La Barbie de Greta —sí, la de Mattel— tiene una casa de ensueño, un auto descapotable, camina en puntitas de pie y viste de colores pasteles. Barbie piensa en la muerte y cita a Proust. Puede ser todo lo que ella quiera ser: doctora, premio Nobel, presidenta, legisladora. Pero al final del día, Barbie, la Barbie estándar, es, sobre todas las cosas, otra feminista liberal blanca.
Spoiler alert a continuación.
Barbie, la comedia escrita y dirigida por Greta Gerwig, se estrenó durante el pasado mes de julio en diferentes países, tras una extensa campaña publicitaria que ha durado más de un año. La cinta —primera película a imagen real de la conocida muñeca de Mattel— está protagonizada por Margot Robbie, quien asume el papel de Barbie, y Ryan Gosling, encargado de dar vida a Ken. Además, presenta un cast «diverso» que incluye mujeres trans, de talla grande y de diferentes etnias.
La trama comienza en Barbieland, una presunta sociedad matriarcal donde todas las Barbies son autosuficientes y exitosas, sujetos sin genitales que ponen por encima la independencia femenina y la sororidad sobre cualquier relación sentimental, mientras que los Kens son seres adyacentes, sin ocupación y propósito, y cuya identidad depende enteramente de las Barbies. Sin embargo, esta utopía es irrumpida por una serie de cuestiones, entre ellas la presencia de celulitis, que la lleva a emprender, en compañía de Ken, un viaje al «mundo real» —en este caso, la ciudad de California—, donde se presentan nuevos personajes: los empresarios de Mattel; Gloria, la secretaria de la compañía de juguetes y su hija, Sasha.
En «el mundo real», Ken aprende sobre las lógicas del patriarcado y decide reproducir este sistema en Barbieland. La meta de Barbie entonces consiste en derrocar a los patriarcas y restaurar el antiguo orden.
Tal como se pronosticó, el filme ha sido un éxito de taquilla recaudando, hasta el momento, un aproximado de 810 millones de dólares en el mundo y haciéndolo merecedor de varios títulos, entre ellos, el de «mayor estreno de 2023», «mayor estreno de una directora» y «mayor estreno de una película basada en juguetes». La película también ha sido considerada por varios medios y especialistas de la crítica, un hito dentro de la narrativa feminista cinematográfica. Una comedia sobre lo que significa ser «una mujer de verdad».
Pero, ¿qué significa ser «una mujer de verdad»?
Tomada de Glamour UK
Barbie y el feminismo blanco. El concepto de la «mujer empoderada»
Al principio de la cinta, la narradora —en voz de la actriz británica Helen Mirren— nos cuenta que antes las niñas solo jugaban con bebés, hasta que llegó Barbie. Barbie empezó como una muchacha linda en un traje de baño, pero ahora tiene su propio dinero, su propia casa, su propio auto, su propia carrera. «Barbie puede ser cualquier cosa», porque las mujeres pueden ser lo que quieran.
«Gracias a Barbie, todos los problemas del feminismo han sido resueltos», dice irónicamente.
Barbie es la representación viva —mejor dicho, plástica— de lo que significa ser una mujer empoderada, liberada.
Personalmente, tengo un pequeño problema con la palabra «empoderada». Me explico.
Primero, es necesario reconocer que no todas las mujeres partimos del mismo terreno en esta carrera por la revalorización o la emancipación. No todas tenemos las mismas oportunidades, ni los mismos privilegios. Es ingenuo, y hasta problemático, obviar factores como la diferencia de clase, cultura, etnia, la transfobia… etc. En sociedades patriarcales y capitalistas no es tan fácil para comunidades marginalizadas por el propio sistema conquistar ese posible —o imposible— sueño del «poder». Por eso se me eriza la piel cuando escucho los gritos de «mujer, empodérate». Un cántico perpetrado en su mayoría, para no decir exclusivamente, por el feminismo liberal blanco; un feminismo de clase media y heteronormativo: tan frágil y tan colonial.
Tomada de Telediario
El feminismo liberal, debido a su propia construcción histórica, asume posiciones individualistas y por tanto, le es difícil entender cómo las estructuras sociales subyacentes generan desventajas y desigualdades para las mujeres. Pero este es el feminismo mainstream, el que más se consume —por decirlo de alguna manera—, y seamos sinceros, la película de Barbie es un subproducto de él.
El filme presenta un discurso feminismo que, sin que nadie se lo pidiera, habla por todas las mujeres del mundo. Un feminismo homogéneo en cuyo centro se ubica un solo y único sujeto: una mujer. Una mujer sin clase, raza, ubicación, geografía e intereses políticos. La película nos intenta vender la idea de que todas las mujeres compartimos los mismos niveles de opresión y al final, llegado el momento, todas seremos capaces de liberarnos de los Kens. La cinta invisibiliza el contexto y las problemáticas con las que lidian las negras, las mujeres procedentes de comunidades originarias, las migrantes, las tercermundistas, las precarizadas, las gays, las trans. La cinta gira alrededor de la Barbies-estándar, es decir, la mujer blanca acomodada y sus metas: el empoderamiento a través de la profesionalización en el capitalismo; la ruptura del mítico techo de cristal, cuyos vidrios «alguien racializada/o empobrecida/o seguro le tocará limpiar», cómo diría la escritora trans Mikaelah Drullard.
Tomada de Fotogramas
La película incluso bromea con la sarcástica descripción del white savoir complex, pero no por ello deja de reproducirlo. Y no, no la salva que la presidenta de Barbieland sea una mujer negra. La diversidad de representación se limita, única y exclusivamente, a tener un casting diverso. lo cual no sirve de nada si el guión no cuestiona, o por lo menos explora, los sistemas de opresión como la gordofobia, el racismo o la transfobia. Negar su existencia es un acto violento porque no existe liberación posible sin la erradicación de estas problemáticas.
El discurso salvador que da Gloria —una mujer de origen latino, por cierto— es un corte y pega de la narrativa individualista del feminismo blanco.
«Es imposible ser mujer», dice. «Siempre tenemos que ser extraordinarias, pero de alguna forma siempre lo estamos haciendo mal. Tienes que ser delgada, pero no tan delgada. Nunca puedes decir que quieres ser delgada, tienes que decir que quieres ser saludable. Tienes que tener dinero, pero no puedes pedir dinero. Tienes que ser la jefa, pero no puedes ser agresiva».
Lo que podía haber sido un momento clave en la película para hablar sobre la lucha por los derechos reproductivos, los movimientos obreros, las diferentes formas de violencia machista, lo que podría haber sido un contundente mensaje político, termina siendo una retórica casi superficial de la temática, cuyo objetivo final es recuperar las mansiones robadas por los Kens.
Personaje de Gloria en Barbie / Tomada de Geek Ireland
Barbieland y el matriarcado
Barbie vive en un mundo «perfecto» y muy rosa, que ignora y objetifica a los Kens, en lo que se supone es un matriarcado, una sociedad ginocéntrica, la presunta luz al final del túnel. Sin embargo, pregunto: ¿es esta la meta final de los feminismos?
Dejemos a un lado el exceso de rosa. Primero hay que partir de la base de que los feminismos no hablan de superioridad, sino que en su accionar combaten las desiguldadaes sociales, económicas y morales que sufren las mujeres —tanto cis como trans— por su condición de ser exactamente eso, mujeres. La lucha antipatriarcal debe incluir en su agenda de trabajo las masculinidades, porque los hombres también son producto de ese sistema patriarcal. De lo contrario, no tendríamos forma de romper el ciclo. Pero la cinta, por el contrario, nos reduce las lógicas feministas a una lectura binaria de hombres vs. mujeres, la lucha entre Barbies y Kens por ocupar el poder. Una lectura bastante clasista del fenómeno en sí.
Tomada de The Times
Pero en este mundo que nos presenta Gerwig y Mattel —no nos olvidemos de esta parte—, Barbie es feminista, porque tiene casa y carro, porque representa todas las profesiones con cierto grado de reconocimiento dentro del sistema social y porque es capaz de acumular bienes. Es una mujer liberada porque no solamente es dueña de todas estas cosas, sino porque es útil dentro del sistema productivo del capitalismo.
Como he ido apuntando en este análisis, a mi entender, el capitalismo y la mercantilidad juegan un papel subliminal, casi omnipresente, en la cinta. Pero no como raíz del sistema patriarcal, sino como acompañante. No se hace mención a la relación de valores, cuando el mero hecho de adquirir y jugar con una Barbie no es un recuerdo presente en la mayoría de las infancias en el mundo. Es un privilegio. La película, además, recurre al mito de que cualquier persona puede alcanzar el éxito si se esfuerza lo suficiente, ocultando la desigualdad estructural que caracteriza a este sistema y deslegitmando la lucha de clases.
Tomada de BBC
Pero, sobre todo, los empresarios de Mattel, quienes no son presentadoscomo los villanos del filme —aunque así parecen ser—, son torpes, incapaces de cumplir con sus objetivos, machistas estereotipados pero casi inofensivos. Todo esto en una película que lleva en producción el sello de Mattel. El único personaje que se atreve a cuestionar las lógicas preestablecidas es Sasha, la hija de Gloria, descrita como una adolescente oscura, antisocial y cruel.
Una comedia, para un público
Al final del día, se puede decir que la película de Barbie cumple su objetivo: nos regala un feminismo cómodo para las audiencias, fácil de digerir. Un feminismo mainstream que, por lo menos, nos hace reir y no nos hace cuestionar toda nuestra vida al salir de la sala de cine. Y, para ser sincera, no esperaba otra cosa de ella.
Nunca pensé que Barbie fuera a ser «el alegato feminista» de nuestra época o «el segundo sexo» en la era de TikTok. Porque… cuál es la moraleja de un filme si al final la protagonista deja de ser una muñeca para convertirse en una mujer cis y blanca. Lo que sí es importante recordar —y esto tenemos que llevárnoslo tatuado en piel— es que existe una pluralidad de feminismos que no se ven reflejados en la Barbie estándar.
Al parecer entramos en una nueva luna de miel en las relaciones Rusia-Cuba. El mismo enemigo nos acerca y nos une, una vez más. La tendencia comenzó a perfilarse poco antes de la maldita pandemia. El entonces primer ministro, Dimitri Medvede, la segunda figura más importante de Rusia, visitaba Cuba y prometía la próxima ejecución de varios proyectos importantes (prospección petrolera, tren central, otras áreas de la minería, renegociación de la deuda y otros).
Luego vino la pandemia con sus múltiples efectos desastrosos para la economía cubana y todo quedó en suspenso. Superada la covid-19, el conflicto entre Rusia y Ucrania, que venía gestándose desde comienzos del nuevo siglo, desembocó en una guerra ya prolongada por año y medio, y con ello, nuevos aplazamientos en cualquier posibilidad de mejoría en las relaciones bilaterales. Para fines del pasado año —y sobre todo después del viaje de Díaz-Canel a Rusia en noviembre— las relaciones parecían entrar en una nueva, y mucho más positiva, fase. La posición de Cuba ante el conflicto Rusia-Ucrania era un elemento que favorecía semejante giro.
Tomada de Forbes Mexico
¿A qué nivel se encuentran estas relaciones en la actualidad? Veamos primero los elementos positivos. El comercio bilateral se triplicó en el 2022, alcanzando los $730 millones de dólares (60 mil millones de rublos). En los primeros cuatro meses de 2023 el comercio se multiplicó por cuatro, en comparación con el pasado año (datos aportados por el actual primer ministro ruso, Mikhail Mishustin).
En el plano financiero, se anunció que los bancos cubanos comenzarán a aceptar el uso de la tarjeta de crédito MIR, el equivalente de la Mastercard o Visa, y que próximamente se regularizará el uso del rublo como forma de pago bilateral.
Además, Rusia asumiría de lleno la modernización de Antillana de Acero, restableciendo la producción de acero en gran escala. Algo similar se prometía con la recuperación y modernización del central Uruguay y con la termoeléctrica de Cienfuegos, sumado a las promesas de abundantes suministros de repuestos para la rehabilitación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de la Isla. Se aseguraba asimismo un suministro de 30 mil barriles diarios de petróleo, un alivio de alguna importancia para la crisis energética por la que atraviesa el país, luego de la sensible reducción de los suministros petroleros provenientes de Venezuela.
Dmitry Chernyshenko Viceprimer ministro de Turismo, Deporte, Cultura y Comunicaciones de Rusia inaugurando una acería de Antillana de Acero / Foto: ACN
Al mismo tiempo, se ha anunciado la reanudación de los vuelos de Aeroflot y la regularización de los vuelos charter de sus compañías subsidiarias Rosiya y Norwind. La Habana, Varadero y Cayo Coco serán sus destinos por ahora con vuelos tres veces por semana. Esto significa una normalización de los flujos turísticos desde Rusia —interrumpidos durante la pandemia y bloqueadas sus rutas regulares hacia Cuba por la Unión Europea, con motivo de la guerra con Ucrania. Esto asegurará la normalización del flujo de turismo ruso a Cuba —estimado en sus mejores tiempos representó un 20%—. La vocera de Rosiya declaró por estos días que «La demanda de boletos (a Cuba) es enorme».
No obstante, y estos son los aspectos más negativos, Mishustin no ha mencionado ni de pasada el estado de ejecución o materialización de los grandes proyectos prometidos, así como tampoco el replanteo de los términos de la abultada deuda por parte de Cuba, cosa que tampoco se precisó durante la visita de Díaz-Canel a Moscú en noviembre de 2022.
Muchos lectores podrán suponer que así de normales y fructíferas fueron siempre las relaciones de Cuba con la desaparecida Unión Soviética —de la cual sería un simple satélite según algunos en Washington y Miami—, y desde 1991 con Rusia. Se equivocan. Un breve repaso de las relaciones bilaterales muestran una trayectoria bien compleja y harto conflictiva. Pasemos revista a algunos de sus episodios más sobresalientes.
Rusia-Cuba: una alianza estratégica repleta de diferencias y choques
Uno
El embajador soviético en La Habana (mayo de 1960 – marzo de 1962), Kudriatsev, era portador de bien definidas instrucciones: Fidel Castro, así como el Che, no eran del todo confiables, una suerte de electrones sueltos, cargados de prejuicios anticomunistas (entiéndase hostiles a los PPCC de América Latina y la política soviética hacia esta región), aliados inseguros, aventureros. La opción más segura y confiable era el binomio Raúl Castro-Aníbal Escalante, por ser los más indicados para asegurar la primacía y control absoluto por parte de los miembros del Partido Socialista Popular (PSP) de las principales posiciones del gobierno, la Seguridad del Estado y las FAR —empezando por todo su aparato político.
Aníbal Escalante (izq.) en la redacción del diario Hoy, órgano del Partido Socialista Popular
Así se gesta un proceso que busca neutralizar, aislar y reducir al máximo el poder de Fidel Castro, en una suerte de maniobra golpista. Este último se percata claramente de lo que está ocurriendo y adopta contramedidas urgentes: a. Advierte y neutraliza a Raúl; b. Destituye y expulsa de Cuba para Moscú a Aníbal Escalante; c. En menos de 24 horas, expulsa al Embajador soviético Kudriatsev bajo fuerte escolta militar; lo monta en un avión para Moscú; d. «Limpia» mediante numerosas destituciones de muchas de las figuras claves del PSP, la enorme influencia adquirida por estos entre 1960 y 1962; e. Advierte a Moscú acerca de lo inaceptable e improcedente de semejante proceder por intermedio del que será el nuevo embajador, Alexander Alexeev, el iniciador de los contactos cubano-soviéticos en septiembre de 1959.
Dos
El choque frontal y bastante público de Fidel Castro con la dirigencia soviética con motivo de todo el manejo (y grosera manipulación por parte de Moscú) de la llamada Crisis de Octubre o Crisis de los Cohetes, en octubre de 1962. Fidel Castro se siente traicionado, manipulado, marginado por parte de la dirigencia soviética, por los arreglos con EEUU a sus espaldas.
El mando de las tropas soviéticas en Cuba se coloca al lado de Fidel Castro, y Moscú se ve forzado a enviar urgente una delegación encabezada por Anastas Mikoyan, viceprimer ministro de la URSS, para «apaciguar» y reiterar garantías a Fidel Castro. Este ignora su presencia y apenas le presta atención.
Con Mikoyan viene un grupo de generales que destituye y sustituye al mando soviético en la Isla. En 1963, viaja Fidel Castro a la Unión Soviética como parte de una frágil y efímera reconciliación con el dirigente Kruschev, o Jrushov, en su versión castellanizada.
Fidel Castro junto a Nikita Jrushov
El golpe de Estado que destituye a Kruschev en el verano de 1964 (con Brezhnev a la cabeza) abre un período de cuatro años de intensos choques políticos entre Moscú y La Habana, que provoca una sensible reducción de la colaboración económica y militar entre ambos países. Se producen los primeros «apagones» en Cuba y nuestros aviones de combate no estarían en condiciones de despegar por falta de repuestos y combustible.
Tres
Los años 1964 – 1968 representan una etapa particularmente crítica en las relaciones soviético-cubanas. Cuba respalda y promueve todas las opciones de lucha armada en América Latina. Por eso, choca con todos los PPCC del continente y, por extensión, con la Unión Soviética, que los dirige y alimenta. Solo el Partido Comunista de Venezuela (PCV) por algún tiempo promueve la lucha armada y apoya a Cuba, pero para 1966 traiciona esta posición. Fidel Castro los crucifica pública y privadamente, destacando y apoyando a Douglas Bravo y Luben Petkoff, dirigentes comunistas venezolanos que mantendrían la línea de la lucha armada por un par de años más, línea que abandonarían hacia 1968.
La fundación por Cuba de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL, más conocida como Tricontinental) a fin de articular una lucha más eficaz de los pueblos frente al imperialismo norteamericano y los restos del colonialismo, teniendo como eje la solidaridad con Viet Nam, así como las nuevas formas de dominación neocolonial, encontró una hostilidad y torpedeo sistemáticos de parte de la Unión Soviética y China —país que hasta 1964 había apoyado activamente las posiciones de Cuba, y el único país socialista en suministrarle armamento gratuitamente—. Las autoridades chinas se habían distanciado y atacado a Cuba desde que nuestro país intentara una mediación entre Beijing y Moscú, enfrentados estos violentamente desde los albores de la década de 1960.
Las acciones soviéticas y chinas contra la Tricontinental, terminarían asfixiando este proyecto revolucionario, lesionando severamente las proyecciones de política exterior de Cuba, que por entonces plasmaba su estrategia frente a EEUU, la Unión Soviética y China con la famosa frase del Che: «Crear dos, tres, muchos Viet Nam…»
A la altura de 1965, en el marco del Seminario Económico Afro-Asiático celebrado en Argel, el Che pasaba a criticar en su ponencia las muchas inconsistencias, debilidades y errores de la políticas de la Unión Soviética y sus aliados europeos, incluyendo la práctica de cobrar por la asistencia militar y el suministro de armamentos a países del Tercer Mundo, lo que fuera muy celebrado por los movimientos de liberación nacional y países que emergían del yugo colonial.
Tomada de La Tizza
Aquí encontramos un episodio notablemente negativo: Raúl Castro, de visita por varios países de la Europa llamada socialista, en reuniones con grupos de estudiantes cubanos en esos países, desmentía, desautorizaba y atacaba la ponencia del Che presentada en Argel, no obstante ser absolutamente ciertas todas y cada una de las afirmaciones del Che. A esto seguirían las fallidas operaciones del Che en el Congo Leopoldville y en Bolivia, las que siempre contaron con el apoyo de Fidel, como parte importante de la estrategia de entonces.
Los choques con los soviéticos, engendraron dentro de Cuba un proceso de críticas y hostilidad entre sectores de los viejos del PSP contra las políticas de Fidel, nuevamente encabezado por Aníbal Escalante y sus partidarios. Este y su grupo se complotaban nuevamente con la embajada soviética y otras embajadas socialistas, las que los respaldaban y alentaban en su hostilidad a Fidel. La dirigencia cubana consideró intolerable semejante posición, los denunció públicamente en un proceso conocido como «la microfracción». Las relaciones de Cuba con los soviéticos y sus aliados alcanzaba su nivel más crítico.
Pero para fines de agosto de 1968, tendría lugar un cambio radical. Se producía la invasión soviética a Checoslovaquia, so pretexto de suprimir la llamada «Primavera de Praga», en la que la dirigencia checa promovía reformas y pronunciamientos contrarios al modelo y políticas soviéticos. ¿Qué debía hacer Cuba? La inclinación inicial era la de condenar semejante invasión, pero en aras de evitar una crisis mayor en las relaciones con la Unión Soviética —que ya lesionaba severamente la dependencia estratégica de Cuba de los soviéticos— se decidió apoyar la invasión, pero acompañada de una andanada de severas críticas que haría Fidel, tanto a la política soviética como a los dirigentes checos. A partir de aquí sobrevendría un relativo proceso de normalización en las relaciones de Cuba con Moscú y sus aliados europeos.
Primavera de Praga / Tomada de The New York Times
Cuatro
Al amparo de esta normalización de relaciones, se mejoraron las relaciones de colaboración militar, acometiéndose un importante proyecto que incluía la construcción de una base soviética de submarinos en Cienfuegos. Esto tenía lugar entre 1969 y 1970, pero una vez más se producía una violenta amenaza de parte de EEUU, que exigió la cancelación de semejante proyecto, frente a lo cual —una vez más, recordando los días de Octubre de 1962— Moscú decidía replegarse y cancelar la ejecución de la base de submarinos en Cienfuegos, lo que provocó hostilidad y crítica de parte de Fidel, por advertir en esta decisión de los soviéticos, un acto de cobardía política.
Cinco
Un importante ángulo —muy ignorado siempre— de las relaciones soviético-cubanas, es la posición de Fidel hacia los partidos y modelos de la socialdemocracia en diferentes partes del mundo, en abierto contraste con la posición hostil, sectárea y dogmática de Moscú. Fidel se negaba a atacar o condenar los proyectos de algunos PPCC europeos que Moscú atacaba sistemáticamente, como era el caso del PC Italiano y en particular del PC Español, y su nueva plataforma lanzada por su secretario general, Santiago Carrillo, conocida como «Eurocomunismo». Al mismo tiempo, Fidel establecía las mejores relaciones con los socialistas españoles y con Felipe González personalmente, a quien incluso ayudaría económicamente en su campaña política —y accediendo a su pedido de dar asilo a figuras de la ETA—.
Fidel Castro junto a Felipe Gonzalez / Tomada de El Pais
No menos importante eran sus relaciones con figuras como los socialistas de Suecia, con Olof Palme a la cabeza. En no menor medida fueron importante sus relaciones y contactos con políticos que nada tenían que ver con la ideología comunista, como varios presidentes de México, un Janio Quadros de Brasil y otros. Fidel no encajaba ni formaba parte de la línea soviética contra las diversas tendencias de la socialdemocrcia europea y latinoamericana.
Seis
Victoria de Allende y la Unidad Popular (Chile), 1970-1973. Honesto y convencido socialdemócrata, el socialista chileno fue amigo sincero y aliado seguro de la Revolución Cubana y de Fidel desde sus comienzos y junto a él, su hija Beatriz, la Tati.
Fidel Castro junto a Salvador Allende / Tomada de Telesur
A la victoria electoral de Allende y la UP, Cuba y Fidel extendieron todo su respaldo político —contrastando con su línea pro-lucha armada y su apoyo simultáneo al MIR— ayudando también financieramente a la campaña electoral de Allende, y dando muestra así de su flexibilidad política. La Unión Soviética asumía una posición completamente diferente, indiferente y hostil, prejuiciada como siempre. Cuando se hizo evidente —tras el secuestro y asesinato del general Schneider por la ultraderecha chilena— la inevitabilidad del enfrentamiento armado, Moscú no movió un dedo para apoyar los mecanismos de seguridad y defensa de la UP, patrón de conducta totalmente opuesta a la posición y acciones de Fidel. Cuando Allende decidió viajar a la Unión Soviética en búsqueda de ayuda financiera para poder enfrentar la asfixia económica a la que lo sometía EEUU por entonces, Fidel le dijo bien claro: «No esperes ése tipo de ayuda de los soviéticos; no pierdas tu tiempo». Y así fue.
Siete
Para la segunda mitad de los años 70 una nueva etapa de signo particularmente negativa; las relaciones soviético-cubanas entrarían en una nueva ronda de choques. El apoyo de Cuba al MPLA y la «Operación Carlota» (apoyo militar cubano al MPLA frente a la agresión del FNLA, con respaldo de Kinshasa/Mobutu/CIA y mercenarios y de la UNITA respaldada por Suráfrica) se ejecutaba sin consultar a los soviéticos en momentos en que Moscú negociaba importantes acuerdos con EEUU, en la Conferencia de Helsinki sobre Cooperación y Seguridad, cuya acta final fue suscrita por 35 naciones.
Operación Carlota / Tomada de Escambray
Moscú consideró que semejante acción cubana enturbiaba las buenas relaciones que buscaban con Washington, al calor de los acuerdos de aquella conferencia. Poco después de alcanzada la independencia, los soviéticos empezaron a promover a sus candidatos «pro-soviéticos» dentro de la dirigencia del MPLA. Su cabeza más visible fue Nito Alves, ministro del Interior, el que finalmente acomete un golpe de Estado el 27 de mayo de 1977, y que fracasa estrepitosamente gracias a la intervención directa de las fuerzas cubanas estacionadas en la capital y que de inmediato se alinearon en apoyo al gobierno de Agostinho Neto.
Para fines de esa década, Fidel decidía ponerle fin a la asesoría militar soviética, sustituyéndola por asesores vietnamitas en lo que por entonces Fidel definiría como estrategia de «guerra de todo el pueblo», y la formación de las Milicias de Tropas Territoriales (MTT).
Vinieron años de enfriamiento de las relaciones, que desembocaron en la ruptura de la comisión militar tripartita (soviético-cubana-angolana) en la primera mitad de los años 80, y tras lo cual Moscú asumió toda la asesoría militar en Angola. Frente a la gran ofensiva de la UNITA y Suráfrica en 1986, y los reveses del MPLA asesorados por los soviéticos, la dirigencia angolana decidió acudir a la ayuda directa de los cubanos. Fidel fue categórico en su respuesta: Ayudaremos, pero tienen que retirar toda la asesoría soviética, asumiéndola los cubanos en todos los niveles y el despliegue de las fuerzas cubanas en la defensa, primero, y ofensiva después frente a la agresión surafricana y sus aliados de la UNITA. Los angolanos expresaron su conformidad y así se produce el esquema defensivo que habrá de culminar en la ofensiva victoriosa de Cuito Cuanavale (1987-1988), que conduciría a las negociaciones Angola-Cuba, Suráfrica, EEUU.
El distanciamiento con los soviéticos a fines de los 70 alcanzaba sus niveles más agudos, los que se agravaban todavía más con la oposición soviética a la ayuda cubana para la revolución en Etiopía, posición que fue rechazada por Cuba. A esto siguió el episodio de Yemen del Sur —desde donde se había organizado el apoyo a la revolución en Etiopía—, donde el ejército asesorado por los soviéticos intentaba un golpe de Estado, y las milicias, asesoradas por los cubanos, frustraban semejante intentona (junio de 1978).
Ocho
No Alineados 1979 (Cumbre de La Habana) vs. Afganistán. Un episodio importante de la política exterior cubana a fines de los 70 fue la celebración de la Cumbre de los No Alineados (Septiembre de 1979, con la asistencia de 93 países) en La Habana, con la que el gobierno cubano se aseguró la presidencia de este importante movimiento. La Habana garantizaba así la posibilidad de desplegar diversas iniciativas en materia de relaciones internacionales que, indudablemente, reportarían no pocos beneficios para su política exterior. Lamentablemente, Moscú vendría a liquidar por completo tales posibilidades al lanzar su invasión a Afganistán (24/12/1979) —país miembro del NOAL— en apoyo a una de las fracciones de izquierda que se disputaban el poder en ese país.
Tomada de Cubadebate
La indignación de Fidel Castro por semejante acción fue tremenda; sus críticas al gobierno soviético fueron en extremo severas, aunque —como en la experiencia de Checoslovaquia— La Habana votaría en apoyo de semejante acción soviética. Fidel enviaba a Moscú a Carlos Rafael Rodríguez con instrucciones precisas de condenar y explicar los enormes perjuicios por semejante acción. Con el tiempo, Afganistán se convertiría en el Viet Nam —como lo fue para EEUU— de los soviéticos, forzados a una retirada humillante en febrero de 1989. Fidel se los había advertido.
Nueve
Choques bilaterales en su etapa final. Primero, con los giros cruciales que se inician en la Unión Soviética en la segunda mitad de los años 80, debido al ascenso de Gorbachov a la dirigencia del país y sus proclamadas políticas de restructuración (perestroika) y transparencia (glasnost), la ya bien visible crisis del sistema se hizo más aguda.
En Cuba, en una fase inicial, se manifestó una fuerte tendencia de simpatía en círculos dirigentes de la clase política, del mundo académico y la intelectualidad. Muy pronto, Fidel se encargaría de disipar cualquier ilusión de ecos pro-perestorikos en la Isla. Echaba por tierra cualquier ilusión al respecto; prohibía la circulación de publicaciones soviéticas y se arremetía oficialmente contra cualquier corriente de simpatía «pro-perestroika».
Ser calificado de pro-perestroika era casi un delito… A su juicio, la alternativa planteada por Gorbachov no hacía sino acelerar la crisis y eventual disolución de la Unión Soviética. Así se lo planteó a Gorbachov cuando este visitó La Habana, en abril de 1989, con lo que el margen de diferencias se amplió todavía más. No pasaría mucho tiempo antes de que el diagnóstico de Fidel se cumpliera al pie de la letra, y de aquí nace una conclusión suya que todavía pesa, de manera retardataria, en los círculos dirigentes cubanos. Advertía Fidel: «Si aflojamos, lo perdemos todo».
Tomada de Línea Política
A renglón seguido, tras el derrumbe de la Unión Soviética, aparece como figura clave de la Rusia post-perestroika, Boris Yeltsin (1991-1999). Como parte de sus esfuerzos por congraciarse con Occidente y EEUU, bajo su mandato reduce el comercio con Cuba de un 85% a apenas un 20%, pone fin a los restantes proyectos de colaboración y, en particular, cancela la continuación del importante proyecto de una planta nuclear en Juraguá, en las proximidades de Cienfuegos, que debía significar un ahorro del 15% que por entonces consumía el país (acordado en 1976, iniciada su construcción en los 80 y abandonada definitivamente en 1992).
Finalmente, entra en escena Vladimir Putin (2000-2008 y regresa en un segundo mandato en el 2012 hasta ahora) con el apoyo de Yeltsin. Ensaya —como Yeltsin— una etapa inicial de acercamiento a Occidente y EEUU, etapa en la que visita Cuba (diciembre del 2000) sin resultados significativos. El año siguiente decide, de manera unilateral e inconsulta con los cubanos, retirar la base radio-técnica de Lourdes y la evacuación de todo el personal ruso, lo que le valió un rosario de críticas de parte de Fidel, sin trascender las mismas al plano público. Previsoramente, ya para entonces Fidel había construido su propia base radio-técnica equiparable a la de los rusos.
Diez
Luego de una década de muy lenta normalización de las relaciones entre ambos países, la política de Rusia hacia Occidente, la OTAN y EEUU entraban en una fase bien conflictiva (expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas y el proyecto, inadmisible para los rusos, de incorporar a Ucrania a dicho bloque militar). En este contexto y haciéndose visible —como nunca antes— una mejoría de las relaciones entre Cuba y EEUU, durante el segundo mandato del presidente Obama, y al amparo de la cual, luego de arduas negociaciones con el Club de París, Cuba logra una monumental reducción de su deuda externa.
A esto contribuyó Rusia de manera decisiva al perdonar a Cuba 32 mil millones de su deuda en el 2013. Era, sin dudas, el gesto más positivo y constructivo de parte de la administración Putin hacia Cuba. ¿Se repetirá nuevamente? Esta posibilidad sigue pendiente en la agenda bilateral, al igual que otros proyectos de gran importancia para la economía de Cuba, como la renovación del sistema energético cubano, el tren central, la prospección petrolera off-shore (en aguas profundas), y, eventualmente, en algunos proyectos de minería. Entretanto, las relaciones de cooperación militar y de seguridad se han restablecido.
Tomada de Telemadrid
En el caso de la gravitación del conflicto Rusia-Ucrania, cabe apuntar que Cuba, en la votación de condena que tuvo lugar en la ONU, se alineó con el importante bloque de países que se abstuvieron de secundar dicha condena. Luego vino la visita de Díaz-Canel a Rusia en noviembre del 2022, absteniéndose de cualquier pronunciamiento explícito de apoyo a la invasión rusa de Ucrania, pero sin que ello haya empañado o perjudicado la visible mejoría de las relaciones entre ambos países.
Con posterioridad, han tenido lugar no pocas visitas de figuras rusas de alto nivel a La Habana, entre ellas Nikolai Patrushev, secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Igor Sechin, director general de Rosneft, Serguei Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores y de Dimitri Chernyshakov, vice-primer ministro.
Indudablemente se advierte una notable mejoría de las relaciones bilaterales, lo que sugiere claramente que se avanza hacia una nueva luna de miel en momentos particularmente difíciles para ambos países.
De haber estado inventado entonces, ¿cómo habría sido el cine de los Césares romanos? ¿O el azteca, el del imperio de Mali, el de los jacobinos? ¿Cómo sería el equivalente audiovisual del arte con que los identificamos? ¿Tendrían también visionarios, disidentes, autores?
Me hago esas preguntas dolorosamente ociosas porque en estos días he estado descargando un puñado de películas soviéticas que Mosfilm ha restaurado, con subtítulos en inglés o español y que ha permitido (o no ha conseguido evitar) que estén disponibles en buena calidad en Youtube.
Para mucha gente joven o radical (o ambas cosas), ese es un cine aburrido y muerto. Hay personas que rechazan cualquier producto musical o cinematográfico simplemente porque es viejo. Recuerdo a un tipo de unos treinta años que una vez vino a arreglarme un problema en la computadora y descubrió de pronto que yo tenía El gran dictador, de Chaplin: me miró como si hubiera visto que yo dormía en una cama de clavos. El novio de una amiga mía hace poco aceptó, con reticencias, ver Moscú no cree en lágrimas, de Vladimir Menshov, porque ella y yo le insistimos mucho. Y, bueno, porque descubrió que había ganado un Oscar. La película, por supuesto, le gustó. Mentiría si dijera que la experiencia borró todos sus prejuicios, pero desde luego los suavizó un poco.
Aquí les sugiero un puñado de títulos que cuento entre mis favoritos. No sólo del cine soviético, sino del antiguo bloque socialista.
Una comedia checa: Limonada Joe. En mi adolescencia reí con ella: ahora he vuelto a hacerlo, admirando además su hechura. Una parodia del western llena de memorables gags y soluciones ocurrentes, con la imagen coloreada como en fotografías antiguas —recurso que también empleara su coterráneo, el extraordinario animador Karel Zeman— y una banda sonora divertida y activa.
Dos polacas, ambas mejores de lo que las recordaba: la primera, El director de orquesta, de Andrzej Wajda. Increíble. El funcionamiento de mecanismos humanos universales —la envidia, la mala leche, los celos, la culpa— y sociales —provincianismo, burocracia, triunfalismo— con una sobriedad pasmosa, a través de la interrelación de un director de orquesta en una oscura ciudad polaca, otro director de orquesta emigrado, y la esposa del primero e hija del gran amor del segundo. Una reflexión acerca del arte y la moral, lo que supongo también podría decirse de la segunda, Yesterday, de Radoslaw Piwowarski: la historia de un cuarteto de chicos que quieren ser los Beatles en ¿otra? oscura ciudad polaca, en los años sesenta; de la represión y la muerte de sus sueños. Y de la grisura del presente, o mejor, la grisura del adulto-ciudadano correcto.
Y después, bueno, tres del ruso Nikita Mijalkov: Pieza inconclusa para piano mecánico, Cinco atardeceres y Sin testigos. Lo más grande de la vida. Por diferentes razones, desde mi adolescencia los cubanos solíamos llevar al cine soviético bastante recio: el ritmo, el tema recurrente de la guerra, la falta de espectacularidad nos parecían defectos insalvables. Es más, decíamos que las películas se clasificaban en cuatro grandes grupos: buenas, regulares, malas y soviéticas. Cuando se estrenó Pieza inconclusa…, recuerdo a un amigo que me dijo: «¿Qué clase de ladrillo puede llevar ese nombre?» Se comprenderá entonces que, a diferencia de las obras que mencioné anteriormente, no había visto ninguna de las tres de Mijalkov hasta hace relativamente poco. Y vaya con lo que me estaba perdiendo.
No sé ni por dónde empezar a elogiarlas. Si debo escoger una, me quedo con Cinco atardeceres, pero espero no tener que hacerlo, porque las tres son maravillosas, críticas, inteligentes, conmovedoras. Y las actuaciones, por Dios, esa Liudmila Gúrchenko en los Atardeceres, ese Mijaíl Uliánov de Sin testigos… Las tres se desarrollan en espacios únicos, cerrados (la finca de Pieza inconclusa está abierta solo en apariencia; la gente llega, nunca sale) pero la cámara, la historia, los diálogos te mantienen en vilo. Es una frase trillada, pero tengo que decirla: ya no se ven películas como esas. Mijalkov —que además es un actor extraordinario— maneja con milagroso tacto el drama espolvoreado con amargos granitos de comedia, y le habla al alma eterna: sus películas no se quedan en Rusia o en los años comunistas, no son coyunturales, no pierden sentido.
¿Alguien recuerda Los vengadores incapturables, la saga de Edmond Keosayan? ¿Los dacios, del rumano Sergio Nicolaescu? ¿El frío verano del 53, de Alexander Proshkin? ¿La fuente, de Yuri Mamin? ¿La animación checo-francesa El planeta salvaje, de René Laloux? Búsquenlas. Vale muchísimo la pena.
Había, como en cualquier otra cinematografía, mucho cine rojo chato y aburrido, sin peso artístico. (Para saber más de películas, censura y entresijos, recomiendo El cine soviético del principio al fin, de Zoia Barash, que ya va —cosa rara en Cuba fuera de ciertos textos educativos o de propaganda política— por su segunda edición revisada y ampliada). Eso no justifica, sin embargo, lo difícil que resulta encontrar por ahí joyas como las antedichas. Hace años, en España, pude bajar un par de títulos, ahora remasterizados (Ascensión, de Larisa Shepitko, un ejemplo ilustre), pero ni siquiera en la FNAC madrileña encontré gran cosa editada en la época del DVD y el Blu ray.
Ahora bien, el difícil acceso es solo parte del problema; lo más grave es el olvido. Era como si, a la caída del comunismo, hubieran querido tirar al bebé con el agua sucia. Si hallas por ahí títulos de directores del bloque rojo, casi siempre se trata de los emigrados: Milos Forman, Polanski, Kieslowski, Tarkovski…, nombres tan grandes como escasos. Y para mucha gente, cine ruso es sinónimo de películas recientes de acción y fantasía a lo Hollywood, o de implacables críticas al pasado.
El insomnio. La tensión que genera un séptimo partido de play off, máxime si se trata del clásico de la pelota cubana Industriales-Santiago de Cuba. El océano Atlántico de por medio. Seis horas de diferencia y Morfeo asestando golpes a mi anatomía.
Pero la línea al center field del emergente Robin Serrano decretó el out 27 y, con este, el regreso de los emblemáticos azules a una final de Series Nacionales 11 años después de haber sucumbido ante Ciego de Ávila al mando de Lázaro Vargas.
Con estas sensaciones, experimentadas por millones de cubanos en los que dormitaba la pasión por el béisbol, pudiera decirse que ha sido un año en el que la pelota de la Isla ha visto un resurgir en cuanto a la afición, aderezado con el avance a semifinales del “Team Asere” en el V Clásico Mundial de Béisbol.
Los azules tuvieron un mejor desempeño a la defensa en situaciones de juego complejas. Foto: Roberto Morejón.
El séptimo partido y la victoria in extremis de los Leones 3-1 sobre las Avispas santiagueras, dejó el pictograma listo para la final
con Las Tunas, novena que indiscutiblemente ha sido la mejor de la lid, al culminar la etapa regular con 45 triunfos y 29 reveses, apoyada en su sólida ofensiva, primera en average colectivo con 324 durante la etapa regular.
El duelo decisivo iniciará este sábado en el Estadio tunero Julio Antonio Mella, que de seguro verá abarrotadas sus más de 13.000 capacidades. Ahora se impone una interrogante: ¿cómo llegan ambas novenas a esta instancia finalista?
La Final será una reedición de las semifinales de la temporada 57, en la cual los tuneros remontaron para imponerse 4-3. Foto: Todo Cuba
En el caso de los Leñadores, que transitaron por la temporada como el mejor elenco, vencieron con esa misma lógica 4-0 a Ciego de Ávila en semifinales y luego lo hicieron 4-2 con Matanzas.
Desde 2012, los yumurinos han quedado entre los tres primeros lugares del certamen en diez de 11 ediciones y han sido merecedores de un trofeo. Ello ofrece una idea del calibre de las víctimas de los comandados por Abeisy Pantoja. Mientras, Ciego lo ha hecho en cuatro oportunidades, y ha sido campeón en tres.
Por su parte, las huestes de Guillermo Carmona se vieron demandados tanto en cuartos como en semifinales, pues ambos duelos frente a Sancti Spíritus y Santiago se definieron en el séptimo choque, cuando no pocos se aferraron a la fe e invocaron a los Orishas para que bendijeran a sus felinos, airosos en cada caso con el “extra del tanque de combustible”.
A la altura del partido 30 de la etapa clasificatoria, Industriales apenas ostentaba un saldo de 11-19. Su clasificación fue una inyección de temple e historia, más que de buen juego, pero aun así culminó en el segmento regular con 41-34 y se coló en los play off.
Por si eso no bastara, acumula 14 desafíos de cara a la batalla en busca de su corona número 13 en estos certámenes, aunque este esfuerzo notorio pudiera pasarles factura, sobre todo a su staff de lanzadores.
Una mirada a los números semifinalistas de indómitos y capitalinos devela que los azules fueron inferiores al bate, anotaron menos carreras (26 por 33) que Santiago y su pitcheo se comportó menos efectivo (3.92 por 2.18). Eso sí, la clave del éxito estuvo en sacar partido de los 14 errores en defensa de sus oponentes, a razón de dos por juego, y no pocos con nefastas consecuencias.
Se sacudiría el propio Guillermo Carmona del fantasma de 1999, cuando en remontada, las Avispas se impusieron 4-3 en el Latinoamericano.
Del otro lado de la valla, los tuneros llegarán frescos, con cuatro actos menos en su casillero y sus serpentineros menos exigidos. El mismo paso sólido que mantuvieron durante toda la ruta. Madero en ristre se presentan como una tanda sin fisuras, con bujías de la talla de los hermanos Alarcón, el veterano de mil batallas Danel Castro, Héctor Luis Castillo como hombre proa muy productivo y el complemento que representan Roberto Baldoquín, Rafael Viñales y Denis Peña.
Este enfrentamiento destila además algo de morbo, pues si viajamos hasta las semifinales de la temporada 57, hallamos que los Leñadores blandieron sus hachas en remontada y se impusieron a los azules 4-3, a pesar de que luego perdieron en la discusión del título frente a Granma. A ello se adiciona que los Leñadores han anclado entre los tres punteros de la lid en cuatro de las últimas cinco temporadas, con el trofeo de la 58 incluido.
Entre armas y posibles claves
Sobre la grama, el conjunto tunero luce más compacto. Si bien su ofensiva de largo alcance despachó 48 cuadrangulares en etapa regular, solo uno fue capaz de conectar entre cuartos de final y semis. Eso sí, aderezados con 12 dobles y un triple, además de 51 carreras anotadas y 105 inatrapables. Además, durante la fase previa impulsaron en 95 oportunidades la carrera del empate o la ventaja, lo que da la medida de su ofensiva oportuna.
El line-up de los Leñadores será un verdadero dolor de cabeza para los lanzadores azules, que mostraron temple en los momentos cruciales frente a la armada indómita, pese a soportar mayor castigo de su batería.
El diestro Alejandro Meneses (7-3) se erige como una de las principales cartas de triunfo del staff tunero, ante la imposibilidad de reincorporación del as Carlos Juan Viera. Foto: Tomada de periódico 26.
Desde el montículo, Rodolfo Díaz, Alejandro Meneses y Keniel Ferraz conforman el tridente de mayor confianza, custodiados por Alberto Pablo Civil en rol de apagafuegos y autor de 15 rescates durante la campaña. No hay que desestimar lo que pueda aportar el veterano Yoalkis Cruz, pese a haber transitado por su peor campaña en materia de rendimiento individual.
Enfrente, en la duela, tienen a un staff que culminó el calendario con 4.61 limpias permitidas por cada nueve innings, además de un Whip de 1.58 y, como se dice en la jerga popular, con los pantalones apretados en la hora cero, amén de permitirles otras 36 carreras a los Gallos espirituanos en la instancia de cuartos.
De cara al primer desafío que se disputará en el Julio Antonio Mella a partir de las 6 de la tarde de este sábado, el alto mando azul designó como abridor al joven de 20 años Silvano Hechevarría, según divulgó el diario provincial Tribuna de La Habana. La decisión, en gran medida, debe responder a que los principales ases de la rotación citadina no están aptos para encaramarse en el Box.
Siempre hemos hablado del empuje, la inspiración y las piezas claves en cualquier disciplina colectiva. Ahora, de cara a la definición del clásico 62, los Leones tuvieron a sus máximas bujías en dos sobrevivientes de la temporada 2010, cuando bajo la égida de Germán Mesa se proclamaron campeones por decimosegunda ocasión. Se trata de Yasmany Tomás, el Tanke, un hombre que conectó 31 vuelacercas con los Diamondbacks de Arizona de la Major League Baseball en la campaña 2016, y Juan Carlos Torriente, versátil utility de cuadro y con capacidad para batear hacia cualquier banda del terreno.
Torriente y Tomas se erigieron como bujías ofensivas en el duelo semifinalista. Foto: Ricardo López Hevia.
De hecho, Tomás y Torriente fueron los de mejor promedio al bate versus los indómitos en el duelo semifinalista, con respaldo de Yosvany Peñalver, Alberto Calderón y Yasiel Santoya en roles de columna vertebral del orden al bate capitalino, que se redondea con Oscar Valdés, Jorge Enrique Alomá y Roberto Acevedo.
¿Posibles factores de cara a un triunfo? Que los lanzadores de la capital puedan contener a las hachas de los Leñadores, cumpliendo cada uno con su rol: abridor, preparador o cerrador, y que se iluminen sus comandos hacia el plato con control; que la defensa achique espacios y la presión no los conduzca guante en mano a cometer marfiladas que cuesten, y que la ofensiva produzca con corredores en base, tomando en cuenta que en las dos subseries precedentes de play off, dejaron a 94 hombres en las almohadillas.
Los discípulos de Pantoja, en cambio, deben manterse fieles a su filosofía ofensiva y tratar por todos los medios de que sus abridores caminen, antes de ceder la lomita a Rodolfo Díaz y al apagafuegos Alberto Pablo Civil.
¿Mi vaticinio? Otra Serie extendida a 6-7 duelos. Mi corazón late azul, en ese frenesí que han despertado los play off, sobre todo el clásico de clásicos entre Santiago e Industriales, pero reconozco que Las Tunas posee más argumentos para imponerse sobre la grama.
El público capitalino vive una resurrección azul y durante la semifinal con Santiago abarrotaron el Latino y el Guillermón. Foto: Ricardo López Hevia.
Pinceladas
Cuando la expectativa crece a pocas horas de iniciarse la final, hay detalles que quiero soslayar, en aras de que la sacudida pasional no nos obnubile. El carácter cualitativo de la Serie Nacional continúa mermando, no solo por el espectáculo y el nivel de muchos peloteros que llegan con lagunas al principal clásico doméstico.
Esta edición se ha visto empañada además por deslices organizativos asociados a los trajes, los cambios de pelotas de cuestionable calidad y bote pírrico, y otras que ya se han sedimentado, en medio de la actual crisis económica, relacionadas con hospedaje, alimentación, transporte y salarios de sus protagonistas.
Final a la carta: rugirán los Leones por decimotercera ocasión o los Leñadores blandirán sus hachas junto al trofeo de monarcas por segunda vez. La grama dirá.
La maestra Nelda Castillo (1953) cumplió recientemente setenta años de edad, aunque no se ha dado cuenta. Desde 1981, cuando comenzó como corista y comediante en el Teatro Musical de La Habana, después junto con Flora Lauten en el grupo Buendía y a partir de 1996 frente a su propia formación teatral El Ciervo Encantado, no ha dejado de trabajar y de crear.
Conversamos en la sede actual de su agrupación, con capacidad para cerca de cien personas. Nos acompaña la actriz Mariela Brito, fundadora también de El Ciervo y protagonista de varias obras como Variedades Galiano, Departures, Rapsodia para el mulo, Triunfadela, ¡Guan melón! ¡Tu melón! o Cubalandia. Desde El Ciervo Mariela se ha convertido en una de las actrices más respetadas de Cuba.
Cada respuesta de Nelda va acompañada de una profunda reflexión. Maneja con sutileza la sátira y la ironía. Sabe sortear la pregunta incómoda y de entrevistada pasa a entrevistadora con una facilidad pícara.
Cree en el poder del cuerpo, ama a los animales, la actuación, la pedagogía, la historia de Cuba y por encima de todo, ama a Cuba. Difícil sería a estas alturas, no creer en sus palabras.
Cortesía de El Ciervo Encantado
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«Tú tienes que atrapar el ahora»
Dicen que después de los cincuenta años, las personas se vuelven un poco nostálgicas, ¿le sucede eso?
La problemática es que apenas me entero que tengo setenta. (Se Ríe). Es un problema de espíritu. Me sorprenden los años: ¿tengo setenta? ¿Cómo llegué hasta aquí? Lo que pasa es yo siempre he estado trabajando de manera vertiginosa, intensa y he descubierto objetivos esenciales: la creación de mi propio grupo y el camino de perseguir la memoria de Cuba. En ese estado de encantamiento espiritual han pasado los años y no me he dado cuenta.
Y para el teatro cubano…
Es que yo no siento que hago teatro, nunca he montado una obra de teatro, y no conecto con la manera tradicional de lo que se conoce como teatro formalmente. He hecho una obra más performática, más hacia las artes visuales, me siento cómoda en esa frontera borrosa. También en lo que respecta al concepto y a la idea de grupo que me interesa, que nada tiene que ver con la compañía o los proyectos efímeros que se organizan para un trabajo y luego desaparecen. Para mí es fundamental trabajar con un equipo pequeño donde todos tengamos, en primer lugar, el mismo nivel de compromiso con los temas y con la existencia y sobrevivencia concreta del grupo, que todo el mundo entienda por qué y para qué hacemos esto o aquello.
Lo que pasa es que ese concepto de grupo se ha ido moviendo. Las circunstancias y la lucha por la sobrevivencia han modificado ese ideal de grupo, y he tenido que adaptarme sin perder lo esencial. Por ejemplo, yo entrenaba a mis actores diariamente horas y horas, y eso poco a poco se ha ido perdiendo. Por un lado, está la tendencia de hacer todo rápido y fácil, y por otro la vida está muy difícil y las nuevas generaciones en parte por lo primero no se someten a un proceso de investigación largo y profundo porque necesitan resultados con celeridad, y también lo segundo tiene un gran peso, hay una realidad que les demanda mucho tiempo y energías para sostenerse en lo básico.
Obra Triunfadela / Tomada de El Ciervo Encantado
¿No es una idea demasiado absoluta?
¡Es así! En su gran mayoría las personas no se someten —o no pueden someterse— a ese tipo de entrega y compromiso, de entrenamiento, con una voluntad diaria, y no hablo solo del contexto cubano. Por eso he tenido que cambiar las estrategias y los actores que entran a trabajar conmigo. Ahora los entreno de manera específica, en función de la obra que estemos trabajando, no ya de forma total como en los inicios.
El uso de las tecnologías también influye…
Todo eso, más la estampida de la gente que se va. Entonces la necesidad de cambiar las estrategias es imprescindible para seguir adelante. Un ejemplo de eso es relacionarme más con los artistas visuales, los músicos, artistas de otras disciplinas e interactuar. El que no cambia, se estanca, como decía Severo Sarduy[1]. Todo ello sin perder la esencia, sin perder nuestra voz, nuestra imagen, nuestra expresión.
Obra El último / Tomada de Perfil de Facebook de El Ciervo Encantado
Si continúa esa fuga de actores ¿desaparecería El Ciervo Encantado?
El Ciervo puede desparecer de muchas maneras. (Se Ríe). Ha tenido muchos obstáculos, de diferentes formas, pero yo no sé, no puedo pensar en perspectiva. Tú tienes que atrapar el ahora, con lo que tienes y sin perder tu propósito.
Antes, para entrar en el Ciervo, había que pasar por el entramiento de Un elefante ocupa mucho espacio una obra que tiene las bases creativas, espirituales, corporales, de lo que debe ser un actor y un grupo para mí. Había que pasar como cinco entrenamientos de todo tipo: el piso, la libertad del cuerpo, de la mente… Exponerse y conectar con el espacio, contigo, con los objetos, con los demás actores, etc… Y que eso se vuelva un todo orgánico, una segunda naturaleza de base para entrar en otros territorios y niveles de expresión más complejos.
Antes yo decía que mi obra es el actor. Después que yo trabajo con él y logra ese contacto consigo mismo, es un actor soñado. Sin embargo, tuve que variar esa premisa y adaptarme, porque los tiempos cambian.
Nelda Castillo / Cortesía de El Ciervo Encantado
El Ciervo es como un laboratorio, ¿cierto?
Sí, la imagen de un laboratorio es fascinante, un lugar donde lo más importante son los procesos y los resultados siempre son un descubrimiento, un lugar donde no se busca, sino se encuentra, y ese encuentro es glorioso, por pequeñito que sea. Luego, la posibilidad de compartir lo descubierto con los demás es un lujo.
Detrás de nuestros performances en escena, nuestras intervenciones públicas y todo lo que hacemos en El Ciervo, incluido el intercambio con otros grupos y artistas, hay un mundo de investigación, y sobre todo de decantación, que es muy importante, porque eso que se decanta es lo que sostiene y da densidad al resultado, el público no lo ve, pero lo siente, y en nosotros queda como aprendizaje.
Por supuesto que en un laboratorio también puede haber explosiones, accidentes, y material de desecho, pero eso también sirve para crecer. Siempre le digo a mis actores que el trabajo nunca se pierde.
Obra La ecuación de Mifflin / Tomada de OnCuba
Haciendo balance, ¿no era preferible quedarse como actriz antes de entrar en toda esta «locura»?
A mí me gusta más la actuación, sí, me realizo profundamente actuando. Pero durante mis años en el grupo Buendía mis compañeros me seguían. Se me ocurría una analogía y ellos me apoyaban, como una especie de liderazgo, un pandillerismo que viene de mi infancia.
Me gustaba hacer la propuesta y montarla. Poco a poco me fui convirtiendo en asistente de dirección de Flora Lauten. Algo muy característico en ella es dar libertad a sus actores y en mí fue creciendo y se fue desarrollando esa capacidad de soñar, de imaginarme la escena y montársela a los demás. Pero como actriz llegó el punto en que necesitaba hacer otras cosas, ser más conducida que dirigida, y obviamente comencé a practicar esa idea de la dirección con mis compañeros, y por ahí me fui realizando y decantando sin darme cuenta hacia la dirección.
No obstante, hice trabajos como actriz con Flora que me transformaron profundamente, y eso es un tesoro no solo para mi carrera, sino para mi vida. En particular, un personaje que me sigue acompañando es El Chivo de «Las perlas de tu boca».
Nelda Castillo y Mariela Brito en Guan Melón!! Tu Melón!! / Cortesía de El Ciervo Encantado
¿Se quedó con la añoranza de hacer más obras del teatro clásico, de Virgilio Piñera, por ejemplo?
Si tu supieras que yo me gradué con Flora haciendo Electra Garrigó y no fue algo disfrutable. A mí no me gusta Virgilio como dramaturgo. Eso sí, me gustan sus cuentos, su poesía, pero no su teatro, no le encuentro gancho para mí. Aunque también puede ser con que no conecto con la dramaturgia teatral para hacer mis obras. Me siento más libre y motivada con la narrativa, la poesía, el ensayo, las artes visuales, etc. Partir de un caos para descubrir un orden otro, nuevo, sin precedentes, que nos sorprenda en sus relaciones.
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«Todo arte es político»
El grupo se fundó en 1996, años difíciles…
Empecé desde un salto al vacío. Buendía era uno de los grupos más reconocidos que había en Cuba. En los noventa viajábamos mucho, por lo general tres veces al año. Y pasábamos largas temporadas fuera de Cuba, lo cual era un privilegio dado el estado de depauperación que tenía el país.
Pero necesitaba regenerarme artísticamente, estaba perdiendo el tiempo y como actriz me sentía estancada.
Entonces di ese salto mortal e inicié de cero mi propio grupo con algunos estudiantes del ISA que había formado y así, con cuatro jóvenes inexpertos y sin sede ni proyecto aprobado me lancé a la aventura de El Ciervo Encantado.
Fue un inicio muy difícil, pero muy vivo. Empezamos precariamente y estuvimos vagando por distintos lugares de la ciudad hasta que encontramos un almacén, un basurero en el ISA, en 1997. Allí nos metimos sin corriente, sin baño y así comenzamos. En ese espacio caluroso, insalubre y mágico nació y creció El Ciervo.
Obra Un elefante ocupa mucho espacio / Tomada de El Ciervo Encantado
Hay personas que asocian al grupo con un discurso incómodo sobre temas sociales en Cuba, ¿qué piensa sobre esto?
Es incómodo, pero no solamente porque pueda tratar temas sociales candentes, también por la manera inquietante de expresar, la forma y la cualidad energética en que nuestra obra se comunica con el espectador, y viceversa.
El público que está acostumbrado a ver un teatro tradicional y viene por vez primera al Ciervo recibe una sorpresa en principio formal, y luego está la relación sensorial y orgánica con la obra, que es siempre intensa. Eso supone una incomodidad, un esfuerzo, pero que resulta interesante, pues en la mayoría de los casos el espectador que conecta con nuestra forma de hacer comienza a necesitarla y vuelve una y otra vez.
Ahora otra cosa es el tema, ¿puede ser incómodo?, ¿para quién? Hay muchos niveles de incomodidad. Y si es en cuanto a lo político pues todo arte es político y disidente, es parte de su naturaleza, enfocar hacia zonas conflictivas y dar luz sobre ellas.
Obra Cubalandia / Tomada de El Ciervo Encantado
A propósito, en los últimos meses el grupo ha estado en medio de algunas polémicas como la no exhibición del documental La Habana de Fito, de Juan Pin Vilar. ¿Qué sucedió exactamente?
Desde que estábamos en el ISA nosotros llevamos una estrecha relación con artistas de distintas disciplinas. Y para nosotros es natural intercambiar y poner a disposición nuestros espacios a artistas de todos los ámbitos. De hecho, tenemos desde hace muchos años La Cátedra del performer, un espacio de formación, intercambio y presentación para artistas fundamentalmente jóvenes que encuentran aquí la posibilidad de practicar y exponer sus trabajos y experimentos. También es un espacio que recibe y promueve la obra de artistas o proyectos que encuentran dificultades para ser programados en los circuitos establecidos.
Siempre informamos lo que vamos a poner, pero nunca hemos pedido permiso. Consideramos que, además de que nuestro grupo tiene una experiencia y un prestigio suficiente como para que se tenga confianza en lo que ponemos aquí en cuanto a calidad se refiere, también somos de la opinión de que es un espacio público al cual, siempre y cuando tenga calidad, tienen derechos artistas de otras manifestaciones vinculados o no a las instituciones, cuyas propuestas son obviamente pasadas por una curaduría rigurosa y responsable de nuestra parte.
En esta ocasión hicimos el mismo recorrido con quince días de antelación. Informamos el programa y luego publicamos la promoción en las redes.
El día antes de la presentación nos comunican desde la dirección del Consejo Nacional de Artes las Escénicas que no se pueden poner las obras propuestas para sábado y domingo porque no fueron aprobadas, ¿aprobadas por quién?, no sé. Y lo que considero más inadmisible es que no nos dieron ninguna explicación del porqué de la negativa.
La conclusión en lo que a nosotros respecta es que, a partir de ahora, tenemos que respetar las normas establecidas para estos casos. O sea, no podemos programar por nuestra cuenta sin los permisos correspondientes que otorga la institución a la que pertenecemos: el Consejo Nacional de las Artes Escénicas.
¿Cree que a partir de ahora pasará algo parecido con sus obras?
Esto empieza ahora, veremos y mediremos hasta qué punto podemos seguir trabajando con determinadas condiciones. Vamos a ver. Si ese permiso nos impide la expresión ¿qué puede pasar?, no sé, pero hay límites y límites para nosotros.
Tomada del perfil del Facebook de El Ciervo Encantado
En medio de todo esto fue removido de su cargo el presidente del ICAIC, ¿qué opina al respecto?
A mí me parece que las destituciones siguen siendo como botar el colchón. Lo destituyen, pero ponen a otro que seguirá las mismas políticas. Y creo que son estas últimas las que hay que revisar y remover. Y por supuesto que las personas que dirijan las instituciones tengan que ver con el arte y la cultura, que entiendan y sobre todo sientan cuál es el sentido de su posición y defendernos, no dejar pasar el rayo.
Por último, ¿qué es para usted la memoria?
En primera instancia, la memoria no es la historia. La historia la escriben los triunfadores, pero la memoria es lo que está almacenado en el cuerpo del ser humano y esa es nuestra búsqueda: que aflore del cuerpo del cubano su memoria, no lo que nos enseñaron en la escuela, en los libros de historia, ni lo que nos inculcaron los «maestros».
Buscar en el cuerpo, donde están todas las huellas y heridas de la vida. El cuerpo es el que sufre y acumula el daño, las epifanías o las glorias.
Nelda Castillo / Cortesía de El Ciervo Encantado
[1] El Ciervo Encantado llevó a escena la obra Pájaros de la playa, basada en la novela homónima de Severo Sarduy (1937-1993). Se trata de un ritual de la memoria estrenado en agosto del 2001 en la sede que tuvo El Ciervo Encantado en la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte. En 2002, la obra obtuvo los Premios La Avellaneda de Puesta en Escena, Diseño Teatral y Actuación de Conjunto en el Festival Nacional de Teatro de Camagüey y en 2007, los Grand Prix a la Mejor Producción y la Mejor Actuación del Festival Internacional de Teatro de Mount Laurier, Québec.
En el mes de abril del 2022 se realizó la Encuesta Nacional de Fecundidad (ENF-2022), la cual permite obtener resultados con representatividad nacional, por zona urbana y rural, y para todas las regiones del país. El levantamiento de la información estuvo a cargo de las direcciones provinciales de la Oficina Nacional de Estadística e Información en cada provincia, y fue ejecutado y supervisado por los Departamentos Provinciales de Demografía, Censos y Encuestas.
Los resultados fueron publicados en julio del año en curso y arrojan una situación que se puede calificar de alarmante. No solo preocupa la cuestión de las bajas tasas de fecundidad y natalidad, cuyo comportamiento impacta de forma negativa en el recambio poblacional, sino la elevada incidencia del embarazo adolescente.
Este es un índice propio de países subdesarrollados con insuficientes políticas preventivas en salud y educación sexual. Las consecuencias para el desarrollo socioeconómico en general, y físico y psicológico en lo individual, inciden negativamente en la situación de la mujer y la infancia. En adición, tienen un impacto en el futuro de la nación.
El peso de un embarazo adolescente
A nivel mundial, el embarazo en la adolescencia sigue siendo un impedimento para mejorar las condiciones educativas, económicas y sociales de la mujer. En el caso de las jóvenes, el matrimonio y la maternidad precoz limitan en alto grado las oportunidades de educación y empleo, elevan su nivel de vulnerabilidad a la violencia de género, la precarización y la imposibilidad de beneficiarse de la movilidad social para ascender en estatus, preparación e ingresos. Esto a su vez compromete la calidad de vida y las perspectivas de desarrollo de su descendencia.
El embarazo no deseado, no solo implica un gran costo para los adolescentes y sus familias, sino que además es una carga económica enorme para las sociedades. El coste social incluye la asistencia pública para las madres con dificultades financieras, la implementación de programas educacionales y de desarrollo de habilidades para capacitarlas y acompañarlas en que logren independencia económica, además de la pérdida de ingresos tributarios a causa de menor empleo y ganancias.
Tomada de Dalia Empower
Asimismo, la gestación en etapas demasiado tempranas de la vida se asocia con algunos peligros médicos, como son: escaso y tardío control prenatal, incremento del aborto espontáneo y de las interrupciones voluntarias, complicaciones durante el parto, multiparidad precoz; mayor mortalidad materna, infantil y fetal, sumado a más complicaciones durante el proceso y el parto.
Además de superiores riesgos de morbilidad, el embarazo adolescente presenta otras complicaciones que se pueden clasificar por períodos. En la primera mitad se destacan el aborto, la anemia, las infecciones urinarias y la bacteriuria asintomática; en la segunda los cuadros hipertensivos, las hemorragias asociadas con afecciones placentarias, la escasa ganancia de peso con malnutrición materna asociada (síndrome de crecimiento intrauterino retardado), síntomas de parto prematuro (contractilidad anormal) y la rotura prematura de las membranas ovulares.
En el parto los problemas más frecuentes son las alteraciones en la presentación y en la posición del feto, que se relacionan con un desarrollo incompleto de la pelvis materna; lo que determina una incapacidad del canal del parto para permitir el paso del feto. Estas patologías, conocidas como distocias, provocan aumento de los nacimientos por proceso operatorio (fórceps y cesáreas), procedimientos que pueden comprometer la calidad de vida del hijo y de la madre, y las posibilidades de esta para concebir y gestar en el futuro.
Tomada de El Carabobeño
En el producto de la concepción prevalecen el bajo peso al nacer, tanto por prematuridad como por deficiente desarrollo para la edad gestacional; por ende, es un recién nacido propenso a presentar sepsis y otras enfermedades, que constituyen un alto riesgo y se convierten en un problema biológico y social. Se ha confirmado que la mortalidad infantil en este grupo duplica o triplica la de los neonatos de madres mayores de 20 años.
Durante la etapa de crianza temprana se refieren dificultades con la lactancia, bajo peso del nacido, sobrecarga de la familia con los cuidados y riesgos de negligencia en la atención del recién nacido.
En otro orden de cosas, el inicio de la actividad sexual sin protección expone a las adolescentes a una serie de riesgos que comprometen su salud sexual y reproductiva, además de su desarrollo psicológico y social, pues esta se comienza sin una adecuada orientación y sin conocimiento pleno de las complicaciones que les puede conllevar esa actividad sexual precoz sin la debida protección.
Tomada de Dribbble
Al inicio sexual en edades tempranas se relacionan diferentes factores que pueden conducir al desarrollo de un embarazo en la adolescencia; entre ellos: la ignorancia sobre la reproducción humana que tienen los adolescentes, una comunicación insuficiente con los padres, el desconocimiento sobre sexualidad, vivir con uno solo de los progenitores, ser hija o hijo de padres adolescentes, la influencia de los grupos de amigos, televisión, periódicos y revistas.
Son miles las adolescentes que por distintos motivos y circunstancias conciben un embarazo sin haberlo planificado, ya que entre sus prioridades no se encuentra la planificación familiar. La decisión que tome la adolescente de abortar o de continuarlo siempre va a repercutir en su vida futura.
Fecundidad y embarazo adolescente en Cuba. Qué dicen los datos
El comportamiento promedio de la edad de la fecundidad en Cuba está en las mujeres de menos de 20 años de edad. En las adolescentes entre las edades de 15 a 19 años mostró una tasa de 51,3 en el año 2009, en el 2010 se incrementó a un 52,9 y en el 2011 la tasa se elevó a un 57,3 por cada 1000 mujeres de la edad reproductiva. Esta elevación gradual alcanzó alrededor del 16% de los nacimientos aportados por madres menores de 20 años en el año 2019, según la subdirectora del Centro de Estudios Demográficos (CEDEM) de la UH, DrC. Matilde de la Caridad Molina Cintra.
Durante los años 2019, 2020 y 2021 estas cifras experimentaron un discreto descenso, en lo que pudo haber influido los cierres sanitarios de centros de recreación, de estudio y limitación de la movilidad. Sin embargo, luego de esto, continuó en ascenso gradual, sobre todo en zonas rurales.
La mencionada encuesta, arrojó que la edad media a la primera relación sexual tanto para la población femenina como masculina estudiada ronda los 16,5 años. Unido a esto determinó que el 10% de las adolescentes con 15 a 19 años ya ha tenido hijos en una edad que ronda los 16 años. Asimismo, que la proporción más elevada de mujeres que tuvieron su primer hijo con menos de 20 años (38%) corresponde a la generación de 20-29 años.
En adición, La ENF-2022 evidencia que el 75% de las mujeres de 15 a 54 años han estado embarazadas alguna vez y de ellas 38 de cada 100 tuvo su primer embarazo en sus años de adolescencia, es decir, antes de cumplir 20 años. Igualmente, 20 de cada 100 lo hizo antes de cumplir los 18. Las interrupciones de embarazo, y en particular aquellos que ocurren en la adolescencia, así como el número de adolescentes que declararon no utilizar métodos anticonceptivos (más del 25%), revelan insuficiencias a tener en cuenta en las políticas y programas de planificación familiar, en los protocolos de atención preventiva de salud y en la educación sexual integral de niños, niñas y adolescentes.
Por su parte, el Anuario Demográfico de 2022, determinó que casi el 18% de los nacimientos se dieron a partir de madres con menos de 20 años; diez años antes ese mismo dato era aproximadamente de 15.8%.
Gráfico elaborado a partir de las cifras del Anuario demográfico 2022
En cuanto a la distribución regional, las provincias más afectadas son Holguín, Granma, Camagüey y Las Tunas con más del 20% de los nacimientos con madres menores de 20 años. Por el contrario, las menos —pero igualmente— afectadas fueron La Habana, Pinar del Río y Villa Clara, con un 15% de bebés paridos por madres en edades tempranas.
Otro problema alarmante es la brecha de género, la cual sitúa un desbalance sustancial entre las madres y los padres adolescentes, quienes son menos en una proporción de 1 a 5. En 2022 los padres con menos de 15 años fueron solo 12, en contraste, las embarazadas que dieron a luz en estas mismas edades ascendieron a 397. En el rango de los 15 a 19 años la cantidad de hombres estuvo en los 2480, mientras que de mujeres llegó a los 14351.
Si se cruzan las edades de padres y madres en los rangos de menos de 15 hasta 19 años se evidencia que la gran mayoría de las mujeres concibieron con hombres mayores, asimismo sobresale la cantidad de hijos nacidos sin padres declarados.
Gráfico elaborado a partir de las cifras del Anuario Demográfico 2022
Causas y responsabilidades
Existen numerosas experiencias en Cuba con programas de educación sexual para prevenir la ocurrencia de embarazos en adolescentes. La gran mayoría basan su estrategia en la entrega de información sobre la fisiología de la reproducción humana, y promoviendo el uso de métodos anticonceptivos. Pero no han tenido resultados muy impactantes, de modo que las tendencias en las tasas de fecundidad y de abortos en este grupo etario no se han reducido en la magnitud esperada.
La doctora Grisell Rodríguez Gómez, oficial de programa del UNFPA en Cuba, declaró a la prensa estatal que era importante mirar a las mujeres, adolescentes y niñas más allá de su capacidad sexual y reproductiva, «se trata de todo lo que ocurre antes de un embarazo, la información que no se recibe, la anticoncepción que no se utiliza y se desconoce, la falta de negociación entre las parejas, la coacción y cómo ejercer el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y el momento de concepción».
Tomada de IPS
Según lo dicho por la DrC. Reina Fleites, profesora titular del Departamento de Sociología de La Universidad de la Habana, en el Congreso Internacional de Investigadores sobre Infancias, Adolescencias y Juventudes del año 2022, la maternidad temprana ocurre más en adolescentes mestizas y negras, residentes en entornos rurales, desvinculadas del estudio y el trabajo, y en viviendas con bajos ingresos y en condiciones precarias, lo cual coloca el centro de este problema en un grupo especialmente vulnerable dentro de esta franja etárea. Muchas adolescentes escogen un proyecto de maternidad a partir de la creencia de que esa puede ser una vía de migración, mejorar su bienestar, salir de la pobreza o de la familia de origen, incluso algunas creen lograr independencia, alerta la especialista.
El inicio temprano de las relaciones sexuales y una todavía deficitaria educación integral de la sexualidad, sumado a la baja percepción de riesgo sobre las prácticas sexuales sin protección, poca autonomía, sobre todo de las muchachas, y asimetrías de género diversas clasifican como otros elementos dentro de la multicausalidad de este problema.
Tomada de Cubahora
En este sentido cabe destacar que la Resolución 16/2021 sobre educación sexual en la institución escolar ha quedado pospuesta indefinidamente luego de las presiones de grupos religiosos. Durante las recién culminadas sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular la diputada Mariela Castro Espín expresó su preocupación por el detenimiento de su implementación, a lo que el viceministro de educación Eugenio Gonzáles Pérez respondió que no se podía aplicar de forma urgente y se necesitaba «experimentar». No obstante, el funcionario no dejó claro los plazos para la culminación de los «experimentos».
En paralelo, no ayudan las dificultades e intermitencias en el acceso de métodos anticonceptivos en las farmacias, y la reconocida necesidad creciente de servicios de salud sexual y reproductiva ajustados a las necesidades específicas de estos grupos de edades.
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No puede entenderse hoy una política de promoción sanitaria dirigida a los adolescentes, sin una visión intersectorial y multidisciplinaria de sus particularidades. Los niveles de participación alcanzan lo individual, familiar, comunitario y social, de manera que el sistema de salud y el de educación deben asumir roles de liderazgo que abarquen desde la producción de información necesaria sobre sus requerimientos, hasta la propuesta y ejecución de intervenciones educativas a nivel familiar, escolar, comunitario y en los medios.
Si bien la mayor responsabilidad radica en incluir el tema con la prioridad que corresponda en la agenda de todos los sectores, resulta imprescindible para esto contar con la voluntad expresa y actuante del Estado, no solo con palabras o voluntades, sino con la implementación de mejores programas, además de presupuestos destinados a garantizar, tanto la cobertura de anticonceptivos, como de una educación integral en la sexualidad que permita reducir las cifras que tanto nos alarman.
Ya no pienso a Cuba como una isla, aunque pesen sobre mí todos los relatos insulares que la inmortalizan en su patrimonio intangible. Si tuviera que definir a Cuba, tal vez las palabras no fueran suficientes. La dibujo en mi cabeza como un mapa pequeñito en medio del Caribe, y atados a la cintura con lazos imaginarios, muchos de sus hijos, que se mueven por el mapamundi como buscando un sitio donde algo se les parezca al hogar. La pienso quizás como un conjunto de barcos que zarpan y vuelven, o una caravana de nómadas que se refugian en el pasado.
Migrar es añorar, y en el caso de los cubanos la migración ha sabido construir muchas Cubas allí donde se encuentre; mas no todo migrante se va por la misma razón, ni vive los mismos dolores. No todos partieron en iguales circunstancias y eso hace que Cuba comparta todo con el mundo, aunque no se parezca mucho al resto de los países. En Cuba, hasta la sociedad civil es trasnacional.
“Anoche yo tuve un sueño, qué cosa más placentera, yo me encontraba bailando en una esquina habanera” (Willy Chirino: La esquina habanera)
La Revolución cubana significó en 1959 un cambio radical en la dinámica migratoria. El proceso de migración tras esa fecha transita por diversas etapas. Entre 1959 y 1975 salieron hacia Estados Unidos aproximadamente 550 000 personas. La diáspora inicial se componía de sectores vinculados al gobierno de Fulgencio Batista, personas inconformes con el nuevo sistema político, otras cuyos bienes fueron expropiados y muchas más tras familiares que partieron por algunas de las razones anteriores. En este sector de la diáspora primaría el rechazo al nuevo orden político, y en sus demandas históricas al Estado cubano está recuperar posesiones expropiadas y el retorno a la vida republicana que una parte de ellos ejercía como clase privilegiada en la Isla.
Ese grupo migró fundamentalmente a Estados Unidos en medio del diferendo cubano-norteamericano instituido desde siglos anteriores y reforzado durante la Guerra Fría. La disputa política entre un gobierno declarado socialista en 1961, que arrebata su neocolonia más preciada al imperio más poderoso del mundo, configura para la diáspora cubana un contexto excepcional, marcado por leyes que favorecen su estancia en el país de acogida como refugiados políticos y la convierten en juez y parte de un combate político trasnacional que trasciende hasta nuestros días y que las administraciones norteñas han sabido financiar y potenciar para sus intereses.
Tales estrategias de subversión tienen como respuesta el blindaje legal y el discurso en torno a la seguridad nacional que despliega el gobierno cubano, así como la construcción de un imaginario de plaza sitiada que favoreció la criminalización del disenso tanto a nivel del Estado como de la ciudadanía.
Es importante resaltar desde la lectura afectiva de la migración y teniendo en cuenta los transnacionalismos de índole cultural, que desde esa primera migración cubana comienza a construirse una nueva Cuba en la Florida, donde se reproduce arquitectónicamente a La Habana añorada, se conservan hábitos y prácticas gastronómicas ya extintas en la nación actual y se afianzan tradiciones religiosas y culturales en todo el espectro de la palabra. De ahí que el sándwich cubano y la croqueta original sean más populares en Miami que en La Habana.
Sandra Ramos: «Los problemas del peso» / Tomada de ADMagazine
Se trata, además, de cubanos que añoran el retorno de la República anterior a 1959 y la Constitución de 1940; que se organiza como sociedad civil para, en muchos casos, pedir el refuerzo de medidas unilaterales coercitivas con el fin de derrocar a la «dictadura»; una sociedad civil trasnacional y heterogénea que incluye a otros activismos de existencia más reciente, constituidos para solidarizarse con sus compatriotas en momentos de catástrofe o precariedad, o que, en casos de organizaciones como Puentes de Amor, abogan por la normalización de las relaciones entre ambos países.
La existencia de esa diáspora inicial con las características ya mencionadas conviene no solo al gobierno norteamericano en su diferendo político, sino también al cubano que legitima la exclusión, politiza el tema y refuerza su discurso nacionalista. Se trata, según según la doctora en Sociología Velia Cecilia Bobes, de «exportar la oposición», «utilizar la migración como válvula de escape a presiones internas» y como carta de negociación con el gobierno de Estados Unidos.
«¿Qué clase de libertad van a darte?» (Pablo Milanés: Yo me quedo)
Hasta 1962 ocurre el primer flujo migratorio entre Cuba y Estados Unidos, que utiliza vuelos regulares. No obstante, con la crisis de los misiles el presidente John F. Kennedy suspende los vuelos comerciales hacia y desde la Isla, y la migración comienza a producirse de manera ilegal. Entre 1962 y 1965 llegan al menos 30 000 cubanos irregularmente a territorio norteamericano.
En octubre de 1965 en la Isla se abrió el puerto de Camarioca para que los residentes en Estados Unidos recogieran a sus familiares por vía marítima, y así salieron al menos 3 000 personas. Nuevamente es la migración una moneda de cambio político entre los gobiernos. La tensión favorece un memorando de entendimiento entre las partes, que trae consigo la creación de un puente aéreo Varadero-Miami prolongado hasta 1973, cuando el presidente Richard Nixon lo elimina.
Con la suspensión de los acuerdos de 1965 concluyó la «segunda oleada» migratoria, durante la cual abandonaron a Cuba, por vía legal o ilegal, alrededor de 400 000 personas en poco más de diez años. Para 1980 existía una población de 670 000 cubanos en Estados Unidos.
Éxodo por Boca de Camarioca 1965 / Tomado de LASA
A finales de la década de 1970, un acercamiento diplomático dio lugar al establecimiento de Secciones de Intereses en La Habana y Washington. Como resultado del diálogo y las modificaciones a la legislación, desde 1979 los emigrados pudieron regresar a su patria y visitar a sus familiares, aunque en calidad de turistas. El humor popular convirtió a los otrora «gusanos» en «mariposas», pero en materia legal, la Constitución de 1976 mantuvo el rechazo a la doble ciudadanía y eliminó el derecho al libre tránsito.
En 1980 sobrevino una nueva crisis migratoria, tras la apertura del puerto del Mariel como resultado de la entrada de cerca de 10 000 cubanos a la embajada del Perú en busca de asilo político, y el incidente tuvo como resultado la migración de alrededor de 7500 personas a países centroamericanos por vía aérea. Ante la escalada de tensión, nuevamente el gobierno abrió la frontera marítima para quienes quisieran partir por esa vía.
Mas los llamados «marielitos» no fueron acogidos con tanta hospitalidad como los inmigrantes anteriores, al cargar con el estigma de ser de clases bajas y marginalizados ?un rechazo replicado hasta hoy con los «balseros». El propio Fidel Castro expresaría en el acto conmemorativo del primero de mayo de 1980: «Ese, ese es este pueblo, no los lumpens que quieren presentar como imagen del mismo, no la escoria que se alojó en la embajada de Perú! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Que se vayan!”, “¡Abajo la escoria!”, “¡Que se vayan todos los que no quieren trabajar!”, “¡Pim, pom, fuera, abajo la gusanera!”)».
Tomada de HavanaTimes
Por ende, la estigmatización de los migrantes cubanos en dicho contexto está mediada por no ser estos «víctimas» expropiadas por el socialismo, sino de desposeídos que salen de la Isla por las razones más diversas y que en muchos casos tenían un expediente criminal, o simplemente eran miembros de la comunidad LGBTIQ+, rechazada por la vieja guardia de ambas orillas.
Es importante destacar que, desde 1959 hasta los 80’s, no paró el estigma político sobre los migrantes por parte del Estado cubano, ya sea entendiéndolos como «escoria» o como «burgueses inadaptados», aunque necesariamente quienes migraban no lo hicieran por razones políticas sino económicas o de reunificación familiar. En este período se intensifican los actos de repudio como una forma de criminalización del disenso o simplemente de señalar a los familiares que quedaban en territorio nacional. Esos actos de repudio, condenados más adelante por la propia ciudadanía, se repetirían contra activistas opositores en los últimos años —aunque de forma menos intensa— principalmente tras los sucesos del 11J.
«… y ya no le dijeron más gusano, porque empezó a ser un comunitario…» (Frank Delgado: La otra orilla)
Las nuevas olas migratorias de la década del 80 en adelante no poseen un marcado carácter político. Paulatinamente deja de entenderse al migrante como «el extraño», «el contrarrevolucionario» o «la escoria». En la crisis económica de los años 90, tras la caída del muro de Berlín, el gobierno cubano se ve obligado a abrir sus puertas al turismo y poco a poco, con el advenimiento del nuevo siglo, quienes habían migrado retornan a visitar a sus familiares con regularidad.
Más adelante, las remesas se convertirían en un sostén para las familias en la Isla y la percepción de la migración cambiaría desde ambas partes. Como enuncia Cecilia Bobes, «En los años 90, nuevas modificaciones reconfiguran el escenario migratorio, esta vez asociadas a la crisis del Periodo Especial, la reforma constitucional (1992), la reforma económica (1993) y la “crisis de los balseros” (1994)». A esos repudiados que regresan a visitar a su familia, cargados de regalos, con cadenas de oro y rentando carros, se les comienza a llamar jocosamente, «comunitarios».
Crisis de los Balseros / Tomada de BBC
Según dicha autora, a partir de los años 2000, medidas como «la aceptación de la inversión extranjera (mixta y de capital privado) en diversos sectores, la legalización del trabajo por cuenta propia y la tenencia de divisas» abren las puertas al envío de remesas, que revaloriza socialmente a la migración.
La profesora de la Universidad de Massachusetts Denisse Delgado (2020) afirma respecto al cambio de postura de la diáspora cubana en Estados Unidos, que se produce «en la medida en que las generaciones más jóvenes, las que emigraron después de 1995, así como las segunda y tercera generaciones, mantienen lazos estrechos con la Isla».
Según la encuesta de 2018 a cargo de la Universidad Internacional de la Florida el 57 % de los encuestados estaban de acuerdo con el viaje sin restricciones de todos los norteamericanos a Cuba, y un 51% apoyaba el embargo —esto último cambia significativamente respecto al mismo sondeo de 2016, en el cual el apoyo solo fue de un 36% de la muestra—. En los últimos años estos criterios se han movido un poco. El mismo instrumento aplicado en 2022, arrojó que solo el 47% —10% menos que en 2018— apoyaban los viajes a la Isla sin limitaciones, y el acuerdo con continuar a las sanciones creció a un 63%.
Gráfico elaborado con los datos de la Universidad Internacional de la Florida 2016, 2018 y 2022
En estos criterios es probable que haya influido el paso del presidente Donald Trump por la Casa Blanca y una narrativa agresiva hacia gobierno de La Habana que fue amplificada por políticos e influencers en la Florida, sumado a hechos visibles de violaciones de derechos humanos en la Isla. Ambos elementos han contribuido a aumentar la polarización y el extremismo político entre los cubanos.
«a la pura yo se lo prometí…» (Kimiko y Jordi: El campeón)
Solo con la reforma migratoria de 2013 los cubanos pudieron viajar libremente. Más adelante, ante la crisis política suscitada por la covid 19 y la crisis económica, el gobierno facilitó una salida migratoria con el libre visado para Nicaragua. De acuerdo con datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) «casi 40.000 cubanos llegaron a la frontera sur entre noviembre de 2021 y febrero de 2022». En octubre de 2021, «el número de los que llegaron a la frontera de EE. UU. oscilaba en los 5.000, y en febrero de este año superaban los 16.000».
Se trata de la mayor ola migratoria de la historia cubana, durante la cual muchos han perdido la vida, por ser un trayecto peligroso que puede incluir el cruce de la selva del Darién o del Río Bravo en México. Las cifras mencionadas solo se refieren al fenómeno migratorio hacia Estados Unidos vía Nicaragua, pero no contemplan a quienes migran hacia otros destinos con libre visado como Rusia, Emiratos Árabes o Ecuador, con procesos migratorios similares, pero en menor escala.
Migrantes cubanos cruzando el Río Bravo / Tomada de The New York Times
La fuga de cerebros es otro de los factores para tener en cuenta, puesto que miles de universitarios cubanos se van sin retorno para cursar becas de maestría y doctorado en el extranjero. El abandono de misiones internacionalistas y los intelectuales o deportistas que salen del país a algún evento o competición y no regresan, es también una ruta.
Tras el 11J se da un nuevo proceso de marcada migración política, pues muchos activistas, periodistas independientes o presos políticos y sus familiares han debido abandonar su tierra a causa del proceso de criminalización del disenso y acoso al que han sido sometidos por parte del Estado. Otros, incluso, han sido exiliados, al no permitírseles regresar al territorio cubano. En estos casos, la migración no solo se centra en Miami, sino en destinos como Madrid, Alemania y Serbia, entre otros.
Lo que facilita la migración hacia España es la posibilidad de los cubanos de optar por la ciudadanía de ese país, como resultado de las medidas de nacionalización por origen familiar. En el caso de otros destinos dentro de la Unión Europea, suele ser consecuencia del libre visado hacia Serbia y las escalas de los vuelos hacia ese país, en Alemania o Suiza, donde muchos viajeros procedentes de la Isla piden asilo político.
«Tú cinco nueve, yo doble dos» (Yotuel Romero, Descemer Bueno, Gente de Zona, Maykel Osorbo y El Funky: Patria y vida)
La migración cubana posee un amplio matiz político, pero, a fin de cuentas, aunque el Estado reniegue de ella ?tanto al no otorgarle derechos de ciudadanía, como al condenarla en su discurso?, es la parte de la sociedad civil cubana más activa. En ello influye la no restricción directa del gobierno cubano y los contextos en que las diferentes generaciones diaspóricas abandonaron la Isla, además de las características del país de recepción. Parte de esa sociedad civil diaspórica tiene una postura de no diálogo con el Estado cubano y basa su agenda en el cambio de régimen, lo cual ha sido el escudo histórico del gobierno de la Isla, para no reconocerla.
La sociedad civil diaspórica es heterogénea y está en pugna constante a su interior. Desde el 11J se aprecia una mayor politización signada por la denuncia de la criminalización de la protesta en Cuba, que es objeto de enfrentamiento entre sus miembros.
Tomada de The New York Times
No se puede pensar a la sociedad civil trasnacional cubana sin su propio proceso histórico y postura en el diferendo Cuba-Estados Unidos, ni obviando la heterogeneidad de los emigrados, fuertemente influida por el momento y las circunstancias históricas en que abandonaron su país, su postura política y cómo fueron tratados por el gobierno cubano y la nación de acogida.
Es fundamental en su configuración el componente afectivo y la nostalgia de una Cuba pre-1959, la pertenencia a una clase social o generación específica, la presencia o no del financiamiento norteamericano en sus campañas políticas y los motivos particulares de cada migrante, que pueden ser políticos, económicos, de reunificación familiar…
Finalmente, no debe pasarse por alto el rol del liderazgo de los activistas políticos desterrados o emigrados ni el capital simbólico-político acumulado por una diáspora que posee varias generaciones de organización política (en el caso de Miami) e influye en la política del país de recepción respecto a Cuba.
A pesar de que el discurso oficial cubano se niega a reconocer una sociedad civil más allá de las organizaciones de masas, y a pesar de que dentro de la Isla todo activista del signo político que sea puede llegar a ser criminalizado, la sociedad civil cubana existe. Y aunque no sea la soñada por las izquierdas oficialistas o críticas, aunque cargue con todo el dolor que supone la migración en contextos políticos hostiles como los descritos, aunque incluso adquiera tonos de derecha anticomunista; es un hecho, no se puede negar.
El fantasma de la sociedad civil siempre ha recorrido la Isla y el futuro de Cuba depende de ese diálogo trasnacional, que no implica necesariamente ponernos de acuerdo, pero debe implicar el cese de las falacias de ambas partes y el reconocimiento, por un lado, de Cuba como Estado indispensablemente independiente, soberano y libre de injerencia, y por el otro, de la sociedad civil cubana, trasnacional y heterogénea.
El parlamento cubano nunca tuvo tanto sabor de espectáculo como en las recientes sesiones del 21 y 22 de julio de 2023. La gente lo comentaba en la calle y en las redes sociales, que son la plaza pública más concurrida del país, como si se tratara de un juego de pelota entre la posición de los burócratas y la sensibilidad ciudadana.
Desde su creación, en 1976, la Asamblea Nacional del Poder Popular vivió alejada de las discusiones propias de los parlamentos liberales, donde conviven fuerzas políticas en discordia. El legislativo cubano ha sido más ceremonial que práctico. Es un hecho tan obvio que la ciudadanía no le da importancia a las dos sesiones anuales que reúnen a los diputados en La Habana.
Es un parlamento tan formal y tan coral que nadie le atribuye peso en las decisiones que afectan la vida del país. Eso parece, en apariencia, estar cambiando. Estas últimas sesiones insinuaron los debates que podrían ocurrir en el futuro, si la Asamblea empieza a parecerse un poco a Cuba.
Tomada de Sputnik Mundo / Imagen de Referencia
¿Se abre una posibilidad para que los diputados discutan, finalmente, en un espacio más plural, o el tono de estas sesiones es una estrategia puntual para sobrevivir a la crisis?
Tener un parlamento que legisle y fiscalice de acuerdo a los intereses de la ciudadanía, y que lo haga además en conversación natural con la gente, es más decisivo para el futuro de Cuba que cualquier otro cambio que pudiéramos desear. Sería una noticia más feliz que el fin de las sanciones estadounidenses. Podría ser, si sale bien, la plenitud de una democracia que llamaron socialista.
El cambio de aire
En 2019 una ley achicó el tamaño de la Asamblea. De 605 diputados quedaron 474. Algunos especularon que esta reducción era una evidencia de que volvería al Capitolio de La Habana, designado como la sede oficial de los legisladores. No pasó de una especulación. El parlamento no ha sesionado allí. Nada indica, por ahora que lo hará. Sin embargo, algo cambió en el parlamento.
La Ley Electoral, una de las primeras que fue pensada para armonizar con la Constitución de 2019, establece que cada diputado representará a 30 mil ciudadanos. Hasta este momento, la relación entre los parlamentarios y sus electores era aparente. No existía en la tradición del parlamento cubano un mecanismo, un espacio habitual, para que los representantes escucharan y respondieran las demandas de quienes los habían elegido. Eso está empezando a cambiar, aunque tímidamente.
Una de las políticas en la actual legislatura ha sido que los diputados recorran los territorios en los que fueron votados y dediquen una parte de estos viajes a intercambiar con la ciudadanía. Todavía parece una estrategia incipiente, pero no se puede dudar de la intención de conectar a los electores con el parlamento, de sugerirles que se trata, en efecto, de los representantes que ellos mismos votaron.
Tomada de Cubahora
La hornada de diputados que estrenó la Constitución sigue reuniéndose en plenario dos veces al año, pero ha tenido mucho más trabajo que sus predecesores. El ajuste constitucional de todas las legislaciones que son competencia del parlamento no se resuelve en un plazo breve. Podría decirse, sin exagerar, que los miembros de la Asamblea han sido más legisladores que nunca y que las comisiones de trabajo que integran han tenido una agenda intensa.
Con estos antecedentes, un parlamento reducido y más laborioso, que hasta parece una apuesta por la eficiencia, llegamos a estas sesiones en las que el público sintió que por fin se discutían problemas reales.
Los discursos políticos que dicta la crisis
El discurso ofrecido por el presidente Miguel Díaz-Canel en la clausura de las sesiones, además de resumir ampliamente los informes y temas debatidos, también muestra claramente el nuevo tono del discurso oficial.
Después de señalar que esta fue «una buena Asamblea», Díaz-Canel celebró «los llamados de Lazo y otros diputados a ponerle nombre y apellidos, causas y posible solución a nuestros problemas». El presidente cubano aclaró que se refería a situaciones «que no tienen que ver de manera directa con el bloqueo o que refuerzan el omnipresente bloqueo por inacción, apatía, insensibilidad, incapacidad o por simple cansancio y falta de fe en que será posible vencer las dificultades».
El mandatario cubano describió lo que desde hace años muchos cubanos denominan «el bloqueo interno». Esta noción, contrapuesta al discurso sobre el embargo/bloqueo estadounidense, ha sido muy usada por las disidencias políticas. No se conoce el origen del concepto, pero su significado subversivo, antioficial, es evidente. En una operación inesperada, el presidente cubano se lo apropió.
Tomada de Cubadebate
El llamado de Esteban Lazo al que se refirió Díaz-Canel, fue el clímax de estas sesiones. Ante las cifras desastrosas que presentó la viceprimera ministra de Economía y Planificación, el presidente de la Asamblea comentó, espontáneo: «Estamos ya muy cansados de programas, medidas, estudios, diagnósticos. ¿Y la realidad dónde está? ¿Y la solución del problema dónde está?».
Este exabrupto de Lazo fue aplaudido, por inusual, en las redes sociales. «Hoy el país no cuenta con recursos para seguir el nivel de importaciones que tenemos. Prácticamente el 100% de la canasta familiar se está importando», añadió.
La audiencia, en realidad, estaba aplaudiendo la salida sincera en un escenario regularmente insípido, porque las preguntas de Lazo sólo son retóricas. Y eso fue lo extraordinario de estas sesiones del parlamento. Los ministros compartieron en números precisos el tamaño de la crisis, y fue posible, como nunca antes, reclamar soluciones en el mismo foro que tiene la responsabilidad de contribuir a encontrarlas.
Otras intervenciones, por venir de zonas aparentemente marginales del parlamento, sonaron más exactas que la queja lanzada al aire por Esteban Lazo. Es el caso de la intervención del diputado y empresario privado Carlos Miguel Pérez. Pérez comentó, contundente: «No hay un queso gouda que cueste menos de lo que se le paga en un mes a un trabajador estatal». Agregó que no recordaba «el momento en que el salario en Cuba jugó el papel de satisfacer al 100% las necesidades de nuestro pueblo».
Tomada de Cubacute
Este diputado es uno de los propietarios de Dofleini, el primer proyecto privado cubano que se convirtió en una mediana empresa. Pérez, que ocupa uno de los asientos correspondientes al municipio de Playa, en La Habana, aprovechó su intervención para reclamar facilidades en beneficio de empresas como la suya.
En contraste con las proposiciones urgentes de este diputado y empresario, el informe del ministro de Economía y Planificación Alejandro Gil se limitó a describir, en cifras, otro año frustrado. El funcionario insistió en que si no aumentan la producción y las exportaciones la crisis no se resolverá, como si no lo supiéramos.
Es revelador que ni el diputado Pérez ni el ministro Gil, ambos con convocatorias a la capitalización y la eficiencia, renunciaron a un discurso social. Gil admitió que algunas políticas económicas adoptadas en Cuba «generan brechas de equidad», no obstante insistió en que esas decisiones tienen el objetivo de «favorecer de manera directa o indirecta a toda la población».
«Es por ello que, también en la medida de las posibilidades, pues todo depende de recursos, se deberá ir ampliando y perfeccionando la atención a las personas, familias y comunidades en situación de vulnerabilidad», señaló el ministro.
Tomada de Cubadebate
Cualquier diputado pudo decirle, con retórica parecida a la de Lazo, que ese deseo no será posible en mucho tiempo.
Gil presentó una versión bien escueta de la estrategia para la recuperación económica y social, que se centra en hacer cumplir el plan de exportaciones y adoptar regulaciones que estimulen la importación de insumos indispensables para las producciones nacionales, entre otros puntos que incluyen “ordenar las relaciones del sector estatal y no estatal de la economía”.
Ante la pregunta de un diputado sobre cuántas pymes se dedican a la producción de alimentos, el ministro informó que sólo el 1.2% de estas empresas se dedican al sector primario de la economía.
En este debate, uno de los más trágicos de toda la economía cubana, intervino el presidente cubano para comentar que «los actores económicos se deben asociar a las estrategias de desarrollo territorial». Ya Gil, en los puntos principales para la recuperación económica, señaló que los municipios deberán realizar un balance de lo que producen y lo que consumen, e identificar en qué producciones podrían sustentarse por sí mismos.
Tomada de IPS Cuba
Se trata, al final, de un rompecabezas muy difícil de ajustar. De un lado está la urgencia de rentabilizar la economía con medidas pragmáticas y del otro el discurso social al que no renuncian el gobierno ni los diputados. Para los economistas liberales más convencionales esa disyuntiva no existe. Todo se reduciría a hacer reformas de mercado y dejar que el esquema capitalista se exprese en todas sus paradojas.
Los debates en el parlamento cubano dejaron claro que quienes administran Cuba no han encontrado una fórmula para capitalizar la economía sin renegar de una estrategia de crecimiento ajustada a las necesidades colectivas y no sólo empresariales. Esa contradicción sigue sin solución. No la resuelve ningún plan sintético .
En el último día de las sesiones, se acordó fiscalizar en profundidad al Ministerio de la Agricultura. El parlamento tiene esa potestad y la va a usar. Como recurso de presión, bienvenida la fiscalización, pero no será sólo una rendición de cuentas lo que impulsará más eficazmente la producción de alimentos, sino mayores inversiones en el sector e incentivos a los productores.
El gobierno «centrista»
En su discurso de clausura, Díaz-Canel señaló como un logro que «ha mejorado el vínculo de las diputadas y los diputados con la población». «Estos meses de intercambio con el pueblo en la calle, en los barrios, en los caseríos rurales han sido la prueba de lo que significa trabajar con el oído pegado a la tierra», dijo.
Este comentario confirma que la actual crisis económica y política, además del propio proceso de institucionalización del país como respuesta al final de la generación de Fidel, están empujando al parlamento a otro rol.
Tomada de CMHW
El presidente consideró que estas sesiones de la Asamblea «serán recordadas por mucho tiempo», «por los temas discutidos y por el modo cómo se discutieron». Y tiene razón.
No obstante, la sencilla fe en la victoria ya no basta para convencer a una ciudadanía empobrecida de por qué debe seguir resistiendo. Hemos llegado al momento en que lo saben Díaz-Canel, los ministros y los diputados. Con esa convicción, los discursos se renuevan, incluso para reciclar nociones usadas por los adversarios políticos. Esta decisión es muy inteligente.
Después de señalar que el bloqueo y la inclusión de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo «boicotean cualquier posibilidad de recuperación económica», el presidente cubano denunció un plan para «desacreditar» al gobierno «en grado tal que implosione la unidad nacional».
«A ese propósito aportan algunos desde las posiciones más extremas: desde la derecha convocando a privatizarlo todo y al cambio de sistema, y también desde una supuesta izquierda demonizando cualquier espacio al mercado», recalcó.
Como estrategia discursiva, esto es sorprendente. Pone al gobierno bajo el fuego cruzado de la derecha convencional y de una izquierda anticapitalista que se niega a hacer las reformas económicas.
Polémica reapertura de Jalisco Park por una cooperativa / Tomada de Tribuna de La Habana
«Como siempre, los extremos se tocan y ambas posiciones coinciden en un punto: la crítica lapidaria al término socialismo y a cualquier intento de solución nacido de la gestión gubernamental», añadió Díaz-Canel.
Este comentario deja más confusión. Parece referirse a una izquierda no sólo anticapitalista, también antiestatal. Esa izquierda, que sin dudas existe, es tan minoritaria y poco influyente que no merece esta mención del presidente, excepto si señalarla sirviera para mover al gobierno hacia el centro y hacerlo aparecer como distante de cualquier radicalismo, inclinado a posiciones intermedias y atento a intereses nacionales, no ideológicos.
«A unos les cansa hablar del bloqueo; otros inventan teorías a la teoría, como si los clásicos hubieran negado la dialéctica». Después de este señalamiento sobre ampos polos, Díaz-Canel parece referirse a quienes critican su gestión desde presupuestos marxistas:
«Se olvidan de que su importante aporte teórico no concibió la construcción socialista en una nación pequeña que heredó el subdesarrollo, bloqueada por más de 60 años y vecina del mayor imperio, que es además su enemigo, y luego reclaman solución a todo, ignorando olímpicamente el mayor obstáculo, que es el bloqueo».
En el mismo discurso Díaz-Canel critica tanto al «capitalismo neoliberal» que provoca «desigualdad y exclusión social» como a las izquierdas que le reprochan, al parecer desde posiciones al interior del Estado cubano, que haga mínimas concesiones a los capitalistas locales. Que estas izquierdas tengan algún papel marginal en las instituciones es una suposición. El discurso nunca lo aclara.
«Al mismo tiempo, es preciso evitar confusiones», amplió Díaz-Canel. «Justicia social no significa ni se puede reducir a asistencialismo ni a igualitarismo. Es repartir la riqueza creada por todos, entre todos, pero de modo diferenciado, de manera que gane más quien aporta más y se asista fundamentalmente a los que están imposibilitados de aportar».
Esta advertencia de sabor socialdemócrata, Díaz-Canel la cerró con la única verdad que nadie podría discutir en Cuba: «Para ello, primero es preciso crear esa riqueza, y en esa tarea estamos lejos de alcanzar todavía el aprobado».
Reconocerse estudiantes que suspendieron economía, decir a los ciudadanos que pueden tener una nueva relación con el parlamento y promover un pragmatismo moderado, que no renuncia a la justicia social ni a la defensa de los intereses de la nación, es un buen punto de partida.
Pese al reconocimiento de estos problemas, ninguno de los parlamentarios ha usado hasta ahora la iniciativa legislativa que les permite el artículo 164 de la Constitución para presentar nuevas disposiciones o reformas que contribuyan a resolver la crisis, a salvar la aspiración de justicia social. Mientras eso no ocurra, la reinvención del parlamento no pasará de un grato, pero estéril, acto de desesperada sinceridad.