Vapor la Coubre después del sabotaje

Por Eduardo

Desde hace algunos días, mi amigo Tatu, cada vez que se acerca alguna fecha de recordación Patria me solicita un post. Quizás por aquello de que he vivido el doble del tiempo que la mayoría de ellos, y que a pesar de mi condición de ingeniero, he dedicado mucho tiempo al estudio de la historia. Y tal es el caso que a primera hora de la mañana me sugirió realizar un breve recuento de uno de los primeros y más brutales actos de terrorismo realizados contra el pueblo cubano, la voladura en el puerto de la Habana, del vapor francés la Coubre.

A las pocas horas de llegar Fidel a la Habana, se personó en el entonces Palacio Presidencial, el agregado militar de la Embajada de EEUU, y solicitó una audiencia. Al recibirlo Fidel le preguntó acerca del motivo de su visita, a lo que el yanqui respondió, – Comandante, el Gobierno de mi país, me ha comisionado para que en esta nueva etapa, nos pongamos de acuerdo acerca de cómo debemos abordar la asesoría militar a su gobierno. Cuentan testigos presenciales, que Fidel mordiscando su tabaco le respondió, – Mire señor, al ejército que ustedes asesoraban, acaba de ser derrotado por el nuestro. Y agregó señalándole la salida, – Así que ustedes no tienen nada que enseñarnos. Según los historiadores, ese fue el primer encontronazo registrado históricamente entre el comandante en Jefe y el Gobierno Yanqui.

LA REVOLUCIÓN CUBANA FUE LEGITIMADA DESDE SU PRIMER DÍA POR EL ENTONCES TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

Por: Osvaldo Manuel Álvarez Torres (Master en Filosofía del Derecho, Profesor de Historial del Estado y el Derecho y Derecho Procesal)

 Uno de los manidos argumentos de los detractores de siempre de la Revolución Cubana, ha sido el cuestionamiento de su legitimidad en el poder, pues según sus explicaciones,  no fue el fruto de las tradicionales elecciones a la usanza de lo que postulaba la Constitución de 1940, que introdujo el semi-parlamentarismo en Cuba, aunque este texto constitucional fue defenestrado  y sepultado por los espurios Estatutos Constitucionales fijados por el dictador Fulgencio Batista, a partir del fatídico y cruento cuartelazo del 10 de marzo de 1952, que puso fin a la democracia representativa de entonces.

Pero la verdad debe ser dicha, para que se recuerde y para que quienes no la sepan, la conozcan,  y que jamás se deje morir la memoria histórica de una nación, dado que una nación, un país, una sociedad sin historia, estaría acéfala.