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jueves, octubre 22, 2020

Cuba frente al Imperio

Por: Mario Valdés Navia

La celebración del 1 de mayo en Cuba fue una masiva demostración de apoyo a la Revolución y rechazo a las pretensiones de la administración actual en la Casa Blanca. Más allá de la ritualidad y el consignismo presente en estas marchas, millones de cubanos y cubanas dijeron presente al llamado de la dirección política y dieron una muestra fehaciente de unidad ante las amenazas de Trump y su eminencia gris para Cuba, Marcos Rubio.

Desde pequeño escucho el siguiente razonamiento: “El día que los Estados Unidos eliminen el bloqueo se les acabará el pretexto a los dirigentes cubanos para justificar todos sus errores en la conducción económica del país”. Con el tiempo aprendí que la cuestión no es tan así y que por ese camino se termina en el absurdo de achacar el mantenimiento de la Revolución en el poder a los propios gobernantes de los EEUU.

Cierto es que la soberbia imperial hace lo suyo. No hay más que revisar la historia de las relaciones entre ambos países para constatar que la vieja Política de la Fruta Madura sigue rigiendo la visión de Cuba de los gobernantes estadounidenses. Expuesta por John Quincy Adams cuando era Secretario de Estado en el gobierno de James Monroe (1817-1825), fue la causa principal de la Doctrina Monroe (1823) y su supuesto parón a los estados europeos con el lema «América para los americanos».

De hecho, la tal doctrina fue una falacia histórica y política que no impidió las intervenciones militares de las potencias europeas (España, Francia, Inglaterra) en países sudamericanos. En cambio, sí fue altamente eficaz en su pretensión de mantener a Cuba en manos españolas hasta que los EEUU tuvieron fuerza suficiente para quedarse con ella (1898).

Por eso no es sorpresa que hoy se desempolve el viejo argumento cuando se trata de acabar con la Venezuela bolivariana. Para hacerlo se intenta sacar a Cuba del combate mediante el socorrido método de exacerbar sus problemas internos y externos. Lo primero con el cierre abrupto de las relaciones diplomáticas, las limitaciones a los intercambios people to people−tan incentivados por Obama−, la prohibición a sus ciudadanos de traficar con propiedades de las FAR y la limitación de las remesas.

Por cierto, esta última medida, al limitar las remesas a 1000 dólares por trimestre, parece encaminada directamente a perjudicar al naciente sector no estatal que recibía capital del exterior sistemáticamente. Retorcida lógica que afecta a los incipientes emprendedores cubanos, abiertamente prohijados por el presidente anterior.

En el plano externo se ataca a Cuba por su flanco débil: la economía. A despecho de lo decidido por los presidentes Clinton, Bush y Obama por más de veinte años, Trump acaba de activar el polémico artículo 3 de la ley Helms-Burton que permite a ciudadanos cubanoamericanos abrir reclamaciones en tribunales estadounidenses contra entidades que trafiquen con sus propiedades nacionalizadas por el Estado cubano.

Esta pretensión, de carácter absolutamente extraterritorial, reabre el litigio con los gobiernos de Canadá, México y Europa, que defienden soberanamente a sus compañías presentes en Cuba. No obstante, Rubio y Bolton confían en que esta política hará salir a muchos inversores actuales y disuadir a los potenciales partidarios de invertir en la Isla.

En este contexto de agudización de las relaciones las preguntas obligadas son: ¿realmente piensan Trump y sus asesores que doblegarán a Cuba con esta vuelta de tuerca?, ¿acaso no logró más influencia al interior de la sociedad cubana la política de acercamiento e intercambio de Obama?,  ¿no será todo esto una maniobra politiquera para garantizar el triunfo de Trump en las primarias de La Florida y luego en su intento de reelección presidencial?

Lo cierto es que, sean cuales sean los propósitos de Trump, Rubio y Bolton, la mayoría del pueblo cubano que habita la Isla les ha dejado claro, con su participación masiva y entusiasta en las celebraciones del 1 de mayo, que no hay espacio para sus pretensiones en la voluntad política prevaleciente en la Isla.

Para los que creemos que hay aspectos del socialismo cubano que es necesario sustituir y/o perfeccionar, estos acontecimientos nos reafirman varios aspectos. Primero, que no hay solución real y digna a los problemas de Cuba mediante la aceptación del ultimátum histórico que significa la aceptación de ley Helms-Burton.

Segundo, que es preciso acelerar las transformaciones imprescindibles del proyecto socialista cubano a partir de nuestras potencialidades internas. No hay tiempo ni certeza para seguir creyendo que la salvación de la economía cubana vendrá por el incremento sustancial de la inversión extranjera. Menos aún, por un mejoramiento de relaciones con los EEUU que conduzca al fin previsible del bloqueo.

Romper las ataduras burocráticas a las fuerzas productivas cubanas, en primer lugar, a su creativa, talentosa y desmotivada fuerza de trabajo; unificar la moneda y fortalecer el peso; ampliar el mercado interno; darle autonomía real a los colectivos empresariales y a los municipios y acabar con el secretismo y las estadísticas dudosas: ese es el camino para enfrentar mejor la nueva arremetida del Imperio.

Para contactar al autor: mariojuanvaldes@gmail.com

11 Comentarios

  1. Existe una lógica revolucionaría aprendida por los cubanos que dicta que » mientras más aprietan alla, más se aprieta aquí». Es lamentable pero hasta ahora ha funcionado así. Esta lógica se basa en el supuesto que una apertura hacia adentro en tiempos de confrontación puede dar entrada a factores desestabilizadores que mengüen el control del Estado sobre lo social y lo económico. Nuestros dirigentes han sido educados en el principio que dicta que a tiempos revueltos riesgos mínimos. Esa osadía que se requiere y se pide para asumir el reto de cambios profundos a contrapelo de lo que dicta el manual de plaza sitiada, no existe en nuestra clase dirigente actual. Ojalá me equivoque pero creo que se caminará por el terreno que ya se conoce y que ha probado hasta ahora funcionar: más control, ofensiva político-ideológica en centros laborales y por los medios de difusión masiva, tribunas abiertas, reactivacion del «Protestódromo» y reizado de las banderas como símbolo de nuevas luchas. En verdad son tiempos complejos: el país pide cambios, los necesita y el Gobierno lo sabe, pero lo que no sabe es cómo hacerlos sin arriesgar demasiado. Es como el niño tímido que quiere lanzarse al agua pero teme a la caída…..la toca con la punta del pie…..amaga……coge impulso pero no…..Ay, es tan segura la tierra firme.
    Y he aquí que me sigo cuestionando esta libertad que condiciona nuestro destino a los vaivenes y veleidades del vecino norteño. Hasta cuándo?

    • Amigo Alex: es como si me hubieras leído el pensamiento; y creo que no sólo a mí. De acuerdo hasta las comas.
      Cada vez que los yanquis hacen un movimiento el guirigay que se forma aquí parece indicar que no hace 60 años ya de su diversificada hostilidad contra Cuba.

  2. Cuando leo que deben (copio) «Romper las ataduras burocráticas a las fuerzas productivas cubanas, en primer lugar, a su creativa, talentosa y desmotivada fuerza de trabajo; unificar la moneda y fortalecer el peso; ampliar el mercado interno; darle autonomía real a los colectivos empresariales y a los municipios y acabar con el secretismo y las estadísticas dudosas: ese es el camino para enfrentar mejor la nueva arremetida del Imperio» no me queda claro quien es el verdadero enemigo, si el «imperio» o el propio gobierno de los cubanos.

    • Sanson, no sé tampoco quien es el verdadero enemigo, de lo que estoy clarísimo es de que el daño que ha causado la no aplicación esas medidas internas excede en demasía todo el daño del bloqueo externo al que le dedicamos tanto tiempo en la isla. Tan solo la unificación monetaria y/o establecimiento de un cambio de moneda justo y lógico representa mas daño al interior que el bloqueo. Ojalá alguien haga números reales un día.

  3. «Lo cierto es que, sean cuales sean los propósitos de Trump, Rubio y Bolton, la mayoría del pueblo cubano que habita la Isla les ha dejado claro, con su participación masiva y entusiasta en las celebraciones del 1 de mayo, que no hay espacio para sus pretensiones en la voluntad política prevaleciente en la Isla.»

    Lo que veo muy cierto es que no hay forma actual de saber la voluntad real del cubano con la altísima cuota de doble moral existente, (anti-valor muy aumentado en los años de revolución). Los mismos que van a la plaza y apoyan al gobierno a gritos en contra de USA, si tienen la oportunidad, toman el avión a ese mismo Norte revuelto y brutal sin escrúpulos de ninguna índole.

    Muchos de los que gritan en la plaza reciben remesas de USA. Conozco también a los que lo hacen de corazón, pero, ¿cómo se distinguen los reales de los falsos para afirmar que son mayoría?

    Con todo, sigo viendo el pollo del arroz con pollo en la tozudez de seguir peleando contra lo que nada pueden (bloqueo externo) y no hacerlo contra lo que si se puede (bloqueo interno). Siendo que este último representa tanto o mas volumen económico que el primero y es la causa real de los malestares del cubano de a pie. Siempre digo que la eliminación del bloqueo externo pasa por tener una economía interna sana y pujante, pero para eso hay que hacer bien las tareas; eliminar el bloqueo interno y promover leyes que provean transparencia a todos los niveles. En esos momentos no solo no tendremos bloqueo, tendremos una larga fila de inversores extranjeros queriendo hacer negocios de todo tipo.

  4. Por un lado, la necesaria resistencia de un país ante la agresión externa. Del otro, la resistencia de la burocracia estatal-partidista que es el obstáculo principal para los cambios.

  5. Cansa mucho oír otra vez más como se le echa la culpa del bloqueo de todo. Más que nada porque ya va más de medio siglo de matraca.

    Eso responde a una mentalidad de colonizado que culpa de todos sus males a factores externos.

    La gente fuerte hace lo opuesto: se focaliza en el poder de sus manos. Y no se queja sino que trabaja.

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