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Rusia y Ucrania: raíces y escenarios de un conflicto atizado por la OTAN

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Rusia Ucrania
(Imagen: Página 12)

El conflicto entre Rusia y Ucrania estremece hoy más que nunca al mundo. Hablamos de un escenario peligroso y complejo, factores trágicamente atizados por la sostenida injerencia de los Estados Unidos y sus acólitos. Corresponsales de guerra, periodistas acreditados, noticiarios, testigos ciudadanos de ambas naciones, entre otros tantos voceros, sobresaturan jornada tras jornadas los espacios informativos con datos y crónicas más alarmantes cada vez. Parecería como si una monumental debacle mundial estuviera a punto de desatarse.

Para entender los procesos de esta contingencia bélica, urge remontarnos a los orígenes de ambas regiones.

Raíces

Históricamente hablando, coexisten elementos que ayudan a comprender mejor la formación y expansión de la identidad, la cultura, la lengua y los múltiples nexos psicosociales del mundo eslavo y de Rusia como su núcleo protagónico, desde su formación inicial en torno al siglo IX.

Su corazón nace en Novgorod y Kiev, lo que conocemos como El Rus. La primacía de este último enclave de urbanización, poder, expansión y unificación, se desplazaría siglos más tarde hacia la región y ciudad de Moscú. Desde Alexander Nevski hasta la conocida novela Taras Bulba, se conforma la Rusia moderna.

Entre los siglos XIII y XVI, el Imperio Mongol (la temida Horda Dorada) se enseñoreó en su control sobre las tierras rusas. Durante este período no se habían conformado aun Ucrania, Bielorrusia y otros estados que hoy reconoceríamos en los mapas.
Solo con la derrota de La Horda a manos de los príncipes rusos, cesarían las amenazas e invasiones desde el este. Culminó así la unificación de Rusia y es a partir de este momento ?como en todos los imperios durante esas centurias? que se inicia la expansión por Asia Central, Siberia y las costas e islas del Extremo Oriente, en dirección al Mar Negro.

Desde el siglo XVIII en adelante, las monarquías y poderes imperiales de Europa Occidental atacaron e invadieron el espacio geoestratégico ruso en repetidas oportunidades. Batallaron los Caballeros Teutónicos y la alianza polaco-lituana, prosiguiendo con Federico El Grande hasta Napoleón Bonaparte, suecos, lituanos y fineses, hasta arribar a la gran coalición de Gran Bretaña-Francia-Imperio Otomano que pugnó, inútilmente, por despojar a Rusia de Crimea, un espacio de suma importancia para su economía: el acceso al Mar Negro con puertos que no se congelan. Acontecerían después los devastadores episodios de ambas guerras mundiales, una vez más desde el occidente europeo.

Estas son algunas razones de peso para que la Rusia zarista del pasado, la U.R.S.S. de su tiempo y la Rusia de hoy, confluyendo en una sola nación, desconfíe de los desplazamientos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El bloque militar, desde los años noventas del siglo pasado, ha venido «reclutando» miembros del finado campo socialista hasta colocarse ante las puertas de Ucrania.

Precisamente este territorio (Ukrainía en sus orígenes) era identificado por un término que indicaba en lengua rusa tierras fronterizas o zonas distantes hacia el oeste. Es a partir del siglo XIX que emerge una cierta corriente de identidad propia ?como parte de las corrientes paneslavistas de la época? en oposición a la opresión zarista. Cristalizaría como Estado, aun con fronteras cambiantes durante años, en los inicios del Poder Soviético, luego de 1917.

Los primeros gobiernos de Kiev, durante los años noventas, resistieron las tentaciones y ofertas para sumarse a la OTAN. Con ello se pretendía alterar el espacio inmediato de Rusia en sus fronteras occidentales, compuestas hoy desde las repúblicas bálticas (Lituania, Letonia y Estonia), Polonia, Bulgaria, Rumanía y Moldavia y varios países del Cáucaso. Baste decir que todas estas naciones son miembros de la OTAN, hostiles a Rusia y con gobiernos neoconservadores y hasta fascistoides, caracterizados así por diversos observadores internacionales.

No es ocioso recordar que la Alemania de Merkel había dado garantías a Gorbachov ?cuando ya se hacía inminente el colapso de la URSS? de que la OTAN no avanzaría hacia estos espacios en la vecindad geoestratégica de Rusia.

Gorbachov
Mijaíl Gorbachov (Foto: David Longstreath/AP)

A su vez, Ucrania vivió después de 1991 un proceso muy similar a otras antiguas repúblicas soviéticas. Se reconoce que las viejas estructuras del Partido y el gobierno de la época soviética pasaron a dominar la escena política, «echando mano» a sus recursos humanos (algunos transformados en grandes magnates u oligarcas) para perpetuarse en el poder.

De manera similar ocurrió en Ucrania, hasta mediados de la primera década del presente siglo, con los presidentes Leonid Kuchma y Viktor Yanukóvich, enfrentados a una marejada de protestas. Confluían generaciones de jóvenes descontentos de muy diversas filiaciones: desde profascistas seguidores de Stepan Bandera (el mayor y más sanguinario colaborador de los ocupantes nazis), hasta los nuevos grupos socialdemócratas, socialcristianos, comunistas, entre otros.

Esto se conjugaba muy activamente con un intenso proceso de entrenamiento, asesoría y financiamiento en el terreno, por parte de las grandes potencias europeas. Desde el occidente y de manera especial, actuaban los Estados Unidos (en coordinación con el Departamento de Estado, la USAID y otras instituciones públicas y privadas) que aportaron durante ese período más de 65 millones de dólares, de acuerdo a medios de prensa de Europa Occidental.

El primer gobierno ucraniano, presidido por Víktor Yanukóvich, sería puesto en jaque bajo los efectos de las más diversas dinámicas de confrontación y cambios. Todo culminaría con la renovación del proceso político y electoral. A dicho proceso se le nombró como La revolución naranja, por el color que identificaba a los opositores.

De ahí emergió como ganador la figura de Víktor Yuschenko, quien inicia los tanteos de un desplazamiento total hacia Occidente. Dio los primeros pasos para asociarse con la Unión Europea, coqueteando con la iniciativa de sumarse a la OTAN. A ello daría continuidad el siguiente mandatario, Petro Poroshenko, derrotado en urnas por el actual presidente Volodymyr Zelenski, en medio de un flujo y reflujo de partidos, bloques y alianzas de gran inestabilidad.

A Poroshenko le correspondió enfrentar las tendencias separatistas del oriente del país (en la zona del Donbás), como reacción a sus inclinaciones prooccidentales/OTAN y de ruptura con el Patriarcado Cristiano de Moscú y reforzar el papel de las iglesias y su crecientes nexos con el Papado.

¿Y por qué el oriente del país? Por una diversidad de factores de identidad, lengua, nexos económicos y demográficos, de profundo sentido de pertenencia, que hacen proclive a esta región a enlazarse con Rusia desde los tiempos de la emperatriz Catalina de Rusia.

Precisamente, para no olvidar el peso de la lengua rusa y sus muy diversas connotaciones, una breve anécdota que clarifica aun más esta situación. La conocida encuestadora Gallup realizó una pesquisa en Ucrania. Con anterioridad preguntaba a los entrevistados en cuál idioma preferían contestar: a elegir entre el ruso o el ucraniano. El 83% contestó que preferían el ruso y no el subproducto lingüístico ucraniano.

Todo ello y mucho más desembocó en los tristemente conocidos episodios bélicos en la zona del Donbás entre 2013 y 2014. Culminaría en la autodeterminación de las repúblicas de Lugansk y Donetsk y su ulterior separación del gobierno de Kiev, refrendado en los Acuerdos de Minsk (2013-2014).

Al final de la breve contienda participarían en la firma Rusia, Ucrania y la Organización de la Seguridad y Cooperación Europea (OSCE), respaldados por una declaración de apoyo de Francia, Alemania y Rusia. Pero estos acuerdos continúan pendientes para su materialización, hasta que no se produzca un desenlace efectivamente concertado para la puesta en práctica.

Solución rusa
(Foto: Monarquías.com)

Durante semejante conflicto, Rusia decidió apoyar a los separatistas de Lugansk y Donetsk y avanzar sobre Crimea (con piezas claves como los puertos y bases de Sebastopol), incorporados unilateralmente por Ucrania en los años cincuentas, bajo la égida del también ucraniano Nikita Jruschov.

Desde 2014 y apoyados en esa coyuntura, Estados Unidos y la Unión Europea aplican sanciones múltiples a Rusia e impulsan ?como nunca antes? la captación de Ucrania para las filas de la OTAN, con el beneplácito de su presidente/actor Volodymir Zelenski. Paralelo a esto, los despliegues de fuerzas y medios militares de la OTAN en Ucrania y los estados vecinos, se incrementan a diario a un ritmo acelerado.

Mantienen al planeta en un estado de alerta, semejante a la otrora famosa Crisis de Octubre. Washington lleva meses anunciando la invasión rusa de Ucrania para así justificar sus propias acciones agresivas. El nudo gordiano, el meollo del conflicto descansa en un tema crucial: ¿se sumará Ucrania a la OTAN?

Ante semejante contingencia, ¿es dable que Rusia se preocupe y despliegue medidas defensivas, tanto militares como político-diplomáticas? La dirigencia rusa ha precisado y reiterado que la incorporación de Ucrania a la OTAN es una amenaza directa a su seguridad nacional y a la de su espacio geoestratégico.

¿Se necesita una zona de neutralidad, una suerte de buffer zone que separe a los potenciales contendientes?

¿Exageran los rusos?

¿Están jugando a la guerra o su postura defensiva se justifica per se?

¿Cuáles argumentos se aceptarían para colocar a la OTAN a las puertas de Moscú?

La OTAN ya ha avanzado en demasía en los últimos treinta años y no es posible explicar ante el mundo por qué un bloque militar de tal envergadura ?único a escala global, que sobrevivió injustificadamente al fin de la primera guerra fría, tras el colapso de la U.R.S.S. Esa misma OTAN que hoy asedia las fronteras de Rusia…

Rusia-Ucrania
(Imagen: Redacción de SoyDe…)

Escenarios

Los politólogos, en especial los norteamericanos, son muy dados a la «construcción» de disímiles escenarios, especulando en cuáles posibles direcciones puede derivar el conflicto actual. Expongamos algunos de ellos:

El conflicto desemboca en una confrontación, limitada o generalizada, con el empleo de medios nucleares. Esta tesis resulta altamente improbable, debido a sus devastadoras consecuencias para ambas partes. Hasta hoy ha prevalecido la más plena conciencia de que una conflagración semejante implicaría la Destrucción Mutua Asegurada (DAM o MAD en inglés).

Tendencia a apaciguarse y negociar un arreglo. Mucho más probable (más próximo al desenlace de 2013-2014), pues Europa se abre paso a un estado de conciencia contrario a forzar la expansión de la OTAN, con promotores de semejante rumbo como Francia y Alemania, que impulsan hoy activamente un desenlace negociado. A esto se suman duelos verbales y posibles negociaciones en el ámbito de la ONU.

No puede obviarse que ambos países son piezas claves dentro de la OTAN. El propio Zelenski ahora parece estar moderándose y llamó en días recientes a no crear pánico entre la población, agregando que no consideraba ahora la situación más tensa que antes. La gente en el exterior cree que hay una guerra. Este no es el caso.

En dirección similar se ha pronunciado el presidente de Croacia, Zuran Milanovic, criticando el proyecto norteamericano de incorporación de Ucrania a la OTAN y con ello el de desestabilizar la situación geopolítica de la región. Ordenó el retiro de las tropas croatas de Polonia y acusó al propio primer ministro, Andrezy Peenkovich de ser un agente de Ucrania. Milanovic apuntó a un ángulo válido cuando afirmó que esto no tiene que ver con Ucrania o Rusia, sino con las dinámicas de la política interna de EE. UU.

No puede pasarse por alto que la administración de Biden busca contrarrestar los efectos de descrédito como consecuencia de su desastroso manejo en la retirada de las tropas norteamericanas de Afganistán, mientras que Trump y sus acólitos procuran capitalizar los beneficios de semejante desastre en la nación afgana, luego de veinte años de consecutivos fracasos.

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(Foto: Reuters)

La actual situación económica tiende a empeorar y con ello se refuerza el segundo escenario:

a. El pánico al que alude Zelenski agrava el deterioro económico de Ucrania desde hace dos años y mantiene alejada a la inversión extranjera.

b. Las operaciones comerciales e inversiones de la UE en Rusia (y en especial las de Alemania y Francia), comprenden operaciones enormes.

c. Un porcentaje muy elevado de la seguridad energética de Europa Occidental (justo ahora que comienzan a desmantelar las plantas de energía atómica en Alemania), depende de los suministros de gas y petróleo de Rusia. ¿Arriesgar todo esto por las maniobras de Washington de forzar la entrada de Ucrania en la OTAN? No parece que le beneficie e interese a los principales actores económicos de Europa Occidental y a los rumbos que deban impulsar o no en contra de Rusia.

El gobierno de Zelenski, asumiendo el eventual apoyo de Estados Unidos de manera indirecta o directa, decide avanzar militarmente sobre los separatistas de Lugansk y Donetzk (los que contarían seguro con un apoyo, directo o indirecto de Rusia) a fin de recuperar dichos territorios. Se origina un conflicto local limitado, cuyo desgaste obligaría a las partes a regresar a los esquemas de negociación definidos en los Acuerdos de Minsk, como punto de partida con vistas a un arreglo más abarcador y viable. Este escenario cuenta con muchas probabilidades, pero cede terreno a la esfera político-diplomática que propugnan Francia y Alemania, ahora con la incorporación de la ONU como marco negociador auxiliar.

Ucrania
(Foto: Ivar Heinmaa)

Un incremento en escala hacia un conflicto local generalizado, que involucre a las fuerzas y militares convencionales de Kiev y Moscú. Eventualmente pudiera incluir también fuerzas convencionales limitadas de la OTAN (países miembros fronterizos con Ucrania), configurándose un conflicto con muchas similitudes al de la desintegración de Yugoslavia en los noventas del siglo pasado y en algunos aspectos a aquellos que se desarrollaron en las repúblicas del Cáucaso por la misma década. Este sería el escenario probable en caso de que fracasaran los procesos de negociación y mediación.

Viraje interno en Ucrania. Los servicios de Inteligencia británicos han denunciado que Moscú alienta una suerte de giro político interno en Kiev. Parecen descubrir el agua tibia. No puede omitirse que en Ucrania la oposición a Zelenski en número y fuerza es todavía apreciable (no solo de partidarios prorrusos), incrementado esto por el rechazo creciente a un conflicto militar y el deterioro económico en ascenso.

¿Cómo se refleja esto en el seno de las fuerzas armadas ucranianas? Se manejan múltiples especulaciones, rumores, pues los militares ucranianos saben que sucumbirán en caso de manifestarse el quinto escenario.

Todo podría repercutir negativamente para Zelenski. Incluso, la combinación de los elementos daría lugar a choques políticos de envergadura, precipitando la caída del presidente ucraniano. Representa a su vez un vuelco político que rechazaría la opción de sumarse a la OTAN y de avanzar hacia nuevos desenlaces pactados.

No tendremos que esperar mucho para reconocer cuál de estos escenarios prevalecerá, o una combinación de ellos. Estados Unidos vive un año de elecciones de medio término, donde se define el control del Congreso. Biden está en una situación política en extremo precaria, que lo obliga a tratar de salir lo mejor parado posible de este conflicto. Pero mejor para él no jugar a la ruleta rusa…

La arquitectura cubana no puede perder más tiempo

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Arquitectura
(Imagen: Richi Herrera)

Los temas sobre arquitectura y urbanismo tienen escasa difusión en Cuba. Muchos arquitectos, en primer lugar, prefieren expresarse de forma gráfica y no escrita. Además, existen nulos espacios para que los periodistas cubanos se especialicen en la crítica arquitectónica, lo cual repercute en la casi ausencia de un periodismo que indague en las causas de eventos y manifestaciones de relevancia y las raíces de los problemas en las ciudades y la sociedad en general.

Por ende, las pocas acciones constructivas que se realizan tienen escasísima divulgación desde el ángulo arquitectónico y artístico, además se ignora muchas veces a los autores de los diseños que transforman las ciudades y los hábitats de familias y comunidades. También se ignora el entorno en que trabajan los arquitectos, sus preocupaciones y desafíos.

Por estas razones, comenzaré una serie de entrevistas a arquitectos cubanos para visibilizar, más allá de su obra, el contexto donde se desarrollan y los motivos de sus insatisfacciones y la de los ciudadanos en relación con los entornos urbanos y las nuevas acciones constructivas que se acometen.

Para la primera entrevista he escogido a dos estudios de arquitectura independientes: Albor Arquitectos y Pino Estudio, fundados en 2011 y 2017, respectivamente.

Albor Arquitectos está conformado por Carlos Manuel González Baute, Alain Rodríguez Sosa, Camilo José Cabrera Pérez y Merlyn González García. Se fundó en la provincia de Cienfuegos y los miembros hoy desarrollan su labor entre Cuba, España y Portugal.

No conozco personalmente a ninguno de sus integrantes y tampoco he podido visitar sus obras, algunas de ellas galardonas en Salones Nacionales de Arquitectura y en eventos internacionales, como el reciente Premio en el Panorama de Obras de la XII BIAU (Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo) con la obra «El Apartamento».

Se suman a los lauros de este estudio, el segundo premio a la Obra del Año 2022, por el proyecto Casa Torre, publicado en ArchDaily, la revista digital de arquitectura más leída del mundo. Se incluyó a Albor Arquitectos entre la Selección oficial de nuevas prácticas de ArchDaily de 2021.

Las imágenes y planos de sus obras forman parte del repertorio usado en mis clases y de varios colegas, pues representan uno de los exponentes más destacados de la producción arquitectónica cubana actual.

Arquitectura
Proyecto Casa Torre, publicado en ArchDaily, segundo premio a la Obra del Año 2022. (Foto: Albor Arquitectos)

A su vez, Pino Estudio está conformado por la arquitecta Alejandra Pino Díaz, quien fue además mi colega y contraparte inversionista en el proyecto de restauración de la Farmacia y Droguería La Reunión, más conocida como Sarrá. Gracias a su labor constante junto a otros colegas, defendiendo el proyecto durante mis ausencias prolongadas, esta obra obtuvo el Premio Nacional de Conservación y Restauración, así como el Primer Premio en esa categoría en la Bienal del Caribe de 2006.

Su desempeño más reciente también ha obtenido varios premios, como la Mención Especial en la categoría Ideas Conceptuales, del Salón Nacional de Arquitectura 2021, destacándose por su limpieza, honestidad y profundidad conceptual.

Desde hace años, pero con más fuerza en los últimos meses, ha habido un debate entre los arquitectos en redes sociales, en las reuniones de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de Cuba (UNAICC) y durante otras actividades, sobre la falta de reconocimiento de la arquitectura como una de las artes en nuestro país, o como disciplina de enorme incidencia en la calidad de vida de los ciudadanos. Esto se refleja en la política informativa y en las mismas decisiones urbano-arquitectónicas que se toman en las ciudades cubanas. ¿Cuál es su posición al respecto y cómo su obra proyectual o la construida contrarresta esta situación?

Albor Arquitectos (AA): La arquitectura refleja, probablemente como ninguna otra manifestación, la realidad de un sitio. Sin embargo, la capacidad de la arquitectura de modificarla es limitada. Está claro que es en una relación de intercomunicación donde esta preexistencia tiene el mayor peso, la realidad puede asumir gestos e incorporarlos, como una obra puntual de arquitectura, pero su magnitud es obviamente mucho más abarcadora.

La práctica independiente en Cuba es irrelevante a escala de ciudad. En este sentido nos gustaría pensar que algunos de los proyectos materializados por este movimiento independiente (en el cual nos incluimos), ofrecen alternativas y criterios de buenas prácticas, pero es difícil realizar afirmaciones cuando todas las estructuras que la legitiman están casi desmanteladas.

Pino Estudio (PE): La arquitectura no precisa encajar en ninguna categoría. Creo que volvemos siempre a cuestionarnos si es arte o no, porque las políticas que han regido el quehacer arquitectónico del país lo despojaron de toda su libertad expresiva y experimental. Durante décadas, la práctica arquitectónica quedó atrapada en su concepción más técnica y esto ha sido muy nocivo para la creación. Uno de los síntomas es, precisamente, que hayamos quedado fuera de toda dinámica cultural.

Para el desarrollo arquitectónico del país se necesita de un cambio radical: la concurrencia de múltiples actores que oxigenen la profesión y de un marco legal que regule la convivencia, cooperación y competencia entre empresas estatales, privadas, arquitectos asociados, freelance; propiciando la mayor libertad de creación posible. Cualquier otra solución discrecional, que beneficie a un grupo selecto de arquitectos, como ha sido recientemente propuesto por las autoridades, avanza en el sentido contrario. Lo que se precisa y se ha demandado con claridad es un cambio transversal que abarque a todo el gremio. No hay ya tiempo que perder.

Arquitectura

Ustedes han trabajado o aun trabajan en instituciones estatales de proyectos, construcción o planeamiento, pero también han creado estudios de arquitectura y ejercen de forma independiente. ¿Cuál ha sido para ustedes la mayor limitación para desempeñarse como arquitectos en estas dos formas de trabajo?

AA: En Albor compartimos intereses y preocupaciones similares sobre la arquitectura y la actividad creativa, asumiéndola con especial atención hacia lo procesual y lo investigativo. Durante años, esta labor se ha realizado en paralelo a otras actividades laborales, vinculadas a instituciones estatales, Trabajadores por Cuenta Propia (TCP) y más recientemente, a la residencia temporal y permanente fuera de Cuba como alternativas de sustento económico.

Ello ha permitido mantener en paralelo acciones relacionadas directamente con nuestros intereses profesionales y nuestro contexto de origen. Habiendo encontrado hasta la fecha muchísimos obstáculos, podemos afirmar que de una manera u otra todas derivan en las limitaciones legales que restringen o prohíben el ejercicio y reconocimiento de la profesión realizada de manera independiente.

PE: Trabajé como inversionista en la Oficina del Historiador de La Habana, donde aprendí cuestiones esenciales. La mayor limitación fue el salario, insuficiente para mantener una familia. Entonces trabajaba también como diseñadora freelance y, con dos hijos, tuve que aceptar que ya no tenía tiempo extra para realizar ambas actividades. Mantener mi trabajo oficial lo percibí como un lujo que no podía permitirme.

En cuanto al trabajo independiente, las mayores limitaciones han estado determinadas por la ausencia de un mercado estable y diverso de materiales de construcción, la escasez de mano de obra capaz de un estándar medio o alto de ejecución, pero sobre todo por la falta de un marco regulatorio desde el cual operar bajo una protección legal.

Sin embargo, la arquitectura independiente, más allá de estas limitaciones, me ha dado la posibilidad de generar pensamiento arquitectónico. Me ha facilitado la oportunidad para decidir y ajustar procesos al interior del estudio, implicarnos en cada etapa, con capacidad de decisión e influencia hasta la obra construida, cuestiones casi imposibles de lograr por las vías estatales establecidas. Las excepciones solo confirmarían la regla.

Arquitectura
Casa Torre, Cienfuegos. (Foto: Albor Arquitectos)

En febrero de 2021, el Clasificador Nacional de Actividades Económicas emitió un listado de actividades que no están autorizadas como ejercicio por cuenta propia. Entre estas, las de arquitectura (7210) e ingeniería (7220) y otras actividades profesionales científicas y técnicas (7490). A pesar de los reclamos de los arquitectos, antes y después de ser emitido este listado y de los contactos con las autoridades de varios ministerios, existe una gran resistencia para la aprobación del trabajo independiente de arquitecto, como proyectista o consultor.

En la mayoría de los casos no se ha ofrecido una explicación sobre el porqué de esta negativa y en otros se ha manifestado que aprobar el trabajo por cuenta propia para algunos profesionales podría socavar la esencia de la sociedad socialista y que iniciaría un proceso de privatización generalizado, que llegaría a los sistemas de salud y educación. Si tuvieran la posibilidad de conversar con estos decisores ¿qué mensaje les transmitirían?

AA: La arquitectura independiente en Cuba es un fenómeno que ha surgido debido a una necesidad no cubierta por las instituciones estatales destinadas al diseño arquitectónico (las empresas estatales de proyecto, y a una menor escala, el Programa del Arquitecto de la Comunidad). No han sido capaces de asumir la diversidad programática de los encargos que se han requerido por los cuentapropistas en los últimos años, los que se amplían notablemente con la reciente diversificación y ampliación divulgada.

Si la arquitectura responde a las necesidades de la sociedad y estas no son cubiertas por las estructuras existentes, es lógico pensar que persistirá esta modalidad, incluso con las nuevas disposiciones gubernamentales que prohíben su ejercicio de manera independiente, lo que supone una contradicción en relación con las actividades que están permitidas y que atañen a la arquitectura. Por tanto, reconocer esta fuerza profesional que hoy tiene el país e integrarla de manera sostenible a sus procesos de desarrollo, es esencial.

PE: Los sistemas de salud y educación públicos están protegidos constitucionalmente, por lo tanto, considero este argumento fuera de lugar.

La ley debe seguir a la vida. Los arquitectos independientes existimos hace varios años, brindando un servicio necesario que considero legítimo desde el momento en que por una parte existen clientes, por otra la disposición a asumir el encargo y este intercambio beneficia a ambas partes, a la ciudad y al medio construido. Hemos dado respuesta a programas que no podían ser asimilados ni por la empresa proyectista estatal, ni por los arquitectos de la comunidad: bares, gimnasios, cafeterías, hostales. Actualmente, con la aparición de las mipymes, es de prever que se necesitarán nuevos proyectos, que tampoco queda claro quién ejecutará.

Que todas las actividades constructivas puedan realizarse privadamente, exceptuando proyecto y asesorías técnicas, es tan absurdo como quitar dos pasos a una escalera y pretender que funcione correctamente. Esta prohibición nos hace parecer prescindibles, lo que solo redunda en detrimento de las buenas prácticas constructivas y en una mayor pobreza de soluciones.

La mayoría de los arquitectos independientes trabajamos por vocación y no, como se ha pretendido, para lucrar. Es mucho más lucrativo desarrollar cualquier otro emprendimiento que proyectar; sin mencionar que es de una inconsistencia mayor estigmatizar la necesidad de ser rentables financieramente en un país donde el salario medio hace décadas no alcanza a cubrir necesidades básicas.

Arquitectura
«Palapas en el mar» es el proyecto de un prototipo de cabaña flotante y la concepción de un conjunto de 10 unidades para la isla de Holbox. (Imagen: Pino Estudio)

En un repaso por sus obras, se nota una tendencia a la limpieza de las soluciones, a la combinación de belleza con humildad y mesura. ¿Esto responde al seguimiento de alguna corriente de diseño, como el minimalismo, o es el resultado de la necesidad y la adaptación a las carencias materiales y de acceso a un mercado consolidado?

AA: Quizás podríamos decir que más allá de referencias específicas, nuestra obra es resultado de una condición de trabajo contextual, de relación artesanía-profesionalidad, la construcción desde el sitio en el día a día y la interpretación de la cercanía al proceso material y social de la arquitectura. También hablamos del ajuste espacial y la comprensión del lugar más allá del proyecto inicial y la reformulación desde posturas «profesionales» de lo autogenerado, a partir de la relación con escenarios y sitios ampliamente meditados, que exploran de una manera, quizás hasta ingenua, nociones centrales de la arquitectura.

Esta noción de lectura a veces se refiere a un contexto específico de la obra, pero también puede ser entendida como una herramienta para analizar contextos mucho mayores, de realidades que trascienden lo físico para volcarse de la misma manera en otras categorías u otros fenómenos, es decir la lectura del contexto ya entendida como lectura de procesos más inconmensurables o multidimensionales.

PE: Para mí ha sido prioridad diseñar obras que estén perfectamente asentadas en la realidad material del país y del cliente. El proyecto toma forma a partir de las posibilidades concretas y asimila las condiciones constructivas, de materiales y del contexto, que terminan definiendo desde la concepción general, hasta los detalles arquitectónicos.

Sin embargo, también me interesa someter el proyecto a un proceso de limpieza, donde busco que solo lo más esencial se exprese. Por entonces muchos elementos de la obra dejan de percibirse y se integran al todo lo más orgánicamente posible. Me inspira crear lugares de paz y serenidad, refugios donde la vida humana pueda manifestarse sin ruidos visuales innecesarios.

¿Qué es lo que más les preocupa o rechazan de la producción arquitectónica cubana actual?

AA: La falta de acotación o de discernimiento de lo que se entiende por producción arquitectónica nos limita a expresar con claridad una idea conclusiva al respecto. Ante la aparente ausencia de un cuerpo de ideas rectoras en las distintas esferas que podrían asumir la definición del concepto de «lo arquitectónico», desde lo popular hasta lo institucional —con la excepción de la esfera académica—, la aplicación de variables comparativas o el análisis de soluciones desde el punto de vista práctico, en contraste con el concepto macro de producción constructiva, parece ser de alguna manera inconsistente o problemático.

En todo caso, en la referencia de soluciones vernáculas, sobre todo en el ámbito ambiental y simbólico, podemos encontrar elementos para contrastar alguna solución aislada, algún edificio o espacio generado.

Arquitectura
El Apartamento, Albor Arquitectos, Planta 1er Nivel. (Imagen: Albor Arquitectos)

PE: El éxodo de arquitectos que sufre el país, incluso de aquellos que habían decidido echar raíces aquí. Todo lo que rechazo no tuviera ninguna importancia si las condiciones fueran propicias para fomentar un movimiento arquitectónico local y contemporáneo. Lo que pasa es que, a tanta falta de producción arquitectónica, lo que vemos erigirse son mayormente los ejemplos más facilistas y triviales. Para frenar esta situación lo primero sería fomentar la economía del ciudadano, la economía familiar. El gobierno debe liberar las fuerzas productivas y permitir todo aquello que represente bienestar popular, sin retrocesos ni demoras.

En segundo lugar, lo mismo que pedimos al Presidente en la carta entregada el 15 de febrero del 2021, firmada por una amplia y sólida representación de todo el gremio: la autorización del ejercicio independiente de arquitectos e ingenieros de la construcción y la implementación obligatoria de concursos públicos abiertos de arquitectura y urbanismo, para obras de relevancia e interés y para las intervenciones sobre el espacio público por parte de los gobiernos municipales o al nivel que corresponda.

¿Qué les preocuparía en cuanto a la evolución de las ciudades cubanas y qué permitiría contrarrestarlo en caso de que se levante o alivie el bloqueo y las inversiones constructivas se multipliquen en un período corto de tiempo?

PE: Me preocupa la degradación que siguen sufriendo grandes zonas patrimoniales, donde desgraciadamente mueren familias debido al colapso estructural. En La Habana, mi ciudad, me entristece ver que ya las calzadas se perdieron a pesar de que no pocos colegas se encargaron de alertarlo a tiempo, en cuanta plaza pública hubiere. Me preocupa el futuro de los barrios menos favorecidos: Centro Habana, Cerro, Diez de octubre, Regla; una Habana que he visto caer como resultado de la inacción negligente y la desidia de las autoridades.

Ante tal inseguridad constructiva, sin ningún plan factible en el corto y mediano plazo, cualquier consideración de otro orden parece fuera de lugar. Sin embargo, arquitectos y urbanistas debemos ser serios en esto: la arquitectura y la ciudad son importantes.

En la Habana falta prácticamente todo por hacer, desde un plan para el manejo de desechos, una actualización del sistema de alcantarillado, hasta un plan integral de reconstrucción. Mi mayor preocupación sería que se dependa del levantamiento del bloqueo para comenzar a hacer efectivamente por la ciudad. Esto no es en absoluto necesario.

Ante un nuevo auge constructivo en La Habana sería decisivo contar con un gobierno local, capaz de articular y gestar un Plan Director, que hiciera valer las regulaciones que dieron forma a la ciudad en aquellas zonas que lo ameriten y que trazara nuevas regulaciones donde pudiera admitirse mayor flexibilidad. Es urgente avanzar en la modernización de la administración pública, que debe estar obligada a la transparencia, la rendición de cuentas y a ofrecer espacios de participación ciudadana, por ejemplo, para la determinación de usos de suelo y aprobación de proyectos en aquellos lotes de mayor interés urbano.

También temo que tantos años de escaseces nos hagan olvidar lo lúdico. La Habana tiene que funcionar, pero también tiene que recuperar espacios para el disfrute. La relación con la bahía, el río Almendares, el desarrollo del Parque Metropolitano, el respeto al arbolado, son algunos viejos pendientes.

Arquitectura
Cabañas del proyecto «Palapas en el mar», de Pino Estudio. (Imagen: Pino Estudio)

¿Alguna vez han pensado que hubieran sido más exitosos profesionalmente si hubieran emigrado como muchos de sus colegas y compañeros de curso? ¿Por qué decidieron quedarse y hacer arquitectura en Cuba?

AA: Nos gusta pensar que hemos estado y hecho lo adecuado en cada momento. En Cuba se tiende a ver el proceso migratorio como una alternativa de ruptura total. Sin embargo, desde hace tres años nuestra obra se ha producido en una práctica cruzada entre Cuba y España y se ha ampliado recientemente con una colaboración profesional en Portugal, pero nuestra principal atención sigue estando en Cuba y las problemáticas de la profesión, sea desde lo práctico o lo investigativo.

PE: No, valoro mucho todo lo aprendido aquí. Pienso que hubiera perdido menos tiempo en cuestiones inútiles, hubiera tenido quizás más vacaciones y mejores condiciones de vida. Me quedé en Cuba porque es mi país y siempre tuve algo que hacer aquí, algo que en ese momento parecía lo más importante.

En conversaciones con arquitectos que inician su carrera profesional, he percibido poca esperanza en su futuro en Cuba. ¿Qué palabras de aliento se les pudiera enviar?

AA: Nos parece interesante llamar la atención sobre la crucial importancia, desde nuestra perspectiva, del periodo de pregrado. Hay una tendencia en nuestro gremio a subestimar el aprendizaje de esta etapa. Al interno de Albor Arquitectos hablamos frecuentemente sobre ello y aunque somos conscientes de sus limitaciones, es un período para buscar ayuda y aprender tanto como sea posible. Sobre todo, para alcanzar una formación metodológica que permita, en la etapa de postgrado, enfrentar las problemáticas de la profesión con responsabilidad, independientemente del contexto.

PE: Que no sigan ningún rebaño, que decidan por sí mismos: así cualquier cosa que hagan aquí o en cualquier otra parte, cobrará mayor sentido. Que no pierdan tiempo.

No tengo palabras de aliento: yo también he decidido irme.

De autocríticas, presiones y arrepentimientos forzados

Autocríticas
(Imagen: Richi Herrera)

Durante la Guerra Fría las autocríticas forzadas del estalinismo y las presiones del macartismo a las figuras públicas, para que asumieran una determinada postura, constituyeron un mecanismo de violencia política que abarcó a no pocos intelectuales y artistas. En los últimos años, al avivarse las contradicciones del Estado cubano con su vecino del norte y su oposición interna, el gobierno en la Isla y grupos opositores radicalizados en el sur de la Florida, han revivido estas prácticas como un arma de lucha.

En el presente texto se abordan momentos claves de la historia universal y cubana, en los que las autocríticas forzadas y las presiones a figuras públicas para sostener el discurso hegemónico cobraron auge. Asimismo, se exponen cuáles son las características esenciales de este relato en el contexto actual a partir de ejemplos puntuales recientes.  

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En la extinta URSS, las autocríticas forzadas se emplearon para mostrar el poder del Estado, y a la vez, como experiencia ejemplarizante para el sector intelectual. Entre los casos más conocidos estuvieron el del teatrista Vsevolod Emílievich Meyerhold. En 1938 fue obligado a arrepentirse de su «desviación política» en un juicio, sin que por ello evitara ser fusilado en 1940. También ganó celebridad el rechazo forzado de Boris Pasternak al Premio Nobel de Literatura en 1958, tras fuertes presiones desde el Kremlin que alcanzarían incluso a sus más allegados.

En Estados Unidos se hicieron visibles varios intelectuales, censurados por sus ideas o conducidos a renegar de estas. Aquel período, donde primó la violencia simbólica y jurídica sobre figuras públicas, ha sido llamado por los historiadores «macartismo», por el protagonismo del senador Joseph McCarthy, aunque, igual que con el estalinismo, las acciones e ideologías desarrolladas, trascienden las individualidades de las figuras que las representan. Uno de los procesos más notorios fue el de «Los diez de Hollywood», grupo de cineastas condenados por el Comité de Actividades Antiamericanas.

Estos artistas no resultaron los únicos afectados. Las acciones del mencionado comité implicaron incluso a la reconocida cantante cubana Celia Cruz, a quien, según un reporte del Miami Herald, basado en un lote de documentos federales desclasificados, le sería denegada la visa en varias ocasiones desde 1952, por sus vínculos con la emisora cubana Mil Diez, perteneciente al Partido Socialista Popular. En documento de 1965, aludido en el reporte, se evidencia la toma en cuenta de su actitud «anticastrista», para permitir su regularización definitiva en los Estados Unidos.

El caso Padilla y la «parametración»

El gobierno instaurado en Cuba desde 1959, influido por la práctica soviética, ha utilizado las autocríticas forzadas con objetivos similares a los de los casos mencionados con anterioridad. El recientemente estrenado documental de Pavel Giraud que versa sobre el «Caso Padilla», acaecido en 1971, revivió el debate sobre el poeta, cuya autocrítica forzada generó gran atención internacional.

Semejante hecho tuvo lugar en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac). El escritor Heberto Padilla, su protagonista, había permanecido más de 37 días detenido por presuntas «actividades contrarrevolucionarias», imputadas principalmente por el matiz crítico hacia el socialismo de la URSS de su poemario Fuera del juego —premiada por un jurado internacional y publicada por la misma UNEAC con una nota de inconformidad—, sus relaciones con intelectuales y funcionarios de otros países, y sus declaraciones a la prensa internacional.

En el encuentro, Padilla se arrepintió de sus actitudes delante de otros escritores y artistas y expuso las supuestas orientaciones «contrarrevolucionarias» de varios colegas, quienes tomaron el micrófono para reafirmar su «culpabilidad». La similitud con las prácticas estalinistas provocaría que intelectuales de izquierda como Jean Paul Sartre y Julio Cortázar, defensores de la Revolución cubana, rompieran relaciones con esta, o al menos se distanciaran temporalmente.

El tratamiento dado a Padilla se ha tomado como el referente inicial del «Quinquenio Gris», período así calificado por el ensayista cubano Ambrosio Fornet. Durante esta etapa se volvió recurrente la práctica denominada «parametración» —adoptada a partir del Primer Congreso de Educación y Cultura— que consistió en separar de sus puestos de trabajo o centros de estudio, a personas que no cumplían con los parámetros instaurados por las autoridades. Se acompañaba de una fuerte carga de estigma que les dificultaba desempeñar su labor en otros espacios.

Autocríticas de cubanos en el siglo XXI

La ausencia en el imaginario social de los cubanos de una cultura democrática, que pondere el diálogo y el respeto a la diversidad de opinión, ha propiciado que se asuma, como estrategia de lucha ideológica, la imposición autoritaria de los criterios de un grupo de poder sobre otro. Asimismo, en la contemporaneidad, los medios de comunicación del Estado y de la oposición están desempeñando un papel primordial en el escalamiento de estas autocríticas: generan miedo al convertirlas en una forma de escarmiento.

En los últimos años ha sido marcada la tendencia en los medios afiliados al gobierno cubano, principalmente en la televisión, a mostrar declaraciones de inculpación. Por lo general, son obtenidas en interrogatorios efectuados por los organismos de la Seguridad del Estado o la Policía, luego editadas y descontextualizadas.  

Bajo esta fórmula mediática ha sido utilizada contra presuntos comisores de delitos comunes, opositores que han recibido financiamiento para realizar actos violentos o vandálicos, y periodistas colaboradores de medios no estatales. Se viola, en las tres variantes, el principio de presunción de inocencia recogido en la Constitución.

Utilizar como fuente de información estas declaraciones, conseguidas en un interrogatorio o bajo presiones, ha sido objeto de denuncia por parte de los medios implicados. La publicación digital elTOQUE declaró que las «entrevistas» a sus profesionales, trasmitidas por la televisión nacional, fueron grabadas «en casas de protocolos de los Órganos de la Seguridad del Estado, después de haber sido interrogados en varias ocasiones, regulados a salir del país en su mayoría y presionados para dejar su trabajo».

Por otra parte, en el sur de la Florida se han manifestado otras formas de coacción ante las opiniones de figuras públicas. Si bien en una sociedad basada en la democracia liberal, que declara a la libertad de expresión como uno de sus paradigmas, resulta arduo identificar con claridad la intervención del Estado en la censura, el poder que ejercen varias comunidades emigradas, radicalizadas sobre los medios de comunicación e industrias culturales locales, ha provocado que no pocas figuras públicas hayan visto coartadas sus opiniones.

Se han dado casos en que algunas de estas personalidades mediáticas han tenido que disculparse —tras cancelaciones de oportunidades de trabajo— cuando se han distanciado del discurso impuesto por el llamado «exilio histórico».  

En las últimas semanas trascendió a los medios de la oposición la polémica desatada en las redes alrededor del cantante cubano residente en Miami Eduardo Antonio, compelido a borrar una fotografía que había subido a su perfil de Facebook junto a su colega Pedrito Calvo, acusado de ser cómplice del Estado cubano. La retractación estuvo acompañada de una autocrítica y la ratificación de su postura contraria al sistema político de la Isla, luego de múltiples presiones y de que fuera anulada su participación en un show producido por el influencer Alexander Otaola.

Este no ha sido el único caso en los últimos años. A partir de las coberturas realizadas por medios de la Florida o de la oposición al gobierno cubano, se identificaron al menos cinco artistas —Descemer Bueno, Osmany García, Gente de Zona, Yulién Oviedo y Pitbull— que debieron retractarse de sus criterios políticos o simplemente de acciones o palabras, como el apoyo al intercambio cultural, contrarias a la narrativa imperante en una zona de la comunidad cubanoamericana.

El patrón de «declaración-presión-disculpa» se repite con varias similitudes. Por lo general, los imputados son artistas que se presentan en espacios administrados por los cubanos en la ciudad de Miami, lo cual —a diferencia de otros como Ana de Armas, triunfadora a nivel nacional e internacional— los hace sumamente vulnerables a la presión por parte de los medios o influencers extremistas, cuya área de incidencia es la comunidad cubanoamericana.

Unido a esto, medios opositores han dado amplia cobertura al proceso y considerado la disculpa final como una victoria; por ejemplo, solo la polémica alrededor de Eduardo Antonio fue cubierta en al menos 10 sitios digitales con este enfoque.

Autocríticas

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Según la Revista Argentina de Ciencias Psicológicas, la autocrítica a nivel individual se define como «un estilo cognitivo de personalidad mediante el cual el individuo se evalúa y se juzga a sí mismo». La literatura sobre el tema considera que tiene diversos efectos, mas la mayoría de los textos coinciden en que, para ser aprovechable de forma positiva por el sujeto, debe ser un proceso libre de presiones externas.

Los daños que provoca la violencia política en sus víctimas, sumados a la ausencia de garantías y protecciones para ejercer la libre expresión —que no es libertad para discriminar— dificultan el diálogo y la toma de decisiones sobre la base de la sinceridad y el respeto. El uso del escarmiento público y el temor para intentar imponer una determinada ideología por encima de las demás, lejos de promover el consenso, legitima una doble moral que lastra cualquier aspiración de desarrollo democrático.

Cascabeles y mordazas: vaivenes del sector privado en Cuba

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Vaivenes
(Imagen: Richi Herrera)

La historia del sector privado cubano, luego de 1959, se resume en una espiral de cierres y aperturas graduales. Durante los últimos sesenta años, el panorama ha evolucionado de una centralización casi absoluta, a una economía de carácter mixto, que pondera la empresa estatal sobre otros tipos. Sin embargo, el sector no estatal en Cuba tiene un papel relevante, en tanto agrupa el 34 % de la fuerza de trabajo en el país y entre 10 y 12 % del PIB.

Pudiera decirse que la última década ha sido la de mayor consolidación de la actividad «por cuenta propia». Dicha afirmación es respaldada por dos elementos clave: la inclusión de la propiedad y la producción privadas en la Constitución de 2019 y la posterior aprobación de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) en agosto de 2021.

No obstante, desde su resurgir en 2011, el sector no estatal ha hecho frente a obstáculos transversales a la economía cubana: reformas seguidas de contrarreformas, excesivo burocratismo y tendencia a la centralización. También han impactado de manera negativa factores como la inflación—que el gobierno cubano situó en un 40 % para finales de 2022—, los efectos nocivos de la pandemia y las medidas coercitivas unilaterales por parte de la administración estadounidense.

A los frenos antes mencionados, se sumó la sorpresiva parada en la aprobación de mipymes, experimentada en diciembre del pasado año, y que se extendió por algunas semanas. Ante el silencio oficial, la medida despertó la polémica en redes sociales en la que intervinieron sobre todo economistas, académicos y empresarios cubanos, preocupados por el futuro del sector.

Con el propósito de disipar las dudas en torno a este episodio e interpretar el momento actual que atraviesan los emprendedores de la Isla, los economistas Tamarys Lien Bahamonde —articulista sobre temas económicos y candidata a Doctora en Políticas Públicas por la Universidad de Delaware— junto a Omar Everleny Pérez Villanueva —quien fuera profesor por más de treinta años en la Universidad de La Habana y exdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana (2011-2014)— responde a interrogantes acerca de las principales contradicciones de la política económica y las mipymes en Cuba.

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Omar Everleny Pérez Villanueva, fue profesor por más de treinta años en la Universidad de La Habana y exdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana (Foto: Mabel Torres / LJC)

Después de 1959, la privatización ha sido objeto de polémicas, desencuentros, temores, prejuicios y frenos, con períodos de tímidas aperturas, seguidas de altos inesperados. ¿Será este el ciclo sin fin de la reforma cubana?

Omar Everleny (OE): Durante los treinta años posteriores al triunfo de la Revolución, el sector privado fue visto como algo nocivo para el proceso. Uno de los primeros antecedentes de la política futura en torno a la propiedad privada se remonta a la Ofensiva Revolucionaria de 1968, con la nacionalización de todos los negocios, sin importar su tamaño.

Después de 1993 —y debido a la crisis económica derivada de la desaparición de la URSS— se aprobó el trabajo por cuenta propia bajo el prisma «del mal necesario». Cuando la situación financiera del país mejoró, las políticas de apertura experimentaron una regresión. Con la llegada del expresidente Raúl Castro al poder, la actividad económica no estatal volvió a cobrar impulso, aunque en los últimos años de su mandato hubo un período de congelación de casi dos años.

Es cierto que a finales de 2022 se vivió un momento de retroceso, a partir de una desaceleración del número de empresas aprobadas, además de eliminarse los incentivos fiscales. No obstante, aunque temo ser categórico, es muy difícil eliminar o restringir a gran escala el sector privado actualmente, porque no existe una ley que circunscriba de manera exclusiva el comercio minorista a la gestión estatal y, por otro lado, hay un hecho que condiciona sobremanera el panorama: a nivel ideológico la sociedad cubana no es la misma que la de la segunda mitad del siglo XX.

Tamarys Lien Bahamonde (TLB): Los paralelismos entre las reformas cubanas de los años noventa y las de la segunda década del siglo XXI, se sintetizan en tímidos cambios iniciales, seguidos de transformaciones más radicales (entendidas como descentralización parcial, mayor autonomía a los gobiernos locales y ampliación de la actividad privada), para finalmente poner freno a todo lo emprendido.

Esa fue la historia de los noventa, sucedió también con los Lineamientos del Partido aprobados en 2011 y algo similar pareció ocurrir recientemente, porque no hay mecanismos reales de reclamos al gobierno para hacer que se cumpla la ley. En 2017 el discurso gubernamental apuntó a que se trataba de una disposición transitoria y en la práctica demoró dos años. La historia se sintetiza en una resistencia al cambio, expresada en inconsistencia y fragmentación de la política económica. El pasado nos enseñó cuál es la tendencia, y como tal puede repetirse.

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Tamarys Lien Bahamonde es articulista sobre temas económicos y candidata a Doctora en Políticas Públicas por la Universidad de Delaware. (Foto: Cortesía de la entrevistada)

La aparición de las mipymes, como figura jurídica, era uno de los reclamos fundamentales del sector privado en Cuba. ¿Qué ventajas ha traído dicha transformación para el ejercicio de la actividad económica no estatal y qué retos en materia legal y práctica aún quedan pendientes?

TLB: El otorgamiento de personalidad jurídica a los negocios privados representa un considerable paso de avance, porque les permite operar en un marco legal más sólido.

OE: A efectos prácticos, no es lo mismo una persona natural que una persona jurídica y en términos legales dicha separación favorece la transparencia y el desarrollo de una empresa. También se incluyen posibilidades de importación de materias primas, que en el pasado era imposible, además de la ampliación del número de empleados contratados.

TLB: Para que este tipo de organizaciones empresariales funcione de manera adecuada, quedan muchísimos retos todavía. La cultura organizacional cubana es bastante inflexible. Y aunque se hable poco, tampoco puede desestimarse la responsabilidad que tienen los funcionarios de mediano y bajo nivel en la pirámide burocrática. Me refiero a aquellos directamente vinculados a la autorización de licencias y a la toma de decisiones en última instancia, que en no pocos casos, obstaculizan el desarrollo de estas actividades.

También deben considerarse los obstáculos internos y externos que enfrenta la economía nacional, como lo son la centralización del comercio exterior, las múltiples tasas de cambio vigentes y las dificultades e insuficiencias del sistema bancario, particularmente en el otorgamiento de créditos. A ello se suma la crisis financiera internacional. Todo lo anterior determina que la integración de las mipymes privadas con la empresa estatal no sea fluida ni consistente.

Mucho se ha debatido sobre el papel que deben desempeñar las mipymes en Cuba en el orden tributario. ¿Cuál es la alternativa más viable? ¿Tratamiento diferenciado? ¿La exoneración de impuestos en un período inicial?

TLB: Una microempresa no tiene las mismas necesidades y retos para su desarrollo que una mediana empresa, por lo que demanda un tratamiento diferenciado. La vía de fiscalización más recurrente suele ser la instauración de un sistema de impuestos progresivos, que no es el caso del modelo cubano per se.  Cuba, en cambio, posee características de sistema impositivo regresivo, lo que quiere decir que mientras más pequeña es la empresa, mayores dificultades enfrenta.

En estos casos, lo común es exonerar del pago de impuestos a las empresas que se pretenden estimular, para que resulte mucho más atractivo invertir en dichos rubros. A nivel nacional hay sectores que deben priorizarse, como la agricultura o determinadas industrias, pero el Estado sigue poniendo énfasis en el turismo y en los bienes inmuebles. Mi recomendación: estudiar el contexto y determinar qué se necesita estimular.

En el modelo cubano actual existe mucha ineficiencia y, aunque no tengo a mano ningún estudio al respecto, me atrevo a asegurar que la evasión de impuestos es bastante alta. Si bien este tema no es mi especialidad, yo diría que la Isla está en pañales con respecto a política fiscal.

OE: El sector privado ha demostrado en los últimos años que, pese a las limitantes que enfrenta, continúa su crecimiento. Una de las formas de incentivarlo es precisamente la exoneración de impuestos en un período inicial. En la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, existen facilidades de este tipo por cinco o diez años, pero eso no aplica a las mipymes cubanas. ¿Por qué tratar al privado nacional diferente al extranjero? La respuesta es clara: resulta necesario atraer capital foráneo, pero debería ser igual de importante hacer crecer el capital cubano.

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En la Zona Especial de Desarrollo del Mariel existen facilidades de este tipo por cinco o diez años, pero eso no aplica a las mipymes cubanas. (Foto: ZEDM)

Entre los retrocesos más recientes en materia de emprendimiento en Cuba, figura la abrupta pausa en el otorgamiento de licencias para la creación de nuevas mipymes durante el mes de diciembre. A ello se suma el anuncio de la suspensión de la exención de impuestos por el primer año de vida. ¿Qué lectura se puede hacer al respecto?

OE: Atravesamos un momento complejo, pero desde finales del pasado año se reanudó la aprobación con más de un centenar de empresas nuevas. El panorama no es el mismo que el de 2017. Ahora hablamos de pequeñas y medianas empresas privadas con personalidad jurídica.

TLB: El contexto actual difiere de las dos referencias anteriores porque existe una legislación que respalda la actividad privada, partiendo de la Constitución de 2019, si bien hay que tener en cuenta el poder discrecional de la burocracia cubana.

Recientemente, el gobierno emprendió una nueva ofensiva contra las ilegalidades y el enriquecimiento ilícito, en la que el sector privado ha sido uno de los blancos principales. ¿Existe relación entre ello y el alto sufrido en la creación de pequeñas y medianas empresas?

TLB: Las ilegalidades ocurren muchas veces ante vacíos en las normas, unido a características propias del contexto cubano actual, como la crisis económica y el desorden monetario, que responden a un mal diseño de la política económica. Ahí se encuentra el origen de este mal, que el gobierno intenta detener con ofensivas, cual parche para una herida mayor, porque no resuelven los problemas estructurales. Y así entramos en un ciclo infinito de infracciones y respuesta gubernamental.

OE: Nuevamente se enfoca la atención en las causas, en lugar de ir a la raíz del problema: la baja producción y la oferta deficiente. Por otro lado, las ilegalidades y el enriquecimiento ilícito de personas que lucran con la reventa ilegal de productos, adquiridos en tiendas estatales, no es una consecuencia de la privatización. ¿Acaso son las mipymes las causantes del desabastecimiento? ¿Por qué el gobierno no se preocupa también por los altos precios del comercio minorista estatal? ¿Dónde comienza el ciclo de corrupción si no es en los comercios del Estado?

Durante el período de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la empresa no estatal de la Isla vivió un momento de crecimiento. En los últimos meses, algunas medidas tomadas por la administración Biden, unidas a las declaraciones del vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, parecen ser la antesala de un posible entendimiento, que no ha sido anunciado oficialmente. ¿Qué impacto tendría una nueva distensión entre La Habana y Washington en los emprendedores?

TLB: Cualquier distensión con Estados Unidos puede beneficiar no solo a los pequeños empresarios, sino que tendría un impacto positivo sobre la economía cubana. Hay una intención explícita de muchos empresarios norteamericanos de hacer negocios y ayudar a la micro, pequeña y mediana empresa de la Isla. También hay organizaciones sin fines de lucro que tienen interés en fomentar el desarrollo local mediante el fomento de las mipymes. Si existe una distensión, muchas de esas iniciativas, que hoy están atadas, pudieran llevarse a cabo.

OE: Todavía me mantengo cauto a la hora de ver indicios concretos de un acercamiento, pero también es cierto que Biden se encuentra en la segunda parte de su mandato y tiene más libertad una vez pasadas las elecciones de medio término. Miami, donde se concentran las voces más reacias al diálogo, pertenece a Florida, un estado ya perdido para los demócratas. Teniendo en cuenta este factor, pudiera ser posible una mayor flexibilización, que se traduciría en más turismo estadounidense y posibilidades de atraer capital foráneo.

A finales de 2022 resurgió la polémica en redes sociales sobre la creación de una organización que agrupe a los emprendedores cubanos. ¿Lo cree posible en el contexto político actual?

OE: Siempre he defendido el hecho de que las mipymes cuenten con una confederación de empresarios privados o una cámara de comercio. Ello pudiera venir de la mano de la creación de bancos destinados a la concesión de créditos y al fomento de las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, el sistema bancario cubano está muy lejos aún de estimular al sector privado. Los créditos son muy pequeños y en moneda nacional en la mayor cantidad de los casos. Crear una institución que los represente sería muy saludable, siempre que no se subordinen a ninguna otra instancia.

TLB: Muchos países cuentan con asociaciones que reúnen a los pequeños empresarios privados y sería saludable en el contexto cubano, de la misma manera que los sindicatos deben comenzar a jugar su verdadero rol. Si los dueños de mipymes se asocian pudieran ser más fuertes como grupo, pero eso también implica que hay que crear garantías para los sindicatos. Ambas cosas deben ir en paralelo.

La discusión sobre el modelo económico cubano parece moverse siempre en la dicotomía empresa privada versus empresa estatal. ¿Por qué queda relegada la figura de las cooperativas?

OE: La forma en la que se han creado las cooperativas cubanas ha dejado margen a imprecisiones en torno a los incentivos. Muchas veces se han instituido cooperativas sin cooperativistas. La idea de este tipo de gestión es que todos colaboren mediante una junta accionista.

El ejemplo más claro de que no ha sido exitosa, podemos encontrarlo en la agricultura. Muchas de las cooperativas agropecuarias están endeudadas o incumplen con el pago a sus trabajadores. En cambio, hay otras propuestas que fueron aprobadas por el Partido, como las cooperativas de segundo grado en la agricultura, o cooperativas de comercialización, que nunca fueron implementadas.

TLB: La dicotomía existe debido a la escasa cultura económica, mientras que prevalece una visión reduccionista sobre la naturaleza de este tipo de propiedad. En el mundo operan empresas muy diversas: cooperativas, privadas, de responsabilidad social, y con actividades que sobrepasan las que ahora mismo están autorizadas en el país.

La polaridad en definitiva es la misma que la de planificación y mercado, en discusión en Cuba desde los sesenta. En el debate sobre reforma y socialismo, la actividad privada siempre se ha visto como una amenaza contrapuesta a la empresa estatal. La empresa cooperativa —como se encuentra en un punto medio entre las dos—, erróneamente queda fuera de esa discusión.

Atraer voces diversas, ampliar las fronteras del debate y conectarlo con la articulación de políticas públicas, permitiría a su vez tener una mirada más amplia de lo que se entiende por cooperativa, o incluso por organizaciones sin fines de lucro, con mucho margen transformador dentro de las economías. Sin embargo, en Cuba persiste la idea de que pueden ser un catalizador para el cambio político.

Una de las principales contradicciones de la política económica cubana recae en la idea que, desde las estructuras de gobierno, se tiene acerca de que la privatización es uno de los principales generadores de las desigualdades sociales. ¿Cuál es el camino más viable si hablamos de un país que apuesta por un modelo de desarrollo socialista?

OE: Hay contradicciones en la política económica en cuanto a la privatización. Cuando se analizan las empresas privadas creadas en Cuba y los sectores hacia los que están dirigidas, vemos que se trata de un tejido industrial necesario, enfocado en áreas como gastronomía, materiales de la construcción, diseño, servicios informáticos…

Actualmente, en las más de seis mil mipymes aprobadas, trabaja una cifra superior a las cien mil personas, un grupo que ha salido del sector más bajo de los asalariados y con mejores ingresos que quienes desempeñan esas mismas actividades en el sector estatal. También hay que ver el origen de las desigualdades, que puede responder a cuestiones geográficas, familiares o de orden socioeconómico. La razón que está detrás de la arremetida ideológica contra la privatización no es que genera desigualdades, sino miedo a ceder el poder político.

TLB: La privatización puede tener un impacto en las desigualdades, pero estas ya forman parte de la realidad cubana y son profundas. En Cuba hay pobreza y también pobreza extrema, tanto en áreas urbanas como rurales. En ese sentido, resulta imprescindible encaminar las políticas públicas hacia la redistribución de los ingresos.

Resta avanzar también en torno a los derechos laborales de los trabajadores, lo que requerirá el concurso de administradores públicos, sociólogos, economistas, urbanistas…  El primero que debe resolver la precariedad laboral es el gobierno, dentro del sector público y la empresa estatal. Y estamos hablando de un problema grave, porque las brechas sociales en Cuba son profundas y atentan contra el objetivo fundamental de un sistema socialista.

La capacidad de diseño de políticas públicas también ha sido comprometida con una doble crisis —migratoria y económica—, que ha hecho estragos en todos los sectores, pero que siempre afectará de peor manera a los más vulnerables. Ese drenaje de mano de obra calificada que ha sufrido la Isla es gravísimo para cualquier país y en el caso de Cuba estamos hablando del 2 % de la población. Tampoco puede obviarse la inflación y la caída de la capacidad de compra de la moneda nacional, consecuencias de una política monetaria fracasada.

En medio de todo ese panorama emergieron las tiendas minoristas en MLC, que establecieron una brecha entre los cubanos con acceso a divisas y los que viven de su salario en CUP, sin remesas, ni ingresos extra. La lectura no debe centrarse en ver a las mipymes como el origen de las desigualdades sociales, sino en el impacto de políticas anteriores mal diseñadas. 

Ante un panorama tan incierto, con inflación, crisis económica, un mercado cambiario inestable, desabastecimiento, medidas coercitivas unilaterales por parte de Estados Unidos, vaticinar un futuro de los emprendimientos en Cuba a corto plazo puede resultar bastante desafiante. ¿Se atreven a enunciar algunos pronósticos?

OE: Existen factores externos que no mejorarán en 2023, como el incremento de los precios de productos básicos, la crisis del petróleo y otras consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania. Internamente, la situación económica también es muy difícil. Si uno analiza el discurso televisivo o las exposiciones de los ministerios, no existen problemas, mas hay que hacer a un lado la retórica triunfalista. La inflación y el desabastecimiento se resuelven aumentando la producción. El único camino es quitar las trabas que impiden la importación del sector privado y las excesivas regulaciones en los mercados minoristas estatal y no estatal.

La competencia es muy sana porque permite la innovación. Yo soy partidario de una economía socialista de mercado. Lo otro no se ha inventado o bien pudiera leerse como lo que hemos pasado hasta ahora. La salvación será introducir más elementos de competitividad. Sé que a muchos no les gustará esta frase, pero han tenido 64 años para demostrar lo contrario.

En cuanto al panorama futuro de la actividad económica no estatal, pienso que, si bien en Cuba se han tomado decisiones en contra de la lógica, no creo que la directriz sea revertir el proceso. De hecho, quiero ser optimista y augurar que el Estado va a ir a más y abrirá el espectro hacia actividades no permitidas hasta el momento, como algunos servicios profesionales. La principal voluntad de cambio debe ser transformar mentalidades del pasado.

TLB: Con respecto al porvenir de Cuba hay muchísimas preocupaciones compartidas por economistas, sociólogos y profesionales de diferentes áreas de las ciencias sociales y técnicas. En lugar de vaticinar, prefiero que la respuesta a esta pregunta se enfoque en proponer cambios, que deben comenzar por redireccionar las inversiones hacia el sector agrícola, reconsiderar el monopolio del comercio exterior y el sistema minorista controlado por el Estado y que opera en moneda libremente convertible.

Hay temas pendientes dentro de la economía a los que debe ponerse atención de forma inmediata y que ya he mencionado: las desigualdades y la precariedad laboral. Urge ocuparse no solo de las mipymes privadas, sino ver el rol que juega la empresa estatal en el éxito del modelo económico.

¿En qué consiste la «nueva» política de Estados Unidos hacia Cuba?

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Política estados unidos cuba

La Embajada de Estados Unidos en Cuba ha anunciado en su serie informativa de Facebook «Política Explicada» que sus disposiciones se encaminan a aumentar «los flujos humanitarios, ampliar los viajes hacia y desde la isla, ayudar al desarrollo del emprendimiento en Cuba incluyendo el acceso sin censura a Internet», y el libre flujo de las remesas.

Otra publicación de este domingo en la misma red social precisa: «Trabajamos para garantizar una migración segura, regular y ordenada de los cubanos ampliando las operaciones consulares Embajada de Estados Unidos en Cuba, reiniciando el Programa Cubano de Parole Familiar y promoviendo otras vías de migración como el nuevo proceso de parole, al tiempo que disuadimos de la migración irregular».

De igual manera, la Embajada también ha denunciado la encarcelación de más de 700 manifestantes del 11 de julio y más de 1 000 presos políticos, para los que solicitó la liberación. Este pedido ha sido respaldado por otras delegaciones y figuras diplomáticas, entre ellas, el Vaticano y la Unión Europea.

Las declaraciones de la Embajada estadounidense ocurren en un escenario de tímida distensión que no ha sido anunciada de forma oficial y que tiene como antecedentes la restauración de los vuelos directos a todas las provincias cubanas desde Estados Unidos, el retorno del personal diplomático a La Habana, conversaciones migratorias entre ambos gobiernos en abril de 2022 y la reanudación del Programa de Reunificación Familiar Cubano.

joe biden
(Imagen: Left Voice)

Sin embargo, el presidente Joe Biden y el Congreso mantienen el resto de sanciones históricas que pesan sobre la Isla y que dificultan sus relaciones comerciales, el acceso a fondos y créditos internacionales o el uso del dólar. A ello hay que añadir la inclusión de Cuba una vez más por parte del Departamento de Estado en la lista de países patrocinadores del terrorismo y de aquellos que «toleran o cometen violaciones especialmente graves contra la libertad religiosa»; así como la renovación, el pasado viernes, de una declaración de emergencia nacional que impide a embarcaciones estadounidenses ingresar a aguas territoriales de Cuba.

La postura expresada por la administración estadounidense no resuelve la contradicción fundamental de su política hacia Cuba, cuya esencia es el cambio de régimen. La Isla enfrenta desafíos en lo referente a transparencia, libertad de expresión y mayor participación ciudadana en el control popular. Empero, cualquier transformación de orden económico y político debe ser resultado de un ejercicio soberano de su pueblo y no de la injerencia extranjera.

Tendencias

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Tendencias
(Imagen: Wimar Verdecia)

—¿Convocaste a la conferencia de prensa?

—Sí. Informar que emprenderemos el Proceso de Negación de Tendencias a Rectificar Errores será un palo periodístico.

—Ya tengo a punto los lineamientos de la nueva política.

—Le propongo no mencionar la palabra «lineamiento». Los revisionistas nos recordarán que se han incumplido la mayoría de los que trazamos hace más de una década. Debemos abstenernos de utilizar el prefijo «línea», que machaca sobre lo que pica y se extiende. Podríamos emplear un término más suave: «flaimiento», que aluda a la demora de tenerlos entre las manos.

—Igual incluiremos una actualización de la prosperidad que alcanzaremos para el 2030, con vistas a hacerla sostenible. A fuer de arriesgados, nos propondremos niveles de consumo que ya quisieran los países desarrollados, como elevar la cuota mensual de frijoles de diez onzas a una libra.

—No creo que en las bases estén preparados para semejante reto.

—Tronaremos a unos cuantos dirigentes, para que el pueblo constate que nadie es infalible: ni intendentes, ni gobernadores, ni ministros, ni… Comenzaremos por el jefe de personal de la Empresa de Granos de Cacocum.

—Mejor irle con todo al pecado de la carne. El sacrificio ilegal de ganado es un verdadero genocidio. Desde que se despenalizó su venta, la tendencia ha sido res-tar. Ya lo de la proteína animal da pena. Ni los curieles, con su descomunal fertilidad, han logrado resolver el problema.

—Hay que borrarse de la mente eso de que la carne solo es para niños, ancianos y dietas médicas. Llevamos sesenta años diciendo que hasta los siete años. Hay que producir perniles para que se los coma todo el que quiera fajarse con un bisté.

—Usted está claro, jefe.

—Lo de la carne es lo que menos me preocupa, la verdad. En cualquier momento Flora y Fauna nos sorprende con la venta de los ejemplares fecundados hace cuatro años en la Mesa Redonda.

—¿Y no es mejor ponernos para los puercos? Despedir el año con avestruz no está mal, pero es una costumbre no enraizada en la cultura cubana.

China construye un enorme edificio de 26 pisos para 1,2 millones de cerdos. «No es la última colmena humana de una ciudad dormitorio, sino una especie de gran corral vertical diseñado para criar cerdos de forma óptima. Animales que vivirán como seres humanos, alimentados con sistemas automatizados, limpiados de manera constante, y monitoreados con cámaras de alta definición». Probaremos una experiencia similar en La Habana con el que alberga al Ministerio de la Agricultura. Los funcionarios del Minagri sembrarán el alimento para esas criaturas (los cochinos digo). Tendrán mejores resultados que los alcanzados en la edificación desde que se construyó.

—A ver si definitivamente tenemos carne, que los seres humanos no sientan que viven como animales o que los monitorean con cámaras de alta definición.

—…

—Necesitaremos financiamiento exterior.

—Entre los «flaimientos» se incluye convertir los parques tecnológicos en parques de diversiones… perdón, de inversiones. África nos ayudará en eso. El Foro Empresarial Argelia-Cuba ha sido calificado de «acontecimiento económico excepcional».

—Como el de comer dátiles, por ejemplo.

—Tan importante como las relaciones con Argelia son las que se estrechan con Belice, cinco veces menor que Cuba, con una densidad poblacional que es la séptima parte de la nuestra. Produjo en la última zafra casi 1 400 000 toneladas de azúcar, uno de sus principales rubros exportables. Entre ambas capitales hay solo 900 kilómetros. Traerla desde allá abarataría la cosa.

—Habría que ver con qué precio se tiran. La importación de azúcar cada vez se encarece más. Cualquier día tendremos que producirla.

—No hay que mencionarlo en la rueda de prensa. Capaz de que algún periodista nos recuerde la pila de centrales que desmantelamos.

—Podríamos desmantelarlo acusándolo de terrorismo de estrado.

Más de temer son «las arremetidas rabiosas de resentidos y cipayos que pululan en las redes sociales». Urge «lograr que las personas tomen distancia, eviten el influjo de ese sistema de seducción y descifren cuándo ofrece algo estimable o los estafa con sus contenidos». «Estamos convocados a luchar contra la hegemonía y no aceptar nunca la mentira».

—Hay que buscar una consigna contundente que acompañe al Proceso de Negación de Tendencias a Rectificar Errores, y que se haga viral en Youtube, Facebook, Instagram y compañía. ¿Se le ocurre alguna?

—«¡Por un porompompón próspero y sostenible!».

Sobre espectacularización de la política, extremismos y espacios digitales

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(Imagen: LJC)

En un escenario internacional, dominado por las imágenes y los espacios digitales, se difuminan las fronteras entre información y entretenimiento. Esto ha propiciado una tendencia creciente a enfoques sensacionalistas y superficiales que signan el tratamiento del contenido político.

El presente texto aborda el fenómeno de la espectacularización de la política. En este se exponen algunos fundamentos teóricos, las estrategias que sustentan este concepto y cómo se evidencian en espacios digitales que emiten contenidos relacionados con la política cubana.

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El concepto de politaiment o política pop define una tendencia dentro de la comunicación política, consistente en tratar la información, los eventos, las apariciones, la gestión y todo lo que envuelve a la política como infoentretenimiento.

Gran parte de las tesis dominantes que se han formulado para explicar este fenómeno de la política como espectáculo en las sociedades contemporáneas, toma como referentes los juicios que aparecen magistralmente esbozados en la obra seminal del pensador, cineasta y estratega francés Guy Debord La Sociedad del Espectáculo. Escrita en 1967, explica la lógica del poder en el capitalismo, que invade las esferas de la cotidianidad a través de la cultura del espectáculo como forma de dominación ideológica.

Considerado uno de los premonitores del Mayo de 68, Debord plantea que en las sociedades modernas la vida se presenta como una acumulación de espectáculos, en el sentido de que todo lo vivido se transforma en representación. Aunque el contexto en que se publica esa obra difiere un tanto del actual, las palabras de Debord encuentran eco en nuestros días: vivimos en la sociedad de las imágenes.

En la contemporaneidad la presencia de internet y un mercado cultural diverso han impuesto evidenciado y legitimado contravalores que responden a una lógica donde priman la banalidad, el mercantilismo, la instantaneidad, la fama efímera, el voyeurismo y una construcción de la realidad cada vez más centrada en el «yo» como protagonista. El ideal de las sociedades armónicas se fundamenta entonces en suprimir atisbos de luchas o contradicciones y centrarse en la búsqueda de la plenitud y la hermosura.

¿Qué ocurre en este contexto con la política?

Guy Debord ya alertaba sobre el carácter ideológico por excelencia del espectáculo, porque constituye una negación de la realidad de quienes a él se exponen.

Por tanto, en ocasiones los escenarios políticos se centran en la construcción de narrativas banales, frívolas y naturalizadas en aras de ocupar territorios simbólicos desérticos de los ciudadanos que se exponen a ellas.

Los politólogos argentinos Mario Riorda y Marcela Farrén contribuyen también a la comprensión de este fenómeno cuando asumen el concepto de homogeneización. Se expresa en la existencia de un mensaje cada vez más despolitizado, con escasa creatividad léxica y cargado de un pragmatismo extremo en busca de estilos más personalistas, donde se diluyen las fronteras entre la información, el entretenimiento y la privacidad.  

Como epicentro, el ciudadano ?dueño y accionario de los derechos civiles para participar en una esfera pública diversa?, donde se forma la opinión pública y necesita de medios concretos para transmitir información e influir en quienes la reciben. Sin embargo, la simplificación mediante el espectáculo de la complejidad que atañe la política, impide que los ciudadanos puedan configurar opiniones fundamentadas y parciales, y en determinados momentos toman sus decisiones políticas guiados por pulsiones emocionales.

El caso cubano en la espectacularización de la política en espacios digitales

Motivados por la irrupción de las nuevas tecnologías infocomunicativas, los espacios digitales se presentan como potenciadores de procesos de hibridación. Se difuminan las fronteras entre quienes producen y consumen los contenidos; entre lo público y lo privado; entre lo informativo y lo opinativo y, a su vez, entre lo puramente noticioso y lo que se puede considerar entretenimiento.

De este modo, muchos acontecimientos vinculados a la política, que hallan eco en la red de redes, suelen generar altas dosis de espectacularización, que en ocasiones tienen efectos decisivos en el escenario político.

Una estrategia en la que se fundamenta la espectacularización de la política consiste, principalmente, en la incorporación de aspectos de la vida privada de los políticos en los contenidos generados en los contextos digitales, dando lugar a una personalización de los mismos.

Esos rasgos inherentes a la intimidad se valen de novedosas narrativas y estéticas en busca de mostrar su lado humano y despertar emociones en las audiencias, que bien pueden ser positivas o negativas, en dependencia de factores como la intencionalidad de los emisores, los escenarios ideológicos y las experiencias de vida de cada individuo expuesto a ese contenido.

Investigaciones de los académicos españoles Andréu Casero Ripollés, Sara Ortells y Gloria Rosique, avalan que las audiencias actuales confieren mayor importancia y credibilidad a los programas de infosátira, infoentretenimiento y magazines políticos, que a los espacios informativos tradicionales o convencionales.

El escenario digital, que incluye el tema de la política cubana contemporánea en sus agendas, se caracteriza por la revelación de datos intimistas de los políticos, a través de dos estrategias diferenciadas: la revelación mediática y la autopresentación íntima.

La primera se fundamenta en la selección de detalles de la vida de los actores políticos para revelarlos públicamente, sin que estos puedan controlar lo que se va a decir. Un ejemplo concreto de esta práctica ocurrió cuando, a finales del pasado mes de octubre, María Victoria Gil, expresentadora de la televisión cubana ?quien reside en Santa Cruz de Tenerife y es hermana de Alejandro Gil, actual ministro de Economía y Planificación de Cuba?, concedió una polémica entrevista al canal de Youtube El Mundo de Darwin, de Darwin Santana.

Durante el diálogo, la entrevistada ofreció detalles de la vida íntima de su hermano y de otras personalidades de la cultura cubana, vinculadas al escenario político tanto de adentro como fuera de la isla.

Las declaraciones fueron replicadas, tanto por adeptos como por detractores del gobierno en la Isla, en varios espacios digitales y comentadas en espacios de YouTube, como Hola! Ota-Ola, y en las redes sociales de la propia María Victoria Gil.

Por su parte, la autopresentación íntima la realiza el mismo político al compartir algún elemento de su vida privada. Recientemente, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel envió una felicitación por el Día del Amor y la Amistad a través de su cuenta en Twitter, donde cita un texto de José Martí, que acompañó de una foto en la que aparece besando a su esposa.

espectacularizaciónMuchos aplaudieron la iniciativa y celebraron su unión matrimonial. Otros se basaron en ese contenido para construir narrativas contrarias, por medio de los ya comunes memes y burlas en las redes sociales.

Ambas estrategias tienen el propósito de humanizar a los políticos para lograr vínculos de proximidad con los ciudadanos y a su vez contribuir a la construcción de una imagen de aquellos. Sin embargo, se trata de un arma de doble filo: o bien reduce la desafección de los ciudadanos hacia los políticos, o bien se logra el efecto contrario.

espectacularizaciónA las anteriores estrategias se suman otras que llevan el infoentretenimiento político a varios niveles. Pueden citarse las que emplean algunos influencers en las redes sociales, que si bien surgieron como propuestas alternativas para abordar contenidos vinculados al mundo de la farándula, también incluyen temas con detalles de la vida privada de los políticos, o desatan polémicas con otros actores del escenario digital o farandulero con trasfondo político.

En el caso cubano destaca la presencia en el escenario digital de medios de comunicación que se oponen al gobierno, y vinculan temas de farándula con contenidos de noticias sobre política. Ellos no necesariamente responden a estándares de relevancia, pero en ocasiones exponen detalles íntimos no solo de las figuras del escenario político, sino también de algunos de sus familiares, vinculándolos en su mayoría al mundo de la farándula y el entretenimiento.

Ejemplo claro de ello es el canal de Youtube Alain Paparazzi, donde se mezcla contenido de entretenimiento ?generalmente polémicas que conciernen a artistas cubanos?, con noticias y criterios de corte político, asociadas a un activismo opositor. Desde la misma identidad del canal se descarta cualquier pretensión de asumirse como un espacio serio de análisis político al autodenominarse con un término empleado para describir a un «Fotógrafo de prensa que se dedica a hacer fotografías a los famosos sin su permiso», vinculado a la llamada «prensa rosa».

espectacularizaciónOtro espacio digital que sigue esta tendencia es el portal de noticias CiberCuba, que mezcla artículos de opinión política, noticias de la cotidianeidad en la Isla, acercamientos a la vida de los políticos cubanos, con otros de tendencia anecdótica sobre figuras de la farándula cubana e internacional.

Esto hace que en su portada puedan convivir artículos con titulares como «Imaray Ulloa, Señorita Dayana y Heydy González: Sus looks de invitada en la boda de Eduardo Antonio», cuyo contenido es el de una clásica crónica social, con otro como «Se acabaron los guapos en Yateras», un texto de opinión sobre el papel del Grupo Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (GAESA, S.A.)  en la economía cubana.

La estrategia de juntar la política con el espectáculo también ha sido empleada, de forma más reciente, por partidarios del gobierno cubano. Si bien el rechazo por la llamada «prensa rosa» ha sido una máxima que ha signado al periodismo afiliado al Estado cubano, en los últimos años han surgido espacios que combinan los medios tradicionales y las redes sociales con otras formas lúdicas del espectáculo político para promover una agenda en defensa al sistema cubano, en estrecho vínculo con organizaciones estatales.

Ejemplo de esto son los proyectos «El Necio» o «Con Filo», que se reconocen como proyectos mediáticos para el análisis de los sucesos políticos de la realidad cubana. Por lo general mantienen una línea altamente confrontativa con la oposición y una agenda de marcada propaganda a favor del gobierno cubano. Unidos a su activismo en redes y la participación en medios estatales, promueven espacios recreativos a los que le llaman «peñas» con elementos recreativos como música bailable o bebidas alcohólicas a precios subsidiados. Esto se asume como estrategia para ampliar sus públicos en un espacio recreativo en el que introducen el relato político-ideológico.

Por otro lado, el portal digital Cubadebate ha incluido secciones como «Desde las redes», en la que reproduce contenido tomado desde estos espacios digitales, con un enfoque más informal y sin una intervención directa o comentario crítico por parte del medio. En ocasiones, su contenido ha traído cuestionamientos al abordar problemáticas complejas como la censura o las protestas ciudadanas, desde la superficialidad de un post en Facebook, pero que se legitima al publicarse en un medio estatal.   

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El discurso político no escapa del régimen de la representación, y el escenario de la política contemporánea internacional se encamina cada vez más a la autopresentación íntima, bajo la responsabilidad del propio político.

En consecuencia, ello abre el camino para que su vida y la de otros resulte expuesta a través de la revelación mediática, pues la curiosidad y la necesidad de revelar otros detalles que aporten o no al ejercicio de la democracia, encuentran eco en determinados espacios digitales. La lucha por las audiencias se convierte en un terreno peliagudo en el que cada espacio mediatizado —ya sea un proyecto tradicional, un portal digital o un influencer— prueban diversas estrategias que buscan amplificar el relato más allá de sus públicos cautivos.

Sin embargo, con la puesta en práctica de la espectacularización de la política, en cualquiera de sus variantes, se corre el riesgo de perder credibilidad al asumir prácticas sensacionalistas y de predominio de las emociones. Además, puede llevar a sustituir valores políticos por morales, lo que potencia una ciudadanía cuya toma de decisiones y apoyos a los espectros políticos estará cada vez más alejada de decisiones racionales y motivada por el relato más atractivo.

Del Vaticano a la UH: 25 años entre discursos

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Hace algunos días, varios medios publicaron el mensaje enviado a la dirigencia cubana por el Papa Francisco a través del Cardenal Beniamino Stella. «Es importante que los jóvenes que en un momento manifestaron su pensamiento de la forma que conocemos puedan volver a su casa», dijo el prelado en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Este y otros de su tipo dejan entrever la posibilidad de una amnistía para los presos del 11-J gracias, entre otros elementos, a la mediación de la Iglesia. Las palabras de monseñor Stella, hacen que se vuelva a conversar sobre la influencia de lo católico en nuestra sociedad y cultura.

Semanas atrás se viralizó la impronta de un joven profesor de la Universidad de La Habana, a propósito de su «particular» intervención durante el programa Mesa Redonda de la televisión cubana. Muchos vieron cómo se alargaron las caras del resto de los participantes, mientras el Dr. Fabio Fernández versaba sobre el concepto de patriotismo en la Cuba contemporánea.

Sucede que las personas seleccionadas para comparecer en la Mesa Redonda tienen un elemento en común: sujetos políticos cuyas ideas estén en la línea del discurso oficial. El profesor Fabio Fernández no es persona de improvisar. Con seguridad, antes de abordar semejante tema, tenía certeza del costo social que han pagado algunos intelectuales por evadir la pauta oficial, migrar de los «márgenes» bien definidos en el lugar inadecuado.

Hechos semejantes se han suscitado en la historia patria con anterioridad: nos referimos en concreto a discursos ¿inesperados?,  fuera del guion preestablecido.

Uno de esos casos sucedió el 24 de enero de 1998. Minutos antes de oficiar en el altar diseñado para la primera eucaristía del papa Juan Pablo II en el oriente del país, monseñor Pedro Claro Meurice Estiú, quien fungía por entonces como arzobispo de Santiago de Cuba, hablaba suavemente consigo mismo. Leía en susurros un texto al que nadie había tenido acceso con anterioridad. De seguro, monseñor Meurice conjeturaba que su vida podría cambiar luego de la lectura…

Rompiendo con los esquemas de la diplomacia establecida por el Vaticano, no permitió que revisaran previamente el discurso que pronunciaría frente a las cámaras de la televisión cubana y la prensa internacional acreditada.

La decisión de defender la verdad es un punto en común entre el profesor Fabio y monseñor Meurice, amén de los lugares o de las circunstancias históricas. Tanto el uno como el otro no son propiamente personas «mediáticas» y consiguieron su reconocimiento social con mucho esfuerzo.

Ambos, con sus herramientas intelectuales, intentaron cortejar con ideas el concepto de patria y lo que significa ella para los cubanos. Sin imaginar la magnitud de sus palabras, los dos describieron, en distintos escenarios y con veinticinco años de diferencia, las causas principales de la migración, proceso que ha dañado tanto el alma de Cuba, que ha dañado tanto a las familias de Cuba.

Monseñor Meurice le refirió al Papa: « […] le presento, además, a un número creciente de cubanos que han confundido la patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas, y la cultura con una ideología. Son cubanos que, al rechazar todo de una vez sin discernir, se sienten desarraigados, rechazan lo de aquí y sobrevaloran todo lo extranjero. Algunos consideran esta como una de las causas más profundas del exilio interno y externo».

Por su parte, el Dr. Fabio Fernández expresó en la Mesa Redonda que  «el patriotismo no es solo resistencia heroica, sino también construcción de futuro y realización de sueños individuales y colectivos. Ese patriotismo está impugnado por la profunda crisis que ahora mismo marca la realidad del país, porque el patriotismo no podemos conectarlo exclusivamente a la idea de la resistencia heroica, de que aquí estamos resistiendo como los mambises. Se ha perdido el orgullo de ser cubano, algo que he confirmado a través de mis propios estudiantes, jóvenes que bromean a menudo sobre la mala suerte de haber nacido en Cuba y lo felices que serán cuando se vayan».

La convergencia entre ambas intervenciones probó que es uno solo el verdadero dolor de todos los cubanos. Resulta que por muchos años lo hemos llevado a cuestas sin poder gritar, pues el miedo suele bajar al mínimo el volumen de nuestra voz.

Lo increíble de esta propuesta es que el valor para enfrentar por unos minutos ese miedo unió, como un milagro, la voz de un profesor de la Cuba actual, comprometido con la Revolución, a la de un obispo que se caracterizó ?al menos en la última etapa de su vida? por ser muy crítico con el proceso.

Ese tipo de decisión denunciatoria ante el poder detiene la vida por unos segundos, cuando sientes cómo se aceleran las palabras contra el sosiego de tu futuro. Solo entonces, ?con la mente sometida a éxtasis? debes decidir si te quedas en pausa, inmovilizando las ideas sin acabar la frase, o sigues con ellas para asumir las consecuencias.

Pero con certeza, si al mirar tu historia de vida, la de tu familia, amigos, fieles creyentes, alumnos, etc, percibes, a semejanza de monseñor Meurice y del profesor Fabio, que tanto dolor, tristeza y desesperanza te conectan con el prójimo y te hacen ver el final como dejavú (incluso antes de que llegue), por entonces ya no habrá nada que puedas hacer para frenar lo que el valor y la fe en un mejor mañana han encendido en tu mente.

Algunos teóricos esgrimirán que las definiciones de ambos fueron insuficientes, pero creo que tanto el obispo como el profesor reconocían que lo fundamental no era lo conceptual ?eso nunca fue el centro de sus discursos?, sino el amor a la patria. Y lo mejor que aspiraban a recibir, al poner el punto final a sus palabras, era a sentirse, por un segundo, amado por ella. No hay fórmulas para definir algo como el patriotismo o la patria, como tampoco hay fórmulas para darle la fe a una persona o pedirle que ame a alguien o a algo…

Ambos interlocutores apelaron a la defensa de la soberanía nacional, sin menospreciar los logros del proceso revolucionario en sus discursos. Monseñor Meurice lo refiere así: «Su Santidad debe conocer nuestros logros en educación, salud, deportes…, nuestras grandes potencialidades y virtudes. Cuba es un pueblo que tiene una entrañable vocación a la solidaridad».

El profesor Fabio también hizo alusión a que «el patriotismo cubano ha llevado siempre a un nacionalismo sano que puede verificarse en toda la historia de la isla y los logros en distintas áreas de sus valientes habitantes». Pero luego, de forma sorpresiva para el contexto, van desvistiendo la realidad que tiene ahogada la felicidad en la nación.

En su momento, el arzobispo argumentó que «Cuba necesita aprender a desmitificar los falsos mesianismos. Este es un pueblo que tiene la riqueza de la alegría y la pobreza material que lo entristece y agobia casi hasta no dejarlo ver más allá de la inmediata subsistencia».

A su vez, Fabio expuso: «Ahora mismo hay gente cruzando el Río Bravo rumbo norte. Para evitar esta fuga es necesario diseñar un proyecto de país exitoso, próspero para sus ciudadanos, capaz de entender la pluralidad y la diversidad que marcan la realidad que es Cuba».

Ambos discursos generaron una fuerte tensión mediática y, por supuesto, recibieron de la parte del poder gobernante una «atención especial». Incluso se puede afirmar que de las dos «orillas» se escucharon tanto alabanzas como críticas ante las ideas esbozadas. En el caso de monseñor Meurice, algunos fundamentalistas políticos intentaron restarle valor a sus argumentos al desmenuzar sus palabras y ver que había una demanda del fin del embargo a Cuba.

En el caso de Fabio, varios de sus colegas ?miembros de los grupos más radicales en la defensa oficialista de la Revolución? comenzaron a verlo como un enemigo interno. Tanto fue así, que el profesor llegó a comparar su situación con la de Fernando Martínez Heredia, otro intelectual revolucionario, quien sufrió el ostracismo de la década de los sesentas por su labor como director de la revista Pensamiento Crítico. Fue reivindicado por el Partido en los noventas, en medio de la necesidad imperiosa de apertura ante una de las crisis económicas de mayor trascendencia vivida por el pueblo cubano.

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Fernando Martínez Heredia (Foto: Emilio Herrera/PL)

El discurso del arzobispo de Santiago de Cuba y el del profesor de Historia de la Universidad de La Habana describen a la libertad como la oportunidad de ser nosotros mismos.

Por supuesto, es necesario saber que todo acto traerá consecuencias para nuestra vida. Pero si nos alejamos de los personalismos abstractos que anulan la fuerza del espíritu de la verdad, veremos que el debate sobre los proyectos de sociedad esbozados por ambos interlocutores ofrece una selfie tangible de nuestra realidad y, desde el análisis de esa fotografía social, se hace más fácil buscar soluciones para transformar lo que afea el paisaje.

De haberse conocido el profesor Fabio Fernández y monseñor Meurice ?quien falleciera el 21 de julio de 2011? hubieran podido conversar por estos días en algún lugar de la isla. De alguna manera en ellos se hace carne un concepto clave para la consecución del bien, como lo es el de la amistad social, representado en la unión de dos personas con ideologías diferentes laborando en la edificación de un proyecto común: el bienestar de la nación cubana.

Creo que ambos estarían de acuerdo en afirmar, sonriendo, que la verdad es incómoda. Que siempre está rebelándose contra los relatos impuestos, introduciendo el disenso, versionando la historia común ?que es discordante e insumisa?, impidiendo con su mera existencia el asentamiento de un pensamiento único, monolítico, y que aun sueña en silencio la Cuba del mañana.