La coerción social y la represión política, junto a una persistente crisis de la economía que eterniza la insatisfacción de necesidades elementales, constituyen una mezcla explosiva
No podemos perder oportunidades, lo más importante es hacerse la idea de que consumiremos una golosina gélida como el hielo ártico, no importa los tiempos durofríos que corren
Entrampada en su propia y extraordinaria burocracia, somos hoy una nación endeudada de principio a fin, ineficaz y dependiente. La Revolución no existe, y no por culpa de Estados Unidos, sino de ustedes que acabaron con ella.
El presidente acaba de decirlo en su último discurso: amamos el amor y odiamos el odio... Y necesitamos la necesidad. De eso están hechos los elementos de nuestra fundición.