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Las sombras del Mundial de Catar

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Catar
Hamad bin Jalifa Al Thani, quien se convirtió en emir de Catar tras deponer a su padre mediante un golpe de Estado, levanta la Copa de la FIFA (Foto: Skynews)

A poco más de un mes para el inicio de la Copa Mundial de Fútbol Catar 2022, las 500 mil entradas vendidas para la asistencia a los estadios, se ensombrecen con la polémica de otros números y de múltiples restricciones al público. Según un reporte de la BBC, el Estado catarí ha construido nuevos estadios, un aeropuerto, un sistema de metro y varias carreteras; pero las denuncias sobre la mano de obra forzada y los malos tratos a más de 30 mil extranjeros, cobran también protagonismo.

Entre sangre y sudor

En 2016, Amnistía Internacional denunció que los trabajadores involucrados en la estructuras mundialistas vivían hacinados, pagaban para ser contratados, no cobraban a tiempo y tenían sus pasaportes confiscados. Por su parte, la prensa del Reino Unido ha reportado una cifra aproximada de 6 500 muertes de inmigrantes de la India, Pakistán, Nepal, Sri Lanka y Bangladesh, como consecuencia de accidentes laborales y pésimas condiciones en las obras.

Dichos números son respaldados por declaraciones de organismos internacionales como el Observatorio de Derechos Humanos, que ha condenado las 16 y 18 horas diarias de trabajo obrero, los siete días de la semana, a temperaturas cercanas a los 50 grados centígrados.

A raíz de la difícil situación, activistas de Alemania y Noruega propusieron la creación de un fondo para las familias de los fallecidos. Mientras tanto la FIFA —el organismo rector del fútbol que vivió hace tres años un escándalo de corrupción—, ha sostenido en voz de su presidente que dar trabajo es ofrecer dignidad y orgullo, por más difíciles que puedan resultar las condiciones.

Bajo una idea similar, al parecer, el comité organizador catarí asegura que ha hecho lo posible para evitar desenlaces fatales, y atribuye los fallecimientos a una tasa de mortalidad común entre las comunidades de inmigrantes. Así, de las 6500 muertes estimadas, el gobierno de ese país reconoce apenas 37, y solo tres han sido registradas como accidentes de trabajo.

Restricciones y prejuicios

Más allá de los abusos y fallecimientos registrados, Catar 2022 ha generado controversia por la elección de su sede (un país de poca tradición futbolística), el traslado de las fechas mundialistas hacia el invierno (normalmente se hace en verano) y las múltiples restricciones asociadas al conservadurismo vigente en la región.

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La poca tradición futbolística de Catar también ha generado polémica. (Foto: Sin Mordaza)

El técnico de la selección inglesa, Gareth Southgate, aseguró que sería «muy vergonzoso» que algunos fans no pudieran acudir a la Copa del Mundo por el miedo a cómo podrían llegar a ser tratados.

La homofobia catarí, uno de los puntos más sensibles para el público, ha sido denunciada por múltiples grupos de activismo LGBTQ+ y otras figuras públicas. El país árabe es uno de las 67 naciones que, según el informe Homofobia de Estado de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays, penan los actos consensuales entre personas del mismo sexo.

Según la legislación vigente en el Código Penal, quien «copule con un varón mayor de dieciséis años de edad sin coacción, coerción o ardid será castigado con una pena de prisión de hasta siete años» y la misma pena aplica «al varón que dé su consentimiento». Mientras tanto, la instigación, inducción o seducción a un varón a cometer la sodomía también está tipificado como delito, como una pena de hasta tres años de cárcel.

Sobre el tema, Nasser Al-Khater, uno de los representantes del comité organizador, alegó que «la demostración pública de afecto está mal vista, y eso va en todos los ámbitos», incluso en parejas heterosexuales. El funcionario catarí se escudó en que el mundo debía respeto a la cultura nacional y consideró que Catar, «desde un factor de demostración pública de afecto, es conservador”.

El balón, sin dudas, rodará en el campo catarí el próximo 20 de noviembre, pero lo hará envuelto en las múltiples sombras que ni los millones de dólares destinados a reflectores, tecnología y derechos de transmisión, podrán ocultar.

Philipp Lahm
La leyenda alemana Philipp Lahm se ha negado a asistir al Mundial. (Foto: El País Uruguay)

«No formaré parte de la delegación alemana y tampoco estoy interesado en ir allí como aficionado», ha sentenciado el ex capitán de la selección alemana y campeón del mundo en 2014, Phillip Lahm, antes de concluir: «Los derechos humanos deberían desempeñar un papel importante en la adjudicación de torneos. Si un país que va mal en esa área obtiene el premio, entonces hay que pensar en qué criterios se basó la decisión».

Derechos y tolerancia para la convivencia armoniosa

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Tolerancia
(Imagen: Travindy)

Me alegra que numerosos compatriotas se beneficien con las disposiciones aprobadas en el Código de las Familias. Saber que muchos tendrán libertad para hacer vidas más plenas, sin rechazos ni impugnaciones por determinadas razones de elección personal, y que se busca respaldar a los más desprotegidos (niños, madres solteras y ancianos), es un asunto que cualquier persona sensible y libre de prejuicios debe celebrar.

Sé que hubo una alta cifra de decisiones de rechazo al acto plebiscitario. De hecho, según datos ofrecidos, los que no votaron, anularon boletas o respondieron «No», representaron el 54% del total de electores. Sin embargo, no creo que los votos desfavorables fueran mayoritariamente en contra de los derechos que obtienen esas personas.

Ando por las calles y escucho lo que hablan mis conciudadanos. Aunque un número de religiosos y otras personas se opusieran al matrimonio entre individuos de un mismo sexo, y otros ciudadanos rechazaran la modificación del concepto patria potestad, no fueron esas las razones más generalizadas. En un alto por ciento, el referéndum se utilizó para expresar desacuerdo con las arduas y precarias circunstancias por las que atraviesa el país, así como con la ineficacia de quienes lo dirigen para solventarlas.

Además, se consideró desmedidamente politizado desde la postura oficial un asunto cívico de todos, lo que se evidenció en que no les fueron conferidas similares posibilidades de argumentación y difusión a los que se inclinaban por el «No», algo que no es justamente democrático.  

Resulta obvio que no debía emplearse el referendo del Código como expediente para expresar descontento con asuntos de nuestra existencia cotidiana, pues no era eso lo que se sometía a consulta. No obstante, colocándonos en la posición de los que así reaccionaron, es cierto que no se han abierto otras vías legales para impugnar civilizadamente decisiones o actos considerados inconvenientes. Lo sucedido el 11-J desanimó a muchos en buscar, de acuerdo con lo estipulado por la Constitución, otras formas pacíficas de protesta.

Asimismo se esperaba una actitud crítica de quienes promovían la aprobación del Código en asuntos que nunca debieron ocurrir, pues algunos tenían que ver con derechos humanos básicos. Se aspiraba a que, cuando menos, fuera hecha una autocrítica pública —sino una disculpa—, por los desatinos cometidos contra homosexuales y religiosos, entre otros. Hay que recordar que no fueron precisamente los contrarrevolucionarios los que idearon la parametración, las UMAP y la inhabilitación de religiosos y homosexuales para distintas oportunidades de realización personal.

Tolerancia

La historia necesita del reconocimiento de los errores cometidos y su justa compensación para aligerar tensiones y apaciguar rencores, además de precaver su repetición. Esto hubiera proporcionado un mayor nivel de credibilidad a los proponentes del Código, pues no es fácil aceptar que los mismos que crearon aquellas limitaciones ahora estuvieran contra ellas.

Ahora bien, aprobado el Código, el mismo no deja de ser un elemento de contribución a una sociedad más inclusiva y diversa. Pero este, por sí solo, no garantiza la felicidad de las familias cubanas, hay otras condiciones imprescindibles.

Para crear, sostener y desarrollar una familia que viva con dignidad, se necesita que quienes la van a constituir puedan acceder más fácilmente a poseer una vivienda, que tengan un trabajo que les garantice la remuneración suficiente para cubrir sus necesidades vitales decorosamente; así como oportunidades de desarrollar otras aspiraciones humanas, como su vida espiritual, el empleo positivo de su ocio, digamos con vacaciones oportunas, o su posibilidad de creer y opinar de distintas maneras sin recibir rechazo; solo por mencionar algunas condiciones básicas.

Conseguir la funcionalidad y estabilidad de las familias es de primordial importancia en una sociedad con agudos problemas demográficos. De seguir con el muy elevado porciento de envejecimiento, la significativamente baja tasa de natalidad infantil anual y la cuantiosa emigración (sobre todo de jóvenes, la mayoría profesionales o con alta capacitación), en busca de mejores condiciones de vida, es difícil predecir cómo se va a desarrollar el país en un futuro inmediato y quiénes van a sostener aquellos que dependan de pensiones o asistencia social.

Se hace urgente un debate inclusivo para generar propuestas viables con el fin de mejorar el estado material y espiritual de las familias. Esto debe enfocarse en aspectos vitales para esa evolución hacia la existencia digna. Pienso que ello incluiría medidas para facilitar la construcción y mantenimiento de viviendas; fomentar el desarrollo de la agricultura con el fin de mejorar el acceso a una alimentación sana y asequible.

También sería necesario implementar acciones para equilibrar la relación entre niveles de ingresos y egresos de la población, principalmente, mediante el debido ajuste de precios con una cuantía de ganancia justa sobre los gastos de producción, así como el gradual paso a eliminar ventas en otras monedas y dar prioridad a la moneda nacional, lo cual también implicaría prevenciones firmes para detener y reducir la hiperinflación.

Tolerancia
Familia cubana cruza Río Bravo. (Foto: Captura de Video / Cubanos por el mundo)

Por último, se hace necesario destrabar impedimentos que pretenden más el control estatal sobre la actividad productiva y las ganancias, que estimular una producción acorde con las necesidades ciudadanas. De ese modo se facilitarían emprendimientos provechosos por individuos o grupos de ciudadanos, que a la vez que ayudan a mejorar el nivel de vida, mediante justos impuestos beneficien la solvencia del Estado.

Por una vez estoy de acuerdo con ciertos juicios de Michel Torres. En su artículo «El Código sí (es político)», publicado en el diario Granma el 24 de septiembre pasado, expresa: «Y ese proyecto está integrado de manera indisoluble con el ideal socialista que debemos defender: la misoginia, la homofobia, la discriminación y la intolerancia son valores contrarrevolucionarios».

Me parece correcto. Pero discriminación e intolerancia no pueden solo defenderse en asuntos religiosos o sexuales, es necesario también que se tengan en cuenta para la diversidad del pensamiento político. Criminalizar el pensamiento diferente, como es habitual en el programa que él conduce, solo lacera el desarrollo de la inteligencia de la sociedad.

La confrontación y el debate de ideas, por muy diversas que ellas sean, propicia la concepción de mejores opiniones y la consecución de consensos beneficiosos para todos, así como acciones para hacerlos realidad con mayor comprensión y compromiso por los implicados, pues se asumen como decisiones de las que hemos participado y, por tanto, nos hacen responsables. Solo desde el diálogo más amplio, sin discriminación ni intolerancia de ningún tipo, lograremos crear las condiciones necesarias para que las familias cubanas surjan, vivan en Cuba y lo hagan dignamente.

El viento fresco de la libertad

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Libertad
(Imagen: change.org)

Un fantasma recorre Cuba, el fantasma de la libertad. Ni alisios húmedos y calientes, ni frentes fríos continentales, azotan tan fuerte en estos tiempos como esa brisa constante, llena de zozobras, que sopla a todo lo largo del archipiélago. Cuando en determinados sitios surgen áreas de alta presión —apagones, hambre, encontronazos con la policía—, aparecen súbitas mangas de viento en forma de cacerolazos, manifestaciones, tánganas y consignas voceadas a pleno pulmón, que suelen incrementarse en momentos de oscuridad.

Si los miles de protestantes fueran pagados realmente con dinero del Imperio, hace rato que el valor del USD se hubiera depreciado en todo el país y hubieran quebrado los fondos del Gobierno estadounidense para fomentar la subversión. ¿Será la falta de mantenimiento a las termoeléctricas lo que ha lanzado a miles de cubanos y cubanas de todas las generaciones a las calles a protestar? Si ya tuvimos un 11-J en 2021, ¿cómo le llamamos a esto que anda recorriendo el país a ritmo de reality show: el Otoño Turbulento de 2022? ¿Cómo explicar lo que está pasando en la Siempre Fiel Isla de Cuba?

-I-

Los regímenes totalitarios parecen fáciles de etiquetar cuando el clasificador se atiene a rasgos muy generales: Estado omnipresente; líder carismático; partido único; clases sociales convertidas en masas; ficción ideológica; violencia física y/o simbólica contra todo tipo de oposición o disidencia; enemigo externo al que achacar todos los males. Pero estos elementos no bastan para comprender cabalmente, y mucho menos transformar, un país totalitario. Es preciso analizar cada nación con los lentes que lleva.

En cada caso concreto, estos rasgos adquieren multiplicidad de matices y suelen aparecer tan metamorfoseados por el contexto histórico-cultural de la época, que se torna casi imposible distinguirlos de otros modelos autoritarios, como dictaduras caudillistas y tiranías militares, quienes también coartan las libertades individuales. Cuando se trata de países donde estas son parte de la tradición política, el totalitarismo parece brotar espontáneamente de la propia historia nacional.

La creadora de la teoría del totalitarismo, la filósofa, historiadora y politóloga judía alemana/estadounidense Hannah Arendt (1906-1975), aseguraba que solo había conocido dos regímenes totalitarios: la Alemania de Hitler y la URSS de Stalin. En su escueta lista ni siquiera incluía a la Italia de Mussolini, debido a la ausencia en ella de lo que llamaba dominación total y su instrumento por excelencia: el Terror Total.

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Hannah Arendt (Foto: Museum of Jewish Heritage)

Aunque los epígonos de Arendt abrieron el espectro de regímenes totalitarios a todos los continentes, en el caso de Cuba suele abusarse de la supuesta influencia soviética al dar por sentado que se estableció un Estado a imagen y semejanza del estalinista. Basta un vistazo a la primera década de transformaciones revolucionarias para comprender que las limitaciones a las libertades individuales se manifestaban a la par que las contradicciones con el gobierno soviético en aquella etapa del llamado socialismo cubano (1960-1971).

Desde el triunfo del 1ro de enero de 1959, el Gobierno Revolucionario Provisional (GR), instaurado tras la victoria del Ejército Rebelde y la huelga general antigolpista, adoptó la forma de una dictadura militar con un ropaje civilista apenas disimulado. Las condiciones primigenias para ello fueron determinadas tempranamente: entrega por el presidente Urrutia a Fidel de su facultad de Comandante en Jefe de todas las fuerzas de Aire, Mar y Tierra de la República (2-1-1959) y aprobación por el GR de una nueva Ley Fundamental que le atribuía al Consejo de Ministros potestades legislativas (7-2-1959).

A partir de ese momento, el GR hizo y ejecutó las leyes —de hecho, es algo que no ha cambiado en esencia hasta hoy. El presidente quedaría como figura decorativa. Cuando el 16 de febrero del 59 se designó a Fidel como Primer Ministro, en sustitución de José Miró Cardona, este asumió a condición de: «tener el control directo de la política general».

Apenas habían transcurrido los primeros meses de 1959 y ya el estatus quo anterior al golpe de Estado del 10 de marzo ha quedado desmantelado en medio de la vorágine revolucionaria: cerrado el Congreso de la República; cesantes los funcionarios electos, sustituidos por comisionados designados por el GR; creados los Tribunales Revolucionarios; y establecidos organismos supraestatales como el INRA, capaz de ir más allá de la letra y el espíritu de la propia Ley de Reforma Agraria que le dio origen.

En mayo de 1959 Fidel afirmaría que la Revolución no era: «ni capitalista ni comunista […] entre el capitalismo que hambrea al pueblo, y el comunismo que resuelve el problema económico pero suprime las libertades […] nuestra revolución no es roja, sino verde olivo, el color del Ejército Rebelde que surgió del corazón de la Sierra Maestra».

Sin embargo, la liberación de la tiranía de Batista y el inicio de una profunda revolución social encarnaban ya en una dictadura militar de corte bonapartista, donde el líder adoptaba medidas de amplio beneficio popular y el pueblo le entregaba facultades omnímodas para conducirlo sin cortapisas, según su voluntad. Era el inicio del fin de la libertad ciudadana, principio rector de la República y valladar más seguro para evitar la creación de un Estado totalitario.

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Manuel Urrutia Lleó, Fidel Castro y otros miembros del gabinete del primer gobierno revolucionario de Cuba. (Foto: Archivo / Cubadebate)

-II-

A pesar de la decadencia económica sostenida, las oleadas migratorias y los altibajos políticos de medio siglo de Revolución en el Poder; nunca como hoy se había puesto en aprietos internamente al modo de gobernanza establecido desde 1959 por el Gobierno/Partido/Estado. Ni siquiera la debacle del modelo estatizado durante el Período Especial, ni las tímidas reformas iniciadas en 2008, modificaron tanto la correlación de fuerzas internas hasta llegar a las actuales protestas y enfrentamientos callejeros —aun en modo golpizas inmisericordes de un solo lado.

Las condiciones para la brega libertaria popular se han agudizado desde 2019. De ellas, tres me parecen cardinales: falta del líder carismático con el que la masa había sellado un peculiar e intransferible contrato social; entrega de la economía nacional a los intereses particulares de grandes accionistas nucleados en un consorcio empresarial de origen militar (GAESA), en detrimento de todas las demás esferas; y acelerado deterioro de la actividad económica y el nivel de vida, crisis demográfica y despoblamiento acelerado, sin que el Gobierno/Partido/Estado haya tomado ninguna medida eficaz para revertir tan funestas tendencias.

Por otro lado, un grupo de factores concomitantes están propiciando estos aires de libertad que frotan las mentes de cubanos y cubanas y, cual lámpara de Aladino, despiertan sentimientos, valores y actitudes que aparentaban estar muertos cuando solo dormitaban. Entre ellos: el fin de la ficción ideológica totalitaria a partir de la pérdida del monopolio de la información masiva por parte de los medios estatales; aproximación entre la población de la Isla y los emigrados, e incremento de los nexos en ambas direcciones; posibilidad de comunicación en tiempo real con el resto del país y del mundo a través de las redes sociales por datos móviles.

Todo parecía indicar que el carácter cerrado, esotérico y hasta mitológico de que hacían gala la dirección cubana y su estilo de gobernanza hasta la primera década del siglo XXI, contribuía decisivamente a mantener la ficción ideológica en gran parte de las masas, aún en tiempos de Internet, condición sine qua non para garantizar la supervivencia de su poder omnímodo.

No obstante, al convertirse la telefonía celular en un lucrativo negocio de GAESA se aceptó la posibilidad de obtener cuantiosos ingresos oligopólicos con la extensión de los servicios digitales y las redes sociales. Ello dio al traste con aquellas reticencias comunicativas y abrió las puertas a un potente flujo libre de información. Como bien saben los políticos inteligentes, este es un factor capaz de disolver cualquier mito, leyenda, o precepto ideológico fosilizado en la mente colectiva durante décadas, por el simple recurso de la confrontación de evidencias y la erosión del adoctrinamiento.

Libertad

Desde el 2019, cuando la tiranía de GAESA empezó a engullir más aceleradamente la economía nacional, y la crisis de los servicios profesionales al exterior se agudizó ante las medidas de arreciamiento del bloqueo del presidente Trump; la crisis estructural del socialismo estatizado y burocrático tocó fondo y, al no poder revertirse, entró en metástasis. Cada día que pasa sin que se instaure un nuevo modelo de desarrollo: mixto, participativo, abierto a todos los cubanos y al mundo, es un día más de muertes, migraciones y estrés para la población de la Isla.

Mientras el Gobierno/Partido/Estado y sus medios oficiales intentan mantener la ficción ideológica, la ciudadanía parece haber hecho suyas las palabras del Maestro: «O se habla lo que está en el país, o se deja al país que hable». Él, que tanto predicó y organizó para evitar que el despotismo se instaurara en la república cubana, también advirtió: «La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio».

Cada día son más los cubanos y cubanas que deciden seguir el apotegma martiano desde el lugar, carácter y posibilidades de cada uno. En protestas callejeras, artículos científicos, posts en redes sociales, aulas y cátedras, paradas de ómnibus y sobremesas familiares. Como siempre pasa durante la crisis de los regímenes totalitarios, la liberación será, en primer lugar, un acto volitivo personal que se hará cada vez más colectivo.

Es vencer los propios miedos, sobrepasar las circunstancias y trascender la jaula de los estereotipos, ideologías y mitos que ensombrecieron nuestro entendimiento temporalmente. Los frescos aires de la libertad soplan cada vez más fuertes y son capaces de disolver cualquier niebla totalitaria.    

Santanilla

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Santanilla
(Imagen: Brady Izquierdo)

?¿Consciente de que estuviste a punto de crear un conflicto político?

?No diga eso. Me debo a mi Gobierno. Fiel a ello me dispuse a implementar las orientaciones del vicepresidente Tapia al Consejo Provincial de Defensa.

?¿Qué orientaciones?

?Dijo que hay pocos «con escobas en la mano», que «la gente no es mala, pero lo que no hemos tenido es capacidad de convocarla».

?Con escobas en la mano, las gentes son buenas o no según lo que deseen barrer. Nunca alcanzan el grado de madurez nuestro, pero, bien informadas, bien orientadas y bien dirigidas, podemos lograr grandes cosas de ellas.

?Hay que tocarles en la puerta, insiste: «¡Mañana vamos a limpiar esta calle! CDR y Federación: ¡todo el mundo para fuera!». Un periodista describe que «hay otras abejas y zánganos por el occidente de Cuba». Con esa cantidad de maleza en el suelo, y a diez zánganos por ramita, necesitamos de los habitantes de la zona. Me disponía a movilizarlos cuando usted llamó.

?¿Movilización? Es un desalojo lo que organizaste. ¡Hasta una anciana de ochenta años fue requerida por tus activistas para que saliera!

?A favor de mis subordinados debo aclarar que la actualización ante la defensa especifica que esa señora, en situación de guerra, se incorpora a Corralillo, Villa Clara, como camillera.

?Como si en Corralillo no hubiera suficientes…

?¿Camilleros?

?…octogenarios dispuestos al sacrificio y a la resistencia creativa.

?Lo ha dicho Díaz Canel: «Siempre que veo la actitud del pueblo y la manera en que sale a vencer las adversidades, digo que por este pueblo hay que morirse».

?La que va a morirse si sigues insistiendo es la vieja.

?La patria llama, ha dicho el órgano central del PCC, «y sus patriotas saltan a la manigua de la recuperación».

?¡Si vuelves a hablar de manigua vas a coger plan de machete!… Con la fruición con que te tomas lo de Tapia, encárgate de llamar a Cubadebate. Indícales que tengan cuidado con lo que escriben. Eso de que «Cuba es tierra de gente buena que comparte lo que tiene, dice lo que piensa y hace de la risa patrimonio nacional» y de que «Si sales a la calle, serás testigo de todo un festival de colores, pregones, carteles y cuanto puedas imaginar» puede interpretarse como nos dé la gana.

¡Cual si fuera poca la patente de corso para las protestas que dio el primer secretario del Partido en La Habana, ahora hay que aguantar que el cubano «dice lo que piensa» y anda con carteles en la calle!

?Yo rectificaría lo que expresó nuestro dignatario: «Cada día vamos a ir recuperándonos, y cada día vamos a hacer algo, y cada día vamos a ir resolviendo un problema». Si vamos a resolver un problema por día, no terminaremos nunca. Nos abocaría a lo que él llama «acumulación de desarrollo emotivo».

?Peor lo dicho por Ulises Guilarte: «Hay que seguir dando golpes…

?¡¿Cómo?!

?…de participación, de compromiso, de solidaridad, con los brazos y los corazones de todos».

?Ah.

?Lo que decide es «la información a la población; puede no llegar un recurso, puede no resolverse un problema, pero si hay la información adecuada, la argumentación, eso ayuda a entender, a comprender y a que la gente tenga una actitud distinta ante la situación que está viviendo».

?A propósito: ¿qué explicaremos sobre el aplazamiento de la Liga Élite del Beisbol Cubano?

?¡Mira que advertí que no negociaran los uniformes con Teammate! Puma es diferente, el contenedor con los pulóveres para el trabajo voluntario del domingo llegó con dos semanas de anticipación. ¡Y buenos que salen!

?No crea. Allá en el barrio Juan de Dios Fraga, del municipio La Lisa, donde «el jefe y el subordinado fueron uno solo en el mismo sudor que brotó en el escombreo que puso más bonito al barrio», al presidente lo picó en el abdomen una santanilla.

?¿Y dónde estabas tú que no lo previste?

?A favor de la santanilla debo aclarar que las confecciones Puma poseen una elasticidad a toda prueba, y a medida que sus fibras se acercan al punto crítico liberan espacio entre ellas y permiten un contacto más directo entre la piel y el medio ambiente.

?¿Insinúas que el primer secretario está gordo?

?Para nada. Solo aludo al derecho de esa hormiguita a defender su hábitat, tal y como lo hace nuestro pueblo aguerrido y noble.

?¿Será por eso que en los últimos días Canel anda vestido de verde olivo?

?Dice el Granma que «Tal vez por esa idea del legado, sucede con frecuencia que algún cubano, cuando habla con el presidente, le dice Comandante». Debe ser por eso.

Caso cerrado, ¿y solucionado?

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Caso

Desde que el 23 de abril pasado, hace casi seis meses, se publicara en este sitio el caso de Omar Díaz Escaurido y Liss Echevarría González, quienes fueron víctimas de un robo, la pareja ha vivido un auténtico Vía Crucis en su intento de encontrar justicia. Según cuentan, el problema radica en algo impensable: «autoridades del MININT protegieron al delincuente Randiel Alexis Anca —presunto autor del delito».

Tras realizar en septiembre una actualización del caso en la que se contaba que la Coronel Moraima Bravet Garofalo, jefa del Departamento Nacional de Investigación Criminalística, había tomado cartas en el asunto, pareció que el tema se solucionaría. Nada más lejos de la verdad.  

Refiere Díaz Escaurido que tras lo reseñado en esa última publicación, acusó formalmente ante la Fiscalía Militar y las instituciones pertinentes, a los oficiales implicados en los actos de encubrimiento. «Fue precisamente mi insistencia en acusar a los oficiales corruptos lo que denotó las verdaderas intenciones de altos mandos del MININT», afirma.

Refiere el ciudadano que un documento firmado por personal médico del MININT, determinó que Randiel Alexis Anca no era compatible con el régimen penitenciario, debido a su lesión en el pie y al hecho de que, cuando se encontraba en reclusión, dejaba de comer y se autoinfligía daño. Por ello, debía esperar la sanción en casa, ni siquiera en un hospital donde se le daría seguimiento y vigilancia hasta que «mejorara».

Debido a esa decisión, la acusación contra los oficiales quedó sin validez, pues aparentemente su proceder había sido correcto. «Caso cerrado, oficiales corruptos salvados, delincuente libre y la víctima, por supuesto, no es problema del MININT», se queja Díaz Escaurido.

Omar se siente traicionado y engañado. «Lamento haber confiado en el MININT, que seguramente me perseguirá por esta publicación, pero no voy a cejar en mi intento de que se haga justicia con lo sucedido a mi familia, esa que pretenden proteger con el nuevo Código».

«Si alguien se manifiesta contra el gobierno, intenta hacer daño a instituciones, comete delitos económicos o saquea una tienda y por algún motivo termina lesionado y hace huelga de hambre y se inflige heridas, ¿lo van a dejar en libertad?», cuestiona finalmente. 

***

Cartas a La Joven Cuba es una sección de correspondencia cuya intención es visibilizar quejas y solicitudes de nuestros lectores, así como recepcionar las respuestas de las instituciones involucradas en darle seguimiento y solución a los problemas aquí planteados, si las hubiese.

A diferencia de otras secciones de igual índole existentes en la prensa cubana, no tramitamos las situaciones aquí expuestas con las instancias pertinentes, solo ofreceremos el espacio para hacerlas públicas.

Para comunicarse con la sección, nuestros lectores pueden escribir al correo electrónico: jovencuba@gmail.com

 

La verdad que duele

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Verdad que duele
(Foto: Néster Núñez)

Como consecuencia de la crisis económica, política y social que se vive en Cuba, se evidencia un desarraigo impresionante que compromete no solo el presente, sino  el futuro de la nación. Existen muchos testimonios y reflexiones sobre lo que nos pasa, pero, aun así, «tanto dolor no se puede comentar».

Muertes por la epidemia de dengue, por el pavoroso incendio sucedido en la ciudad de Matanzas, por innumerables accidentes de tráfico, por los enfermos que no reciben tratamientos adecuados debido a la falta de medicamentos. Construcciones de hoteles y, al mismo tiempo, derrumbes que estrujan la vida de mucha gente. Hace unos días, una niña perdió la vida porque la corriente de una inundación la arrastró al interior de un alcantarillado.

En ese sufrimiento infinito, también tenemos en cuenta los que han fallecido en el difícil camino del exilio, y las marcas que dejan en los que logran llegar a sus destinos. Paralelo a esta tragedia nacional se producen sorprendentes celebraciones: el Festival Habana World Music, una Feria Gourmet, la Fiesta Internacional del Vino.

La no-vida cubana está marcada por la desigualdad, el complejo acceso a los alimentos, que incluye demasiado tiempo perdido en filas, y los extensos apagones que azotan con mayor ensañamiento a las regiones del interior del país. Como resultado,  se han producido cacerolazos en disímiles provincias. El derecho a la protesta no está permitido, pero nuestro pueblo reclama al son del palo, del golpe y la blasfemia. Incluso niñas resultaron lesionadas en cuerpo y alma.

De nuevo fueron detenidos jóvenes —como en las manifestaciones del 11 de julio del 2021—, acusados por gente que no quiere saber de libertades, derechos y paz. Presencia notable de agrupaciones policiales para reducir la seguridad de la población e imponer un sacrificio no aceptado. Penosa incoherencia de una todavía denominada Revolución socialista.

Verdad que duele
Fueron detenidos jóvenes —como en las manifestaciones del 11 de julio del 2021—, acusados por gente que no quiere saber de libertades, derechos y paz. (Foto: ADN Cuba)

Tuve la oportunidad de leer con calma una propuesta de cambio estructural, ponderada y racional, publicada en Cuba Próxima. Hice un prólogo para sus creadores y recuerdo que insistí en que el programa no transpiraba odio implacable. Mi valoración fue objetada por una persona que conocí hace años, quien pidió eliminaran, pues nada aportaba al documento, el siguiente fragmento:

«En este programa encontrarán, además de las ansias de renovación en general, respeto, justicia sin venganza, visión de desarrollo sostenible, invitación a la reconstrucción física y moral de una sociedad devastada, acompañada al mismo tiempo de una feliz ausencia del atavío vulgar del odio».  

La colega, además de explicar la necesidad del odio, hizo una declaración sobre lo conveniente de utilizar malas palabras. Sobre estas dos cuestiones vale la pena meditar.

Diferentes personas sacan palabras diferentes de mí

Comenzaré con el tema de las malas palabras o vulgaridades. Hace unos años, en el barrio donde vivo, una vecina se me acercó y me advirtió: «aquí hay que decir malas palabras». Esa opinión se me quedó grabada como un arma que debería usar contra cualquier agresividad. Cuando comenzó la pandemia se desató mucha tensión ante la tragedia que se nos venía encima.

Se decía que el virus también se adquiría en el piso, en la calle, de ahí que indicaran quitarse los zapatos antes de entrar en los hogares. En mi cuadra algunas personas tiran agua, que llega al frente de mi casa y se estanca convertida en fango. En cierta ocasión le pedí a una vecina no exagerar en esa acción porque afectaba la entrada de mi pequeño portal. Una vez ya no pude más, me acordé del consejo y comencé con malas palabras, coj…., etc.

Los vecinos sonreían con socarronería. «¡Como está la “licenciada”!», dijo una con desprecio. A los dos días todavía continuaban los comentarios por mi manera explosiva de reaccionar. Fue entonces que comprendí que esa alternativa de defensa personal funciona en determinadas personas, no en todas. En mi caso no soy creíble, además de ser ya una anciana. Las máximas responsables del incidente no me saludaron más.

Pasados unos meses, la hija de la mujer con la que discutí me llamó una noche por la ventana, tenía un ataque de asma y necesitaba un spray de salbutamol. Enseguida la auxilié pues sé lo que significa ese padecimiento. Después lo he seguido haciendo. Ese gesto selló el distanciamiento que parecía irrevocable. Hoy me aprecian muchísimo, una vez la madre de la enferma me comentó: «lo que tú haces no lo hace aquí nadie, tenemos que pagar extra por adquirir un aparatico». 

Verdad que duele
Fila frente a una farmacia en Centro Habana. (Foto: 14ymedio)

Claro que estoy al tanto del uso de las malas palabras en el contexto político, esas expresiones se proyectan también en otros ámbitos de la vida, como el teatro, la música, la televisión. Sin embargo, ¿cuáles son las consecuencias de la vulgaridad instalada en las escuelas, de la naturalización de la charanga bullanguera? Una vez tuve que advertirle a un grupo de estudiantes universitarios: «aquí no quiero malas palabras». 

El hecho de que en lo más recóndito de los barrios humildes y desesperados se haya enarbolado la mala palabra para exigir justicia y proclamar la inconformidad con la vida que tenemos, es legítimo, es extremadamente auténtico; pero actuar con la máscara populista por parte de otro sector de la población, me parece caricaturesco. La parte verdaderamente valiosa de la sabiduría práctica que adquirimos en nuestras vidas no se puede expresar en términos generales, cada ser humano adquiere solo de primera mano, una especie de aprendizaje de la vida.

Si yo odiara a alguien, me odiaría por ello a mí mismo

Salomón Morel fue un judío que vio como los nazis obligaron a su madre a contemplar el asesinato de su esposo y de uno de sus tres hijos, antes de asesinarla a ella. Posteriormente ejecutaron a su hermano, mientras él fue enviado a Auschwitz.

Cuando culminó la guerra, Salomón fue nombrado comandante de la prisión de Katowice en Polonia, donde destinaron a cautivos alemanes. Allí torturó a los prisioneros por inanición, maltrato y ausencia de cuidados médicos elementales, que fueron técnicas aprendidas en el campo de concentración. Ese procedimiento vengativo lo hizo responsable del fallecimiento de más de mil personas. Muchos sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial quedaron aferrados al pasado mediante el rencor y el resentimiento.

Verdad que duele
Judíos en campo de concentración.

No todos reaccionaron de igual manera. El neurólogo y psiquiatra Viktor E. Frankl relató su experiencia en los campos de concentración en una obra que todo ser humano debiera leer: El hombre en busca de sentido. Él se aferró al recuerdo de su esposa, era lo único que lo mantenía en pie. Finalmente sobrevivió, y optó por aprender del dolor para crecer y poder ayudar.

Otros sobrevivientes al Holocausto, como el filósofo Emmanuel Lévinas y el psicoanalista Erich Fromm, entrevieron que un pasado doloroso no predetermina odio ni resentimiento. Recordemos el caso de la rusa Ana Ajmátova, una víctima del estalinismo. Después de la ejecución de su marido, del encarcelamiento de su hijo y de su propia condena, creó poesía.

Una madre cubana llamada Marta Perdomo tiene dos hijos en prisión por haber participado en las manifestaciones del 11 de julio. Podrán imaginar su agonía, su tristeza infinita. En un encuentro online, ella narró que en un interrogatorio que le hicieron a su hijo Nadir, la oficial que lo atendía le preguntó: «¿Tú no pensaste en tus hijos?». «La verdad es que por pensar en mis hijos estoy aquí, por pensar en Usted también, respondió el joven».

 Me impresionaron sus palabras profundamente, por ello recordé la frase de José Martí: «un perdón puede ser un error, pero una venganza es siempre una infelicidad». Nadir es amor, es luz, es poesía.  

Cuba dijo Sí… ¡no exactamente!

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Cuba dijo Si
(Foto: Pexels)

El anuncio proclamado por todos los medios oficiales en Cuba el lunes 26 de septiembre, trataba de destacar lo más posible la imagen de un rotundo SÍ a la consulta electoral del nuevo Código de Familia tras largos meses de preparación. Para ello presentaban dos cifras claves: un 67.87% votó SÍ (a favor) y un 33% NO (en contra). Con solo un 67.87% a favor parecía exagerado afirmar que Cuba había dicho SÍ.

Sería legítimo afirmar que una mayoría se había mostrado a favor, pero con el 33% en contra. Resultaba evidente la presencia de un rechazo por parte del tercio de los electores, cifra nada desdeñable.

Más importante aún era el hecho —soslayado por todos los medios oficiales— que de un electorado compuesto por 8 444 467, habían ejercido su derecho al voto 6 251 786, o lo que es lo mismo: el 74.01%. Esto significaba que casi el 26% se había abstenido de votar. ¿Cómo debía interpretarse este elevado porciento de abstención, sino como una importante tendencia en favor del rechazo o —como se decía en tiempos anteriores a1959— voto negativo?

Si estas son las cifras oficiales publicadas, un simple ejercicio de aritmética nos ofrece algo muy diferente al exitazo que nos quieren vender los medios gubernamentales. Sumemos el 33% de los votos en contra con el 25% de la abstención y ¿qué resultado nos ofrece? Ni más ni menos que el 58% del electorado cubano votó de forma negativa, entiéndase: EN CONTRA.

Y se pudiera agregar algo más: En este último año, 180 000 cubanos con derecho al voto abandonaron la Isla en dirección, en abrumadora mayoría, hacia EE.UU. ¿Cómo debe interpretarse esta última cifra? ¿Cómo votos a favor del SÍ o a favor del NO? Pudiéramos especular un poco más y preguntarnos: Si el gobierno cubano hubiera otorgado el derecho a votar a sus emigrados que conserven la ciudadanía —como hacen muchos otros países—, ¿cómo se habrían comportado los números?

Cuba dijo Si

No obstante, la cifra del 67.87% de los que emitieron su voto por SÍ no debe ser por ello subestimada; es una cifra importante para medir la legitimidad del proyecto propuesto, pero está muy lejos de servir como basamento para los titulares triunfalistas de: «Cuba dijo Sí»…

Los tiempos en que el gobierno cubano exhibía votaciones favorables por encima del 97% a sus diferentes proyectos han ido quedando atrás de manera irreversible. El último episodio —la votación en favor o en contra de la nueva Constitución— del 24 de febrero del 2019, mostró un 9% en contra y un 4% de abstención. Más importante aún fueron las elecciones generales de 2018, donde el voto en contra sobrepasó el 10% y la abstención estuvo por encima del 25%.

Entre esos ejercicios electorales y el de ahora por el Código de las Familias han mediado acontecimientos que agravaron sensiblemente la crisis del modelo económico a niveles nunca vistos con anterioridad. Algunos de esos acontecimientos son: el sostenido fracaso para promover una fase de rediseño integral y eventual recuperación, la multiplicación de las agresiones y sanciones de parte de EE.UU., el factor coyuntural representado por la pandemia y sus secuelas, y sumados todos ellos se llega al gran estallido social del pasado 11 de Julio  de 2021.

El gobierno continúa describiendo este escenario como «una situación compleja», caracterización que queda muy lejos de un retrato exacto de la realidad y su reflejo en los patrones de votación advertidos en el ejercicio del pasado 25 de septiembre. No es casual advertir cómo, en medio de tan tremenda crisis, se malgastaran meses y meses en la preparación de un Código de las Familias que bien podía esperar por un futuro más estable, luego de ser enfrentados y superados debidamente los desafíos reinantes.

Esta vez, al menos, el presidente Díaz-Canel tuvo que admitir públicamente que dada esa «situación compleja» era posible que muchos cubanos depositaran «un voto de castigo», aunque confiaba en una votación mayoritaria, que insistió en su carácter de referendo. Así ocurrió, pero en una medida que sobrepasó con creces la magnitud de ese «voto de castigo». Ciertamente, puede afirmarse que Cuba no dijo Sí; sólo una parte de ella lo hizo, en tanto una ligera mayoría lo hizo en contra (sumados los votos en contra y la abstención).

Por delante le queda al gobierno prepararse para las elecciones generales del 2024. Si la tendencia observada en los ejercicios electorales precedentes, y en este del 25 de septiembre, se mantiene y refuerza, el gobierno cubano se verá en una situación particularmente imprevisible y de elevadísimo costo en términos de credibilidad y legitimidad; una situación de consecuencias incalculables.

Por menos que esto muchos gobiernos en diversas latitudes pierden el derecho a continuar gobernando. Llegado ese caso, esperemos a ver qué hace la dirección del país ante una situación que ya desde los años noventa un miembro del Buró Político por aquellos años — Jorge Lezcano Pérez—, caracterizó como de tener «que gobernar en minoría». Dos años le quedan para superar la situación actual y recuperar legitimidad y respaldo. Será obra de un milagro.

Katapultando la escasez

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(FoTo: Noticias Cuba)

El sistema de ventas en MLC se presentó en sus inicios como una competencia a quienes viajaban a Panamá y otros lugares y traían equipos de alta gama. La lógica estatal era que las divisas se estaban fugando. Y funcionó, o tenía lógica tal lógica, pues los precios de estos artículos comenzaron a bajar y además, quienes los necesitaban no tenían que encargarlos fuera del país.

Pero de ahí pasamos a alimentos y otros bienes de primera necesidad y fue entonces cuando se enredó el partido. En primer lugar, porque no tener un aire acondicionado no le impide a una persona realizarse, pero no comer sí; y mal comer también. Mientras el Estado le apostaba a la entrada de divisas como fuera, no calculó que ni siquiera un 40% de la población las recibe y tras la actual crisis migratoria está por ver si este porciento no continúa disminuyendo.  

La promesa realizada fue llenar las tiendas de alimentos en moneda nacional con lo que se recaudara de las tiendas en divisas. Eso aún queda pendiente. No llegan productos a esas tiendas y cada vez son menos incluso en las de ventas en MLC.  

Este asunto de vender en una moneda que no es en la que se paga resulta altamente discriminatorio para muchos y una muestra fehaciente de la incapacidad del gobierno de gestionar la alimentación del pueblo, algo preocupante en un Estado que se dice «protector» y que por tanto TIENE que proveer.

Ahora bien, en el intento de dar con una solución comienza a aparecer un nuevo sistema de ventas de alimentos que promete ser peor y someternos a muchos más años de desigualdad y pobreza.  Por todo el país se reproducen sistemas de ventas online cuyos pagos se realizan desde afuera aunque los productos se encuentran todos en Cuba.  Este sistema pudiera ser beneficioso siempre que  los productos se oferten también en moneda nacional como hacen algunos pocos sitios. Lo que abunda en estos mercados son productos enlatados, cárnicos, huevos, mariscos especias, productos lácteos, granos, cereales, así como ofertas de combos. Alguien hace un pedido para usted y en 24 horas a usted le llega la orden.  

Lo curioso es que muchos de esos productos también los podría encontrar en las tienda en MLC si los hubiere. Esto implica igualmente que mientras más proliferen estos negocios menos productos habrá, incluso en las tiendas en divisas. En una búsqueda muy superficial encontré varias tiendas que se dedican a esta modalidad y la mayoría funciona de la misma manera.

Un producto altamente demandado por la población, por ejemplo, es el yogur probiótico Labiofam, de escasa presencia en el mercado, sin embargo las tiendas Katapulk lo ofertan de manera estable a 17.96 el envase de cinco litros.  Es lógico suponer que el producto va a escasear en MLC ya que estos almacenes funcionan como privilegiados acaparadores oficiales.

En este procedimiento de ventas en línea, son varios los almacenes en donde se guardan estas mercancías y luego de activado el pedido desde afuera, alguien, adentro, recibe sus ofertas.  ¿Y por qué a nuestro parecer, este sistema es más preocupante? En primer lugar, considero que este sistema resulta más discriminatorio aún para quien no tiene a nadie viviendo más allá de fronteras que le pueda poner la orden.

En segundo lugar, si son productos que se encuentran ya en tierra deberían estar en vidrieras para que sea mayor la disponibilidad de alimentos en estos momentos críticos. Y luego, aunque el reclamo siempre ha sido eliminar las ventas en una moneda que no se posee, una parte de la población, sin tener necesariamente vínculos con el extranjero, pudiera convertir sus CUP a MLC y adquirirlos.  

Entre estas tiendas tenemos a Supermarket 23, Katapulk, Ríos Envíos, TSO Tiendas, MallHabana y otras que cuentan con logística en tierra, almacenes, transporte, personal y realizan transacciones que luego parecen perderse en el éter por lo que se desconoce si ese monto de dinero beneficia a alguien en Cuba, o retorna por alguna vía a la oferta o a las ventas a la población aunque sean en MLC.  Y aquí, una vez más, se pierde el asunto de la transparencia.  Nadie ha dado explicaciones sobre este sistema.

¿Quiénes son los beneficiarios?  Evidentemente entidades foráneas con la logística preparada para sacarle lascas a la pobreza en suelo patrio. Empresas privadas, asociadas al Estado, el que probablemente les cobra altos impuestos y ambos obtienen superganancias a partir de una segregación creada por la carencia de existencias.  ¿Burlar el bloqueo y traer productos? Dudoso, una sencilla búsqueda en internet  ofrece toda la información necesaria y, para colmo, varios de estos artículos son producidos en Cuba.  

¿A qué médico, científico, maestro o funcionario sin vínculos de este tipo con el exterior puede beneficiar un sistema así? ¿Cómo le mejora la vida a los demás si dos años después no ha aparecido el primer producto prometido en CUP?

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Estanterías casi vacías en una tienda en MLC en La Habana. (Foto: Twitter/@RAFRSr)

Es aquí donde vemos  la incompatibilidad con las propuestas de medidas económicas que no terminan de cuajar. ¿Por qué no otorgar más créditos a productores nacionales para que  desarrollen sus producciones y sus ingresos se retribuyan luego en la economía doméstica? ¿Por qué no promover más inversión sobre ellos, incluyendo la extranjera? ¿Por qué no permitirles que realicen las importaciones necesarias directamente? ¿No sería más lógico que esos almacenes los gestione y los surta un productor nacional que luego garantizaría que su ganancia como importador-tenedor-gestor se quede de este lado de frontera?  

Un ejemplo encontrado recientemente: Las tiendas en MLC están llenas de productos Vima, los pedidos de Supermarket23 y Katapulk también.  En una búsqueda reciente noté que Supermarket23 tenía 105 productos de la marca Vima todos etiquetados en USD y a pagar en tarjetas de créditos desde el exterior.  Los almacenes, y por ende los productos,  se encuentran en Berroa, La Habana.

¿Quién gestiona esos almacenes y sus productos? ¿Cuánto de socialista tiene el hecho de que tales productos vayan a parar solo a manos de quienes tienen la suerte de tener un miembro de su familia que «torció camino y se perdió de El Morro?» Es decir, ¿cuánto de socialista tiene el hecho de que precisamente quienes no creyeron en el socialismo son los que hoy pueden garantizarle esos alimentos a sus familiares?

En otras palabras, los mayores pagos por alimentos  imprescindibles en estos momentos en Cuba los hacen los extranjeros.  Es como si el extranjero decidiera quién toma leche, quién come huevos y carnes y además, cuándo lo hace. ¿Cómo sonó eso?  ¿Cuántas otras posibilidades no existían de poner en manos de la población tales productos, incluyendo la venta regulada al precio que se estime económicamente viable?  

Cada vez la economía nacional parece más gestada por un niño de diez años que no logra entender las implicaciones político-ideológicas de un sistema de provisión de alimentos en USD y tarjetas de crédito para una economía “socialista”.  

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Otro ejemplo.  Este mismo Supermarket23 oferta un kilogramo de langosta por 53 USD y advierte que está listo para ser entregado en donde se necesite. Esto significa que hay langosta refrigerada en todas partes de Cuba a la espera del pedido. Recientemente encontramos que en el bulevar de Santa Clara se vende el kilogramo de langosta  por 54 MLC.

En algunos otros sitios similares, usted encuentra la oferta de cinco litros de leche siempre que pague desde afuera. ¿De dónde sale esa leche que no está a disposición de la población en general ni siquiera a través de ventas controladas? Es como si la posibilidad de tomar leche la tuviesen quienes un día vieron a sus allegados partir, o quienes puedan pagar por la leche con tarjeta de crédito internacional VISA, o MASTERCARD.

¿Por qué no mejor promover que ese productor se asocie a un transportista nacional, o se encadene a una mini industria, o a un punto de venta que le surta a la población como es el caso de Lácteos Rojas en Mayabeque descrito en un texto de Cubadebate el 21 de septiembre?

Intuyo que a través de todo este sistema, el alimento que se produce y que escasea en Cuba está escapando hacia un sector de los divisa-tenientes a un precio muy alto que beneficia al intermediario privado y al Estado que propicia estos desvíos del consumo social hacia el comercio lucrativo. El gobierno se puede estar librando de la importación o producción de alimentos pero lo que no funciona es que se esté olvidando del compromiso de  proveer lo necesario en una sociedad en donde no se supone que prime el capital.  

El problema de fondo no es que otro importe, el problema es que la importación no va a atenuar la escasez, sino que la acrecienta y las ganancias se escapan a un bolsillo extranjero sin que se haya resuelto un problema medular en Cuba.  Puro capitalismo comercial, el más primitivo de todos.  

Esta es otra forma errónea de manejar la venta de alimentos y sacarlos del alcance del trabajador común. ¿Acaso no era que el dinero por el negocio de los aires acondicionados se estaba yendo hacia Panamá? ¿Hacia dónde se está yendo hoy el de la comida?