Nuestro estado de ánimo está dañado no por productos del mar, como el pescado, sino por cerebros que, desde el puesto que ocupan, incitan a la animosidad contra el Estado
El presidente acaba de decirlo en su último discurso: amamos el amor y odiamos el odio... Y necesitamos la necesidad. De eso están hechos los elementos de nuestra fundición.
Este fue el resultado de la investigación de mi árbol genealógico con vista a encontrar al ascendiente que, con herencia a mi favor, me arrancara del cuartucho donde malvivo