El precio de «la nada»

por Alejandro Muñoz Mustelier
la nada

La nada es el más vendido entre todos los productos, está presente en muchos de los hogares cubanos y aunque no es exclusivamente nacional –pues ha acompañado a la humanidad desde sus albores– se ha hecho casi omnipresente en las últimas décadas gracias a la creatividad empresarial de sus gestores. No tiene costo de producción, ni de flete; tampoco necesita mano de obra en su ensamblaje y no paga aranceles de ningún tipo, pues es imposible de pesar, tasar, contar, medir o advertir su presencia.

Puede fabricarse desde la total inmovilidad y el ocio, y a su vez tiene un alto precio en el mercado, lo que garantiza recuperar en un par de segundos la inversión en él –cercana a cero–. Es el producto estrella de Cuba; al más vendido, popular y eficiente; al ganador de todos los premios –si hubiera alguno– a la creatividad empresarial delictiva. Aquí y ahora, tanto en la conciencia individual, como en el agro de la esquina o en el transporte público: «la Nada».

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«La Nada» nunca se vende sola. Es complementaria y acompaña, por ejemplo, a muchos de los productos alimenticios de la tierra: carne, frutas y hortalizas. También puede adquirirse junto con algunos servicios. Su abundancia varía de acuerdo a la única materia prima que se necesita en su producción: la voluntad de vendedores e intermediarios.

Pero ¿cómo se fabrica y comercializa «la Nada»? Al crearse un espacio vacío en las tarimas de los agromercados, «la Nada» se materializa. Sin embargo, como no se le puede pesar o medir, sencillamente se suma al precio de un producto material. Cuando compramos una libra de pimientos a 50 pesos, en realidad estamos pagando cinco pesos por los frutos, el resto se debe a la enorme cantidad de «Nada» que los acompaña.

Su enemigo natural son los espacios llenos –las tarimas, los estantes, las vidrieras–. Ahí no puede materializarse por razones físicamente obvias, de modo que los productores de «la Nada» viven en un esfuerzo constante para reivindicar sus espacios vacíos y en esto, tras décadas de práctica, se han vuelto realmente eficientes.

Al principio, las propias incapacidades en materia de producción de alimentos en el país les hacía el trabajo; luego, cuando los niveles de producción se incrementaron algo y fueron autorizadas nuevas formas de gestión para la producción de alimentos, los productores de «la Nada» se vieron obligados a competir con los productores de alimentos. Entonces optaron por una forma de sociedad económica claramente inmune a los picos de producción: «los Cárteles».

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Según la definición económica, un «Cártel» es un acuerdo entre empresas de un mismo sector, con el objetivo de reducir la competencia. Su finalidad es tener el control sobre la cantidad de producción y distribución. Las empresas que conforman estas sociedades conservan su identidad jurídica y su autonomía financiera. Gracias a la implementación de «los Cárteles», se obtiene poder sobre el mercado y se perjudica profundamente a los consumidores, quienes no pueden decidir a quién comprarle según el precio o la calidad, porque todos venden lo mismo y al mismo precio.

Debe decirse que estas sociedades son ilegales en todo el mundo. En Cuba, evidentemente, no se firman acuerdos entre los vendedores para crear una sociedad; en su defecto, los compromisos para disparar precios y secuestrar cosechas se hacen de forma tácita. En estos compromisos se presupone una tolerancia cero hacia la abundancia, ya que esto reduciría la cantidad de «Nada» con que se puede gravar, digamos, un tomate.

Las políticas de aprovechamiento, las rebajas de precios de productos en el límite de su vida útil y la fidelización de la clientela son prácticas prohibidas para estos «Cárteles». En este caso, el tanque de la basura siempre será mejor cliente para el vendedor que una persona, porque aunque se pierda el producto, aunque sea entonces alimento de ratas y gatos callejeros –ya casi vegetarianos por la abundancia de verduras en los vertederos–, se evita la creación de abundancia y con ella, la disminución de los precios.

No existe una forma fácil de combatir estas sociedades. Aunque desde el punto de vista legal se pueden implementar –y se implementan– leyes que condenan dichas prácticas, ha sido hasta ahora imposible para el Estado hacerles una guerra seria o con resultados palpables en las pizarras de precios. Esto se debe a que los «Cárteles» se han convertido en una fuerza económica –y por ello, potencialmente política– que, si quisiera, pudiera hacer palidecer a cualquier protesta frente a este u otro Ministerio que hayamos disfrutado o sufrido –o ambas, por qué no– en las últimas semanas.

Para esto no es necesario que los miembros de los «Cárteles» marchen en procesión ni salgan de sus casas, es suficiente una huelga de brazos caídos que eleve la producción de «la Nada» al cien por ciento.

Ya lo han hecho. Cuando el Estado ha regulado los precios de los alimentos, los «Cárteles» sencillamente dejan de vender. Es una huelga real y silenciosa tras la cual los medios oficiales e independientes no hacen su agosto, ni hay cerrados combates en las redes sociales, ni se pone al país en pie de guerra, ni se despliegan las tropas especiales de impresionante uniforme negro y actitud marcial.

Pero es la más peligrosa de las huelgas, porque además de no tener ningún fundamento ideológico, ni responder a reclamos de justicia, es una presión que se les ejerce a las autoridades tomando de rehén al pueblo. Es una huelga de hambre que declaran ellos y pretenden que hagamos nosotros. Básicamente es un comportamiento mafioso.

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Los «Cárteles de la Nada» no fundaron la escasez de alimentos, sino que son más bien su consecuencia. Independientemente a ellos, hay muchos factores que condicionan las carencias. Por ejemplo, el Grupo Empresarial de Acopio –cuyo nombre es casi un oxímoron– ha sido generador de grandes cantidades de «Nada» por conceptos de corrupción, ineficiencia, e incumplimiento de contratos con los productores; las largas cadenas de intermediarios entre el productor y el consumidor, que encarecen los productos hasta la ridiculez; el bloqueo externo y el doméstico; y las erráticas e históricas políticas de producción de alimentos y otros bienes.

Por tanto, sería cándido negar que la producción de alimentos en Cuba es insuficiente para satisfacer todas las necesidades. El punto está en que entre el déficit productivo real del país y el déficit provocado por estas sociedades ilegales, que se encuentran en cada barrio y plaza, hay una gran diferencia. Una diferencia que lleva al límite a las familias cubanas y que con la nueva realidad económica –el aumento de salarios, la reducción de subsidios y la inflación por venir– la existencia de los «Cárteles de la Nada» es sencillamente una de las mayores amenazas a las que se enfrenta el país.

Precisamente es una amenaza tan grande y temible porque frente a sus puestos de venta y mecanismos creadores de escasez, no hay hasta ahora ningún agente de tropas especiales de impresionante uniforme negro y actitud marcial, decomisando las toneladas y toneladas de «Nada» que intentan vendernos cuando vamos a comprarnos, no sé, la existencia.

21 comentarios

tony crespo 19 diciembre 2020 - 7:55 AM

El diario Granma ante la realidad de “ la nada”….: “Lo más grave de Granma no es que adopte una posición crítica hacia los comerciantes, utilizando las palabras incendiarias pronunciadas hace unos días por un encendido discurso de Esteban Lazo, que se desmadró atacando con dureza a los “gusanos y contrarrevolucionarios”. Lo grave es que pongan estas mismas palabras en ciudadanos, presuntamente entrevistados por las calles que se hacen eco de ese mensaje oficial. Uno de ellos habló de “gangatrucos; de sinvergüenzas”, de “degenera´os”, magos de tarifas jugosas, al referirse a los vendedores. Y de ahí, pa´lante. Gente quejándose de precios altos, que no se pierden la Mesa Redonda ni el Noticiero (de televisión) y que, en cambio, no se dan cuenta de que los precios altos son responsabilidad del régimen que impide que en Cuba haya más producción de todo tipo de bienes, y que sus míseros salarios son la causa que explica ese bajo poder adquisitivo, y los salarios dependen del régimen y de su “pirámide invertida” y “grupos de complejidad”.

Alejandro Muñoz Mustelier 19 diciembre 2020 - 3:03 PM

Si fuera tan simple. Pero hay gente que sí produce, sea bienes materiales o servicios, o contribuye al bienestar social, o que en su momento produjo y ahora merece algo más que nada. En el artículo no se habla de los productores de alimentos, a mi entender son los que “doblan el lomo”, sino de los mecanismos cartelizados de intermediarios y muchos vendedores y los sistemas comatosos estatales. No, los que reciben un salario no merecen la “nada”.

Hermes 19 diciembre 2020 - 9:03 AM

El peor cartel es el de millones de personas que se levantan, o no, a “trabajar” y después de un día total, o parcialmente improductivo reciben un salario simbólico con el que creen tener derecho a comprar TODO y con el que realmente solo pueden comprar un poquito de ALGO y mucho de NADA porque es lo que le corresponde según su salario. Si vamos a ver el pimiento de 5 pesos + 45 pesos de NADA fue plantado, cultivado, recogido, transportado y vendido por alguien mientras nosotros estábamos produciendo NADA, por lo tanto debemos recibir más NADA que pimiento a cambio de la NADA que fuimos capaces de producir.

Jagger Zayas Querol 19 diciembre 2020 - 9:08 AM

Viva la Alianza Obrero-Campesina!
Los obreros le aportan salud,, educación, seguridad social, recreacion, cultura,materiales de construcción para sus cada vez mas confortables casas, jabones, detergentes, perfumes, eléctricidad, es decir, casi nada y ellos nos entregan junto a los acopiadores y revendedores grandes cantidades de “Nada”.
Viva!

Pedro Lorenzo 19 diciembre 2020 - 9:40 AM

Nuestro gobierno me recuerda a aquél alumno del cuento de los fenicios que volvía una y otra vez a contestar la única pregunta que se sabía aunque no estuviese en el temario. Política y Propaganda, sobresaliente cum laude, Economía… hum…¿por qué no volvemos al debate ideológico, eh? Sí, el bloqueo existe. Sí, nos hace tremendo daño. Pero un arquitecto que se respete no se pasaría la vida hablando de las maravillas de su proyecto,que sería perfectamente viable si no fuera por el atravesado de Newton y su malhadada Ley de Gravedad…Solo así se explica la postergación de las medidas que finalmente parece que van a aplicarse en el peor momento posible y solo porque postergarlas más sería dejarlas para “más peor”. Y mientras, La Nada se impone y como decía el bolerón: La Nada nada inspira..

Alfonso Rojas 19 diciembre 2020 - 9:58 AM

Comentario limpio y claro, explicito que no tiene critica ninguna, solo por un pequeñito detalle el “cartel de la nada” esta co0mpuesto en su directiva por los mismos que detentan el popder desde RC para abajo, a ellos llegan la ganancias, lo demas es mas de lo mismo, simular en Cuba es una asignatura como cualquiera, esas campañas para combatir la “nada” es sencillamente para acabar con competidores y simular que defienden al ciudadano, cosa que hace ya muchos años esa “revolucion” dejo de hacerlo, comprendo que el autor no sea explicito en este tema por las consecuencias que eso le traeria, pero los que vivimos por fuera, en nuestros paises vivimos situaciones similares y sabemos que sin el concurso y patrocinio de los que estan el poder estos “carteles” sencillamente no podrian hacer lo que hacen, las teorias economicas de que hacer para acabar este mal, son solo eso ejercicios teoricos, para llenar cuartillas de foros obviando lo esencial, salir de quienes estan en el poder para asi recomponer en el pais y lograr conquistas que el poder actual se niega a dar..

Luiso 19 diciembre 2020 - 11:23 AM

Me perdonan,,pero hoy en día no hay Gobierno como tampoco hay “nada”,,,,ni siquiera hay diputados en esa asamblea nacional donde nadie siente el dolor del pueblo que los puso allí, las instituciones todas deben revisarse por que no estan sirviendo de NADA..

Alejandro Muñoz Mustelier 19 diciembre 2020 - 3:06 PM

Una revisión profunda de las Instituciones, y de los mecanismos, y del mismo modelo productivo, sí, es urgente; tan urgente que es para antier.

Alex Garcia 20 diciembre 2020 - 12:53 AM

Esa revision esta cantada hace 3 decadas y desde entonces, solo hemos visto gestos timidos a los que inmediatamente sigue el retroceso a la trinchera. No les creo capaces de regenerarse o reformarse.

Alex Garcia 19 diciembre 2020 - 4:12 PM

El gran problema con esa asamblea es, exactamente, que el pueblo no los puso ahi.

Eva 19 diciembre 2020 - 6:43 PM

Ese sería el principio de un interminable cúmulo de NADAS DONDE NADIE PAGA PIR SU INEFICIENCIA. Los sancionan por algo y se van Sin que pase NADA a ocupar otras casas, otros autos, otras cuentas en dólares, Otros cargos donde siguen sin hacer NADA que sirva al pueblo al que deben servir en lugar de servirse de nosotros.

Eduardo 19 diciembre 2020 - 9:54 PM

¿El pueblo que los puso ahí?

pedro 19 diciembre 2020 - 12:05 PM

Deberíamos tratar de exportar nada a ver si salimos adelante jjjjj

Alejandro Muñoz Mustelier 19 diciembre 2020 - 3:06 PM

Seríamos primera potencia mundial.

Eva 19 diciembre 2020 - 6:38 PM

Bravo!!!!
Gracias por su perfecto análisis de lo que sucede en nuestra patria

Ramón Izquierdo 19 diciembre 2020 - 4:06 PM

Pero también no hay nada de niños sin escuela, no hay nada, ni siquiera una embarazada, un trabajador del sector de la salud y nada de niños muertos a causa del covid 19, y eso es todo un lujo dentro de esta pandemia que azota el mundo. Nada, que no hay ningún país en el mundo que pueda decir lo mismo.
Un saludo

Rolopez 69 20 diciembre 2020 - 12:30 AM

¿Será que algún día el camarada Izquierdo, quien defiende, elogia y admira al ‘sector liberal burgués, asentado en la propiedad estatal’, que no se trata de cambiar lo que está bien si no precisamente lo contrario?

¿Alguien le ha explicado la parte del concepto de revolución donde dice que hay que cambiar todo lo que deba ser cambiado?

¿Por qué ese empeño de algunos de culpar al pueblo cuando algo sale mal y darle sólo el mérito al gobierno cuando sale bien?

¿Será que este caballero sueña con la futura esclavitud de la que habló Martí donde el hombre dejaría de ser esclavo de otro hombre para convertirse en esclavo del estado?

Para él y los que piensan como él les dejo este verso sencillo del Apóstol:

Yo sé de un pesar profundo
Entre las penas sin nombre,
La esclavitud de los hombres
Es la gran pena del mundo.

Espero que comprenda, si es que su madurez política le permite que cuando Martí habla de esclavitud se refiere a todo tipo de ellas.

Saludos.

Criollov 19 diciembre 2020 - 4:20 PM

La Nada, nada inspira, por eso nada de seguir haciéndole el juego a la Nada y aquellos que nadan en la Nada, buscando nada bueno para este pueblo que nada en corrientes que nada inspiran a seguir nadando en ellas. parafraseando a un archiconocido (si eres cubano y no un bot): La Nada es la Nada y sin Nada, no hay Nada. Cuidado con la Nada!

Eva 19 diciembre 2020 - 6:36 PM

Brillante👏👏👏
LA NADA QUE NIS NINGUNEA Y NOS HACE ESCLAVOS DE LAS COLAS Y LOS COLEROS, los estatales y los no estatales. Porque cuando un gibierno vende un artículo en 500 veces su costo de producción es idéntica mente igual al coplero que le pone el doble del precio a quienes no queremos o no podemos estar cada día en la aglomeración, en la violencia y la chusmería escandalosa de horas y horas esperando lo que llegue para comprar ejercicio que se les da muy bien y día por día a esos elementos de la sociedad que nunca han trabajado y que ya son hasta compinches de los que pone el estado “supuestamente para cuidar de ellos”. Luego de un mes comienza el sociolismo y la contaminación ósea la corrupción.entre esos copleros de barrio y los que deben velar porque eso no ocurra. Culpable- LA NADA-

Miguel Ángel mesa 19 diciembre 2020 - 6:55 PM

Pues prepárense que para el nuevo año se va a triplicar la producción de NADA, tendremos NADA para exportar, tendremos nuestras despensas llenas de NADA. Y para aquellos que critican tanto a nuestros dirigentes déjeme decirles que esos si se van a sacrificar porque ellos si que van a estar escasos de NADA.

Manuelc 21 diciembre 2020 - 3:47 AM

Al ojo inexperto todos somos iguales. Todos los chinitos, todos los negritos, todos los cubanitos, los argentinitos, los judios…

ahora mismo ud agarra dos cubanos
Los saca de su laboratorio, su fila para
Comprar tomates en cualquier puesto
De vegetales en cuba y se puede encontrar
Con dos historias en las antípodas, aunque ambos tengan
La mitad de sus hijos viviendo en Miami:

Uno feliz de la ayuda que recibe de esos hijos fuera,
Feliz de esos nietos fuera,
Feliz de todo lo que recibe desde fuera,
Pero indignado por TODO lo que emana de su gobierno
De cárteles legalizados que comandan en TODOS los niveles
Dentro de Cuba.

El otro justo todo lo contrario.
El otro avergonzado de sus hijos y nietos en el exterior,
El otro amante de las misiones que cumplió en Africa, Asia, Europa del Este,
Centro América “matando canallas”,
Orgulloso de su corazón operado en una clínica llena de los mejores medicos del mundo,
Una clínica llena de médicos cubanos en el corazón de la capital de Cuba, Cuba bella,
Y luego su rehabilitación y sus caminatas por los “mejores barrios del mundo”
Los más seguros, los mas felices, los mas dignos

Ambos señores de 71 años en la misma cola
Y con las mentes tan llenas de visiones tan opuestas

Como acá un Republicano maldiciendo las máscaras, fauci y el fraude electoral;
Y un demócrata amandolas y negando todo lo que afirme el otro

Así de iguales somos todos en este mundo

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