación. Sus preocupaciones eran de índole cultural en el amplio sentido de la palabra. Le darían pronto la espalda a la academia en campos como los de la educación, las artes plásticas, la literatura y la música. La Academia sería recíproca con ellos.

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La Protesta de los Trece fue protagonizada por quince jóvenes intelectuales cubanos, dos de los cuales a última hora no quisieron firmar la declaración que implicaba a funcionarios corruptos del gobierno.

Posteriormente fundarían el Grupo Minorista, la Falange de Acción Cubana y otras organizaciones, formales o informales. Aquel núcleo intelectual no tenía una filiación ideológica definida; no obstante, aportaría a la política cubana, en plazos más o menos breves, representantes de todas las tendencias: comunistas, marxistas, antimperialistas liberales, reformistas y también grandes escritores y artistas que no militaron en ninguna de esas tendencias.

Las épocas cambian. Con ellas varían los temas en polémica, los intereses y las aspiraciones. También se modifican los caminos y los modos en que se desafía a las generaciones precedentes. Pero siempre hay un modelo sociológico que nos permite constatar esas rupturas.

Hace más de un año escribí estas palabras que creo totalmente vigentes ahora, quizás más que cuando fueron escritas:

«Decía Bertolt Brecht que la juventud tiene un ímpetu a prueba de balas, pero un optimismo que no tolera desengaños; y las voces jóvenes de hoy no son las que en los ochenta pedían órdenes y solicitaban que les dijeran qué hacer. Tras tantas décadas de experimentos y retrocesos, en medio de un proceso que se considera de cambios, y a través de medios que ya no pueden ser controlados; ha emergido una generación que está proponiendo qué hacer, pero debe ser escuchada, sin prejuicios, en pie de igualdad, de lo contrario será un monólogo y no un diálogo lo que presenciaremos. Los que no somos cronológicamente sus coetáneos pero concordamos con sus ideas debemos apoyarlos.

No existen generaciones históricas, existen generaciones que hacen historia. El movimiento de una sociedad no está únicamente en las continuidades, también está en los cambios, y las generaciones nuevas son las encargadas de eso. Junto a ellas debemos estar. O mejor, debemos ser parte de ellas».

Las controversias que asumen hoy una apariencia cultural y simbólica entre ciertos sectores de la juventud — ¿qué es arte?, ¿quién es artista?, ¿cuál es el rol de los símbolos y nuestra relación con ellos?, ¿es válido cuestionar la memoria histórica?, entre otras interrogantes— son en verdad cuestionamientos de carácter político. Puede que la forma de dirimirlos no sea compartida por todos, pero cerrar los ojos a esa realidad no es saludable.

Puede delegarse un cargo político. No se delega una generación política. Esa se gana su espacio, de una forma o de otra. Los protestantes de 1923 se ganaron un lugar en la historia. Los recordamos hoy con admiración.

Solidaridad vs Coronavirus

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Foto: Ramon Espinosa/AP

El colectivo de La Joven Cuba quiere enviarle un mensaje a sus lectores sobre la pandemia actual: cuídense pero mantengan la solidaridad. Aunque la enfermedad no se haya extendido ampliamente en Cuba hasta este momento, comience a aplicar las tácticas de prevención. Lávese las manos con frecuencia, tosa en el codo, no vaya a lugares públicos y aplique el distanciamiento social. Tampoco olvidemos ser solidarios.

No cometamos los errores más comunes respecto al Coronavirus: subestimar o sobreestimar la enfermedad. No vayan de la desinformación al pánico en un momento que requiere cooperación y madurez. No vaya a las redes sociales a politizar una pandemia que es global, tome precauciones y ayude a que otros se preparen. No estamos solos en esto, estamos todos juntos. El virus no pide carnet del Partido o visa estadounidense para infectarle.

Desde hace días hay numerosas críticas al gobierno cubano por no cerrar las fronteras. También hubo cuestionamientos ayer domingo cuando se anunció que recibiría el crucero británico MS Braemar, con casi un millar de pasajeros y varios casos confirmados de Covid-19. Nunca faltan los que aprovechan una crisis para avanzar su agenda política contra el gobierno vigente, tampoco faltan los funcionarios que subestiman la pandemia. Ambos ejemplos han ocurrido una y otra vez en el resto del mundo, no somos tan especiales.

Cuba tiene un sistema de salud dañado por décadas de crisis económica pero aún así efectivo. Tiene un gobierno que se equivoca, terco y en ocasiones autoritario, pero que se distingue en cuestiones de defensa nacional y salud pública. Es deber ciudadano acompañarlo en las medidas que deben tomarse, y exigirle que sea todo lo riguroso que requiere el momento. Sin histeria, sin pedir imposibles, sin dejar de hacer cada uno su parte.

En 1939 Cuba rechazó otro crucero de lujo, el SS St Louis, que quería atracar en la isla. En ese caso se trataba de 900 judíos escapando de la Alemania nazi. Las autoridades cubanas de entonces les negaron la entrada y los enviaron de vuelta a Europa. 250 de ellos terminaron muertos por los nazis.

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El SS Saint Louis salió del puerto de La Habana el 2 de junio de 1939, cuando a los refugiados judíos se les negó el desembarco. Foto: Revista Carteles

Ayer Cuba permitió que este crucero atracara y recibiera asistencia médica, incluso a riesgo de sus propios habitantes. Para eso existe un protocolo de cuarentena establecido por la Organización Mundial de la Salud, no es que los tripulantes vayan a pasear por La Habana Vieja sino que recibirán ayuda médica y eventualmente paso seguro a sus países de origen.

Quizás antes de reclamar imprudencia a las autoridades políticas del país, debería advertirse que en esto se juega la esencia de la nación. ¿Somos el país que da la espalda a otros o el que los recibe cuando necesitan ayuda? ¿Somos el mismo país de 1939? Nos gusta pensar que no, hasta que llega una crisis y salen a flote los egoísmos.

Cuba envía ayuda a Italia mientras la Unión Europea, Estados Unidos y todo lo que nos ha enseñado Hollywood sobre cómo se salva al mundo de una pandemia, no ocurre. Cuba recibe a un crucero y los asiste mientras el resto de las naciones le da la espalda. Es solidaridad contra Coronavirus y en La Joven Cuba estamos orgullosos de ella, mientras exigimos a las autoridades que extremen las medidas de prevención.

Seguiremos informando sobre el Coronavirus en Cuba y publicando textos sobre cómo hacer un mejor país, porque sigue tocando hacerlo cuando termine esta crisis. Manténganse saludables.

Lo que aprendí con el caso Alcántara

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Foto: Maria Matienzo Puerto/Cubanet

La detención gubernamental de un artista de la plástica en Cuba por «actos denigrantes contra la bandera», nos obliga a reflexionar sobre los cambios ocurridos en la sociedad cubana.

Los símbolos son objetos a los cuales adjudicamos cierto valor según la perspectiva de los sujetos que los usan.  Lo que pueda haber de sagrado en los símbolos depende de nuestra interpretación individual y la conciliación social de su significado. Por mucho que un artista pretenda reconfigurar el significado que le adjudicamos a un objeto, tal empeño no es posible hasta que un sector de la sociedad concilie y legitime esa trascendencia.

No voy a entrar a discutir si lo que hace Luis Manuel Otero Alcántara es arte o no. Si arte es toda creación humana que provoca en otros una respuesta que supera lo utilitario, entonces el arte es relativo a los grupos o sectores sociales que lo interpreten como tal, más allá de que lo acepten las instituciones o no.

En alguna medida, en Cuba la mayoría hemos sido afectados por los manuales soviéticos de estética que, durante todo el siglo XX, nos enseñaron en escuelas y universidades. Allí el arte tiene un componente axiológico insoslayable en su función social: debía  contribuir al “trabajo político-ideológico”. Visto desde esa óptica, defecar acompañado de la bandera sería, efectivamente, una aberración y no un performance, entendida la bandera como símbolo sagrado de la Patria. En tal caso, el performance de Alcántara sería eso, una aberración, no un delito. Solo una aberración, como algunos consideran las parafilias y excitarse con la imagen de un blúmer de Marilin Monroe, pero por eso no juzgamos  a nadie, que yo sepa. Y menos en Cuba, donde un violador de perros anda suelto y feliz por las calles de La Habana a pesar de las constantes denuncias de los animalistas.

Si llegamos al punto en que parte de la sociedad cubana entiende que el arte no debe auto-limitarse en aras de cumplir el componente axiológico de su función social. Si hemos llegado al punto en que un sector de la juventud entiende que la bandera no es un símbolo sagrado como para no ir a defecar con ella. Si llegamos al punto en que un grupo de dirigentes no puedan notar cuándo la bandera está al revés durante semanas. Nada de eso lo vamos a resolver con detenciones, juicios, escándalos y encarcelamientos.

Tampoco el resto de  la sociedad  tiene por qué quedarse inerte ante quien, con la intención que sea, mancille los símbolos patrios. Pero no es con prisión o con regalarles un «héroe» a los serviles del imperio de turno como vamos a lavar la afrenta, si la hubiera. Y más allá de que Luis Manuel Otero Alcántara sea un artista o no, que su performance clasifique como obra artística o no, quienes decidieron juzgarlo lo único lograron fue convertirlo en el “héroe” que nunca ha sido.

 ¿Dónde estudió Alcántara? ¿En una primaria en un barrio blanco de Miami? ¿En una secundaria privada con hijos de los fascistas del Partido Republicano? Si fuera un testaferro del odio y un mercenario: ¿ante los ojos de quiénes se hizo tal? Aquí el problema es cuántos  jóvenes cubanos tienen una interpretación del arte que soslaya su función social axiológica, o que la asume desde otro sistema de valores. Esos jóvenes son resultado de nuestro sistema de enseñanza, de una educación nacionalizada e institucionalizada, son también resultado de la Revolución. Y es menester encontrar un código, un canal de comunicación con ellos.

Hoy es Alcántara, mañana será otro.

¿Los vamos a encarcelar a todos? ¿Ha resuelto alguna vez la cárcel asuntos de la espiritualidad, suponiendo que estuvieran distorsionados sus modos de expresarse? Lo he dicho muchas veces estos últimos días: la historia que no se cuenta desde el amor, te la cuenta tu enemigo desde el odio. El artista que no incluimos desde el amor, lo usa tu enemigo para el odio y contando con nuestra propia exclusión.

Durante demasiado tiempo los ideólogos en el poder pretendieron que son las instituciones culturales estatales las únicas que pueden legitimar la trascendencia simbólica de un objeto. Que son las instituciones artísticas o académicas estatales las únicas que jerarquizan la obra de arte y su impacto semiológico. Siguen brutalmente equivocados, tanto que ni siquiera se dan cuenta y siguen cometiendo error tras error. De tal modo, un decreto cinematográfico pretende que sea una especie de tribunal de entendidos el que decida si un proyecto conducirá o no a una obra de arte, o si tal fulano es creador o no.

Seguimos con un obsoleto sistema de castas y vanguardias organizadas en la UNEAC, la AHS, etc.… Un sistema que ya no le funciona a los ideólogos y menos al país. En Manzanillo, por ejemplo, nombraron Historiador de la Ciudad a un profesor sin una investigación acreditada, sin un libro publicado o escrito sobre la historia local. Y lo nombraron por encima de un miembro de la Academia de Historia de Cuba, de la UNEAC  y de la UNHIC, con una docena de libros y una enciclopedia sobre tales temas. ¿Por qué? Porque a uno lo consideran políticamente correcto y al otro lo consideran hipercrítico.

Los «delimitadores de cualquier nacimiento” no se dan cuenta que estamos llegando a un punto de no retorno, al sustituir la educación en valores con la represión sutil o explícita de esa rebeldía que crea toda revolución. Deberían mandar a los ideólogos del poder para la caña y promover a personas proactivas, dispuestas al diálogo y comprender la razones del otro, que también podrían ser las razones de Cuba. De hecho lo son.

Leo Brouwer y la sombra que da luz

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Leo Brouwer

He visto el documental “Leo Brouwer, el origen de la sombra” consternado, profundamente conmovido, con ojos humedecidos al igual que el protagonista en los instantes finales de su relato. El filme se propone realizar una inmersión en la privacidad vital e intelectual de este gigantesco creador, una de las figuras más universales de nuestra cultura.

Nos asoma con tacto, perspicacia y naturalidad al silencioso espacio de donde emergen tantas ideas y sentimientos que luego se concretan en música, traducción melodiosa y armónica de los empeños, sueños y derrotas del hombre. Entramos como amistosos fantasmas al ámbito de sus curiosidades, de sus mínimas rutinas, sus gustos, sus tareas cotidianas, de los actos generadores de energía creativa.

Nos acercamos furtivos a su esmerado cultivo de la soledad, isla donde único puede hallarse la simiente de la invención. Resulta admirable la espontánea franqueza del músico para desvelar criterios, sentimientos, motivaciones, posturas y pesares. A Leo Brouwer solo lo compromete la verdad en que cree y halla orientación.

Desde ahí emprende el descubrimiento de cuanto sustenta e incita su quehacer. Solo la honestidad en la acogida de la existencia en su exacta pureza y variedad fructifica en obra trascendente. La mentira, la falsificación y la impostura pueden lograr destellos momentáneos, fuegos de artificio que el paso de las circunstancias termina por apagar, pues no se corresponden con el impulso real de lo humano. En el filme, cuadro tras cuadro vamos conociendo hasta la desnudez a la persona Leo, a las obsesiones y principios que incitan su creación.

Poesía, pinturas, gestos, rutinas, olores, inclinaciones, memorias, intuición de lo que late un milímetro más allá de la piel, lo conectan con el universo y lo impulsan a la conversión de todo eso en texto de sonidos con que expone lo que halla trascendente y perenne. Nadie que no cultive su soledad puede descubrir las puertas al misterio de lo otro.

Únicamente cuando el hombre penetra todo cuanto pueda en la oscura hondura de su yo y lo hace con honradez, discernimiento e imaginación puede entonces alcanzar y entender mejor cuanto existe en él del mundo y fuera de él, aquello que lo incluye, explica y le confiere sentido. Y Leo hace esto con minuciosa dedicación y puntual avidez de desentrañamiento. No solo se trata del universo que rodea a Leo Brouwer sino también de la naturaleza humana, empezando por la propia.

El compositor es un hombre que, aun contra su voluntad de orientarse hacia la luz, se mueve entre sombras. Unas son las que le tiende su fragilidad visual, otras las que proyecta sobre él una circunstancia no ansiada pero que, tozudamente por afanes de un destino torcido, se le imponen. Ha transitado por años muy duros para su país. Ha amado y sufrido por él, distingue lo hermoso de lo indeseado, de aquí esa doble condición de amor/odio que lo ata a Cuba.

Su obra y su vida las ha realizado con dignidad y con un decidido y felizmente dotado afán de dejar simiente significativa. Su música es un orbe que expone lo más esencial de lo cubano en diálogo con lo más sutil de lo ecuménico. Es allí donde se refugia para dar coherencia a lo que no la tiene fuera de su piel. Es allí desde donde intenta conferir sensatez a la necedad, sentido a lo ilógico, belleza a lo horrible, humanidad a lo bestial. Allí trata de imponer hermosura y sensibilidad a lo que se deshace en groseros y degradantes actos.

Solo la más atinada y sutil cultura (esa actividad bienhechora despojada de credos, dogmas e ideologías que alejen al hombre de su existencia más gozosa y significativa) salva. No es casual entonces que Leo Brouwer invoque, como un poderoso mantra a esos que han irradiado resplandores que guían.

Tremendamente emotivo y sintetizador de lo que anhela es el segmento donde, orientándose bajo el débil resplandor de una vela, se mesa el cabello como quien espanta el mal e invoca: “Alejo, Roig, De Leuchsenring, ¿dónde están? ¡Socorro! Fernando Ortiz. ¡Socorro! Amadeo Roldán…!” Las sombras solo pueden espantarse con la lucidez más ilustrada y sensible, con el alma más delicada y amable, con la conciencia más plenamente aguzada y benéfica, con la verdad más plena y desprejuiciada.

Se impone la cultura, grande, diversa, generosa, esa que desde la más sensible y sutil inteligencia crea belleza y espiritualidad para el mejoramiento del hombre. Ningún proyecto que intente imponerse a contrapelo de la naturaleza humana puede alzarse en obra perdurable. No hay economía ni política que prosperen ni perduren si no comprenden y acogen las aspiraciones y sueños de los seres humanos según sus potencialidades.

Únicamente la auténtica cultura puede poner fin a tanto desatino y disminución. Para alguien que sienta a Cuba desde su entraña más genuina e íntima resulta inevitable acompañarse de este documento sobre Leo Brouwer (algo que debemos agradecer a sus realizadores). Solo la luz que surge de los hombres esenciales ayuda a escapar de las sombras de lo imposible y la angustia de la incertidumbre.

Huellas de amor

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huellas
Foto: Manuel Osvaldo Torres

Cuando escribí sobre el movimiento de protección animal en Cuba, conocía poco sobre la situación de esos grupos en Matanzas. Gracias a aquel artículo empecé a estar al tanto de que también acá existían personas sensibilizadas y tenaces que se empeñaban en esa obra de amor. Es justo que se sepa de ellos. En La Joven Cuba iremos saldando esa deuda. Este es apenas el primer paso.

A través de Manuel Torres, que fue mi alumno de la universidad, supe de Huellitas de mi ciudad Matanzas, un grupo de protectores que luchaban por la creación de un refugio y por mejorar las condiciones de existencia de tantos perros abandonados y enfermos. A fines de enero los visité y pude apreciar sus esfuerzos.

Por razones de trabajo y tensiones profesionales he demorado en publicar el artículo; sin embargo, el tiempo no se detuvo para ellos, las redes sociales me han permitido constatar que el impulso inicial se ha convertido en un movimiento sostenido e indetenible. Esta es la historia.

I

Vagabundo o los inicios

Llegué una tarde al sitio, cercano al río San Juan, en la barriada de Pueblo Nuevo. Huellitas de mi ciudad es un lugar acogedor, sombreado gracias a los árboles y a la disposición del área. Un ramillete de orquídeas presidía la entrada. Cuatro mujeres atareadas me recibieron amablemente.

Refugio de animales en Matanzas
Refugio de animales en Matanzas
De izquierda a derecha: Marlén arregla la puerta de un cubículo, Linieska, Arielys y Deysi
De izquierda a derecha: Marlén arregla la puerta de un cubículo, Linieska, Arielys y Deysi

Arielys Pérez de Armas adora a los animales y se considera una protectora desde su niñez. Soñó con ser veterinaria pero la vida la llevó por otros caminos. Aun así, sabe atender a un animal enfermo, inyectar, curar. La había conocido en el mes de octubre pasado en la clínica veterinaria y la mencioné sin saber su nombre en el artículo Ni una pata menos, allí decía:

Es joven y dispuesta. Se ve que sabe tratar con animales. Llegó con una perra parida y su pequeño cachorro. La recogió en la terminal porque le avisaron que llevaba dos días de parto y solo había nacido vivo uno de la camada. Le ponen suero y recetan antibióticos. No es el primero que trae, cuenta la recepcionista. Ahora la tendrá en su casa hasta que se reponga e intentará buscarle un hogar. Acaricia a la perrita y le habla.

Arielys trabaja en un kiosco de la terminal de ómnibus de Matanzas, donde confluyen animalitos abandonados a los que por años alimentó. Vagabundo era uno de ellos.

Con la piel llena de tumores y un ojo aparentemente perdido, Vagabundo pedía ayuda a gritos. Foto: Facebook
Con la piel llena de tumores y un ojo aparentemente perdido, Vagabundo pedía ayuda a gritos. Foto: Facebook del Huellitas de mi ciudad Matanzas

Una veterinaria de la clínica estatal estaba dispuesta a operarlo pero se necesitaba un hogar de tránsito. Saberlo y ofrecerse fue lo mismo. El perro fue atendido, se le pusieron citostáticos y sorprendió a todos cuando se comprobó que el ojo existía bajo una enorme tumoración. Lo conocí, jugaba bajo los árboles, activo, cariñoso y recuperado. El apoyo de su abuelo, hombre de setenta años, y de su esposo, ha sido vital en este voluntariado permanente de amor. Aquel primer rescate la convenció de la necesidad de un refugio.

Con este pensamiento empezó a nuclear a otras personas que, igual que ella y de manera independiente, eran protectoras. En el refugio conocí a tres: Linieska León, vecina de Arielys; Marlén de Vega, farmacéutica por veinte años y Deysi Silva.

Tras muchos avatares buscando, incluso intentando alquilar, un lugar que reuniera las condiciones mínimas que requiere un refugio —áreas techadas, sombra, posibilidad de acceder a fuentes de agua— alguien les habló de la perrera donde estuvieran los animales del Minint, que ya habían sido trasladados a otra zona.

Resultó que el sitio era propiedad del Club de Caza Deportiva, efectivamente estaba abandonado y su director fue receptivo a la iniciativa de las protectoras. Oficialmente se afiliaron al club, pero en lugar de cazar animales los salvarían. En octubre del 2019 empezaron a acondicionarlo ¿Cuántos lugares así pueden existir en Cuba con posibilidades de ser dispuestos para fines de cuidado y protección?

II

El refugio

Todo ha sido trabajo desde entonces: remendar las cercas para evitar que los “escapistas”, acostumbrados a deambular, retornaran a una vida llena de peligros; pintar de un alegre azul, color de esperanza; no tenían electricidad, pero se hizo la luz; con las pocas tejas de fibrocemento que consiguieron techaron mejor para crear un alero que impidiera que la lluvia salpicara a los perritos; el problema del abasto de agua es grave en la zona, pues depende de trabajos del acueducto para habilitar una acometida de más volumen, no obstante una donación les ha permitido disponer de un tanque y turbina.

Los trabajadores de la Dirección de Hidrología son piezas cruciales para que la cantidad de agua que necesita la higiene de un lugar así sea adecuada.

Vista del refugio
Vista del refugio
Voluntarias pintando
Voluntarias pintando
Área de reunión
Área de reunión

Un requerimiento para la atención debida a la salud de los animales es la disposición de áreas clasificadas para adultos, cachorros, enfermos y perras paridas que deben estar solas. La cantidad de cubículos iniciales no lo permitía, por ello es un reto la ampliación. El terreno admite el incremento y hay voluntarios para la albañilería, sin embargo, los materiales de construcción son caros, y escasos.

Sería positivo que el gobierno de la ciudad apoyara de algún modo a estas personas llenas de buenos deseos y energía transformadora; y que la delegación del Ministerio de la Construcción, cercana al refugio, los apadrinara en esto. A pesar de ello, las donaciones recibidas han permitido cercar mejor y acometer diversas acciones constructivas.

En labores de construcción
En labores de construcción
En labores de construcción
En labores de construcción

Además de los nombres aludidos, otros se han sumado desde el inicio o a lo largo de estos cinco meses, es imposible mencionarlos en su totalidad: Manuel, Roberto, Damarys, Madelaine, Alfredo, Yosel, Eduardo, Yoanka, son solo algunos…Todas y todos trabajan y sacan de su escaso tiempo libre para cocinar, garantizarles comida dos veces al día, limpiar, lavar los paños, laborar en la mejora del refugio, atender y ofrecer cariño a Loba, Rubia, Blanquita, Vagabundo y los otros perritos…

Eso cuando todo está bien. En el caso de que haya enfermos, o hembras con parto inminente, la supervisión es mayor. Asociadas al proyecto hay tres veterinarias —Yuya, Yeney y Adianelys—, a las que agradecen su entrega, humanismo y los servicios profesionales totalmente desinteresados que brindan. En días recientes se desarrolló una campaña de esterilización de la que no solo se beneficiaron los animalitos residentes en Huellitas…, sino las mascotas de otras zonas de la ciudad.

Crece el número de huéspedes
Crece el número de huéspedes
Las veterinarias
Las veterinarias
Los protagonistas de la campaña de esterilización del proyecto
Los protagonistas de la campaña de esterilización del proyecto

III

El cuidador cuidado

Una preocupación de las fundadoras, desde el comienzo del proyecto, fue la seguridad del refugio, pues este no está ubicado en el ámbito de ninguna de sus viviendas. ¿Cómo cuidar de los animales todo el tiempo?, ¿cómo evitar que intrusos pudieran dañar lo que se estaba haciendo con tanto sacrificio?, ¿de qué modo avisar ante un parto nocturno o una enfermedad repentina? Queriendo responder a estas preguntas la vida les deparaba un nuevo acto de rescate y protección, pero esta vez de un ser humano.

Su nombre es Demetrio Peñate Betancourt. Con sus 76 años, dormía en los bancos del andén. Trabajó en la limpieza de la terminal y luego se retiró, pero seguía allí. Es del poblado de Mocha, cercano a Matanzas, pero no tiene amparo familiar ni hogar.

A Arialys se le ocurrió la idea de proponerlo como custodio del refugio y todas la aprobaron. Él aceptó de inmediato. Ahora tiene una familia mayor, me dijo, las muchachitas y los animalitos. Le crearon un pequeño espacio bien protegido en la única habitación cerrada del lugar, con una cama personal, un colchón pequeñito pues era lo que tenían, sábanas y algo de ropa. Le garantizan sus alimentos diariamente y un salario.

Demetrio Peñate. El custodio.
Demetrio Peñate. El custodio.

IV

¿Cómo ayudar?

En este último año, los voluntarios que existen en casi todas las provincias cubanas y que lideran proyectos de protección animal, han logrado con su ejemplo, abnegación y altruismo una concientización creciente de la ciudadanía. Ello ha sido potenciado por el hecho de que sus esfuerzos se visibilizan en las redes sociales. No solo son grupos o proyectos locales, sino que se generó también una red nacional con la fundación de Bienestar Animal Cuba (BAC).

La demanda de una ley de protección animal tiene cada día más apoyo. Pero, como parte del proceso, es importante habilitar refugios para los abandonados; organizar campañas de esterilización y de adopción responsable; vincular esos proyectos con los gobiernos locales, para que apoyen en la medida que sea requerido por los protectores; relacionar a los pequeños empresarios y cuentapropistas de los territorios, y a los ciudadanos, de dentro y fuera, cubanos o no, a que ayuden a sostener los innumerables gastos que una obra de esta magnitud acarrea.

Huellitas de mi ciudad Matanzas hace una solicitud de ayuda a los matanceros. Necesitan voluntarios, apoyo para alimentar a los animales, productos de aseo, medicamentos y material de curación, paños, pozuelos para el agua y la comida, materiales de construcción y cualquier otra cosa que resulte de utilidad en el refugio. También aportes en metálico.

Reconocen agradecidos las donaciones recibidas, algunas de ellas provenientes de compatriotas que residen fuera de Cuba y que prefieren el anonimato, otras de extranjeros, muchas de gente que apenas tiene lo imprescindible para vivir. En la génesis del proyecto sostuvieron prácticamente a título personal esta lucha y los gastos asociados a ella. Es hora de acercarse.

Tienen una página homónima en Facebook. Existe una tarjeta a nombre de Manuel Osvaldo Torres Pérez, un joven excelente que es guía de turismo y un pilar en las relaciones públicas del grupo, aquí pueden aportar los que deseen y tengan posibilidad de hacerlo. Cuando estas asociaciones sean legalizadas podrán tener su propia cuenta bancaria.

Sería ideal que los voluntarios y rescatistas tuvieran pulloveres que los identificaran, pero el precio mínimo de los mismos es de 10 cuc. Los cuentapropistas de la localidad podrían apadrinar esta iniciativa, que les daría una propaganda positiva para sus pequeños negocios, bares y restaurantes.

Tarjeta bancaria para donaciones
Tarjeta bancaria para donaciones

Hay que visitarlos para compenetrarse con el ambiente acogedor del refugio. Allí juegan alegres los perritos, cuidados y alimentados. No obstante, esperan ser adoptados, necesitan una familia a quien amar, a quien entregar su afecto. Ya en ellos han quedado impresas las huellas de amor que este grupo de personas increíbles le han brindado. Nos corresponde a nosotros ahora. El civismo de un país y de sus habitantes se mide también por la manera en que son tratados los animales.