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Festival de Cine y la nueva polémica sobre la libertad de creación

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Festival

En el cine, un arte cuyas bases están conectadas con las realidades sociales y la cosmovisión de sus creadores, no pocas obras generan polémica, sea entre políticos, académicos, crítica especializada o espectadores. En la historia de la cinematografía nacional hay ejemplos muy conocidos de censuras y tensiones despertadas por audiovisuales que en su momento fueron mal acogidos por la institucionalidad.

Entre los más citados figuran PM, Alicia en el pueblo de Maravillas, Guantanamera o, los más recientes, Regreso a Ítaca, Santa y Andrés o Sueños al Pairo, que han provocado fuertes disputas de los cineastas frente al poder. En el caso del último filme mencionado, propició tales contradicciones que terminó generando la desintegración del espacio llamado Muestra Joven ICAIC, debido a la oposición de su junta directiva a la propuesta de censura de su organismo rector.

El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, fundado en 1979 por Alfredo Guevara, según su convocatoria fundacional, con el objetivo de «promover el encuentro regular de los cineastas de América Latina que con su obra enriquecen la cultura artística de nuestros países», ha sido el certamen del séptimo arte más importante en la Isla y sigue estando entre los más reconocidos del continente. Asimismo, constituye uno de los principales espacios de intercambio del público habanero con obras de la cinematografía cubana y universal.

La presente edición estuvo marcada por varias polémicas: la retirada arbitraria de la película Vicenta B de su selección oficial, las palabras de la actriz Andrea Domeadiós en su gala inaugural y los criterios emitidos por el realizador Javier Gómez Sánchez sobre la selección del Festival y la producción cinematográfica en la Isla.

En el presente texto se expone una selección de las principales posturas alrededor de estas disputas, que trasciende el propio certamen y abordan otras temáticas como la libertad de creación, el humor político, las problemáticas del arte cinematográfico o la relación de las instituciones culturales con los artistas.

Vicenta B, ¿retirada o censurada?

Días antes del inicio del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano aconteció una  polémica en redes sociales sobre la retirada de la película Vicenta B, del realizador cubano Carlos Lechuga. El 17 de noviembre, el director en su perfil de Facebook, agradeció a los trabajadores del Festival por luchar contra la presión del Ministerio de Cultura (Mincult), que  pretendía censurar su filme.

Tres días después, Lechuga emitió un comunicado informando que su obra no se vería en los cines de La Habana, pues había sido retirada arbitrariamente de la selección oficial. En palabras del cineasta, un diseñador del Festival le pidió una foto y sinopsis de Vicenta B, pero nunca le confirmaron su aprobación.

Más adelante vio «la programación del Festival de Cine de La Habana que la habían subido a un grupo de Telegram. Allí estaba Vicenta B, en la sección Concurso Latinoamericano en el cine YARA a las 5 y 30 de la tarde del sábado 3 de diciembre. Luego el grupo, al parecer por pedido del Festival, tuvo que borrar la programación».

El realizador agradeció a sus colegas que intentaron defender la cinta ante el Mincult y dio detalles sobre la alternativa que le habían ofrecido y por qué la había rechazado: 

«La propuesta de Cuba es sacar la película de la competencia, quitarle pases, ponerle solo dos pases en el cine Acapulco. Rebajar nuestra película. A una semana de empezar el festival nos dicen que la única cosa que les han permitido hacer es eso. O sea, no es una decisión del festival, no es una decisión artística. Es una orden policial. […] Por eso nuestro equipo ha decidido no aceptar esas migajas. Esperamos que nuestra película sea tratada como el resto de obras».

Asimismo, relató otras controversias anteriores con las autoridades culturales y políticas cubanas a partir de la censura de su película Santa y Andrés y la reciente negativa a que se proyectara su filme Melaza en un circuito programado por el ICAIC, por considerar el espacio como una «muestra oficialista en la isla que tenía como función contrarrestar el movimiento de cine independiente».

Luego de esto, Ramón Samada, director del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), en una entrevista publicada en el portal del Mincult, respondió a la polémica:

Es una película que recibió el apoyo de la segunda convocatoria del Fondo de Fomento. El jurado, integrado por prestigiosos cineastas, valoró la calidad de su guion, el diseño de producción y el acercamiento a una zona compleja de los problemas de nuestra sociedad. 

[…] Por otro lado, su director ha roto públicamente con la Revolución cubana, con todas las instituciones culturales, […] utilizando un lenguaje cada vez más ofensivo y vulgar hacia compañeros de la dirección del país, de sus instituciones y hacia artistas e intelectuales que no comparten sus ideas. […] La obra ha sido invitada para su exhibición en el evento y los productores, en uso de sus derechos, han declinado la propuesta que le hicimos. Vicenta B no está censurada.

El funcionario no ha aclarado quién tomó la decisión de que la obra no concursara, ni si hubo razones artísticas para ello. Por su parte, el Festival tampoco se pronunció públicamente al respecto ni compartió en sus canales oficiales ninguna de las posturas de Samada y Lechuga.

Una inusual inauguración

La inauguración del evento tampoco estuvo exenta de polémica. La gala fue conducida por la actriz y humorista cubana Andrea Doimeadios, quien encarnó su peculiar personaje de Noelia Bermellón, surgido del programa El motor de Arranque, cuya esencia es parodiar a las presentadoras televisivas.

Sorprendentemente, la gala no fue transmitida por los medios cubanos como era costumbre en el evento. El actor Daniel Triana, presente en la cita, indicó en sus redes sociales que hubo un abucheo al ministro de Cultura Alpidio Alonso y reportó la presencia de agentes de la Seguridad del Estado.

Festival

Días más tarde, El Toque publicó un audio con un fragmento de las palabras pronunciadas por Noelia, en las cuales se refirió a la emigración de actores cubanos y los bajos salarios que pagaba el ICAIC. Pero lo más controversial fue su presentación de los directivos que se encontraban en el lugar: «(…) Rogelio Polanco, jefe del Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba. Siempre me he preguntado de qué se hablará en ese departamento [aplausos], es una pregunta que siempre he tenido, igual que la canción de Arnaldo y su Talismán “¿Viste lo que te dije?”. Nadie nunca va a saber qué fue lo que dijo Arnaldo».

A partir de ese momento, la actriz recibió críticas y ataques en redes sociales, tanto de perfiles anónimos como de activistas a favor del gobierno cubano. El perfil Tavarich Rojo calificó sus palabras como «ofensivas en primer lugar con Fidel, la Revolución, el Partido, el pueblo cubano y latinoamericano, los grandes escritores y artistas que forman parte de la historia de ese festival, y por supuesto de los compañeros dirigentes del Partido y el Gobiernos que presidieron dicha inauguración».

La cuenta nombrada Ashly Medina resaltó la idea de lo irrespetuoso de sus palabras, al tiempo que cuestionó su talento y al Festival por no haber tenido un mayor control sobre lo que decía la actriz: «Andrea al parecer no heredó mucho de su padre, ni talento, ni vergüenza, no le vendría mal sentarse a ver las actuaciones de su padre en series como LCB [Lucha Contra Bandidos]. Quizás así pueda entender las cosas que “no entiende” esa niñita engreída. […] ¿El encargado de revisar y aprobar guiones, hilos conductores o lo que sea, de eventos de esta magnitud, donde estaba? ¿O lo dejaron a la libre espontaneidad?».

La activista e influencer Tere Felipe fue más allá, la llamó directamente cobarde y oportunista, calificó sus palabras hacia Polanco de irrespetuosas y remarcó:  «no necesitamos a algunos que se han ido, esos que se venden y anulan su moral con tal de ser aceptados».

En los comentarios de las tres publicaciones se pueden ver varias opiniones sobre cancelar a la actriz y controlar más la producción y exhibición de cine en Cuba. Mas ninguno de los cuestionadores explicó por qué debería asumirse como irrespetuoso una interrogante que no ofende al político presente y cuya respuesta solo presupondría mayor transparencia en los procesos del único partido admitido legalmente en Cuba.  

En contradicción, otras figuras públicas defendieron la intervención de Doimeadiós, como el director Orlando Cruzata, quién expresó: «Nuestra sociedad dista de la perfección, que de paso no existe. Y quienes llevan riendas de la misma son seres humanos, que aciertan y equivocan, demoran y oscurecen. Siempre estarán en la mirilla de la sátira. Quien no lo entienda. Quien se incomode, solo está ayudando a desarrollar otro imparable chiste. Por su ya expuesta rigidez social». Por su parte, el periodista uruguayo radicado en Cuba, Fernando Ravsberg, calificó su presentación como «una clase de humor político inteligente».

Más allá del Festival: ¿Un cine decadente?

La polémica en torno al Festival no concluyó con Noelia. El realizador cubano y actual decano de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte en su perfil de Facebook, además de calificar la actuación de la actriz como un «show kitsch», cuestionó la proyección del logotipo de Amazon como parte de los productores del filme que abría el evento: Argentina, 1985, sobre la dictadura militar en la nación sureña, el cual también se alzó luego con varios premios Corales. 

Gómez Sánchez cuestionó la obra por no mostrar que «los militares condenados no fueron más que el brazo armado, con asesoría estadounidense, de una oligarquía y una clase media alta derechista» y que «esa “democracia” se encargó de implementar el más feroz capitalismo neoliberal en Argentina». También criticó el documental Mi país imaginario, sobre las protestas de Chile en 2019, por considerarlo «una visión superficial, ingenua, del conflicto social actual en ese país. Insiste en la supuesta ausencia de ideología en los manifestantes», defiende el autor del post.

Sin embargo, el texto no se limitó a ejercer su derecho a emitir criterios sobre las obras presentadas en el Festival, sino que calificó al cine cubano como «un arte de la decadencia», caracterizado por «la superficialidad, la deshonestidad, la doble moral, el empobrecimiento intelectual, el llamar “exilio” a la migración, “censura” al olvido, buscando el discurso más conveniente. El aplauso fácil de un mundo con el que cada vez es más difícil identificarse».  

Igualmente, instó a estimular un cine que hable de «los que han regresado, […] los que mueren tratando de llegar, […] la realidad de muchos de los que emigran, […] la corrupción, la violencia estructural de nuestra sociedad y todas las violencias que padecemos, incluyendo la violencia policial y la violencia institucional».

En respuesta a este y otros cuestionamientos, el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en su página de Facebook publicó la declaración Gracias, Festival, a nombre de «un grupo de cineastas cubanos». El texto calificaba al espacio como «fiel a sí mismo y al cine cubano en su historia y su presente; profesional, de alegría, de reencuentros y planes; revolucionario en el sentido activo y de futuro de esta palabra».

La mencionada declaración también resaltó que el cine presentado en el certamen llamaba «exilio al exilio, migración a la migración, olvido al olvido y censura a la censura» y que los cineastas «no necesitan ni admiten que nadie les diga de qué deben hablar sus películas ni con qué estética».

Unido a esto, el ministro de cultura Alipio Alonso, en un encuentro en el Mincult con los realizadores extranjeros que visitaban el país, expresó: «Vamos a seguir defendiendo el sentido, la orientación que ha tenido y mantiene este Festival, vamos a seguir defendiendo que este Festival siga siendo ese espacio de encuentro de ese cine de la emancipación, de ese cine que reivindica la verdadera libertad creadora».

***

Si bien el debate político y cultural en Cuba comúnmente se ha manejado entre «los que están a favor y los que están en contra de la Revolución (Estado/Partido/Gobierno)» o «los que están dentro y los que están fuera de las instituciones culturales», el presente Festival y la polémica alrededor demuestran una mayor diversificación de las posturas de los creadores y gestores de procesos culturales en Cuba.

Aunque los organismos superiores del Estado siguen interviniendo de forma autoritaria y a partir de criterios políticos en decisiones que deberían tener como fundamento el hecho artístico en sí, son cada vez más los artistas, productores e incluso organizaciones que, aunque mantienen un vínculo con el Estado cubano, se niegan a justificar esa censura.

Asimismo, otros que habitualmente llaman a apoyar incondicionalmente los proyectos creativos surgidos a partir de 1959, no tienen reparos en descalificarlos cuando no responden a sus intereses. La sociedad civil evidencia así su diversidad y pluralidad en medio de fuerzas que pretenden unificarla o segmentarla en bandos únicos e irreconciliables.

Derechos humanos: triste aniversario para Cuba

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Derechos humanos
(Foto: Ramón Espinosa/AP)

Crecí con el sello distintivo de la lucha por la justicia y la libertad.

Las almas de los poetas no pueden revolotear con alas de mentira.

María Cristina Garrido, escritora prisionera política,

Carta desde la cárcel, La Habana, Cuba.

***

El pasado 10 de diciembre —Día Internacional de los Derechos Humanos— se cumplieron setenta y cuatro años de la Declaración Universal aprobada por Naciones Unidas. Junto al sistema de instrumentos y tratados que conforman hoy el derecho internacional de los derechos humanos, constituye una de las principales conquistas de la humanidad. Sin embargo, en Cuba es un aniversario signado por violaciones y retrocesos. Constituye una de las razones principales de la crisis sistémica y del conflicto entre diversos sectores sociales y la diáspora, con el Estado.

La Declaración fue y sigue siendo trascendente por los valores que consagra, y porque se ha ido complementando e influyendo en el desarrollo jurídico, social y político, a nivel nacional e internacional. De ahí la defensa de la integralidad, el carácter progresivo e inalienable de ese conjunto de derechos civiles y políticos; económicos, sociales y culturales y los de tercera generación, en busca de un mundo mejor. Los Estados deben respetar dicho sistema normativo e institucional y contemplarlos asimismo en su política doméstica y exterior.

No es un sistema perfecto, como evidencian los retrocesos en ese ámbito a nivel mundial. Un libro publicado recientemente por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) examina sus limitaciones y desafíos actuales. Entre ellos la diferencia entre lo declarativo de los gobiernos y la realidad, el liderazgo de la sociedad civil y la solidaridad democrática internacional en la promoción y defensa de los derechos humanos, su relación con la soberanía, esgrimida muchas veces para evadir responsabilidades gubernamentales.    

Como hicieron ahora y para esta fecha del año pasado, el gobierno y los medios oficiales cubanos celebran. Una Mesa Redonda dedicada al tema hacía lo habitual: criticar a EE.UU. y al bloqueo, denunciar violaciones de derechos humanos en otros países, resaltar la supuesta ejemplaridad de Cuba y rechazar injustas campañas de descrédito desde el exterior.

En el texto que escribí para la ocasión, enfaticé en varios tópicos historiográficos y del contexto. Habían pasado solo cinco meses del estallido social del 11-12J. Se evidenciaba una escalada represiva contra activistas, periodistas independientes, artistas, intelectuales, estudiantes, trabajadores y ciudadanos en general. Por ello insistí en violaciones y agravantes propias del momento y presenté algunas recomendaciones para subsanar agravios y evitar el empeoramiento de la situación.

-I-

Un año después, el listado de violaciones de derechos, e incluso de retrocesos en cualquiera de los ámbitos, sería extenso para este espacio. Referiré apenas algunos ejemplos, relacionados con preocupaciones que consideré entonces.

  • Tras casi cuarenta y cuatro meses de puesta en vigor la Constitución de 2019 —y aunque ella estipulaba la obligatoriedad de aprobar las leyes habilitantes en los dieciocho meses posteriores—, se siguen desconociendo derechos de asociación, reunión, expresión, circulación, manifestación y manteniendo una relación conflictiva con el amplio espectro de la sociedad civil cubana que no se le subordina. Tema álgido y reiterado por organismos de derechos humanos al gobierno cubano.
  • Únicamente ha sido aprobada, tras larga demora, la Ley de Amparo de los Derechos Constitucionales, una plataforma jurídica para la defensa de los derechos frente a violaciones de los mismos; no obstante, ya se percibe que existen factores normativos y extra normativos que afectan su eficacia. Lo confirma, por ejemplo, el caso del profesor René Fidel González García, que presentó una demanda amparada en dicha ley contra el presidente Miguel Díaz Canel y la fiscal general Yamila Peña Ojeda y tampoco recibe respuesta.
  • Por el contrario, el gobierno se ha blindado y llega a este aniversario con un nuevo Código Penal, que a pesar de ciertos avances en materia de familia y protección a minorías sexuales, criminaliza el disenso, incrementa la pena de muerte y garantiza la impunidad para las fuerzas represivas y quienes actúan a su servicio,un verdadero retroceso en materia de derechos humanos.
  • Continúa siendo una realidad negativa el empleo de organizaciones sociales y de masas articuladas al Partido/Gobierno/Estado, como los CDR y la FMC, para reprimir a la ciudadanía. Algunas del ámbito intelectual, como la UNEAC, cumplieron el rol de negar la represión y respaldar al  gobierno procurando apoyo de sus homólogos en otros países.

Derechos humanos

  • A la tradicional violación de derechos cívicos y políticos, se ha sumado de manera notoria la de derechos económicos, sociales y culturales. Es consecuencia de las políticas de choque implementadas por el gobierno, la expansión de la desigualdad y la pobreza y las enormes brechas territoriales con sus efectos concatenantes.  
  • Incremento sustancial de la represión en diversas variantes. Es meticulosa, personalizada e incluye redes de familiares, amigos y colegas de activistas y presos políticos. Han sido notorias, por ejemplo, detenciones arbitrarias, secuestros express, golpizas a personas indefensas, convertidas luego para la víctima en delito de atentado, cárcel, acoso, compulsión del exilio, destierro de activistas y persecución al periodismo independiente.
  • Aumento de los presos políticos y de conciencia. En diciembre de 2021 eran 805, al cierre de noviembre pasado la cifra alcanzaba 1.034, de acuerdo con registros de Prissoner Defenders, entre ellos 34 menores y 122 mujeres.Ha sido un año destacado en protestas pacíficas y juicios amañados, sin transparencia ni supervisión independiente, sin garantías para los ciudadanos que intentan ejercer derechos.
  • Más de diez patrones de tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes se han documentado a partir de denuncias realizadas por presos, familiares, activistas dentro y fuera de Cuba, y actores de la sociedad civil internacional; tanto en redes sociales como por organismos internacionales, incluidos casos relativos a menores de edad. Estos se han incrementado en centros de detención, especialmente en las prisiones.

Esos y otros pormenores fueron registrados en las evaluaciones sobre Cuba que tuvieron lugar ante el Comité Contra la Tortura (CAT) y el de los Derechos del Niño. Entre otros incidentes se destacan —particularmente dentro de los centros penitenciarios— violaciones de derechos a la alimentación; no acceso, o dilación de este, a servicios médicos; no atención a enfermedades contagiosas por las deplorables condiciones sanitarias, falta de acceso al agua potable, reclusión en celdas de castigo en solitario por tiempo prolongado, maltratos físicos y psicológicos, muertes sin suficiente esclarecimiento y otras prácticas lesivas a la condición humana. 

  • El gobierno ignora tanto las denuncias como las recomendaciones que recibe de diversas instancias. Mantiene una visión restringida y manipuladora del tema en lo interno y lo internacional, así como una postura negacionista cuando se le interpela. En las instancias mencionadas, sus respuestas carecieron de argumentaciones y evidencias, y a veces acudieron a la falsedad, al afirmar por ejemplo el carácter voluntario del Servicio Militar Obligatorio. También fueron dejados sin respuesta señalamientos y recomendaciones añejas que se reiteran y otras nuevas.
  • En política internacional se suman dos actuaciones lamentables del gobierno cubano en la etapa: frente a Rusia y su guerra de agresión contra Ucrania, y en reciente sesión extraordinaria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU por graves violaciones en Irán.

-II-

El discurso oficial ignora estas realidades y mantiene desinformada a la ciudadanía. El artículo publicado esta vez en Granma a propósito de la fecha es lamentable. Sigue la misma lógica, enfocado en la crítica a los EE.UU., la victimización del gobierno y argüir su ejemplaridad en el tema.

Ejemplaridad que no es posible constatar porque —aun cuando durante décadas se le ha solicitado y recomendado en organismos internacionales—, no permite mecanismos de verificación, u observadores independientes nacionales ni internacionales relacionados con estos temas. Solo que actualmente es su palabra contra incontables testimonios e investigaciones independientes. Menciono apenas dos ejemplos:

  1. Varias organizaciones de la sociedad civil independiente en la Isla, y ONG internacionales están dando seguimiento a las violaciones de derechos humanos en Cuba, reclamando la liberación de presos políticos y el respeto a los derechos humanos. Entre ellas, Justicia 11J, Archipiélago, MSI, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, Cubalex, Amnistía Internacional, Prissoner Defenders, PEN Internacional, e instancias multilaterales como la Unión Europea.
  2. La joven Federación Hispano Cubana de Exiliados por la Libertad (FEXCU) desarrolló, entre el 9 y el 11, las primeras Jornadas Cívicas Conjuntas«Por la libertad de los presos políticos cubanos», con exponentes radicados en varios países y en Cuba, que incluye testimonios mayoritariamente de residentes en la Isla, tanto en calidad de familiares de presos como de activistas, encargados de presentar los casos, junto a otras iniciativas diversas que están en las redes sociales.

En poco menos de un año, Cuba deberá someterse nuevamente al Examen Periódico Universal (EPU) para evaluar el estado de los derechos humanos en el país. El repertorio para esta etapa que se evaluará (2018-2022), ya se está documentando en informes independientes al gobierno.

En lo referente a los últimos doce meses, el balance es negativo e indica un retroceso, lo cual impacta todas las esferas de la sociedad y la vida de los ciudadanos. Pero no hay señales de mejoría por voluntad del gobierno, que ha mostrado más de una vez que sus prioridades no son las de la ciudadanía. Así lo confirman el triunfalismo y el tratamiento de estos temas en el V Pleno del Comité Central del PCC y la cobertura del Granma.

La defensa de los derechos humanos es y será objetivo supremo de la sociedad civil. Ellos son el horizonte, parte de la lucha por la democracia y un recurso invaluable para la transición cubana.  Las violaciones de hoy son la causa de conflictos actuales y futuros. Que este aniversario, cuando menos triste para Cuba, compulse nuevos esfuerzos que nos permitan resarcir injusticias, transformar y legar un mejor país a las futuras generaciones. 

Para contactar con la autora: ivettegarciagonzalez@gmail.com

Cosas que mejorar

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Cosas
(Imagen: Brady Izquierdo)

?He comprado una flauta de pan. Doscientos pesos. En Hamelín no se hubiera oído más alto mi toque que cuando anuncié a mis chamas que tendrían desayuno.

?Con precio semejante, el alimento básico se convierte en «pan nuestro de cada mes».

?El conflicto ucraniano hace mella, no obstante la irreductible amistad con los hermanos rusos.

?Para su consumo, la única variante es comprarlo en la calle. «El cubano sabe lo que es comprar por fuera», ha afirmado Randy en la Mesa Redonda.

?Comprarlo afuera: ahí está la clave de la visita del presidente a Argelia. La cuota en el Sahara debe andar un tin más alta. En su juventud, Canel debe haber oído el estribillo de Valladares: «África lucha codo con codo para que el pan se reparta entre todos».

?Puerilidades de una época en que se soñaba en grande.

?Todavía se sueña. Mira las recetas del programa Chefarándula.

?Michel Torres Corona le ha ido con todo a ese espacio televisivo en un artículo de Cubadebate. «Frivolidad» habla de la ingenuidad de «competir con la oferta seudoartística que nos llega desde más allá del Malecón».

?Con lo crítico y mordaz que es ese tipo con la realidad cubana, intuyo que «más allá del Malecón» se refiera a Ana Hurtado. Esa chiquilla ha escrito, también para el «medio de información alternativa», un bodrio donde, entre otras trivialidades, ha dicho de La Pasionaria: «Dolores es Fidel. Fidel es Ernesto. Ernesto es Miguel Hernández. Miguel Hernández es Vilma. Vilma es Federico». Vaya, que en ese afán de congraciarse con los cubanos hubiera podido rematar: «Federico es Miguel Barnet».

?Lo leí. No pude seguir más allá del «Hubieron personas». Ella necesita urgente un posgrado en México con Fernando Buen Abad, a ver si este le explica el «marasmo semántico de los intereses individuales por encima de los problemas comunes», «la connivencia con la estulticia mediática burguesa», «la esclavitud semántica».

?Qué va. A la Hurtado le gusta más La Habana. Ahora mismo se hubiera sentido plena en el Pleno, en aras de «normalizar el aguante».

?Esa reunión del Comité Central promete analizar medidas para «enfrentar la situación del país en los ámbitos económico-social y político-ideológico» y consolidar el «socialismo criollo, que tiene esa mezcla fabulosa que viene dada por el ADN cubano», con núcleos partidistas cuyos ácidos nucleicos han derivado hacia una desconexión cada vez mayor con la macromolécula.

?Todavía están a tiempo de demostrar que somos un «pequeño Estado en desarrollo».

?El subdesarrollo no puede ser condición inerte.

?De hecho, se profundiza.

?Con las medidas trazadas por el Pleno retomaremos el punto ascendente de la espiral.

?Que lo digan si no los delegados internacionales al foro que organizó la FAO en Panamá sobre programas de seguridad alimentaria. Pudieron constatar lo que hace la mayor de las Antillas por la «innovación y tecnología en las políticas públicas, principalmente en la nutrición animal y humana».

?Me interesa más lo que saldrá del Pleno en estos días. La «nutrición animal» en el restaurante del Palacio de las Convenciones puede incentivar grandes aportes.

?Allí se ha convocado «a estar cada vez más cerca de lo que necesita el pueblo», es decir, de la comida. Ellos sí no se pierden los viernes el programa Chefarándula.

?Morales Ojeda subrayó que «tenemos las reservas suficientes para sortear los difíciles desafíos que nos acechan y obtener nuevos logros para el desarrollo del país».

?¿De qué reservas habla? Ya los almacenes no dan ni para abastecer las tiendas en moneda libremente convertible.

?Según él, la «agravada situación de carencias materiales», la «afectación directa en la calidad de vida del pueblo» son, entre otros factores, «desviaciones en la Tarea Ordenamiento».

?Desviaciones que no fueron capaces de prever ni de frenar las 36 reuniones con 158 temas y 221 acuerdos (167 cumplidos y 54 en proceso) que tomó el Buró Político desde mayo de 2021 hasta la fecha.

?Números que no aceptan quienes «pretenden arrebatar la tranquilidad ciudadana y hacer ver una situación de caos que sirva de caldo de cultivo para un golpe blando».

?Tendrán que convertir esos dígitos en algo tangible si no quieren que la cena de fin de año de los cubanos sea solo un caldo de cultivos varios.

?Está difícil. Torres Corona ha afirmado en Con Filo que «Cuba tiene cosas que mejorar».

?Manera blanda de decir que el país está jodido.

?Matices de la frivolidad.

Disidentes, opositores o enemigos

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Enemigo disidente

Uno de los rasgos de los regímenes totalitarios es la capacidad de imponer la dicotomía amigo/enemigo como axioma de su política interna y externa. La naturalización de ese desatino es fuente nutricia de enajenación, autocensura y apatía política.

El avasallamiento de cualquier opinión diferente a la del Gobierno/Partido/Estado no se impuso en Cuba por influencia exterior, sino por la propia raíz militarista de la nueva sociedad que se empezó a establecer en enero de 1959. Antes, la vieja contradicción civilismo vs militarismo produjo tiranías, dictaduras y autoritarismos, pero en su seno nunca dejaron de existir disidentes, opositores y enemigos acérrimos del Poder.

Si de una u otra forma, todos ellos son críticos del Gobierno/Partido/Estado, ¿qué importancia tendría para la sociedad cubana actual y el propio Poder distinguir entre disidentes, opositores y enemigos?

-I-

Entendida como parte de la superestructura social, la sociedad civil está compuesta por organizaciones sociales no estatales (culturales, religiosas, económicas y políticas), a través de las cuales se articula el consenso. Sin embargo, los Estados totalitarios, con su manía de controlarlo todo, suelen trastocar las funciones de la sociedad civil que brota en ellos.

Al triunfar la Revolución, la sociedad civil era amplia y diversa e influía de manera importante e independiente en la vida nacional. A ella se debieron, por ejemplo, la liberación de los moncadistas presos y el apoyo al Llano y la Sierra durante la lucha contra la tiranía de Batista. No obstante, desde 1959, el carácter plural de la sociedad civil comenzó a entorpecer la implantación de un régimen totalitario.

La intención de unificar a todos los sectores sociales en el camino de la Revolución, provocó que cualquier postura crítica, disidente, u opositora a la línea oficial fuera automáticamente calificada de enemiga del pueblo y, en consecuencia, extinguida, aplastada, o desterrada.

El inicio de las transformaciones revolucionarias y la agudización del conflicto con los EE.UU. motivó el éxodo de aproximadamente un cuarto de millón de personas entre 1959-1961. Independientemente de que participaran o no en acciones contra la Revolución, todos fueron considerados enemigos del pueblo, sus propiedades confiscadas y sus derechos ciudadanos conculcados.

Fidel

Los revolucionarios de otras tendencias también fueron etiquetados como enemigos. Fue así que en noviembre de 1959, durante el X Congreso de la CTC, Fidel remarcó que era absurdo pensar que la clase trabajadora, constituida en ejército para defender la Revolución, estuviera dividida por facciones. Bajo este precepto se refundó la nueva CTC revolucionaria que, a pesar de mantener las siglas originales, dejaría de ser una confederación sindical pluralista para convertirse en una Central unitaria, con sindicatos ramales únicos.

Como señalé en un artículo anterior: «La otrora poderosa y combativa federación sindical quedó convertida así en una correa de trasmisión de las decisiones del Gobierno/Partido/Estado a los trabajadores. Su influencia sobre la vida política del país fue anulada, y el derecho más importante de los obreros: el de huelga, quedó prohibido como actividad contrarrevolucionaria». Desde aquel momento, la lucha de los obreros por sus derechos quedó incluida entre los delitos contra la seguridad del Estado, algo nunca visto ni en la Colonia, ni en la República.

De forma parecida tuvo lugar el aplastamiento de la corriente trotskista, condenada por oponerse a la creación de un partido único que unificara al M-26-J, el Directorio Revolucionario-13 de marzo y el Partido Socialista Popular (PSP). Durante el Primer Congreso Latinoamericano de Juventudes (La Habana, julio-agosto de 1960), el PSP resucitó sus viejas acusaciones de que los trotskistas, si bien usaban una fraseología de izquierda, actuaban como provocadores al servicio del FBI y la CIA para propiciar la agresión estadounidense.

La invasión por Playa Girón sirvió de catalizador para fortalecer dicha represión. El periódico de esa tendencia, Voz Proletaria, símbolo de la lucha por la democracia proletaria dentro de la Revolución, sería confiscado y prohibido. También lo fue la edición cubana del libro de Trotsky, La revolución permanente.

Izquierda (2)
León Trotsky

Por razones similares, en 1961 fueron presionados para salir de la Isla los combativos anarquistas. En los EE.UU. fundaron el Movimiento Libertario Cubano en el Exilio, y editaron El Gastronómico, sucedido en los años ochenta por Guángara Libertaria, única revista de esa ideología editada en español en aquel país.

A pesar del evidente autoritarismo imperante, en los sesenta aún se permitía cierto margen de disidencia y debate; pero solo entre representantes de tendencias diferentes en la dirección de la Revolución y en el campo intelectual; no en espacios públicos, o a nivel de masas. La última expresión de esta tímida permisibilidad fue el Congreso Cultural de La Habana, en enero 1968, al que se invitó a más de quinientos intelectuales y políticos de izquierda de setenta países.

A pesar de sus posturas encontradas, todas las presentaciones y resoluciones propuestas por los participantes fueron recogidas sin interferencias. Significó el canto de cisne del socialismo independiente cubano respecto al marxismo-leninismo estalinista.

En aquel mismo mes ocurriría el Proceso contra la Microfracción, integrada por miembros del PSP, guiados por Aníbal Escalante, que criticaban determinados errores de la política económica y social del Gobierno Revolucionario. La acusación no tenía precedentes en los anales de la justicia totalitaria, ni siquiera en los Procesos de Moscú. Por primera vez los desacuerdos políticos se presentaban como delitos.

Los fiscales de Stalin disimulaban los verdaderos móviles de las condenas al inventar acusaciones de crímenes contra el Estado soviético, el favorito de los cuales era el de espionaje a favor de Hitler. Sin embargo, en el informe acusador de Raúl Castro, el principal cargo a la Microfracción era su oposición y crítica sistemática «a cualquier medida, de importancia o no, que realizara el poder revolucionario». A partir de entonces, se dio por sentado que cualquier crítica o disidencia respecto a la línea oficial podría ser objeto de sanciones penales.

El año 1968 fue de un extremismo desbocado. En el mes de marzo se clausuró el programa televisivo Mientras tanto, de Silvio Rodríguez, que se difundía por el canal 6, al considerar que la música que promovía no era lo suficientemente clara ideológicamente y podría confundir a la juventud y la teleaudiencia en general.

Se consideró que que la música que promovía el programa de Silvio Rodríguez no era lo suficientemente clara ideológicamente.
Se consideró que que la música que promovía el programa de Silvio Rodríguez no era lo suficientemente clara.

Diez años después, en noviembre de 1978, cuando ya el país se había institucionalizado al estilo soviético, bajo el título Diálogo 1978 ocurrieron las primeras reuniones entre el Gobierno y un grupo de «personas representativas de la comunidad cubana en el exterior». Se acordó permitir la visita de los cubanos residentes en el exterior no catalogados como terroristas, y la liberación de unos 3600 presos políticos. Los visitantes comunitarios ya no serían tratados como enemigos, sino como emigrados.

Apenas dos años más tarde (abril-septiembre 1980), ocurrió la apertura del puerto de Mariel para la migración de cubanos. Desde los Estados Unidos se organizó la llamada Flotilla de la Libertad, que facilitó el éxodo de 125 000 personas. Esos emigrantes —tildados de escoria por la propaganda oficial—, fueron sometidos a un vergonzoso espectáculo de acoso masivo y violencia física por parte de multitudes  instigadas por el gobierno.

En 1986 Fidel inició el denominado Proceso de recti?cación de errores y tendencias negativas, donde divergió de los métodos de dirección de la economía propuestos por él mismo una década atrás. Atacó al «vil dinero» y acusó a los gerentes de «aprendices de capitalistas». Al unísono, se retomaron los prejuicios contra lo no estatal y fue suprimido el Mercado Libre Campesino, que se había abierto en 1981.

Con la crisis del Período Especial, el perfil de los enemigos se llenó aún más de gente humilde. Ellos protagonizaron los desórdenes contrarrevolucionarios en Centro Habana y Habana Vieja de agosto de 1994 y la posterior crisis de los balseros.

-II-

Al avanzar el siglo XXI acaecieron en Cuba varias transformaciones significativas: cambios en la dirección del país; creciente pauperización, malestar y desconfianza de la población, y advenimiento de la cultura de Internet a través del acceso público, primero por conexión wifi y luego por datos móviles. Con ello, el perfil de los críticos, disidentes y opositores se extendió y complejizó.

En este nuevo contexto, la respuesta desde el poder fue la que podía esperarse de su anacrónica forma de gobernar: todo el que manifieste alguna disidencia u oposición al discurso oficial en el ciberespacio (sea cultural, social o política), es un enemigo del pueblo y la Revolución.   

El reacomodo de equilibrio ocurrido por entonces en el grupo de poder hegemónico, no permitió clasificar como disidentes, opositores o enemigos a los sancionados en 2006 durante la purga del equipo de dirigentes, mayormente jóvenes, provenientes del Grupo de Apoyo de Fidel (Carlos Lage, Felipe Pérez, Carlos Valenciaga y una docena más).

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Carlos Lage y Felipe Pérez Roque

Lo contradictorio del caso es que, a pesar de que fueran acusados de «actitud indigna» hacia Fidel y de tener «ambiciones de poder», ninguno fue juzgado o detenido arbitrariamente en calidad de enemigo. La separación de sus cargos parece haber sido un golpe palaciego con el objetivo de abrir espacios en puestos clave del Gobierno/Partido/Estado a cuadros de origen militar más leales a Raúl y al oligopolio en ascenso de GAESA.

Otra muy diferente sería la respuesta oficial ante la aparición de nuevos actores políticos digitales, independientes del ecosistema de medios estatales. Desde su creación en la primera década del siglo, hasta la actualidad, no parece que los voceros del poder aprecien muchas diferencias entre los blogs, revistas, plataformas informativas y de análisis político y demás productos digitales surgidos con la Internet 2.0.

En los programas oficialistas donde se valora a estos medios, los calificativos de crítico, disidente u opositor rara vez son utilizados. En cambio, predominan los de enemigos del Estado y la Revolución en sus variantes más groseras, extremistas y manipuladoras de la audiencia, como: mercenarios del imperio, marginales, subversivos, y la etiqueta más reciente de odiadores.

Con esta simplista solución pretenden justificar tanto el acoso, detención, y deportación de los disidentes que piensan diferente; como las golpizas, juicios y encarcelamientos de protestantes que expresen cualquier tipo de inconformidad en calles y plazas. Los sucesos del 27-N y el 11-J lo demuestran.

El Código Penal 2022 expresa claramente hasta qué niveles puede llegar la judicialización de la represión a cualquier inconformidad o crítica en Cuba. Al unísono, la aparición de programas en horarios estelares, al estilo de Con Filo, dedicados a exponer y denigrar a opositores y disidentes, al presentarlos como enemigos activos y violentos del pueblo, es muestra fehaciente de esta radicalización del discurso y la práctica represiva del Gobierno/Partido/Estado.

Solo la apertura de la vida política nacional a los que expresen ideas diferentes, condición sin la cual es irreal un Estado de Derecho anunciado, podrá hacer que las figuras de disidentes y opositores, tan necesarias para el funcionamiento de un país democrático, dejen de ser vistas obligatoriamente como enemigos. Por el contrario, ellos deberían aportar a la construcción de una Cuba más participativa, libre y plural, donde el respeto al pensamiento ajeno actúe como botón de muestra de la prosperidad y sostenibilidad de la república.

Presentarán Cuban Privilege pese a oposición extremista en Miami

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Imagen: Boston University / Frederick S. Pardee School of Global Studies

Este viernes 9 de diciembre tendrá lugar en Florida International University (FIU) la presentación del libro «Cuban Privilege: The Making of Immigrant Inequality in America» de la académica estadounidense Susan Eckstein. Polémico para un sector de la migración cubana, el texto es un análisis académico sobre  el trato privilegiado que reciben los  cubanos al llegar a Estados Unidos en contraste con  los migrantes de otros países.

Las presiones para evitar que la obra fuese dada a conocer provocaron que la presentación original, propuesta para el 2 de diciembre en la biblioteca Books & Books en Coral Gables, se cancelara. Esto ocurrió luego de que el comisionado republicano del distrito 6 de Miami-Dade, Kevin Cabrera, calificó el libro como “anticubano” y “cargado de odio” y expresó su negativa de que el título fuera presentado en la ciudad. Por su parte, la autora alegó que la obra era resultado de una investigación científica sobre derechos exclusivos de la comunidad cubana y que lejos de reprocharlos, consideraba que deberían ser extensibles a otros migrantes.

El volumen también fue fuertemente criticado por el influencer Alexander Otaola, quien, desde su programa, intentó desacreditar a Eckstein, haciendo referencias a su cabello, utilizando evaluaciones negativas de sus exalumnos y descalificando las positivas como comentarios “comunistas”. Desde la web Cubanos por el Mundo, plataforma que ha sido clave en la carrera del youtuber, convocó a una caravana para protestar en contra de la presentación por considerarla “una ofensa a la comunidad cubana en el exilio”, sin brindar más argumento que el adjetivo de “castrista”.

La Ley de Ajuste Cubano se dictó en 1966 y permite a los ciudadanos de esa nación regularizar su estatus legal en Estados Unidos luego de permanecer un año en su territorio. El gobierno de la Isla en reiteradas ocasiones ha culpado a esta ley federal de estimular la emigración irregular, por lo que ha alentado a su vecino del norte a eliminarla y,  en su lugar, negociar un acuerdo migratorio que no ponga en peligro la vida de las personas. Por su parte, la administración norteamericana la ha defendido como un mecanismo de ayuda a los cubanos que escapan de su país por razones políticas

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Convocatoria del influencer cubanoamericano Alexander Otaola contra libro que describe los privilegios migratorios de los cubanos. (Fuente: Alexander Otaola/Instagram)

El libro detalla  los beneficios que reciben los cubanos y lo compara con las dificultades de los migrantes de Haití, donde se reporta una compleja situación de inseguridad ciudadana. Sin embargo, los migrantes procedentes de esa otra nación del Caribe no gozan de una protección legal similar al llegar a suelo estadounidense. Por el contrario, sus ciudadanos son deportados aunque esto pueda poner en peligro su vida.

A pesar de los argumentos que brinda la investigadora y sus credenciales como autora premiada y ganadora de numerosas becas en Estados Unidos, un grupo de cubanoamericanos no tardó en inundar de críticas negativas su libro en Amazon, con acusaciones de racismo, a la par que le otorgaron una puntuación de 1.4 estrellas sobre 5. Entre las reseñas pueden leerse afirmaciones como que es un “mensaje de odio, una ideología marxista y socialista para dividir y conquistar”.

Si bien la continuidad, derogación o extensión de una ley de ajuste a otros inmigrantes que pudieran estar en peligro en sus países de origen es un tema polémico y debatible, las campañas de los actores políticos mencionados no buscan una discusión sino la censura de la obra.

Estos límites a la libertad académica en Miami provienen de sectores que hacen reclamos democráticos al gobierno cubano, pero persiguen impunemente a los que piensan distinto a ellos en Estados Unidos. Los políticos locales que desde posiciones de poder promueven esa atmósfera de anticomunismo radical, mientras castigan el ejercicio académico y las posturas que no sirven al anticastrismo, son el mejor ejemplo del privilegio cubano al sur de la Florida.

La estampida migratoria en Cuba y sus implicaciones

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(Foto: El Independiente)

Aunque no existen cifras oficiales de la reciente emigración de cubanos, diversas fuentes hablan de casi 225.000 personas entre octubre de 2021 y el 30 de septiembre de 2022. Muchas de ellas han usado caminos tan complicados como atravesar toda América Central a partir del tapón del Darién, hacerlo desde Nicaragua, o hasta la incierta vía de cruzar el mar. Quienes han seguido estas rutas, arriesgando su vida y pagando altísimas tarifas a los traficantes de seres humanos, tienen denominadores comunes: la desesperación y la desesperanza.

La mayor parte de los migrantes son jóvenes o personas en edad laboral, e incluso una cifra no despreciable de profesionales. Si bien no es posible generalizar, pues en imágenes también pueden verse niños y personas de la tercera edad.

En Cuba, sin embargo, no se dispone de datos ni estudios públicos sobre el sensible tema, y las estadísticas siguen enmascaradas porque se considera como residentes en la Isla a muchas personas que viven y trabajan en otras naciones. Mientras tanto, la población total del país ha descendido sistemáticamente desde 2017 hasta 2021, de acuerdo con cifras de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Solo en 2021 descendió 0,61% respecto a 2020, una magnitud alta de acuerdo con estándares internacionales.

Si analizamos ciertos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el descenso poblacional cubano supera al de otros países, como los casos de Japón (-0,24%), Corea del Sur (-0,19%), Albania (-0,17%) o Rusia (-0,41%); y solo es superado por el de Taiwán (-0,85%), territorio que goza de un altísimo nivel de desarrollo. Las estimaciones de la ONEI prevén para 2035 una cantidad de población incluso inferior a la de 2021, y muy probablemente en tales estimaciones no se ha tenido en cuenta la estampida migratoria actual.

La Isla enfrenta una grave crisis demográfica, con una economía que no solo es subdesarrollada, sino que está profundizando esa condición debido a una crisis estructural que data de más de tres décadas. Los países desarrollados que tienen problemas demográficos —determinados por el descenso y/o el envejecimiento de su población—, han debido incrementar el gasto público para afrontar los retos sociales que imponen estas circunstancias, y en parte pueden hacerlo gracias a su nivel de desarrollo. No es el caso de Cuba.

Por otra parte, la población cubana envejece. En 2020, el 21,3% del total reportado como residente en la Isla —que no cuenta a muchos que en realidad viven y trabajan fuera del territorio nacional—, tenía más de sesenta años; pero en 2021 esta proporción ha aumentado a 21,5%.

El descenso poblacional se hace evidente también en la fuerza laboral. El Anuario Estadístico de Cuba muestra que en 2021 la cantidad de trabajadores fue de 4, 619 millones, frente a 4,643 millones en 2020. Ello representa un descenso del 0,5%. El 59,9% de los trabajadores del año más reciente reportado, tiene cuarenta años o más.

La relación de dependencia —que mide la proporción de población de cero a catorce y de sesenta años o más, respecto a la población entre quince y cincuenta y nueve años—, ha estado aumentando en los últimos tiempos. Esto ha sido: 571 por mil personas en 2018, 578 en 2019, 589 en 2020 y 596 en 2021.

Desde 2010 se observa un incremento paulatino de la proporción de población mayor de sesenta años, mientras descienden tanto la de menores de quince como la que se ubica entre quince y cincuenta y nueve. En 2021 la población considerada adulta mayor representó el 21,6% del total, en tanto la población menor de quince años constituyó el 15,7%, y la comprendida entre quince y cincuenta y nueve significó el 62,7%.

Las previsiones de la ONEI sugieren que para 2035 los mayores de sesenta años constituirán el 32,5% de la población, los menores de quince serían el 15,2% y entre quince y cincuenta y nueve estaría solo el 52,3% del total de residentes. Ello establecería una relación de dependencia de 909 por mil, lo que resulta gravísimo para las posibilidades productivas del país.

En las referidas condiciones demográficas es que se está produciendo la mayor sangría migratoria del país en solo un año desde 1980, y se ha superado incluso la cantidad de salidas que ocurridas por el Mariel. Esto, a pesar de la suspensión, por parte del gobierno de Obama, de la ley «Pies secos, pies mojados»; aunque se ha mantenido la llamada ley «De ajuste cubano».

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Razones de la estampida migratoria

Desde 1959, Cuba cambió su condición de país atractivo para potenciales migrantes extranjeros, y se convirtió en emisor hacia otros países. En los primeros años, las razones fueron esencialmente políticas: desacuerdo con la deriva hacia el comunismo; supresión de las libertades políticas; expropiación de propiedades; imposibilidad de que los padres pudieran asegurar educación privada y religiosa a sus hijos; represión contra la disidencia política; discriminación gubernamental de las prácticas religiosas; represión contra la homosexualidad; y otras.

Posteriormente, en la medida en que se ha deteriorado la situación económica del país, las razones económicas se han unido a las causas políticas que aún subsisten, como la persecución y represión de la disidencia y la restricción de libertades políticas. Tal combinación ha producido varias crisis migratorias, especialmente las 1980 y 1994, y la que actualmente nos ocupa.

La situación económica y política de Cuba hoy —sobre todo tras el llamado «Ordenamiento monetario» y la represión a las protestas sociales de julio de 2021—, caracterizan una grave crisis económica de carácter estructural, unida a una crisis política y social. Dichas circunstancias han generado en una parte considerable de la población una crisis de confianza en la capacidad de las autoridades para revertir el contexto económico, lo que incrementa la sensación de desesperanza, no solo respecto al presente, sino también al futuro.

A diferencia de los primeros años, no existe un futuro «luminoso» al que aspirar. El derrumbe del socialismo «realmente existente» demostró que aquel no era el camino, pero en lugar de aprovechar de forma creativa la experiencia histórica, la dirigencia cubana ha optado por persistir en políticas probadamente ineficaces, que profundizaron la deformación estructural de nuestra economía y, en consecuencia, el subdesarrollo.

La Constitución de 2019 se ha convertido en papel mojado, lleno de definiciones vacías de contenido real. La respuesta gubernamental y del sistema jurídico frente a las protestas sociales de 2021, demuestra la debilidad institucional del país y las contradicciones, además de la violación de la Carta Magna. Por otra parte, las autoridades se caracterizan por un autismo político reacio a críticas y con alto espíritu justificativo, lo que ha deteriorado su credibilidad ante una parte creciente de la sociedad. Esta realidad deja a la ciudadanía las alternativas de: aceptar lo que se decida desde el poder aunque puedan existir diferencias, enfrentarse a ello, o emigrar.

Varias generaciones de cubanos han aportado una notable cuota de sacrificio personal en pos de un mejor país para sus hijos y nietos. En cambio, la Isla tiene en la actualidad mayores y más graves problemas que los que tenía en los años ochenta del siglo pasado, y lo peor es que no se ve la luz al final del túnel.

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Migrantes cubanos reman hacia la isla Stock, cerca del Cayo Oeste, en Florida, el 12 agosto. (Foto: Mary Martin/AP)

Implicaciones de la estampida migratoria

Desde el punto de vista económico y político, la estampida actual, junto a toda la sangría migratoria que ha caracterizado al país desde hace más de seis décadas, tienen un impacto altamente negativo.

Ya se han aportado datos sobre la difícil estructura demográfica. Con ella, resulta difícil prever un incremento sustancial de la tasa de crecimiento del producto, si tenemos en cuenta la importancia del factor trabajo dentro de la estructura productiva de cualquier país, pero sobre todo de uno empobrecido, subdesarrollado, con escasez gravísima de capital y bajas tasas de ahorro e inversión; a lo que se suma la errónea política inversionista del gobierno, que ha preferido concentrar las inversiones en actividades inmobiliarias —aunque no precisamente en viviendas para la población—, en lugar de apostarle a sectores productivos tales como: agricultura, industria, o incluso infraestructura.

Si bien crecimiento no es igual a desarrollo, para superar la crisis estructural de Cuba y comenzar una senda de avances se requieren altas tasas de crecimiento del producto, muy especialmente de los sectores productivos. Lejos de esto, el PIB de Cuba entre 2017 y 2021 tuvo una variación promedio anual de -1,3%. Después de una violenta contracción de 10,9% en 2020, en lo que sin dudas influyó el impacto de la pandemia, la economía creció en 2021 solo un 1,3%.

Mientras tanto, el crecimiento interanual del primer semestre de 2022 fue de 10,9%, pero la contracción en el mismo período de 2021 había sido de 12,7%, lo que indica que en términos trimestrales aún no se recuperó frente a la caída del año anterior. En el segundo semestre de 2022, el crecimiento ha sido de solo 1,7% frente al mismo período del año anterior.

Las cifras de crecimiento trimestral del producto bruto sectorial indican contracciones en ambos trimestres en la agricultura, la pesca, la minería, la industria azucarera, la no azucarera, el suministro de electricidad, gas y agua, ciencia e innovación tecnológica, intermediación financiera y servicios comunales. En el segundo trimestre también se contrajeron la salud pública y el comercio. Solo muestran resultados positivos la construcción, los servicios empresariales y actividades inmobiliarias, y la educación.

La emigración impactará negativamente en el crecimiento económico, en la posibilidad de asegurar el sistema pensional, en las contribuciones al fisco y, en consecuencia, en el desarrollo del país. Quizá algunos piensen que en contraposición a este impacto negativo se podrían recibir más remesas, sin embargo, esto puede ser cierto en el mediano plazo pero no necesariamente en el corto, y las necesidades financieras del país son críticas de forma inmediata.

En otros tiempos se frenó la emigración al prohibir la salida del país. Afortunadamente esto no se plantea en estos momentos, sobre todo porque quizás algunos irresponsables piensen que con ella crean una válvula de escape que ayude a reducir presiones políticas y sociales internas.

No obstante, la realidad es que la estampida migratoria es testimonio fehaciente del fracaso de un sistema que se pretende imponer a toda costa sobre una sociedad en gran medida hastiada, así como de la falta de esperanzas de una parte considerable de la población —especialmente joven— respecto a las posibilidades de vida provechosa en el país. ¿Esto es el socialismo próspero y sostenible? Ni es socialismo, ni es próspero, ni es sostenible, no solo económicamente, sino también desde los puntos de vista social y político.

Los cubanos necesitamos ser capaces de construir un país en el que podamos vivir la única vida que hasta ahora sabemos que tenemos. Nunca ha sido más imperiosa que hoy la divisa de crear una República «con todos y para el bien de todos».

¿Mucha gira y pocas nueces?

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(Imagen: Xinhua)

Uno de los viajes más peculiares de un mandatario que la historia recuerde, fue el de Mansa Musa I, monarca de Tombuctú, a La Meca. Se cuenta que el rey era tan rico y generoso, que a su paso por El Cairo dio oro en limosnas en tal medida, que causó una masiva inflación. En las antípodas de ese relato podría ubicarse la reciente gira del presidente Miguel Díaz-Canel por Argelia, Rusia, Turquía y China.

Su periplo, en el Airbus 340-600, matrícula YV3535 de la aerolínea estatal venezolana Conviasa, ha sido catalogado por la prensa estatal como un «viaje a la luz»; otros, por el contrario, lo califican como la «gira de las limosnas» o «de la misericordia».

Un análisis de las declaraciones realizadas en cada país, permite develar las motivaciones que transversalizan el viaje: renegociar una vez más la deuda cubana —que según el último informe publicado en 2019 ascendía a 19.6 mil millones de dólares—; pedir ayuda para resolver la desesperada crisis energética y atraer inversiones a los pocos sectores clave medianamente atractivos.

Determinar lo realmente conseguido es complejo, pues la opacidad y la inexactitud se ciernen sobre muchos de los acuerdos. Según la periodista Arleen Rodríguez Derivet, quien reseñó en cinco melosos textos el periplo, ello tiene una explicación: «Desde José Martí y la Guerra Necesaria hasta estos largos años de guerra económica sin frenos, “hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…”».

Más allá del secretismo, que ya es práctica acostumbrada por estos lares, ¿qué se sabe o puede inferirse del mediático viaje?

Primera parada: Argelia (16 – 19 de noviembre)

Tras 4482 kilómetros y nueve horas de vuelo, la comitiva arribó a las 22:00 a Argel, capital de la economía número 58 del mundo por volumen de PIB. Sobre la visita a esta nación, primera en su calidad de Jefe de Estado, el presidente Díaz-Canel aseguró el 17 de noviembre, en un tuit de felicitación a los estudiantes cubanos: «logramos excelentes acuerdos para nuestra economía con hermanos argelinos».

Algunos de esos arreglos se resumen en la reestructuración de la deuda de Cuba con Argelia —cuyo monto se desconoce—, así como la eliminación del pago de todos los intereses atrasados y el aplazamiento de su reembolso «para otro momento», con el fin de «aliviar un poco el contexto económico cubano», dijo benévolo el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune.

Asimismo se habló de la donación a La Habana de un parque de energía solar a través de una empresa mixta; de reanudar el envío de combustible para abastecer las termoeléctricas, de ampliar la colaboración médica y del trabajo conjunto en la producción azucarera, tema en el que no se profundizó más allá de la enunciación.

El presidente Tebboune congratuló que se retomara la cooperación con Cuba, «lamentablemente interrumpida en 2019», según dijo sin ofrecer otras explicaciones. No obstante, es evidente que la interrupción coincidió con el fin de las dos décadas de mandato de su predecesor, Abdelaziz Bouteflika, que a los ochenta y dos años debió abandonar las intenciones de reelegirse por quinta vez debido a manifestaciones populares de oposición.

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Miguel Díaz-Canel y Abdelmadjid Tebboune, presidente de Argelia. (Foto: Al Mayadeen Net)

Las relaciones entre ambos estados en materia energética se remontan a 2016. Una nota publicada el 9 de septiembre de ese año en el periódico argelino Echorouk, aseguraba que por primera vez en la historia, la petrolera nacional Sonatrach llevaría crudo a la Isla, con el fin de compensar la falta de abastecimiento producida por la crisis de Venezuela.

También sobre el tema energético, debe ponerse en contexto —despojado de los habituales triunfalismos— lo que representaría en términos prácticos la donación de un parque fotovoltaico que se instalará en La Habana, pero que, según el ministro de Energía y Minas, «estará interconectado al Sistema Electroenergético Nacional y beneficiará a todo el pueblo de Cuba, desde Pinar del Río hasta Guantánamo».

Las dimensiones de dicho parque no han trascendido, sin embargo, una de las principales centrales solares de Argelia es la de El Kheneg, compuesta por 240 000 módulos y con una capacidad de 60 megawatts pico. Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, La Habana consumió entre enero y diciembre de 2021, 3320.6 gigawatts hora. Por lo que, suponiendo que el parque solar donado sea similar al de El Kheneg —uno de los mayores del país donante—, lo que genere no representaría un aporte vital para satisfacer la demanda de la capital, menos la del país. 

En cuanto a las cuestiones relativas a los temas de salud, los vínculos son bastante más antiguos y datan de la década del sesenta. De hecho, actualmente se encuentran en las zonas menos desarrolladas de Argelia 882 colaboradores cubanos, por cuyos servicios se desconoce cuánto ingresa la Isla.

No obstante, el Diario Oficial de la República Democrática Popular de Argelia, homólogo de nuestra Gaceta Oficial, publicó el 21 de mayo de 2020 el decreto regulador de principios de la colaboración médica cubana. El texto detalla, entre otros aspectos, los montos del pago por servicios para un año de actividad en campos como la salud materno-infantil, urología, oncología y oftalmología. En total, el Estado cubano debía embolsarse 61 millones 707 367,53 euros por ese acuerdo.

A tenor con todo lo planteado, pese a que ciertamente puede haber algunas novedades en lo tocante a intercambio e inversión, la visita a Argelia supuso más el reinicio de relaciones económicas detenidas en 2019, y el perdón de los pagos de la deuda eterna que parece tener la Isla con numerosos países.

Segunda parada: Rusia (19 – 22 de noviembre)

A contrapelo de la mencionada opacidad del discurso político, más si este tiene como plataforma la brevedad de Twitter, el paso de la comitiva presidencial por Rusia, exceptuando gestos como la inauguración de una estatua de Fidel Castro en Moscú, tuvo cierto tufo gélido, y no solo porque el gigante euroasiático estuviera empezando su temido invierno.

Al aeropuerto internacional moscovita Vnùkovo 2, fue a recibir a Díaz-Canel el viceministro de Relaciones Exteriores, Serguèi Riabkov, el mismo que a inicios de año se refiriera a los intereses militares de su país sobre Cuba y Venezuela. De hecho, respecto a ese tema el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, informó que durante la visita los presidentes también examinarían la cooperación en la esfera militar. Hasta el momento, nada sobre el tema se ha hecho público.

El mandatario cubano tuvo interesantes encuentros en Rusia, nación sancionada por Occidente tras su invasión a Ucrania. Uno de ellos fue con el oligarca Igor Sechin, director ejecutivo de la empresa petrolera Rosneft, a quien agradeció «los gestos que ha tenido hacia Cuba y que han marcado soluciones en tiempos difíciles». Sechin, considerado una eminencia gris tras el trono ruso, y uno de los hombres más ricos del país, dirige la segunda empresa que más petróleo produce en el mundo.

Otra reunión fue la desarrollada con el Patriarca Kirill. El religioso —a quien el periódico opositor Novaya Gazeta, del Nobel de la Paz Dimitri Muratov, calculaba en 2019 una fortuna de entre 3.800 y 7.600 millones de euros, con importantes negocios en petróleo, industria automovilística o joyería—; ha estado en el foco de atención por su apoyo a la invasión a Ucrania y sus posturas homofóbicas.

Independientemente de las abstenciones de la Isla en las votaciones en la ONU que exigían el cese inmediato de hostilidades en Ucrania y la condena al «intento de anexión ilegal» de territorios ucranianos, el presidente cubano aseguró que «Rusia sabe que podrá seguir contando con Cuba».

Sobre la deuda, Díaz-Canel dijo durante una reunión con la presidenta del Senado, Valentina Matviyenko, que se respetarían las obligaciones financieras «en cuanto la situación económica se alivie un poco y eso sea posible». Es importante recordar que en 2014 el Parlamento ruso ratificó un acuerdo por el cual se condonó el 90% de los 35.000 millones de dólares que Cuba debía a la Unión Soviética, y en febrero pasado el mismo órgano realizó la última reestructuración de los adeudos.

Respecto a resultados concretos de la visita, no trascendió demasiado de las más de dos horas que estuvieron reunidos los presidentes. El ministro Malmierca, a su arribo a Turquía, señaló que, entre otros temas, se había llegado a acuerdos en la modernización de Antillana de Acero, inversiones en el yacimiento petrolero de Boca de Jaruco, rehabilitación de la Planta Mecánica de Santa Clara, y puesta en funcionamiento de un centro de diagnóstico y mantenimiento de equipos Kamaz en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel.

Lo curioso es que, del mismo modo que sucedió con algunos de los temas abordados en Argelia, muchos de esos proyectos no son nuevos. Por ejemplo, la inversión en la Antillana de Acero, inicialmente de 165 millones de dólares a ejecutar en dos partes, data de 2018; las de Boca de Jaruco y la Planta Mecánica de Santa Clara ya habían sido presentadas en la pasada Feria Internacional de La Habana, y el establecimiento de centros de la productora de camiones Kamaz en la ZEDM, es un hecho desde 2019.

Esta parte de la gira no fue calificada por Díaz-Canel, aunque afirmó sentirse feliz por lo logrado. También la despedida presidencial en Twitter fue bastante menos efusiva que la dedicada a su estancia anterior: «Hasta luego, querida #Rusia. Jamás olvidaremos tu mano extendida cada vez que la necesitamos. Ni estas breves pero intensas jornadas en #Moscú. Gracias».

Tercera parada: Turquía (22 – 24 / 26 de noviembre)

En contraste con el frío eslavo, la visita a la nación del Bósforo parece haber sido mucho más satisfactoria. Pese a que solo se hicieron públicas cuestiones generales, se conocen los acuerdos logrados con el gobierno turco, aunque no lo conversado en el encuentro con empresarios organizado por la Junta de Relaciones Económicas Exteriores (DEIK), organismo especializado en diplomacia empresarial que agrupa al sector privado.

Según Recep Tayyip Erdo?an —que desde 2003 detenta el poder, inicialmente como Primer Ministro (2003-2014) y luego como Presidente—, Cuba es de sus principales socios en la región de América Latina y el Caribe. Por ello, uno de los acuerdos fue aumentar el volumen del comercio bilateral a 200 millones de dólares anuales, en consonancia con la política exterior que ha incrementado el comercio entre Turquía y LATAM de mil millones de dólares en 2002, a 15 mil millones en 2021, señaló el periódico turco Daily Sabah.

De los intercambios con el sonriente mandatario otomano, resultaron seis documentos. Las áreas identificadas de mayor interés mutuo fueron: biotecnología, energías renovables, turismo y agricultura. Si bien del encuentro con empresarios no ha trascendido demasiado, se sabe que estaban representantes de Karadeniz Holding AS, propietaria de treinta y seis buques de generación eléctrica, siete de los cuales se encuentran en Cuba.

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El Presidente cubano con Recep Tayyip Erdogan, mandatario turco. (Foto: Twitter/ @DiazCanelB)

Curiosamente, muchos de los quince destinos donde opera la referida compañía son algunas de las naciones más pobres del mundo: Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Mozambique, Senegal, Costa de Marfil o Sierra Leona.

No fue mencionada durante la visita la Global Ports Holding (GPH), mayor compañía del mundo operadora de puertos para cruceros, que en 2018 firmó un acuerdo que le permite gestionar durante tres lustros la terminal habanera.

Esperemos que la ejecución de lo pactado en este acto de amor turco no sea como las novelas de ese país que trae el Paquete semanal y que han invadido el consumo cultural de muchas casas cubanas: vitrinas hermosas e infinitas de contenidos vacíos.

China (24 – 25 de noviembre)

Muy destacable resulta que la parada más corta de la gira presidencial haya sido justamente en el país considerado segundo socio comercial de Cuba en los últimos quince años. Ankara y Pekín están separadas por 6 833 kilómetros, por lo que el Airbus 340-600 que trasladó la comitiva, tardaría alrededor de ocho horas en cubrir el trayecto, para una estancia que se aproximó a las veinticuatro horas.

En su encuentro con el mandatario chino, Díaz-Canel reconoció que se había incumplido con el pago de la deuda a causa de la situación económico-financiera del país, sobre todo a partir del año 2019. Igualmente, señaló que, aunque ha habido comunicaciones, «no es lo mismo cuando uno puede hablar, cuando uno puede explicar».

Frente a estas declaraciones es importante recordar que, en mayo de 2021, el ICBC Standard Bank Plc, con sede en Londres, presentó una demanda ante los tribunales contra el Banco Nacional de Cuba y el Gobierno de la República de Cuba, por aproximadamente 224.8 millones de dólares, que incluye unos intereses de mora que ascienden a 1.120 millones. El demandante es, nada más y nada menos, que la filial londinense del estatal Banco Industrial y Comercial de China, el mayor del país oriental.

Con una suma tan considerable de dinero y una demanda de por medio, es presumible que las sentimentales justificaciones del presidente cubano fueron recibidas con atención y agradecimiento por el pragmático dirigente chino.

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Xi Jinping y MIguel Díaz-Canel posan para las fotos junto a sus esposas. (Foto: Infobae)

Las conversaciones dieron como resultado la firma de doce documentos, entre los que resaltan los relacionados con intercambio comercial y ciberseguridad, tema este último identificado como prioridad para Cuba  debido al mentado contexto de guerra no convencional. Incluye también, entre otros elementos, donativos de cien millones de dólares, alimentos e insumos médicos, así como uniformes escolares y utensilios de cocina.

Asimismo, según el ministro de Economía y Planificación, se planteó la reapertura de viejas inversiones detenidas: la de 34 millones de dólares del dique flotante que llegó a Cuba en octubre de 2019; la reconversión de la prensa, iniciada a mediados de 2018 y que se previó duraría solo un año; y el parque eólico de Herradura, al norte de Las Tunas, cuyas obras comenzaron a principio de 2018; entre otras.

Respecto a estos acuerdos, el presidente cubano alertó: «tiene que cumplirse bien el compromiso nuestro, de cómo hacemos bien las cosas, de cómo aprovechamos las oportunidades, cómo somos eficientes, cómo no malgastamos los recursos…». Si esas son las condiciones, dadas nuestras prácticas, malos son los augurios.

Regreso a casa

Para reforzar el simbolismo en torno al viaje del Jefe de Estado, su retorno coincidió con la celebración de elecciones para delegados a las asambleas municipales del Poder Popular. El resultado de los comicios evidenciaría una paradoja: el gobierno cubano intenta relanzar sus vínculos con el mundo, al tiempo que desoye y descalifica las demandas de una parte cada vez más creciente de su ciudadanía. Como un David suplicante se muestra al exterior, en tanto se comporta cual Goliat con sus connacionales.

Gira
(Gráficos: Proyecto Inventario)

Pese a la fe monacal de los medios estatales y seguidores acríticos del gobierno en la concreción de los acuerdos; el hecho de que la mayor parte de ellos se reduzca a la reactivación de viejas inversiones detenidas o a postergaciones de los pagos de la deuda eterna que aparentemente tenemos con tantos, hacen que prevalezca en muchos la incredulidad o la indiferencia.

«Por sus frutos los conoceréis», dice Jesús en el Evangelio de Mateo. Siguiendo esa lógica, entre los permanentes errores internos, los efectos del bloqueo, las medidas de Trump y las consecuencias de la pandemia de Covid-19, parece que nuestro árbol es artificial, porque en él solo florecen explicaciones y estrategias desacertadas.

Mientras los viajes, negociaciones, acuerdos y memorandos no se traduzcan en mejoras concretas de la calidad de vida de la gente, la sensación generalizada de zozobra y la necesidad de escapar a cualquier precio del barco que se hunde, permanecerán. Un pueblo no puede vivir en permanente estado de precariedad y resistencia, por muy creativa que la pinten; un país no se desarrolla con donaciones y migajas, por bienintencionadas que estas sean.