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miércoles, octubre 28, 2020

Es hora de definir lo revolucionario

Ivette García González
Ivette García González
Doctora en Ciencias Históricas, Profesora Titular y escritora cubana

En mi texto anterior sobre la manipulación del lenguaje y la toxicidad que introduce en la convivencia social y el debate político en el país, sugería razonar y debatir acerca de los términos “revolución” y “revolucionario” vs “contrarrevolución” y “contrarrevolucionario”. Los cuatro tienen un uso legítimo, pero también otro que dificulta la comprensión entre los cubanos. Entonces, ¿qué es la revolución y quiénes son los revolucionarios de hoy?

Revolución y revolucionario son “palabras talismanes” porque adquirieron en una época un prestigio extraordinario. Se volvieron lenguaje común, base del pensar, fuente de autenticidad y por tanto de actitudes y convicciones. Son incuestionables y producen un efecto fascinante en la gente. Son atractivas, ricas y ambiguas al mismo tiempo. En Cuba siguen teniendo ese carácter.

En el sentido que aquí interesa “revolución” es un concepto contemporáneo que emplean con diversos matices varias disciplinas de las ciencias sociales. Deriva del cambio de paradigma que se produce con la Revolución francesa (1789). Viene del latín “revolutio” que significa “dar vuelta”. Es la vía extrema de resolución de contradicciones. Un cambio súbito, radical, casi siempre violento, una transformación social organizada, masiva, intensa, no exenta de conflictos para la sustitución de las estructuras establecidas en el orden social y político del pasado inmediato, por otras distintas.

Se convirtió en talismán desde aquella época y se generalizó durante el siglo XIX asociada a la libertad,  la utopía y el progreso. En el XX, con el surgimiento del fascismo, el estalinismo y otras dictaduras, se comenzó a asociar a dichos fenómenos, a la miseria y la justificación de un orden violento en aras de un futuro mejor. Hoy el concepto se ha banalizado y casi desapareció como bandera política, al decaer la mística de la revolución y expandirse la vía pacífica y democrática como camino viable para la trasformación social. Pero eso es en Europa, porque en América la palabra fue perdiendo uso mucho más tarde y nunca tuvo el grado de desprestigio que alcanzó en otras geografías.

En Cuba, donde ocurrió una de las siete grandes revoluciones que tuvieron una repercusión mundial, la noción martiana de revolución que encabeza este texto reflejó, en el plano teórico, lo mejor de la idea a fines del siglo XIX. En el siglo XX, 41 años después de haber liderado la victoria revolucionaria, el aporte más importante fue de Fidel Castro.

La definición de Fidel es intemporal, alude más que todo al universo simbólico y ético que la Revolución cubana construyó, a los ideales que impulsaron a aquella generación que logró el triunfo de 1959 y los derroteros del proyecto durante los siguientes 10-15 años.

La noción de revolución ha estado vinculada a la concepción lineal del tempo, con un origen y un final. Inicia con la insurrección en cualquier modalidad y para muchos concluye cuando se institucionaliza un sistema diferente que sustituye completamente al anterior. Ha sido polémico porque no todos coinciden con el final, depende del peso que se otorgue a los acontecimientos en cada experiencia. En la tradición del pensamiento y la práctica revolucionaria cubana la revolución se asumió como “proyecto”. Una noción autóctona, futurista, comprometida con la democracia, que presupone cambios para alcanzar metas que conduzcan sistemáticamente al mejoramiento humano.

Revolucionario también es palabra “talismán” desde la Revolución francesa, como resultado de la hegemonía que alcanza “revolución”. Su carga es política desde el siglo XIX e identificaba al hombre de progreso que luchaba por alcanzar la libertad y elevar la dignidad de las personas. Por tanto, el partidario de la revolución o que participa activamente en ella, que es rebelde, se gesta y foguea yendo contra la norma.

II

Tal como afirma López Quintás, así como todo término talismán tiene el poder de prestigiar las palabras que se le avecinan, también lo tiene para desprestigiar a las que se le oponen o parecen oponérsele. Con la misma carga subjetiva, estos contrarios sirven para identificar fuerzas y también para manipular usándolas como palabras “mordaza”. En Cuba “contrarrevolución” y “contrarrevolucionario” funcionan de ambas formas. La existencia de la contrarrevolución ha sido una realidad, pero también dichos términos, al ser muy ofensivos, sirven para silenciar a quienes incluso dentro del campo revolucionario disienten, aislándolos para que renuncien a su postura y neutralizando posibles apoyos o la solidaridad de otros.

La contrarrevolución es el movimiento que nace de la propia revolución e intenta restaurar el orden anterior derribado. En consecuencia, el contrarrevolucionario era un ser reaccionario, enemigo de la libertad y el progreso en tiempos de la Revolución francesa. Así fueron clasificados los de la Vendée en Francia (1796), luego también los que se opusieron a las revoluciones europeas de 1848, el Ejército Blanco contra la revolución en Rusia, los Cristeros (1926-1929) en México, la Falange en España (1936), la invasión de Girón (1961) y los grupos de alzados en Cuba con organizaciones contrarrevolucionarias urbanas (1960-1965), la “contra” en Nicaragua durante los 80 y otros.

Claro, como las cosas, las palabras no son estáticas, se enriquecen, se adecuan a las circunstancias, las ideas de algunos protagonistas del hecho revolucionario y también según los intereses del poder. Es curioso que en Cuba se conozca poco que para el  Che contrarrevolucionario “es aquel que lucha contra la Revolución, pero también (…)  el señor que valido de su influencia consigue una casa, que después consigue dos carros, (…) que después tiene todo lo que no tiene el pueblo, y que lo ostenta o no lo ostenta pero lo tiene (…) que utiliza sus influencias (…) para provecho personal o de sus amistades (…).”

Ambos términos mordaza se han usado desde el poder establecido para descalificar y reprimir a las disidencias que surgen mucho después del triunfo de la revolución. Sirvan cuatro ejemplos. En Francia se usó contra todos los movimientos políticos que se opusieran al llamado “legado de la revolución”. China la empleó durante la revolución cultural (1966-1976) contra miles de intelectuales. El Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) y su líder Chiang Kai-shek al frente de la República de China (Taiwán), que se proclamaban revolucionarios, lo endilgaban a todos los que se le opusieran. En Hungría los sucesos de 1956 se tildaron en su momento de contrarrevolucionarios por los comunistas en el poder, quienes se identificaban como la representación de la Revolución.

Como son derivadas y contrarias de palabras talismanes, el efecto de contrarrevolución y contrarrevolucionario puede ser cómodo para el poder y  demoledor para la sociedad civil. Arrastran a otras palabras o expresiones del mismo cariz y con igual fin. En nuestra variante tropical hay muchos ejemplos, algunos llegados de lejanos países y otros de nuestra propia cosecha: gusano, hipercrítico, traidor, mercenario, quintacolumna, al servicio del enemigo, problemas ideológicos, elitista, vendepatria, etc..

III

Vale la pena tomar cuidado porque el uso o abuso de determinados términos puede impulsar o frenar los procesos sociales en circunstancias definitorias para un país. Las palabras talismanes son legítimas en tanto resumen lo mejor del espíritu de una época. Compulsan pero también pueden servir, voluntariamente o no, para ahorrarse las críticas, manipular y crear un estado de indefensión en la gente.

¿Cómo ser libre de dar una opinión honesta pensando en el país si es crítica, contraria a una norma del gobierno o no la ha dicho el gobierno, si irremediablemente la persona será señalada como contrarrevolucionaria o estar al servicio del enemigo?¿Cómo se logra convencer a grandes grupos de que el discurso oficial es siempre el correcto, el revolucionario?

La ingenuidad en política se paga cara. El poder disfruta de una posición privilegiada y la fuerza del lenguaje en ese ámbito es impresionante. Es una de las formas más peligrosas y sutiles de dominar a las personas. En el discurso político suelen desecharse unas palabras y usarse repetidamente otras que interesan. La propaganda de ideas, eslóganes o imágenes cargadas de intención ideológica a través de todos los medios de comunicación a su alcance es muy eficaz. Sin contar la escuela, que también es un vehículo por excelencia, en la sociedad moderna la televisión, la radio y la letra impresa se imponen.

Tales recursos permiten configurar la opinión pública porque la gente acaba asumiendo lo que se afirma como lo que piensan los demás, como lo que hace norma y se impone. Por eso se ha dicho que “el medio es el mensaje”: no se dice algo porque sea verdad; se toma como verdad porque se dice. Es que en política las palabras tienen su propia densidad y la ideología no es abstracta, es ingenieril y constructivista. Cuando un término va cargado de emotividad, dice Quintás, deja en la mente una huella tan profunda que todo cuanto oímos, vemos y pensamos posteriormente, queda polarizado en su torno e imantado y orientado por él.

Stalin, quien no escatimó ningún recurso para manipular y reprimir, insistía en que “De todos los monopolios de que disfruta el Estado, ninguno será tan crucial como su monopolio sobre la definición de las palabras. El arma esencial para el control político será el diccionario.”

IV

Por tanto conviene clarificar las cosas. El proceso histórico de la Revolución cubana de 1959 tuvo un momento crucial a mediados de los 70 con la institucionalización y adopción de un nuevo modelo social que sustituyó por completo al anterior. Modelo que no era la aspiración de las grandes masas durante el período insurreccional que dio la victoria. Fue resultado de circunstancias y factores posteriores concomitantes: radicalización acelerada del programa inicial, hostilidad de  EEUU en un contexto de Guerra Fría en el cual Cuba se alineó a la URSS y cambio en la correlación de las fuerzas revolucionarias que favoreció a los comunistas provenientes del PSP y seguidores de la línea soviética.

Sin embargo, la idea de proyecto y socialismo autóctono en una nueva República se mantuvo. La obra misma de la Revolución contribuyó a seguir legitimándola. Por eso permanece como parte del imaginario social, como la utopía que sirve de horizonte. Esa visión no está exenta de contradicciones y es coherente con nuestra naturaleza de ser permanentemente inconformes y movernos en la dicotomía nación real-nación soñada. Soñar con lo imposible para lograr lo máximo posible en cada época.

Siguiendo esos presupuestos ¿qué define y quiénes son los revolucionarios hoy?

La condición de revolucionario no es vitalicia. Participar en una revolución o ser rebelde no implica necesariamente ser revolucionario. Sobre todo en países como Cuba que han vivido revoluciones de gran calado y donde el imaginario en torno a ellas es amplio e intenso, es muy importante interrogar a la palabra “revolucionario” e identificar qué es el “carácter revolucionario”.

Erich Fromm, uno de los pensadores más importantes del siglo XX, ofrece una clave. Una persona revolucionaria no puede ser fanática, que no es tener convicciones firmes. Debe ser, en primer lugar, independiente en su pensamiento, sentimientos y decisiones. Es quien tiene “capacidad para trascender los límites de la propia sociedad (…)  capacidad de criticar la sociedad en la que vive (…) una persona despierta que tiene criterio para asumir la crítica (…).”

El “espíritu crítico” que distingue al carácter revolucionario, ha dicho Fromm, implica “dudar de las opiniones de los dueños del poder y los medios de comunicación que le pertenecen, mantener firmemente sus convicciones aun cuando circunstancialmente se encuentre en minoría.” Supone dudar incluso del sentido común, que a veces se ha conseguido a fuerza de repetición de las ideas que se quieren imponer. El poder no puede ser venerado, debe someterse a escrutinio y desconfiando siempre de sus resoluciones, persuadidos de que el revolucionario

(…) es una persona capaz de desobedecer, alguien para quien la desobediencia puede ser una virtud, (…) es un humanista que ama y respeta la vida, que es escéptico y un hombre de fe a la vez. Escéptico porque desconfía de las ideologías en boga, y hombre de fe porque confía en la construcción de una sociedad mejor que aún no se concretó. Es una persona con firmes convicciones y que puede desobedecer a las autoridades y obedecer a su conciencia. No está dormido (…) vive despierto, atento a las realidades personales y sociales que lo circundan.

De manera que en el escenario cubano actual, en particular del debate político, es vital clarificar el lenguaje, descodificar los esquemas mentales y advertir la intencionalidad con que muchas veces se califica y descalifica a quienes disienten. Es crucial si queremos entendernos y servir mejor a Cuba. Si intentamos respondernos la pregunta inicial de este texto, honestamente y con argumentos, tal vez veamos volverse la mordaza sobre el victimario.

73 Comentarios

  1. El tema está muy bien tratado, felicidades. Cierto es que aquellas personas que fueron rebeldes y revolucionarios muchos años atrás se acomodaron en la impunidad y el lujo, y encerrando la semántica, califican de contrarrevolucionario a todo aquel que plantea algo diferente sin someterlo a escrutinio.

    • Gracias Luis Alberto, por eso insisto en que no es una condición de tipo vitalicio. En todo caso no es tan difícil llegar a serlo como mantenerse. Lo que pasa es que todo eso, en revoluciones triunfantes se empieza a complicar cuando empiezan a jugar su papel las relaciones de poder. Y si el poder es prolongado pues los riesgos son mayores. Saludos

  2. Gracias Ivette, tu texto es oportunísimo en medio de las circunstancias actuales, para que los dueños de las etiquetas, que se presentan como los verdaderos revolucionarios y tratan de desacreditar cualquier crítica, se vean tales como son.

    • A tí Alina, porque aprecio mucho tu opinión. Fue casual y no, porque este es un asunto que a muchos nos preocupa hace tiempo. Los que no lo son y se presentan como tales, les sirve para mirarse en el espejo y saber que no todos van creyendo en su discurso. Me parece muy importante que aquellas personas que son críticas o las que no se atreven a hacerlo, nos confirmemos que lo correcto y lo que verdaderamente caracteriza a un revolucionario es ese espíritu, que no puede ser usado solo para mirar hacia afuera. Hace falta y también es legítimo virarlo al revés, como dice Buena Fe en la canción.

  3. Un lujo este post de Ivette. Le sumó que revolucionario era un atributo de los políticos en la República. En la primera por su pasado mambi, en la segunda por haber sido antimachadista. El despliegue del concepto en cada momento es fundamental, así se verá si son los que estan oficialmente nombrados, o los que son por lo que hacen. Gracias Ivette.

  4. En todas las épocas en la politica cubana ha servido de comodín a politiqueros y oportunistas ligados al poder de turno.

    • Gracias Mario, estoy de acuerdo, es la característica del término que se presta para todo. Pero para nosotros hoy es muy importante estar claros.

  5. El Che dedica su reflexion a los oportunistas y a los revolucionarios
    Los que no exigen, los que no discuten los problemas, los que no controlan, los que no depuran responsabilidades, a los que les importa lo mismo cumplir que no cumplir, a los que no les duelen los problemas, los que no tienen hígado y les importa poco todo, son los buena gente.

    Y los revolucionarios, señores, son los que, al revés de los buena gente: discuten, controlan, depuran, cumplen, tienen sensibilidad y les duelen los problemas hasta el hígado.”
    Ernesto “CHe” Guevara

  6. Ivette
    Ser hoy revolucionario en Cuba y en el mundo es ser anticapitalista.
    Somo Ivette desde hace siglos «sujetos automáticos del capital».
    El sistema capitalista (o la división internacional del trabajo capitalista) agota y entra en una zona de «caos» sistémico, que esta moldeando todos los procesos actuales en el mundo. De lo que se trata es de salir de este sistema, del que no se sale «administrando» las categorías del sistema, sino cambiándolas, sustituyéndolas, algo que será una obra colectiva de todos.
    Le citaré un ejemplo de datos conocidos hoy: Cuba tiene una tasa de actividad (población trabajadora en empresas estatales y privadas) del 65%, con ese por ciento le aseguro que Cuba no será atractiva para el capital internacional que busca población joven, fácil de explotar y que se venda por un mínimo de salario. Cuba no es Viet Nam, Laos, China, Camboya etc, y para colmo es una Isla. La opción de Cuba en el futuro es anticapitalista o no será, me refiero para el conjunto de la población no para una minoría.
    Un saludo

    • Estamos de acuerdo en parte Ramón, porque esa atadura de la condición de revolucionario a lo anticapitalista, a mi modo de ver es reduccionista.
      La posición y lucha anticapitalista es parte de la condición de revolucionario, pero no de ahora, sino desde hace mucho tiempo, de lo contrario no podrían explicarse muchas revoluciones y experiencias que han derivado de la lucha contra el capitalismo a lo largo del siglo XX.
      La condición de revolucionario depende de los procesos de una época y de una realidad concreta, pero tiene regularidades en todas las épocas y condiciones específicas. A eso se refiere el texto (espíritu crítico, propositivo, valentía política, coherencia y postura siempre humanista y por el progreso de la dignidad humana) con aplicación de esas regularidades a Cuba.
      Ser revolucionario en Cuba no puede ser ser simplemente ser anticapitalista Ramón. De esa manera el catalejo se mantendría al revés mirando y criticando siempre hacia afuera, cuando nosotros tenemos muchos problemas que no son precisamiente del capitalismo sino generados por la implementación de un modelo socialista fallido y que ha torcido lo mejor del socialismo. A los cubanos en primer lugar debe importarnos mucho eso, lo que no excluye la participación en la lucha anticapitalista.
      Por otro lado, si solo con ser anticapitalista diera la condición de revolucionario, significaría que debemos aplaudir todo lo que está por fuera del sistema capitalista, incluyendo las experiencias de socialismo antidemocrático que existe también en varios países asiáticos, por ejemplo.
      La condición de revolucionario, en su elaboración instrumental (por los políticos) y teórica por las ciencias sociales, nunca ha estado atada a un sistema, sino a una condición del ser humano, que es o no es.

      • Coincido Ivette con usted:
        «nosotros tenemos muchos problemas que no son precisamente del capitalismo sino generados por la implementación de un modelo socialista fallido y que ha torcido lo mejor del socialismo»
        Yo creo que SÍ son problemas del capitalismo, generados por un modelo que le dicen socialista y no lo es. En el mejor de los casos el modelo cubano actual, o en lo que ha degenerado es en un modelo socialdemócrata, pero y cito a su compatriota Roberto Regalado «la reforma progresista del capitalismo solo prosperó en aquellos lugares y momentos en que fue compatible con el proceso de reproducción del capital. Esa compatibilidad no existe hoy, ni en América Latina [ni en Cuba], ni en ninguna otra región del mundo. Puede argumentarse que, a raíz del agravamiento de las contradicciones del capitalismo, es imposible que esa compatibilidad vuelva a presentarse. De esta realidad se deriva que, tarde o temprano, el contenido popular y la ‘envoltura’ capitalista de los procesos políticos desarrollados hoy por la izquierda latinoamericana entrarán en una contradicción insostenible: solo una transformación social revolucionaria, cualesquiera que sean las formas de realizarla en el siglo XXI, resolverá los problemas de América Latina». (el corchete es mío Sra Ivette).
        El ya desaparecido revolucionario salvadoreño Schafik Jorge Handal, decía que: «Habrá socialismo si la gente quiere que haya socialismo», entonces Sra Ivette los cubanos tienen que hacerle unas preguntas ¿Quieren qué haya socialismo?, ¿Saben lo implica regresar al capitalismo?, ¿conocen los cubanos que en la admiración actual de la «economía de mercado» y su substrato material la propiedad privada hay algo muy iluso, algo que no entiende el drama de quien llega tarde a un modelo enfermo y ya caduco?, ¿no saben los cubanos que esa «economía de mercado» y sus valores egoístas e insostenibles, que hoy le quieren vender desde dentro y desde fuera, sólo ve en el «atraso» de Cuba lo que ha visto en China, Viet Nam y alguna que otra zona atrasada en el resto del mundo, como un balón de oxígeno que le permita sobrevivir un poco más, importándole muy poco la vida de su población, como ingenuamente o no, se los la han querido presentar en los últimos tiempos ?, ¿serán capaces los cubanos de encontrar a su propiedad estatal (bastante parecida a un «capitalismo de estado asistencialista») otro proyecto alternativo, donde la consecución del beneficio siempre acrecentado (cuyo principio como modelo sistémico rector ya se agota) no sea el patrón que rija a la producción de bienes materiales?.
        Esperamos que sí. Los antisistemas, explotados y excluidos de este mundo no exigimos otra cosa.
        Un saludo

    • Coincido más con usted en su segundo comentario Ramón.
      En la Cuba de hoy existe una diversidad de líneas de pensamiento y de opciones políticas, arriba y abajo, por más que solo se ven unas pocas, casi siempre las extremas. Ese es uno de nuestros más graves problemas, porque los de un extremo, que son los más ortodoxos y dogmáticos no escuchan o escuchan solo lo que quieren, siguen tensando la cuerda y nos puede pasar como la ley del resorte, que comprims y comprimes un muelle hasta que al final cuando se dispara inevitablemente, se va al otro extremo.
      Eso es muy peligroso porque de algún modo va con nuestra naturaleza, que es de superlativos y extremos. Y en ese otro extremo está la derecha, la gente que apoya el bloqueo, a Trump, etc, el anexionismo con el que cargamos hace siglos.
      Por eso es imprescindible construir consensos entre los verdaderos revolucionarios. Cuba es un pequeño país pero con una tradición revolucionara que es mucho más grande que nosotros mismos, por eso asume también una responsabilidad histórica ante los revolucionarios del mundo. Es carga pesada pero en Cuba nos sentimos orgullosos de eso
      Yo coincido con esa visión de la socialdemocracia y sin comprometer a nadie con mi criterio, muchos como yo seguimos siendo anticapitalistas y de vocación socialista.
      Solo creo que hay que asumir las cosas como son. El socialismo real existente, dentro del cual está Cuba, ha mostrado tener un conflicto con la democracia, con su propia izquierda, y eso hace más complicado todo porque también en buena parte del mundo ya murió la mística de la revolución.
      Pero con toda convicción le digo que esa vocación también precisa socializarse y construir consensos, no a base de consignas e invocación a la resistencia de por vida porque eso va contra la naturaleza humana. A base de propuestas y empeños realmente patrióticos que le den a Cuba, a su pueblo, un futuro mejor, que para eso se hizo la Revolución.
      Y sí creo que los cubanos tenemos capacidades para hacerlo, las que nos vienen de nuestra tradición y las que ha formado la propia Revolución. Pensar que la gente quiere volver al pasado reduce toda lógica y no es lo que los verdaderos revolucionarios quieren. El pasado ya lo superamos, con problemas, traspiés y malos pasos voluntarios o involuntarios pero ya lo superamos. De lo que se trata es de construir un nuevo proyecto de país con horizonte en el socialismo, sistema que incluso debemos repensar. Tengo pensado escribir sobre eso, porque creo que aun con todos los fracasos recientes, el terreno más fértil para ese nuevo socialismo es América Latina y Cuba en particular puede y debe hacer una contribución importante en eso.

  7. Gracias por este artículo, desgraciadamente los que nos dirigen no les importa ningún debate de ideas ni conceptos solo mantener el poder y el control social al limite, la palabra contrarrevolucionario les viene muy bien ellos la han definido perfectamente tanto en la semántica como legalmente para que caiga todo el peso de la ley sobre los contrareevolucionarios así que toda consideración teórica les importa un bledo al extremo que intelectuales personas bien instruidas que cometan aquí mismo en La joven Cuba también se unen al coro para deslegitimar y anatematizar a todos los que les colocan el sambenito de contrarrevolucionarios y si la mancuerna es con mercenario bueno esos van a parar por lo menos con algunos años a la cárcel y hasta un reportaje en la tv no importa que sea una chapuceria lo importante es que llegará a muchos. Gracias

  8. Una pregunta al señor Ramón Izquierdo ¿ Por qué ud todo lo reduce y resuelve al antagonismo entre capitalismo / socialismo ? Cada vez que leo u oigo expresiones como las suyas es que me doy cuenta (aún más ) hasta donde han calado los lavados de cerebros de esos que hoy en día deberían ser los llamados contrarevolucionarios. Yo estoy totalmente en contra de las cosas que dice y hace este gobierno,en relación a la economía,la libertad, la independencia,la soberanía. ¿ Y por qué ? Ah,pues gracias a sus desatinadas y absurdas decisiones en todos esos ámbitos,hoy somos menos independientes,soberanos, autosuficientes económicamente etcétera etcétera etcétera

    ¿ Y por eso soy amante del capitalismo ? No señor,no. Quisiera un país libre de verdad,donde ,por ejemplo,esto que estamos discutiendo aquí lo pudiéramos hacer por televisión,o en la prensa escrita,la pública. Y sin ser capitalista. Y que no me endilgaran aquello de ser mercenario, anticubano,gusano.

    ¿ Y sabe usted por qué hemos llegado a este punto ? Ah, porque ya los comunes asociamos socialismo con miseria, corrupción , ineficacia, escasez etcétera etcétera etcétera.

    ¿ Y quién sino ha creado este estado de opinión dentro de nosotros,los comunes ? Pues esos que desde arriba dicen que hay que hacer, que hay que luchar, que hay que sacrificarse, y ni hacen,ni luchan,y mucho menos,se sacrifican.

  9. Muy acertado y sustancioso su post. Prueba que la condición de revolucionario no es un adorno permanente ni acomodado, sino la exigente condición humana que es necesario vitalizar, reafirmar y practicar cada día con sentido y «…con delectación de artista.»

  10. Siendo consecuente con el tema del articulo y otros anteriores, se impone la convergencia. La convergencia con los revolucionarios «otros», alienados y ostracizados, porque desde hace mucho han estado alertando de lo que podriamos llegar a ser, de lo que parece ya eramos. Antes de exigirle a un poder que se aferra a ser obtuso, rectifiquemos nosotros, tengamos ese valor, no repasemos solo la historia pasada, sino la mas reciente, y rescatemos esos nombres, esas heroicidades casi anonimas y vilipendiadas, de esos «contrarrevolucionarios» y «vendepatrias» que se atrevieron a ser patriotas antes que nosotros, y por mas tiempos que los mismos que nos confiscaron el uso de las palabras. Y tambien recatemos la historia de la gente que un dia hizo algo, y luego de fracaso en fracaso continuaron «triunfando», montados en autos pagados por el pueblo, en casas apartadas del estilo de vida del pueblo, con familias que desprecian a ese pueblo.

  11. Ivette, excelente texto, como generalmente. Tema polemico desde siempre en nuestro Pais. Yo no era revolucionario cuando estudiaba medicina en la universidad en los anos 50 y tantos. Me hice revolucionario luchando contra Batista. No eran entonces revolucionarias las masas como afirmas. Pero si es verdad que los revolucionarios salian de las masas. Asi era y asi ha sido siempre. Y se es revolucionario, en mi opinion, en la medida en que se comprenda las necesidades profundas de las masas y se luche por ellas. El que pone por delante sus intereses individuales, sea quien sea, deja de ser poco a poco revolucionario, aunque se continue llamando como tal. En las condiciones de Cuba, quien no interiorice el papel de los Estados Unidos con respecto a nuestra independencia, desde antes de terminar la guerra contra Espana hasta hoy, no podra entender el pensamiento revolucionario cubano. Y los errores en la conduccion politica o gubernamental que afecten la vida material o espiritual del pueblo o que le facilite al enemigo historico de la independencia de Cuba que pueda nuevamente interferir en su soberania, seran objetivamente contrarevolucionarios, aunque no se identifiquen como tales a los que lo hayan facilitado, consciente o inconcientemente.
    Es un asunto de responsabilidad individual. Solo si hubiera delito es que pudieran actuar las autoridades. Si lo hacen injustamente o sin ajustarse a derecho, su actuacion seria objetivamente contrarrevolucionaria, aunque no se le considere publicamnte como tal.
    El Poder esta en la obligacion de actuar siempre amparado en el derecho, o deja de ser revolucionario.
    El Pais esta entrando en una etapa en que hay que debatir mucho sobre nuestro futuro sin temor a calificaciones. Debatir hoy sobre las ideas de como arreglar el Pais en todos los ordenes, es lo revolucionario, hoy. Quien quiera impedirlo, sea quien sea, deja de serlo.
    El futuro de nuestra Patria nos interesa a todos los cubanos y el papel revolucionario de quienes luchan por ese cambio es similar historicamente, aunque con otros metodos, al que asumimos libremente los que nos incorporamos hace 64 anos a la contienda revolucionaria por sacar a Batista del Poder y construir un Pais libre por primera vez del dominio norteamericano.

    • Mucho agradezco su comentario Benavides. Cuando me refería a las masas era en cuanto a su papel participando directamente o respaldando el proyecto durante y/o después del triunfo, y eso fue masivo, el grado de consenso en esos años fue impresionante. Pero está claro que siempre hay un grupo de personas que constituyen la vanguardia y construyen consenso en torno a un proyecto que elabora y conduce esa vanguardia.
      Coincido con sus puntos de vista. Su presencia en el foro con frecuencia me confirma lo que he dicho otras veces de que el momento es complejo pero tenemos la posibilidad de dialogar entre las varias generaciones que han vivido la Revolución en diferentes etapas. La suya las ha vivido todas, la hizo, y conserva inteligencia y autoridad moral. Ojalá fueran más los que hicieran como usted y pudiéramos retroalimentar más. Un abrazo,

  12. Ivette, llevo semanas pensando en lo que tú has dicho tan bien: el ser revolucionario no es una condición vitalicia. Es más, por ley de la vida, son pocos los que conservan esa condición hasta el fin de sus vidas.

    Concuerdo con parte de lo que ha dicho Ramón, pero al igual que tú, considero que si bien todo revolucionario debe ser anticapitalista, todos los anticapitalistas no son revolucionarios. A día de hoy, no se es revolucionario si no se defiende la radicalización de la democracia, que implica la expansión de todos los derechos sin distinción.

    Cuba anticapitalista? Falacias. Cuba, ni siquiera la URSS, pudo escapar de la órbita del capitalismo mundial. Cuba como la URSS desarrollaron con menos o más éxito, desarrollaron capitalismos de Estado que si bien ampliaron el ejercicio de los derechos sociales, restringieron el ejericicio de los derechos civiles y políticos.

    En opinión de autores como Mouffe y Laclau, lo que define el carácter democrático de un régimen político, no es tan solo la amplitud de los derechos sociales, económicos, civiles y políticos. Es, en primer lugar, la forma como ese régimen lidia con el disenso, el antagonismo.

    En Cuba hay suficientes ejemplos que demuestran que la criminalización del disenso no depende de vínculos con el enemigo externo. Basta escribir en medios no oficiales, basta criticar a un alto dirigente, basta tener una postura contestaria para correr el riesgo de ser condenado al ostrascismo.

    Algunos de los que por elección propio y en busca de oportunidades, elegimos países del sur global para echar raíces, nos sentimos frustrados cuando vemos como la normalidad democrática convive con la desigualdad, la violencia, la pobreza y un sin fin de calamidades excluyen a grandes segmentos de la población. Esa frustración es la misma que sentimos cuando vemos que pese a sus logros en materia de derechos sociales, el modelo cubano es en lo político, comprobadamente autoritario y en el la ciudadanía es subalternarizada.

  13. Muy claro, sumamente claro y contundente. Debería salir del shock antes de escribir, y ajustar mis letras, pero soy impaciente y padezco de ansiedad verbal. Hay una idea que me ronda en la cabeza desde que comencé a leer este lúcido artículo, es más, podría ser una idea que he tenido guardada en mi gaveta de reflexiones “muy personales” desde hace mucho.
    Estamos diseñados, por nuestra cultura, educación, y por la linealidad de la historia, a establecer arquetipos, plantillas, cuños creados con increíbles gubias, sin saber que los conceptos no son, ni tan claros ni tan duraderos.
    El concepto “revolucionario” es efímero, o puede ser efímero. Al igual que una obra de arte, el proceso de creación muchas veces es más importante que la obra en sí, pues en ese proceso está el verdadero sedimento cultural, los por qué y los para qué.
    Podría entonces suponer que el término “revolucionario” es aplicable cuando vive el momento de ejecución de tal credo; utiliza su lozanía para vencer las trabas conservadoras; elabora vericuetos insurrectos y prevalece como la mejor medicina contra el inamovible poder, y al triunfar su tesis, comienza a morir de forma lenta, pues va perdiendo la leña que causó su fuego. Entonces, al poco tiempo, forma un conglomerado frío y senil. Agotado y maltrecho, avizora desde su cómoda posición, el surgimiento de otras formas mucho más oxigenadas y eficaces, a las cuales tilda, como sucedió en su bregar anteriormente, de irresponsables y vándalos sociales. Es como la ley de sucesión del trono en la antigua Grecia y que Frazer nos contó.

    • Hermes, gracias por su comentario. Creo que como otras tantas cosas, la noción de revolucionario es dialéctica y también por eso no es una condición vitalicia. En un contexto determinado y atendiendo a las regularidades intemporales del concepto (crítico, irreverente, audaz, propositivo), el revolucionario opta por posiciones que tienen como horizonte el progreso humano partiendo de su realidad concreta, pero en una época posterior esa realidad cambia y quien se quedó en aquel primer aliento y se prestigió con tal condición, pasa a ser entonces un factor regresivo, dejó de ser revolucionario y se convirtió en un freno para su propio proyecto. Creo que nos pasa mucho eso.

    • Seré un poco atrevido. Revolucionario es este artículo. Estas palabras «talismanes» han provocado que disímiles oportunistas hayan cometido todo tipo de delitos y «hagan la vida un yogurt» a miles de personas. En este siglo, que si heredó algo del pasado fue la posverdad, decir la verdad y no manipular es un acto verdaderamente revolucionario. Gracias señora Ivette por su sabiduría.

  14. Gracias Ivette García González!!!!!!!
    Sus textos, marcados por el análisis científico, regalan otras perspectivas y argumentos de peso a la hora del estudio crítico de nuestra sociedad. Para aquellos que nos cuestionamos la realidad circundante, principalmente cuando la misma nos decepciona rompiendo toda lógica, sus artículos son fuente de respuestas y de esperanza, aunque suene romántico.

    • Gracias Ixchel, es magnífica la oportunidad de intercambiar sobre las ideas que tenemos, !gracias a las redes!! Entonces nos damos cuenta, que en muchas cosas otros están pensando lo mismo, con más o menos argumentos, desde un punto de vista u otro. Siempre se habla de cambios, reformas, actualizaciones. Y no se acaba de lograr. Nos falta el campo de las ideas para que el impulso sea infrenable.
      Lamentablemente somos víctimas de discursos dogmáticos y de mucha manipulación, lo cual hace difícil hasta autoidentificarse uno mismo y si no hay cambio de mentalidad, de presupuestos, sustentos para nuestras ideas, seguiremos chapoleteando en lo mismo o nos pasará como a los chinos, los vietnamitas y tantos otros.

    • Excelente texto, excelentes comentarios
      contrarrevolucionario “es aquel que lucha contra la Revolución, pero también (…) el señor que valido de su influencia consigue una casa, que después consigue dos carros, (…) que después tiene todo lo que no tiene el pueblo, y que lo ostenta o no lo ostenta pero lo tiene (…) que utiliza sus influencias (…) para provecho personal o de sus amistades (…).”
      Mi gratitud y respeto a todos , en especial a la autora que describe con ciencia y conciencia justamente lo que hemos estado sufriendo y sintiendo miles de cubanos amantes de la verdad y la justicia.

  15. Aterrizando
    1.-.Contrarrevolucionario es todo aquel que es pagado por la NED además de mercenario.
    2.- Contrarrevolucionario es todo el que conscientemente hace lo que le conviene al enemigo.
    3.- Contrarrevolucionario es aquel que disfrazado de izquierda es de derecha.
    4.- Contrarrevolucionario es el que usa su intelecto para dividir, confundir, t rocar.
    5.- Contrarrevolucionario es todo aquel que usa la crítica como un medio de tomar notoriedad y visibilidad y acaba viviendo en, y de lo que criticó.
    6.- Contrarrevolucionario es aquel que basado en una supuesta modernidad te propone bajar las armas y pactar con el enemigo que me quiere «ayudar».
    7.- Contrarrevolucionario es aquel que públicamente dice una cosa disfrazada y en privado dice otra.
    8.- Contrarrevolucionario es aquel que pacta con el enemigo.

    • Lo de los vendepatrias lo tengo claro pero, Ernesto, pa yo aclararme la mollera. ¿Podría argumentarme, por favor, cómo usted define «pactar con el enemigo»? Por ejemplo: cuando Raúl tomó la mano de Obama, ¿Estaba pactando con el enemigo o estaba intentando iniciar un camino hacia la coexistencia que a quienes más beneficiaría sería al pueblo cubano?
      Cuando un dirigente o cuadro político o administrativo le pide sacrificio al pueblo en público, y en privado vive en una casa -que no compró con su salario-, con mucho más confort que la del cubano medio, sin la austeridad del Che, vaya: ¿Eso lo vuelve contrarrevolucionario a ese dirigente? ¿O me vuelvr contrarrevolucionario a mi por preguntarlo?
      El director que me cerró los contratos en la radio por mis «problemas ideológicos» me dijo una vez que yo no era artista ni un carajo, que un artista era el trabajador pecuario que, sin detenerse ante el mosto, se enbarraba de mierda si tenía que hacerlo por tal de producir leche. Pero su chofer, el del director, se quejaba porque a cada rato tenia que ir a buscarle el hijo, también del director, en el auto estatal a la escuela y llevarlo a casa a defecar, porque al entonces adolescente no le gustaba el baño de su centro estudiantil. ¿Ese privilegio defecatorio vuelve contrarrevolucionario o no al director de esa emisora, militante del PCC? ¿O soy yo el contrarrevolucionario por criticar y cuestionar eso?
      Cuando criticamos la lentitud en aplicar los lineamientos que aprobó el propio PCC, pero a pesar de eso seguimos viviendo en Cuba, y amando a Cuba y creyendo en que es posible la construcción de una mejor sociedad: ¿Somos contrarrevoluciinarios por acabar viviendo dentro de lo que criticamos?
      «Yo vivo de preguntar», como el escaramujo.

      • Cuántas preguntas¡¡¡
        Mira, pactar con el enemigo es serlo y disfrazarse de amigo.
        El ejemplo de Raúl y Obama es infantil y no de esta liga, al igual que los cuadros que viven en casas que no compraron con su salario. Este blog presume de más altura, como lo fue el artículo sobre el que opino.
        Lo del privilegio defecatorio no pasa de ser un alarde lingüístico más propio de un reality show que de una discusión sería.
        De tu vida personal no opino porque no la conozco, ni me causa curiosidad. No se porque hablas en primera persona, pero a simple vista se nota resentimiento por experiencias negativas. Conoczco ejemplos similares que han seguido peleando y el lógico resentimiento no los ha hecho cambiar de rumbo, tambien viceverza.
        Mira, la hacen mujeres y hombre, no es perfecta, pero yo, en primera persona también, soy feliz; saliendo de la covid, concentrado en la estrategia económica, el ordenamiento monetario y defecándome todas las mañanas en Trump y sus cipayos…no lo cojas personal, recuerda que no te conozco, sólo trato de contagiarse con mi entusiasmo…

      • Ernesto, yo también soy un tipo feliz. Y nada resentido. Fíjese si no soy resentido, que el sábado presenté un documental que realicé a mi cuenta y riesgo, sin usar un centavo del Estado, sobre La Demajagua en la propia sede de la UNEAC manzanillera de la cual me expulsaron, y me senté tranquilamente a conversar y compartir un trago de Pinilla con dos ex-compañeros de organización que eran los presidentes de Granma, uno, y el otro de Manzanillo cuando mi expulsión.
        Pero como usted bien dice, esto no se trata de mi ni de nada personal. Yo le hice preguntas sencillas y concretas que usted califica, pero no responde. Pero como las pide con mayor vuelo, se las formulo distinto.
        ¿Es un contrarrevolucionario o no aquel que pide sacrificios en público y en privado no sigue el ejemplo de austeridad del Che, por ejemplo? ¿Es un comportamiento contrarrevolucionario o no aspirar a normalizar las relaciones con los Estados Unidos sobre la base del respeto a nuestra soberanía más allá de las notorias diferencias ideopolíticas entre los gobiernos de ambos países? ¿Es contrarrevolucionaria o no la ineficiencia, la desidia, la corrupción administrativa? ¿Se es contrarrevolucionario o no cuando se critica lo que se aspira a perfeccionar?

      • Mi socio, ahora si te noto distendido y, es una pena que no haya estado en esa Premier con Pinilla con tus comtemporaneos de expulsion. Que Bueno no haya rencores. Imagino que hayan excomulgado sus etílicas culpas…
        Las preguntas las califique de infantiles y por eso no las respondí, las asumí como conocidas.
        Sólo dos cosas, la austeridad del Che era y es insuperable. Todavía es una aspiración, bueno lo dijo Fidel en su despedida.
        Y la segunda, quien compró la Pinilla ?…
        Saludos….
        PD, este blog desde un celular es un lío para responder, a veces no veo las respuestas…me excusas sino contestó algunas…y cuando haya una Premier en la Habana avisame por aquí, pídele mi correo al editor, yo pongo un Habana club…

      • Ahora vi el enlace del documental, lo veré, pero espero no gastar mi paquete de datos en un «paquete»….nah, es jodedera, lo veré y dame un correo para darte mis.consideraciones, que no te prometo buenas porque Alina me mandó a estudiar historia….ja ja ja….

    • Ernesto, sabe usted lo que la plana mayor de los comunistas cubanos dijo al saber que un grupo de jóvenes habían asaltado el Moncada dos días después de que los miembros de ese partido estuvieran compartiendo una comida en homenaje a Blas Roca en un céntrico restaurante de Santiago de Cuba? Pues que eran unos aventureros, unos punchistas y unos pequeño burgueses? Quiénes eran ahí los revolucionarios?
      Ahora vengamos acá, más cerquita. Quiénes son los revolucionarios de hoy?, los que se atreven a criticar para que las reformas económicas y políticas que necesita Cuba no sean frenadas por una burocracia inepta y corrupta o los que hablan a nombre del pueblo y de los humildes sin saber qué es pobreza y humildad? Lo demás es palabrería y ganas de provocar porque este artículo desnuda sus estrategias de dominación. Pues nada, sus palabras mordaza ya no lo serán más.

      • Esa burocracia inepta y corrupta tiene nombres Alina?, pudiera mencionarlos para saber si estamos hablando de las mismas personas.
        Me parece intenta manipular cuando descontextualiza. Sobre la historia del Partido Comunista Cubano antes de 59 se ha escrito bastante.
        En cualquier caso el principal comunista cubano, jefe asaltante al Moncada, no les guardó rencor por lo que pudieron haber dicho en aquella cena. Ah y ese comunista de cuna pudiente, no le hizo falta conocer la pobreza para hablar.de.los humildes… ….palabras mordaza…de quien?

    • Ernesto González, me parece que usted se quedó sin combustible antes de tiempo y tuvo que hacer un aterrizaje forzoso y en una pista diferente.
      El texto intenta fundamentar la idea central (lo revolucionario) con seriedad, argumentos y procurando sumar a un diálogo que aporte a la inteligencia colectiva por el bien de Cuba, pero usted ha banalizado texto y contexto como ha querido, al punto de llevar el asunto a un patio cualquiera de casa.
      Yo aterrizo con «revolucionario» y usted con «contrarrevolucionario» !!!!
      De qué hablamos? Todas sus preguntas responden a algo ¿que no se atreve a decir?, no comprendo. Izquierda y derecha no se pueden sacar de contexto, usar el intelecto para dividir, confundir y trocar puede ser hasta un recurso en manos de un revolucionario en una difícil negociación o en la guerra contra un adversario; quien dice una cosa en público y otra en privado es un doble moral, un hipócrita, !hasta su vecina o la mía pueden serlo y eso no las hace contrarrevolucionarias!, y pactar con el enemigo es casi infantil pues Cuba ha pactado y ha sido capaz de negociar en los escenarios más complejos y con enemigos declarados, incluyendo a los propios EEUU.
      ¡Ah! ¿y de cuál enemigo habla? Seguro del externo, es más fácil y al uso, muy bien visto y conveniente al poder, pero el interno a la larga hace más daño y está ahí mismo, entre nosotros.
      Es tan abstracto y manipulador su pase de revista…..qué pena.
      Cuba tiene la suerte de haber tenido, en cuanto a Revolución, que da las pautas para “revolucionario” y sus respectivos contrarios, no solo aportes prácticos mundialmente reconocidos, sino incluso teóricos. Si no consiguió entender eso del texto e identificar qué es lo revolucionario y lo contrarrevolucionario en la Cuba de hoy, entonces le recomiendo un camino más seguro y de diálogo con dos de nuestros más importantes referentes. No se esfuerce improvisando, tome las definiciones de Martí y de Fidel que le ofrezco en el texto y preséntele lo contrario a cada idea que ellos dicen, ahí tendrá una genial definición de “contrarrevolucionario”. Ojalá no se asuste al final y del aterrizaje frustrado tenga que catapultarse.

      • Ivette, su respuesta es de altura , me ha dado una risa sana, agilidad mental le sobra, y de verdad que me catapultee de su artículo por que lo encontré muy largo y confuso.
        Por supuesto que dedico el 50 % de mi chispa, la que me queda, ante que la califique, a los factores externos, como no me pagan me puedo tomar esa libertad coartada en algunos. Si usted no es el caso no se lo tome para usted.
        El otro 50 % de.mi chispa se lo dedico a los factores internos pero donde considero pertinente, como no estoy haciendo currículum, me puedo tomar esa libertad t ambien.
        Pero pensándolo bien y teniendo en cuenta que los presupuestos de los enemigos históricos de Cuba supera.con creces los de todos nuestros medios creo dedicaré un 80 % a los externos y un 20 a los internos, pero los que ellos pagan… espero otra respuesta amable y ocurrente, como le toca a una dama….cariños….
        PD: para lo que me queda en el convento, yo me muero como viví, es decir me quedo en el avión….

      • Ernesto, pues ahora sí le agradezco el comentario porque contiene una crítica concreta al texto, al considerarlo largo y confuso. Lo tendré en cuenta, sobre todo lo de largo, lo de confuso me cuesta más comprenderlo y es la primera vez que me lo dicen. ¡Yo lo veo tan claro! Los historiadores solemos tener un lenguaje directo, claro, máxime si como en este caso, no es para una publicación científica sino para un medio periodístico, pero bueno, siempre debemos superarnos y si a usted le pareció así, tal vez eso explica su primer comentario tan desatinado.
        Cada cual decide a qué le dedica su chispa y sus neuronas, pero lo que nos hace mejores es conocer y respetar las decisiones y puntos de vista de los otros.
        Por supuesto no me siento aludida a pesar de su reiteración respecto a los que paga el enemigo y tal, solo le recomiendo que no encaje en un esquema de extremos el asunto. Ese discurso ya no engancha como antes, al menos no a mí, es sabido que a muchos como usted le cuesta comprender que la revolución nos instruyó para pensar, muchos pensamos y además escribimos, lo cual no significa en todos los casos que esté el enemigo de por medio.
        Por cierto, como siempre he vivido en Cuba, tengo una larga hoja de vida trabajando gratis o mal pagada como la mayoría de los cubanos.
        Y lo del currículum tampoco es mi caso, no lo necesito, soy académica de modo que lo que escribo y publica LJC y otros medios no puntea en mi currículum. Pienso y escribo sobre Cuba porque soy cubana y me duele Cuba, como a usted seguramente. También porque puedo hacerlo, porque es una decisión personal y tampoco le tengo que pedir permiso a nadie ni tener la aprobación de alguien para hacerlo, aunque no estoy al final del camino.
        Y su expresión final…no se imagina cuánto lo comprendo. Si la hubiera escrito en su primer comentario, no le habría siquiera respondido. Aunque no comparto su punto, respeto mucho a su generación. Así es que también me agrada la risa sana que le provocó mi respuesta. Saludos

    • Ernesto, como bien usted dice, este es un Blog serio, por eso escribo y publico con frecuencia en él.
      No es usual el careo con tan poca base y altura.
      No es usual el diálogo con provocadores porque no aportan nada. !Y usted lo hace tan obvio…!!!! Las nombres que le pide a Alina…, ¿qué es eso? ¿»para ver si hablamos de las mismas personas»? ¡Pero si usted está al revés! Y por lo que veo, aunque lo pensara no se atrevería a mencionar a alguien!!!.
      El problema aquí no es de chismecitos y personas Ernesto, que las hay y tienen nombre por supuesto. Las revoluciones las hacen los seres humanos, que tienen pasiones y prejuicios, por eso no pueden ser intocables, no se pueden sentir por encima del soberano que es el pueblo.
      ¡Pero hablamos del país y eso se respeta!!.
      La respuesta que le da a Giordan….!por favor! ¿Pactar con el enemigo es serlo y disfrazarse de amigo, como usted dice? ¿en serio? ¿Usted está pensando y leyendo primero lo que escribe antes de subir el comentario???

      • Para ser un careo sin base y de un provocador me han dedicado bastante tiempo. Igual lo agsadezco.
        Los nombres que pedí era para evitar ambigüedades y cuando sin darlos los sugirió le di mi opinión, más nada.
        Este segundo comentario me asombra como te has leído todas mis respuestas, sin bases, obvias y provocadoras.
        Y de que chisme hablas?…no te entiendo. Y que no entiendes de pactar con el enemigo?…
        Oye vieja….ñoooo….igual te quiero…

      • Ivette… Con humildad y respeto les sugiero a usted, a Giordan y a Alina que no malgasten su tiempo debatiendo con Ernesto, que se está expresando sin mala intención, pero con mucha inmadurez y falta de hondura. Creo que por el momento las amables exhortaciones de mandarlo a estudiar y a pensar un poco mas antes de escribir son las mas adecuadas.
        Yo no quisiera que LJC se convierta en un sitio donde los cubanos de cualquier orientacion politica vengan a ejercitar la famosa ‘tiradera’, que parece se ha vuelto una gracia entre la comunidad virtual cubana. Convirtiendo una interaccion con toda la potencialidad de devenir en consenso, aprendizaje mutuo y nuevas ideas, en un intercambio esteril de tapabocas virtuales donde se confunde la firmeza de posiciones con la intolerancia, y la agudeza con la improvisacion vacia; evidenciando la lamentable incultura cívica y discursiva de sus participantes.
        Desde cierto punto de vista, esa podria ser tambien una herramienta de trolleo, vamos a decir que involuntario, para desviar la conversacion hacia posiciones de criterio personal en detrimento de los temas que se estan tratando en el blog.
        En este Blog creo yo que no se pretende que todos estemos de acuerdo -yo personalmente discrepo de unos cuantos posts, y creo que varios de ustedes podrian discrepar de muchos de mis comentarios- pero mas alla de la inteligencia, los estudios y el ringo-rango de cada cual, hay un principio general de compromiso hacia Cuba y lo alarmante de su situacion actual, que deberia llevarnos mas alla del pujo, la catarsis o el dardo. Al menos cuando el tema a tratar sea la actualidad socioeconomica.

      • Ernesto, ¿nos conocemos? No me doy cuenta. Disculpe. Sigo todos los comentarios porque soy la autora del texto y respondo cuando lo considero. Ciertamente le he dedicado más tiempo del que merecía y dispongo.

      • Revenge, concuerdo y agradezco su comentario, así es que cierro el debate, que además el tiempo es oro y no estoy jubilada.

  16. Creo que este artículo es una muestra de que en Cuba se está tomando conciencia. De que la manipulación no puede ser eterna. Es hora de que se le llame revolucionario al que realmente lo es… que los verdaderos reaccionarios que secuestraron el poder hace tanto tiempo dejen de usurpar definiciones que traicionan día a día.

  17. Ernesto, claro que tiene nombres, quiénes son las más altas instancias de dirección del país? Si no lo sabe estudie, ahí está esa burocracia, partidista y estatal.
    El que descontextualiza es usted cuando habla del principal comunista cubano que asaltó el Moncada, qué comunista? Fidel? Desde cuándo era comunista en aquella etapa. Fidel pertenecía a la Juventud ortodoxa, a quiénes en 1949 Carlos Rafael Rodríguez consideraba portadores de un «Socialismo subjetivo». Y lo que dijeron de los moncadistas no fue en la cena, que se celebró el 24 de julio de 1952, dos días antes del Moncada, eso lo dijeron en sus reuniones, comunicaciones públicas y cartas. Estudie Historia de Cuba antes de intentar dar lecciones de pureza ideológica. Las palabras mordazas? Lea de nuevo a Ivette.

    • Alina, no pierda la paciencia, aceptó su sugerencia de estudiar más la historia, creo que a todos nos viene bien, pero no considero corrupta e inepta a la dirección del país, ni pretendo dar lecciones de pureza ideológica.
      Me queda mucho por aprender, no lo dude, pero todos los que.mencionas fueron comunistas convencidos y de la plana mayor de la revolución.
      Manipulas cuando utilizas los comentarios
      de la plana mayor.del partido Comunista de Cuba dos días después del asalto al Moncada, en una cena en homenaje a Blas Roca, por cierto enterrado al lado de Maceo, para contraponerlos con la generación histórica del centenario como forma de entender que es ser revolucionario o no.
      Descontextualizas cuando haces un juicio y no tienes en cuenta los antecedentes del PCC de aquella época y las relaciones con el resto de las organizaciones revolucionarias.
      Cuáles quieras que hayan sido sus diferencias nunca traicionaron, al menos los que mencionas no utilizaron su letra con filo para desacreditar a la direccion de la revolucion y lo que podía haber de burocracia inepta en ella. No soy capaz de mandarla a estudiar historia pero si a releer mi opinion. Hablé por sus palabras.
      Y Fidel?, no es el comunista mayor asaltante jefe del Moncada?…usted en su descontextualizado análisis lo redujo al asalto, yo lo vi en toda su vida, como vi a Blas Roca y Carlos Rafael….dos comunistas mas….cualquier cosa que se hubiese dicho en aquella suculenta cena de fiesta homenaje, dos días después de un Santiago ensangrentado (y no de Chile, para que no me mande a estudiar Geografía) quedó superada por nuestro Partido Comunista, que todavía, muy a pesar de algunos, le falta para desmerengarse….

      • Tengo muchos deseos de conocer, en mis 58 años, a un dirigente Cubano comunista de palabra y acción de verdad!
        No es broma, lo digo en serio. Porque conozco muchísimos comunistas cubanos en nuestra bella patria pero ni lo pregonan ni piden sacrificios , simplemente son elocuentes con sus actos honrados y virtuosos con sus acciones silentes y humanos

      • Ernesto lo invito a leer el y esdiscurso de Fidel del 13 de.marzo del 1966, y el prologo del libro apuntes critico a la economia politica, que recoge algunos apuntes del che en los cuadernos de Praga, lea y despues me dice, fijese que son de dos grande de la Historia.

    • Profe,…»sabe usted lo que la plana mayor de los comunistas cubanos dijo al saber que un grupo de jóvenes habían asaltado el Moncada dos días después de que los miembros de ese partido estuvieran compartiendo una comida en homenaje a Blas Roca en un céntrico restaurante de Santiago de Cuba?»….ah, la comida fue el 24 no?….

    • Pregunto o ha sido un lapsus suyo al escribir propio además de un foro:
      «en la cena, que se celebró el 24 de julio de 1952, dos días antes del Moncada»
      ¿El Asalto al Moncada no fue en 1953?

  18. Respuesta a Raúl.
    En primer lugar no es correcto lo que usted ha mencionado de lo escrito por mí: nunca me he referido a la contradicción socialismo- capitalismo. Esa terminología que usa usted es herencia de los manuales de la era soviética, cuando se decía, sobre todo después de la segunda guerra mundial ,que socialismo se había convertido en el factor decisivo del desarrollo social.
    En otros comentarios realizados en La Joven Cuba he dicho que el socialismo no existe ni ha existido, porque lo que gobierna el mundo es una división internacional del trabajo capitalista, no existe ni ha existido otra. Y en el caso de Cuba su peculiaridad es que tiene un sistema sociopolítico diferente, y en los últimos 60 años producto al bloqueo norteamericano ha estado parcialmente fuera de esa división capitalista del trabajo, pero sin salir de ella.
    Entiendo que el término capitalismo no es agradable, designa a una sociedad cruel, explotadora,desigual, racista, inhumana, hipócrita, que incluso no es mencionada ni siquiera por aquellos sujetos que se benefician de dicho sistema; basta decir que los multimedias que dominan la información mundial casi ni la mencionan.
    Por eso le decía a la señora Ivette que revolucionario hoy en día es ser anticapitalista. No se puede ser revolucionario en ninguna parte defendiendo una sociedad con las características antes mencionadas.
    Pero le sugiero que lea nuevamente lo que escribo, porque no he mencionado la contradicción socialismo-capitalismo para nada.
    Y no se si usted vive en Cuba, pero si es así vive en un país capitalista pobre, y no hay perspectiva que cambie a mejor, porque pocos países han podido eludir la posición que se le ha otorgado dentro de esa división internacional capitalista del trabajo; incluso le emplazo aquí a usted y a los demás a que respondan la siguiente pregunta (con qué ventaja comparativa cuenta Cuba hoy para avanzar a un escalón superior en esa división internacional capitalista del trabajo?, No creo que vendiendo limones, aguacates y carbón vegetal que son las últimas «estrellas» en la exportación de productos primarios de Cuba, el país cambiar de posición en esa división del trabajo mundial). Algunos aquí han mencionado el ejemplo de Corea del Sur, pero debieran preguntarse que hubiese sido de Corea del Sur si no hubiese tenido al norte una Corea con otro sistema sociopolítico, o que hubiese sido de Taiwán, e incluso de Japón, si no hubiesen tenido la revolución china de 1949 en su mismo traspatio; y que hubiesen sido de todos estos países del Este de Asia si no hubiesen contado con la apertura casi total y sin aranceles de la economía norteamericana, la economia hegemónica del capitalismo mundial después de la segunda guerra mundial, ahora en franco declive. O habría preguntarle a estas personas que se ilusionan tanto con Corea del Sur porque ese modelo no ha sido trasladado, ni imitado siquiera por 20 o 30 países de los cerca de 200 que tiene el sistema capitalista.
    Con lo dicho no creo que quede la menor duda, que el futuro de la sociedad humana será socialista y que, como dice Jorge Riechmann, en bicicleta y no en automóvil, o no será.
    Un saludo

    • Estoy de acuerdo plenamente, Ramón: «Revolucionario hoy en día es ser anti-capitalista», esa sería una «invariable» como he leído por ahí, una Constante, como nos enseñaron en la clase de matemática de secundaria básica, como el numero Pi o la Velocidad de la Luz en la Teoría de la Relatividad, la de E=mc al cuadrado.
      Pero también la matemática enseña que hay condiciones necesarias que pueden ser suficientes, y condiciones necesarias insuficientes.
      De tal modo, ser anti-capitalista, en mi opinión, es una condición necesaria pero insuficiente para ser revolucionario. Por aquí Ernesto González ha dicho que no aparentar una cosa en público y ser otra en privado, y también estoy de acuerdo con eso. Esa sería otra condición necesaria pero insuficiente. Porque si soy anti-capitalista y adrmás soy coherente entre mis proyecciones públicas y privadas, pero soy ineficiente en mi trabajo, o viajo en primera clase pudiendo hacerlo con los menos favorecidos en clase turística (pongo ejemplos, al vuelo, no hablo de nadie en particular), si permito que mis hijos vivan por encima de la clase social que pretendo reivindicar y defender, si tengo accesos a productos y servicios que el común no tiene o se le dificulta, si utilizo las obvias relaciones que mi cargo me proporciona para vivir por encima de la mayoría a la cual le pido sacrificios, entonces: ¿Soy Revolucionario? Si por la mañana hago un encendido discurso contra los mecanismos hegemónicos de dominación cultural imperialistas y, por la noche, comparto con mis hijos la última entrega de Belleza Latina en vez de, vaya, una película de Titón: ¿Soy revolucionario?
      Entonces creo que no basta con tener un discurso anti-capitalista, o una proyección ideopolítica anti-capitalista, si en lo personal mi comportamiento y mis normas de consumo son similares a las de cualquier burgués u oligarca. ¿Usted no cree?

      • Giordan, considero utilizas una «vara muy alta para calificar revolucionarios o no», lo veo mas como una aspiración que una herramienta útil y práctica para «calificar» en revolucionarios o no, incluso si el interés solo fuera académico.

        Creo recordar que en esos procesos de calificación por requisitos ya hemos caido y nos ha costado caro en cuanto a la «unión necesaria» y que de manera casi imposible siempre hablamos, al ser un «norte» mas que probado de nuestros enemigos históricos. Desunir y si es desde posiciones revolucionarias, mejor, mas eficiente será.

        Ejemplos de desunión, sobran, unidad en torno a nuestro parlamento mambí, Martí y su Partido Revolucionario uniendo grandes héroes, comunistas y M-26-7, sectarismo, parametrización y su quinquenio gris entre otros.

        Perdona utilice un recuerdo personal en un foro público.

        Cuando mi papa viajó por primera vez al exterior, fue en 1975 por tres meses en viaje de trabajo y tuvo la disyuntiva de si le compraba cosas que no «tuviera el común» o le era de dificil acceso. En ese año, «común» eramos casi todos y muy parejos además, y facil acceso no había en casi nada.

        Recuerdo como si fuera hoy, el dia que me dio las dos camisas coloridas y el pantalon campana (que cheos hoy pero que tan queridos ese día) y me explicó que era la ostentación y como mis amigos del barrio y la escuela no lo tendrían y que uso debiera darles… en fin el sabía que lo que me regalaba me podía «diferenciar» de mis amigos (barrio humilde ayer y hoy también) y se interesaba en no me «creyera cosas»…

        Lo que quiero decir es que se pueden convivir con algunas «inconsecuencias» prácticas de la vida real y tratar de explicarlas sería el método, para tratar de superarlas… ahora mismo comparto la oficina con una admiradora de la belleza latina y los concursos televisivos foraneos…pero para nada se me ocurre calificarla de «no revolucionaria»… es su gusto, no lo asocio a una conducta política…

        Prefiero privilegiar la unidad de los cubanos en torno a su «imperfecta burocracia» que tengo pruebas trata de auto disolverse, sbiendose muchas veces ineficiente, en medio de un ambiente de «guerra y barricada» real…

        Esa «imperfecta burocracia» de hoy, se parece mucho mas a todos nosotros, y me tomo la licencia de incluirte, que la que la «burocracia» que nos tocaría, y hoy se prepara, sabes donde; si nuestras torpezas por falta de unión sobre todo, terminaran en una «revolución de colores»…

        Si ese fuera uno de los propósitos de este espacio virtual, bienvenidos…

        Saludos y mantengo lo del Habana Club…de 5.55 «of course»….

      • Ernesto, yo no califico. Pregunto. Quiero saber, para aprender, ¿Con qué definición dd la categoría Anti-Capitalista estamos operando? ¿Con una definición retórica que se circunscribe al discurso y a la exigencia de lo que deben hacer los otros, y no uno mismo? ¿O estamos operando con una definición práctica sustentada en el comportamiento honrado y coherente de quienes esgrimen su anti-capitalismo y califican a quienes entienden que no lo son?
        La vivencia que me cuenta, Ernesto, reduce mis preguntas. Obviamente no estoy hablando de que una persona, cualquiera, con su trabajo, con el ahorro de su dieta si sale al exterior, o con lo que gane con los discos que vende si es un músico de éxito, o con las pinturas que vende si es pintor, pueda adquirir determinadas cosas que necesiten esa persona y su familia, incluso un poco más.
        No. Yo no hablo de eso, por favor. He creído que estamos teniendo un debate serio.
        Tengo un amigo con plata, ganada con su talento, que obviamente tiene determinadas comodidades pero que también financia proyectos anti-capitalistas y anti-hegemónicos, y se involucra, y es un tipo solidario que no escatima en ayudar a los demás. Ese, para mi, es un revolucionario. Como Engels con Marx, a ver si me explico.
        Yo hablo del que usa su posición gubernamental, empresarial o política para obtener ventajas sustanciosas y, a la vez, disimula su arribismo con una retórica anti-capitalista, con «muela», vaya.
        Del que pudiendo ser solidario y ayudar a otro cubano cualquiera, no lo hace. Del que no es eficiente y probido en la labor que hace, mientras pide a otros que lo sea con altisonantes discursos contra el bloqueo y el imperialismo. Hablo de ese.
        O del que teniendo responsabilidades y procesos relacionados con la Política Cultural, traiciona en la noche lo que pregona en el día.
        Por ejemplo, cuando yo era militante de la UJC allá por los 90, me decían que Roberto Robaina era revolucionario. Un día, en pleno periódo especial, cuando en casa nos alimentábamos con yuca hervida y puré de tomate, vi (nadie me lo contó) cómo entraron un montón de cerdos asados al Cabaret Costa Azul de Manzanillo para agasajar una visita del Buró Nacional de la UJC presidida por el hombre del bistec canciller. ¿Y yo tenía que creer que era un revolucionario, que gritaba «el que no brinque es yanqui, y que logró incluso brincara el mismísimo Fidel? ¿Lo tuve que creer hasta que, uno de esos días, amanecimos con la noticia de que lo habían defenestrado por lo mismo que media Cuba decía y murmuraba, y nos decían que eran patrañas imperialistas?
        Mi varilla tiene la altura de haber sido testigos de cosas como esas. Y de haber aprendido a ni creer en quienes constantemente califican a otros (que no soy yo el que califica ni pone membretes, yo sólo estoy preguntando) sin jamás haber leido o escuchado de su parte un mínimo acto de constricción o autocrítica.
        Yo, por ejemplo, sé que no soy un revolucionario. (Como mismo sé que no soy Fidel, ni podría serlo, y me parece una descomunal falta de respeto andar gritando la consigna por mucho que la traten de edulcorar). Aspiro a, cuando termine mi minúscula etapa de vida, haber sido consecuente con mis ideales y convicciones, a empujar un poquitico, lo que humanamente puedo, hacia la Cuba de mis sueños. Y he asumido y seguiré asumiendo mis consecuencias por ello. Pero de ahí a andar creyéndome el más anticapitalista que nadie porque recorro sitios históricos en bicicleta o pagando el transporte, y no en auto con gasolina estatal, y hago crónicas y audiovisuales sin que el Estado ni nadie -absolutamente nadie-, me subvencione. O porque en cada cosa que haga para sorevivir defienda como pueda la cultura cubana sin hacer concesión a lo que considero banal o de mal gusto… ¿Creerme yo más revolucionario que el que va a esos mismos sitios históricos en ómnibus refrigerados y con gastos pagados por el pueblo de Cuba? ¿Creerme por eso más revolucionario que el que me dedica memes, o artículos en sus blogs, y me cataloga pero no se indigna ante cualquier injusticia que se cometa y todo lo justifica con la agresión imperialista y el mercenarismo?
        No, hombre no. Yo sólo estoy preguntando. Y si no voy a obtener respuestas, sin lío compay. Sigo en lo mio.

  19. Pregunta a la Sra Alina:
    Usted dice en el artículo «Celebración imprudente» https://jovencuba.com/2019/07/24/celebracion-imprudente/: «Sin embargo, cuatro años después, y ya bajo la dictadura batistiana, eran los comunistas los que parecían tomarse de manera muy subjetiva la posibilidad de reaccionar de manera radical ante la violación de la Constitución del 40. Al menos eso es lo que puede colegirse si se compara la actitud de algunos representantes de ambas organizaciones un día como hoy, pero sesenta y seis años atrás.»
    ¿Quiénes violaron la Constitución de 1940?
    Gracias

  20. Paso el mouse sobre el comentario de Venganza (Revenge) y no me da chance de referirme a su amable sugerencia colectiva, cuando dice lo que quisiera fuera este blog, sugiriendo alguna posibilidad de «editor en jefe»…

    Lo de la falta de hondura e inmadurez lo acepto, es su opinión… y puede que tenga razón. Todavía me queda tiempo para las dos.

    Solo llamo la atención que primero nos piden debate, abierto, franco, transparente, y cuando por alguna razón lo entienden, lo califican de «tiradera» con aires de superioridad académica y se marchan… esa actitud no juega con …»mas allá de la inteligencia, los estudios y el ringo-rango de cada cual»… pareciera que si tuviera que ver las tres…,

    No soy un «troleador», y de seguro tengo menos inteligencia, estudios y ringo rango que cualquiera de mis interlocutores (tampoco me da verguenza), solo soy un cubano que se siente revolucionario (según sus propias definiciones) que una madrugada, en su descanso pre laboral, se acuerda de cuando la joven Cuba comenzó (y era joven de verdad o lo aparentaba, ya no sé), y encuentra sugerente un artículo de opinión escrito por una dama y decide participar.

    Se que tengo lenguaje de «barricada», pero lo justifican mas de cien medidas de bloqueo en dos años y de nuestra «alarmante situación interna» nos ocupamos diariamente… téngalo por seguro…

    • Ernesto, Revenge es un forista, como muchos otros. ¿Por qué usted pluraliza el comentario de Revenge como si lo hiciera a nombre de… Quienes… ? ¿Por qué «nos piden..»?
      Aquí, incluso los autores habituales de LJC, escribimos y comentamos a título personal, no como una organización o un partido o un grupo homogéneo.
      Así, por ejemplo, Alina le sugirió leer, estudiar un poco más (sugerencia que los cuatro o cinco doctores en ciencias que en LJC suelen escribir, me han hecho eventualmente, y que agradezco) pero yo, Giordan (persona singular) le hice varias preguntas a ud. porque confío en su capacidad de argumentar y ejemplificar lo que plantea.
      Como se dará cuenta, no hacemos una interpretación homogénea de sus comentarios. Sigo creyendo que podemos debatir.
      Mi email es grmilanes@gmail.com

  21. Excelente post. Preciso y bien argumentado texto en el que se desarma la falacia detrás del uso de las mágicas palabras que lo mismo destruyen vidas, que justifican las peores actos de corrupción.

  22. Lo malo del concepto de revolucionario es que divide a los cubanos en revolucionarios y no revolucionarios.

    No me gusta nada. Tampoco me gusta dividir a los cubanos en castristas y anticastristas y ni siquiera en demócratas y antidemócratas.

  23. Tengo la impresión, con el mayor respeto, de que se está idealizando la condición de revolucionario y por tanto llevando también al extremo y focalizando más la de contrarrevolucionario. Lo digo por varios comentarios, porque unas palabras sacan otras y otras……
    Los términos no existen fuera de contexto, pero no se le puede poner el mismo vestuario a todo. Si aplicamos la definición de contrarrevolucionario del Che a los 61 años transcurridos, no hay dirigente que se salve en Cuba, todos habrían sido considerados así y habrían sido perseguidos con saña y aniquilados, que era su consejo en aquellos primeros años 60. No se hubiera salvado ni siquiera el padre de Ernesto, porque el Che era bien enfático en que contrarrevolucionario también era quien tuviera todo lo que no tiene el pueblo aunque no lo ostentara.
    Pero eran otros tiempos, los años de efervescencia de una revolución no se comparan con nada, son de “histeria colectiva”, como dicen los sociólogos. Mucha gente de todos los niveles hizo cosas que luego no repetiría y renunció a otras que en otro tiempo las hubiera retenido.
    Si convertimos la condición de revolucionario y su contrario en preceptos idealistas nos vamos a la estratósfera y no resolvemos ningún problema, porque somos seres humanos.
    Los seres humanos tienen pasiones y perjuicios, lo que salva es la sociedad, lo colectivo, el proyecto, por eso se necesitan contrapartes, prensa y otros muchos componentes que permitan contradecir, corregir, obligar a corregir, porque los revolucionarios se equivocan como todos los humanos y eso no los hace necesariamente estar en el bando de la contrarrevolución. Por eso también nadie puede estar al margen de la ley ni tener poderes absolutos, sean en la información, en la política, etc.
    Entiendo que el concepto y la condición que hay que despejar, depurar, clarificar y confirmar es la de “REVOLUCIONARIO”, en la cual no nos podemos confundir, le duela a quien le duela y se destrone quien se destrone. Esa es la que debe servir para medirse uno mismo cada día. Reivindico por tanto lo que escribí en el texto:
    Una persona revolucionaria no puede ser fanática, (…) debe ser independiente en su pensamiento, sentimientos y decisiones. Es quien tiene “capacidad para trascender los límites de la propia sociedad (…) capacidad de criticar la sociedad en la que vive (…) una persona despierta que tiene criterio para asumir la crítica (…).”El “espíritu crítico” (…) implica “dudar de las opiniones de los dueños del poder y los medios de comunicación que le pertenecen, mantener firmemente sus convicciones aun cuando circunstancialmente se encuentre en minoría.” Supone dudar incluso del sentido común, que a veces se ha conseguido a fuerza de repetición de las ideas que se quieren imponer. El poder no puede ser venerado, debe someterse a escrutinio y desconfiando siempre de sus resoluciones, persuadidos de que el revolucionario (…) es una persona capaz de desobedecer, alguien para quien la desobediencia puede ser una virtud, (…) es un humanista que ama y respeta la vida, que es escéptico y un hombre de fe a la vez. Escéptico porque desconfía de las ideologías en boga, y hombre de fe porque confía en la construcción de una sociedad mejor que aún no se concretó. Es una persona con firmes convicciones y que puede desobedecer a las autoridades y obedecer a su conciencia. No está dormido (…) vive despierto, atento a las realidades personales y sociales que lo circundan.»
    Ahora agrego que la condición de revolucionario está por tanto reñida con la toma de posición apostando por el mal menor para nuestra patria y no por la transformación por esa sociedad mejjor que no se concretó, porque cuando más lejos se llegó nos faltaron atributos vitales y lo que tuvimos era con base en la dependencia de la URSS y así no se vale.
    Asumir que es preferible seguir a una burocracia (que hundirá la Revolución) porque lo contrario es que los gringos impongan su voluntad en Cuba, es lo mismo que frenó muchas veces la revolución durante la república burguesa, es consagrar a una burocracia con total impunidad y por tanto es la mejor solución para el poder. Esa, Ernesto, es una unidad falsa y a costa del sacrificio de un pueblo entero, pasando por encima a los tantos muertos que ha puesto este país por un sueño de justicia e independencia para Cuba. Por ese camino se pierde Cuba y al final de todos modos los EEUU se tragarán al país sin que haya gente convencida y con fuerzas para defenderlo. La historia tiene que servir para algo, veamos lo que le ocurrió a otros que apostaron por eso. Hay que dialogar, hay que democratizar y hacer que construir un proyecto de futuro socialista nuevo para Cuba.

    • Así de apasionadas deben haber sido las discuciones de nuestros patriotas en la primera guerra de independencia, de las cuales España obtuvo los mejores dividendos; el pacto del Zanjón, que Maceo se encargó de lavar….bueno, eso todos lo sabemos.

      Estoy de acuerdo con la tesis de lo inconveniente de idealizar la condición de revolucionario, pero no con el final…

      primero, …»Asumir que es preferible seguir a una burocracia (que hundirá la Revolución)»…, …»es lo mismo que frenó muchas veces la revolución durante la república burguesa»…. es cuestionable a mi modo de ver, porque igualas dos burocracias en diferentes momentos históricos absolutamente distintos.
      No es lo mismo referirse a una condición que puede ser atemporal, como la falta de unidad, que a un objeto que se define en el tiempo.

      segundo, Afirmar que «nuestra burocracia de hoy hundirá la Revolución», causa el mismo efecto negativo que idealizar la condición de revolucionario, de la cual no se salvaría ni mi querido padre (que se me olvido decirte lo puedes utilizar de referencia en cualquiera de tus post, siempre que lo hagas con respeto, la ironía la dejo a tu elección, el la apreciaba y sonreia), y por tanto no se puede creer en ella ni participar en sus ideas, sino «destruir»…o dicho mas fácil, transformar…

      Eso segundo en ningún momento lo afirmé, ni siquiera lo sugerí…pero entiendo la preocupación,,,

      Fíjate como dos burócratas con tanto poder como Murillo y Alejandro (a los cuales se les califica en este sitio como miembros de una burocracia corrupta, y por eso hablé de nombres en mis primeros post), estuvieron ayer, y estarán hoy, tratando de transformarse en una burocracia mas eficiente que posibilite desarrollarnos, aún en condiciones, donde otra burocracia muy eficiente, la yanqui, nos trata de destruir.

      Otra vez, nuestros enemigos apuestan a la falta de unidad que desconcecte aún mas a cada generación de nuestra savia fundadora. Como no pueden ir contra los anhelos de independencia y soberanía apuntan a una burocracia que califican de corrupta (son nuestros dirigentes).

      Con mucho respeto por ese ancestral pueblo, siempre tengo la imagen de muchos iraquies recibiendo con banderitas norteamericanas a los yanquies cuando entraron en Bagdag, otros derribando la estatua de Sadan Hussein…sin adentrarnos en esa zona, solo digo que seguro tenían fundadas razones para transformar ese país para mejor, pero… les costó, ¿que digo cotó?, les está costanto y seguirá no se hasta cuando, vidas de «comunes»….

      Ese peligro, bien vale tomar todas las precauciones, seguir luchando contra el bloqueo, principal causa, y la prueba es que no lo quitan, sencillo razonamiento.

      Es la principal causa y por eso inventan la falacia del bloqueo interno, para igualar nuestras ineptitudes, que no dudo sean muchas, con los efectos del bloqueo. Sabes lo que es que un barco rumbo a la Habana tenga que girar 180 grados por una llamada, eso pasó hace tres o cuatro meses con materias primas de medicamentos…

      He visto, para que se entienda mejor, he vivido, serios empresarios acordar importantes proyectos y después, al arribar a sus países, el dolor de escuchar una llamada que deben posponer su promesa por presiones directas. Otros ni llaman.

      Por eso, privilegio la unidad (que no es seguir a una burocracia que destruira la revolución) sobre cualquier transformación apresurada. Así entiendo el «sin prisa pero sin pausa» de Raúl.

      Si te emocionas lo sientes y es bueno, te invito a ver la mesa de hoy, será respondiendo dudas, te invito a participar, no solo en las redes, o tambien en ellas, en el proceso de transformaciones que vienen con el complejo ordenamiento monetario.

      • Ernesto, ninguna burocracia es buena, pero tan negativa a los intereses genuinos del pueblo es una como la otra, la Historia sirve también para sacar lecciones y en ese caso no son forzadas. Durante la república, el temor a la intervención de los EEUU sirvió para someter, para impedir no solo la revolución sino incluso la oposición no conveniente.
        No obstante, la de hoy me parece muy dañina porque se monta en una serie de valores edificados por la propia revolución y al final hace más daño, es capaz de llevarnos de vuelta a un pasado que ya superamos, no ella claro, pero comprimiendo y comprimiendo tanto el resorte, puede provocar que cuando se dispare se vaya al otro extremo. Y eso sería fatal para Cuba. Además, la burocracia nuestra es también muy dañina porque está asociada y parida por un modelo que ya estaba en crisis en su versión original, imaginemos entonces en la copia. Esta burocracia es un eslabón clave de ese modelo, que es el de un socialismo estatizante, burocratizado y estalinista por naturaleza aunque con una versión tropical.
        Este sitio no ha puesto nombres a la burocracia, al menos eso ha sido parte del debate motivado por usted frente a mi texto, y ahora es usted el que le pone los nombres de Murillo y Gil. Le digo desde mi noción de todas estas cosas que la misma falta de transparencia e información no me permite decirle nombres, pero de que existe y que frena los cambios necesarios y consensuados por el pueblo es una realidad incontestable. Y además tampoco es nuestro aporte, ya existió en otros países socialistas, en la URSS que fue nuestro referente para todo.
        La referencia a la idealización del revolucionario es válida para todo y la alusión a su padre fue solo por el ejemplo que usted había acabado de relatar, pero usted sabe tanto como yo, o más, que él no fue una excepción, esa fue la metamorfosis maravillosa que en el plano ético y del pensamiento fue capaz de crear la revolución en el pueblo. Así como fue su padre fueron los míos, tendría muchas anécdotas que contar, pero confío en que sea suficiente para que capte el sentir de lo que digo. Nunca haría una referencia irrespetuosa a alguien, puede estar seguro ni tendré que usar ese ejemplo porque son miles los queme constan incluyendo a mi propia familia.
        Respecto al bloqueo y con el mismo respeto le digo que diferimos nuevamente. En los 70 y los 80 el mismo Fidel devolvió la pregunta haciendo otra: ¿Cuál bloqueo? Con esto digo que han pasado 61 años, vivimos muchos sin que se sintiera el bloqueo y lo que hizo la burocracia fue reeditarnos una nueva dependencia y un estado de medio bienestar que en definitiva era falso porque no descansaba en nuestras propias fuerzas, eso para no hablar de cuánto se dilapidó.
        El bloqueo se arreció desde los 90, es lógico, todos sabemos que EEUU ha sido históricamente hostil a Cuba, no por gusto nuestra nacionalidad y nuestro nacionalismo no pueden entenderse sin el antimperialismo. Yo también tengo evidencias de cuánto ha afectado, he dado conferencias, he escrito y actuado también en escenarios políticos como diplomática en Europa, así es que mire si me consta. Pero de ahí a considerarlo el principal factor va un trecho muy grande. Sería muy extenso relacionar aquí todo lo que no se ha hecho y no se hace en Cuba y que no depende del bloqueo. Es una realidad, dura, pero no es la causa principal, el bloqueo interno y nuestros fantasmas, como diría Eusebio, tienen su parte y grandísima. Y por cierto, ha servido mucho a esa misma burocracia caribeña que tenemos para librarse de responsabilidad por nuestros males. Si para la política de EEUU ha sido un fracaso porque no ha logrado en 61 años lo que buscaban que era revertir la revolución, para la burocracia cubana ha sido muy funcional.
        Tampoco compartimos, derivado de lo anterior, la falacia de la unidad sobre las bases de apoyar el mal menor, como si no nos quedara más remedio. Creo que lo revolucionario debemos ser críticos y propositivos con horizonte en un nuevo proyecto de país, porque además Ernesto, qué es eso de cambios sin apresuramientos, de qué apresuramiento hablamos, con una década aprobando cambios que no se implementan.
        Y sobre lo último, gracias, pero no necesito su invitación para actuar como cubana y revolucionaria que soy, tengo el derecho a todo eso y lo uso donde considere necesario sin renunciar a lo que pienso por conveniencia o cansancio.
        Espero que ahora sí sea el cierre del debate, ya sabemos con lo que no estamos de acuerdo respecto a los presupuestos de cada uno y debemos respetar eso.

  24. Disculpen la extensión de mi último comentario, me emocioné y por tanto me excedí. Gracias a todos, se aprende mucho en estos intercambios…

  25. Constantemente los comentaristas se refieren al «capitalismo» como cosa mala, injusta etc. a la que no se debe volver. Asi al vuelo, se puede definir el capitalismo como :

    » Sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado.»

    «en contraste con la economía agraria, el capitalismo está fundado sobre la posibilidad de hacer fructificar el dinero, obteniendo intereses»

    Y yo me pregunto respecto a la parte económica» ¿Existe o puede existir hoy en dia un sistema cuya economía funcione y no siga la definición anterior? Ya sabemos, por experiencia, que la posesión de los medios por el estado y la economía planificada no funcionan bien. Se puede obligar a poner los medios de producción en cooperativas, por ejemplo, pero eso también es propiedad privada y, por otra parte, habría que ver si ese tipo de propiedad sería mas eficiente. Creo que en ningún país están prohibidas las cooperativas, pero no hay muchas. Sin embargo se va haciendo mas y mas comun que los trabajadores de una compañia posean acciones en la misma. Por algo será.

    Por otra parte, aun no se han inventado nada que pueda sustituir al mercado libre como el regulador más eficiente de la actividad económica. Parece, en mi opinión, que tanto del mercado como alguna forma de propiedad privada serán, mientras la tecnología disponible y la mente de los hombres no cambien, dos características necesarias para una economia capaz.

    Si vamos a la organización política, hay quienes asocian capitalismo con el multipartidismo. Sin embargo, ahi están China y VietNam con un solo partido y economia de mercado, tipicamente capitalista. En mi opinión, ya que es imposible que todos los ciudadanos estén 100% de acuerdo en cuales son las mejores acciones que debe tomar el gobierno para mejorar la sociedad, la formación de grupos de opinión que traten de defender ciertos puntos de vista es inevitable si existe libertad de opinión, expresión y asociación, tres derechos que son insoslayables en una sociedad justa. En países monopartitdistas es mas que claro que esto no existe y que, con el tiempo, la cúpula gobernante, sin necesidad de realmente responder a los ciudadanos, deja de ser servidora del pueblo para convertirse en una aristocracia corrupta.

    Para mi la cosa es:

    1- Economía de mercado con las regulaciones imprescindibles para evitar monoplios y garantizar la competencia.

    2- Libertad de opinión, expresión y asociación. Regulación del proceso electoral para que todos los partidos compitan en situación de igualdad.

    3- Finalmente, pero tal vez lo más importante. REGULAR EL USO DEL PODER GUBERNAMENTAL: Duración limitada de la ocupación de cargos gubernamentales. Leyes y regulaciones fuertes que impidan que el ocupar puestos gubernamentales o partidistas facilite un nivel de vida mejor que el del ciudadano promedio y que exista un escrutinio público constante y completo por parte directa de los ciudadanos. De esta forma, las personas que aspiren a un puesto de dirigencia gubernamental o politico no serán aquellas que deseen poder o prebendas sino aquellas que deseen servir a la ciudadania.

    Algunos países como los de Europa del norte se acercan a este esquema y se encuentran entre las sociedades que mejor funcionan economica y socialmente.

    Hay también quien piensa «Esos son los nórdicos, los cubanos son diferentes». A esos, les digo, «Los cubanos son muy diferentes de los rusos y en buena medida llevamos mas de medio siglo viviendo muy parecido a como vivian los soviéticos». Todo está en la implementación de las leyes correctas y en un cuerpo judicial realmente independiente del gobierno de turno.

    El cogollo de la cosa es «¿ Qué políticos actuales serían capaces de suicidarse como clase e implementar este tipo de leyes que coartarían el propio poder y las ventajas de sus cargos?

  26. Muy oportuno el ensayo de Ivette García González, acerca de que “es hora de definir lo revolucionario.”
    Su análisis demuestra la necesidad de la puesta en práctica del intercambio de opiniones entre los medios oficialistas y los de las redes sociales, en los que académicos y especialistas proponen soluciones a la crisis por la que atraviesa el país, ejercen la crítica constructiva y a la vez se evidencia en los comentarios, la opinión del pueblo.
    Ayer y hoy 13 de octubre El Ministro Gil y Marino Murillo, afirmaron que leían lo publicado en las redes sociales. Pero no es lo mismo leer que debatir. Es ya una necesidad apremiante que, a las reuniones del gobierno y los académicos oficialistas, se inviten a los de las redes sociales, que pueden aportar perspectivas en el debate, sobre la crisis por la que atraviesa nuestro país
    Me identifico con la autora cuando afirma que Revolución y revolucionario, “adquirieron en una época un prestigio extraordinario” como proyecto – como lo evidencia la foto del 8 de enero de 1959 que refleja la identidad entre la Revolución y el pueblo – que cambio su sentido cuando el poder asumió el modelo del socialismo real, que no era la aspiración de las grandes masas del periodo insurreccional. Modelo ajeno al socialismo autóctono de la sociedad cubana comprometida con la democracia.

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