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lunes, noviembre 30, 2020

El triunfo del MAS en Bolivia

Mario Valdés Navia
Investigador Titular, Dr. en Ciencias Pedagógicas, ensayista, espirituano

Las encuestas y los chamanes habían pronosticado que ganaría, pero nadie avizoró cuán aplastantemente lo haría. El binomio Luis Arce-David Choquehuanca obtuvo mayoría absoluta, más del 55% de los votos, y sobrepasó en más de diez puntos a su adversario más cercano, el centrista Carlos Mesa (42%). Tras la debacle de las elecciones 2019 -golpe de Estado, exilio de Evo y consolidación del gobierno de facto de Janine Añez, con su creciente derechista y un congreso de mayoría masista aparentemente colaboracionista- pocos concebían un retorno tan rápido al poder del partido indígena y sus aliados.

Lo primero que se desprende del hecho es que el Movimiento al Socialismo (MAS)  demostró al mundo que era mucho más que el partido de Evo y que la institución seguiría luchando, aunque el líder tradicional ya no estuviera. Si la derecha creyó que con la expulsión del caudillo y su segundo había decapitado al masismo y sepultado sus poderes por mucho tiempo, gran chasco le esperaba.

Con la paciencia de su etnia, y sin pausa alguna, los masistas volvieron a trenzar los cabos rotos y a asegurar los debilitados en sus escenarios más fuertes: casa por casa, barrio por barrio y pueblo por pueblo. Ya en agosto pasado, ante el intento de Añez de prorrogarse en el Palacio Quemado con el pretexto de la Covid-19, las fuerzas populares paralizaron el país y forzaron la realización en octubre de las prometidas elecciones.

A mediano plazo, la política de reiniciar el fortalecimiento desde las bases, rehacer las alianzas −rotas desde el 2018 por la brava del intento reeleccionista de Evo−, denunciar los errores y horrores de la administración golpista en las esferas económica y social, y el ineficaz tratamiento de la Covid-19, dio frutos. Lograron darle nuevos aires a las esperanzas de una mayoría popular combativa, fiel al  proyecto histórico del MAS, que conociera los mejores años de su historia moderna bajo sus  administraciones (2005-2019).

En ese período, la economía boliviana creció de tal forma que fue reconocida por los organismos internacionales y sirvió de ejemplo a la región. La pobreza disminuyó de un 60 a un 35%, y brotó una creciente clase media indígena que llenó de resentimiento a los sectores tradicionalmente privilegiados, envidiosos de la mejoría popular. Solo ruina económica, represión, ineficacia y corrupción trajo como alternativa el supuesto gobierno salvador de Añez en sus meses de existencia.

La campaña electoral 2020 del MAS tuvo el mérito de concebirse desde el seno del pueblo, no del aparato estatal como fue la del 2019. Sus escenarios fueron reuniones sindicales, mítines barriales, caminatas, conferencias académicas, encuentros de organizaciones. En ellos afloraron nuevos líderes que mostraron su valía en intercambio directo con la población de todo el país.

El exministro Arce, economista reconocido pero no habituado al trabajo de masas, supo destacarse y, sin dejar de reconocer los errores de Evo, mostrarse como el único candidato capaz de devolver las expectativas de progreso a los votantes indecisos. Al final, fueron estos los que conformaron el “voto oculto” que se fue tras él. David Choquehuanca, antiguo rival de Evo, se consolidó como principal líder aimara; mientras el joven orador indígena Andrónico Rodríguez supo aunar y dirigir a los campesinos cocaleros en las nuevas condiciones.

Por su parte, la derecha soberbia se debilitó internamente ante las irrenunciables aspiraciones presidenciales de varios de sus líderes. El llamado al “voto útil” para evitar el regreso del MAS, que lanzara Carlos Mesa, se vio inutilizado por la presidenta Añez, renuente a abandonar el poder, mientras el regionalismo sempiterno de Luis Fernando Camacho, lo hizo preferir ilusamente ganar su bastión de Santa Cruz y de ahí el resto del país. Esta vez, la extensión de la supervisión internacional a diferentes actores (gobiernos europeos, Fundación Carter, parlamentos latinoamericanos) impidió la repetición de cualquier maniobra anti-masista por parte de los inspectores de la OEA.

Tanto Evo como García Linera esperan en Argentina las condiciones propicias para regresar e incorporarse al trabajo en las tareas que el nuevo gobierno les encomiende. Su presencia despertará sentimientos encontrados y no deberá eclipsar el de las nuevas autoridades que han ganado el poder tras un esfuerzo inteligente para sumar adeptos en las peores condiciones posibles. Los imagino trabajando por la unidad de las organizaciones campesinas, sindicales y de izquierda urbana a las que dedicaron sus mejores esfuerzos antes de llegar al poder.

El porvenir no será fácil para el nuevo gobierno del MAS que tendrá que gobernar con mesura y pragmatismo para hacer realidad las promesas de campaña. Las nuevas circunstancias les imponen grandes retos internos agravados por la crisis mundial de la Covid-19.

Sin las míticas trayectorias de Evo y Linera al frente, necesitados de negociar sus proyectos de leyes en el parlamento al perder la mayoría absoluta, atados por el compromiso de Arce de no tomar represalias con los mandos militares y policiales que efectuaron el golpe del 2019, y enfrentados a un líder carismático y provocador como Camacho en el oriente del país, tendrán que labrar nuevos liderazgos, alianzas y consensos para no perder el timón.

A los que desde Cuba apoyamos los proyectos inclusivos del progresismo latinoamericano, la victoria del MAS nos insufla esperanzas en varios frentes. El resurgimiento de UNASUR, ahora con los aportes argentino y boliviano; la revitalización de las relaciones económicas con la Isla, signadas por el retorno de los servicios médicos cubanos, indispensables para restablecer los sistemas de salud pública deteriorados por los neoliberales y, en especial, la consolidación de modos de producción mixtos, donde el Estado juegue un papel primordial, pero los sectores privado, cooperativo y comunal ocupen los lugares que les correspondan en cada país.

Al respecto es muy interesante la autorizada opinión de Álvaro García Linera:

Para ser progresista, un gobierno tarde o temprano tiene que darle una potencia económica a las estructuras del Estado. No absoluta: nunca hemos pensado ni creemos que el socialismo sea estatizar todo. Pero me atrevo a decir que el Estado debe disponer del 30% del PIB para arriba. Menos del 50% pero más del 30%, para que pueda tener un margen de decisión política y social que no esté supeditado al temperamento de los grandes bloques comerciales.[1]

Esos por cientos que García Linera propone pueden ser objeto de discusión en cada país, pero su idea de una economía mixta, coordinada y liderada por el Estado, debería ser atendida y debatida entre nosotros para aplicarla en el caso cubano, de una vez y por todas.

[1] “Bolivia no tiene escrito su destino” (entrevista de Mario Santucho), 20 de octubre de 2020, https://revistacrisis.com.ar/notas/bolivia-no-tiene-escrito-su-destino

6 Comentarios

  1. La lección de Bolivia es una sola. Los movimientos de izquierda tienen que aprender a gobernar dentro del marco democrático y el respeto absoluto a una constitución que haya sido aprobada por el voto libre y sin monopolio de una imposición desde el mismo poder. Por eso vemos en Chile el avance hacia una verdadera constitución con la participación de todos los factores políticos que substituya la impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet. Una izquierda democrática que gobierne con todos y para el bien de todos incluyendo a la clase corporativa y comercial, buscando consenso y aunando esfuerzos entre todos los sectores para elevar el desarrollo socioeconómico del país es posible solo si no se incurre en el error del autoritarismo basado en un apoyo mayoritario de la población.

  2. Flaco favor se hace un investigador como Mario Valdés, al citar a García Linera para algo que tenga que ver con por cientos, y matemáticas en general. Solo tiene que buscar la cantidad de disparates que es capaz de decir este supuesto Licenciado en Matématicas (se demostró que no se graduó de nada), están en internet los memes con sus disparates.
    Por otra parte, hablar a estas alturas de Golpe de Estado y admitir en el mismo artículo que la «presidenta de facto» tenía en oposición a una Asamblea Legislativa con más de dos tercios del partido que «sufrió el golpe». ¿acaso no salta a la vista el sinsentido?
    A propósito de los «dos tercios». Resulta que el MAS disfrutó de esa mayoría en la Asamblea, que les posibilitaba legislar sin concertar acuerdos ni consensos con ninguna otra fuerza política. Una característica que supuestamente tendría este nuevo gobierno electo del MAS era la obligación de consensuar con otras fuerzas pues ya el MAS no tendría mayoría de dos tercios en la Asamblea. En ese sentido era el discurso de Arce, el de buscar consenso y gobernar para todos. Todo muy bonito y democrático ¿que hizo la Asamblea Saliente del mas aprovechando los dos tercios que tenía hasta ayer? Pues modificó el reglamento de la Asamblea y a partir de ahora no se necesitarán dos tercios. Solo con mayoría simple podrán legislar. Resultado: la población que votó en contra y había aceptado la derrota, ahora amenazó con paralizar el país y otra vez el conflicto. ¡Ay! esa manía de la izquierda de cambiar las reglas que le permiten llegar al poder, justo para perpetuarse en este.!
    Evo Morales y el ala dura del MAS van a resultar ser el principal enemigo del nuevo gobierno de Arce y Choquehuanca, solo denle un poco de tiempo.

  3. Cometí un error y me disculpo. La.ventaja del.MAS fue de 12 puntos porcentuales sobre los.dos.candidatos que le.siguieron sumados. Más importante aún. Gracias a los.que me alertaron.

  4. Ya en agosto pasado, ante el intento de Añez de prorrogarse en el Palacio Quemado con el pretexto de la Covid-19, las fuerzas populares paralizaron el país y forzaron la realización en octubre de las prometidas elecciones.

    que curioso que cuando evo intento hacer algo parecido (postularse indefinidamente para presidente) violando flagrantemente la constitucion y un voto popular anterior, esas mismas fuerzas populares no dijeron nadita e iban a aceptar que se pasaran las constitucion por el forro, por suerte estaban los militares alli para decirle a evo que esta bueno ya de jugar con la carta magna.

  5. Que Evo Morales y Álvaro García Lineras. Ayuden al nuevo Gobierno . No lo veo claro. Pues en los últimos cuatro años se desconectaron de la base social que los condujo al PODER. Cómo lo refleja el Libro del Golpe de Estado de Bolivia. Escrito por el que fue Ministro de Gobernación Hugo Moldiz Mercado. Pero bueno a veces la vida le otorga a los hombres una segunda oportunidad. Aunque no estoy seguro si la Historia también.

  6. Son curiosos esos «golpistas» que permiten unas elecciones y las pierden. Deberían de tomar ejemplo los castristas en Cuba.

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