LA REVOLUCIÓN CUBANA FUE LEGITIMADA DESDE SU PRIMER DÍA POR EL ENTONCES TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA

Por: Osvaldo Manuel Álvarez Torres (Master en Filosofía del Derecho, Profesor de Historial del Estado y el Derecho y Derecho Procesal)

 Uno de los manidos argumentos de los detractores de siempre de la Revolución Cubana, ha sido el cuestionamiento de su legitimidad en el poder, pues según sus explicaciones,  no fue el fruto de las tradicionales elecciones a la usanza de lo que postulaba la Constitución de 1940, que introdujo el semi-parlamentarismo en Cuba, aunque este texto constitucional fue defenestrado  y sepultado por los espurios Estatutos Constitucionales fijados por el dictador Fulgencio Batista, a partir del fatídico y cruento cuartelazo del 10 de marzo de 1952, que puso fin a la democracia representativa de entonces.

Pero la verdad debe ser dicha, para que se recuerde y para que quienes no la sepan, la conozcan,  y que jamás se deje morir la memoria histórica de una nación, dado que una nación, un país, una sociedad sin historia, estaría acéfala.

La educación en CubaPor Jesús López Martínez

Como expresé en un comentario en este blog hace varios días, llevo cuarenta y dos años trabajando en la educación de este país. He tenido la oportunidad de  desempeñarme como educador en primaria, secundaria básica, preuniversitario, educación de adultos y en la universidad. He sido maestro, director de escuelas de diferentes niveles y subdirector y director de educación en varios municipios. Por tanto, este es un tema que tiene que apasionarme.

Considero que la segunda mitad de la década de los ochenta del siglo pasado fue un buen momento para nuestra educación por los recursos materiales que se habían acumulado y por la cantidad y calidad de los educadores, pero aún en esos momentos muchos docentes no reunían los requisitos que aspiramos para un educador en este país, que son muy exigentes. Tan es así, que en una ocasión una destacada profesora de un instituto pedagógico nos propuso que le expresáramos los requisitos que debía tener el educador que deseábamos para nuestros hijos. Cuando concluimos nos dijo: ¿se dan cuenta que casi no existen personas con los requisitos que nuestra sociedad (para bien) le exige a los educadores? ¡Y en Cuba somos más de un cuarto de millón  de personas los que debemos reunir esos requisitos!

desdeelotroladodelmuro.blogspot

Por José Julián

Perdonen tan extensa y larga charla teórica, creo que será muy útil para que después entiendan el sentido de mi comentario.

Según la enciclopedia web Wikipedia la palabra «fanatismo» proviene del latín fanitiche, que era la persona que se daba a una entidad pública o secreta para responder al llamado de la misma cuando se le requiera sin importar el momento, hora ni lugar. Una vez que eras parte de tal sociedad no había marcha atrás y todo aquel que se rehusara a prescindir sus órdenes era descartado de pertenecer a esta y si era necesario, la ejecución.

La palabra «fanático» viene del sustantivo latín fanum que significa templo, por tanto, fanático quería decir perteneciente al templo y hubo un tiempo en que llegó a significar protector del templo. Después, adquirió el sentido de intemperancia desmedida en la defensa de la religión.

Así pues, la noción de fanatismo se relaciona con la religión en un principio; pero el término abarca en realidad un campo semántico mayor.

Colaboración con La Joven Cuba

Recientemente visité varias ciudades españolas. Fue una gran experiencia, pues al no tener que vencer la barrera del idioma como en otros lugares, la comunicación con las personas con las que trabajé y con la población en general,  fue muy rica.

Me siento satisfecho porque encontré personas muy atentas, educadas y respetuosas. Conversamos sobre lo humano y lo divino y cuando no coincidimos en algún punto, casi siempre en su visión sobre nuestro país, la divergencia tuvo como base el respeto. Me percaté que en el plano profesional, no obstante la diferencia de los escenarios, las contradicciones siempre propiciaban desarrollo. En cuanto a la situación política mundial y de su país en particular, teníamos muchas coincidencias; pero cuando el tema era Cuba, sin dejar de respetarnos, no llegábamos al entendimiento.

Una colega me dijo un día: No vamos a hablar más de Cuba, porque me da pena que Ud. se vaya a molestar, pues no coincidimos en muchas cosas. Pacientemente, le dije que no me molestaba porque me percataba que hablábamos de dos países muy distintos. Ellos tenían la visión virtual de Cuba que dan la prensa y algunos cubanos que han viajado a ese país y yo hablaba de la imagen real de una persona que había vivido toda su vida en Cuba, incluso antes de 1959. Entonces le conté lo que me había ocurrido el día anterior.