Sobre la burocracia

por Manuel García Verdecia

No hay día en que no nos quejemos de la burocracia. Inevitablemente, la especialización de las actividades vitales y la necesidad de un determinado orden económico-social hacen que unos dirijan y controlen a otros que producen. Además mientras más centralizado es un sistema más imperioso se hace controlarlo todo y entonces se multiplica ese personaje indeseado, el burócrata.

No hablo de funcionarios dignos y esforzados, que los hay, y a quienes no considero burócratas, pero desdichadamente son minoría. Hablo de ese individuo formalista, que todo lo explica con regulaciones y resume con lemas, con los oídos y ojos siempre puestos en las instancias superiores y sin prestar atención a lo que en verdad acontece a su lado y cuyo hábitat son los refrigerados salones de reuniones.

El personaje Facundo Correcto en el programa Vivir del Cuento, encarna algunas características del burócrata

Invariablemente, todo poder rector opera mediante un sistema burocrático. Lo anterior se corresponde con una cualidad pertinente a los seres humanos.

Según el historiador Yuval Noah Hariri, en su libro Homo Deus, lo que distingue a la sociedad humana de las de otros animales es la cohesión que aquella logra mediante redes de realidad intersubjetiva fundadas sobre un relato en el que creen. Es esto precisamente lo que posibilita la supremacía de la burocracia sobre cualquier grupo de individuos, pues esta posee un algoritmo preciso que les permite funcionar cohesionadamente, mientras que el resto de las personas no lo tiene por lo que su unión es débil y su relación poco consistente.

A esto se debe que un pequeño grupo de individuos debidamente organizados intersubjetivamente puede controlar y conducir a conglomerados más numerosos. Es la razón por la que pervive y rige la burocracia.

Si bien cierto nivel de burocracia es imprescindible, siempre que se mantenga en límites admisibles y esté bajo la fiscalización pública, su exceso es lo que produce el mal que entorpece todo desarrollo de las fuerzas que adelantan la sociedad, el burocratismo. Este es directamente proporcional a la ineficiencia de los que dirigen y a la sospecha de que todos somos pillos menos…quienes controlan, o sea, los burócratas.

Estos se escudan en normas y regulaciones que ellos mismos establecen para que nada se le vaya de las manos, o sea, para que todo se nos haga difícil. Porque el burócrata genuino no está para hacer funcionar las cosas bien en beneficio del común sino para cumplir lo que se le orienta (por supuesto añadiendo a esto su grado de ignorancia, prejuicios y oportunismo). Por eso todo debe ir “por los canales” y según “lo establecido”.

Además, como cuida su cargo, siempre tiene prejuicio con todo lo que se sale del marco estipulado, de modo que su postura es establecer lo que no se puede hacer, en lugar de buscar las vías para que las cosas se hagan, que sería lo innovador y provechoso. No hay creatividad ni riesgo. El no, es su constante respuesta a todo lo que supera a las directivas. Desgraciadamente estas normas no se aplican a quienes las instituyen pues siempre dejan una puerta de escape.

La burocracia es un síntoma de descomposición no solo funcional sino ética.

Sé que este no es un problema ni inventado en Cuba, ni único de este país. Prospera con más énfasis en los sistemas altamente centralizados y jerárquicos. El Egipto antiguo fue el modelo ideal. Mientras más reglamentada es una sociedad más burócratas necesita para verificar que lo ordenado se cumpla. Entonces se crea un círculo vicioso dictado por la minuciosa vigilancia y la duda, lo que lleva a controlar al que controla en una escala cuantiosa.

Tampoco la burocracia tiene que ver con un sistema específico. La ha habido en los países del llamado socialismo real y también hay burocracia en el capitalismo, y en cualquier sistema donde unos hombres intenten controlar a otros la habrá. Pero el mal de muchos no puede ser consuelo. No analizo al mundo sino al lugar donde vivo. Solo quiero para mi país una forma de vivir más justa, próspera, decente y plural, en fin, lo más humana posible, algo que entorpece e impide una estructura altamente burocrática.

Hombre espera en oficina estatal en Cuba, Septiembre 2015. Foto: Eduardo Verdugo/AP

Así mismo, es verdad que en la situación creada es difícil prescindir de la burocracia. Todos la denuncian pero la mayoría cae en sus actitudes formularias, superficiales y entorpecedoras, pues la burocracia es insensible, nada inventiva y poco favorecedora (esto es en todos los lugares donde existe como clase, pues lo son incluso marxistamente hablando, pues, aun cuando no sean los dueños específicos de la empresa o servicio que dirigen, lo administran como señores feudales).

A ciertas reuniones que voy quienes las dirigen también culpan a los “burócratas” de los impedimentos para que las acciones se ejecuten eficientemente. El culpable es siempre el otro. Parece ser un alien que está por encima de todos.

Pienso que legislar mejor, no sobre la base de lo que “no se debe” hacer sino sobre lo que se puede hacer en beneficio, no de una ideología, sino del bienestar de todos y verificar que se cumpla la ley, es vital. Las leyes solo se violan cuando dejan de representar el horizonte de aspiraciones de las personas. O sea, cuando van contra la naturaleza de la vida.

Lo otro es el debate crítico sistemático y desembozado, con medios de comunicación que estén alerta y denuncien abiertamente estas prácticas perjudiciales a cualquier nivel, sin impunidad para nadie, con el solo compromiso de la verdad que es el bien del país. Eso implica además que nadie se sienta ajeno al problema y todos los ciudadanos asumamos nuestro deber cívico de enfrentar estas situaciones con coraje y honestidad. Hay muchos que cohonestan pues sacan provecho. Ya se sabe, a río revuelto…

El único límite a ese debate debe ser la veracidad de lo que se denuncia. Eso evitaría muchos problemas, tanto económicos como, principalmente, éticos. Quizá no los resolvería pues hay un fondo oscuro en el ser humano que lo empuja muchas veces hacia lo turbio, pero podría mantenerlo bajo un control mínimo. Es lo que pienso.

8 comentarios

Carlos 5 febrero 2019 - 10:07 AM

“La burocracia es un síntoma de descomposición no solo funcional sino ética” …… Muy de acuerdo con la dicho. En los medios nacionales se pueden leer incontables historias sobre peloteo, burocracia, firmas, cartas, papeles, permisos, cuños y un largo etcétera que afecta tramites, procesos, modificaciones que los cubanos necesitan en su día a día.

Armando 5 febrero 2019 - 11:28 AM

La burocracia siempre existirá,pero debe ser rápida y efectiva,en esto,entra en juego las altas tecnologías,todas las oficinas deben estar conectadas a Internet,tener las computadoras suficientes y personal calificado;hace unos días leía un artículo sobre alguien que se quería hacer el carnet de identidad,primero tenía que pasar por el correo y comprar un sello,a nadie se le ocurrio que el precio del sello puede estar incluido en el precio del carnet,o que función juega el sello con la elaboración del carnet.

jovencuba 5 febrero 2019 - 1:57 PM

Desde que Max Weber explicó el ascenso de la burocracia y su estructura particular, queda claro que no hay desarrollo posible sin organizarla eficientemente porque es la estructura más racional y práctica para organizar la jerarquía humana.
Como no soy economista dejaré este aspecto para algún otro colega pero comentaré en lo que se refiere a desarrollo político.
Para avanzar un país, se necesita desarrollar las instituciones políticas (que no es lo mismo que aumentar la membresia de un partido) y que estas estén separadas del Gobierno como entidades organizacionales distintas.
Lo segundo es aumentar la efectividad burocrática. Yo le doy particular importancia a lo que en Cuba se llama política de cuadros, y no es más que construir un sistema burocrático que opere sobre la base de los méritos de sus miembros. El problema en Cuba, es la interpretación sobre lo que constituye un “mérito”. Ahí creo que está buena parte del debate que debemos sostener, y lo dejo para otro comentario.
Saludos a Manuel Verdecia y demás colaboradores.
Harold

milblogscubanos 5 febrero 2019 - 4:04 PM

El tema del post es la burocracia y no deseo salirme del mismo; por lo tanto, algo que me gustaría compartir lo aporto en el post anterior. Una entrevista a un joven guarimbero venezolano.

Tony 5 febrero 2019 - 4:45 PM

Las excusas de un burócrata, en una reunión del Consejo de Ministros, Reynaldo García Zapata, presidente del gobierno en La Habana, dijo que “las donaciones se han seguido organizando” y reconoció que “en los primeros días hubo confusión con este asunto”, dios mío, ahora es que se da cuenta?! 😉 Saludos 🙂 🙂 🙂

Javier el otro 5 febrero 2019 - 5:18 PM

Armando, el sello es una manera de cobrar el impuesto sobre documentos. Es un mecanismo algo arcaico, pero me imagino que una manera de “controlar” que esos impuestos esten debidamente registrados (y cobrados). En donde resido, el impuesto sobre documentos tambien existe ( pasaporte, licencia de conduccion) solo que es un proceso mucho mas expedito; uno paga en la ventanilla donde se gestiona y zas…Aunque obviando lo de los sellos, debo reconocer que tanto la confeccion del pasaporte como la del CI en Cuba se ha automatizado bastante y agilizado considerablemente, lo cual no quita que a veces haya retrasos porque haya “saturacion” en las redes o los servidores esten lentos, aunque diria que son situaciones coyunturales.

Marlene Azor Hernández 6 febrero 2019 - 6:02 AM

Me ha encantado el enfoque del post sobre la burocracia, sobre todo la constatación de “mal de muchos consuelo de tontos” y hay que analizar la burocracia concreta en Cuba. sólo discrepo del autor en que la unidad intersubjetiva de la burocracia la hace bastante difícil de controlar. El asunto no es subjetivo es objetivo: cuales reglas se utilizan para convertir una persona en un funcionario público, ¿cual es el criterio de selección? ¿cuales son los mecanismos transparentes para que todos los que quieran, accedan por oposición a un puesto público? las instituciones estatales o públicas se rigen por reglas independientes a los partidos políticos o por el contrario se forman a partir del nepotismo y los lobbies políticos más poderosos desde el punto de vista económico y político del momento. Esto en líneas generales. Las burocracias del socialismo de estado son mil veces superiores en cantidad que en cualquier país capitalista porque se plantean como política económica controlar directamente desde el estado, la economía, la cultura, los derechos, los medios de difusión, la vida personal de cada ciudadano. Por eso se utiliza el término de totalitario.
En países latinoamericanos y africanos las instituciones son endebles precisamente porque prima el nepotismo y los “enchufes” como dicen los venezolanos, para conformar la burocracia de manera tal que no hay reglas precisas para todos para evitar los procesos de corrupción ni instituciones para controlar si usted está en un puesto por nepotismo y enchufe o si está por su desempeño y capacidades demostradas. Si comparamos estos países con Europa occidental vemos que las democracias occidentales han logrado, es un resultado histórico, que las instituciones son mucho más sólidas y con reglas precisas para resistir los embates de los políticos de turno y los cambios de partidos en el poder. Por eso los estados de bienestar reforman sus leyes amplían derechos y mantienen el estado de bienestar y cuando un gobierno pretende romperlas, la ciudadanía se lanza a las calles y resuelve las negociaciones con el gobierno.
¿Cual es el criterio de selección de los cuadros en Cuba? ¿porqué este proceso no se realiza de manera transparente y por concursos de oposición para que prime el desempeño y las capacidades probadas como criterio de selección? La burocracia debe existir porque ya la humanidad probó que somos más productivos y eficientes sino abolimos la división social del trabajo. Pero la concentración del poder de decisión en un grupito tiene que cesar, el criterio de selección tiene que cambiar, los estímulos deben ser transparentes y declarar su patrimonio el futuro funcionario público para verificar al final de su mandato si se apropió del erario público o no, los concursos de oposición para una plaza pública debe ser el modo de cooptar a los funcionarios públicos y las reglas tienen que ser precisas, de obligatorio cumplimiento y de obligatorio control por organizaciones independientes a cualquier partido político. La burocracia no es inasible es el resultado de las reglas cívicas y jurídicas que impone el partido en el poder.

milblogscubanos 6 febrero 2019 - 7:39 AM

Ni he leído el bodrio de hoy…por deformación profesional y en menos de un segundo chirría la vista en un montón de faltas de ortografía… la primera es un porqué incorrecto, la segunda en la misma línea un cual mal escrito y de ahí me he venido a comentar.
Usted, además de lo que es respecto al socialismo cubano, y a pesar de haber estado en la universidad bastante tiempo es una inculta. Lea, lea…no solo a sus compañeros firmantes del bodrio de Madrid, es decir, Vargas Llosa, el alcohólico Raúl Rivero, y alguno más, sino a otros escritores o escritoras, por ejemplo la española Belén Gopegui, Almudena Grandes…..

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