inflacion en Cuba

Por Roberto G. Peralo. (roberto.peralo@umcc.cu)

La inflación en Cuba es consecuencia de los problemas estructurales que enfrenta la economía. Me sorprende con la superficialidad que los medios de información y funcionarios abordan el tema. Se limitan a señalar como causa de la subida de los precios: a la crisis financiera internacional y a la baja productividad de nuestra economía.

Un ejemplo fue el segmento de la emisión estelar del Noticiero de Televisión “Cuba Dice” del 4 de abril, donde se abordó el fenómeno de los precios en los mercados agropecuarios. La problemática que presentó la sección radicaba en que a pesar de haberse cambiado nuevamente los mecanismos de comercialización, los precios de dichos productos seguían siendo elevados.

Debatían quién era el responsable de los altos precios. Los comerciantes culpaban a los campesinos de venderles los productos muy caros, dándole muy poco margen de ganancia. Los campesinos explicaban cómo los comerciantes vendían la mercancía al doble del precio que la adquirían. Al final del programa concluían los periodistas que la responsabilidad de los precios elevados era por la poca producción de alimentos.

La causa de los precios elevados en los productos agropecuarios en Cuba es un problema multi-causal. No es responsabilidad ni del campesino ni del comerciante. En esto influyen muchos factores muy distantes del sector agropecuario donde el Estado tiene una cuota alta de responsabilidad por sus políticas de precios.

La estructura económica de Cuba hace que los precios estén distorsionados, no guarden ninguna relación lógica con los costos de producción y en muchos casos no son regulados por la ley de la oferta y demanda. En los distintos mercados existentes en Cuba: racionado, autoconsumo, libre, negro, paladares, shopping, de bienes agrícolas y de alimentos homogéneos y substitutivos coexisten una diversidad de precios, donde se viola el principio del valor único para cada producto que se oferta.

bandera cuba
¿Será el 2014 el Año de la Moneda Decisiva?

Por: Harold Cárdenas Lema (harold.cardenas@umcc.cu)
Este año promete. Es el número 2014 de la era cristiana, el decimocuarto del tercer milenio y el quinto de la década de los 2010. Según el zodiaco chino es el año del Caballo y del elemento madera. Pero por sobre todo eso, es el Año de la Moneda Decisiva.
Recuerdo cómo hace apenas un año me maravillaba por la recién adquirida posibilidad de viajar a cualquier lugar del mundo. Algo que me tenía muy preocupado porque durante muchísimo tiempo fue el Estado el que reguló las salidas de las personas, debía tener una buena razón para ello así que el riesgo era alto.
Para mi sorpresa no ocurrió nada extraordinario, ¿será que en defensa de los malditos vecinos del frente hemos creado demasiados cerrojos y ahora nos cuesta abrirlos? ¿Al punto de quedar encerrados nosotros mismos? No sé, este año se cumple un centenario de la primera conflagración mundial así que comienzo “dando batalla”.

titulo 112122822 Por: Roberto G. Peralo

El martes me levanté (literalmente hablando) con la información de que iba a ocurrir el cambio de moneda. Un amigo me despierta a las 6:00 de la mañana dándome el notición. Él lo había escuchado en el programa “Haciendo Radio” y preocupado por la surte de sus ahorros, a esa hora de la madrugada, me pide una asesoría financiera.

Cuando le pregunto por los detalles solo me dice que el sábado el Consejo de Ministro aprobó la puesta en marcha de la unificación monetaria y cambiaria  en el país. Efectivamente como nos tienen acostumbrado nuestras autoridades dieron la noticia en una Nota Oficial. Para el ciudadano promedio sin una cultura financiera, además de alegrarse, es natural que le salten muchas dudas y preocupaciones.

Hubiera sido más práctico haber dado la noticia de forma más directa a través de un programa de televisión en vivo, donde un grupo de periodistas y especialistas en temas económicos con las autoridades responsables de la unificación, informaran con más detalles este proceso. Es necesario explicarle a la población sobre, forma, métodos, causas y consecuencia de esta medida para evitar las histerias colectivas que en los últimos tiempo, a causas de rumores y especulaciones sobre el cambio de moneda, han provocado convulsiones en los mercados paralelos.

Pero no deja de ser alentadora tal noticia. Esta política de dualidad monetaria, a pesar de que fue implementada por una necesidad económica coyuntural,

Por: Greter Torres Vázquez.

Hace algunos días en el periódico vi un chiste de humor gráfico donde una persona le preguntaba a otra: “¿Cuál es la bola que mas daño hace?”, refiriéndose luego a diversas bolas en el argot beisbolero, a lo que la otra persona le responde: “La de la calle.”

¿Cuántas veces no habremos creído a pie juntillas que cuanto chisme y rumor que nos sea contado es cierto? Da risa (o pavor) escuchar como la mayoría de la población se deja embaucar de esa manera, como si fuesen niños, lo que está muy difícil, porque actualmente, ni a los niños se les pueden engañar (algunas veces si, otras no).

Después de la visita a Cuba del Santo Padre Benedicto XVI, un chisme, perdón, una bola comenzó a rodar en las calles. Se hablaba fundamentalmente de que iba a bajar la tasa de cambio de la moneda libremente convertible (CUC). Se oía comentar por doquier: “para cuando el Papa se vaya bajaran el CUC a 12, me lo dijo Fulana que está en Venezuela”, “claro que lo van a bajar, me dijo Mengano que lo pondrán a 17…” y otros mas por el estilo.

Visto esto uno se dice ¿de dónde sacan la información?, debe de ser de un correo del extranjero o porque el vendedor “ilegal” (o no tanto) de dólares se lo dijo, de aquellos que día por día son fijos en los alrededores de la casa de cambio CADECA, haciéndoles mas caso a esas