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martes, enero 19, 2021

¿Unificación monetaria y cambiaria en condiciones de re-dolarización?

Mauricio De Miranda Parrondo
Profesor Titular en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali

Desde hace varios días en diversos medios de prensa cubanos han comenzado a aparecer argumentos sobre la necesidad de proceder a la unificación monetaria y cambiaria, haciendo énfasis en las consecuencias negativas del establecimiento de una dualidad monetaria en los años 90 del siglo XX.

A esto se suman rumores, no confirmados, que indicarían la posibilidad de que en poco tiempo se suprima la circulación del peso convertible y la unificación de precios en pesos cubanos de los bienes y servicios que se ofrecen en las redes comerciales estatales, así como una nueva tasa de cambio única que devaluaría considerablemente el tipo de cambio oficial actual de 1 USD = 1 CUP que solo funciona para las empresas del Estado, pero que, al parecer, revaluaría la actual tasa de mercado, también oficial, de 1 USD = 24 y 25 CUP (según se trate si es tipo de cambio de compra o venta de moneda extranjera).

A estos rumores se suma la existencia de una supuesta nueva escala salarial que funcionaría para el sector estatal y que multiplicaría en varias veces todos los niveles salariales actuales (sin que se diga nada de las pensiones de jubilación antiguas).

Lo curioso es que todo esto ocurra unos meses después que el gobierno cubano decidiera abrir tiendas minoristas en las que se venderían una serie de artículos, considerados de “alta gama”, pero que después se ampliaron a bienes de primera necesidad, usando tarjetas magnéticas, respaldadas por depósitos en dólares u otras monedas libremente convertibles (MLC). Esto ha significado, en la práctica, una nueva segmentación del mercado en productos que se venden en divisas extranjeras y productos que se venden en las monedas nacionales y que, eventualmente, se venderían en una sola, como resultado de la “unificación”. Así las cosas, vale la pena aclarar que toda vez que circulen diversas monedas en un mercado, así sea a partir de la existencia de depósitos a la vista, no estamos en presencia de una real unificación monetaria.

Uno de los problemas de la dualidad monetaria existente ha sido la multiplicidad de tipos de cambio, pero sobre todo la persistencia, durante 60 años, de un tipo de cambio fijo, artificialmente sobrevaluado, del peso cubano respecto al dólar estadounidense, que no refleja las condiciones económicas reales de la economía nacional en relación con la economía internacional y que ha distorsionado seriamente la competitividad del sistema empresarial cubano.

Se puede establecer una nueva tasa de cambio, se pueden modificar los precios y se pueden reformar los salarios y jubilaciones, pero con ello solo se pondrá un orden momentáneo a las relaciones monetarias y a los sistemas de precio y de salarios en el país, pero no necesariamente se pondrá fin a las distorsiones del sistema económico cubano ni del sistema monetario en particular.

La existencia de un mercado, por limitado que pueda resultar, en el que el peso cubano no cumple sus funciones como dinero va a generar una demanda adicional de las divisas extranjeras en el mercado informal, generando opciones de beneficios extraordinarios para quienes operen este mercado informal. Si, como es usual, se persigue a estos actores económicos con medidas punitivas solo se conseguirá aumentar la brecha entre los tipos de cambio entre los mercados formales e informales. Por tanto, sería prudente adelantarse a este tipo de escenarios con la adopción de medidas económicas adecuadas.

¿Cuáles deberían ser este tipo de medidas?

  1. Será necesario definir qué tipo de sistema cambiario va a establecerse. ¿Una caja de conversión como la que determinó la paridad del peso cubano con el dólar antes del 59 o como la que produjo el establecimiento del llamado CUC? Esto significaría un anclaje nominal del peso con el dólar, en la cantidad que se defina, y la variación del tipo de cambio con las demás divisas, siguiendo el curso del dólar. Esta medida, no evitaría que el país afronte una crisis cambiaria cuando se produzca una nueva crisis de balanza de pagos, lo cual puede ser algo previsible en el caso cubano, si no se solucionan los problemas estructurales, no se alcanza un mayor ritmo de crecimiento económico y no se logra una mejor inserción internacional de la economía. ¿Un tipo de cambio flexible? Podría resultar lo más lógico para que el tipo de cambio fuera el que absorbiera los choques externos y la política macroeconómica no quedara supeditada al sostenimiento de una determinada paridad cambiaria. Sin embargo, en este escenario habría que estar preparados para una depreciación sostenida del peso cubano en la medida en la que no mejoren las condiciones de producción de bienes y de servicios y con las consecuentes presiones inflacionarias.
  2. La realidad indica que tanto el peso cubano como el peso convertible están sobrevalorados, tanto en el tipo de cambio del primero como del segundo, lo cual significa que ambos valen más de lo que deberían valer. El tipo de cambio oficial con el que funcionan las empresas es absurdo y no guarda relación alguna con la realidad. El tipo de cambio de las CADECA, que durante mucho tiempo se ha mantenido estable, parece mostrar signos de sobrevaloración ante la reaparición de un mercado informal con valores que en estos momentos han estado oscilando entre 1,30 y 1,80 CUC por dólar. Esto es consecuencia de dos fenómenos concretos: a) la ruptura de la “caja de conversión” que sustentaba la condición de convertibilidad del CUC a una paridad de 1 USD = 1 CUC y según la cual solo se emitirían CUC como USD existieran para respaldarlos y b) la reaparición de un mercado en el que solo se opera en MLC, por lo que la demanda por las divisas foráneas aumenta considerablemente. La sobrevaloración de una moneda nacional desestimula las exportaciones porque las encarece y estimula las importaciones porque las abarata relativamente. Si se adopta un tipo de cambio de partida, de forma administrativa, que no refleje las condiciones reales de la economía, se reproducirán las distorsiones actuales, porque el tipo de cambio es el precio relativo que permite conectar la economía de cualquier país con la economía internacional. Por esa razón, en lugar de adoptar medidas administrativas sería mucho mejor tener en cuenta las señales que ofrece el mercado. Así las cosas, el CUP podría cambiarse a 25 por CUC actuales para efectos internos, pero el tipo de cambio del USD con el CUP que se establezca como nivel de partida, debería considerar esas señales del mercado y, por tanto, devaluarse en lugar de revaluarse.
  3. Para que el peso cubano (CUP) sea realmente convertible debe asegurar su plena convertibilidad interna, garantizando el funcionamiento adecuado del mercado cambiario y permitiendo que la moneda nacional opere de manera plena con fuerza liberatoria ilimitada y curso forzoso en todo el territorio nacional, lo cual cuestiona el funcionamiento de las nuevas tiendas en MLC, fuertemente criticadas por la población por justas razones.
  4. Nada de esto tiene sentido si no se adoptan las medidas económicas necesarias para impulsar la producción de bienes y de servicios. Si no se adoptan las medidas para aumentar la oferta de bienes y de servicios, se corre el riesgo de una espiral inflacionaria, que si se pretende impedir de forma artificial, con los racionamientos o con topes de precio, se manifestará en la forma ya conocida de “inflación reprimida”, que no es otra cosa que la escasez y las colas y la dinamización del mercado subterráneo. Así las cosas, lo más adecuado sería eliminar todas las cortapisas que han impedido el desarrollo de la producción de bienes y de servicios por parte de productores privados y cooperativos, junto a la autonomía operativa y financiera de las empresas estatales. En tal sentido, es imprescindible adoptar la secuencia adecuada y ello significa que lo primero sería eliminar las restricciones actuales al funcionamiento de las pequeñas y medianas empresas (PyMES) privadas y cooperativas, las cuales, en un clima adecuado podrían absorber la fuerza de trabajo que actualmente resulta excesiva en el sector estatal y podría producir bienes y servicios que el sector estatal se ha mostrado incapaz de producir. Para ello es necesario crear el clima institucional adecuado para promover el ahorro interno y la inversión tanto foránea como doméstica, sin restricciones de tipo de propiedad. Esto debería ir acompañado de la modificación de las normas adoptadas recientemente para regular la participación del sector privado y cooperativo en el comercio exterior que son, a todas luces, inadecuadas.

El costo económico y político de continuar despreciando las leyes económicas puede ser muy grave para el país. La política económica debería orientarse a la adopción de las medidas que permitan salir de la crisis y conducir a una ruta de crecimiento sostenido que tenga un efecto positivo en el mejoramiento del nivel de desarrollo económico y social, superando las barreras ideológicas derivadas de concepciones dogmáticas.

26 Comentarios

  1. Desde hace dias estan circulando por la red videos, clips de audio y copias fotostaticas de documentos apoyando la hipotesis de que el Dia D sera en una fecha tan cercana como el 2 de octubre, marcando un proceso de unificacion monetaria que deberia culminar seis meses despues. Es preocupante que en la prensa nacional se presente solo las aristas positivas de este proceso, cuando la realidad es que este deja en un limbo el futuro de las empresas presupuestadas , no exportadoras e ineficientes -y con el, los empleos e ingresos de sus trabajadores- , cuya carga le sera insostenible al Estado bajo un escenario mas realista. Esto no seria tan preocupante con un sector cooperativo o privado robusto y diversificado, capaz de absorber desempleados y hasta de constituirse en alianza o sociedad con empresas descapitalizadas pero con potencial. O con un Estado capaz de emitir paquetes de ayuda o proporcionar condiciones de funcionalidad inmediata a nuevas formas de produccion, asumiendo en la practica las responsabilidades logisticas, financieras y administrativas que le confieren las leyes y la constitucion. La realidad es que el sector privado ha sido aplastado por haber recibido durante años todo el peso del rechazo a la idea de la prosperidad y el crecimiento individual como proyecto y no como accidente de nacimiento. Y que el Estado lleva demasiado tiempo tratando de conectarse a ‘tuberias de divisa’, y conformando nuevas y variadas formas de justificar y convivir con la escasez y el deterioro, como para emerger en este momento con soluciones constructivas que no provengan del parasitismo al exterior. En este sentido, el vuelco podria darlo una victoria democrata en las elecciones de EEUU. A todas luces – casi cero turismo, mutis de los convenios de colaboracion medica- , el pais esta tan mal que la unica esperanza es que la supuesta presidencia de Biden sea una continuacion de las politicas de Obama; y estas mismas acciones parecen ser un coqueteo anticipado con el sector inversionista estadounidense, en evidencia de que – a diferencia del 2012 – ya no podemos permitirnos aquello de ‘sin pausa pero sin prisa’.

  2. perfecto!! muy bien pensado y la receta obvia,pero ,como diria Samaniego :
    Propuso el elocuente Roequeso
    echarle un cascabel, y de esa suerte
    al ruido escaparían de la muerte.
    El proyecto aprobaron uno a uno;
    ¿quién lo ha de ejecutar?, eso ninguno.
    —Yo soy corto de vista.
    —Yo muy viejo.
    —Yo gotoso, decían. El concejo
    se acabó como muchos en el mundo.
    Proponen un proyecto sin segundo;
    lo aprueban; hacen otro. ¡Qué portento!
    Pero ¿la ejecución? Ahí está el cuento

  3. Nada de esto tiene sentido si no se adoptan las medidas económicas necesarias para impulsar la producción de bienes y de servicios.

    La cita anterior es, en mi opinión, la clave de lo que ha de hacerse en Cuba. Ni reunificaciones monetarias ni la falta de ella servirán para algo si no aumenta la producción de la industria y el campo junto al aumento y la calidad de los servicios.
    Seamos claros: todos estos inventos de nada servirán si no se implanta en Cuba la economía de mercado.
    El sistema socialista que impera en Cuba es el gran culpable de toda la distorsión económica que venimos sufriendo como pueblo de a pie desde hace ya 61 años. El socialismo cubano no sirve para desarrollar el país. Así de sencillo.
    Los cubanos, en especial el gobierno, deberíamos sin miedo alguno cambiar de raíz todo lo que no ha funcionado, ni funciona ni funcionará sea que Biden resulte electo o Trump reelegido. No podemos seguir con semejante dependencia de lo que suceda, digan o hagan en Washington. Debemos despegar por nuestra cuenta.
    Es un hecho más que comprobado que nuestro gobierno, o mejor, el sistema/modelo por el que se guía, no funciona. Se ha repetido millones de veces que el socialismo es la vía más larga y dolorosa entre el capitalismo y el capitalismo otra vez. Y en el caso cubano ya se está viendo a pesar de los palos en la rueda que nuestros gobernantes ponen al curso lógico de la historia. Con esas acciones torpes y crueles solo están alargando el tiempo para la llegada de lo inevitable y aumentando el sufrimiento de todo un pueblo ahogado por la escasez y el desabastecimiento.
    No dejar que los empresarios privados ocupen el lugar que el gobierno mal ocupa es una estupidez. Nunca saldremos de nuestra crisis permanente si continúa en Cuba el círculo vicioso de una economía centralizada totalmente agotada, sin ideas, e incapaz de satisfacer las necesidades de la gente.
    Hace muchos años alquilé un balcón para ver cómo las contradicciones del socialismo le pasan la cuenta. Desde allí veo a gobernantes tercos que tratan de retrasar la llegada de lo inevitable con todo tipo de justificaciones políticas, pero que finalmente se ven barridos por la realidad.
    Sin producción y servicios la reunificación monetaria será otro parche en una nave socialista que no se cansa de hacer aguas mientras cada vez menos personas reman y reman frenéticamente … en círculos.
    Gracias por su artículo, Sr. De Miranda.

    • Totalmente de acuerdo con el comentario de Isaías. Si no cambiamos el rumbo, solamente prolongaremos la agonía del pueblo cubano.

  4. El dilema se resume a emplear solo un moneda netamente cubana o emplear un dólar disfrazado con un nombre distinto.

    El problema de la moneda netamente cubana es que con el déficit del estado actual acabaría siendo fuertemente inflacionaria.

    El problema de usar un dólar disfrazado es que obligaría a unos ajustes presupuestario que implicarían una austeridad brutal.

    Es necesario unificar la moneda, pero el ajuste será durísimo.

    • No cabe dudas de que el ajuste será durísimo. Por esa razón, hago énfasis en la necesidad de adoptar las medidas necesarias para impulsar la producción de bienes y de servicios. Para esto resulta fundamental la autorización de funcionamiento, sin restricciones, de pequeñas y medianas empresas privadas y cooperativas, que se orienten a la producción de bienes y servicios necesarios para la población y con un incremento de oferta pudieran contrarrestar las tendencias inflacionarias que podrían resultar de una emisión «excesiva» de circulante que resulte de las modificaciones de precios y salarios. Ahora bien, para ello, el tipo de cambio debería ser flexible y no administrado. Cada vez que el Estado interviene en el sistema de precios crea distorsiones. Otra cosa es establecer salarios mínimos, lo cual es una práctica internacionalmente adoptada.

  5. Si se confirma la supresión del peso convertible, eso significa que se usará como moneda un dólar disfrazado. Cuando hablo de un dólar disfrazado me refiero a una moneda con cambio fijo que el Banco de Cuba tenga la obligación de cambiar por dólares.

    Tiene muchos problemas. Argentina lo intento fijando el cambio peso-dólar y el resultado fue desastroso.

    Llama la atención que un gobierno que tanto habla de la soberanía de Cuba, entregue su soberanía monetaria a los Estados Unidos.

    • En efecto, Manuel*, Cuba es menos soberana que nunca. Por razones que nadie entiende los señores que rigen los destinos de 11.34 millones de cubanos en la isla decidieron que la moneda nacional era la de menos valor y que el dólar imperialista, ¡quién lo diría!, es el más importante en medio de un reguero de monedas que ni ellos entienden. De tal manera que Steven Mnuchin parece ser el jefe de las finanzas cubanas desde su oficina refrigerada en … Washington DC.
      En todas partes la moneda nacional es una expresión de la soberanía nacional. Pero por cosas del socialismo a la cubana, un sistema/modelo que no produce, nuestro pesito no pasa de ser un papelito con la imagen de un prócer con capacidad de compra mínima.
      Entonces surge la pregunta: ¿cómo piensan nuestros «genios» del gobierno darle valor a una moneda con todas las producciones en el suelo si no es descentralizando la economía y volviéndola competitiva? ¿Y cómo piensan descentralizar la economía si no es implantando con todo el respaldo legal una economía de mercado que de un fortísimo impulso a la iniciativa privada y a la acumulación de capital en manos no estatales?
      Yo seguiré en mi balcón viendo qué van a hacer nuestros gobernantes con el Frankestein que ellos crearon.
      Saludos.

      • Con todo un «dólar disfrazado» tiene sus ventajas sobre una moneda cubana débil. La principal ventaja es la estabilidad monetaria, que no es poco.

        Me pregunto por qué han elegido el dólar y no el euro, la libra, el franco suizo o cualquier otra moneda estable.

    • Adoptar un tipo de cambio fijo en un momento como el actual sería un gravísimo error, porque muy rápidamente aparecería un dinámico mercado negro en el que el dólar se cotizaría a un valor más alto. Por duro que parezca, Cuba tiene serios problemas para asegurar su soberanía monetaria porque tiene serios problemas para asegurar su soberanía económica.

  6. Hola Mauricio habría que esperar a que suceda lo mejor para el bien de nuestto pais, tengo entendidos que a los jubilados le van a aumentar a 1000 pesos y un poco más.

    • Si a los jubilados se les ajusta la pensión a 1.000 CUP y el costo de la vida se estima en algo más de 1.500 CUP, significaría que los jubilados estarían recibiendo ingresos por que no les alcanzaría para vivir y eso no solo es políticamente correcto, sino humanamente inaceptable.

  7. Como comenté en otro artículo, yo admiro a los que analizan la situación de la economía cubana actual y el pensamiento (ponele) económico del Gobierno. Y más aún entodavía (como decía el guajiro) a los que logran sacar conclusiones. Aquello es tan atípico, tan particular, tan diferente a lo que sucede en el resto del mundo (sea EEUU, China, Rusia, Guatemala o Burundi) que cualquier parámetro del que partan o cualquier herramienta económica o financiera que utilicen pierde todo sentido en el mar de los sargazos que es aquello.
    Así que mis respetos. Ahora hay que esperar cuándo, cuánto y cómo se implementa lo que anuncia el audio «filtrado».

  8. En el artículo se trata un tema clave: ¿Qué tipo de cambio se aplicará entre la nueva moneda y el dólar?

    Los economistas se pueden pasar meses discutiendo cuál es el tipo de cambio ideal. Si la moneda nacional tiene poco valor, las importaciones son muy caras, pero la economía es muy competitiva al exportar a bajo precio … o al ofrecer servicios turísticos mas baratos. Si la moneda nacional tiene demasiado valor las importaciones son más baratas, pero los productos cubanos son menos competitivos en el mercado internacional.

    La solución clásica a ese dilema es dejar que el tipo de cambio lo determine el mercado, que equivale a decir que el tipo de cambio sea el resultado neto de las decisiones de millones de actores económicos. Existen muy buenos motivos teóricos que indican que ese es el tipo de cambio ideal para fomentar el crecimiento económico.

    Respecto a establecer un tipo de cambio fijo con el dólar, eso equivale a usar en Cuba un dólar disfrazado de otra moneda, con la cesión de soberanía que eso implica.

    En fin, estoy en este foro comunista exponiendo principios básicos de la economía capitalista.

    • No creo que estemos en un foro «comunista», estamos debatiendo y si, podría ser un foro, sin necesidad de apellidos que poco aportan. Si creo que la solución de la determinación del tipo de cambio hay que dejársela al mercado y dadas las condiciones actuales, lo mejor es la flotación. Sin embargo, alguien (y me imagino que sea el Banco Central) tendrá que establecer el nivel de partida. El problema es que tampoco el Banco Central de Cuba cuenta con varias herramientas alternativas de política monetaria. Es decir, su instrumental actual es muy limitado. Adicionalmente, no cuenta con independencia sino que es una agencia del gobierno y la experiencia indica que los bancos centrales deben ser independientes del gobierno para no verse obligados a adoptar medidas irresponsables, tales como la monetización de los déficit.

  9. Como no soy economista lo más probable es que esté equivocado vaticinando los escasos resultados de los proyectos anunciados, ojalá sea así, pero no veo que en Cuba puedan revertirse las consecuencias de 61 años de aplicación de caprichos y fantasias en general y en particular en materia de economía. La actual crisis es consecuencia de continuos tropiezos en la dirección de la economía pero tienen su cuota no despreciable las decisiones respecto a otros ámbitos de la sociedad. El partido-gobierno se ha encargado magistralmente de hallar la fórmula letal para llevar al país al desastre. Cabe preguntarse qué se hizo de los generosos subsidios recibidos de la URSS y otros países del otrora campo socialista. Quienes ignoran la génesis de la deuda con el Club de París pueden documentarse y descubrirán el origen en los préstamos recibidos de países capitalistas para financiar proyectos supuestamente de desarrollo, de cuyos fracasos solamente queda visible la deuda con el Club de París. Tal peso no es despreciable para una remontada y es responsabilidad neta de la parte cubana como lo ha sido la probada ineficiencia del sector económico, la desmesurada burocracia y proyectos sociales con alto contenido de imagen pero insostenibles, tales como la desproporcionada capacidad en carreras universitarias, la universalización de la enseñanza, las escuelas en el campo, los trabajadores sociales y la joya del desastre, la «batalla de ideas».
    En cada ocasión en que se anunciaba el proyecto de un gran proyecto o de enmendar errores inmediatamente la atención se dirigía a la superficie del problema o se desviaba a otros fines sea de contenido político o a campañas militares. Daba lo mismo que fuese la rectificación de errores, las gratuidades, la revolución energética, Guinea Bissau, Angola o Nicaragua. Siempre un empeño con la vista puesta en hechos heroicos, sucesos para la historia, lo del día tenía poca importancia.
    De la mala administración, del afán de roles protagónicos y de sabérnoslas todas se nutrió el enemigo para promover sus zancadillas empeorando la situación con el signo eternamente presente y criminal del bloqueo.
    6 décadas nos dejan muchos pendientes y al unísono dejan en el ADN de la sociedad rastros genéticos muy difíciles de erradicar pues se encargan de hacernos vivir en el pasado por conocido, nublar la visión y temerle al futuro.
    En ese rastro genético no es desechable que la Cuba de hoy es, en parte a la propia revolución, un país urbano, con patrones de consumo y aspiraciones de país occidental, con alto nivel educacional que lo hace propenso a seguir una matriz de dudas y cuestionamientos. En síntesis, nada parecido a un dócil rebaño aunque las circunstancias lo asemejen. Saludos.

  10. Quiero dar ánimos.

    En esta vida hay que cambiar, pero a pocos les gusta el cambio. Por eso solo cambiamos bajo un stress fuerte. Ahora Cuba sufre un stress muy fuerte que propiciará un cambio muy difícil pero muy necesario.

  11. Por favor, agregarle a la cadena de errores mencionada en mi comentario 14 el tema del mal empleo de los subsidios. Asunto muy bien expuesto hoy en el artículo «del subsidio y otros demonios» en este mismo blog La Joven Cuba. Insisto en que el complejo de bejuco hizo enredarlo todo de modo tal que ahora es casi imposible salir de la trampa sin contradecir la «continuidad» del pasado. No descarto que esa sea la razón que ralentiza cualquier cambio; los autores del libreto están demasiado cercanos en la historia y algunos presentes aún como para una nueva versión de la «puesta en escena». Cabe la sentencia atribuida al legendario personaje de Chacumbele: «él mismito se mató». Quizás es exagerado pensar que los errores propios en cuanto a administración hayann causado tanto daño como la hostilidad del adversario, pero es una opción en cualquier enfoque. Es lamentable que los indudables logros en materia social, independencia y soberanía estén actualmente comprometidos por el mal desempeño en la economía. Saludos.

  12. Durante 30 años y tiempos atras en mejores condiciones, no se encaró seriamente el desastroso problema de la multiplicidad monetaria probablemente esperando mejores condiciones financieras y productivas.
    Ahora, con una economía en franca bancarrota, endeudados hasta la médula, con la negativa de los proveedores a seguir suministrando sin honrar las deudas en el comercio exterior y con la economía detenida por la pandemia, y nueva introducción del USD en el comercio minorista (3 monedas), se decide realizar tal «unificación». Parece una cosa de locos!
    Por supuesto, los éxitos en el combate de la pandemia, supuestamente han creado condiciones «políticas» para los reajustes que necesariamente traerá tal unificación y que se traducirán en una reducción del bolsillo del cubano y la espiral inflacionaria unida al desabastecimiento generalizado y grave del comercio interior. Peor escenario no pudo escogerse.
    La caldera tiene demasiada presión interna como para echarle más leña al fuego y la explosión puede ocurrir sin que haya quien pueda detenerla.
    Los enemigos históricos y jurados de Cuba deben estar de plácemes.
    Por otro lado, la «unificación» no va a resolver -y eso hasta los dirigentes lo saben- que gran parte de nuestras tierras más fértiles estén infestadas de marabu y solo se produce carbón vegetal para la exportación (tremendo logro), el envejecimiento acelerado de la población y disminución relativa de la fuerza de trabajo, el aumento casi generalizado de la corrupción, la ilegalidad, la empresa estatal ineficiente, improductiva y sin competitividad siendo la forma de propiedad productiva generalizada en el país y las demas formas productivas relegadas a producciones y servicios secundarios y sin peso en la economía real del país conducen al callejón sin salida en el que esta nuestra economía y del que sin profundos sufrimientos de nuestro pueblo, no se podrá salir y eso tiene un costo político de enormes proporciones.

    • Claro que la unificación monetaria y cambiaria no va a solucionar la infinidad de problemas estructurales que tiene la economía cubana, pero no hacerlo es un problema más, y no es un problema menor, porque el tipo de cambio es el «conector» de la economía doméstica con el economía internacional y Cuba es una economía que depende altamente de su inserción internacional. Ha sido una medida dilatada en el tiempo. En mi opinión, nunca debió adoptarse una dualidad monetaria, pero claro, tampoco debieron haberse adoptado otras medidas que fueron erróneas desde el primer momento.

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