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Ruth Bader Ginsburg o el experimento americano

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En Cuba solíamos ver estas cosas pasadas por Hollywood. Al menos en la Cuba de los ochentas todo esto olía a falsedad, acaso a propaganda. Que la chica fuera hija de emigrantes judíos, que la madre muriera cuando ella solo tenía 17 años; que siendo de clase media, de un barrio en Brooklyn pudiera ir a Cornell, Harvard, Columbia… ¿Qué sistema de becas podía ser tan generoso con una mujer en los años 50’s en los Estados Unidos? ¿No era aquella la época de la televisión, la gloria para las amas de casa pariendo niños-futuro/niños-postguerra y esperando a que el esposo llegara, abriera la puerta y dulcemente anunciara “baby, I’m home”? Hollywood.

Pero ni siquiera Hollywood puede reinventar la realidad cuando encuentra frente a sí una historia que lo supera. Y ese fue el caso de Ruth Bader Ginsburg, la “Notoria Ruth”, la “Disidente Ruth”, la Jueza del Tribunal Supremo que fue nominada por Bill Clinton en 1993 y que consiguió su silla en la máxima rama judicial del gobierno en una votación del senado que cerró 97-3. Sirva de referencia este dato: en el 2018, Kavanaugh, último juez supremo nominado, fue admitido con una votación de 50-48. Era otro país, quién lo duda ya.

Tímida y viciosa del trabajo, la historia la había recogido mucho antes de su reciente muerte. Ginsburg fue construyéndose como hito poniendo su cuerpo menudo a experimento. Cuatro horas de sueño al día (a veces dos) consiguieron que alternara la crianza de los hijos, con un marido que enfermó y sobrevivió al cáncer muy tempranamente y con el estudio minucioso de todos y cada uno de los casos que consiguió llevar al Tribunal Supremo desde la década del setenta del siglo pasado. Casos en los que no era ella quién decidía sino quien representaba a quienes demandaban.

Gracias a esas victorias (5 de 6 ganó Ruth en el Supremo) más las que luego apoyó siendo ya parte del máximo poder judicial de la nación, fueron inscribiéndose en la Constitución algunas de las leyes más equitativas de las cuales nos beneficiamos hoy: igualdad salarial para las mujeres; beneficios de seguridad social para los hombres en el caso de que dicho hombre quede a cargo de la crianza del hijo por muerte o abandono de la madre; posibilidad de que las mujeres asistan a colegios militares históricamente atendidos por hombres; matrimonio igualitario o protecciones laborales para los sujetos transgéneros.

El poder seductor de Ginsburg frente a los jóvenes -quienes la llevan desde hace años en camisetas, colgantes, tazas de café, calcomanías para las computadoras y cuánta regalía podamos imaginar- se fundamenta en el impacto glolocal de su trabajo y también en la posibilidad que Ginsburg en sí misma ofreció como personas del futuro. Porque Ruth Bader supo envejecer sin ceder frente al conservadurismo, manteniendo intactas la fe en el progreso, en un mañana que no tendría que ser para su beneficio sino para el de quienes venimos detrás.

Su trabajo impulsando y firmando leyes es tan loable como el de sus principios disidentes del ambiente retrógrado que se va apoderando cada vez con más fuerzas de U.S.A.. Todas las veces que no estuvo de acuerdo con la votación lo dejó por escrito. Demarcándose así de episodios conservadores. Renunciando siempre a participar, incluso cuando lo hicieran sus colegas más políticamente afines.

El experimento americano, tal y como lo hemos conocido, lleno de fallas mas funcional por una buena parte de los últimos 244 años está a punto de fracasar. Y mucho de ello tiene que ver con la muerte y posible sustitución de RBG por un juez/a supremo/a que no entienda la necesidad de disentir y de avanzar agendas que por fuerza incluyan las urgencias de minorías y otros grupos desfavorecidos: la ciudadanía blanca norteamericana que vive por debajo de los niveles admitidos de pobreza sería uno.

Porque un país que genera riquezas a ratos inconmensurables; pero donde por un lado se invierten 721.5 billones anuales del tesoro nacional en abastecer y sostener las cinco ramas del Ejército y por el otro el Departamento de Educación solo recibe 64 billones, necesita disidentes en el Tribunal Supremo.

Si la administración actual consigue pasar una votación favorable en el Senado, los jueces quedarían en una representación imaginaria de 6 conservadores y 3 liberales. Válido sea aclarar que los jueces supremos están en libertad de votar más allá de su partido de filiación y que la rama judicial del gobierno tiene poderes que están completamente separados del poder ejecutivo que constituyen el Presidente, el Vicepresidente y su gabinete; así como de la rama legislativa (Congreso, Senado y Cámara de Representantes).

Sin embargo, un Senado de mayoría republicana con un sector radical conservador; un presidente que responde solo a los intereses de esos mismos conservadores y a fuerzas de facto que generan tanto capital que devienen en poder políticamente simbólico y un Tribunal Supremo desbalanceado es ya no el comienzo, sino la primera escena concluida de un filme distópico y nada hollywoodense que pasaría a pantalla como “El fin de las Instituciones o de cómo terminó el experimento americano”. Ojalá y así no sea.

Gracias Ruth, por la resistencia.

(Puede interesarle: Chesterton y la decadencia americana)

The Excesses of the Pandemic

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Although it’s not common practice in all of the country’s municipalities during the pandemic, the convoy that picks up the contacts of confirmed COVID-19 cases in the city of Los Palos drove past me recently. The Sunday drowsiness of that town in the southeast of Mayabeque province was broken by the howling of police car sirens. Behind a patrol car, half the town assembled in their porches watched a car with doctors drive by, followed by two buses and another car, also with a siren, which parked across the middle of the street like in a gangster movie. They came to pick up a man, linked to a recently confirmed case.

It was a frightful scene, as it was so atypical and over-the-top. And it became even more dramatic, since the contacts of other people, rounded up in other neighborhoods, waved from behind the bus windows with blushed faces and tearful eyes as if they were on their way to the gas chambers in Auschwitz. When the unpleasant parade was over, an idea materialized in a collective cry and broke the prevailing startlement among the neighbors: What a show!

Indeed, what a show. Transported in that convoy that guzzles the scarce fuel needed to always maintain an ambulance available – because, it’s worth remembering, people still have heart attacks, bouts of appendicitis or strokes –, the contacts of confirmed cases toured the town like lepers in the Middle Ages. In this case, those shrill sirens were the Saint Lazarus clackers that announced their approach.

For some reason I ignore, since the coronavirus arrived in our tropical republic it exacerbated that harmful and almost inherent inclination we have for the extreme, for the surreal. There are more than enough examples to illustrate this, and many that are more outlandish than this local and specific one.

It’s impossible to forget how, after the tremendous and rather successful effort made to control the virus, the authorities relaxed the measures as the holiday months approached and that brought about this new outbreak, statistically more terrible than the initial one, and which has jeopardized, among many other things, the normal start of the school year. The situation truly seemed more or less under control back then, and with the familiar epic discourse, we wished to proclaim that we had ‘won the battle’, instead of waiting before letting people go celebrate in beaches, pools, and bars. But we didn’t wait, and since the virus knows nothing of epics, it affectionately came back, thanks to the lightness of those above and to the imprudent indolence of those below.

Also, few other things have been as over-the-top as the so-called fight against illegalities, which has stolen the show during family nights along with the Cuban soap opera. With the arrival of COVID-19, as if it were an expected surprise visit, an army of officers, guided by the accusations of the officious, has swooped more viciously than ever on hoarders and people who profit at shop queues or by re-selling products. They have fined and apprehended other men and women who, in many cases, had been committing the same illegality for years, in the same place and in front of the same people. But it seems their time is up and now, on a pandemic whim, they must obey the law.

And that’s good, better late than never. But the illegalities are only a consequence of the economic precariousness that has prevailed for a long, long time; the causes remain immovable, like the prehistoric rocks at Stonehenge, and the true corruption often hides behind reports, in offices, far from the long lines and the sweat, detained in pointless meetings.

Some of those cases – which have merited a curious TV spot with the funny hashtag #NoMarquesMás (roughly translated as ‘don’t hog the queue’) and the corresponding shoehorned Martí quote – make us notice other excesses. One example is the issue of people profiting from exchanging foreign currency. Certainly, the Cuban Penal Code establishes sanctions for that offense. That’s unchallengeable. But also unchallengeable is the existence of shops that operate with Freely Convertible Currency (FCC), which is acquired from international currencies that, ironically, are impossible to acquire legally in Cuba.

Then, the only ones who can buy in those stores are those with people abroad sending them money? Are they off-limits for the rest of Cubans, those who didn’t have an aunt leave during the Mariel exodus or a cousin sail away during the Crisis of the Rafters? It turns out now we do want and we do need those who left in order to refloat our socialist economy. What’s a person with no way to acquire foreign currency to do, if many staple products can only be purchased in those shops?

Another prime example is one of the illegal white cheese producer. His productivity levels, the quality of his product, and the inexistence of it in the state-run market, far from eliciting solidarity regarding the detection of an offense, generated questions about the State’s failure to satisfy many demands and about the potential to do so in the non-state sector, if it weren’t restricted by countless and mostly inexplicable hindrances.

Such enterprising practices, still outside the law, contain the solution to some of our more pressing problems, by extrapolation of the homeopathic principle that like cures like (similia similibus curentur).

Precisely in the same realm of this matter is the unlucky appearance on a recent broadcast of the Mesa Redonda by comrade Sobrino Martínez, who helms the Food Industry, one of the most sensitive ministries due to its direct impact on the well-being – or ill-being, in this case – of the population. The charismatic minister has laid bare the inability of some political actors to lead fundamental processes and has taken to the extreme the grotesque nature of political discourse in times as delicate as these.

We know what to do to fight the virus and we’re doing it.

We have also known for a long time what to do to improve the economy, at least the part that’s up to us, but for reasons that escape understanding it still hasn’t been done, and we keep indulging in extremes that turn our existence into an unbearable torment. At the end of each failed test, and bearing the weight of the experiments and measures that don’t work, are us Cubans.

Between tripe, spent hens and tons of imaginary croquettes, sweating away life in never-ending lines, running away from a virus that refuses to leave us, waiting for a monetary unification that shrinks and extends like a spring, suffering through the last few episodes of El rostro de los días and keeping an eye on the arc of the Lesser Antilles for a hurricane that might give us the coup de grace, most of this country spends its days during the pandemic, resisting, enduring, surviving. We’ll have to see for how long.

Translated from the original

Nuevos viejos macarthismos

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Foto: Cuba50

¿Lo viste? Alexander Abreu ahora es el nuevo objetivo de la oposición trumpista miamense.

 ¿Lo leíste? Ahora el realismo socialista en Cuba fue un hálito, una llovizna brumosa, un discurso breve del presidente de la Asociación de Perros Chihuahuas de Cuba.

 ¿Te enteraste? Si en algún punto has defendido a Fidel, mantente alerta: tu telefóno puede ser publicado, te pueden mandar mil mensajes racistas de odio, se puede desatar una campaña mediática en tu contra – no digas Cuba…

¡Muy buenas! Somos La Joven Cuba y este es nuestro resumen semanal de la agenda pública nacional. Hoy dedicaremos nuestro resumen a hablar sobre el misterioso caso de la no-fiesta de Jorge Jr., las multas por propagar epidemias de la Dirección Provincial de Salud y lo caro que puede salir tocar en trompeta el himno nacional.

***

En la madrugada del pasado 10 de septiembre, Jorge Hernández Carvajal, “conocido artísticamente como Jorge Junior, director de la agrupación Los 4”, publicó en su muro de Facebook el video de una aparente fiesta celebrada en su casa por la noche. Dicho video, propalado y criticado fuertemente en redes sociales por la aparente violación de lo establecido en el Decreto 14 de 2020, ha desatado una insospechada purga.

Primero fue el Instituto Cubano de la Música, quién rechazó públicamente la “irresponsabilidad” y la “falta de pudor” de Jorge Jr y quienes se encontraban con él en su casa, ofreciendo además disculpas a “los profesionales de la salud y demás compatriotas que día a día trabajan en el enfrentamiento a esta enfermedad (la Covid-19)”.

Lo sucedido resonó luego de que la periodista Paquita de Armas Fonseca escribiera en su perfil de Facebook que Jorge Jr. era un irresponsable. “Dentro de su casa usted tiene derecho a hacer lo que le dé la gana, pero si por ese accionar usted contagia a un familiar, un vecino o alguien en la calle debe ser sancionado con todo el peso de la ley”, escribió.

En defensa del reguetonero salió La Diosa, que le dijo a la periodista cubana que “en Cuba seguimos con el COVID por culpa de que dejaron entrar italianos enfermos porque nos hacía falta el dinero”.

Luego, el artista explicó públicamente que la supuesta fiesta no era tal. “La directora del Instituto Cubano de la Música (ICM) y el presidente de Artex, con la directora de mi empresa, Matilde, me llamaron y me empezaron a cuestionar por la supuesta fiesta. Yo les expliqué que no era una fiesta, les enseñé los videos, las fotografías del video y llegamos a un acuerdo de que no era tal fiesta”, dijo en un vídeo para sus redes sociales.

Además, dijo que se le había impuesto una sanción de tres mil pesos de multa y se dirigió a Paquita tachándola de hablar sin saber. “Ustedes son los culpables de que mucha gente estén como esté, porque a ustedes les creen la cantidad de mentiras que les mandan a decir”, dijo, aparte de sentirse ofendido con el ICM.

Jorge Jr. dió un plazo máximo de tres días al ICM para que le levantaran la multa. “Si yo tengo que pagar algo que no hice, a partir de ese momento considérenme otro más en contra de esta p…”, dijo, y añadió que “¿Me van a poner la multa a mí? Yo soy un irresponsable, yo soy el responsable de todas esas colas que están en la calle (…), yo fui el responsable de dejar entrar un barco lleno de enfermos al país en medio de la pandemia… Que irresponsabilidad la mía, asere”.

Después, la Dirección Provincial de Salud informó que hubo un error en la imposición de la multa, “condicionado por la inobservancia de lo establecido en la norma jurídica, aplicándose otro inciso del decreto que no correspondía con la infracción cometida”, por lo cual se la retiró y se le aplicó una posterior sanción de  dos mil pesos por el Artículo 2.1.1 del Decreto antedicho.

La nota de la DPS de La Habana no especifica cuál fue primera contravención que se le quiso imputar al director del grupo Los Cuatro: el músico había declarado que debía pagar 3 mil pesos, lo que corresponde solo con tres incisos del Decreto en cuestión.

El primero de ellos sanciona con esa cantidad de dinero a los jefes de centros de trabajo o estudio que incumplan las normas sanitarias vigentes, tanto en las áreas exteriores como interiores, a quienes no habiliten en las entidades estatales, formas de gestión no estatal y otras instituciones, los pasos podálicos y soluciones de agua clorada o alcohólica; y por último a quien circule con el vehículo sin la autorización de “Vía Libre” o sin el sello de excepcionalidad, en el horario restringido, de 7.00 pm a 05.00 am.

***

No quedó ahí.

El presentador e influencer radicado en Miami Alexander Otaola publicó en su más reciente show el número de teléfono del músico Alexander Abreu de Havana D’ Primera, con la intención pretendida de que todos los cubanos de a pie que reciben multas por el gobierno reciban su ayuda, tal cual lo hizo, afirmó, con el reguetonero Jorge Junior.

“Como Alexander Abreu tiene la posibilidad de ayudar a los cubanos multados y ninguno de estos artistas se proyecta públicamente cada vez que multan a un cubano de a pie (…) Como ninguno de estos artistas que pueden resolver para ellos estos problemas y no lo resuelven para nadie, pues yo he decidido publicar el número de Alexander Abreu para que usted lo llame y le exija que le rebajen su multa o le eliminen su multa”, dijo Otaola.

El ministro de Cultura cubano, Alpidio Alonso, salió en defensa del músico y aseguró que es víctima de una campaña mediática orquestada desde Estados Unidos. “Todo mi apoyo y solidaridad con el gran músico Alexander Abreu, víctima de una sucia campaña mediática de manipulación y de odio contra intelectuales y artistas cubanos, concebida, dirigida y muy bien pagada desde los Estados Unidos. Hagamos que prevalezcan la verdad y el amor”, escribió Alpidio en Twitter.

Alexander Abreu, líder de la agrupación Havana D’ Primera, denunció en redes sociales las múltiples amenazas de muerte que ha recibido por parte de sus detractores luego de la filtración de su número telefónico. “He recibido 1000 sms en mi teléfono donde me dicen desde gorila hasta las más peores ofensas que existen, como si yo fuera un criminal de guerra”, comenzó escribiendo el reconocido trompetista en su Facebook.

“Lo único que quiero decir es que a todos los que escriben con tanto odio les tengo un corazón lleno de amor y música”, mencionó a quienes prefieren atacarlo. El cantante destacó que no solo recibió mensajes de odio sino que muchas personas también le han agradecido por su música.

“Muchas personas tomaron mi teléfono para agradecerme por la música y estoy agradecido por el amor que contrarresta las energías negativas. Tengo el corazón abierto para cada uno de los cubanos que existen por el mundo el que me conoce sabe que por más que traten de ofenderme más se ablanda mi alma”.

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Para cerrar, en otro orden de noticias:

1- Pedro Jorge Velázquez lo ha vuelto a hacer. Reaccionando a un reciente artículo de Yassel Padrón Kunabvaeva, el estudiante de periodismo villareño y miembro de Horizontes Blogs, acusó de acusar a Granma de ñoña, y ripostó señalando que él encontraba en La Joven Cuba el mismo defecto. Además, tachó de ataque al artículo y señaló que LJC “ataca como verdugo y llora como damisela”. En su post comentaron los sospechosos habituales: equiparaciones a Cibercuba, camuflajes proyectados, “las gaticas de María Ramos estas”, “La Joven Cuba son mercenarios (sic), ¿alguien lo duda?”.

En medio de todo, el decimista Antonio Rodríguez Salvador, fiel lector de nuestro medio y que el mismo día nos dedicara un intento poético (“La degeneración de la décima como género independiente, y su subproducto: los decimistas”, señalara Manuel Sosa como el décimo peor estigma de la literatura cubana) ,criticó el a su entender incierto análisis sobre la influencia desmesurada del realismo socialista en cierto período de nuestras artes, así como sus prácticas culturales/represivas adyacentes- al parecer ignorando el recital de poesía asaltado por paramilitares, (Librería El Pensamiento, Matanzas, diciembre de 1988), las bases para concursos literarios establecidas en Cuba a partir de 1971 (“Y para volver a recibir un premio, en concurso nacional o internacional, tiene que ser revolucionario de verdad, escritor de verdad, poeta de verdad”), el manifiesto “Nos pronunciamos”, el antiorigenismo, el artículo “Somos los actores de una historia increíble”, firmado por Guillermo Cabrera Infante (“Hasta las familias de los fusilados saben que se obra con espíritu de honradez”).

A esto podemos agregar la reducción a pulpa de “Lenguaje de mudos”, la “Nota aclaratoria de la UNEAC” a la publicación de los libros “Fuera del juego” y “Los siete contra Tebas”, los versos de la altura de “Mujer,/tú no eres el comunismo,/pero te le pareces”, la refacción de cierto verso de Lezama Lima a una versión más conveniente y el obliterar en el Diccionario de la literatura cubana, publicado en 1980 y 1984, los nombres de Gastón Baquero, Calvert Casey, Carlos Montenegro, Lino Novás Calvo, Severo Sarduy, Justo Rofríguez Santos… Cabe resaltar, como muestra de raíces, el inicio de la poesía “obrera” con la publicación, en el suplemento del Diario de la Marina, de “Salutación fraterna frente al taller mecánico”, de Regino Pedroso: “(…) ultraístas imágenes de transmisiones y poleas,/exaltación soviética de fraguas”.

La reacción al post del estudiante de periodismo villareño Pedro Jorge Velázquez fue tan pronta como elegante: Yasser Padrón Kunabvaeva replicó, sencillamente, que todo aquello era amarillismo y oportunismo, el querer ser “la octava o la novena espada del marxismo”. Pedro Jorge Velázquez solo respondió que él no se victimizaba.

Permítasenos pues, en aras de la pulcritud, pequeños apuntes para sacar de su cuasi-hegeliana confusión a Pedro Jorge Veláquez:

  • A diferencia de lo que pretende deslizar, LJC no recibe financiamiento vinculado a ninguna entidad del gobierno federal estadounidense y se opone activamente a esas prácticas, por considerarlo una violación del derecho internacional.
  • A diferencia de lo que Pedro Jorge Velázquez (no) hace en su blog  (para el cuál por lo general solo realiza crónicas o comentarios deportivos), Yasser Padrón Kunabvaeva, aún sin ser periodista, ha tocado en sus ya casi innumerables artículos para LJC todas las aristas posibles que se le pudieran exigir a un intelectual cubano, desde los falsos críticos al totalitarismo, la política electoral en Estados Unidos, las medidas económicas tomadas por Miguel Mario Díaz Canel y, sí, la forma insulsa y autómatica de los metódos discursivos del establishment cubano.
  • El contraponer una imagen eminentemente masculina (“ataca como verdugo”) a otra eminentemente femenina – y decimonónica (“llora como damisela) para sugerir una indefinición (¿”centrista?”) de valores resulta lamentablemente heteropatriarcal para un auto nominado feminista que lee a Rita Segato.
  • El contemplar a toda crítica como nociva y quejarse de la etiquetación percibida mientras etiqueta a otro, es más digno de la carencia de valores democráticos de la oposición trumpista radicada en Miami que de un auto nominado revolucionario.
  • En aras de la corrección, solo nos resta señalar que su post contiene una ligera errata: le falta un “de” en su última claúsula: “es con otro segmento fuera este (sic) plano”.

Por último, extender nuestra infinita compresión a quienes nos encuentran insulsos: ya sabemos que los vertujais son de sabores más primarios.

(“VERTUJÁI: en argot penitenciario, el vigilante a cargo de las llaves. Por extensión cualquier celador.

En mi época, esta palabra estaba ya muy extendida. Decían que procedía de los vigilantes ucranianos: “¡Quieto ahí y no te gires!”- “¡Stoi, ta ne vertujais!”)

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We the Ungrateful

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Foto: @Elloco via Twenty20

We are not ungrateful. The appearance by the Minister of the Food Industry on the national television program Mesa Redonda has triggered criticism, comments, jokes, and memes in the Cuban social sphere and on social media, the usual whenever a public figure screws up badly. And the repercussions go beyond his figure since these events often bring to the fore others which, under normal circumstances, remain concealed behind the happy curtain of silence.

I will not refer to what the minister said or to how he said it… or maybe I’ll do it below. Remember the memes about Trump and the disinfectant? Many of us witnessed or participated in the criticism, comments, and challenges to the president of the most powerful nation in the world for such a foolish remark. Many of us laughed and enjoyed the internet memes on the topic that sprouted daily on the web. One of the qualities that distinguish human beings is laughter, the mockery of what they consider terribly stupid or ridiculous, and that is – correct me if I’m wrong – an escape valve in stress situations. That’s the reason why, for example, the entire world laughed its head off with the magnate’s blunder, instead of having him shot in the head or sending him a missile.

All public figures are exposed to public scrutiny.

We Cubans have an idiosyncrasy molded by shortages and by our typical joyful character. Joking is a natural part of our culture and it has helped us survive through the worst moments, whether individual or collective. Even in funerals, we make jokes. In buses, when people who are desperate for having waited so long trying to get on through a gauntlet of shoves and elbows, practically walking over each other, you see many splitting their sides with laughter as if they were being tickled to death. And that’s because humor is inseparable from the way we are. Whoever tries to take that away from us has already lost the battle.

However, in the last few days, after the broadcast of the above-mentioned Mesa Redonda and everything it triggered, some official media have labeled as being ingrates, parasites, and even bought by the enemy all of those who took to the networks to laugh at the minister’s apparent ineptitude and lack of preparation, and I say apparently because one must always give the benefit of the doubt. Cubans have always made jokes about our leaders, and we have laughed at their fickleness and mistakes. The difference is that now we can express it on social media, which, for better or worse, is here to stay.

It seems the government authorities and the official media haven’t heard about it. We all remember that botched article in the Granma newspaper in which they criticized the makers of the popular TV show Vivir del Cuento for the parodic portrayals of cadres and political leaders at different levels. We know what came afterward. The thing is that our government officials – always so serious and solemn, so impeccable, so pure and all-knowing, so perfect – are never wrong, they never admit any mistakes, and that’s why it’s unfair that we criticize them and even have a laughing fit when we see them talk like they just came out of a science-fiction film.

It would appear we Cubans live surrounded by comfort and lacking nothing, thanks to the efficient and solid work of our officials. I mean, we would be very ungrateful if we showed dissatisfaction in the form of jokes and mockery. In short, the appearance by the comrade minister of the food industry deserves a deluge of applause and loads of gestures and words of gratitude for having informed the people so coherently, with explanations as transparent as chemically pure water, and, above all, for leaving our bellies full with the couple billion tons of food that are being produced.

We have all the right in the world to joke and laugh.

Isn’t it enough with the shortages and miseries we’re enduring? Are we also to worship mediocrity, lack of clarity, poor management, and the outdated verbal diarrhea that justifies everything with the siege of the blockade? Must we feel grateful for that? Must we feel grateful that they mean to feed us with tripe and croquettes? In developed countries, they also make canned food for dogs and cats. Do they think we’re stupid? Pig and cow tripe. And the meat, comrade minister? Who’s eating that?

If one is an ungrateful parasite that contributes nothing to society for laughing at the blunders of our leaders and asking these questions, then sure, I am one. If our officials don’t want to be the object of jokes and mockery, then come back to earth, put your feet on the ground once and for all, because our people, who use humor and jokes as an escape valve, and who also have a high level of education, isn’t stupid at all and will continue to laugh at everything and everyone whenever it feels like it.

Translated from the original

Tiempos de desagradecidos homeopáticos

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¡Muy buenas! El agradecimiento en Cuba no puede ser para críticos ni gusanos, Ciego de Ávila no acaba de decidir si quiere ser la otra capital del país, la homeopatía nos salvará a todos y vamos a hablar (otra vez) del Día Cero. Somos LJC, y este es nuestro resumen semanal de la agenda mediática del país.

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Gracias por la crítica.

Un artículo de Teresa Melo para Cubadebate, donde contrapusiera “un número alto de personas muy sacrificadas, de entrega honesta, de trabajo” a todo aquel infidente que criticase al gobierno, provenga de cualquier punto ideológico – “tanto parásito carente de sentimiento y sentido común y conocimiento, a quienes lo único que sobra de verdad es el tiempo”- (otra vez) ha desatado (otra vez) un “fiero debate” sobre los límites y el papel de la crítica en nuestra sociedad.

A Melo, cuyo artículo ofendiera con justeza a buena parte de la nación, se la ha sumado ahora, junto con Mariela Castro -digamos que por lo mismo de siempre- y a Paquita de Armas -por haber osado criticar la fiesta/videoclip irresponsable de Jorge Jr.- a la Santísima Trinidad de mujeres auto nominadas revolucionarias que la oposición trumpista ha atacado con ojeriza.

Ante esto, actores mediáticos pro gubernamentalistas han exigido, con cierta dosis de ironía, que se las defienda de la misma forma en que se defendió en las redes sociales a feministas independientes de organizaciones estatales,. Se obvia así las notables diferencias entre un ataque mediático encabezado por medios opositores y otros dirigidos desde medios de comunicación nacional.

https://jovencuba.com2020/09/15/nacion-insultada/

Por supuesto, más allá de los desequilibrios esperables, nada justifica el acoso, la demonización y el linchamiento mediático. Más preocupante que el odio virtual, que en algún momento llegará a su fin, resulta preguntarse qué visión tienen las autoridades ante la reacción popular a estas declaraciones. La respuesta a Melo, como lo fuera a Sobrino Nieto, solo es sorprendente para quienes todavía entienden la comunicación política como el clamar desde un púlpito.

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Las dos capitales pándemicas.

Ante el hecho de que en un mismo día las provincias de La Habana y Ciego de Ávila continuaron reportando la mayor cantidad de casos positivos a la COVID-19 en el país y que en cada una de ellas se abrió un evento de transmisión local, el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, insistió en la necesidad de trabajar para evitar la negligencia en estos casos.

El mismo día se inició un evento de transmisión en el área de salud del policlínico “Marcio Manduley”, del municipio de Centro Habana, en el cual se han confirmado 14 casos positivos con la enfermedad y detectado 117 contactos, dijo el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda. También se abrió otro evento en el consejo popular Venezuela, del municipio avileño de igual nombre, que acumulaba 19 pacientes positivos.

Acerca del evento abierto en Centro Habana, el gobernador de la capital,  Reinaldo García, dijo que desde varios días atrás se comenzó a trabajar como foco, en tres manzanas. A partir de la confirmación de los últimos pacientes, dijo, se decidió incrementar el universo a tres manzanas más, con lo cual se amplió además la población a pesquisar y la toma de muestras PCR en el lugar.

Compleja es también la situación epidemiológica en Ciego de Ávila, provincia que en los últimos 15 días acumula 259 pacientes diagnosticados con  COVID-19, la mayor tasa de incidencia por cada cien mil habitantes del país – 59,26.

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Volvemos a ponernos hipocráticos.

A pesar de la carencia de evidencia científica que demuestre su efectividad, el gobierno cubano y Labiofam siguen insistiendo en mercantilizar como propuestas viables medicamentos homeopáticos, como demuestra un reciente artículo y podcast publicado en Cubadebate.

Obviando tanto la ausencia reveladora de literatura académica científica que valide la eficiencia del PrevengHo-Vir como el trabajo continuado que la revista Juventud Técnica ha ido llevando a cabo en los últimos años para desmentir la eficacia de la medicina homeopática, el artículo defiende las ya conocidas “cinco gotas bajo la lengua con intervalo de una semana” como muy efectiva, aun cuando “contra la extensión de su uso operen los tradicionales prejuicios hacia la medicina homeopática”, confundiendo homeopatía con medicina tradicional, la cual sí posee comprobados resultados eficaces.

No existe ningún tratamiento homeopático aprobado por la Organización Mundial de la Salud para la prevención o tratamiento de la COVID-19. “No hay evidencia actual para recomendar un tratamiento anti-COVID-19 específico” para pacientes con la enfermedad confirmada, dice el manual de tratamiento clínico de la enfermedad de la OMS. Existen muchos ensayos clínicos en curso que prueban varios antivirales potenciales; pero no soluciones homeopáticas.

clinical management of novel cov

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Para cerrar, en otro orden de noticias:

  • Luego de que esta semana se haya filtrado una escala pretendida de salarios a ser implementada luego de la reforma cambiaria y monetaria -que no reunificación, pues todavía tendríamos dos monedas- volvemos (lo ha adivinado: otra vez) al debate sobre para cuando es lícito esperar un supuesto Día (al menos no Punto) Cero donde se elimine una de las dos monedas cubanas que circulan actualmente. Es una medida que Cuba lleva esperando desde que se aprobaran los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución en el IV Congreso del Partido Comunista de Cuba en el año 2011. Si bien dicha medida hubiera sido preferible en una situación favorable (tener una economía con un sector productivo fuerte y alta complementariedad, un balance positivo en el comercio de bienes, en la cuenta corriente, la balanza de pagos, una posición en términos de deuda manejable, holgura fiscal suficiente, acceso a fuentes de financiamiento, un prestamista de última instancia y un buen “ambiente de negocios” que haga atractivo el país) cupiera señalar que en dicho caso probablemente no hiciera falta una reforma.

Unificación monetaria: Ser o no ser

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S.O.S Aves

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aves
Fuente: Miguel Díaz-Canel Bermúdez @DiazCanelB / Twitter

por Yibril Massip Veloso* y Sergio L. del Castillo Domínguez**

El 19 de agosto del 2020 el presidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez lanzó desde su cuenta en la red social Twitter un inesperado tuit. La imagen que lo acompañaba contiene fotografías de algunas de las aves endémicas de Cuba como el Tomeguín del Pinar (Phonipara canora), el Catey (Psittacara euops), el Negrito (Melopyrrha nigra), la Cotorra Cubana (Amazona leucocephala leucocephala) (subespecie endémica), y otras aves migratorias bien conocidas por los cubanos como la Mariposa (Passerina ciris) y el Azulejo (Passerina cyanea).

En un mensaje en letras negras se leía: “Mejor volando. No al contrabando de especies de aves silvestres en Cuba”. Además, escribió: “Defender nuestra Patria es también proteger su fauna y su flora. Debemos enfrentar las ilegalidades que atentan contra la flora y la fauna”. El mensaje era claro. Las especies que allí se mostraban son en efecto, las que más comúnmente vemos en jaulas por las ciudades y campos del archipiélago.

En el contexto de las más recientes acciones por la conservación de la naturaleza en Cuba, este tuit tiene como antecedente una declaración conjunta hecha por la Sociedad Cubana de Zoología, la Sociedad Cubana de Botánica, la Fundación Ariguanabo y la Fundación Antonio Núñez Jiménez.

Firmada en La Habana el 10 de agosto del 2020 por los presidentes de dichas organizaciones de la sociedad civil cubana, en ella se establecen una serie de puntos claves que diagnostican el estado actual de la conservación de la naturaleza en la Isla, y tiene como objetivo contribuir a perfeccionar las acciones para mantener y mejorar el estado actual de los recursos naturales y la biodiversidad en el país.

El pronunciamiento es un punto de partida fundamental para la lucha contra uno de los más importantes peligros que afectan a la naturaleza cubana: la caza, recolecta, captura, uso y comercio ilegal de aves dentro del territorio nacional.

Un amplio número de regulaciones vigentes en la Legislación cubana tratan el tema de la conservación de la naturaleza. La Ley 81 (Ley de Medio Ambiente), establece en el Título VI, Capítulo 2 “Protección y Uso Sostenible de la Diversidad Biológica”, artículo 85 que: “Las especies de carácter endémico, aquellas cuya supervivencia se encuentre amenazada, en peligro o en vías de extinción o las que tengan alguna especial connotación y los ejemplares representativos de los diferentes tipos de ecosistemas, así como sus recursos genéticos serán objeto de especial protección por el Estado, lo cual incluye el establecimiento de rigurosos mecanismos de regulación, control, manejo y protección que garanticen su conservación y uso racional”.

Más adelante, en el Capítulo 6 “Flora y Fauna Silvestre”, artículo 115, inciso c, se establecen cuáles son las especies de flora y fauna silvestre que pueden ser objeto de caza, pesca o recolección, las que pueden ser objeto de manejo y las vedas temporales o permanentes; mientras que en el inciso e, se establece la protección especial de las especies amenazadas o en peligro de extinción, con el objeto de recuperar y estabilizar sus poblaciones.

La mencionada ley ampara a la Resolución 160 /2011 del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la República (CITMA) que contiene las principales regulaciones para el control y la protección de especies de especial significación para la diversidad biológica en el país. Además, la Ley Forestal No. 85 /1998 establece entre sus objetivos específicos: “Conservar los recursos de la diversidad biológica asociados a los ecosistemas forestales y regular el uso y aprovechamiento de los recursos no madereros del bosque”.

Por último, la Ley 21/1979 (Código Penal) recogía en su Capítulo XXIII “Caza Ilícita”, artículo 294: “El que cace especies en época de veda o en lugares prohibidos, o con armas o trampas no permitidas, o infrinja de cualquier otro modo las disposiciones legales sobre la materia, incurre en sanción de multa hasta doscientas setenta cuotas.”

Sin embargo, en la Ley 62/1987 (Código Penal vigente) no aparece este artículo referente a la caza ilícita, pero si aparecen conductas como la actividad económica ilícita, el contrabando y la receptación, que pueden relacionarse con el comercio ilegal de especies. Aun así, se siguen violando continuamente la mayoría de estas disposiciones oficiales.

A finales del mes de marzo el Consejo de Ministros aprobó un plan gubernamental que pretende dotar de mayor coherencia al sistema de enfrentamiento institucional, donde se ejecuten una conjunción de medidas administrativas, de regulación, control y operativas. Así se pretende alcanzar mayor integridad y eficacia en la prevención y enfrentamiento a los delitos e ilegalidades que atentan en contra de los recursos naturales.

En esa fecha, el Presidente de la República fue muy directo: “Vamos a ordenar todo esto, y hay que hacerlo con la manga al codo”. Fue enfático al señalar que existen ilegalidades que han estado a los ojos de todos, se han ido convirtiendo en cosas normales y no se ha actuado. Aun así, se siguen violando continuamente la mayoría de estas disposiciones oficiales.

Las aves cubanas no son solo aquellas que se encuentran únicamente dentro de las fronteras del archipiélago y no habitan en otro lugar del planeta (nuestros endémicos), sino que el término hace referencia a toda especie que esté presente todo el año, sea residente temporal, o sea transeúnte en nuestro país. A nuestro juicio, la causa de que se nos haga “normal” ver aves enjauladas en las casas o  siendo vendidas en los parques, tiene un origen diverso.

En casi cualquier paisaje cubano es frecuente encontrar individuos adultos, jóvenes e incluso niños en bicicletas con jaulas; sobre todo durante los períodos de migraciones anuales, cuando miles de ejemplares de múltiples especies de aves llegan a Cuba a partir del final del verano, para pasar el invierno, o en otros casos reponer fuerzas para seguir hacia otras tierras al Sur.

Estos individuos aprovechan el conocimiento transmitido durante décadas de caza y la impunidad de sus actos, para capturar a machos y hembras de las más llamativas especies, algunas de las cuales ya se mencionaron. Constituye una “suerte” de tradición en la que los muchachos generalmente se inician sin conocer el enorme daño que ocasionan dentro de los ecosistemas cubanos y regionales.

En la mayoría de las ocasiones se capturan individuos machos, ya que en las aves, por lo general, estos presentan los plumajes más llamativos, sumado a melodiosos cantos, muchas veces únicos e irrepetibles. La captura representa una fuerte presión sobre las poblaciones de las especies, que ven reducido el número de individuos de este sexo, comprometiendo la temporada reproductiva a su regreso a sus sitios de anidación.

Los captores usan los más variados métodos, que van desde poner aves señuelos en jaulas trampas, o reproducir el canto de la especie a capturar haciendo uso de bocinas. Más recientemente estos han hecho uso del montaje de redes de niebla, cuyos finos hilos son casi imperceptibles para estos animales, y son empleadas en trabajos de investigación por técnicos y científicos de todo el planeta.

Dichas redes manipuladas sin conocimientos básicos hace que muchas aves mueran,  resulten mutiladas, o pierdan una parte considerable de su plumaje durante el proceso de extracción de la red, y el traslado hasta su destino final.

Sin embargo, las aves que nos visitan no son las únicas afectadas. Las poblaciones de la Cotorra Cubana y el Catey, únicos dos representantes vivos y autóctonos del Orden Psitaciformes (cotorras y pericos) en nuestro país, han sido también diezmadas por la acción del hombre. La afectación principal proviene de la destrucción de los sitios que usan para anidar y de la continua captura de sus pichones para ser vendidos como aves de jaulas.

Estas especies solo son capaces de anidar en oquedades de árboles, mayormente abiertos, elaborados y abandonados por Pájaros Carpinteros, y que son aprovechados además, por muchas otras aves como los Sijúes cotunto y platanero (Margarobyas lawrencii y Glaucidium siju, respectivamente), Cernícalos (Falco sparverius) y Tocororos (Priotelus temnurus).

El afán de obtener portentosas ganancias provenientes de la caza ilegal lleva a los cazadores, en muchas ocasiones, a derrumbar estos árboles, con la consiguiente muerte de los pichones (8 de cada 10 pichones mueren en el proceso de captura y transporte) perdiéndose además un futuro nido.

También son perseguidas otras especies de atractivo canto como el Ruiseñor (Myadestes elisabeth), el Sinsonte (Mimus polyglottos), el Negrito, los Tomeguines del Pinar  y de la Tierra (Tiaris olivaceus). Así como rapaces capturadas para técnicas de cetrería, para exhibición o para usarlas para tomarse fotos junto a ellas, ya sea por privados o en ocasiones por empresas estatales asociadas al turismo.

En esta lista entran el Cernícalo (Falco sparverius), el halcón peregrino (Falco peregrinus), los gavilanes de monte (Buteo jamaicensis) y colilargo (Accipiter gundlachi). Algunas de estas aves están protegidas por CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de la Flora y la Fauna), de la cual Cuba es signataria, o se encuentran bajo alguna categorías de amenaza de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).

¿Si la normativa para la protección existe, por qué no se toman medidas más eficaces y ejemplarizantes con los infractores?

El aparentemente generalizado desconocimiento, por parte de la Policía Nacional Revolucionaria, de que la tenencia y captura de estas aves constituye un delito; el poco personal que el Cuerpo de Guardabosques del Ministerio del Interior tiene disponible para las múltiples tareas que enfrentan a diario; la ausencia o presencia casi nula de los inspectores ambientales, la apatía de algunos tomadores de decisiones a distintos niveles del gobierno; así como la falta de educación y concientización al respecto en centros educativos del país y de la población en general; son algunos de los factores que inciden de manera negativa y que propician que la situación empeore cada año.

Son muchas las aves capturadas, incluso desde que son pichones, sin saber o importarle, a la mayoría de quienes las cazan o compran, cuántos ejemplares mueren en el proceso. Para nuestra fortuna todo esto parece estar cambiando y ojalá que así sea. Y ahí radica la importancia de la declaración conjunta realizada por estas sociedades y ONGs.

En un hecho inédito en la actualidad nacional, han decidido acompañar al gobierno cubano en la implementación de un Plan Gubernamental para prevenir y enfrentar los delitos e ilegalidades que afectan los bosques, la flora y la fauna silvestre cubana, así como otros recursos naturales.

Pretenden trabajar en “el fortalecimiento de los mecanismos necesarios para contribuir a prevenir, combatir y erradicar la captura, recolecta y comercio ilegal de especies de la vida silvestre, mediante el diseño de nuevas estrategias para la vigilancia, detección y denuncia de estos hechos, así como la aplicación rigurosa de la legislación y disposiciones jurídicas pertinentes” y “contribuir a enriquecer y ampliar en nuestra población los conocimientos y valores de nuestra biodiversidad, y los peligros que ésta afronta”, entre otras acciones decisivas en el ámbito de la conservación de nuestra naturaleza.

Cuba necesita de estas acciones, de la gestión gubernamental y de la gestión ciudadana. Los recursos naturales son nuestra verdadera riqueza como nación y son insustituibles. No solo es un deber ciudadano contribuir al óptimo desarrollo de estas acciones,  informarse debidamente o participar de forma activa en el desarrollo de acciones de conservación, sino que como se plantea en la Declaración, es además “un principio ético básico de cualquier sociedad que contemple en su modelo de desarrollo y economía, el uso sostenible de los recursos naturales, particularmente la biodiversidad”.

Debemos comprender y apreciar que el patrimonio natural cubano es uno de los legados más importantes que recibimos de nuestros ancestros, que debe perdurar como herencia de infinita cubanidad y soberanía en las nuevas generaciones de cubanos. Debe ser protegido hoy como nunca antes, debido a las múltiples amenazas que recibe.

Por estas cuestiones se hace necesario un mayor acercamiento de los ciudadanos a cuestiones tan básicas como el cuidado del ambiente, el que pasa no solo por acciones tan simples como el no tirar basura en nuestras ciudades, campos, ríos y mares, sino por el deber diario de exigir a nuestras instituciones y conciudadanos el derecho a tener un patrimonio natural cuidado y conservado.

Constituye nuestra obligación moral acompañar el desarrollo de estos eventos. Cada acción por pequeña que sea, cuenta. Denunciemos lo que a la vista de todos está mal hecho. Lo que ha constituido por décadas un peligro continuo a nuestra riqueza natural y biológica. Aún falta mucho por hacer y depende de nosotros todos. No tenemos el derecho de enjaular sus alas. ¡Mejor libres, mejor volando!

* Maestro en Ciencias en Biodiversidad y Conservación de Ecosistemas Tropicales, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México (2019).

** Maestro en Ciencias en Ecología del Comportamiento y Manejo de Fauna Silvestre, Universidad de Dijon, Francia (2019).

Jugando a creer

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creer

Me llamo Elianys de la Caridad. Esa mención a la Virgen fue el punto de entendimiento entre mi madre católica y mi padre dirigente: “si no la vamos a bautizar, por lo menos que lleve ese nombre”- acordaron.

Ambos eran militantes del Partido, y para que nadie se atreviera a señalar algún “desvío ideológico” en ellos, llegaron a una especie de pacto que implicaba reservar la religión para puertas adentro de casa. Es así como crecí alejada de la Iglesia, pero no de la Fe, combinando discursos de Fidel con oraciones a San Luis Beltrán que mi madre leía al pie de mi cama cada vez que me enfermaba.

Con el tiempo, mis padres han admitido que la causa de esa decisión no fue una prohibición, sino el miedo.

Ya en 1995 -cuando nací- apenas se hablaba de gente expulsada del trabajo debido a sus creencias, y no existían ya los campamentos de las UMAP, donde décadas antes llevaban -entre otros grupos- a los religiosos para ser “reeducados”. Sin embargo, todavía en el último quinquenio del siglo XX, se percibía el tufillo de esa discriminación; el temor a aquella avalancha que se precipitó sobre los creyentes en los 60, cuando un crucifijo en el pecho, podía representar una pesada cruz a cuestas.

No hablaré de esos años. Creo que de ellos ya hemos tenido bastantes testimonios y no es mi intención ahondar en esa herida. Prefiero celebrar que esas tensiones se hayan relajado hace mucho y que cada día se ejerza con mayor libertad la religión en Cuba, donde coexisten con bastante respeto los protestantes, católicos,  yorubas, abakuás y minorías como los judíos, budistas y musulmanes.

Sin embargo, el perdón no significa olvido.

Aunque se haya llegado a la comprensión de que un toque de santos o un culto evangélico no tienen por qué estar divorciados de la fiesta del CDR, me rehuso a aceptar las crecientes incoherencias de quienes aún no han pedido disculpas por daños cometidos, y hoy se presentan como hijos devotos de “las once mil vírgenes” en el intento de reescribir una historia que aún duele.

Felicitar a los fieles en el día de sus santos, apoyar y elogiar las festividades, o resaltar a la Virgen de la Caridad como patrona de Cuba, e incluso mostrarse como sus seguidores, es un acto generoso, y políticamente inteligente. Pero simular que de repente el chip fue reseteado, y creerse con la facultad de enunciar de quién aceptará ofrendas o no una santa, no es solo bastante risible: es la segunda parte de una mala película que tiende a rozar el ridículo.

Que el Estado busque en la religión una tribuna para su discurso, muestra que no está tan alejado de esos a los que llama enemigos.

La diferencia radica más bien en el tacto detrás de la comunicación política: mientras unos convocan a colgarse un girasol en la solapa, los otros, con su sutileza de corral, intentan excluir a “mercenarios” y “vendepatrias” de una Fe que admite a todos. Lejos de interesarse por quiénes son aceptados en cada dogma, el gobierno cubano debería resolver asuntos pendientes para asegurar que el ya alcanzado ejercicio abierto de la religión, no interfiera con los derechos de la ciudadanía en general, ya sean creyentes o no.

Pudiéramos comenzar por exigir que nuestras avenidas y espacios públicos no se conviertan en repositorios de ofrendas y sacrificios animales, y que se reserven estas actividades para lugares apartados; o por garantizar que los protestantes construyan sus templos en sitios despejados, donde puedan cantar y alabar con su alegría de costumbre, sin que el ruido o la aglomeración diaria de personas, moleste a la comunidad.

Un Estado que garantice derechos de todo tipo.

Sería coherente con los principios de un Estado laico, el evitar que la presión religiosa respecto a algunos asuntos, medie en las decisiones tomadas por país, y hasta ahora hemos mostrado algunos puntos flacos en este sentido, como la propuesta de llevar a plebiscito el matrimonio igualitario, a sabiendas de que algunos grupos, por sus creencias, podrían tronchar a otros este derecho.

Creo que si en algo coincide una gran parte del pueblo, ateos o creyentes, es en la necesidad de tener dirigentes comprometidos con los derechos de todos y todas, que unan y no separen, que dejen de interpretar papeles absurdos, y asuman posturas lúcidas e inteligentes para favorecer al país. El tiempo pasa… para qué perderlo jugando a creer cuando aún hay tanto por arreglar.

Cuba en ciclos

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La formación y desarrollo de una nación no es un proceso lineal. Si intentáramos graficarlo veríamos zonas más o menos llanas y picos que corresponden a los momentos de máxima tensión, cambios, tránsito. En el caso de Cuba, desde el inicio de las guerras de independencia, estos cambios han ocurrido aproximadamente cada treinta años formando cinco ciclos históricos.

El primero va desde el grito de independencia de la Demajagua en octubre del 68 hasta la proclamación de la República el 20 de mayo de 1902. Comprende la Guerra de los 10 años, la Guerra Chiquita, la Guerra Necesaria y las sucesivas constituciones y gobiernos de la república en armas que se sucedieron hasta la intervención norteamericana. El logro fundamental de este período es la consumación de la independencia de Cuba del imperio español. Por supuesto fue una independencia marcadamente limitada por la Enmienda Platt y el aparato legal que la acompañó, pero representó un salto cualitativo en relación a toda la historia precedente de la nación.

El segundo ciclo será el primero de la república y se extiende desde 1902 hasta 1934, momento en que se deroga la Enmienda Platt y se firma un nuevo tratado de reciprocidad comercial con los Estados Unidos. Se caracterizó por el gobierno de Estrada Palma, la segunda intervención norteamericana, la alternancia en el poder de liberales y conservadores, y en general por la marcada injerencia de ese país en los asuntos internos de la isla, tal y como establecía el apéndice de la constitución de 1901.

El tercer ciclo será la segunda etapa republicana, se extenderá desde el 34 hasta 1961 con la declaración del carácter socialista de la Revolución. En este período se elaboró la constitución de 1940, de corte claramente liberal. La generación de los Pinos nuevos, de la que formaron parte la mayoría de los presidentes de la república en su primera etapa son sustituido por figuras  como Fulgencio Batista, Ramón Grau San-Martin, y sus auténticos de la que se derivó la ortodoxia de Eduardo Chibás, junto a figuras descollantes que murieron antes de poder dejar una huella mayor en la historia de Cuba, especialmente, el nacionalista Antonio Guiteras.

La no implementación de la constitución del 40, la muerte de Chibás y el golpe de Estado de Batista, catalizaron el surgimiento de la generación del centenario con Fidel Castro al frente y el triunfo de la Revolución de 1959. El proyecto originalmente nacionalista y de corte liberal no tenía cabida en medio de la guerra fría. En abril de 1961 y ante el ataque a los aeropuertos del país se declara “el carácter socialista de la Revolución” y comienza el cuarto ciclo que fue el de “la construcción de socialismo real”, que se caracterizó por la alineación de Cuba al bloque soviético y el enfrentamiento frontal con los Estados Unidos.

Este período se extendió por treinta años, hasta la caída del muro de Berlin en el 89 y la desaparición de la URSS en el 91. Luego de lo cual comenzaría el quinto ciclo de nuestra historia. Por primera vez como nación fuimos libres del dominio, control o injerencia de una potencia extranjera. En mi opinión es un período de transito donde se le realizaron enmiendas a la constitución del 76, se normalizó la relación del Estado con las Iglesias, la nación se reconcilió con parte de su emigración – podría decirse emigraciones – se dieron los primeros pasos para el desmontaje de la férreamente estatizada economía de la isla, que aún no termina, se cambió parte de la matriz económica del país, se dieron pasos decisivos para la normalización de las relaciones de los Estados Unidos, que concluyeron con el establecimiento de relaciones diplomáticas en condiciones de igualdad.

En este momento la isla vive el inicio de un nuevo ciclo histórico. ¿Dónde estará el país dentro de treinta años? En mi criterio, la aplastante regularidad de los ciclos históricos sugiere dos ideas fundamentales: la opción independentista, nacionalista y soberanista terminara imponiéndose, así fue en 1902, 1933, en el 1961 y en 1989. Por otro lado, aún a riesgo de ser tachado de optimista, considero que en los próximos treinta años el país vivirá un vertiginoso desarrollo de las fuerzas sociales y  productivas. Finalmente, sobre el 2050, estaremos entrando en un nuevo ciclo de la historia nacional.