¿Hacia una «nueva normalidad» Cuba-EEUU?

por Mario Valdés Navia

La mayor parte de los cubanos de la Isla y de la emigración han vivido intensamente los avatares de las difíciles elecciones 2020 en los Estados Unidos, aunque algunos se empeñen en sostener que se trata de un proceso político extranjero que no tiene por qué importarnos, y que cualquier resultado debería darnos lo mismo. Como en tantas otras cosas, los extremistas de ambas orillas coinciden en esto: los de allá, dicen que los de acá deberíamos pensar en trabajar y no en vivir de sus remesas. Los de acá, sostienen que cualquier gobierno estadounidense que no empiece por quitar el bloqueo será más de lo mismo. La ceguera de ambas facciones merece lástima y escarnio.

Los fenómenos sociológicos que han brotado en medio del proceso electoral son dignos de análisis por los especialistas. En las estadísticas publicadas, aunque incompletas aún, el electorado cubano aparece como el único grupo latino que dio su preferencia a la reelección del presidente Trump en Florida (FLA). Aunque apuntaló la victoria republicana en ese Estado, el voto cubano no fue suficiente para conservar su tradicional baluarte de Miami-Dade, ganado por la demócrata, Daniella Levine, de origen colombiano.

Lo que más me llama la atención de las jornadas electorales en FLA es el radicalismo conservador que se extendió por importantes sectores de la comunidad cubana; no por haber votado por Trump, sino por el tratamiento público y notorio dado a la relación con la Isla. Aunque no puedo afirmar que sea mayoría, la apuesta de numerosos votantes por destruir el socialismo en Cuba a cómo de lugar -por sanciones o por la fuerza bruta-, eliminar los viajes y las remesas y romper las relaciones diplomáticas, se tornó delirante. Espero con ansia que haya sido solo una intoxicación colectiva transitoria, fruto del carácter apasionado y superlativo que nos caracteriza.

La historia de los procesos de acercamiento entre la emigración y los residentes en la Isla, por encima de las diferencias sustanciales entre los regímenes de ambos países, es de larga data -mediados de los 70-. Además, acababa de atravesar por unos años de distensión y consolidación (2014-2016) que incluyó el incremento sustancial de las visitas en ambas direcciones, el fomento de los intercambios culturales, académicos y científicos, y la inversión de una cantidad relativamente elevada de capitales -en forma de remesas no declaradas como capital de trabajo, debido a las leyes de ambos países- que vinieron a impulsar numerosos negocios privados (TCP) y cooperativos en Cuba, en burla solapada al bloqueo del gobierno estadounidense.

La tesis repetida en Cuba de que las recientes oleadas migratorias a los EEUU revisten un carácter económico y no político, entra en crisis con la actitud de numerosos jóvenes emigrados que apoyaron abiertamente la suspensión total de relaciones auspiciada por Trump y sus consejeros de la extrema derecha miamense.  Aunque los estudios de opinión coinciden en que muchos votantes republicanos no desean la eliminación de las remesas y las visitas, reitero que la tendencia al aumento del sentimiento aislacionista entre ambas orillas se torna preocupante.

Al interior de la Isla, la expectativa creada porque se lograra desbancar a Donald Trump y triunfara Joe Biden, el ex vice de Obama, comprometido con el acercamiento logrado entre ambos países, rebasó con creces el natural pragmatismo de esa aspiración y caló en el sentimiento y la expectativa de millones de cubanos. Ancianos y adolescentes, jubilados y empleados, trabajadores manuales e intelectuales, vivieron días de inquietud y prestaron una atención que está ausente ante los rutinarios y sosos procesos eleccionarios del patio.

Falta por ver ahora si los decisores y encargados de renegociar los nexos bilaterales en esta segunda oportunidad, muestran el mismo coraje, decisión y capacidad diplomática de los primeros. Gran parte del camino está desbrozado e identificados numerosos puntos de contacto y colaboración, incluso con importantes acuerdos firmados o en diferentes fases de negociación. Hago votos porque así sea. Tanto por el bien inmediato de ambos pueblos, como porque contribuyera a que las necesarias reformas al modelo cubano puedan efectuarse en un ambiente de distensión, respeto mutuo y creciente actividad comercial.

Espero que el triunfo demócrata contribuya a acercarnos a una etapa de nueva normalidad en las relaciones bilaterales,  a partir de los intereses compartidos y el respeto a las diferencias. Para ello tendrían que superarse los escollos que significan el recrudecimiento de los sentimientos extremistas en algunos emigrados y la sempiterna ojeriza y desconfianza de poderosos sectores de la alta burocracia cubana, y sus voceros, a cualquier distensión mutua.

Ojalá las trabas y zancadillas de los defensores del status quo actual puedan menos que la voluntad de entendimiento y normalización de relaciones que debería primar entre países vecinos, ligados por una larga interrelación de todo tipo -económica, política, demográfica, social y cultural-, tan antigua como la corta historia de ambas naciones.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com

13 comentarios

Carlos 9 noviembre 2020 - 4:05 PM

Todavia hay personas que dicen, o piensan que la emigracion cubana no es politica, sino que es economica. Muchos medios no “oficiales” nos muestran otra realidad, cuando se le pregunta al cubano temas fuertes y te dicen: “yo no se de politica”

Eva 9 noviembre 2020 - 4:07 PM

LA PAJA EN EL OJO AJENO
Me sumo a la aprobación que ha despertado el tuit del presidente Díaz-Canel (“Reconocemos que, en sus elecciones presidenciales, el pueblo de EEUU ha optado por un nuevo rumbo. Creemos en la posibilidad de una relación bilateral constructiva y respetuosa de las diferencias”). Esperaba más, lo confieso, porque si se reconoce que el pueblo norteamericano eligió una opción mejor y que puede haber entre los dos países una relación diferente a la que impuso Trump en los últimos cuatro años, entonces puede irse un poco más allá y felicitar abiertamente al elegido, como dictan las más elementales normas entre dos países que poseen relaciones diplomáticas.
¡Horror!, exclamarán algunos. ¿Este qué quiere: que le besemos las botas al representante de un imperio que ha hecho lo indecible por aplastar al proceso revolucionario cubano? Les respondería que no fui yo el que le levantó el brazo a Obama tras su discurso en el Gran Teatro durante su visita a Cuba en el 2016, ni el que llamó “amigo” a James Carter treinta años después de que le gritáramos improperios a ese presidente en actos de repudio a su política contra Cuba. Si eso es diplomacia…
Al entusiasmo inicial por la derrota de Trump le ha seguido en los medios oficiales cubanos una ofensiva por minimizar el impacto de la victoria de Biden, por señalarle a Canel que anda equivocado si piensa en un nuevo rumbo para la política del enemigo del norte. Es obvio que nuestra prensa no osará cuestionarle nada al presidente, pero es lo que pudiera colegirse de los comentarios que le restan importancia al resultado de unas elecciones históricas seguidas como nunca antes por el mundo entero, acotaciones que no hacen sino reafirmar que es muy cómodo vivir con la agresión de Estados Unidos para seguir echándole la culpa de nuestras barrabasadas.
Claro que hay mucho que cuestionar de unos comicios que han demostrado históricamente sus imperfecciones, pero eso es mejor dejárselo al propio pueblo norteamericano. Hay que tener pudor para llamarle antidemocrático al proceso electoral del norte desde este país de “poder popular” donde solo son elegidos aquellos que no ostentan poder alguno, pues los de más arriba son ratificados después de que los verdaderos “elegidos”, aquellos que piensan por nosotros y deciden qué es lo bueno para el futuro de Cuba, imprimen en una boleta los nombres de quienes un porciento ridículo de la población aprobará unánimemente.
«Cuando él cumpla sus dos mandatos —se refería Raúl a Díaz-Canel el 19 de abril de 2018—, si trabaja bien, y así lo aprueban el Comité Central de nuestro Partido y el órgano supremo del poder del Estado, que es esta Asamblea de la que formamos parte, él debe mantenerse. Lo mismo que estamos haciendo ahora, él tiene que mantenerlo con su sustituto. Terminando sus diez años de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, los tres que le quedan hasta el Congreso, se queda como primer secretario para viabilizar el tránsito seguro y ahorrándonos aprendizajes del sustituto, hasta que se retire a atender a los nietos”.
Curioso, ¿no? Se da por sentado que Canel cumplirá sus dos mandatos porque así lo decidirán el Comité Central del PCC y la Asamblea Nacional. Al sustituto —como mismo se hizo con el actual presidente— se le designará y pasará por un proceso de “aprendizaje”, no será el pueblo el que tome “la decisión final”. Y a eso acá le llamamos “elecciones”.
Una relación constructiva con el gobierno de Estados Unidos deberá partir desde la fuerza moral de construir una sociedad superior, y de demostrarlo siempre. Las consignas se harán cada vez más vacías si seguimos reproduciendo en nuestro “socialismo” similares patrones de diferenciación social de los que existen allá, o acallando cualquier voz que difiera de conductas complacientes.
Aplaudamos que los norteamericanos limpien un tanto su casa y concentrémonos en detectar la paja nuestra.
Autor: Jorge Era Fernández
Gracias y saludos al autor y a LJC🇨🇺

Rafael Perez 9 noviembre 2020 - 5:07 PM

No debiera sorprenderse el autor de que la emigración cubana más reciente se haya manifestado a favor de una administración norteamericana qfue tomó medidas más restrictivas contra el régimen cubano. Esas personas, por su edad y la falta de información que sufre el cubano de la isla, no tenían una idea clara de cuáles eran las causas que han llevado al pueblo cubano a sufrir la situación de miseria y carestía en que se encuentra. Muchos de ellos pensaban que siempre había sido así y su objetivo al emigrar era mejorar su vida material. Cuando arribaron al exilio empezaron a conocer que su país de nacimiento fue  de los cuatro primeros en la región hasta que se instauró el régimen actual que lo ha arrastrado hasta casi el último puesto de la lista. Tuvieron esas personas acceso a información que les estaba vedada en Cuba sobre la represión, los abusos, y el maltrato de las autoridades hacia los ciudadanos en forma gráfica directa. Muchos cubanos en el exilio sabemos que una apertura de Estados Unidos a Cuba no va traer mejoría alguna para los ciudadanos de a pie. al igual que nuestras remesas pasan por la criba de los militares que se quedan con la moneda dura y le entregan al receptor unos papelitos de colores sin ningún valor real fuera del territorio nacional, cualquier proyecto que un inversionista extranjero pretenda realizar en Cuba, deberá contar con la aprobación de la instancia correspondienfe del régimen la cual impide a los nacionales particpar en esos emprendimientos. Los cubanos emigrados han visto cómo los de la isla, impedidos de emplear sus capacidades e iniciativas por unas autoridades que quieren mantenerlos en estado de dependencia, no tienen de otra que andar pidiendo ayuda a quienes un dia salieron de la isla. El gobiertno cubano es el único responsable de las dificultades pñor las que atraviesa el país. Obama llegó y se fué. Pero los techos siguieron cayéndoe sobre las cabezas de los cubanos, Ahí siguen los mismos baches, la misma falta de agua, de mçdicamentos, de alimentos. La rreanudación de una política de puertas abiertaas no va a llevar más pan a la mesa del cubano.

Jose A. Huelva G 10 noviembre 2020 - 9:41 AM

Lo peor es que en EEUU creen que han escogido a alguien mejor. Y es cierto que Trump es misógino, racista y un largo etcétera. No puedo decir que ha sido evasor de impuestos porque dudo muuuuchooo que alguien que evada impuestos de forma descarada llegue a la Casa Blanca y viva 4 años en ella. So, a ese libro le faltan hojas. De lo que si se puede hablar ya es de la corrupción del nuevo presidente de EEUU, que como dice el presentador de el link (que con permiso de editor y autor del artículo) dejo acá, ha sido muy indiscretamente oculta por una mayoría de medios de comunicación. Imagino que los republicanos mas temprano que tarde llamarán a contar al nuevo presidente por sus acciones del pasado como vice-presidente y también llamen a contar a los muchos medios de prensa que muy oportunamente han echado tierra sobre esta corrupción basada en Tráfico de Influencias. Si en el Congreso han llamado a contar a multimillonarios como Bill Gates, Soros, Jeff Bezos y demás, ya me puedo imaginar que pasaría con la prensa. Acá el link:

h t t p s : / / w w w . f a c e b o o k . c o m / J a i m e B a y l y E s c r i t o r / v i d e o s / 6 6 2 2 8 4 3 7 4 4 7 5 8 5 8 /

GB 9 noviembre 2020 - 6:10 PM

mas de la misma basura Biden dara oxigeno a una dictadura opresora que no va hacer ningun cambio respecto al pueblo, esos miserables comunistas tienen suerte despues de todo

Orlando Rodriguez 9 noviembre 2020 - 7:07 PM

Así es.

Eva 9 noviembre 2020 - 8:49 PM

LA PAJA EN EL OJO AJENO
Me sumo a la aprobación que ha despertado el tuit del presidente Díaz-Canel (“Reconocemos que, en sus elecciones presidenciales, el pueblo de EEUU ha optado por un nuevo rumbo. Creemos en la posibilidad de una relación bilateral constructiva y respetuosa de las diferencias”). Esperaba más, lo confieso, porque si se reconoce que el pueblo norteamericano eligió una opción mejor y que puede haber entre los dos países una relación diferente a la que impuso Trump en los últimos cuatro años, entonces puede irse un poco más allá y felicitar abiertamente al elegido, como dictan las más elementales normas entre dos países que poseen relaciones diplomáticas.
¡Horror!, exclamarán algunos. ¿Este qué quiere: que le besemos las botas al representante de un imperio que ha hecho lo indecible por aplastar al proceso revolucionario cubano? Les respondería que no fui yo el que le levantó el brazo a Obama tras su discurso en el Gran Teatro durante su visita a Cuba en el 2016, ni el que llamó “amigo” a James Carter treinta años después de que le gritáramos improperios a ese presidente en actos de repudio a su política contra Cuba. Si eso es diplomacia…
Al entusiasmo inicial por la derrota de Trump le ha seguido en los medios oficiales cubanos una ofensiva por minimizar el impacto de la victoria de Biden, por señalarle a Canel que anda equivocado si piensa en un nuevo rumbo para la política del enemigo del norte. Es obvio que nuestra prensa no osará cuestionarle nada al presidente, pero es lo que pudiera colegirse de los comentarios que le restan importancia al resultado de unas elecciones históricas seguidas como nunca antes por el mundo entero, acotaciones que no hacen sino reafirmar que es muy cómodo vivir con la agresión de Estados Unidos para seguir echándole la culpa de nuestras barrabasadas.
Claro que hay mucho que cuestionar de unos comicios que han demostrado históricamente sus imperfecciones, pero eso es mejor dejárselo al propio pueblo norteamericano. Hay que tener pudor para llamarle antidemocrático al proceso electoral del norte desde este país de “poder popular” donde solo son elegidos aquellos que no ostentan poder alguno, pues los de más arriba son ratificados después de que los verdaderos “elegidos”, aquellos que piensan por nosotros y deciden qué es lo bueno para el futuro de Cuba, imprimen en una boleta los nombres de quienes un porciento ridículo de la población aprobará unánimemente.
«Cuando él cumpla sus dos mandatos —se refería Raúl a Díaz-Canel el 19 de abril de 2018—, si trabaja bien, y así lo aprueban el Comité Central de nuestro Partido y el órgano supremo del poder del Estado, que es esta Asamblea de la que formamos parte, él debe mantenerse. Lo mismo que estamos haciendo ahora, él tiene que mantenerlo con su sustituto. Terminando sus diez años de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, los tres que le quedan hasta el Congreso, se queda como primer secretario para viabilizar el tránsito seguro y ahorrándonos aprendizajes del sustituto, hasta que se retire a atender a los nietos”.
Curioso, ¿no? Se da por sentado que Canel cumplirá sus dos mandatos porque así lo decidirán el Comité Central del PCC y la Asamblea Nacional. Al sustituto —como mismo se hizo con el actual presidente— se le designará y pasará por un proceso de “aprendizaje”, no será el pueblo el que tome “la decisión final”. Y a eso acá le llamamos “elecciones”.
Una relación constructiva con el gobierno de Estados Unidos deberá partir desde la fuerza moral de construir una sociedad superior, y de demostrarlo siempre. Las consignas se harán cada vez más vacías si seguimos reproduciendo en nuestro “socialismo” similares patrones de diferenciación social de los que existen allá, o acallando cualquier voz que difiera de conductas complacientes.
Aplaudamos que los norteamericanos limpien un tanto su casa y concentrémonos en detectar la paja nuestra.
Autor: Jorge Era Fernández

Nilda Bouzo 10 noviembre 2020 - 7:09 AM

Estimado Mario, también me sorprende que muchas personas que viven en la Isla manifiesten que da lo mismo quien esté de presidente en los EU y “les fuera igual” que eligieran a cualquiera de los dos spirantes, cuando se la pasan diciendo que por ellos y su criminal bloqueo es que sufrimos todos los desastres económicos, sociales, y de todo tipo.
A mi entender es otra de las formas de demostrar la prepotencia de los extremistas cubanos del patio: el mundo entero al tanto de las elecciones, y felices por sacar a Trump del escenario mundial, porque de una forma u otra a todos nos ha causado demasiado daño, incluyendo a los mismos Estados Unidos. Y qué cosa curiosa que el gobierno cubano, uno de los que más ensañado está por eliminar el billonario caprichoso (que juega duro a la política) no celebren también aquí este triunfo de los demócratas para poder continuar el nuevo camino que inició Obama, beneficioso en todo sentido para los dos países.
Si ahora habrá en EU otro gobierno que no pretende acabar de una vez con nosotros, que no están locos por darnos el puntillazo final, que era lo único que le faltaba a Trump para llevarnos al fracaso económico total, aunque lo soportáramos como siempre con estoicismo y sin miedo a continuar en esta lucha interminable y cada vez más difícil (para nuestro pueblo) en que siempre hemos vivido, deberíamos estar felices, o al menos esperanzados en que tendremos una posibilidad de un respiro para el pueblo cubano, en este viacrucis que llevamos desde hace tantos años, porque entre la mala entraña de Trump y los errores políticos que hemos soportado desde el principio de esta arbitraria “era” en Cuba, que nos comenzó en 1959, ya nuestro pueblo está al borde del colapso emocional… y para qué hablar del económico familiar, que hace años estamos en “la tea ardiente”.
Lo triste para el que guarda la capacidad de razonar sin prejuicio y sin extremismos, es que nos percatamos de que por acá están poniendo el parche antes de que Biden ni haya tomado posesión de la presidencia, dejando ver a las claras que comenzaremos con las sempiternas exigencias en lugar de aceptar la política de coexistencia pacífica entre países respetando las diferencias ideológicas y comenzar una nueva etapa de cooperación mutua eliminando de cuajo los odios pasados entre ambas partes.
Entre los jóvenes que se seguirán yendo porque ya no soportan la política cerrada de este gobierno que no les da las oportunidades que merecen y sueñan con encontrarla en otros lugares, y los que por ley de la naturaleza ya nos toca irnos pero “para la otra vida” (también una forma definitiva de salir de esta irrespetuosa y miserable supervivencia a la que nos han llevado los dos gobiernos), no sé con qué capital humano podrá contar la Isla, qué brazos levantarán la destrozada economía, porque los pocos que queden de edad laboral ya han tiempo de darse cuenta de que les tocará la misma “mala suerte” que a la generación que construimos esta Revolución. Los que queden no se conformarán con promesas… y a muchos les podría parecer bueno, pero en realidad es peligroso.
Muchas gracias, profe Mario. Excelente artículo.

MIguel Saludes 10 noviembre 2020 - 9:39 AM

Respecto a los decisores de los posible nuevos contactos y acuerdos creo que deben mostrar incluso más valor y capacidad diplomatica que los que iniciron el proceso anterior, interrumpido pir estos cuatro años infaustos de trumpismo. Sobre la reaccion de la nueva generacion de emigrados lo que estimo impera más que una actitud política o ideologica, es el rencor contra Obama por quitar la ley de pie seco y mojado, implementar el sistema de deportaciones y quitar en cierta medida los beneficios que recibieran los cubanos que emigraban a esta parte. Sostengo que además alimentan la idea (errónea) de que Trump les ina a restablecer esas prebendas. No asimilan el peso que sobre ellos mismos y sus familiares en la Isla tienen las sanciones del actual todavia presidente, impulsado por un grupo de exiliados que abanderan las posiciones más reaccionarias y agresivas que sostienen sus pretenciones de provocar un cambio a cualqueir precio y a la medida de sus planes en Cuba-. Biden y su equipo, los que le apoyamos en esta parte tendremos un arduo trabajo que afrontar en este periódo que se avecina. Y no podemos darnos el lujo, en ambas orillas, de menospreciar las oportunidades que se ofrecen ni los riesgos de poner contra la pared a los que de alguna manera defienden psociones más progresistas dando argumentos a favor de los que asumen la politica contraria abanderada por Trump, su asesor Pon Peo y los seguidores de Healeah.

Armando Perez 10 noviembre 2020 - 2:06 PM

¿ el proceso anterior, interrumpido pir estos cuatro años infaustos de trumpismo.?

No estoy de acuerdo. El proceso anterior fue asesinado mucho antes de que Trump llegara, con el editorial de Fidel Castro. Ese artículo fue el que asustó y congeló cualquier avance e instó a los negociadores de la parte cubana a plantear la misma serie de exigencias imposibles en las negociaciones.

mariojuanvaldes 10 noviembre 2020 - 2:51 PM

Armando. La.reflexión de Fidel fue un cubo de agua fria y dio vuelo a los.enemigos del dialogo pero no lo paralizó y en economia, seguridad y contactos se.fomento un clima de distensión. No hay comparación posible.con la.ruptura ocasionada por Trump tras junio 2018 con su discurso en Miami.

Yeyo 10 noviembre 2020 - 5:48 PM

Tomado de Cubanos por el mundo:
John Kerry, el ex secretario de Estado de Estados Unidos durante la administración de Barack Obama y uno de los actores en el llamado “deshielo” con Cuba, al parecer no está contento con el castrismo, pues indicó que en la isla comunista las cosas “que se suponía que iban a pasar en términos de apertura económica obviamente no pasaron” pese a las concesiones que la administración demócrata tuvo con el régimen totalitario. En su artículo el reconocido periodista Andrés Oppenheimer, califica de “mea culpa” la declaración de Kerry con respecto a la política de Obama con Castro.

“Cuando le pedí repetidamente a la campaña de Biden una entrevista con el candidato demócrata sobre sus políticas hacia Cuba y Venezuela, me ofrecieron hablar con uno de los principales voceros de Biden en materia de política exterior, el ex secretario de Estado John Kerry. Kerry, quien era Secretario de Estado cuando Obama normalizó las relaciones con Cuba, me hizo un sorprendente mea culpa cuando hablé con él el 4 de septiembre. Me dijo que estaba decepcionado de que ‘las cosas que se suponía que iban a pasar en Cuba en términos de apertura económica obviamente no pasaron’”, detalla parte del artículo.

juan verastegui vásquez 10 noviembre 2020 - 8:36 PM

Hola Mario, gusto saludarte. Te hablo desde Perú.
Dicen en mi país “no valoras, hoy, lo que tienes, sino después de haberlo perdido”. Vivir en un país, como el mío, sometido a profundas inequidades, graves indicadores sociales y económicos y ser “el patio trasero” de alguien que te pone la bota encima de la cara, es dramático e hiriente. No quiero adentrarme acá, de lo magnánimo que es nuestra naturaleza al dotarnos de más que suficientes recursos naturales, pero de nada nos sirven.
Estuve en EE.UU, y conversé con varios cubanos, al preguntarles si, estando allí, colmaba sus expectativas y, la mayoría, me contestó que por lo menos “tenían un trabajo”. Y yendo más allá mostraban cierta disconformidad respecto a la marginación que eran objeto.
Pues bien, déjame decirles. algunos de ustedes no valoran, ni en su mínima expresión, lo que es vivir con dignidad, independencia y soberanía, ni ser sojuzgados y sometidos a vejaciones, de carácter político, económico, psicológico por parte del gran poder estructural como en mi patria.
Fíjate, el diario de mayor circulación, acá, se denomina “El Trome” y su contenido es pura basura. El dueño, de este periódico, estuvo preso por ODEBRECHT, y hoy se convirtió en colaborador eficaz, éste a su vez tiene 8 diarios más y, además, dos canales de televisión; de manera que éste es el orienta la opinión pública, pone y tumba presidentes.
Por nuestras inmensas riquezas, que aún nos quedan, no nos sirven de nada, todo se llevan sin pagar nada.
La expresión descarnada, de este cúmulo de vivencias, es el tratamiento, tanto por parte de Cuba como de Perú, de esta pandemia COVID-19. En Perú tenemos 4,463.3% más fallecidos que Cuba, teniendo en cuenta la cantidad de pobladores de ambos países. Lo que significa, también, que por cada 10,000 habitantes cubanos no fallece ni uno (0.75) y por cada 10,000 habitantes peruanos fallecen 34.
Entonces se trata de la vida o la muerte y esto, alguno de ustedes no lo valoran.
Finalmente, con Biden, tengo algunas esperanzas. Si desbloquean a Cuba, serán una potencia; estoy, absolutamente, convencido y, lo más importante, con INCLUSIÓN SOCIAL.
Como siempre,
abrazos
Juan Verástegui Vasquez

Te remito un artículo, al respecto, a tu correo

Los comentarios están cerrados.