Colegas periodistas a los que quiero en lo personal han hablado últimamente en medios estatales de hechos sobre los que antes solo se escuchaban rumores y uno se perdía la versión oficial, las fuentes contrastadas y la investigación profunda sobre las causas: elementos del periodismo concienzudo que tanta falta hacen ahora que ETECSA hace accesibles los datos móviles a todos y cualquier inconsciente publica lo que se le venga en gana.
Gracias a nuestro buen periodismo, he encontrado a los culpables.
El triste espectáculo de Cuatro Caminos es culpa de pueblo indisciplinado. Las calles sucias son culpa del pueblo vandálico. El mal transporte público es culpa del pueblo descuidado. El desabastecimiento es culpa del pueblo acaparador. Los altos precios son culpa del pueblo especulador. La bajísima productividad del trabajo es culpa del pueblo vago. Golfos, torpes, malagradecidos. Diría Brecht «¿No sería más simple/ En ese caso para el gobierno/ disolver el pueblo/ Y elegir otro?»
Por suerte los medios nos informan, por suerte los directivos de los medios dictan las agendas acorde a las necesidades de la gente, por suerte todas esas verdades vienen de gente que tienen el talento y la decencia que no tengo yo que, por carecer de ellos, me he tenido que resignar a extrañar el periodismo que estudié, pero que evidentemente no aprendí.
“Tienes que ir a ver a tu mamá. Está enferma. Debes llevarle algunas cositas”, le dice la esposa a Mongo. El profesor de Cultura Política piensa que no hay ningún problema en trasladarse hasta Cayo Espino. El camión que hace la ruta hasta ese poblado rural manzanillero últimamente casi nunca corre. Pero la motocicleta «Bergovhina» de Mongo aun camina bien. Solo tendría que echarle un poco de gasolina.
Diez de la mañana. Hay una multitud alrededor de la sede de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en Manzanillo. No se escuchan los sonidos de un acto político. Tampoco la visita de ningún líder o artista famoso. “Aquí dan los papelitos para echar gasolina”, me dice Mongo.
Cuando Manzanillo aún era una ciudad próspera, a finales de la década del setenta, comenzó a operar la base de almacenamiento y trasiego de combustible, conocida como “ICP”. La inversión contempló la creación de la infraestructura necesaria para que los barcos de menor calado llegaran hasta un muelle, se conectaran a un ducto, y descargaran el combustible directamente.
Luego, otra inversión, permitiría que barcos de mayor calado hicieran lo mismo desde un poco más al exterior de la bahía. El procedimiento permitía que todo el combustible que consumiera la entonces recién creada provincia de Granma, se acopiara por Manzanillo, ciudad situada justo en medio de la provincia, y luego se distribuyera en tren hacia Bayamo, y en camiones hacia los municipios del sur.
El Señor de Bata Blanca es médico especialista. Con lo que ganó en cuatro colaboraciones consecutivas en el extranjero, compró un auto “Moscovich”. Él, como la mayoría de los médicos manzanilleros, no tiene asignado 20 litros de gasolina mensuales para realizar las actividades vinculadas a su profesión a diferencia de algunos de sus colegas a los cuales el Estado les ha otorgado autos como estímulo. Tiene que pagarla al precio de cualquier otra persona. “Imagínese, si quiero habilitar mi carro, tengo que dejar de trabajar para hacer la cola por el ‘papelito’, y luego ir a hacer otra fila en el Servicentro. Dejo a mis pacientes esperando o voy a pie a los policlínicos”.
Cuando en 1976 surgió la provincia de Granma, la Empresa Provincial de Servicentros fue una de las que quedó en Manzanillo. Era lógico. Por el puerto entraba el combustible a la provincia. Pero llegó el período especial, “y mandó a parar”. La mentalidad centralizadora y verticalista alcanzó su clímax a la par que se fondearon los cargueros al no poder repararse. Una parte del combustible comenzó a trasegarse por ferrocarril.
Y a alguien se le ocurrió la genial idea de ampliar la base de acopio de combustible de Bayamo –que “en definitiva es la capital provincial de Granma”—, y abandonar la de Manzanillo. Se llevaron la sede de la empresa para la capital provincial. Cerraron el puerto de esta ciudad. Los camiones y las pipas rotos nunca se repararon. Los enormes tanques vacíos se fueron oxidando. Los motores y las bombas fueron desmantelados o usados como piezas de repuesto de los de Bayamo.
Entonces el combustible se transporta en rastras a Manzanillo y el resto de los municipios de la costa, directamente desde el centro de acopio de Bayamo hasta los servicentros. No puede hacerse por ferrocarril, de “un tirón” y a un costo mucho menor porque: ¿Dónde lo almacenas si dejaste echar a perder el ‘ICP’ de Manzanillo? Ni por mar a pesar de que se intenta recuperar el cabotaje porque: ¿Cómo lo descargas si dejaste echar a perder el gasoducto y nunca más volviste a dragar el puerto?
Y en eso llegó La Coyuntura.
“Usted tiene que tratar de comprender la situación”, le dice un funcionario del CUPET de Granma al jubilado que ha emitido una queja a la dirección nacional. “Con esta coyuntura por la que atravesamos, no tenemos asignación suficiente de combustible para dar los viajes necesarios y mantener abastecidos los servicentros de Manzanillo y los municipios de la costa. El gobierno ha tenido que crear este sistema de entrega de “autorizos” para regular. Si el Servicentro se queda vacío, y hay una emergencia en el municipio, un accidente o cualquier otra cuestión, entonces sí nos vemos enredados.
Por eso liberamos la venta de gasolina solo cuando la pipa siguiente ya está entrando a la ciudad. Usted debe comprendernos”. Pero el jubilado sabe que, si bien en el resto del país hay situaciones críticas eventuales con la venta de gasolina, el caso de Manzanillo es la resultante de la fatal combinación entre el bloqueo imperialista y la mentalidad centralizadora y verticalista de los que desmantelaron la infraestructura existente. El jubilado no comprende.
No comprende un ingeniero en energética de la Empresa Pesquera Industrial de Granma –la única con carácter provincial cuya sede queda en Manzanillo. “Nos situaron el combustible de los barcos en un Servicentro de la ciudad. Fue un dolor para conseguir suficientes vasijas para trasladarlo, y cuando llegamos a la bomba, nos dicen los trabajadores de CUPET que no nos los pueden despachar porque tienen la orientación de echar el combustible directamente a los medios de transporte. ¿Cómo carajo vamos a subir con los barcos por la circunvalación?”.
Tampoco comprende Mongo, el profesor de Cultura Política, que ha gastado el último suspiro de gasolina que le quedaba en el tanque del “Bergovhina” para ir en busca del “papelito” para echar una cantidad normada de “una gasolina que pagas carísimo”. Luego ha subido hasta el único Servicentro que expende situado a casi tres kilómetros loma arriba. Ha hecho la cola y, cuando casi le toca, llega un auto del PCC municipal, sus ocupantes pasan primero que todos, y echan combustible porque: “Imagínense compañeros, el Partido no se puede parar”.
Luego el temido grito: “Se acabó, caballeros”. Y Mongo tiene que regresar a su casa, primero, dejándose llevar por la gravedad y, luego, a pie, arrastra la motocicleta con las manos. Va pensando en la bicicleta que tiene tirada en el cuarto de desahogo, y en que tiene sesenta años y no sabe si podrá pedalear 33 Km hasta la casa de su mamá en Cayo Espino, para llevarle las provisiones que la enfermedad de la anciana madre demanda, y que la empresa estatal no puede ofertarle allá… Por falta de combustible.
Tras la aparente consolidación del gobierno golpista en Bolivia y la incertidumbre de la resistencia, dos preguntas gravitan aún sin una respuesta clara: ¿será este el triste final de uno de los proyectos más exitosos y populares del progresismo latinoamericano? ¿Será que una vez más las artimañas y excesos de la derecha llevarán las de ganar ante los errores, debilidades e ingenuidades de un gobierno de izquierda?
Lo primero que salta a la vista es que nada de lo ocurrido fue sorpresivo. Meses antes de las elecciones la derecha local y su candidato Carlos Mesa habían anunciado que no reconocerían una victoria de Evo y llamarían a sus seguidores a la desobediencia civil. A nivel internacional, la reacción imperial ante los avances del progresismo en México y Argentina hacía esperar en Bolivia una fuerte lucha por todas las vías: pacíficas y violentas.
Desde hacía semanas las bandas de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) habían iniciado sus desmanes impunemente. En varias ciudades tomaron el control de las calles casi sin resistencia. Aún en vísperas de las elecciones, los grupos de choque del MAS y la fuerza pública dejaron hacer a los fascistas cuando abusaban públicamente de las mujeres en polleras y simpatizantes de Evo.
Quizás el recuerdo de los triunfos electorales anteriores haya pesado más en los cálculos políticos de los estrategas del MAS que el análisis del momento presente. Es cierto que en las elecciones de 2005, en su segundo intento presidencial, Evo obtuvo casi el 54 % de los votos, la mayoría absoluta.
Incluso, el 21 de enero de 2006, un día antes de ascender a la presidencia de la república, fue coronado Apu Mallku (líder supremo) por los pueblos indígenas, en una ceremonia religiosa en las ruinas de Tiahuanaco. Esa fue la primera vez, desde la coronación de Túpac Amaru, en que se otorgó ese título sagrado.
El 10 de agosto de 2008, en un referéndum revocatorio de las autoridades centrales y ocho prefectos estatales, Evo y Linera fueron ratificados en sus cargos con el 67,41 % de los votos. Mas, sobre la cuestión autonómica, la opción del “No» ganó solo con una minoría relativa de los votos, imponiéndose en cinco departamentos (Chuquisaca, La Paz, Cochabamba, Potosí y Oruro), mientras que el «Sí» ganó en los restantes cuatro (Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni).
En enero de 2009 el referendo para ratificar la nueva Constitución tuvo la aprobación del 61,43% del total. Surgió así el Estado Plurinacional de Bolivia, laico e igualitario para todas las etnias del país. Evo proclamó la revolución democrática y cultural en pos de la refundación de Bolivia y la instauración del socialismo comunitario. El nuevo modelo económico-social comunitario estaría constituido por organizaciones estatales –encargadas de administrar los recursos naturales, sus procesos asociados y los servicios públicos?, privadas y cooperativas.
Los éxitos económicos de la nueva Bolivia asombraron al mundo a tal punto que, en 2009, el Banco Mundial sacó a Bolivia de la lista de países de ingresos bajos y la colocó en el grupo de los de ingresos medios. Por ello en las elecciones presidenciales adelantadas del 2009, Evo logró la reelección con el 64,22 % de los votos y en las del 2014, ahora por seis años, lo repitió con un 61,3%. Su mandato concluiría en enero de 2020.
Pero ahora, tras haber perdido el referéndum constitucional de 2016 por un apretado 51 a 49% a favor del No a otra reelección, y con el Sí ganando solo en tres departamentos, la confianza del gobierno en lograr el triunfo en primera instancia con más del 50% del voto, o una diferencia de más de diez puntos, prometía ser muy apretada y discutible.
La aún inexplicada detención de la publicación de los datos electorales cuando la tendencia era al balotaje, para volver horas después con datos favorables a la victoria de Evo en primera vuelta, abrieron las puertas al anunciado boicot de la derecha a los comicios. A partir de aquí ya nada los detendría en la ejecución de sus planes golpistas.
La solución dada por Evo a los cuestionamientos del resultado fue una de las noticias más increíbles de los últimos tiempos. Que hubiera dado a la OEA la potestad, no solo de inspeccionar y dictaminar la objetividad de los resultados, sino darle a su informe carácter vinculante con la actitud del gobierno, fue inesperada para tirios y troyanos. Era como darle al lobo la llave del corral de las ovejas.
Pero ya por entonces la derecha extremista estaba desbocada y confiaba en sus propias fuerzas para hacerse del poder. Incluso se negaron a esperar por la OEA y comenzaron a presionar a los mandos militares ?puestos por Evo? para que forzaran la renuncia del presidente. La actitud pusilánime de esos hombres pasará a la historia de los traidores en un lugar de privilegio.[1]
Al despedirse, Linera repitió, en primera persona del plural, la frase del líder rebelde Tupac Katari antes de morir descuartizado, el 5 de septiembre de 1782: «A mí solo me matarán…, pero mañana volveré y seré millones». Mas, hay dos diferencias notables entre ambos contextos. Aquel lo decía al marchar a la muerte, no al avión que los llevaba al exilio para salvar sus vidas. Estos no tenían nada que esperar: hoy aún son millones los que los apoyan, luchan y mueren en las calles por su causa.
Tanto Evo como Linera han dado muestras reiteradas de valor personal y capacidad de liderazgo durante su vida, pero como gobierno revolucionario no estuvieron a la altura del desafío que les planteaba la reacción. En catorce años en el poder no fueron capaces de armar al pueblo para defender sus conquistas a la fuerza. Crear milicias obreras y campesinas, grupos de choque capaces de disputar la calle a los fascistas y estructuras militares fieles a la revolución, eran tareas que no podían haberse descuidado durante tanto tiempo en que disfrutaron del poder y una situación económico-social favorable.
Ahora la esperanza de los revolucionarios está en que el pueblo militante ?desarmado, confundido y masacrado? pueda unirse a los senadores y representantes del MAS que estén dispuestos a revertir la situación y acompañar a las poderosas organizaciones obreras (COB), campesinas e indígenas en la primera línea de combate. Cada día que pasa se hace más difícil la tarea. Realmente, como dijera Lenin, una revolución vale tanto como sea capaz de defenderse.
[1] Ya el nuevo gobierno de derecha se encargó de premiarlos con su sustitución inmediata por sus propios cuadros militares y policiales.
Sad news and lessons come from Bolivia. The coup has been accomplished. Once again, the military has decided the game in our Latin American region, treading on the very Constitution they swore to defend. Evo and Linera resigned. They said it was to avoid further bloodshed. It’s the end of an era in the history of that Andean nation, the same one that witnessed Che’s death.
No one can deny there was a coup. Evo’s decision to run for reelection may be questioned, but it cannot be ignored that there was a ruling by the judiciary power which authorized his candidacy. In any case, it can be said that there was an institutional crisis, as well as issues with the counting of the votes. What cannot be denied is that Evo should have been the legitimate President until another legitimate President took office. The intervention by the armed forces can only be considered a coup.
Evo and his group made mistakes. When I heard that they had authorized an audit by the OAS, I thought that had to be a masterful plan hatched by Evo and Linera, because it would be tremendously stupid if it wasn’t. By now accustomed to the intelligence of Bolvian leaders, I believed they had everything under control, plan and counterplan. From the distance, I lack the data to judge them properly. The fact is that the OAS came in and played its role.
My romantic side tells me that Evo should not quit; that he should play it out to the bitter end, like Allende. But I want to wait some time before I form a complete opinion. Time will tell how correct that decision was. I want to know what Evo and the MAS will do now. I want to believe his words when he said that he hasn’t betrayed his people, and that he will remain in Bolivia to fight from the bottom, with his coca growers. We’ll see.
What can we Cubans learn from what has happened in Bolivia? What teachings does the fate of popular processes in Latin America offer us? That’s something to keep in mind at this critical junction.
We should first understand what has happened. Evo Morales managed to peacefully coexist, for years, with the Bolivian middle-class. He walked on the path of liberal bourgeois democracy, getting 47% of the vote in the last election. However, the system shook him off, like a dog shakes off rainwater. The right showed its most violent and racist side, reaching extremes such as the rape of a indigenous young woman, who was then hanged with her own braids. The army and the police, which Evo didn’t manage to change, proved to be quite at home at oligarchic domination.
Evo was the President. The MAS attained a degree of hegemony for years. However, the political system of liberal democracy –especially in the shape it takes in Latin America, with its institutions and power apparatus, its parties, its press, its justice and its military– proved to be effective.
The bourgeoisie may let you sit at the head of the table, but it knows it owns the table, the chairs, the windows and the house itself. Sooner or later, they will kick you out of it.
And so one cannot help but remember Fidel, and the clarity with which he led the Cuban Revolution once the insurrectionary phase was completed. He knew the first thing to be done was to disband the old army and the old police, to arm the people, to destabilize the entire bourgeois institutional system. The triumph and continuity of the Revolution in Cuba were achieved thanks to a complete dismantling of the preceding institutional apparatus, and to the cultural shift that was brought about, in which even the concepts of that political system were discredited and largely forgotten.
Of course, it’s not the same to triumph by means of an armed revolution than by winning an election. In Cuba we were lucky enough that most of the bourgeoisie left the country. They lost by forfeit. But it’s a good thing to realize that today, sixty years on, what bothers and pisses off imperialists everywhere the most is that they don’t have a way to deal with the Cuban system, because they lost all handles on our reality.
Seeing what has happened in Bolivia, what happened before in Argentina and Brazil, what is happening in Venezuela, we should be nothing but glad we were lucky enough to have had our history, for having eradicated that scaffolding of liberal bourgeois democracy, a system warped to the benefit of classes which, when push comes to shove, fail to respect their own democracy and at the drop of a hat show their fascist side.
I’m not saying the current Cuban system is perfect. We have major problems which must be overcome. But we should not get too excited about the models of democracy we see in other countries. We also cannot fail to value the cultural aggregate of our recent history. Something as simple as the fact one can talk to a lieutenant colonel at a bus stop, speaks about armed forces which are popular. It may not all be perfect, but they are not detached from the people. That’s a utopia elsewhere in Latin America.
Imagination is needed. Whatever we change in our country must be through socialism. We must materialize that which was only outlined. We must add what was forgotten. We must build the socialist and popular democracy we’ve spoken about so much.
Of course we need to have the rule of law. But justice must come from the heart of the people. It cannot come from those professional and class-minded mafias which treat Latin American countries brutally. We need popular and independent courts of law. It might be a good idea to remember ancient times, and how justice worked in the polis of Athens or in the Roman republic, as well as the experience of the Paris Commune.
We cannot abandon the idea of popular armed forces. Above all, we must rescue Fidel’s idea of popular militia. An army which is the people itself at arms, so no one may snatch away its destiny.
We need transparency and participation in communication. The archaic system of our printed press is an aberration which must be abandoned. Fortunately, the digital world signals the birth of a new sun, with citizen participation and electronic government. At the same time, faced with media empires of capitalist propaganda, we must boost the use of public media by the citizens themselves, as well as the creation of networks and counter-hegemonic media.
There’s a need for democracy, but it must be focused mainly on the economy. We must empower groups of workers. We have the self-management experience of Yugoslavia as an example. The plan must be negotiated collectively, with the participation of all sectors of the economy: public, cooperative and private, with unions and political authorities at the table. There should be an Economic Parliament which worked all year long.
We need pluralism, the historical failed subject of socialism. But it makes no sense that, in a society in socialist transition, this should be attained through a multi-party system. Competition between parties, based on money and propaganda, is the playing field of the bourgeoisie. Instead, there should be empowerment of grassroots spaces, and a practice of pluralism at the base. We should ‘say everything’, ‘look for trouble’. We must allow plurality of programs in elected officials, and supply power and budgets to those officials so they may solve problems.
With the concerted efforts of us all, we must find a truly revolutionary path in present-day Cuba. But it is my firm conviction that such a path does not go through restoring the liberal bourgeois democracy. Count me out for that. Today we witness what’s happened in Bolivia. That’s a violent restoration, in a country where the changes were not that radical. Can you imagine what those who advocate oligarchy and imperialism would do in Cuba if the platform for their accession to power were created?
Accepting the concepts of the enemy is the first step in recognizing a moral superiority it doesn’t have; it is the path to self-blaming, and the gateway to defeat and death.
Nosotros los socialistas, los bárbaros, los incivilizados, nunca le lanzamos una piedra (ni siquiera una trompetilla) a los representantes oficiales de gobiernos que nos desprecian y atacan. Nosotros, los terroristas, nunca escupimos tras los pasos de un turista. Nosotros, lo macabros, nunca asaltamos a los africanos, a los indígenas ni a los blancos que vienen de todo el mundo a hacerse profesionales con los recursos que no usamos para formar a los nuestros.
Nosotros, los delincuentes, nunca invadimos una sede diplomática. Nosotros, que somos una cárcel, mandamos constantemente a nuestros presos a dar salud y educación a gente que no las quieren, que no las pidieron, que no las necesitan. Nosotros, los que odiamos, los xenófobos, los racistas, tenemos fama, por alguna rara razón, de tratar mejor al que nos aborrece o ningunea que a nosotros mismos. Nosotros, que perseguimos a la religión, nos hemos quedado sin mejilla otra para poner. Nosotros, los flojos, llevamos años aguantando palos.
Nosotros, los agentes del Apocalípsis, no nos cansamos de decir te quiero.
Las razones de los animalistas cubanos por tantas criaturas abandonadas también son las razones de Cuba. Razones que han estado siendo esquilmadas desde hace casi treinta años por sinrazones absurdas que, ni siquiera el gobierno se ha dignado en tratar de responder y argumentar.
Las razones de las personas que con decencia y de modo pacífico protestaron frente a la sede de zoonosis en La Habana y que lograron se les atendiera y escucharan sus propuestas, también son las razones de Cuba. Razones de un pueblo que es mucho más noble y digno que la reducción de sus argumentos a la lucha contra el imperialismo yanqui o las ideologías que el PCC considera adversarias.
Porque a este pueblo, salvo denigradas excepciones, no le gustan los abusos de los oligarcas, y tampoco le gustan los abusos propios. No le gusta ver cómo algunos cocheros en Bayamo y Manzanillo, por ejemplo, azotan brutalmente sus caballos, o en Holguín –como lo vi yo mismo hace un par de años—, los maltratan hasta que caen exhaustos casi sin poder moverse.
Las razones de los cientos –no exagero si digo, miles—, de ciudadanos que en toda Cuba se enfrentan a la caza furtiva, denuncian las peleas de perros y las lidias de gallos ante la permisibilidad de las autoridades. Investigan, explican, presentan proyectos como en San Antonio de los Baños en aras de rescatar la cuenca del Río Ariguanabo, y siguen esperando respuestas. Respuestas que no pasan por recursos ni por la recuperación económica porque pasan por toda Cuba, por dialogar y organizar el aporte que cada ciudadano preocupado haga en aras de proteger nuestra fauna.
Hace tres semanas murieron una leona cautiva y su cría en el parque zoológico de Manzanillo. Según me cuentan, “la leona estaba para cesárea pero, por ‘razones objetivas’ no llegaron a tiempo los sueros para su intervención”. En esa misma conversación, uno de los implicados, —veterinario de profesión—, comenta: “Pero si me lo hubieran dicho, yo sé quién tiene ese suero compadre, y nos los hubiera cedido sin lío”. Pero la leona murió en espera de un suero que debía llegar de una entidad estatal en Bayamo y por falta de combustible, según justifican, no llegó.
Esa mentalidad de que las cosas deben llegar “por la canalita” o de que cualquier iniciativa que no se le ocurra a uno de nuestros preclaros líderes, a cualquier instancia, está contaminada por los intereses enemigos… Esa mentalidad es la mayor y más destructora de nuestras sinrazones. Detrás de ella, tanto como detrás del secretismo, se esconden ineficiencias de funcionarios y directivos, personas que no hacen bien el trabajo por el cual el pueblo les paga, o algunos servidores públicos que pretenden ser servidos.
Mascotas abandonadas en La Habana. Foto: @jawnboyd via Twenty20
Es esa mentalidad, junto a la de los que odian a cualquier costo el sistema social cubano, la que tiene secuestradas las razones de Cuba.
Respecto a la protección de los animales –como en cualquier otro asunto de la vida nacional—, las razones de Cuba no deberían seguir siendo las razones de unos cuantos. Ni las de aquellos que culpan a ultranza al gobierno sin atenerse a matices, que no buscan contribuir o participar sino destruir; ni mucho menos las de quienes se creen con derecho a totalizar nuestras ideas, creencias y pensamientos.
Que algunos internautas, con buena o mala intención, hayan usado una foto vieja para ilustrar la denuncia de brutalidad en la recogida de perros callejeros hecha por zoonosis, no significa de ningún modo que la mayoría de los trabajadores de esa entidad cumplan con los protocolos correctos de recogida de animales.
El uso de una foto vieja no niega que nuestros parlamentarios lleven más de una década desoyendo las peticiones de creación en Cuba de una ley contra el maltrato de los animales o una a favor de la protección animal. En todo caso, lo vergonzoso no sería que alguien use una foto vieja sino que, por la sordera de quienes nos deberían representar, esa foto vieja siga teniendo plena vigencia y actualidad.
Esa foto vieja, concedo que tal vez manipulada por alguien, también forma parte de una de las razones de Cuba. Razón desatendida.
Pasé buena parte del mes de octubre luchando por la vida de Pichy, mi pequeño chihuahua. No se pudo ganar esa batalla, pero en el camino, día tras día en la clínica veterinaria de Matanzas, aprendí más de la bondad humana y me convencí de que cuando se habla de la pérdida de valores no se tienen en cuenta muchas cosas importantes.
Lo primero fue percatarme de las condiciones en que laboran los veterinarios de una clínica estatal. El doctor Rasiel y su pequeño equipo son personas de gran vocación, pero limitadas por escasos recursos. No disponen de medicamentos. Ni siquiera están autorizados a emitir recetas. Apoyan sin embargo a todas las personas que protegen a los animales callejeros. Ellos mismos, allí en la propia clínica, cuidan permanentemente de un perro y dos gatas ciegas.
Lo segundo fue poder escuchar, y disfrutar, las muchas anécdotas de bondad humana y amor por los animales:
Tiene ochenta y tres años, pero se conserva fuerte. Es muy locuaz y me cuenta su historia mientras el doctor esteriliza a la perrita que trajo. Trabaja comprando pan en la madrugada para proveer a varios dueños de cafeterías que le pagan por ello. Cuida de alrededor de veinte perros que vienen a alimentarse a su patio diariamente. Los vecinos ayudan en algo. Arroz, boniato y, en ocasiones, vísceras o pescado.
Dentro de la casa solo tiene cinco, no caben más. Tres eran propios y dos fueron abandonados por sus vecinos al permutar. Los perros, ya viejitos, corrieron varias cuadras tras el camión de la mudanza. Cansados, volvieron y se echaron en su portal. Les abrió la puerta. Agradece al doctor su apoyo en la esterilización de los perritos. «Bastante sufren ya mijita, hay que evitar que nazcan sin hogar», me dice. La adoré.
Es joven y dispuesta. Se ve que sabe tratar con animales. Llegó con una perra parida y su pequeño cachorro. La recogió en la terminal porque le avisaron que llevaba dos días de parto y solo había nacido vivo uno de la camada. Le ponen suero y recetan antibióticos. No es el primero que trae, cuenta la recepcionista. Ahora la tendrá en su casa hasta que se reponga e intentará buscarle un hogar. Acaricia a la perrita y le habla.
Le celebro a la perra en lo que espera su turno. Es sata, pero muy bonita y se ve cuidada. La mujer, de mediana edad, responde: «No es mía. Vive en mi centro de trabajo. Es de todos. Le traemos comida, la bañamos cuando hace falta y ahora la traje a esterilizar. Si tuviera una casa grande la llevaría conmigo. Pero allá está bien, la atendemos y ella paga con fidelidad y cuidando como una guardiana las áreas del centro».
Las personas allí tenían algo diferente en la mirada. Pregunté, pero ninguno pertenecía a grupos de protección animal.
Las redes
Animalistas, protectores, defensores de los animales, así les dicen… Han asumido gran relevancia en las redes sociales, pero es evidente que ya eran una red de ayuda y defensa. Comparto toda la información sobre su benéfica labor, que me llega sobre todo desde dos de sus grupos que se observan muy organizados: Cubanos en Defensa de los Animales (CEDA) y Protección Animales de la Ciudad (PAC).
Adriana Bárbara García, una protectora residente en la provincia de Ciego de Ávila, miembro de Esmeralda Grupo de ayuda y protección animal, me ha hecho descubrir otras muchas asociaciones dispersas por el país, menciono algunos de ellos sabiendo que quedaré en deuda con otros:
Asociación Cubana Protectora de Animales y Plantas (ANIPLANT)
Callejeros en Adopción
Bienestar Animal en Cuba (Bienac)
Huellas Callejeras de Cuba, de La Habana
Callejeros Olvidados y Perros Callejeros, ambos de San Juan de los Remedios
Mejores Amigos, de Matanzas
Grupo de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana de Cuba
Veterinarios por la Protección Animal (VESPA)
Proyecto de la Facultad de Medicina veterinaria de la Universidad Agraria de La Habana
Santiagueros por el Bienestar Animal (SALBA)
El refugio de Yoanne Lisbet Valdés Caballero en Sancti Spiritus o el de La Milagrosa en defensa de los animales desamparados, dirigido por Milagros Mailyn González en La Habana
Existe un mapa, elaborado por la organización Cuban Animal Rescue, que grafica la distribución espacial de los grupos de protección animal en la Isla. Liudmila Morales Alfonso, cubana, docente e investigadora en temas de justicia social y candidata doctoral por la Universidad de Salamanca, me aclara que algunos grupos tienden a disolverse en poco tiempo y surgen nuevos, de ahí que el mapa puede estar desactualizado; sin embargo, puede ofrecer una idea de la fuerza del activismo en favor de la causa animal.
A Liudmila le solicité una breve caracterización del fenómeno, este es su punto de vista:
Los grupos de protección animal en Cuba están haciendo un trabajo bastante amplio, dada la situación de maltrato hacia estos que se vive en el país, normalizada culturalmente y propiciada por políticas de manejo de la Zoonosis que están muy lejos de la perspectiva proteccionista o de derechos. Su número ha crecido exponencialmente en los últimos años y a lo largo del país, aunque hay mucha variedad. Tenemos desde grupos formales y consolidados, con cientos de miembros que cumplen diferentes funciones, hasta pequeñas iniciativas de dos o tres personas. Sin embargo, los problemas que enfrentan tienen una base común, a partir de dos puntos.
El primero es la falta de reconocimiento legal, que los limita en su interacción con instituciones del Estado, así como con individuos y otras organizaciones de la sociedad civil ante casos de maltrato, por ejemplo. El segundo son las dificultades materiales para desarrollar su labor, lo que complica tanto los rescates como la atención a los animales y la creación de refugios. Esa situación se complica dado que Cuba no cuenta con una ley de protección animal ni con instrumentos jurídicos que garanticen condiciones mínimas para el activismo por esta causa.
Ante ello, los grupos ponen en práctica diferentes estrategias para el trabajo coordinado, que involucran redes familiares, geográficas y sociales. Esas redes también se han venido fortaleciendo a medida que su trabajo se extiende y se conoce mejor. El proceso involucra vínculos tanto locales y nacionales como transnacionales.
Los grupos de protección animal aúnan personas de diversas generaciones, aunque se observa en las imágenes de sus miembros un gran número de jóvenes, algo muy alentador.
Las acciones están bien coordinadas: detección de un caso de maltrato o abandono, a veces de pérdida; rescate; aviso para trasladar a un hogar de acogida o un refugio, tratamiento inmediato y gestión en procura de medicamentos; esterilización si es pertinente, y, una vez salvado, se pone en aviso de adopción. La mejor parte es cuando el animalito finalmente llega a ser adoptado. Los textos de los anuncios están bien redactados por lo general y apelan a los sentimientos más generosos del ser humano.
Esta es Esmeralda, la primera rescatada por el grupo avileño y que le dio nombre a la asociación.
Foto cortesía de Adriana García
Debajo verán una imagen difundida por CEDA con la secuencia completa de un caso, desde el rescate hasta la adopción.
Foto Facebook
Los resultados del trabajo de los grupos de protección son harto elocuentes. PAC nos notifica en esta imagen un resumen de sus logros en rescates y adopciones correspondientes al año 2018.
Foto Facebook
La necesidad de coordinar acciones con inmediatez, que es un requerimiento en este tipo de organización, ha provocado que las redes sociales se conviertan en una vía por excelencia para los rescatadores de animales. Estos grupos generan un voluntariado que se aprecia dedicado en cuerpo y alma a esa humanista y meritoria tarea. Sus simpatizantes y seguidores crecen cada día.
La Ley
No existe en Cuba una ley de protección animal. Muchos la pidieron en los debates previos a la aprobación de la nueva Constitución, pero no fue incluida. La respuesta cívica pronto llegó en forma de una marcha pacífica, organizada el 7 de abril de este año para la habitual peregrinación hasta el cementerio de Colón, donde se encuentra la tumba de una afamada protectora de animales.
Para sorpresa de muchos, se logró que fuera la primera marcha autorizada a portar carteles de una organización no legalizada en el registro de asociaciones. En las pancartas se pedía la aprobación de una Ley de protección animal.
El nombre de Beatriz Batista se dio a conocer como una de las artífices de la aprobación. Con su cara bonita y sus veintiún años, esta estudiante de Comunicación Social ha demostrado que sabe hacer bien las cosas. Ella y Odalys Jaramillo, otra protectora, lograron que el gobierno del municipio Plaza permitiera la marcha. Cientos de personas se les unieron ese día.
En La Habana radica la Asociación Cubana Protectora de animales y Plantas (ANIPLANT), presidida por Nora García. Es la única asociación con estatus de ONG, ya que la Ley de Asociaciones 54/1985 permite una sola por finalidad. ANIPLANT tiene filiales en Varadero, Cárdenas, Caibarién, Villa Clara y otros lugares, pero el proceso es engorroso y demora.
Hace más de un año se promete que el Ministerio de la Agricultura trabaja en un proyecto de Ley, pero no ha habido apremio alguno, que se conozca, por parte de la ANPP, que ocupada en la producción del voluminoso cuerpo legal derivado de la nueva Constitución, ha demorado demasiado una situación sensible y humana.
Para agravar las tensiones, en los últimos días la institución Zoonosis arreció su campaña de recogida de animales callejeros en la capital. Las imágenes tomadas eran de gran crueldad. Después se supo que en apenas unas horas los habían sacrificado. En Cuba se utiliza para ese fin la estricnina, un producto rechazado en casi todo el mundo por la agonía que provoca en los animales.
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La paciencia llegó a su fin. El 11 de noviembre, en horas de la mañana, una manifestación pacífica de protectores de animales se ubicó frente a la sede de Zoonosis. No habían avisado públicamente de su propósito, pero pronto se les unieron vecinos del lugar y otros protectores que lo supieron. En los carteles se podía leer: «Abajo Zoonosis», «Hablamos por los que no tienen voz», «Ni una pata menos», «Exigimos Ley de Protección animal Ya», «Cuba contra el maltrato animal», «Estricnina NO», «Esterilizar sí, matar no».
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Las autoridades del orden público resolvieron civilizadamente la tensión. La Policía se retiró y se permitió que tres rescatadores entraran para dialogar. Mucha gente estuvo a la expectativa desde diversas partes de Cuba y también de otros países.
Lo próximo que se supo era que llegaron a un acuerdo: no seguirían capturando animales callejeros por el momento, y accedieron a entregar a casi todos los perritos que debían ser sacrificados. Se propuso una reunión al día siguiente donde diez activistas serían recibidos por las autoridades del Ministerio de Salud, al cual pertenece Zoonosis.
Las puertas se abrieron y el rescate de los perritos pudo efectuarse. La mayoría enfermos, temblorosos, miraban con esperanza a los que los llevaban en brazos con ternura. Si la bondad humana tuviera rostros, este sería uno de ellos.
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Como bien asevera Liudmila Morales: «La creciente atención que está recibiendo el tema puede favorecer su trabajo, pero también ocasiona ciertos conflictos relacionados con el propio activismo de la sociedad civil en un país donde su expresión organizada sigue despertando resquemores».
El día 12 ocurrió la reunión y, lo que se ha reportado de ella en las redes da fe de la inclinación de las autoridades para colaborar en proyectos comunes con los rescatadores. No al sacrificio, creación y gestión de refugios, campañas de esterilización, y, sobre todo, acciones en favor de la concientización ciudadana para el cuidado y el no maltrato de los animales.
La lucha por la Ley de Protección Animal es un punto crucial en la agenda de los activistas. Más de siete mil personas han firmado en menos dos días en las redes solicitándola. Se espera una recogida masiva de firmas para el 16 de noviembre.
Este movimiento cívico, humanista, muestra que la sociedad civil cubana goza de buena salud. Expresa igualmente que el Estado puede ser parte de esa corriente autónoma, pero proclive a colaborar en todo con las autoridades por el bien de los seres que no tienen voz y que necesitan de la nuestra. Una voz hasta ahora tímida pero ya evidentemente decidida.
Mi hija llega. No sabe de lo que escribo. Me cuenta que muchos de sus amigos de la Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas han creado un grupo en WhatsAppp para luchar por los derechos de los animales. Se llama UM No al maltrato animal.
Llegan tristes noticias desde Bolivia. El golpe se consumó. Una vez más, los militares han decidido el juego en nuestros países latinoamericanos, pisoteando la Constitución que juraron defender. Evo y Linera renunciaron. Dijeron que para evitar mayores derramamientos de sangre. Lo que resulta el fin de un ciclo en la historia de esa nación andina, la misma que hace más de 50 años vio morir al Che.
Nadie puede negar que hubo golpe. La decisión de Evo de reelegirse puede ser cuestionada, pero no se puede obviar que hubo un fallo del poder judicial que autorizó su candidatura. En todo caso se puede decir que hubo una crisis institucional, así como problemas con el conteo de los votos. Lo que no se puede es negar que Evo era el presidente legítimo en funciones, hasta que otro presidente legítimo hiciera su toma de posesión. La intervención de las fuerzas armadas solo puede ser considerada un golpe.
Evo y su grupo cometieron errores. Cuando escuché que habían autorizado una auditoría de la OEA, pensé que debía tratarse de un plan maestro de Evo y Linera, porque si no, era una tremenda estupidez. Acostumbrado a la inteligencia de los dirigentes bolivianos, creí que tenían todo amarrado, plan y contraplan. Desde la distancia, me faltan datos para juzgarlos. El hecho es que la OEA llegó, entró y cumplió su papel.
Mi lado romántico me dice que Evo no debía renunciar, que debía quedarse como Allende hasta el final. Pero quiero esperar un tiempo antes de formarme un juicio completo. El tiempo dirá cuánto hubo o no de acertado en esa decisión. Quiero saber qué harán ahora Evo y el MAS. Quiero creer en sus palabras, cuando dijo que no ha traicionado a su pueblo, y que se quedará en Bolivia a luchar desde abajo, con sus trabajadores cocaleros.
¿Qué enseñanzas podemos sacar los cubanos de lo que ha pasado en Bolivia? ¿De lo que ha pasado con los procesos populares en América Latina? Eso es algo en lo que debemos pensar en esta hora crítica.
Lo primero es entender lo que ha pasado. Evo Morales logró convivir pacíficamente, por años, con la burguesía boliviana. Caminó por las vías de la democracia liberal burguesa, obteniendo en las últimas votaciones el 47% de los votos. Sin embargo, el sistema se lo sacó de encima, como un perro que se sacude el agua de lluvia. La derecha mostró su lado más violento y racista, llegándose a extremos como la violación de una joven indígena, a la que ahorcaron con sus propias trenzas. El ejército y la policía, demostraron ser fieles seguidores de la dominación oligárquica.
Evo era el presidente. El MAS logró cierta hegemonía durante años. Sin embargo, el sistema político de la democracia liberal, sobre todo en la forma que esta toma en Latinoamérica, con sus instituciones y aparatos de poder, sus partidos, su prensa, su justicia y sus militares, demostró ser efectiva.
La burguesía puede dejarte que te sientes en la cabecera de la mesa, pero ella sabe que suyas son la mesa, las sillas, las ventanas y la casa misma. Tarde o temprano te sacará a patadas de su casa.
Entonces uno no puede dejar de acordarse de Fidel, y de la claridad con que llevó adelante la Revolución Cubana una vez terminada la fase insurreccional. Él sabía que lo primero que había que hacer era eliminar el viejo ejército y la vieja policía, armar al pueblo, desquiciar todo el aparato institucional burgués. El triunfo y la permanencia de la Revolución en Cuba se lograron gracias a que fue barrido completamente el aparato institucional anterior, y a que se produjo un cambio cultural, donde incluso los conceptos de ese sistema político quedaron deslegitimados y en gran parte olvidados.
Claro, no es lo mismo triunfar con una revolución armada que ganar unas elecciones. En Cuba también tuvimos la suerte de que la burguesía abandonó el país en su mayoría. Perdieron por abandono del tablero.
Es bueno que hoy, sesenta años después, nos demos cuenta de que lo que más molesta y jode a los imperialistas de todas partes es que no tienen cómo entrarle al sistema cubano.
Viendo lo que ha ocurrido en Bolivia, lo que antes pasó en Argentina y Brasil, lo que pasa en Venezuela, no podemos sino alegrarnos por la suerte de tener la historia que tenemos, por haber erradicado ese andamiaje de la democracia liberal burguesa, un sistema trucado para beneficio de unas clases, las cuales en última instancia no respetan ni su misma democracia, y que a la menor oportunidad muestran su lado fascista.
No estoy diciendo que el sistema actual cubano sea perfecto. Tenemos grandes problemas que deben ser superados. Pero no nos debemos entusiasmar por los modelos de democracia que vemos en otras latitudes. No podemos tampoco dejar de aquilatar el acumulado cultural de nuestra historia reciente. Algo tan sencillo como que uno puede compartir con un teniente coronel en la parada de una guagua, nos habla de unas fuerzas armadas populares, que sin que todo sea perfecto, no están alejadas del pueblo. Eso es una utopía en Latinoamérica.
La imaginación se impone. Lo que vayamos a cambiar en nuestro país debe ser por la vía del socialismo. Debemos hacer realidad lo que se quedó en esbozo. Debemos añadir lo que se olvidó. Debemos construir la democracia socialista y popular de la que tanto se ha hablado.
Por supuesto que necesitamos un estado de derecho. Pero la justicia debe nacer de las entrañas del pueblo. No pueden ser esas mafias profesionales y clasistas que se ensañan con los países latinoamericanos. Necesitamos tribunales populares e independientes. Tal vez sea buena idea mirar a la antigüedad, a cómo funcionaba la justicia en la polis de Atenas o en la república romana, así como a la experiencia de la Comuna de París.
No podemos renunciar a unas fuerzas armadas populares. Sobre todo, debemos rescatar la idea fidelista de unas milicias populares. Un ejército del pueblo, para que nadie le pueda arrebatar su destino.
Necesitamos transparencia y participación comunicacional. El sistema arcaico de nuestra prensa escrita es una aberración que debe ser abandonada. Por suerte, el mundo digital nace con un nuevo sol, con participación ciudadana y gobierno electrónico. Al mismo tiempo, frente a los emporios mediáticos de la propaganda del capitalismo, se debe potenciar la utilización de los medios públicos por la misma ciudadanía, la creación de redes y medios contrahegemónicos.
Existe la necesidad de democracia, pero esta ante todo debe ser económica. Debemos empoderar los colectivos de trabajo. Allí está la experiencia de la autogestión en Yugoslavia. El plan debe hacerse por negociación colectiva, donde participen todos los sectores de la economía, pública, cooperativa y privada, donde estén los sindicatos y las autoridades políticas. Debería existir un Parlamento Económico que funcionara todo el año.
Necesitamos pluralismo, la asignatura pendiente del socialismo histórico. Pero no tiene sentido que en una sociedad en transición socialista este se construya con un sistema de partidos. La competencia de los partidos, basada en el dinero y la propaganda, es el terreno de juego de la burguesía. Lo que se debe es empoderar los espacios de base, y practicar el pluralismo en la base, el “decirlo todo”, el “buscarse problemas”. Permitir la pluralidad de programas en los cargos electos, darle presupuesto y poder a esos cargos para la solución de los problemas.
Entre todos, debemos encontrar un camino realmente revolucionario en la Cuba actual. Pero es mi firme convicción que la cosa no va por restablecer la democracia liberal burguesa. Para eso no cuenten conmigo. Hoy estamos viendo lo que ha pasado en Bolivia. Eso es una restauración violenta, en un país donde los cambios no fueron tan radicales. ¿Se imaginan lo que harían si pudieran los pro-oligarquía, pro-imperialistas, en Cuba, si se les creara la plataforma de su ascenso al poder?
Aceptar los conceptos del enemigo, es el primer paso para reconocerle una superioridad moral que él no tiene, es el camino a la auto-culpabilización, y es la puerta de la derrota y la muerte.