Carta dirigida por Camilo Cienfuegos a José Antonio Pérez.

El día 28 de enero fui al Parque Central, aquello parecía un desfile policíaco, estaban por docenas, no permitían grupos ni entrar en el parque, al rato logré entrar. Cuando me acerqué a la estatua del Apóstol rindiéndole homenaje silente y pensando cómo estaba la tierra por la cual murió, se me acercaron dos policías moviendo amenazadoramente los palos, me alejé, me alejé, todos esperábamos la llegada de José Antonio Echevarría, la orden era que cuando él apareciera unirse todo el mundo, el llegó por Prado en una máquina con otros portando una corona, acto seguido empezaron los palos a todo el que intentaba acercarse. Echevarría y los demás peleaban cuerpo a cuerpo con la policía, la corona para el Apóstol destrozada en el suelo.

Yo estaba frente al Asturiano. Cuando corría hacía el lugar me cogieron tres “paisanos” y

Por: Harold Cárdenas Lema

Hace unos días tuve una interesante conversación con un estudiante de periodismo, este trató de convencerme que los cubanos se definen por ser bailadores y gritones, imagino que Martí se haya revuelto en su tumba al escuchar eso. Utilizo este pretexto para comentar hoy brevemente qué es lo que nos convierte en hijos de esta tierra.

Nunca escuché que Félix Varela, el Apóstol, Mella, Villena o cualquier otro de los grandes hombres que ha parido este país y de alguna manera han conformado la cubanidad, se caracterizaran por su baile o destreza vocal. La identidad de una nación consiste en el cúmulo de tradiciones, costumbres y formas de comportamiento que definen a los individuos que viven en ese territorio, por lo tanto podemos inferir de esto que está estrechamente relacionada con la cultura, y la nuestra es muy rica y diversa.

Cuba es un país de complejidades, diversidades y diferencias, todo aquel que busque argumentar de forma simple los complicados procesos culturales y sociológicos de este país, va a encontrar irremediablemente el fracaso. La variedad es lo que nos distingue, es una generalización imperdonable pretender que todos los cubanos toman ron, bailan, juegan dominó o gustan de la playa. Yo por ejemplo soy un pésimo bailador, y aunque disfrute el resto veo inadmisible que según la lógica de mi estudiante se me considere menos cubano por no escuchar música popular bailable (o salsa).

El diario español El País escoge con pinzas a sus articulistas, estos a su vez manipulan y tergiversan la realidad cubana. Esta vez le tocó al blog de los jóvenes matanceros. La Joven Cuba responde.
El diario español El País escoge con pinzas a sus articulistas, estos a su vez manipulan y tergiversan la realidad cubana. Esta vez le tocó al blog de los jóvenes matanceros. La Joven Cuba responde.

Por: Harold Cárdenas Lema

Hace dos semanas un bloguero cubano publicó un artículo en El País sobre mi post La sospecha. Mario Armando Riva Morales me califica de mentiroso en su espacio personal Reflexiones de Manchiviri, alojado en la comunidad de blogs del diario español (sólo con mencionar este espacio ya le estoy dando la mayor promoción que ha recibido posiblemente pues apena nadie lee lo allí publicado, es raro el artículo que contenga comentario alguno). Aunque da vergüenza ajena tener que replicarle a un señor que casi podría ser mi abuelo, el que calla otorga y no tengo otra opción que responder de la manera más respetuosa posible.

Ya en el primer párrafo de su artículo se lamentaba de haber apostado inicialmente al caballo perdedor, (refiriéndose al proyecto socialista nacional), quizás ahora que le juega al caballo de los intereses foráneos su inversión le vaya mejor, aunque no apostaría mucho por su conciencia. A mí me enseñaron a no apostar mi patriotismo, a no tomar a la ligera mi lealtad con mi país y su circunstancia. Este hipódromo es del tamaño de una isla y mi corcel siempre se llamará Cuba, cambiar de caballo merece un montón de adjetivos que prefiero omitir.

No puedo evitar sonrojarme cuando le tengo que explicar a un veterano de Angola que ha viajado por tantos países cuál es el balance final de la historia de la URSS. Armando se refiere a su estancia en la Unión Soviética como estar en “las entrañas del monstruo”, curiosa selección de palabras pero la última referencia que tengo de ellas proviene del Apóstol nacional y en alusión a un país opuestamente contrario, casualmente un país con el mismo discurso inflamatorio que este señor. Me prometí no caer en el facilismo de una vendetta personal o un lenguaje ofensivo así que sólo me limitaré a replicar lo más decentemente posible los argumentos sostenidos por mi interlocutor.