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Por YASEL TOLEDO GARNACHE

Hoy participé en el panel “La prensa del Partido”, dentro del Festival en Holguín. Mi inclusión me había sorprendido. Hasta me cuestioné si no sería demasiado atrevido que hablara sobre el tema alguien que todavía está en la Universidad y no posee tanto repertorio de anécdotas, ni la experiencia de profesionales para ilustrar deformaciones provocadas, en gran medida, por la regulación excesiva.

Me incomodaba la ausencia de funcionarios del Partido y directores de medios, de personas con tanta implicación en los problemas de la prensa como los propios periodistas y, por tanto, tan importantes como ellos en su solución. Así parecía que el destino de nuestras palabras era rebotar en la sala, rebotar y rebotar hasta que nosotros mismos las recogiéramos y bajáramos por las escaleras un poco deprimidos, porque debatir los problemas siempre entre nosotros, cocinarlos en olla tan estrecha, puede ser decepcionante.

La prensa por la prensa no existe. Gravitan demasiados factores a su alrededor, por eso se necesita la voluntad de todos para revertir la situación. Miguel Díaz Canel, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, lo dijo en el Congreso de la Upec: “El problema no es sólo de los periodistas, ni es sólo de los medios, es del Partido en primer lugar, y nosotros también tenemos que autocriticarnos en lo que no hemos logrado para potenciar nuestra prensa, para facilitar el trabajo de nuestra prensa (…) Y es una problemática de la sociedad en sentido general”.

Al principio de mi intervención, me hice interrogantes: ¿Acaso los sujetos de la prensa y del Partido debieran convertirse en uno o la relación debiera ser tan vertical? ¿La verdad periodística siempre es igual a la verdad en política?