A inicios de la década de los 90 del pasado siglo se inició el “Programa de la Revolución Energética en Cuba”
A inicios de la década de los 90 del pasado siglo se inició el “Programa de la Revolución Energética en Cuba”

Por: Inocente Hernández

Es reconocido a nivel global y especialmente por los estudiosos de la energía y el medio ambiente la estrecha relación existente entre el incremento acelerado del uso del petróleo como portador energético y el daño ambiental que esto provoca y aunque no sea esa la única razón es de las más importantes.

En 1991 se publicaron trabajos por instituciones científicas  en los que se expresara el daño ambiental estimado en dinero producto de quemar los combustibles fósiles que llegaba a ser hasta un 15% del PIB en las economías de cualquier país, visto de otra forma por cada peso gastado en la compra de combustibles fósiles se requería gastar a su vez 0,33 pesos para atenuar los impactos al medio ambiente. Transcurridos más de 30 años,  esos indicadores  estimados alcanzan valores  límites que apenas se atreven a plantear los estudiosos del asunto.

A inicios de la década de los 90 del pasado siglo se inició el “Programa dela Revolución Energética en Cuba”, sus antecedentes más lejanos aparecen en el planteamiento ético del prócer José Martí cuando expresó “… el hombre no recibe la tierra heredada de los padres sino prestada de sus hijos…” y también en el líder cubano, el co. Fidel, luego del glorioso asalto al Cuartel Moncada en 1953 en su alegato de “La historia me absolverá” al caracterizar que un “gobierno revolucionario” cubano debía atender 6 puntos sobre problemas de: la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud del pueblo. Todos estos problemas dela Cuba de entonces eran conducentes a la presencia del hambre y la extinción del hombre como se planteó en la Cumbre de Rio de 1992.

Ya durante el período abarcado entre 1960 y 1990 producto de la existencia de la industria azucarera, que se potenció con tecnologías del campo socialista, se logró construir modernos centrales azucareros y se

Por: Osmany Sánchez

Si preguntamos a un grupo de personas qué es para ellos divertirse es seguro que encontraremos diferentes respuestas, en dependencia de la edad, nivel cultural o el lugar donde viven. Los fines de semana son para mí el momento de leer los libros que tengo acumulados en la cabecera de la cama, jugar con la niña o visitar a la familia. Cuando se puede vamos a comer en uno de los sitios donde por moneda nacional y a precios módicos se puede disfrutar de buena comida.

Para algunos yo sería un aburrido pues para ellos divertirse es salir a bailar todos los sábados por la noche o para la playa los domingos por la mañana. No es que no me guste ir a una fiesta o a la playa pero la paso mejor cuando estoy en familia y en mi casa.

Si uno de los críticos de la revolución cubana analizara las opciones que tienen los cubanos para divertirse nos dirían que somos aburridos pues no podemos viajar por el mundo y conocer otros países y para demostrarlo nos enviarán fotos y descripciones de sus “hazañas”. Si a uno de ellos los escuchara hablar Bill Gate o uno de los que por millones de dólares viajan al espacio, entonces se reirían de las trivialidades que narran y los considerarían aburridos. En fin que es el cuento de nunca acabar.

El poeta español Miguel Hernández

Por: Josep Calvet

Lo primero que me hubiera gustado decir de Miguel Hernández en esta época de campaña  mediática contra Cuba, de acoso y derribo de la Revolución Cubana, es que era un gran amigo de la Revolución. No puede ser así porque Miguel murió en una cárcel franquista en 1942 y por lo tanto no llegó a vivir el periodo  revolucionario, ni el asalto al Cuartel Moncada, ni el triunfo de la revolución popular. Sin embargo sí se puede afirmar que Miguel era amigo del pueblo cubano.

cubasi.cu

Por Eduardo

Estimados lectores de La Joven Cuba. En el día de hoy, viernes 25 de junio de 2010, mi Universidad se cubrió de Gloria. Recibimos la visita de dos héroes de la epopeya revolucionaria que permitió a Cuba romper con la ignominia del pasado capitalista. Sus nombres no son de los más conocidos; Manuel Echevarría Ramírez, expedicionario del Yate Granma, el primero, y Ramón Montes Cuba, asaltante al Cuartel Moncada, el segundo.

Hombres como ellos constituyen un tesoro vivo de la Patria. Verlos compartir con nuestros jóvenes, con una vitalidad que desmiente sus respectivos 82 y 85 años, fue un regalo para el espíritu. La historia leída nunca tiene el encanto que representa escuchar el hecho histórico de boca de sus protagonistas. Los cubanos nunca cometeremos el error de destruir la historia de la Patria, porque equivaldría al suicidio de Cuba como nación libre y soberana.