El poder de la palabra

por Mario Valdés Navia
Palabra

«Primero fue el Verbo», dice La Biblia de judíos y cristianos. Coinciden con ella la mayoría de las demás religiones (Islam, budismo, hinduismo…) y escuelas filosóficas de todas las épocas y países. La idea repetida de que una imagen puede más que mil palabras solo es creíble a partir del poder simbólico que trasmita el mensaje que porten las respectivas imágenes o palabras. En este mundo digitalizado, donde cualquiera puede colgar imágenes insulsas por millares, la palabra es cada vez menos valorada.

El pueblo cubano tiene fama de hablador. En otras épocas, sus oradores —y comunicadores en sentido general— gozaron de fama mundial. Sin embargo, el discurso político cubano actual se resiente por la pobreza del lenguaje y la poca capacidad de los disertantes para hacer llegar el mensaje a los receptores con creatividad y belleza. Si a esto se suma la debilidad del contenido del mensaje, la  ineficacia comunicativa está garantizada.

Este problema rebasa la cuestión de las estrategias de comunicación y hunde sus raíces en la entronización de una cultura donde se ha perdido la práctica del ejercicio habitual de la palabra en los debates públicos. Desde los presentadores y locutores de televisión, que leen incluso los saludos y despedidas; hasta los cuadros políticos que no pueden responder preguntas sencillas y previamente conocidas sin leer las respuestas preparadas con antelación; el atropello de la palabra provoca influencias lacrimógenas en los receptores.   

Sepultada en el olvido ha quedado la tradición de oradores famosos entre los políticos cubanos desde el siglo XIX. Tanto reformistas y autonomistas, como revolucionarios (civilistas del 68, emigrados, jefes militares, Martí…) reinaban en las tribunas. Dicha práctica se consolidó en la República y de ella formaron parte también los comunistas, desde Julio Antonio Mella, pasando por Blas Roca, Salvador García, Jesús Menéndez, Lázaro Peña y muchos otros, hasta Fidel.

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Lazáro Peña (Foto: Radio Angulo)

Sin embargo, a fines de los ochenta, la asignatura Oratoria quedó eliminada de los currículos en las escuelas del partido. Las vibrantes piezas que calaban en las multitudes con sus mensajes políticos, fueron sustituidas por insípidos comunicados puestos en boca de los cuadros y representantes de las masas. Como regla, estos mensajes son revisados previamente, de forma que los oradores no tengan oportunidad de improvisar y decir cosas comprometedoras, sino que lean sus textos, rectificados y aprobados por los organizadores.

La falta de habilidades para la expresión oral se fomenta desde el propio sistema educativo escolarizado. Mientras en otros países se estimula a los estudiantes a construir textos que analicen y valoren aspectos de la realidad, y a exponerlos o publicarlos para ser sometidos a la crítica pública; en Cuba siguen predominando las tareas de clases basadas en resumir y comentar los libros de texto o la información oficial, y en responder preguntas reproductivas, o aplicativas, pocas veces creativas.

Participar en debates con sus pares de opiniones diferentes, discrepar de profesores y autoridades, escribir artículos, papers o ensayos donde se expongan y defiendan ideas y opiniones, en particular políticas, es algo prácticamente desconocido para el estudiantado cubano, no solo del nivel primario, sino también del secundario y terciario. De ahí las dificultades adicionales que enfrentan cuando, tras graduarse, tienen que hacerlo en el nivel de postgrado para publicaciones científicas, sobre todo extranjeras.

La causa principal de esta situación radica en el miedo del grupo de poder hegemónico al poder de la palabra, oral y/o escrita. Como expresión material del pensamiento, la palabra es el instrumento por excelencia para manifestar las ideas y la voluntad de los individuos. Puede ser usada para el adoctrinamiento y la censura, pero también para la liberación y el debate de opiniones políticas diferentes.

En el actual debate de ideas en Cuba, que tiene como escenarios principales las viviendas y el ciberespacio, pero que va ganando lugar en instituciones, calles y plazas; es fundamental que se extiendan el respeto a la opinión divergente y la capacidad de escuchar y analizar los argumentos y opiniones de los participantes —concuerden o no con el nuestro— y disfrutar de la profundidad y contundencia de las exposiciones, orales o escritas, así como de su elaborada presentación.

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Salvador García Agüero y Juan Marinello durante la Asamblea Constituyente de 1940.

A los interesados en deleitarse con brillantes debates políticos, los invito a consultar las actas de sesiones de la Asamblea Constituyente de 1940. Aquellas pugnas verbales entre representantes de todo el espectro político cubano —conservadores y liberales, nacionalistas y auténticos, abecedarios y comunistas—, eran trasmitidas en vivo a toda la nación por la radio. Tanto la prensa y el público que colmaban las sesiones, como los millones de radioyentes, disfrutaban y se entrenaban escuchando a los mejores representantes del foro político de entonces.

Persuasión, diálogo, negociación, consenso, son usos de la palabra que dan fe de su poder en la vida política. Cuando se reprimen en aras del secretismo y la imposición de una verdad única e inefable, se abren las puertas a los extremismos con su repertorio de agresiones, descalificaciones, fanatismos y soberbias, que son los que priman hoy en el debate político cubano, aún underground en su mayor parte.

Para que las armas de la crítica desarrollen más poder de disuasión que la critica de las armas, de la violencia física y simbólica; hay que establecer el ejercicio libre, honesto, respetuoso y hermoso de la palabra. Todo el que sienta la necesidad de expresar sus ideas, tiene el deber de ejercerla libremente, con o sin permiso. En particular, los que viven directamente de ella: políticos, maestros y profesores, periodistas y comunicadores, profesionales de las ciencias sociales y humanistas, estudiantes,  intelectuales y artistas.  Recuerden que, como afirmara Martí: «La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla».[1]

***

[1] José Martí: «Ciegos y desleales», Patria, 28 de enero de 1893, OC, T2, p. 216.

16 comentarios

Manuel Figueredo 7 septiembre 2021 - 1:48 PM

Concuerdo con usted Dr. Mario Valdés Navia,pero en mi humilde opinión no basta ser un buen orador político, sinó, hacer bien las cosas.Gracias por su análisis.

Jose Ramon 7 septiembre 2021 - 2:48 PM

Imagina entonces el gobierno actual y el anterior de Raúl, que son pésimos posteriores y no hacen bien las cosas.

Carlos 7 septiembre 2021 - 3:36 PM

Sigamos hablando con el sordo dormido y nos tocaran otros 62 años de lo mismo.

Manuel Figueredo 7 septiembre 2021 - 5:16 PM

Me extraña que el camarada Taran no esté por estos lares. Estará enfermo ?

Esteban 7 septiembre 2021 - 1:54 PM

El único que habló en Cuba durante 50 años fue Fidel Castro. ¡Y como habló! No dejó nada para nadie y nos salía hasta en la sopa. Por mucho tiempo se creyó que era inteligente pero en verdad fue un gran demagogo y bastante mediocre en lo que a cultura general se refiere.
El hoy presidente (no electo por el pueblo como es costumbre en las dictaduras) es medianamente hablador pero sus discursos son ortopédicos y repletos de consignas de los años 70-80. Hay que mirar varias veces el almanaque durante sus aburridas peroratas para saber en qué año estamos.
En fin, que si el grupito de poder hiciera votos de silencio por 15-20 años tal vez avanzaríamos más. Pero ser un “dirigente” comunista exige trapos y gangarrias verbales por toneladas. Así es como pinchan y les ha dado resultados pues no se ha visto ni a uno solo de ellos haciendo colas de horas para intentar conseguir con mucha suerte un trozo de pollo.

Manuel* 7 septiembre 2021 - 4:54 PM

Fidel era buen orador. También practicaba mucho.

Livio Delgado 7 septiembre 2021 - 6:55 PM

“No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras.” es una frase Juan Luis Vives, los cubanos de los últimos 60 años hemos estado acostumbrados a escuchar y seguir las palabras de ese hombre que tanto hablo, muy poco fuera de ese largo y continuo hablar creo todos podemos recordar, pocos intentaron hacer valer sus propias palabras, y muchos menos fueron los que salieron airosos de cambiarle las palabras a lo que se suponía que fuese lo políticamente correcto.
Pero sus palabras y lo políticamente correcto también les a pasado el tiempo y Cuba hoy necesita de otras palabras, de otras ideas y de hombres con otros discursos, en plural, más de uno, porque demostrado está que los monólogos ya no funcionan.

Manuel* 7 septiembre 2021 - 4:53 PM

No tengo nada que añadir

Juan Escandell Ramorez 7 septiembre 2021 - 6:39 PM

El poder de las palabras es tan cierto, que dicen algunos, que cuando Fidel quiso enrolarse en la expedición de cayo Confites, gesta para derrocar a Trujillo con el dinero venezolano que aportaba el presidente Rómulo Betancourt, quien aspiraba a aniquilar a Chapitas., Fidel quiso enrolarse pero Masferrer quien era el jefe militar no lo aprobó.

Dice el ex general venezolano Carlos Peñaloza en su libro ‘El imperio de Fidel’ que Castro entonces hizo una carta de invitación a Juan Bosch para que acudiera a un mitin a título del Comité por la liberación de Dominicana
(Inventado por Castro) y que podría aportar a mil soldados.,dicen que Castro en la presentación de Juan Bosch se pasó más de 2 horas y claro que quedó hechizado de las palabras del encantador de serpientes y dio el visto bueno para que Fidel fuera aceptado.

Pero no solo fue encantado Juan Bosch sino también el pueblo cubano a partir de 1959, hoy ese mito estamos obligados a deshacer por razones verdaderamente justas.

Pd: aquella invasión fue impedida por el gobierno norteamericano,creo es otra circunstancia más del odio de Castro a USA.

ANGEL UTSET 8 septiembre 2021 - 7:05 AM

Para que haya debates y oradores tiene primero que terminar la intolerancia que impide hablar a quienes piensan diferente. Eso por supuesto en la isla, pero también en el exilio. El gobierno de Venezuela está “hablando” con la oposición en México. La transición española fue un ejemplo de cómo fascistas y comunistas acabaron por entenderse y aceptarse unos a los otros. Ese tiene que ser el primero paso: Aceptar que la gente piensa diferente y tratar de convencerles, no de impedirles hablar…

Ramón Izquierdo Delgado 8 septiembre 2021 - 7:11 AM

Señor Navia
A lo largo y ancho de la ÚNICA división mundial del trabajo que existe: la capitalista TODOS MIENTEN, y es que no puede ser de otra manera.
El capitalismo (Cuba forma parte de él, aunque parcialmente debido al bloqueo o a un alineación con la URSS en los primeros 30 años de existencia de la Revolución Cubana) es un sistema tan injusto que no hay más forma de mantenerlo en pie que mintiendo. Por eso genera tantos tribunos y sobre todo centenares de medios de comunicación para apoyar dicha mentira.
Saludos
Ramón Izquierdo Delgado

Sofia. 8 septiembre 2021 - 3:46 PM

Genial. Gracias SR. Mario V.Navia
Según algunos especialistas, dicen ,que Fidel ha pronunciado 2.500 discursos, la
mayoría de pie y hasta 5 horas de duración y dejo con su prolífica oratoria frases
para la historia. Fue el mejor orador del siglo , de ello no hay duda.
Pero el padre de DUBAI Jeque Rashid Al Maktoum aplico otro concepto:
“ El mundo habla, nosotros hacemos, ellos dudan, nosotros avanzamos, ellos
planean, nosotros logramos”. Y así construyo una ciudad de oro, una ciudad de futuro y
para 2030 será la ciudad de la inteligencia artificial.

Fer 9 septiembre 2021 - 8:14 AM

Es cierto, los locutores de la tv parecen robots repitiendo, algunos hasta leen mal. Incluir Oratoria en escuelas seria importante para paliar el problema, pero hacen falta años para lograrlo y sobre todo voluntad.

Reynood 11 septiembre 2021 - 8:25 PM

Brillante artículo, no me queda más que manifestar mi total conformidad.

Eva 12 septiembre 2021 - 5:42 PM

“La palabra es para decir la verdad” José Marti , no para encubrirla entonces por que razón no hablan sobre la NO respuesta de anticuerpos después de 3 meses vacunados con ABDALA? Quien es el responsable de todo el caos y las muertes en La Habana donde se supone que la enorme mayoría de los habitantes y los que se infectan y mueren a diario está inmunizada?, ya conozco varios casos de test de anticuerpos al cabo de tres meses y el resultado es NULO= cero, tengo conocimiento que en el CIGB ya le han hecho test de anticuerpos a los investigadores inmunizados con la misma? Por qué están muriendo tantos cubanos sanos , tantos médicos jóvenes ( se sabe que no cuentan con todos los recursos de protección, ni se están realizando los protocolos adecuados por carencias de casi todo, pero se supone que estén inmunizados si?)
Donde pueden responder estas interrogantes tan serias e importantes?
Gracias de antemano si recibo respuesta
https://salud.msp.gob.cu/parte-de-cierre-del-dia-11-de-septiembre-a-las-12-de-la-noche-2/
Esto lo envío al portal del MINSAP y me sale que no se sumar 434+1, que para mi es 435 pero al parecer no desean recibir y que quede mi pregunta en la red de mentiras

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