portada-cubaperiodistas-upec-cubaPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

El lunes 26 de mayo de 2014 el sitio oficial de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) publicó una nota donde informaba los resultados de una investigación realizada sobre un lamentable acto de violencia policial. Este “caso” fue denunciado en La Joven Cuba con anterioridad y finalmente podemos hacer balance de lo sucedido. Vayamos por partes.

Comienzo destacando los resultados de la comisión de trabajo que estudió el tema y aplaudo lo publicado en la nota. En todo caso me hubiera gustado saber cuestiones tales como: ¿qué medidas se tomarán con los responsables? ¿Quién cometió la alteración del orden público: las fuerzas del orden o la afición matancera? Estos son algunos cabos sueltos pero no demeritan el trabajo de una comisión que se nota fue serio. Un último detalle al respecto, la próxima vez deberían publicar una nota aclarando que el tema está en proceso de investigación para no dar una imagen de pasividad, hace tiempo aprendí que no se trata solo der ser sino también hay que parecer.

El modelo de prensa cubano nació en el


220px-Sergei_Chruschtschow_2010 Por: El Duende

Traducido del Más Allá  por Max Lesnik.

 

El portal “Orbyt”  de  la Internet  que se edita  en España tuvo la  buena idea de  entrevistar  al Profesor  Sergie Krushchev, hijo del desaparecido  ex jefe de la Unión Soviética  sobre  lo que  pensaba  su  padre  del Presidente norteamericano  John F. Kennedy  y lo que  el líder  soviético  dijo    al momento  de  conocer  la noticia  del asesinato   de Dallas el  22  de noviembre  de 1963. La  entrevista  fue realizada por  el  corresponsal  de “Orbyt”  en Moscú,   Xavier Colás.  Fueron seis  intencionadas  preguntas  del periodista español   seguidas  de seis  muy interesantes respuestas  del Profesor  Sergie  Krushchev que  vive  retirado  en  los  Estados Unidos.  Aquí  va  la  entrevista:

   “Las llamadas nocturnas no eran habituales en casa del líder soviético Nikita Krushchev. Así que un 22 de noviembre de hace 50 años, cuando el principal rival del presidente John Fitzgerald Kennedy colgó el teléfono tras una breve conversación con su ministro de Asuntos Exteriores, su hijo Sergei Krushchev supo que algo grave pasaba. «Le dijeron que habían disparado al presidente de EEUU y se fue a la sala contigua, estaba bastante nervioso por lo que pudiesen hacer los halcones de Washington y la gente de la línea dura», recuerda en una entrevista con Crónica el vástago del líder soviético, que actualmente vive cómodamente en Estados Unidos.

   Haber cambiado Moscú por la tierra que tu padre situó en el punto de mira de 42 cohetes R-12 y sus ojivas nucleares no supone ninguna contradicción para este ingeniero nacido en 1935. «A mi padre no le hubiese parecido mal porque la Guerra Fría terminó hace mucho», zanja con la misma sencillez con la que vive en Rhode Island como profesor retirado, disfrutando de las carpas de su estanque y dando alguna conferencia sobre la vieja política de dos bloques: unos años convulsos en los que Sergei fue testigo directo de la incredulidad, rivalidad y posterior deseo de cooperación que despertó el joven presidente norteamericano en la jerarquía soviética.

P. — ¿Cómo recuerda aquel viernes de 1963?

R. — Fue el día en que todo cambió. Tras la crisis de los misiles había disposición a colaborar en muchos temas: hasta en llegar a la Luna.

P. — ¿Qué teorías barajó su padre sobre la autoría del magnicidio?

R. — Cuando se anunció que se acusaba a Lee Harvey Oswald [que había residido en la URSS] pidió inmediatamente al jefe de la KGB que revisase todos los documentos sobre él. El análisis que le dieron es que podía tratarse de la CIA, tal vez la mafia norteamericana o incluso


stalinPor: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)

La esclerosis es un síntoma de deterioro del organismo, una enfermedad degenerativa que anuncia una espiral descendente biológicamente hablando. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tuvo algo parecido, bajo la égida de Stalin su objetivo social fue pervertido y llegó a crearse una teoría esclerotizada que en la práctica justificaba el discurso hegemónico de sus dirigentes. Aunque se hiciera alusión constante a las palabras de Marx y Lenin, la filosofía que imperaba era el positivismo y no el Marxismo, el modelo que se creaba era hegemónico y no socialista.

Incluso antes de morir, Lenin presintió la tormenta que se avecinaba sobre la URSS y describió el Estado soviético como un auto que se rehúsa a obedecer a su conductor, “como si estuviera conducido por una mano misteriosa y sin ley”, eran los hilos de Stalin asegurándose el control del Partido. La pugna por ser el sucesor de Lenin duró poco, Trotsky tenía muchos menos seguidores que el georgiano y pronto sería expulsado de la URSS, sería perseguido luego por varios países y terminaría asesinado por el servicio secreto soviético.


A Martha Beatriz Roque ya no es necesario “americanizarla”

Por: Osmany Sánchez

 Hace poco una profesora me contaba sus vivencias en un colegio privado en Honduras en el que estuvo trabajando como profesora invitada hace algunos años. La profe nos contaba que lo primero que le llamó la atención fue que en la biblioteca, hermosa biblioteca según sus palabras, apenas había libros sobre la historia de Honduras y los existentes estaban en los pisos altos, casi ocultos.

 En el primer piso, bien a la vista y con ediciones de lujo estaban libros relacionados con la historia de los Estados Unidos, la biografías de todos los presidentes norteamericanos, etc. En esa misma biblioteca vivió momentos tristes pues los militares  norteamericanos iban a reclutar jóvenes para la guerra en Iraq y ella aunque tenía muchas ganas de hablar con ellos y explicarles que esa no era su guerra, no podía hacerlo.

 Durante la exposición de un trabajo relacionado con la temática ambiental una de las estudiantes que estaba exponiendo se refiere al daño ambiental provocado por “las bombas atómicas lanzadas por la URSS en Hiroshima y Nagasaky”. La profe se vira y le dice a otro miembro del tribunal que la muchacha se había equivocado, que había dicho que las bombas atómicas las había lanzado la URSS y la otra profesora le dijo asombrada: “no, no se equivocó, es así…”

 Nos cuesta pensar que sucedan cosas así, nos parece que es un cuento pero lamentablemente el hecho es real y no podemos decir que es aislado.