Soy un cubano con las heridas de la emigración a flor de piel. Cargo y seguiré cargando con mi mochila de nostalgias, pero aun así toco la melodía de mi vida, que en definitiva se compone de notas y acordes colocados en el pentagrama de mis decisiones, con el peso de cada una, con la fe puesta en un futuro mejor y sin remordimientos.
Cuando analizamos las circunstancias de los países cuyas poblaciones son dadas a la migración, se perciben grandes diferencias con relación a las de Cuba.
Exhorto a un diálogo nacional abierto, respetuoso y democrático, para que la población cubana discuta el cambio al modelo de socialismo de mercado u otro modelo económico mixto pero democrático
La economía cubana está en un círculo vicioso, y aunque el presidente ha hecho un llamado a convertirlo en «virtuoso», no es por sus deseos, consignas o llamado que se va a lograr.