Invitación a un espacio de palabra contra la desmentida

La Psicología es una ciencia que no puede pretender ser apolítica. No debe escudarse en un cientifismo absoluto para des-responsabilizarse del contenido político que circula libremente entre sus teorías y sus prácticas. Isaac Prilleltensky, autor argentino conocido en Cuba por la colaboración con el psicólogo clínico Joaquín Gómez en Santiago de Cuba, ha publicado varios libros sobre esa imbricación de la psicología y los valores políticos y comunitarios.  

No pretendo disertar acerca del estado actual de las ideas en ese ámbito. Siento más bien el empuje de escribir sobre algo más urgente y práctico, algo que ayude. Asumo el riesgo de que el artículo se pase por alto, o de que entre en el juego de los extremos políticos que ciegan a los cubanos hoy. Me responsabilizo con las consecuencias posibles. Y adopto también una posición política. Solo que ella es la misma que aplico en la clínica. Es una política ligada a la ética psicoanalítica lacaniana.

La primera vez que presencié un acto de repudio tenía alrededor de siete u ocho años. La carga de violencia psicológica, verbal y física de la que fui testigo no me permitió jamás reconciliarme —viviendo dentro y fuera del país— con la ideología ni con el discurso del gobierno cubano.

Recuerdo que en los ochenta, una familia vecina había querido irse a los Estados Unidos. La madre estaba sin trabajo porque había sido expulsada de la escuela donde enseñaba. Cierto día, un grupo compacto de sesenta o setenta personas, convocadas, como todavía ocurre, por oficiales de Seguridad del Estado, decidieron hacer un acto de repudio. Eran las 6:00 am. Todo el barrio se despertó con los gritos. No vale la pena repetir lo que decían. Es silencio lo que se impone. Lo indecible no viene del contenido de las ofensas, viene del acto mismo. La familia monoparental, compuesta de una madre, una niña de alrededor de ocho años y un joven adolescente, encerrados solos en un apartamento escuchando mensajes denigrantes, huevos y piedras tirados a su ventana.

Los actos de repudio tomaron auge en los años ochenta como manifestación de intolerancia política extrema. (Foto: AP)

Mis padres no permitieron que mis hermanos y yo miráramos por mucho tiempo. Nos fuimos a otro cuarto y hablamos sobre eso. Decidimos ir y ayudarlos luego. Puedo afirmar que vivimos como familia lo que se podría llamar traumatismo vicario. Nosotros también sabíamos de la marca que cualquier discriminación puede dejar en un ser humano.  En nuestro caso, además de política, también era discriminación religiosa. Esa señora se convirtió en nuestra repasadora de matemáticas de la noche a la mañana y mis padres le pagaban por ello. La ética cristiana y martiana de mis padres nos orientó para elaborar lo sucedido, hablando y ayudando al otro. Asumimos un rechazo absoluto a responder con odio y violencia.

Tengo la necesidad de invitar a mis colegas psicólogos en Cuba a pensar su propia clínica desde la tensión ética y política que se vive en la isla. Que ha existido siempre pero que ahora se ha tornado manifiesta. Me gustaría pensar que los psicólogos estén facilitando allí un espacio de palabra para aquellos que son víctimas de violencia política.

No es un secreto la marca de angustia que queda en muchas de estas personas y en sus familias, aun viviendo lejos, en otros países, de la influencia de lo que se ha vivido. Se trata de una marca irreductible que, desgraciadamente, en algunos casos termina en el suicidio.

Uno de los actos de elaboración de angustia traumática —y diría de reivindicación—, más bellos que he visto últimamente, ha sido el libro de la profesora Carolina de la Torre: Benjamín. Cuando morir es más sensato que esperar. En él, la autora hace un homenaje a su hermano, artista y homosexual, etiquetas peligrosas para la revolución en los sesenta, quién se suicidó después de haber sido víctima de los campos de trabajo forzado llamados UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción). La  primera frase del libro es el fractal de toda la historia.

La violencia traerá el caos

Los actos de repudio rememoran al fascismo. Los nazis justificaban su antisemitismo de manera muy convincente. Los judíos eran los enemigos. Y en nombre de la superioridad ideológica y racial establecieron campos de concentración donde murieron millones de personas. También está el caso de los gulags soviéticos, por donde pasaron alrededor de dieciocho millones de personas. «Eran denominados enemigos del pueblo».

Desde el comienzo de la revolución, el discurso binario propio de la Guerra Fría de la época, entró también en juego para los cubanos. El discurso Palabras a los intelectuales, de Fidel Castro en 1961, es un buen ejemplo. La revolución no ha triunfado verdaderamente si continúa produciendo ese discurso y su efecto. Nunca triunfará hasta que lo supere.

El discurso binario-totalitario siempre repite una paradoja. Se disfraza de David frente a los Estados Unidos pero fanfarronea y abusa como Goliat ante los cubanos que disienten desde cualquier perspectiva política. O asume abiertamente que por ser negro, un cubano debe tener una actitud incondicional al gobierno por haber sido salvado de la discriminación en la que vivía antes del 59.  O tienes acceso a la educación pero no puedes usarla para defenderte de los excesos del Estado.

Es paradójico que se haya llegado al punto de no reconocer siquiera sus propios signos, sus propias categorías. Profesores de las universidades de Oriente y La Habana, de posiciones socialistas y comunistas, han sido expulsados de forma ilegal y turbia de los claustros donde enseñaban.  Para sobrevivir al sistema hay que saber muy bien cómo aparentar o cómo alienarse a él, de lo contrario, sufres las consecuencias. Esto deja muy pocas opciones a la singularidad.

El odio que produce este discurso también se manifiesta en el de la disidencia. Ese pensar que la receta de la salvación a la crisis política y económica de Cuba vendrá desde EE.UU., de la mano del partido republicano o del demócrata. Cada parte es una reacción a la otra, y se parecen más de lo que reconocen. Pienso que esta identidad hace del diálogo algo imposible. El gobierno cubano tiene miedo y necesita mucho de Miami, de su ideología más extrema, de las caravanas, del odio que puede aparecer para sostener un enemigo y así poder perpetuarse. Los actos de terrorismo contra Cuba de parte de grupos extremos radicados en suelo norteamericano, no han hecho más que fomentar una destrucción violenta.

El diálogo de Caín y Abel

Si las ciencias psicológicas reconocen la causa subjetiva y social de los trastornos, entonces debemos pensar la clínica a partir de esta relación de los individuos y los discursos. El totalitarismo —sean sus matices estalinistas, maoístas, franquistas, nazis o fidelistas—, produce y facilita efectos devastadores en la subjetividad. En ese punto es donde tales gobiernos, sean de izquierda, de derecha y sus respectivos matices, se asemejan, porque le quitan al sujeto toda capacidad de acceso a la palabra, a expresarse; y es ahí cuando la clínica psicológica debería encontrar su ética. Facilitar la palabra del sujeto, dando paso a lo singular del individuo, es el primer paso de una cura.

La clínica que adapta el sujeto a su medio —sea capitalista o lo que hasta ahora se mal llama socialismo—, no es clínica, es activismo. Asumo esto radicalmente. Hacer de la clínica un espacio político para desarrollar un sujeto ideológico, sea feminista o machista, capaz de prosperar y hacer dinero y tener bienes, o de contentarse siendo pobre y agradecido con el estado, religioso o que pretende sostener un ideal de felicidad en cualquier promesa ideológica; repito, no es clínica, es activismo. El bienestar que se impone con la sugestión, incluso en nombre de lo bueno, es traumático. El psicólogo puede hacer mucho si se abstiene de transmitir sus ideales y acepta la diferencia del otro. Asumir su posición ideológica personal, al margen del lugar de la desmentida.

Trauma vicario

Al ver las imágenes del acto de repudio contra la familia de Anyell Valdés Cruz, activista política en Arroyo Naranjo, organizado con la complacencia del gobierno, al percibir la violenta participación de los convocados, me pregunto si no toman en consideración que las víctimas no se reducen a esta familia, a sus hijos, sino también a sus amigos, vecinos, a los otros niños y quién sabe incluso si hasta a los hijos de los perpetradores.

La activista disidente Anyell Valdés junto a su familia en el local que ocupa y que fue vandalizado durante un acto de repudio. (Foto: Yander Zamora/Efe)

 El trauma vicario es un término utilizado con cierta restricción de sentido. Por un lado se supone un trastorno parecido al estrés postraumático, donde se desarrollan síntomas después de sufrir un trauma. En cambio, en el trauma vicario, el riesgo de padecerlo viene de la fatiga empática de quienes escuchan la historia de dicho trauma. Profesionales, generalmente de la salud, que han acompañado a sus propios pacientes a recuperarse de situaciones límites y terribles, desarrollan una piedad que los vulnerabiliza a desarrollar síntomas parecidos. Hoy se conoce más como fatiga de compasión.

Sin embargo, el término tiene un alcance más abarcador. Cualquier persona que sea testigo de una situación traumática vivenciada por otra, puede desarrollar síntomas similares. Por tanto, cada acto de repudio reproduce una cascada de síntomas individuales, grupales y comunitarios. Y la situación empeora si el gobierno, —o las reacciones también extremas y contrarias a este—, estimulan, o a callarse o a ripostar con la misma intensidad. Dicho trauma puede ser transmisible, incluso, de una generación a la otra.

En lo traumático, el lugar del silencio es de considerar muy atentamente. Es interesante la lectura que Sándor Ferenczi, un psicoanalista cercano a Freud, hizo al respecto. Su texto, Confusión de lenguas entre los adultos  y el niño. El lenguaje de la ternura y de la pasión (1932), me permite dividir el trauma en dos tiempos. Primero,  separar lo traumático de lo puramente eventual, del suceso. Por lo que tendríamos un primer tiempo donde ocurre algo de carácter peligroso y violento para el sujeto, cercano a la muerte física o psicológica (como es el caso de los fusilamientos de prestigio del NTV) y el segundo tiempo es el de la desmentida.

Este segundo momento implica la negación del hecho traumático desde el otro: hablo del agresor mismo que obliga a callar a la víctima, o la negación que viene de quien la persona que sufre pondría en el lugar de la protección. Es decir,  la familia, la policía, las instituciones que representan la justicia, entre otros. Pienso aquí en los feminicidios, en el silencio y en la falta de conciencia y sensibilidad de un cuerpo policial claramente machista. Medito en la lectura política que hacen de esta situación de violencia contra las mujeres en la Isla. Incluyo también la vulnerabilidad de las personas trans, queer.

La nación fracturada

Se asume que es en el segundo tiempo donde se consolida y se determina el trauma. Si el otro desacredita a la víctima en su acto de palabra, lo imposible de decir, de elaborar, de hablar; vuelve una y otra vez al mundo subjetivo de la víctima. A este acto se le llama la desmentida. Esa negación, que toma diversas formas, como la indiferencia o la imposición de otra versión de los hechos, niega la realidad de lo sucedido y deja al que experimentó la situación traumática en una posición de desamparo absoluto, facilitando la introyección y la asunción de una culpabilidad que no le corresponde. Tal estructura se repite sin cesar en la clínica con los adultos y la rencontramos por mucho tiempo entre los movimientos de la transferencia.

Precisamente, por la imposibilidad de dirigirse al otro para aliviarse, los síntomas se vuelven intensos, casi una repetición directa, sin mediación posible, de lo vivido. Las señales que generalmente aparecen son la angustia, un miedo excesivo fuertemente ligado a la desprotección, insomnio, sobresaltos y sustos fáciles, sentirse distanciado de tus familiares y de sus amigos, irritabilidad, pesadillas, ansiedad intensa frente a ciertos disparadores, entre otros. Imagino la dimensión que podría haber tomado el color azul para la familia de Arroyo Naranjo.

A partir del análisis que hago de la situación cubana, invito a mis colegas, sin necesidad de que sea la misma lectura, a convertir la clínica en un lugar de acogida a la palabra del otro, sin correcciones, un espacio de atención a las víctimas de actos de repudio, linchamiento de prestigio, expulsión de trabajos y de universidades, sea cual fuere su ideología. Les invito a ver responsablemente la magnitud de los últimos hechos en Cuba.

La inmensa minoría

Para las familias

Concluyo brindando algunos puntos a considerar por las familias cubanas. No son consejos cerrados (la clínica debe apuntar siempre al caso por caso) pero pueden ayudar a abrir un espacio de palabra en la casa, mas allá de la hegemonía de lo ideológico, y ayudar a que un sujeto individual emerja frente a la desmentida.  

– Dejen hablar a sus hijos de lo que sienten y piensan, mas allá de lo que deben decir oficialmente.

– Háblenles de lo que siente usted también como persona adulta y pregunte cómo ayudar. La idea es abrir ese espacio de elaboración conjunta.

– Permita a sus hijos tomar partido y respete su posición. Déjelos expresarse con cualquier forma simbólica: la palabra, dibujos, representaciones teatrales —y en esto pueden ayudar otras instituciones civiles, religiosas, grupos de meditación, de juegos, lazos afectivos con mascotas, entre otras posibilidades.

– Estimule la compasión. Para participar en un acto de repudio se necesita deshacerse de la empatía. No reproduzca esto. Es un acto que se sostiene sin empatía. Facilite en la familia más actos compasivos que de respuesta agresiva.

– Hablen de los sentimientos de culpa que pueden aparecer. Una de las reacciones comunes es rumiar pensamientos que buscan razonar que se pudo haber hecho otra cosa.

– Diríjase a un especialista. Repito, no se quede inmovilizado por el silencio. Hable.

– Si alguien de la familia, o usted, tiene ideas suicidas, haga un pacto de palabra con un especialista u otra persona para no pasar al acto. Todos los síntomas que sienta trate de decirlos.

Es urgente y necesario que los psicólogos cubanos reconozcamos que los actos de repudio, y otros sucesos de represión política, no son en absoluto banales. Esta es la invitación que hago a mis colegas: abrámonos a la dimensión ética, clínica y política de la libertad de expresión, a la posibilidad de curarse con palabras.

34 comentarios

Orl 2 marzo 2021 - 7:23 AM

Copio

La primera vez que presencié un acto de repudio…


Y yo, repito mís sentimientos ante la barbarie que contemplé impotente.

No me atreví a tratar de intervenir para evitarlo.

“En cuanto pueda salgo que jodo. En este país, a mí no se me ha perdido nada”

Orl 2 marzo 2021 - 8:16 AM

La “canción” respuesta a Patria y vida hace un macabro llamado a la violencia. Les dice que colocaron la cabeza en el cadalso.

tony crespo 2 marzo 2021 - 8:32 AM

Es lo más consecuente que he leído sobre el tema…..Vital para comenzar con la RECONSTRUCION del país…..entre mas cruel el “invierno”….más “vigorosa e “intensa”” la primavera

tony crespo 2 marzo 2021 - 8:50 AM

Históricamente, el régimen cubano ha sido especialmente activo a la hora de descalificar a los profesionales de cualquier actividad que obtienen rentabilidad de las mismas, cumpliendo con sus tareas y dando servicio a la población. Fue Fidel Castro el que lanzó el despectivo término “maceta” para hostigar a los que en el periodo especial obtenían beneficios de sus actividades, que no cabían en la mente obtusa del comunista de a pie.

Observador 2021 2 marzo 2021 - 9:04 AM

Sin comentarios. Un excelente artículo, valiente, ponderado, objetivo, necesario. De los imprescindibles para lograr una Cuba mejor.

tony crespo 2 marzo 2021 - 9:24 AM

……y hablando de PRIMAVERA: dice el sacerdote camagueyano reverendo padre Reyes recordando unos versos de Pablo Neruda: “Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera “Creo, profundamente, que la primavera de una Cuba nueva está llegando, y que es imparable”……….y llega contradictoriamente por los que “cortan las flores” y los que quieren impedir a toda costa que esté llegando. PATRIA Y VIDA

Marcos 2 marzo 2021 - 9:51 AM

Un artículo genial.

Alfonso Rojas Arjona (@AlfonsoRojasAr2) 2 marzo 2021 - 9:56 AM

Resulta gracioso eso de los ghetos, campos de concentracion, soluciones finales etc? y ud estimado expositor que cree que es Cuba? Pues todo lo que ud enumero querido expositor y viendo al foto de los mal llamados “disidentes” y contrastandola con el video del “revolucionario gusano” Castro III no necesitamos de gastar muchas neuronas, palabras, escritos, eso tiene que acabar, sencillamente es indefendible, solamente el aparato represor y propagandistico sostiene a los vagos del poder encabezados por la familia Castro, que no solo viven de sus esclavos tambien le roban para presumir jugueticos como Mercedes Benz, que es solo la punta del iceberg de la inmensa riqueza que han acumulado los esclavistas en 62 años de esclavizar y saquear a la familia cubana, sea la de adentro o sea la de afuera.

Alfonso Rojas Arjona (@AlfonsoRojasAr2) 2 marzo 2021 - 9:58 AM

y que se vaya, si que se vayan con sus Mercedes Benz y con sus riquezas, que se vaya la verdadera escoria de Cuba, el Pc Y ADULONES QUE VIVEN COMO REMORAS DE ESTE ENGENDRO esclavista., que se vayan y dejen al pueblo de Cuba conseguir lo que siempre le han negado, libertad y prosperidad para todos.

Ivette 2 marzo 2021 - 10:07 AM

Excelente texto. Mis felicitaciones al autor. A veces parece increíble que algunas personas se sigan prestando o incitando a este tipo de actos represivos, tan cerca que tenemos el drama de los 80. Evidencia, cuando menos, que tenemos una sociedad intoxicada.
Hace tiempo escribí sobre este tema de la violencia física y verbal en niestra sociedad, pero necesitamos textos como estos porque las experiencias son disímiles, muchos nos enteramos realmente de esta barbarie muchos años después.
El único paso de avance qye nerece ser reconocido es que ya no son masivos, muchas personas han comprendido. ¡Pero eso hay que extirparlo!!
Para quienes discutían hace poco conmigo preguntando de qué y por qué hanlamos de reconciliación nacional, he aqui una muestra. A este paso tendremos que crear una Comisión de la verdad y todo un programa para resarcir los traumas.
No he visto ni un comentario favorable a los actos de repudio y sí muchos pronunciamientos en contra. Pero como es habitual, las instancias de gobierno no escuchan,,dan el silencio por respuesta y siguen esas prácticas.
Tengo entendido que en esa barbaridad que hicieron en Arroyo estaba entre los agresores una funcionaria del gobierno, pero hace poco lo hicieron otras de la FMC.
No hay que comparar ni ver tanta diferencia entre las prácticas horribles del o de la misma URSS. Para los que dicen que ni remotamente, o que no sabemos lo que es represión, que el gas pimienta o lo que fuera se hizo solo a 2 o 3 muchachos. Los tiempos cambian y los métodos también. ¿Cómo encaja eso con una revolución y con el socialismo?

Sebastian 2 marzo 2021 - 10:24 AM

Estás solo frente a un monstruo que puede hacerte mucho daño y contra el cual no puedes. De ese material están hechas todas las películas de terror. Yo tuve al monstruo dando vueltas a mi alrededor: hace 40 años que no voy a Cuba, y cuando envío algo, es para poner comida en una boca que se que la necesita.

tony crespo 2 marzo 2021 - 10:25 AM

…..y la PRIMAVERA…..LLEGÓ: Una razon para trascender sus propios límites.

….El vendedor se subió en el techo del bicitaxi donde transporta los dulces día a día y, con las manos detrás de la cabeza, se declaró en protesta pacífica. «Que venga la policía», gritaban los ciudadanos que en respaldo se aglomeraban alrededor del hombre. El que grababa comenzó a llamar a la solidaridad más allá de Caibarién y de Cuba, y las personas empezaron a gritar: «Patria y vida». La policía llegó y lanzó sus amenazas habituales: pidieron carnets de identidad; las multas se extenderán a todos. Pero la gente no se fue. La acción había pasado a otro nivel, el nivel de la indignación colectiva. Ya nadie quería que el vendedor se bajara del bicitaxi. Habían identificado la única vía posible de solución.

Esta historia de Caibarién se fragmenta en tres; tres vídeos que incluyen el momento en que se llevan al vendedor en un carro hacia el Gobierno y todo el mundo lo sigue para no abandonarlo, y el momento en que ya todos están allá esperando y sale la presidenta del Gobierno para explicar que la multa será retirada y que incluso se analizará la condición de los vendedores ambulantes a fin de encontrar una solución a largo plazo, más satisfactoria para todos……SOBRAN MÁS. PALABRAS

Sergio Pedroso 2 marzo 2021 - 12:17 PM

Y lo que más me chocó, fue que mientras hacían esto, acusaban y multaban a 5 muchachos que protestaban en un parque de camaguey, por propagación de epidemias. Hasta cuando el doble rasero y el autoritarismo impune del régimen?

Esteban 2 marzo 2021 - 12:37 PM

Uno de los mejores artículos que he leído en este sitio.
Cuando se haga la historia de lo que algunos todavía llaman “revolución cubana” se verá que en esencia no fue más que la dictadura de unos pocos, poquísimos, contra todo un pueblo. La imposición forzosa del ideario de una clase con un gigantesco apetito de poder conjuntamente con el aplastamiento de toda idea contraria a esa agenda.
Pero esta etapa tan negra de nuestra nación un día irá a parar donde merece: el basurero.
Y ojalá aprendamos la lección como país y nunca más pongamos todo el poder en una sola persona o grupito de personas. Siempre que eso ha sucedido los pueblos lo han pagado con creces y los cubanos no somos la excepción.
Muchas gracias a José Otoniel Vázquez. Gran escrito.

Esteban 2 marzo 2021 - 12:43 PM

Por cierto: los actos de repudio no han sido ni son en realidad contra los que disienten, sino contra los que lo puedan estar pensando en disentir. Los actos de repudio son una manera de amedrentar al pueblo, incluyendo sobre todo a los que dicen estar del lado del sistema y los señores del poder.
Son dichos actos en realidad un esquema de terror psicológico contra todos los cubanos que solamente benefician a quienes han destruido nuestro país a sus anchas.

José Otoniel Vázquez Monnar 2 marzo 2021 - 2:07 PM

Si, exactamente. Es que el alcance de la violencia no se puede determinar claramente.

EZapo 2 marzo 2021 - 2:10 PM

“La Psicología es una ciencia que no puede pretender ser apolítica.”

Exacto. Por eso cuando terminé el preuniversitario no pude estudiar psicología por no ser militante comunista.

EZapo 2 marzo 2021 - 2:10 PM

El mismo gobierno cubano que en los años 80 instó y organizó a la población a hacer mítines de repudio a quienes dejaban la isla, les pidió a los familiares que quedaron en Cuba que pidieran remesas y bienes a los exiliados.
Más de un cubano que vio con terror cómo sus vecinos le tiraban huevos a la fechada de su casa y a ellos mismos, años después regresaron a una Cuba en nueva crisis alimentaria y colocaron cartones de huevos comprados en dólares en la puerta de algunos de aquellos vecinos.
Las víctimas de los mítines de repudio de hoy no son cubanos que se van, sino cubanos que se quedan a luchar por sus ideas. Qué le pedirá este gobierno en unos años?

manuel 2 marzo 2021 - 3:00 PM

El gobierno cubano sabe que si los quinta columnas crecen …..se caen del caballo.
De ahi que todos los medios de control le son utiles.
La problematica esta en que los tiempos han cambiando y los cubanos tambien .
Mientras el exilio con todas sus contradiciones se trata de agrupar y la parte mas extrema se hace de la conducion real del mismo …….en Cuba el gobierno pierde visibilidad mediatica y las condiciones internas hacen que el accionar de sus fuerzas represivas violen todo para garantizar …….el poder.
Los actos de acoso , mal llamados actos de repudios hoy .,……no son menos extremos que lo fueron ayer , cambiaron en participacion , continuan a estar indicados desde la alta dirigencia partidista , organizados por el MINIT y convocados en apariencia por lo que queda de activo de las organisaciones de masas revolucionarias . La parte mas agresiva : violaciones del espacio privado , pintadas y agresiones la hacen miembros activos del MINIT, quedan todavia incondicionales favorecidos por el estado que gritan y portan los carteles que le dan pero ya no hay masividad real ……………………….muchos comprendimos con el tiempo que lo que hicimos en el pasado podria venir un dia sobre nosotros y no por KARMA , si no por querer expresarnos libremente sobre el estado de cosas que nos afecta.
Nunca olvidare cuando trabajaba en un Hotel internacional de Holguin , cuando reconoci entre los turistas alli alojados al barbero de mi escuela, al que yo habia lanzado huevos en su casa
Gracias Dios por darme la oportunidad de disculparme y compartir un momento del pasado que ambos llevamos adentro desde posiciones diferentes pero a las cuales coincidimos de tildar :….absurdas , aberrantes , abusivas , delictivas y deshumanisante.
En miami los actos de repudios contra cubanos que se identifican con la revolucion son convocados por cubanos que viven en EE UU que se oponen a la revolucion y a politicas de aperturas oficiales del propio gobierno de EE UU sin dudas propiciados por sectores politicos locales y centrales en su mayoria de origen cubano que tienen una agenda antirevolucionaria.
En Cuba son actos alentados y protegidos desde el estado central , organizados y dirigidos por los aparatos militares utilisando a las personas que creen en su gobierno para paralisar las actividades de otras personas que se oponen a ese estado.
Todo ello conduce a la violencia ,a la division , a la perpetuacion del estado de cosas , a insuflar mas odio .
Hay que PARAR ya ese accionar .

Eva 2 marzo 2021 - 4:17 PM

Gracias al autor por este bálsamo al alma de los que como cubanos decentes y humanos rechazamos todos los actos violentos, ilegales e inhumanos.
Las ciencias sociales , la sicología, las humanidades respaldan con su saber,
Sin embargo desde que se está atropellándose la dignidad de cada cubano con la imposición de medidas criminales ya el estado está alentando en medio de una crisis en todos los sentidos, a la violencia. Mienten , imponen, maltratan, y se atreven a hablar al mundo de derechos humanos!
Que hacer entonces con tanta catarsis contenida durante casi toda la vida?
Es tan triste ver como las ofensas van y vienen de personas que viven en Cuba, y de otros que no! Es tan triste ver la falacia permanente de los incapaces que desgobiernan al país , esos que no tienen moral para exigir nada y se atreven a hablar en nombre del pueblo, a sabiendas que ellos no son pueblo. Ellos son los victimarios del pueblo. Ellos merecen Corte Internacional de Justicia , por ladrones de las riquezas que son del pueblo, por abuso de poder, por encarcelar,amenazar, chantajear, invadir a las familias que se cansaron de la miseria impuesta por ellos. Dónde están las leyes que defienden a todos los cubanos? Quién responde por el acoso a familias enteras, a la amenaza de vete o vas preso?
Que se vayan ellos con todos esos millones robados y que los cubanos podamos elegir democráticamente a nuestro líder a alguien que conmueva y mueva a seguirle por representarnos , por ser ejemplo de educación y valores éticos y morales. Un referéndum para que Cuba salga de todos esos parásitos que nos están usando como peones de sus enriquecimientos ilícitos, de esos que han dejado a Cuba peor que en 1959, y que encima Tienen la des vergüenza de dar discursos ante la ONU , sobre respeto a los derechos humanos ?
Quiero un país libre , libre de ellos y sus mentiras y sus abusos. Que se vayan a sus viviendas de origen , y no sigan en esas a cuyos herederos obligaron a irse del país con las mismas tácticas fascistas que emplean contra los que no les aguantan más sus demagogias, que paguen por el daño irreparable que le han hecho a la sociedad civil y a la infraestructura de todo el país, que devuelvan todo el dinero que le roban cada día al pueblo. Que desordenen sus vidas de burgueses y vuelvan a sus miserables casas o se vayan ellos y dejen respirar paz y amor a los cubanos decentes fuera y dentro de Cuba
Son escorias , son ladrones y no les importa que los niños cubanos ni un juguete simple pueden tener porque a duras penas sus padres pueden comprarle lo que van a comer cada día
Basta de soportar más abusos e incongruencias
Trabajan mal y jamás el pueblo se entera , si ocurre, a quien sancionan , están militarizando la sociedad poniendo a militares incultos e incapaces , sin profesionalidad , ni curriculum que lo avale en puestos de dirección claves, fuera todos esos ineptos arrogantes y prepotentes que lejos de cumplir con su deber de servir al pueblo están denigrando la dignidad del pueblo, fuera esos mal nacidos que se creen ricos porque ocupan una vivienda que no es de ellos ni la construyeron ni la heredaron ni les pertenece.
Aprendan de los dirigentes decentes a quienes no se acercan ni en un milímetro. Mujica, el presidente de Austria, la Alemana Ángela.
Basta de manotazos a la vergüenza cubana. Fuera todos los que siguen equivocándose y alientan al odio desde cómodas posiciones robadas porque nadie ningún cubano los eligió
Fuera los dictadores viva Cuba libre y soberana con deseos de construir lo que ellos están destruyendo porque solo construyen para el extranjero y para apoderarse de el dinero que es nuestro.
Abajo los dictadores vestidos de fusta eras y Uniforme militar. No son pueblo, el pueblo no les importa un bledo. Váyanse con sus hijos hermanos nietos y prostituidos lamebotas , váyanse de Cuba y dejen el país libre de parásitos we ir están envenenando el aire sucio que respiramos .

Eva 2 marzo 2021 - 4:33 PM

Si de algo como ser humano siento orgullo es justamente de haberme negado a participar en cualquier acto de repudio . La educación cívica y la formación de mi madre , mis propias convicciones fueron lúcidas y eso lo agradezco con el alma. En mi hogar ha triunfado el amor y el respeto al otro y desde muy niña, he recibido comprensión y argumentación a todas mis inquietudes . Doy gracias a la vida por esa madre que tengo llena de valores y virtudes trabajadora incansable, amiga y leal a sus convicciones pero además Justa.
Esa carta de Martí a su hijo fue una de las primeras lecturas que aprendí a interpretar en todo el sentido gracias a mi madre y a la familia hermosa que tengo. Lo mismo he hecho con mis hijos ofrecerles confianza y hacerles ver que desde una trincheras con armas no se distingue nada ni al enemigo del frente ni al cobarde traidor de atrás. Las guerras sean de palabras o de armas solo reportan muertes de almas y de cuerpos
Es demasiado hermosa la vida para permitir que no las arrebaten día a día esos que se jactan de ser lo que no han sido ni serán nunca- hombres dignos de respeto.
Si quieren continuar aplastando al pueblo que se inyecten su veneno diabolico ellos
Fuera de la Patria de todos los cubanos
“Patria es humanidad“ “Patria es vida“

Livio Delgado 2 marzo 2021 - 6:02 PM

Me gusta su llamado a la cordura, siempre pensé que aquella anti-psicología popular de los actos de repudio y las brigadas de respuesta rápida como fuerza aplastante del desacuerdo habían sido superadas ante lo dilatado del fracaso, pero desde hace unos meses desgraciadamente vemos que cada día las ofensa, el intento de linchamiento mediático a la persona no a las ideas que se debaten, y esos abochornantes actos de violencia física y psicológica de los mítines de repudio están encrispando más la ya bien frágil balanza en la sociedad cubana actual,.mirando hacia adelante el verano siempre más caliente en todos los sentidos de este tan jodido año promete ser un gran reto en todos los sentidos, ojalá sus justos reclamos sean escuchados y sus consejos puestos en práctica para mitigar el dolor e incomprensiones diarias que muchos sufren en la isla.

TERE 2 marzo 2021 - 6:20 PM

Los que se prestan para los actos de repudio son personas de instintos bajos que aprovechando el apoyo oficial se agrupan en turbas para injuriar, asediar y acorralar a indefensas personas pacíficas, turbas de degenerados y pervertidos, de cobardes abusadores que satisfacen sus bajos instintos envidiosos al vejar a los demás, que son estimulados a sacar del fondo de su alma lo que tienen de animales salvajes, son los mismos que en solitario, cabizbajos y escurridizos aguantan acobardados la guapería de los coleros, o se esconden cuando el acere del barrio grita en medio de la calle el número que salió, o lo que ganó en el último juego del latino, o pregona a viva voz el aceite, el jabón, la venta de dólares, no, a ese no, cuidadito, que nadie se enfrenta a ese. Con el guapo no te metas ¿de dónde van a sacar a la gente para hacerles un acto de repudio?. ¡Nadie!, hasta ahí el fervor revolucionario. Al guapo se respeta

Como en las series esta es la segunda temporada de los actos de repudio, el tiempo viró la tortilla, 62 años revolviendo el dominó para nada, ahora Cuba es más dependiente de EEUU que nunca, pendiente del dinero que manda la escoria gusana, los repudiados de antaño ahora mantienen a Cuba a flote, los de ahora no se cual papel jugaran en el futuro ¿el de mártires?.

Las caras de los fervientes revolucionarios circulan en la internet, lo que se publica en las redes, en las redes permanece, se han marcado de por vida….¡Caramba y no aprenden!

Mario Ismael Monnar Cedeño 3 marzo 2021 - 12:14 AM

He tenido, debido y QUERIDO leer dos veces este artículo de punta a punta…
Te FELICITO!!!
Es CIERTO, claro y profesional como su autor.
Lo expuesto aquí me ha removido en lo más profundo un cúmulo de recuerdos, sentimientos y culpas que permanecían escondidas, carcomiéndome el interior.
Y digo recuerdos, sentimientos y culpas con absoluto conocimiento de causa, porque yo fui de los que con apenas 8 años, marché arropado en la multitud, vociferando consignas oprobiosas que no alcanzaba a entender, que solo había que repetir.
Pero el tiempo pasa inexorablemente, y más tarde o más temprano te encuentras delante de ti mismo, ya con capacidad y argumentos para razonar, y te preguntas ¿cómo un Sistema que dice proteger la infancia, pudo enfermarla tanto y desde tan temprano con el veneno de la intolerancia?
Ahora soy psicólogo…
Agradezco a mensajes como éste, que me han permitido hacer las paces conmigo mismo y enfilar mis acciones de ayuda y acompañamiento en función de los demás, sin que la ideología sea el motor determinante… ¿pero será posible desprenderse de la misma? Ahí está la cuestión!!!

Celebro y apoyo la convocatoria de que nos dispongamos a abrir un espacio de verdadera ATENCIÓN profesional donde los silenciados y traumados por sus ideales obtengan sanación por la palabra.
Valoro y aconsejo poner en práctica las recomendaciones con que cierra el artículo. No podemos aspirar a una atmósfera de LIBERTAD a nivel social si antes no la provocamos en el espacio familiar.
Gracias Oto.

cubano47 3 marzo 2021 - 12:24 AM

Y que es de la vida de tatu? Con el en LJC son impensables estos articulos, supongo que ya consiguio su casa.

Revenge 3 marzo 2021 - 8:42 AM

Fui a varias Marchas del Pueblo Combatiente. Mas que nada, era un pretexto para escapar del tedio del aula, intercambiar chistes con mis compañeros y tomar granizado gratis. En terminos generales no me parecia mal que la gente se fuera de mi pais, pero si que lo hiciera diciendo que era una m….; y tenia la impresion de que en EEUU la cosa no estaba tan rosada como la pintaban. Me hacian mucha gracia las caricaturas de los geniales Nuez, Padron, Aristides y Wilson. Repetiamos los estribillos y los lemas por pura j*dedera, como mismo cantabamos ‘se me cae la trusa’ a la par de Michael Jackson; sin darnos cuenta de que las personas a quienes aludian los primeros tambien eran cubanos y seres humanos. Tengo que ser sincero y reconocer que fui incapaz de identificar el odio, el abuso y la exclusion en esos dias en los que solo nos importaba sentir el sol y el aire en nuestras caras mientras liberabamos juveniles energias al vociferar palabras que hoy considero viles.
Curiosamente, mis padres se oponian con fuerza a los actos de repudio y nos explicaban constantemente por que – a diferencia de una Marcha pacifica – el maltrato, el acoso y la agresion fisica eran reprobables, sobre todo dirigidos contra amigos, vecinos, familiares. Basicamente, se abstuvieron de participar en ellos, y me prohibieron hacerlo -‘aunque te quedes sin carrera’, me decian. En la realidad, el par de veces que me convocaron a uno, mi madre me despertaba, me tocaba la frente y declaraba que, por estar estaba volado en fiebre, debia quedarme en casa. De esa no la sacaba nadie a no ser para coger el cinto o la chancleta. Asi se las arregló para sustraerme de lo que se consideraba en esa epoca un deber social, conservando su autoridad moral sin hacerse complice de una mentira mia. A ella y a mi padre les agradezco el haberme salvado de esa otra verguenza.

cubanuestraeu 3 marzo 2021 - 1:41 AM

Valiente e inteligente artículo, hay que quitarse el sombero, lo comparto.

Invitación a un espacio de palabra contra la desmentida — La Joven Cuba | Cuba Nuestra: Polémica 3 marzo 2021 - 1:43 AM

[…] Invitación a un espacio de palabra contra la desmentida — La Joven Cuba […]

Eva 3 marzo 2021 - 1:45 AM

Las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1979 o 1980 ya tenemos más de 50 años.

En más de treinta años de trabajo hemos pasado por dos rectificaciones de errores, un perfeccionamiento empresarial y ahora por el reordenamiento laboral.

Las cubanas y los cubanos que comenzamos a trabajar en 1980, aun compartimos la vivienda con nuestros padres, incluso con nuestros hermanos y sus hijos, o con mucha suerte tenemos un apartamento que compartimos con nuestros hijos y sus esposas y los hijos de nuestros hijos.

Las cubanas y los cubanos que nos convertimos en trabajadores en 1980, somos ahora destacados científicos, prestigiosos profesores, experimentados obreros, condecorados militares, campeones olímpicos, artistas de fama mundial, veteranos de guerras a miles de kilómetros de nuestras costas, pero no desembarcamos en el Granma ni estuvimos en La Sierra.

Con esa carencia, nuestro papel ha estado bien claro: trabajar duro, demostrar lo aprendido y agradecer a la Revolución y a sus dirigentes.

Las cubanas y los cubanos que comenzamos la vida laboral en 1980,crecimos y envejecimos, guiados por la misma generación, una generación que enfrentó responsabilidades y retos que van más allá de nuestra imaginación con menos edad que la que ahora tenemos nosotros, y que aprendió y ganó experiencia ensayando en nuestro pellejo por el método de prueba y error.

En 1980, había pasado Playa Girón, la Lucha contra Bandidos, la Ofensiva Revolucionaria, la Zafra de los Diez Millones, la ayuda a los movimientos guerrilleros en América Latina y la Guerra de Viet Nam.

Las cubanas y los cubanos que en 1980 nos estrenábamos como trabajadores, nos habíamos espantado con la explosión de La Coubre, habíamos cantado “Pionero soy” y el himno de la URSS, en ruso, en el patio de la escuela.

Habíamos llenado bolsitas de tierra en el Cordón de La Habana, protestado frente a la embajada de Suiza por el secuestro de los 11 pescadores, cortado caña en las frías llanuras de Camagüey y tratado de convertir, más de una vez, el revés en victoria. Pero éramos demasiado jóvenes, nos tocaba trabajar duro, demostrar lo aprendido y agradecer a la Revolución y a sus dirigentes. Nosotros, no habíamos desembarcado en el Granma ni estuvimos en La Sierra Maestra.

Las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1980, alguna vez fuimos niños que comimos fritas en el puesto de Pancho, tomamos batidos en el quiosquito de Manolín o llevamos a arreglar nuestros “colegiales” al viejo remendón de la esquina, con sus espejuelos sujetos con un cordón de zapatos, su busto de Martí en la repisa y su buen trato y mejor servicio.

Fuimos alguna vez, niños que llamamos señorita a la maestra, señor al vecino de enfrente y señora a la mamá de nuestro mejor amiguito, pero ello no nos contaminó con las pestilentes miasmas imperialistas, ni nos salieron pústulas en la piel.

Las cubanas y los cubanos que integramos las plantillas en 1980, cantamos “Somos comunistas palante y palante” contagiados con la euforia de los mayores. Asistimos a la inauguración de Coppelia, vimos el Salón de Mayo en La Rampa, escuchamos por primera vez al Grupo de experimentación sonora del ICAIC, no entendimos nada de la Primavera de Praga, y nos grabamos con letras de fuego Hasta la victoria siempre. Aunque, no habíamos desembarcado en el Granma ni estado en La Sierra.

Las cubanas y los cubanos que empezamos a trabajar en el 80, teníamos 30 años cuando Carlos Varela proponía probar habilidad con la ballesta y estuvimos de acuerdo, pero una edición dominical de Juventud Rebelde nos recordó que “los niños hablan cuando la gallina mea”. Se nos olvidaba que no desembarcamos en el Granma ni estuvimos en La Sierra, lo que teníamos que hacer era trabajar duro, demostrar lo aprendido y agradecer a la Revolución y a sus dirigentes.

Cuando al campo socialista europeo le sucedió lo único que le podía suceder al campo socialista europeo, las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1980 teníamos más de 30 años o casi y estábamos listos para reaccionar, y sabíamos que la única salida no era la “opción cero”, pero no estábamos políticamente maduros, nos faltaba la experiencia del Granma y de La Sierra. Nuestra misión seguía siendo trabajar duro, demostrar lo aprendido y agradecer a la Revolución y a sus dirigentes.
Las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1980 (o cerca) ya tenemos 50 años y más de 50 también, y hemos vivido lo suficiente para ver al administrador estatal del “quiosquito” que fue de Manolín, hacerse indecentemente rico, como nunca hubiera podido ser Manolín.

Hemos visto llenarse los campos de marabú mientras los noticieros nos enseñan postales idílicas de la abundancia.

Hemos obtenido una amplia cultura de las desgracias del universo, sin podernos enterar de lo que pasa en nuestro propio municipio.

Hemos visto a Hanoi levantarse de las cenizas de la guerra mientras La Habana se cae a pedazos sin necesidad de un bombardeo masivo.

Hemos visto como se convierte el guajiro en una especie en peligro de extinción como las vacas o la caña de azúcar, y como el cine convierte a nuestro padre en el personaje ridículo del filme, con su vieja boina verde olivo y sus consignas machaconas en el raído pullover.

Los nietos de las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1980, tienen ahora maestros que escriben Habana sin “H” y campiña con “n” y que declaran sin pudor no saber donde nació Antonio Maceo, porque eso no es materia de su grado.
Las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1980, hemos visto proliferar pícaros y farsantes de toda laya en todos los niveles y hacer de la consigna un método y de la apariencia un culto: “Tenemos la mayor micropresa del mundo”.

Por eso las cubanas y los cubanos que tenemos 50 años, recibimos regaños en la televisión a través de un anónimo calvito que nos sermonea con fondo musical de La Guantanamera.

Cargamos con el Sambenito de las malas decisiones, los caprichos y la megalomanía, y la prensa nos pide ser austeros, comprensivos y desde luego, seguir trabajando duro, demostrar lo aprendido y agradecer a la Revolución y a sus dirigentes.

A las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1980, nos toca desde luego, rescatar los albañiles perdidos, los maestros perdidos, la eficiencia perdida, el quiosquito perdido, incluso el respeto al prójimo también perdido cuando la palabra “compañero” igualó al trabajador y al vago, al adulto y al niño, al genio y al bruto, y sembró en la mente de mucha gente la cómoda fórmula de que todos merecemos lo mismo y no que todos tenemos iguales oportunidades.

Y otra vez se nos recuerda que nos toca seguir trabajando duro, demostrar lo aprendido y confiar en la Revolución y en sus dirigentes, porque nosotros no desembarcamos en el Granma ni estuvimos en La Sierra.

Las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1980, ahora somos viejos pero somos de “mala raza” porque no hemos sabido asimilar las enseñanzas recibidas, hemos engavetado los buenos consejos y no hemos dado un solo líder, además de la propensión que tenemos todos a la corrupción y al delito.
El país necesita de “los jóvenes menores de 40”, se requiere, al menos en teoría, de la sangre fresca, pero a nuestra generación, con sesenta años y un poco más y con unos cuantos años de trabajo todavía por delante, nos tocará seguir trabajando duro, demostrar lo aprendido y agradecer a la Revolución y a sus dirigentes.

Las cubanas y los cubanos que comenzamos nuestra vida laboral en 1980 somos ahora niños viejos, que necesitan una vez más ser regañados y aleccionados por las mismas personas que desde hace más de medio siglo nos regañan y aleccionan, porque hay que tener en cuenta que nosotros no desembarcamos en el Granma ni estuvimos en La Sierra Maestra.

(Según este relato de Padura, lo mejor que puede hacer el cubano de hoy en día que vive dentro de la isla, es ahorcarse de cualquier guásima o pegarse un tiro en la cabeza)…
Yo no me cuelgo , ni me doy un tiro en la cabeza pero parece que es la aspiración de estos magnates pobretones que gobiernan

Armando Perez 3 marzo 2021 - 1:26 PM

Muy buen artículo. El daño sicológico que estas seis décadas de odio han causado a la nación no será fácil de borrar. Lamento el sufrimiento de aquellos que apoyaron aquellos actos, manipulados, convencidos o por inmadurez. Son hechos que van a marcar su siquis para siempre.

En 1980 yo trabajaba en el Centro de Investigaciones Pesqueras cuando empezaron los actos de repudio. Recuerdo que un día fui a la piscina del Hotel Nacional y allí me encontré con un técnico. Conversamos y el estaba asombrado de como los cubanos tomaban todo el asunto en buena medida como una fiesta, con tambores y bailando al ritmo de “que se vaya la escoria”. El me decía que, en Alemania una situación así sería muy seria y sombría, sin música. Creo que esto de tirar todo “a relajo” ha hecho más fácil para la gente minimizar el horror de situaciones como esta.

Las personas que quería irse tenían que ir a su centro de trabajo a pedir una carta y se le avisaba antes a dicho centro, para que pudieran preparar los actos de repudio. A mi centro fueron dos personas a pedir su carta. Uno era un chofer con quien todo el mundo se llevaba bien hasta ese momento porque era muy servicial y de buen humor. La otra era una bióloga con quien todos también se llevaban muy bien porque era muy tranquila y servicial.

El Secretario del PCC, un horrible hombrecillo llamado Zoilo Miranda, fue por todas las oficinas y laboratorios anunciando la hora de llegada de “las escorias” y convocando a la gente al mitin de repudio. Cuando llegó al laboratorio donde trabajábamos la mayor parte de mi equipo y yo y nos informó, yo le respondí: “Zoilo, si esas personas son escorias y no los queremos, no hay que darle tanta importancia, si se quieren ir, que se vayan, pero yo no voy a decirles nada, para mi no son tan importantes”. Todos en mi oficina dijeron lo mismo y nadie fue al mitin, donde insultaron, y le lanzaron agua y huevos a los dos trabajadores que hasta el día anterior, eran amigos de todos. El secretario del PCC me respondió; “tú siempre le das vuelta a las cosas…” . Eso me lo sacaron en cara mas tarde, cuando en 1992 me botaron del trabajo por ser “no confiable”… pero siempre mes sentí orgulloso de no haber participado en aquel horror.

MBP 3 marzo 2021 - 7:32 PM

Los actos de repudio, un arma que el gobierno cubano usa con toda impunidad. Me gusto sobre todo tu llamado a esos que forman parte de la sociedad cubana pero que viran la cara esperando salvarse y seguir sobreviviendo. Muy buena tu publicacion psicologo. Deberias escribir y publicar mas. Abrazo.

Sanson 3 marzo 2021 - 9:35 PM

Desde el principio esa gente manipularon al resto para su provecho. No se si por cobardia de la manada o por que siempre supieron sacar lo peor del ser humano pero lo lograron.
Alimentaron hasta niveles estratosfericos la chabacaneria obligada, el chovinismo, el oportunismo y la segregacion.No se como alguien pudo creer que un sistema que nacio gritando paredon y calificando a una gran parte de los ciudadanos (la mayoria de ellos con mas nivel moral yhumano que los dioses impuestos) de gusanos, siquitrillados, escoria, mercenarios etc, cuando en realidad a nadie la cabian mejor esos epitetos que a ellos mismos?..
Por que a ver, quienes eran aquellos que inventaban epitetos a diestra y siniestra. La mayoria nunca habian trabajado o sea eran vagos, aventureros y mantenidos. Mercenarios?. Poner el nombre de otro pais en esa patranna de Constitucion que rigio por mucho tiempo y enviar a los cubanos a morir en guerras solo para alinearse con un bloque diabolico no es un acto gigantesco de mercenarismo?.
Asesinar a un grupo de personas indefensas, ninnos entre ellos no es un acto tan repudiable como para condenar a sus autores?. Bueno pues el lider de aquello salio despues alegando que esos que hundieron el remolcador 13 de Marzo no tenian telefono al parecer en el lugar donde se perpetro aquello. Me acuerdo que parecia querer exonerarlos de culpa por no haber recibido instrucciones precisas, como si no tener telefono en la oficina del puerto donde se maquino aquella atrocidad los disculpara.
Los mitines de repudio, la violencia y la bajeza reflejada en ellos no debia sorprendernos cuando aquella llamada “revolucion ” era la obra de un maniatico y una maquina de matar.
Tengan cuidado pues los que han sabido manipular al resto hasta el punto de enriquecerse con el hambre popular vendiendoles la comida y los elementos de aseo personal en moneda extranjera como si pagaran un rescate de vida abonado por sus familias exiliadas no vacilaran en quitar del medio a quien ponga en peligro la buena vida que defienden con ala unnas y los dientes.

Los culpables - La Joven Cuba 5 marzo 2021 - 7:00 AM

[…] Invitación a un espacio de palabra contra la desmentida […]

Los culpables - CódigoAbierto360° | CódigoAbierto360° 5 marzo 2021 - 11:23 AM

[…] Invitación a un espacio de palabra contra la desmentida […]

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