Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu) En el reino del experimento, la improvisación es cosa diaria si no se […]


Alfredo GuevaraPor Abel Sierra Madero y Nora Gámez Torres

Alfredo Guevara (1925-2013), una de las figuras más influyentes de la política cultural de la Revolución cubana y amigo personal de Fidel y Raúl Castro, murió el año pasado en La Habana. Desde el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), que fundó y dirigió por varias décadas, se exportaron imágenes épicas que dieron la vuelta al mundo en medio de la Guerra Fría. El ICAIC contribuyó a que la Revolución fuera una representación, una gran película, de la que aún desconocemos el final.

Unos meses antes de morir, y gracias al cineasta Arturo Sotto, sostuvimos un par de entrevistas con Alfredo Guevara. El resultado de esas conversaciones, o más bien confesiones, es una visión inédita y de primera mano de alguien que estuvo en el epicentro mismo del poder. Seguro de su corto tiempo de vida, Guevara habló sin tapujos de los líderes de la Revolución, de las intrigas y luchas intestinas que marcaron las primeras décadas; de su papel como censor, de la viabilidad del socialismo en Cuba y las recientes reformas planteadas por Raúl Castro.

El primer encuentro ocurrió en su casa de El Vedado habanero, en febrero de 2012. La conversación se dio en un ambiente lujoso, adornado con cuadros de famosos pintores cubanos –podían distinguirse al menos, un Servando Cabrera y un Amelia Peláez–. Los bienes de Guevara –considerados “patrimonio cultural de la nación”– se encuentran hoy en


220px-Sergei_Chruschtschow_2010 Por: El Duende

Traducido del Más Allá  por Max Lesnik.

 

El portal “Orbyt”  de  la Internet  que se edita  en España tuvo la  buena idea de  entrevistar  al Profesor  Sergie Krushchev, hijo del desaparecido  ex jefe de la Unión Soviética  sobre  lo que  pensaba  su  padre  del Presidente norteamericano  John F. Kennedy  y lo que  el líder  soviético  dijo    al momento  de  conocer  la noticia  del asesinato   de Dallas el  22  de noviembre  de 1963. La  entrevista  fue realizada por  el  corresponsal  de “Orbyt”  en Moscú,   Xavier Colás.  Fueron seis  intencionadas  preguntas  del periodista español   seguidas  de seis  muy interesantes respuestas  del Profesor  Sergie  Krushchev que  vive  retirado  en  los  Estados Unidos.  Aquí  va  la  entrevista:

   “Las llamadas nocturnas no eran habituales en casa del líder soviético Nikita Krushchev. Así que un 22 de noviembre de hace 50 años, cuando el principal rival del presidente John Fitzgerald Kennedy colgó el teléfono tras una breve conversación con su ministro de Asuntos Exteriores, su hijo Sergei Krushchev supo que algo grave pasaba. «Le dijeron que habían disparado al presidente de EEUU y se fue a la sala contigua, estaba bastante nervioso por lo que pudiesen hacer los halcones de Washington y la gente de la línea dura», recuerda en una entrevista con Crónica el vástago del líder soviético, que actualmente vive cómodamente en Estados Unidos.

   Haber cambiado Moscú por la tierra que tu padre situó en el punto de mira de 42 cohetes R-12 y sus ojivas nucleares no supone ninguna contradicción para este ingeniero nacido en 1935. «A mi padre no le hubiese parecido mal porque la Guerra Fría terminó hace mucho», zanja con la misma sencillez con la que vive en Rhode Island como profesor retirado, disfrutando de las carpas de su estanque y dando alguna conferencia sobre la vieja política de dos bloques: unos años convulsos en los que Sergei fue testigo directo de la incredulidad, rivalidad y posterior deseo de cooperación que despertó el joven presidente norteamericano en la jerarquía soviética.

P. — ¿Cómo recuerda aquel viernes de 1963?

R. — Fue el día en que todo cambió. Tras la crisis de los misiles había disposición a colaborar en muchos temas: hasta en llegar a la Luna.

P. — ¿Qué teorías barajó su padre sobre la autoría del magnicidio?

R. — Cuando se anunció que se acusaba a Lee Harvey Oswald [que había residido en la URSS] pidió inmediatamente al jefe de la KGB que revisase todos los documentos sobre él. El análisis que le dieron es que podía tratarse de la CIA, tal vez la mafia norteamericana o incluso