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El dilema cubano: entre realidades y narrativas

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Foto: Brady Izquierdo

La actual crisis en Cuba es el resultado de un mosaico de factores, tanto internos como externos. Uno no puede achacar los males económicos de la Isla solo al bloqueo estadounidense, que es sin lugar a duda, una de las principales causas de la crisis cubana. 

Es cierto que, por más de sesenta años, Cuba ha tenido que estructurar una economía de resistencia para defender su soberanía. Las evidencias de archivo sobre la política norteamericana son indiscutibles: hablan de crear «caos e inestabilidad» para forzar al pueblo cubano contra el gobierno a través del «hambre y la desesperación».   

Junto a esa guerra económica brutal, y vinculada a su impacto, está una política económica del gobierno del PCC, que evidencia sus carencias cada día más. Bajo la justificación del patriotismo, se han encubierto múltiples prácticas de rigidez ideológica leninista —dictadura del proletariado, supuesto iluminismo de partido de vanguardia, cuadros como intérpretes de una clase, cancelación de facciones, etc.—, irracionalidades políticas en las que se pospusieron reformas urgentes desde las preferencias de la generación histórica, corrupciones y privilegios indebidos concedidos a sus hijos y nietos.

Estos factores, internos y externos, interactúan y se refuerzan mutuamente. Muchos analistas políticos y economistas cometen el error gravísimo de discutir la mayoría de los aspectos de la crisis cubana solo en clave nacional y por temática: las mipymes, la política cambiaria, la política cultural, los derechos humanos, la relación con los emigrados, etc. Algunos encubren ese invento con el cuento de que están discutiendo temas técnicos sin ideología. Eso en ciencias sociales es imposible. La clave está en si el analista es capaz de disciplinar su ideología, respetando los hechos y la información disponible sin atormentarla o tergiversar con sus ideas preconcebidas.

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Tomada de REDOCN

La realidad es que hay una causalidad compleja entre lo exógeno y endógeno que varía según el tema y el contexto. En esa dinámica, lo estructural y la agencia de los actores operan en interacción mutua entre la economía y la política. Su análisis, por tanto, debe ser sincrónico e integrado. Eso es un reto para las agendas sesgadas de no pocos analistas y economistas, porque rompe los dogmas de la primacía de lo endógeno, desarrollados sin tomar en cuenta la asimetría de poder internacional o simplemente porque no es lo conveniente a los centros de poder que los pagan o que algunos de esos politólogos o economistas quieren por lo menos, no molestar. 

El peso de lo exógeno 

Entonces, desde la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, se debe empezar el análisis sobre el actual modelo económico en fase terminal y la desbandada migratoria por el impacto devastador de la guerra económica, ilegal, inmoral y contraproducente, con la que se ha castigado al pueblo cubano por decisiones que fueron y son soberanas desde el derecho internacional. 

Lo que corresponde a los grandes poderes en la vecindad de otros países —sean Cuba o Ucrania— que ejercen sus derechos soberanos es, según la ley internacional, aceptar sus decisiones. Eso conviene recordarlo, porque es lo legal y lo justo, aunque es consabido que en muchos momentos, los grandes poderes, se llamen Estados Unidos, Alemania, la URSS o Rusia, no han vacilado en violar el derecho internacional para defender su seguridad o castigar lo que desde su percepción, es un reto a su hegemonía regional. 

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Tomado de CTVNews

La evidencia mayor del peso de lo externo en la crisis cubana es por contraste la tenue apertura, sin levantar el bloqueo, que ocurrió en los dos años del deshielo de Obama entre los años 2015 y 2017. El cuadro optimista que empezó a emerger, incluidos los apetitos empresariales que se abrieron en todo el mundo respecto a Cuba, incluyendo su diáspora, fue apenas un grano de muestra del diferente contexto en el que las reformas podrían tener lugar. En contraste, el reordenamiento monetario tuvo lugar, no solo después de la pandemia de covid-19, sino también de las medidas punitivas de Trump, a raíz de los llamados ataques sónicos y la espuria inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo con terribles consecuencias para la situación financiera cubana. 

El peso de lo endógeno

Dicho todo lo que es imprescindible sobre el factor externo, corresponde analizar el peso de lo endógeno que tampoco es menor. La actual coyuntura no se entiende sin los errores en el diseño e implementación de políticas económicas de ajuste, especialmente el intento fallido de reunificación monetaria. Pero la crisis cubana tiene razones estructurales más hondas, en primer lugar, el gradualismo excesivo de tres décadas, en los que por decisión de la generación histórica, particularmente Fidel Castro, se perdió el mejor momento —la alianza con la Venezuela Chavista en el momento de récord histórico en los precios de petróleo—, para transitar a una economía mixta en un aterrizaje suave como se plantearon los lineamientos del VI congreso del propio PCC y la constitución de 2019.

Es pertinente cuestionarse también si, en medio de estos problemas estructurales, no hay otros factores en juego que agravan la crisis. Aquí las narrativas económicas tienen un papel significativo. En primer lugar, está la narrativa gubernamental de la continuidad. ¿No es evidente ya tras la intervención de Esteban Lazo en la Asamblea Nacional que declaraciones de dirigentes fuera de época que inexplicablemente siguen flotando son un cubo de agua fría para los espíritus empresariales y las ansias de abrir emprendimiento en Cuba? 

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Tomada de Radio Florida Cuba

Pareciera que algunos cuadros de la administración del estado no han entendido que se trata de un cambio de época, sistémico. No es extraño, dada su trayectoria, que Lazo diga que la mejor forma de lidiar con el empresario privado es cerrarle el negocio si no cumple estrictamente con la ley. Lo extraño es que Miguel Diaz-Canel o el partido gobernante no le pida la dimisión inmediata después de decir esa barbaridad en el contexto de una economía mixta. Si la política fiscal busca maximizar el ingreso del gobierno por concepto de impuestos, lo último que se necesita es cerrar a los contribuyentes. Sin negocio, no hay impuesto. 

Tal actitud oficial de mover las sillas en la cubierta del Titanic, tiene su correlato en el lenguaje catastrofista, que usan algunos críticos de las políticas gubernamentales desde una supuesta distancia técnica. Parecen olvidar que lo que describen como yéndose a pique es su propio país. ¿No estará la retórica de algunos economistas, con su lenguaje apocalíptico, influyendo negativamente en la percepción y comportamiento de los actores económicos? 

Narrativas y realidades 

Las narrativas tienen un poder que no debe subestimarse. En Cuba con la conexión a través de internet principalmente con la diáspora en el sur de la Florida se está difundiendo una narrativa que solo concibe visiones neoliberales de solución de los problemas con llamados vacíos a la libertad y la propiedad. La bancarización y digitalización bancarias han sido un buen ejemplo. 

Si bien es cierto que hay razones objetivas para criticar y denunciar los desmanes gubernamentales, el tono empleado en la discusión es crucial. Más que explicar lo que ocurre, o las opciones de las que dispone el gobierno, dada la difícil situación, algunos nos explican como lo hubiesen hecho ellos dentro de las condiciones ideales. 

La sobriedad en el debate es vital para avanzar hacia soluciones concretas. Junto con la crítica, debe venir la propuesta. No basta con señalar los errores del pasado o del presente. Es necesario proponer y discutir implementaciones concretas, adaptadas a la realidad cubana y a sus particularidades. La crítica tremendista sin propuesta es estéril y puede resultar contraproducente al generar dinámicas de profecía autocumplida. 

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Foto: Néster Nuñez

El desarrollo económico de un país no se logra imitando modelos foráneos sin adaptación ni reflexión. El ejemplo de países asiáticos como China, Taiwán, Singapur y Malasia nos demuestra que es posible desarrollarse desde diversas perspectivas ideológicas, y no necesariamente adoptando un modelo estrictamente capitalista o socialista. Es importante mirar esas experiencias y otras más allá de la invocación o trasplante de la referencia miamense y estadounidense. Ninguno de esos casos es paradigma del mito de la importancia de la propiedad, aceptación acrítica de la lógica del mercado, y la instalación inmediata de una democracia liberal. De hecho, las elecciones competitivas con las que se asocian los llamados de libertad, en los casos que han llegado, han aparecido al final y no al inicio del camino. 

Es esencial que las voces críticas, sean internas o externas, actúen con responsabilidad. Los economistas y analistas no son meros observadores; su voz tiene impacto y, por lo tanto, conlleva una responsabilidad ética y profesional. En medio de un panorama tan complejo y delicado como el cubano, es imperativo buscar soluciones integradoras, evitando polarizaciones que solo profundicen las heridas existentes.

Las Tunas, campeón con todas las letras en Serie Nacional de Béisbol

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Foto: Roberto Suárez / Tomada de Escambray

El mapa de hegemonía del béisbol cubano ha cambiado en los últimos tres lustros. En esa nueva aparición de actores protagónicos reapareció Las Tunas, para coronarse, por segunda ocasión, en una Serie Nacional de Béisbol, tras barrer a Industriales 4-0.

Diferentes variables inciden en dicha transición de poder, en la cual Ciego de Ávila, Granma, Matanzas y Las Tunas se han adueñado de los puestos de privilegio y han denotado mayor estabilidad con su presencia y respectivos performances en postemporada, en lugar de los históricos Industriales, Santiago de Cuba, Pinar del Río y Villa Clara.

Precisamente, los Leñadores accedieron a su segundo cetro luego de coronarse en la campaña 58 sobre Villa Clara. Atesoran además un segundo puesto (Serie 57) y dos terceros escaños (59 y 60), desde que en 2010 sus ahora victimarios capitalinos se hicieran de su último título. Desde entonces, en 14 clásicos domésticos, solo Pinar del Río (Series 50 y 53) y Villa Clara (52), lograron tajadas de ese pastel, degustado por los nuevos actores mencionados.

La victoria tunera en esta oportunidad adquiere una connotación mayor, pues por primera vez una novena azul era barrida en una definición de campeonato. Además, era la séptima escoba que se pasaba en segmentos decisivos, como parte de la historia de nuestras lides beisboleras.

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Las Tunas accedió a su segunda corona honrando su condición de mejor equipo durante la 62 Serie Nacional de Béisbol. / Foto: Roberto Morejón / Tomada de Jit

La solidez de las hachas tuneras

El carácter compacto del accionar tunero en los principales indicadores de juego, fue un equilibrio que permitió al equipo llegar más oxigenado a la final, luego de pasar 4-0 sobre Ciego de Ávila, en cuartos, y doblegar 4-2 a Matanzas, en semifinales.

Una vez en la definición, aprovecharon su condición de locales en el Julio Antonio Mella para asestar dos golpes que casi hundieron las aspiraciones de los dirigidos por Guillermo Carmona, especialmente en el segundo desafío, cuando en el séptimo inning  ? también llamado de la suerte ? , fabricaron un racimo de tres anotaciones, dos de las cuales fueron impulsadas por el veterano de mil batallas y tercer madero, Danel Castro, para remontar el 1-3 adverso y sellar el 4-3 definitivo.

Justamente, fue ese el marcador más cerrado de los cuatro choques de la final, en los cuales los Leñadores blandieron sus bates para fabricar 25 anotaciones, amparados en 46 hits, incluidos ocho dobles, un triple y un cuadrangular.

Números que se sustentaron en las ofensivas del propio Danel (de 15-5 con 4 remolques), los hermanos Yosvani (de 18-5, cinco fletadas) y Yordanis Alarcón (3 en 16, un jonrón y 4 traídos para el plato), el rescatado Roberto Baldoquín (de 17-7 con dos remolques) y el hombre proa, Héctor Luis Castillo (de 17-6 con tres empujadas).

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El veterano Danel Castro (derecha) y Yosvani Alarcón fueron puntales ofensivos al empujar, entre ambos, nueve anotaciones en la final. Foto: Ricardo López Hevia / Tomada de OnCuba

¿Criticable? Dejar a 33 corredores en las almohadillas, señal de que, pese a imponerse con holgura en tres de los cuatro duelos, pudieron producir con mayor oportunismo, además de aprovechar la veintena de bases por bolas que les concedieron los lanzadores de los Leones. Pero ese es un mal del que padecen los bateadores cubanos desde hace bastante tiempo, incluso, en las selecciones nacionales.

Desde el box, el timonel debutante, Abeysi Pantoja, manejó con acierto los hilos de un staff que había sido elogiado al mando de Pablo Civil. Si bien ya no se contaba con hombres que en otras temporadas eran considerados temibles como Ubisney Bermúdez, Yoalkis Cruz, Yudier Rodríguez o Damichel González, ahora lideró la rotación abridora Alejandro Meneses, en tanto Keniel Ferraz, Rodolfo Díaz y Alberto Pablo Civil, asumieron los roles de mayor impacto como relevistas y cerradores.

De acuerdo con datos del colega Aliet Arzola, en los play off ese trío de serpentineros se adjudicó ocho de los 12 triunfos tuneros, con seis juegos salvados, efectividad de 1.46 limpias por cada nueve innings y average ofensivo rival de 218.

En los cuatro enfrentamientos por la corona, el staff tunero mantuvo el control, y soportó las presiones que genera jugar en un Latinoamericano abarrotado de público. La relación de ponches-boletos (16-8), da fe de su dominio sobre los bateadores azules, pese a propinarles tres pelotazos y lanzar otros tantos wild pitch en dicho segmento.

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El derecho Keniel Ferraz fue declarado el Jugador más Valioso de la postemporada, al igualar el récord de seis victorias del pinareño Yosvany Torres. / Foto: Panchito González / Tomada de Prensa Latina

Desde el box, la nota en «Do mayor» la mereció Ferraz, quien además de ser electo como el Jugador Más Valioso de la postemporada, emuló el récord de victorias (seis) de Yosvany Torres en play off, actuación que selló con indicadores de rendimiento envidiables: promedio de limpias de 0.66 media de corredores embasados por entrada (WHIP) de 0.88 y le batearon para famélicos 184.

Tales rendimientos fueron patentados sin contar con los puntales Yuniesky Larduet y el as monticular Carlos Juan Viera, contratados en la Liga mexicana y que, por haber causado baja de la nómina tunera, no pudieron reincorporarse al equipo de cara a la postemporada.

Marea azul detenida

Del otro lado de la duela, la tropa de Carmona evidenció el desgaste de enfrentar dos series previas extendidas a los séptimos partidos. Su ofensiva no pudo llegar a la decena de inatrapables en ninguno de los cuatro choques, y apenas cinco extrabases se contaron entre las 25 conexiones disparadas a tierra de nadie. Es muy difícil imponerse en un juego de pelota si su score máximo en un partido es de tres carreras.

A lo anterior hay que sumar la ausencia del cuarto madero, Yasmani Tomás, producto de una intoxicación, y la baja productividad de otros hombres claves en la alineación como Juan Carlos Torriente (de 15-4 sin remolques), Yasiel Santoya (4 en 13 con dos fletadas), Yosvani Peñalver (de 14-2 con una impulsada) y Alberto Calderón (uno en 15 sin empujadas). A ello se adiciona la salida del orden al bate del hombre proa, Ariel Hechevarría, en el mismo primer enfrentamiento.

Esos rendimientos ofensivos dejaban poco margen de error a un cuerpo de lanzadores sin solidez, desgastado por escenas precedentes de play off en extremo exigentes, y con la carga acumulativa del protagonismo en el repunte de Industriales, hacia la segunda mitad de la etapa regular. 

Con esos truenos, era presumible que los serpentineros citadinos no contuviesen la respetable ofensiva de los Leñadores, soportaron 46 indiscutibles, una decena de extrabases y les concedieron 20 pasaportes gratis a primera y 23 ponches; pero no pudieron, pese al esfuerzo y la entrega de Raymond Figueredo, Frank Herrera, Silvano Hechevarría, Juan Xavier Peñalver, Reemberto Barreto y compañía.

Y es que, al temple, al empuje y al amor a la camiseta, hay que poner otras condiciones objetivas y variables de calidad que, frente a Las Tunas, Industriales no poseía para unos desafíos definitorios.

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Industriales batalló hasta donde pudo frente a un equipo que le superaba en toda la línea. / Foto: Ricardo López Hevia / Tomada de OnCuba

Lecturas más allá del terreno

Más allá del trofeo alzado por los Leñadores, la 62 Serie Nacional de Béisbol dejó varias lecturas. Con las falencias que evidenció el torneo en materia de nivel cualitativo, y cuestiones relativas a la infraestructura organizativa y calidad del espectáculo, puede hablarse de un resurgir de la pasión entre la afición beisbolera cubana.

Si bien es cierto que las opciones de entretenimiento de calidad son reducidas en la Cuba actual, la presencia de Santiago de Cuba e Industriales nuevamente en los play off, y específicamente los duelos de semifinales, exacerbaron ese sentimiento que durante años estuvo adormecido en la población, donde el béisbol se ha visto notoriamente desplazado por el fútbol entre los aficionados del deporte en Cuba.

Otro elemento indiscutible es que Cuba sigue siendo tierra de béisbol y, en correspondencia, los peloteros cubanos han brillado en cuanto escenario se desenvuelven, incluso, en la actualidad desde edades más tempranas, pues persiguen su sueño de jugar en ligas de mayor rango.

Justamente, ese es uno de los elementos a considerar al establecer la nueva jerarquía dentro de la pelota cubana: la estabilidad en las nóminas de los equipos que concursan en la Serie Nacional. Los elencos más afectados por este fenómeno han sido los territorios prolíferos en talento beisbolero: Pinar del Río, La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba, tanto por el éxodo creciente de peloteros, como por la contratación al amparo de la Federación Cubana.

Seguiremos teniendo béisbol en lo que resta de 2023. Los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile, la Liga de Campeones de Béisbol de Las Américas, y la Liga Élite en el ámbito doméstico, aderezarán el panorama. Habrá que esperar por si la afición responde con sensaciones similares a las que dejaron el V Clásico Mundial de Béisbol y la postemporada de la 62 Serie Nacional.

 

Un ciudadano llamado Elpidio

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Tomada de Mubi

El 14 de agosto de 1970 Cuba incorporó a su discurso iconográfico un personaje identitario que ha marcado la vida de miles de niños crecidos bajo el reflejo de un heroísmo jocoso: Elpidio Valdés, piedra angular del cómic nacional contemporáneo. Su creador, Juan Padrón (1947-2020), construyó un héroe que sociológicamente iba de la mano de la narratología y la propaganda de un momento histórico signado por la defensa del país y el mantenimiento de un ideal de nación.

Elpidio Valdés es el protagonista de una serie de aventuras de cómic, llevadas luego a animados, que representa a un oficial mambí del Ejército Libertador en la guerra independentista de 1895. Más allá de su esencia ficticia, para los nacidos en la Isla de cualquier generación, propugna un código de valores como representación visual del ideal cubano en búsqueda de la autonomía soñada como Estado soberano.

Elpidio Valdes
Tomada de Teosfebera

Es sabido que cuando su creador decidió nombrarlo, acudió al título de uno de los textos más importantes del padre Félix Varela, Cartas a Elpidio, depositando espiritualmente en el mambí, toda la significación épica del momento formativo de la consciencia sobre la soberanía de un país, frente a las pretensiones imperiales de la metrópolis española. Su apellido, Valdés, es el mismo que el de la protagonista de una de las novelas más importantes del siglo XIX cubano, Cecilia Valdés, símbolo de resistencia y del antiesclavismo de los criollos en una sociedad envilecida.

Como heredero de la tradición historietística comenzada a finales del siglo XIX cubano, Elpidio se inserta en el panorama de la cultura nacional como ícono de los deseos de independencia nacional, anticolonialismo y la intransigencia de la Revolución de 1959. Ahí radica el cómo será el personaje, en lo que sostiene sobre qué basamento se inspira Padrón para crearlo, que son, sobre todo, dos textos: Relatos de la Guerra, de José Miró Argenter y Mis primeros 30 años, de Manuel Piedra Martel, miembro de la escolta de Bartolomé Masó, ayudante de campo de Antonio Maceo y uno de los últimos hombres que habló con José Martí, el 18 de mayo de 1895.

Elpidio surge como parte de un elenco de caricaturas en la revista Pionero y luego pasa al estrellato, siendo protagonista de sus propias historias gracias a la capacidad de su autor de traducir la manera de ser y pensar del cubano, entender su ingenio, y transmitirlo a través de viñetas como contenedoras de ideas. Necesario es decir que el cómic, de manera general, funciona como una herramienta de penetración ideológica desde sus primeros momentos, en tanto manifestación de arte independiente.

Elpidio Valdes
Tomada de Cubalite

Ariel Dorfman y Armand Mattelart en Para leer al Pato Donald, argumentan que todos los artificios, entre los que no escapa la fetichizada categoría de literatura del entretenimiento, pertenecen a un código de penetración ideológica nítido. Otros autores, como Ian Gordon y Edward Sewell, en el libro Cómic e Ideología, lo abordan desde una concepción holística del ejercicio del poder y el uso de la propaganda.

La historia de la historieta cubana ha estado marcada por una dinámica en la que generalmente lo narrado tiene una relación estrecha con la situación político-social que se vive. Escribir una reseña sobre el cómic en Cuba debería comenzar con la mención que se hace en el libro La novela gráfica, a una página publicada en la revista satírica Don Junípero, en 1864, realizada por el pintor bilbaíno Víctor Patricio de Landaluze, considerada, la primera historieta española en sí. Desde ese momento y pasando por personajes como Liborio, El Bobo, El Loquito, Pucho o Julito 26, hasta llegar a Elpidio, Cecilín y Coti o El capitán Plin, se intenta un retrato de la sociedad cubana a través de los flexibles recursos gráficos del también considerado 9no Arte. Sin embargo, ¿qué ha hecho Elpidio para ser reconocido, no como un cómic, sino como un cubano más?

Al leer lo que escribió Roman Gubern en su libro Mensajes icónicos de la cultura de masas sobre la mimetización de los personajes, podríamos entender cómo Elpidio ideológico llegó a entronizarse de semejante manera en el inconsciente colectivo del cubano. Primeramente, en cuanto a que se trata de una historieta: está reconocido que la transmisión de ideas en imágenes no solo resulta barata para publicar por las editoriales, sino que es tremendamente popular. Llega a serlo a tal nivel que en algún momento los cómics inundaron el mercado y los consumidores empezaron a creer que eran ellos los personajes, y que estos respondían a los intereses de la fanaticada. En esa dinámica de mimetización y personificación del héroe ficticio, se introdujo la creación de Padrón.

Juan Padron Elpidio Valdes
Tomada de Programa Ibermedia

Elpidio, en un primer momento, logró fortalecer las opiniones ya existentes sobre lo cubano. Revisando algunas de sus aventuras, encontramos que los ideales más protegidos en la isla durante la década del 70 y 80 eran la defensa de la Revolución y con ella el mantenimiento de la independencia misma. Es cuando se populariza la llamada al machete y el ¡Viva Cuba Libre! Resulta curioso que sea él, y no otro, el personaje que se desgañita pidiendo la independencia, incluso en momentos donde no es necesario: y es que era importante que no se perdiera el mensaje de que Elpidio podía —y debería— ser cualquier cubano.

Un aspecto significativo dentro del discurso propagandístico de este cómic, es el mensaje sobre el amor, que se transmite a partir de la relación entre Elpidio y María Silvia, un personaje independiente, combativo y activo. Pese al protagonismo que tiene lo romántico en cualquier historia, este no es el caso de Elpidio. María Silvia está representada como un arquetipo femenino de fuerza y convicción, convirtiéndose en representante de la participación de la mujer cubana en el proceso revolucionario iniciado en 1959. Es la federada abnegada en la construcción de una Cuba mejor. No hay tiempo para besos ni citas; incluso en el animado Elpidio se casa, el tema de la batalla está presente, por encima del matrimonio. María Silvia mantiene una activa participación como luchadora por la libertad y aunque interesada por Elpidio, aparecen más tiempo en combate que flirteando, lo cual nos envía un mensaje sobre su identificación con el deber cubano, implicando la mezcla mitológica entre cubanidad y patria. Por lo que es posible deducir que Elpidio y María Silvia tengan como principal motivación la emancipación nacional. El amor es a la Cuba Libre por encima de cualquier otra cosa.

Elpidio Valdes / Maria Silvia
Tomada de Teosfebera

Padrón desarrolló también un análisis de qué es la cubanidad bajo la mirada del otro —el general español Resóplez y todos sus compinches—, que partía necesariamente de nuestra propia cultura. Sirva la frase de Pillo manigüero, con la que Resóplez escupía fuego por la boca, para ilustrarlo. En los cómics también es posible identificar una premeditada parodia de los estereotipos que los cubanos han construido sobre el ejército colonial a lo largo de los años, sobre todo después de la independencia.

El cómic, durante su mayoría de edad en los años 50 del siglo XX, se convirtió en un género que comenzó a formar parte de la llamada cultura de masas, referida esta al consumo de bienes universales que se distribuyen de manera abundante y hegemónica en el mercado, lo que democratizó su presencia, haciéndolo accesible a todo tipo de público. Es por esta razón que Elpidio llegó a calar tan hondo entre los cubanos, porque no solo se transmite un mensaje netamente artístico, sino que se logra una comunicación sobre la base de la simplicidad y las tendencias a las que se sujeta la sociedad. Estas, de forma paradójica, responderán a lo que se consume.

Desde la psicología pudiera decirse que las experiencias contadas por Elpidio se convirtieron en lecciones de moral de carácter nacional y fueron suministradas por el entorno cultural, determinante para su expansión, ya que de él recibía el mensaje que luego Padrón asimilaba y transmitía a través del personaje. En esta perspectiva, la función capital del cómic fue la de actuar como un mecanismo de defensa o de consolidación, mediante fabulaciones que resolvieron, con el mensaje narrativo, las problemáticas de una nación en construcción. Los valores que transmiten sus historias en la manigua, son los mismos que si se extrapolan, representan los intereses del Estado Revolucionario, razón por la que Elpidio no solo es un personaje popular, si no que desde la oficialidad, es un personaje nacional.

Elpidio Valdes
Tomada de El Pais

Elpidio es un personaje construido, pensado y diseñado para representar un algo que la conciencia colectiva identificó como lo cubano. Más allá de ser una fabulación icónica, como lo llamaría Gubern, un conjunto de manchas de color y líneas, la experiencia común de los cubanos lo convirtió primero en humano y luego en héroe. Como un fenómeno notable de esta fabulación, el público cubano, mediante proyección, le atribuyó personalidad viva, psicología, sufrimientos y gozos, y comenzaron a llamarlo familiarmente Elpidio, como uno más que al levantarse cada mañana, toma un buche de café y va a trabajar, a construir un país.

Desde la canción de La Charanga Habanera que tenía un coro que decía yo soy un salvaje, igual que Elpidio Valdés, hasta los tatuajes, stickers, frases del día a día y cosplay: el personaje transita con total naturalidad por las calles de Cuba. El gobierno ha sabido captar el guiño de su popularidad y lo ha convertido en profesor, médico, fumigador y rescatista: ha sobreideologizado su función.

No obstante, por encima de los elementos nacionales, Elpidio defiende valores más amplios, especialmente el principio de cubanidad, que estuvo fuertemente influenciado por la retórica revolucionaria, algo que se ve en algunos de los cómics que Padrón realizó a principios del siglo XX. En ellos la imagen se convierte en propaganda y el mambí vende a Cuba (aún lo hace) desde lo subjetivo: la independencia es inspiración para los jóvenes que crecen bajo su influencia y el héroe permanece joven, vivo, ágil a pesar de los embates.

Elpidio proporciona al lector cubano seguridad y esperanza de que los problemas puedan ser vencidos siempre con entereza. Es hoy, incluso en ciudades como Miami o Barcelona, el recuerdo de muchas infancias y la referencia inmediata si alguien pregunta cómo habla o piensa un cubano. Para muchos existió realmente y es pertinente demostrarlo con las propias palabras de Padrón, en una entrevista de febrero del 2018:

Me han hecho anécdotas, que pueden ser leyendas, no sé, de que en un examen de Historia un niño, a la pregunta  que le hacían de que mencionara el nombre de algún líder cubano en la guerra, el niño puso junto con Maceo, a Elpidio Valdés. Eso muestra de que está vivo en la gente que lo quiere. Yo no sé si eso tiene que ver con cómo ha influido el personaje de Elpidio en el imaginario popular sobre la guerra de independencia, lo que si te puedo decir es que Elpidio Valdés y su tropa de mambises son vistos por muchos niños, incluso por adultos como si fueran reales, como si fueran de verdad mambises que lucharon en la guerra.

Por ello, desde hace ya algunos años, el gremio de historietistas cubanos ha considerado que existe base suficiente para  que cada 14 de agosto se celebre el Día de la Historieta Nacional, en homenaje a la primera aparición de un personaje que se ha hecho hijo ilustre de Cuba e ícono de nuestra nacionalidad. Con este Día la comunidad de creadores, editores, consumidores y cualquier ciudadano de a pie podrá rendir homenaje no solo a todos los personajes que han estado acompañando nuestras infancias, sino que también estarán rindiéndole culto a uno de los ciudadanos que, con razón, se ha convertido en uno de los más importantes del país.

Oración por el cine cubano

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cine cubano

He leído opiniones críticas sobre un montón de películas cubanas porque, supuestamente, se quedan cortas: que por qué no se meten con barrios habaneros donde la policía no se atreve a entrar ni llaman a las cosas por su nombre, que constituyen meros juegos permitidos, etcétera. La idea subyacente es que una película cubana solo resulta auténtica si se lanza a criticar a fondo, tan a fondo que haga felices a los apocalípticos. No tiene que ser buena o bella, pero está obligada a ser fuerte.

Lo gracioso es que esa misma gente afirma que le encanta ir al cine a desconectar. Es la filosofía de que las películas americanas son de acción, espectáculo y cosas bonitas; las europeas clavos para intelectuales; las latinoamericanas no hay quien las vea porque solo saben hablar de la miseria (salvo, quizás, algunas comedias argentinas). Y las cubanas lo dicho, juegan con la cadena, pero no con el mono.

Vaya manera de hablar mierda. El arte es una cosa y un espejo otra. La realidad es un punto de partida, incluso en esas películas que se proclaman basadas en hechos reales. Ni siquiera el cine documental refleja la existencia cien por ciento; todo lo contrario, la manipula, pues hay tantas realidades como puntos de vista, y el director y el editor lo saben. Las películas funcionan y conmueven por el guion, las actuaciones y la fotografía, no porque el tema escogido legitime el esfuerzo de manera automática.

Por demás, asumir que un solar es más autóctono que un aula universitaria constituye una soberana tontería. Pero el solar es más representativo, dirán. ¿De qué? Y ¿por qué? ¿Acaso el arte es mera estadística? Pareciera que por ser cubanos estuviéramos condenados a hablar solo de jineteras, corrupción y sueños rotos, y lloriquear porque el sistema hace aguas, porque es lo que se espera de nosotros, porque nuestra cosmovisión no debe pasar de ahí. Absurdo. Nadie le exige al cine francés que hable exclusivamente de la violencia policial o del periódico auge de la extrema derecha.

La razón de este fenómeno probablemente radique en que el público le endilga al cine el rol que debe jugar y no ha jugado jamás el periodismo. Así, el cineasta ha de ser un Mesías de grado o por fuerza. Pero ni eso basta: unos cuantos estiman que el mero hecho de hacer arte en Cuba implica entrar por el aro del Gobierno. No solo eso, sino que por muy crítico que te muestres nunca lo serás lo suficiente, y encima le estás lavando la cara al régimen. Esa visión reduccionista ignora, además, la paradoja de que el arte absolutamente independiente es a la vez cautivo absoluto, dado que solo puede ser de desencanto y denuncia.

A ver, no se asuma a partir de lo antedicho que estoy contra el cine crítico, de cuestionamiento y rebeldía. Nuestra realidad es cada vez menos amable, y hay que abogar por el derecho a hacer la película que uno quiera hacer y, tema no menos importante, que una vez realizada, tenga la posibilidad de ser exhibida y distribuida sin importar que su contenido resulte incómodo o el enclave geográfico en que su director radique. Solo sostengo que no va a ser más auténtica o más cubana por eso. Mostrar las penurias del cubano de a pie es tan urgente como poner (sus) fantasías en escena. Una buena parte de mi propia obra indaga ferozmente en la realidad inmediata, y lo seguirá haciendo, buscando el nervio, según mi punto de vista. Eso no excluye hacer otras cosas, tocar otros temas. El artista debe meterse en candela, tiene que jugársela, pero también ha de buscar, siempre y en todas partes, la belleza. Negar lo primero conduce a la torre de marfil; negar lo segundo, al panfleto político.

 Y es por eso que, desde la humildad que me caracteriza, propongo elevar la siguiente oración al cine cubano:

Protege, Señor, al cine nacional, hazlo libre y no dependiente de permisos y sospechas, hazlo fuerte y múltiple, y no supeditado a cómo amanecieron las hemorroides de la Autoridad.

 Concédenos la Ley de Cine que reclamamos, y abre las oxidadas entendederas de la Autoridad, para que entienda que exigimos un derecho, no rogamos un favor.

 Señor, ya puestos, concédenos también un ICAIC que perdure, sí, siempre que lo haga con centro en el cineasta y no en el funcionario;

 un ICAIC donde la Autoridad esté siempre disponible y presta a ayudar, y no reunida, de viaje o en un curso de Cuadros;

 un ICAIC donde la Autoridad se atreva a plantar cara a la Autoridad mayor, si es necesario para defender la causa de los cineastas, y no se limite a transmitir y generar evasivas;

 un ICAIC que no pretenda erigirse en la única factoría de nuestro cine, porque hoy lo es menos que nunca; que no se esmere en regular y mantener a raya a las productoras independientes, sino que las comprenda y estimule;

 un ICAIC pequeño, no un ICAIC colosal, pero eso sí, tecnológicamente competente, que pueda promover nuestro cine de acuerdo a los requerimientos del mundo de hoy.

 Si te resulta muy difícil, Señor, devuélvenos al menos el ICAIC de los años dorados, ese ICAIC de apasionados y soñadores, donde una delegación que viajaba a una Muestra de Cine en cualquier país por ahí estaba integrada por cuatro cineastas y un funcionario, y no al revés.

 Permítenos, Señor, conservar nuestro palmito de talento. No nos dejes caer en la tentación de hacer solo lo que esperan de nosotros, lo que vende o nos da likes; aléjanos de filmar exclusivamente la rabia y la contingencia. No te pedimos que fortalezcas nuestro amor al cine, porque mucho hay que amarlo para hacer cine en Cuba, y ni siquiera Tú puedes superar eso.

 Señor, no te distraigas y mira pá cá, que te estoy hablando.

                                                                                         (Del Llano, MMXXIII)

Mi servicio militar

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Jorge Bacallao en su servicio militar

Yo hice el servicio militar hace 25 años en el Combinado del Este, la prisión más grande de Cuba, llamado 34 y medio. Tengo cuentos para llorar, pero esos no son para hoy. Hoy, tocan tres anécdotas que atesoro con celo.

Récord Mundial

La previa la hicimos en una escuelita detrás del Combinado. Allí, al final de los 45 días, tuvimos que hacer varias pruebas de eficiencia física. Los 100 metros los corrimos en botas y sin camisa, a las dos y media de la tarde de un día de verano, en un polígono de chapapote. Dos reclutas se tropezaron y se limaron el pellejo contra el asfalto caliente. Quemadura por fricción, le llaman.  Yo sentí que corrí bien, y llegué entre los primeros, pero cuando fui a buscar la nota tenía B, y nadie tenía MB ni Excelente. Le pregunté al profesor, que era un tipo de muy pocas palabras:

—Es muy difícil sacar excelente, esto es para soldados de verdad

—Pero bueno, jefe, ¿qué tiempo hay que hacer?

—Jefe no, suboficial. Mire que usted pregunta. No pregunte tanto y corra más. A ver… —registró unos papeles—. Para el excelente hay que bajar de 9 segundos.

—Eh…, permiso, suboficial, pero el récord mundial de 100 metros planos en pista es 9,84, de Donovan Bailey

—¡Está bueno ya! Ocupe su lugar. Lo voy a decir alto aquí para que no me estén viniendo a protestar: si el Donovan ese pasa la previa aquí, y no baja de 9, no coge excelente

Y así fue como me fui con B en 100 metros planos la vez que más rápido he corrido en mi vida. Me mataron la esperanza

El martes que viene

La previa fue en una escuelita con nombre de héroe. Ahí preparaban cursos del SEPSA y cosas por el estilo. La pasé bastante bien, sobre todo porque soy un tipo que se amolda. Hasta que llegó el día de las ubicaciones. Me tocó el Combinado, la prisión que más lejos me quedaba, a pesar de que había informado que vivía solo con mi abuelo y de que había tenido un comportamiento destacado.

Cuando vi al político y le quise consultar, me paró y me dijo con una sonrisa que esos asuntos los trataba en su oficina, no en los pasillos. Hay que aclarar que no estábamos en un pasillo sino en el comedor. Fui a su oficina el día siguiente, y aunque estaba jugando Solitario Spider, me dijo que el día de atención a reclutas era el martes. El político era un señor que frisaba los 60 años, regordete y bonachón, que hablaba despacio y bajito, siempre con una sonrisa jocosa. Era de esos tipos que cuesta un mundo cogerle odio.

Fui el martes. Le pregunté la causa de mi asignación, ya que me quedaban más cerca otras prisiones. Además, le recordé que había sido un soldado ejemplar. Ven el martes que viene, para darte una respuesta, me dijo. Fui el otro martes. Me explicó que el Combinado era el frente de batalla más fuerte que había, y que la revolución le asignaba las tareas más duras a los soldados más capaces. Que mi asignación era un estímulo, por los méritos acumulados.

Yo esperaba algo así, de manera que le pregunté por el caso de Osiel González, el peor soldado, de peores resultados y más indisciplinado, que a pesar de ser de Marianao lo habían castigado mandándolo para el Combinado. Se rascó la cabeza y pareció dudar. Ven a verme el martes que viene, para tenerte una respuesta.

Resignado, asistí el siguiente martes.

—Ya te tengo la respuesta. Es muy sencillo, lo que para Osiel es un castigo, para usted es un estímulo.

—Entiendo, gracias. ¿Usted me puede poner eso por escrito?

—Por supuesto. Ven el martes que viene.

—La previa se acaba el sábado.

—¡Ah!, caramba, ¡qué lástima! Te pusiste fatal.

Pasé un año en el Combinado. Con Osiel.

La sala de juegos

Juego ajedrez desde niño. Juego bien. Sin un especial talento para el juego ciencia, fue el deporte de mi niñez y adolescencia y llegué a tener un Elo cercano a 2150. Todavía hoy juego a cada rato por internet.

Por eso, cuando nos dijeron el primer día de la previa que había sala de juegos y nos la enseñaron, vi el mundo en colores brillantes. Una islita en el mar de marchaderas y consignas.

Después supe que no iba a tener mucho tiempo para ir a jugar ajedrez, ping pong (sí, también había flamantes mesas de ping pong), ni nada, pero aun así, fui.

Estaba cerrada. Siempre cerrada. Hasta un día que alguien la vio abierta y nos avisó. Dejamos de almorzar tres de nosotros para jugar dos partidas. Para tratar, quiero decir. Había unos tipos allí que nos informaron que teníamos que averiguar qué día le tocaba la sala de juegos a los reclutas.

Fui a ver al político y quedó en averiguarme. Al político tú no le podías preguntar si te lo encontrabas, tenías que ir a su oficina. Eso sí, siempre estaba de buen humor y muy bien afeitado, y jamás le faltó un saludo y una sonrisa. Que no le resolvían ni cohete a nadie, pero faltar, no faltaban, y eso en un mundo en donde todo el mundo te grita, se echa a ver.

El político me averiguó: los domingos. Una jodedera, porque era el día de visita, que era la primavera semanal allí. Pues el domingo dejé unos minutos a la familia y fui como a las dos a ver la sala, por curiosidad. No es que fuera adivino, pero bobo tampoco. Estaba cerrada.

Le pregunté al político y quedó en averiguarme. Me citó para el martes en su oficina.

—Ya le tengo la respuesta a su inquietud, Bacallao. Mire, la sala de juego para los reclutas está prevista los domingos. Pero la sala la abre y la cierra un recluso. Y como usted sabe, los reclusos descansan los domingos.

Jaque mate.

María Santucho: Cuba en la piel, el cerebro y el corazón

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María Santucho
Cortesía de la entrevistada

Con motivo de la aparición del nieto 133 de las Abuelas de la Plaza de Mayo, La Joven Cuba conversa con María Santucho, historiadora del arte, promotora cultural, productora cinematográfica y guionista. 

Llega a Cuba en el año 1976 como refugiada de la dictadura militar argentina, vive en la Isla durante más de 40 años y aquí desarrolla varias labores en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, unido a esto, es fundadora del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. 

En esta entrevista, además del reciente encuentro que ha impactado a su familia, exploramos su relación con la Isla, su militancia política, y las razones que la hicieron retornar a su país natal. 

Recientemente se supo la noticia del rescate de su primo-hermano, el nieto 133 de las Abuelas de Plaza de Mayo ¿Cómo fue el proceso de encontrarlo? ¿Qué significó para la familia?

Rescatar a esos nietos —que son más de 400 niños o niñas, ahora hombres o mujeres— es uno de los procesos de luchas de los organismos de derechos humanos en Argentina más loables. Porque es justamente arrancárselos a los represores.

El proceso de mi primo-hermano, hijo de Julio Santucho y de Cristina Navajas, que fue secuestrada en julio de 1976, lo inicia realmente Nélida Gómez de Navaja, la mamá de Cristina, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, y una luchadora incansable por la aparición con vida de estos niños y niñas apropiados. Las madres y las abuelas que comenzaron toda esta lucha con cuarenta y cincuenta años fueron envejeciendo. Y en el caso de Nélida, le pasó la posta —como decimos acá— a su nieto, hijo de Cristina y Julio, Miguel (el Tano) Santucho. Fue este quien, de alguna manera, protagonizó esa búsqueda en los últimos años.

María Santucho
María Santucho junto a Miguel (el Tano) / Foto: Kaloian Santos Cabrera, cortesía de la entrevistada

Fue un proceso casi de «la soledad del corredor de fondo». Así lo veía el Tano. Más allá de que uno acompaña afectivamente esa búsqueda, entre los familiares que tuvieron pocas esperanzas estaba yo. Mi primo fue quien nos motivó a seguir creyendo.

La búsqueda es un proceso complejo, porque debe pasar por la ciencia. Las familias dejan una muestra de sangre, y se cotejan cuando aparece un niño que pide saber su identidad —como ha sido el caso de mi primo— o las propias organizaciones de derechos humanos hacen esa pesquisa. 

En este caso en particular, eso ocurrió en menos de una semana. Nuestro primo se acercó a Abuelas hace unos meses, dejó su muestra de sangre, y el 26 de julio lo llamaron para notificarle que pertenecía a una familia, y era el hijo de Cristina Navaja, y había nacido en cautiverio. El 26 se lo comunican a él y habla con sus hermanos y su padre mediante una video llamada, el 27 a toda la familia; el 28, estamos junto a Abuelas en la Casa por la Identidad, donde, además, el Tano trabaja hace algunos años. Fue un momento de mucha conmoción. 

Para la familia resultó muy importante este hallazgo, porque hemos sido muy golpeados, con varios desaparecidos y asesinados, y algunos tuvimos que salir al exilio. Encontrar la vida nos potencia en los afectos y en el recuerdo de nuestros seres queridos. Y creo que también nos coloca en una revisión muy particular.

Estos nietos recuperan su familia luego de vivir durante años con otra impuesta por sus secuestradores ¿Cómo ocurre esa nueva acogida en la que un desconocido se convierte en un familiar? 

En el caso de nuestro primo, ya tenía sospechas de que esto estaba pasando. En un punto muy importante de su vida él ya tenía sembrada esa duda, y eso lo hizo tomar distancia de la familia apropiadora. Creo que ha sido lo mejor que pudo pasar, porque él, por supuesto, está abierto a conocernos.

No sentimos que es un desconocido, es una persona que buscamos durante años. Más allá de que le reconocemos rasgos físicos —sonrisas, miradas, gestos— de su mamá y de su papá, sentimos que hay algo ahí que lo identifica con la familia. Es un hombre de 46 años, tiene una tranquilidad que le hace afrontar todo este proceso lo más equilibrado posible. Nosotros somos toda emoción por este encuentro, y él mantiene la calma y pide que las cosas sean paso a paso.

Creo que efectivamente es un proceso que hay que cuidar mucho para no dañar nada y ganar el tiempo perdido buscándolo. Eso es lo que más sentimos, que es una persona que amamos por encima de no haberlo conocido ni haber convivido con él. Nuestra familia también tiene un ejercicio de reencontrarnos luego de exilios y distancias. Aprendimos a que se recibe con el mismo amor a todos y todas. 

Los crímenes de la dictadura militar argentina están más que documentados; sin embargo, ¿cree que sean interpretados e interpelados de forma diferente de acuerdo con el color político de quien se posicione sobre ellos? ¿Cómo lo hacen las izquierdas y cómo las derechas?

En el campo popular no hay mucha diferencia. Salvando, por supuesto, el silencio que generalmente hace la derecha. En este caso en particular fue muy llamativo, porque hubo una repercusión enorme, no solo por la aparición del nieto 133, que siempre es un motivo de enorme alegría en el pueblo argentino, sino por ser el hijo de quien es y a qué familia pertenece. Personalmente, siento que hay una reivindicación en la familia de las luchas y la entrega de los y las que militamos en los setenta y también de nuestros padres, tíos y tías.

María Santucho
Tomada del perfil de Facebook de la entrevistada

Por otro lado, ahora mismo este hallazgo fue hecho en medio de una campaña electoral. Yo tengo poca capacidad, información y cultura de este tipo de participación política porque viví hasta hace dos años en Cuba y mis referencias son los patrones cubanos, que no tienen nada que ver con los argentinos. Entonces siento que, a pesar de que cayó en medio de la campaña, este hecho no fue para nada politizado. Me parece que los organismos de derechos humanos, las Abuelas, las Madres, los Hijos, Exdetenidos, desaparecidos y todas aquellas personas que de alguna manera apoyan ese trabajo, incluso con las diferencias que puedan tener entre ellos, han respetado esto. 

Hay pocos espacios donde se cuestionen esas ganas y esa política de Estado que respeta, incluye y favorece los derechos humanos. Tanto entre las organizaciones de izquierda como entre las populares y nacionales —básicamente el peronismo y las izquierdas— y el pueblo argentino, hay una comunidad de entender, asumir y abrazar las causas por los derechos humanos, muchísimo más las que tienen que ver con la recuperación de los nietos y las nietas.

¿Qué papel desempeñó Cuba en su acompañamiento como víctima de la dictadura militar argentina? 

El proceso para llegar fue largo, duro, triste, doloroso, y eso convierte nuestro arribo a Cuba en un segundo nacimiento para mí. Fue una etapa de mucha calma, a pesar de lo vertiginoso de todo. Estuve un año con mi familia asilada en la embajada de Cuba en Argentina. Llegué a la Isla el 28 de diciembre de 1976, Día de los Santos Inocentes, y yo celebro siempre una nueva vida a partir de ese momento. 

Tuve personas con sensibilidad y capacidad de acompañamiento muy especiales, que tanto a mí como a mi familia, nos hicieron sentir que habíamos llegado a un lugar que nos iba proteger, cuidar, querer, abrazar y acoger. Todas esas expectativas se cumplieron cabalmente, y más. 

Mi formación no estuvo exenta de circunstancias difíciles, desde el punto de vista personal, de adaptación, de cosas tristes que me pasaron en ese tiempo. A pesar de que no estaba todo lo recuperada posible, tener a una sociedad y un Estado que te ampara, que responde por vos, que te protege, es fundamental para sanar. 

Tuve la oportunidad de hacer una vida medianamente normal. De ser perseguida, comencé a vivir las etapas como corresponde. Para mí Cuba tiene un significado muy especial. Yo, incluso, siento a veces que soy más cubana que argentina, y que mucho de lo que soy hoy, está, por supuesto en esa formación temprana en mi adolescencia, pero sobre todo en esos 46 años vividos en la Isla. Había un mandato familiar porque mi padre militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), y mi tío era el secretario general de ese partido, pero todo eso se potenció en Cuba.

María Santucho
Tomada del perfil de Facebook de la entrevistada

Hace muchos años, cuando me dieron la Distinción por la Cultura Nacional, en las palabras de agradecimiento dije que Cuba me permitió acomodar tanto dolor y no sentirme derrotada, y que no había entregado muchas cosas importantes de mi vida por algo que no ocurrió. 

Por eso digo que Cuba es fundamental para mi formación como ser político, pero también como ser humano. Todo lo que sé de solidaridad lo aprendí ahí. Entonces, cuando alguien me pide una ayuda desde Cuba, o necesita algo desde Cuba, siento que estoy en deuda con el pueblo cubano, porque recibí mucho más de lo que entregué. También ofrecí una parte muy importante de mi vida y tengo mucho orgullo cuando alguien se detiene y me agradece.

Regresa a vivir a su país luego de múltiples sucesos que cambiaron la historia de la nación cubana, como la desintegración del campo socialista en Europa del Este, el llamado período especial, la muerte de Fidel Castro, la apertura al sector privado… ¿Cómo vivió esa evolución? ¿Por qué decide retornar a su país luego de tanto tiempo viviendo en la Isla?

Cuando llegué a Cuba, más allá de las altas y bajas que pueda tener un ser humano, se me empezaron a abrir espacios de luz. Me fui descubriendo a mí misma. El amor con el que fui recibida en todos los colectivos en los cuales participé, me generaron ese sentimiento de pertenencia. 

Fui una estudiante cubana que abrazó la realidad de ese país porque también me sentí muy contenida dentro de ella. Y estudié como cualquier cubana. Primero la secundaria y el preuniversitario, después la licenciatura en Historia del Arte en la Universidad de La Habana. Encontré a través del arte y la cultura una manera de continuar mi temprana militancia revolucionaria, que había empezado en condiciones, quizás, no apropiadas para una jovencita de 14 o 15 años.

María Santucho
Tomada del perfil de Facebook de la entrevistada

Yo no siento que hay una división entre la persona que llegó y la que se crió en ese ambiente, con luces y sombras —como todo en la vida—, pero realmente muy creativo, solidario y con muchos espacios donde probarse una desde el punto de vista político e ideológico. Transité eso como cualquier otra joven en los finales de los setenta, principios de los ochenta. 

Después tuve la suerte de poder vincularme a una manifestación artística que me permitió hablar de cosas de las cuales durante largo tiempo no hablé. Trabajé muchos años en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en una etapa significativa en mi vida personal, porque hice una pareja que duró más de 35 años. En ese lapso —entre 1984 y hasta hace muy pocos años— fui fundadora, junto a Víctor Casaus —padre de mis hijas y mi compañero de entonces—, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en el que pude volcar toda esa fuerza que en la adolescencia fue truncada por la situación de mi país.

En los años 90, a pesar de que fueron muy duros para Cuba, tuve la oportunidad de crear un centro cultural, y de que fuera un espacio para los y las jóvenes, también un lugar de mucha libertad de expresión. En eso nos ganamos un lugar especial en la trayectoria artística y en el corazón de muchísima gente joven que no tenía dónde poner sus canciones, escribir sus libros o mostrar sus obras plásticas.

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Tomada del perfil de Facebook de la entrevistada

Víctor y yo, junto a un equipo pequeño de personas muy entregadas, tuvimos el honor de acompañar esas proyecciones artísticas. Se trató de un proceso ascendente para mi vida y llegó a una altura imposible de superar. También porque en ese momento, muchísima gente amiga muy generosa junto al apoyo del Estado cubano, nos dio espacio, nos protegió, nos acompañó, y nos propició los medios para poder hacerlo. 

Por eso pude hacer un puente entre esa realidad hermosa que tenía en Cuba y la posibilidad de ir volviendo a la Argentina. Mi vuelta no fue de un día para el otro, porque para mí iba a ser un segundo exilio y yo quería algo diáfano. En la medida en que empezaron a aparecer espacios acá, comencé a estar más tiempo, sobre todo a partir de 2015. En este año mis hijas nacidas en Cuba deciden venir para acá.

También, debo decirlo, me parece que yo cumplí un ciclo en aquel centro cultural de cuyo hermoso parto soy una parte fundamental, aunque siempre constituyó un proyecto colectivo. Unido a esto, fueron surgiendo aquí planes que me resultan atractivos desde el punto de vista de realización personal y demandan de una mayor exigencia y participación. Empiezo a participar aquí de la lucha feminista, las manifestaciones en la calle, porque creo que es una hermosa manera que ha encontrado este país de enfrentarse a las malas políticas, a las malas decisiones, a los gobiernos que desgobiernan, a la represión y al silencio.

María Santucho
Cortesía de la entrevistada

Por otro lado, siento que en Cuba empieza a apagarse en buena medida la posibilidad de poder decir las cosas que pienso, que siento, que quizás parezcan un poco duras, críticas. Aunque nuestro centro cultural jamás tuvo una propuesta de orientación o definición, o de «esto no se puede hacer», yo sí sentí que el entorno nos podía afectar en algún momento y preferí tomar distancia. 

¿Cuánto se parece la Cuba que dejó a la que la recibió? ¿Cuánto la afecta lo que sucede hoy en la Isla?

Me siguen afectando algunas de las cosas que pasan en Cuba hoy, como el debate alrededor de las protestas, o algunas maneras de comunicar que tienen el Partido y el Gobierno cubanos que no son de mi agrado. Aun cuando yo sigo sintiendo que hay un respeto hacia mi historia personal y la de mi familia, no quisiera, bajo ningún concepto, que eso entorpeciera una vida, una manera de pensar, una manera de militar, que va más allá. 

Con mi historia, mi trayectoria de vida en esos más de cuarenta años, yo sí siento que hay una diferencia entre la Cuba que me recibió y de la que me fui, pues encuentro gente entre 16 años ?la edad con la que yo llegué? y treinta y pico y cuarenta, que reclaman por esos espacios de respeto a la discrepancia, de debate serio, comprometido, de establecer como rigor para la vida esos márgenes de libertad que impliquen discutir sin descalificar al que piensa diferente a uno, y de colocarnos frente a una realidad muy adversa, difícil, compleja, con muchos factores y responsabilidades que influyen en que las cosas sean como son. 

María Santucho
Cortesía de la entrevistada

Tengo un profundo amor y agradecimiento por Cuba, pero también siento una gran responsabilidad, aunque haya decidido volver a mi país. Siento que debo tratar de generar espacios que la sociedad cubana está reclamando, que son muy legítimos, sin permitir ciertas palabras que para mí tienen otras connotaciones, sin descalificar o calificar con términos que hablan de procesos mucho más graves que lo que está realmente ocurriendo en la Isla hoy. 

Yo en principio profeso esa responsabilidad, la asumo, soy parte de ella. No hay día que me levante y no busque las noticias de Cuba; no hay día en que no hable de Cuba y no hay día en que Cuba no esté en mi piel, mi cerebro y mi corazón. 

La post-ironía y el humor negro en internet: más allá de la intención

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Postironia
Tomada de SCAD Connector

Dentro de tres meses se cumplirá un año de un acontecimiento peculiar, que en su momento generó un encarnizado debate en redes sociales, y que aún hoy es recordado por muchos, a pesar de la notable fuerza con que las aguas rápidas del internet suelen barrer la memoria. Si usted, estimado lector, estuvo activo en Twitter —ahora X— por aquellos días, muy probablemente lo recordará: en la noche de Halloween del año 2022, en la oriental provincia de Holguín, un grupo de jóvenes había decidido salir al parque con disfraces del Ku Klux Klan.

Cuando la noticia se difundió, en aquellos días de apagones y cazuelas, las reacciones fueron diversas. Por un lado, se criticó duramente la actitud irresponsable que promovía, de forma inocente o no, una imagen que entraña por sí misma el odio y la discriminación racial, en nada menos que una de las provincias donde, según el decir popular, está más presente el racismo en la Isla. Sin embargo, por otro lado, una considerable cantidad de usuarios en redes, algunos con más matices que otros, salió a defender «con todos los hierros» a los muchachos, diciendo que «solo era humor negro», y que por lo tanto lo que hicieron era completamente inofensivo.

Memes sobre el KKK
Memes sobre el caso del KKK en Holguín

En medio de la discusión, entre reacciones de indignación y otras supuestamente satíricas, se colaban mensajes y memes que, en efecto, transmitían de forma explícita ideas con una connotación claramente racista, donde el «chiste», si era eso lo que se buscaba, brillaba por su ausencia. Es por eso que, ahora, cuando el tiempo ha bajado las pasiones del momento, podemos preguntarnos, ¿era realmente inofensiva la actitud de los muchachos, solo porque la intención era, supuestamente, la de hacer «humor negro? Y podemos ir más allá, ¿es el «humor negro» en todo momento inofensivo? Para comprender esto, primero debemos entender un concepto fundamental: la post-ironía.

post-ironía
Tomado de Bed With Social

Se denomina post-ironía al fenómeno que se produce en situaciones donde las intenciones irónicas de una acción o declaración se confunden con las genuinas, o bien, a la llegada a posiciones sinceras a partir de posturas originalmente irónicas. El término, proveniente del mundo anglosajón y popularizado por los análisis de las obras de escritores contemporáneos como Thomas Pynchon y David Foster Wallace, se utilizó en principio para definir la ambigüedad en ciertos elementos discursivos de uso creciente que van más allá de la ironía característica de la posmodernidad, especialmente en literatura, y refiriéndose a contenidos con un predominante matiz satírico. Posteriormente, la post-ironía pasó a ser considerada una característica recurrente de la cultura popular en los tiempos actuales, donde las comunicaciones, principalmente a través de internet, suelen poseer diversas capas de significación, en dependencia del medio y el público que las recibe.

En años recientes el concepto ha recibido la atención de la opinión pública, porque se ha utilizado para describir las tácticas que utilizan ciertos grupos extremistas —fundamentalmente de la «derecha alternativa», o alt-right—, para captar jóvenes y promover la radicalización en foros de internet y redes sociales. Esto último no extraña, ya que, siendo sinceros, a los muchachos de la generación zoomer, la de los famosos «nativos digitales», cuyas edades ahora oscilan entre los 13 y los 28, les suele fascinar la post-ironía, y esto se hace más que evidente en el fenómeno cultural de los memes.

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Meme sobre el feminismo

Los memes son el producto post-irónico por excelencia. En un meme no hay, por lo general, mucho contexto. Para producir un meme nos basta alguna imagen y algo de texto para acompañarla, y las explicaciones sobran, pues se asume que aquel que reacciona al meme debe entenderlo partiendo de un contexto previamente conocido. Sin embargo, esto no siempre es efectivo, y como muchos memes describen fenómenos complejos de una forma excesivamente simplificada, es habitual que el espectador rellene el resto de la historia con sus propias ideas y convicciones.

Este fenómeno se da a menudo con el humor negro. Por ejemplo, un meme sobre el Holocausto y su relación con ciertos productos de aseo personal tendrá una connotación diferente para un joven cualquiera, para una persona de origen judío y para un simpatizante del nazismo. Es precisamente ahí donde reside el peligro de la post-ironía en el humor negro de internet. Si bien la imagen que ven los tres es la misma, para el primero, quien podría considerar «evidente» que nadie haría tal «broma» antisemita de forma sincera, es posible que el componente irónico prevalezca y que lo crea retorcidamente gracioso, aunque no sin cierta inocencia. Para el segundo, probablemente el meme será claramente antisemita, y podría sentirse indignado con toda la razón. Sin embrago, es el tercer caso en el que la situación se torna verdaderamente peligrosa, pues el simpatizante nazi verá sus conductas y convicciones reforzadas. Si el meme antes referido recibe una gran aceptación, el sujeto sentirá que muchos están con él, y podría utilizar esto para atraer a otros a su ideología radical, incluso a algunos de los que estaban en el primer grupo. La intención original del que publicó el meme ni siquiera importa ya: acaba de extenderse una interpretación post-irónica.

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Tomada de memedroid

En honor a la verdad, a casi todos nos gustan los memes. La comunidad cubana en redes sociales, fundamentalmente en Twitter, tiene en gran estima el «humor negro», o al menos, lo que muchos de ellos llaman así. Los llamados «memeros» —cubanos cuyos orígenes pueden ser trazados hasta la vieja comunidad LINLT— recurren constantemente a él, bien sea como forma de crítica social, de desahogo o simplemente para caer en gracia. Fueron muchos de estos influencers los que defendieron la «iniciativa» de los muchachos de Holguín, aludiendo unas supuestas y puras intenciones de comedia.

Sin embargo, como se demostró en su momento, y lo que puede deducirse por las maneras en que opera la post-ironía, incluso si el objetivo era provocar risa —ya me dirán cómo— las intenciones detrás de un acto expresivo no siempre determinan sus interpretaciones y consecuencias. Una «inocente» salida con disfraces puede terminar incentivando o consolidando el racismo en aquellos que lo interpreten post-irónicamente, incluso si esto nunca pasó por la mente de los jóvenes.

De manera similar ocurre con bromas y memes machistas, sexistas, clasistas, que pueden extender estereotipos nocivos, pero cuya crítica es desestimada en nombre de la libertad de hacer humor, o haciendo alusión a cierta «generación frágil». La transgresión es parte integral de toda juventud, así como la sublevación contra «lo establecido». Si lo trasgresor es la irreverencia absoluta, y aquello que se percibe como «lo establecido» es la llamada «corrección política», todo lo políticamente incorrecto será en sí una reafirmación de la identidad de aquel que busque transgredir de esa manera. No es de extrañar, pues, que la emoción y el sentimiento de pertenencia al grupo, suelan predominar por sobre la razón cuando se abordan estas cuestiones en el debate público.

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Meme sobre la llamada generación de cristal

Internet hoy está cargado de post-ironía, lo cual ha preparado el caldo de cultivo para que se extienda una nueva y peligrosa ola de irreverencia, permeada por el discurso anti-woke y el alza de ciertos conservadurismos, y presentada como una «reacción legítima» en defensa de la «libertad de expresión», que muchas veces resulta ser, de forma irónica —o post-irónica—, la libertad para atacar a alguna minoría o grupo vulnerable.

Por supuesto, no es cuestión de abandonar el humor negro, o dejar de hacer memes, pues ambos son ya una parte indisoluble y fascinante de la cultura cibernética de nuestra época. Se trata, más bien, de no tomar el camino fácil del «descargo de responsabilidad», para luego desentenderse de las consecuencias no deseadas que puedan traer la propagación ciertos discursos; pues incluso las mejores intenciones pueden ser instrumentalizadas por los verdaderos promotores de las posturas que pretendían ser satirizadas.

No tenemos de otra. ¿Memes y humor negro? Sí, gracias, pero usando la cabeza.

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Fecundidad en Cuba: el relevo que no llega

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Tomada de Noticias Cubanas

En mis años escolares casi nadie hablaba de futuro y mucho menos de hijos. Ya pasados unos años, pensé que mis amigos bromeaban cuando aseguraban que no pensaban en hijos ni ahora ni después. Mi primera respuesta fue reír. Después los juzgué, erróneamente, al asumir la máxima social que le exige llevar a cabo un alumbramiento a todas las personas con capacidad física y mental para ello.  

Reproducirse o no es siempre una decisión personal que debe ser respetada. Sin embargo, cada vez más son las mujeres y hombres que ponen la negativa por muchas razones. Algunos ya cansados de intentos fallidos incluso en consultas de reproducción asistida, otros porque prefieren esperar a que la situación económica mejore, o a tener la pareja ideal, postergan eternamente la posibilidad de dejar descendencia.  

Urgida de más nacimientos, desde hace más de dos décadas, Cuba y su contexto ponen matices heroicos a casi todo. La falta de incentivos para la fecundidad, como problemática trasciende el marco personal para convertirse en un problema social, sin solución a la vista, debido a la ausencia de un relevo generacional en todos los espacios.

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Tomada de NBC News

La fecundidad se ha reducido en el mundo entero. En el informe anual del Fondo de Población de las Naciones Unidas se explica que de un promedio de cinco nacimientos por mujer en 1950, en 2021 se redujo a 2,3.

En Cuba la Encuesta Anual de Fecundidad de 2022 arrojó que las mujeres en edad fértil no sueñan a corto plazo con la concepción: «el 60% de las mismas no dio certeza de querer reproducirse al menos en los próximos tres años. Una vez que se ha tenido un hijo, la intención de reproducirse se reduce sensiblemente, siendo que menos del 25% de las que han tenido hijos piensa volver a ser madres» Así lo confirmó una nota publicada en el portal web de la Dirección Provincial de Salud de Guantánamo.  

Además, la Isla reportó en 2022 cerca de 3600 nacimientos menos que el año anterior de acuerdo con las declaraciones ofrecidas a la prensa la Dirección de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública (Minsap).Se reportaron 95 402 nacidos vivos, 3694 menos que el año anterior.

A partir del 2020 las defunciones están siendo mayores a los nacimientos, por lo tanto, se puede hablar de un decrecimiento natural de la población, a lo cual hay que incluirle la pérdida de población por migraciones. Entrevistado por Prensa Latina, el vicejefe de la Oficina Nacional de Estadística e Información, Juan Carlos Alfonso, sostuvo que jamás los cubanos llegarán a sumar 12 millones de habitantes, por el contrario, en unos 15 años su cantidad de habitantes descenderá por debajo de los 10 millones de personas.

Por otro lado el informe de la mencionada encuesta esbozó que las razones principales de las mujeres para no salir embarazadas son «el impacto de los hijos en su situación económico-financiera, así como en su situación laboral y oportunidades de empleo –calificados negativamente por el 39.6% y 35.8% respectivamente. Una de cada cuatro calificó también negativamente el impacto de los hijos sobre la superación profesional».

Condiciones económicas VS fecundidad

La Encuesta Nacional de fecundidad, de 2022, concluye que entre la población «se aprecian proporciones notables de nuliparidad —mujeres y hombres que alcanzan el final del período reproductivo sin haber tenido hijos— con un amplio diferencial por sexo, en las mujeres es de 13,1% y en los hombres de 24,4%»

Además, la inflación en Cuba se incrementa, y no solo debilita las condiciones de vida de la mayoría de la población, sino que aumenta la sensación de incertidumbre de cara al futuro. Tampoco ayuda que, en la actualidad, Cuba enfrente el peor momento en sus instituciones asistenciales. A los problemas habituales de higiene y mala alimentación se añade un éxodo notable entre los especialistas que prestan servicio asistencial, actualmente en más de un centenar de países.

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Tomada de Tribuna de La Habana

En realidad, la inestabilidad en cualquier centro, ya sea de atención primaria o secundaria, venía caminando hace algún tiempo. Fue la etapa post pandemia la que dejó al descubierto la vulnerabilidad en áreas de salud. Algunos años antes, un reporte publicado por BBC Mundo relataba cómo mientras, en otras naciones, crecía el prestigio de los profesionales de la salud cubanos, puertas adentro ocurría la debacle:

«En la calle la gente comenta y se queja del asunto, culpando al déficit de profesionales y en menor medida a la carencia de recursos materiales. Es difícil encontrar un solo médico que no tenga entre sus planes el de irse a trabajar fuera de la isla, ya sea de misión estatal o a través de un contrato privado».

Sumado a la crisis sanitaria por el Covid19, no es de extrañar, entonces, el inusual aumento de los indicadores en la mortalidad materna, que llegó en 2021 a 176.6 por cada cien mil nacidos vivos, aunque en 2022 se redujo a 40.9 La mortalidad infantil, por su parte, ha tendido al incremento desde 2019, y la reducción de 2021 a 2022 no es tan significativa. Con una tasa de 7,5 por mil nacidos vivos en 2022, solo hubo 39 fallecidos menos que el año anterior.

El periódico Granma publicaba el pasado año la explicación de José Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública para la mortalidad infantil, cuyas causas, según lo expresado por el funcionario, están relacionadas con «afecciones perinatales provocadas, fundamentalmente, por la restricción del crecimiento intrauterino, la prematuridad y el bajo peso al nacer, seguido de las malformaciones congénitas y la sepsis adquirida, esta última vinculada a violaciones de procesos en algunas instituciones del país». En cuanto a la mortalidad materna las afecciones principales que las provocan son «las hemorragias obstétricas y las sepsis».

Políticas a favor de la fecundidad

Cuba se abre paso a nuevas políticas de protección a las madres y ha intentado, sin éxito, fomentar la natalidad. Las disposiciones que buscan elevar cifras de fecundidad todavía son insuficientes. En mayo pasado se modificó la normativa de protección a madres trabajadoras con el Decreto Ley 71 del 2023, puesto en vigor inmediatamente después de la aprobación del nuevo Código de las Familias. Según la agencia estatal Prensa Latina «Entre las modificaciones aprobadas está la ampliación de la protección a otras personas que trabajan, como consecuencia de la multiparentalidad, la filiación adoptiva, asistida y socioafectiva, según los tipos y fuentes de filiación previstos en el Código».

En la Isla, la variante institucional más reconocida es el Círculo Infantil, establecidos con la Revolución para los niños desde los 12 meses y hasta los 6 años. Como requerimiento para el otorgamiento se llena una planilla y algún que otro documento, pero ¿todas las madres trabajadoras pueden acceder al Círculo Infantil? De hecho no, el Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, reconoció a principio de este año que en 2022 solo se pudieron otorgar el 46.9% de las solicitudes presentadas para estos servicios de cuidado.

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Tomada de Cubadebate

Dichas informaciones confirman varios vacíos y puntos flacos en los apoyos que reciben las madres cubanas a la hora de reproducirse, más si se tiene en cuenta que las mujeres son más del 60% de la fuerza técnica empleada en el territorio nacional.

En nuestro país hace más de sesenta años las mujeres trabajan no únicamente en el hogar. Lo cual no significa que ya existan posibilidades que las atiendan de maneras esmeradas y, al mismo tiempo, más consecuentes.

Esta situación no es exclusiva de Cuba. A nivel regional, la Organización Panamericana de la Salud ha solicitado mejores garantías y apoyo a las madres trabajadoras.

«Pocas de las disposiciones son lo suficientemente ambiciosas como para asegurar que mujeres y niños reciban el apoyo adecuado… las mujeres que no están protegidas se enfrentan a un dilema muy difícil: la estabilidad económica o la salud de su hijo», aseguró Rubén Grajeada, asesor regional del ente latinoamericano de la salud.

Hay que plantearse seriamente el apoyo para quien, en el doble desempeño de trabajadora y madre, intenta la epopeya de llevar a su mesa un plato de comida. De lo contrario persistirá la reducción de la fecundidad, en principio, por el enfoque anquilosado de modelos de ayuda que se quedan a mitad de camino. Mientras el contexto sea tan adverso la trayectoria en el gráfico matemático no podrá sugerir una parábola con sentido creciente.

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