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Izquierda en retroceso

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retroceso
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil y populista de derecha en América Latina. Foto: Comune

Los triunfos electorales de individuos como Donald Trump en Estados Unidos y ahora Jair Bolsonaro en Brasil, por solo mencionar dos casos, no pueden menos que llenarnos de estupefacción. Uno no logra entender cómo es posible que candidatos con un discurso tan contrario a determinados valores que la tradición demócrata ha conquistado y han signado la tendencia progresista en el mundo, consigan una votación popular tan favorable.

A veces pienso que reflexiono sobre una realidad tan inconsistente como arena movediza. Tal vez sea así porque la información que poseo, la que poseen la mayoría de las personas comunes, es mediatizada. Ha pasado por el prisma de distintos medios de difusión los cuales se adhieren a una perspectiva específica. Esto tiñe dicha información de determinados intereses y subjetividades que la convierten en una realidad otra, bastante distorsionada.

No obstante, es sobre esa realidad mediatizada que puedo y debo operar. Aun así, conociendo su mixtificación, la mente que sabe leer entre las líneas de la madeja mediática no deja de hallar sustento para cierto análisis sensato.

¿Cómo es posible que, según se nos dijo, si el Partido de los Trabajadores sacó adelante al Brasil de la extrema pobreza, la extensa miseria y la inseguridad que lo corroían, ahora quede tan detrás por decisión de un notable número de sus beneficiarios? ¿Cómo puede ser que alguien que promueve el blindaje militar de una nación, la más desenfrenada privatización de los medios económicos y esgrime un pensamiento contrario a determinadas minorías, consiga ser elegido por una diferencia considerable sobre su rival de más nobles intenciones en su proyecto según se nos informó?

Los analistas de izquierda hablan de la nociva influencia de operaciones mediáticas bien pensadas y dirigidas a serruchar el piso del Partido de los Trabajadores y sus líderes, así como de planes de la derecha internacional con Estados Unidos a la cabeza para desmontar el sistema progresista conseguido. Sin embargo cuesta creer que quienes votaron por Bolsonaro, unos 80 millones 850 mil brasileños de todas las clases, sean todos unos embaucados sin criterio propio.

seguidores bolsonaro
Seguidores de Bolsonaro en su toma de posesión. Foto: Silvia Izquierdo/AP

Como una práctica sistemática se sigue culpando a agentes externos de las causas que originan nuestros problemas

Por supuesto sabemos que los medios de información tienen su agenda particular y en cada caso su información está sesgada por ella. Igualmente conocemos que los gobiernos de signo contrario también tienen sus planes para sacar del juego a los que no se alinean en sus tendencias. Esto no deja de afectar el desarrollo normal de los procesos políticos en los distintos países y de ser causante de muchos entuertos. Sin embargo ello incide pero no decide.

Recordemos a San Carlos Marx, uno de los apóstoles principales de la izquierda. Él señalaba que, por la ley de la unidad y lucha de contrarios, todo fenómeno estaba condicionado por determinadas contradicciones, unas externas y otras internas. Pero si las externas influyen son las internas las que determinan.

La izquierda ha vivido buscando un enemigo externo a sus propias limitaciones y errores. En su absoluta seguridad de tener toda la razón, hacerlo todo bien y por tanto tener el triunfo garantizado, los postulados suplantaron la verdad, el entusiasmo diluyó la crítica y el compromiso atenuó la moralidad. Ello ha dado paso no solo a la falsificación del estado real de los asuntos sino, además y aun peor, a la corrupción (que también se da por otras razones en la derecha) que corroe y genera como respuesta desencanto en sus seguidores.

El examen de los factores externos que afectan a un determinado proceso político-social no está mal si viniera acompañado de un análisis minucioso de la propia actuación de los implicados. Esto ha acorralado a la izquierda en asombrosos descalabros. Es indispensable que ella se aparte de los dogmas y eufemismos optimistas y se empeñe en autoanalizarse con estudios más profundos y realistas de sus procesos internos. Solo así estará apta para superarse y conquistar de nuevo un lugar fiable en la sociedad con más amplia base social.

Evidentemente nos falta un conocimiento veraz y exacto sobre el contexto en que se movieron contrincantes como los ya mencionados y otros más. Pienso que las personas de espíritu progresista deben contar con un sentido más crítico y objetivo de la realidad para evitar fiascos teóricos así como estos frustrantes impactos. Bien decía el escritor Álvaro Mutis que optimista es alguien a quien le faltan los datos. Es obvio que nos han faltado datos.

movimientos izquierda america latina
Cambios ideológicos en América Latina – 1999, 2012 y 2016.  El mapa simplifica la «izquierda» y «derecha».
Azul – gobernado por partidos de derecha
Rojo – gobernado por los partidos de izquierda.
Imagen: Ramen IR

En muchos casos a la izquierda latinoamericana la ha obnubilado ese optimismo panglosiano sin sustento en la verdad verdadera

En un análisis reciente que hacía el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, sobre los retrocesos de la izquierda latinoamericana en el momento actual, este llegaba a interesantes conclusiones. Las mismas nos pueden servir de pautas para nuevas aproximaciones mesuradas y verídicas de nuestra realidad. Plantea Correa en un artículo publicado en Granma:

“Tenemos personas que superaron la pobreza y que ahora -por lo que se llama muchas veces prosperidad objetiva y pobreza subjetiva- pese a mejorar muchísimo su nivel de ingreso, piden mucho más y se sienten pobres no en referencia a lo que tienen, peor aun a lo que tenían, sino a lo que aspiran”.

Más adelante, en un tono metafísico poco común entre analistas de izquierda aborda un concepto principal en la filosofía tradicional occidental. Se interroga acerca de la izquierda: “La pregunta es, ¿estará luchando contra la naturaleza humana?”. Aquí aparecen dos conceptos clave: las aspiraciones y la naturaleza humanas. Son estos puntos esenciales para una reflexión más concordante con las circunstancias que atravesamos.

Los seres humanos están movidos por sus aspiraciones pues en estas ponen en acción y se demuestran las potencialidades de realización que tienen. La vida humana más que cumplir ciertas funciones biológicas consiste en desempeñar las potencialidades existenciales, físicas y espirituales de cada individuo. Esta es una carrera sin límites, pues el único que se le presenta es el fin de la vida. Todo ser humano desea superarse a sí mismo, ir más allá de lo logrado. De no ser así, todavía estuviéramos en las cavernas, satisfechos y tranquilos.

Esto precisamente es lo que conforma la naturaleza humana, su nivel de sueños, de aspiraciones, de vida creativa y espiritual, en fin, de trascendencia. Y tal entramado de deseos y anhelos es sumamente diverso y complejo. No se puede ver a toda la sociedad como algo homogéneo que puede adaptarse a un único programa socio-económico. Tratar de homogeneizarla es cortarle sus potencialidades y, por tanto, promover conflictos. Si eso no se entiende no se puede conformar un proyecto humano sensato y enriquecedor.

Otro error ha sido el considerar que, por ser portadores de buenos propósitos, los de la izquierda no solo poseen la verdad sino que además todo cuanto hacen es bueno y no es necesario mejorarlo. Pienso que muchas veces la izquierda ha obviado esto y ha visto su instalación en el poder y la erradicación de ciertos problemas desarrollados históricamente como la meta y no como un punto de ascenso que debe ser elevado cada día. Ha dado por satisfechas las necesidades de sus súbditos como si estas fueran algo finito y definitivo sin posibilidad de renovación. De modo que ha sido poco dialéctica.

Hay que renunciar a la idea de la sociedad como una colectividad de sujetos aunados en torno a un plan social de enfoque único e irrevocablemente categórico.

Ninguna dictadura es buena, ni la de las minorías sobre la mayoría, ni las de la mayoría sobre las minorías

Se impone rescatar el sentido prístino de democracia, aquel sistema donde todos contribuyen por diversas vías de acción ciudadana a concertar las opciones más beneficiosas y menos lesivas para todos, con independencia a sus diferencias de toda índole. La democracia no es tal si está dictada por el estado que se asume como intérprete de los intereses de todos. El estado no tiene que interpretar, solo hacer cumplir y arbitrar para que se cumpla justamente lo que soberanamente sus individuos conciertan.

Lo curioso es que la izquierda siempre ha flameado la bandera de la utopía, sin embargo han pretendido mantener al ser humano en un topos predeterminado desde un núcleo de poder (casi siempre el partido político) y único para todos. Si en algo tiene valor el término utopía es como búsqueda de lo ansiado y no como acomodo a lo obtenido.

Personalmente no creo que la humanidad llegue algún día a ese estado idílico donde todos piensan, actúan, sueñan y tienen lo que necesitan puntualmente. Dejaría así de ser humanidad, seres sintientes, sufrientes y anhelantes. Ya el hombre tuvo su etapa de comunismo primitivo y lo abandonó para internarse en la interminable aventura humana de avanzar a aspiraciones mayores.

Es esa la gran tensión que presupone el progreso: cómo ser justos sin dejar de ser y soñar diferentemente. Es algo que todos, la izquierda y la derecha, deben entender de una vez para poder llegar a un estado de bienestar y paz imperfecto pero practicable por todos y soportable para todos. Tal vez con inteligencia y buena voluntad lo consigamos un día antes que el sol se apague definitivamente.

Dicen que el bloqueo no existe

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Bloqueo - economía
(Foto: Yana J. Paskova)

Unos dicen que el bloqueo no existe, que es una justificación del gobierno cubano para justificar sus errores, otros aceptan que existen sanciones pero están dirigidas a los militares y las figuras del gobierno, no contra el pueblo cubano. Que el bloqueo afecta a todos los cubanos es una verdad tan grande como una casa, por eso todos los años recibe un repudio casi unánime en las Naciones Unidas.

Somos víctimas del bloqueo cuando estamos dentro de Cuba y también cuando estamos fuera, incluso son víctimas del bloqueo los extranjeros que visitan nuestro país. Hace unos minutos fui víctima nuevamente del bloqueo y lo irónico es que fue en Internet, cuando supuestamente desde fuera nos quieren ayudar a conectarnos “libremente”.

La internet en las universidades cubanas es gratis y para eso tenemos una cuota mensual que tenemos que “controlar” para no agotarla antes de fin de mes. Cualquier herramienta que nos permita ahorrar datos entonces será bien recibida. La extensión Bandwitch Hero es una de las más interesantes pues puede ser utilizada tanto en el Chrome como en Firefox. Me decido a instalarla y entonces me aparece el siguiente mensaje:

Bloqueo

¿Negarme el acceso a una herramienta que me permitiría mayor acceso a internet es una forma de ayudarme?

Esta es la hipocresía de un gobierno que utiliza la tecnología para imponer sus intereses sobre otros países, que acusa al gobierno de la isla de limitar a sus ciudadanos el acceso a la información mientras impide la compra de equipamiento tecnológico y bloquea servicios de Internet a los cubanos.

La libertad que promueve Estados Unidos, no es la de informarme, la que me ayudaría a economizar mi cuota de Internet o incluso tener más ancho de banda. Su libertad es la de leer lo que ellos quieren que lea específicamente, la de usar las herramientas que sirven a sus intereses de derrocar el gobierno cubano, y la de proveer los servicios que permitan esto lo antes posible.

Deberíamos hacer un paquete turístico para aquellos que dicen que el bloqueo no existe. Yo puedo dar la primera clase.

Los tambores del enemigo

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tambores

Cuentan que, durante el medioevo, el sonido del batir de los tambores era utilizado como un arma para desmoralizar a los oponentes. Columnas de humo, gritos marciales y tambores batientes, eran la señal de que se aproximaba la guerra. En la actualidad las cosas han cambiado mucho: ahora son las campañas mediáticas, los bloqueos financieros y los aislamientos diplomáticos los que anuncian las guerras del futuro.

Sin embargo, recurriendo a una metáfora, se podría decir que la izquierda latinoamericana se encuentra hoy, en el contexto secular de su lucha contra el imperialismo y las oligarquías, rodeada por fuerzas que la van cercando y que acompañan sus movimientos con el batir de amenazantes tambores.

Las fuerzas progresistas y de izquierda, que durante la primera década del siglo XXI tuvieron un ascenso sostenido, ven ahora con estupor cómo todo lo que alcanzaron se derrumba ante los embates de la derecha. Cayó Argentina, cayó Brasil, cayó Ecuador de la forma más indigna. Venezuela y Nicaragua entraron en crisis. En el establishment estadounidense resurgieron halcones como John Bolton, Mike Pompeo, Elliot Abrams y Marco Rubio.

Los oligarcas del continente y su legión de seguidores creen que ha llegado la hora de “expulsar el comunismo de América”, y trabajan activamente para destruir hasta la última de las experiencias socialistas. Quieren aniquilar el chavismo como movimiento político, saquear Venezuela, y por supuesto, llegar hasta la joya de la corona: la destrucción del proyecto socialista cubano.

Ha llegado la hora de preguntarse: ¿cómo llegamos a este punto?

¿Cómo es posible que la iniciativa pasase hacia la derecha, hacia los tradicionales enemigos y explotadores de los pueblos? Se puede explicar en parte a partir de la agresión sistemática que han sufrido todos los procesos de la izquierda. Sin embargo, eso no lo explica todo. Hay que llegar hasta la raíz del problema.

El mundo actual es un mundo dominado por la cultura hegemónica del capitalismo, principalmente la emanada de los países centrales. Por eso, incluso los sujetos colectivos populares que se desarrollan en los procesos de liberación están marcados por profundas contradicciones. A veces se logra romper el muñeco del capitalismo, pero quedan fragmentos que tienden a reproducir el viejo sistema, aunque sea en una forma frankensteiniana.

Que el chavismo haya querido construir su socialismo del siglo XXI aumentando la capacidad de la población para consumir todo lo que ofrece el modo de vida capitalista, es una aberración. La Venezuela de Chávez llenó los supermercados y los puso al alcance de los pobres, en una manifestación mayúscula de ingenuidad sociológica. A la larga, al país le fue imposible mantener ese nivel de gasto, y cuando la situación económica se deterioró, llegó el momento oportuno para que los poderes financieros lanzaran su efectivo boicot. Este es solo un ejemplo de cómo se manifestaron durante estos años las contradicciones de los movimientos populares.

Lo mismo se puede decir de líderes y cuadros en general, de esos movimientos. El capitalismo crea tales condiciones sociales, tan contradictorias, que es casi imposible vivir de modo coherente con unos principios éticos. Sin embargo, es responsabilidad de alguien que se dice revolucionario mantenerse lo más firme posible en sus convicciones y actuar acorde a ellas.

Hay que decir la verdad: ante un mundo capitalista que ofrece tantas oportunidades de placer y comodidades para los que pueden posicionarse dentro del sistema, son muchos los líderes de izquierda que se corrompen y que tienen dos caras, una para sus seguidores de la clase baja, y otra para ir con su familia de vacaciones a Hawái.

En Cuba tenemos el caso del general Rogelio Acevedo González, que pasó de ser uno de esos heroicos muchachos que lucharon a las órdenes del Che, a ser un corrupto que desfalcó el Instituto de la Aeronáutica Civil. Palpable es también el caso de tantos comandantes guerrilleros de Centroamérica, que luego pactaron con la burguesía y terminaron sus días con más tierras que los antiguos latifundistas.

Y está el caso de Daniel Ortega, una decepción cómo líder revolucionario, que para quedar bien con la Iglesia les quitó a las mujeres nicaragüenses el derecho al aborto, impuso a su propia esposa como vicepresidenta del país, y que ha manejado con negligencia culpable la crisis violenta que se ha dado en Nicaragua. Que el país haya mejorado económicamente en su período, no le da derecho a Ortega para pisotear los principios por los que luchó el sandinismo.

Pocas cosas hay tan trágicas como la degradación moral de un revolucionario

La tentación es muy grande, porque el modo de vida hedonista y consumista penetra a través de los productos culturales. Son pocos los que logran mantener su austeridad republicana frente al modelo liberal de la felicidad. Y aun en esos casos hay que preguntarse: ¿lo logran también sus hijos?

Los pueblos son muy sensibles a todo esto. Nadie va a sacrificar su vida ni la tranquilidad de su familia por unos líderes que no se sacrifican del mismo modo. Y no resulta fácil engañar a los pueblos.

¿Acaso alguien cree que los venezolanos no saben que muchos de los ministros chavistas se han dedicado a desfalcar el país? ¿Que no saben que existe una boliburguesía que compra casas en España? Lo saben, y los que aun defienden el chavismo lo hacen principalmente por rechazo a la vieja burguesía. Esa realidad tiene sus consecuencias, y las movilizaciones chavistas ya no mueven tanta gente como antes.

Los tanques pensantes del capitalismo saben de estas debilidades de los movimientos populares y de sus líderes, y utilizan su maquinaria mediática para arrojar luz sobre ellas de un modo selectivo. Por eso se sabe mucho más sobre los corruptos de izquierda que sobre los corruptos de derecha. Se sabe mucho más sobre los que pasan hambre en Venezuela que sobre los niños que mueren de hambre en la Guajira colombiana. Con el paso de los años, usaron los defectos de la experiencia en el poder de los movimientos de izquierda para crear una nueva cultura de anticomunismo popular.

Ya no se critica el socialismo por querer quitarle la propiedad a los ricos, sino por traer escasez y corrupción

Se puede decir que han logrado destruir la autoestima de muchos de los militantes y simpatizantes de la izquierda latinoamericana. Eso, unido a la capacidad que tiene el capitalismo transnacional para asfixiar las economías de los países subdesarrollados, dado el nivel de interdependencia de la economía global, configura el actual escenario de avance de las fuerzas reaccionarias. Estas pueden presentarse a sí mismas como abanderadas de la lucha anticorrupción y por la prosperidad de los pueblos, cuando en realidad su afán es el de restablecer el injusto orden burgués en todos aquellos lugares en los que se intentó superarlo.

El ruido de los tambores se siente cercano. Vienen por nosotros. Este momento nos debe servir para buscar la pureza de nuestros ideales y destruir con furia redoblada todos los lastres que nos arrastran al pasado. Repensar las posibilidades concretas. No se trata de defender una bandera a cualquier precio, se trata de reconectar con la verdadera necesidad de nuestra lucha.

Si lográramos encontrar esa fuerza en nuestro interior, la valentía de decir que nada tiene que ver con nosotros toda la telaraña que se ha enredado alrededor de nuestros símbolos, tal vez pudiéramos darle la vuelta a la situación.

Si ellos crean una nueva derecha, nosotros podemos responder con una nueva izquierda más crítica, más combativa, más firme, más inteligente, más contemporánea, más consciente, menos amarrada a pasados caducos. En otras palabras, imposible de cercar.

El libro misógino en la Habana

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misogino

En la más reciente Feria del Libro de la Habana se vendió; muy bien, según las opiniones de algunos, un libro de la Editorial Arca de Papel de Perú. La portada grita en letras inmensas “100 razones para ser machista y no avergonzarse por ello”.

Asegura su contratapa que ser machista no es una opción sino una cuestión de supervivencia. Su contenido devolvería la dignidad arrebatada por las mujeres. Según promulga, muestra cómo ser fiel a su naturaleza humana.

Lleno de patrones para “hacerse hombre” según los mandatos del patriarcado. Una guía misógina, discriminatoria, violenta de cómo ser machista. Es una ofensa a la FMC, a las mujeres cubanas, al CENESEX e incluso a los hombres.

machismo libro
Desde el 2017 circulan denuncias en Internet sobre este libro

Los hombres, los varoncitos, los nenes, los fuertes, los machitos, los más guapos, los que tienen que demostrar indiferencia, los que no pueden llorar en público, los que tienen que asumir el rol de proveedor de una familia, los que no pueden tener miedo nunca, los que tienen que ser serios, no vaya a ser que los confundan. Los que les aterra la idea de ver hermoso a otro hombre, los que tienen que tener un genital de gran tamaño para sentirse pleno: HOMBRE con mayúsculas.

El concepto de masculinidad es una construcción del patriarcado que también sufren los hombres.

El libro de la Editorial peruana es repudiado en diversos países desde hace varios años por su contenido ofensivo. Ayer fue retirado enseguida de nuestra Feria por las llamadas a la Cámara Cubana del Libro y varios posteos en la página del Instituto Nacional del mismo. Se movieron rápido ante los reclamos; sin embargo el cuestionamiento en esta batalla pírrica no es cuán rápido reaccionan las instituciones.

La discusión está en saber cómo llegó ese libro a nuestra Feria y lo que generó. Más allá de encontrar un culpable físico me interesa el mensaje que nos está dejando nuestra sociedad.

Una vez más una esencia patriarcal, misógino y machista encuentra la forma de manifestarse.

Aquellos que compran el libro son los mismos que abogan no ser homofóbicos, pero que harían huelga de hambre para que personas del mismo sexo no puedan tener iguales derechos jurídicos que un matrimonio heterosexual. Son aquellos que miran con recelo las cifras de abortos voluntarios, esperando una oreja que quiera escuchar para decir que por culpa de las mujeres está en riesgo la tasa de natalidad.

Empezamos un 2019 caótico. Pareciera que el tornado que arrasó con varios lugares de La Habana y el meteorito en Pinar del río, no fueran más que un reflejo de la actividad de la Isla. Cuba se sacude en el que a mi criterio, es el proceso más inusual de los últimos 30 años. Poner en movimiento bases arcaicas de la Constitución de la República creó sismos en el pueblo.

Una parte de los residentes sintió moverse el piso en el que cómodamente estuvieron sentados toda la vida. Muchos vieron amenazados sus privilegios. Se comenzó a destapar de golpe toda la misoginia que tenían guardada para poder convivir en sociedad. Sus miedos pesaron más incluso que otros puntos de la Constitución que también estaban en discusión.

No son los tornados los que van devastar nuestros cimientos, es la falta de cuestionamiento como sociedad de lo que somos.

El anticomunismo interno

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interno
Foto: Carlos Barria/Reuters

El anticomunismo ha causado grandes estragos a la militancia y ha llegado a incidir fuertemente en el devenir del movimiento comunista. Sin embargo, la destrucción también puede venir desde adentro.

La cuestión de la hecatombe de las organizaciones, suele pensarse al estilo de la mecánica clásica. Para esta –y es sabido por todos-, los cuerpos mantienen su reposo o movimiento recto uniformado hasta que actúen fuerzas sobre él. Así, se establece la regla general donde A determina a B. Quedando siempre, el fenómeno del objeto en cuestión, entendido desde una acción externa.

De la misma manera, se interpretan muchos procesos sociales. Por ejemplo, el destacado marxista Ernest Mandel, afirmaba que la militarización constante a la que era obligada la URSS por la competencia con EUA, la llevó al declive.

Se analiza igualmente la destrucción de naciones, desarticulación de movimientos de liberación nacional, como lo ocurrido con algunos fracasos en África y América Latina, y la  de organizaciones emblemáticas como los Panteras Negras por el COINTELPRO, por solo citar. Los partidos comunistas, han de los que más sufrido esos shocks externos.

anticomunismo
Son numerosas las fuerzas reaccionarias en el exterior que se enfrentan al movimiento comunista

Sin negar la objetividad y veracidad de  conspiraciones y ataques, quedarse en el esquema extrapolado de la mecánica clásica y explicar el objeto siempre desde algo externo, olvida que el estudio de la sociedad no debe hacerse exportando de las ciencias naturales y exactas esquemas de análisis.

Más cercano de reflejar la realidad en sus múltiples determinaciones, está la dialéctica. Y como marxista, de ser consecuente, debería preferirse esa dialéctica que se grita a cuatro vientos, a un positivismo decimonónico. Sobre todo, porque es necesario reflejar las contradicciones propias de un sistema.

Decía Hegel, hombre que Marx homenajeó al escribir El Capital, que no existe nada entre el cielo o la tierra, que no contenga el ser y la nada. Esto es, que todo lo que existe y que pueda ser objeto de nuestro pensamiento, tiene dentro de sí las tendencias contrarias para explicar su movimiento.

Así queda a los ojos de un  revolucionario al reflexionar sobre las derrotas, que cualquier sistema en su progreso puede llevar  a un extremo sus contradicciones, y destruirse. No se trata de renunciar a lo externo, sino de saber qué es lo que realmente ese ataque exterior hace.

Lo que puede ser, que si bien los Panteras Negras sufrieron por el FBI, este lo que hizo fue aprovecharse de sus debilidades, como la rivalidad de sus máximas figuras y que se corrompieran algunas de estas. Lo mismo pudo ocurrir con el Che en el Congo, que si bien el enemigo era fuerte, las contradicciones internas de los militares congoleños eran insostenibles.

Igual cuando se asesina a un líder, las fuerzas reaccionarias se aprovechan de la escasa generación de nuevos líderes

Eso muestra, que el enemigo lo que ha hecho siempre es reforzar o atacar en las contradicciones internas de lo que quiere destruir. Su influencia no se puede negar, pero el éxito de sus ataques ha sido por identificar correctamente las fracturas. Si ellos lo hacen, también nosotros podemos.

De ahí que la preservación de lo que queremos que sobreviva vaya entonces en blindar o conocer las tendencias y relaciones destructivas en su interior, para evitar que le saquen partido a estas quienes no quieren su bien. Después de todo, ahí es la verdadera causa primaria de la decadencia.

Siendo consecuentes con esa lógica, el anticomunista,  resulta que es aquel que en su actuar puede destruir el movimiento comunista, a partir de acentuar o reforzar  sus contradicciones. Y como estas siempre comienzan desde adentro, también es responsable quien les da origen a lo interno de la militancia. Tanta culpa tiene quienes las acelera, como quienes las crean. Ambos grupos, sin distinción, pueden considerarse anticomunistas.

Feminismo e izquierda en América Latina

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feminismo

El feminismo es un movimiento social y político dirigido a cuestionar y modificar las estructuras de poder que afectan a mujeres y hombres en los marcos del sistema de dominación patriarcal. Durante su historia, se ha encaminado hacia dos planos: el teórico y el político, ambos se han enriquecido mutuamente.

La teoría feminista ha sido útil en la medida en que conceptos como el de género, patriarcado, entre otros, han permitido a hombres y mujeres entender cómo, cuándo y por qué se perpetúan las relaciones asimétricas de poder que conducen a la opresión de unos sobre otros y otras.

Durante más de 40 años el feminismo en América Latina ha luchado por mantener un espacio político propio, tarea harto difícil por los obstáculos que ha enfrentado. Desde sus albores, este proceso ha tenido que polemizar con la izquierda latinoamericana, quien ha considerado que los problemas de las mujeres tenían su origen en la lucha de clases, y como tal, solamente se podían solucionar mediante la vía revolucionaria.

En la actualidad persisten criterios antifeministas que han llegado a considerar a la teoría de género « […] como una ideología con la que se engrasa la ejecución a nivel global de dos agendas básicas del capitalismo […]; la primera, encaminada a sustituir la lucha de clases por la confrontación de sexos […]». Ergo, abordar la polémica entre el feminismo y la izquierda latinoamericana, sus orígenes y causas fundamentales, podría ser de utilidad para develar las «verdaderas razones» de algunas críticas que descalifican los movimientos feministas y sus aportes desde el punto de vista teórico y político.

Les propongo una mirada desde la visión testimonial de la intelectual Judith Astelarra, expuesta en el libro ¿Libres e iguales? Sociedad y política desde el feminismo, publicado en Cuba por la editorial Ciencias Sociales en el 2005. Una propuesta que motiva a la reflexión, máxime cuando la autora combina sus vivencias personales con una acuciosa labor como especialista, durante sus largos años de militancia y producción teórica en la lucha por los derechos femeninos.

Corría los últimos años de la década de 1960 cuando la socióloga chilena Judith Astelarra viajó a la Universidad de Cornell en los Estados Unidos para cursar el doctorado. En aquella ocasión se integró de manera activa al movimiento feminista norteamericano, donde pudo corroborar sus aportes teóricos y políticos. De regreso a Chile, reinició su militancia en un partido de izquierda; eran tiempos en que confiaban en el proyecto revolucionario cubano, referente para la izquierda latinoamericana durante la segunda mitad del siglo XX.

Los problemas comenzaron a partir de las intenciones de mujeres que integraban partidos de izquierda por expresar convicciones feministas. Pudo comprobar el rechazo hacia la existencia de movimientos autónomos para la lucha por los derechos de las mujeres. Las diferencias entre los miembros de la izquierda y las simpatizantes con el feminismo se fueron ensanchando, no sólo en Chile, sino en el resto de América Latina.

La izquierda latinoamericana consideraba que las causas de la discriminación de las mujeres debían buscarse en el origen y desarrollo del sistema de clases en los marcos del sistema capitalista. El feminismo moderno coincidía en que las desigualdades sociales, tanto de clase como de sexo, tenían una base en la propia estructura social, económica y política, pero desarrolló un corpus teórico y político propio para demostrar que las peculiaridades estructurales de la discriminación de las mujeres en todas las sociedades tenían sus orígenes en un sistema de dominación al que se denominó patriarcado.

Aunque las discrepancias tuvieron matices en dependencia de las corrientes feministas de la época -el feminismo socialista, por ejemplo, trataba de combinar el análisis de clases con el de los rasgos patriarcales de la sociedad- las rupturas condujeron a la estigmatización del feminismo moderno y su producción teórica e ideológica.

En Cuba, el proyecto revolucionario triunfante del 1 de enero de 1959 priorizó a las mujeres e impulsó la lucha por su emancipación a través de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Empero, coincido con Iliana Benítez Jiménez en que el «fuerte ideal marxista que comenzó a predominar en el pensamiento social cubano provocó que se comenzara a identificar el feminismo con las luchas de las mujeres burguesas […], uno de los factores para que el término feminismo fuera estigmatizado en nuestra sociedad.»

No obstante, desde fines de la década de 1980 fueron necesarias investigaciones que develaran las razones por las que persistían rasgos patriarcales. Desde entonces, los logros políticos y sociales alcanzados por las mujeres, y los estudios de género, han ido in crescendo en el entorno académico, entre adeptos, simpatizantes y detractores.

Mucho que perder

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perder
Foto: Alexandre Meneghini/Reuters

Todo fue un malentendido. Que Frank Padrón proyectara el miércoles pasado el film Nada que perder: un armatroste propagandístico sobre la vida del pastor brasileño ultraconservador Edyr Macedo, fue un malentendido.

Se pudo pensar que el director del espacio televisivo cinematográfico Nuestra América se había convertido al evangelismo. Pero en su perfil de Facebook se veían fotos de él con Ramón Silverio, el director del centro cultural El Mejunje, celebrando el 35 cumpleaños de la institución:un lugar donde lo menos importante es la orientación de género. Hubiese sido una conversión en cuestión de días, y Dios es grande, pero no tanto.

Más tarde el crítico de cine aclaró –en conversación con el autor de este artículo- que la idea era exponer lo ridículo de la propaganda del protestantismo fanático. Pero no fue esa la interpretación que le dieron algunos miembros de las iglesias opuestas al matrimonio igualitario: la televisión está con nosotros, decían; y ofendían: el gay –empleando otra palabra- se regeneró.

En la derecha.

Lo que no dicen en Cuba abiertamente las iglesias protestantes fanáticas, es que ellas están en la derecha. El término ideología de género fue un destacado argumento en la campaña que lideró Álvaro Uribe contra los diálogos de paz en Colombia. Según él, la ejecución de los acuerdos entre la guerrilla y el gobierno de Juan Manuel Santos, traería la implementación de la llamada “ideología de género”.

Esta terminología no pasa de ser un instrumento propagandístico que ninguno de sus “denunciantes” logra explicar. No usada jamás dentro de los movimientos pro derechos LGTBIQ ni en los colectivos feministas, para Putin la ideología…es una conspiración europea que se propone la castración de los hombres provocando la reducción del ejército ruso –es decir, los travestis-; para otros, significa escuelas donde los niños aprenden que no existe el sexo, y, para muchos, es una conspiración mundial que los gobiernos ocultan. Aunque no sepan decir de qué va esa conspiración.

Una alternativa débil.

Los pocos grupos de la sociedad civil que se articularon para lograr la aprobación del matrimonio entre dos personas no lograron impactar más allá de los convencidos. Cuatro factores impidieron que la ciudadanía escuchara a los defensores del artículo 68 con la misma fuerza que generaban las iglesias conservadoras:

  • El primero fue la división del movimiento LGTBIQ. Fraccionado en decenas de pequeñas formaciones, traía consigo diferencias que no supieron superar, movidos en ocasiones por ansias de protagonismo, acusándose unos a otros de este pecado e impidiendo un frente común.
  • El segundo aspecto consistió en que, si bien algunos colectivos intentaron estructurar una sola voz desde la pluralidad –dígase el Centro Memorial Martin Luther King, el taller de tatuaje La Marca, la tienda de diseño cubano Clandestina, las plataformas Abriendo Brechas de Colores, Alianza Afrocubana, Guardabosque o los administradores de la página en Facebook 68 Va!– la falta de experiencia unitaria, el desconocimiento del activismo y la no ejecución pronta de acciones, provocó que estas se realizaran de manera esporádica y sin impacto ciudadano.
  • A ello se le sumó –como tercer punto- que el Estado, temiendo enfrentamientos callejeros, prohibió de manera tácita, la celebración de algunas intervenciones divulgativas en las calles. Las iglesias amenazaban con responder de manera directa y en el lugar. El gobierno veía en los activistas pro artículo 68, aliados irresponsables que no pasaban de encender una pradera que ya ardía.
  • En cuarto lugar, las iglesias protestantes conservadoras, argumentaban que responderles a ellas, o el solo hecho de defender el derecho al matrimonio, era segregarlas y discriminarlas.  Y sobre todo ello caía un optimismo ingenuo y desmovilizador.

El Estado se enroca.

Intentemos representarnos el proceso de discusión en torno al artículo 68 como una función seno-coseno. El matrimonio igualitario se encontraba en 1, en tanto que sus opositores en -1. Ahora ambos sectores están en 0. ¿Cómo se logró este empate técnico?

La forma de procesar los resultados de los debates ciudadanos no contemplaba manifestarse a favor. Era modificar, agregar o suprimir. De tal manera solo se recogieron planteos negativos. La solución del gobierno -intentando complacer a todos- fue llevar a referendo el Código de Familia.

Pero buena parte del movimiento LGTBIQ, todo el protestantismo fanático y más recientemente, la Conferencia de Obispos Católicos, se oponen al referendo. Los primeros alegan que los derechos no se discuten, los segundos creen que los criterios reunidos debían haber logrado el regreso al matrimonio entre hombre y mujer. Los dos temen perder.

Y el Estado no solo teme perder votos, teme también perder la luna de miel que goza con las iglesias. No quiere regresar a pasados enfrentamientos directos. Menos aún ahora que la feligresía de todas las denominaciones crece.

Pero si alguien ha salido ganando en este proceso ha sido la sociedad civil.

El socialismo cubano llega a las reformas con una dosis de democratización que no tuvo Vietnam y, ni de lejos, China –Tiannamen es algo más que una plaza-. Que el Estado someta a referendo el matrimonio igualitario, habla de una maduración política nunca antes vista. Por primera vez aceptará, como aceptó durante el proceso de debate ciudadano, una abierta oposición organizada a una política de gobierno.

Solo resta hacer ver a la sociedad que, luchar por el derecho al matrimonio igualitario es luchar, no solo por otorgar derechos a un sector, sino por expandir los derechos de la ciudadanía. Después, se podrá ir por más.

Después del tornado

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Foto: Yamil Lage/AFP/Getty

Entre los rasgos admirables de la sociedad cubana se encuentra el sistema de la defensa civil y el grado de preparación y experiencia que ha alcanzado en la lucha exitosa contra los huracanes. El modelo cubano cuenta con un protocolo que ha permitido salvar numerosas vidas y recursos económicos y es referencia internacional ante el azote anual de los eventos naturales más mortíferos de la región.

Mas, el poderoso tornado de la noche del 27 de enero mostró que es preciso alistarse ante un nuevo peligro natural que se parece al huracán ?viento fuerte, en aruaco? por la lluvia y el viento, pero es bien diferente. Su tránsito por varios municipios habaneros, entre los que se encontraba Diez de Octubre, el segundo más poblado del país, provocó una devastación sin precedentes en la historia isleña para eventos de este tipo.

Los tornados no son desconocidos en Cuba. En los llanos del interior hay mangas de viento, y en las costas suelen avistarse sus versiones acuáticas, las trombas marinas, pero el del 27 fue demasiado. Su poder destructivo de F4 ?en la escala Fujita Mejorada de 5?, velocidad del viento superficial (280 km/hora), duración (16 minutos), diámetro (350 metros) y recorrido (20 kilómetros), lo convirtieron en un monstruo no solo a escala cubana sino para la media mundial.

En Estados Unidos, los tornados miden como promedio unos 150m de ancho y recorren unos 8 km en contacto con el suelo. Menos del 1% mundial llega al nivel EF4 del cubano y fuera de los Estados Unidos, Holanda, Reino Unido y el llamado Pasillo de los Tornados que incluye el noroeste, centro y sur de Argentina, sudoeste de Brasil, y sur de Paraguay y Uruguay, son sencillamente insólitos.

Esta vez nos afectó uno solo, pero los tornados suelen presentarse en oleadas y sucederse durante varios días mientras las condiciones propicias se mantengan. Lamentablemente, la repetición de su ocurrencia en Cuba se torna probable ya que el cambio climático puede incrementar sus escenarios favoritos: las franjas de tormenta que incluyen nuestros ansiados frentes fríos.

Es preciso ganar experiencia para que un tornado futuro no nos tome tan desprevenidos y estupefactos como esta vez

Desde hacía varios días nuestros meteorólogos habían pronosticado un mal tiempo fuerte, con vientos, lluvias y penetraciones del mar. Era imposible predecir científicamente la aparición de un F4. No solo porque no había precedentes, sino porque tampoco lo pueden hacer los más duchos cazadores de tornados del mundo. Ni los satélites artificiales geoestacionarios pueden lograrlo –si tuviéramos acceso a ellos? porque un tornado es tan localmente intenso y fugaz que en lo que se anuncia su surgimiento ya se formó, pasó y desintegró.

Lo primero es olvidarnos del sistema de lucha contra huracanes basado en las cuatro etapas (informativa, alerta, alarma y recuperativa) que suelen extenderse por días y parten del seguimiento sistemático del ciclón, desde que se forma al otro lado del Atlántico o en el sur del Caribe, hasta que sale de territorio nacional. Ese tempo lento permite echar a andar el aparato burocrático durante días y semanas, poner el país en pie de guerra según protocolos establecidos para el antes, durante y después del paso del meteoro.

En este caso hay que remitirse a la experiencia de los que habitan en regiones de tornados frecuentes donde la eficaz alerta temprana es imprescindible para sobrevivir. Lo primero podría ser formar un cuerpo nativo de cazadores de tornados –en mar y tierra-, por cuanto la observación humana especializada sigue siendo un método muy usado en todo el mundo.

Estos observadores de tormentas pueden avisar de la inminente formación de un tornado con más de media hora de anticipación, suficiente para anunciar el peligro por todos los medios disponibles, incluyendo aplicaciones en las redes sociales. De inmediato se harían sonar las sirenas –las mismas ya instaladas para un ataque aéreo- y, puestos ya sobre aviso, disponerse todos a salvaguardar vidas y recursos con rapidez y organización.

Es importante que las familias sepan cuál es la habitación más segura de la casa para refugiarse en ella, generalmente la más interna, y si tuvieran sótano mucho mejor. Muchos han salvado la vida al refugiarse debajo de una escalera. A los que van en un transporte se les aconseja abandonar las vías y buscar un abrigo seguro. Si no aparece, lanzarse al fondo de la cavidad más profunda que encuentren y pegarse a tierra.

También es importante ignorar los mitos suicidas de abrir puertas y ventanas durante el tornado para que el aire entre y salga, refugiarse bajo los pasos de nivel de las autopistas, pegarse a los cristales para observar la trayectoria, o escapar en auto, porque nada de eso nos salvará del contacto y quedar a la intemperie en medio del veloz remolino suele ser fatal.

Ahora que se empiezan a restañar las pérdidas con el apoyo estatal y el espíritu de solidaridad de los más disímiles actores de la sociedad civil, el espíritu de lucha y de victoria de la idiosincrasia cubana tendrá que asumir a este nuevo enemigo natural pues parece que el bien llamado Mar de las Tempestades quiere denominarse también Mar de los Tornados.