La honda bahía de la impunidad

por Julián Pérez Rodríguez
Honda bahía

Pasan los días y no se borra la angustia por los sucesos de Bahía Honda. Estaban escapando, como cientos, como miles, como cientos de miles que en los últimos años han dejado todo, han arriesgado todo —la vida, que es todo—, para intentar salir de la caldera hirviente en forma de Isla.

Nadie tiene derecho a penetrar en espacio jurisdiccional de ningún país para traficar personas. Las salidas y entradas ilegales hacia o desde cualquier nación son comprensiblemente penadas. Todo eso es cierto y hay que defenderlo como normas de convivencia y principios de soberanía. Pero entre razonamientos jurídicos, diplomáticos, políticos… se filtra el simple entender humano. Lo que se siente, o no, por los prójimos.

Y esos prójimos, simplemente, estaban escapando. No habían robado ninguna embarcación. No habían secuestrado a nadie. No habían agredido a nadie. Huían.

Escapar, ya se sabe, irrespeta demasiado a los jerarcas. No puede permitirse.

La nota oficial, ese monumento cotidiano a la nebulosa periodística, esta vez tampoco aclaró nada. “Una lancha rápida procedente de Estados Unidos, que violó el mar territorial de Cuba en una operación de tráfico de personas, se hundió al norte de Bahía Honda, Artemisa, al colisionar con una unidad de superficie de Tropas Guardafronteras durante su identificación, de acuerdo con informaciones preliminares”. Y más adelante, como quien informa de un inventario de almacén: “Fueron rescatadas 23 personas, incluyendo 5 fallecidos (un hombre, tres mujeres y una menor)”.

Nada más para explicar en qué condiciones se produjo la colisión, por qué se produjo, quién la originó. Pero, como siempre, un texto habla más por lo que calla. Cualquier lector mediante informado y sagaz puede imaginarse las líneas que faltan.

¿Provocarían el choque los que solo intentaban huir? ¿Estaba tan congestionada la inmensidad del mar que dos embarcaciones, accidentalmente, tenderían al impacto? ¿Con tantos testimoniantes a mano, de los que iban en una y otra nave, no se podía esclarecer en pocas horas lo sucedido, por simple contraste de fuentes, y delimitar responsabilidades?

Conocemos las respuestas. Y si no bastaran nuestras conclusiones, ahí está el relato de los hundidos, ¿o debo decir, de los embestidos, de los casi ahogados, de los que “partieron al medio” y lanzaron al mar?

Claro, la nota oficial sí se apuró a señalar al único culpable posible: “la política hostil y cruel del gobierno de los Estados Unidos”, “el bloqueo económico, comercial y financiero [que] provoca enormes dificultades a la población”. Y no es que sea menos responsable el gigante del Norte. Es que no es el único. Ni el principal.

***
Vidas. Se trataba de vidas. No de sacos de arena o trastos viejos.

Quien conozca un poco de cómo funcionan las jerarquías y procedimientos en Cuba, máxime en las fuerzas militares, sabe que ninguna decisión, mucho menos las relacionadas con intercepción de naves extranjeras, la determina un trasnochado y negligente capitán de barco guardafrontera. Ni siquiera un jefe de destacamento provincial. Hay una cadena de consultas y disposiciones. Hay órdenes precisas. Hay ejecuciones que solo se autorizan en altísimo nivel.

¿O puede cualquiera violar las “órdenes terminantes de que no se tratara de interceptar nunca una embarcación con personas”, según respondió Fidel Castro a una interrogante de Ignacio Ramonet sobre el Remolcador 13 de Marzo, que también hundieron, al costo de 41 vidas segadas.

Y mi pregunta, la pregunta que no cesa de aguijonearme desde el pasado 29 de octubre, es cómo, con qué estómago, esos, que decidieron, y ordenaron desde la nación, y acataron/ordenaron desde la provincia, y acataron/ordenaron desde la cabina y acataron/ejecutaron desde el timón, cómo esos, repito, no se detuvieron, al menos un segundo, a pensar que iban a hundir, que iban a matar, que iban a asesinar a seres humanos, a compatriotas que solo intentaban irse, sin dañar a nadie, sin robar, irse, escapar, desaparecer hoy y abrir otro día los ojos en una realidad mejor.

Los que así mandaron, y así cumplieron, y así trozaron, ¿son mejores que los que en otras épocas torturaban? ¿Cuándo veremos al primer militar infractor debidamente juzgado? ¿Lo serán alguna vez los que golpearon o indicaron golpear sin compasión el 11 y 12 de julio de 2021? ¿Lo serán alguna vez los que han convertido en caricatura el flamante “Estado de Derecho socialista”?

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Hay “penas sin nombre”, como nos advirtió José Julián. Familias rotas que nunca más recuperarán su aliento. Solo eso ha de bastar para que nadie olvide.

11 comentarios

Manuel Figueredo 18 noviembre 2022 - 1:40 PM

Sencillamente les aplicaron la ley de fuga. Les aplicaron lo que hacían los
guardias fronterizos a los que saltaban
el muro cuando querían escapar de Berlín Oriental a tierras de libertad.
Eso y muchas cosas más se han visto con ese sistema catastrófico y en plena ruina ¡ No olvidamos !
Gracias Julián por su excelente artículo.

Sanson 18 noviembre 2022 - 3:45 PM

Haleluya!.
Es la primera vez que leo en este espacio un articulo 100%.
Nada que agregar. Sin justificaciones veladas ni una antesala de disculpas que serian una falta de respeto con los muertos y con las familias truncadas.
Serian irrespetuosas con un pueblo que si vive temeroso es por esto.
Como al articulista, me afecta profundamente el tema de las culpas. No solo es un grupo de criminales que defiende a capa y espada sus riquezas su fortuna familiar que tiene prebendas al estilo feudal, sino una serie de intermedios culpables que por miserables limosnas son capaces de asesinar.
Los guardafronteras que estaban en el navio asesino son personas del pueblo que al salir de pase ven a sus padres carentes de comida y medicinas y a sus hijos que enferman de Dengue o de parasitos.
Como nadie tuvo en esta inmensa cadena de mando la hombria de oponerse a ese crimen sadico e inutil?. Al contrario, actuaron como hienas sedientas de sangre y vengativas de ver que otros en una lancha sin riesgos iba a “librar” de la inmundicia que ellos viven y sostienen con su vileza.
ENVIDIA Y MALDAD MERECEN CASTIGO.

Sanson 18 noviembre 2022 - 4:16 PM

El Crimen de Barbados fue orquestado y llevado a cabo por dos connotados terroristas. El crimen de Bahia Honda fue ordenado y llevado a cabo por la cadena de mando del Ministerio del Interior del Regimen Asesino de Cuba.
Lla organizacion llamada Ministerio del Interior que comete dia a dia violaciones de los Derechos de los cubanos y asesinatos como este, deberia desde el Mando Superior hasta los soldados ser condenada al estatus de organizacion criminal en todos los Organismos y Gobiernos del Mundo y sus miembreos ser tratados como tal y juzgados como lo fueron las odiadas SS Nazis.

Observador 2022 18 noviembre 2022 - 5:29 PM

Para el Comandante en polvo siempre la vida humana fue solo una cifra, un factor, una pieza de cambio. A pesar de que fue amnistiado al poco tiempo pese a cometer un acto de alta violencia, no tuvo la menor clemencia para fusilar a cientos de personas tan pronto tomó el poder, algunas quizas sin causa para merecer tal pena, práctica que comenzó a utilizar desde la propia Sierra Maestra. Años más tarde, cuando le convino impedir el fusilamiento de quien puso las bombas que costaron la vida al italiano hijo de un amigo solidario de su régimen, lo hizo sin importarle el daño causado y en cambio no le tembló la mano para aprobar el fusilamiento de tres jovenes que solo intentaron desviar la lancha de Regla sin provocar daños (y pese a que dos de ellos habian cumplido misión internacionalista en Angola). Una demostración a lo largo de su gestión del irrespeto que le tiene a la justicia y al valor de la vida humana. Su criminal magisterio sentó cátedra en sus seguidores y la patente de corso y las felicitaciones o indulgencias a quienes provoquen muertes están repugnantemente registradas: avionetas derribadas de Hermanos al Rescate, hundimientos del Rio Canimar, del 13 de Marzo y la lancha en Bahia Honda; solo los más conocidos y de seguro no los únicos.

Tras 60 años de ejercicio de la impunidad y de abusos, es un régimen incapaz de arrepentirse o de condenarse por sus excesos y por sus crímenes, se lo impide su esencia, su convicción y su curriculum acumulado. Un régimen que se ratifica en su carácter represivo, en las vísperas de instaurar un nuevo Codigo Penal con mayores castigos a toda accion o pensamiento opositor; que debiera bastar a cualquier ingenuo o trasnochado que pretenda dialogar o negociar con esa mafia en el poder y tambien para aquellos que quieran barrer para abajo de la alfombra. Como merecen nuestros muertos y victimas de ese desprecio por la vida, prohibido olvidar!!!

El inagotable, Orlando J Martinez 18 noviembre 2022 - 9:16 PM

El poder del pueblo. ¡Ese si es poder! Ji ji jo

Desde este 21 de octubre tuvo lugar en toda Cuba la nominación de candidatos a las Asambleas Municipales del Poder Popular.

Comunista hasta la Muerte 19 noviembre 2022 - 12:26 AM

El trabajo de un militar es la guerra. Despues del fallecimiento de nuestro Estafador en Jefe se acabaron las intervenciones militares en otros paises y nuestros militares estan aburridos.
Por eso los ciudadanos cubanos que tratan de llegar a Estados Unidos siempre mueren a manos de los militares cubanos y no de los militares gringos.
Los millitares gringos no estan tan aburridos como los nuestros.

Carlos Pirez 20 noviembre 2022 - 6:31 AM

Muy triste. Y más triste la triste complacencia del silencio temoroso de 10 millones que en su interior repudian ese crimen y dan gracias porque no les sucedió a ellos o a los suyos. Incluyendo a los mismos afectados y sus familiares. Muy triste. Que descansen en paz los muertos y que la conciencia de cada cual los mantenga en constante tortura o alivio.

Sanson 20 noviembre 2022 - 10:47 AM

En Iran, asesinaron una muchacha por no ponerse “correctamente” el trapo en la cabeza y ha tenido que matar cientos mas y las protestas no terminan.
En cuba mataron 7 por sadismo y hay gente que sigue apoyando aquello o piden “dialogos”.

Eva 21 noviembre 2022 - 11:27 AM

Ni perdón ni olvido con estos asesinos inmorales
Abajo la dictadura asesina

La masacre del río Canímar: uno de los crímenes mejor ocultados por el Gobierno cubano
Aún no se conoce el número exacto de las personas que murieron ese día.

Redacción de CiberCuba

El 6 de julio se conmemora un aniversario más de la masacre del río Canímar, donde murieron asesinadas entre 50 y 60 personas; uno de los más abominables crímenes del Gobierno de Fidel Castro que, sin embargo, es prácticamente desconocido para los cubanos tanto dentro como fuera del país.

En 2018 se cumplen 38 años de aquel hecho que enlutó a la ciudad de Matanzas. En el verano de 1980, después de que miles de cubanos habían abandonado legalmente la Isla por el puerto del Mariel, dos jóvenes hermanos decidieron que también era su momento de escapar hacia una nueva vida.

Uno de los relatos más pormenorizados de aquel evento lo brinda el escritor Norberto Fuentes, durante años figura muy cercana a Fidel Castro, en su libro Los hijos del enemigo.

Cuenta Fuentes que ese 6 de julio, Sergio Águila Yanes, de 19 años y su hermano menor Silvio, ambos reclutas del Servicio Militar Obligatorio, junto a su amigo Roberto Calveiro, resolvieron tomar el barco XX Aniversario, que hacía un recorrido turístico por el río Canímar, y desviarlo hacia Miami.

Cuando el barco se alejó del muelle, sacaron sus armas e intentaron sorprender a los guardias. Pero uno de ellos sacó su pistola y Sergio le disparó y lo hirió. Lo depositaron en un bote y lo enviaron a la orilla. Una vez que la embarcación quedó bajo el control de los jóvenes, ordenaron al capitán que tomara rumbo a los Estados Unidos.

Enel barco viajaban entre 60 y 100 personas aproximadamente. Todavía hoy no se sabe el número exacto.

Pronto las autoridades conocieron el hecho. En aquel entonces el primer secretario del Partido en la provincia era Julián Rizo Álvarez, a quien Fidel Castro dio órdenes explícitas de no permitir la fuga del barco pasara lo que pasara.

Inmediatamente Rizo envió dos lanchas torpederas a detener el buque. Trataron de hacerles desistir, pero los muchachos no obedecieron y continuaron hacia el norte.

Notificado de ello, Rizo tomó entonces una decisión: hundir el barco con disparos. Algunos pasajeros levantaron a sus hijos suplicando que no lo hicieran. Pero la orden fue dada: comenzó la masacre.

A los dos primeros barcos que atacaron el XX Aniversario se les sumó otro patrullero más fuertemente equipado y un avión que comenzó a tirar mientras le daba vueltas encima.

Con casi la mitad de los pasajeros, hombres, mujeres y niños, muertos o heridos, Rizo intensificó el ataque.

“Cuando se dio cuenta de las repercusiones internacionales que habría si el XX Aniversario se escapaba, Rizo tomó el mando del enorme buque 23 de Mayo y le ordenó que interceptara y hundiera el barco de río, mucho más pequeño”, cuenta Fuentes.

Sergio había trasladado a las mujeres y los niños a la bodega para protegerlos de las balas. Pero tras dos embestidas del 23 de Mayo, el barco fugitivo prácticamente se partió en dos.

A partir de ahí se pierde la certeza de qué sucedió con Sergio, el principal artífice de la fuga. Cuenta Fuentes que le dijo a su amigo Roberto Calveiro: “Los comunistas no me cogerán vivo nunca”, y se disparó en la sien. Otros sobrevivientes afirman que se ahogó.

Además de los hombres, mujeres y niños que murieron baleados, hubo otros que se salvaron pero que luego no pudieron soportar la fuerza de las aguas y se hundieron.

El joven Calveiro salió ileso del tiroteo y empezó a nadar, hasta que los patrulleros lo vieron y comenzaron a dispararle.

“Más tarde, cuando fue recogido en el mar por el cabello y golpeado en un patrullero, los guardafronteras que le dispararon le confesaron: ‘Chico, no sé cómo pudiste sobrevivir con todas las balas que te disparé’. Cuando llegaron al fin a la costa, los guardias le dijeron a Roberto que se echara a correr. Roberto se negó, sabiendo bien que le dispararían”, recuerda el texto de Fuentes.

Calveiro, al igual que Silvio Águila, fue condenado a 30 años de prisión y pasó los siguientes doce años de su vida en la cárcel. Fueron liberados a inicios de los 90 y marcharon hacia España.

Del resto de las víctimas, los guardafronteras solo recuperaron 11 cadáveres. Las familias de los desaparecidos no recibieron ninguna explicación, solo que habían muerto en el mar debido al secuestro del barco.

A los diez únicos sobrevivientes les ordenaron no hablar con nadie sobre el suceso y no reunirse en ningún grupo en los que estuvieran presentes más de dos de ellos. Sus casas fueron vigiladas por agentes del gobierno durante los dos años siguientes. A los familiares de las víctimas el gobierno intentó sobornarlos con equipos electrodomésticos.

Por su parte, Julián Rizo fue ascendido a los pocos meses a la Secretaría del Partido Comunista a nivel nacional.

Es curioso que al buscar su nombre en Internet, ni siquiera en las páginas webs oficialistas del régimen aparecen datos relativos a su persona. Solo su ignominioso protagonismo en este crimen es descrito con suficientes detalles en la red.

La masacre del río Canímar recuerda demasiado a la del remolcador 13 de marzo, ocurrida 14 años después.

El régimen silenció con igual cobardía las vidas de civiles inocentes, entre los que se encontraban niños y adolescentes.

No deben verse como hechos aislados. La “maldita circunstancia del agua por todas partes” de la que hablaba un viejo dramaturgo cubano, ha determinado para muchos cubanos una vía de escape hacia otro destino, pero también una barrera natural donde innumerables vidas han sido segadas por el gobierno.

Si en 1994 el mundo conoció horrorizado la tragedia ocurrida en la Bahía de La Habana, los hechos de Matanzas de 1980 apenas se conocen, aunque han pasado 38 años.

En los 80 no existía el desarrollo que tienen las comunicaciones actualmente. No había redes sociales ni periodistas independientes alternativos que contaran “la otra verdad”.

También muchos, por temor, desconocimiento, o cegados por la euforia socialista, justificaban de alguna manera la actuación del gobierno contra aquellos que desertaban del proyecto revolucionario. La prensa oficialista alentaba y justificaba las acciones contra los “gusanos” y “escorias”.

Han pasado los años y muchos se han quitado la venda de los ojos.

Se van conociendo las historias, la gente habla, recuerda, reflexiona…

Sin embargo, el tiempo pasado no debe hacer olvidar el dolor de los familiares de las víctimas. Algún día, los crímenes del 13 de marzo y del XX Aniversario tendrán que ser juzgados y sus responsables tendrán que pagar por el luto que sembraron.

Daniel Torres 21 noviembre 2022 - 9:32 PM

Buen post.

Raul a. 22 noviembre 2022 - 3:02 PM

Cuando un estado protege a sus asesinos se convierte en un estado asesino. Atención a los que se quieran ir por el mar, los cancerberos, protegidos por la impunidad, están dispuestos a matar para evitar cualquier fuga

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